Posts tagged ‘Palestina’

05/06/2017

Geopolítica y Eurasianismo en el siglo XXI, entrevista con Claudio Mutti

Caos internacional, creciente multilateralismo en las relaciones internacionales, decadencia de la unipolaridad, constituyen cada vez más los temas centrales tanto de la actualidad periodística, como del debate entre los especialistas de las relaciones internacionales.

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26/05/2017

La Declaración Balfour, cien años de poder judío

por Gilad Atzmon – Este año los palestinos y quienes los apoyan conmemoran el centenario de la Declaración Balfour, una declaración escrita emanada del ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido Arthur James Balfour a Walter Rothschild, un líder de la comunidad judía británica a favor de la creación de un hogar nacional judío en Palestina.

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24/05/2017

Del mesianismo judío al sionismo contemporáneo

Entrevista con Youssef Hindi, escritor e historiador de la escatología mesiánica [1], realizada en marzo de 2017 por una lectora de Arrêt sur Info, curiosa y apasionada que, al igual que muchos ciudadanos del mundo, sueña con la paz, la reconciliación y sobre todo el respeto entre las personas vengan de donde vengan.

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05/10/2016

¿De qué es nombre el terrorismo?

YOUSSEF HINDIpor Youssef HindiLa combinación del terrorismo sionista y wahabí

¿Quién le hablará de los orígenes de los terrorismos vectores del caos generalizado? ¿Quién le explicará el papel geopolítico de esta lógica destructiva en la confrontación de bloques?

Hasta la fecha, los sociólogos y otros expertos no han sido capaces de poner en categorías distintivas eficientes los diferentes tipos de terrorismo, en tanto que herramienta geoestratégica, desde una perspectiva histórica.

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13/04/2016

Reconocer las “Armas de migración masiva” o ‘legitimar’ a “Israel”

ANDREW KORYBKOpor Andrew Korybko – Una profunda división se ha creado artificialmente separando a la Comunidad de la Resistencia, a raíz de la cuestión de si existen o no las “Armas de migración masiva” de Kelly M. Greenhill. El investigador de Harvard demostró en su libro del mismo nombre, de 2010, que ha habido al menos 56 casos de estados que han generado, provocado, y explotado a propósito oleadas masivas de migración humana

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23/03/2013

“Israel” desaparecerá en los próximos años

GEIDAR DZHEMAL

por Geidar Dzhemal – Poistine.com, 17/03/2013 – Creado en mayo de 1948, “Israel” desde el principio fue considerado por las potencias occidentales, que acababan de entrar en el período del derrumbe del sistema colonial y la preocupación por crear el sistema neocolonial, como el instrumento de control del mundo musulmán. A lo largo del siglo XIX esa función fue desempeñada por el Califato Otomano. Pero con la derrota del Imperio Otomano tras la Primera Guerra Mundial la cuarta parte de la población mundial que profesaba el Islam se había convertido en una potencial amenaza para el dominio global de Occidente. Arabia Saudí e “Israel” (el autor pone este nombre entre comillas para señalar que la entidad sionista no tiene nada que ver con el antiguo Israel bíblico – N. del T.) se convirtieron en los dos sujetos a los que fue traspasado el control sobre los principales lugares santos del Islam – La Meca, Medina y Jerusalén, así como el control sobre la mentalidad política de la umma (comunidad islámica – N. del T.) mundial. El monarca saudí cumplía las funciones de la principal autoridad religiosa, mientras que “Israel” con su provocadora presencia marcaba el tono en la situación político-militar de Oriente Próximo y proporcionaba la excusa a los gobernantes árabes antiislámicos para ejercer el dictado sobre sus pueblos. Se puede decir sin exagerar que la etapa histórica iniciada con la creación del “estado” sionista representa el nivel más profundo de la degradación política y religiosa del mundo musulmán a lo largo de toda su existencia.

Hoy el Occidente representado por los EE.UU. está muy desencantado con respecto a las posibilidades de sus dos instrumentos – “Israel” y Arabia Saudí – para influir en los acontecimientos en la región, y considera sus recursos agotados. El momento de la verdad para semejante comprensión está representado por los acontecimientos en Siria. A lo largo de dos años de cruenta guerra civil las fuerzas organizadas y apoyadas por “Israel” y Arabia Saudí han sido incapaces de derrocar el régimen de Bashar al-Asad. Lo cual de hecho significa que hay que buscar nuevos socios y crear otras formas de control para la región. La situación se agrava por el hecho de que “Israel” a partir de 2006, cuando sufrió la derrota en el sur de Líbano, hasta la reciente aventura en Gaza (operación “Columna de Nube”) ha demostrado haber perdido la superioridad político-militar sobre el movimiento de liberación palestino y sus aliados, su impotencia frente a Hezbollah y HAMAS. Como resultado, tanto la presencia de Occidente en Oriente Medio, como las relaciones de los EE.UU. con este socio estratégico suyo, han entrado en la fase de la crisis profunda.

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06/01/2013

Neo-mesianismo supremacista en Israel y en USA: apuntando a fabricar las Profecías testamentarias de Apocalipsis y Juicio (I)

TAMER SARKIS FERNANDEZ

Serie: Neo-mesianismo presbiteriano y judeo-supremacista tras el asesino puñal “Israel” (I parte).

por Tamer Sarkis Fernández – CEPRID – Neo-mesianismo supremacista en Israel y en USA: apuntando a fabricar las Profecías testamentarias de Apocalipsis y Juicio (I). Este escrito ha sido planteado y desarrollado desde el respeto hacia el judaísmo ortodoxo no talmúdico y anti-sionista, opositor radical al Estado de Israel y a la organización criminal transnacional que lo creó, que lo financia, que lo arma y que lo rige. Su postura opositora, librada desde dentro y fuera de Israel, es objeto de silencio mediático. Pudiendo vivir a la cómoda sombra del artefacto, estas personas se mantienen firmes sobre una castigada, vapuleada, base de ideas.

