Posts tagged ‘Marxismo’

30/01/2017

Feminismo y género: ingeniería social al asalto de la Tradición

feminismo_simone-de-beauvoirpor Esaúl R. Álvarez – ‘La lámpara del cuerpo es tu mirada; si tu mirada es pura, todo tu cuerpo estará lleno de luz. Si tu mirada es maligna, todo tu cuerpo estará en tinieblas‘. (Mt. 6:22-23)

Esta historia ya puede contarse ahora, porque la necesidad misma está aquí en acción. Este futuro habla ya en cien signos; este destino se anuncia por doquier; para esta música del porvenir ya están aguzadas todas las orejas.” (Nietzsche, La voluntad de poder, Prefacio).

read more »

Anuncios
25/11/2016

Revolución de Octubre

bolshevekipor Alexander Dugin – El 7 de noviembre es el día de la revolución bolchevique de octubre, fecha terrible e importante.

Hay mucho que decir sobre la Revolución de Octubre. Es, sin duda, una parte de nuestra historia y asumimos la responsabilidad por ello. Por lo tanto, simplemente estamos obligados a entender el significado de este acontecimiento.

read more »

22/07/2016

El paradigma del fin (I)

ALEXANDER DUGINpor Alexander DuginEl grado final de generalización

El análisis de las civilizaciones y sus relaciones, confrontaciones, desarrollo e interconexiones es un problema tan complejo que se pueden obtener resultados no simplemente diferentes, sino totalmente opuestos dependiendo de la metodología y del nivel de la investigación.

read more »

05/02/2016

Raíces espirituales del conflicto ruso-estadounidense

KERRY BOLTONpor Kerry Bolton Independientemente de la Rusia conocida exteriormente, existe una interna Rusia eterna cuyo carácter embrionario la coloca en un rumbo antitético al de los EEUU.

La rivalidad entre los EEUU y Rusia es algo más que geopolítica o económica. Estas rivalidades son reflejos de visiones del mundo antitéticas de carácter espiritual.

read more »

29/01/2016

Una revisión de las teorías básicas en las Relaciones Internacionales (y II)

ALEXANDER DUGINpor Alexander Dugin – Un prominente teórico de las relaciones internacionales (RI), A. Wendt, clasifica las tres teorías clásicas de las RI prevalecentes en base a dos pares de criterios:

Materialismo vs idealismo
Individualismo vs Holismo

read more »

22/01/2016

Una revisión de las teorías básicas en las Relaciones Internacionales (I)

ALEXANDER DUGINpor Alexander Dugin – Antes de desarrollar una Teoría de un mundo multipolar, es necesario revisar las principales teorías de las Relaciones Internacionales (RI). Sin ello, no seremos capaces de encontrar un lugar para esta teoría y de relacionarla dentro de un contexto científico existente. Como hemos dicho antes, no existe una Teoría completa del Mundo Multipolar en el ámbito de las RI.

read more »

16/10/2015

Occidente y su desafío (I)

ALEXANDER DUGINpor Alexander DuginDe la geografía a la filosofía posmoderna

¿Qué entendemos por “Occidente”?

El término “Occidente” puede interpretarse de diferentes maneras. Por lo tanto, en primer lugar deberíamos definir lo que entendemos por ese término y cómo el concepto ha evolucionado históricamente.

Es perfectamente evidente que “Occidente” no es un término puramente geográfico. La esfericidad de la Tierra hace tal definición simplemente incorrecta: lo que para un punto es el oeste, para otro es el este.

read more »

21/06/2015

Capitalismo y doctrina social

JUAN MANUEL DE PRADA

por Juan Manuel de Prada – Cuando hemos tenido que señalar los coqueteos de Francisco con teologías kasperosas, o los excesos de su verbalismo porteño, lo hemos hecho sin titubeo. Sin embargo, observamos que, desde sectores neocones y liberaloides, se trata de aprovechar el descontento que tales coqueteos o excesos provocan para infiltrar entre los católicos más despistados la creencia de que las declaraciones del Papa sobre cuestiones sociales y económicas sustentan tesis de tipo marxista y son contrarias al magisterio de sus predecesores. De este modo, tales sectores pretenden, una vez más, llevar a su redil y apacentar a los católicos despistados, haciéndolos creer que la defensa del capitalismo forma parte del núcleo de la doctrina social de la Iglesia.

