DOSSIER: 20 Años de la caída del Muro: el retorno de Rusia

276 páginas, 21 x 15 ctm.

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SUSCRIPCIÓN 3 NÚMEROS: 36 € [sin gastos de envío]

ISSN: 1888-8151

SUMARIO DISIDENCIAS Nº 9

EDITORIAL

Nación humillada. Pueblo indigno

IDEAS

Heidegger y la criminalización del fascismo. (Respuesta a Farías,
Faye y Quesada). Jaume Farrerons

Pensamiento disidente iberoamericano: el Congreso de Filosofía de
1949. Alberto Buela

ALTERNATIVAS

Meditación sobre el cambio. José Luis González

DENUNCIA

Un criminal políticamente correcto: Eisenhower. Colectivo Atenas

¿Qué ha pasado en Honduras? Análisis de un golpe. Manuel Freytas

DOSSIER: 20 Años de la caída del Muro: el retorno de Rusia.

Una aproximación a la sociedad y la cultura en las repúblicas
comunistas (1945-1991). Eduardo Balmaseda Villarrubia

Geopolítica de la Rusia postsoviética. Silvia Marcu

Rusia en el siglo XXI. Tiberio Graziani

Europa hasta Vladivostok. Jean Thiriart

ORIENTACIONES

LIBROS: Mañana el decrecimiento. Pensar la ecología hasta sus
últimas consecuencias, de Alain de Benoist. Ernesto Milá

LIBROS: A las Armas. Reclutamiento y Servicio Militar en España,
desde sus orígenes hasta nuestros días. Redacción

LIBROS: Enseñantes socialistas: de la clandestinidad al poder.
Antonio Brea

CINE: 11 de septiembre de 2001: Engaño global, de Massimo Mazzucco,
Redacción

Obama, Premio Nóbel de la Paz: «Creo que no me lo merezco». Juan
A. Aguilar

Digamos No al cierre de la Fundación Sánchez-Albornoz. Redacción

INFORMACIÓN Y VENTA REVISTA DISIDENCIAS

por Tiberio Graziani *

1979, el año de la desestabilización

Entre los distintos acontecimientos de política internacional de 1979, hay dos particularmente importantes por haber contribuido a la alteración del marco geopolítico global, por entonces basado en la contraposición entre los EE.UU. y la URSS. Nos referimos a la revolución islámica de Irán y a la aventura soviética en Afganistán.
La toma del poder por parte del ayatolá Jomeini, como se sabe, eliminó uno de los pilares fundamentales sobre el que se sustentaba la arquitectura geopolítica occidental guiada por los EE.UU.

El Irán de Reza Pahlavi constituía en las relaciones de fuerza entre los EE.UU. y la URSS una pieza importante, cuya desaparición indujo al Pentágono y a Washington a una profunda reconsideración del papel geoestratégico americano. Un Irán autónomo y fuera de control introducía en el tablero geopolítico regional una variable que potencialmente ponía en crisis todo el sistema bipolar.
Además, el nuevo Irán, como potencia regional antiestadounidense y antiisraelí, poseía las características (en particular, la extensión y la centralidad geopolítica y la homogeneidad político-religiosa) para competir por la hegemonía de al menos una parte del área meridional, en contraste abierto con los intereses semejantes de Ankara y Tel Aviv, los dos fieles aliados de Washington y de Islamabad.

Por tales consideraciones, los estrategas de Washington, en coherencia con su bicentenaria «geopolítica del caos», indujeron, en poco tiempo, al Irak de Saddam Hussein a desencadenar una guerra contra Irán. La desestabilización de toda la zona permitía a Washington y a Occidente ganar tiempo para proyectar una estrategia de larga duración y, con toda tranquilidad, desgastar al oso soviético.
Como puso de relieve hace once años Zbigniew Brzezinski, consejero de seguridad nacional del presidente Jimmy Carter, en el curso de una entrevista concedida al semanario francés Le Nouvel Observateur (15-21 de enero de 1998, p. 76), la CIA había penetrado en Afganistán con el fin de desestabilizar al gobierno de Kabul, ya en julio de 1979, cinco meses antes de la intervención soviética.