Significado medular del neo-mesianismo

Podemos definir al neo-mesianismo supremacista a modo de ideología fundamentada en un telos de actuación social y política -demografía, habitat, procreación, matrimonio, segregación, rito y culto, Estado, legislación, judicatura, ejército, guerra…-, tenida por necesaria en consonancia al cumplimiento terrenal de las Profecías de devastación “transmitidas” al “Pueblo de Dios” principalmente por Daniel, Ezequiel, Jeremías e Isaías. Tales Profecías fueron “recogidas” (o inventadas, fabuladas, transfiguradas…) por los rabinos escribas de aquellos “formatos en rollo” que siglos más adelante quedarían compendiados como Torah. Según esta clase de salvacionismo, la tiniebla desatada antecede a la luz; una luz que alumbrará con plenitud al grupo de Escogidos cuando la humanidad quede ordenada en una jerarquía política y laboral precisa.

Obviamente, estos hombres y mujeres clave, políticos, magnates mediáticos, financieros, religiosos…, lejos de creer superficialmente que las Profecías destructivas aparecerán en escena ex nihilo (llovidas directamente del cielo como el maná), se auto-conciben como elementos activos en la gestación y desarrollo de éstas. De modo que son ellos quienes se auto-introducen en escena. Y habiéndose, por lo demás, fraguado suficiente poder productivo sobre acontecimientos: tanto poder de producción material como también poder de producción virtual gestadora de acontecimientos reales -”espectáculo” en el lenguaje de los situacionistas.

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26/04/2012

Entrevista al escritor Jacob Cohen. Los “sayanim”, unos ciudadanos ordinarios que colaboran con el Mossad por “patriotismo”

La entrevista que Jacob Cohen ha concedido a Silvia Cattori trata sobre una obra, Le printemps des sayanim [La primavera de los sayanim], que debería leer todo ciudadano al que le interesen los asuntos de su país. El libro trata de las actividades de recabar información, de desinformación y de propaganda que llevan a cabo ciudadanos de confesión judía al servicio de un tercer Estado, Israel. ¿Pueden nuestras autoridades seguir ignorando esta actividad y el crucial impacto que tiene sobre la política y en la opinión pública en nuestros países?

Silvia Cattori: He leído con verdadero interés y placer Le printemps des Sayanim[ [ 1 ]. ¿Contar lo que es verídico por medio de una novela es para usted una forma de tomar distancia?

Jacob Cohen: Soy consciente de ciertas realidades y de ciertas manipulaciones; siento la necesidad de transmitirlas, de desmitificar ciertas cosas. Y lo cuento mejor en forma de novela ya que se describe mejor a los personajes.

Silvia Cattori: Su obra, que se basa en hechos y personajes reales, y está jalonada por acontecimientos que durante varias décadas han marcado al actualidad, desvela lo que había entre bastidores. ¿Se trata de dejar al descubierto lo que nos ocultan los diferentes poderes?

Jacob Cohen: Desde luego. Tengo la oportunidad de seguir la actualidad en los medios de comunicación favorables a Israel y trato de dar las claves de ello. Por ejemplo, el programa «Rire contre le racisme» [Reír contra el racismo] [ 2 ] que hacen UEJF (Unión de Estudiantes Judíos de Francia) y sus cómplices de SOS Racisme [ 3 ]. Una iniciativa a priori simpática, excepto que se montó contra las salidas humorísticas de Dieudonné [ 4 ]. El mensaje subyacente y que transmitían los medios judeo-sionistas era: «Se puede reír sin aludir a las cuestiones complicadas de la ocupación y la colonización sionistas».

Silvia Cattori: Pone en perspectiva unos acontecimientos que pueden haber afectado de alguna manera a cualquier persona sin darse cuenta de todos sus matices, empezando por las maniobras de quienes se empeñan en mostrar la ocupación israelí bajo un ángulo favorable.

Jacob Cohen: Sí, en efecto. Una parte de mi trabajo consiste en buscar información en las páginas web judeo-sionistas para entender cómo pasan las cosas y las hacen avanzar. Así es como logro sacar a la luz las verdaderas intenciones de los actores políticos.

Silvia Cattori: A través de Youssef, un personaje muy cautivador, se siguen las acciones de personas fácilmente reconocibles, como BHL [Bernard-Henri Lèvi] al que usted llama MST. Da la impresión de que Youssef, árabe de origen marroquí, es usted. En su opinión, ¿encarna este personaje la insumisión del árabe colonizado frente al desprecio del dominante israelí?

Jacob Cohen: Sí, es una trayectoria que ha sido un poco la mía en el seno del Gran Oriente. Youssef lucha contra la logia judeo-sionista que se beneficia de la complacencia de los dirigentes de la Obediencia. En cualquier sociedad, sobre todo en conflicto, siempre ha habido francotiradores, no me atrevo a decir justicieros. Personas que resisten hay en Israel, en todas partes, en todos los medios. Cada uno a su manera trata de luchar contra la injusticia o contra la imposición de una ideología dominante.

Silvia Cattori: Hay tres palabras que aparecen frecuentemente en su novela: sayanim, paz y antisemitismo. La intriga se desarrolla en torno a unos sayanim. A través de personajes conocidos, fáciles de identificar, nos hace estar atentos al hecho de que entre nosotros hay personas de las que no se sospecha y que colaboran con el Mossad. Y se acepta el hecho de que trabajen para un país extranjero. ¿Por qué es tan importante para usted sacarlas a la luz?

Jacob Cohen: Cuando se trata de luchar contra la ideología sionista y sus enormes crímenes es importante sacar a la luz la manera que tienen de actuar. Primero para comprender y después para poder contrarrestarles, para no dejarse engañar por su propaganda.

Silvia Cattori: La existencia de los sayanim era prácticamente desconocida antes de la aparición de su obra. ¿Acaso no es usted el primer autor francés que da cuerpo a una realidad desconocida al tiempo que hacer entrar así este término en el vocabulario?