read more »

21/04/2015

Repensar la izquierda anticapitalista . Salir del callejón «Adam Smith»

IZQUIERDA Y DERECHA UNIDAS JAMAS SERAN VENCIDAS
por Jean-Claude Michéa – La propaganda desplegada a diario sobre las pantallas de televisión del mundo moderno, descasa invariablemente sobre dos ideas-fuerza, difícilmente conciliables entre sí. Por un lado, como en cualquier tiempo de guerra, los partes de victoria que se suceden a un ritmo vertiginoso. Los prodigiosos avances de la tecnología moderna, que proclama a los cuatro vientos el “Ministerio de la Verdad”, nos han permitido crear, por primera vez en la Historia, la base material de un Futuro Radiante y la llegada inminente de su Reinado sobre la Tierra. Esta Buena Nueva (que debemos evidentemente al espíritu de empresa y de innovación que se enmarca en nuestra incomparable sociedad liberal) no solo anuncia, efectivamente, una era de abundancia y de riquezas ilimitadas. Como a todas horas nos recuerda esta bienaventurada propaganda, confiere igualmente al hombre moderno, un poder inédito sobre sus condiciones de existencia, que aquellos que tuvieron la desgracia de vivir antes que ellos, apenas tuvieron la oportunidad de llegar a imaginar realmente.

read more »

15/03/2015

Para acabar con el capitalismo, no con el mercado ¿Para cuándo una economía alternativa?

NUEVA DERECHA NUEVA ECONOMIA ELEMENTS

por Jesús J. Sebastián – El pensamiento de Alain de Benoist, y el de la Nueva Derecha (ND) en general, ha sido objeto de diversas críticas; pero uno de sus flancos más débiles lo encontramos quizás en el ámbito económico. No en lo que critica, sino en lo que opone a lo criticado. Su posición fundamental se limita a un anti-economicismo derivado de su concepción nuclear contra el liberalismo y su forma económica, el capitalismo. El economicismo (o economismo, según una traducción literal del francés) implica la reducción a una única dimensión económica de las finalidades sociales y políticas, característica de las ideologías occidentales y consecuencia de las doctrinas liberales clásicas que se extendió a todas las corrientes socialistas de inspiración marxista.

read more »

23/10/2014

La otra antiglobalización

OTRA ANTIGLOBALIZACION Eric Draper

Una crítica razonable a la economía de casino global desde el distributismo.

Los estudios sobre el incremento de la desigualdad muestran que existe una clara tendencia hacia la concentración y centralización de la propiedad y el capital a escala mundial. El actual modelo económico, basado en buena medida en el capitalismo financiero, favorece la acumulación de riqueza mundial en pocas manos, sin importar las naciones ni las fronteras.

Es una tendencia que viene de lejos. En los tiempos del capitalismo industrial Chesterton ya nos prevenía que “hoy todo el comercio y todo el negocio tiende hacia los grandes conglomerados comerciales, más imperiales, más impersonales, más internacionales que una Commonwealth comunista”. De alguna forma, Chesterton ya estaba pronosticando, con un siglo de antelación, la llegada de la globalización.

read more »

17/02/2014

Marx y Gentile: idealismo es revolución

FUSARO DIEGO IDEALISMO E PRASSI

por Valerio Benedetti – El mundo no tenemos que aceptarlo necesariamente tal y como es. El hombre siempre tiene la posibilidad, gracias a su voluntad creadora, de transformarlo. Es este, en sustancia, el mensaje que nos viene de la tradición filosófica del idealismo. Y es siempre este el hilo conductor a lo largo del cual se desenvuelve el interesante volumen de Diego Fusaro, Idealismo e prasssi: Fichte, Marx e Gentile (Il melangolo, pp. 414, € 35), aparecido hace algunos meses en las librerías italianas.

El autor, joven filósofo turinés e investigador en la Universidad San Raffaele de Milán, es, entre otras cosas, el fundador de filosófico.net, el sitio de Internet en el que, se quiera o no, han recalado casi todos los estudiantes de filosofía.

read more »

25/11/2013

Muere el filósofo italiano Costanzo preve

COSTANZO PREVE

El pasado día 23 de noviembre murió en la ciudad de Turín el filósofo italiano Costanzo Preve (nacido en Valenza en 1943). Filósofo marxista y profesor de historia y de filosofía de 1967 a 2002. Miembro del PCI de 1973 a 1975. En 1978 participó en la creación del Centro Studi di Materialismo Storico (CSMS).

