Posts tagged ‘Geidar Dzhemal’

24/11/2012

Lucha de clases en el siglo XXI (II)

por Geidar Dzhemal

Lucha de clases en el siglo XXI (4) – Gobierno mundial como el camino hacia la nueva sociedad

17 de julio de 2012, revista Odnako.org –  Todas las discusiones sobre el “Nuevo orden mundial” que tuvieron lugar en el discurso social mundial desde los años 30 del siglo XX y hasta los neoconservadores de Bush, no fueron en realidad más que las discusiones sobre la nueva formación político-social que viene a sustituir tanto al capitalismo como al socialismo. El socialismo se veía a sí mismo como la salida a la fase final del progreso histórico, pero está claro que esta ambición era ignorada tanto en el Reich, como en los Estados Unidos del modelo 9/11. El socialismo en definitiva no representaba una ruptura radical con la historia mundial anterior. Para esta ruptura le faltaba lo principal: no superaba el criterio liberal de la “buena vida”, el libre consumo de los bienes materiales.

Claro que en el socialismo estaba presente la corriente religiosa ascética del anti consumismo, la visión mística de la revolución desde abajo, pero esta visión no superaba los marcos del cosmismo, estaba determinada por el horizonte del titanismo, arraigado en la capa arcaica de la actitud ante el mundo. Este cosmismo titánico dentro del conjunto del fenómeno socialista era marginal con respecto a la línea general materialista.

Sin embargo, el discurso sobre el “Nuevo orden mundial” necesariamente presupone una reorientación cardinal y la colocación como piedra de toque de aquello que la corriente intelectual dominante de los siglos XIX y XX consideraba como algo periférico y desechable, más concretamente se trata de la “metafísica”.

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23/11/2012

Lucha de clases en el siglo XXI (I)

por Geidar Dzhemal

Lucha de clases en el siglo XXI (1) – La época actual como campo de batalla entre los clanes burocráticos mundiales

26 de junio de 2012, Revista Odnako.org – Indudablemente el mayor mérito del marxismo consistía en que utilizaba el “enfoque de clase”. Esa específica expresión define a la vez varias posturas intelectuales. En primer lugar se trata de la doctrina de la lucha de clases. Representa el fundamento y el nervio del marxismo. Según esta doctrina la humanidad cuya principal ocupación consiste en el intercambio de substancias con el medio que la rodea, se divide en grupos que juegan distintos papeles dentro de este intercambio. Se diferencian por su relación con el proceso de producción y el consumo de los bienes. En el marxismo las clases se definen estrictamente desde el punto de vista de la economía, de manera “materialista”. Sin embargo, hay que señalar que el marxismo no puede mantener la pureza de su enfoque materialista y se tiñe de entusiasmo irracional cuando habla del papel mesiánico liberador de la misión del proletariado. Segundo momento importante del enfoque de clase, aparte de la propia doctrina, es el análisis de clase. Lo que significa que detrás de lo que ocurre en la escena política, el marxismo busca la lucha de grupos que persiguen sus intereses de grupo concretos. Si se trata de la historia, tan sólo hay que determinar en qué época qué clases están actuando. Por ejemplo, sería extraño intentar comprender a través de las realidades de la “Situación de la clase obrera en Inglaterra” (trabajo de Engels) la situación en Florencia del siglo XIV: ¡se trata de clases distintas! Pero si los actores de cada época están determinados, la comprensión de cualquier acontecimiento se convierte en algo fácil y entretenido…

Después del derrumbe del sistema socialista el marxismo quedó desacreditado tanto como ideología política como método científico. Su deconstrucción comenzó al menos treinta años antes del final formal de la partocracia soviética. Por un lado surgió el fenómeno del eurocomunismo que desafió la visión dogmática, oficial de Marx en la URSS. En Europa comenzaron a añadir al materialismo histórico el psicoanálisis, el existencialismo e, incluso, el nietzscheanismo, preparando así los cocteles ideológicos difícilmente digeribles para Moscú. Pero también el propio Moscú era “bueno”: después de desembarazarse de Kruchev, los enfermos y deseosos de encontrar la tranquilidad, “ancianos del Kremlin”, idearon la convergencia con el capitalismo y mataron la más viva célula del marxismo-leninismo – y renunciaron públicamente a la tesis de la dictadura del proletariado.

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30/10/2012

Geidar Dzhemal: “Hay una durísima crisis a nivel de la élite mundial”

23/10/2012 Poistine.com – La redacción de “Polit.ru”se ha dirigido a Geidar Dzhemal pidiéndole que comentara la distribución de fuerzas en el Golfo Pérsico y alrededor de Irán, dado que desde los inicios de otoño en la región se ha notado el aumento de la escalada de tensión.

– En septiembre de 2012 los Estados Unidos y sus aliados realizaron en el Golfo Pérsico maniobras militares para “asegurar la seguridad del tráfico marítimo”. Como respuesta Teherán informa sobre sus propias maniobras, lanzamientos con éxito de los misiles antibarco y de nuevo amenaza con bloquear el estrecho de Ormuz. Netanyahu y los dirigentes de la OIEA han expresado su preocupación por el progreso de las tecnologías nucleares militares iranís, mientras que Irán al parecer ha bloqueado el google y está creando su propio internet. ¿Qué ocurre en el Golfo Pérsico? ¿Se trata del habitual intercambio de “amabilidades” o la tensión en torno a Irán está en realidad creciendo?

– En primer lugar, separemos lo que allí ocurre de la esfera de los mass-media que están programando a la opinión pública. Por definición esta opinión está poco informada, se puede manipular como se quiera – por ejemplo, contar los cuentos sobre las armas nucleares.

El hecho es que Irán no produce el material para la bomba nuclear – uranio metálico (90% del isótopo de uranio 235). En las instalaciones de difusión de gas iranís se fabrica únicamente el gas de uranio (isótopo 238). En general, la idea de que se puede fabricar la bomba nuclear en un laboratorio universitario es delirante. Algo se podría investigar, pero para construir la cadena tecnológica hacen falta gigantescos recursos.

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15/09/2012

Nueva guerra fría – 2

por Geidar Dzhemal* – Un acontecimiento clave en el mundo diplomático ha sido la repentina rotura de relaciones entre Irán y Canadá a iniciativa de esta última. Como declaró el viernes el cabeza del Ministerio de Exteriores canadiense John Bard, las autoridades de Canadá habían cerrado su embajada en Teherán y concedieron cinco días a los diplomáticos iraníes para abandonar el territorio de su país.

Semejante iniciativa del gobierno canadiense resultó ser una acción bastante inesperada, no provocada por ninguna actuación reciente de Teherán. Como justificación Ottawa ha enumerado argumentos poco convincentes, como la mala predisposición hacia “nuestro amigo Israel”, el programa nuclear y – ¡como no podía ser menos! – el apoyo a Asad. Al menos dos de las circunstancias  mencionadas son ya de “larga duración”: con el mismo éxito Canadá podía haber roto sus relaciones con Irán hace 10 años, y si hablamos del enfrentamiento iraní-israelí, hace al menos 30. Así que en realidad la cuestión es otra. El ataque de histeria del gobierno canadiense no es más que un caso particular de la gran histeria que se ha apoderado de todo el mundo occidental y que se ha agudizado sobre todo después de la Cumbre de los Países No Alineados celebrada en Teherán.

Los EE.UU. no pueden romper sus relaciones con Irán – ya fueron rotas en el transcurso de la propia Revolución Islámica. Los estados europeos, pese a toda la presión de Bruselas y Washington (o más exactamente, Nueva York, donde reside la ONU y la mayor parte de la “trastienda mundial”), no desean para nada romper con Irán, lo que quedó claro tras la declaración de Ángela Mérkel. Como estructura la UE claro que las rompería, pero la Unión Europea aún no ha llegado al suficiente nivel de integración como para poder mantener esas relaciones como sujeto independiente. Así que fue la pobre Canadá la que tuvo que responder por todos.

