Posts tagged ‘Hermanos Musulmanes’

24/05/2017

Del mesianismo judío al sionismo contemporáneo

Entrevista con Youssef Hindi, escritor e historiador de la escatología mesiánica [1], realizada en marzo de 2017 por una lectora de Arrêt sur Info, curiosa y apasionada que, al igual que muchos ciudadanos del mundo, sueña con la paz, la reconciliación y sobre todo el respeto entre las personas vengan de donde vengan.

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03/06/2015

El conflicto islámico, país por país

AJEDREZ MUNDO

por Gustavo MoralesLa amenaza del terrorismo islámico (II). Los grupos islamistas y sus apoyos.

En el número anterior de esta revista repasamos los distintos grupos islamistas. En éste veremos los países en los que se asientan.

El Reino de Arabia Saudí

Dos millones de kilómetros cuadrados árabes recibió la familia Saud como pago por ayudar a los ingleses a desmembrar el imperio otomano. Un Reino con preeminencia en el mundo musulmán, porque suyas son las ciudades santas de la Meca y Medina y la peregrinación a la Meca es una de las cinco columnas del Islam.

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21/01/2015

¿Es musulmán el wahabismo?

JEAN-MICHEL VERNOCHET

En su libro Les Egarés. Le wahhabisme est-il un contre islam? (Los Descarriados. ¿El wahhabismo es contrario al islam?), Jean-Michel Vernochet muestra como esa corriente se ha erigido en único islam auténtico y ha condenado como herético el islam tradicional, existente desde hace 11 siglos. Desde su punto de vista histórico y teológico, Vernochet refuta la idea, divulgada desde el inicio de la expansión del wahabismo –subvencionada por Arabia Saudita–, de que el wahabismo es una forma extrema del islam tradicional. El estudio de Vernochet aparece en momentos en que ese punto de vista y otros similares se extienden por el mundo árabe como reacción ante las fechorías de la Hermandad Musulmana, de al-Qaeda y del Emirato Islámico. El autor responde aquí a nuestras preguntas.

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08/11/2014

Reduccionismo de la identidad y análisis geopolítico

TIBERIO GRAZIANI

por Tiberio Graziani* – El estudio acerca de la relación que existe entre religión y análisis geopolítica suscitó un renovado interés entre los estudiosos y los analistas a partir de la revolución capitaneada por Khomeini y también por el envolvimiento del movimiento de los mujāhidīn en la coeva guerra sovietico-afgana. En efecto estos dos episodios, además de constituir un acontecimiento geopolítico importante y que en cierto sentido adelantó la incipiente desestructuración del sistema bipolar, reintrodujeron en las dinámicas internacionales el elemento religioso, como factor útil e imprescindible para la comprensión de la escena global. Según el autor el fundamentalismo religioso constituye una reinterpretación reduccionista de la misma religión, la cual tiende a constituir un elemento decisivo para la elaboración de las neoideologías de la identidad y para la definición de su proyección geopolítica.

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27/10/2014

Los custodios de la palabra. Sobre Fundamentalismo, Integrismo e Islamismo

JOSÉ LUIS MUÑOZ AZPIRI

por José Luis Muñoz Azpiri (h)“La religión auténtica es fuente de paz y no de violencia. Nadie puede usar el nombre de Dios para cometer violencia. Matar en nombre de Dios es un gran sacrilegio. Discriminar en nombre de Dios es inhumano.” S.S. Francisco. Tirana (Albania) 2014

Tal vez, nunca más oportunas las expresiones y los deseos de “El Papa del Fin del Mundo “, como él mismo se definió, dado los tiempos que corren y las cosas que acontecen. Pero quien conozca algo de las llamadas religiones del Libro sabe que en ellas – por estar basadas en textos – todo es cuestión de interpretación. En el antiguo Testamento, el mismo Dios que promulga el “no matarás” (Deut. V,17) ordena combatir a otros pueblos “hasta el exterminio total“, sin compasión alguna (Deut.VII, 2). Cuando la caída de Jericó, el pueblo elegido pasó “al filo de la espada a hombres, mujeres, niños y ancianos” (Jos. VI,21).

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18/09/2014

El temor al Islam político: ¿Por qué traicionaron a Gaza?

RAMZY BAROUD

por Ramzy Baroud – Pregunten a cualquier gobernante árabe y les hablará de los grandes sacrificios que sus países han hecho por Palestina y los palestinos. Sin embargo, tanto la realidad histórica como la actual dan testimonio no sólo de que no estuvieron a la altura de lo que se esperaba de ellos ni mantuvieron la solidaridad con sus hermanos oprimidos, sino también de la traición oficial árabe a la causa palestina. La guerra contra Gaza y el dudoso papel jugado por Egipto en las conversaciones para un alto el fuego entre Hamas e Israel son buen ejemplo de ello.

Lean estos comentarios de Aaron David Miller, un investigador del Wilson Center, en Washington, para apreciar la profundidad de la inequívoca traición árabe. “Nunca he visto una situación así, con tantos estados árabes consintiendo la muerte y destrucción de Gaza y la paliza a Hamas”, decía Miller en The New York Times. “El silencio es ensordecedor”.

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17/01/2014

Hacia el panarabismo nasserista en Egipto

GERMAN GORRAIZ LOPEZ

por Germán Gorraiz López – La inesperada victoria de Mursi en las elecciones egipcias del 2012 trastocó la estrategia geopolítica de EEUU en Oriente Próximo, consistente en la pervivencia endémica en Egipto de gobiernos militares autocráticos pro-occidentales para mantener el tratado de paz de Egipto con Israel, (acuerdo Camp David, 1979), para continuar la lucha contra las milicias yihadistas en el Sinaí y en especial para asegurar el acceso la Marina de EEUU al Canal de Suez, un atajo crucial para el acceso directo a los Emiratos Árabes, Irak y Afganistán.

La ingenuidad política de Morsi quedó plasmada en el nombramiento del general Al-Sisi comandante general de las Fuerzas Armadas y ministro de Defensa (CSFA) con la esperanza de poder desinfectar el establishment militar egipcio de los virus patógenos inoculados durante la autocracia de Mubarak , ya que en su etapa anterior Al Sisi era el jefe de la temida inteligencia militar y era considerado como el miembro más “reformista” de la Junta Militar.