Jacob Cohen: Cuando leí libros sobre el Mossad y descubrí la existencia de los sayanim me caí del limbo. Lo que es extraordinario (y lo he afirmado en otra parte) es que probablemente haya en Francia algunos miles de sayanim y nunca se haya pronunciado esta palabra. Cuando descubrí esta realidad quise darle cierto peso. Quise ponerlo en el título. Creo que he sido la primera persona en utilizar esta palabra en Francia, mientras que en los países anglosajones es un término bastante corriente. Hoy estoy bastante satisfecho porque la palabra sayanim casi ha entrado en el lenguaje corriente en internet. Hay muchas personas que ahora usan este término de sayanim como un nombre común.

Silvia Cattori: ¿Un sayan es un agente del Mossad?

Jacob Cohen: No, en absoluto. Los sayanim no son agentes del Mossad. Son personas que llevan una vida normal, escritores, periodistas, directores de hotel o de una agencia inmobiliaria, etc. Los agentes del Mossad pueden necesitar un día que se les eche una mano, ya sea para espiar, para organizar una manipulación mediática, por ejemplo la campaña en torno a Gilad Shalit, una maravilla en términos de propaganda.

Silvia Cattori: ¿Se han convertido en informantes, en espías al servicio del Mossad sin saberlo? ¿O realmente saben quiénes son aquellos que les piden hacer unos servicios?

Jacob Cohen: Colaboran voluntariamente con el Mossad. En general pertenecen a organizaciones judeo-sionistas completamente fieles a Israel, como Bnaï Brit, una especie de francmasonería internacional judía que cuenta con 500.000 miembros en el mundo. Están muy orgullosos de aportar su contribución.

Silvia Cattori: ¿Cómo actúan concretamente?

Jacob Cohen: Tomemos el caso de Gilad Shalit. ¿Cómo es que un cabo del ejército de ocupación secuestrado por Hamás cuyo padre es un funcionario sin medios se convierte de la noche a la mañana en una personalidad internacional? ¿Cómo es que su padre fue invitado varias veces por Sarkozy, por Obama, por el Papa, por el secretario general de la ONU, por Merkel? Ese es el trabajo de los sayanim. La red de los sayanim es la que organiza todo eso. Este es un ejemplo que demuestra para qué pueden servir los sayanim.

Silvia Cattori: En su opinión, ¿en qué sentido se presta a discusión la palabra paz? ¿Acaso Israel no está interesado por la paz?

Jacob Cohen: Para quienes no conocen la mentalidad israelí los israelíes son muy buenos cuando se trata de la palabra paz. Cuando voy a Israel leo los periódicos, conozco un poco el hebreo, discuto. Por ejemplo, la música israelí: siempre se canta a la paz, cuando llegue la paz… se hace vivir a la gente en la ilusión de la paz. Es una manera de hacer creer a la gente que se está buscando la paz: si se tuviera un interlocutor fiable, serio, si se pudiera confiar en él… La palabra paz forma parte integrante del vocabulario sionista de forma obsesiva, pero es totalmente ilusorio.

Silvia Cattori: En su opinión, ¿en qué sentido resulta sospechosa la promesa de un Estado palestino?

Jacob Cohen: Es una consigna vacía. Todo el mundo habla de un Estado palestino. Hasta Georges W. Bush había declarado que habría un Estado palestino antes de 2005 y luego antes de 2008. Se trata de todo un vocabulario que sirve para hacer creer que el objetivo está al alcance de la mano, aunque en realidad no hay nada de eso puesto que prosigue la colonización y Palestina se reduce a ojos vista.

Silvia Cattori: ¿No pertenece usted a asociaciones de defensa de los derechos de los palestinos que, sin embargo, creen en ello?

Jacob Cohen: La única asociación de la que soy miembro es la UJFP (Unión Judía Francesa por la Paz). Creo que muchos militantes, ya sea de la UJFP o de otras organizaciones, creen cada vez menos en la perspectiva de un Estado palestino. Personalmente creo que la solución que se impondrá, seguramente con violencia, será un Estado único.

Silvia Cattori: ¡Hablemos de la UJFP! ¡Que sepamos, sus responsables no tienen escrúpulo alguno en servirse de la acusación de antisemitismo para excluir a personas absolutamente honorables! Ellos son quienes originaron la campaña que hoy se lleva a cabo contra el músico de jazz Gilad Atzmon [ 5 ] tras la publicación de su libro The Wandering Who?, ¿qué opina de esto?

Jacob Cohen: Hace muy poco tiempo que conozco a Atzmon. Su editor me envió el libro y me gustó, incluso escribí una reseña elogiosa, a pesar de que me siento aludido en su crítica de los «judíos antisionistas que siguen siendo judíos». Me sorprendió la violencia de los debates. Lamento mucho estas acusaciones de antisemitismo, tanto más cuanto que en general son producto de juedeo-sionistas que quieren impedir así cualquier crítica a Israel. Es lo que le ha pasado a Günter Grass, premio Nobel de literatura: se le tacha de antisemita. Me parece lamentable. Dicho esto, no soy responsable de las posturas de la UJFP como tal.

Silvia Cattori: Su novela traduce muy bien el clima de intimidación y de sospecha que crea el anatema del antisemitismo. ¿Acaso no dice usted un poco lo mismo que Atzmon, aunque de manera diferente? Él se basa en conceptos, usted en lo que observa día a día. ¿No pone usted en tela de juicio un cierto comportamiento identitario y el impacto que este tiene en la escena política?

Jacob Cohen: En eso me diferencio de las posturas de Atzmon. Tengo una identidad judía que es producto de varios elementos históricos, culturales, litúrgicos, tradicionalistas, y no quiero deshacerme de ellos sin razón.

Silvia Cattori: Su personaje expresa el temor a ser tachado de antisemitismo y deplora la dificultad que tienen para decir lo que piensa. ¿Acaso no es una estafa el uso de esta acusación?

