Posts tagged ‘Economía’

17/07/2017

Apuntes sobre el capitalismo cognitivo

por Alessandro ViolaResumen: El propósito de este breve trabajo es el análisis del nuevo modelo de producción de valor que está emergiendo en el capitalismo avanzado. Con este fin, hemos decidido dividir el trabajo en dos capítulos. En el primero, trataremos de los viejos modelos de producción de valor y de su naturaleza contingente. En particular, nos centraremos en el papel y la distribución del conocimiento.

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12/06/2017

Mercado de Valores: el enemigo de nuestra economía

financial-crisis-544944_1920por Marco Cassiano – ¿Cómo es en realidad responsable de la crisis mundial el modelo del mercado de valores?

Por lo general, miramos la realidad tal como es y consideramos la organización real de las cosas como parte de la demostración ineluctable de lo que las cosas deberían ser.

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09/03/2016

El capitalismo y el hollycapitalismo en 50 conceptos

CAPITALISMO Y HOLLYCAPITALISMOpor Pedro BustamanteDel capitalismo al hollycapitalismo

[01] El hollycapitalismo es la “fase superior” del capitalismo, que surge en su seno, lo “supera”, pero sigue conviviendo con él en relación de simbiosis.

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31/08/2015

Entrevista con Alain de Benoist: “El 1% de los terrícolas es más rico que el 99% restante. ¿Para cuándo un poco de justicia social?”

ALAIN DE BENOIST

por Nicolas Gauthier Si creemos en un reciente sondeo de Cevipof (Centro de Investigación Política de Sciences Po), publicado por Le Figaro, uno de cada dos miembros del Frente Nacional (en adelante FN) quisiera “establecer la justicia social cogiéndoles a los ricos para darles a los pobres” y estaría en favor de una “reforma en profundidad” del sistema capitalista. ¿Revolución?

Alain de Benoist – Los electores del FN, de los cuales muchos provienen de clases populares, no están totalmente ciegos.

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01/12/2014

La España terminal

EVOLUCION POBLACION RURAL ESP 1991 2008 Y DENSIDAD POBL. EUROPA

por Luis Gómez – Los demógrafos dibujan en el mapa una España sin futuro, un extenso territorio del interior repartido en 22 provincias como si fuera una gran mancha oscura donde el 30% de los habitantes supera los 65 años. Es una España terminal: cuando el demógrafo Francisco Zamora calculó en 2005 cuáles debían ser las condiciones para que España tuviera en 2050 la misma estructura de población que en 2001, la mejor de las soluciones era que cada mujer alumbrara 7,5 hijos. “No hay nada que hacer”, dice ahora, casi 10 años después de aquel estudio, “salvo que haya migraciones selectivas”.

Migraciones hubo durante el periodo de bonanza que trajo a España entre seis y siete millones de extranjeros, pero el resultado final es pobre. La natalidad ha vuelto a caer (pasó de 1,4 hijos por mujer en 2008 a 1,27 en 2013) y el porcentaje de mayores de 65 apenas ha mejorado unas décimas (del 17,6% a 16,7%). No hay reposición. Y la crisis económica hará el resto. La situación es letal: cientos de pueblos caerán uno tras otro.

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03/05/2014

Dinero, dinerización y destino

15N Madrid Quema tu dinero y baila

por Germán Spano* – I. “El comercio, que ha enriquecido a los ciudadanos de Inglaterra, ha contribuido a hacerles libres, y esta libertad ha extendido a su vez el comercio, que ha sido el origen de la grandeza del Estado”. Voltaire, “Cartas filosóficas”.

“¿Libre te llamas a ti mismo? […] ¿Libre de qué? ¡Qué importa eso a Zaratustra! Tus ojos deben anunciarme con claridad: ¿libre para qué? ¿Puedes prescribirte a ti mismo tu bien y tu mal y suspender tu voluntad por encima de ti como una ley? ¿Puedes ser juez para ti mismo y vengador de tu ley?”. Friedrich Nietzsche, “Así habló Zaratustra”.

