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19/09/2012

Sobre el éxodo masivo desde el dólar hacia las nuevas zonas de divisas

por Mikhail Khazin – 15/09/2012  Odnako.org –  El pasado jueves fue hecha pública no solamente la información acerca del comienzo del programa de emisión monetaria de turno del Sistema de Reserva Federal de los EE.UU., sino también los datos acerca del crecimiento económico. Esos datos no resultan demasiado optimistas. El SRF ha rebajado el pronóstico acerca del ritmo de crecimiento de la economía norteamericana. Sus expertos opinan que en 2012 el crecimiento del PIB de los EE.UU. se mantendrá dentro del límite de 1,7% – 2,0%, desmintiendo el pronóstico hecho en junio sobre un crecimiento de 1,9% – 2,4%.

Además, ha subido el pronóstico sobre el crecimiento de la inflación. No hay nada extraño en eso en la situación del aumento de la emisión, aunque hablar de la inflación cuando existen dos tendencias contrarias – deflacionista (debido a la bajada de la demanda particular) e inflacionista (debido a la emisión) es bastante difícil. En cualquier caso los expertos del SRF esperan que en 2012 su nivel no supere el 1,8%, aunque antes supusieron que no superaría el 1,7%. También se han confirmado los pronósticos sobre el nivel del paro, que este año debe quedar en los límites del 8,2%.

Destaquemos que las cifras sobre el PIB son oficiales, es decir seriamente infladas (tanto a costa de reducir las cifras de la inflación, como gracias a los diferentes trucos estadísticos, tipo indicadores “hedonistas”). Pero incluso así resulta que el PIB por persona, teniendo en cuenta los índices del aumento demográfico en los EE.UU., está bajando. Lo cual en parte explica la decisión del SRF de emitir.

El caso es que en la situación actual es imposible realizar ningún pronóstico más o menos optimista. Aunque en su pronóstico el SRF ha introducido la mejora a largo plazo, más exactamente, se prevé que en los siguientes dos años la economía de los EE.UU. se va a desarrollar a un ritmo acelerado. Así en los años 2013 y 2014 se espera el crecimiento del PIB al nivel del 3% y 3,8%, frente a los cálculos anteriores de un 2,8% y 3,5%. El paro irá bajando hasta el nivel de 7,9% y 7,3%, en el informe de junio esos indicadores estaban en 8,0% y 7,7% respectivamente. Sin embargo todos comprenden que se trata de puros inventos preelectorales – no existe ninguna base real para tal optimismo. ¿Y qué pueden hacer las autoridades monetarias en semejante situación?

El SRF encima tiene un problema más: una clara aceleración en la formación de las zonas de divisas independientes en el mundo. Las autoridades monetarias estadounidenses luchan activamente con el fenómeno, pero no logran casi nada, y en resumidas cuentas no lo podrán lograr, pues los procesos objetivos siguen su curso. Pero a medida que estas zonas alternativas se vayan afianzando el interés por el dólar se irá reduciendo drásticamente, y esto para los EE.UU. actuales representa una catástrofe. Porque sin la compra por todo el mundo de sus obligaciones del tesoro será muy difícil financiar los presupuestos del estado.

O más exactamente, ello será posible gracias a la pura emisión, es decir que habrá que aumentar su volumen ¡con la paralela reducción de la esfera de circulación del dólar! Lo cual no simplemente aumentará la inflación, sino que la llevará a un nivel altísimo.  Y eso, a su vez, provocará la destrucción del sector real de la economía de los Estados Unidos. Tal y como había ocurrido en Rusia en los años 90.

En realidad, precisamente la comprensión de esa circunstancia es la que obliga a todos a acelerar la salida del dólar – cuanto más rápido, cuanto antes se haga, menores serán las pérdidas. Claro está, que aquellos que han  acumulado grandes reservas de dólares saldrán perdiendo – pero es otro motivo para no acumular todavía más. No obstante, aquí existen las sutilezas políticas tácticas, así que no vamos a criticar demasiado fuerte a los que hoy compran los billetes norteamericanos.

En cualquier caso, para las autoridades monetarias estadounidenses es de fundamental importancia frenar a cualquier precio el proceso de la aparición de las zonas de divisas alternativas. Es una de las causas por las que el adelantamiento de la emisión del dólar en ningún caso representa una buena decisión. Aunque hoy ya no se ve ninguna buena decisión – de todas maneras Bernanke estuvo aguantando hasta el final. Lo más ridículo que puede pasar es que Obama finalmente pierda las elecciones presidenciales – porque Romney ya ha declarado en público que imprimir más dólares no tenía sentido.

En general será muy interesante observar la continuación de la política de la administración norteamericana (da igual si la encabeza Obama o Romney). No se vislumbra ninguna buena salida a la situación, pero tampoco se puede permanecer con los brazos cruzados, aparte de que esto no cuadra con el estilo norteamericano. Lo que inventen después de las elecciones es una gran incógnita, pero antes o después deberán reconocer en público que el papel que los Estados Unidos juegan en el mundo debe reducirse sustancialmente. Lo cual hará que se presenten muchas cuentas, incluso no tanto financieras como políticas. A los EE.UU. no les gusta pagar y no saben hacerlo, así que empezarán a estamparlos con los morros contra la mesa de una manera muy dolorosa. La historia con el asesinato de su embajador es muy característica – el golpe es extremadamente doloroso, pero cómo contestar no está nada claro. Y tengo la sensación de que semejante situación pronto será muy típica.