Jacob Cohen: ¡Ah, totalmente!. Los israelíes, los sionistas, las organizaciones judeo-sionistas han encontrado esta forma de contraatacar. En el libro de Israël Shahak [ 6 ] encontré que ya en 1973 se había acusado a un periódico británico de ser antisemita porque criticaba la ocupación israelí. Encontraron un argumento extraordinario, un método excelente para contrarrestar las críticas e imponer su silencio. Esta acusación funcionó durante mucho tiempo pero cada vez da menos miedo. Además, los israelíes (o judeo-sionistas, como me gusta llamarlos) utilizan menos la acusación de antisemitismo. Son unas exageraciones que acaban siendo inoperantes. Han encontrado otra forma de contraatacar: hablan de «deslegitimación» de Israel y dicen: «quieren deslegitimar a Israel, decir que no tienen derecho a existir, deslegitimar al Estado». Es otra manera de disuadir las críticas. Pascal Boniface escribió un libro, Est-il permis de critiquer Israël? [¿Se puede criticar a Israel?] Cada vez más personalidades dicen que basta de estas amalgamas.

Silvia Cattori: Youssef, el protagonista de su libro, considera con severidad estas manifestaciones que tienen por objetivo establecer una simetría entre el opresor y el ocupado. La intriga que se crea en torno a un partido de fútbol es esclarecedora, ¿es real?

Jacob Cohen: La historia del partido de fútbol es absolutamente real. Hice el seguimiento de cómo habían hablado los medios de ello. Imaginé lo que se había dicho en el despacho del jefe de los sayanim, las verdaderas razones por las que se había montado esta operación de propaganda. Hay que dar la ilusión de que se hacen cosas para facilitar la comprensión entre los pueblos. Lo único es que mientras tanto la colonización prosigue implacablemente.

Silvia Cattori: ¿Estaba Leila Shahid [ 7 ] en el lugar en el que se celebró el partido?

Jacob Cohen: Supuse que debía de estar ahí. Si no estaba en este partido, debió de participar en otras manifestaciones de este tipo. El novelista tiene esa libertad. Sigo la realidad. Lo esencial es crear la atmósfera. Tanto a Leila Shahid como a Dalil Boubaker*, etc…se les pone en situaciones muy difíciles. Están obligados a participar en este tipo de manifestaciones llamadas «de paz», si no lo hacen se les diría que están contra la paz.

Silvia Cattori: Es usted indulgente con ellos. Por ejemplo. ¿acaso no se pliega Leila Shahid a las pretensiones contra natura de autoridades que tanto en Ramala como en París colaboran con la ocupación israelí?

Jacob Cohen: En mi novela Laïla Soudry [Leila Shahid] se pregunta mucho sobre la función que tiene y el papel que le hacen desempeñar. Recuerde la escena durante los himnos. Una vez dicho esto, de manera general en mis artículos soy muy crítico con los «colaboracionistas», como yo los llamo. Acabo de publicar una crónica en mi blog [ 8 ] sobre la visita de Salam Fayyad a Benyamin Netanyahou titulada «Le vassal palestinien rencontre son maître et saigneur sioniste» [El vasallo palestino que se reune con su amo y señor sionista].

Silvia Cattori: En Francia se corteja mucho, y no solo por parte de los sayanim, a los palestinos que colaboran de facto con el ocupante israelí…

Jacob Cohen: Es cierto. Dalil Boubaker y más recientemente el imán de Drancy Shalgoumi se han convertido en los niños bonitos del CRIF [Consejo Representativo de las Instituciones Judías de Francia] y del poder de Sarkozy. Por desgracia, siempre hay este tipo de colaboracionistas que traicionan las aspiraciones de los pueblos a quienes se supone que representan.

Silvia Cattori: ¿No están los palestinos condenados a fracasar ante las acciones de los sayanim que, según usted, están activos por todo el mundo?

Jacob Cohen: No creo. Hoy parece que los israelíes no tienen ninguna posibilidad, eso es lo que les empuja a ser intransigentes y a creerse intocables. Pero las relaciones de fuerza se están invirtiendo. No hace mucho tiempo se les celebraba como la «única democracia de Oriente Próximo». Acuérdese de aquella época en la que los europeos iban a los kibutz. En 1967, cuando Israel acababa de conquistar unos nuevos territorios palestinos y el Golán, toda la izquierda francesa salió a la calle para ensalzar a Israel. Esta inversión empieza a dar sus frutos. Israel es cada vez más paria. A partir de ahora el colonialismo y el apartheid conforman la imagen de Israel. La aventura sionista tendrá un final, tanto más cuanto que los israelíes están tan seguros de sí mismos que rechazan todas las soluciones que podrían permirtiles encontrar su lugar en la paz. Quieren una paz en la que ellos serían los amos absolutos.

Silvia Cattori: La opinión pública es una cosa, la clase política otra… Hubo un escándalo cuando el general de Gaulle [ 9 ] mencionó a este «pueblo de elite, seguro de sí mismo y dominador». ¿No cree que todavía hoy cualquier político que dijera eso pondría en peligro su carrera?

Jacob Cohen: No estoy de acuerdo. Las cosas también han evolucionado en relación a eso. Sigo la actualidad a diario. Una delegación parlamentaria francesa hizo un estudio sobre la acaparamiento de agua de Cisjordania por parte de las autoridades ocupantes. El informe se llamaba El apartheid de Israel, algo inimaginable hace poco tiempo. La sensibilización ha evolucionado. Existe una realidad que los políticos no pueden ignorar indefinidamente.

Silvia Cattori: Resulta que los medios de comunicación han ignorado su libro. ¿No es esto la prueba de que usted toca un tabú [ 10 ]?

Jacob Cohen: Ha habido un muro de silencio alrededor de mi libro, lo cual es bastante comprensible tratándose de los medios convencionales. Pero muy pocas asociaciones progresistas y en favor de Palestina se han movilizado por el libro. Me sorprendió bastante y también decepcionó.

Silvia Cattori: Es muy fuerte su descripción de SOS Racisme. Muestra usted como sus dirigentes se entregan a unos compromisos contra natura con un grupo que está marcado por una ideología racista: la UEJF (Unión de Estudiantes Judíos de Francia). Y con qué facilidad este grupo pudo comprarlos y instrumentalizarlos, y llevarlos a servir a los intereses de Israel…

Jacob Cohen: SOS Racisme es un caso particular, casi es una caricatura de una organización de mayoría árabe y musulmana, creada, financiada, controlada y manipulada por los sionistas, es decir, por la UEJF. No comprendo que quienes conforman su base y que en general son estudiantes o cuadros, no se den cuanta de las manipulaciones de las que son objeto. SOS Racisme no ha dicho nunca una palabra sobre la ocupación sionista. Su nombre siempre se encuentra junto al de la UEJF. Marchan codo con codo por la gloria de Israel.