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04/03/2014

Manuel Funes Robert

MANUEL FUNES ROBERT

por Eduardo Arroyo – Le conocía aproximadamente desde hace veinticinco años. Conversé con él en incontables ocasiones, muchas de ellas por teléfono y otras tantas presencialmente, en algún que otro pequeño café. Dos o tres veces en su casa. Recibí por correo docenas de sus escritos, a menudo dedicados. Le entrevisté en video y grabé varias conferencias que, a su vez, yo mismo organicé solo o con ayuda.

Obtuve así algunos documentos dignos de análisis y de reflexión por parte de todos aquellos que quieran conocer los acontecimientos de nuestra época.

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18/02/2014

Usura

JUAN MANUEL DE PRADA

por Juan Manuel de Prada – Mientras la economía fue considerada una ‘ciencia moral’ (y, desde luego, no puede ser otra cosa, puesto que depende de las decisiones de los hombres), una de las cuestiones más debatidas por el pensamiento económico fue la usura. En cambio, cuando los moralistas fueron expulsados del pensamiento económico, se dejó de escribir y pensar sobre ella. Pero se diga o se oculte, lo cierto es que la usura se halla en el corazón del sistema capitalista (en realidad, es la gangrena de su corazón); y también en la raíz de todos los desórdenes económicos y morales que hoy padecemos.

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18/11/2013

Una reflexión a partir del Martín Fierro

PAPA FRANCISCO

por Jorge Bergoglio – (Buenos Aires, Pascua de 2002) – Lo que sigue es el mensaje que el Arzobispo de Buenos Aires dirigió a las comunidades educativas de la Capital en torno a la Pascua de 2002, y en el cual reflexiona sobre la problemática del país a partir del poema de José Hernández, Martín Fierro.

En estas líneas, Bergoglio expresaba, con la sencillez y profundidad que caracterizan sus mensajes, su idea de qué es ser una Nación: “Más allá de las palabras, más allá de la historia, verán que lo que queda latiendo en nosotros [después de leer o releer el Martín Fierro] es una especie de emoción, un deseo de torcerle el brazo a toda injusticia y mentira y seguir construyendo una historia de solidaridad y fraternidad, en una tierra común donde todos podamos crecer como seres humanos”.

En un tramo del documento el hoy papa Francisco compara el devenir de un pueblo tras un proyecto común de Nación con una peregrinación: “Salir de un lugar y dirigirse al mismo destino permite a la columna mantenerse como tal, más allá del distinto ritmo o paso de cada grupo o individuo”.

La imagen que ilustra esta nota es la reproducción de un cuadro del pintor, dibujante e historietista Enrique Breccia, que el artista realizó y donó a la Escuela nº1 D.E. 18 “Martin Fierro” de la Ciudad de Buenos Aires. Agradecemos a las autoridades del establecimiento y a la cooperadora por la autorización para reproducirlo aquí.

A continuación, el texto completo del mensaje de Jorge Bergoglio, un documento para conservar.

Una reflexión a partir del Martín Fierro

Martín Fierro, poema “nacional”

1. La “identidad nacional” en un mundo globalizado

Es curioso. Solamente viendo el título del libro, antes incluso de abrirlo, ya encuentro sugerentes motivos de reflexión acerca de los núcleos de nuestra identidad como Nación. El gaucho Martín Fierro (así se llamó el primer libro publicado, después conocido como La Ida); ¿qué tiene que ver el gaucho con nosotros? Si viviéramos en el campo, trabajando con los animales, o al menos en pueblos rurales, con un mayor contacto con la tierra sería más fácil comprender… En nuestras grandes ciudades, claramente en Buenos Aires, mucha gente recordará el caballo de la calesita o los corrales de Mataderos como lo más cercano a la experiencia ecuestre que haya pasado por su vida. Y, ¿hace falta hacer notar que más del 86 % de los argentinos viven en grandes ciudades? Para la mayoría de nuestros jóvenes y niños, el mundo del Martín Fierro es mucho más ajeno que los escenarios místico-futuristas de los comics japoneses.

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14/05/2013

El mapa del mundo: el regreso de la geopolítica

AJEDREZ MUNDO

por CEES* – La globalización, el cambio climático y el auge de Asia son algunas de las razones que han vuelto a poner de actualidad este concepto. Durante casi medio siglo, la teoría geopolítica estuvo prácticamente prohibida. En la Unión Soviética a esta rama de la ciencia se la tachaba de “burguesa”. En Occidente era tenida por políticamente incorrecta y, por lo general solo mostraban interés por ella los profesores de provincia sin ninguna oportunidad de entrar en el establishment.