Lo más triste (naturalmente para los norteamericanos) es que las autoridades monetarias del país, que en teoría deberían de “manejar” la situación o, al menos, decir la verdad a los políticos, no lo hacen. Más exactamente, no pueden, porque no poseen la teoría de la crisis. Como consecuencia, los políticos todo el tiempo elaboran pronósticos que exigen recursos que, para cuando son necesarios, resulta que no los hay. Es una situación bastante típica para el ocaso del imperio, pero no por ello menos destructiva. Y nosotros en un tiempo muy cercano tendremos que ver las consecuencias de esta situación.

(Traducción directa del ruso de Arturo Marián Llanos)

27/08/2012

La guerra de las élites. Sobre la creación de las alternativas al dólar

por Mikhail Khazin – 25 de agosto de 2012, Odnako.orgPublicado en el sitio web de Mikhail Khazin worldcrisis.ru.

Ya he escrito bastante sobre que la élite financiera mundial hasta hace poco unida, se ha dividido a lo largo de este último año. Esa división además está basada en los hechos totalmente objetivos, por lo que sería difícil superarla. Simplificando, el recurso del que esa élite ha vivido durante los últimos decenios (por no decir los últimos cien años), la emisión del dólar, ya no funciona y no puede asegurarle a la élite financiera el nivel de vida al que está acostumbrada.

Para ser más exacto, no es que la emisión no funcione, sino que su efectividad está continuamente bajando (de lo que hablan ya incluso los candidatos a la presidencia de los EE.UU.), por lo que se hace imposible mantener el mismo nivel para la élite y las estructuras financieras que le pertenecen. Entonces surgen dos soluciones fundamentales. O, más exactamente, tres. Pero la tercera es la que da por supuesto que la crisis pronto se va a acabar y no hay que ponerse nerviosos – alguien se arruinará, allá él, pero en general, relativamente pronto todo “volverá a ser como antes”.

Pero las dos variantes que prevén la continuación de la crisis, son bastante desagradables para todos los representantes de la élite. La primera prevé la drástica reducción de la élite, reducción controlada, pues en el caso contrario las guerras intestinas podrían causar un daño colosal. La segunda – es la explotación de las nuevas fuentes de ingresos, que puedan compensar la destrucción de la vieja fuente.

De momento no vamos a considerar la primera variante, señalemos tan sólo que ya hubo intento de utilizarla, el banco “Lehman brothers” es un ejemplo. Pero dado que nadie ha abolido las fronteras de los estados y de los clanes, semejantes acciones inevitablemente provocan la guerra de todos contra todos, de modo que esos métodos son extremadamente peligrosos. Aunque, la segunda variante, también lleva a un serio enfrentamiento.

Si mi hipótesis acerca de que parte de la élite financiera mundial ha comenzado a construir el sistema de varias zonas de divisas alternativas, operaciones de cambio entre las cuales deben convertirse en su fuente de ingresos (y su garantía de seguridad), entonces inevitablemente este grupo tiene que destruir el monopolio de la emisión del dólar. Les guste o no a los miembros de este grupo, o si tal necesidad contradice algunos de sus intereses locales – ya no importa, no pueden resolver esta cuestión sin destruir el monopolio del dólar como la única por hoy divisa de reserva y de operaciones comerciales.

En correspondencia, aquella parte de la élite financiera mundial, que ha decidido conservar el monopolio del dólar, necesariamente tiene que destruir semejantes centros alternativos, incluso si aún no se han formado y tan solo comienzan a formarse. Y este trabajo se lleva a cabo, vemos muy bien como los EE.UU. luchan activamente contra los intentos de crear una divisa común en América Latina, como intentan activamente destruir el sistema financiero de la Unión Europea, también China tiene problemas. De Rusia ni siquiera hablo. Esa labor podría tener éxito – aunque tampoco salvaría el centro financiero del dólar. Ahora llegamos al punto más interesante que en realidad fue el motivo para escribir este texto.

El caso es que para actuar de manera razonable y coherente, aquella parte de la élite financiera mundial que está orientada hacia el centro del dólar (para simplificar, llamémosles  los “liberales”) necesitan elaborar y aplicar cierta estrategia. La estrategia que siguen en actualidad fue elaborada por la dirección de los Estados Unidos en la situación de su total predominio en el mundo, por lo que con los efectos de su realización habrá (y ya hay) serios problemas. De modo que les hace falta una nueva estrategia.

Y es cuando surgen los problemas. El problema básico consiste en que precisamente las instituciones relacionadas con el Sistema de Reserva Federal, como centro emisor, son los principales centros de apoyo del actual “mainstream” económico. Todo el sistema de “economics” está apoyado, desarrollado e introducido a través del FMI, el Banco Mundial, instituciones y centros de estudios relacionados con ellos. Y eso significa que son completamente incapaces de escribir la teoría de la crisis actual. No pueden hacerlo.

Y no se trata de que no exista tal demanda, al contrario ahora es cuando más hace falta. El asunto está en que el lenguaje del “mainstream” económico actual, el lenguaje de “economics”, como ya he señalado en repetidas ocasiones, es completamente inadecuado para semejante labor. Sin embargo, no se puede decir lo mismo sobre los “cambistas”.

