Posts tagged ‘Anti-imperialismo’

26/11/2014

Antifascismo y extrema derecha, compañeros de armas en el Donbass

por Marta Ter y Abel RiuPor considerarlo de interés para nuestros lectores, reproducimos a continuación el artículo publicado por Marta Ter (coordinadora de txetxènia.org) y Abel Riu (politólogo especializado en el espacio ex-soviético), donde se visualiza desde posiciones de extrema izquierda el cambio de coordenadas en la realidad geopolítica, dando lugar a fenómenos hasta ahora insospechados.

El pasado domingo 2 de noviembre se celebraron elecciones legislativas en las regiones del Donbass controladas por los rebeldes pro rusos, en las que se impusieron con claridad la lista “oficialista” de Aleksander Zajarchenko (Donetsk) e Igor Plotnitsky (Lugansk). A pesar del alto el fuego acordado el 5 de septiembre en el marco del Protocolo de Minsk, los combates y el intercambio de fuego siguen sacudiendo esa región cada vez más alejada de Ucrania a nivel político y afectivo.

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25/11/2013

Muere el filósofo italiano Costanzo preve

COSTANZO PREVE

El pasado día 23 de noviembre murió en la ciudad de Turín el filósofo italiano Costanzo Preve (nacido en Valenza en 1943). Filósofo marxista y profesor de historia y de filosofía de 1967 a 2002. Miembro del PCI de 1973 a 1975. En 1978 participó en la creación del Centro Studi di Materialismo Storico (CSMS).

Escribió unos sesenta libros sobre diversos temas y colaboró en numerosas publicaciones. Tras la caída del muro de Berlín participó en actividades del campo anti-imperialista contra la política norteamericana y sionista. En los últimos años apostó por la crítica transversal, colaborando por ejemplo con Alain de Benoist.

Como ha expresado Alexander Dugin en una conocida red social: “He was excellent Italian Marxist intellectual with positive attitude to the eurasianism and 4PT. Great loss. Constanzo Preve?Presente!” (“Nuestro amigo Costanzo Preve ha muerto. Era un excelente intelectual marxista italiano con una actitud positiva hacia el eurasianismo y la 4TP. Gran pérdida. Costanzo Preve – ¡Presente!).

El último número de la revista Nihil Obstat publica un trabajo de Costanzo Preve, dentro del dossier: “La izquierda. Crisis e identidad”.

Enlazamos dos vídeos, en italiano, del acto de presentación del número 2/2005 de la revista italiana “Eurasia”, que contó con la intervención, entre otros, de Alexander Dugin y del recientemente desaparecido Costanzo Preve.

Fuente: La Cuarta Teoría Política en español

15/03/2013

FEMEN al desnudo, pero demasiado al desnudo…

FEMEN

por Vladimir Sinelnikov – FEMEN: revelaciones escandalosas acerca de una organización sulfurosa. La periodista de una cadena televisiva que ha infiltrado a la organización feminista ucraniana ha descubierto detalles interesantes referentes al funcionamiento de la organización. Sus conclusiones: las militantes tienen por objetivos la publicidad y son financiadas por representantes de medios capitalistas europeos y norteamericanos.

Para comprender el funcionamiento de la asociación FEMEN, una periodista de la televisión ucraniana se integró en la organización y participó en sus acciones “a pecho descubierto” filmando lo que pasaba con una cámara oculta. Ha seguido durante varias semanas una iniciación profesional de arte escénico y relaciones públicas, aprendiendo a comportarse agresivamente para atraer la atención de los periodistas y presentarse como víctimas inocentes. Lo más importante es estar cómodas enseñando los senos al público en las manifestaciones.

La nueva recluta de FEMEN se inicia en la acción en París, donde la asociación ha abierto recientemente una oficina. Las chicas de FEMEN han venido a París para manifestarse delante del Centro Cultural Islámico de la capital francesa. Según la periodista, notaba literalmente en la piel las miradas coléricas de la gente, cuyos sentimientos religiosos eran deliberadamente ofendidos.

“La acción se desarrolló cerca del Centro Cultural Islámico y sentíamos que la masa estaba dispuesta a despedazarnos. Sólo las cámara fotográficas de mis colegas nos libraron del linchamiento”, dijo después de la manifestación.

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06/03/2013

¿Por qué Occidente odió a Chavez?

HASTA SIEMPRE CHAVEZ MILLENIUM

por Yafar S. – Venimos de Dios y vamos hacia Él. Hace algunas horas ya, dejaba este mundo el Comandante Chávez, fue un gran hombre, enemigo de los arrogantes y opresores.

Su vida, ha sido como la vida de una gran vela, que por arder e iluminar a tantos, a millones en el mundo, se ha apagado… Su trabajo comenzó hace algunas décadas, luchando desde su lugar de militar por el porvenir de su Patria, que trascendiende su propio país, era la América toda, las mismas ideas que tuvieron hombres como San Martín o Simón Bolívar fueron sostenidas por él desde siempre.

Como líder popular supo granjearse el afecto de lo más débiles, muy numerosos por cierto, y el odio de los poderosos de su Nación. Por tal motivo, el odio de la burguesía venezolana como una peste, se trasladó hacia  las burguesías vecinas, hasta que al fin casi toda la burguesía latinoamericana, anglosajona y europea lo odió, y los medios actúan bien, desinformando y gestando imágenes fantasmales, ficticias. Chávez fué a Venezuela lo que el primer Perón fué para Argentina.

Gracias a los medios masivos mundiales, controlados de una manera jerárquica y opresiva desde EE.UU y Europa occidental, Chávez tuvo siempre la imagen de ser un fanático anti-americano, nada mas alejado de la realidad… Occidente jamás le perdonó el haber expulsado al embajador de Israel de Venezuela, algo que ni los líderes de algunos países árabes se atreven a hacer… por miedo, por maldad o por complicidad, sea la historia quien los juzgue en un futuro. Fue parte del “eje del mal”, construcción discursiva made in USA que los medios adictos a las politicas atlantistas gustan de tomar prestadas, siempre apoyó las guerras justas, y las resistencias de los pueblos jóvenes ante el poder armamentístico y económico de las potencias occidentales, que pregonan los derechos humanos y la democracia, a fuerza de bombas.

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06/01/2013

Borrando países del mapa: ¿Quién hace que fallen los “Estados fallidos”? Washington se dedica a destruir una larguísima lista de países

MICHEL CHOSSUDOVSKY

por Michel Chossudovsky* – Global Research – “En todo el mundo se ha propagado un peligroso rumor que podría tener implicaciones catastróficas. Según la leyenda, el presidente de Irán ha amenazado con destruir Israel, o, para repetir la cita incorrecta: ‘Debe borrarse a Israel del mapa’. Contrariamente a la opinión general, esta declaración nunca se hizo…” (Arash Norouzi, Wiped off The Map: The Rumor of the Century Enero de 2007)

“EE.UU. ha atacado, directa o indirectamente, a unos 44 países de todo el mundo desde agosto de 1945, a algunos de ellos muchas veces. El objetivo confeso de esas intervenciones militares ha sido efectuar un ‘cambio de régimen’. Los disfraces de “derechos humanos” y “democracia” se evocaron invariablemente para justificar lo que fueron actos unilaterales e ilegales”. Profesor Eric Waddell, The United States’ Global Military Crusade (1945- ), Global Research, febrero de 2007.

“Este es un memorando [del Pentágono] que describe cómo vamos a eliminar a siete países en cinco años, comenzando por Irak y luego Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán y, para terminar, Irán”. Dije “¿Es confidencial?” Dijo, “Sí señor”. Dije: “Bueno, no me lo muestre” (General Wesley Clark, Democracy Now, 2 de marzo de 2007).

* * *

¿Quién está “Borrando países del mapa”, Irán o EE.UU.?

Durante un período que se denomina eufemísticamente “era de posguerra” –que se extiende desde 1945 al presente– EE.UU. ha atacado directa o indirectamente a más de 40 países.

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15/12/2012

Cuidado con la izquierda anti-anti-guerra

JEAN BRICMONT

por Jean Bricmont* – Desde la década de 1990 y en particular desde la guerra de Kosovo en 1999 los adversarios de las intervenciones occidentales y de la OTAN han tenido que enfrentarse a lo que se podría llamar una izquierda (y una extrema izquierda) anti-anti-guerra que reúne a la socialdemocracia, a los verdes y la mayor parte de la izquierda radical (el Nuevo Partido Anticapitalista francés[1], diversos grupos antifascistas etc.)[2]. No se declara abiertamente a favor de las intervenciones occidentales y a veces las critica (en general, únicamente en relación a las tácticas seguidas y los intereses, petroleros o geoestratégicos, que se atribuyen a las potencias occidentales),pero emplea todas sus energías en “advertir” de las supuestas derivas de la izquierda que se sigue oponiendo firmemente a estas intervenciones. Nos llama a apoyar a las “víctimas” frente a los “verdugos”, a ser “solidarios con los pueblos frente a los tiranos”, a no ceder a un “antiimperialismo”, un “antiamericanismo” o un “antisionismo” simplistas y, sobre todo, a no aliarse a la extrema derecha. Después de los albano-kosovares en 1999, les tocó a las mujeres afganas, a los kurdos iraquíes y más recientemente a los pueblos libio y sirio a los que “nosotros” tenemos que proteger.

No se puede negar que la izquierda anti-anti-guerra ha sido extremadamente eficaz. La guerra en Iraq, que se había presentado bajo la forma de una amenaza pasajera, suscitó una oposición pasajera, aunque en la izquierda solo hubo una oposición muy débil a las intervenciones presentadas como “humanitarias”, como la de Kosovo, el bombardeo de Libia o actualmente la injerencia en Siria. Cualquier reflexión sobre la paz o el imperialismo simplemente se barrió ante la invocación del “derecho de injerencia” o del “deber de asistencia a un pueblo en peligro”.

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09/12/2012

Una portavoz de FEMEN, prostituta de lujo: ¿ni putas ni sumisas?

FEMEN

Se llama Eloíse Button y es miembro de Femen Francia. En los últimos tiempos, apareció en los medios de comunicación franceses propagando un feminismo anticapitalista, anti-prostitución y pro-gay. Sin embargo, según un trabajo de investigación de Égalité et Reconciliation, se trata de una prostituta que utiliza varios pseudónimos, en diversas páginas de sexo de pago. Y cobra 800 euros. Es decir, sólo para clientes acaudalados.

Las fotografías, pese a que aparecen con el rostro cubierto de esta activista “anticapitalista”, no dejan lugar a dudas. Un tatuaje en su brazo derecho y en el hombro izquierdo, que parecen ser de los de la misma persona. La investigación ve más de 7 coincidencias entre las fotografías de la prostituta “anónima” y las de la portavoz de FEMEN, retratada en innumerables reivindicaciones y entrevistada en televisión. Por otra parte, Button asegura tener diversos diplomas en comunicación, según reza en su página Facebook, en cuyos foros ya se da por descontado que su secreto ha caído “in fraganti”.

FEMEN ha “actuado” sobretodo en Ucrania, pero también en otros países, como Francia, a través de “performances” de carácter anti-religioso y anticapitalista. Apuntan, eso sí, solamente contra el cristianismo. Las asociaciones feministas francesas, como Ni Putes ni Soumises (ni putas ni sumisas) apuntan recurrentemente también contra el islam. El credo judío nunca es blanco de la invectiva.

El financiado opaco de FEMEN quedó ya demostrado cuando un periodista ucraniana logró infiltrarse en el grupo. Calificadas por Égalité et Reconciliation como “nuevas arpías de la iconoclastia”, FEMEN emplean a menudo métodos insultantes y violentos, chocantes a la vista, y muy mediáticos.

Traducido de: Les FEMEN: ni putes ni soumises?

Fuente: Desde Canarias hasta Vladivostok

21/11/2012

La Historia se repite mientras la comunidad internacional y los organismos al uso dan la espalda a Gaza

Rayi Surani* – El Espía Digital – Gaza vive esperando la próxima fase de la ofensiva israelí, tantas veces repetida a lo largo de la Historia más reciente. Los ataques se han mantenido sin descanso durante más de tres días. Las calles están desiertas porque la gente está demasiado asustada como para moverse. Y sin embargo, hay civiles que están siendo asesinados y heridos. En estos momentos, a nuestros trabajadores de campo les resulta imposible saber las cifras exactas pues aún están luchando para documentar los ataques anteriores y los actuales.

Fuera de las fronteras de la Franja de Gaza, el mundo observa sus pantallas de televisión. Y espera. La impunidad hacia Israel, que ha impedido, a pesar de todas las resoluciones de Naciones Unidas, que los palestinos reciban de los organismos internaciones que se erigen como jueces, Justicia, tiene sus consecuencias.

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18/11/2012

Sayed Hasan Nasralá: la Batalla de Gaza es la Batalla de Todos

Yusuf Fernández – Al Manar – El secretario general de Hezbolá, Sayed Hassan Nasralá, aseguró que la respuesta palestina por medio de los lanzamientos de misiles Fayr-5, de fabricación iraní, contra Tel Aviv es un desarrollo de gran importancia en la historia del conflicto árabe-israelí.

Hablando sobre la nueva ofensiva israelí contra la Franja de Gaza, durante la conmemoración del día de Ashura en el suburbio del Sur de Beirut, el líder de la Resistencia libanesa señaló que el liderazgo israelí está cometiendo otra vez los mismos errores que 2006, cuando anticipó y afirmó haber eliminado todas las existencias de misiles en Líbano. El ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, afirmó el jueves que todos los misiles balísticos con un alcance mayor a 40 kms habían sido destruidos (por ataques aéreos). Resultó, sin embargo, que el misil iraní Fayr-5, lanzado el jueves por la tarde, posee un rango de 110 a 150 Km.

Sayyid Nasralá dijo que la ofensiva contra la Franja de Gaza ha permitido conocer el verdadero rostro de los gobiernos occidentales, especialmente el estadounidense, el británico y el francés, que afirman estar al lado de los pueblos árabes, mientras que, por otro lado, apoyan incondicionalmente a Israel.

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07/11/2012

Alain Soral

Alain Soral, nacido el 02 de octubre de 1958 en Aix les Bains (Saboya, Francia), es un conocido ensayista, escritor, sociólogo y realizador. Actualmente es director de colección en Ediciones KontreKulture y presidente de Egalité et Reconciliation. Definido a sí mismo como “intelectual francés disidente”, ha ocupado funciones políticas en el Parti Comuniste Français y en el comité central del Front National.

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02/11/2012

Millennium: conferencia “Tradición y Ortodoxia”

El viernes, 26 de octubre, en Turín, se celebró la Conferencia “Tradición y Ortodoxia”, organizado por la asociación cultural y política Millennium, en las instalaciones del Centro Culturale Italo-árabe Dar al-Hikma de la Via Fiocchetto 15. La Conferencia, precedida y seguida de momentos de convivencia, de discusión y debate entre los participantes, contó con la presencia de oradores de reconocido prestigio internacional y fue moderada por Alberto Lodi, de la Universidad de Pavía. Hubo una discreta participación del público, especialmente por parte de los miembros de la comunidad religiosa islámica.

La primera intervención (“Tradición y posmodernidad”) ha sido confiada a uno de los más influyentes filósofos contemporáneos rusos, el Profesor Aleksandr Dugin, docente de la Universidad Nacional de Kazajstán “Lev Gumilev” y principal exponente del eurasiatismo. Refiriéndose al pensamiento tradicionalista, habló sobre el papel de la Tradición religiosa y espiritual como línea de resistencia contra la modernidad. Esta última habría pasado ahora su etapa rígida, materialista y atea – llamada con el término alquímico “coagulación” – y estaría ahora en la fase líquida, disolutiva y libertaria – la «solución», en términos alquímicos – es decir, el llamado período posmoderno. En este momento se asiste a un despertar religioso, cuya apertura con frecuencia no es hacia arriba, hacia lo divino, sino hacia abajo y hacia las fuerzas ínferas. Por lo tanto es necesario el discernimiento de los espíritus, para saber cómo distinguir entre las formas tradicionales de religiosidad, y aquello que las deteriora y lo diabólico.

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19/09/2012

La blasfemia como táctica

por Thierry Meyssan* – Red Voltaire – La difusión de varios fragmentos del film «La Inocencia de los musulmanes», en el que se insulta al Islam, ha provocado una ola de cólera en el mundo árabe. Para Thierry Meyssan, el asunto es más complejo de lo que parece ya que la difusión que dio lugar a la explosión de cólera se realizó primeramente, en lengua árabe, a través de YouTube y del canal salafista egipcio de televisión Al Nas. El film en cuestión no está destinado al público estadounidense. Tampoco al público musulmán sino únicamente al público árabe. Lo divulgaron los mismos que ahora exigen que sea prohibido. ¿Quién se esconde detrás de esta provocación?

La difusión a través de Internet de varios fragmentos del film La inocencia de los musulmanes ha suscitado manifestaciones de cólera. Una de ellas desembocó, en Bengazi, en un grave incidente en el que resultaron muertos el embajador de Estados Unidos en Libia y varios miembros de su escolta.