La geopolítica también se vio afectada por las armas nucleares, que hicieron mucho para acabar con su hija militar y política, la geoestrategia, y para hacer de la guerra un instrumento mucho menos conveniente y mucho menos moralmente aceptable de la política.

La situación comenzó a cambiar con la llegada del nuevo siglo y hoy el uso de la geopolítica se ha vuelto a normalizar y ha recuperado rápidamente su legitimidad y corrección política.

No hay una única definición de geopolítica. Pero en términos generales se puede describir como la ciencia que investiga el vínculo entre la política exterior, las relaciones internacionales y el entorno geográfico y natural.

La recuperación del término y la disciplina académica que lo sustenta es interesante en muchos sentidos. Detrás de su renacimiento se encierran nuevas realidades.

17/11/2012

Desde la Filosofía. “¿Qué herramienta tenemos a nuestra disposición para reparar la vida comunitaria?…”

por Juan Bautista Fuentes“¿Qué herramienta tenemos a nuestra disposición para reparar la vida comunitaria? Pues la solución es muy sencilla: adoptar una actitud ante la vida tan humilde que consista básicamente en el agradecimiento.”

Muchas gracias por haberme invitado para estar aquí. Yo no conocía esta universidad y para mí es un placer estar con todos ustedes. Es muy difícil cuando a una persona que se dedica a la filosofía le dicen que en diez minutos exponga, desde la filosofía, su idea del sentido de la vida. Sin embargo, si he venido es porque me voy a atrever a hacerlo. Son varios, distintos y contradictorios los caminos que podrían seguirse. A mí se me ocurrió éste que creo que es uno entre otros. Pero por lo menos es tan defendible como cualquier otro.

Voy a leer un breve texto, ahora lo contextualizaré, y luego voy a comentarlo. El texto es de un manual muy sencillo y admirablemente bien hecho de la historia de la filosofía, de Rafael Gambra, que fue filósofo español, fallecido hace pocos años. El librito se llama “Historia sencilla de la filosofía”. En el último capítulo del libro se plantea el destino de la filosofía en una sociedad como ésta. La pregunta por el destino de la filosofía yo aquí la podría hacer equivalente al destino del sentido de la vida en una sociedad como ésta. Por tanto mi comentario va a ser muy histórico y muy inmanente. Pero creo que no está alejado de los problemas antropológicos de fondo.

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11/11/2011

Entrevista con Alain de Benoist. Presente y futuro de una civilización fatigada. La perspectiva disidente.

Disenso – 10/10/2011 – Siguiendo con el ciclo de entrevistas, en esta ocasión contamos con el aporte de Alain de Benoist, célebre pensador francés, prolífero ensayista del campo disidente y principal exponente de la llamada “Nueva Derecha”. A su cargo está la redacción de las revistas Nouvelle École y Krisis, así como también es habitual colaborador de la revista Éléments, de la cual es miembro fundador. Desde ya nuestro agradecimiento por su atenta colaboración.

Disenso: Gran parte de su obra la dedicó a la crítica del liberalismo. Su país, Francia, se encuentra, por así decirlo, en uno de los epicentros físicos de la construcción filosófica y política liberal. Nos gustaría saber cómo conceptualiza Ud. el complejo de ideas liberales y cómo afectaron estas ideas, en su opinión, el curso de la historia Europea y Occidental.

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03/06/2009

Decrecimiento.

por Clément Homs (*)