Repetiré una vez más – el motivo de la histeria, sin duda, ha sido la 16ª Cumbre de los Países No alineados, celebrada con éxito en Teherán. A pesar de las promesas pecuniarias y el chantaje de los Estados Unidos, la República Islámica ha recibido el apoyo de 120 países, del secretario general de la ONU Ban Ki-Moon, que acudió a la cumbre, y del nuevo presidente de Egipto Mursi, representante de los Hermanos Musulmanes. Todo ello anula la ya de por sí dudosa legitimidad de la así llamada “comunidad internacional”, que se esconde tras la fachada de organizaciones como la ONU, la UE y la OTAN.

Por cierto, el concepto de “comunidad internacional” no debe engañar a nadie. No se trata de la reunión de los gobernantes de los estados nacionales soberanos – sino de la burocracia cosmopolita que crece sobre el terreno abonado de las estructuras supraestatales y no gubernamentales. Hace ya bastante que en el mundo se ha formado el doble estándar de legitimidad: las legislaciones nacionales y los acuerdos internacionales que están por encima de ellas. Dentro de este contexto se puede decir que el propio principio de legitimidad se ha convertido en una abstracción en el mundo de hoy y es a diario profanado por la descarada retórica hipócrita de los personajes públicos internacionales. La animación habida en el seno del Movimiento de los No Alineados, que tiene ya cincuenta años, está relacionada precisamente con que, después de toda una serie de golpes, incluso los burócratas más obtusos de los países soberanos ven el peligro que emana precisamente de las estructuras internacionales. Dos terceras partes del mundo están asustadas por las tendencias que se desarrollan en el seno de la ONU, UE, UNESCO, AIEA, Greenpeace, interminables fondos “de lavado” para la defensa de los derechos humanos, animales, plantas y fauna marina… Hoy queda claro para todos que cualquier representante de la soberanía nacional dentro de nada será culpable simplemente porque la burocracia internacional tiene ganas de comer.

Seamos sinceros: si en la Casa Blanca estuviera ahora un republicano, y el mundo tuviera la misma construcción unipolar que había adquirido a raíz del derrumbe del campo socialista, difícilmente Teherán hubiera tenido la posibilidad de reunir un foro tan multitudinario y representativo. No olvidemos que prácticamente todos los países actuales, a excepción del estrecho círculo de los países occidentales, están encabezados por los nacional-liberales clásicos, que ven su patria espiritual en el imperio norteamericano, dirigido por el Partido Republicano. Precisamente ese imperio que en las condiciones del régimen tecnológico de la información reproduce el espíritu y los símbolos del Imperio Romano, que está arraigado en el suelo patrio, se apoya en el electorado nacional, representa el cuartel general de aquel liberalismo que en su día se rebeló contra la corona británica y fue ayudado por la Gran Revolución Francesa. Y hasta el día de hoy para todos los mubárak, somozas, stressner y chang kai chek de la época de posguerra del liberalismo vencedor, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, la constitución de los Estados Unidos, sus padres fundadores – son aproximadamente lo mismo que los sutras y las manifestaciones de Buda para los budistas actuales. De modo que si en vez de la guerra abierta del gobierno mundial contra los estados nacionales, tuviéramos un imperio “normal” de tipo romano, deseoso de dictar su voluntad y de ser el árbitro para todo el mundo, lo más probable es que la mayoría de aquellos que acudieron a Teherán se hubieron sentido más identificados con él que con la teocracia iraní.

Por cierto, la teocracia es una de las principales causas de la resistencia de Irán frente al conjunto de Occidente con todas sus sanciones y chantaje. Ningún liberal, ninguna burocracia nacional controlada por los liberales es capaz de mantener semejante resistencia. Lo cual queda perfectamente ilustrado con los ejemplos de Saddam, Kaddafi, Mubárak, Milóshevich y muchos otros que se habían doblegado y jugado a las damas con el establishment occidental. La teocracia iraní se mueve por unas motivaciones completamente distintas, posee una ontología totalmente diferente con respecto a los liberales corrientes, que predominan por todas partes en el mundo. Además, los más altos círculos políticos de Teherán tienen conexiones e influencia a unos niveles, cuya existencia ni siquiera sospechaban los milóshevich y los saddam.

Justamente por eso los nacional-liberales hoy van a rendir el homenaje a la élite teocrática de Teherán, a la que ven hoy como el único faro de resistencia antioccidental, que no se va a doblegar y a entregarles, sin importar el grado de presión y de chantaje (lo que, por cierto, podemos presenciar en el ejemplo con Siria).

Y es por lo que Irán, sin ser un país demasiado grande y sin poseer un potencial tecnológico y militar muy desarrollado, ha alcanzado la posición de liderazgo, que supera con mucho lo que se podría esperar de un estado de sus dimensiones. Hoy en el plano político Irán “pesa” más que, por ejemplo, Brasil o incluso India que, por lo demás, posee la bomba nuclear y misiles intercontinentales. Pero, precisamente, la resistencia decidida de Irán ha permitido al gobierno de la India, representado por el primer ministro Manmohan Singh, quien acudió a la cumbre de Teherán, levantarse desde las rodillas y desafiar al “hermano mayor”, declarando que India seguiría colaborando con Irán, incluida la esfera financiera y la importación de petróleo y gas.

El éxito de la cumbre hace posible el avance real del proyecto “Cuadrado verde”, que tan agudamente necesitan los países no alineados y, en primer lugar, los estados del mundo islámico. Se trata de la perspectiva de una unión político-militar  entre Irán, Egipto, Paquistán y Turquía. Este proyecto tiene muchos obstáculos en el camino de su realización: la guerra en Siria, en Afganistán, el factor kurdo, los acuerdos de Camp-David. Sin embargo después de la cumbre esos obstáculos significan algo menos, y la posibilidad de realizar este proyecto es algo mayor que antes del congreso internacional en Teherán. Hacia ahí apunta la asistencia de Mursi a la cumbre y las últimas vacilaciones de la dirección turca en cuanto al mantenimiento de la política anti-Asad. De momento tal posibilidad parece demasiado hipotética, pero hace poco el mismo tema de la no alineación no merecía ninguna atención. El que ante nuestros ojos suceden acontecimientos que ni siquiera podían imaginar los expertos occidentales, fue la causa de una reacción tan exagerada de Canadá, que en su nombre ha expresado el pánico que se ha apoderado de la “comunidad internacional”.

Para ser realistas hay que darse cuenta de que el éxito de la diplomacia iraní traerá como consecuencia el recrudecimiento de la lucha en todas las direcciones, incluyendo la dirección de Rusia y China como las grandes potencias, más interesadas en el desarrollo del Movimiento de los No Alineados. De hecho ya nos encontramos en el epicentro de la nueva guerra fría, en la que el Movimiento de los No Alineados se enfrenta al aparato burocrático de las Naciones Unidas y de la Unión Europea. Y el resultado de esta guerra fría ni de lejos está predeterminado.

8/09/2012 – Revista Poistine.com

* Geidar Dzhemal, filósofo, teólogo del Islam Revolucionario, Presidente del Comité Islámico de Rusia (www.islamkom.org), cofundador en  2006 del Frente de Izquierda (Levi Fronthttp://www.leftfront.ru), cofundador en 2009 de la Interunión (Internatsionalni SoiuzUnión Internacional, plataforma revolucionaria mundial contra el Sistema – www.interunion.org). Representante en Moscú en la Asamblea Mundial “Ahl – al – Beit” (Gente de la casa del Profeta). Representante permanente de la conferencia islámica de Jartum, diputado de la Asamblea Nacional de la Federación Rusa. Desde el enero de 2012 entra en el Comité Político Ruso (Rossiyski Politicheskiy Komitet), organización opositora.Vive y trabaja en Moscú.

(Traducción directa del ruso de  Arturo Marián Llanos)

07/08/2012

Geidar Dzhemal: la guerra contra Irán significa en perspectiva la guerra contra China y Rusia

Después de la aprobación de las sanciones contra Irán que entraron en vigor el 1 de julio, los expertos hablan de que Irán de hecho está arrinconado en una esquina. Sin embargo el presidente del Comité Islámico de Rusia, conocido filósofo y politólogo Geidar Dzhemal, está convencido de que, al contrario, la situación juega a favor de Irán. En sus palabras, Obama tan solo finge que va a iniciar la operación contra la República Islámica, porque comprende que el comienzo de la guerra contra Irán significa en perspectiva la guerra contra China y Rusia.

