Posts tagged ‘Revista Eurasia’

05/06/2017

Geopolítica y Eurasianismo en el siglo XXI, entrevista con Claudio Mutti

Caos internacional, creciente multilateralismo en las relaciones internacionales, decadencia de la unipolaridad, constituyen cada vez más los temas centrales tanto de la actualidad periodística, como del debate entre los especialistas de las relaciones internacionales.

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30/11/2015

La guerra civil islámica

REVISTA EURASIA 03 2015 LA GUERRA CIVILE ISLAMICApor Claudio Mutti – Editorial de la revista Eurasia. Rivista di studi geopoliticiXXXIX (3 – 2015).

“Omnia divina humanaque iura permiscentur” (César, De bello civili, I, 6).

La guerra civil propiamente es un conflicto armado de amplias proporciones, en el que las partes beligerantes se componen principalmente de ciudadanos de un mismo Estado; objetivo de cada una de las dos facciones en lucha es la destrucción total del adversario, física e ideológica.

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08/10/2014

La geopolítica de las religiones

CLAUDIO MUTTI

por Claudio Mutti – La geopolítica como un método de investigación no se limita a trabajar en las relaciones internacionales y los hechos militares. Entre los factores que se busca identificar y entender, hay que incluir el factor religioso.

Si el siglo XIX y otra vez en la primera mitad del siglo XX la intelectualidad secular de Occidente había profetizado la desaparición progresiva e inevitable de la religión como un resultado final de la modernización económica y social, la segunda mitad del siglo XX fue la encargada de mostrar la falta de fundamento de tal expectativa. De hecho, a pesar de que la modernización ha alcanzado dimensiones mundiales, desde hace varias décadas las diferentes áreas del planeta se ven afectadas por un fenómeno de renacimiento religioso, enfáticamente definido por Gilles Kepel como “la venganza de Dios” (1), que ha llevado a algunos observadores a hablar incluso de “des-secularización del mundo” (2).

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25/11/2013

Muere el filósofo italiano Costanzo preve

COSTANZO PREVE

El pasado día 23 de noviembre murió en la ciudad de Turín el filósofo italiano Costanzo Preve (nacido en Valenza en 1943). Filósofo marxista y profesor de historia y de filosofía de 1967 a 2002. Miembro del PCI de 1973 a 1975. En 1978 participó en la creación del Centro Studi di Materialismo Storico (CSMS).

Escribió unos sesenta libros sobre diversos temas y colaboró en numerosas publicaciones. Tras la caída del muro de Berlín participó en actividades del campo anti-imperialista contra la política norteamericana y sionista. En los últimos años apostó por la crítica transversal, colaborando por ejemplo con Alain de Benoist.

Como ha expresado Alexander Dugin en una conocida red social: “He was excellent Italian Marxist intellectual with positive attitude to the eurasianism and 4PT. Great loss. Constanzo Preve?Presente!” (“Nuestro amigo Costanzo Preve ha muerto. Era un excelente intelectual marxista italiano con una actitud positiva hacia el eurasianismo y la 4TP. Gran pérdida. Costanzo Preve – ¡Presente!).

El último número de la revista Nihil Obstat publica un trabajo de Costanzo Preve, dentro del dossier: “La izquierda. Crisis e identidad”.

Enlazamos dos vídeos, en italiano, del acto de presentación del número 2/2005 de la revista italiana “Eurasia”, que contó con la intervención, entre otros, de Alexander Dugin y del recientemente desaparecido Costanzo Preve.

Fuente: La Cuarta Teoría Política en español

01/11/2012

La lógica de la geofinanza y su accionar sobre la América Románica

por Francisco de la de Torre – Eurasia Rivista –

1

Entre los varios aspectos seductores que plantea el fenómeno de la globalización, el más significativo y promovido es el designio para configurar un nuevo orden, el cual se caracterizará por la ausencia de divisiones: ni Oriente ni Occidente, ni Norte ni Sur, ni ricos ni pobres, etc.  Religiones, culturas, historias y geografías de todos los pueblos serán uniformizadas por el abrazo integracionista del mercado mundial, ya que gracias a éste, desaparecerán progresivamente todos los errores y desigualdades del pasado y nos conducirá a un fin armonioso de la historia.

A primera vista parecería que la globalización es el cumplimiento de los más caros anhelos de la Ilustración, como por ejemplo, la república mercantilista universal preconizada por Adam Smith o el gobierno burgués universal de Kant.  El escocés fundador de la economía moderna, veía en el mercado la palanca para levantar su unión cosmopolita; mientras que para el filósofo alemán, aquélla se lograría únicamente cuando la religión racional (basada en los principios de la Aufklärung) se imponga íntegramente sobre la fe eclesiástica y se convierta en el fundamento de un estado mundial, el cual será el encargado de garantizar la paz entre las naciones. Cuando se llegue a concretar tal aspiración, se podrá decir con razón que “el reino de Dios ha llegado a nosotros.”

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10/07/2012

El Mediterráneo entre Eurasia y Occidente

por Claudio Mutti *.

Quien controla el territorio costero gobierna Eurasia; quién gobierna Eurasia controla los destinos del mundo”(1). Esta célebre fórmula, propuesta por el estudioso americano Nicholas J. Spykman (1893-1943) en un libro que apareció póstumamente mientras se desarrollaba el segundo conflicto mundial, puede ayudar a comprender el significado geopolítico de la “primavera árabe”. Recordamos que según Spykman, exponente de la escuela realista, los Estados Unidos debería concentrar su empeño sobre una área fundamental por la hegemonía mundial: se trata de aquel “territorio costero” (Rimland) que, como una larga franja semicircular, abraza el “territorio central” (el mackinderiano Heartland), comprendiendo la costa atlántica de Europa, el Mediterráneo, el Cercano y Medio Oriente, la Península India, la Asia Monzónica, las Filipinas, el Japón.

No aparece por tanto infundada una lectura de la “primavera árabe” a la luz de los criterios geoestratégicos dictaminados por Spykman, los cuales sugieren a los Estados Unidos la exigencia de mantener en un estado de desunión y perenne inestabilidad al “territorio costero”, el que también abriga a las orillas meridionales y orientales del Mediterráneo.

Hace más de una decena de años, un geopolítico francés había prevenido de una acción occidental dirigida para fragmentar a Libia valiéndose de mano de obra local: “sobre el plano de las viejas redes senusitas, la agitación islamista podría provocar el estallido de este país artificial y reciente. En Cirenaica se concentran las riquezas petrolíferas, y el régimen de Gadafi irrita a ciertas capitales occidentales que no verían mal una división de Libia” (2).

Hoy, incluso concediendo que los movimientos de protesta y subversión en el Norte de África y en el Cercano Oriente hayan tenido un origen endógeno y un estallido imprevisto, no se puede no constatar que los Estados Unidos, después de algunas iniciales indecisiones de su Presidente, la han mirado con simpatía, patrocinado y sostenido (con la obvia excepción de la insurrección popular chiita en Bahrein, reprimida por la intervención a militar saudí).

Por otro lado, Obama manifestó desde el principio de su mandato la voluntad de favorecer la transición a la democracia en el mundo árabe (tal como en otras partes del mundo musulmán), a lo mejor de manera formalmente más amable con respecto de su predecesor, pero en todo caso presionando sobre los gobernadores locales para imponerles su perestroika en versión árabe.

Así las organizaciones “no gubernamentales” y las varias asociaciones derechohumanistas, sostenidas por la CIA y el State Department, intensificaron sus actividades, en conformidad con la recomendación que desde 1993 Samuel Huntington dirigió al gobierno americano: establecer vínculos estrechos con todos los que, al interior del mundo islámico, defienden los valores y los intereses occidentales. El mismo “New York Times” ha reconocido que “algunos movimientos y jefes directamente comprometidos en las revueltas del 2011 en el Norte de África y en Medio Oriente (…) han recibido adiestramiento y financiaciones por parte del Internacional Republican Institute, del National Democratic Institute y del Freedom House”(3). Esta última organización, en particular, en el 2010 acogió en los EE.UU. a un grupo de activistas egipcios y tunecinos, para enseñarles a “sacar beneficio de las oportunidades de la red a través de la interacción con Washington, las organizaciones internacionales y los media”(4).

También el National Endowment for Democracy ha comunicado oficialmente, por medio de su sitio informatico(5), de haber suministrado en el 2010 más de un millón y medio de dólares a organizaciones egipcias comprometidas en la defensa de los “derechos humanos” y en la promoción de los valores democráticos: 21.000 dólares americanos al Democratic Forum for Youth, 25.000 al Egyptian Democratic Academy, 89.000 al Freedom House, 55.000 al Ibn Khaldun Center for Development Studies, más de un millón al Center for Internacional Private Enterprise, 35.000 al Egyptian Democracy Institute, 23.000 al El-hak Center for Democracy and Human Rights, 25.000 al Human Development Association. Otros financiamientos del NED han sido destinados a Túnez (213.000 dólares, repartidos entre el Center for Internacional Private Enterprise y el Mohamed Ali Center for Research, Studies and Training), para Libia (145.000 dólares: mitad al Akhbar Libya Cultural Limited y mitad al Libya Human and Political Development Forum), a Siria (148.000 por Human Rights y 400.000 para el Internacional Republican Institute), para Yemen (674.000 dólares repartidos entre varias organizaciones comprometidas en la defensa de los derechos humanos). A los financiamientos del NED y otros entes estatales americanos se han sumado los fondos asignados por la Open Society Foundation de George Soros, que ha financiado en el 2010 a organizaciones y movimientos en todo el mundo árabe, y en particular en Egipto y en Túnez. Si volvemos al 2009 y nos limitamos a considerar Egipto, el balance de los fondos de la USAID destinados a las organizaciones democráticas y derechohumanistas suma en conjunto 62’334.187 de dólares (6). Una cifra enorme, que en Egipto es superada solamente por los cientos de millones de dólares otorgados por el emir de Qatar a los Hermanos Musulmanes (7).