El “decrecimiento” es percibido como una consigna más que como un programa consistente o como un proyecto de sociedad. Los debates en el seno de estructuras asociativas que van apareciendo poco a poco se preguntan sobre el sentido mismo de este término un tanto ambivalente: por una parte constatamos a la vez la carga radical de emotividad y de reacción reveladora en nuestro imaginario que suscita su utilización; por otra parte constatamos igualmente, la incomprensión y el malentendido sobre el verdadero objetivo que suscita este término. En resumen, diremos que “decrecimiento” es un movimiento naciente pero que a la vez está calando en la sociedad aunque también sufre mucha incomprensión e incluso un rechazo radical [1] . El debate sobre la utilización de este término, iniciado en el seno del movimiento, continua, lo que pudiera desembocar en una reformulación del término (quizás bajo el nombre de “política de civilización” como lo defiende E. Morin por ejemplo, utilizándolo para oponerlo a lo que Besson-Girard llama la “descivilización material” [2]. Sea como sea, el término “decrecimiento” tiene el mérito de hacer reaccionar y atacar en su núcleo duro, en el ojo del huracán, a la “mega-máquina” capitalista, es decir, a la ideología irreal del crecimiento infinito del PIB, del petróleo y de la propaganda publicitaria. Hay que recordar desde el principio, para evitar todo malentendido, que al hablar de decrecimiento lo referimos al crecimiento del PIB y no al sentido metafísico que comúnmente lo damos al término de “crecimiento”. Los objetores del crecimiento no combaten el sentido metafísico del término crecimiento (crecimiento espiritual, crecimiento de los vínculos sociales, crecimiento del individuo que da lugar al arte, la música, la gran cultura, la ética, la religión). Proponemos, inversamente al crecimiento del PIB, la rabiosa intensificación de la auto-realización de la vida en cada uno de nosotros, de “ser uno mismo”, de este “crecimiento interior y estar contento consigo mismo” que conforma nuestras ansias vitales. Porque esta vida frugal, convivial, intensa, que desborda de vitalidad misma no se puede confundir con el objetivo del saber científico. Porque a esta vida no le da sentido la biología, sino que le da sentido una vida verdadera, es decir una vida que transcurra sin distancia ni diferencia con nuestra infinita ansia interior [3]. Este punto es fundamental para evitar que a los objetores del crecimiento se nos etiquete de “reaccionarios”, “vichystas”, “prehistóricos”, o incluso como partidarios de un “retorno a la edad de piedra”…Insistamos: lo que criticamos es el Becerro de Oro de la ubicuidad planetaria pero también de la izquierda tradicional, que es la creencia en la virtud benefactora (en el sentido material, existencial e incluso moral) del aumento del PIB. El crecimiento del PIB no implica ni “felicidad perpetua”, ni progreso moral, ni embriaguez vital en sí misma. ¡Y sin embargo esto es lo que nos han venido prometiendo todos los Adam Smith de la Tierra desde el siglo XVIII…y aun hoy prometen todos los discursos patronales, publicitarios y políticos tanto de la derecha como de la izquierda!.

Las leyes que guían nuestra acción no son las leyes del mercado, de la matemática, de la biología o de los cuerpos celestes, sino que son las leyes estéticas de la sensibilidad, las leyes del don, de la imitación, de la simpatía y de la empatía, las leyes de la ética y de la responsabilidad que tienen su fundamento en “el-mundo-sensible-de-la-vida” (vida no en un sentido biológico sino en el sentido fenomenológico). Nosotros no somos por tanto ni “tecnófobos” ni “anti-científicos”, sino que criticamos la ciencia que se considera sola en el mundo y que se comporta como tal al convertirse en técnica. Defendemos la vuelta al momento histórico que precedió a la conmoción ontológica que supuso que la acción dejara de obedecer a las prescripciones de la vida para someterse a los principios de la eficacia [4]. Lo que combatimos, no es la ciencia o la técnica (lo que sería un tanto absurdo), sino esta creencia según la cual la ciencia es el único forma de acceder al conocimiento [5]. Para nosotros, junto al saber científico, también hay un lugar para el saber de la vida en sí misma.

Si observamos la genealogía intelectual de las ideas sobre el decrecimiento, vemos que el primero en utilizar este término fue un alumno de Schumpeter, el economista de origen húngaro Georgescu-Roegen. El término “decrecimiento” del PIB, proviene directamente de la bio-economía, del que fue fundador; no se trata entonces de un slogan vacío ni se cae por su propio peso como un pájaro ya muerto al salir de su cascarón…Georgescu-Roegen funda la bio-economía al transferir los principios de la termo-dinámica a la ciencia económica [6]. Su tesis principal es que la reflexión sobre los objetivos de la economía (ya sea esta de orientación clásica, keynesiana, marxista…), es decir la ciencia económica en su sentido más amplio, descansa desde sus raíces sobre lo impensado de su propio fundamento: la materialidad de lo existente. La economía, denominada según la propia etimología griega del término como “ciencia de las leyes del lugar”, abstrae totalmente de la realidad la finitud de la naturaleza. La ciencia económica desde sus inicios se coloca en la vía inmaterial apartando por completo la materialidad ecológica. La realidad tal y como es pensada por los economistas (marxistas, liberales, neo-keynesianos…) es fundamentalmente una realidad social y económica. Este “monismo ontológico” [7] conforma hoy en día todo el espacio intelectual del que se nutren todas las ciencias humanas, económicas, sociales, independientemente de sus tendencias y divergencias internas.