Silvia Cattori: Acaba usted de publicar una nueva novela Dieu ne repasse pas à Bethléem [Dios no vuelve a pasar por Belén]. También trata de la actualidad en Oriente Próximo [ 11 ]. ¿Dedica todo su tiempo a la escritura?

Jacob Cohen: Dedico de 3 a 4 horas al día a escribir novela y después al compromiso político, principalmente en internet.

Silvia Cattori: Tanto Dieu ne repasse pas à Bethléem como Le Printemps des Sayanim parecen ser el relato de sus experiencias tejido con lo que usted ha vivido, con sus experiencias vividas. ¿Oriente Próximo es un tema que le preocupa particularmente?

Jacob Cohen: Dieu ne repasse pas à Bethléem es la epopeya novelada de Valérie Hoffenberg, presidenta del Comité de Judíos Estadounidenses de Francia, parlamentaria de UMP y sionista acérrima, nombrada por Sarkozy en 2009 «representante especial de Francia en Oriente Próximo». Esta dama creó la zona industrial de Belén supuestamente para favorecer el acercamiento israelo-palestino y contribuir a crear las condiciones de paz. Como señalé antes, es el tipo de timo político y mediático para dar la ilusión de que se marcha hacia la paz. En realidad, es una cortina de humo que permite al ocupante sionista estrechar su cerco sobre Cisjordania con toda impunidad.

Oriente Próximo me preocupa particularmente porque toda mi familia y una gran parte de mi comunidad marroquí fueron desarraigados e implantados en una tierra extranjera e inhóspita, sometidos al racismo asquenazí y arrastrados a unas guerras que no les concernían.

Silvia Cattori: Muchas gracias.

Notas:

[ 1 ] Jacob Cohen, escritor franco-marroquí, ha publicado cinco novelas. Nacido en 1944 en la judería de Meknés, se licenció en Derecho en Casablanca, después en Ciencias Políticas en París y emigró a Montreal y a Berlín. De vuelta a Marruecos en 1978 trabajo como profesor ayudante en la Facultad de Casablanca hasta 1987. Desde entonces vive en París

Le printemps des Sayanim. Editions L’Harmattan, 2010.
http://www.editions-harmattan.fr/index.asp ?navig=catalogue&obj=livre&no=30951

Los «sayanim» –informantes en hebreo- son unas decenas de miles de personas ordinarias que obedecen «sin rechistar al Mossad » ahí donde residen y se transforman en espías potenciales. Las embajadas y otras instituciones israelíes pueden contar con este ejército de informantes que constituyen los «sayanim» para facilitar las actividades secretas de sus agentes secretos a través del mundo.

El 12 de marzo de 2012 durante una presentación de su libro Jacob Cohen fue agredido un grupo de siete a ocho miembros de la Liga de Defensa Judía. «Se precipitaron sobre mí y empezaron a romperme huevos en la cabeza y a llenarme de harina. Cuando se marchaba gritaban “kapo, colaboracionista, volveremos siempre que organices algo”. Desde hace un año recibo insultos en internet y Facebook… Estaba seguro de que un día u otro iban a hacer algo. Les resulta insoportable que haya un judío que diga lo que yo digo y que empiece a ser conocido. Me esperaba más que me acusaran de ser antisemita, un proceso judicial, ya que lo utilizan para intimidar y disuadir», nos confiaba Jacob Cohen poco después de esta cobarde agresión.

[ 2 ] «Rire contre le racisme» creado en 2004 en asociación por la UEJF y SOS Racisme se transformó en 2009 en «Rire Ensemble»

[ 3 ] Asociación francesa creada en 1984 por el ultra sionista Julien Dray; para Dray y sus amigos, la lucha «contra el racismo y el antisemitismo» no era sino una manera de dominio sobre los militantes para instrumentalizarlos políticamente. A finales de la década de 1990 la reputación de Israel se veía cada vez más mermada por las imágenes de soldados disparando balas reales a niños que se alzaban tirando piedras y SOS Racisme transmitía el mismo discurso que estas oficinas sionistas cuya vocación era desviar la atención de las personas preocupadas por los crímenes de Israel con un supuesto «resurgimiento de un nuevo antisemitismo». Con una dotación de aproximadamente un millón de euros al año, SOS Racisme cuenta con unos 20.000 miembros en Francia.

[ 4 ] Dieudonné, al que en 2003 se consideraba el mayor humorista francés, fue acusado de antisemitismo y prohibido de un día para otro en los medios, perseguido por bandas extremistas judías y prohibido en las salas simplemente por haber imitado a un colono israelí en un sketch.

[ 5 ] Véase la carta abierta publicada el 26 de octubre de 2011 por Pierre Stambul en nombre de la oficina nacional de la UJFP:
http://la-feuille-de-chou.fr/archives/27698

[ 6 ] Israël Shahak, Le racisme de l’État d’Israël, Guy Authier éditeur, Paris, 1975.

[ 7 ] Delegada general de la Autoridad Palestina en Francia entre 1994 y 2005, y después ante la Unión Europea.

* Dalil Boubakeur es una personalidad de la comunidad musulmana en Francia, actual rector de la Gran Mezquita de París. Fue el primer presidente del Consejo Francés del Culto Musulmán, entre 2003 y 2008. (N. de la T.)

[ 8 ] Blog de Jacob Cohen: http://jacobdemeknes.blogspot.com/

[ 9 ] El general de Gaulle en una conferencia de prensa en noviembre 1967. No aprobaba que Israel hubiera lanzado la Guerra de los Seis Días.
http://www.ina.fr/fresques/de-gaulle/fiche-media/Gaulle00139/conference-de-presse-du-27-novembre-1967.html ?video=Gaulle00139
Raymond Aron acusará a de Gaulle «de haber rehabilitado el antisemitismo».