El movimiento subversivo financiado por los EE.UU. ha derrocado a los gobiernos de Túnez y Egipto y, gracias a la intervención militar occidental, se ha apoderado de Libia; pero no ha logrado abatir al gobierno sirio, a pesar del recurso al terrorismo y a la lucha armada, a pesar del apoyo británico, francés, turco y qatarí. En cuanto a Argelia, el proyecto de desestabilización del país está obligado a apoyarse sobre todo en las pulsiones secesionistas beréberes, puesto que los argelinos, además de no haberse completamente recuperado todavía del trauma de la guerra civil, que produjo 200.000 muertos, han asistido de cerca a los efectos catastróficos producidos por la “primavera árabe” en Libia.

En todo caso, el mundo árabe ofrece a los subversivos occidentales amplias posibilidades de maniobra, ya que para colaborar con ellos no están solamente las minorías “iluminadas” partidarias de los derechos humanos, del Estado laico y de la democracia capitalista, sino también movimientos y grupos que se reclaman formalmente al Islam y por lo tanto deberían teóricamente oponerse a la intrusión occidental. En caso de que también se vaya a examinar más de cerca la identidad de los movimientos integristas, se puede constatar fácilmente que, cuando no se trata de restos del viejo colaboracionismo anglófilo (como los senusitas libios), su matriz ideológica generalmente es atribuible a corrientes heterodoxas (wahabitas y salafitas); las cuales, siendo hostiles al Islam tradicional y visceralmente enemigas del Islam chiita, reciben el sostén político y la generosa ayuda económica de las monarquías petrolíferas aliadas del occidente y de la entidad sionista. Resulta por lo tanto compatible el diagnóstico de quien identifica el objetivo de los “islamistas” no en la instauración de un orden islámico, sino en una versión islamizada de la cultura occidental: “todos estos neofundamentalistas, bien lejos de encarnar la resistencia de una autenticidad musulmana con respecto a la occidentalización, son al mismo tiempo productos y agentes de la deculturación en un mundo globalizado” (8).

Un caso ejemplar es representado por el movimiento “fundamentalista moderado” de los Hermanos Musulmanes, el resultado más consistente de aquella línea reformista que, inaugurada por Muhammad Ibn ‘Abd al-Wahhâb (1703-1792), asumió con Jamâl a-Dîn al-Afghânî (1838-1897) y con Muhammad ‘Abduh (1849-1905) formas abiertamente occidentalizantes y antitradicionales. A pesar de los aspectos equívocos de su comportamiento en el período de Nasser, los Hermanos Musulmanes todavía han mantenido largamente una posición antiimperialista, tanto es así que han sido colocados en la lista negra del National Security Council. Posteriormente, si no ya en los años ochenta en el tiempo de Afganistán, indudablemente después del 11 de septiembre de 2001 la relación entre los Hermanos y los EE.UU. ha cambiado. Se podrá aún sonreír de las furibundas invectivas de Gadafi (9) o de las revelaciones del periódico libanés “Al-Dinar” acerca de los encuentros de David Petraeus con los jefes del movimiento, pero es un hecho cierto que en julio de 2011, Hillary Clinton declaró querer establecer una nueva relación con la Hermandad, la cual tuvo y tiene “un impacto significativo y creciente sobre el Islam en América” (10), tanto es así que el 10 de enero de 2012 el portavoz de la organización, Ahmed Sobea, ha dado oficialmente la noticia de un coloquio entre los exponentes de la Hermandad y William Burns, número dos del Departamento de Estado, y con el asistente secretario Jeff Feltman. Hablándoles a los estudiantes del Georgetown University, los miembros de la delegación han dicho: “Estamos aquí porque reconocemos el rol de veras importante de los Estados Unidos en el mundo y queremos que nuestras relaciones con áquel sean mejores de lo que ahora lo son. Nuestros principios son universales: libertad, derechos humanos, justicia para todos”(11).

Por otra parte, los Hermanos Musulmanes parecen haber tenido desde hace tiempo una relación bastante estrecha con Inglaterra. En Londres en efecto, el exiliado tunecino Rashid al-Ghannushi ha fundado Al-Nahda; en Londres reside Tariq Ramadan (12), nieto del fundador de la organización y consejero del gobierno británico para las cuestiones relativas al extremismo islámico; Londres fue elegida como lugar de exilio del multimillonario Khayrat al-Shater que, designado por los Hermanos como candidato para las presidenciales egipcias, “se ha encontrado con Hillary Clinton, decenas de políticos, diplomáticos y financieros de Wall Street” (13).

Sobre la misma longitud de onda de los Hermanos Musulmanes se coloca el AKP (Partido por la Justicia y el Desarrollo), la fuerza turca de gobierno que de un lado trata de conciliar la identidad islámica con la democracia liberal y la pertenencia al bloque occidental, mientras que por el otro, aspira atribuir a Turquía una función hegemónica en el área que perteneció al Imperio otomano. En el proyecto “neootomano” que resulta, sin embargo, el rol regional de Turquía -bajo guía demoislámica- parece condenada a quedar instrumentalmente integrada en la estrategia atlantista de dominio mediterráneo, como se ha demostrado por la complicidad turca con la subversión líbica y siriana -y por lo tanto para ejercer en forma secundaria, subordinada a los diseños del otro lado del Atlántico. No sólo eso, sino que la elección turca de animar los fermentos “primaverales” del mundo árabe podría crear una colisión con Rusia e Irán, arruinando todo el trabajo hecho por los políticos de Ankara para establecer buenas relaciones con estas dos potencias. Hasta que Turquía no se decida a cortar el nudo que la tiene vinculada a la Alianza Atlántica (y a la entidad sionista), el “neootomanismo” será solamente una grotesca parodia de aquella función imperial que, en cambio, podría ser desarrollada en el área mediterránea por una Turquía solidaria con las potencias eurasiáticas.

Análogo discurso vale para el mundo musulmán de lengua árabe, que las centrales de la subversión sectaria querrían alejar de su modelo tradicional, para vincularlo, en una unión innatural, al modelo de democracia liberal propuesto por el Occidente como el único posible y pensable. La elección que se impone a árabes y turcos es pues la misma: o con Eurasia o con Occidente.

NOTAS:

1. Nicholas Spykman, The Geography of Peace, Harcourt Brace, New York 1944, p. 43.

2. François Thual, La planète émiettée. Morceler et lotir: une nouvelle art de dominer, Arléa, Paris 2002, p. 124; ed. it. Il mondo fatto a pezzi, Edizioni all’insegna del Veltro, Parma 2008, p. 92.

3. U.S. groups Helped Nurture Arab Uprising, “The New York Times”, 15 abril 2011.

4. New Generation of Advocates: Empowering Civil Society in Egypt, del sitio de Freedom House (www.freedomhouse.org).

5. http://www.ned.org

6. Alfredo Macchi, Rivoluzioni S.p.A., Alpine Studio 2012, p. 282.

7. Alfredo Macchi, op. cit., p. 208.

8. Olivier Roy, Généalogie de l’islamisme, Hachette, Paris 2001, p. 10.

9. “¿Los que hoy se llaman Hermanos Musulmanes? […] Ellos son los siervos del imperialismo. Son la derecha reaccionaria, los enemigos del progreso, del socialismo y de la Unidad árabe. Son una sarta de matones, mentirosos, sucios, fumadores de hachís, borrachos, cobardes, delincuentes. He aquí quienes son los Hermanos Musulmanes. Todo esto ha hecho de ellos los siervos de la América. Los que pertenecían a la facción de los Hermanos Musulmanes, ahora se avergüenzan de decirlo. Se han convertido en algo podrido, sucio, detestado en todo el mundo árabe y en todo el mundo musulmán” (Christian Bouchet, Islamisme, Pardès, Puiseaux 2002, p. 77).

10. Karim Mezran, La Fratellanza musulmana negli Stati Uniti, in: I Fratelli Musulmani nel mondo contemporaneo, a cura di Massimo Campanini, Karim Mezran, UTET, Torino 2010, p. 195.

11. Daniele Raineri, Vecchia spia al Cairo. Fratelli musulmani in tour in America per convincere Washington. Il salafita fuori gara, “Il Foglio quotidiano”, 10 abril 2012.