El hecho de abstraer la finitud de la naturaleza, entraña pronto un nuevo imaginario del crecimiento sin límite, la idea según la cual siempre podremos tirar sobre el “capital natural” (¡y sin embargo finito!): es la ideología productivista, que no se limita al propio capitalismo occidental, sino que se extendió también al “capitalismo burocrático” (en expresión de G. Debord), es decir al comunismo real.
Hoy en día esta tensión entre la ciencia económica y la naturaleza, desembocará o ya ha desembocado, en el expolio/estrago del Planeta. La tesis en boga y ya predominante cuando se citan los grandes del capitalismo está ya consensuada, y es que no hay necesidad de salir del sistema económico, de cambiar las estructuras de nuestra vida cotidiana, sino que habrá que utilizar la técnica y la ciencia (y sin embargo fuente misma de nuestro desequilibrio actual cuando son consideradas como el único medio de acceder al saber) para permitir que este sistema muerto que es la organización actual de nuestras sociedades, sobreviva. Es la tesis del desarrollo sostenible [8]
El mensaje fundamental que aporta la tesis del decrecimiento en la actual escena política, y sin el cual no estaría del todo claro la razón de ser de tal movimiento, es el de rebelar la aporía de las “falsas buenas soluciones” del desarrollo sostenible. Por tanto avanza la tesis del “efecto rebote” al criticar la trampa que supone el ahorro realizado con las energías alternativas (bio-carburantes…): el efecto del crecimiento del volumen es más importante que la reducción de la fuente del factor de contaminación. La utilización de energías alternativas en una sociedad de crecimiento es contra-productivo, y no hará más que aumentar el volumen global de contaminación emitida. El problema del desarrollo sostenible es que es un verdadero y trágico engañabobos, porque no es capaz de vislumbrar que el crecimiento anula por completo, por efecto del volumen, los efectos positivos de sus directivas. Las soluciones científicas y técnicas son por tanto un engaño porque no son nunca suficientes. Lo peor es que las reducciones en origen de los factores de polución que se realizan, son perdidas debido al incremento del volumen de los factores de producción reducidos: es el efecto contra-productivo que anula los efectos beneficiosos conseguidos. Con el desarrollo sostenible se consigue dar rienda a los excesos tecno-científicos que nos llevan a la catástrofe ecológica mayor y/o al “accidente integral” [9]. El decrecimiento lanza la idea de que no es solamente necesario cambiar el nivel de los factores de polución en origen (tesis del desarrollo sostenible y hoy en día del capitalismo internacional), sino que sobre todo es necesario cambiar nuestros modos de vida en lo concreto de cada acto, de cada saber-hacer cotidiano (praxis), ligando por tanto su proyecto al situacionismo, que no tenía otro fin como tal, que el de transformar los elementos de la vida cotidiana en un sentido revolucionario [10]. Por tanto no solo necesitamos derrocar al capitalismo, necesitamos también una “inversión civilizacional” (E. Morin). ¡No nos hace falta solamente una política, sino también una meta-política!. Una gran transformación de nuestros imaginarios.