A primera vista, todo el asunto parece ser parte de una larga lista de sucesos similares, que va desde la publicación de los «Versos satánicos» de Salman Rushdie hasta las quemas del Corán organizadas por el pastor Terry Jones. Este nuevo ataque contra la religión musulmana se distingue, sin embargo, de los anteriores por el hecho que el film en cuestión no está destinado al público occidental sino que fue concebido únicamente como un instrumento de provocación hacia los musulmanes.

En el plano político, este caso puede analizarse desde dos ángulos. Podemos verlo, desde el punto de vista táctico, como una manipulación antiestadounidense o, en el plano estratégico, como un ataque sicológico antimusulmán.

El film ha sido presentado como producido por un grupo sionista conformado por varios judíos con doble nacionalidad israelo-estadounidense y un copto egipcio. Realizado hace varios meses, fue utilizado en este preciso momento para provocar una serie de motines dirigidos contra Estados Unidos. Agentes israelíes desplegados en varias grandes ciudades se encargaron de orientar la cólera de las multitudes contra objetivos estadounidenses o coptos (en ningún caso israelíes). Como era de esperar, el máximo efecto se obtuvo en Bengazi.

Es bien conocido que en Bengazi existen numerosos grupos particularmente reaccionarios y racistas. Basta con recordar el ataque de grupos de salafistas contra el consulado de Dinamarca, cuando se registró el caso de las caricaturas de Mahoma. En aquel momento, y en aplicación de la Convención de Ginebra, el gobierno libio de Muammar el-Khadafi se vio obligado a utilizar el ejército para garantizar la protección de aquella sede diplomática, lo cual dejó un importante número de víctimas. Posteriormente, los países occidentales que querían derrocar el régimen libio financiaron publicaciones salafistas que acusaron al coronel Khadafi de haber protegido el consulado de Dinamarca porque él mismo había ordenado la publicación de las caricaturas.

El 15 de febrero de 2011, los salafistas organizaron en Bengazi una manifestación para conmemorar el aniversario de la represión de la protesta frente al consulado de Dinamarca. Y fue precisamente durante esa conmemoración que se produjo el tiroteo que marcó el comienzo de la insurrección contra Khadafi en la región de Cirenaica. La policía libia arrestó en aquel momento a tres miembros de las fuerzas especiales de Italia que confesaron haber disparado simultáneamente, desde techos adyacentes, sobre manifestantes y policías para sembrar así la confusión. Aquellos tres miembros de las fuerzas especiales italianas estuvieron en prisión durante toda la guerra de la OTAN contra Libia. Al ser liberados, durante la toma de la capital libia por los «rebeldes» de la OTAN, los tres agentes italianos fueron exfiltrados hacia la isla de Malta a bordo de un pequeño barco pesquero, donde yo mismo coincidí con ellos.

Esta vez, el 11 de septiembre de 2012, la nueva manipulación de la multitud en Bengazi tuvo como objetivo específico asesinar al embajador de Estados Unidos en Libia, lo cual constituye un acto de guerra sin precedente desde que la marina de guerra israelí cañoneó el USS Liberty, en 1967 [1]. Se trata, por demás, del primer asesinato, desde 1979, de un embajador de Estados Unidos en funciones. La gravedad del incidente se ve acentuada por el hecho que, en un país cuyo gobierno no pasa de ser una mera ficción política, el embajador estadounidense, lejos de ser un diplomático más, es en realidad una especie de gobernador, un jefe de Estado de facto.

En estas últimas semanas, con una serie de declaraciones en las que reafirmaban su decisión de interrumpir el ciclo de guerras (Afganistán, Irak, Libia, Siria) iniciado a raíz de los hechos del 11 de septiembre de 2001, los principales responsables militares estadounidenses entraron abiertamente en conflicto con el gobierno israelí. Pero los acuerdos oficiosos de 2001 entre Washington y Tel Aviv incluyen aún varias guerras más (Sudán, Somalia, Irán). El primer disparo de advertencia se materializó semanas atrás, bajo la forma de ataque contra el avión del jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas estadounidenses, el general Dempsey. El segundo, como ya puede verse, ha sido mucho más brutal.

Si, por otro lado, analizamos el asunto en términos de sicología social, veremos que presenta el aspecto de un ataque frontal contra las creencias de los musulmanes. Y no muy distinto del episodio de las Pussy Riot violando la libertad de culto en la mismísima catedral ortodoxa del Cristo Salvador y sus anteriores performances de pornografía conceptual. Se trata, en definitiva, de operaciones contra los elementos más sagrados de las sociedades que oponen resistencia al proyecto de dominación global.

En las sociedades democráticas y multiculturales, lo sagrado se expresa únicamente en la esfera privada. Pero un nuevo espacio sagrado de carácter colectivo está hoy en plena formación. Los Estados de Europa Occidental se han dotado de leyes sobre la memoria que transforman un hecho histórico –la destrucción de los judíos por parte de los nazis– en un hecho religioso: la «Shoah», según la terminología judía, o el «Holocausto», según el vocabulario evangélico. Aquel crimen se eleva entonces a la categoría de acontecimiento único, en detrimento de todas las demás víctimas del nazismo. Oponerse a ese dogma, o sea a la interpretación teológica de ese hecho histórico, se castiga hoy con sanciones de carácter penal, como antes sucedía con la blasfemia.

De esa misma manera, en 2001, Estados Unidos, los países miembros de la Unión Europea y muchos de sus aliados impusieron por decreto a sus pueblos un minuto de silencio en memoria de las víctimas de los atentados del 11 de septiembre. Aquella iniciativa se acompañó de una interpretación ideológica de las causas de los atentados. Tanto en el caso del Holocausto como en el de los atentados del 11 de septiembre, el hecho de ser asesinado por ser judío o por ser estadounidense otorga a las víctimas un estatus especial ante el cual debería inclinarse el resto de la humanidad.

En ocasión de los Juegos Olímpicos de Londres, las delegaciones de Israel y de Estados Unidos trataron de extender aún más ese espacio sagrado imponiendo un minuto de silencio durante la ceremonia de apertura de los Juegos, el acontecimiento televisivo de mayor audiencia a nivel mundial. Se trataba, supuestamente, de un gesto de homenaje a los rehenes muertos durante los Juegos Olímpicos de Múnich. La proposición fue rechazada y el Comité Olímpico Internacional se limitó a organizar una discreta ceremonia solemne, fuera de la ceremonia de apertura. En todo caso, el verdadero objetivo es crear una liturgia colectiva tendiente a legitimar el imperio global.

En ese contexto, el film La inocencia de los musulmanes constituye a la vez un medio de presión para recordar a Washington –tentado hoy de alejarse del proyecto sionista de dominación– que no debe apartarse del camino trazado y una herramienta para garantizar la continuación de ese proyecto pisoteando las creencias de los que oponen resistencia.

Video: (en inglés)

El embajador de EEUU asesinado en Libia hablando en un vídeo en donde alaba a los «rebeldes» libios.
«US Ambassador praising Lybian rebels».

«US Ambassador praising Lybian rebels»

* Thierry Meyssan, intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).

[1] El incidente del barco USS Liberty perteneciente a la marina de EEUU se refiere a un ataque llevado a cabo por el ejército israelí durante la Guerra de los Seis Días, más exactamente el 8 de junio de 1967 cuando el USS Liberty, buque de la Armada de EE.UU. diseñado para recopilar información y equipado por la misma agencia de inteligencia de EE.UU. es decir la NSA (National Security Agency). El ataque fue llevado a cabo por aviones y lanchas torpederas israelíes y causó la muerte de 34 soldados estadounidenses e hiriendo a por lo menos 171 marineros. (tomado de wikipedia: http://en.wikipedia.org/wiki/USS_Li…).

Fuente: Red Voltaire

02/09/2012

Cumbre “no alineados”: giro multipolar y condominio estratégico Irán/Egipto

por Alfredo Jalife-Rahme – Bajo la Lupa – La Jornada – Tanto la reciente cumbre de emergencia convocada por el Rey Abdalá, de Arabia Saudita –la Conferencia de Cooperación Islámica (OIC, por sus siglas en inglés), de 57 países con mil 600 millones de feligreses–, como la otra cumbre del resucitado Movimiento de los No Alineados (MNA: 120 países de 193 de la ONU; ver Bajo la Lupa, 26/8/12), produjeron un común denominador que acelera la dinámica global hacia el nuevo orden multipolar (en beneficio de los BRICS y en detrimento de EU/GB/OTAN/Israel).

A nivel específico del Medio Oriente, se empieza a esbozar un atractivo nuevo orden regional –que coincide con mi previsión (ver la Lupa Geopolítica, Contralínea, 1/11 y 20/12/09)–: un grupo de contacto cuatripartita – Arabia Saudita, Egipto, Irán y Turquía– diseñado para resolver el contencioso sirio y propuesto por el asombroso presidente egipcio Mohamed Morsi, de los Hermanos Musulmanes, quien sacudió la geoestrategia global en tres semanas a nivel local (su golpe de Estado suave contra la junta militar), a nivel regional (su alianza estratégica confesa con Irán) y a nivel global (su trascendental visita a China).

La visita de Mohamed Morsi a China, a quien los mandarines salientes y entrantes le tendieron la alfombra roja, ha valido impactantes comentarios: ¿Hacia una nueva (sic) política exterior independiente (sic) de Egipto con Mohamed Morsi? (Global Times, 30/8/12).

No es lo mismo la perspectiva desde Tel Aviv/Londres/Washington que desde Pekín/ Nueva Delhi. El anterior diplomático indio M. K. Bhadrakumar, profundo conocedor de la hipercomplejidad no lineal del gran Medio Oriente, diagnostica que la cumbre del MNA, celebrada en Teherán, desplaza el centro geopolítico de gravedad en el Medio Oriente (Indian Punchline, 31/8/12).

A mi juicio, el MNA pasa de su fase de la guerra fría de los no alineados a la de no alienados del incipiente nuevo orden multipolar.

En forma casi predestinada, Irán toma la presidencia del MNA de Egipto, por una duración de tres años, la cual le entregará a Venezuela, cuyo canciller Nicolás Maduro ha ejercido un papel discretamente eficiente (¿sucesor de Chávez habemus?).

M. K. Bhadrakumar coloca en relieve la propuesta de Irán de formar un grupo de contacto para Siria constituido por Egipto, Irán y Venezuela (las tres presidencias consecutivas del MNA) con otros dos países árabes regionales: Líbano e Irak.

La teocracia jomeinista, sumamente hábil, incrusta a dos países de predominancia chiíta árabe: Líbano (donde gobierna Hezbolá en alianza con los otros componentes de su mosaico antigravitatorio) y el gobierno iraquí de su aliado Maliki.

A mi juicio, en el juego de ajedrez que libra Irán para defender su bastión estratégico sirio, hoy muy vulnerable frente al asedio de la OTAN/Turquía/Arabia Saudita/Qatar, nada es definitivo y las siguientes jugadas dependerán de las reacciones de los actores.

Más allá de la lectura lineal maniquea de la prensa occidentaloide sobre la postura del sunnita Mohamed Morsi en referencia a su hostilidad al régimen alawita (excrecencia esotérica del chiísmo) de Bashar Assad, lo relevante radica en el común denominador de la transición en Siria, que debe preservar su soberanía sin interferencia foránea y con negociaciones entre el gobierno y la oposición. Este es el punto fino relevante cuando, a mi juicio, los grupos de contacto formulados por Egipto (en su formato cuatripartita durante la cumbre de la OIC en Arabia Saudita) y de Irán (en su formato pentapartita durante la cumbre MNA en Teherán) no están alejados: el común denominador en ambos casos lo cimienta la alianza estratégica entre Irán y Egipto (en la fase asombrosa de Mohamed Morsi) con probable aquiescencia de los BRICS, específicamente de Rusia (del lado iraní) y de China (del lado egipcio). Al final del bazar medio oriental es probable que emerja una fórmula intermedia.

M. K. Bhadrakumar alaba la gran flexibilidad de la diplomacia iraní y su maestría en el manejo del arte de lo posible, de lo que no se queda atrás la legendaria diplomacia egipcia, cuando Teherán y El Cairo comparten una plataforma común sobre Siria.

El portal geoestratégico europeo DeDefensa.org (1/9/12), en su prolija hermenéutica de la cumbre NMA y de la alianza estratégica entre Irán y Egipto, aduce que lo fundamental subyace en la defensa del principio inalienable de la soberanía en el que concurren Rusia, China, Egipto e Irán, lo cual es más importante que la persona misma de Bashar Assad (como objeto de filias y/o fobias).

A juicio de DeDefensa, la postura de Turquía (por la implosión del contencioso kurdo) y de Arabia Saudita (por la incertidumbre de su sucesión y del desarrollo de la tensión en el Golfo Pérsico), ya no se diga de Qatar, han perdido su eficacia con la parusía de Egipto en la ecuación geopolítica medio oriental.

Para M. K. Bhadrakumar, la evolución muy audaz (sic) de Mohamed Morsi obliga a los actores regionales foráneos con su tutor estadunidense, todavía a la ofensiva en Siria, a replegarse a la defensiva.

En forma significativa, el portal en inglés del grupo chiíta libanés Hezbolá www.english.moqawama.org/index.php calificó la cumbre del MNA de Teherán como el giro hacia el nuevo orden mundial.

No se puede soslayar un punto fundamental que fue abordado en la cumbre del MNA sobre el monopolio global de los multimedia que se ha vuelto el tema jerárquico de la liberación ciudadana global/regional/local cuando la libertad de expresión universal se encuentra en estado de sitio en la embajada de Ecuador en Gran Bretaña: la orwelliana persecución de Julian Assange, creador de Wikileaks.

El mandamás de la Radio de la República Islámica de Irán (IRIB, por sus siglas en inglés), Ezzatollah Zargham, urgió la creación de un nuevo bloque alternativo (sic) frente a la mafia (sic) de los multimedia de Occidente, lo cual es exigido por los levantamientos ciudadanos que anuncian el fin de la era monofónica y el advenimiento de una era polifónica (¡súper sic!) para dejar fluir la libre información y romper el monopolio del imperialismo de las noticias del sistema hegemónico global.

A mi juicio, con esta postura estratégicamente creativa de los países que aspiran a ejercer su soberanía mediante la polifonía de la libertad, por fin se han percatado que una de las armas favoritas del dominio occidental radica en su monopolio multimediático, lo cual se ha vuelto un truismo global/regional/local (v. gr. en México: Televisa).

En sincronía a la exigencia polifónica de la cumbre del MNA, People’s Daily de China (1/9/12) arremete contra el dominio de la opinión pública internacional por los multimedia occidentales.

A mi juicio, la coyuntura es óptima para que la alianza estratégica entre Irán y Egipto (Mohamed Morsi dixit) conforme un condominio en el sur del gran Medio Oriente que abarque desde el Canal de Suez hasta el Golfo Pérsico y que le brinde el máximo de garantías de seguridad a las seis petromonarquías árabes, con la anuencia indispensable de Turquía, a cambio de generosos financiamientos para la reconstrucción del país de las pirámides y que entierre las estériles discordias entre sunitas y chiítas que solamente benefician al eje israelí-anglosajón.

31/08/2012

Necesidad de la Cuarta Teoría Política

por Leonid Savin*

La actual crisis financiera mundial marca la conclusión de los daños causados por la ideología liberal que, habiendo aparecido en la época de la Ilustración occidental, ha dominado durante décadas la mayor parte del planeta.

Las voces perturbadoras y las críticas comenzaron a finales del siglo pasado, con el surgimiento de fenómenos como la globalización y el uni-mundialismo. Estas críticas no sólo resonaban desde la oposición exterior – conservadores, marxistas y pueblos indígenas-, pero comenzaron en el campo de la comunidad occidental. Los investigadores notaron que el impacto de la globalización moderna es una consecuencia del liberalismo universal, que se opone a cualquier manifestación de distinciones. El programa definitivo del liberalismo es la aniquilación de toda distinción. Por lo tanto, el liberalismo socava no sólo los fenómenos culturales, sino también el propio organismo social. La lógica del liberalismo occidental contemporáneo es la del mercado universal desprovisto de cualquier otra cultura que no sea el proceso de producción y consumo (1).

La experiencia histórica ha demostrado que el mundo liberal occidental ha tratado de imponer por la fuerza su voluntad sobre todos los demás. De acuerdo con esta idea, todos los sistemas públicos de la Tierra son variantes del sistema – liberal – occidental (2) y sus características distintivas deberían desaparecer antes de que se aproxime la conclusión de esta época del mundo (3).

Jean Baudrillard afirma también que este no es un choque de civilizaciones, sino una resistencia casi innata entre una cultura universal homogénea y los que se resisten a la globalización (4).

Las ideologías universales

Aparte del liberalismo dos ideologías más son conocidas por haber tratado de lograr la supremacía mundial: el comunismo (es decir, el marxismo en sus diversas vertientes) y el fascismo / nacionalsocialismo. Como Alexander Gelyevich Dugin ha observado justamente, el fascismo ha surgido después de las otras dos ideologías y ha desaparecido antes que ellas. Después de la desintegración de la URSS, el marxismo, que nació en el siglo XIX, ha sido definitivamente desacreditado también. El liberalismo, basado principalmente en el individualismo y en una sociedad atomizada, en los derechos humanos y en el Estado-Leviatán descrito por Hobbes, surgió debido a la bellum omnium contra omnes (5) y se ha mantenido durante mucho tiempo.