La primera directiva con la que Carter autorizaba la acción encubierta para ayudar secretamente a los opositores del gobierno filosoviético se remonta, de hecho, al 3 de julio. Ese mismo día el estratega estadounidense de origen polaco escribió una nota al presidente Carter en la que explicaba que su directiva llevaría a Moscú a intervenir militarmente. Lo que puntualmente se verificó a finales de diciembre del mismo año. Siempre Brzezinski, en la misma entrevista, recuerda que, cuando los soviéticos entraron en Afganistán, él escribió a Carter otra nota en la que expresó su opinión de que los EE.UU. por fin tenían la oportunidad de dar a la Unión Soviética su propia guerra de Vietnam. El conflicto, insostenible para Moscú, conduciría, según Brzezinski, al colapso del imperio soviético.
El largo compromiso militar soviético a favor del gobierno comunista de Kabul, de hecho, contribuyó ulteriormente a debilitar a la URSS, ya en avanzado estado de crisis interna, tanto en la vertiente político-burocrática como en la socio-económica.
Como bien sabemos hoy, el retiro de las tropas de Moscú del teatro afgano dejó toda la zona en una situación de extrema fragilidad política, económica y, sobre todo, geoestratégica. En la práctica, ni siquiera diez años después de la revolución de Teherán, toda la región había sido completamente desestabilizada en beneficio exclusivo del sistema occidental. El contemporáneo declive imparable de la Unión Soviética, acelerado por la aventura afgana y, sucesivamente, el desmembramiento de la Federación Yugoslava (una especie de estado tapón entre los bloques occidental y soviético) de los años noventa abrían las puertas a la expansión de los EE.UU., de la hyperpuissance, según la definición del ministro francés Hubert Védrin, en el espacio eurasiático.
Después del sistema bipolar, se abría una nueva fase geopolítica: la del “momento unipolar”.
El nuevo sistema unipolar, sin embargo, tendrá una vida breve, que terminará –al alba del siglo XXI –con la reafirmación de Rusia como actor global y el surgimiento concomitante de las potencias asiáticas, China e India.

Los ciclos geopolíticos de Afganistán

Afganistán por sus propias especificidades, referentes en primer lugar a su posición en relación con el espacio soviético (confines con las repúblicas, por aquella época soviéticas, del Turkmenistán, Uzbekistán y Tayikistán), a las características físicas, y, además, a la falta de homogeneidad étnica, cultural y confesional, representaba, a ojos de Washington, una porción fundamental del llamado « arco de crisis », es decir, de la franja de territorio que se extiende desde los confines meridionales de la URSS hasta el Océano Índico. La elección como trampa para la URSS cayó sobre Afganistán, por tanto, por evidentes razones geopolíticas y geoestratégicas.
Desde el punto de vista del análisis geopolítico, de hecho, Afganistán constituye un claro ejemplo de un área crítica, donde las tensiones entre las grandes potencias se descargan desde tiempos inmemoriales.
El área en que se encuentra actualmente la República Islámica de Afganistán, donde el poder político siempre se ha estructurado sobre la dominación de las tribus pastunes sobre las otras etnias (tayikos, hazaras, uzbecos, turcomanos, baluchis) se forma precisamente en la frontera de tres grandes dispositivos geopolíticos: el imperio mongol, el janato uzbeco y el imperio persa. Las disputas entre las tres entidades geopolíticas limítrofes determinarán su historia posterior.
En los siglos XVIII y XIX, cuando el aparato estatal se consolidará como reino afgano, el área será objeto de las contiendas entre otras dos grandes entidades geopolíticas: el Imperio ruso y Gran Bretaña. En el ámbito del llamado “Gran Juego”, Rusia, potencia de tierra, en su impulso hacia los mares cálidos (Océano Índico), India y China choca con la potencia marítima británica que, a su vez, trata de cercar y penetrar la masa eurasiática en Oriente hacia Birmania, China, Tíbet y la cuenca del Yangtsé, pivotando sobre la India, y en Occidente en dirección a los actuales Pakistán, Afganistán e Irán, hasta el Cáucaso, el mar Negro, Mesopotamia y el Golfo Pérsico.
En el sistema bipolar, a finales del siglo XX, tal y como hemos descrito antes, Afganistán se convierte en un terreno en el que se miden una vez más una potencia de mar, los EE.UU., y una de tierra, la URSS.
Hoy, después de la invasión estadounidense de 2001, la que presuntuosamente Brzezinski definía como la trampa afgana de los soviéticos se ha convertido en la ciénaga y en la pesadilla de los Estados Unidos.

*Periodista, editor, investigador y ensayista (direzione@eurasia-rivista.org)
Director de la revista italiana de estudios geopolíticos Eurasia (www.eurasia-rivista.org).

“Ciclo de conferencias. Los retos del s.XXI: otro mundo es necesario. III Edición

Decrecimiento: ¿cómo y por qué?

Ponente: Serge Latouche (nacido en Vannes, 1940) es Economista y filósofo francés.
Profesor emérito de la Facultad de Derecho, Economía y Gestión de Jean Monnet (Sceaux) de la Universidad París-XI,.
Se define opositor al crecimiento y Presidente de la Asocuación de los Amigos de Entropia (Revista de Estudio teórico y político del decrecimiento). También ha hecho “colaboraciones históricas” en La Revista de MAUSS (Movimiento Antiutilitarista en las Ciencias Sociales).
Breve resumen de la Conferencia

El decrecimiento es un término que se utiliza para resumir la necesidad de poner en tela de juicio el crecimiento. La finalidad es, sobre todo, resaltar el abandono del descabellado objetivo del crecimiento por el crecimiento, objetivo cuyo motor no es otro que el de la búsqueda desenfrenada del beneficio de aquellos que poseen el capital. El decrecimiento no significa un crecimiento negativo. La simple ralentización del crecimiento sume a nuestras sociedades en el desarraigo causado por el desempleo y el abandono de los programas sociales, culturales y medioambientales que garantizan un mínimo de calidad de vida.
No se trata ni de volver al desarrollo (sostenible o no), ni de entrar en subdesarrollo, sino simplemente de salir del desarrollo; es decir, del imperialismo de la economía. Es necesaria esta propuesta para reabrir el espacio de la invención y de la creatividad de la imaginación bloqueada por el totalitarismo economicista, desarrollista o adepto al progreso. Todos los elementos cuyo objetivo sea relocalizar la vida, la adaptación y la autonomía contribuyen a la construcción de un futuro sostenible.