12. Véase Intervista a Tariq Ramadan, a cargo di C. Mutti, “Eurasia”, n. 1/2010.

13. Cecilia Zecchinelli, Il milionario islamico che vuole guidare l’Egitto, “Corriere della Sera”, 2 abril 2012.

Traducción: Francisco de la Torre

*Claudio Mutti es director de la revista Eurasia

Extraído de: Eurasia Rivista

15/11/2011

BRICS: los ladrillos del edificio multipolar

Por Tiberio Graziani*

Hace diez años el acrónimo Bric entraba a formar parte del léxico de la economía y de las finanzas internacionales. Desde aquel momento la cooperación de los países emergentes que agrupa esta sigla ha adquirido cada vez más un valor de carácter geoeconómico y geopolítico. El afianzamiento de las relaciones entre Brasil, Rusia, India, China y, desde el 2010, Suráfrica fue posible no sólo debido a las evidentes necesidades económicas comunes en asuntos de modernización y desarrollo – típicas de los países emergentes – sino también gracias a una compartida visión de la política internacional. La coordinación política desarrollada en el ámbito del BRICS en el transcurso de pocos semestres constituye un elemento de aceleración de la transición multipolar.

Los BRICS entre geoeconomía y geopolítica

En otoño de 2011, el analista Jim O’Neill del Banco de Inversiones Goldman & Sachs, sobre la base de datos macroeconómicos de algunos países emergentes, en particular concernientes a la demografía, la tasa de crecimiento y los recursos naturales estratégicos, certificaba un nuevo potencial agregado geoeconómico con el acrónimo BRIC. Los países que fueron tomados en cuenta eran, como ya se sabe, Brasil, Rusia, India, y China. Según O’Neill estas naciones verosímilmente habrían dominado la economía mundial del siglo que está iniciando. Por consiguiente se hacía necesario englobarlas en la economía mundial hegemonizada, después del colapso soviético, en el sistema occidental bajo conducción americana. Los paises BRIC, como sucesivamente fueron denominados, buscaban desde aquel momento, pero unilateralmente, un lugar geopolítico propio en el tablero global. Algunos de ellos, en particular Brasil, India y China, intentaban aumentar sus propios niveles de libertad en el campo mundial haciendo hincapié en una articulada serie de alianzas económicas y comerciales en el ámbito regional e internacional. Las tasas de crecimiento elevadas de estas naciones-continentes, indudablemente, constituía el combustible necesario para un nuevo rol en el escenario post bipolar. También Rusia, bajo la dirección de Putin, intentaba reafirmar, cuando menos en el espacio ex-soviético, una propia primacía, después de la desastrosa presidencia de Yeltsin.

En el transcurso de pocos años, la nueva agregación geoeconómica se ha convertido, de simple hipótesis analítica útil para la descripción de los escenarios económicos-financieros del siglo XXI, un actor global de hecho.

La agenda de los valores del forum de los países BRIC contiene a estas alturas todos los puntos cruciales de la economía  mundial: desde la cuestón climática a la de la cesta de las divisas, desde aquella concerniente a los procesos de modernización y desarrollo innovador a aquella que atañe a la seguridad de particulares sectores industriales; además de estos temas, los BRIC se pronuncian con inmediatez y determinación, también por lo que concierne a los dossier “calientes”, como aquellos que tienen que ver con los conflictos internacionales. Durante el 2011, tan sólo para ofrecer algunos ejemplos, los BRIC han tomado partido sobre los casos de agresión a Libia y sobre el aislamiento de Siria,  principalmente efectuado por los euroatlánticos, han expresado su voto a favor del reconocimiento de Palestina en el ámbito de la UNESCO y han solicitado la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU.

La coordinación entre los países del club BRIC, fortalecida en 2010 con la inclusión de Suráfrica[1], ha asumido por consiguiente un carácter cada vez más “político”, al punto de incidir profundamente sobre los actuales equilibrios mundiales. Desde una perspectiva general podemos observar que la sola constitución del nuevo club de hecho ha acelerado la transición hacia el sistema multipolar e introducido las premisas para su consolidación a nivel continental. La agrupación BRICS parece confirmar, además, la hipótesis geopolítica, adelantada en estas mismas páginas[2], según la cual los pilares del nuevo ordenamiento in fieri estarían constituidos por América indiolatina y por Eurasia.

De hecho, los BRICS no sólo influencian, como ya se sabe, a los sectores económicos, financieros e industriales[3], sino  también a aquellos geoestratégicos y, por último, a los que conciernen al orden jurídico internacional.

El club BRICS y el ámbito geoestratégico

Por lo que se refiere el ámbito geoestratégico, vale la pena considerar que la coordinación entre los países BRICS representa (y predilige) de hecho un eje casi diagonal – proveniente del lado oriental del hemisferio septentrional (Eurasia) al occidental del hemisferio meridional (América indiolatina) – que podríamos definir “asimétrico”, respecto a aquellos definidos respectivamente por las trayectorias horizontal (Este – Oeste) y vertical (Norte – Sur), a las que nos había acostumbrado la propaganda de la prensa de los períodos bipolar y unipolar. Este eje asimétrico NE – SO, articulado en tres núcleos constituidos respectivamente por el polo eurasiático, por el vértice surafricano y por el polo brasileño, previsiblemente desmembrará, en el medio y largo plazo, las líneas de intervención del sistema occidental bajo conducción americana, aún hegemónica desde un punto de vista militar.

El orden BRICS, por ahora solamente diplomático y económico, sin embargo, debido a su potencial militar[4] y por su posición geoestratégica, podría constituir una primera respuesta organizada hacia la “marcha” de los EE.UU que, avanzando a lo largo de la directriz “horizontal” atlántico mediterránea, intenta dirigirse hacia los países de Asia Central. La presión estadounidense hacia la masa euroafroasiática, vale la pena recordarlo, ha adquirido en los últimos doce años un carácter marcadamente militar. La militarización de la política exterior del sistema Usacéntrico, llevada a cabo por la varias administraciones de allende el océano, desde Bush padre a Obama, constituye el principal elemento de la práxis geopolítica de todo el sistema occidental, tendente a la fragmentación de particulares áreas estratégicas como las del Cercano Oriente y el Norte de África[5].

Desde el punto de vista diplomático, económico y militar el club BRICS se presenta evidentemente desequilibrado a favor de su componente eurasiática. Esta situación por lo menos abre dos posibles escenarios. Por un lado el desajuste podría representar, ya desde el medio plazo, un factor de tensión en el interior de la coordinación política de la nueva agregación, con una vuelta hacia el amparo estadunidense por parte de Brasil y tal vez de Suráfrica. Una segunda perspectiva, tal vez la más realista, evalúa el actual desequilibrio como motivo de aceleración de la integración pro continental de América meridional, fundada en el polo Brasil-Argentina-Venezuela. En este último caso, por otra parte deseable, puesto que reforzaría el escenario multipolar en fase de consolidación, el elemento más débil de la actual composición del conjunto BRICS, es decir, la República Surafricana, asumiría, en virtud de su particular posición geográfica, una evidente función de equilibrio geoestratégico en el interior del nuevo sistema mundial.

Un nuevo modelo de cooperación multipolar

Por lo que concierne a la incidencia en el orden jurídico internacional de parte de los países del BRIC, concordamos con lo que asegura Paulo Borba Casella, profesor de derecho internacional en la Universidad de São Pulo (Brasil), según el cual nos hallamos ante un modelo de cooperación innovador, independiente y original.

Para el docente brasileño, “el carácter innovador de la perspectiva BRIC reside precisamente en el hecho de que estos países se pueden ocupar de sí mismos y al mismo tiempo formular un nuevo modelo de inserción internacional y de cooperación. La perspectiva es ésta. Lo que se precisa es ponerla en práctica[6]. El club de los países BRICS de hecho introduce una práxis de cooperación que, respetando las identidades culturales de sus propios miembros, no se conjuga a la perfección con los planteamientos universalistas de las estructuras internacionales como, por citar algunas de ellas, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el Banco Mundial (BM) y el fondo Monetario Internacional (FMI), basados, como es sabido, en criterios individualistas y mercantiles propios de las concepciones de carácter occidental.

El nuevo club, aun cuando haya surgido por evidentes razones económicas, sin embargo parece evolucionar hacia una concepción más concreta de las relaciones entre los Estados, fundada en un sustrato cultural afín que podríamos definir de tipo solidario[7], atento hacia la “cosa pública” y a los intereses concretos de las variadas comunidades etnoculturales que pueblan las respectivas naciones.

 La nueva perspectiva que el modelo BRICS introduce, forzosamente chocará con la otra “reglamentación mundial” (la global governance de la escuela angloamericana) la cual se “radica en la concepción individualista de la sociedad y en el pensamiento único “democrático”, rehúsa las diversidades culturales de las distintas poblaciones (aunque no en términos instrumentales como el de la doctrina del “choque de civilizaciones”)[8]. De hecho, el nuevo modelo de cooperación promovido por los países BRICS atestigua el fin o la reorientación de la ONU y la decadencia o la reestructuración de las organizaciones mundiales como el FMI, el BM y la Organización Mundial de Comercio.