¿Geidar, está Usted de acuerdo con la opinión de que como resultado de las sanciones Irán está arrinconado en una esquina, y que es tan sólo cuestión de tiempo que dé motivo para una agresión de la OTAN más o menos justificada, o que se “asfixie” económicamente?

– Irán no va a cometer ningún error y ninguna tontería. Irán únicamente contestará en respuesta a las acciones contra él. Irán indudablemente criminalizará a aquellas fuerzas que actúen contra él y esas fuerzas quedarán del lado de los chicos malos. Será evidente para todos. El ataque contra Irán será con toda exactitud no provocado, con 100% de certeza de que no posee armas nucleares, aunque puede que la opinión pública en los países occidentales lo sabrá a posteriori como ha ocurrido en el caso de Saddam. Pero a diferencia de Saddam, Irán tendrá gran cantidad de aliados y partidarios. La respuesta de Irán serán las grandes pérdidas que este país causará a Israel y a los EE.UU., y el resto del mundo apoyará esta respuesta.

¿La guerra con Irán ya es inevitable?

– En última instancia es inevitable. En los próximos días, semanas e, incluso meses, debemos comprender que Obama se rige por su orden del día, y su orden del día es no zarandear demasiado el barco antes de las elecciones. No olviden que la mayoría de los expertos que comentan esta situación están atados a Israel, que desea ardientemente dar paso a la fase caliente del conflicto, tapándose con los Estados Unidos. Pero Obama tiene otro orden del día que no coincide en absoluto con el israelí.

Ahora muchos analistas están de acuerdo con que Obama “está entregando” a Israel. ¿Pero dónde está la lógica, si Obama entrega a Israel para qué quiere a Irán?

– Está aparentando, porque aún no ha terminado con el lobby interno proisraelí y no puede hacer abiertamente muchas cosas. ¿Recuerda cómo dijo a Medvédev que después de la reelección tendría más margen de maniobra? Sí, se refería al Escudo Antimisiles y no a Irán ¿pero por qué no extender sus palabras a toda su política? Obama no puede mostrar públicamente que no desea ocuparse de Irán, porque sus intereses están en suprimir los desafíos que representan China y Rusia. Por eso su objetivo ahora es separar a China y Rusia como tándem, a continuación crear las fuerzas que puedan rodear a China y crear la inestabilidad en el oeste de China, enfrente de Sintsián (Xinjiang).

Vea, como resultado de una hábil intriga a Uzbekistán lo sacaron de la Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva (OTSC) – es un paso hacia el desmontaje del propio Karímov, porque tiene una fuerte oposición tanto interna como externa, y antes la frenaba Moscú, pero ahora ya no tiene esta posibilidad. La marcha de Karímov sin duda desestabilizará a Asia Central lo cual representa una efectiva presión sobre Rusia y China, pero también sobre Irán.

Pero China y Rusia le interesan a Obama mucho más que el trabajo con Irán y con Siria, cuya presencia en el orden del día de la política exterior norteamericana es el producto del trabajo del gabinete de los neocones, sigue siendo actual sólo por inercia: los planes operativos, las redes de agentes, la labor de las inteligencias y los presupuestos, que fueron realizados en el decenio de Bush, no pueden disolverse sin más en el espacio de la política. Sin embargo Obama está cambiando activamente el orden del día. Por eso ahora, desde el punto de vista de la Casa Blanca de Obama, Arabia Saudí tiene más riesgos que el propio Teherán.

¿Entonces, para qué toda esta historia alrededor de Teherán, sobre todo, si como Ud. acaba de decir Obama no estaría interesado en Teherán después de su reelección?

– La guerra es inevitable porque Obama no es el presidente de los EE.UU., sino un funcionario del gobierno mundial, de la burocracia corporativa internacional. Sobre ello, por cierto, habló Ron Paul en el congreso, según sus palabras el principal problema de los Estados Unidos hoy consiste en que el congreso y las instituciones nacionales del poder no significan nada y no deciden, todo lo deciden Unión Europea, OTAN, ONU, y Obama es su director ejecutivo local. ¿Qué objetivo tiene esa burocracia corporativa internacional? El de liquidar las soberanías nacionales especialmente peligrosas, que estorban a las estructuras burocráticas internacionales, que convierten los territorios nacionales en opacos, no transparentes. Entre ellas están Siria, Irán, India, Brasil, pero el peligro principal lo representan China y Rusia.

Siria e Irán son objetivos secundarios, pero si ahora se encargan de ellos en serio, será una señal para Rusia y China de que no hay posibilidades de llegar a un acuerdo con el gobierno mundial, con el establishment mundial, y no hay manera de evitar la guerra. La situación es análoga a cuando Hitler atacó a Polonia, después de que todos le perdonaran Chequia, pero después de Polonia comprendieron que ya no se podía seguir y que había que declarar la guerra. Lo mismo ocurre ahora: si los EE.UU., Europa e Israel desatan la guerra contra Irán, entonces empujarán a China y Rusia a formar un obligado tándem para oponerse a Occidente.

La paradoja de la situación actual consiste en que los grandes objetivos para la política de los EE.UU. tienen más prioridad que los secundarios, por eso no se les debe espantar. Así que Obama aparenta encargarse de Irán, pero para sus adentros piensa en Rusia y en China, en primer lugar, claro está, en China.

El principal objetivo es abrir una brecha entre China y Rusia y ya se está haciendo. Tome nota, en vísperas “Gazprom”se ha metido en el mar del Sur de China y ha firmado un acuerdo con Vietnam. En este sentido “Gazprom” se ha metido en el patio trasero de China, jugando así a favor de la estrategia norteamericana, causando la preocupación y la irritación de Pekín hacia Moscú.

¿Si se produce la invasión, qué guión seguirá, qué objetivo perseguirá el Occidente en Irán? ¿Aniquilación del programa nuclear? ¿La destrucción total del país como en el caso de Iraq?

– Sus objetivos están lejos de las apasionadas declaraciones de nuestros expertos sobre la desintegración, la edad de piedra, etc. Su objetivo es la destrucción del régimen. El programa nuclear tampoco les preocupa. Estoy seguro de que la inteligencia de los EE.UU. sabe que Irán no tiene bomba nuclear. El objetivo principal es el derrocamiento del régimen, está basado en los presupuestos estrictamente ideológicos, porque conceptualmente el régimen de Irán no se encuadra en el sistema existente de la burocracia internacional.

¿Quieren acabar con la exportación de la revolución islámica a otras regiones?

– ¿Ha visto muchos ejemplos de la exportación de esta revolución a otras regiones?

Ciertamente, no, el islam chiita está mucho menos extendido que el sunita ¿pero no negará que los líderes de Irán hacen semejantes llamamientos?

– Y qué más da lo que ellos afirmen. Estados Unidos, por ejemplo, insiste en exportar los derechos humanos al mundo, siendo el estado más policial que existe. En la antigua URSS se hubieran rascado el cogote, contemplando a los norteamericanos: registros en las viviendas en ausencia del dueño, encarcelamiento sin abogado, eliminación de los ciudadanos de los EE.UU. sospechosos del terrorismo, para lo cual es suficiente contar con la opinión del presidente, ahora sí se habla alto e imparable sobre los derechos humanos, cual si se tratara de la “Eurovisión” en vez de la política. Lo que dice cada cual hay que ignorarlo y olvidarlo. Lo principal es que el sistema político de Irán está controlado por la teocracia, cuyo orden del día ideológico es fundamentalmente distinto al orden de aquellos que forman la unión de los clubs en Occidente. Estos clubs que dirigen la gran política e Irán no pueden coexistir durante mucho tiempo sobre una misma pista, sobre el mismo globo terráqueo.