* Moderador: Carlos Taibo, profesor Titular de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad Autónoma de Madrid.
* 09.12.09 / 19.30 h.
* Lugar: Auditorio.
* Coordina: IC iniciativas.”

Fuente: La Casa Encendida

por Tiberio Graziani *

En el nuevo orden multipolar, en plena fase de consolidación, África corre el riesgo de convertirse, por razones económicas y geoestratégicas, en la apuesta entre el sistema occidental guiado por los Estados Unidos y las potencias eurasiáticas, Rusia, China e India. Con el fin de evitar y obstaculizar tal eventualidad, y sobre todo para adquirir una determinante función global a medio y largo plazo, la integración continental de África parece una necesidad y un desafío, a los cuales han de dar respuesta urgentemente las clases dirigentes africanas. De forma verosímil, tal integración se debería configurar sobre una base regional, siguiendo tres directrices principales, constituidas respectivamente por el Mar Mediterráneo, el Océano Índico y el Océano Atlántico.

El multipolarismo: un escenario en vía de consolidación

Múltiples factores, entre los cuales se encuentran principalmente: a) la incapacidad estadounidense de gestionar la fase post-bipolar surgida después del colapso soviético; b) la reafirmación de Rusia llevada a cabo por Putin y consolidada por Medvedev; c) el crecimiento económico y el peso político que han alcanzado dos naciones-continente como China e India; d) la desvinculación de algunos países importantes de la América meridional respecto a la tutela de Washington, han planteado las precondiciones para la constitución de un sistema multipolar.

El nuevo escenario geopolítico, después de una primera fase de gestación, por otra parte continuamente minada por Washington, Londres y por las oligarquías europeas a cuya cabeza se encuentran Sarkozy y Merkel, está en estos momentos en vía de consolidación, gracias a las continuas actividades de colaboración que tienen lugar entre Moscú, Pekín y Nueva Delhi en referencia a grandes temas cruciales, como los siguientes: el aprovisionamiento y la distribución de recursos energéticos, la seguridad continental, la soluciones que se van adoptando con respecto a la crisis económico-financiera, el refuerzo de algunas instituciones de valor multi-regional, o incluso continental, como, por ejemplo, la organización para la cooperación de Shangai, las posturas realistas sobre varias cuestiones impuestas por los EE.UU. en el debate internacional, desde la referente al tema nuclear iraní hasta la temática de los derechos humanos en China, Rusia, Irán y últimamente también en India (1). Más allá del proceso de integración eurasiático, es preciso indicar que el nuevo marco internacional se va consolidando ulteriormente también por efecto de los acuerdos estratégicos que algunos países eurasiáticos (Rusia, Irán y China) han alcanzado con importantes naciones sudamericanas como Brasil, Venezuela y Argentina, en el ámbito económico y en algunos casos también en el militar.

A la luz de las consideraciones que acabamos de exponer, los rasgos que distinguen el nuevo marco geopolítico parecen ser esencialmente dos:

a) uno –relativo a la constitución y a la existencia misma del nuevo orden internacional –parece surgir de la sinergia de intenciones que animan a los mayores países eurasiáticos y a los países de la América indiolatina. Los desiderata de las élites dirigentes de Moscú, Pekín, Nueva Delhi, Teherán y últimamente también Ankara (2) convergen con los de Brasilia, Caracas y Buenos Aires y tienden a materializarse en prácticas geopolíticas que prevén, a través de relaciones estratégicas, el desclasamiento de los EEUU que de potencia mundial pasaría a potencia regional. A finales de la primera década del siglo actual, Eurasia y la América indiolatina (3) parecen constituir los pilares sobre los que se apoya el actual sistema internacional. Sobre la integración interna, o mejor, sobre el grado de cohesión interno de las dos grandes masas continentales, muy probablemente, se disputará a medio y largo plazo toda la apuesta multipolar.

b) el otro rasgo, que, a nuestro juicio, se referiría a la naturaleza del nuevo contexto geopolítico, parece consistir en la articulación continentalista con la que este tiende a manifestarse (4).

Ante la consolidación de tal escenario nuevo, sin embargo, hay que tener presente que el sistema occidental guiado por los EEUU, aunque esté en fase declinante, o quizás precisamente por eso, parece acentuar, pese a la retórica de la nueva administración su carácter expansionista y agresivo. Esto no solo alimentará los actuales enfrentamientos, sino que generará otros adicionales, que, con verosimilitud, se descargarán en las áreas geopolítica y geoestratégicamente más frágiles. Y África es una de estas.

La fragilidad de África y la penetración estadounidense en el hemisferio sur

En tal marco de referencia, altamente cargado de tensiones ya que, como hemos puesto de relieve anteriormente, está determinado por la contraposición entre el nuevo sistema multipolar en fase de acelerada definición y el sistema centrado en los EE.UU, a África le resulta difícil encontrar una posición propia clara, por tanto, le cuesta concebirse como una entidad geopolítica unitaria, si bien muy compleja, si atendemos a las profundas y variadas deshomogeneidades culturales, étnicas, confesionales, climáticas, económicas y sociales que todo el continente presenta (5).

