Posts tagged ‘Movilizaciones ciudadanas’

08/10/2013

La crisis como excusa para una doctrina del shock

CAPITALISTAS TERRORISTAS

por Olga RodríguezEl Gobierno se sirve de la crisis para abordar un tratamiento de choque económico que nos receta descargas eléctricas de forma continuada. A pesar de que nos presentan los recortes como inevitables, organismos como el FMI están pendientes de la reacción ciudadana en España.

Dice Naomi Klein que la estrategia de la doctrina del shock, ideada por el economista Milton Friedman y puesta en práctica por sus poderosos seguidores -desde presidentes estadounidenses hasta oligarcas rusos, pasando por dictadores del Tercer Mundo, catedráticos de universidad o directores del Fondo Monetario Internacional-, consiste en “esperar a que se produzca una crisis de primer orden o estado de shock, y luego vender al mejor postor los pedazos de la red estatal a los agentes privados mientras los ciudadanos aún se recuperan del trauma, para rápidamente lograr que las “reformas” sean permanentes”.

El propio Friedman describió así la táctica del capitalismo contemporáneo:

“Solo una crisis -real o percibida- da lugar a un cambio verdadero. Cuando esa crisis tiene lugar, las acciones que se llevan a cabo depende de las ideas que flotan en el ambiente. Creo que ésa ha de ser nuestra función básica: desarrollar alternativas a las políticas existentes, para mantenerlas vivas y activas hasta que lo políticamente imposible se vuelva políticamente inevitable”.

Chile se convirtió en el primer escenario donde se aplicó la doctrina del shock. Allí la “crisis aprovechable” fue el golpe de Estado de Pinochet y la represión impuesta por él. Aquello allanó el camino para imponer grandes transformaciones económicas en un breve periodo de tiempo. Friedman, que asesoró a Pinochet, predijo que las características de esos cambios económicos provocarían una serie de reacciones psicológicas en la gente que “facilitarían el proceso de ajuste”. A ese proceso lo llamó el “tratamiento de choque” económico.

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10/06/2011

«Tomada la calle…»

Proyecto M20

Desde el 15 de Mayo, ante la sorpresa de todos, hemos asistido a una explosión de movilizaciones y acampadas de protesta en casi todas las ciudades españolas. Para cualquier español bien nacido, que docenas de miles de compatriotas se hayan implicado en sostener reivindicaciones comunes es un fenómeno tremendamente positivo.

El mayor enemigo de la dignidad e independencia de cualquier pueblo es la apatía y su compañera inseparable: el individualismo. Ambos han convertido a muchos paisanos no sólo en indiferentes pequeño-burgueses, sino en quejicas infantilizados que se molestan por las protestas en la calle.

1) Está claro que los que se quejan de estas molestias evidencian su naturaleza de sustentos serviles de la clase dominante.

Afirmamos que quienes sólo se preocupan por los perjuicios particulares que les ocasionan las movilizaciones populares, no merecen la más mínima atención por parte de los demás. Quien sólo se preocupa por lo suyo y no atiende los problemas que nos incumben a todos, no tiene derecho en pedir que los demás tengan en cuenta lo suyo.

2) Para sacudir la apatía y romper tanto individualismo, el primer paso son las movilizaciones, y las ganas de movilizarse se demuestran andando.

Afirmamos que los supuestos críticos o disidentes del régimen que se han negado a participar en estas movilizaciones han demostrado su impostura. No cabe quejarse de la crisis y quedarse en casa cuando miles de compatriotras aciertan en denunciar públicamente al mayor responsable de la misma: los llamados «mercados financieros». Y no se puede tolerar a quienes, después de años escudándose en la inexistencia de un clima social para intentar hacer algo, anunciando estar a la espera de una reacción popular, cuando ésta se produce, la descalifiquen alegando ahora pretextos aún más falaces que los de antes.

3) Es cierto que los medios de manipulación masiva han dado una amplia cobertura a las movilizaciones. Pero la imagen que gran parte de estos medios venden es la del estereotipo de una «movida» de jóvenes «ociosos».

Constatamos no sólo que las protestas reúnen a españoles de distinta condición, sino que quienes han soportado los trabajos de organización de las protestas, son tanto jóvenes como «perros viejos», y no, en modo alguno, «perroflautas», que sólo sirven para hacer bulto.