Escribió unos sesenta libros sobre diversos temas y colaboró en numerosas publicaciones. Tras la caída del muro de Berlín participó en actividades del campo anti-imperialista contra la política norteamericana y sionista. En los últimos años apostó por la crítica transversal, colaborando por ejemplo con Alain de Benoist.

Como ha expresado Alexander Dugin en una conocida red social: “He was excellent Italian Marxist intellectual with positive attitude to the eurasianism and 4PT. Great loss. Constanzo Preve?Presente!” (“Nuestro amigo Costanzo Preve ha muerto. Era un excelente intelectual marxista italiano con una actitud positiva hacia el eurasianismo y la 4TP. Gran pérdida. Costanzo Preve – ¡Presente!).

El último número de la revista Nihil Obstat publica un trabajo de Costanzo Preve, dentro del dossier: “La izquierda. Crisis e identidad”.

Enlazamos dos vídeos, en italiano, del acto de presentación del número 2/2005 de la revista italiana “Eurasia”, que contó con la intervención, entre otros, de Alexander Dugin y del recientemente desaparecido Costanzo Preve.

Fuente: La Cuarta Teoría Política en español

25/09/2013

Contra el independentismo. Un análisis desde la óptica del marxismo revolucionario

CARTEL REPUBLICANO INDEPENDENCIA DE ESPAÑA

por Eduardo Lobo Castañón – Qué análisis puede llevar al movimiento obrero organizado a apoyar la política separatista de la burguesía vasca o catalana? Sí, es un análisis acertado, leninista, apoyar a las burguesías nacionales de los países colonizados por el imperialismo para unir en un solo torrente la lucha de liberación nacional y la lucha por el socialismo. Pero esa realidad no es la existente en dichas regiones españolas.

Como no la es en el Rosellón, en Bretaña o en Alsalcia, o en otras regiones europeas de carácter histórico y que forman parte de estados poderosos nacionales; minorías étnicas las anteriormente enunciadas que incluso han sido duramente castigadas con carácter histórico por el gobierno central republicano francés y que no gozan sus poderes económicos de la autonomía que en todos los órdenes tienen las comentadas regiones españolas.

Y si bien era comprensible que en el Régimen del 18 de Julio era una cuestión política que servía para erosionar al régimen de Franco, una contradicción entre el gobierno central y la burguesía periférica, –a fuer de ser sincero más ficticia que real– contradicción que debía ser utilizada para elevar la lucha política del movimiento obrero por el derrocamiento de la dictadura franquista, fruto de una realidad histórica concreta, que exigía una metodología, una praxis de obligada correspondencia, esa misma realidad, actualmente, ha desaparecido radicalmente. Ya no es necesario vincularse políticamente pues no existe una realidad política que sea necesaria derrocar para alcanzar la libertad o mejores condiciones históricas para avanzar hacia el socialismo. Y un partido político, de clase, organizado, con la ciencia histórica a su favor, no puede convertirse en comparsa, y títere, en marioneta de los burgueses.

No tiene contenido obrero revolucionario el apoyo a las burguesías vascas y catalana que pugnan por obtener ventajas económicas incluso en detrimento de los niveles de conquista sociales que las clases trabajadores de esas regiones han obtenido a lo largo de su historia.

read more »

24/07/2012

Sobre el artículo de Fukuyama “El futuro de la historia”

por Mikhail Khazin *

Fikuyama comienza con los problemas ideológicos de la sociedad “occidental” actual, diciendo en particular que la crisis financiera global, que ha comenzado en 2008 y la crisis en marcha del euro son las consecuencias del funcionamiento del modelo del capitalismo financiero de débil regulación, formado en los últimos 30 años. A continuación Fukuyama reflexiona largamente sobre el tema de las “izquierdas” y las “derechas”, habla de la ausencia de nuevas ideas en el movimiento “de izquierda” y las dificultades que ello causa a los liberales de derecha.