*Tiberio Graziani es director de “Eurasia” y presidente del IsAG – Instituto de Altos Estudios Geopolíticos y de Ciencias Auxiliarias.

(Traducción de V. Paglione)

[1] La inclusion de Suráfrica en el Nuevo club multipolar, preanuncia la posibilidad de agregación de otras naciones, entre ellas, Turquía; véase al respecto: Aldo Braccio, E se il BRICS diventasse BRICST? Dati e prospettive dei cinque emergenti più la Turchia, Eurasia. Rivista di Studi Geopolitici, a. VIII, vol. XXIV, n. 3/2011.

[2] Tiberio Graziani, America indiolatina ed Eurasia: i pilastri del nuovo sistema multipolare, Eurasia. Rivista di Studi Geopolitici, a. V, n. 3/2008.

[3] Los países BRICS en su conjunto constituyen alrededor del 27% del territorio, el 43% de la población y el 15% del PIB mundial.

[4] Alessandro Lattanzio, Le forze strategiche del BRICS, Eurasia. Rivista di Studi Geopolitici, a. VIII, n XXIV, n. 3/2011.

[5] Pietro Longo, Daniele Scalea, Capire le rivolte arabe, Avatar – IsAG, Dublino 2011.

[6] Paulo Borba Casella, BRIC: a l’heure d’un nouvel ordre juridique, Edition A. Pedone, Paris 2011.

[7] Ignazio Castellucci, Il diritto nel mondo dei molti “imperi”, Eurasia. Rivista di Studi Geopolitici, a. VIII, n XXIV, n. 3/2011.

[8] Tiberio Graziani, Prefazione a Claudio Mutti, Esploratori del Continente. L’unità eurasiatica nello specchio della filosofia e dell’orientalistica, Edizioni Effepi, Genova 2011.

08/11/2011

Stefano Vernole: reportaje desde Damasco

Stefano Vernole es periodista publicista, redactor de la revista italiana de estudios geopolíticos “Eurasia”. Asimismo, es coautor de La lotta per il Kosovo, publicado por las  Edizioni all’insegna del Veltro, y autor de La questione serba e la crisi del Kosovo, libro  publicado por Noctua edizioni. Recientemente ha tenido la oportunidad de visitar Siria junto con una representación de la comunidad siria en Italia. Ha pasado algunos días en Damasco, donde ha podido encontrar a personalidades del Gobierno, pero también hablar con ciudadanos comunes (pueden verse algunas fotos de su viaje en

http://www.eurasia-rivista.org/stefano-vernole-reportage-da-damasco/11987). Lo que sigue es su relato de esta experiencia.

Quien tuviese ocasión de dirigirse a Siria, debería, como primer acto, liberar su cerebro de la propaganda massmediática transmitida por Al Jazeera y afines.

Siguiendo el clásico estilo hollywoodiense, la televisión símbolo de la “democracia” de Oriente Medio, pero pagada por un autócrata, el Emir de Qatar, nos ha hablado durante meses de imponentes manifestaciones anti-régimen reprimidas sangrientamente por el presidente Bashar al-Assad, descrito por televisiones y periódicos alineados como un dictador despiadado.

Por eso, siento desengañar a los distintos apasionados de la prensa “alternativa”, estilo “Internazionale” o a todos los que han cedido al encanto de los lemas lanzados desde la Casa Blanca sobre “primaveras árabes” y “nueva caída del Muro de Berlín”, pero por lo que he podido ver durante mi estancia en Damasco, Siria y su guía gozan de óptima salud.

Ante todo, ya no hay rastro de las verdaderas o presuntas manifestaciones de masas antigubernamentales en la capital siria, donde reina la paz social y la vida discurre con la máxima tranquilidad, desde el centro hasta la periferia.

Los controles en el aeropuerto son blandos, hay posibilidad de moverse sin límites y de sacar fotos a voluntad.

Raramente al visitar ciudades por el mundo he conocido personas tan serenas, lugares donde no se da el más mínimo rastro de criminalidad y, por otra parte, sin ningún despliegue de fuerzas del orden.

Los primeros que se deberían haber percatado de la situación real son precisamente los delegados de la Liga Árabe, que piden la “retirada de los blindados de las calles” cuando ellos, en primer lugar, han salido del Palacio Presidencial  después de las conversaciones riendo sin ningún tipo de escolta…

El Estado, de hecho, mantiene a sus militares en los cuarteles, y en las calles de Damasco se observan tan sólo los Guardias Urbanos encargados de dirigir el tráfico.

Tras el inicio hace algunos meses de modestas manifestaciones antigubernamentales, de hecho, ha sido precisamente el pueblo sirio el que ha bajado a la calle al lado de su Presidente, como atestiguan las imponentes manifestaciones, las fotos y los carteles colgados en todas las tiendas y en todas las calles principales de la capital, o la bandera que se encuentra en uno de los principales pasos a desnivel de la ciudad que recita “Thank You Russia” (en referencia al veto de Moscú a las sanciones de la ONU).

Si quizás algún exponente del establishment, imaginándose un escenario libio, inicialmente ha dudado a la hora de posicionarse, han sido precisamente los partidos menores, el comunista y el socialista-nacional los que han organizado la movilización pro-gubernamental, conscientes de que la alternativa a Assad sólo puede ser la ocupación del país por parte de la OTAN.

Porque hay que decir una cosa inmediatamente: la mayor parte del pueblo libio sigue compacta alrededor de su Presidente. Siria es un conjunto de etnias y culturas todas respetadas y bien representadas por las mezquitas, por las iglesias católicas y por las cristiano-ortodoxas, que conviven pacíficamente unas junto a otras.

Un mensaje opuesto al del “choque de civilizaciones” que el Pentágono quiere, que con la lógica del “divide et impera” trata de mantener el control sobre el vecino Irak.

Las palabras que hemos escuchado en la Gran Mezquita de los Omeyas del Gran Muftí de Siria, Ahmed Badr Al-Din Hasssun, no dejan dudas al respecto: “Cualquier vida humana es más importante que los símbolos religiosos. Una mezquita se puede reconstruir, una vida no se puede restituir”.

Este mensaje, sin embargo, no ha sido recibido en absoluto por todos los que trabajan para la desestabilización de la nación siria y, por tanto, por los grupos salafistas que desde hace tiempo desencadenan una durísima guerrilla en las zonas fronterizas con Líbano, Jordania, Irak y Turquía.

Después del presunto asesinato de Bin Laden, de hecho, los Estados Unidos no se preocupan ya ni siquiera de enmascarar su alianza con Al Qaeda, el heredero de aquel mercenariado islamista al servicio de Washington desde 1979 en Afganistán.

Hemos podido visitar en el hospital militar de Damasco los frutos de las “manifestaciones pacíficas” de las que nos hablan nuestros mass media en Hama y en otras partes: muchísimos los soldados sirios heridos en las zonas de frontera, que han perdido ojos y brazos pero no la voluntad de seguir sirviendo a su patria.

Exactamente como en Libia, financiados y protegidos por las centrales ocultas sauditas, israelíes y estadounidenses, estos grupos islamistas actúan sin la más mínima piedad contra todos aquellos que no aceptan pasar de su parte, y tienen como único objetivo el de devolver al país a la edad de piedra.

Los testimonios de un conflicto que con el llamamiento a una “mayor democracia” no tiene en realidad ninguna relación han sido unánimes: en Siria se habla de un complot urdido desde el exterior para consolidar la estrategia geopolítica atlantista, la del caos en Oriente Medio, único antídoto al inevitable crecimiento de la influencia de Rusia y de China en la región.

La crisis irreversible del capitalismo financiero occidental, como nos ha indicado el Viceministro de Exteriores del Gobierno de Damasco Abdel-Fattah Ammoura, sólo puede acelerar la tentativa desesperada de postergar el fin de la hegemonía de la City y de Wall Street.

Por otra parte, la serie de reformas concedida por Assad es impresionante pero, como ha afirmado la señora Clinton, si Siria quiere ver el fin de las revueltas debe “reconocer Israel, retirar su apoyo a Hamas y a Hezbollah y quizás poner a 3 ó 4 ministros de los Hermanos Musulmanes en su ejecutivo” (petición esta última particularmente agradecida en Ankara).

Así, han sido meses y meses de guerra oculta, que ha costado muy cara al ejército sirio (se habla de 1600 muertos), que, sin embargo, ha logrado al final prevalecer, con la única excepción todavía de la ciudad de Homs y de alguna pequeña localidad, donde los extremistas salafistas se mezclan con los civiles.

La capacidad económica y social del país, pese a algunos efectos visibles de las sanciones internacionales, permite a Assad tratar ahora desde una posición de fuerza y aceptar las peticiones de la Liga Árabe.

La bola pasa ahora a las manos de la Casa Blanca, que no oculta sus planes de ataque no sólo contra Damasco sino también contra Teherán, como revelan en estos días los periódicos británicos.

Siria, en cualquier caso, espera confiada lo que decidan en el Pentágono y en el Cuartel General de la Alianza Atlántica en Bruselas, segura de la capacidad de resistencia de su propio ejército y de la movilización popular que derivaría: en caso de guerra, dicen todo Oriente Próximo se vería convulsionado y el primero que pagaría el precio sería precisamente Israel, el taciturno aliado regional de los Estados Unidos, que después de la dura lección recibida en el Líbano en 2006 correría el riesgo de una auténtica debacle.