Georgescu-Roegen no es ni de lejos, el único intelectual precursor del decrecimiento. Otras figuras de proa del movimiento han sido por ejemplo Karl Polanyi (la Gran Transformación), Marcel Mauss (el paradigma del don), Pierre Clastre (la sociedad contra el Estado), Ivan Illich (sobre la educación, el desarrollo, la técnica…), Jacques Ellul (sobre la técnica, sobre las estrechas relaciones entre el anarquismo y el cristianismo), Edgar Morin (sobre la ambivalencia del progreso), François Partant (sobre el desarrollo), Bernard Charbonneau (sobre la adaptación/desadaptación a un territorio), André Gorz (sobre Illich, la ecología política y la economía de lo inmaterial), Serge Latouche (sobre el antiutilitarismo), Alain Gras, Mario Buonatti, Gilbert Rist, Pierre Rabhi, Marie-Dominique Perrot, Jacques Grinewald…El decrecimiento nace de la crítica al desarrollo que es la crítica a las políticas de desarrollo entre los años 1950-1970 en los países “sub-desarrollados”. Después de 1992 cuando el concepto de “desarrollo sostenible” se ratifica en la cumbre de Río, las críticas al desarrollo han reconocido en este nuevo concepto, una mutación ecológica del concepto de desarrollo: de ahí la consigna proferida: “¡Abajo la impostura insostenible del desarrollo sostenible!”

Este movimiento [11] nacido en muchos casos de una corriente “tercermundista” crítica sobre sí misma, se ha propuesto sobrepasar la propia crítica al capitalismo para hacer una crítica de las políticas de desarrollo [12], o como afirma E. Morin, de la civilización misma.
Hoy en día, una parte del movimiento ecologista radical nacido de la crisis suscitado por el balance de participación de los Verdes en la Izquierda plural, ha sabido hacer fructificar este nuevo movimiento radical y sin concesiones a los poderosos. Un poco por toda Francia, grupos de “objetores del crecimiento” se constituyen en “talleres” de reflexión, que comparten e intercambian para subvertir en lo concreto los deseos comunes evitando radicalmente las redes de producción y de distribución capitalista. Es el caso del movimiento A.M.A.P. en Francia o la constitución de huertos ecológicos colectivos en las afueras de las ciudades. Allí se están produciendo experiencias de auto-producción realizadas por mediación de empresas cooperativas de auto-gestión o de comunidades agrícolas. Un poco por todos los lados, los objetores del crecimiento practican la simplicidad voluntaria, una forma de sobriedad expresada en su forma de consumo. Esta estrategia seguida por el movimiento, es la del “aquí y ahora” del saber hacer de cada uno, y no el de un hipotético retorno a cualquier forma de sentido de la historia [13], lo que por lo demás acerca a los objetores del crecimiento con la corriente del “socialismo primitivo” de comienzos del siglo XIX [14]
El decrecimiento se ajusta al proyecto de eco-democracia de Takis Fotopoulos [15], de Raimon Panikkar [16] y de Alberto Magnaghi [17], tratando de desarrollar la utopía local mediante una revitalización del espacio concreto de nuestras vidas a través de una democracia de proximidad constituida en términos de “demos” y de “bioregiones”. Aunque por el momento, como afirma Takis Fotopoulos, “presentarse a las elecciones locales nos da la oportunidad de cambiar a la sociedad desde abajo, que es la única estrategia verdaderamente democrática, frente a los métodos estatistas (que se proponen cambiar la sociedad desde lo alto amparándose en el poder del Estado) y los contactos con la denominada “sociedad civil” (que no pretenden nunca cambiar el sistema).