Sin embargo, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA), antes de transferir el poder, aprobó una declaración constitucional complementaria en la que se preservaban las principales prerrogativas del Ejército, como detentar el poder legislativo durante la Transición, una amplia autonomía para gestionar su presupuesto y la capacidad de decidir sobre la declaración de guerra, por lo que su anulación por el Presidente Morsi encendió la luz verde para la asonada militar contra el Gobierno de los Hermanos Musulmanes.

Morsi nunca controló las palancas del poder en el país y sólo tenía un control nominal sobre el ejército, las fuerzas de seguridad o los servicios de inteligencia del estado, por lo que negoció con Al Sisi la lealtad del Ejército a su persona enrocado en la defensa de su legitimidad presidencial, pero el CSFA ejecutó un golpe de mano virtual contra Morsi al no encajar su proyecto islamista en la estrategia de EEUU en Oriente Próximo, golpe que contaba con el visto bueno de EEUU al haber dejado Mursi de ser un peón útil para la estrategia geopolítica de EEUU en Oriente Próximo, formando parte de la nueva estrategia de EEUU para la zona tras el evidente fracaso del experimento de exportación del otrora régimen islamista moderado y pro-occidental de Erdogan a todos los países que componen el tablero gigante del mundo árabe-mediterráneo.

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01/09/2013

“Caos controlado”, la nueva era de la historia de Oriente Próximo sin EE.UU.

AJEDREZ MUNDO

Los acontecimientos que últimamente ha vivido Oriente Próximo no deben analizarse como procesos sociales y económicos de cada país sino en función de la confrontación geopolítica entre las fuerzas que buscan aumentar su influencia en la zona.

Según opina el analista político Gumer Isáyev, citado por el portal Rodon.org, la primavera árabe no solo conllevó un cambio de regímenes en la región, sino que también debilitó considerablemente a los países que desempeñaban un papel importante en la geopolítica de Oriente Próximo, en particular, Egipto, Libia y Siria.

Isáyev cree que la “nueva era” en la historia de la región comenzó con el plan de George W. Bush de “democratización del Gran Oriente Medio” que, según el experto, no fue más que un intento de establecer la hegemonía estadounidense en esta zona. La Casa Blanca solo necesitaba deshacerse de los “restos” de la guerra fría como Irak, Libia, Siria e Irán. La guerra en Irak fue uno de los primeros ataques a la antigua estructura de Oriente Próximo y marcó el inicio de una nueva etapa en su historia.

‘Auge y caída’ de Irán

Por su parte, Irán fue capaz de utilizar este factor desestabilizador en sus fronteras para su propio beneficio. Varias autoridades estadounidenses exigían la continuación de la guerra en Irak a través de un ataque contra Irán. Pero las fuerzas de EE.UU. para un conflicto a gran escala no eran suficientes en aquel momento, considera Isáyev. Irán, no obstante, aprovechó la operación estadounidense en Irak para avanzar en el liderazgo regional.

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23/08/2013

Egipto: acoso y derribo por la retaguardia… El «maximalismo» revolucionario y la impaciencia anti-imperialista: la otra punta de la tenaza al servicio de los conservadores árabes

EGIPTO

por Pepe López – Durante dos años, ha sido una constante común en la mayoría del llamado «campo anti-imperialista» (árabe, europeo e iberoamericano) descalificar a la Hermandad por avenirse a tratos con el poder militar.

Era una acusación que constituía, en sí misma, una «condena capital»: según los acusadores del Tribunal de las «esencias revolucionarias», el revolucionario auténtico es poco menos que maximalista, persigue «el todo o la nada», y no pacta nada y no pacta nunca con grupo de poder alguno para avanzar o permitir que le dejen avanzar.

¿Que revolución histórica ha llegado a algo sin avenirse previamente a pactos? Pues ninguna que conocemos. Los puritanos de Cromwell pactaron, los jacobinos de Marat y Robespierre pactaron, los bolcheviques de Lenin pactaron, los nacional-socialistas de Hitler pactaron, los islamistas de Jomeini pactaron… Es lógico y natural: por mucho empuje que se logre reunir en una rebelión o en una consolidación, se ha de llegar ineludiblemente a acuerdos con otras fuerzas, porque no se puede ir por la vida «nosotros solos contra todos los demás».

Bueno, poder se puede, pero así no se llega a ninguna parte.

En efecto, los HHMM llegaron a pactos con los militares, de la misma forma que, cuando hacía falta, se lanzaban a la calle para presionarles y que cedieran.

Sus juventudes salieron a la calle en la I Intifada de la Primavera Egipcia (enero y febrero de 2011), permitiendo el protagonismo a otras fuerzas, para precipitar la caída de Hosni Mubarac. Lo hicieron por tres motivos: a) para desactivar la gran excusa de la tiranía (ser una barrera ante el avance islamista); b) para demostrar al mundo que no eran sólo los islamistas quienes querían la caída del régimen; y c) para no ser acusados de querer el protagonismo: los HHMM se pusieron detrás de la manifestación, no delante.

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28/07/2013

La «Hermandad» China-EEUU

pepe-escobar

por Pepe EscobarClausewitz reconocido estratega militar del siglo XIX concebía la guerra como una empresa política, una manera de continuar y de conseguir eso que no se había podido conseguir por la diplomacia o la negociación. Los EEUU de América desde hace años aplican con su imperialismo la política de la cañonera. Cualquier cosa que no han podido obtener por las buenas tratan de conseguirlo por las malas, por la fuerza bruta. Pero los tiempos han cambiado y los nuevos competidores mundiales se hacen cada día más fuertes y organizados, tejen alianzas anti-hegemónicas y están resueltos a defender sus intereses, cueste lo que cueste. En pleno siglo XXI no se puede aguantar tanta estupidez y abuso. La ceguera de Washington ante esta realidad conduce a los EEUU a la ruina.

La quinta vuelta del Diálogo Estratégico y Económico China-EE.UU. comenzó este jueves en Washington. Esta «Hermandad» China-EE.UU. involucra bastante parloteo, sin una acción perceptible. El Think-land-EE.UU. [1] trata de producir la impresión de que Pekín se encuentra ahora en una posición más frágil con respecto a Washington en comparación con el entorno posterior a la crisis financiera en 2009. Una tontería.