Aquí se podría discutir acerca del uso de los términos: la izquierda no necesariamente es conservadora y puede perfectamente apoyar parte de las ideas liberales, lo que ocurría incluso en la URSS que promovía activamente aquellos valores individuales (como, por ejemplo, el deseo de estudiar) que no contradecían los valores tradicionales. También el liberalismo en su versión “occidental” actual se diferencia seriamente de las ideas que movían a los defensores de esta concepción en el siglo XVIII. Lo interesante está en otra cosa – Fukuyama no dice nada de dónde ha salido el “capitalismo financiero”, de cómo nace de la base ideológico-filosófica del liberalismo, que Fukuyama considera como la base del capitalismo y, lo más importante, por qué la teoría económica capitalista al uso, “economics”, no puede explicar las causas de la crisis económica actual.

En realidad, el problema de la ausencia de tal explicación es la idea principal de la primera parte del artículo de Fukuyama. Pero no es suficiente con constatar que existe una crisis de las ideas, sería interesante además descubrir de dónde, a cuenta de qué y cómo ha aparecido. Está claro que se trata de una tarea mucho más difícil que simplemente constatar el hecho, pero si no se hace, todas las construcciones del autor quedan suspendidas en el aire, porque los problemas de estas dimensiones no pueden haber surgido del vacío. Y a juzgar por todo, Fukuyama, al menos por ahora, no tiene respuesta a esta pregunta.

Pero nosotros sí que la tenemos. Esta respuesta además no sólo aclara por qué el pensamiento económico “occidental” actual es incapaz de dar la explicación a la crisis, sino que también aclara por qué se atasca el pensamiento “de izquierda”. Pero sigamos por orden.

Comencemos con que desde los finales del siglo XIX el desarrollo de las ideas “de izquierda” estuvo muy influido por las ideas de K.Marx, quien había creado una descripción sistemática y global del mundo, como se dice “a partir de Adán”. La historia, filosofía y economía política fueron reescritas dentro del marco de un lenguaje único, “continuo”, lo que había creado una concepción extremadamente convincente y atractiva, que hasta los años 80 del siglo pasado no hizo más que aumentar su autoridad en el mundo.

El mundo capitalista sin embargo no poseía semejante concepción unitaria, “continua” y a raíz del enfrentamiento ideológico iniciado había decidido crearla. La sociología de Weber, los nuevos conceptos históricos, la nueva teoría económica (para crearla incluso fue desechado el termino de “economía política” introducido por Adam Smith a favor de la impersonal “economics”) fueron unidas para crear un cierto modelo, que hubo que remendar y aplanar durante cien años para que no se notaran “las costuras”, bastante burdas en realidad. Pero esas juntas quedaron – la crisis de ideas actual es un ejemplo.

Dado que el enfrentamiento ideológico era muy serio, algunos principios básicos dentro de este trabajo no nacieron como el fruto de las construcciones lógicas filosóficas, sino como una radical negación de los correspondientes principios del marxismo. Particularmente, si el marxismo partía de la lógica del carácter finito del capitalismo dentro del tiempo, el fundamento básico de “economics”, así como de toda la teoría liberal “occidental” está construido sobre la idea de que el capitalismo por principio es infinito.

Señalemos que la idea del final del capitalismo en el marxismo no cayó del cielo, más aún, probablemente de esta misma comprensión por parte de Marx nació su conclusión de la necesidad de elaborar las ideas comunistas como método para describir la sociedad poscapitalista, en su opinión inevitable. ¿Pero de dónde cogió Marx esa idea?

Para comprender su aparición debemos recordar que el mecanismo del desarrollo económico en el capitalismo (como también en el socialismo, por cierto) está constituido por el modelo (paradigma) del progreso científico-técnico, que se produce gracias a la profundización en la división del trabajo. Lo comprendían todavía los filósofos naturales del siglo XVI, también Adam Smith había dedicado bastante espacio a la descripción de este proceso. Pero él fue más lejos y expresó la maravillosa idea de que en el marco de un sistema económico cerrado el nivel de la división del trabajo depende de la dimensión de los mercados.

Esta idea se podría interpretar de otra manera: si la ampliación de los mercados por algún motivo queda limitada, a partir de cierto momento la continuación en la profundización en la división del trabajo se hace imposible y, por lo tanto, la economía entra en una seria crisis, que en nuestros trabajos hemos definido como la crisis de la caída de la eficacia del capital. Señalemos que semejantes crisis ya se han dado en la historia varias veces: a principios del siglo XX, en los años 30 del siglo pasado, en los años 70… y, por último, esta crisis ha comenzado hoy.