03/04/2011

Ha salido el nº 3 de la Revista “Eurasia”: “Usa: hegemonía y decadencia”

Ha salido el número 3/2010 de la revista de geopolítica “Eurasia”, titulada “USA: HEGEMONÍA Y DECADENCIA”. En el volumen, que incluye 24 artículos con un total de 288 páginas, se trata precisamente de los Estados Unidos, potencia aún hegemónica pero en fase de decadencia, en el actual escenario de transición desde el unipolarismo al nuevo orden multipolar.

A continuación se presenta una breve lista y un breve sumario de cada uno de los artículos presentes en éste número.

Tiberio Graziani, Los EE.UU., Turquía y la crisis del sistema occidental

Arcchivado por la historia el momento unipolar, el sistema occidental bajo la dirección americana parece haber entrado en una crisis irreversible. El crac económico-financiero y la pérdida de un firme cimiento del edificio geopolítico occidental, como es el de Turquía, confirman el fin del estímulo propulsor americano. Los EE.UU. actualmente se hallan en la tesitura de una decisión extraordinaria: dejar de lado el proyecto de supremacía mundial y, por consiguiente, compartir con los otros actores globales las decisiones de la política y la economía internacional, o bien persistir en el mismo proyecto económico y arriesgar su propia sobrevivencia en tanto que nación. La elección de una de las dos formas dependerá de las relaciones que se instauren, en el corto y medio plazo, entre los grupos de presión que condicionan la política exterior americana y por la evolución del proceso multipolar.

T. Graziani es director de “Eurasia”.

Fabio Falchi, El espejo de la sabiduría. Giorgio Colli y el euroasianismo

Este ensayo se propone demostrar, incluso por medio de una concisa exposición de la filosofía teorética de Giorgio Colli, pensador turinés al que no sólo se le debe el mérito, gracias a sus dotes de “filólogo militante”, de haber entendido el profundo nexo que existe entre misticismo y lógica en la “sabiduría griega”, sino que y, sobre todo, el modo en que interpreta el pensamento de los Presocráticos – una interpretación que no es casual, puesto que está caracterizada por múltiples y significativas referencias a la filosofía indú – es de fundamental importancia para el euroasianismo, si se da por cierto que “Eurasia” es, en primer lugar, un “concepto espiritual”. En esta perspectiva, muy poco importa si Colli no pueda ser definido como un “euroasianista”, o el hecho de que, con toda probabilidad, él mismo habría rehusado definirse de este modo. Lo que cuenta es el recorrido que su discuro filosófico indica, para así dejar definitivamente en la estacada aquellas obsoletas e “incapacitadas” dicotomias.

F. Falchi colabora con “Eurasia”.

Phil Kelly, Geopolítica de los  Estados Unidos de América

El objetivo de este ensayo es el de identificar los diversos elementos que son propios de la geopolítica clásica de los Estados Unidos. En su itinerario se reflexiona acerca de las características espaciales consideradas mayormente relevantes, con el fin de delinear los aspectos tradicionales de la geopolítica norteamericana, más que focalizarse sobre los actuales asuntos internacionales; a pesar de ello se concluye con algunas observaciones sobre la geopolítica contemporánea estadunidense y mundial.

P. Kelly es docente de la Universidad Estatal de Emporia (Texas, EE.UU.), miembro del Comité Científico de “Eurasia”.

Daniele Scalea, Como nació un “imperio” (y como acabará pronto )

Los actuales Estados Unidos, en un principio, constituían un conjunto inconexo de colonias de una pequeña isla subdesarrollada; sin embargo, en el lapso de pocos siglos, se transformaron en la primera y única superpotencia mundial. En este ensayo se recorren las razones geopolíticas y estratégicas que llevaron al nacimiento de las trece colonias originarias, a su independencia y expansión por Norteamérica; se examina, por lo tanto, la ascención de los EE.UU. y de su imperio informal, y cómo el pasar del aislacionismo al hegemonismo, algo que no era ineluctable, les está conduciendo a perderlo.

D. Scalea es redactor de “Eurasia”.

F. William Engdahl, La actual  posición geopolítica de los EE.UU.

A finales de la primera década de siglo XXI, vale la pena ubicar a los EE.UU. en el contexto de la realidad política, económica y, sobre todo, geopolítica del mundo. Para todos los observadores imparciales es evidente que ese gigante emergente que en 1941, el editor de “Time-Life”, Henry Luce, proclamó como el alba del “Siglo Americano”, actualmente es, en 2010, una nación y una potencia cuyos cimientos se están desmoronando. En este breve análisis se examina la exacta naturaleza de esa disgregación y sus implicaciones.

F.W. Engdhal es director asociado de “Global Research”, miembro del Comité Científico de “Eurasia”.

Fabio Mini, Proyectos y deudas

Los norteamericanos no están más capacitados para reconocer sus carencias y vulnerabilidades: se comportan como si aún controlaran todo el mundo, cuando en realidad han perdido la mayor parte de su autonomía ante corporaciones multinacionales que controlan la economía y frente a las  entidades nacionales o transnacionales con las cuales están endeudados. A las deudas financieras se añaden las políticas, contraídas con aquellas naciones que se han transformado en inseguras por la política de choque norteamericana: Irak, Afghanistán, Israel, Palestina, Somalia, Ruanda y también Europa. En este ensayo se explica cómo el poder es la droga que está destruyendo los EE.UU., y como el “Nuevo Siglo Americano” se ha terminado aún antes de haber empezado.

F. Mini es general del cuerpo de ejército auxiliar, ha dirigido la KFOR y el comando sureuropeo de la OTAN.

Eleonora Peruccacci, la evolución de las relaciones EE.UU.-Rusia después de la caída del bipolarismo

La idea –sobre la cual Keohane llamó la atención- de que la potencia, antes que sobre los tradicionales atributos de la fuerza militar y la riqueza, actualmente se base en la influencia de las ideas, en la habilidad del empleo de medios como la persuasión y la cooptación , así como en la habilidad de manipular la comunicación de masas, es útil para los fines del análisis propuesto por este trabajo, en el cual se intenta comprender cómo, después de la desaparición del sistema bipolar, se han desarrolado y evolucionado las relaciones entre las dos ex superpotencias mundiales, EE.UU. y Rusia, pasando por las fases de 4 tratados sobre el desarme atómico.

E. Peruccacci, es doctora de Relaciones Internacionales, colabora con “Eurasia”.

Spartaco Alfredo Puttini, China, el mar y los Estados Unidos:el’antagonismo naval chino-americano

La República Popular China, por el hecho de haber empezado a desarrollar una flota militar moderna, ha suscitado serias inquietudes en Washington y ha añadido un ulterior elemento de tensión en las relaciones recíprocas. Se perfila la posibilidad de un peligro potencial por lo que concierne el antagonismo naval de los dos gigantes, el cual podría representar uno de los elementos más serios y significativos para el orden internacional del siglo XXI. En este trabajo se analiza la  elección china de proyectarse en el campo marítimo, sobre las etapas de modernización de la flota y la importancia que puede adquirir el antagonismo naval chino-americano para el próximo futuro.

S.A. Puttini es historiador.

Chiara Felli, Un milagro para el “nuevo inicio” de Obama

Las relaciones iraelíes-americanas parecen encontrarse nuevamente en una encrucijada: es el fiel de balanza de las nuevas negociaciones para lograr la tan aspirada paz en el Cercano Oriente. En Washington hay un clima tenso, la previsión de doce meses de negociaciones aleja el peligro de un eventual e inmediato resultado negativo, sin embargo abre nuevas problemáticas en lo que respecta al estado de las relaciones internacionales. Los EE.UU., ¿estarán finalmente capacitados para hacer valer su punto de fuerza como mediadores decisivos? ¿El aislamiento regional de Israel puede correr el riesgo de aguzarse después de la ciega persecución de estrategias nacionalistas? ¿Estamos realmente próximos al “gran compromiso” y a la calma luego de un temporal que se ha prolongado durante decenios?.

Felli, es doctora de Relaciones internacionales, colabora con “Eurasia”.

Francesco Brunello Zanitti, Neoconservadurismo americano y neorevisionismo israelí: una comparación

La presidencia de G.W. Bush Jr. fue duramente influenciada por un movimiento político, comúnmente conocido con el término “neoconservadurismo”, que surgió a partir de los años sesenta y era ya influyente durante la presidencia de Ronald Reagan. Los neoconservadores, en particular, inspiraron la reciente política estadunidense en el Cercano Oriente. La última década, por lo que respecta a la política israelí, se caracterizó por la consolidación del partido de derechas, el Likud, que desde sus orígenes ya se presentaba poco propenso hacia alguna forma de compromiso con el mundo árabe. Este trabajo propone una comparación entre el neoconservadurismo americano y el neorevisionismo israelí, identificando sus numerosas afinidades.

F.B. Zanitti es doctor de Historia de las sociedades y de la cultura contemporánea.