Es como si el continuo escándalo (global) de la NSA no hubiera tenido lugar; Edward Snowden sacó a la luz cómo el gobierno de EE.UU. se ha vuelto contra sus propios ciudadanos incluso mientras espía a virtualmente a todo el planeta. Luego existe el meme de que la economía china tiene «problemas», cuando en realidad Pekín está lanzando una compleja estrategia de largo alcance para calibrar los efectos de una relativa desaceleración económica.

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25/07/2013

¿Quién ganó con el golpe en Egipto?

MAHDI DARIUS NAZEMROAYA

por Mahdi Darius Nazemroaya – La remoción del gobierno de la Hermandad Musulmana por el ejército egipcio es vista como un golpe militar, o un reconocimiento de las demandas populares de remover a Morsi, pero también podría haber sido un intento de prevenir el desarrollo de una guerra civil.

Lo que se debe remarcar sobre el ejército egipcio es que su liderazgo es el principal agente económico de Egipto, no es amigo de la democracia, y es el socio más fiable de Estados Unidos e Israel en el interior de Egipto.

Hay otro factor a considerar. Si no se postergaban hasta el año 2014, el golpe de Estado se produjo unos meses antes de las elecciones parlamentarias retrasadas que podría haber tenido lugar en octubre o noviembre de 2013. Si las protestas en las calles se traducían en una mayoría en las urnas, la oposición podría haber removido del poder a Morsi constitucional y legalmente a través de una votación parlamentaria conducente un plebiscito general.

Para los partidarios y opositores de la Hermandad Musulmana, al menos a nivel de base, Estados Unidos es el denominador común en su lucha. Partidarios y opositores de Morsi por igual se acusan unos a otros de dar cumplimiento a las conjuras de Estados Unidos contra Egipto. Los partidarios de la Hermandad Musulmana dicen que Estados Unidos permitió que Morsi fuera removido del poder, mientras los opositores de Morsi dicen que era un títere de Estados Unidos que Washington estaba tratando de mantener en el poder. Ambas afirmaciones son correctas.

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18/07/2013

Mursi llegó al poder por una alianza de la Hermandad Musulmana con EE.UU. e Israel

HERMANOS MUSULMANES

por Juan Aguilar – Las revueltas del pueblo egipcio y el rápido desarrollo del país en los últimos años llevaron al derrocamiento del régimen de Mubarak, en lo que se puede interpretar como un movimiento contra la dictadura y la corrupción. El gobierno de EE.UU. trató de subirse a la ola de sentimientos populares y apropiarse del movimiento del 6 de abril en su propio provecho. Por otra parte, los Hermanos Musulmanes de Egipto, con su historia de 80 años de organización y cuadros con experiencia, trataron de explotar movimiento de protesta de la gente y el clima revolucionario de acuerdo con sus propios objetivos y tomar el poder. Ahora, ciertos documentos secretos han revelado los tratos concertados entre la Hermandad, los Estados Unidos, el régimen sionista y varios países de la región, con el fin de alcanzar el poder. Las máscaras han caído y el verdadero rostro de algunos de los líderes musulmanes de la Hermandad ha quedado en evidencia.

Los observadores bien informados piensan que el general Omar Suleimán, político y ex jefe de inteligencia  de Egipto, puede considerarse como el foco de las actividades de los movimientos islamistas en Egipto. Suleyman, que fue nombrado jefe del servicio de inteligencia de Egipto en 1993, viajó a Estados Unidos para recibir tratamiento médico, pero murió en circunstancias misteriosas en julio de 2012 en un hospital de Cleveland. Algunos analistas creen que fue asesinado por agentes de la CIA para que los secretos de la caída del régimen de Mubarak y la llegada al poder de los Hermanos Musulmanes se mantuvieran ocultos, sin ser conscientes en ese momento de que varias cajas dentro del servicio de inteligencia egipcio habían sido decodificadas y sus secretos puestos al descubierto.

21/06/2013

Levantamiento contra el Hermano Erdogan

THIERRY MEYSSAN

por Thierry Meyssan* – Para Thierry Meyssan, los turcos no están protestando contra el estilo autoritario de Recep Tayyeb Erdogan sino en contra de su política, o sea contra la Hermandad Musulmana, a la que Erdogan apadrina. No se trata de una revolución de color en la plaza Taksim en contra de un proyecto inmobiliario sino de un levantamiento en todo el país, de una verdadera revolución que está cuestionando la «primavera árabe».

La sublevación turca tiene sus raíces en la incoherencia del gobierno de Erdogan. Después de haberse presentado como un «demócratamusulmán» –al estilo de los «demócratacristianos»–, Erdogan mostró súbitamente su verdadero rostro al producirse las «revoluciones de colores» de la primavera árabe.

En materia de política interna y exterior, puede verse un verdadero viraje que permite hablar de un antes y un después. Antes, existió una técnica de infiltración en las instituciones. Después vino el sectarismo. Antes, se aplicaba la política de Ahmed Davutoglu de «cero problemas» con los vecinos. El antiguo imperio otomano parecía salir de su letargo y volver a la realidad. Después fue lo contrario: Turquía se enemistó nuevamente con todos y cada uno de sus vecinos y se involucró en la guerra contra Siria.

La Hermandad Musulmana

Tras ese viraje está la Hermandad Musulmana, organización secreta a la que siempre pertenecieron Erdogan y los miembros de su equipo, aunque siempre lo niegan. Si bien ese viraje es posterior al de Qatar, padrino financiero de la Hermandad Musulmana, su significado es exactamente el mismo: son regímenes autoritarios, aparentemente antiisraelíes cuya profunda alianza con Tel Aviv aparece súbitamente.

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18/06/2013

El gas sarín es tan volátil como las promesas de Washington

THIERRY MEYSSAN

por Thierry Meyssan* – ¿Utilizó Siria o no gas sarín contra la oposición armada? Después de haber ocupado grandes espacios en las columnas de los periódicos, la pregunta ha encontrado una respuesta positiva, según París, Londres y Washington, que afirman que la línea roja ha sido cruzada. La guerra sería por lo tanto inminente. En realidad, ya es tarde para este juego mediático. A la luz del derecho internacional, Siria no es firmante de la Convención sobre las armas químicas y puede, por lo tanto, utilizarlas libremente. De nada vale inventar una historia en la que Damasco hizo supuestamente uso de armas químicas. De todas formas, la guerra está a punto de terminar.