Sin embargo, desde el lejano 1919 (por tanto, en un contexto completamente distinto, pero también entonces en fase de transición, vale la pena subrayarlo) con la conferencia de París, los africanos expresan la necesidad de unificar su continente (6). Anteriormente, el movimiento panafricanista, surgido en los EE.UU y en las Antillas a finales del siglo XIX sobre la base de las ideas del mestizo americano William Edward Burghardt Du Bois, cantor de movimiento ‘pan-negro’, y del jamaicano Marcus Garvey, ideador del lema ‘retorno a África’ y del llamado ‘sionismo negro’, trataba principalmente de la unidad cultural de los pueblos africanos. En el plano netamente político, el movimiento panafricanista contribuyó, durante el proceso de descolonización, a la creación de la ‘Organización de la unidad africana’, hoy conocida como ‘Unión Africana’.

En nuestros días, después de casi un siglo de cumbres y conferencias inconcluyentes dedicadas a la unidad (o a la integración) continental (entendida y teorizada de formas distintas) los obstáculos que se interponen para su realización parecen residir en las habituales cuestiones histórico-políticas nunca resueltas que comprenden, entre otras cosas, los clásicos problemas referentes a la ausencia de infraestructuras, a la fragmentación política en estados modulados según el paradigma occidental (7), a la incapacidad de las clases dirigentes locales para gestionar los diversos tribalismos en una lógica unitaria y pro-continental, a la herencia colonial y, sobre todo, a los apetitos occidentales, adicionalmente aumentados en estos últimos años, en virtud de la sinérgica política africana llevada a cabo por los EE.UU. y su aliado regional, Israel (8).

Una lectura veloz y superficial de los acontecimientos africanos llevaría al analista a añadir a los apetitos occidentales también los apetitos chinos, rusos e indios. A tal respecto, sin embargo, hay que observar que los intereses asiáticos, o mejor, eurasiáticos en África tienen un valor particular del que, a la larga, se beneficiaría precisamente África en su conjunto, ya que facilitaría su inserción en el nuevo sistema multipolar y, por tanto, lo situaría geopolíticamente en la masa continental eurasiática. África, en tal escenario futuro, constituiría el tercer polo del espacio euro-afro-asiático.

Washington, en el último año de la administración Bush, empantanado en los conflictos mediorientales (Irak y Afganistán), obstaculizado por Rusia y China en su marcha de aproximación hacia las repúblicas centroasiáticas, habiendo perdido, junto a Londres y a la Unión Europea, la partida en la disputa ruso-ucraniana sobre el gas, habiendo salido con cabeza gacha de la aventura georgiana (agosto de 2008), habiendo digerido mal la autonomía turca sobre la proyectación del South Stream (9), ha intensificado su política exterior en el sur del planeta, respectivamente en la América meridional y en África.

En el curso del bienio 2007-2008, los EE.UU. han tratado de desarticular el BRIC (Brasil, Rusia, India y China), el nuevo eje geoeconómico que se ha establecido entre Eurasia y la América Indiolatina, y ha tratado de minar los acuerdos orientados a la integración sudamericana, presionando principalmente a Brasil y a Venezuela. En tal estrategia, que podemos definir como ‘estrategia para la recuperación del control del patio trasero’, se sitúan, por ejemplo, tanto la reexhumación de la Cuarta Flota, como episodios como el de los movimientos secesionistas en la región de la media luna boliviana, orquestados, según diversos analistas sudamericanos, entre ellos el brasileño Moniz Bandeira, precisamente por Washington. Tal renovado interés estadounidense por el control de la América meridional, iniciado por la precedente administración republicana, es igualmente continuado por la actual administración, guiada por el demócrata Obama, como han demostrado dos casos emblemáticos: el de la intromisión estadounidense en el golpe de estado de Honduras y, sobre todo, el referente a la instalación de bases militares en Colombia.

Respecto a la corriente penetración estadounidense en África, esta es para los EE.UU. un pasaje obligado debido a tres razones principales.