Sobre la situación actual hablaremos algo más adelante, pero de momento hagamos una importante conclusión filosófica: dado que el proceso de la ampliación de los mercados está limitado por las dimensiones de la Tierra, el progreso científico-técnico en su modelo actual queda delimitado en el tiempo por principio, ¡inevitablemente tendrá que terminar antes o después! Tanto el propio Adam Smith, como Marx, dado que se ocupaba precisamente de la economía política, que fue creada por Smith y Ricardo, debían comprenderlo claramente. Otra cosa es que estas consideraciones eran para ellos una abstracción un tanto lejana, aunque Engels todavía estaba vivo cuando se produjo la primera crisis de la caída de la eficacia del capital a finales del siglo XIX, pero un científico de la talla de Marx no podía no comprender la importancia de esta circunstancia. No se puede descartar que justamente esta comprensión le motivara a desarrollar la concepción de la sociedad poscapitalista.

La cuestión de si sus construcciones resultaron exitosas es de momento difícil de discutir, la opinión de Fukuyama de que estas ideas “han muerto” es claramente precipitada, de lo que hablaré todavía. Pero en toda la economía política del marxismo, en general en todo el complejo de las ideas marxistas, el punto sobre el final del capitalismo ocupa un lugar de importancia fundamental. Hoy ya podemos constatar que las ideas de Adam Smith han llegado hasta su culminación lógica: es imposible continuar ampliando los mercados globalizados, y por lo tanto, la crisis de la caída de la eficacia del capital, que ya dura varios años, no puede terminar en el marco de la conservación del modelo de desarrollo anterior.

Recordemos que crisis similares ya habían ocurrido en el siglo pasado, pero entonces se debían a que la ampliación de los mercados de una zona tecnológica concreta chocaba con otras zonas iguales (es decir que teóricamente, a medida de la destrucción de los competidores, la ampliación era posible). Hoy la situación ha cambiado de raíz – los mercados se han convertido en globales, ya no pueden ser ampliados por principio.

Ahora es cuando debemos volver a las concepciones liberales “occidentales” de la descripción del mundo en general y de la economía en particular. Repitamos la idea ya mencionada: dado que los modelos marxistas, comunistas, hablaban del final del capitalismo, los modelos alternativos, elaborados en el marco de la oposición ideológica, se construían de tal manera que contenían de manera inmanente, no destacada como una tesis aparte, el principio de lo “infinito” del capitalismo. Precisamente en eso consiste la tragedia del pensamiento económico “occidental” actual: utilizando su lenguaje es imposible describir por principio la crisis actual como la crisis del fin del paradigma del progreso científico-técnico.

Ahora tiene sentido volver al tema antes prometido de los problemas de las ideas “de izquierda”. Dado que en el mundo “occidental” tampoco pueden desarrollar la tesis del final del capitalismo, quedan fundamentalmente empobrecidas. Y otro momento, al que Fukuyama, por cierto, dedica su atención, consiste en que toda la teoría marxista desde los tiempos de Lenin se elaboraba persiguiendo unos objetivos extremadamente prácticos, donde el proletariado, cuyo papel se redujo drásticamente a lo largo de los últimos cien años, era el actor principal.

La conclusión principal que puedo sacar de las reflexiones de Fukuyama al principio de su artículo, consiste en que todas ellas surgen como consecuencia de la imposibilidad de reconocer (sin importar en realidad si lo hace consciente o inconscientemente) que el final del capitalismo se ha convertido hoy en la realidad acuciante. ¡De alguna manera se trata del intento de camuflar el propio hecho de la existencia de este tabú!

A continuación Fukuyama escribe sobre la democracia y la guerra ideológica en los siglos XIX y XX entre las ideas liberales y comunistas, y también sobre el papel de la democracia. Parcialmente ya he descrito esta lucha en los párrafos anteriores, en parte habrá que decir algo más. En particular, Fukuyama dice que la disminución del lugar y papel del proletariado en la sociedad, que decidió el destino de las ideas comunistas en el mundo “occidental” hacia su drástica caída, fue la consecuencia de la aparición de la clase “media”, que se había convertido en el principal consumidor de las ideas de la democracia parlamentaria y de la obligatoria conservación de la propiedad privada.

