Posts tagged ‘Revista Disenso’

16/04/2012

Actualización Revista Disenso

Actualización Revista Disenso

Sección “MetapolíticaMesianismo tecnológico. Ilusiones y desencanto. Por Horacio Cagni.

Sección “Geopolítica¿Por qué Geopolítica?. Por Alberto Methol Ferré.

Sección “GeopolíticaLa Federación Rusa en la prueba del Multipolarismo. Por Tiberio Graziani.

Sección “Pensamiento Nacional: Sampay como pensador nacional, popular y católico. Por Alberto Buela. 

Sección “Pensamiento NacionalHistoria de una lieratura trágica. Por Vintila Horia.

Sección “Pensamiento NacionalBreve historia del movimiento obrero argentino. Por Cecilia González Espul.

Sección “Pensamiento Político: Julien freund: Del realismo Político al Maquiavelismo. Por Jerónimo Molina Cano.

Sección “FilosofíaSchopenhauer. Por Leonardo Castellani.

Sección “FilosofíaConciencia y Método en Edmund Husserl. Por Alberto Buela.

Sección “Entrevistas: Eurasia: la visión geopolítica de Alexander Dugin. Extractos de la entrevista realizada por VOXNR.

Sección “Biblioteca“: Geocultura del Hombre Americano de Rodolfo KuschIrán como Pivote geopolítico. Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional. Ministerio de Defensa EspañolABC de Pedro Godoy

Sección “Biblioteca” especial Nimio de Anquín: Ente y SerDe las dos inhabitaciones en el HombreLa Ontología sin Ser de Nicolai HartmannEl problema de la desmitologizaciónLas cuatro instancias filosóficas del Hombre actualCuadernos. Leopoldo Lugones

Etiquetas:
31/01/2012

Actualización Disenso

SecciónLa Revista“: Nro. Especial Relanzamiento – Segunda Época.

SecciónMetapolítica: La transfiguración de Rumania – Fragmento. Por Emil Cioran.

Sección “Pensamiento Político: Carl Schmitt y el federalismo. Por Luis María Bandieri.

Sección “Pensamiento Político: Sobre el Popularismo o el Populismo. Por Alberto Buela.

Sección “Pensamiento Político: Presencia de Gaston Bouthoul en la Argentina. Por Horacio Cagni.

Sección “Geopolítica: La reconfiguración de los espacios. Por Germán Spano.

Sección “Biblioteca“: Especial Carl Schmitt: Coloquio sobre el poder y el acceso al poderosoEl concepto de Imperio en el Derecho InternacionalEl orden del Mundo después de la Segunda Guerra MundialLa tensión planetaria entre Oriente y OccidenteLa revolución legal mundialClausewitz como pensador político o el honor de PrusiaHamlet o Hecuba

www.disenso.orginfo@disenso.org – Dirección Postal: Casilla 3198 (1000) Bs.As – Argentina

27/05/2011

Europa: Un vacío geopolítico

Disenso. Revista hispanoamericana de metapolítica, filososfía, geopolítica e ideas disidentes:
“Siguiendo con el ciclo de entrevistas ya inaugurado, en esta ocasión contamos con Tiberio Graziani, director de “Eurasia – Revista di studi geopolitici” – www.eurasia-rivista.org – y presidente del Instituto de Estudios Avanzados de Geopolítica y Ciencias Auxiliares (ISAG). También fue cofundador del Instituto de Estudios Avanzados para el Cercano y Medio Oriente (IEMASVO), del que fue vicepresidente para los años 2007-2008. Enseñó durante años en las universidades de Perugia y l’Aquila. Ha sido profesor de cursos para el ICE (Instituto para el Comercio Exterior) en varios países, entre ellos Uzbekistán, China, India, Libia y Argentina. Desde ya agradecemos al Prof. Graziani su amabilidad y atención.