El caso es que necesitan crear nuevos centros financieros. Para cada uno de ellos habrá que crear su propia élite financiera, o, más exactamente, crear las posibilidades para su aparición, pues el lugar sagrado no permanece vacío. Y parte de esta élite formará el sistema científico para asegurar la estrategia de desarrollo. Y no se trata tanto de que este trabajo comience, seguramente, desde la base del actual “mainstream” económico, sencillamente porque no existe nada más. Lo importante es que esos centros serán independientes, tanto por el hecho de que no van a depender del FMI y otros centros “economicistas”, como porque serán lo suficientemente competitivos.

En esta situación el grupo alternativo dentro de la élite financiera mundial tiene la posibilidad de obtener una poderosa ventaja, no solamente porque ya no estará relacionado con el viejo, dogmático y hoy, en general, ya inadecuado modelo teórico, sino además porque podrá estimular modelos alternativos. Ofreciéndole no solamente la banal financiación, sino también la posibilidad de realizar sus planes e ideas y construir sobre su base un sistema global (aunque dentro del campo de la competencia).

En realidad se trata de la principal ventaja de los “cambistas” y difícilmente van a renunciar a ella. La cuestión es otra – ¿cuándo y cómo comenzarán esta labor? Y si tendrá algo que ver con nuestro país. En realidad, probablemente, el comienzo de este trabajo será el hecho definitivo, que confirme el que las dos partes de la élite financiera mundial se han separado muy en serio.

(Traducción directa del ruso de Arturo Marián Llanos)

30/07/2012

La élite de Occidente se divide

por Mikhail Khazin *

24 de julio de 2012, revista Odnako.org –  Publicado en el sitio web de M.Khazin worldcrisis.ru –  Ya en más de una ocasión he dicho que el proyecto global de “Occidente” atraviesa por tiempos difíciles. De nuevo no hay “dulces pastelitos” para todos y, además, su cantidad ha crecido tanto en los últimos 30 años prósperos, que ahora el número de los receptores de los “pastelitos” tendrá que reducirse no en 5-10%, sino por multiplicado. Lo cual, naturalmente, está creando serios problemas porque esos mismos “receptores” no piensan ceder voluntariamente en la defensa de sus intereses. Lo cual, a su vez, quiere decir que la élite del “Proyecto de Occidente” hasta ahora en general unida, inevitablemente comenzará a dividirse en grandes clanes, cortando, como se suele decir, por lo sano. Y dentro del marco de la lucha entre estos clanes se resolverá el problema de quién “seguirá a flote” y quién no.

Correspondientemente, cada uno de esos grandes clanes tendrá que definir cuál será su principal fuente de ingresos y dentro de qué marco ideológico va a luchar contra sus enemigos. En cuanto a las fuentes de ingresos para el día de hoy en líneas generales existen tres. Es la producción de las mercancías reales (incluyendo el petróleo), es la emisión y, por último, es el control sobre las operaciones de cambio. Las últimas dos es bastante difícil separar hoy una de la otra, pero a medida de que el papel del Patrón universal del precio se vaya separando del dólar y el oro vaya volviendo a ocupar este papel tal diferencia quedará evidente.

Sin embargo, la élite financiera hasta entonces única tendrá que dividirse necesariamente en dos grupos: una se tendrá que agrupar alrededor de la máquina impresora y otra – crear la infraestructura mundial de los “cambistas” independiente de la máquina de imprimir. Señalemos que esta lucha fue descrita todavía en el “Antiguo Testamento” – en forma de la lucha contra el “becerro de oro”. Aquí, por cierto, habría que decir algunas palabras sobre la conspirología, dado que la colisión descrita, que posee un carácter totalmente objetivo, también se refleja en multitud de textos conspirológicos. Aunque, de distinta manera. Así al grupo de los industriales con mayor frecuencia en estos textos suelen definir como “los Rockefeller” y el de los “cambistas” como “los Rothschild”. No pude encontrar en la literatura conspirológica un nombre claro para los que controlan la máquina impresora en los Estados Unidos, semejante placer se adjudica ora a unos de ellos, ora a otros.

Yo diría que el placer era mutuo, pero a medida de que la emisión del dinero se fue convirtiendo en el método dominante para obtener los beneficios, alrededor del Sistema de Reserva Federal comenzó a formarse un grupo propio, creado en base a la burocracia norteamericana, funcionarios de los mayores bancos y de algunas otras estructuras financieras. Y entre ellos y los “viejos” financieros inevitablemente se tenía que producir el conflicto que marcaría la línea divisoria. Como en efecto así ha sido – debido a los intentos de los “viejos” financieros (convencionalmente “los Rothschild”) de repetir el truco de los principios del siglo XX con el Sistema de Reserva Federal y crear sobre la base del Fondo Monetario Internacional “el banco central de los bancos centrales”.

La idea no estaba mal – aunque la cuestión de su efectividad es distinta, seguro que 100 años no iba a durar, sin embargo la historia con Strauss-Kahn ha cerrado tal posibilidad del todo – pues como parte integrante preveía la prohibición a todos los bancos centrales (incluyendo el Sistema de Reserva Federal) de realizar ninguna emisión independiente. Pero en aquel momento quedó totalmente claro que aquellos que habían apostado por la política de los “cambistas”, es decir, en definitiva, la sustitución del sistema financiero del dólar por el sistema de las “zonas de divisas”, no podían seguir el mismo camino que aquellos para los que la principal fuente de ingresos está constituida por la emisión de dólares.