La cuestión del uso de gas sarín por parte de las tropas regulares sirias ya parece un juego de tontos. Al ser interrogado sobre ese tema, el 23 de julio de 20012, el vocero del ministerio sirio de Relaciones Exteriores, Jihad Makdisi, declaraba que era posible que su país tuviese ese tipo de armas, para utilizarlo única y exclusivamente contra sus enemigos externos. Aquella declaración fue interpretada por la prensa de los países de la OTAN y del Consejo de Cooperación del Golfo como una amenaza contra los «rebeldes», en la medida en que Damasco afirma que estos son –como ya sucedió en Nicaragua– bandas de «Contras» entre los que se cuentan grandes cantidades de extranjeros. Pero la respuesta siria se refería claramente –y sin dejar espacio a la duda– a los países miembros de la OTAN y a Israel. El vocero sirio fue entonces extremadamente claro sobre el hecho que ningún arma de ese tipo sería utilizada contra «insurgentes» sirios.Poco importa, la clara declaración de Jihad Makdisi era demasiado conveniente para una OTAN que, en 2003, no vaciló en inventar la existencia de «armas de destrucción masiva» en Irak. En dos ocasiones, el 20 de agosto y el 3 de diciembre de 2012, el presidente estadounidense Barack Obama advertía después a Siria sobre el uso de armas químicas. «Si empezáramos a ver cantidades de armas químicas circulando o utilizadas, eso modificaría mis cálculos y mi ecuación», declaró primeramente. Y después dijo: «Quiero ser absolutamente claro con Assad y con quienes están bajo su mando: el mundo está mirándoles, la utilización de armas químicas es y será considerada completamente inaceptable. Si cometen ustedes el trágico error de utilizar esas armas químicas, habrá consecuencias y ustedes responderán por ello.»

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11/12/2012

Los ataques lanzados contra los Hermanos Musulmanes egipcios

HERMANOS MUSULMANES

por Pepe LópezDesde el primer momento, el principal movimiento de masas egipcio -los Hermanos Musulmanes- ha concitado la animadversión de todo el arco socio-político y mediático de Occidente, desde la extrema izquierda hasta la extrema derecha.

El movimiento más popular, con diferencia, de Egipto, ha sido objeto de una campaña de calumnias y feroces descalificaciones arrojadas tanto desde el núcleo duro del supremacismo occidental (la perrera mediática derechista «liberal-judeo-cristiana») como desde los sectores más exaltados del campo supuestamente anti-imperialista, anti-capitalista y anti-sionista.

Pero los ataques lanzados contra los Hermanos Musulmanes egipcios no han seguido una dirección, sino que han llevado tres rumbos diversos, nada menos, de descalificaciones, a saber:

Primero- Que los HHMM estaban previamente vendidos a los Estados Unidos. Parte de quienes han sostenido esta acusación afirmaban, incluso, que los HHMM habían pactado con los poderes fácticos del régimen de Mubaraq para que todo siguiera igual en Egipto y se mantuvieran las relaciones de sometimiento al Ente Sionista, sólo que sin un decrépito Hosni Mubaraq.

Su tesis es que la «Primavera Árabe» egipcia era un gigantesco paripé promovido y controlado, en todo momento, por el Departamento de Estado yanqui y los grupos de presión sionistas. Hosni Mubaraq había envejecido y hacía falta un recambio para que nada cambie.

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20/07/2012

La trampa siria

por Geidar Dzhemal – Tan solo hace poco, la preparación y celebración de las elecciones al parlamento sirio creaba entre los observadores la ilusión del triunfo del régimen de Asad – y con él de Irán, Rusia y China – sobre los enemigos de la dirección baasista en Damasco. A lo largo de los últimos meses y, especialmente, semanas esta sensación se ha disipado. Hoy ya queda claro que Asad está condenado. Y eso a pesar de que el Occidente y los saudíes han disminuido visiblemente el apoyo material a la oposición armada. Más bien al contrario: la última etapa de las relaciones de la oposición siria con las fuerzas externas testimonia que el proceso de la desintegración del régimen ha proseguido sin grandes inversiones desde fuera.

Siria es el ejemplo clásico de la burocracia nacional que se convierte en la víctima de turno del rodillo del “gobierno mundial”. Como todas las burocracias nacionales ya desmontadas o que esperan su turno, sobre el régimen sirio pesa la herencia negativa que ha quedado de las recientes, pero definitivamente desaparecidas generaciones políticas. En primer lugar, el estado del clan de los Asad es el residuo del nacional-socialismo árabe que ha quedado de los tiempos de Nasser. En la época de Gamal Abdel Nasser Siria, por cierto, junto con Egipto, formaba parte de la República Árabe Unida. A la misma categoría pertenecían los regímenes de Mubárak, heredero de Sadat, que fue el sucesor de Nasser; de Saddam, que se apoyaba sobre el partido BAAS iraquí; y también de Kaddafi, que permanecía un tanto aparte debido a su “tercera teoría mundial” y “jamahiriya” como sistema de gobierno, pero que también formaba parte del fenómeno del socialismo árabe. Para el día de hoy, aparte de Siria, todavía queda abierta la cuestión del destino político de Argelia…

El socialismo árabe ascendió sobre la ola antibritánica (antifrancesa en el caso argelino) de posguerra y fue un fenómeno bastante complejo. Es un error pensar que por el fenómeno del socialismo árabe únicamente “responde” el Moscú soviético. Indudablemente, Stalin después de la Segunda Guerra Mundial ayudó activamente a desmontar el imperio colonial británico. Pero en esta cuestión, no hay que olvidarlo, él era el socio de los Estados Unidos, en los que dominaba el espíritu del republicanismo imperial, incluso cuando a la Casa Blanca accedían los demócratas (tanto Nasser como los oficiales-revolucionarios de otros países árabes después de derrocar a sus gobernantes “sacrales”, que se apoyaban generalmente en las órdenes sufís, invariablemente buscaban el apoyo de Washington y tan sólo tras su aprobación comenzaban a colaborar con Moscú).