ENTREVISTA

DISENSO: Por momentos parece que la Unión Europea vive inmersa en una fractura política, como si no se hubiese concretado en términos geopolíticos, un rol alternativo de “poder europeo” en la arena política internacional; nos interesa saber si Ud. comparte nuestra impresión, y de ser así ¿A qué factores Ud. atribuye esa incapacidad?

TIBERIO GRAZIANI: Sin temor a equivocarnos, podemos decir que una política exterior de la Unión Europea en la práctica no existe. Ni siquiera hay una clara visión geopolítica de la Unión. Intereses nacionales de carácter particularista y la diversidad política, económica y cultural tiene prioridad sobre la Unión Europea. Es típico el caso de la energía y el ejército europeo. Cada país miembro sigue su propio camino. Sólo se puede hablar de potencia europea en términos estadísticos y económicos. En términos financieros las últimas decisiones han aumentado la brecha entre los países miembros “más fuerte” y los más “débiles”. La Unión es, en términos políticos, un cuerpo fragmentado e incoherente. Los factores del fracaso se deben principalmente a la dependencia de las naciones europeas a los intereses estadounidenses. La inclusión de la mayoría de los países europeos en la OTAN, que es una alianza de carácter hegemónico, es decir, un dispositivo geopolítico funcional a las directivas militares de la Casa Blanca y el Pentágono, no permite la construcción de una verdadera unidad geopolítica europea. La historia de la unidad europea, desde su concreción como comunidad económica, está marcada fuertemente por la subordinación política y militar a los EE.UU. Por otra parte, el fracaso se debe también a la baja sensibilidad geopolítica en los países miembros de las clases dirigentes, todos enfocados en mezquinos intereses nacionales y renuentes a llevar a cabo la unidad de Europa.

DISENSO: ¿Es la Europa Mediterránea un contrapeso para una política exterior auténticamente europea?

TIBERIO GRAZIANI: Una verdadera política exterior de la U.E. no puede separarse del sur de Europa. Hay una relación complementaria entre el norte y centro de Europa y el Mediterráneo, que también debe incluir a Turquía, la cuarta península mediterránea. Separar la Unión Europea en dos o tres partes sería fatal para las naciones europeas, en un momento en que los principales actores mundiales tienen una dimensión geopolítica continental.

DISENSO: Existe un informe elaborado por Hans M. Kristensen – director del “Proyecto de Información Nuclear” de la Federación de Científicos Americanos (FAS) – que alerta sobre la existencia de 200 bombas nucleares estadounidenses en Europa. ¿Qué puede decirnos al respecto y que rol cumple la U.E. en esta “política nuclear” estadounidense?

TIBERIO GRAZIANI: La presencia militar de EE.UU. en suelo europeo (en Italia hay más de un centenar de bases militares) deja claro en términos inequívocos la relación entre el poder estadounidense y los países europeos. Para Washington el espacio europeo es la cabeza de puente sobre la masa continental euroasiática y africana. Los países europeos y la U.E. constituyen una parte de la esfera de influencia de EE.UU. Bruselas y las cancillerías de cada uno de los países europeos no tienen la fuerza y, sobre todo, la voluntad de luchar contra la política globalista de Washington y Londres. La “nuclearización” de Europa es parte del proceso de militarización de las relaciones internacionales que los EE.UU. se ven obligados a concretar en esta etapa de transición del sistema unipolar al multipolar.

DISENSO: ¿Cuál cree Ud. que debe ser la relación bilateral entre el bloque europeo (Europa Continental) y el bloque euroasiático?

TIBERIO GRAZIANI: Actualmente hay un bloque europeo, pero sólo como agregado económico y social inestable, incapaz de salvaguardar los intereses generales, tanto como los específicos de Europa (véase el caso de Grecia y Portugal entre otros). El desarrollo y la consolidación de las relaciones políticas, culturales y económicas entre este “agregado” (y/o los componentes de este agregado europeo) y las principales naciones euroasiáticas (Rusia, China e India) podría desencadenar un proceso que favorezca la integración de Eurasia con Europa, como península occidental de la masa de euroasiática, asumiendo una función geopolítica esencial para la articulación de un nuevo sistema multipolar.