Por cierto, la división del hasta entonces unido frente de los “financieros” planteó la cuestión de a quién se unirán los “industriales”. Como ha demostrado la experiencia (la creación de un fondo único por los cabezas de las familias Rothschild y Rockefeller) los “industriales” se inclinan por buscar el éxito en los mercados internacionales, y no internos americanos, que dependen de la emisión del dólar. Lo cual, por cierto, nos da una buena muestra de cómo los líderes de la economía norteamericana valoran sus perspectivas internas.

En los últimos años casi todos han escrito que parte del “imperio de los Rothschild” comenzó a trasladarse de Londres a Hong Kong, donde su principal instrumento es el banco de Hong Kong-Shanghái conocido como HSBC. Aquí todo está claro – y tampoco se trata de conspirología. Pero de lo que hemos dicho antes se deduce que los que están atados al dólar y al SRF deberían de luchar contra semejantes tendencias. Se trata de una conclusión lógica. ¿Pero y la práctica? Aquí está la práctica, de la página web de RBC (agencia RosBusinessConsulting – N. del T.):

“La falta de control sobre los negocios del HSBC en los Estados Unidos ha llevado a que a los largo de muchos años a través del banco se realizaran las operaciones para lavar el dinero de los narco carteles mexicanos, así como de los clientes dudosos del Próximo Oriente, testimonia el informe publicado el lunes por la comisión especial del Senado de los EE.UU. Con anterioridad la dirección del HSBC ya había reconocido “fallos” en el sistema de vigilancia interior, y hoy dará sus explicaciones a los congresistas norteamericanos.

Según los resultados de la investigación los problemas más serios del banco británico fueron causados por sus clientes mexicanos. Desde el 2005 por el banco pasaron millones de dólares que, según la versión de los representantes de la defensa de la ley, pertenecían a la mafia de la droga local. Las operaciones sospechosas se detuvieron tan solo en noviembre de 2007, cuando al HSBC se dirigieron los funcionarios de la fiscalía de México que buscaban el dinero de los barones de la droga.

Los congresistas norteamericanos también creen que a través del banco se lavaba el dinero de los clientes relacionados con el terrorismo internacional. En particular bajo sospecha cayeron las operaciones con los clientes de Irán, Arabia Saudí, Siria y las Islas Caimán.

En su declaración oficial sobre los resultados del trabajo de la comisión del Senado HSBC ha destacado que lo ocurrido se ha convertido “en una importante lección para toda la industria para hacer frente a los delincuentes que logran penetrar en las finanzas mundiales”. Anteriormente la dirección del banco ya había reconocido fallos en la organización del control sobre sus negocios en los EE.UU. Ahora el banco podría pagar a las autoridades norteamericanas una considerable multa – según las valoraciones extraoficiales hasta mil millones de dólares -, para solucionar el contencioso.”

Está claro que los “clientes mexicanos” es una forma de hablar. Queda claro que el HSBC en los Estados Unidos se defenderá siguiendo “las reglas establecidas” – es decir pagar las multas, arrepentirse y así sucesivamente. Es evidente, que la cosa no quedará en los mil millones, a la guerre comme a la guerre…Está claro que siempre habrá excusas suficientes – el HSBC se fue creando adaptado a la práctica de las “guerras de opio” y el dinero por el tránsito de drogas siempre ha ocupado un lugar importante en sus movimientos (¿y cómo, sino se iba a construir en el siglo XX una red financiera global?). Pero para nosotros no es lo importante. Por cierto – no está solo, el SRF comenzará ahora a presionar muy activamente a los bancos, obligando a su dirección a posicionarse dentro del marco del enfrentamiento global. Pero en la investigación especial del Congreso – ¡en este caso el HSBC es un campeón!

Lo más importante es que, a juzgar por todo, la élite del “Proyecto de Occidente” se ha dividido definitivamente. Una parte de la élite ha apostado por los flujos financieros internacionales, “interzonales” (con el centro en China, no en vano precisamente a través del HSBC China piensa ir sacando al mercado mundial papeles, nominados en yuan), otra por seguir con la emisión del dólar. Se entiende que a esta segunda parte se ha unido la burocracia de los EE.UU. (y, posiblemente, ya esté jugando dentro de ella un papel dominante), ya que ella sí que no puede irse a ninguna parte. En cuanto a la producción real, ya he hablado sobre ello.

Y si existe la división – se puede jugar con ella. Cómo es otra cuestión. Pero, recordaré, que precisamente sobre este juego con las distintas partes del por entonces todavía aún no unitario “Proyecto de Occidente” Lenin y Stalin lograron convertir a Rusia en un gran país. ¿Tal vez haya llegado el momento de repetir sus resultados?

*Mikhail Khazin (n. 1962) es economista ruso, en sus análisis parte de la teoría de la crisis, elaborada por él junto con Oleg Grigóriev y Andrei Kobiakov en los años 1997 – 2001. En colaboración con A.Kobiakov ha publicado el libro “El ocaso del imperio del dólar y el fin de la Pax Americana” /Ed. Veche, Moscú, 2003)

(Traducción directa del ruso de Arturo Marián Llanos)

24/07/2012

Sobre el artículo de Fukuyama “El futuro de la historia”

por Mikhail Khazin *

Fikuyama comienza con los problemas ideológicos de la sociedad “occidental” actual, diciendo en particular que la crisis financiera global, que ha comenzado en 2008 y la crisis en marcha del euro son las consecuencias del funcionamiento del modelo del capitalismo financiero de débil regulación, formado en los últimos 30 años. A continuación Fukuyama reflexiona largamente sobre el tema de las “izquierdas” y las “derechas”, habla de la ausencia de nuevas ideas en el movimiento “de izquierda” y las dificultades que ello causa a los liberales de derecha.