4) Es cierto que, en los inicios, este movimiento se originó a través de las redes virtuales, pero en estas semanas ha demostrado su condición de movimiento real. Es cierto también que, por ahora, el movimiento es meramente horizontal y de constitución asamblearia. Pero en este carácter reside tanto la debilidad como, al mismo tiempo, la grandeza del movimiento.

Entendemos que el horizontalismo es lógico y natural en esta fase, puesto que no sólo se acaban de conocer casi todos ayer mismo, sino porque se alberga una justificada desconfianza hacia las maniobras o infiltraciones de partidos y segmentos del régimen (incluyendo su periferia). No sólo quienes participan no van a aceptar ningún tipo de jerarquía cuando se acaban de conocer, sino que ese asamblearismo es un antídoto para descomponer las maniobras de los más organizados grupos del régimen. Y es que tan sólo el conocimiento práctico de los compañeros en las tareas del día a día, y los lazos de confianza que surjan de ahí, podrán sustentar una jerarquía auténtica y no artificiosa. Estamos en la fase del «rebumbio». Ya pasaremos a la fase de los «equipos».

5) Es cierto que el Movimiento del 15 M no ha tomado aún parámetros políticos claramente adversos al régimen, ni adoptado, menos aún, una crítica seria del sistema capitalista.

Pero apreciamos la importancia que tiene el que se cuestionen asuntos políticos hasta hace poco intocables en el panorama nacional. Como el rechazo de la partitocracia (sobre todo del PPSOE). Como señalar que esta democracia es una falacia y que sus cargos públicos no les representan. Como negarse al deber de votar para después callar…

Asimismo, este movimiento ha acertado en denunciar que los españoles somos mercancías en manos del capitalismo financiero. Los Indignados han reconocido que la crisis económica ha representado, ante todo, una estafa masiva por parte de los especuladores a costa de los sectores populares, y han acertado en denunciar que es indiferente que el gobierno nacional esté gestionado por PSOE o PP, pues con ambos la Banca siempre gana. Aunque no haya adoptado una orientación anticapitalista, acierta en denunciar que el actual poder político se halla subordinado a la Plutocracia.

Pero además, apreciamos que el movimiento de los Indignados intuye algo básico: dejando de lado la cuestión de cuál debe ser la profundidad de los cambios políticos y económicos necesarios, entiende que cualquier cambio no puede venir sólo del impulso político o económico, sino que debe partir también de un cambio moral por parte de los ciudadanos.

6) No negamos que el Movimiento de los Indignados españoles haya de madurar, haya de comprender la profundidad del cambio necesario y haya de buscar las herramientas apropiadas para conseguirlo. Pero es injusto esperar que los indignados resuelvan en quince días lo que nadie en España, hasta ahora, ha sido capaz siquiera de abordar en décadas.

Por lo pronto, se ha convertido en un problema para el PPSOE, y sobre todo, ha estropeado la fiesta electoral a la derecha autonómica y municipal. Desde el Proyecto M 20 valoramos positivamente y convocamos a participar en esta marea de españoles que molestan y debaten no sobre fútbol ni sobre famosos de la tele, sino sobre asuntos de interés general, de ciudadanos problemáticos que tomando las calles y plazas de su patria se han sacudido la condición de borregos que votan (o se abstienen) y callan.

No caben excusas (y menos excusas sectarias, puristas o maximalistas) para quedarse en casa. No participar en estas protestas es lo que conviene al sistema. No podemos saber hasta qué punto los indignados van a mantenerse igual o cambiar, o girar en una u otra dirección. Pero lo que sí sabemos es que su disolución no va a cambiar nada. Lo que sí sabemos es que, si algo puede hacerse en España, será con los que salen a la calle. Lo que sí sabemos es que nada podrá hacerse con todos esos que se quedan rumiando sus quejas en casa o no se cansan en poner obstáculos a los que salen.

Seguir con lo que se pueda, con quienes se pueda, donde se pueda, y hasta donde se pueda. Y si nosotros no lo conseguimos dejar el camino marcado para quienes vengan detrás.

Extraío de: Proyecto 20 de Mayo