DISENSO: ¿Qué opina sobre la política exterior iraní, la relación entre Irán y Europa y el impacto que las “revueltas” en el mundo arábigo pueden ocasionarle a Irán?

TIBERIO GRAZIANI: La política exterior de Irán es la de una nación que defiende su propia autonomía en el ámbito internacional. Bajo esta estrategia el contraste de Teherán en el plano regional es Israel. Principal aliado de EE.UU. en el Medio Oriente, Israel también teje una red de relaciones internacionales con todos los países que, aunque incluidos en la esfera de influencia de EE.UU., aspiran a desmarcarse de los EE.UU., como es el caso de América del Sur.

Teherán prestó especial atención a las relaciones con Moscú, Pekín y Nueva Delhi, con la mirada puesta en la creación de un nuevo orden mundial multipolar, en el que se propone adoptar una función regional. Las relaciones políticas entre Irán y los países europeos son en gran medida influenciadas por las relaciones transatlánticas entre las oligarquías que rigen actualmente los destinos de los pueblos de Europa y el gobierno de Estados Unidos. Las llamadas revueltas árabes se sitúan en el contexto de la desestabilización del norte de África para fortalecer la presencia “occidental” en toda la zona. Su “impacto”, si se quiere, será funcional a los objetivos del Pentágono, que durante mucho tiempo, al menos desde la primera Guerra del Golfo, tiene como objetivo desarticular militarmente a Irán y a Siria.

DISENSO: Para finalizar nuestra entrevista ¿Existe una camino europeo de integración que trascienda lo económico y llegue a lo geopolítico? De existir ¿se desarrolla dentro de los límites que demarca la institucionalidad de la U.E. o son caminos alternativos y auxiliares? Y por último ¿qué es lo más sensato o realista para Europa Hoy?

TIBERIO GRAZIANI: Si Europa quiere ser un actor global con capacidad de expresar el beneficio cultural, político y económico de sus pueblos al resto de la humanidad, tendrá que tomar las responsabilidades geopolíticas necesarias para la construcción de un nuevo sistema multipolar. En este caso, debe comenzar a repensarse a si misma, luego de la separación que sufrió a lo largo del siglo pasado, como parte integrante de la masa continental euroafroasiatica (Viejo Mundo), y trabajar en su interior para encontrar el equilibrio y la bisagra entre los dos continentes. Y esto no sólo por razones utilitarias, dada su dependencia de los países de Asia casi en lo que respecta a las materias primas y recursos energéticos, sino también para compartir una “espiritualidad euroasiática”, fuente de la diversidad cultural de los pueblos del Viejo Mundo, que la deriva “occidentalista” tiende a subvertir y aplanar dramáticamente. Para expresar su soberanía y su papel geopolítico Europa debe recuperar plenamente su espacio, presidiéndolo por fuera de la alianza atlántica (OTAN) y reconsiderando sus relaciones con Rusia y el resto de Asia en pie de igualdad, pero funcionalmente a la integración geopolítica, económica y militar de la masa continental mediante la construcción de un “diálogo de euroasiático”. Además debe poner en marcha iniciativas para la creación de una Pax Mediterránea por fuera de la intrusión y acción perturbadora estadounidense. Por otra parte, en consulta con los países interesados, tendrán que participar en la creación de una alternativa realista y viable a los designios hegemónicos estadounidenses en el espacio del Medio Oriente.

Un nuevo sistema multipolar será posible sólo si el poder actualmente hegemónico, debido a sus características bioceánicas y a la naturaleza expansionista de su sistema socio-económico, entra en oposición con uno o más espacios geopolíticamente articulados de la misma importancia que puedan gobernar sobre sus propias costas, tales como pueden ser el espacio euroafroasiático y América del Sur.

Europa, recuperando su soberanía y volviéndola funcional en el espacio euroasiático, puedan participar plenamente en la construcción de un sistema internacional más equilibrado.