Una se refiere a la cuestión energética. Según un estudio encargado en el año 2000 por el National Intelligence Council a algunos expertos, los EE.UU. esperan poder disfrutar para el 2015 de al menos el 25% de petróleo procedente de África (10). La búsqueda y el control de fuentes energéticas en África responden a dos exigencias consideradas prioritarias por Washington y por los grupos petroleros que dirigen y sustentan su política energética (11). La primera exigencia deriva obviamente de las estrategias destinadas a buscar fuentes de aprovisionamiento energético, diversificadas y alternativas a las mediorientales; la segunda, en cambio, afecta a la protección de la función hegemónica, que los EE.UU. adquirieron durante el siglo pasado, en referencia al control y a la distribución de los recursos energéticos mundiales. Tal función atraviesa actualmente una fase muy crítica, a causa de las recientes y sinérgicas políticas llevadas a cabo por Rusia, China y por algunos países sudamericanos en el sector energético. El antagonista en África de los EE.UU. es, como se sabe, China. La República Popular China, en la última década, ha reforzado e implementado las relaciones y el lanzamiento de inversiones, en particular, en infraestructuras en el continente africano, prosiguiendo, por otra parte, una política puesta en marcha ya en el curso de la Guerra Fría. China no sólo está interesada en el petróleo africano, sino también en el gas (12) y en los materiales considerados estratégicos para su desarrollo como el carbón, el cobalto y el cobre. En el frente energético, un ejemplo, importante para las consecuencias sobre las relaciones entre las potencias de China y los EE.UU., lo proporciona la fundamental contribución china a Sudán para la exportación del petróleo. Sudán, como se sabe, gracias a la ayuda china exporta petróleo desde 1999; esto ha llevado a que Jartum reciba las ‘particulares’ atenciones y cuidados de Washington. Recientemente (27 de octubre de 2009), la Casa Blanca ha renovado formalmente las sanciones económicas a Sudán por la cuestión de los derechos de las poblaciones de Darfur.

La otra razón por la cual la política africana constituye una de las prioridades estadounidenses de la próxima década es de orden geopolítico y estratégico. En medio de la actual crisis económico-financiera, Washington debería, en cuanto gran actor global, dirigir sus esfuerzos hacia el mantenimiento de sus posiciones en el tablero global, a riesgo de que, en el mejor de los casos, tenga lugar una rápida reducción de su papel a potencia regional media, o, en el peor, un desastroso colapso, difícil de superar a corto plazo. Sin embargo, en línea con la tradicional geopolítica expansionista que desde siempre caracteriza sus relaciones con las otras partes del planeta, Washington ha elegido a África como amplio espacio de maniobra, desde el cual relanzar su peso militar en el plano global con el fin de disputar a las potencias asiáticas la primacía mundial. En tal aventurada iniciativa, Washington obviamente implicará a toda Europa. La nueva política estadounidense en África se debe al hecho de que los EE.UU. encuentran cerradas dos de las principales vías anteriormente elegidas para acceder al espacio eurasiático: la Europa centroriental y Oriente Próximo y Medio. La primera vía, tras la ráfaga de victoriosas revoluciones coloradas que habían atraído al espacio geopolítico hegemonizado por los EE.UU. a los países del exterior próximo ruso (la llamada Nueva Europa), parece por ahora un camino difícil de seguir, ya que Moscú ha elevado el nivel de guardia. A tal respecto, son indicativas las dificultades encontradas por los EE.UU. en la cuestión del escudo espacial. La segunda vía es la trazada, ya desde hace años, por la doctrina llamada del Gran Oriente Medio: control total del mar Mediterráneo, eliminación de Irak, ocupación militar de Afganistán, penetración en las repúblicas centroasiáticas. La aplicación de esta doctrina geopolítica, sin embargo, no ha producido los resultados que Washington y el Vaticano esperaban en tiempos razonablemente breves, sino que, al contrario, se ha revelado negativa a causa del duradero y desgastador conflicto afgano y de la no resuelta cuestión iraquí y, sobre todo, de la política eurasiática de Moscú, orientada a recuperar prestigio e importancia en el espacio centroasiático.

La tercera razón, finalmente, es de orden preventivo. Está conectada a la política que actualmente los Estados Unidos conducen en el hemisferio meridional del planeta, con el fin de invalidar el eje sur-sur, fatigosamente en vías de definición entre muchas naciones africanas y sudamericanas. Los principales jefes de Estado de la América indiolatina y de África han vuelto a confirmar recientemente, en septiembre de 2009, durante la cumbre de Isla Margarita (Venezuela) la voluntad de continuar en el proyecto estratégico de ‘‘cooperación sur-sur’’ entre África y América meridional puesto en marcha en diciembre de 2006 en Nigeria, en Abuja.

Los instrumentos de penetración que Washington ha adoptado para controlar el espacio africano son de tres órdenes : de orden militar, a través del AFRICOM (13), es decir, el Mando militar de los Estados Unidos para África, creado en 2007 y activado al año siguiente ; de orden económico-financiero (véase el caso de las sanciones a Sudán y la intromisión del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial en las relaciones entre la República Democrática del Congo y China) (14) ; y, finalmente, otro referente a la estrategia de comunicación ejemplificada gráficamente por los ya considerados ‘históricos’ discursos de Obama pronunciados respectivamente en Cairo y Accra. Sobre el plano militar, es importante observar que la penetración estadounidense parece privilegiar, como cabeza de puente para neutralizar a Sudán y a la República democrática del Congo, el área constituida por Tanzania, Burundi, Kenia, Uganda y Ruanda. Hay que subrayar que el control militar total constituye una importante pieza en la estrategia estadounidense para la hegemonía del océano Índico.

Las directrices geopolíticas de África para el siglo XXI

Pese a las dificultades que obstaculizan hoy su unificación geopolítica, África, con el fin de salvaguardar sus propios recursos y mantenerse fuera de las disputas entre EE.UU., China y, muy probablemente, Rusia e India –disputas que se resolverán precisamente sobre su territorio –necesita organizarse, al menos regionalmente, según tres directrices principales que pivotan respectivamente sobre la orilla mediterránea, sobre el Océano Índico y sobre el Atlántico.