Aquí es necesario analizar la relación de las ideologías mencionadas en los contextos de los momentos temporales y los loci [propios de una cosa o un hecho -lat. loci a re, como las causas, los efectos, el lugar, el momento…- n.d.t.] de los cuales surgieron.

Sabemos que el marxismo era una idea un tanto futurista – el marxismo profetizó la futura victoria del comunismo en un momento en que no obstante seguía siendo incierta. En este sentido es una doctrina mesiánica, vista la inevitabilidad de su victoria que se plasmaría en la culminación y el final del proceso histórico. Pero Marx era un falso profeta y la victoria nunca llegó.

El nacionalsocialismo y el fascismo, por el contrario, trataron de recrear la abundancia de una mítica edad de oro, pero con una forma moderna (6). El fascismo y el nacionalsocialismo fueron tentativas para inaugurar un nuevo ciclo de tiempo, sentando las bases de una nueva civilización en las secuelas de lo que se consideraba como una decadencia cultural y la muerte de la civilización occidental (así probablemente la idea del Reich de los mil años). Esto fue abortado también.

El liberalismo (como el marxismo) proclamó el fin de la historia, más convincentemente descrito por Francis Fukuyama (El fin de la historia y el último hombre) (7). Tal fin, sin embargo, nunca ocurrió; y en su lugar tenemos un nómada como “la sociedad de la información”, compuesta de individuos atomizados egoístas (8), que consumen ávidamente los frutos de la tecno-cultura. Además, enormes colapsos económicos tienen lugar en todo el mundo; se producen conflictos violentos (muchas revueltas locales, pero también guerras de larga duración a escala internacional); y así la decepción domina nuestro mundo en lugar de la universal utopía prometida en nombre del “progreso” (9).

La Cuarta Teoría Política y el contexto del tiempo

¿Cómo deben los expertos de la nueva cuarta teoría política enmarcar sus análisis en el contexto de épocas de tiempo históricas? Debería ser mediante la unión con la eternidad que el teórico revolucionario-conservador Arthur Moeller van der Brück propugnó en su libro Das Dritte Reich.

Si los seres humanos se consideran ellos mismos y al pueblo al que pertenecen no como entidades momentáneas, temporales, sino con una “perspectiva de eternidad ‘, entonces se liberarán de las desastrosas consecuencias del enfoque liberal de la vida humana, por el cual los seres humanos son considerados a partir de un punto de vista estrictamente temporal. Si la premisa de A. Moeller van der Bruck es alcanzada, tendremos una nueva teoría política cuyos frutos serán simultáneamente tanto conservadores como portadores de los nuevos valores que nuestro mundo necesita desesperadamente.

Desde tal perspectiva histórica, es posible entender los vínculos entre el surgimiento de una ideología dentro de una época histórica determinada, o lo que se ha llamado el zeitgeist o “espíritu de la época”.

El fascismo y el nacionalsocialismo vieron los cimientos de la historia en el estado (fascismo) o la raza (nacional socialismo hitleriano). Para el marxismo era la clase obrera y las relaciones económicas entre las clases. El liberalismo, en cambio, ve la historia en términos del individuo atomizado separado de un complejo de herencia cultural y de contacto y comunicación inter-social. Sin embargo, nadie consideró como sujeto de la historia el Pueblo como Ser, con toda la riqueza de los vínculos interculturales, las tradiciones, las características étnicas y la visión del mundo.

Si tenemos en cuenta diversas alternativas, países incluso nominalmente “socialistas” han adoptado mecanismos liberales y modelos que expusieron a regiones con un modo de vida tradicional a la transformación acelerada, al deterioro o a la destrucción total. La destrucción del campesinado, la religión y los vínculos familiares por el marxismo fueron manifestaciones de este desbaratamiento de las sociedades tradicionales orgánicas, ya sea en la China maoísta o en la URSS bajo Lenin y Trotsky.

Esta oposición fundamental a la tradición encarnada tanto por el liberalismo como por el marxismo puede ser entendida por el método de análisis histórico considerado anteriormente: ambos marxismo y liberalismo, surgieron del mismo zeitgeist, en el caso de estas doctrinas, del espíritu del dinero (10).

Alternativas al liberalismo

Varios intentos de crear alternativas al neo-liberalismo son ahora visibles – el socialismo libanés de la Jamahiriya; el chiísmo político en Irán, donde el objetivo principal del estado es la aceleración de la llegada del Mahdi; y la revisión del socialismo en América Latina (las reformas en Bolivia son especialmente indicativas). Estas respuestas anti-liberales, sin embargo, se limitan dentro de las fronteras correspondientes, en un único estado.

La antigua Grecia es la fuente de las tres teorías de la filosofía política. Es importante entender que, al comienzo del pensamiento filosófico los griegos consideraban la cuestión primordial del Ser. Sin embargo, ellos se arriesgaron a ofuscarse en los matices de la más complicada relación entre ser y pensar, entre el ser puro (Seyn) y su expresión en la existencia (Seiende), entre el ser humano (Dasein) y el ser en sí mismo (Sein) (11).

Por lo tanto, la renuncia al (neo) liberalismo y la revisión de las viejas categorías y, tal vez, de la totalidad de la filosofía occidental, son necesarias. Debemos desarrollar una nueva ideología política que, según Alain de Benoist, será el nuevo (Cuarto) Nomos de la Tierra. El filósofo francés tiene razón al subrayar que la reconsideración positiva de la identidad colectiva es necesaria, porque nuestro enemigo no es “el otro”, sino una ideología que destruye todas las identidades (12).

Cabe señalar que tres oleadas de globalización han sido los corolarios de las mencionadas tres teorías políticas (marxismo, fascismo y  liberalismo). Como resultado, después de ello necesitamos una nueva teoría política, que generaría la Cuarta Oleada: el restablecimiento de (todos) los pueblos con sus valores eternos. Y por supuesto, después de la necesaria consideración filosófica, la acción política debe continuar.

*Leonid Savin es dirigente del “Movimiento Internacional Euroasiático”, Editor en Jefe de la “Geopolítica del postmodernismo” en internet (www.geopolitica.ru); Senior Expert en el Centro de Investigación Geopolítica, y miembro del Centro de Estudios Clásicos de la Facultad de Sociología de la Universidad Estatal de Moscú.

Publicado en la revista Ab Aeterno No. 3.

Notas

[1] Gustav Massiah, «Quelle response a la mondialisation», en Après-demain (04/05/1996), p.199.

[2] Por ejemplo, la insistencia en que todos los Estados y pueblos deben adoptar el sistema parlamentario inglés de Westminster como modelo universal, independientemente de las antiguas tradiciones, estructuras sociales y jerarquías.

[3] «Les droits de l’homme et le nouvel occidentalisme» en L’Homme et la société (numéro especial [1987], p.9)

[4] Jean Baudrillard, Power Inferno, París, Galilée, 2002. Véase también, por ejemplo, Jean Baudrillard, “The Violence of the Global” (<http://www.ctheory.net/articles.aspx?id=385&gt;).

[5] En Inglés [español, n.d.t.]: La guerra de todos contra todos.

[6] De ahí la crítica del nacionalsocialismo y el fascismo hecha por tradicionalistas como Julius Evola. Ver KR Bolton, Thinkers of the Right (Luton, 2003), p. 173 ..

[7] Francis Fukuyama The End of History and the Last Man, Penguin Books, 1992.

[8] G. Pascal Zachary, The Global Me, NSW, Australia: Allen and Unwin, 2000.

[9] Clive Hamilton, Affluenza: When Too Much is Never Enough, NSW, Australia: Allen and Unwin, 2005.

[10] Este es el significado de la declaración de Spengler según la cual “En esto reside el secreto de por qué todos los partidos radicales (es decir, pobres) necesariamente se convierten en las herramientas de los poderes del dinero, los Équites, la Bolsa. Teóricamente, su enemigo es el capital, pero en la práctica ellos atacan, no la Bolsa, sino la Tradición en nombre de la Bolsa. Esto es tan cierto hoy como lo fue para la época graciana, y en todos los países … ” Oswald Spengler, The Decline of the West, (Londres: George Allen & Unwin, 1971), vol. 2, p. 464.

[11] Véase Martin Heidegger en estos términos.

[12] – Ален де Бенуа (Alain de Benoist), ПротивЛиберализма (Contra el liberalismo), Saint-Petersburg: Амфора, 2009, pp.14 -15.

(Traducido por la PáginaTransversal)

Extraído de: Евразийский союз молодежи (Unión de Juventudes Euroasiáticas)

19/08/2012

Alexander Dugin en Global Revolution. Entrevista

Fuente: Open Revolt – “Introducción – En febrero de 2012, el profesor Alexander Dugin viajó a Nueva Delhi, India, para asistir al 40 º Congreso Mundial del Instituto Internacional de Sociología, cuyo tema fue “Después de la Hegemonía occidental: Ciencias Sociales y sus públicos” El profesor Dugin tuvo la amabilidad de tomarse algún tiempo al margen de la conferencia para responder a algunas preguntas de los representantes de Arktos que asistieron al evento.

En esta entrevista, contamos con el profesor Dugin para intentar aclarar algunas de sus creencias básicas con el fin de disipar la confusión y las falsas representaciones que existen sobre él y su movimiento, el Movimiento de Eurasia, y su vástago, la Alianza Global Revolucionaria, en el mundo de habla inglesa. La entrevista fue realizada por Daniel Friberg, director general de Arktos, y John B. Morgan, editor en jefe.

Esta entrevista aparece junto con la publicación del libro del Prof. Dugin La Cuarta Teoría Política por la editorial Arktos, primero en aparecer en idioma Inglés.

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17/04/2012

Entrevista de Julian Assange al líder de Hezbollah, Sayеd Hasan Nasralá

“Terrorista” para millones de personas y “combatiente por la libertad” para otros. En el primer programa del proyecto televisivo ‘El mundo del mañana’, Julian Assange conversa con el líder de grupo extremista libanés Hezbolá, Sayеd Hasan Nasralá, quien se encuentra en una ubicación secreta en el Líbano.

Nasralá, que ha luchado en muchos enfrentamientos armados contra Israel y ahora está involucrado en la lucha internacional en Siria, concedió al fundador de WikiLeaks su primera entrevista en Occidente desde el conflicto entre el estado hebreo y el Líbano de 2006.

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16/04/2012

La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán: El mito de la guerra limitada

por James Petras.

“Traducido del inglés para Rebelión por Christine Lewis Carroll y revisado por Caty R.

Introducción 

La amenaza creciente de un ataque militar de Estados Unidos e Israel contra Irán se basa en varios factores que incluyen: (1) la reciente historia militar de los dos países en la región, (2) las declaraciones públicas de los dirigentes políticos estadounidenses e israelíes, (3) los ataques recientes y en curso contra Líbano y Siria, aliados destacados de Irán, (4) los asesinatos de científicos y funcionarios de seguridad iraníes por parte de grupos terroristas y/o comisionados, bajo el control de Estados Unidos o el Mossad, (5) el fracaso de las sanciones económicas y la coacción diplomática, (6) la intensificación de la histeria y las demandas extremas para que Irán ponga fin al enriquecimiento de uranio destinado al uso civil, (7) los ‘ejercicios’ militares de provocación en las fronteras de Irán y los juegos de guerra destinados a intimidar y hacer un ensayo general de un ataque preventivo, (8) los poderosos grupos de presión belicistas tanto en Washington como en Tel Aviv, lo que incluye los principales partidos políticos israelíes y el poderoso AIPAC [ Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel], y por último (9) la 2012 National Defense Authorization Act (el decreto de emergencia de Obama, propio de Orwell, del 16 de marzo).

La guerra propagandística de Estados Unidos opera por dos vías: (1) el mensaje primordial es la proximidad de la guerra y la voluntad de Estados Unidos de utilizar la fuerza y la violencia. Este mensaje se dirige a Irán y coincide con las declaraciones israelíes sobre los preparativos bélicos, (2) la segunda vía tiene como objetivo el ‘público liberal’, lo que incluye a un puñado de ‘académicos sabios’ (o los ‘progresistas’ del Departamento del Estado) que subestima la amenaza de guerra y argumenta que los diseñadores de políticas ‘sensatos’ en Tel Aviv y Washington saben que Irán no posee armas nucleares ni capacidad de fabricarlas ahora ni en el futuro cercano. El propósito de este ‘cambio de opinión liberal’ es confundir y menospreciar la opinión pública mayoritaria, contraria a más preparativos bélicos, y hacer que descarrile el floreciente movimiento antibelicista.

Huelga decir que los militaristas ‘racionales’ utilizan un ‘doble discurso’ al despachar con ligereza todas las pruebas empíricas e históricas que demuestran lo contrario. Cuando Estados Unidos e Israel hablan de guerra, la preparan y la provocan, es porque quieren la guerra, igual que en 2003 contra Irak. Bajo las actuales condiciones políticas y militares internacionales, un ataque contra Irán, en principio por parte de Israel con el apoyo de Estados Unidos, es altamente probable, incluso aunque las condiciones económicas mundiales aconsejen lo contrario y las consecuencias estratégicas negativas repercutan en todo el mundo durante décadas.

Los cálculos militares de Estados Unidos e Israel sobre el potencial de Irán
 
Los diseñadores de las políticas estratégicas estadounidenses e israelíes no se ponen de acuerdo sobre las consecuencias de un contraataque por parte de Irán. Los dirigentes israelíes minimizan la capacidad militar de Irán para atacar e infligir daños al Estado judío, que es su única preocupación. Confían en la distancia, en su escudo antimisiles y en la protección de las fuerzas aéreas y navales estadounidenses situadas en el Golfo que cubrirían su ataque furtivo. Y por parte de Estados Unidos los estrategas militares saben que los iraníes son capaces de infligir bajas considerables a los buques de guerra estadounidenses, que tendrían que atacar las instalaciones costeras iraníes con el fin de apoyar o proteger a los israelíes.

La inteligencia israelí es famosa por su capacidad de organizar el asesinato de personas por todo el mundo: el Mossad ha organizado con éxito actos terroristas en el extranjero contra dirigentes palestinos, sirios y libaneses. Por otra parte la inteligencia israelí tiene un historial muy pobre en cuanto a sus cálculos sobre las grandes empresas militares y políticas. Infravaloraron gravemente el apoyo popular, la fuerza militar y la capacidad de organización de Hizbulá durante la guerra de 2006 en Líbano. Asimismo la inteligencia de Israel no entendió la fuerza y capacidad del movimiento democrático popular egipcio cuando se sublevó y derrocó el aliado regional estratégico de Tel Aviv, es decir la dictadura de Mubarak. Mientras los dirigentes israelíes ‘fingen paranoia’ -al lanzar tópicos sobre las ‘amenazas existenciales’- les ciegan su arrogancia y racismo narcisistas y subestiman repetidamente la pericia técnica y la sofisticación política de sus adversarios islámicos regionales y árabes. La prueba irrefutable de esto es cómo menosprecian la capacidad de Irán para responder a un ataque aéreo planificado por parte de Israel.

El gobierno de Estados Unidos ya se ha comprometido abiertamente con Israel a apoyar un ataque contra Irán cuando suceda. Washington afirma específicamente que defenderá a Israel ‘incondicionalmente’ si le atacan. ¿Cómo pretende Israel evitar un ataque si sus aviones bombardean y disparan misiles sobre las instalaciones, las defensas militares y los sistemas de apoyo de Irán, sin mencionar las ciudades, los puertos y la infraestructura estratégica iraníes? Por otra parte, teniendo en cuenta la colaboración del Pentágono y los sistemas de inteligencia coordinados con las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), su papel en la identificación de objetivos, rutas y la trayectoria de misiles, el suministro de armas y las cadenas de abastecimiento serán críticos en caso de un ataque de las FDI. No hay ninguna posibilidad de que los Estados Unidos se disocien de la guerra del Estado judío contra Irán una vez que el ataque haya empezado.

Los mitos de la ‘guerra limitada’: la geografía 

Washington y Tel Aviv alegan y parecen creer que su ataque planificado contra Irán será una ‘guerra limitada’ con objetivos limitados, que durará pocos días o semanas y no tendrá graves consecuencias.

Nos dicen que los generales eminentes de Israel han identificado todas las instalaciones de investigación nuclear críticas que sus ataques aéreos ‘quirúrgicos’ eliminarán sin los horrorosos daños colaterales para la población de los alrededores. Cuando el supuesto programa de ‘armas nucleares’ esté destruido, todos los israelíes podrán seguir con sus vidas con la seguridad de que se ha eliminado otra amenaza ‘existencial’. La noción israelí de una guerra limitada en el ‘tiempo y en el espacio’ es absurda y peligrosa y subraya la arrogancia, la estupidez y el racismo de sus autores.