Aquí se podría discutir acerca del uso de los términos: la izquierda no necesariamente es conservadora y puede perfectamente apoyar parte de las ideas liberales, lo que ocurría incluso en la URSS que promovía activamente aquellos valores individuales (como, por ejemplo, el deseo de estudiar) que no contradecían los valores tradicionales. También el liberalismo en su versión “occidental” actual se diferencia seriamente de las ideas que movían a los defensores de esta concepción en el siglo XVIII. Lo interesante está en otra cosa – Fukuyama no dice nada de dónde ha salido el “capitalismo financiero”, de cómo nace de la base ideológico-filosófica del liberalismo, que Fukuyama considera como la base del capitalismo y, lo más importante, por qué la teoría económica capitalista al uso, “economics”, no puede explicar las causas de la crisis económica actual.

En realidad, el problema de la ausencia de tal explicación es la idea principal de la primera parte del artículo de Fukuyama. Pero no es suficiente con constatar que existe una crisis de las ideas, sería interesante además descubrir de dónde, a cuenta de qué y cómo ha aparecido. Está claro que se trata de una tarea mucho más difícil que simplemente constatar el hecho, pero si no se hace, todas las construcciones del autor quedan suspendidas en el aire, porque los problemas de estas dimensiones no pueden haber surgido del vacío. Y a juzgar por todo, Fukuyama, al menos por ahora, no tiene respuesta a esta pregunta.

Pero nosotros sí que la tenemos. Esta respuesta además no sólo aclara por qué el pensamiento económico “occidental” actual es incapaz de dar la explicación a la crisis, sino que también aclara por qué se atasca el pensamiento “de izquierda”. Pero sigamos por orden.

Comencemos con que desde los finales del siglo XIX el desarrollo de las ideas “de izquierda” estuvo muy influido por las ideas de K.Marx, quien había creado una descripción sistemática y global del mundo, como se dice “a partir de Adán”. La historia, filosofía y economía política fueron reescritas dentro del marco de un lenguaje único, “continuo”, lo que había creado una concepción extremadamente convincente y atractiva, que hasta los años 80 del siglo pasado no hizo más que aumentar su autoridad en el mundo.

El mundo capitalista sin embargo no poseía semejante concepción unitaria, “continua” y a raíz del enfrentamiento ideológico iniciado había decidido crearla. La sociología de Weber, los nuevos conceptos históricos, la nueva teoría económica (para crearla incluso fue desechado el termino de “economía política” introducido por Adam Smith a favor de la impersonal “economics”) fueron unidas para crear un cierto modelo, que hubo que remendar y aplanar durante cien años para que no se notaran “las costuras”, bastante burdas en realidad. Pero esas juntas quedaron – la crisis de ideas actual es un ejemplo.

Dado que el enfrentamiento ideológico era muy serio, algunos principios básicos dentro de este trabajo no nacieron como el fruto de las construcciones lógicas filosóficas, sino como una radical negación de los correspondientes principios del marxismo. Particularmente, si el marxismo partía de la lógica del carácter finito del capitalismo dentro del tiempo, el fundamento básico de “economics”, así como de toda la teoría liberal “occidental” está construido sobre la idea de que el capitalismo por principio es infinito.

Señalemos que la idea del final del capitalismo en el marxismo no cayó del cielo, más aún, probablemente de esta misma comprensión por parte de Marx nació su conclusión de la necesidad de elaborar las ideas comunistas como método para describir la sociedad poscapitalista, en su opinión inevitable. ¿Pero de dónde cogió Marx esa idea?

Para comprender su aparición debemos recordar que el mecanismo del desarrollo económico en el capitalismo (como también en el socialismo, por cierto) está constituido por el modelo (paradigma) del progreso científico-técnico, que se produce gracias a la profundización en la división del trabajo. Lo comprendían todavía los filósofos naturales del siglo XVI, también Adam Smith había dedicado bastante espacio a la descripción de este proceso. Pero él fue más lejos y expresó la maravillosa idea de que en el marco de un sistema económico cerrado el nivel de la división del trabajo depende de la dimensión de los mercados.

Esta idea se podría interpretar de otra manera: si la ampliación de los mercados por algún motivo queda limitada, a partir de cierto momento la continuación en la profundización en la división del trabajo se hace imposible y, por lo tanto, la economía entra en una seria crisis, que en nuestros trabajos hemos definido como la crisis de la caída de la eficacia del capital. Señalemos que semejantes crisis ya se han dado en la historia varias veces: a principios del siglo XX, en los años 30 del siglo pasado, en los años 70… y, por último, esta crisis ha comenzado hoy.

Sobre la situación actual hablaremos algo más adelante, pero de momento hagamos una importante conclusión filosófica: dado que el proceso de la ampliación de los mercados está limitado por las dimensiones de la Tierra, el progreso científico-técnico en su modelo actual queda delimitado en el tiempo por principio, ¡inevitablemente tendrá que terminar antes o después! Tanto el propio Adam Smith, como Marx, dado que se ocupaba precisamente de la economía política, que fue creada por Smith y Ricardo, debían comprenderlo claramente. Otra cosa es que estas consideraciones eran para ellos una abstracción un tanto lejana, aunque Engels todavía estaba vivo cuando se produjo la primera crisis de la caída de la eficacia del capital a finales del siglo XIX, pero un científico de la talla de Marx no podía no comprender la importancia de esta circunstancia. No se puede descartar que justamente esta comprensión le motivara a desarrollar la concepción de la sociedad poscapitalista.