La activación de políticas de cooperación económica y estratégica, al menos en lo referente a seguridad, entre los países norteafricanos y Europa, por un lado, y, por otro, lo mismo con India (a tal respecto, hay que hacer referencia a la Declaración de Delhi, firmada durante la Cumbre 2008 India-África) (15) , además de cohesionar las regiones africanas implicadas, predispondría las bases para una futura y potencial unificación continental articulada sobre polos regionales e insertada en un más amplio contexto euro-afro-asiático.

Igualmente, la directriz atlántica, es decir, la continuación de una cooperación estratégica sur-sur entre África y la América indiolatina, favorecería, en este caso, la cohesión de las regiones del África occidental, y contribuiría a la unificación del continente. En particular, el desarrollo de la directriz atlántica reforzaría el peso africano con respecto a Asia, y con respecto a China en primer lugar

La deseable integración de África –realistamente posible sólo si se estructura sobre polos regionales –evoca el desarrollo histórico, anterior al periodo colonial, de las formaciones políticas auténticamente africanas, que, conviene recordarlo, han tenido lugar precisamente sobre bases regionales (16).

* Director de Eurasia. Rivista di studi geopolitici – direzione@eurasia-rivista.org

(traducido por Javier Estrada)

1. Con respecto a India y a la violación de los derechos humanos, en particular los referentes a la religión, véase el India Chapter del Annual Report of the United States Commission on International Religious Freedom, ( http://www.uscirf.gov/ ) y el interesante artículo crítico de M. V. Kamath, US must stop meddling in India’s internal problems, “The Free Press Journal”, 3 de septiembre de 2009 (http://www.freepressjournal.in/ ), que denuncia la instrumentalización llevada a cabo por Washington en referencia a los derechos humanos y a las libertades civiles por evidentes finalidades geopolíticas.

2. En relación con la erosión de las relaciones entre la Turquía guiada por Erdogan y Occidente, véase Soner Cagaptay, Is Turkey Leaving the West?, www.foreignaffairs.com, 26/10/2009 y el ensayo de Morton Abramowitz y Henri J. Barkey, Turkey’s Transformers, Foreign Affairs, noviembre/diciembre 2009.

3. Recientemente (17-18 octubre de 2009) los trece países sudamericanos adheridos al ALBA han firmado el tratado constitutivo del sistema unificado de compensación nacional (sucre), cuyo objetivo es la sustitución del dólar en los intercambios comerciales a partir del 2010.

4. Tiberio Graziani, Il tempo dei continenti e la destabilizzazione del pianeta, Eurasia. Rivista di studi geopolitici, n. 2, 2008.

5. Para una reseña de las cuestiones que impiden la integración africana y sobre los factores de deshomogeneidad remitimos a Géopolitique de l’Afrique et du Moyen-Orient, obra coordinada por Vincent Thébault, Nathan, Paris 2006, pp.69-220.

6. Diecinueve años antes, en julio de 1900, había tenido lugar en Londres el primer congreso dedicado a la unidad de los africanos y a sus descendientes en las Américas.

7. África está subdividida en 53 estados y en dos enclaves españoles (Ceuta y Melilla), a los que hay que añadir los autoproclamados estados de El Ayún (Sahara occidental) y de Hargeisa (Somaliland).

8. Para la reciente política israelí en África léase: Nicolas Michel, Le grand retour de Israël en Afrique, Jeune Afrique (http://www.jeuneafrique.com ), 3/9/2009; Philippe Perdrix, F. Pompey, P.F. Naudé, Israël et l’Afrique : le business avant tout, Jeune Afrique (http://www.jeuneafrique.com ), 3/9/2009; René Naba, Israël en Afrique, à la quête d’un paradis perdu, http://www.renenaba.com/ , 10/10/2009.

9. El 6 de agosto de 2009, Putin y Erdogan han firmado un acuerdo que preve el paso por las aguas territoriales turcas del gaseoducto ruso, antagonista del proyecto Nabucco, sostenido por los EE.UU. y por la Unión Europea.

10. El estudio citado, Global Trends 2015. A dialogue about the Future with Nongovernment Experts, diciembre de 2000, se encuentra en el sitio gubernamental del Office of the Director of National Intelligence, www.dni.gov/

11. African Oil: A Priority for U. S. National Security And African Development, Proceedings of an Institute Symposium, The Institute for Advanced Strategic and Political Studies, Research Papers in Strategy, maggio 2002, 14. El documento se encuentra en: http://www.israeleconomy.org/.