Para acercarse a las instalaciones nucleares de Irán las fuerzas estadounidenses e israelíes se enfrentarán a bases bien equipadas y defendidas, instalaciones de misiles, defensas marítimas y fortificaciones a gran escala dirigidas por los Guardias Revolucionarios y las Fuerzas Armadas Iraníes. Además los sistemas de defensa que protegen las instalaciones nucleares están conectados por carreteras, aeródromos y puertos civiles dentro de una infraestructura tanto civil como militar que incluye refinerías de petróleo y una gran red de oficinas administrativas. La ‘eliminación’ de los supuestos emplazamientos nucleares requerirá la extensión del alcance geográfico de la guerra. La capacidad científica-tecnológica del programa nuclear civil de Irán implica un gran abanico de instalaciones de investigación, lo que incluye universidades, laboratorios, emplazamientos fabriles y centros de diseño. La destrucción del programa nuclear civil de Irán requeriría que Israel (y por tanto Estados Unidos) atacase mucho más que las instalaciones de investigación o los laboratorios escondidos debajo de una montaña remota. Requeriría ataques generalizados y múltiples contra objetivos por todo el país, es decir una guerra generalizada.

El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, ha declarado que Irán responderá con una ‘guerra equivalente’. Irán igualará la amplitud y el alcance de cualquier ataque. “Les atacaremos al mismo nivel que nos ataquen a nosotros”. Eso significa que Irán no limitará su respuesta al derribo de los bombarderos estadounidenses e israelíes que entren su espacio aéreo o al lanzamiento de misiles contra los buques de guerra estadounidenses que se encuentren en sus aguas, sino que extenderá la guerra a objetivos equivalentes en Israel y los países ocupados por Estados Unidos en las proximidades del Golfo. La ‘guerra limitada’ de Israel se convertirá en una guerra generalizada y se extenderá más allá de Oriente Próximo.

El actual fetiche ilusorio de Israel acerca de su minucioso sistema defensivo antimisiles se desenmascarará cuando se lancen cientos de misiles de gran potencia desde Teherán, el sur de Líbano y los Altos de Golán.

Los mitos de la ‘guerra limitada’: los tiempos
 
Los ‘expertos’ militares israelíes prevén acabar con los objetivos iraníes en pocos días -algunos piensan en un solo fin de semana- y quizá sin la pérdida de un solo piloto. Anticipan que el Estado judío celebrará su brillante victoria en las calles de Tel Aviv y Washington. Su propio sentido de superioridad les engaña. Irán no luchó en una guerra brutal que duró una década contra los invasores iraquíes apoyados por Estados Unidos y los asesores militares occidentales e israelíes para someterse ahora a unos cuantos ataques aéreos y de misiles por parte de Israel. Irán es una sociedad joven, educada y movilizada, que puede recurrir a millones de reservistas dentro de un espectro político, étnico, de género y religioso impulsado a actuar a favor de su nación bajo ataque. En una guerra para defender la patria todas las diferencias internas desaparecerían con el fin de hacer frente al ataque no provocado de Israel y Estados Unidos que amenazaría toda su civilización y la cultura y tradiciones de 5.000 años, además de los modernos avances y organizaciones científicos conseguidos. La primera ola de ataques por parte de Estados Unidos e Israel conducirá a unas represalias feroces que no se limitarán a las zonas originales del conflicto ni terminarán con los ataques israelíes, incluso en el caso de que se destruyan las instalaciones de investigación nuclear de Irán o maten a algunos de sus científicos, técnicos y trabajadores cualificados. La guerra continuará en el tiempo y se extenderá geográficamente.

Múltiples puntos de conflicto
 
De la misma manera que un ataque por parte de Estados Unidos e Israel contra Irán involucraría muchos objetivos, los militares iraníes también tendrían una plétora de objetivos estratégicos de fácil acceso. Aunque sea difícil predecir exactamente dónde y cómo respondería Irán, una cosa es segura: responderá al ataque inicial de Estados Unidos e Israel.
Dada la supremacía de Israel y Estados Unidos en fuerza marítima y aérea de medio y largo alcance, Irán se concentrará seguramente en objetivos de corto alcance. Éstos incluirían instalaciones militares estadounidenses y las rutas de suministro en tierras de Irak, Kuwait y Afganistán y objetivos israelíes con misiles lanzados desde el sur de Líbano y posiblemente desde Siria. En el caso de que algunos misiles iraníes de largo alcance esquiven el ‘escudo antimisiles’ tan alardeado del Estado israelí, los pueblos y ciudades israelíes podrían pagar cara la imprudencia y arrogancia de sus dirigentes.

El contraataque iraní llevará a un recrudecimiento [bélico] por parte de las fuerzas estadounidenses e israelíes mediante la expansión e intensificación de la guerra aérea y marítima a todo el sistema iraní de seguridad nacional, lo que incluye bases militares, puertos, sistemas de comunicación, puestos de mando y centros gubernamentales de administración, muchos de los cuales se ubican en ciudades densamente pobladas. Irán contraatacará mediante el lanzamiento de su mayor activo estratégico: un ataque coordinado por tierra por parte de la Guardia Revolucionaria junto con sus aliados de las tropas chiíes iraquíes que luchan contra las fuerzas estadounidenses en Irak. Irán coordinará los ataques a las instalaciones estadounidenses en Afganistán y Pakistán junto con la creciente resistencia armada nacionalista islámica.

El conflicto inicial, centrado en los llamados objetivos militares (instalaciones de investigación científica), se extenderá rápidamente a objetivos económicos, lo que llaman los estrategas militares estadounidenses e israelíes los objetivos ambivalentes civiles y militares. Esto incluiría campos de petróleo, carreteras, fábricas, redes de comunicación, emisoras de televisión, instalaciones de tratamiento de agua, embalses, centrales eléctricas y oficinas administrativas, como el Ministerio de Defensa y el cuartel general de la Guardia Republicana. Irán, ante la destrucción inminente de su economía e infraestructura (lo que ocurrió en el vecino Irak con ocasión de la invasión no provocada por parte de Estados Unidos en 2003), respondería con el bloqueo del Estrecho de Ormuz y el envío de misiles de corto alcance a los principales campos y refinerías de petróleo de los Estados del golfo, como Kuwait y Arabia Saudí, a una distancia de sólo diez minutos, lo que inhabilitaría el flujo de petróleo hacia Europa, Asia y Estados Unidos y hundiría la economía mundial en una depresión profunda .

No se debe olvidar que los iraníes son probablemente los más conscientes dentro de la región de la desolación total de la que han sido víctimas los iraquíes después de la invasión de Estados Unidos, que hundió la nación en un caos total y devastó su infraestructura avanzada y el sistema administrativo civil, sin mencionar la aniquilación sistemática de su altamente cualificada elite científica y técnica. Las olas de asesinatos patrocinados por el Mossad de científicos, académicos e ingenieros iraníes sólo son un anticipo de lo que tienen en mente los israelíes para los científicos e intelectuales destacados y los trabajadores altamente cualificados de Irán. Los iraníes no deben tener ninguna duda de la pretensión de los estadounidenses e israelíes de enterrarlos brutalmente en la edad oscura de Afganistán e Irak. No tendrán ningún papel en el Irán desolado, de la misma manera que no lo tuvieron los iraquíes en el Irak posterior a Sadam.
De acuerdo con el General estadounidense Mathis que está a cargo de las fuerzas estadounidenses en el Oriente Próximo, el Golfo Pérsico y Asia occidental, ‘el primer ataque israelí probablemente tendrá espantosas consecuencias en toda la región y para [los destacamentos de] Estados Unidos allí’ (New York Times, 19/3/2012). El cálculo ‘espantoso’ del General Mathis sólo tiene en cuenta las bajas militares estadounidenses, es decir varios centenares de marines en los buques de guerra dentro del alcance de los misiles de los artilleros iraníes.

Sin embargo la valoración más ilusoria e interesada respecto al resultado y las consecuencias de un ataque aéreo israelí contra Irán procede de los principales dirigentes, académicos y expertos en inteligencia israelíes, que reivindican para sí mismos una inteligencia superior, unas defensas superiores y una comprensión superior (si no racista) de la ‘mente iraní’. El Ministro de Defensa israelí Barak se jacta de que cualquier respuesta iraní infligiría, como mucho, bajas mínimas en la población israelí.

La visión israelí interesada de reordenar el equilibrio del poder en la zona, predominante en los principales círculos belicistas israelíes, pasa por alto la probabilidad de que ni los ataques aéreos ni las defensas antimisiles israelíes sean determinantes en la guerra. Los misiles de Irán no se podrán contener, sobre todo si llegan al ritmo de varios centenares por minuto desde tres direcciones: Irán, Líbano, Siria y posiblemente desde submarinos iraníes. En segundo lugar, el colapso de las importaciones de petróleo asolará la economía energética israelí, altamente dependiente. En tercer lugar, los principales aliados de Israel, especialmente Estados Unidos y la Unión Europea, sufrirán una tensión severa a medida que se les arrastra a participar en la guerra de Israel y se encuentran defendiendo el Estrecho de Ormuz, las guarniciones del ejército en Irak y Afganistán y los campos de petróleo y las bases militares en el Golfo. Un conflicto de este tipo movilizaría a las mayorías chiíes en Bahréin y en las provincias estratégicas ricas en petróleo de Arabia Saudí. La guerra generalizada tendrá un efecto devastador en el precio del petróleo y en la economía mundial. Provocará la furia de consumidores y trabajadores en todas partes causada por el cierre de fábricas, y la conmoción que ocasionaría en el frágil sistema financiero tendría como consecuencia una depresión mundial.

El ‘complejo de superioridad’ patológico de Israel da como resultado que sus dirigentes racistas sobrevaloran sistemáticamente sus propias capacidades militares, técnicas e intelectuales, mientras infravaloran el conocimiento, la capacidad y la valentía de sus adversarios (en este caso iraníes) islámicos regionales. Hacen caso omiso de la capacidad probada de Irán para mantener una guerra defensiva, compleja, prolongada y de múltiples frentes, para recuperarse de un ataque inicial y desarrollar las armas modernas apropiadas para infligir graves daños a sus atacantes. Irán contará con el apoyo activo e incondicional de la población musulmana mundial y quizá con el apoyo diplomático de Rusia y China, que obviamente considerarán un ataque contra Irán como otro ensayo general para contener su creciente poder.

Conclusión
 
Una guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán está vinculada indisolublemente a la asimétrica relación estadounidense-israelí, que margina y censura cualquier análisis crítico de políticos y militares estadounidenses. Dado que la actual configuración del poder sionista en Estados Unidos puede aprovechar el poder militar estadounidense en apoyo del impulso israelí de dominio regional, los dirigentes israelíes y la mayoría de sus militares se sienten libres para emprender las más atroces aventuras militares destructivas, y saben muy bien que pueden confiar en Estados Unidos para apoyarlos con sangre y dinero estadounidenses. Pero después de toda esta servidumbre grotesca a un país aislado y racista, ¿quién rescatará a los Estados Unidos? ¿Quién impedirá el hundimiento de sus buques en el Golfo y la muerte y mutilación de centenares de marines y miles de soldados? ¿Y dónde estarán los israelíes y los sionistas estadounidenses cuando las tropas de elite iraníes y sus aliados chiíes invadan Irak y tenga lugar un levantamiento generalizado en Afganistán?

Los egoístas diseñadores israelíes de la política pasan por alto el colapso probable del suministro mundial de petróleo debido a su guerra planificada contra Irán. ¿Se dan cuenta los agentes sionistas en Estados Unidos de que a consecuencia de arrastrar a Estados Unidos a participar en la guerra de Israel, la nación iraní se verá obligada a incendiar los campos de petróleo del Golfo Pérsico?

¿Tan barato ha llegado a ser ‘comprar una guerra’ en Estados Unidos? Por unos pocos millones de dólares en contribuciones a las campañas de políticos corruptos, mediante la infiltración deliberada de agentes que defienden que ‘Israel es lo primero’, académicos y políticos en la maquinaria belicista del gobierno estadounidense y gracias a la cobardía moral y la autocensura de los principales críticos, escritores y periodistas que se niegan a señalar que Israel y sus agentes deciden la política de nuestro país en Oriente Próximo, nos encaminamos directamente a una guerra mucho más allá de cualquier conflagración militar regional, al colapso de la economía mundial y al empobrecimiento brutal de centenares de millones de personas en todo el mundo: norte, sur, este y oeste.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.”

Extraído de: Irán Contra Info

10/04/2012

¿«Musulmentirosos» del Golfo al servicio del choque de civilizaciones?

En Alemania, Austria y Rusia, obispos cristianos han criticado la promulgación, el 15 de marzo de 2012, de una fatwa en la que el Gran Muftí de Arabia Saudita ordena la destrucción de todos los lugares de culto cristianos existentes en la Península Arábiga.

Monseñor Robert Zollitsch, presidente de la conferencia episcopal alemana, deplora que «el Muftí no respete la libertad religiosa ni la libre coexistencia entre las religiones, esencialmente tratándose de los trabajadores extranjeros que garantizan el funcionamiento de la economía [saudita]».

En la Península Arábiga viven actualmente al menos 3,5 millones de cristianos, principalmente trabajadores provenientes de la India y de Filipinas, así como expatriados de países occidentales y de varias naciones del Levante.

La monarquía de Arabia Saudita ya prohibió las iglesias y castiga con penas de cárcel la práctica de cualquier culto no musulmán en el territorio de ese país (exceptuando únicamente los barrios especialmente reservados a los occidentales). El jeque Abdulaziz Al al-Shaikh impuso el decreto en ese sentido con la intención de ir más lejos que la nueva Constitución de Kuwait, que prohíbe la construcción de iglesias en ese país. La fatwa del Gran Muftí de Arabia Saudita está destinada a los Emiratos Árabes Unidos, a Omán, Qatar y, sobre todo, a Bahrein y Yemen donde se han desplegado tropas de Arabia Saudita.

Los dos Estados wahhabitas, el reino de Arabia Saudita y el emirato de Qatar, pretenden extender su propio modelo de dictadura religiosa a todo el mundo árabe. Fue oficialmente a pedido de Arabia Saudita y Qatar que los occidentales derrocaron los gobiernos laicos de Irak y de Libia, y ahora tratan de hacer lo mismo en Siria.

Los responsables religiosos musulmanes reagrupados en el seno de la organización mundial Ahl al-bait, en Irán, también condenaron la fatwa del Gran Muftí de Arabia Saudita. Señalaron al respecto que los muftís wahhabitas y salafistas de Arabia Saudita no representan el Islam en su conjunto y que carecen de legitimidad para emitir decretos de ese tipo. Argumenta esta asamblea que, a lo largo de su historia, el Islam ha coexistido con cristianos y judíos y que el profeta Mahoma, sus descendientes y los califas nunca promulgaron una fatwa como esta.

Desde su origen mismo, el cristianismo siempre ha estado presente en el mundo árabe y se ha integrado a él. Fue precisamente en Damasco donde los cristianos se separaron de los judíos para conformar su propia religión.
En la Edad Media, los cristianos lucharon junto a sus compatriotas musulmanes en contra de los invasores cruzados, anteponiendo así la defensa del territorio patrio a cualquier forma de comunitarismo religioso.
En el siglo XX, y a pesar de ser países mayoritariamente musulmanes, el Irak y la Siria baasistas se dotaron de gobiernos laicos para garantizar a las minorías cristianas el pleno ejercicio de sus derechos ciudadanos.

La asamblea Ahl al-Bayt criticó el silencio de ciertos sabios musulmanes ante prácticas que «deforman la imagen del Islam» y condenó además el apoyo de los gobiernos occidentales a las corrientes sectarias extremistas.

En Irak, Pakistán e Irán, así como en Libia y en Siria, las potencias occidentales utilizan grupos armados pertenecientes a la secta de los wahhabita o a corrientes takfiristas, a través de las redes sauditas o qataríes, para desestabilizar gobiernos independientes y garantizar el apoyo militar a sus propias operaciones.

Al oprimir a los cristianos y exhortar al derrocamiento de las naciones multiconfesionales del mundo árabe, los líderes religiosos de Qatar y Arabia Saudita actúan de hecho como aliados del proyecto israelo-estadounidense de rediseño del Gran Medio Oriente conforme a criterios étnicos y confesionales, condición necesaria para la estrategia del «choque de civilizaciones».

Esta última implica, en efecto, una reconfiguración regional en la que Israel debe aparecer como el país «civilizado» y «democrático» que trata de «sobrevivir» en la lucha contra países «musulmanes» extremistas.

El único obstáculo que actualmente impide vender esa ficción a la opinión pública mundial es precisamente la minoría cristiana que desde hace siglos vive y lucha junto a los musulmanes. Es por ello que la expulsión de los cristianos de Oriente se ha convertido en un objetivo común del imperialismo anglosajón, del sionismo y del wahhabismo.

Ver también: «Choque de civilizaciones: el viejo cuento del «nuevo totalitarismo».

Extraído de: Red Voltaire

02/03/2012

Modernización sin occidentalización

por Alexander Dugin – El siguiente artículo, firmado por Alexander Dugin, ha sido publicado en el Número 0, de la segunda época de la revista argentina, intelectualmente disidente, DISENSO. Traducción: Tatiana Karataev.

La tercera posición.

En su famoso libro “El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial” Samuel Huntington hace mención a la llamada “modernización sin occidentalización”, esto es la descripción de aquella actitud hacia los problemas del desarrollo socio-económico y tecnológico que afectan habitualmente a los denominados países del Tercer Mundo que sostienen la necesidad objetiva de desarrollar y perfeccionar sus instrumentos técnicos y los acuerdos políticos y económicos de sus sistemas sociales, mientras se niegan a seguir ciegamente al occidente atlantista y, por el contrario, tienden a poner los avances tecnológicos occidentales al servicio de sus valores nacionales.