Aquí es difícil no estar de acuerdo, pero es necesario destacar una cosa importante que se deduce de lo dicho anteriormente. Más exactamente, la propia aparición de la clase “media” fue la consecuencia de la existencia de la URSS y del campo socialista, miedo ante el cual la burguesía se vio obligada a “compartir” los beneficios. ¡Pero desde el punto de vista económico el problema consiste en que la propia presencia de la clase “media” solo es posible dentro del marco del crecimiento económico permanente, porque esta clase fue creada y se mantiene en el marco de la reproducción ampliada y el continuo aumento de la inyección del crédito en la demanda del consumo!

La valoración de las dimensiones de la caída de la demanda particular en los países capitalistas desarrollados, que hemos realizado dentro del marco del trabajo sobre la teoría de la crisis económica actual en los años 1999-2003, tanto por el balance de la demanda y los ingresos reales de la población, como por la valoración de los balances intersectoriales, demuestra que ¡incluso en los países más ricos la conservación de la clase “media” según los resultados de la crisis actual, es imposible! Y la imposibilidad de la ampliación de los mercados no deja la posibilidad de compensar esta caída a costa de las fuentes externas con respecto al sistema capitalista (como ocurría en el siglo XX), debido a su ausencia.

No puedo negar las conclusiones de Fukuyama acerca del papel de la clase “media” en la sociedad actual, pero el hecho de que no reconoce las concepciones político-económicas de A.Smith y de K.Marx sobre el final del capitalismo, desvaloriza sustancialmente toda su retórica, que se refiere al futuro. ¡Simplemente porque en el futuro será sencillamente imposible continuar la política que llevó a la sociedad “occidental” capitalista al éxito (relativo) de las ideas liberales, de la democracia y del papel destacado de la clase “media”!. Dentro del marco de la crisis en marcha esta capa de la población ¡sencillamente dejará de existir como un factor socialmente importante! Aproximadamente igual que había ocurrido con el proletariado en la segunda mitad del siglo XX.

Lo cual quiere decir que los problemas ideológicos de la sociedad “occidental” no consisten únicamente en la ausencia de nuevas ideas económicas, sino también de nuevas ideas socio-políticas. Toda la estabilidad socio-política de esta sociedad, todo el complejo de sus ideas básicas se fundamenta hoy en la clase “media”, que, tal y como se deduce de los principios, enunciados todavía por Adam Smith ¡dejará de existir en el futuro próximo!

En la siguiente parte de su texto, Fukuyama escribe que hoy no existe alternativa real a la democracia para el mundo en su conjunto, no así para algunos países con sus particularidades, y yo no puedo menos que estar de acuerdo. Lo malo es que muy pronto este mundo, o mejor dicho, el modelo económico en el que está basado, dejará de existir. Tampoco existirá la clase “media” – es decir que desaparecerá el principal “consumidor” de la democracia, en opinión de Fukuyama. Esto no quiere decir que la “democracia” desaparezca,  pero quién será su principal consumidor y qué forma tendrá, si será parecida a la forma “occidental” de hoy, es una cuestión abierta.

Sin embargo Fukuyama no sería Fukuyama si no comprendiera todo el alcance de los problemas que surgen hoy ante el mundo “occidental”. Así que en el siguiente apartado, dedicado al futuro de la democracia, escribe claramente: “Hoy en el mundo existe la correlación entre el crecimiento económico, los cambios sociales y el liderazgo de la ideología liberal-democrática. Y además no se divisa ninguna alternativa ideológica competitiva. Sin embargo algunas inquietantes tendencias económicas y sociales, de conservarse, pueden poner en peligro la estabilidad de las democracias liberales actuales y destronar la ideología democrática en su comprensión actual.”

De esta manera, Fukuyama de nuevo reafirma su tesis sobre la importancia de la clase “media” y comienza a razonar sobre que ésta se encuentra hoy seriamente amenazada. Habla de las tendencias económicas negativas, de creciente distancia entre los ricos y los pobres, de la redistribución de las ganancias, del papel negativo de la globalización etc. Pero al mismo tiempo, debido al tabú mencionado antes, no comprende que todos estos procesos son la consecuencia de la necesidad de suavizar la creciente influencia de la crisis de la caída de la eficacia del capital, imposible de detener hoy por hoy en el marco del modelo del progreso científico-técnico.