La cuestión de si sus construcciones resultaron exitosas es de momento difícil de discutir, la opinión de Fukuyama de que estas ideas “han muerto” es claramente precipitada, de lo que hablaré todavía. Pero en toda la economía política del marxismo, en general en todo el complejo de las ideas marxistas, el punto sobre el final del capitalismo ocupa un lugar de importancia fundamental. Hoy ya podemos constatar que las ideas de Adam Smith han llegado hasta su culminación lógica: es imposible continuar ampliando los mercados globalizados, y por lo tanto, la crisis de la caída de la eficacia del capital, que ya dura varios años, no puede terminar en el marco de la conservación del modelo de desarrollo anterior.

Recordemos que crisis similares ya habían ocurrido en el siglo pasado, pero entonces se debían a que la ampliación de los mercados de una zona tecnológica concreta chocaba con otras zonas iguales (es decir que teóricamente, a medida de la destrucción de los competidores, la ampliación era posible). Hoy la situación ha cambiado de raíz – los mercados se han convertido en globales, ya no pueden ser ampliados por principio.

Ahora es cuando debemos volver a las concepciones liberales “occidentales” de la descripción del mundo en general y de la economía en particular. Repitamos la idea ya mencionada: dado que los modelos marxistas, comunistas, hablaban del final del capitalismo, los modelos alternativos, elaborados en el marco de la oposición ideológica, se construían de tal manera que contenían de manera inmanente, no destacada como una tesis aparte, el principio de lo “infinito” del capitalismo. Precisamente en eso consiste la tragedia del pensamiento económico “occidental” actual: utilizando su lenguaje es imposible describir por principio la crisis actual como la crisis del fin del paradigma del progreso científico-técnico.

Ahora tiene sentido volver al tema antes prometido de los problemas de las ideas “de izquierda”. Dado que en el mundo “occidental” tampoco pueden desarrollar la tesis del final del capitalismo, quedan fundamentalmente empobrecidas. Y otro momento, al que Fukuyama, por cierto, dedica su atención, consiste en que toda la teoría marxista desde los tiempos de Lenin se elaboraba persiguiendo unos objetivos extremadamente prácticos, donde el proletariado, cuyo papel se redujo drásticamente a lo largo de los últimos cien años, era el actor principal.

La conclusión principal que puedo sacar de las reflexiones de Fukuyama al principio de su artículo, consiste en que todas ellas surgen como consecuencia de la imposibilidad de reconocer (sin importar en realidad si lo hace consciente o inconscientemente) que el final del capitalismo se ha convertido hoy en la realidad acuciante. ¡De alguna manera se trata del intento de camuflar el propio hecho de la existencia de este tabú!

A continuación Fukuyama escribe sobre la democracia y la guerra ideológica en los siglos XIX y XX entre las ideas liberales y comunistas, y también sobre el papel de la democracia. Parcialmente ya he descrito esta lucha en los párrafos anteriores, en parte habrá que decir algo más. En particular, Fukuyama dice que la disminución del lugar y papel del proletariado en la sociedad, que decidió el destino de las ideas comunistas en el mundo “occidental” hacia su drástica caída, fue la consecuencia de la aparición de la clase “media”, que se había convertido en el principal consumidor de las ideas de la democracia parlamentaria y de la obligatoria conservación de la propiedad privada.

Aquí es difícil no estar de acuerdo, pero es necesario destacar una cosa importante que se deduce de lo dicho anteriormente. Más exactamente, la propia aparición de la clase “media” fue la consecuencia de la existencia de la URSS y del campo socialista, miedo ante el cual la burguesía se vio obligada a “compartir” los beneficios. ¡Pero desde el punto de vista económico el problema consiste en que la propia presencia de la clase “media” solo es posible dentro del marco del crecimiento económico permanente, porque esta clase fue creada y se mantiene en el marco de la reproducción ampliada y el continuo aumento de la inyección del crédito en la demanda del consumo!

La valoración de las dimensiones de la caída de la demanda particular en los países capitalistas desarrollados, que hemos realizado dentro del marco del trabajo sobre la teoría de la crisis económica actual en los años 1999-2003, tanto por el balance de la demanda y los ingresos reales de la población, como por la valoración de los balances intersectoriales, demuestra que ¡incluso en los países más ricos la conservación de la clase “media” según los resultados de la crisis actual, es imposible! Y la imposibilidad de la ampliación de los mercados no deja la posibilidad de compensar esta caída a costa de las fuentes externas con respecto al sistema capitalista (como ocurría en el siglo XX), debido a su ausencia.

No puedo negar las conclusiones de Fukuyama acerca del papel de la clase “media” en la sociedad actual, pero el hecho de que no reconoce las concepciones político-económicas de A.Smith y de K.Marx sobre el final del capitalismo, desvaloriza sustancialmente toda su retórica, que se refiere al futuro. ¡Simplemente porque en el futuro será sencillamente imposible continuar la política que llevó a la sociedad “occidental” capitalista al éxito (relativo) de las ideas liberales, de la democracia y del papel destacado de la clase “media”!. Dentro del marco de la crisis en marcha esta capa de la población ¡sencillamente dejará de existir como un factor socialmente importante! Aproximadamente igual que había ocurrido con el proletariado en la segunda mitad del siglo XX.

