Posts tagged ‘Civilización burguesa’

12/02/2016

El Nuevo Orden del Mundo (NOM)

JOSE JAVIER ESPARZA

por José Javier Esparza(Publicado en 1997 como capítulo de su “Curso General de Disidencia”, Editorial El Emboscado).

¿Qué es el Nuevo Orden del Mundo? Podemos decir que el Nuevo Orden del Mundo es el espíritu de nuestro tiempo, el aire que respiramos, la atmósfera política e ideológica que envuelve nuestras vidas, tanto colectivas como individuales.

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04/09/2015

¿Qué alternativa al mundo burgués?

ALAIN SORAL

por Alain Soral(Alocución pronunciada en Villepreux, el sábado 08 de septiembre de 2007).

Burgués… Ayer, digamos hasta el final de los años 70, la palabra burgués era considerada como un insulto, tanto por el prolo [1] como por el artista o el aristócrata venido a menos. Hoy desapareció del vocabulario en beneficio de los ricos, de las celebridades, de la jet set, probando así que el dinero y los valores que lo acompañan ya no son vergonzosos o sospechosos.

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30/11/2013

Burguesía de ayer… burguesía de hoy. Nacionalismo de ayer… nacionalismo de hoy.

BURGUES

por Pepe López – De la misma forma que podemos clasificar tres tipos de capitalismo (capitalismo mercantil, capitalismo industrial y capitalismo financiero) que corresponden a fases distintas donde predomina uno u otro, se pueden identificar tres tipos de burguesía: burguesía conservadora, burguesía progresista y burguesía hedonista.
Por mucho que lo ignore la masa burguesa, y por mucho que lo nieguen los llamados nacionalistas «revolucionarios» o «socialistas», el nacionalismo ha nacido, ha crecido y se ha desenvuelto estrechamente con la burguesía, y por tanto, ha venido nutriéndose, adaptándose o siendo condicionada por el tipo de «clientela» o «plantilla» burguesa que predomina en cada fase.

Tanto antes como ahora podemos reconocer sin mucha dificultad a los nacionalismos por su egoísmo ciego, por su exclusivismo intransigente, por su voluntad cruda de poderío, por fomentar constantemente el antagonismo entre naciones, etnias o territorios, y suscitar permanentemente querellas, confrontaciones y guerras entre los pueblos.
Pero antes, al menos, podían reconocerse unos nacionalismos que también defendían la dignidad de una diferenciación nacional (virtual o real) y afirmaban una identidad propia más o menos definida (presente, deseada o mítica), por lo que no necesitaban constantemente denigrar a otros pueblos. Lo hacían, sí, pero no insistían siempre (o al menos no únicamente) en atacar o denigrar al Otro, a los señalados como diferentes. Porque, además, en la defensa de esas identidades propias, los nacionalismos solían incorporar como parte de sus naciones correspondientes, bien los valores laboriosos y ahorrativos que compartía con la burguesía conservadora, bien las ideas de satisfacción y fe en el progreso de la burguesía desarrollista, o bien los valores tradicionales de honor, generosidad y valentía del viejo régimen que aún se conservaban, más o menos, en ámbitos rurales y nobiliarios, viejos valores que intentaban restaurar o «recargar».

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06/10/2013

La era de la ginecocracia

EVGUENI GOLOVÍN

por Evgueni Golovín* – Muchos libros en nuestro siglo se han escrito sobre la visión del mundo femenina, sobre la psicología femenina y el erotismo femenino. Muy pocos fueron escritos sobre los hombres. Y estos pocos estudios dejan una impresión bastante desoladora. Dos de ellos, escritos por conocidos sociólogos son especialmente sombríos: Paul Duval – “Hombres. El sexo en vías de extinción”, David Riseman – “El mito del hombre en América”. La multitud masculina de rostros variopintos no inspira optimismo. Al contemplar a la multitud masculina uno se entristece: “él”, “ello”, “ellos”… con sus discretos trajes, corbatas mal atadas… sus estereotipados movimientos y gestos están sometidos a la fatal estrategia de la más pulcra pesadilla. Tienen prisa porque “están ocupados”. ¿Ocupados en qué? En conseguir el dinero para sus hembras y los pequeños vampiros que están creciendo.

Son cobardes y por eso les gusta juntarse en manadas. Si prescindimos de las refinadas divagaciones, la cobardía no es más que una tendencia centrípeta, deseo de encontrar un centro seguro y estable. Los hombres tienen miedo de sus propias ideas, de los bandidos, de los jefes, de “la opinión pública”, de las arañas que se chupan el dinero y que lo dan. Pero las mujeres son las que más miedo les dan. “Ella” camina multicolor y bien centrada, su pecho vibra tentadoramente… y los ansiosos ojos siguen sus curvas, y la carne se rebela dolorosamente. Su frialdad – qué desgracia, su compasión erótica – ¡qué felicidad! “Ella” es la materia formada de manera atrayente en este mundo material, en el que vivimos solo una vez, “ella” – es una idea, un ídolo, sus emergentes encantos saltan de los carteles, portadas de revistas y pantallas. “Ella” es un bien concreto. El cuerpo femenino bonito cuesta caro, tal vez más barato que “La maja desnuda” de Goya, pero hay que pagarlo. Una prostituta cobra por horas, la amante o la esposa, naturalmente, piden mucho más. El lema del matrimonio estadounidense es sex for support. Las puertas del paraíso sexual se abren con la llavecita de oro. El cuerpo masculino sin cualificar y sin muscular no vale nada.

La realidad de la civilización burguesa

Aunque nos acusen de cargar las tintas, la situación sigue siendo triste. La igualdad, emancipación, feminismo son los síntomas del creciente dominio femenino, porque la “igualdad de los sexos” no es más que otro fantasma demagógico de turno. El hombre y la mujer debido a la marcada diferencia de su orientación están luchando

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