12. “El continente africano posee enormes reservas de gas natural que se estiman en 14,56 trillones de metros cúbicos, es decir, el 7,9% del total mundial. Las reservas verificadas en Nigeria y Argelia (5,22 e 4,5 trillones de metros cúbicos respectivamente) son inferiores a las de Rusia (43,3 trillones de metros cúbicos) Irán (29,61), Qatar (25,46), Turkmenistán (7,94), Arabia Saudita (7,57) Y Emiratos Árabes Unidos (6.43) pero superiores a las de Noruega (2,91), que es uno de los países clave en la exportación del gas. Sin embargo, los niveles de producción y consumo de gas natural en África son bastante bajos. La producción de gas en 2008 ha sido de 214,8 billones de metros cúbicos, es decir, el 7% del total mundial (un incremento de 4,85 respecto al 2007). Sudamérica ha sido el único continente que ha producido menos gas natural en el mismo año. El consumo de gas natural en 2008 en África ha sido de 94,9 billones de metros cúbicos, es decir, el 3,1% del total mundial (un 6,1% de crecimiento respecto al 2007) que es el nivel más bajo a escala mundial. Más del 50% del gas natural producido en África – 115,6 billones de metros cúbicos –es exportado, por lo demás, como gas natural licuado (62,18 billones de metros cúbicos). La cuota de los países africanos (Argelia, Nigeria, Egipto, Libia, Guinea Ecuatorial y Mozambique) en el suministro global de gas es del 14,2 % pero el mismo nivel de gas natural licuado es mucho más alto – 27,5%.”, Roman Tomberg, Le prospettive di Gazprom in Africa, www.eurasia-rivista.org, 16 octubre de 2009.

13. El proceso de militarización de África se ha intensificado últimamente por parte de Washington. A tal respecto, véase Kevin J. Kelley, Uganda: grande esercitazione militare degli USA nella regione settentrionale, www.eurasia-rivista.org, 14 de octubre de 2009.

14. Renaud Viviene et alii, L’ipocrita ingerenza del FMI e della Banca mondiale nella Repubblica democratica del Congo, www.eurasia-rivista.org , 19 de octubre de 2009.

15. El texto de la Delhi Declaration se encuentra en: http://www.africa-union.org.

16. A propósito del carácter “regionalista” de África, observa el africanista francés Bernard Lugan en la introducción a su ponderosa Histoire de l’Afrique, Ellipses, Parigi 2009, p.3.: «El largo despliegue de la historia del continente africano está ritmado por varias mutaciones o rupturas que se produjeron según una periodización diferente a la de la historia europea. Además, cuando en Europa los grandes fenómenos históricos o civilizacionales fueron continentales, en los africanos tuvieron consecuencias regionales, excepto en el caso de la colonización».

Ayer noche, durante el programa “+ se perdió en Cuba”, de la cadena Intereconomía, su presentador, el señor Horcajo, denunció la supuesta horrible costumbre que tienen a bien practicar en la franja de Gaza los despiadados milicianos de Hamás: casarse con niñas.

La diatriba prosionista del inefable periodista (o periolisto) era ilustrada con fotografías en las que jóvenes nínfulas, vestidas de novia, bailaban alegremente o acompañaban de la mano a serios hombres trajeados (hombres que, suponemos, para el señor Horcajo serán todos terroristas además de pederastas) de camino al altar de los sacrificios nupciales musulmanes.

Sin embargo, la empanada mental del señor Horcajo y acompañantes (entre los que se hallaba, cómo no, el “especialista” en el mundo muslmán y diputado pepero señor Arístegui) les impidió caer en la cuenta de que su odio etnocéntrico y supremacista (occidentalista y liberaloide, se entiende) les llevaba, una vez más, a cubrirse de gloria con la mierda que propagan sin rubor en cada ocasión que se les presenta.

En un nuevo ejercicio de aullido “perrodista” (son y serán la voz de sus amos), perseveraban en la mentira, la manipulación, la difamación, la provocación y el odio.

Observen si no qué es aquello que estos indignos personajillos de nuestro “esperpento” nacional querían hacer pasar por “bodas con niñas”.

“Una boda para cien viudas de Hamás”

Las bodas de Hamás

Niñas bailan ante los novios en una boda masiva en Gaza

Es muy habitual que niños, los hijos de los milicianos muertos, asistan a estas bodas, como en este caso, cuando otras 100 viudas se casaron en un campo de refugiados en Gaza el 24 de julio de 2008.REUTERS

* En Palestina, toda mujer debe tener un hombre que cuide de ella
* Los hombres son responsables de las viudase hijos de sus hermanos muertos en combate
* Por ley, un palestino puede tener hasta cuatro esposas como “responsabilidad social”

Las bodas de Hamás

Una mujer palestina llora y muestra la fotografía de la boda con su marido ya fallecido

En la sociedad palestina se considera que una mujer viuda debe casarse con otro hombre que cuide de ella.
(03.12.2000)REUTERS

EFE Gaza 10.07.2009
Vestidas con un largo traje negro, guantes en las manos y velos cubriéndoles el rostro, cien viudas de Gaza han contraído matrimonio este viernes en una ceremonia multitudinaria convocada por el movimiento islamista Hamás.

Este segundo matrimonio, para estas cien viudas, forma parte de la acción social sobre la que se funda el movimiento islamista desde sus albores en la década de los ochenta, y que trata de dar respuesta a los problemas sociales en la castigada franja, controlada por Hamás desde junio de 2007.

De hecho, las cien mujeres, muchas de ellas con niños, perdieron a sus maridos en la última ofensiva militar israelí de finales de diciembre a mediados de enero, en la que murieron unos 1.400 palestinos, la mayoría civiles según distintos grupos de derechos humanos.