[1] En relación al término “decrecimiento”, ver el artículo de Paul Ariès “La décroissance, un mot obus” en La Décroissance, n°26, avril 2005.
[2] Jean-Luc Besson-Girard, “Decrescendo cantabile. Pour une décroissance harmonique”. 2005 Parangon.
[3] Una vida fenomenológica de principio a fin que dirían los filósofos.
[4] Profundizar al respecto con los análisis de Ellul.
[5] Aquí nos remitimos a los trabajos del filósofo francés Michel Henry y especialmente su obra “La Barbarie”, Puf 2005, y más en profundidad podemos estudiar sobre la ciencia la obra de Edmund Husserl, La Crise des sciences européennes et la phénoménologie transcendantale,Gallimard 1989.
[6] Una presentación original del punto de vista de la obra de Georgescu-Roegen, la tenemos en «Nicholas Georgescu-Roegen ou l’invention de la bioéconomie» de Philippe Dulbecco y Pierre Garroustedans Problèmes économiques de enero 2005, p.41-48.
[7] Es decir, este esencialismo unilateral de lo que es “en sí mismo”.
[8] Pero aun peor que la tesis del desarrollo sostenible es la que afirma la necesidad de adaptarse al calentamiento global sin ninguna voluntad de cambiar el rumbo de las cosas. Nuestro amigo Yves Copoens, como parte de la comunidad científica tras el informe de la ONERC (Observatorio Nacional sobre los Efectos del Recalentamiento Climático) del 24 de junio del 2005 (Un climat à la dérive: comment s’adapter), se ha convertido a esta nueva corriente sin ningún atisbo de voluntarismo político. Si hace más calor y si los paisajes mediterráneos se desertizan, ¡tendremos que pensar en ponernos mas crema solar!
[9] Hacemos aquí referencia a la obra de Paul Virilo “La velocidad de la liberacion” Manantial, Buenos Aires, 1995.
[10] ver G. Debord, «Perspectives de modifications conscientes de la vie quotidienne » en la revista Prétentaine n°4 de mayo de 1995.
[11] Para ver los sitios web en internet que gravitan en torno al decrecimiento, consultar la siguiente página de vínculos.
[12] Existe una presentación muy pedagógica e inteligente sobre las críticas existentes a la ideología del desarrollo, que se puede descargar desde aquí.
[13] Una aproximación revolucionaria al decrecimiento en “Ecofascismo o ecodemocracia” en Le Monde Diplomatique noviembre 2005.
[14] Sobre este asunto recomendamos el libro de Jean-Claude Michéa, “El callejón de Adam Smith. Sobre la imposibilidad de superar al capitalismo por la izquierda”, Editions Climats.
[15] Takis Fotopoulos, “Vers une démocratie générale, Une démocratie directe, économique, écologique et sociale”, Seuil, Paris, 2001. También cuenta con su propio sitio web Réseau International pour la Démocratie Inclusive.
[16] Raimon Panikkar, “Politica e interculturalita”, L’Altrapagina, Citta di Castello, 1995.
[17] Alberto Magnaghi, “Le Projet local”, Mardaga, Bruxelles, 2003.

(*) Clément Homs es activista e intelectual del decrecimiento en Francia.

Texto extraído de: El Grano de Arena

 

 

 

02/06/2009

Decrecimiento y progreso.

por Alberto Buela

Hemos sostenido en un artículo reciente que: “La idea de progreso, según nuestra opinión, tiene que estar vinculada a la idea de equilibrio de los efectos. Progreso en la medida en que las consecuencias o efectos del mismo se equilibran de tal forma que puedo realizar nuevos progresos sin anular los efectos del primero”.[1]

Queremos ahora profundizar en la relación entre decrecimiento y progreso, pues nos encontramos con dos hechos indubitables y evidentes, pero que al mismo tiempo se presentan como contradictorios. Por un lado tenemos la acumulación masiva de datos que muestran el desquiciamiento de los ecosistemas planetarios y el deshilachado del tejido social de la naciones tanto pobres como opulentas. Y por otro, el ansia y la tendencia natural del hombre al progreso. ¿Cómo compaginar estos dos hechos irrecusables por evidentes?

Si bien la idea de decrecimiento fue manejada por el anarquismo clásico, como los luddistas que destruían las máquinas al comienzo de la revolución industrial y reclamaban menos horas de trabajo para el estudio y la formación personal, esta idea fue enunciada por primera vez por el mejicano Ivan Illich por los años 60 cuyo apotegma fue: Vivir de otro modo para vivir mejor. A él le siguieron pensadores como Nicholas Georgescu y su propuesta de límites al crecimiento económico, Jacques Ellul que en 1981 proponía no más de dos horas de trabajo diario, para concluir en nuestros días con los trabajos del reconocido sociólogo Serge Latuche: Por una sociedad del decrecimiento (2004) y del ingeniero mejicano Miguel Valencia Mulkay: La apuesta por el decrecimiento (2007). Acaba en estos días de publicar el pensador Alain de Benoist Demain la décroissance. Penser l’écologie jusqu’a bout (Edite, 2007).