Muchas de las élites “orientales” han recibido educación “occidental” regresando a su país de origen con una serie de importantes conocimientos técnicos y metodológicos que han aplicado para fortalecer el poder de sus propios sistemas nacionales. Así, en lugar de la esperada “convergencia” civilizatoria que sostienen los optimistas liberales, está en marcha el armado gubernamental de regímenes más bien “tradicionales” que tienen a su disposición las últimas tecnologías, lo que tiene por efecto la agudización de la confrontación (civilizatoria) por mantener a resguardo el control tecnológico o, por lo menos, por mantener una brecha técnica prudencial. Un ejemplo de este camino lo constituye el filósofo iraní Ali Shariati, importante teórico de la revolución islámica iraní. Doctorado por la Universidad de la Sorbona, Shariati se interesó por Heidegger y Guénon así como por algunos escritores neomarxistas. Convencido de la necesidad de una síntesis en clave revolucionario-conservadora entre los revolucionarios chiitas, el Islam místico, el socialismo y el existencialismo, supo atraer a gran parte de la juventud y de la élite intelectual iraní hacia la revolución. Este ejemplo es particularmente importante ya que estamos hablando de una revolución triunfante, que terminó en la victoria completa de un régimen anti-mundialista, anti-occidental y modernista reaccionario.

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12/01/2012

Ahmadineyad denuncia el fracaso del capitalismo y pide un nuevo orden mundial

“Ahmadineyad exige un “nuevo plan” mundial

El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, pidió el miércoles en la capital cubana, La Habana, que se establezca un “nuevo plan” mundial basado en la justicia.

“Estamos observando que el sistema capitalista está en decadencia, en diferentes escenarios, está en un callejón sin salida”, declaró Ahmadineyad, a la vez que afirmó que es necesario crear “un orden nuevo, una mirada nueva, que respete a todos los seres humanos, un pensamiento basado en la justicia”, informa AFP.

El jefe de Estado iraní dio una conferencia en la Universidad de La Habana, donde fue investido como ‘Doctor Honoris Causa en Ciencias Políticas’.

“Tenemos que estar despiertos, alertas, si nosotros no planeamos el nuevo orden futuro del mundo, serán los herederos de los esclavistas y los capitalistas, quienes nos impondrán un nuevo sistema a nosotros”, recalcó el presidente iraní.

Ahmadineyad señaló que el capitalismo es un sistema “fracasado y en decadencia”, además de indicar que las autoridades estadounidenses, que hacen la guerra y matan a millones de personas con el único objetivo de ganar las elecciones, “tienen el corazón totalmente vacío del amor y el cariño hacia el prójimo”.

En este sentido, el mandatario iraní agregó que EE. UU., hasta el momento, ha matado a más de un millón de inocentes en Irán, en su pretensión de querer controlar las reservas de petróleo.

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08/11/2011

Stefano Vernole: reportaje desde Damasco

Stefano Vernole es periodista publicista, redactor de la revista italiana de estudios geopolíticos “Eurasia”. Asimismo, es coautor de La lotta per il Kosovo, publicado por las  Edizioni all’insegna del Veltro, y autor de La questione serba e la crisi del Kosovo, libro  publicado por Noctua edizioni. Recientemente ha tenido la oportunidad de visitar Siria junto con una representación de la comunidad siria en Italia. Ha pasado algunos días en Damasco, donde ha podido encontrar a personalidades del Gobierno, pero también hablar con ciudadanos comunes (pueden verse algunas fotos de su viaje en

http://www.eurasia-rivista.org/stefano-vernole-reportage-da-damasco/11987). Lo que sigue es su relato de esta experiencia.

Quien tuviese ocasión de dirigirse a Siria, debería, como primer acto, liberar su cerebro de la propaganda massmediática transmitida por Al Jazeera y afines.

Siguiendo el clásico estilo hollywoodiense, la televisión símbolo de la “democracia” de Oriente Medio, pero pagada por un autócrata, el Emir de Qatar, nos ha hablado durante meses de imponentes manifestaciones anti-régimen reprimidas sangrientamente por el presidente Bashar al-Assad, descrito por televisiones y periódicos alineados como un dictador despiadado.

Por eso, siento desengañar a los distintos apasionados de la prensa “alternativa”, estilo “Internazionale” o a todos los que han cedido al encanto de los lemas lanzados desde la Casa Blanca sobre “primaveras árabes” y “nueva caída del Muro de Berlín”, pero por lo que he podido ver durante mi estancia en Damasco, Siria y su guía gozan de óptima salud.

Ante todo, ya no hay rastro de las verdaderas o presuntas manifestaciones de masas antigubernamentales en la capital siria, donde reina la paz social y la vida discurre con la máxima tranquilidad, desde el centro hasta la periferia.

Los controles en el aeropuerto son blandos, hay posibilidad de moverse sin límites y de sacar fotos a voluntad.

Raramente al visitar ciudades por el mundo he conocido personas tan serenas, lugares donde no se da el más mínimo rastro de criminalidad y, por otra parte, sin ningún despliegue de fuerzas del orden.

Los primeros que se deberían haber percatado de la situación real son precisamente los delegados de la Liga Árabe, que piden la “retirada de los blindados de las calles” cuando ellos, en primer lugar, han salido del Palacio Presidencial  después de las conversaciones riendo sin ningún tipo de escolta…

El Estado, de hecho, mantiene a sus militares en los cuarteles, y en las calles de Damasco se observan tan sólo los Guardias Urbanos encargados de dirigir el tráfico.

Tras el inicio hace algunos meses de modestas manifestaciones antigubernamentales, de hecho, ha sido precisamente el pueblo sirio el que ha bajado a la calle al lado de su Presidente, como atestiguan las imponentes manifestaciones, las fotos y los carteles colgados en todas las tiendas y en todas las calles principales de la capital, o la bandera que se encuentra en uno de los principales pasos a desnivel de la ciudad que recita “Thank You Russia” (en referencia al veto de Moscú a las sanciones de la ONU).

Si quizás algún exponente del establishment, imaginándose un escenario libio, inicialmente ha dudado a la hora de posicionarse, han sido precisamente los partidos menores, el comunista y el socialista-nacional los que han organizado la movilización pro-gubernamental, conscientes de que la alternativa a Assad sólo puede ser la ocupación del país por parte de la OTAN.

Porque hay que decir una cosa inmediatamente: la mayor parte del pueblo libio sigue compacta alrededor de su Presidente. Siria es un conjunto de etnias y culturas todas respetadas y bien representadas por las mezquitas, por las iglesias católicas y por las cristiano-ortodoxas, que conviven pacíficamente unas junto a otras.

Un mensaje opuesto al del “choque de civilizaciones” que el Pentágono quiere, que con la lógica del “divide et impera” trata de mantener el control sobre el vecino Irak.

Las palabras que hemos escuchado en la Gran Mezquita de los Omeyas del Gran Muftí de Siria, Ahmed Badr Al-Din Hasssun, no dejan dudas al respecto: “Cualquier vida humana es más importante que los símbolos religiosos. Una mezquita se puede reconstruir, una vida no se puede restituir”.

Este mensaje, sin embargo, no ha sido recibido en absoluto por todos los que trabajan para la desestabilización de la nación siria y, por tanto, por los grupos salafistas que desde hace tiempo desencadenan una durísima guerrilla en las zonas fronterizas con Líbano, Jordania, Irak y Turquía.

Después del presunto asesinato de Bin Laden, de hecho, los Estados Unidos no se preocupan ya ni siquiera de enmascarar su alianza con Al Qaeda, el heredero de aquel mercenariado islamista al servicio de Washington desde 1979 en Afganistán.

Hemos podido visitar en el hospital militar de Damasco los frutos de las “manifestaciones pacíficas” de las que nos hablan nuestros mass media en Hama y en otras partes: muchísimos los soldados sirios heridos en las zonas de frontera, que han perdido ojos y brazos pero no la voluntad de seguir sirviendo a su patria.

Exactamente como en Libia, financiados y protegidos por las centrales ocultas sauditas, israelíes y estadounidenses, estos grupos islamistas actúan sin la más mínima piedad contra todos aquellos que no aceptan pasar de su parte, y tienen como único objetivo el de devolver al país a la edad de piedra.

Los testimonios de un conflicto que con el llamamiento a una “mayor democracia” no tiene en realidad ninguna relación han sido unánimes: en Siria se habla de un complot urdido desde el exterior para consolidar la estrategia geopolítica atlantista, la del caos en Oriente Medio, único antídoto al inevitable crecimiento de la influencia de Rusia y de China en la región.

La crisis irreversible del capitalismo financiero occidental, como nos ha indicado el Viceministro de Exteriores del Gobierno de Damasco Abdel-Fattah Ammoura, sólo puede acelerar la tentativa desesperada de postergar el fin de la hegemonía de la City y de Wall Street.

Por otra parte, la serie de reformas concedida por Assad es impresionante pero, como ha afirmado la señora Clinton, si Siria quiere ver el fin de las revueltas debe “reconocer Israel, retirar su apoyo a Hamas y a Hezbollah y quizás poner a 3 ó 4 ministros de los Hermanos Musulmanes en su ejecutivo” (petición esta última particularmente agradecida en Ankara).

Así, han sido meses y meses de guerra oculta, que ha costado muy cara al ejército sirio (se habla de 1600 muertos), que, sin embargo, ha logrado al final prevalecer, con la única excepción todavía de la ciudad de Homs y de alguna pequeña localidad, donde los extremistas salafistas se mezclan con los civiles.

La capacidad económica y social del país, pese a algunos efectos visibles de las sanciones internacionales, permite a Assad tratar ahora desde una posición de fuerza y aceptar las peticiones de la Liga Árabe.

La bola pasa ahora a las manos de la Casa Blanca, que no oculta sus planes de ataque no sólo contra Damasco sino también contra Teherán, como revelan en estos días los periódicos británicos.

Siria, en cualquier caso, espera confiada lo que decidan en el Pentágono y en el Cuartel General de la Alianza Atlántica en Bruselas, segura de la capacidad de resistencia de su propio ejército y de la movilización popular que derivaría: en caso de guerra, dicen todo Oriente Próximo se vería convulsionado y el primero que pagaría el precio sería precisamente Israel, el taciturno aliado regional de los Estados Unidos, que después de la dura lección recibida en el Líbano en 2006 correría el riesgo de una auténtica debacle.

10/07/2011

Eric Walberg sobre el imperialismo post-moderno. Los grandes juegos

por Gilad Atzmon – Aunque el número de voces críticas con Israel, el sionismo y el poder judío está creciendo de manera constante, se puede hacer una clara distinción entre los que operan como parte de un discurso y una orientación política clara por un lado, y por el otro los que trascienden y van más allá de cualquier paradigma político dado.La primera categoría se refiere a los escritores y académicos que actúan “dentro de lo conocido”, que aceptan las medidas restrictivas de un discurso político e intelectual. Un pensador que se mueve dentro de este encuadre, identificará en principio los límites del discurso y luego moldeará sus ideas para que se adapten en consecuencia. La categoría más actual se refiere a un intento intelectual mucho más desafiante e incluye a unos pocos que se encuentran dentro de un área que va más allá de la política, aquellos que desafían a la dictadura de lo “políticamente correcto” o de la ya conocida “línea partidista”. Se refiere a aquellas mentes que piensan “por fuera de lo conocido”. Y realmente son los que, como artistas plásticos, siembran las semillas de un marco conceptual que posibilite un cambio de conciencia.

Lamentablemente, los antisionistas de Occidente, los antiisraelíes, y los que manifiestan un discurso solidario con Palestina están lejos de estar suficientemente empapados intelectual y espiritualmente de los textos esclarecedores. Por muchos años el discurso fracasó en abordar las cuestiones más importantes en relación con el éxito local y global del sionismo y de Israel. Desde hace muchos años hasta ahora muy pocos se han atrevido a cuestionar el papel del lobby judío y la obvia continuidad entre el Estado judío, la cultura judía, la religión judía, y la ideología. Los muchos años de hegemonía de la izquierda en el corazón del discurso de solidaridad con Palestina son parte del problema, pero este hecho se puede explicar fácilmente e, incluso, justificar.

El sionismo nació en el siglo XIX, e igual que otros movimientos políticos emergentes del momento, es evidente que presentaba algunos de los síntomas ideológicos del modernismo. Estaba impulsado por el espíritu de la iluminación. Presentaba un argumento “secular”, coherente y estructural de la autodeterminación judía y su relocalización (2). Era una ideología conducida desde el eurocentrismo modernista, pseudocientífica, de una poética biológica-determinista (3). El sionismo político negoció ampliamente con los imperios más fuertes de ese momento, muchos de ellos, por definición, modernistas. Es razonable asumir que al sionismo, que se manifestó como una ideología modernista, le surgirían otras ideologías oponentes, anticolonialistas y modernistas del mismo siglo XIX, tales como el marxismo, “políticas de la clase obrera”, el materialismo dialéctico, el cosmopolitismo o el pensamiento de izquierda en general.

Sin embargo, a diferencia del pensamiento de la izquierda que está en constante peligro de estancamiento estructural e intelectual, el sionismo demostró ser un movimiento político intrínsecamente dinámico: nunca ha dejado de evolucionar y reinventarse a sí mismo. La historia del sionismo se revela como una historia de claro éxito. En sólo seis décadas, el sionismo cumplió su promesa inicial y fundó el Estado “sólo para judíos”, a expensas de los palestinos. Alcanzó su objetivo inicial, con el apoyo de la mayoría de los países más ricos del mundo y del liderazgo de las superpotencias. En 1967 logró movilizar a toda la judería mundial y transformar a las elites judías en un puño feroz del poder judío. Por entonces el sionismo también había cambiado su curso, en lugar de arrastrar judíos a Palestina, entendieron que Israel realmente se beneficiaría si los judíos de la diáspora se quedaban exactamente donde estaban y ejercían presión sobre sus respectivos gobiernos. Hacia finales del siglo XX, Israel logró transformar el imperio de habla inglesa en una fuerza de choque israelí. En el año 2003 Gran Bretaña y los EE.UU. enviaron a sus hijos e hijas a destruir Irak, el último enemigo feroz de Israel en la región.

Y, sin embargo, en ese momento no había prácticamente ninguna teoría crítica que pudiera arrojar luz sobre el inmenso poder de Israel y de sus grupos de presión dentro del mundo de la política anglo-estadounidense. No había una teoría política que explicara la decisión suicida anglo-estadounidense de ir a librar las guerras ilegales de Israel. También había una notable y sustancial falta de trabajo académico que pudiera arrojar alguna luz sobre el giro repentino dentro de las élites de Occidente contra el Islam y los musulmanes. Ser moderno, eurocéntrico y secular, para la izquierda era difícil, o imposible lidiar con la complejidad del Islam y la ideología judía.

Sin embargo, a diferencia del marxismo, o cualquier otra forma de pensamiento progresista, el sionismo nunca estuvo verdaderamente comprometido con ninguna forma de pensamiento con estructura modernista. El sionismo es sobre todo leal a los judíos y lo que ellos perciben como sus necesidades. La simple verdad es que el sionismo se alejó rápidamente de la modernidad. La verdad más profunda es que el sionismo nunca ha sido realmente un precepto modernista. El sionismo es básicamente una visión al estilo Zelig: pragmática y populista, que se desliza rápidamente por formas metamórficas, encarnaciones y afiliaciones, sólo para encajar en cualquier discurso de que se adapte a sus propósitos. De hecho, el sionismo se enmascaró como una ideología política modernista cuando fue necesario, y de secular y racional cuando estas tendencias eran ampliamente atractivas. Así como también supo desarrollar fácilmente los condimentos religiosos evangelistas ante las perspectivas de que estas transiciones se podrían traducir en el poder.

El sionismo también fue muy rápido para captar las condiciones posmodernas, e incluso se puede argüir que fue el primero en definir estas condiciones. El sionismo se permite ser contradictorio (4), irracional por momentos, emocional y tribal en otras ocasiones. Estos hechos por sí solos pueden explicar por qué la izquierda no logró ofrecer una crítica adecuada del sionismo y de Israel, ya que si el sionismo e Israel pertenecen al tiempo de la posmodernidad, difícilmente se podría esperar alguna visión modernista que proporcione una lectura comprensiva sobre la complejidad de la situación.

Se han visto en los últimos años algunos intentos exitosos para escabullirse de la izquierda tradicional, análisis políticos, materialistas y modernistas del sionismo y de la política israelí. James Petras, John Mearsheimer y Stephen Walt, fueron los primeros en publicar trabajos académicos sobre el inmenso y desastroso impacto del “lobby israelí” (un término políticamente correcto para el poder judío). Hace dos años, Shahid Alam publicó “Israeli Exceptionalism – The Destabilising Logic of Zionism”, (La excepcionalidad de Israel- La lógica desestabilizadora del sionismo, N. de T.), un ensayo académico increíblemente valiente para comprender el papel destructivo del poder judío en los Estados Unidos y demás lugares del mundo. Petras, Mearsheimer, Walt y Alam se movieron por fuera de los conceptos consabidos, sus críticas a Israel, el sionismo y el poder judío no se restringieron a los límites de un partido político o por algún consenso o paradigma político determinado. Al contrario, su trabajo se desprendió de los paradigmas contemporáneos conocidos y reveló un nuevo discurso que ahora toma forma en un extenso estilo de pensamiento, y también proporciona nuevas aplicaciones pragmáticas en la política (5). Como es de esperar, Petras, Mearsheimer y Walt han sido criticados por sectores de la izquierda, y especialmente por destacadas voces judías dentro de la izquierda. Pero ellos se impusieron. La sabiduría y la verdadera comprensión intelectual no pueden reprimirse. A lo sumo, estas voces pueden silenciarse o suprimirse por un corto tiempo, pero siempre regresarán y con mayor rigor.

