Posts tagged ‘Corporación Estado’

07/05/2015

El nuevo orden de Estados Unidos

EEUU NUEVO ORDEN

por Tom Engelhardt – ¿Alguna vez han asumido una tarea para la que no se sentían preparados solo porque sabían que alguien tenía que hacerla? Tomen este artículo como un ejemplo de ello, y permítanme que sintetice lo que yo entiendo: basándonos en la evolución de nuestro mundo post-11-S, podríamos estar ante el nacimiento de un nuevo sistema político estadounidense y de una nueva manera de gobernar para los que, de momento, no tenemos nombre.

Y esto es lo que me resulta extraño: la prueba de ello, aunque incipiente, está por todas partes y aún así, es como si no pudiéramos soportarla o encontrarle sentido, como si ni siquiera pudiéramos admitirla.

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18/02/2014

El estado del Poder Corporativo: más concentración de riqueza e impunidad. Reflexiones sobre el poder de las corporaciones

SOLDADO MARCAS CAPITALISMO

por Brid Brennan – El Informe Estado del Poder 2014 [1] de TNI revela que en el último año, las empresas transnacionales (ETNs), especialmente los bancos y la industria de gas natural y petróleo, continuaron beneficiándose extraordinariamente de la crisis económica y financiera mientras que los pueblos pagan el costo. A pesar de su responsabilidad por las crisis financiera y ecológica, los paquetes de rescate y de “austeridad” trabajan para beneficiar al 0,001%, restringir la renta y aumentar la presión sobre el 99%.

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07/02/2014

La nueva normalidad

SANTIAGO NIÑO BECERRA

por Santiago Niño Becerra – En el 2010 empezó a usarse un concepto que rápidamente fue retirado de la circulación: la ‘Nueva Normalidad’.

Algunas previsiones apuntaban a que podía evolucionarse hacia una situación de muy bajo crecimiento, muy elevado desempleo estructural, muy alta desigualdad, reducción en el estándar de vida de la mayoría…, una situación que, al tornarse permanente, pasaría a ser lo habitual convirtiéndose en la ‘nueva normalidad’ al ser inevitable otro escenario.

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21/10/2013

La tendencia global que cambiará el mundo. Londres y la ciudad estado: “Somos una urbe de primera en un país de segunda”

CIUDAD ESTADO

por Esteban Hernández – La división del mundo entre ganadores y perdedores surgida a raíz de las dinámicas globalizadoras y de la crisis económica que las ha acentuado suele realizarse en términos de grandes zonas geográficas (los BRIC son los vencedores, Europa la que se debilita, Alemania sale reforzada, los PIIG muy empobrecidos, etc.), pero la realidad va más allá de estas lecturas simplificadoras. Una serie de ciudades globales (Nueva York, Tokio, París, Frankfurt, Zúrich, Ámsterdam, Los Ángeles, Sidney o Hong Kong) son las que más beneficiadas han resultado en este nuevo contexto, ya que se han convertido en los principales centros comerciales y financieros del mundo y han recogido para sí gran parte del capital, del talento y de las ventajas que traen las interconexiones veloces.

En este nuevo contexto, el caso de Londres es altamente significativo, toda vez que se ha convertido en la capital mundial del capital. Inversores de todas partes fijaron sus oficinas en la City atraídos por el idioma, la estabilidad política, sus instituciones jurídicas, una débil regulación y una zona horaria que permite que las empresas operen en tres mercados 24 horas sobre 24. Muchos magnates trasladaron su residencia en Londres, y nuevos ricos del este encontraron en la ciudad británica el lugar ideal: tiendas de lujo, un entorno pacífico y el bienestar diario del que carecían en sus países.

Cuando la crisis anegó los mercados, hubo quien apostó por el declive de la ciudad. Como Londres era el centro neurálgico del sector financiero y se preveía que éste iba a atravesar malos tiempos, la capital británica se preparó para lo peor. Sin embargo, sus destinos quedaron ligados pero en sentido contrario al esperado: los actores financieros salieron paradójicamente reforzados de la crisis y Londres emergió con excelente salud de este nuevo envite.

London rules ok, pues. El dinero y los millonarios continúan fluyendo hacia el Támesis, la ciudad sigue siendo un centro neurálgico y se ha convertido en un imán para toda clase de cazadores de oportunidades. Londres parece ser un lugar aparte. Tan es así que muchos de sus residentes, que la ven como “una ciudad de primer nivel en un país de segunda clase”, abogan por un estatuto especial semejante al de ciudades como Singapur.

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30/08/2013

El contra-imperio: mundialización y cibernética

MUNDIALIZACIÓN Y CIBERNETICA

por Patrick Geay* – “Porque tus mercaderes eran los príncipes de la tierra, y tus sortilegios han engañado a todas las naciones”. Apocalipsis de Juan 18: 23