Julien Mercille, la lucha contra la droga en Afganistán: una interpretación crítica

Este artículo presenta una interpretación crítica de la “lucha contra la droga” llevada a cabo por los Estados Unidos en Afganistán desde 2011, en contraposición con la visión convencional propuesta por algunos autores más representativos. La interpretación convencional da por descontado que los Estados Unidos llevan adelante en Afganistán un lucha en contra de la droga con la finalidad de reducir su consumo en Occidente y para debilitar a los Talibanes, quienes están intrínsecamente ligados con el tráfico de narcóticos. En el curso del artículo se argumentará que en realidad existen pocas muestras de una real y concreta lucha en contra de la droga de parte de Washington. La retórica de la lucha en contra de la droga es, por lo general, motivada por la necesidad de justificar la intervención militar en Afganistán y la lucha contra los grupos insurreccionales que se oponen a la hegemonía americana en la Región, antes que por una auténtica preocupación por las drogas en sí.

J. Mercille es docente de la Universidad Nacional de Irlanda.

Matías Magnasco, Geopolítica de los Estados Unidos en el Cono Suramericano

Actualmente la región suramericana es un escenario geoestratégico de gran importancia y lo será aún más en el futuro, por el acaparamiento de los recursos (petróleo, gas y agua dulce) y el despegue de Brasil como potencia regional y mundial. Suramérica tiene que observar con preocupación la retirada de los EE.UU. de aquellas regiones en las que encuentra dificultades, como Irak y Afganistán y también de aquellas en las que Rusia y China han prácticamente derrotado su influencia, ya que esto reabre la posibilidad que vuelva a fijar su atención hacia el patio trasero de su casa y de su mare nostrum (el Caribe).

M. Magnasco es director del Observatorio del Centro Argentino de Estudios Internacionales.

Jean-Claude Paye, La crisis del euro y el mercado transatlántico

La ofensiva realizada por los mercados financieros contra el Euro durante los meses de abril y mayo 2010, no constituye un simple episodio de la guerra económica que existe entre los dos continentes. En realidad, ésta representa el síntoma de un cambio geopolítico. La iniciativa de los EE.UU., cuyo objetivo es la desestabilización de la UE, ha sido llevada a cabo mediante la participación de las mismas instituciones europeas, quienes han sacrificado el Euro con la finalidad de reestructurar la deuda griega. Esta convergencia confirma, de parte de sus protagonistas, la elección ya cumplida de querer integrar la Unión Europea en un futuro gran mercado transatlántico.

J.-C. Paye es sociólogo y ensayista.

Ivan Marino, “Nabucco” en contra de “South Stream”

El gaseoducto “Nabucco”, anhelado por los EE.UU., es el resultado de elecciones más bien políticas que económicas y, particularmente, tiene como principal objetivo el de evitar el paso por el territorio ruso y, por consiguiente, contrarrestar los intereses de Moscú; pero la elección del “Nabucco” podría ser peligrosa para la misma seguridad energética de la Unión Europea. La disyuntiva del “South Stream” por parte de Italia, adquiere un valor estratégico objetivo. El trabajo evalúa a largo plazo el peso estratégico de esta opción en el complejo diálogo UE-Rusia.

I. Marino coordina el Observatorio sobre el Sistema Polítitico-Constitucional de la Federación Rusa.

Fabrizio Di Ernesto, Las bases USA y OTAN en Europa

Después de más de 60 años de haber concluido la II Guerra Mundial, a Europa le cuesta recuperar su propia autonomía política y militar. Esto se debe principalmente a la ocupación forzada que aún sufre de parte de los EE.UU. a través de la OTAN, la alianza militar surgida en 1949 y que con el tiempo se ha transformado en el verdadero brazo armado del Pentágono. Durante los años de la Guerra Fría, Washington justificaba esta presencia con la necesidad de defender los propios intereses en contra de eventuales ataques de parte de la Armada Roja y del Pacto de Varsovia. En la actualidad este pretexto se torna cada vez más anacrónico, desde la Casa Blanca continuan respaldando la necesidad de esta militarización forzada atrincherándose detrás del espantajo representado por el actual terrorismo islámico. Esta presencia determina también varios problemas, resumidos en el presente ensayo.

F. Di Ernesto es periodi stay ensayista.

Stefano Vernole, La extraña historia de los “International Money Orders”

Según la opinión de algunas fuentes, en los primeros meses de 1992 el gobierno norteamericano elaboró una sofisticada operación económico-financiera, haciendo uso de los fondos de los contribuyentes americanos, por motivos no confesables. El dinero, teóricamente destinado a una operación “humanitaria” en Bosnia Herzegovina, sucesivamente habría sido utilizado en gran parte para financiar la campaña electoral de Bill Clinton y para pagar las deudas contraídas por el financiero saudí Adnan Kashoggi con la oficina de suministros de la JNA (Armada Popular Yugoslava), pero en un segundo momento entró en circulación para ser empleado en las más diversas operaciones económico-financieras.

S. Vernole es redactor de “Eurasia”.

Tomislav Sunic, In Yaweh we trust: la política exterior “divina” de los EE.UU.

En el origen de la aspiración norteamericana de querer “asegurar la democracia en el mundo” se halla, principalmente, el mensaje bíblico. Pese a cualquier cosa que puedan decir los críticos europeos acerca de los EE.UU., la intervención militar estadunidense no ha tenido nunca como objetivo único el del imperialismo económico, sino más bien el deseo de difundir en el mundo la democracia norteamericana. Quienquiera pretenda aventurarse a desafiar militarmente a los EE.UU sufre el riesgo de ser expulsado de la categoría de la humanidad o, por lo menos, quedar marcado como terrorista. Una vez que una persona o una nación haya sido declarada ajena al género humano o terrorista, se puede disponer de ella a voluntad. El elemento ideológico en la historia de la política exterior norteamericana está delineado en este ensayo, versión reexaminada y corregida del homónimo capítulo del libro Homo Americanus: Child of the Postmodern Age (2007).

T. Sunic ha sido diplomático croata y profesor universitario en los EE.UU.

Kees van der Pijl, Ideología transatlántica y capitalismo neoliberal

En este ensayo se enfrentan tres problemas: el primero tiene que ver con los orígenes de la ideología occidental, una ideología caracterizada por el individualismo posesivo, por la libertad de empresa, por la explotación intensiva de la naturaleza y que, con fervor misionero protestante, reivindica la validez universal hacia estos principios. Sucesivamente el autor focaliza la atención sobre cómo el neoliberismo surgió como expresión radical extrema de la ideología occidental, y ha permitido al capitalismo transformarse en una máquina estafadora hacia la que, en los últimos treinta años, ha sido arrastrada toda la economía mundial y que sólo en la actualidad ha sufrido un compás de espera. En fin, se proponen algunos elementos esenciales del desarrollo a través de los cuales Ucrania y, tal vez, Rusia, Bielorusia, Kazakistan y otros, podrían quebrar la actual estrategia de servil adaptación a la economía neoliberal, que los ha damnificado en extremo, e interrumpir la absorción de la ideología occidental, tan contraria a sus tradiciones, y emprender, sin embargo, una estrategia común que aúne su singular experiencia con el Estado multinacional y con elementos de economía planificada de la que ellos, más que cualquier otro, conocen virtudes y defectos.

K. van der Pijl es docente en la Universidad de Sussex.

Paolo Bargiacchi, Is international law really law? Una crítica a la teoría de la negación di John Bolton

En los Estados Unidos la idea (absolutamente minoritaria) de que el derecho internacional no existe y aquella (más difundida) de que las normas internacionales tradicionales vinculan sólo a los Estados que las acatan, encuentran un raíz común en el impropio parangón que existe entre realidad (y derecho) internacional y realidad ( y derecho) interno que, a su vez, es una directa consecuencia del positivismo austiniano el cual, incapacitado de poder captar la autonomía de la realidad política y jurídica internacional con respecto a la interna, erróneamente utiliza lógicas, metodologías y categorías del derecho interno para analizar el internacional. Un ejemplo de este modus procedendi proviene de J. Bolton, quien cuando se pregunta si «Is There Really “Law” in International Affairs?», concluye que «international law is not law». En este trabajo se desarrolla una crítica teórica general y empírica de sus tesis.

P. Bargiacchi es docente en la Universidad Kore de Enna.

Alessandro Lattanzio, Las fuerzas nucleares de los EE.UU.

Las fuerzas estratégicas norteamericanas que, desde 1990, no representan más la espina dorsal de la potencia militar estadunidense, papel que, sin embargo, se transfirió a la fuerzas de proyección (Portaaviones, divisiones aerotransportadas y de los marines, aviación táctica), ha sufrido una notable reestructuración cualitativa y, sobre todo, cuantitativa. Pero esta reducción se ha vendido con eficacia en la mesa de las negociaciones internacionales concernientes al desarme nuclear. Con la reciente ratificación del tratado START II, las fuerzas estratégicas norteamericanas se estabilizan con 500 ICBM, cabezas de misiles; con 14 SSBN, cada uno dotado de 24 SLBM; y, en fin, con 96 bombarderos estratégicos. El déficit de balance, los gastos debidos a la guerra de Irak y de Afganistán, la prioridad hacia otros programas, entre los que se halla el llamado escudo antimisil de teatro y la crisis financiero-económica de los EE.UU., probablemente truncarán los ya residuales programas de modernización del arsenal estratégico norteamericano.