En vísperas, el jefe de la aviación del destacamento de élite Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica de Irán, Amir Alí Hadji-Zade, declaró que Irán eliminará con facilidad las 35 bases militares estadounidenses, que se encuentran al alcance de los misiles balísticos iraníes, presuntamente todas las que hay en la región. Además, Irán ha presentado una demanda ante el Tribunal Internacional de Arbitraje de Ginebra por el incumplimiento por parte de Rusia del contrato armamentístico para el suministro de S-300. ¿Cómo lo comentaría?

– Repito que Irán no está contra las cuerdas, la misma China le apoya.Hace tiempo que ya posee esos S-300. En la prensa abierta se había filtrado la información de que la industria de defensa iraní ya está fabricando la versión alternativa del S-300 con licencia china, también poseen elementos de defensa bastante inesperados, como los potentes misiles supersónicos anti-barco, con  alcance para objetivos situados a 500 kilómetros de la costa. Resulta que no sólo pueden poner minas, sino bloquear el estrecho de Ormuz con misiles. La demanda de los 4 mil millones es un respetuoso recordatorio de que ahora ya podrían servir los misiles, pues no van a sobrar. Pero en realidad poseen esas tecnologías y esos misiles, que, no olvidemos, también tiene Bielorrusia, a la que le dan igual las sanciones y que, además, colabora activamente con China. China, no lo olvide, tiene sus propias tecnologías interesantes, centradas en la eliminación de los portaviones, llevan una potente carga no nuclear, capaz de dejar al portaviones “fuera de combate” en el acto. Posiblemente también hayan llegado a Irán. Además, Irán puede llevar a cabo la lucha radioelectrónica, si se acuerda, hace poco lograron hacer aterrizar un “dron” norteamericano de avanzada tecnología.

¿Cree que no se trata de simples amenazas?

– Sin duda los misiles “Shijad-3” alcanzan a todas las bases norteamericanas en la región. Las rejas de fases del Servicio de Localización por Radar permiten cubrir el espacio aéreo a semejanza de “Avax”, por lo que será imposible lanzar los “Tomahawk” sin que se registren los lanzamientos. Por otro lado, Israel, para asestar el golpe, no podrá contar con los aeródromos de aproximación, tendrá que atravesar varias fronteras hostiles, perdiendo el efecto sorpresa. Cualquier agrupación israelí será recibida por otra iraní. Las condiciones del ataque a Irán son extremadamente desventajosas, únicamente se lo podrían permitir los EE.UU., pero los EE.UU.no lo quieren.

¿Si no lo quieren tal vez no lo desaten?

– Exacto, los expertos meten prisa, quieren que todo esto comience cuanto antes, pero esta ola creada por el lobby anti-iraní significa poco sobre el fondo de la política real que se hace en el despacho Oval.

¿Y la historia de que la comunidad occidental está realmente preocupada porque Irán puede crear el armamento nuclear, lo cual cambiaría seriamente la distribución de las fuerzas en la región, y las armas de destrucción masiva estarían al alcance de todos, en su opinión, también está excesivamente inflada?

– Eso no les preocupa nada. Como ya he dicho, el mundo está dirigido por las corporaciones ideológicas, y todas esas historias sobre el petróleo, gas y demás están metidas en las cabezas de los rusos por aquello de la infraestructura y superestructura, por lo que todo lo que se inventa en el espacio postsoviético tiene un carácter claramente secundario. En realidad el mundo está dirigido por las corporaciones ideológicas enfrentadas, más concretamente la burocracia internacional no puede permitir que existan las soberanías nacionales, que se apoyan sobre la base electoral, que no son transparentes para la voluntad política de las estructuras supraestatales. Coja cualquier tratado, cualquier acuerdo, de la contaminación atmosférica de Qyoto, o de los derechos humanos, se dará cuenta que en el primer punto consta la superioridad del dicho acuerdo con respecto a la legislación nacional. Cuando los fiscales rusos prestan su juramento prometen salvaguardar también los acuerdos internacionales. Existe el enfrentamiento entre dos legitimaciones: la de la burocracia internacional, que domina en el mundo gracias a estos acuerdos y la de la burocracia nacional, basada en el procedimiento legislativo nacional. Está ocurriendo delante de sus ojos, cuando se llevaron por delante a Kaddafi, líder de la burocracia nacional, a Mubárak. Debe saber que a Kaddafi y a Mubárak los apoyaba el Partido Republicano de los EE.UU. que en los Estados Unidos defiende los intereses nacionales, la soberanía nacional, son patriotas, imperialistas, mientras que Obama es el líder del ala izquierda de los demócratas, representante del ala cosmopolita de los demócratas, que está en la misma banda de Rasmussen, Kofi Annan, Katherine Ashton. Mitt Romney y Ron Paul por un lado y Obama por el otro – son dos grupos irreconciliables.

En vísperas el parlamento iraní admitió a trámite el proyecto de ley “Sobre las acciones hostiles de algunas fuerzas anti-iraníes”, que al parecer propone bloquear las terminales para los petroleros que provengan de los países que participan en el boicot. ¿Hasta qué punto cree que es la respuesta adecuada a las amenazas de Occidente?

– Con el estado actual de la presunción de inocencia de cualquier país, cuando a priori lo declaran mentiroso, sin perseguir nada más que el deseo de derrocar su régimen, se puede esperar cualquier respuesta, y será adecuada, sobre todo cuando se trata de las sanciones destinadas a derrocar su régimen. Irán tiene el derecho de contestar con cualquier medida, incluyendo la de bloquear él mismo el estrecho de Ormuz.

10.07.12 Iran.ru – Publicado en Nakanune.ru – (Traducción directa del ruso de Arturo Marián Llanos)

30/07/2012

“Cuadrado verde”: una nueva etapa en la organización geopolítica del espacio islámico

por Geidar Dzhemal

29-05-12 http://www.iran.ru – En las condiciones de la durísima crisis política, que sufre el mundo a partir de la descomposición de la URSS, y que ha pasado a la fase abierta a partir del nuevo milenio, dentro del mundo islámico se está produciendo una activa oposición a las tendencias del neoimperialismo global.

Hoy se puede hablar de los primeros pasos hacia la formación de una alianza políticomilitar opuesta a los EE.UU. y la OTAN, en la que como jugadores principales entrarían Irán, Turquía, Egipto y Paquistán. Como resultado de la creación de este bloque nacerá un poderoso centro de fuerza que aglutinará dentro de sus fronteras (contando con Afganistán y Asia Central) a quinientos millones de personas.

¿Pero hasta qué punto es esto real?

1. Principal contradicción de la política mundial actual

En el mundo actual la principal contradicción, que pone en marcha en proceso histórico en curso, es el conflicto entre los intereses de las burocracias nacionales, que representan a los estados nacionales y la burocracia internacional, que pretende convertirse en la corporación administrativa más poderosa del mundo, que no depende de las legislaciones nacionales, procedimientos electorales, intereses del electorado etc. La lucha entre la burocracia internacional, que se apoya en los instrumentos como la ONU, OTAN o más periféricos tipo la Liga de los Estados Árabes – por un lado, y las burocracias nacionales – por otro, se expresa en los fuertes enfrentamientos, tanto en la esfera político-económica (sanciones), como en la esfera de la lucha armada, de lo que tenemos multitud de ejemplos a lo largo de los últimos 20 años.

Occidente representa aquella parte del mundo en la que la burocracia internacional casi ha triunfado sobre las administraciones nacionales (aunque esta lucha aún no ha terminado). En el resto del mundo las burocracias nacionales practican los “combates de retaguardia”, siguen resistiendo al dictado del gobierno mundial que se está formando antes nuestros ojos. Está claro que esta lucha es desigual y las administraciones de los estados soberanos están condenadas a ser derrotadas, al no ser que recurran a la táctica de la creación de las uniones supranacionales, es decir que crean en realidad otros instrumentos internacionales para luchar contra la burocracia internacional. Semejantes pasos ya se dan en el espacio eurasiático postsoviético; en particular, la Organización de Cooperación de Shanghái constituye uno de los intentos de crear en base a las burocracias nacionales una estructura que limite la libertad de movimientos de la OTAN fuera del marco de su responsabilidad nominal.