Debido a esta causa su tesis de que “las ideas razonables y la política adecuada podrían disminuir el daño” no resiste la crítica. Ni Alemania, ni China, ni otros países pueden proporcionar ejemplos útiles – como mucho se puede hablar de la redistribución de los ingresos a la baja entre los diferentes países. De momento las mencionadas China y Alemania lideran este proceso, pero la tendencia general hacia el descenso les alcanzará antes o después.

Aquí Fukuyama vuelve al problema de las ideas “de izquierda”. Dice que “la izquierda” ha perdido la confianza, que los sistemas estatales de la redistribución de los recursos no trabajan para la sociedad y las personas, sino para la burocracia y, como consecuencia, hoy las ideas populistas son lanzadas más bien por “las derechas” que por “las izquierdas”. No puedo no estar de acuerdo – pero habría que comprender que, en primer lugar, “la izquierda” en los países “occidentales” está obligada a utilizar el “lenguaje” liberal, con el que es simplemente imposible expresar algunas de sus ideas fundamentales, algo de lo que ya he hablado al principio de mi artículo.

En segundo lugar, estas ideas fueron elaboradas y son efectivas cuando existe la clase interesada en su realización. Si no existe el proletariado que controla el sistema de la distribución, entonces el sistema no va a trabajar en el beneficio de la sociedad – tenemos como ejemplo todas las reformas sociales en la Rusia actual, trátese de la educación, de la salud pública, del sistema de la defensa del trabajo, de la protección de los menores. El propio Fukuyama expone detalladamente los correspondientes argumentos en aplicación a las ideas de la democracia y de la clase “media”, que es su principal consumidor.

En tercer lugar, todo el conjunto de las ideas “de izquierda” se elaboró con un carácter “científico-práctico”, cuyo objetivo consistía en la conquista del poder por el proletariado. Está claro que esta componente práctica dentro de la sociedad capitalista fue severamente depurada, lo que empobreció drásticamente el conjunto de esas ideas.

Destaquemos que es en este apartado donde Fukuyama habla de la “muerte” del marxismo, lo que me parece un gravísimo error. En cuanto el poderosísimo rodillo de la ideología liberal, apoyado por toda la maquinaria estatal de los países capitalistas, comience a fallar, lo cual, como se deduce de lo dicho anteriormente, es prácticamente inevitable, también inevitablemente comenzará el renacimiento de las ideas comunistas. Y este momento no está muy lejos. Otra cosa es que no está claro que sea el único conjunto de ideas nuevas.

Más adelante Fukuyama intenta describir la ideología del futuro. Aquí voy a citarle, ya que justo en este apartado comienzo a no coincidir con él de manera categórica. Así, Fukuyama escribe: “Ella (la nueva ideología) debería de contener al menos dos componentes, político y económico. En el aspecto político la nueva ideología debe reafirmar la supremacía de la política democrática sobre la economía, así como de nuevo reforzar la legitimidad del estado como expresión de los intereses de la sociedad”.

Comprendo el deseo de Fukuyama, pero antes ya lo he explicado: después de la crisis no quedarán grandes grupos sociales que necesiten la democracia. Lo mismo ocurría en el siglo XIX, cuando la mayoría de la población no poseía propiedad. Surge una seria duda de si el correspondiente conjunto de ideas no se va a transformar, lo mismo que a finales del siglo XX había “desaparecido” el marxismo. Es decir, no como idea, sino como su realización en la práctica. Y así, otros filósofos a mediados del siglo XXI escribirán sobre la “muerte” de las ideas del liberalismo y de la democracia.

“En el aspecto económico la ideología no puede comenzar por la condena del capitalismo, como si el viejo socialismo siguiera siendo una alternativa válida. Se trata de corregir el capitalismo y de decidir hasta qué punto el estado debe ayudar a la sociedad a adaptarse a los cambios”, escribe Fukuyama a continuación, y de nuevo es imposible estar de acuerdo. Sólo se puede corregir aquello que tiene detrás un recurso para el desarrollo, como por ejemplo la “reaganomía” -aquel mismo “capitalismo financiero” del que Fukuyama habla al principio de su texto- había corregido en los años 80 del siglo XX el modelo anterior del capitalismo, lo que había permitido detener la crisis de turno de la caída de la eficacia del capital de los años 70, destruir a la URSS y por última vez ampliar los mercados de ventas.