Subordinación geoestratégica a la influencia estadounidense o nueva función soberana en un mundo multipolar: esa es la cuestión que los europeos tendrán que resolver. Diálogo euroasiático y Pax Mediterránea son los dos vectores que definen el escenario geopolítico de Europa en el siglo XXI.”

Extraído de: Disenso. Revista hispanoamericana de metapolítica, filososfía, geopolítica e ideas disidentes

27/04/2011

Ucrania y el Mundo Eslavo. Interrogantes geopolíticos y culturales en un contexto globalizado y atlantista

En exclusiva para DISENSO y por primera vez para el público argentino, reproducimos a continuación la entrevista que nos concedió Vladislav Gulevich, analista político del semanario “Chas pik” – www.chaspik.info -, analista del Centro de Estudios Conservadores – www.konservatizm.org – de la Facultad de Sociología de Asuntos Internacionales de la Universidad Estatal de Moscú M.V. Lomonósov – www.msu.ru – y colaborador habitual en la revista “Asuntos Internacionales”. Desde ya agradecemos su predisposición e interés por nuestra revista y público.

ENTREVISTA

DISENSO: Para empezar ¿En qué situación geopolítica se encuentra Ucrania y qué fuerzas operan sobre su política interior y exterior?

Vladislav Gulevich: Ucrania no fue creada para existir independiente y solo tuvo estabilidad en configuraciones estatales más poderosas como, por ejemplo, la Unión Soviética. Ucrania, por decirlo de alguna manera, pende entre Rusia y la Unión Europea. Es decir, políticamente no pertenece a Europa ni a Rusia, pero recordemos que cada país no vive solo en una atmósfera politica sino también en una atmósfera cultural y espiritual. Y es aquí donde podemos decir que Ucrania pertenece al mundo espiritual ruso que, en tanto ecúmene, no tiene relación con el oeste ucraniano que en los últimos siglos se orientó hacia Occidente en lugar de hacerlo hacia Rusia, donde el nacionalismo es muy fuerte. Ucrania está dividida en dos partes desiguales. Por un lado el oeste ucraniano representa alrededor del 15% de la poblacion mientras que la zona este-central representa aproximadamente el 85% restante. Esto quita a Ucrania estabilidad social y politica produciéndose una discordia crónica que determina su política interior. Las autoridades tratan de unificar aquello que no puede ser unificado intentando reconciliar dos modelos de civilizacion. Este enfoque no es conducente a la eliminación de la tensión entre las civilizaciones, sino más bien conduce a una mayor radicalización de las regiones occidentales.

Los políticos del oeste ucraniano conducen una política antlantista. Durante los años de la independencia ucraniana, Estados Uninos sostuvo a diversas organizaciones y puede decirse que Washington es el jugador más poderoso que opera sobre la política exterior ucraniana. Añadimos también a la U.E. y a Polonia, como el vecino europeo mas grande de Ucrania.

Por cierto, Rusia también trata de establecerse en Ucrania y tuvo relativo éxito en los últimos años. Pero la influencia rusa es aminorada no solo por la influencia Occidental, sino también por las aspiraciones geopolíticas de Kiev.

DISENSO: ¿Existeuna vía ucraniana hacia la integración o coordinación de políticacon Rusia?

Vladislav Gulevich: Como he ya dicho, el problema es que las autoridades ucranianas privilegian el modelo occidental y no piensan en una cooperación más estrecha con Moscú. Ucrania y Rusia no tienen la misma escuela geopolítica. Por mi parte, he tratado éste problema en mi artículo “Geopolitica ucraniana como duplicado intelectual” (de próxima publicación en castellano en exclusiva para Disenso). Cuando hablamos de Ucrania como un país independiente lo hacemos en términos geopolíticos atlantistas. Si hablamos de Ucrania como de la Malorussia (Pequeña Rusia – nombre histórico de Ucrania), hablamos con palabras de geopolitica euroasiática y continentalista. El destino geopolítico de Ucrania fue determinado en Moscú, Varsovia, Londres y Washington. Kiev es un objeto de la geopolítica y no un sujeto. La influencia geopolítica polaca es considerable. Jozef Pilsudski, Wlodzimerz Banczkowski, Jerzy Giedroyc, Juliusz Mieroszewski, Waclaw Mejbaum, Jerzy Niezbrzycki – todos ellos clásicos de la geopolítica polaca – trataban la cuestión ucraniana desde la perspectiva de la seguridad nacional de Polonia y Rusia.