Esta semana hemos visto la publicación de Eric Walberg “Postmodern Imperialism Geopolitics- And The Great Games” (Clarity Press), una adición sustancial a lo mencionado anteriormente, dentro de la categoría de las nuevas concepciones reveladas.

Walber ofrece en el libro un fascinante viaje histórico con los medios necesarios para dar a conocer la particularidad única de las condiciones posmodernas a las que estamos sujetos. Walberg brinda una amplia exposición de la profundidad de la penetración sionista en el pensamiento occidental y del poder destructivo de las guerras imperiales de Israel.

Con el fin de lograr su objetivo, Walberg establece un modelo histórico. Identifica tres fases cruciales en los asuntos imperiales pasados y recientes: el Gran Juego I (GGI en inglés) se refiere al “imperialismo clásico” con los imperios competiendo por territorios y recursos.

El Gran Juego II (GGII) se refiere mayormente a la Guerra Fría y la alianza de los antiguos imperios occidentales bajo la hegemonía de EE.UU. en un intento de frenar el comunismo y contener su influencia.

El Gran juego III (GGIII) es donde estamos ahora, la fase posmoderna. Se inicia bruscamente con el derrumbe del bloque soviético. Puede describirse en términos generales como el neoconservadurismo con el dominio estadounidense unilateral del mundo a través de la superioridad militar absoluta. Pero esta definición sería engañosa. En realidad nos topamos con la total “israelificación” de Estados Unidos y su dirigencia. En la práctica lo que vemos es la voluntad estadounidense cediendo su poder a un minúsculo Estado judío.

El GGIII es el avance victorioso de Israel, el sionismo y el poder judío. El análisis de Walberg está allí para explicar la reacción descarada de los senadores y congresistas estadounidenses al reciente discurso de Netanyahu. Esto explica por qué Estados Unidos, alguna vez considerado como un líder del mundo libre, está ahora cediendo su poder destructivo al minúsculo Estado. La verdad alarmante es que Israel es ahora un “Imperio y –un- medio”, como lo llama Walberg. Tiene, a su disposición a la única superpotencia librando sus guerras por poder y supliendo sus necesidades. Por si no fuera suficiente, EE.UU. no encuentra en sí mismo el poder para liberarse. La dirigencia del único “superpoder” del mundo se encuentra prácticamente secuestrada por un Estado minúsculo y sus grupos de presión que lo apoyan.

Como ocurre con otros textos significativos y esclarecedores, Walberg provee al lector los significados fundamentales necesarios para interceptar la realidad sionizada en la cual vivimos. Quienes leen el libro están capacitados para captar el actual caso Murdoch y el rol de su imperio mediático en el globalizado contexto del sionismo. Hace menos de un año, el magnate de los medios aceptó el Premio de la Liga Judía contra la Difamación. En el año 2003 la red mediática de Murdoch se aglutinó en apoyo de “la guerra contra el terror”. Murdoch debió ser detenido por el gobierno británico o el mismo Parlamento inglés, pero, por lo que parece, todos los últimos gobiernos y los partidos de ese país están siendo fuertemente apoyados por el lobby israelí de Gran Bretaña. Cuando este país se vio arrastrado a la guerra ilegal contra Irak, Tony Blair ofició de tesorero de Lord Levy en la recaudación de fondos.

Walber elabora una esmerada lectura de los distintos elementos que hicieron de Israel “un imperio y –un- medio”. Atrevidamente echa una mirada al interior del judaísmo, examina los trabajos académicos que tratan la compleja relación entre “judíos y el Estado”, hace elaboraciones sobre el judaísmo y el sionismo como ideologías, desvela el papel de los oligarcas judíos. Walberg también examina las tácticas y estrategias que Israel y sus partidarios ponen en acción: las guerras globales, el armamento nuclear, el poder silencioso, los líderes de las comunidades (sayanim), los espías y los porteros. Analiza el lobby de Israel y su manipulación de los medios; también da a conocer el papel de algunos elementos judíos dentro de la izquierda cuando socavan el libre discurso y desvían la atención de los verdaderos problemas.

Hacia el final del libro Walberg revela la amarga verdad: Israel es en realidad mucho más independiente que los Estados Unidos, el imperio que le sirve de apoyo: “Despreciando la continuidad de su especial relación con los EE.UU., Israel está jugando un papel cada vez más independiente en todo el mundo –GGIII-, con sus gobiernos, corporaciones y el kosher nostra –a la usanza de la mafia sería: el estilo judío (N. de T.)- trabajando con no importa qué Estados y gestores no estatales dispuestos a tolerar sus mortíferos juegos, venta de armas, contrabando de drogas, la compra de diamantes ensangrentados de África, realizando operaciones encubiertas para derribar gobiernos, asesinar a los opositores, falsificando pasaportes … Las comunidades de la diáspora y la red de Jabad, que se encuentra en casi todos los rincones del mundo, facilitan su planificado juego, siguiendo por delante de los planes y la tecnología de los EE.UU. a través de su activistas estadounidenses, agentes, espías y el poderoso lobby” (6).

Parece que Israel está muy por delante de Estados Unidos en todos los ámbitos posibles. Si Israel alguna vez fue el “Golem” creado por los “poderes coloniales”, como algunos pensadores izquierda insisten en sugerir, es bastante obvio que el “Golem” se ha vuelto contra su creador. “De acuerdo con la estrategia de supervivencia del pueblo judío a lo largo de la historia”, continúa Walberg , “los planes de Israel son más sutiles que las del actual gobernante del imperio estadounidense, ya que si bien no puede aspirar a dominar el mundo directamente, sí puede hacerlo moldeando o subvirtiendo los objetivos y estrategias de sus anfitriones imperiales para lograr su geopolítico “lugar al sol”, tanto a través de su diáspora como a través de su propio uso del arte de la política y la subversión, libres de la reacción mundial” (7).

El imperialismo posmoderno” de Walberg es un texto histórico, escrito en un tiempo crucial, en el momento oportuno. Para Occidente, para Estados Unidos y los estadounidenses ésta puede ser la llamada de atención final. Para Israel, para los israelíes y sus partidarios en todo el mundo, este texto es una alerta roja. Israel necesita con urgencia encontrar la manera de frenar su “entusiasmo expansionista global” antes de que sea demasiado tarde. De hecho, puede que ya sea demasiado tarde.

El último libro de Gilad Atzmon es The Wandering Who

Notas:

(1) La noción de modernidad en este texto se refiere a la cultura intelectual entrelazada con “grandes narrativas”, la racionalidad, la iluminación, la coherencia, la ciencia, la secularización, la oposición binaria y factores relacionados.

(2) Los judíos, como todas las demás personas deben tener una tierra propia.

(3) Vamos a examinar la canción de Betar de Zeev Jabotinsky

“Un judío, incluso en situación de pobreza es un príncipe

A pesar de ser un esclavo o un vagabundo.

Usted fue creado por el hijo de un rey,

Coronado con la corona de David,

La corona de la soberbia y la lucha”.

(4) víctima y opresor.

(5) Observar el AIPAC es sin duda un buen ejemplo de lo anterior.

(6) Eric Walberg; “Postmodern Imperialism Geopolitics And The Great Games“, Clarity Press, 2011 Pg’ 235

(7) Ibid. Pg-235

Fuente: Counter Puntch

23/03/2011

Comunicado de la Coordinadora Proyecto Eurasia sobre la agresión occidental contra Libia

Más allá de las hipocresías demagógicas y propagandísticas, la intervención armada anglo-franco-estadounidense en apoyo a la sedición desencadenada por las tribus secesionistas de Cirenaica constituye la enésima agresión colonial contra un país árabe que no ha atacado a nadie, una agresión perpetrada desde el total desprecio de los principios de la soberanía de los Estados.

Dejando a un lado las motivaciones básicamente de comercio electoral que han inducido a la oligarquía parisina a emprender esta criminal aventura, la agresión actual se enmarca en la estrategia atlántica de control del Mediterráneo, orientada a perpetuar el control de las fuentes energéticas, a mantener en estado de subordinación al mundo árabe y Europa, a condicionar la renaciente autonomía de la potencia regional turca y a completar el asedio de Rusia.

El gobierno italiano -que después de haber firmado un tratado de amistad con la República de Libia pone a disposición de los agresores las bases militares presentes en el territorio de la Península- festeja los 150 años de Unidad nacional añadiendo otra página vergonzosa a los anales de la historia patria.

La Coordinadora Proyecto Eurasia, haciéndose portavoz de los sentimientos de repulsa suscitados por esta nueva agresión occidental, exhorta a los ciudadanos italianos y europeos a manifestar con decisión su repulsa a las posiciones belicistas de la clase política colaboracionista.

Coordinadora Proyecto Eurasia

22 de marzo de 2011

17/04/2010

Entrevista a su Excelencia el Embajador en la Santa Sede Ayatolislam Ali Akbar Nasseri

A cargo de Antonio Grego y Tiberio Graziani *

(Roma, 12 de abril de 2010)

Hace algunos días Teherán anunció que organizará el 17 y el 18 de abril una conferencia sobre el desarme nuclear en la que participarán delegados de muchos países. La conferencia tendrá como tema «la energía nuclear para todos, el arma nuclear para nadie». ¿Puede explicarnos los motivos que han llevado a Irán a organizar esta conferencia?

En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso, os doy las gracias por vuestra presencia y os doy las gracias igualmente por vuestro punto de vista basado en el derecho y en la razón. Con respecto a esta pregunta: la acumulación de armas nucleares va contra la paz en el mundo y crea preocupación en la comunidad internacional. Pese a toda la propaganda y los eslóganes realizados, hasta ahora no se ha llevado a cabo nada concreto para eliminar estas armas nucleares. La República Islámica de Irán con la finalidad de vencer los actuales desafíos en el mundo sobre este tema y presentar soluciones para tener un mundo sin armas nucleares y de destrucción masiva organiza esta conferencia en la que participarán autoridades de más de 60 naciones. Con la conferencia de Teherán sobre el desarme, tenemos la intención de afirmar el principio por el cual «la energía nuclear pacífica esté a disposición de todos los pueblos y el arma nuclear no sea para nadie».

China ya ha anunciado que participará en la conferencia sobre la cuestión nuclear de Teherán y sigue afirmando que es contraria a nuevas sanciones contra Irán. Los Estados Unidos e Israel, sin embargo, están haciendo todo lo posible para que China desista de su decisión de apoyar la causa nuclear iraní. Sólo la importancia estratégica que tiene Irán para China, sobre todo desde el punto de vista del aprovisionamiento de recursos energéticos, ha servido hasta ahora de protección ante estas peticiones. Pero, ¿hasta qué punto son sólidos los vínculos entres China e Irán en este momento? ¿Logrará occidente arrastrar a China de su lado o tendrá que renunciar a esta estrategia?

La actividad nuclear de Irán es una actividad totalmente pacífica. Irán es miembro de la OIEA y firmante del Tratado de no proliferación nuclear. Toda actividad referente a la cuestión nuclear está, por tanto, bajo la supervisión de los inspectores de la agencia. Aplicar sanciones contra Irán no tiene ningún fundamento jurídico ni legal y es, sobre todo, contrario a los protocolos del Tratado. Los Estados Unidos e Israel, que poseen cabezas nucleares y amenazan con ataques militares, persiguen una política sin salida. Respecto a China, recuerdo que Teherán y Pekín tienen consolidadas relaciones de amistad que se remontan al pasado. La posición independiente de China en defensa de la actividad nuclear pacífica de Irán es digna de admiración. Esperamos que China y Rusia no se dejen influir por las presiones políticas de los Estados Unidos y conserven, por tanto, su posición independiente sobre esta cuestión.

Además de China, también otros países han expresado su proximidad y su amistad con Irán, entre estos, Rusia, Turquía, Brasil y Venezuela. Embajador, ¿usted piensa que es posible, junto a estos y otros países, crear un frente compacto de oposición y reacción al modelo de fragmentación y agresión del continente eurasiático y de la América indiolatina por parte de los Estados Unidos e Israel?

Por suerte hoy la época del dominio del poder colonialista de las potencias coloniales ha terminado. Los países libres colaboran por sus intereses bilaterales. Con unidad y una mayor colaboración el orden colonialista de los Estados Unidos no alcanzará sus objetivos. Nosotros vemos de buen grado este frente de oposición que obtendrá resultados concretos para la paz en el mundo, ya sea en América Latina, en África, en Asia, y también en ciertos países europeos. Los países nombrados están tratando de construir una política justa por ese camino. Los Estados Unidos de América, con un arsenal lleno de armas nucleares y de armas de destrucción masiva y con un pasado negro con respecto al uso de las armas nucleares, últimamente han amenazado incluso con un ataque nuclear. Los Estados Unidos, que sostienen al régimen ilegítimo de Israel –que está dotado de bombas atómicas –no tienen ninguna autoridad para emitir juicios sobre la actividad nuclear civil de Irán. Nosotros deseamos que la misma agencia para la energía nuclear atómica no padezca las presiones de las Potencias, y que, en el marco de sus reglamentos y del orden jurídico, controle las actividades pacíficas nucleares de todos los países y, por tanto, ponga fin a la producción de armas nucleares y de destrucción masiva. Deseamos que la OIEA desempeñe su función en este sentido.

Precisamente estos días, Obama, en vistas de la cumbre de Washington sobre la seguridad nuclear, ha anunciado un cambio radical de la estrategia sobre el uso de las armas nucleares. Los Estados Unidos anuncian que quieren utilizar las armas nucleares sólo en casos extremos y nunca contra los Estados que respeten el Tratado sobre la no proliferación nuclear. Obama, sin embargo, ha añadido que estas nuevas reglas no se aplican a Corea del Norte y a Irán, que, consecuentemente, siguen bajo la amenaza de un ataque, también con bombas nucleares. Como sabemos, no obstante, Irán es uno de los firmantes del tratado y hasta este momento ha respetado todos los vínculos y aceptado las inspecciones de la OIEA, al contrario de Israel que no ha firmado el tratado y posee centenares de cabezas atómicas que amenaza con utilizar contra sus vecinos. ¿Cuál es la respuesta que Irán pretende dar a este enésimo movimiento propagandístico de Obama?

Cabe maravillarse de que Irán esté bajo la amenaza del ataque nuclear de los Estados Unidos por su actividad referente a la nuclearización exclusivamente civil, como, por otra parte, ha sido confirmado en varias ocasiones por las inspecciones de la OIEA. Los EE.UU. tienen una actitud ambigua, de hecho, amenazan a Irán por la nuclearización pacífica, mientras sostienen al régimen sionista de Israel – que no ha firmado el Tratado sobre la proliferación nuclear y posee cabezas nucleares –económica, política y militarmente. En este ámbito, Irán no necesita hacer propaganda a su favor sobre esta cuestión. La Comunidad internacional, que es consciente de todo esto, y los operadores de los medios de comunicación independientes y libres juzgarán esta cuestión y sacarán sus conclusiones sobre la posición de los Estados Unidos. En cualquier caso, Irán seguirá por su camino hasta que alcance su derecho a la energía nuclear pacífica. Irán considera que la energía nuclear pacífica y la tecnología nuclear son un derecho de todos los países y de todos los pueblos del mundo. Las sanciones y las amenazas no incidirán en absoluto sobre nuestra voluntad basada en los derechos de Irán. No incidirán en absoluto sobre el autorizado pueblo de Irán.

Usted ha hablado de Comunidad internacional, ¿qué podría hacer la Unión Europea para facilitar las relaciones entre Irán y los Estados Unidos, considerando el hecho de que la Unión Europea es sustancialmente una parte constitutiva del frente occidental?

Sobre la mejora de las relaciones entre los Estados Unidos e Irán, considero que no hay necesidad de mediadores. Si los Estados Unidos reducen su posición colonialista y ponen a un lado sus posiciones hostiles con respecto a los pueblos y también con respecto a Irán, si caminan por la vía del respeto recíproco entre los países, automáticamente las relaciones entre los distintos países acabarán por ser buenas. Si Estados Unidos tiende la mano y es sincera sobre esto, los problemas se resolverán; pero como dice el Guía Supremo: “Obama nos tiende la mano con un guante de terciopelo que podría esconder un puño de hierro”. A causa de las acciones hostiles y de las amenazas continuas de los Estados Unidos, en particular el último discurso de Obama sobre la amenaza del ataque nuclear, estamos seguros de que los Estados Unidos no están buscando buenas relaciones. Sin embargo, esperamos que la Unión Europea –como potente polo económico –tome una posición independiente en los distintos temas de interés internacional y no siga las políticas de los Estados Unidos.

¿La Santa Sede puede facilitar, como autoridad moral y religiosa, las relaciones entre Irán y la Unión Europea e Irán y los Estados Unidos?