Hasta el momento se creía que el mundo islámico en menor medida que otros enclaves civilizacionales es capaz de formar alianzas político-militares eficaces. Los expertos competían entre sí describiendo las contradicciones que separan a la umma y que contraponen los intereses de varias decenas de estados del mundo islámico.

Ciertamente, las estructuras en las que están organizados los estados islámicos – Organización de Cooperación Islámica, Liga de los Estados Árabes, etc. – representan en mucho mayor medida justamente las filiales de la burocracia occidental internacional que las uniones de las soberanías nacionales para la defensa colectiva frente a la globalización. La mayoría de estos estados han surgido en el siglo XX como consecuencia del descalabro del califato Otomano y la descomposición de los imperios coloniales europeos; como resultado quedaron bajo el gobierno de las élites compradoras prooccidentales, que políticamente representan la modificación regional del liberalismo occidental. En consecuencia, a este nivel es impensable ninguna oposición seria al orden mundial, establecido por Occidente.

La rotura en esta dirección se pudo realizar gracias al conflicto entre dos clanes burocráticos en el propio Occidente. Los republicanos de los EE.UU. expresan los intereses imperiales nacional-patrióticos, su guión de reestructuración de Oriente medio consistía en dejar en la región a los satélites absolutamente fieles al imperio norteamericano. Con este objetivo fue elaborado el plan para destruir un grupo de países que desde el punto de vista de los neoconservadores representaban un foco de resistencia. Al mismo tiempo los republicanos apoyaron a aquellas administraciones nacionales que desde su punto de vista aceptaron la total dependencia de la Casa Blanca. Entre ellas estaban los regímenes de la dinastía saudí, de Mubárak en Egipto y – desde 2003 –el régimen de Kaddafi.

El ala izquierda del Partido Demócrata de los Estados Unidos, al contrario, representa los intereses de la burocracia internacional. Precisamente por eso cuando, provocado por las provocaciones de los neoconservadores, el proceso del despertar islámico en la región puso en peligro el futuro de los dictadores “socios” de Bush-hijo, la Casa Blanca demócrata los abandonó a su propia suerte. Obama no quiere a los líderes “fuertes” de las administraciones nacionales, orientados hacia los republicanos, pues sigue la orden del día cosmopolita. Como resultado del enfrentamiento entre los dos clanes burócratas estadounidenses quedó rota la propia estructura del dominio y del control norteamericano sobre la región y se abrió la perspectiva de lo que ahora popularmente llaman “el despertar islámico”.

2. Contradicciones en el mundo islámico

Como principal contradicción que impide la integración política de la umma, tradicionalmente se suele considerar el secular conflicto entre las corrientes sunita y chiita del Islam. Ya hace 500 años cuando el mazhab jafari se convirtió en el oficial en Irán de los Safávidas, aquello fue la causa del comienzo de una serie de guerras entre Irán y el Imperio Otomano, que duraron hasta los comienzos del siglo XIX. Sería difícil señalar otros conflictos de estas proporciones dentro del mundo islámico, pues en los tiempos posteriores a la invasión mongola Irán se había convertido en el único estado oficialmente chiita. Sin embargo en cuanto a las relaciones entre las dos comunidades y las del poder con la minoría chiita en los estados islámicos, estas relaciones siempre dejaron mucho que desear.

Este conflicto tiene unos mecanismos perfectamente racionales. Dejando aparte las diferencias en el terreno de la alta teología, el principal reproche de los sunitas a los chiitas es que estos no reconocen la legitimidad de ningún poder estatal dentro del espacio islámico hasta la llegada de Mahdi. Desde el punto de vista del chiismo tradicional desde el asesinato de hazrat – e – Alí (s) en todos los 14 siglos de la historia musulmana no ha habido, ni puede haber ningún poder legítimo hasta el propio final de la historia. La práctica, claro está, no siempre coincidía con esta formulación. Los califas abasidas fueron chiitas y teóricamente se podría decir que después de la huida de los omeyas el mundo islámico fue gobernado por chiitas (salvo el Califato de Córdoba) en los tiempos de mayor prosperidad en su historia. Por otro lado también la dinastía de los Safávidas en Irán fue chiita, lo cual había creado cierta contradicción entre la situación de hecho y el concepto teórico acerca de la ilegitimidad de cualquier poder excepto el de Mahdi (en realidad fue este conflicto teórico esencial el que enterró a la monarquía en Irán).

La nueva generación del clero chiita en Irán desde los principios del siglo XX comenzó a dar los pasos necesarios para salir de esta situación, pues estaba claro que la revolución islámica era necesaria y tenía que estar legitimada tras la conquista del poder. La solución técnica del problema fue hallada en la doctrina de “Velayat-e faqih” (gobierno de los expertos en ley islámica), elaborada por el Gran ayatollah Ruhollah Jomeini. Esta doctrina permite crear la estatalidad islámica, reconocida como legítima durante el período actual de la ocultación de Mahdi.

Es lo que constituye el momento más agudo de la Revolución Islámica en Irán: libera a los chiitas del estatus de opositores permanentes que no piensan en llegar al poder en “este mundo inmerso en el pecado” y únicamente ponen en duda la legitimidad de los poderes establecidos. Desde 1979 los chiitas se posicionan como participantes en el espacio de la política real. Es por lo que desde la caída del shah la propaganda antichiita promovida por los centros teológicos de Arabia Saudí y otras monarquías árabes se ha radicalizado por cien: los chiitas pasaron a ser de competidores teóricos a los perfectamente reales en el escenario mundial. Por otro lado, para los revolucionarios sunitas, orientados hacia el Islam político, la revolución en Irán eliminaba el principal equívoco que impedía la alianza. Ahora la revolución islámica sunita podía contar con el reconocimiento y apoyo de los hermanos chiitas. En la práctica esto se expresó en la estrecha relación que existe entre Teherán y la resistencia palestina, en primer lugar HAMAS.

Evidentemente, la separación entre los sunitas y los chiitas no es el único obstáculo para la integración sobre la plataforma del Islam político. Existe la herencia histórica negativa – las contradicciones entre los persas, turcos y árabes. El mundo fue testigo de la propaganda racista del régimen de Saddam durante la guerra contra República islámica de Irán, llevada a cabo en el nombre de la presunta hegemonía árabe. También se sabe que en la actual cultura política turca hay desconfianza hacia los árabes, relacionada con el nacional-separatismo árabe y su paso al enemigo durante la I Guerra Mundial. Sin embargo la fuerza de estas contradicciones históricas es mucho menor comparada con las contradicciones religiosas. El mundo árabe es demasiado grande y variado para que pueda ser reducido a un solo paradigma cultural. La máxima tensión en las relaciones entre persas y árabes se expresa en el enfrentamiento irano-saudí. Pero este principio ya no funciona en relación a Egipto y otros países del Magreb. Lo mismo se puede decir de los problemas turco-árabes. Existe un máximo de incomprensión entre Ankara y Damasco (desde la creación de la República Siria la frontera turco-siria siempre fue un lugar de permanentes enfrentamientos), y también últimamente entre Ankara y Er Riad. (El actual régimen turco ideológicamente está próximo a los “Hermanos Musulmanes” que los saudís ven como una fuerza antimonárquica subversiva).

Fuera del marco de los enfrentamientos teológicos e histórico-culturales queda Paquistán, a fuerza de que, en primer lugar, históricamente fue creado hace poco (1947) y, en segundo lugar, porque fue creado y está dirigido por chiitas (fundador Muhammad al-Djinna), en tercer lugar, no se percibe en el mundo islámico como un estado chiita (y, por supuesto, no lo es).

