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22/11/2008

El presidente de Amical de Mauthausen: “Todo era mentira”

12-05-2005 – Si a un investigador español se le hubiera ocurrido poner en duda al más famoso de nuestros deportados a los campos nazis hubiera significado su suicidio social. Se le habría tildado de “neonazi”, de insultar la memoria de las víctimas, habría sido masacrado por los “medios de comunicación” oficialistas y, finalmente, la comunidad judía, acompañada de SOS Racisme y el Movimiento Contra la Intolerancia, hubieran llevado el caso al juez. La policía hubiera entrado de madrugada en su casa y llevado a la fría mazmorra de cualquier comisarían como un vulgar criminal. Con el Código Penal español (fabricado por el PP) le hubieran podido caer hasta dos años de cárcel. Sin embargo, hubiera tenido razón y la injusticia hubiera dado el nivel del totalitarismo de los políticamente correcto que sufrimos en España, porque en España NO HAY LIBERTAD para poder investigar episodios históricos de la II Guerra Mundial, como es el caso de los campos de concentración. De esta forma, la mentira y la estafa encuentran abonado el campo y así, un tal Enric Marco ha podido engañar, estafar y burlarse durante 30 años de todos nosotros. Él ¿y cuántos más?

Tiene 82 años y durante 30 ha sido en España la víctima por antonomasia de los nazis. Enric Marco, el hombre más conocido de la deportación española, ha engañado a todos durante casi 30 años. Marco, que hasta hace una semana presidía la asociación Amical de Mauthausen, nunca estuvo preso en un campo de concentración, ni luchó en la resistencia, ni pudo ver ningún exterminio, al contrario de lo que aseguraba en cientos de entrevistas, charlas en colegios, e incluso en un libro autobiográfico, “Memoria del infierno”, publicado en 1978.

Marco ha reconocido que “la mentira surgió en 1978″ y la mantuvo porque “parecía que me prestaban más atención y podía difundir mejor el sufrimiento de las muchas personas que pasaron por los campos de concentración”. Este estafador, ensalzado por toda la progresía, ha tenido que confesar al saber que el historiador Benito Bermejo estaba cuestionando su trayectoria como deportado. El ex-presidente de Amical ha añadido que sabía que “tarde o temprano” se descubriría la mentira, pero que esperaba “ganar tiempo para retirarse”. Las luchas de poder dentro de la Asociación han provocado que la verdad saliera a la luz “antes de su retirada”.

Enric Marco recibió en 2001 la Cruz de Sant Jordi y el pasado 29 de enero, en el Parlamento español , hizo saltar las lágrimas de sus señorías contando cosas d elos nazis como: “No fueron locos, ni sádicos, fueron más que eso, fueron funcionarios de aquella Europa fascista con la que soñaban y que pensaban duraría 1.000 años”.

La biografía de Enric Marco señalaba que trabajó en Barcelona de mecánico hasta la derrota republicana, momento en que se habría pasado a Francia. Hacia final de la Guerra Civil, ante el avance de las tropas franquistas, muchos republicanos se exiliaron a Francia, donde fueron destinados a campos de acogida en el sur del país.

Al cabo de unos meses estalló la Segunda Guerra Mundial y muchos de ellos entraron a combatir con el Ejército francés y fue allí, entre las filas de los aliados, donde fueron capturados por los nazis, que los deportaron a Mauthausen. Unos 7.000 españoles fueron recluidos en Mauthausen y 5.000 perdieron allí la vida por agotamiento y hambre. Tras la liberación del campo, habría seguido su lucha clandestina en el escenario del sindicato anarquista Confederación Nacional del Trabajo (CNT).

El 27 de enero pasado Marco fue uno de los participantes de honor en el Congreso de los Diputados en Madrid en el acto en memoria del holocausto. Su testimonio fue entonces el más emotivo para los deportados. Ahora, el más indignante y desolador.

Las sospechas sobre la trayectoria de Marco comenzaron al circular un informe, hecho por el historiador Benito Bermejo, en el que se cuestionaba la trayectoria de Marco como deportado. El historiador advirtió de que el nombre de su presidente no aparecía en los archivos de Flossenburg, lo que confirmaba sus sospechas de que la biografía de Marco no fuera real. Bermejo ha confesado a elmundo.es en una conversación telefónica desde Austria, que conocía a Enric Marco desde hace unos tres años y “desde el principio tenía sospechas” de la autenticidad de lo que contaba Enric Marco.

El historiador siguió investigando porque la circunstancia anterior unida a que Marco “relataba cosas extrañas que no se correspondían con los hechos históricos generales, como por ejemplo, que había sido detenido y entregado en Marsella a la Gestapo en el 41, y ese año Marsella era zona no ocupada de Francia, y normalmente los republicanos españoles no eran entregados a los alemanes, eso ocurrió mas tarde, me hizo pensar que más bien se trataba de la trayectoria de una persona que había ido voluntaria a trabajar a Alemania”.

Una sospecha que Bermejo ha podido comprobar y contrastar hace unas semanas en los archivos del Ministerio de Asuntos Exteriores de Madrid.

El expresidente, en su nota, admitió haber salido hacia Alemania en 1941 en una expedición “de trabajadores españoles” y haber vuelto a España a comienzos de 1943, mucho antes de la liberación de los campos nazis en 1945. No estuvo en el campo de Flossenburg.

Marco siempre fue convincente y sabía ser prolijo en sus relatos, aseguró: “Sobrevivir en un campo de concentración es tanto una cuestión de suerte como de fuerza mental”. Siempre sostuvo que su número de deportado fue el 6.448. El 29 de enero pasado, cuando habló en el Congreso de los Diputados, aseguró: “Cuando llegábamos a los campos de concentración nos desnudaban, nos mordían sus perros…”.

¿Cuántos “Marco” habrá habido desde 1945 en un tema que es tabú, que no se puede investigar y que ha dado grandes dividendos a sus “beneficiarios”? Imaginen. Nuestro Marco daba alrededor de 120 conferencias al año, desde el Congreso de Diputados hasta colegios.

Extraído de la página de la Agencia Informativa Novopress