A. Lattanzio es redactor de “Eurasia”

Claudio Mutti, Pietro Nenni en contra del Pacto Atlántico

Interviniendo en el debate parlamentario que habría asignado un crisma democrático a la adhesión italiana al Pacto Atlántico, el secretario del PSI hacía notar cómo la inclusión de Italia en el grupo de los países atlánticos violaba las más elementales normas de la geografía y de la historia. Además, él ponía en duda las justificaciones políticas de una tal adhesión: Italia, asociándose a la superpotencia estadunidense, que “con respecto a los EE.UU., es lo que San Marino representa con relación a la Comunidad Europea”, en vez de hallar una garantía de independencia, en realidad habría reducido aún más su propia soberanía, ya gravemente limitada por el estatuto internacional que los vencedores del segundo conflicto mundial le habían impuesto.

C. Mutti es redactor de “Eurasia”.

Erika Morucci, 1991-2003: pruebas generales de una superpotencia

Durante los veinte años siguientes a partir de la Primera Guerra del Golfo hasta hoy, en la Casa Blanca se han sucedido diversas administraciones, imprimiendo diferentes direcciones a la política exterior americana. A parte de esto, han sido años decisivos para un nuevo curso histórico que, desde la Guerra Fría, ha abierto las puertas hacia una realidad cuyas facetas han sido escondidas y alimentadas por mucho tiempo a través de la cortina de hierro que había dividido el mundo. Para los Estados Unidos se abrieron amplias perspectivas: ellos se comportaron como si estuvieran seguros de alcanzar la primacía, dirigiendo aquella condición hacia la búsqueda angustiosa de un poder global. El multipolarismo del escenario internacional ha surgido con toda su fuerza mediante la presencia consolidada de otros actores, entre ellos los rusos, los chinos, los europeos, de modo que en la actualidad la perspectiva es la de defender una ventaja y no la de guiar el mundo.

E. Morucci es doctora de Relaciones Internacionales.

Antonio Grego, Entrevista a Roberto Pelo

Roberto Pelo es director de la oficina de Moscú del Instituto Nacional para el Comercio Exterior (ICE) y coordinador de la red de oficinas del ICE en Rusia, Armenia, Bielorusia y Turkmenistan.

Antonio Grego, Entrevista a Livio Filippo Colasanto

Livio Filippo Colasanto es primer director general adjunto de Rusenergosbyt-Enel.

 

(traducción de V. Paglione)

Eurasia Rivista: “USA: Egemonia e declino”

19/02/2011

Los diez mayores acontecimientos geopolíticos del decenio 2001-2010

Un decenio acaba de terminar, y es tiempo de balances incluso para la política internacional. Diez años son un breve período de tiempo para una disciplina como la geopolítica, que está caracterizada por un enfoque de larga duración, pero junto con el estudio no espacial de las relaciones internacionales es posible describir de manera clara este lapso limitado de tiempo.

Según “Eurasia  Rivista di Studi Geopolitici”, dirigida por Tiberio Graziani, la última década estuvo caracterizada por una dinámica evidente: el declive de la hegemonía estadounidense, el empuje hacia la integración regional (véase Il tempo dei Continenti, nr. 2/2008), el progreso de un nuevo orden multipolar. El decenio 2001-2010 vio por lo tanto empezar una fase de transición – aquí todavía no ha acabado- del unipolarismo hacia el multipolarismo. En esta fase, la hegemonía estadounidense todavía está de pie, pero aparece siempre más tambaleante.

La Redacción de Eurasia trató de individualizar 10 acontecimientos “geopolíticos” representativos, de similares tendencias sobre todo regionales y de corto-medio plazo, las cuales están comprendidas en el cuadro de la macro-dinámica global y de medio-largo plazo arriba descrita.


10. La guerra israelí-libanesa

Israel ante la dificultad se hace más belicoso

Si los ‘90 estuvieron caracterizados por acuerdos de paz frágiles y parciales, el último decenio, que se abrió con la llegada al gobierno de Sharon y concluyó con Netanyahu como primer ministro y Lieberman como ministro de Asuntos Exteriores, ve a la política israelí girar definitivamente “a la derecha”, llevando a cabo una dinámica ya encaminada al final del los ‘70. Fuerte también gracias al apoyo incondicional garantizado por la Aministración Bush, Tel Aviv abandona las negociaciones -excepto aquellas puramente formales, como la inconcluyente “road map”- e intenta resolver los conflictos unilateralmente y con la fuerza: del muro de la segregación en Cisjordania al embargo en Gaza, de la agresión al Libano a las amenazas a Irán. Pero la agresividad refleja una mayor debilidad: las acciones militares a menudo no encuentran el resultado deseado, como cuando, en 2006, los soldados de Hezbollah logran oponerse a las tropas de élite sionistas. En Palestina, el más dócil Fatah es superado en consenso por el extremismo de Hamas. En el interior de Israel, la creciente población de etnia árabe amenaza el carácter “hebreo” del Estado de Israel. Las soluciones que se presentan son cada vez más radicales: aumentar la discriminación de los ciudadanos árabes y resolver los conflictos con Palestina, Líbano y Siria cortando el nudo gordiano iraní. Un aventurismo que ha despertado la preocupación hasta en la clase dirigente estadounidense, como demuestra el éxito de la obra de Walt y Mearsheimer sobre el “Israel Lobby“, y el aprieto de la Casa Blanca, aunque hasta ahora el apoyo de Washington no parece en discusión.

Para más informaciones: Palestina, nr. 2/2009.

9. La invasión de Irak

El derrumbe de la defensa iraquí y la afirmación de irán

La invasión estadounidense de Irak, el derrocamiento y ejecución de Saddam Hussein, el fin del regimen del Ba’ath marcan el retroceso del país mesopotámico en su papel de gran potencia regional. Liberado de la amenaza y de la defensa iraquí, Irán puede extender su propia influencia hacia Oriente Próximo, ante todo en el mismo Irak, pero también en la aliada Siria, en Líbano, Palestina y en la Península Arábica (donde el principal interlocutor es Qatar). Protagonista de esta temporada es el presidente Mahmud Ahmadinejād, en el cargo desde el 2005. Conjugando una ardiente retórica con un activismo en política exterior que supera los confines regionales para llegar a Asia Central  (candidata a la Organización de Cooperación de Shanghái), a África y a Sudamérica, logrando sobrevivir a la hostilidad de poderosos enemigos internos y a los desórdenes post-electorales del 2009, Ahmadinejād supo convertir la República Islámica en una de las grandes potencias regionales de Oriente Próximo y Medio.

Para más informaciones: Iran, nr. 1/2008.

8. El Parlamento turco rechaza participar en el ataque a Irak

La nueva tendencia estratégica de Turquía

El 1 de marzo de 2003 el Parlamento turco vota contra la petición de conceder su territorio nacional para el ataque estadounidense a Irak. Para el miembro musulmán de la OTAN es un primer paso hacia una redefinición de la política exterior que será dirigida por el jefe del gobierno Erdoğan (que toma el cargo 13 días más tarde), con la ayuda, a partir de mayo de 2009, del Ministro de Asuntos Exteriores Davutoğlu. El pan-turanismo fue sustituido por el descubrimiento de la identidad musulmana de Turquía; el atlantismo por el objetivo de la profundidad estratégica; la alianza con Israel por la lógica de “cero problemas con los vecinos”. Ankara por lo tanto se ha alejado de Washington y Tel Aviv para buscar una nueva colocación como mediadora de los conflictos en aquellas áreas donde Anatolia representa la encrucijada: Balcanes, Cáucaso pero sobre todo Oriente Próximo. Pero esto ha llevado al rápido deterioro de las relaciones con Israel, que no tolera la nueva postura turca y cuya belicosidad contrasta con los nuevos objetivos de Ankara.

Para más informaciones: Turchia, nr. 1/2004.

7. El pueblo venezolano resiste la tentativa de golpe

América Indolatina se despierta

El 13 de abril 2002 el presidente Hugo Chávez vuelve al Palacio Miraflores y la legalidad constitucional se restablece en Venezuela. Dos días antes, un golpe militar, apoyado por EE.UU. y España, había llevado al secuestro de Chávez, el levantamiento del Parlamento y de la Corte Suprema, y la anulación de la Constitución. La reacción de la población de Caracas, la fidelidad de una parte de las Fuerzas Armadas, y la solidaridad de los países sudamericanos llevan a la derrota de los golpistas. Es un cambio de época para América Indolatina: en los años siguientes gobiernos patrióticos se instalan en Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Nicaragua y otros países. Nuevas tentativas subversivas fracasan en Bolivia y Ecuador; el único golpe que tiene éxito ocurre en el pequeño estado centroamericano de Honduras, y lleva enseguida a la firme condena de todos los países latinoamericanos. Con el fracaso del golpe, la hegemonía estadounidense sobre el hemisferio occidental se tambalea: el tratado de libre comercio panamericano es rechazado y tiene que hacer frente a una alternativa bolivariana, el ALBA; Rusia se convierte en el primer vendedor de armas en Sudamérica y crece el peso económico de  China; el proyecto de integración de los países indolatinos experiementa una rápida aceleración, con el nacimiento de ALBA, de UNASUR y de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

Para más información: L’America Indiolatina nel sistema multipolare, nr. 3/2008 e L’America Indiolatina, nr. 3/2007.