3. Las “cargas” estratégicas de los potenciales socios del bloque

Cada uno de los cuatro probables países que se encaminan hacia la creación del mayor bloque político-militar musulmán tiene determinados “hándicaps” en forma de sus alianzas y compromisos políticos. Así el más neutral de los cuatro – Paquistán –está geopolíticamente relacionado con Afganistán en cuyo territorio el contingente de la OTAN lleva ya 11 años luchando contra el pueblo afgano. Aunque aquí el principal problema no es tanto la ocupación occidental del país como las complejas relaciones entre Afganistán e Irán que podrían constituir un obstáculo para el acercamiento. Es indudable la creciente influencia de Irán en las provincias occidentales de Afganistán, sin embargo sigue habiendo muchas diferencias entre Teherán y el movimiento de resistencia, que tradicionalmente se asocia con los talibanes de la segunda mitad de los años 90. El principal obstáculo para el entendimiento entre la resistencia y la República Islámica de Irán es el recuerdo de la matanza de los diplomáticos iranís todavía antes de la invasión norteamericana y la masacre de los hazarís-chiitas.

En cualquier caso los iranís son políticos que piensan en términos reales y saben que no se puede poner el signo de igualdad entre los talibanes de ahora y aquellos que unificaron Afganistán a finales de los años 90 (hoy bajo la marca “talibán” aparece un amplio espectro de fuerzas que luchan con las armas contra la ocupación). La visita de uno de los más influyentes “padres espirituales” paquistanís del Talibán a la conferencia “El despertar islámico” celebrada en Teherán demuestra que en este caso no hay obstáculos infranqueables.

Para Irán Siria aparece como un peso político análogo. Hoy también es el escenario de enfrentamientos armados, objeto de presión por parte de Occidente y de las monarquías de la Península Arábiga pro-occidentales; además también está el hecho del conflicto entre los regímenes de Erdogán y Bashar Asad. Siria es el principal obstáculo para el definitivo acercamiento entre Ankara y Teherán. Dado que Teherán nunca se echará atrás en su apoyo al régimen de Damasco, es Ankara la que tendrá que demostrar más agilidad política.

Paradójicamente el programa nuclear de Irán representa el menor de los impedimentos. Más bien al contrario – el nivel tecnológico alcanzado por Irán así como el drama político que se desarrolla en torno a esta dimensión de la estatalidad iraní, constituyen una ventaja para la República Islámica cara a su lucha por conseguir aliados. Tanto para Egipto como para Turquía, sin hablar de Paquistán, les conviene tener como el componente central de su alianza a un país nuclear que no se ha rendido ante la presión mundial y que ha demostrado tener una voluntad de hierro a la hora de defender su soberanía.

La cuestión ahora es descubrir el nivel de la motivación estratégica. La propia Turquía soporta varias cargas. Con respecto a Irán no la principal, pero sí importante sigue siendo su litigio con Armenia, que en el Cáucaso Sur aparece como aliada y socia de la República Islámica. Al problema de Armenia indisolublemente está ligado el tema de Azerbaiyán. Pese a cierto enfriamiento en las relaciones entre Ankara y Bakú – Turquía es el único aliado real de Azerbaiyán que a lo largo de toda su historia como país independiente no ha logrado establecer buenas relaciones con Irán. En actualidad se han estropeado hasta el punto de que en ambos países se detiene a las personas acusadas de ser agentes de los vecinos. Se habla también del posible uso de los aeropuertos militares de Azerbaiyán por parte de Israel – circunstancia hasta tal punto escandalosa que podría servir como casus belli (pretexto para la guerra).

El impedimento muy serio para la participación de Turquía en el bloque similar medianamente eficaz es su participación en la OTAN y su petición no retirada de ingreso en la Unión Europea. Si para Erdogán la Unión Europea funciona como la “cortina de humo” para su política interna (con el pretexto de ajustarse a las normas de derecho europeas Erdogán ha desmantelado el papel del ejército en la vida política del país), la OTAN obliga a realizar pasos prácticos que tienen el carácter antiiraní – en particular el despliegue del Escudo Antimisiles en la parte oriental de Anatolia. Es difícil decir si hoy el régimen de Erdogán está dispuesto a poner en riesgo las bonificaciones de su permanencia en la OTAN (ayuda tecnológica y militar, apoyo de las infraestructuras, etc.) a cambio de una aún virtual perspectiva de la alianza islámica.

En lo que se refiere a Egipto, su principal carga al día de hoy es el tratado de paz con Israel. Aquel acuerdo por el que el régimen posnaserista había traicionado a la solidaridad islámica y árabe a cambio de las “treinta monedas de plata” de ayuda militar permanente (siempre inferior a la recibida por Israel) y el derecho de considerar la península de Sinaí como “suya”, hoy representa un lastre político, pues saca al mayor país árabe con casi 90 millones de población de la corriente general antiisraelí. El destino del acuerdo depende de la postura y la competencia política del señor Mursi, candidato de los “Hermanos Musulmanes”. Si es cierto, tal y como asegura el ex-presidente Jimmy Carter, que Mursi no está preparado para una drástica rotura con Israel, entonces el traspaso del poder en Egipto aún no ha terminado y los “Hermanos” van a perder su popularidad entre la sociedad, dejando paso a otras fuerzas más radicales…

Sumando lo dicho se puede afirmar que los problemas técnicos y las cargas políticas de los cuatro países que dificultan la creación por su parte de la alianza político-militar son muy importantes, pero que tiene solución siempre y cuando exista la voluntad para crear tal alianza. ¿Existe y por qué está motivada?

4. Los imperativos de la alianza estratégica “Cuadrado verde”

La base fundamental y común para los cuatro países para su aproximación es el miedo de las burocracias nacionales de estos países a ser derrotadas y absorbidas en el curso de la ofensiva global de la burocracia internacional con su segmento occidental a la vanguardia. Hay que señalar que los países monárquicos de la península Arábiga mantienen esencialmente otro tipo de relaciones con la burocracia internacional. Arabia Saudí, Kuwait y otros países de este grupo no tienen ningún conflicto ni con la periferia de la corporación burocrática internacional como la Organización de Cooperación Islámica, ni con sus estructuras fundamentales como la ONU o la Unión Europea. Esto se debe a que los regímenes monárquicos mantienen estrechas relaciones de “club” con las élites tradicionalistas de la Vieja Europa, que están detrás del fenómeno denominado el “cosmopolitismo agresivo”.

Es por lo que los países del Golfo Pérsico forman un grupo de oposición polar a la alianza de la que estamos hablando.

Sin duda Irán es el país que hace de “locomotora” de la alianza “Cuadrado verde”. Su situación como el estado soberano más grande situado en el centro de Eurasia es la más problemática frente a la presión cosmopolita ejercida tanto por el Occidente, como por la gran parte de los países del mundo musulmán. Para Irán es categóricamente necesario romper el cerco estratégico para convertirse si no en el eje, al menos en el eslabón decisivo de este nuevo centro de fuerza en formación. Si para Turquía se trata de un proyecto en el que puede realizar las ambiciones largo tiempo reprimidas, para Irán es una cuestión de vida o muerte. No menos agudo es el problema de la supervivencia para Paquistán donde la situación económica empeora ya no por días, sino por horas. Paquistán ha decidido cerrar el tránsito de la OTAN hacia Afganistán porque ante los excesos de la maquinaria bélica estadounidense el régimen se arriesgaba a ser barrido desde abajo. En cualquier caso el presidente de Paquistán Zardari (chiita) hubiera sido sacrificado por las élites paquistanís para aplacar las iras populares. Sabiéndolo, Zardari incluso se ha atrevido a anunciar públicamente que Paquistán acudiría en apoyo de la República Islámica con todo su poderío nuclear si Israel se atreviera a atacarlo.

Aparte de las duras declaraciones existe una cosa perfectamente real: la necesidad de construir en el menor tiempo posible el gasoducto de Irán a Paquistán, en el que Irán está tan interesado que ha abierto un crédito de 250 millones de dólares para su construcción.

Irán y Paquistán son los partidarios más sinceros y los más interesados en esta alianza. Turquía en esta cuestión se orienta hacia la obtención de los máximos beneficios y aún no está moralmente preparada para apostarlo todo por el proyecto. Sin embargo los últimos gestos diplomáticos de Ankara para igualar a Israel y Armenia, desde el punto de vista de la colocación de los acentos en la política exterior, demuestran que Erdogán es capaz de mantener un juego arriesgado, caminando por el borde del precipicio.