Se parte de la base que el crecimiento económico por el crecimiento mismo lleva en sí el germen de su propia destrucción. El límite del crecimiento económico lo está dando el inminente colapso ecológico. Hoy desaparecen 200 especies vegetales y animales diariamente. De modo tal que el crecimiento económico comienza a encontrar límites ecológicos (el calentamiento de la tierra, el agujero de Ozono, el descongelamiento de los Polos, la desertificación del planeta, etc.)

Es que la sociedad capitalista con su idea de crecimiento económico logró convencer a los agentes políticos, económicos y culturales que el crecimiento económico es la solución para todos los problemas. Así hoy el progresismo político ha rebautizado con los amables nombres de “ecodesarrollo”, “desarrollo sustentable”, “otro crecimiento”, “ecoeficiencia”, “crecimiento con rostro humano” y otros términos, que demuestran que este falso dios está moribundo.(2)

A contrario sensu de esta tesis el inimputable de George Bush sostuvo el 14/2/2002 en Silver Spring ante las autoridades estadounidenses de meteorología que: “el crecimiento económico es la clave del progreso ecológico”. En realidad el pensamiento ecológico se va transformando sin quererlo en subversivo al rechazar la tesis de que el motivo central de nuestro destino es aumentar la producción y el consumo. Esto es, aumentar el producto bruto interno-PBI de los Estados-nación.

La idea de decrecimiento nos invita a huir del totalitarismo economicista, desarrollista y progresista, pues muestra que el crecimiento económico no es una necesidad natural del hombre y la sociedad, salvo la sociedad de consumo que ha hecho una elección por el crecimiento económico y que lo ha adoptado como mito fundador.

El asunto es ¿cómo dejar de lado el objetivo insensato del crecimiento por el crecimiento cuando éste se topa con los límites de la biosfera que ponen en riesgo la vida misma del hombre sobre la tierra? Y ahí, Serge Latuche tiene una respuesta casi genial: avanzar retrocediendo. (3). Es decir, seguir progresando desactivando paulatinamente esta bomba de tiempo que es la búsqueda del crecimiento económico si límites. Y para ello hay que comenzar por un cambio en la mentalidad del homo consumans como designó nuestro amigo Charles Champetier en el libro homónimo, al hombre de hoy.

Sabemos de antemano que esto es muy difícil pues la sociedad mundial en su conjunto a adoptado la economía del crecimiento y vencer a los muchos se hace cuesta arriba, pues como afirmaba el viejo verso del romancero español:
Vinieron los sarracenos
Y nos molieron a palos,
Que Dios protege a los malos
Cuando son más que los buenos
.

El establecimiento de una sociedad del decrecimiento no quiere decir que se anule la idea de progreso (4) sino que se la entienda de otra manera, tal como propusimos al comienzo de este artículo. Hay que dejar de lado de una vez y para siempre la idea de progreso indefinido tan cara al pensamiento ilustrado de los últimos tres siglos. Porque sus consecuencias nos sumieron en este estado de riesgo vital que estamos viviendo hoy todos los hombres sin excepción. Debemos superar los aspectos nocivos de la modernidad en este campo, y sólo podemos hacerlo con una respuesta postmoderna que lleve un anclaje premoderno. Por ejemplo, rompiendo el círculo del trabajo para volver a trabajar intentando recuperar, no la pereza como afirma Lafargue, ni la diversión como afirma Tinelli, sino el ocio= la scholé= la scholae= la escuela, esa capacidad tan profundamente humana y tan creativa que nos hace a los hombres personas.

No es tan difícil restablecer en economía el principio de reciprocidad de los cambios tanto entre los hombres en el intercambio de mercaderías como entre el hombre y la naturaleza, volviendo a pensar a la naturaleza como amiga. Ese principio de reciprocidad que morigere la salvaje ley de la oferta y al demanda. Si no lo hacemos se encargará con su fuerza interna de mostrárnoslo la propia realidad de las cosas, con la fuerza cruel que impone la pedagogía de las catástrofes.

[1] Dos ideas distintas de progreso, octubre de 2007.
[2] Miguel Valencia Mulkay: La apuesta por el decrecimiento (2007).
[3] Serge Latuche: Por una sociedad del decrecimiento (2004).
[4] Tampoco decrecer significa que se niegue el derecho a la vida, sobre todo de los pobres, como sostienen algunos eugenetistas y controladores de la natalidad.

Texto extraído de: Bitácora PI