En Asia Anterior, Asad es el último representante del secularismo árabe que queda en el poder. Las manos del régimen están manchadas de sangre de miles de representantes del Islam político, que sufrieron una represión despiadada a lo largo de los más de cuarenta años del gobierno del clan (sin hablar del ensañamiento con los Hermanos Musulmanes durante el período de Nasser: se sabe que los nasseristas persiguieron cruelmente a los “Hermanos”, gracias a los cuales en su día pudieron acceder al poder).

El socialismo laico árabe dentro del formato del fundador del baasismo Michel Aflaq (quien visitaba Berlín durante la Segunda Guerra Mundial) o en su variante nasserista representa un irremediable anacronismo en la región. En el caso sirio se complica todavía más con dos hándicap políticos. En primer lugar, baasismo en Damasco se asocia con la minoría alavita – la contraparte simétrica al baasismo con Sadam en Bagdad, que encubría el gobierno de la minoría sunita sobre la mayoría chií. Por cierto, con el propósito propagandista a los alavitas insistentemente los presentan como chiitas, aunque sus doctrinas y prácticas se diferencian del mazhab de Djafar as-Sadiq, la única forma ortodoxa de la corriente chiita dentro del Islam.

En segundo lugar, aparte de que dentro del espacio islámico actual el predominio de una minoría bajo cualquier pretexto político o cobertura de partido se convierte en cada vez más problemática, el caso sirio además se complica por los lazos familiares. El gobierno del clan tiene sus ventajas tácticas: es más difícil introducir a los agentes de influencia desde fuera y la burocracia, unida por los lazos familiares, es más solidaria que otra ante la amenaza física en el caso de crisis en el país. Sin embargo estas pequeñas ventajas desaparecen ante la gran desventaja: el clan fácilmente se identifica en la conciencia popular como el objetivo que debe ser destruido. Esta debilidad sistemática ya fue puesta de manifiesto en innumerables ocasiones a lo largo de las revoluciones antimonárquicas, y el republicanismo de clan es una forma secular profana de la monarquía.

(La República Islámica de Irán en múltiples ocasiones dio a entender que no aprueba el principio familiar como la base del gobierno estatal. Lo cual es natural tratándose de un país que ha entrado en la fase más importante de su historia de 2500 años bajo las banderas del antimonarquismo).

Y por último, tal vez la circunstancia más cruel e injusta, relacionada con el régimen asadista, es que el propio Bashar Asad no es un jugador independiente. Está rodeado por los parientes mayores que mandan en las estructuras de seguridad y cuyo potencial intelectual además no es demasiado alto (como ya ha sido demostrado por los múltiples fallos de cálculo catastróficos de Damasco). No hay ninguna duda de que si el relativamente joven presidente lanza un serio reto a los robustecidos en la violencia tiburones de su clan, le espera un anticipado final: la familia está luchando por su supervivencia física y no se detendrá ante nada.

En otras palabras, todo lo que intente hacer Asad, todo lo que pueda prometer no vale nada, pues su séquito lo mantiene como rehén. La familia se cubre con el oftalmólogo llegado al poder, calculando que en el ajuste de cuentas final podrá colgarle la mayor parte de sus crímenes más graves.

¿Pero acaso Asad nunca tuvo ninguna posibilidad? No, por lo menos al principio del proceso de desestabilización de Siria se podía haber salvado bastante y evitar a Asad el golpe, deshaciéndose a la vez del odioso sistema. Irán tenía esta posibilidad, ya que en su etapa inicial la oposición poseía otra estructura y otra composición que ahora.

La fuerza principal de oposición al régimen tanto históricamente como al principio de los acontecimientos actuales fueron los Hermanos Musulmanes sirios, que actuaban en contra del régimen en general, pero sin una actitud tajante, al menos personalmente hacia Asad. Teherán no tenía problemas para contactar con ellos a través de HAMAS, que representa la filiación palestina de este movimiento internacional. HAMAS posee una gran autoridad y un poderoso recurso de influencia en todo el mundo islámico, siendo a la vez un puente político que conecta el chiismo estatal de Irán revolucionario con el Islam político sunita.

Al comienzo de los “acontecimientos” en Siria era posible cambiar el régimen mediante un acuerdo personal entre Bashar Asad y los Hermanos Musulmanes. Claro que ello hubiera exigido acciones radicales por parte de todos los participantes, pero como alternativa Irán podía retirar su apoyo al régimen, lo cual no dejaría a la familia otra elección. Entonces todavía podían contar con salir inmunes, abandonando el poder y entregándolo al bloque de coalición, en el que dominarían los Hermanos Musulmanes sirios y como líder nominal, que simbolizara la herencia del curso antiisraelí y pro-palestino hubiera quedado Asad.

Por desgracia, las posibilidades de esta maniobra ya se han perdido, porque ha habido una evolución en la distribución de fuerzas dentro de la propia oposición. Los Hermanos Musulmanes ya no son el jugador único y ni siquiera principal en el campo de la oposición. Hace tiempo que allí actúan y amplían su zona de influencia los salafistas predispuestos contra los Hermanos Musulmanes, los liberales pro-occidentales, sin hablar de los agentes directos de la dinastía Saudí, en particular los mercenarios del príncipe Bandar bin Sultán. Esta variopinta composición quita el sentido y perspectiva a cualquier intento de ponerse de acuerdo con la oposición como fuerza política unitaria. Además, en cuanto a la coyuntura de la imagen ha cambiado la posición del propio Bashar Asad. En gran medida ha perdido el pequeño, pero indudable capital de confianza hacia él, como el líder que desea el bien para su pueblo. Hoy su nombre propagandísticamente se ha asociado a todo lo negativo del régimen de Damasco difundido entre la gran parte de la sociedad. De esta manera la situación juega a favor de los auténticos “malos” en el séquito del presidente que le preparan para el papel del “chivo expiatorio”.

(Por cierto, hasta un determinado punto esta tecnología ha funcionado en Libia, donde gran parte de los altos cargos kaddafistas lograron convertirse en revolucionarios y no solo eludir la responsabilidad política por los asuntos del régimen, sino convertir en culpables a sus ex -colegas).