[ 10 ] En Francia solo se hicieron eco unas cuantas páginas web (Info palestine, Comité Valmy, Palestine solidarité, Le Grand soir, Michel Collon, Le libre penseur…).

[ 11 ] Dieu ne repasse pas à Bethléem, [publicado en Marruecos en marzo de 2012 en la editorial Kalimate], habla de «esta odiosa complicidad entre una Europa cobarde y pusilánime, y un Israel en la cima de su poder, arrogante e intransigente, y que se considera el amo indiscutible de toda la región por toda la eternidad».

Fuente orignal: http://www.silviacattori.net/article3111.html

Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

Extraído de: Rebelión

22/07/2009

Pensar fuera de la caja laica. La izquierda y el Islam

Gilad Atzmon
Palestine Think Thank

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón del mundo sin corazón y el alma de la condición desalmada. Es el opio del pueblo”, Karl Marx, 1843

Antes de emprender el análisis del tratamiento engañoso de las religiones por parte de liberales e izquierdistas, me gustaría compartir con ustedes un chiste malo. Cuidado, porque puede que ustedes no quieran compartir esta pequeña historia con sus amigas feministas.

Una activista estadounidense que visitó Afganistán a finales de los noventa estaba asolada al comprobar que mujeres caminaban a quince pies detrás de sus maridos. Pronto supo gracias a su traductor afgano que se debía a cierta pauta religiosa que ordenaba [así es como lo mostramos] respeto al “cabeza de familia”. Cuando volvió a Estados Unidos la asolada activista lanzó campaña tras campaña por los derechos de las mujeres en Afganistán. Resulta que la misma ferviente activista visitó Kabul el mes pasado. Esta vez le sorprendió encontrar una realidad completamente diferente. Ahora las mujeres caminaban 30 pies por delante de sus maridos. La activista informó rápidamente a su cuartel general en Estados Unidos: “La revolución por los derechos de la mujer es un gran éxito aquí en Afganistán. Mientras que en el pasado los hombres caminaban delante, ahora son las mujeres las que van en cabeza”. Su traductor afgano, que oyó hablar del informe, llamó a la mujer aparte y le informó de que la interpretación era completamente errónea: “Las mujeres”, dijo, camina delante debido a las minas.…”.

Por trágico que pueda parecerles a algunos, no somos tan libres como creemos ser. No somos exactamente los autores de la mayoría de nuestros pensamientos y de lo que comprendemos. Se nos imponen nuestras condiciones humanas; somos producto de nuestra cultura, de nuestra lengua, de nuestro adoctrinamiento ideológico y, en muchos casos, víctimas de nuestra pereza intelectual. Igual que la activista estadounidense de semi-ficción de antes, en la mayoría de los casos estamos atrapados dentro de nuestras ideas preconcebidas y esto nos impide ver las cosas como son realmente. En consecuencia, tendemos a interpretar y, en la mayoría de los casos, a malinterpretar culturas remotas que emplean nuestro mismo sistema de valores y código moral.

Esta tendencia tiene unas consecuencias graves. Por alguna razón “nosotros” (los occidentales) tendemos a creer que “nuestra” superioridad tecnológica junto con nuestra querida “ilustración” nos proveen de un “sistema antropocéntrico laico racional absolutamente ético ” de la más alta calidad moral.

La izquierda liberal

Podemos detectar en Occidente dos componentes ideológicos que compiten por nuestras mentes y nuestras almas; ambos afirman saber lo que está “bien” y lo que está “mal”. Los liberales insistirían en alabar la libertad individual y la igualdad civil; los izquierdistas tenderían a creer que poseen una herramienta “científica social” que les ayuda a identificar quién es “progresista” y quién es “reaccionario”.

Así las cosas, son estos dos preceptos laicos modernistas los que actúan como guardianes de nuestra ética occidental. Pero, de hecho, han logrado lo contrario. A su propia manera, cada ideología nos ha llevado a un estado de ceguera moral. Son estos dos llamamientos denominados “humanistas” los que o bien preparan conscientemente el terreno para las criminales guerras coloniales intervencionistas (los liberales), o bien no logran oponerse a ellas al tiempo que emplean ideologías erróneas y argumentos falsos (la izquierda).

Tanto los liberales como la izquierda, en sus aparentemente banales formas occidentales sugieren que el laicismo es la respuesta a los males del mundo. Sin lugar a dudas, el laicismo occidental puede ser un remedio para algún malestar social occidental. Sin embargo, en la mayoría de los casos las ideologías liberales y de izquierda no logran comprender que el laicismo es en sí mismo un resultado natural de la cultura cristiana, esto es, un producto directo de la tradición y de la apertura cristianas hacia una existencia cívica independiente. En Occidente la esfera espiritual y la civil están profundamente separadas [1]. Es precisamente esta división lo que permite el surgimiento del laicismo y el discurso de la racionalidad. Es precisamente esta división lo que ha llevado también al nacimiento de un sistema laico de valores éticos en el espíritu de la ilustración y de la modernidad.

Pero precisamente esta división es lo que ha llevado también al surgimiento de algunas formas rotundas de laicismo-fundamentalista que maduraron en crudas visiones del mundo antirreligiosas que no son diferentes del fanatismo. En realidad, es precisamente este muy engañoso laicismo fundamentalista lo que llevó a Occidente a un rechazo total de mil millones de seres humanos que están fuera de él simplemente porque llevan el velo equivocado o da la casualidad de que creen en algo que no logramos comprender.

Progresista frente a retrógrado

A diferencia del Cristianismo, el Islam y el Judaísmo son sistemas de creencia con una orientación tribal. De hecho, el interés principal de ambos sistemas de creencia es la supervivencia de la familia extensa en vez del “individualismo ilustrado”. Los talibán, a los que la mayoría de los occidentales consideran el más oscuro marco político posible, simplemente no se ocupan en absoluto de cuestiones que tienen que ver con las libertades personal o los derechos personales. Es la seguridad de la tribu junto con el mantenimiento de los valores de la familia a la luz de El Corán lo que constituye su núcleo fundamental. El Judaísmo rabínico no es en absoluto diferente. Básicamente está ahí para preservar la tribu judía manteniendo el Judaísmo como una “forma de vida”.