Lo cual quiere decir que los problemas ideológicos de la sociedad “occidental” no consisten únicamente en la ausencia de nuevas ideas económicas, sino también de nuevas ideas socio-políticas. Toda la estabilidad socio-política de esta sociedad, todo el complejo de sus ideas básicas se fundamenta hoy en la clase “media”, que, tal y como se deduce de los principios, enunciados todavía por Adam Smith ¡dejará de existir en el futuro próximo!

En la siguiente parte de su texto, Fukuyama escribe que hoy no existe alternativa real a la democracia para el mundo en su conjunto, no así para algunos países con sus particularidades, y yo no puedo menos que estar de acuerdo. Lo malo es que muy pronto este mundo, o mejor dicho, el modelo económico en el que está basado, dejará de existir. Tampoco existirá la clase “media” – es decir que desaparecerá el principal “consumidor” de la democracia, en opinión de Fukuyama. Esto no quiere decir que la “democracia” desaparezca,  pero quién será su principal consumidor y qué forma tendrá, si será parecida a la forma “occidental” de hoy, es una cuestión abierta.

Sin embargo Fukuyama no sería Fukuyama si no comprendiera todo el alcance de los problemas que surgen hoy ante el mundo “occidental”. Así que en el siguiente apartado, dedicado al futuro de la democracia, escribe claramente: “Hoy en el mundo existe la correlación entre el crecimiento económico, los cambios sociales y el liderazgo de la ideología liberal-democrática. Y además no se divisa ninguna alternativa ideológica competitiva. Sin embargo algunas inquietantes tendencias económicas y sociales, de conservarse, pueden poner en peligro la estabilidad de las democracias liberales actuales y destronar la ideología democrática en su comprensión actual.”

De esta manera, Fukuyama de nuevo reafirma su tesis sobre la importancia de la clase “media” y comienza a razonar sobre que ésta se encuentra hoy seriamente amenazada. Habla de las tendencias económicas negativas, de creciente distancia entre los ricos y los pobres, de la redistribución de las ganancias, del papel negativo de la globalización etc. Pero al mismo tiempo, debido al tabú mencionado antes, no comprende que todos estos procesos son la consecuencia de la necesidad de suavizar la creciente influencia de la crisis de la caída de la eficacia del capital, imposible de detener hoy por hoy en el marco del modelo del progreso científico-técnico.

Debido a esta causa su tesis de que “las ideas razonables y la política adecuada podrían disminuir el daño” no resiste la crítica. Ni Alemania, ni China, ni otros países pueden proporcionar ejemplos útiles – como mucho se puede hablar de la redistribución de los ingresos a la baja entre los diferentes países. De momento las mencionadas China y Alemania lideran este proceso, pero la tendencia general hacia el descenso les alcanzará antes o después.

Aquí Fukuyama vuelve al problema de las ideas “de izquierda”. Dice que “la izquierda” ha perdido la confianza, que los sistemas estatales de la redistribución de los recursos no trabajan para la sociedad y las personas, sino para la burocracia y, como consecuencia, hoy las ideas populistas son lanzadas más bien por “las derechas” que por “las izquierdas”. No puedo no estar de acuerdo – pero habría que comprender que, en primer lugar, “la izquierda” en los países “occidentales” está obligada a utilizar el “lenguaje” liberal, con el que es simplemente imposible expresar algunas de sus ideas fundamentales, algo de lo que ya he hablado al principio de mi artículo.

En segundo lugar, estas ideas fueron elaboradas y son efectivas cuando existe la clase interesada en su realización. Si no existe el proletariado que controla el sistema de la distribución, entonces el sistema no va a trabajar en el beneficio de la sociedad – tenemos como ejemplo todas las reformas sociales en la Rusia actual, trátese de la educación, de la salud pública, del sistema de la defensa del trabajo, de la protección de los menores. El propio Fukuyama expone detalladamente los correspondientes argumentos en aplicación a las ideas de la democracia y de la clase “media”, que es su principal consumidor.

En tercer lugar, todo el conjunto de las ideas “de izquierda” se elaboró con un carácter “científico-práctico”, cuyo objetivo consistía en la conquista del poder por el proletariado. Está claro que esta componente práctica dentro de la sociedad capitalista fue severamente depurada, lo que empobreció drásticamente el conjunto de esas ideas.

Destaquemos que es en este apartado donde Fukuyama habla de la “muerte” del marxismo, lo que me parece un gravísimo error. En cuanto el poderosísimo rodillo de la ideología liberal, apoyado por toda la maquinaria estatal de los países capitalistas, comience a fallar, lo cual, como se deduce de lo dicho anteriormente, es prácticamente inevitable, también inevitablemente comenzará el renacimiento de las ideas comunistas. Y este momento no está muy lejos. Otra cosa es que no está claro que sea el único conjunto de ideas nuevas.

Más adelante Fukuyama intenta describir la ideología del futuro. Aquí voy a citarle, ya que justo en este apartado comienzo a no coincidir con él de manera categórica. Así, Fukuyama escribe: “Ella (la nueva ideología) debería de contener al menos dos componentes, político y económico. En el aspecto político la nueva ideología debe reafirmar la supremacía de la política democrática sobre la economía, así como de nuevo reforzar la legitimidad del estado como expresión de los intereses de la sociedad”.