Pero en la situación actual ya no hay recurso para el desarrollo. Y por lo tanto, se critique o no se critique el capitalismo, la situación no va a cambiar. No cambiará de ninguna manera. Pero como al día de hoy no hay modelos alternativos, más aún, mientras exista el monopolio de la ideología liberal, incluso está prohibido decirlo en voz alta, volvemos al problema de la crisis de las ideas, por la que comienza su texto Fukuyama.

A continuación, Fukuyama escribe que la globalización no se debe ver como un hecho inevitable, sino como un reto y una posibilidad, que deben ser políticamente controlados a conciencia. “La nueva ideología no va a considerar el mercado como el fin en sí mismo, sino que más bien debe valorar el comercio mundial y las inversiones no únicamente desde el punto de vista de acumulación de la riqueza nacional, sino como la inversión en la prosperidad de la clase media”, dice Fukuyama, y de nuevo se equivoca. Las ideas de Adam Smith funcionan tanto hacia adelante como hacia atrás. Se puede profundizar la división del trabajo, pero, a partir de un cierto momento, exclusivamente a costa de la ampliación de los mercados, así que su inevitable disminución, a medida que vaya cayendo la demanda particular estimulada durante casi 30 años, llevará sin remedio a la disminución del nivel de la división del trabajo y a la desintegración de los mercados globales.

En la práctica, si se trata de conservar  el capitalismo, será el capitalismo que asegure el nivel de los ingresos de la mayoría de la población igual a como sean estos después de la crisis. En la actualidad los ingresos medios de un hogar en los EE.UU., por su nivel adquisitivo en dólares reales, que equivale a los años 60 del siglo pasado, a medida que se produce la disminución del crédito y la caída de la economía podría caer hasta el nivel de principios de los años 30. Ya no existirá ninguna clase “media” – de modo que el cuadro del mundo será muy distinto al que nos describe Fukuyama.

A continuación critica las ideas económicas actuales y algunas técnicas de gestión en lo que de nuevo habrá que darle la razón. Pero otra vez, a modo de conclusión, vuelve a la afirmación de que la clase “media” debe aparecer como la autora y la difusora de la nueva ideología alternativa, es decir que otra vez queda atrapado en el mismo callejón ideológico, que de hecho ya estaba contenido en el conjunto de las ideas “occidentales” liberales desde su origen. Dado que está prohibido describir el final del capitalismo y que, a su modo de ver, las ideas del liberalismo y de la democracia están obligadas a vencer, Fukuyama es incapaz de ver los problemas de la sociedad posterior a la crisis de manera clara y serena. Antes que nada porque, en el sentido económico, la clase “media” no podrá existir en esta sociedad.

Así que podemos comprobar que el análisis del artículo de uno de los más profundos y brillantes representantes del actual pensamiento “occidental”, realizado desde la óptica de la teoría de la crisis que hemos desarrollado y dentro del marco del derecho a la existencia de las tesis de la economía política, y no de economics, demuestra que el callejón sin salida de este pensamiento es en realidad aún más profundo de lo que describe Fukuyama. Más aún, si debemos considerar su artículo como el comienzo del trabajo sobre aquellos nuevos principios ideológicos, de los que al final de su texto habla el autor, se puede constatar que siguiendo la vía trazada seguro que no los va a encontrar.

En realidad me cuesta imaginar cómo en el marco de la conservación de los principios básicos de este sistema de pensamiento, se puede encontrar la salida del mencionado callejón. Tengamos en cuenta que fuera de los fundamentos ideológicos del pensamiento “occidental” liberal, este callejón no existe – lo que se ve perfectamente en nuestra teoría de la crisis, elaborada hace más de 10 años.

Revista “Odnako”, #4 (113) febrero de 2012, reproducido en la página web de Mikhail Khazin: www.wolrdcrisis.ru

* Mikhail Khazin es economista ruso, en sus análisis parte de la teoría de la crisis, elaborada por él mismo a finales de los años 1990. En colaboración con A.Kobiakov ha publicado el libro “El ocaso del imperio del dólar y el fin de la Pax Americana” /Ed. Veche, Moscú, 2003)

(Traducción directa del ruso de Arturo Marián Llanos)