Pilsudski fue el principal ideólogo y ejecutor de la formación de un bloque anti-ruso formado por Ucrania, Bielorrusia, Lituania, Letonia, Estonia, Rumania, Finlandia y, obviamente, Polonia. Esta alianza anti-rusa, que se extendió desde las costas del Mar Báltico hasta el Mar Negro, formalizó la doctrina geopolítica que se llamó “entre mares”, que se utilizó para ejecutar lo que podemos denominar como el “sueño prometeico polaco”. En esta idealización política Polonia encarna a Prometeo, quién ha de llevar “el fuego de libertad” a todos los pueblos de la Europa del Este. Esta concepción mesiánica coincide con las ideas de muchos intelectuales polacos como Adam Mickiewicz y Andrzej Towianski.

La concepcion geopolitica de Giedroyc y Mieroszewski presentaba una versión truncada de la doctrina de Pilsudski. Preveía en su lugar la creación de una organización anti-rusa con el apoyo de Ucrania, Bielorrusia y Lituania para limitar a la Rusia Bizantina y a la polonia occidentalista. Una Ucrania independiente, tal como lo afirmó en varias oportunidades el mismísimo Zbigniew Brzezinski, actual asesor de Obama, debilita el sistema de seguridad Euroasíatico.

Al mismo tiempo se presentaron algunas ideas geopolíticas que ensayaron el acercamiento de Ucrania con Rusia. Entre los ideólogos de éste acercamiento podemos nombrar a Nicolás Sabutski, Georgi Bernadski y Georgi Florobski. Es de destacar que los adeptos a una fusión con Rusia siempre superaron en cantidad a los partidarios de una Ucrania independiente y sólo gracias al colapso de la URSS y a su consecuente vacío ideológico fue posible que ganase fuerza y se adopte como posición dominante la idea de soberanía ucraniana en los medios de comunicación y en los manuales escolares. Hoy el modelo geopolítico ucraniano está basado en un sistema multivectorial de relaciones distantes e igualitarias con Rusia y Occidente que intenta explotar las contradicciones que supone el juego bilateral. Ucrania manifiesta el deseo de unirse a la U.E. para amistarse con la OTAN sin llegar a asociársele en función del impacto que esto podría ocasionarle a su relación bilateral con Rusia.

DISENSO: ¿Cuál cree Ud. que sería el efecto sobre la unión Europea y sobre el eje atlantista de una política exterior coordinada entreMoscú y Kiev?

Vladislav Gulevich: Una politica exterior coordinada entre Moscú y Kiev disminuiría considerablemente la influencia atlantista no solo en el continente euroasiático sino también en toda la Europa del Este. Y si el eje Moscú-Kiev agrega a Varsovia y Berlín, entonces se podría hablar de la “muerte” de los dictados anglosajones en Europa. Los defensores de una política ucraniana pro-americana son los nuevos miembros de la U.E. – Rumania, Polonia, Letonia, Lituania y Estonia -. Rumania pretende una gran parte del territorio ucraniano. Polonia mira el Oeste ucraniano como la cuna de cultura polaca, lugar en el que muchos escritores y filósofos polacos nacieron cuando ese territorio fue parte del Estado polaco. Juntos con Lituania, Letonia y Estonia quieran ver a Ucrania como un obstáculo en el camino ruso hacia Europa. Otro componente muy importante es Bielorrusia, que representa el camino más corto hacia Moscú y por el cual Carlos XII, Rey de Suecia, Napoleón y Hitler atacaron Moscú. Las relaciones entre Moscú y Minsk son tan importante como las relaciones entre Moscú y Kiev.