De la Santa Sede, por su misión religiosa y en cuanto portadora del mensaje de Jesucristo, nosotros esperamos mucho más que sugerencias morales y religiosas. Deseamos que esta asuma una posición firme, determinada, emblemática ante las amenazas de las potencias agresivas que promueven la guerra. Con tales posiciones contra las vejaciones que padecen los pueblos por parte de las potencias colonialistas, la Santa Sede podría facilitar estas relaciones. La Santa Sede podría impulsar a las Potencias occidentales a que revisasen su posición en la política internacional.

(Traducido por Javier Estrada)

– Eurasia. Rivista di Studi Geopolitici – http://www.eurasia-rivista.org/
mailto:direzione@eurasia-rivista.org

Fuente original:
http://www.eurasia-rivista.org/3758/la-politica-di-usa-e-israele-e-senza-sbocchi-lepoca-del-colonialismo-e-finita-intervista-allambasciatore-iraniano-presso-il-vaticano

14/04/2010

Estado canalla: violaciones israelíes de las Resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas

por “Jeremy R. Hammond
Dissident Voice

Traducido para Rebelión por Christine Lewis Carroll y revisado por Caty R.

Lo que sigue es una lista de las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que critican directamente a Israel por violar las resoluciones, la Carta de las Naciones Unidas, las Convenciones de Ginebra, por otras violaciones del derecho internacional y por ejercer el terrorismo internacional.

Resolución 57 (18 de septiembre de 1948) – Expresa su profunda conmoción por el asesinato del Mediador de las Naciones Unidas en Palestina, Conde Folke Bernadotte, por terroristas sionistas.

Resolución 89 (17 de noviembre de 1950) – Solicita que se preste atención a la expulsión de “miles de árabes palestinos” y requiere a los gobiernos implicados a no proseguir con acciones que entrañen “el tránsito de personas por fronteras internacionales o líneas de armisticio”, y señala que Israel anunció que se retiraría hasta las líneas de armisticio.

Resolución 93 (18 de mayo de 1951) – Determina que los ataques aéreos sobre Siria el 5 de abril de 1951 constituyen “una violación del alto el fuego”, y acuerda que a los civiles árabes expulsados por Israel de la zona desmilitarizada se les debe permitir volver.

Resolución 100 (27 de octubre de 1953) – Señala que Israel se había comprometido a detener el trabajo iniciado en la zona desmilitarizada el 2 de septiembre de 1953.

Resolución 101 (24 de noviembre de 1953) – Determina que la agresión de Israel contra Qibya, Jordania el 14-15 de octubre de 1953 es una violación del alto el fuego y “Expresa su más enérgica censura por dicha acción”.

Resolución 106 (29 de marzo de 1955) – Condena la agresión de Israel contra las fuerzas egipcias en la Franja de Gaza el 28 de febrero de 1955.

Resolución 111 (19 de enero de 1956) – Condena la agresión de Israel contra Siria el 11 de diciembre de 1955 como “una violación flagrante del alto el fuego” y del acuerdo de armisticio.

Resolución 119 (31 de octubre de 1956) – Considera que “se ha creado una grave situación” con la agresión a Egipto por parte de las fuerzas de Gran Bretaña, Francia e Israel.

Resolución 171 (9 de abril de 1962) – Ratifica la resolución 111 y determina que la agresión contra Siria el 16-17 de marzo de 1962 “constituye una violación flagrante de aquella resolución”.

Resolución 228 (25 de noviembre de 1966) – “Deplora la pérdida de vidas y los fuertes daños materiales producidos por las operaciones” realizadas por Israel en la zona del sur de Hebrón el 13 de noviembre de 1966, y “Censura a Israel por esta acción militar a gran escala vulnerando la Carta de las Naciones Unidas” y el acuerdo del armisticio entre Israel y Jordania.

Resolución 237 (14 de junio de 1967) – Requiere a Israel “que garantice la seguridad y el bienestar de los habitantes de los lugares donde han tenido lugar las operaciones militares” durante la guerra emprendida por Israel el 5 de junio de 1967 “y para facilitar la vuelta de los habitantes que huyeron de dichas zonas al estallar las hostilidades”.

Resolución 242 (22 de noviembre de 1967) – Señala “que no es admisible la adquisición de territorio mediante la guerra”, que los Estados miembros tienen el compromiso de acatar la Carta de las Naciones Unidas, y requiere a Israel para que se retire de los territorios que ocupó durante de guerra de junio de 1967.

Resolución 248 (24 de marzo de 1968) – Observa que la agresión israelí contra Jordania “fue a gran escala y de una naturaleza minuciosamente diseñada”, “Deplora la pérdida de vidas y los fuertes daños materiales”, “Condena la acción militar emprendida por Israel en flagrante violación de la Carta de las Naciones Unidas y de las resoluciones de alto el fuego”, y “Hace un llamamiento a Israel para que no cometa” más violaciones de la resolución 237.

Resolución 250 (27 de abril de 1968) – Considera “que la celebración de un desfile militar en Jerusalén agravará las tensiones en la zona y tendrá un efecto adverso sobre una futura solución pacífica de los problemas de la zona” y “Hace un llamamiento a Israel para que se abstenga de celebrar en Jerusalén el desfile militar previsto” el 2 de mayo de 1968.

Resolución 251 (2 de mayo de 1968) – Recuerda la resolución 259 y “Deplora profundamente la celebración por parte de Israel del desfile militar en Jerusalén” el 2 de mayo de 1968 “haciendo caso omiso de” la resolución 250.

Resolución 252 (21 de mayo de 1968) – “Deplora la negativa de Israel a cumplir con” las resoluciones 2253 y 2254 de la Asamblea General, considera la anexión de Jerusalén “nula”, y requiere a Israel “a revocar todas las medidas ya tomadas y a abstenerse sin dilación de emprender cualquier acción que pudiera cambiar el estatus de Jerusalén”.

Resolución 256 (16 de agosto de 1968) – Recuerda la “violación flagrante por parte de Israel de la Carta de las Naciones Unidas” denunciada en la resolución 248, observa que los ataques aéreos posteriores sobre Jordania “fueron a gran escala y de una naturaleza minuciosamente diseñada, infringiendo la resolución 248”, “Deplora la pérdida de vidas y los fuertes daños materiales”, y condena los ataques de Israel.

Resolución 259 (27 de septiembre de 1968) – Expresa preocupación por “la seguridad y el bienestar” de los palestinos “bajo ocupación militar por parte de Israel”, deplora “la demora en la implementación de la resolución 237 (1967) a causa de las condiciones impuestas por Israel para recibir a un Representante Especial del Secretario General”, y solicita a Israel que reciba al Representante Especial y le facilite el trabajo.

Resolución 262 (31 de diciembre de 1968) – Observa “que la acción militar realizada por las fuerzas armadas de Israel contra el aeropuerto internacional civil de Beirut fue premeditada, a gran escala y de una naturaleza minuciosamente diseñada”, y condena a Israel por la agresión.

Resolución 265 (1 de abril de 1969) – Expresa “profunda preocupación porque las recientes agresiones contra pueblos jordanos y otras zonas pobladas fueron planificadas con anterioridad, en violación de las resoluciones” 248 y 256, “Deplora la pérdida de vidas civiles y los daños materiales infligidos”, y “Condena los recientes ataques aéreos premeditados emprendidos por Israel sobre pueblos jordanos y zonas pobladas en violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas y las resoluciones de alto el fuego”.

Resolución 267 (3 de julio de 1969) – Recuerda la resolución 252 y las resoluciones 2253 y 2254 de la Asamblea General, señala que “desde la adopción de las resoluciones citadas, Israel ha tomado más medidas que pretenden cambiar el estatus de la Ciudad de Jerusalén”, ratifica “el principio establecido de que la adquisición de territorio por medio de la conquista militar es inadmisible”, “Deplora la negativa de Israel a respetar las resoluciones”, “Censura enérgicamente todas las medidas tomadas con el objetivo de cambiar el estatus de la Ciudad de Jerusalén”, “Confirma que todas las medidas administrativas y legislativas tomadas por Israel que pretenden alterar el estatus de Jerusalén, incluyendo la expropiación de tierras y propiedades, son nulas y no pueden cambiar dicho estatus”, y requiere urgentemente a Israel a que revoque las medidas tomadas para anexionar Jerusalén.

Resolución 270 (26 de agosto de 1969) – “Condena el ataque aéreo premeditado realizado por Israel sobre los pueblos del sur de Líbano en violación de sus obligaciones de acuerdo con las resoluciones de la Carta y el Consejo de Seguridad.

Resolución 271 (15 de septiembre de 1969) – Expresa dolor “por los daños cuantiosos causados por el incendio premeditado de la sagrada Mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén” el 21 de agosto de 1969 “durante la ocupación militar por parte de Israel”, ratifica “el principio establecido de que la adquisición de territorio mediante la conquista militar es inadmisible”, “Determina que el acto execrable de profanación de la sagrada Mezquita de Al-Aqsa acentúa la necesidad inmediata de que Israel desista de violar” las resoluciones anteriores y revoque las medidas tomadas para anexionar Jerusalén, requiere a Israel “a observar las cláusulas de las Convenciones de Ginebra y del derecho internacional sobre la ocupación militar”, y condena a Israel por su negativa a cumplir con las resoluciones anteriores.

Resolución 279 (12 de mayo de 1970) – “Exige la retirada inmediata de todas las fuerzas armadas israelíes del territorio libanés.”

Resolución 280 (19 de mayo de 1970) – Expresa su convicción de “que la agresión militar israelí contra Líbano fue premeditada, a gran escala y de una naturaleza minuciosamente diseñada”, recuerda la resolución 279 “exigiendo la retirada inmediata de todas las fueras armadas israelíes del territorio libanés”, deplora la violación por parte de Israel de las resoluciones 262 y 270, “Condena a Israel por su acción militar premeditada, infringiendo sus obligaciones de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas”, y “Deplora la pérdida de vidas y daños materiales, consecuencia” de las violaciones por parte de Israel de las resoluciones del Consejo de Seguridad.

Resolución 285 (5 de septiembre de 1970) – Exige la completa e inmediata retirada de todas las fuerzas armadas israelíes del territorio libanés.”

Resolución 298 (25 de septiembre de 1971) – Recuerda las resoluciones 252 y 267, y las resoluciones 2253 y 2254 de la Asamblea General referentes a las medidas tomadas por Israel para anexionar Jerusalén, reafirma “el principio que la adquisición de territorio mediante la conquista militar es inadmisible”, señala “el incumplimiento por parte de Israel” de estas resoluciones, deplora la negativa de Israel a respetar las resoluciones, confirma que las acciones de Israel “son totalmente nulas”, y requiere a Israel a revocar las medidas ya adoptadas y “a no tomar más medidas dentro de la zona ocupada de Jerusalén” con el fin de cambiar el estatus de la ciudad.

Resolución 313 (28 de febrero de 1972) – “Exige que Israel abandone y se abstenga inmediatamente de cualquier acción militar en tierra o aire contra Líbano y retire sin dilación todas las fuerzas militares del territorio libanés.”

Resolución 316 (26 de junio de 1972) – Deplora “la trágica pérdida de vidas, consecuencia de todo tipo de actos violentos”, expresa profunda preocupación “por la negativa de Israel a cumplir con las resoluciones del Consejo de Seguridad” 262, 270, 280, 285 y 313 “que requieren a Israel a abstenerse sin dilación de incurrir en cualquier violación de la soberanía e integridad territorial de Líbano” y a acatar las resoluciones, condena “las agresiones repetidas de las fuerzas israelíes contra el territorio y población libaneses en violación de los principios de la Carta de las Naciones Unidas y las obligaciones de Israel.

Resolución 317 (21 de julio de 1972) – Señala la resolución 316, deplora el hecho de que Israel todavía no había liberado al “personal militar y de seguridad de Siria y Líbano secuestrado por las fuerzas armadas israelíes en territorio libanés” el 21 de junio de 1972, y requiere a Israel a liberar a los prisioneros.

Resolución 332 (21 de abril de 1972) – “Condena las agresiones militares repetidas perpetradas por Israel contra Líbano y la violación por parte de Israel de la integridad territorial y soberanía de Líbano”, infringiendo la Carta de las Naciones Unidas, el acuerdo de armisticio y las resoluciones de alto el fuego.

Resolución 337 (15 de agosto de 1972) – Señala “la violación de la soberanía e integridad territorial de Líbano” por parte de Israel “y el secuestro aéreo por parte de la fuerza aérea de Israel de un avión civil libanés arrendado a Iraqi Airways”, expresa profunda preocupación “porque este tipo de acción realizada por Israel, Miembro de las Naciones Unidas, constituye una grave interferencia en la aviación civil internacional y una violación de la Carta de las Naciones Unidas”, reconoce “que este tipo de acción podría poner en peligro la vida y seguridad de pasajeros y tripulación y vulnera las cláusulas de las convenciones internacionales que velan por la aviación civil”, condena a Israel “por violar la soberanía e integridad territorial de Líbano y por el desvío y secuestro por parte de la fuerza aérea israelí de un avión libanés en el espacio aéreo de Líbano”, y considera que las acciones de Israel constituyen una violación del acuerdo de armisticio, de las resoluciones de alto el fuego, de la Carta de las Naciones Unidas, “las convenciones internacionales sobre aviación civil y los principios del derecho internacional y moralidad”.

Resolución 347 (24 de abril de 1974) – “Condena la violación por parte de Israel de la integridad territorial y soberanía de Líbano y requiere una vez más al Gobierno de Israel a abstenerse de realizar más acciones militares y amenazas contra Líbano”, y hace un llamamiento a Israel “para liberar y devolver a Líbano los civiles libaneses secuestrados”.

Resolución 425 (19 de marzo de 1978) – “Hace un llamamiento para que se respete estrictamente la integridad territorial, soberanía e independencia política de Líbano dentro de sus límites internacionalmente reconocidos”, y “Requiere a Israel a suspender inmediatamente su acción militar contra la integridad territorial libanés y a retirar sin dilación sus fuerzas de todo el territorio libanés”.

Resolución 427 (3 de mayo de 1978) – “Requiere a Israel a completar su retirada de todo el territorio libanés sin más demora”.

Resolución 446 (22 de marzo de 1979) – Afirma “una vez más, que la Cuarta Convención de Ginebra… es aplicable en los territorios ocupados por Israel desde 1967, incluyendo a Jerusalén”, “Determina que la política y las prácticas de Israel al establecer colonias en territorio palestino y en otros territorios árabes ocupados desde 1967 no tiene validez legal y constituye una grave obstrucción a la consecución de una paz comprensiva, justa y duradera en Oriente Próximo”, “Deplora profundamente la negativa de Israel a acatar” las resoluciones 237, 252 y 298, y las resoluciones 2253 y 2254 de la Asamblea General, y requiere a Israel “como la potencia ocupante” a acatar la Cuarta Convención de Ginebra, a “revocar las anteriores medidas tomadas y a abstenerse de realizar cualquier acción que tendría como resultado el cambio del estatus legal y la naturaleza geográfica, y afectaría la composición demográfica de los territorios árabes ocupados desde 1967, incluyendo Jerusalén y, en particular, a no transferir partes de la propia población civil a los territorios árabes ocupados”.

Resolución 450 (14 de junio de 1979) – “Deplora enérgicamente los actos de violencia contra Líbano que han conducido al desplazamiento de civiles, incluyendo a palestinos, a la destrucción y pérdida de vidas inocentes”, y requiere a Israel a suspender las acciones contra Líbano, “en particular sus incursiones en Líbano y la colaboración que sigue prestando a grupos armadosirresponsables”.

Resolución 452 (20 de julio de 1979) – Deplora enérgicamente “la falta de cooperación por parte de Israel” con la Comisión del Consejo de Seguridad “creada al amparo de la resolución 446 (1979) para examinar la situación en relación con las colonias establecidas en los territorios árabes ocupados desde 1967, incluyendo a Jerusalén”, considera “que la política de Israel de establecer colonias en los territorios árabes ocupados no tiene validez legal y constituye una violación de la Cuarta Convención de Ginebra”, expresa profunda preocupación por la política de Israel de construir colonias “en los territorios ocupados árabes”, incluyendo a Jerusalén, y sus consecuencias para la población local árabe y palestina”, y requiere a Israel a suspender dichas actividades.

Resolución 465 (1 de marzo de 1980) – Deplora enérgicamente la negativa de Israel a cooperar con la Comisión del Consejo de Seguridad, lamenta el “rechazo formal de Israel de” las resoluciones 446 y 452, deplora la decisión de Israel de “apoyar oficialmente las colonias israelíes” en los territorios ocupados, expresa profunda preocupación por la política israelí sobre colonias “y sus consecuencias para la población local árabe y palestina”, “Deplora enérgicamente la decisión de Israel de prohibir que el alcalde de Hebrón viaje libremente para comparecer ante el Consejo de Seguridad”, y “Determina que todas las medidas tomadas por Israel para cambiar el carácter físico, la composición demográfica, la estructura institucional o el estatus de los territorios palestinos y otros territorios árabes ocupados desde 1967, incluyendo a Jerusalén, o cualquier parte de la misma, no tienen validez legal y que la política y prácticas emprendidas por Israel de asentar a partes de su población y a nuevos inmigrantes en aquellos territorios constituye una violación flagrante de la Cuarta Convención de Ginebra”.