El apoyo a Siria baasista se ha convertido en la trampa montada por Occidente para todo un grupo de  países que se oponen a la formación del “gobierno mundial” que ocurre ante nuestros ojos. Por supuesto, en primer lugar, se trata de Irán.

Cuanto más profundo se hunde el régimen sirio, cuanto más crece la insistencia y la extensión de la propaganda antiasadista con la permanente demostración de videos en los que presuntamente los representantes de las fuerzas gubernamentales matan a los niños etc., tanto más crece en las amplias capas de la sociedad musulmana internacional la extrañeza y el disgusto con respecto a la posición de Teherán. Así en Egipto donde los Hermanos Musulmanes tradicionalmente mantenían una actitud amistosa (a diferencia de los salafistas) con respecto a la República Islámica – y eran ellos los que marcaban la actitud dominante en la conciencia popular – hoy ya han aparecido los sentimientos antiiraníes, lo que indudablemente se apuntan como victoria los servicios secretos de las monarquías arábigas y de la OTAN. La conservación del régimen sirio se ha convertido en el principal obstáculo en el logro de un objetivo estratégico como el “cuadrado verde” – bloque político-militar en el que deberían entrar Irán, Paquistán, Turquía y Egipto. No hace falta decir que impedir la formación de este bloque es un imperativo estratégico de la burocracia internacional con respecto al mundo islámico.

Especialmente negativo es el hecho de que la crisis de confianza hacia Irán revolucionario transcurre justamente en las zonas del “despertar islámico”, que en gran medida deben su existencia precisamente al apoyo de Irán y aquel colosal trabajo que Teherán ha llevado a cabo a lo largo de los últimos 30 años. Hoy Teherán ha encabezado abiertamente el foro internacional de las fuerzas que participan en el “renacimiento islámico” desde Asia Central hasta África del Norte. Sin embargo los oponentes de Teherán, al indicar su relación con la catástrofe humanitaria de la guerra civil a gran escala en Siria, obtienen los argumentos para acusar a la República Islámica de mantener “el doble rasero”. Los observadores no tienen duda de que la bajada de la confianza de Occidente en el éxito de la oposición a principios del verano, no fue más que una maniobra de distracción. En realidad el Occidente no está interesado en que el régimen caiga ahora mismo. Al contrario, la drástica reducción de la ayuda material a las fuerzas antigubernamentales testimonia que la estrategia occidental pretende alargar la guerra civil y la agonía de la estatalidad en este país. Está claro para qué lo quiere: cuanto más se alargue el sufrimiento del pueblo sirio, cuanto más espesa y negra sea la pintura con la que los mass-media pintan el gobierno de Damasco, tanto más negativos son los sentimientos de la gente hacia Irán, Rusia y China. Pues siguiendo la lógica del ciudadano corriente el  apoyo de estos países es lo que hace posible lo que sucede. Por otro lado, queda claro que el ejército sirio hoy no tiene fuerza para decidir inequívocamente el resultado del conflicto a su favor. El traslado del enfrentamiento armado a la capital, el acceso del suicida a la reunión del bloque de seguridad, con el resultado de la muerte del ministro de defensa y heridas causadas a los altos funcionarios del régimen – son el testimonio de que las estructuras de seguridad se desintegran, que está bajando la voluntad de resistencia a nivel de los ejecutores. El Occidente está interesado ahora en que la agonía se alargue cuanto más tiempo – como mínimo hasta las elecciones en los EE.UU….

(¿No estarían relacionadas con esta táctica las últimas “filtraciones” sobre los misiles nucleares que Arabia Saudí habría obtenido presuntamente gracias a China? Los expertos opinan que el hecho de la publicación del libro del ex –agente de la CIA en el que éste afirma que presuntamente en 2003 – 2007 China entregó a Er Riad el armamento nuclear, indica que se está preparando una gran provocación contra la República Islámica con la posterior culpabilización de Arabia Saudí).

La guerra civil que prosigue en Siria se ha convertido en la base de la formación de un “cinturón sunita” antiiraní, que con cada vez mayor claridad se opone a Irán, Hezbolá y aquellas fuerzas palestinas que comprenden el significado de los acontecimientos y conservan la lealtad hacia su fiel amigo y compañero de lucha iraní. Indudablemente el objetivo de la burocracia internacional, que en el lenguaje político al uso se suele cambiar por las categorías poco unívocas de “Occidente” y los “EE.UU.” – es la división del mundo musulmán en dos campos enfrentados, donde el bloque sunita no solo aglutinará sobre una plataforma antiiraní a Turquía y el mundo árabe, sino también a Gran Asia Central, incluyendo la región de Afganistán-Paquistán.

La realización de semejante plan supondría la catástrofe para toda Eurasia. El camino hacia esa catástrofe pasa por la sufrida tierra siria.

(Traducción directa del ruso de Arturo Marián Llanos)

10/07/2012

El Mediterráneo entre Eurasia y Occidente

por Claudio Mutti *.

Quien controla el territorio costero gobierna Eurasia; quién gobierna Eurasia controla los destinos del mundo”(1). Esta célebre fórmula, propuesta por el estudioso americano Nicholas J. Spykman (1893-1943) en un libro que apareció póstumamente mientras se desarrollaba el segundo conflicto mundial, puede ayudar a comprender el significado geopolítico de la “primavera árabe”. Recordamos que según Spykman, exponente de la escuela realista, los Estados Unidos debería concentrar su empeño sobre una área fundamental por la hegemonía mundial: se trata de aquel “territorio costero” (Rimland) que, como una larga franja semicircular, abraza el “territorio central” (el mackinderiano Heartland), comprendiendo la costa atlántica de Europa, el Mediterráneo, el Cercano y Medio Oriente, la Península India, la Asia Monzónica, las Filipinas, el Japón.

No aparece por tanto infundada una lectura de la “primavera árabe” a la luz de los criterios geoestratégicos dictaminados por Spykman, los cuales sugieren a los Estados Unidos la exigencia de mantener en un estado de desunión y perenne inestabilidad al “territorio costero”, el que también abriga a las orillas meridionales y orientales del Mediterráneo.