Tanto en el Islam como en el Judaísmo apenas existe separación entre lo espiritual y lo civil. Ambas religiones son sistemas que aportan respuestas exhaustivas en términos de cuestiones espirituales, civiles, culturales y cotidianas. La ilustración judía (Haskalah) fue en gran medida un proceso de asimilación judía a través del laicismo y la emancipación, y la generación de diferentes formas modernas de identidades judías, incluyendo el sionismo. Sin embargo, los valores ilustrados del universalismo nunca han sido incorporados al corpus de la ortodoxia judía. Como en el caso del Judaísmo rabínico, que es totalmente ajeno al espíritu de la ilustración, el Islam está en gran parte alejado de los valores de la modernidad y racionalidad eurocéntrica. En todo caso, debido a la interpretación de las Escrituras (hermenéutica) tanto el Islam como el Judaísmo están, en realidad, más cerca de la post-modernidad [2].

Ni la ideología de izquierda ni el liberalismo se relacionan intelectual o políticamente con estas dos religiones. El hecho es desastroso porque la mayor amenaza para la paz mundial la plantea el conflicto árabe-israelí; un conflicto que se está convirtiendo rápidamente en una guerra entre el Estado expansionista judío y la resistencia islámica. Y, sin embargo, tanto la ideología liberal como la de izquierda carecen de los medios teóricos necesarios para comprender las complejidades del Islam y del Judaísmo.

El liberal rechazaría el Islam por siniestro debido a su postura ante los derechos humanos y de las mujeres en particular. La izquierda caería en la trampa de denunciar la religión en general como “reaccionaria”. Quizá sin darse cuenta, tanto uno como otro caen aquí en un claro argumento supremacista. Dado que tanto el Islam como el Judaísmo son más que meras religiones, transmiten una “forma de vida” y suponen un todo por medio de respuestas a preguntas que tienen que ver con el estar en el mundo, los liberales e izquierdistas occidentales corren peligro de rechazar completamente a una gran parte de la humanidad [3].

Hace poco acusé a un verdadero izquierdista y buen activista de ser islamófobo por culpar a Hamás de ser “reaccionario”. El activista, que evidentemente apoya verdaderamente a la resistencia palestina, se defendió rápidamente afirmando que lo que a él no le gustaba no era sólo el “Islamismo”, que en realidad él odiaba por igual tanto al Cristianismo como al Judaísmo. Por alguna razón, él estaba seguro de que odiar por igual a cada religión era una cualificación humanista adecuada. En consecuencia, el hecho de que un islamófobo sea también judeófobo y cristianófobo no es necesariamente un signo de compromiso humanista. Seguí cuestionando a este hombre bueno; entonces él argumentó que lo que en realidad a él no le parecía bien era el Islamismo (esto es, el Islam político). Volví a cuestionarlo y llamé su atención sobre el hecho de que en el Islam no existe una separación real entre lo espiritual y lo político. La noción de Islam político (Islamismo) bien podría ser una lectura errónea del Islam. Señalé que el Islam político, e incluso la rara implementación de la “jihad armada”, no son sino Islam en la práctica. Tristemente éste fue más o menos el final de la discusión. Al activista de la solidaridad con Palestina le resultó demasiado difícil hacer frente a la unidad islámica de cuerpo y alma. La izquierda en general está condenada a fracasar aquí a menos que profundice más escuchando el vínculo orgánico islámico entre lo “material” y el llamado “opio del pueblo”. A una persona de izquierda hacer esto le supone nada menos que fundamental cambio intelectual.

Este cambio lo sugirió hace poco Hisham Bustani [4], un marxista independiente jordano, al afirmar: “La izquierda europea debe hacer una seria autocrítica de esta actitud de “nosotros sabemos más” y de su tendencia a considerar ideológica y políticamente inferiores a las fuerzas populares del sur”.

Palestina

La solidaridad con Palestina es una buena oportunidad para revisar la gravedad de la situación. Da la casualidad de que, a pesar del trato asesino que Israel inflige a los palestinos, la solidaridad con Palestina no se ha convertido todavía en un movimiento de masas. Puede que nunca llegue a ser tal movimiento. Dado el fracaso de Occidente de mantener los derechos de los oprimidos, los palestinos parecen haber aprendido la lección: eligieron democráticamente a un partido que les prometía resistencia. Curiosamente, muy pocas personas de izquierda estuvieron ahí para apoyar a los palestinos y su elección democrática.

Con la plantilla actual de solidaridad política condicionada, vamos perdiendo compañeros a cada recodo de este camino plagado de baches. Las razones son las siguientes:

  1. El movimiento de liberación palestino es básicamente un movimiento de liberación nacional. En este reconocimiento es donde perdemos a todos los cosmopolitas de izquierda, aquellos que se oponen al nacionalismo.
  2. Debido al ascenso político de Hamás ahora la resistencia palestina es considerada resistencia islámica. Ahí es donde estamosperdiendo a los laicos y los ateos furibundos que se oponen a la religión, lo que los catapulta a ser PEP (progresistas excepto acerca de Palestina) [5].

De hecho, los PEP se dividen en dos grupos:

PEP1: aquellos que se oponen a Hamás por ser “reaccionario”, sin embargo, aprueban a Hamás por su éxito operativo como movimiento de resistencia. Estos activistas están esperando básicamente a que los palestinos cambien de idea y vuelvan a ser un sociedad laica. Pero están dispuestos a apoyar con condiciones a los palestinos como pueblo oprimido.

PEP2: aquellos que se oponen a Hamás por ser una fuerza reaccionaria y rechazan su éxito operativo. Estos están esperando a la revolución mundial. Prefieren dejar a los palestinos en espera por el momento, como si Gaza fuera un centro de vacaciones al lado del mar.

