Lo importante. Europa no es el algoritmo de Macron sino el «Imperium» imaginado por Jünger

por Luca Siniscalco – «¡Necesitamos más Europa!» frente a «¡Hay que salir de Europa!» Como si este misterioso lema, Europa, animado por un indudable poder mágico – en términos de votos y poltronas, al menos – coincidiera con las instituciones supranacionales que han pretendido heredar la tradición cultural, jurídica y espiritual. Del Ius Publicum Europæum, pasando por la novalisiana Cristiandad (es decir, Europa), a la Unión Europea: el paso no es ciertamente corto, por supuesto, pero justo por esto encierra en sí todo el destino – trágico – de un mito que se ha querido hacer historia sin preservar la original llamada a la alteridad absoluta. A aquel único Principio que es garante del perpetuarse de todo mito, en el cambio de sus formas. Formas que inevitablemente se trans-forman, que inspiran el Zeitgeist y, espirándolo, convergen en imágenes iridiscentes. Sin perder nunca, sin embargo, el vínculo con el mundo arquetípico que las mantiene existentes. Cuando eso, trágicamente, sucede, las formas se esclerotizan, avanza el reino de la parodia, la sonrisa de los Santos y de los Héroes cede el paso a la de Macron.

Si las categorías de derecha e izquierda, como Alain de Benoist y un gran número de intelectuales nos señalan ya desde hace décadas, ya no son lentes eficaces para leer el panorama político contemporáneo, también la polaridad europeísta-soberanista, aunque más apropiada, suscita diversas incomprensiones. Las divergencias internas en estos bloques, especialmente en el segundo, son en efecto numerosas. Pero la más evidente, tal vez, está precisamente ligada a la visión de Europa que los soberanistas/identitarios frecuentemente (no) proponen.

Dejando de lado una si bien interesante fenomenología de las propuestas sobre las instituciones europeas que muchos hoy en día se formulan, queremos aquí limitarnos a algunas indicaciones de sorprendente actualidad que provienen de las páginas de un ensayo hoy inencontrable de Ernst Jünger, La Paz*. En esta breve y lírica obra, Jünger reflexiona sobre el destino de Europa al final de la Segunda Guerra Mundial, planteando un proyecto de reconstrucción responsable y comunitaria que fatalmente quedó pendiente, relegado a los meandros de su utopía. Entre las consideraciones contingentes y las reflexiones más filosóficas, Jünger también ofrece algunas pistas fundamentales para evitar que la pacificación europea siga siendo sólo superficial y no conduzca, después del sacrificio de toda una generación, a la recogida del fruto decisivo en proceso de nacer. Un fruto que, según Jünger, es de naturaleza imperial. El mundo posterior a 1945 está marcado de hecho por el aflojarse de las fronteras en los albores de la globalización, y «hace posible un proyecto espiritual que va más allá de los confines». Un proyecto, reiteramos, de naturaleza espiritual:

«Hoy ha llegado la hora de la unificación y con ella también la hora en la que Europa se funda a sí misma en el matrimonio de sus pueblos, se dota de soberanía y constitución. La aspiración de esta unidad es más antigua que la corona de Carlo Magno, y sin embargo nunca ha sido tan ardiente, tan apremiante como en este nuestro tiempo».

Esta instancia, que ya «vivía en los sueños de los Césares», se movía en la guerra civil europea como una energía subterránea, una señal de catástrofe y, en conjunto, de planificación futura. Europa tuvo – y aún tiene – una tarea:

«Devenir partner de los grandes imperios que se constituyen sobre el planeta y que aspiran a su forma definitiva. Debe participar en la libertad superior que estos han conquistado ya en el enfrentamiento con el espacio y la historia».

Jünger había intuido ya que Europa no puede ser fundada simplemente sobre la aplicación intelectual de las leyes de la razón y sobre reglas jurídicas abstractas. La Sociedad de Naciones, «una estructura fantasma», ya había mostrado los rasgos de lo que es construido sin la mediación del corazón. La licuefacción de las formas identitarias con la aceleración de la modernidad, el advenimiento de la movilización total y el dominio de la forma del trabajador, hacen sin embargo posible trabajar activamente para la “fundición” de un nuevo orden, basado en los principios de la unidad y la variedad.

«El nuevo imperio – explica Jünger – debe ser uno en sus articulaciones, aunque respetando su especificidad».

En una síntesis del modelo liberal y del autoritario, Jünger evidencia cómo «las formas del estado de orden autoritario son adecuadas donde los hombres y las cosas son organizables con el auxilio de la técnica. Mientras que en cambio debe reinar la libertad donde está en acto un crecimiento más profundo». Por lo tanto, sobre un plano de ejecución, «organizar de manera unitaria es tarea de la técnica, de la industria, de la economía, de la circulación, del comercio, de los sistemas de medida y de la defensa», mientras que «la libertad debe reinar en la variedad, allí donde pueblos y hombres son diferentes. Esto vale para su historia, su lengua y su raza, sus costumbres, tradiciones y leyes, la cultura, el arte y la religión. En estos ámbitos los colores de la paleta no serán nunca demasiados”.

Este es el proyecto de Jünger: una Europa de los pueblos, un imperium orientado según una unidad orgánica, pero capaz de enfrentarse con el mundo de la tecnología, identitario y plural, animado por una «fuerza espiritual», autónomo pero abierto a la colaboración con la Iglesia cristiana y su tradición metafísica.

En estos días, en todas las librerías se puede comprar el panfleto de Emmanuel Macron, Révolutión. Para aquellos que todavía tienen la intención de sondear las profundidades del pensamiento para interpretar el mundo y, tal vez, elegir de manera audaz cómo posicionarse, una invitación desapasionada: salgan de Feltrinelli**, cierren la página de Amazon y busquen en un buen vendedor de libros La Paz de Ernst Jünger. La ganancia, interior al menos, les recompensará.

@barbadilloit

(Traducción: Página Transversal).

Fuente: barbadillo.it

*Existe traducción en español: Ernst Jünger: La paz seguido de El nudo gordiano, El Estado mundial y Alocución en Verdún. Andrés Sánchez Pascual (trad.) Barcelona: Tusquets, 1996. [N.d.T.]

** Grupo editorial y librero italiano fundado por Giangiacomo Feltrinelli, activista del grupo de extrema izquierda denominado «Gruppi de Azione Partigiana» –GAP-, fallecido en 1972. [N.d.T.]

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