 5. Partidarios y enemigos del “Cuadrado verde”

Como ya hemos mencionado en más de una ocasión la cuestión de la creación de los bloques político-militares en actualidad es, en primer lugar, la cuestión de la lucha entre las soberanías y el “cosmopolitismo agresivo” (más que globalismo, pues por sí mismo éste no está interesado en acabar con las soberanías nacionales de-jure). El “cosmopolitismo agresivo” es el curso tomado por la burocracia internacional. Es la que desde el principio se opone a la creación de las alianzas reales entre los países islámicos, salvo las uniones de aquellos estados que se encuentran fuera del sistema político de las soberanías (monarquías árabes).

Semejante oposición obliga a actuar con la máxima cautela a los regímenes implicados en la creación del bloque para no provocar una dura reacción.

El Occidente indudablemente luchará contra esa alianza no solamente con las amenazas de intervención militar, sanciones, diplomacia “blanca” y “desde la sombra” etc.; también intentará crear proyectos-“trampa” virtuales, cuyo objetivo será desorientar a los políticos dentro y alrededor de estos países, sembrar la desconfianza y dificultar todavía más el camino hacia la aproximación.

Una de estas trampas-embustes es el tema lanzado en determinados círculos del presunto acuerdo de paz entre Irán y Arabia Saudí y la unión de estos dos mayores productores de hidrocarburos en el nombre del dominio en el mercado de petróleo con la división del control sobre el resto del mundo islámico.

Semejantes conceptos forman parte de la guerra informativa y se desmontan fácilmente aplicando el análisis sistemático de los regímenes políticos de estos países. Únicamente los posmodernistas, que han perdido la comprensión del papel que juegan las esencias en el escenario político y que lo reducen todo a las tecnologías políticas formales, pueden picar semejantes anzuelos.

Por otro lado, esta unión tiene un poderoso aliado – China, que después de los Estados unidos representa el bastión más claro de la burocracia nacional (en los EE.UU. la burocracia nacional además está bloqueada por la alternativa burocrática internacional del partido Demócrata, mientras que en China su dominio no ofrece dudas).

China necesita que su aliado Paquistán, de momento aislado ante India, pueda tener continuidad a través de su participación con otros socios en un bloque político-militar de importancia, gracias al cual China también podría resolver sus problemas, tanto para romper el cerco estratégico, como para asegurar el suministro energético.

Hay que darse cuenta de que la realización de este proyecto pondrá a las élites gobernantes de la Federación Rusa ante un complejo dilema. Ante semejante alianza Moscú no podrá proseguir sin impedimentos su colaboración políticomilitar con la OTAN contra Afganistán e – indirectamente – contra China.

20/07/2012

La trampa siria

por Geidar Dzhemal – Tan solo hace poco, la preparación y celebración de las elecciones al parlamento sirio creaba entre los observadores la ilusión del triunfo del régimen de Asad – y con él de Irán, Rusia y China – sobre los enemigos de la dirección baasista en Damasco. A lo largo de los últimos meses y, especialmente, semanas esta sensación se ha disipado. Hoy ya queda claro que Asad está condenado. Y eso a pesar de que el Occidente y los saudíes han disminuido visiblemente el apoyo material a la oposición armada. Más bien al contrario: la última etapa de las relaciones de la oposición siria con las fuerzas externas testimonia que el proceso de la desintegración del régimen ha proseguido sin grandes inversiones desde fuera.

Siria es el ejemplo clásico de la burocracia nacional que se convierte en la víctima de turno del rodillo del “gobierno mundial”. Como todas las burocracias nacionales ya desmontadas o que esperan su turno, sobre el régimen sirio pesa la herencia negativa que ha quedado de las recientes, pero definitivamente desaparecidas generaciones políticas. En primer lugar, el estado del clan de los Asad es el residuo del nacional-socialismo árabe que ha quedado de los tiempos de Nasser. En la época de Gamal Abdel Nasser Siria, por cierto, junto con Egipto, formaba parte de la República Árabe Unida. A la misma categoría pertenecían los regímenes de Mubárak, heredero de Sadat, que fue el sucesor de Nasser; de Saddam, que se apoyaba sobre el partido BAAS iraquí; y también de Kaddafi, que permanecía un tanto aparte debido a su “tercera teoría mundial” y “jamahiriya” como sistema de gobierno, pero que también formaba parte del fenómeno del socialismo árabe. Para el día de hoy, aparte de Siria, todavía queda abierta la cuestión del destino político de Argelia…

El socialismo árabe ascendió sobre la ola antibritánica (antifrancesa en el caso argelino) de posguerra y fue un fenómeno bastante complejo. Es un error pensar que por el fenómeno del socialismo árabe únicamente “responde” el Moscú soviético. Indudablemente, Stalin después de la Segunda Guerra Mundial ayudó activamente a desmontar el imperio colonial británico. Pero en esta cuestión, no hay que olvidarlo, él era el socio de los Estados Unidos, en los que dominaba el espíritu del republicanismo imperial, incluso cuando a la Casa Blanca accedían los demócratas (tanto Nasser como los oficiales-revolucionarios de otros países árabes después de derrocar a sus gobernantes “sacrales”, que se apoyaban generalmente en las órdenes sufís, invariablemente buscaban el apoyo de Washington y tan sólo tras su aprobación comenzaban a colaborar con Moscú).

En Asia Anterior, Asad es el último representante del secularismo árabe que queda en el poder. Las manos del régimen están manchadas de sangre de miles de representantes del Islam político, que sufrieron una represión despiadada a lo largo de los más de cuarenta años del gobierno del clan (sin hablar del ensañamiento con los Hermanos Musulmanes durante el período de Nasser: se sabe que los nasseristas persiguieron cruelmente a los “Hermanos”, gracias a los cuales en su día pudieron acceder al poder).

El socialismo laico árabe dentro del formato del fundador del baasismo Michel Aflaq (quien visitaba Berlín durante la Segunda Guerra Mundial) o en su variante nasserista representa un irremediable anacronismo en la región. En el caso sirio se complica todavía más con dos hándicap políticos. En primer lugar, baasismo en Damasco se asocia con la minoría alavita – la contraparte simétrica al baasismo con Sadam en Bagdad, que encubría el gobierno de la minoría sunita sobre la mayoría chií. Por cierto, con el propósito propagandista a los alavitas insistentemente los presentan como chiitas, aunque sus doctrinas y prácticas se diferencian del mazhab de Djafar as-Sadiq, la única forma ortodoxa de la corriente chiita dentro del Islam.

En segundo lugar, aparte de que dentro del espacio islámico actual el predominio de una minoría bajo cualquier pretexto político o cobertura de partido se convierte en cada vez más problemática, el caso sirio además se complica por los lazos familiares. El gobierno del clan tiene sus ventajas tácticas: es más difícil introducir a los agentes de influencia desde fuera y la burocracia, unida por los lazos familiares, es más solidaria que otra ante la amenaza física en el caso de crisis en el país. Sin embargo estas pequeñas ventajas desaparecen ante la gran desventaja: el clan fácilmente se identifica en la conciencia popular como el objetivo que debe ser destruido. Esta debilidad sistemática ya fue puesta de manifiesto en innumerables ocasiones a lo largo de las revoluciones antimonárquicas, y el republicanismo de clan es una forma secular profana de la monarquía.

(La República Islámica de Irán en múltiples ocasiones dio a entender que no aprueba el principio familiar como la base del gobierno estatal. Lo cual es natural tratándose de un país que ha entrado en la fase más importante de su historia de 2500 años bajo las banderas del antimonarquismo).

Y por último, tal vez la circunstancia más cruel e injusta, relacionada con el régimen asadista, es que el propio Bashar Asad no es un jugador independiente. Está rodeado por los parientes mayores que mandan en las estructuras de seguridad y cuyo potencial intelectual además no es demasiado alto (como ya ha sido demostrado por los múltiples fallos de cálculo catastróficos de Damasco). No hay ninguna duda de que si el relativamente joven presidente lanza un serio reto a los robustecidos en la violencia tiburones de su clan, le espera un anticipado final: la familia está luchando por su supervivencia física y no se detendrá ante nada.