Comprendo el deseo de Fukuyama, pero antes ya lo he explicado: después de la crisis no quedarán grandes grupos sociales que necesiten la democracia. Lo mismo ocurría en el siglo XIX, cuando la mayoría de la población no poseía propiedad. Surge una seria duda de si el correspondiente conjunto de ideas no se va a transformar, lo mismo que a finales del siglo XX había “desaparecido” el marxismo. Es decir, no como idea, sino como su realización en la práctica. Y así, otros filósofos a mediados del siglo XXI escribirán sobre la “muerte” de las ideas del liberalismo y de la democracia.

“En el aspecto económico la ideología no puede comenzar por la condena del capitalismo, como si el viejo socialismo siguiera siendo una alternativa válida. Se trata de corregir el capitalismo y de decidir hasta qué punto el estado debe ayudar a la sociedad a adaptarse a los cambios”, escribe Fukuyama a continuación, y de nuevo es imposible estar de acuerdo. Sólo se puede corregir aquello que tiene detrás un recurso para el desarrollo, como por ejemplo la “reaganomía” -aquel mismo “capitalismo financiero” del que Fukuyama habla al principio de su texto- había corregido en los años 80 del siglo XX el modelo anterior del capitalismo, lo que había permitido detener la crisis de turno de la caída de la eficacia del capital de los años 70, destruir a la URSS y por última vez ampliar los mercados de ventas.

Pero en la situación actual ya no hay recurso para el desarrollo. Y por lo tanto, se critique o no se critique el capitalismo, la situación no va a cambiar. No cambiará de ninguna manera. Pero como al día de hoy no hay modelos alternativos, más aún, mientras exista el monopolio de la ideología liberal, incluso está prohibido decirlo en voz alta, volvemos al problema de la crisis de las ideas, por la que comienza su texto Fukuyama.

A continuación, Fukuyama escribe que la globalización no se debe ver como un hecho inevitable, sino como un reto y una posibilidad, que deben ser políticamente controlados a conciencia. “La nueva ideología no va a considerar el mercado como el fin en sí mismo, sino que más bien debe valorar el comercio mundial y las inversiones no únicamente desde el punto de vista de acumulación de la riqueza nacional, sino como la inversión en la prosperidad de la clase media”, dice Fukuyama, y de nuevo se equivoca. Las ideas de Adam Smith funcionan tanto hacia adelante como hacia atrás. Se puede profundizar la división del trabajo, pero, a partir de un cierto momento, exclusivamente a costa de la ampliación de los mercados, así que su inevitable disminución, a medida que vaya cayendo la demanda particular estimulada durante casi 30 años, llevará sin remedio a la disminución del nivel de la división del trabajo y a la desintegración de los mercados globales.

En la práctica, si se trata de conservar  el capitalismo, será el capitalismo que asegure el nivel de los ingresos de la mayoría de la población igual a como sean estos después de la crisis. En la actualidad los ingresos medios de un hogar en los EE.UU., por su nivel adquisitivo en dólares reales, que equivale a los años 60 del siglo pasado, a medida que se produce la disminución del crédito y la caída de la economía podría caer hasta el nivel de principios de los años 30. Ya no existirá ninguna clase “media” – de modo que el cuadro del mundo será muy distinto al que nos describe Fukuyama.

A continuación critica las ideas económicas actuales y algunas técnicas de gestión en lo que de nuevo habrá que darle la razón. Pero otra vez, a modo de conclusión, vuelve a la afirmación de que la clase “media” debe aparecer como la autora y la difusora de la nueva ideología alternativa, es decir que otra vez queda atrapado en el mismo callejón ideológico, que de hecho ya estaba contenido en el conjunto de las ideas “occidentales” liberales desde su origen. Dado que está prohibido describir el final del capitalismo y que, a su modo de ver, las ideas del liberalismo y de la democracia están obligadas a vencer, Fukuyama es incapaz de ver los problemas de la sociedad posterior a la crisis de manera clara y serena. Antes que nada porque, en el sentido económico, la clase “media” no podrá existir en esta sociedad.

Así que podemos comprobar que el análisis del artículo de uno de los más profundos y brillantes representantes del actual pensamiento “occidental”, realizado desde la óptica de la teoría de la crisis que hemos desarrollado y dentro del marco del derecho a la existencia de las tesis de la economía política, y no de economics, demuestra que el callejón sin salida de este pensamiento es en realidad aún más profundo de lo que describe Fukuyama. Más aún, si debemos considerar su artículo como el comienzo del trabajo sobre aquellos nuevos principios ideológicos, de los que al final de su texto habla el autor, se puede constatar que siguiendo la vía trazada seguro que no los va a encontrar.

En realidad me cuesta imaginar cómo en el marco de la conservación de los principios básicos de este sistema de pensamiento, se puede encontrar la salida del mencionado callejón. Tengamos en cuenta que fuera de los fundamentos ideológicos del pensamiento “occidental” liberal, este callejón no existe – lo que se ve perfectamente en nuestra teoría de la crisis, elaborada hace más de 10 años.

Revista “Odnako”, #4 (113) febrero de 2012, reproducido en la página web de Mikhail Khazin: www.wolrdcrisis.ru

* Mikhail Khazin es economista ruso, en sus análisis parte de la teoría de la crisis, elaborada por él mismo a finales de los años 1990. En colaboración con A.Kobiakov ha publicado el libro “El ocaso del imperio del dólar y el fin de la Pax Americana” /Ed. Veche, Moscú, 2003)

(Traducción directa del ruso de Arturo Marián Llanos)