Hace más de una decena de años, un geopolítico francés había prevenido de una acción occidental dirigida para fragmentar a Libia valiéndose de mano de obra local: “sobre el plano de las viejas redes senusitas, la agitación islamista podría provocar el estallido de este país artificial y reciente. En Cirenaica se concentran las riquezas petrolíferas, y el régimen de Gadafi irrita a ciertas capitales occidentales que no verían mal una división de Libia” (2).

Hoy, incluso concediendo que los movimientos de protesta y subversión en el Norte de África y en el Cercano Oriente hayan tenido un origen endógeno y un estallido imprevisto, no se puede no constatar que los Estados Unidos, después de algunas iniciales indecisiones de su Presidente, la han mirado con simpatía, patrocinado y sostenido (con la obvia excepción de la insurrección popular chiita en Bahrein, reprimida por la intervención a militar saudí).

Por otro lado, Obama manifestó desde el principio de su mandato la voluntad de favorecer la transición a la democracia en el mundo árabe (tal como en otras partes del mundo musulmán), a lo mejor de manera formalmente más amable con respecto de su predecesor, pero en todo caso presionando sobre los gobernadores locales para imponerles su perestroika en versión árabe.

Así las organizaciones “no gubernamentales” y las varias asociaciones derechohumanistas, sostenidas por la CIA y el State Department, intensificaron sus actividades, en conformidad con la recomendación que desde 1993 Samuel Huntington dirigió al gobierno americano: establecer vínculos estrechos con todos los que, al interior del mundo islámico, defienden los valores y los intereses occidentales. El mismo “New York Times” ha reconocido que “algunos movimientos y jefes directamente comprometidos en las revueltas del 2011 en el Norte de África y en Medio Oriente (…) han recibido adiestramiento y financiaciones por parte del Internacional Republican Institute, del National Democratic Institute y del Freedom House”(3). Esta última organización, en particular, en el 2010 acogió en los EE.UU. a un grupo de activistas egipcios y tunecinos, para enseñarles a “sacar beneficio de las oportunidades de la red a través de la interacción con Washington, las organizaciones internacionales y los media”(4).

También el National Endowment for Democracy ha comunicado oficialmente, por medio de su sitio informatico(5), de haber suministrado en el 2010 más de un millón y medio de dólares a organizaciones egipcias comprometidas en la defensa de los “derechos humanos” y en la promoción de los valores democráticos: 21.000 dólares americanos al Democratic Forum for Youth, 25.000 al Egyptian Democratic Academy, 89.000 al Freedom House, 55.000 al Ibn Khaldun Center for Development Studies, más de un millón al Center for Internacional Private Enterprise, 35.000 al Egyptian Democracy Institute, 23.000 al El-hak Center for Democracy and Human Rights, 25.000 al Human Development Association. Otros financiamientos del NED han sido destinados a Túnez (213.000 dólares, repartidos entre el Center for Internacional Private Enterprise y el Mohamed Ali Center for Research, Studies and Training), para Libia (145.000 dólares: mitad al Akhbar Libya Cultural Limited y mitad al Libya Human and Political Development Forum), a Siria (148.000 por Human Rights y 400.000 para el Internacional Republican Institute), para Yemen (674.000 dólares repartidos entre varias organizaciones comprometidas en la defensa de los derechos humanos). A los financiamientos del NED y otros entes estatales americanos se han sumado los fondos asignados por la Open Society Foundation de George Soros, que ha financiado en el 2010 a organizaciones y movimientos en todo el mundo árabe, y en particular en Egipto y en Túnez. Si volvemos al 2009 y nos limitamos a considerar Egipto, el balance de los fondos de la USAID destinados a las organizaciones democráticas y derechohumanistas suma en conjunto 62’334.187 de dólares (6). Una cifra enorme, que en Egipto es superada solamente por los cientos de millones de dólares otorgados por el emir de Qatar a los Hermanos Musulmanes (7).

El movimiento subversivo financiado por los EE.UU. ha derrocado a los gobiernos de Túnez y Egipto y, gracias a la intervención militar occidental, se ha apoderado de Libia; pero no ha logrado abatir al gobierno sirio, a pesar del recurso al terrorismo y a la lucha armada, a pesar del apoyo británico, francés, turco y qatarí. En cuanto a Argelia, el proyecto de desestabilización del país está obligado a apoyarse sobre todo en las pulsiones secesionistas beréberes, puesto que los argelinos, además de no haberse completamente recuperado todavía del trauma de la guerra civil, que produjo 200.000 muertos, han asistido de cerca a los efectos catastróficos producidos por la “primavera árabe” en Libia.

En todo caso, el mundo árabe ofrece a los subversivos occidentales amplias posibilidades de maniobra, ya que para colaborar con ellos no están solamente las minorías “iluminadas” partidarias de los derechos humanos, del Estado laico y de la democracia capitalista, sino también movimientos y grupos que se reclaman formalmente al Islam y por lo tanto deberían teóricamente oponerse a la intrusión occidental. En caso de que también se vaya a examinar más de cerca la identidad de los movimientos integristas, se puede constatar fácilmente que, cuando no se trata de restos del viejo colaboracionismo anglófilo (como los senusitas libios), su matriz ideológica generalmente es atribuible a corrientes heterodoxas (wahabitas y salafitas); las cuales, siendo hostiles al Islam tradicional y visceralmente enemigas del Islam chiita, reciben el sostén político y la generosa ayuda económica de las monarquías petrolíferas aliadas del occidente y de la entidad sionista. Resulta por lo tanto compatible el diagnóstico de quien identifica el objetivo de los “islamistas” no en la instauración de un orden islámico, sino en una versión islamizada de la cultura occidental: “todos estos neofundamentalistas, bien lejos de encarnar la resistencia de una autenticidad musulmana con respecto a la occidentalización, son al mismo tiempo productos y agentes de la deculturación en un mundo globalizado” (8).