En otras palabras, todo lo que intente hacer Asad, todo lo que pueda prometer no vale nada, pues su séquito lo mantiene como rehén. La familia se cubre con el oftalmólogo llegado al poder, calculando que en el ajuste de cuentas final podrá colgarle la mayor parte de sus crímenes más graves.

¿Pero acaso Asad nunca tuvo ninguna posibilidad? No, por lo menos al principio del proceso de desestabilización de Siria se podía haber salvado bastante y evitar a Asad el golpe, deshaciéndose a la vez del odioso sistema. Irán tenía esta posibilidad, ya que en su etapa inicial la oposición poseía otra estructura y otra composición que ahora.

La fuerza principal de oposición al régimen tanto históricamente como al principio de los acontecimientos actuales fueron los Hermanos Musulmanes sirios, que actuaban en contra del régimen en general, pero sin una actitud tajante, al menos personalmente hacia Asad. Teherán no tenía problemas para contactar con ellos a través de HAMAS, que representa la filiación palestina de este movimiento internacional. HAMAS posee una gran autoridad y un poderoso recurso de influencia en todo el mundo islámico, siendo a la vez un puente político que conecta el chiismo estatal de Irán revolucionario con el Islam político sunita.

Al comienzo de los “acontecimientos” en Siria era posible cambiar el régimen mediante un acuerdo personal entre Bashar Asad y los Hermanos Musulmanes. Claro que ello hubiera exigido acciones radicales por parte de todos los participantes, pero como alternativa Irán podía retirar su apoyo al régimen, lo cual no dejaría a la familia otra elección. Entonces todavía podían contar con salir inmunes, abandonando el poder y entregándolo al bloque de coalición, en el que dominarían los Hermanos Musulmanes sirios y como líder nominal, que simbolizara la herencia del curso antiisraelí y pro-palestino hubiera quedado Asad.

Por desgracia, las posibilidades de esta maniobra ya se han perdido, porque ha habido una evolución en la distribución de fuerzas dentro de la propia oposición. Los Hermanos Musulmanes ya no son el jugador único y ni siquiera principal en el campo de la oposición. Hace tiempo que allí actúan y amplían su zona de influencia los salafistas predispuestos contra los Hermanos Musulmanes, los liberales pro-occidentales, sin hablar de los agentes directos de la dinastía Saudí, en particular los mercenarios del príncipe Bandar bin Sultán. Esta variopinta composición quita el sentido y perspectiva a cualquier intento de ponerse de acuerdo con la oposición como fuerza política unitaria. Además, en cuanto a la coyuntura de la imagen ha cambiado la posición del propio Bashar Asad. En gran medida ha perdido el pequeño, pero indudable capital de confianza hacia él, como el líder que desea el bien para su pueblo. Hoy su nombre propagandísticamente se ha asociado a todo lo negativo del régimen de Damasco difundido entre la gran parte de la sociedad. De esta manera la situación juega a favor de los auténticos “malos” en el séquito del presidente que le preparan para el papel del “chivo expiatorio”.

(Por cierto, hasta un determinado punto esta tecnología ha funcionado en Libia, donde gran parte de los altos cargos kaddafistas lograron convertirse en revolucionarios y no solo eludir la responsabilidad política por los asuntos del régimen, sino convertir en culpables a sus ex -colegas).

El apoyo a Siria baasista se ha convertido en la trampa montada por Occidente para todo un grupo de  países que se oponen a la formación del “gobierno mundial” que ocurre ante nuestros ojos. Por supuesto, en primer lugar, se trata de Irán.

Cuanto más profundo se hunde el régimen sirio, cuanto más crece la insistencia y la extensión de la propaganda antiasadista con la permanente demostración de videos en los que presuntamente los representantes de las fuerzas gubernamentales matan a los niños etc., tanto más crece en las amplias capas de la sociedad musulmana internacional la extrañeza y el disgusto con respecto a la posición de Teherán. Así en Egipto donde los Hermanos Musulmanes tradicionalmente mantenían una actitud amistosa (a diferencia de los salafistas) con respecto a la República Islámica – y eran ellos los que marcaban la actitud dominante en la conciencia popular – hoy ya han aparecido los sentimientos antiiraníes, lo que indudablemente se apuntan como victoria los servicios secretos de las monarquías arábigas y de la OTAN. La conservación del régimen sirio se ha convertido en el principal obstáculo en el logro de un objetivo estratégico como el “cuadrado verde” – bloque político-militar en el que deberían entrar Irán, Paquistán, Turquía y Egipto. No hace falta decir que impedir la formación de este bloque es un imperativo estratégico de la burocracia internacional con respecto al mundo islámico.

Especialmente negativo es el hecho de que la crisis de confianza hacia Irán revolucionario transcurre justamente en las zonas del “despertar islámico”, que en gran medida deben su existencia precisamente al apoyo de Irán y aquel colosal trabajo que Teherán ha llevado a cabo a lo largo de los últimos 30 años. Hoy Teherán ha encabezado abiertamente el foro internacional de las fuerzas que participan en el “renacimiento islámico” desde Asia Central hasta África del Norte. Sin embargo los oponentes de Teherán, al indicar su relación con la catástrofe humanitaria de la guerra civil a gran escala en Siria, obtienen los argumentos para acusar a la República Islámica de mantener “el doble rasero”. Los observadores no tienen duda de que la bajada de la confianza de Occidente en el éxito de la oposición a principios del verano, no fue más que una maniobra de distracción. En realidad el Occidente no está interesado en que el régimen caiga ahora mismo. Al contrario, la drástica reducción de la ayuda material a las fuerzas antigubernamentales testimonia que la estrategia occidental pretende alargar la guerra civil y la agonía de la estatalidad en este país. Está claro para qué lo quiere: cuanto más se alargue el sufrimiento del pueblo sirio, cuanto más espesa y negra sea la pintura con la que los mass-media pintan el gobierno de Damasco, tanto más negativos son los sentimientos de la gente hacia Irán, Rusia y China. Pues siguiendo la lógica del ciudadano corriente el  apoyo de estos países es lo que hace posible lo que sucede. Por otro lado, queda claro que el ejército sirio hoy no tiene fuerza para decidir inequívocamente el resultado del conflicto a su favor. El traslado del enfrentamiento armado a la capital, el acceso del suicida a la reunión del bloque de seguridad, con el resultado de la muerte del ministro de defensa y heridas causadas a los altos funcionarios del régimen – son el testimonio de que las estructuras de seguridad se desintegran, que está bajando la voluntad de resistencia a nivel de los ejecutores. El Occidente está interesado ahora en que la agonía se alargue cuanto más tiempo – como mínimo hasta las elecciones en los EE.UU….

(¿No estarían relacionadas con esta táctica las últimas “filtraciones” sobre los misiles nucleares que Arabia Saudí habría obtenido presuntamente gracias a China? Los expertos opinan que el hecho de la publicación del libro del ex –agente de la CIA en el que éste afirma que presuntamente en 2003 – 2007 China entregó a Er Riad el armamento nuclear, indica que se está preparando una gran provocación contra la República Islámica con la posterior culpabilización de Arabia Saudí).

La guerra civil que prosigue en Siria se ha convertido en la base de la formación de un “cinturón sunita” antiiraní, que con cada vez mayor claridad se opone a Irán, Hezbolá y aquellas fuerzas palestinas que comprenden el significado de los acontecimientos y conservan la lealtad hacia su fiel amigo y compañero de lucha iraní. Indudablemente el objetivo de la burocracia internacional, que en el lenguaje político al uso se suele cambiar por las categorías poco unívocas de “Occidente” y los “EE.UU.” – es la división del mundo musulmán en dos campos enfrentados, donde el bloque sunita no solo aglutinará sobre una plataforma antiiraní a Turquía y el mundo árabe, sino también a Gran Asia Central, incluyendo la región de Afganistán-Paquistán.

La realización de semejante plan supondría la catástrofe para toda Eurasia. El camino hacia esa catástrofe pasa por la sufrida tierra siria.

(Traducción directa del ruso de Arturo Marián Llanos)