La costa ucraniana del Mar Negro también tiene importancia geopolítica. El Mar Negro es el único mar donde no esta presente con base permanente la flota estadounidense. En el territorio ucraniano está presente la marina rusa. La costa de Rusia es cualitativamente inferior a la importancia estratégica de la península de Crimea. El puerto ruso de Novorossisk no puede servir de reemplazo al de Sebastopol. Una alianza entre Moscú y Kiev permitirían a Rusia despreocuparse del destino de su flota en Crimea. En el caso de una retirada de Rusia en Crimea, los dueños de la región del Mar negro, con el obvio apoyo de los estadounidenses, serían la armada Turca y Rumania. Mientras exista exista el eje Moscú-Kiev el Mar Negro se encuentra fuera del control de la OTAN. Vale recordar que el Mar Negro es una puerta de acceso al Cáucaso y éste un camino al Mar Caspio con lo que sus recursos naturales y cercanía a Irán significan. Ucrania es un eslabón en la larga cadena de seguridad atlantista. Pero si miramos a Europa como jugador en la arena política internacional, un eje Moscú-Kiev podría ayudar a liberar a Europa de la tutela estadounidense. Hoy en día parte de la élite intelectual francesa, italiana y polaca están a favor de una alianza geopolítica con el Kremlin contra la hegemonía estadounidense. Ucrania es un elemento clave en la construcción de un alianza entre Europa y Rusia.

DISENSO: Paraterminar ¿Cuál cree Ud. que es el mayor peligro para el mundoeslavo, en tanto unidad geo-cultural, y como puede afectar ello a laconformación de un mundo multipolar?

Vladislav Gulevich: El mundo eslavo no está unificado. El filósofo ruso Konstantin Leontev ha dicho que hay eslavos pero no una ideología eslava común a todos ellos. Una gran parte de mundo eslavo está controlada por la político atlantista. Otra parte está inclinada a crear un alianza continental con los rusos. Creo que el mundo iberoamericano atraviesa el mismo problema.

No obstante se puede ver al mundo eslavo como una unidad geocultural que encuentra su principal amenaza en la pérdida de la identidad eslava en favor de la globalización. Nos guste o no hay un proyecto anglosajón político-cultural en marcha y se llama globalización. Los países y pueblos involucrtados en los procesos de globalización se exponen a la deformación cultural. Henry Kissinger afirma que la globalización expresa los intereses estadounidenses, lo cual confirma nuestra tesis. Se pieden valores y se mina la moral tradicional de los pueblos para sustituirlos por un individualismo extremo que lleva a la desvalorización de todo, desde el Estado hasta la familia. Valores como tales como un sano patriotismo, la libertad o los derechos individuales son entendidos en clave anglosajona.

Ahora nos ofrecen dos elecciones. Por un lado el multilateralismo y por el otro el multipolarismo. El primero no es nuestra elección. Multilateralismo es la otra cara de la política unipolar y hegemónica que práctica Estados Unidos. La única diferencia es que bajo el multilateralismo Washington debe coordinar su política exterior con sus socios y aliados. La tarea política de Oeste es conservar la separación geocultural con el Mundo eslavo para impedir la creación de un centro de influencia no anglosajón. Rusia podeía ser este centro pero a condición de que Ucrania y Belorrusia sean partidarios de Moscú. Moscú-Kiev-Minsk, como triángulo geopolítico, podría socavar el monopolio de EE.UU en la Europa de Este. Y con la creación del eje Moscu-Kiev-Minsk-Belgrado toda Europa del Este podría desembarazarse de la tutela estadounidense. Así podría ser el principio de una nueva política europea. Pero para ello a los eslavos nos falta una gran ideología que impulse la unidad. Todas las ideologías eslavas tuvieron importancia local. Condicionados por la globalización tenemos que trabajar en una ideología global. El mundo multipolar es esa ideología.

Extraído de “Disenso” Revista hispanoamericana de metapolítica, filosofía, geopolítica e ideas disidentes