Todos seguidores de Hamás y menores de 25 años, novios y novias han contraído matrimonio en presencia de familiares e hijos de las viudas, las niñas de blanco y los niños de estricto traje negro.

Ahmed al-Fayoomi, de 22 años, es uno de los novios que ha decidido sacrificarse y contraer hoy matrimonio con una viuda, que no es sino su propia cuñada.
“Alá, mi hermano, murió en la guerra de los israelíes contra Gaza y dejó siete hijos”, dice Fayoomi antes de la boda con Sabrin, dos años mayor que él.

La responsabilidad de cuidar de la familia

Según la ley islámica, y la de otros pueblos de origen semita, el hermano de un hombre muerto debe cuidar de la familia que deja, y Fayoomi no ha eludido su compromiso a pesar de que ello significa mantener a siete vástagos.

“Yo soy el que debe cuidar de la esposa de mi hermano y de sus hijos”, subraya con orgullo. El de este joven no es el único caso. De hecho, la inmensa mayoría de los cien novios eran hasta ahora cuñados de las novias.

Para alentar a los hombres a no dejar a estas mujeres abandonadas de por vida, el movimiento islamista ha pagado a cada uno de ellos el equivalente a 2.800 dólares (unos 2.000 euros), lo que se traduce en que algunos de los novios sean también hombres casados, muchos con hijos, que deciden tener una segunda mujer.

La ley islámica permite desde sus inicios que cada hombre puede tener hasta cuatro mujeres.

“Hoy me caso con el hermano de mi marido y estoy segura que él se sentirá feliz en su lugar de reposo porque ahora sabe que su hermano cuidará de mi y de mis hijos”, declara una de las novias que pide no ser identificada.

Cubierta de pies a cabeza, según el rito islámico más estricto, sólo los ojos verdes destacan sobre el solemne traje negro que viste. Pero para ella, hoy, todo es felicidad.

“Estoy muy contenta por este matrimonio”, asegura consciente de que deja una condición que no es común en la conservadora sociedad palestina: la de no tener un hombre que cuide de la mujer.

La mayoría de las viudas, informaron fuentes del movimiento islamista, estaban casadas con milicianos de Hamás por lo que al morir en la ofensiva israelí están considerados por la sociedad palestina como “mártires”.

“Lo que hacemos es un acto de beneficencia, una obligación divina, independientemente del dinero que te dan las organizaciones de Hamás”, coinciden en señalar varios de los novios.

Mohamed Taha, de 23 años, se casa también con su cuñada, un año mayor que él, porque “amaba tanto a mi hermano que habiéndose convertido en mártir he decidido cuidar de su mujer y de su hijo”.

Un caso más extraño entre los matrimonios arreglados este viernes por la llamada Corporación Popular para el Cuidado de la Familia, afiliada a Hamás, es el de Jibril al-Naooq, de 20 años, que se casaba con la mujer de su tío, Asmaa, cinco años mayor que él y madre de dos hijos.”

FUENTE: RTVE

Esta noticia, fechada en el mes de Julio del presente año, tuvo el mismo tratamiento infame y tergiversado durante el mes de agosto, por parte de otros selectos miembros de la carroña periodística española:

“Lunes 24 de agosto de 2009
Patinazo de Periodista Digital con las bodas de Hamás

Periodista Digital, el digital de Alfonso Rojo, es conocido por copiar descaradamente las informaciones de otros medios y ponerles titulares sensacionalistas. Cuando quieren publicar una información medio original, lo único que consiguen es caer en el más burdo periodismo basura.

Hoy han publicado una noticia sobre unas bodas patrocinadas por Hamás en Gaza, pero han confundido a las hijas de las viudas que se casaban, con las contrayentes. Todo adornado con el titular: ¿Patrocina Hamás la pedofilia en Gaza?

bodashamasperiodistadigital
bodashamasrtve

La noticia original: las verdaderas bodas de Hamás según RTVE

Minuto Digital, no iba a ser menos, también pica:
bodashamasminutodigital

PD: como no hay dos sin tres, el inefable Diario Ya, especialista en picar en todos los bulos que circulan por la red, también lo hace con este…”

Fuente: Blog La caja debajo de la cama

Todas las noticias falseadas han sido retiradas ya de las páginas señaladas
(“Periodista Digital”: http://blogs.periodistadigital.com/tizas.php/2009/08/24/hamas-boda-nina-infantil-pubertad-gaza-7878
“Minuto Digital”: http://www.minutodigital.com/actualidad2/2009/08/24/casamiento-musulman-masivo-450-novios-se-casan-con-ninas-menores-de-diez-anos-en-gaza/
“Religión Digital”: http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=4866)

Todas, excepto el Diario Ya, que persiste en sus trolas: http://www.diarioya.es/content/casi-500-musulmanes-se-casan-con-ni%C3%B1-menores-de-diez-a%C3%B1os-en-gaza

No tenemos confianza alguna en que los indignos rectifiquen. Sí tenemos claro sin embargo quiénes son nuestros enemigos: la bazofia humana que día sí, día también, pretende engañarnos con sus mentiras.

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