6. Los electores franceses rechazan la Constitución Europea

El parón de la integración europea

La Unión Europea empieza el decenio expandiéndose hacia el este y adoptando una moneda única, pero el proceso de integración sufre un parón el 29 de mayo de 2005, cuando los electores franceses rechazan la propuesta de Constitución Europea, seguidos en breve por los holandeses y los irlandeses. Es la señal de un malestar que bloquea, sea la ulterior expansión, sea la profundización de la integración entre los países ya miembros de la Unión Europea. Divisiones preocupantes ya se habían manifestado en 2003 cuando, frente a la invasión estadounidense de Irak, Europa se había dividido entre partidarios y detractores. Las dificultades de encontrar una vía estratégica común son evidentes también en la relación con Rusia. Por lo que concierne al plan estratégico-militar, la Unión Europea sigue siendo independiente de la OTAN, bajo la cual se oculta la égida pero también la hegemonía de los Estados Unidos de América. La crisis financiera de 2008, la dificultad de administrar la deuda pública por parte de muchos países europeos, subrayan nuevas y más peligrosas fracturas dentro de la Unión Europea: también el tradicional eje franco-alemán parece rajarse. El decenio se cierra por lo tanto con sombríos presagios: en Alemania se empieza a hablar del abandono del euro y de la exclusión de los países de la UE “incumplidores”; en la UE crecen las voces críticas hacia la estrategia productiva alemana, dirigida hacia la exportación, que sofoca la producción de los otros países miembros sin garantizar un significativo mercado de importación. ¿La Unión Europea tendrá futuro?

Para más información: Tra la Russia e il Mediterraneo, nr. 2/2007.

5. Nace la Organización de Cooperación de Shanghái

Rusia y China se acercan

Después de llegar al borde de un combate armado durante la Guerra Fría, Rusia y China se encaminan hacia la paz en los años ’90, implicando a las ex repúblicas soviéticas de Asia Central. De esta experiencia nace el 15 de junio de 2001 la Organización de Cooperación de Shanghái. Juntamente con el siguiente desembarco de las tropas norteamericanas en la región (invasión de Afganistán), la OCS aparece como una alianza estratégica entre Moscú y Pekín para mantener a los EE.UU fuera de Asia Central. Pero, en los años siguientes, la OCS se amplía con nuevos miembros, aunque no de pleno derecho: India, Pakistan, Irán. Todavía no ha nacido un bloque asiático alternativo a la OTAN, como habían predicho algunos analistas, pero el acontecimiento es significativo. Rusia y China han empezado una colaboración estratégica, con el claro objetivo de afirmar un nuevo orden multipolar en vez de la hegemonía unipolar estadounidense.

Para más información: La nuova Asia, nr. 3/2006.

4. China supera a Japón en términos de PIB

La imparable subida del dragón chino

En 2010 el producto interior bruto nominal de la República Popular China supera al de Japón, colocándose en segunda posición después de los Estados Unidos de América. En un decenio, China ha suplantado a Francia, Gran Bretaña, Alemania, Japón, mientras que Tokio pierde una posición que ocupaba desde 1972. En términos de PIB por paridad del poder adquisitivo, el adelantamiento a Japón se ha verificado muchos años antes, y China ya atenta contra la primacía de los EE.UU. El ingreso en la Organización Mundial del Comercio (2001) dio ulterior vigor a la subida económica de Pekín, ya fuerte en el siglo pasado. Las inversiones chinas se ramifican en todo el mundo, y son particularmente significativas en África; la República Popular casi ostenta el monopolio en el abastecimiento de un recurso importante como las “tierras raras”; después de la crisis del 2008, el ex Imperio Celeste se afirma como locomotora del crecimiento planetario. Los éxitos de Pekín no se limitan a la economía, porque el país crece bajo todos los puntos de vista, desde la potencia militar al prestigio cultural: en las Olimpíadas de Pekín de 2008, China ocupa el primer lugar en el medallero final. Es un simbólico adelantamiento deportivo sobre los EE.UU, que según muchos analistas prefigura la sucesiva llegada al rango de primera potencia mundial. Pero, por ahora, Pekín tiene un perfil diplomático bajo: la prioridad es crecer, para los desencuentros en las cumbres habrá tiempo en el futuro.

Para más informaciones: La Cina, nr. 1/2006.

3. La guerra ruso-georgiana

Con Putin resucita la potencia rusa

El ataque georgiano a Osetia del Sur y a la guarnición rusa presente allí, el 7 de agosto de 2008, provoca la inmediata reacción armada de Moscú: en pocos días las tropas rusas llegan a las puertas de Tblisi, antes que un “alto el fuego” mediado por la Unión Europea ponga fin a las hostilidades. La derrota bélica de Saakašvili, autoritario presidente atlantista de Georgia, y la desaparición de la escena política de su correspondiente ucraíno Juščenko en enero de 2010, son otras señales de la recuperada influencia rusa en gran parte del espacio post-soviético. Eso no habría sido posible sin la recuperación interna de Rusia, realizada bajo la égida de Vladimir Putin, presidente hasta 2008 y por lo tanto primer ministro. Heredando de El’cin (Yeltsin) un país en bancarrota y con riesgo de disgregación interna, Putin ha estabilizado el poder central, ha relanzado la economía, y ha puesto en marcha una diplomacia más dinámica y menos pesimista. Según algunos analistas, dentro de un par de decenios Rusia está destinada a convertirse en la mayor potencia económica de Europa, delante incluso de Alemania. Los problemas no faltan, de la demografía a la corrupción, del militarismo obsoleto al separatismo, pero la comparación con la situación de hace un decenio no puede sino invitar al optimismo. Es seguro que Rusia ya volvió al papel de gran potencia que le compete.

Para más información: La Russia e il sistema multipolare, nr. 1/2010, Tra un’Unione e l’altra, nr. 1/2007 e La Russia e i suoi vicini, nr. 2/2005.

2. Los atentados del 11 de septiembre de 2001 y la “guerra al terrorismo”

Se quiebra la hegemonía estadounidense en el mundo

El 11 de septiembre de 2001 ofrece el pretexto para la implementación de la agenda neoconservadora: la creciente militarización de las relaciones internacionales para salvaguardar la hegemonía estadounidense. Las dos administraciones  Bush, que dirigen los EE.UU. de 2001 hasta 2009, se focalizan sobre el proyecto del “Gran Medio Oriente”: definir la geografía política del área que va de Marruecos hasta Pakistán y Asia Central. El ambicioso proyecto lleva a la invasión de Afganistán e Irak, pero los inesperados problemas militares bloquean los ulteriores desarrollos bélicos previstos. En cambio crece el activismo en el área post-soviética, con las “revoluciones de colores” que tienen el objetivo de minar la influencia rusa. Crecen la déuda pública de los EE.UU. y las tensiones internacionales, pero la estrategia neoconservadora no da los resultados esperados: se verifica una reacción de la corriente realista, que lleva a las dimisiones de Rumsfeld en 2006 y a la elección de Obama a la presidencia en 2008. Cuando Barack Obama toma el cargo, en enero de 2009, terminando la larga temporada neocon (pero sin abandonar el militarismo), en los EE.UU. se desencadena la crisis económica. De manera significativa, Obama fue elegido en nombre del “cambio” y de la “esperanza”: otra prueba de la incipiente decadencia norteamericana.

Para más informaciones: USA: egemonia e declino, nr. 3/2010 (todavía no publicado).

1. La crisis financiera de 2008

Hacia una nueva actitud geoeconómica

La primera década del siglo XXI ve cómo se suceden una serie de burbujas financieras: informática, inmobiliaria, materias primas. En septiembre de 2008 la caída de la banca Lehman Brothers y el derrumbe de los mercados financieros representan la crisis del modelo de la economía neoliberal, desindustrializada y financiada. Los países más golpeados son exactamente los considerados “más avanzados”: EE.UU. y la Unión Europea. Entre generosas donaciones a los bancos y políticas de rigor fiscal, muchos países se esfuerzan por enfrentar las deudas acumuladas, ninguno logra relanzar el crecimiento económico de manera significativa. Mientras los EE.UU. salvan el dólar aprovechándose de las agencias de rating para dirigir la especulación contra la zona euro, los países “emergentes”, con economías fundadas sobre la producción y el trabajo en vez de la renta, siguen su propio curso. Mientras tanto, la pérdida de confianza en el dólar lleva a abastecerse de oro, mientras que China y Rusia se ponen de acuerdo para la compensación del comercio bilateral en monedas locales: el papel del dólar como divisa de reserva mundial se tambalea. El pivote económico del mundo, después de muchos siglos, parece escaparse de Occidente.

(trad. Daniela Mannino)

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