Por sorprendente que pudiera parecer, el hecho de que R. Guénon haya evocado al final del Reino de la Cantidad (Cap. XXXIX) el advenimiento próximo de una parodia “contra-iniciática” del Santo Imperio, no ha suscitado casi comentarios, al menos que sepamos. Hay que decir que, después de este punto, la noción de “contra-iniciación” fue deshonrada por los “guenonianos” mismos, tanto que es difícil de utilizar. No hay duda, sin embargo que, en el espíritu de Guénon, aquella coincidía, en una perspectiva escatológica perfectamente tradicional, con las “potencias de las tinieblas” que, bajo la égida del Anticristo, deben instalar en nuestro mundo su reino provisional. En este mismo capítulo, Guénon citaba entonces un tratado de San Hipólito sobre el asunto (1); evocaba también “al jefe de los awliyâ esh-Shaytân” (2) o “santos de Satán”, expresión coránica (3) que designa una contra-jerarquía espiritual presidida por el Dajjâl (el Impostor), reflejo invertido (4) de la jerarquía iniciática suprema (5). Esto no impidió que la visión de Guénon fuera claramente asimilada a un “conspiracionismo” (6), lo que hoy en día tiene directamente por efecto situar ese capítulo de su obra en el campo bastante mal frecuentado de los teóricos del complot, de los que a menudo se mofan, no sin razón, los historiadores profesionales. Pero eso es olvidar que detrás de los pseudo-complots de los que era consciente Guénon, como el de los Protocolos de los sabios de Sión de los que ha hablado ocasionalmente (7), existen realmente auténticos complots. Puede pensarse, en este sentido, que prácticamente toda la literatura conspiracionista que, desde Barruel, se ha diversificado mucho, no sirve más que para enmascarar la verdadera realidad asociando, más o menos conscientemente, observaciones válidas sobre la existencia de tal organización a falsas o delirantes interpretaciones haciendo casi imposible el enfoque de estas cuestiones.

Estando el terreno minado, es indispensable para nosotros precisar que abordamos este dominio, inhabitual a LRA, desde un óptica que sobrepasa completamente las divisiones políticas, a la cual el mismo Guénon era extraño. (8). Conocemos la vieja propensión de la derecha tradicionalista (pagana o religiosa) en denunciar una pretendida cábala judeo-masónica contra la nación, derecha contra-revolucionaria de la que el anti-capitalismo (9) se reencuentra en los socialistas hostiles al liberalismo (por otras razones) como en los anarquistas y algunos ecologistas. Ahora bien, pasa que el cuestionamiento legítimo a las grandes organizaciones favorables a la economía liberal no se ha emprendido desgraciadamente hasta ahora más que por medios extremistas muy poco recomendables. A título de ejemplo, las obras tratando sobre la Trilateral emanan casi todos de estos últimos (10). Encontramos la misma traza inesperada sobre Internet, donde el conspiracionismo está muy implantado, ¡en los sitios consagrados a la ufología! El grupo Centinela, por ejemplo, fundado en 1996, menciona con frecuencia a J. Bordiot, H. Coston y Lectures Françaises a propósito del Bilderberg, ¡todo sosteniendo paralelamente el origen extraterrestre de Jesús (http://ovnis.free.fr/occulte.htm)! No buscamos aquí explicar las causas de este género de asociación como mínimo extraña, este preámbulo intenta mostrar simplemente a qué punto la idea de complot está actualmente parasitada quizá expresamente.

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08/05/2013

La corporación-Estado

ANDREI FÚRSOV

por Andrei Fúrsov Andreyfursov.ru – Informe presentado en la reunión del Club “Plaza Roja”.

El siglo XX trajo muchos cambios. Han aparecido muchas cosas nuevas, pero a muchas otras se las ha llevado el viento de la historia. Imperios enteros han desaparecido, clases enteras han abandonado o están abandonando el escenario histórico: el campesinado en la primera mitad del siglo XX, la clase obrera en la segunda mitad, la clase media a finales del siglo XX. Graves problemas sufren las instituciones sin las cuales es difícil imaginarse el mundo contemporáneo y, en primer lugar, la nación-estado [N. del autor: nation-state. En Rusia a menudo traducen este término con poca fortuna como “Estado nacional”).

A lo largo de los últimos dos decenios, a medida del avance del proceso denominado globalización, en Occidente han empezado a hablar de la “oxidación”, “derretimiento” (fading away of), “marchitamiento-desecamiento” (withering away) o incluso de la desaparición de la nación-Estado. Esta cuestión en realidad ya ni se discute. Se discute sobre otro asunto: ¿qué sustituirá a la nación-Estado? Unos (S. Huntington) consideran que será la civilización; otros que el gobierno mundial, oficial o entre los bastidores; unos terceros (M. Hardt y A. Negri) que una especie de imperio sin centro; unos cuartos (K. Ohmae, autor de los bestseller Mundo sin fronteras y Decadencia de las naciones-Estado y auge de las región-economías) que serán las región-economías.

La única manera correcta de plantear y discutir la cuestión sobre qué es lo que ocurre con la nación-Estado es dentro del contexto del desarrollo del sistema capitalista a largo plazo, es decir, en base a los principios del historismo y enfoque sistémico, lo cual automáticamente supone la necesidad del planteamiento teórico. Durante los últimos decenios con el derrumbe del comunismo soviético y, naturalmente, del marxismo oficial ha desaparecido o se ha debilitado considerablemente el interés por el conocimiento teórico, que objetivamente exige tanto una preparación especial como mucha mayor erudición que los estudios simplemente empíricos, y además mucha mayor tensión intelectual. Hoy, son populares sencillos (por no decir miserables), case studies empíricos, el así llamado “análisis multifactorial” etc., donde el principal acento se pone sobre el trabajo con “el material”, con los “hechos científicos”, como si el hecho científico fuera un trozo separado de la realidad y no un tipo de conocimiento que sólo adquiere el estatus científico dentro del marco de la teoría científica. Como dice el magnífico biólogo norteamericano Stephen Jay Gould, “Science is not about facts, it is about interpretations and generalizations”. En mi opinión, es el único enfoque correcto, basado en el nominalismo (justamente de él ha crecido la nueva gnoseología europea, precisamente dentro de su cauce trabajaron hombres tan distintos como Ockham, Descartes, Marx, Max Weber y otros). El principal criterio de lo científico es la definición de los términos y conceptos: “Il faut dé finir le sens des mots”, como le gustaba decir a Descartes. Por eso para analizar el problema del destino histórico del estado comenzaré por definir el término “Estado”.

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