Con estas fuerzas de solidaridad que se evaporan rápidamente, nos quedamos con un movimiento de solidaridad con Palestina en miniatura con un poder intelectual (occidental) lamentablemente limitado y una capacidad aún menor incluso de cualquier eficacia a nivel de base. Hace poco Nadine Rosa-Rosso [6], una marxista independiente que trabaja en Bruselas, reveló esta trágica situación al afirmar: “La vasta mayoría de la izquierda, incluyendo a los comunistas, está de acuerdo en apoyar al pueblo de Gaza contra la agresión israelí, pero se niega a apoyar su expresión política, como son Hamás en Palestina e Hizbola en Líbano”. Esto lleva a Rossa-Rosso a preguntarse “¿por qué la izquierda y extrema izquierda moviliza a tan poca gente? Es más, para ser claros, ¿son todavía capaces la izquierda y la extrema izquierda de movilizar en relación a estas cuestiones?”.

¿A dónde ahora?

“Si el apoyo de la izquierda a los derechos humanos en Palestina está condicionado y depende de que los palestinos denuncien su religión y sus creencias religiosas, su herencia cultural y sus tradiciones sociales, y adopten un nuevo conjunto de creencias, valores y comportamientos sociales ajenos que encaje con lo que la cultura de la izquierda considera aceptable, esto significa que el mundo está negando a los palestinos el derecho humano más básico, el derecho a pensar y a vivir dentro de un código ético”, Nahida Izzat [7].

El actual discurso de solidaridad de la izquierda es inútil. Él mismo se aleja de su sujeto, logra muy poco y no parece ir a ninguna parte. Si queremos ayudar a los palestinos, a los iraquíes y a los demás millones de víctimas del imperialismo occidental, realmente debemos pararnos un segundo, respirar profundamente y volver a empezar desde cero.

Debemos aprender a escuchar. En vez de imponer nuestras creencias a los demás, haríamos mejor en aprender a escuchar aquello en lo que creen los demás.

¿Podemos seguir las sugerencias de Bustani y Rossa-Rosso, y revisar toda nuestra noción del Islam, de sus raíces espirituales, de su estructura, de su equilibro unificado entre lo civil y el espíritu, de su visión de sí mismo como un “modo de vida”. Si podemos hacerlo o no es una buena pregunta.

Otra opción es reexaminar nuestra ceguera y abordar las cuestiones humanistas desde una perspectiva humanista (por oposición a política). En vez de amarnos a nosotros mismo a través del sufrimiento de los demás, que es la forma última de egoísmo, haríamos mejor en ejercer por primera vez la noción de verdadera empatía. Nos ponemos a nosotros mismos en el lugar del otro aceptando que puede que nunca comprendamos completamente a este mismo otro.

En vez de amarnos a nosotros mismos a través de los palestinos y a sus expensas, tenemos que aceptar a los palestinos por lo que son y apoyarlos por quienes son con independencia de nuestro punto de vista sobre las cosas. Ésta es la única forma verdadera de solidaridad. Su objetivo es una conformidad ética más que ideológica. Sitúa la humanidad en el centro mismo. Refleja la profunda comprensión que tenía Marx de la religión como el “suspiro de los oprimidos”. Si pretendemos tener compasión por la gente, haríamos mejor en aprender a amarlos por lo que son en vez de por lo que esperamos que sean.

Notas:

[1] Tiene algo que ver con una herencia del Bajo Imperio Romano y del desarrollo temprano del Cristianismo como un concepto expansionista que tenía el objetivo de difundirse a culturas y civilizaciones remotas.

[2] Se puede argumentar que la agenda principal tras los intentos post-modernos es desestabilizar las bases del conocimiento y la ética modernos desafiando la posibilidad de una aplicabilidad universal moderna. Como lo expresó elocuentemente Muqtedar Khan (http://www.ijtihad.org/discourse.htm) , el post-modernista trata de privilegiar el “aquí y ahora” por encima de lo global. Tanto la filosofía post-modernista como la teología religiosa, afirma Khan, “rechazan la afirmación modernista de la infalibilidad de la razón”. Como el post-modernista, el Islam y el Judaísmo son escépticos respecto a la soberanía de la razón y de los discursos de racionalidad.

[3] La extraña y muy común sugerencia marxista de que “muchas personas, aparte de nosotros” son, de hecho, “reaccionarios” por ser religiosos implica la asunción necesaria de que el propio marxismo está cómodamente instalado en una superioridad moral absoluta. Esta asunción es bastante errónea por dos razones obvias:

  • Afirmar saber más que los demás basándose en la afiliación ideológica o política es nada menos que supremacía llevada a la práctica;
  • La afirmación de poseer la superioridad moral X no se puede verificar científicamente a menos que esté validada por otra superioridad moral más elevada X’. Para poder sostener su “superioridad moral” un marxista debería ir más adelante y afirmar que detenta la superioridad moral aún más alta X’. Para verificar esta postura X’ tendrá que avanzar a otra X’ superior, y así sucesivamente. Nos enfrentamos aquí a una búsqueda sin fin de la validación del significado ético. Este modelo de pensamiento puede ayudarnos a entender por qué el marxismo occidental ha logrado separarse de la realidad ética y del pensamiento ético, y no abordar apenas cuestiones relacionadas con una verdadera igualdad.

El problema obvio con la implementación marxista de la dicotomía “progresista frente a reaccionario” es que el marxismo afirma, como corresponde, estar entre los progresistas y afirma convenientemente que el “adversario” se encuentra entre los reaccionarios. Obviamente, esto es ligeramente sospechoso o, cuando menos, discutible.

[4] http://palestinethinktank.com/2009/06/26/hisham-bustani-thoughts-out-of-season-critiquing-the-european-left/ (Traducción al castellano, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=83413).

[5] Phil Weiss en su blog de valor inestimable MondoWeiss blog acuñó hace poco el útil término político de PEP: progresistas excepto acerca de Palestina.

[6] http://www.countercurrents.org/rosso110209.htm

[7] http://www.tlaxcala.es/pp.asp?lg=en&reference=604

Una versión de este artículo, sin notas, se publicó en: http://palestinechronicle.com/view_article_details.php?id=15280

Gilad Atzmon es músico de jazz, compositor, productor y escritor.

Enlace con el original: http://palestinethinktank.com/2009/07/14/gilad-atzmon-thinking-out-of-the-secular-box-the-left-and-islam/