Un caso ejemplar es representado por el movimiento “fundamentalista moderado” de los Hermanos Musulmanes, el resultado más consistente de aquella línea reformista que, inaugurada por Muhammad Ibn ‘Abd al-Wahhâb (1703-1792), asumió con Jamâl a-Dîn al-Afghânî (1838-1897) y con Muhammad ‘Abduh (1849-1905) formas abiertamente occidentalizantes y antitradicionales. A pesar de los aspectos equívocos de su comportamiento en el período de Nasser, los Hermanos Musulmanes todavía han mantenido largamente una posición antiimperialista, tanto es así que han sido colocados en la lista negra del National Security Council. Posteriormente, si no ya en los años ochenta en el tiempo de Afganistán, indudablemente después del 11 de septiembre de 2001 la relación entre los Hermanos y los EE.UU. ha cambiado. Se podrá aún sonreír de las furibundas invectivas de Gadafi (9) o de las revelaciones del periódico libanés “Al-Dinar” acerca de los encuentros de David Petraeus con los jefes del movimiento, pero es un hecho cierto que en julio de 2011, Hillary Clinton declaró querer establecer una nueva relación con la Hermandad, la cual tuvo y tiene “un impacto significativo y creciente sobre el Islam en América” (10), tanto es así que el 10 de enero de 2012 el portavoz de la organización, Ahmed Sobea, ha dado oficialmente la noticia de un coloquio entre los exponentes de la Hermandad y William Burns, número dos del Departamento de Estado, y con el asistente secretario Jeff Feltman. Hablándoles a los estudiantes del Georgetown University, los miembros de la delegación han dicho: “Estamos aquí porque reconocemos el rol de veras importante de los Estados Unidos en el mundo y queremos que nuestras relaciones con áquel sean mejores de lo que ahora lo son. Nuestros principios son universales: libertad, derechos humanos, justicia para todos”(11).

Por otra parte, los Hermanos Musulmanes parecen haber tenido desde hace tiempo una relación bastante estrecha con Inglaterra. En Londres en efecto, el exiliado tunecino Rashid al-Ghannushi ha fundado Al-Nahda; en Londres reside Tariq Ramadan (12), nieto del fundador de la organización y consejero del gobierno británico para las cuestiones relativas al extremismo islámico; Londres fue elegida como lugar de exilio del multimillonario Khayrat al-Shater que, designado por los Hermanos como candidato para las presidenciales egipcias, “se ha encontrado con Hillary Clinton, decenas de políticos, diplomáticos y financieros de Wall Street” (13).

Sobre la misma longitud de onda de los Hermanos Musulmanes se coloca el AKP (Partido por la Justicia y el Desarrollo), la fuerza turca de gobierno que de un lado trata de conciliar la identidad islámica con la democracia liberal y la pertenencia al bloque occidental, mientras que por el otro, aspira atribuir a Turquía una función hegemónica en el área que perteneció al Imperio otomano. En el proyecto “neootomano” que resulta, sin embargo, el rol regional de Turquía -bajo guía demoislámica- parece condenada a quedar instrumentalmente integrada en la estrategia atlantista de dominio mediterráneo, como se ha demostrado por la complicidad turca con la subversión líbica y siriana -y por lo tanto para ejercer en forma secundaria, subordinada a los diseños del otro lado del Atlántico. No sólo eso, sino que la elección turca de animar los fermentos “primaverales” del mundo árabe podría crear una colisión con Rusia e Irán, arruinando todo el trabajo hecho por los políticos de Ankara para establecer buenas relaciones con estas dos potencias. Hasta que Turquía no se decida a cortar el nudo que la tiene vinculada a la Alianza Atlántica (y a la entidad sionista), el “neootomanismo” será solamente una grotesca parodia de aquella función imperial que, en cambio, podría ser desarrollada en el área mediterránea por una Turquía solidaria con las potencias eurasiáticas.

Análogo discurso vale para el mundo musulmán de lengua árabe, que las centrales de la subversión sectaria querrían alejar de su modelo tradicional, para vincularlo, en una unión innatural, al modelo de democracia liberal propuesto por el Occidente como el único posible y pensable. La elección que se impone a árabes y turcos es pues la misma: o con Eurasia o con Occidente.

NOTAS:

1. Nicholas Spykman, The Geography of Peace, Harcourt Brace, New York 1944, p. 43.

2. François Thual, La planète émiettée. Morceler et lotir: une nouvelle art de dominer, Arléa, Paris 2002, p. 124; ed. it. Il mondo fatto a pezzi, Edizioni all’insegna del Veltro, Parma 2008, p. 92.

3. U.S. groups Helped Nurture Arab Uprising, “The New York Times”, 15 abril 2011.

4. New Generation of Advocates: Empowering Civil Society in Egypt, del sitio de Freedom House (www.freedomhouse.org).

5. http://www.ned.org

6. Alfredo Macchi, Rivoluzioni S.p.A., Alpine Studio 2012, p. 282.

7. Alfredo Macchi, op. cit., p. 208.

8. Olivier Roy, Généalogie de l’islamisme, Hachette, Paris 2001, p. 10.

9. “¿Los que hoy se llaman Hermanos Musulmanes? […] Ellos son los siervos del imperialismo. Son la derecha reaccionaria, los enemigos del progreso, del socialismo y de la Unidad árabe. Son una sarta de matones, mentirosos, sucios, fumadores de hachís, borrachos, cobardes, delincuentes. He aquí quienes son los Hermanos Musulmanes. Todo esto ha hecho de ellos los siervos de la América. Los que pertenecían a la facción de los Hermanos Musulmanes, ahora se avergüenzan de decirlo. Se han convertido en algo podrido, sucio, detestado en todo el mundo árabe y en todo el mundo musulmán” (Christian Bouchet, Islamisme, Pardès, Puiseaux 2002, p. 77).

10. Karim Mezran, La Fratellanza musulmana negli Stati Uniti, in: I Fratelli Musulmani nel mondo contemporaneo, a cura di Massimo Campanini, Karim Mezran, UTET, Torino 2010, p. 195.

11. Daniele Raineri, Vecchia spia al Cairo. Fratelli musulmani in tour in America per convincere Washington. Il salafita fuori gara, “Il Foglio quotidiano”, 10 abril 2012.

12. Véase Intervista a Tariq Ramadan, a cargo di C. Mutti, “Eurasia”, n. 1/2010.

13. Cecilia Zecchinelli, Il milionario islamico che vuole guidare l’Egitto, “Corriere della Sera”, 2 abril 2012.

Traducción: Francisco de la Torre

*Claudio Mutti es director de la revista Eurasia

Extraído de: Eurasia Rivista