Resolución 467 (24 de abril de 1980) – “Condena todas las acciones contrarias a” las resoluciones 425, 426, 434, 444, 450 y 459 “y, en particular, deplora enérgicamente” cualquier “violación de la soberanía e integridad territorial libanesas” y “la intervención militar de Israel en Líbano”.

Resolución 468 (8 de mayo de 1980) – Expresa profunda preocupación “por la expulsión por parte de las autoridades militares israelíes de ocupación de los acaldes de Hebrón y Halhoul y del juez de la Sharia de Hebrón” y “Requiere al Gobierno de Israel como potencia ocupante a revocar estas medidas ilegales y facilitar la vuelta inmediata de los dirigentes palestinos expulsados de manera que puedan reanudar las funciones para los que fueron elegidos y nombrados”.

Resolución 469 (20 de mayo de 1980) – Recuerda la Cuarta Convención de Ginebra “y en particular el artículo 1, que afirma “Los firmantes se comprometen a respetar y asegurar el respeto por la presente Convención en todas las circunstancias”, y el artículo 49, que afirma “Se prohíben las transferencias individuales o colectivas forzosas, además de las deportaciones de personas protegidas desde los territorios ocupados hasta el territorio de la potencia ocupante o al territorio de otro país, ocupado o no, independientemente de su motivo”, “Deplora enérgicamente la negativa del Gobierno de Israel a implementar la resolución 468 del Consejo de Seguridad”, requiere al Gobierno de Israel, como potencia ocupante, a revocar las medidas ilegales y facilitar la vuelta inmediata de los dirigentes palestinos expulsados de manera que puedan reanudar las funciones para las que fueron elegidos y nombrados”.

Resolución 471 (5 de junio de 1980) – Recuerda “una vez más” la Cuarta Convención de Ginebra, “y en particular el artículo 27, que afirma, ‘Las personas protegidas tienen derecho, en cualquier circunstancia, a que se respete su integridad… Serán tratadas en todo momento de forma compasiva, y protegidas especialmente contra todo acto de violencia o amenazas…’”, reafirma el campo de aplicación de la Cuarta Convención de Ginebra “a los territorios árabes ocupados por Israel desde 1967, incluyendo Jerusalén”, expresa profunda preocupación de “que los colonos judíos de los territorios árabes ocupados puedan llevar armas, lo que les permite perpetrar crímenes contra la población árabe civil”, “Condena los intentos de asesinato contra los alcaldes de Nablús, Ramala y al-Bireh y demanda la detención y procesamiento de los autores de estos crímenes”, “expresa profunda preocupación por el hecho de que Israel, como potencia ocupante, haya fracasado en proporcionar protección adecuada a la población civil de los territorios ocupados de conformidad con las cláusulas de la Convención de Ginebra relativas a la Protección de Personas Civiles en Tiempo de Guerra”, requiere a Israel “a proporcionar a las víctimas la compensación adecuada por los daños sufridos como consecuencia de estos crímenes”, “Requiere de nuevo al gobierno de Israel a respetar y cumplir con las cláusulas de” la Cuarta Convención de Ginebra y “las resoluciones correspondientes del Consejo de Seguridad”, “requiere una vez más a todos los Estados a no proporcionar a Israel ninguna asistencia que se utilizará específicamente en conexión [sic] con las colonias de los territorios ocupados”, “Reafirma la necesidad primordial de finalizar la ocupación prolongada de los territorios ocupados por Israel desde 1967, incluyendo Jerusalén”.

Resolución 476 (30 de junio de 1980) – Ratifica que “la adquisición de territorio por la fuerza es inadmisible”, deplora “la persistencia de Israel en cambiar el carácter físico, la composición demográfica, la estructura institucional y el estatus de la Ciudad Santa de Jerusalén”, expresa grave preocupación “por las medidas legislativas iniciadas en el Knesset israelí con el propósito de cambiar el carácter y estatus de la Ciudad Santa de Jerusalén”, reafirma “la necesidad primordial de finalizar la ocupación prolongada de los territorios árabes ocupados por Israel desde 1967, incluyendo Jerusalén”, “Deplora enérgicamente la negativa continuada de Israel, la potencia ocupante, a cumplir con las resoluciones correspondientes del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General”, “Reafirma que todas las medidas administrativas y legislativas tomadas por Israel, la potencia ocupante, que pretenden alterar el carácter y estatus de la Ciudad Santa de Jerusalén no tienen validez legal y constituyen una violación flagrante de la Cuarta Convención de Ginebra”, “Reitera que dichas medidas… son nulas y deben revocarse en cumplimiento de las resoluciones correspondientes del Consejo de Seguridad”, y “Requiere urgentemente a Israel, la potencia ocupante, a acatar ésta y las anteriores resoluciones del Consejo de Seguridad y a abstenerse sin dilación a insistir en la política y medidas que afectan el carácter y estatus de la Ciudad Santa de Jerusalén”.

Resolución 478 (20 de agosto de 1980) – Ratifica “de nuevo que la adquisición de territorio por la fuerza es inadmisible”, señala “que Israel no ha cumplido con la resolución 476”, “Censura enérgicamente la promulgación por parte de Israel de la ‘ley básica’ sobre Jerusalén y su negativa a cumplir con las resoluciones correspondientes del Consejo de Seguridad”, “Afirma que la promulgación de la ‘ley básica’ por parte de Israel constituye una violación del derecho internacional”, “Determina que todas las medidas administrativas y legislativas, y acciones tomadas por Israel, la potencia ocupante, que han alterado o pretenden alterar el carácter y estatus de la Ciudad Santa de Jerusalén, y en particular la reciente ‘ley básica’ sobre Jerusalén, son nulas y deben revocarse sin dilación”.

Resolución 484 (19 de diciembre de 1980) – Expresa “profunda preocupación por la expulsión por parte de Israel de los alcaldes de Hebrón y Halhoul”, “Ratifica el campo de aplicación de” la Cuarta Convención de Ginebra “a todos los territorios árabes ocupados por Israel en 1967”, “Requiere a Israel, la potencia ocupante, a acatar las cláusulas de la Convención”, y “Declara que es imperativo que se permita a los alcaldes de Hebrón y Halhoul volver a sus hogares y reanudar sus responsabilidades”.

Resolución 487 (19 de junio de 1981) – Expresa plena conciencia “por el hecho de que Iraq ha sido parte interesada en el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares desde su entrada en vigor en 1970, que de acuerdo con este Tratado, Iraq ha aceptado las salvaguardias del OIEA sobre todas sus actividades nucleares, y que la Agencia ha atestiguado que estas salvaguardias se han aplicado satisfactoriamente hasta la fecha”, señala “además que Israel no ha acatado el Tratado de no proliferación”, expresa profunda preocupación “por el peligro para la paz y seguridad internacionales creado por el ataque aéreo de Israel sobre las instalaciones nucleares iraquíes el 7 de junio de 1981, que podría en cualquier momento hacer estallar la situación en la zona, con graves consecuencias para los intereses vitales de todos los Estados”, “Condena enérgicamente el ataque militar de Israel en clara violación de la Carta de las Naciones Unidas y las normas de conducta internacional”, “Considera, además, que dicho ataque constituye una grave amenaza a todo el régimen IAEA de salvaguardias que es la base del Tratado de no proliferación”, “Reconoce plenamente el derecho soberano inalienable de Iraq y de los demás Estados, especialmente los países en desarrollo, de establecer con fines pacíficos programas de promoción nuclear y tecnológica destinados a la economía y la industria, de acuerdo con sus necesidades actuales y futuras, y consecuentes con los objetivos internacionalmente aceptados de prevenir la proliferación de armas nucleares”, y “Requiere a Israel urgentemente a colocar a sus instalaciones nucleares bajo las salvaguardias IAEA”.

Resolución 497 (17 de diciembre de 1981) – Ratifica “que la adquisición de territorio por la fuerza no es admisible, de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas, los principios del derecho internacional, y las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad”, “Resuelve que la decisión israelí de imponer leyes, jurisdicción y administración en los Altos de Golán ocupados en Siria es nula y sin efecto legal internacional”, “Exige que Israel, la potencia ocupante, debería revocar sin dilación su decisión”, y “Determina que todas las cláusulas de la” Cuarta Convención de Ginebra “siguen siendo aplicables al territorio sirio ocupado por Israel desde junio 1967.

Resolución 501 (25 de febrero de 1982) – Ratifica la resolución 425 que requiere a Israel a suspender su agresión militar contra Líbano.

Resolución 509 (6 de junio de 1982) – “Exige que Israel retire a todas sus fuerzas militares sin dilación e incondicionalmente hacia las fronteras internacionalmente reconocidas de Líbano”.

Resolución 515 (29 de julio de 1982) – “Exige que el Gobierno de Israel levante inmediatamente el bloqueo de la ciudad de Beirut para permitir el paso de suministros que palien las urgentes necesidades de la población civil y permitan la distribución de ayuda proporcionada por las agencias de las Naciones Unidas y por organizaciones no gubernamentales, en particular el Comité Internacional de la Cruz Roja (ICRC).

Resolución 517 (4 de agosto de 1982) – Expresa profunda conmoción y alarma “por las consecuencias deplorables de la invasión de Beirut el 3 de agosto de 1982”, “Confirma una vez más su exigencia de un inmediato alto el fuego y la retirada de las fuerzas israelíes de Líbano”, y “Censura a Israel por su negativa a cumplir con” las resoluciones 508, 509, 512, 513, 515 y 516.

Resolución 518 (12 de agosto de 1982) – “Exige que Israel y todas las partes del conflicto que respeten estrictamente los términos de las resoluciones del Consejo de Seguridad pertinentes al cese inmediato de toda actividad militar dentro de Líbano y, en particular, dentro y alrededor de Beirut”, “Exige el levantamiento inmediato de todas las restricciones sobre la ciudad de Beirut con el fin de permitir la entrada sin obstáculos de suministros que palien las urgentes necesidades de la población civil en Beirut”.

Resolución 520 (17 de septiembre de 1982) – “Condena las recientes incursiones por parte de Israel en Beirut, infringiendo los acuerdos de alto el fuego y las resoluciones del Consejo de Seguridad”, y “Exige la inmediata retirada a las posiciones ocupadas por Israel antes” del 15 de septiembre de 1982, “como primer paso hacia la plena implementación de las resoluciones del Consejo de Seguridad”.

Resolución 521 (19 de septiembre de 1982) – “Condena la masacre criminal de civiles palestinos en Beirut” en los campos de refugiados de Sabra y Chatila.

Resolución 573 (4 de octubre de 1985) – “Condena enérgicamente el acto de agresión armada perpetrado por Israel contra el territorio tunecino en flagrante violación de la Carta de las Naciones Unidas, del derecho internacional y de las normas [reconocidas] de conducta”.

Resolución 592 (8 de diciembre de 1986) – Ratifica que la Cuarta Convención de Ginebra “es aplicable a los territorios palestinos y otros territorios árabes ocupados por Israel desde 1967, incluyendo Jerusalén”, y “Deplora enérgicamente que el ejército israelí abriera fuego contra estudiantes indefensos, causando muertes y heridos.”

Resolución 605 (22 de diciembre de 1987) – “Deplora enérgicamente las políticas y prácticas de Israel, la potencia ocupante, que violan los derechos humanos del pueblo palestino en los territorios ocupados, y en particular que el ejército israelí abriera fuego contra civiles palestinos indefensos, causando muertes y heridos”, y ratifica el campo de aplicación de la Cuarta Convención de Ginebra “a los territorios palestinos y otros territorios árabes ocupados por Israel desde 1967, incluyendo Jerusalén”.

Resolución 607 (5 de enero de 1988) – Expresa “profunda preocupación por la situación en los Territorios Palestinos Ocupados”, toma nota de “la decisión de Israel, la potencia ocupante, de ‘continuar con la deportación’ de civiles palestinos en los territorios ocupados”, “Ratifica una vez más” el campo de aplicación de la Cuarta Convención de Ginebra “a los territorios palestinos y otros territorios árabes ocupados por Israel desde 1967, incluyendo Jerusalén”, “Requiere a Israel a abstenerse de deportar a civiles palestinos de los territorios ocupados”, e “insta enérgicamente a Israel, la potencia ocupante, a acatar sus obligaciones señaladas en la Convención”.

Resolución 608 (14 de enero de 1988) – Ratifica la resolución 607, expresa “profundo pesar que Israel, la potencia ocupante, desafiando aquella resolución, haya deportado a civiles palestinos”, y “Requiere a Israel a revocar la orden de deportar a civiles palestinos y a garantizar la vuelta segura e inmediata a los Territorios Palestinos Ocupados de aquellas personas que ya han sido deportadas”.

Resolución 611 (25 de abril de 1988) – Señala “con preocupación que la agresión perpetrada” por los israelíes el 16 de abril de 1988 “en la localidad de Sidi Bou Said” en Túnez “ha causado la pérdida de vidas humanas, en particular el asesinato de Khalil El Wazir”, y “Condena enérgicamente la agresión perpetrada… contra la soberanía e integridad territorial de Túnez, infringiendo flagrantemente la Carta de las Naciones Unidas, el derecho internacional y las normas [reconocidas] de conducta”.

Resolución 636 (6 de julio de 1989) – Ratifica las resoluciones 607 y 608, señala “que Israel, la potencia ocupante, una vez más, desafiando aquellas resoluciones, ha deportado a ocho civiles palestinos el 29 de junio de 1989”, Expresa profundo pesar “por la deportación continuada por parte de Israel, la potencia ocupante, de civiles palestinos”, “Requiere a Israel a garantizar la vuelta segura e inmediata a los territorios palestinos ocupados de los deportados y a abstenerse sin dilación de deportar a más civiles palestinos”, y “Ratifica que” la Cuarta Convención de Ginebra “es aplicable a los territorios palestinos ocupados por Israel desde 1967, incluyendo Jerusalén y otros territorios árabes ocupados”.

Resolución 641 (30 de agosto de 1989) – Ratifica las resoluciones 607, 608 y 636, señala que Israel “una vez más, desafiando aquellas resoluciones, ha deportado a cinco civiles palestinos el 27 de agosto de 1989”, y “Deplora la deportación continuada por parte de Israel, la potencia ocupante, de civiles palestinos”.

Resolución 672 (12 de octubre de 1990) – “Expresa alarma por la violencia perpetrada” el 8 de octubre de 1990, “en Al Haram al Shareef y otros Lugares Santos de Jerusalén, con el resultado de más de veinte palestinos muertos y más de ciento cincuenta heridos, incluyendo a civiles palestinos y fieles inocentes”, “Condena especialmente los actos de violencia cometidos por las fuerzas israelíes con resultado de heridos y pérdidas de vidas”, y “Solicita, en relación con la decisión del Secretario General de enviar una comisión a la zona, lo que el Consejo saluda, que presente un informe al Consejo antes de finales de octubre de 1990 que incluya las investigaciones y conclusiones y que, a dicho fin, utilice, según estime necesario, todos los recursos de las Naciones Unidas disponibles en la zona”.

Resolución 673 (24 de octubre de 1990) – “Deplora la negativa del Gobierno israelí a recibir a la comisión del Secretario General”, y “Urge al Gobierno israelí a reconsiderar su decisión e insiste en que acate totalmente la resolución 672 (1990) y que permita a la Comisión enviada por el Secretario General cumplir con su cometido.

Resolución 681 (20 de diciembre de 1990) – Ratifica “las obligaciones de los Estados miembros bajo la Carta de las Naciones Unidas”, ratifica “también el principio de que no es admisible la adquisición de territorio mediante la guerra”, “expresa alarma “por la decisión del Gobierno israelí de deportar a cuatro palestinos de los territorios ocupados, infringiendo sus obligaciones de acuerdo con la Cuarta Convención de Ginebra” y las resoluciones 607, 608, 636 y 641, “Expresa profunda preocupación por el rechazo por parte de Israel de las resoluciones 672 y 673 del Consejo de Seguridad”, y “Deplora la decisión del Gobierno de Israel, la potencia ocupante, de reanudar las deportaciones de civiles palestinos de los territorios ocupados.

Resolución 694 (24 de mayo de 1991) – Ratifica la resolución 681 que requiere a Israel que respete la Cuarta Convención de Ginebra, señala “con profunda preocupación y consternación que Israel, violando sus obligaciones de acuerdo con la Cuarta Convención de Ginebra de 1949 y actuando en contra de las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad, y en detrimento de los esfuerzos orientados a conseguir una paz comprensiva, justa y duradera en Oriente Próximo, ha deportado a cuatro civiles palestinos el 18 de mayo de 1991, “Declara que la acción de las autoridades israelíes de deportar a cuatro palestinos… infringe la Cuarta Convención de Ginebra…, que es aplicable a todos los territorios palestinos ocupados por Israel desde 1967, incluyendo Jerusalén”, y “Deplora esta acción y reitera que Israel, la potencia ocupante, se abstenga de deportar a civiles palestinos de los territorios ocupados y garantizar la vuelta segura e inmediata de todos los deportados”.

Resolución 726 (6 de enero de 1992) – Recuerda las resoluciones 607, 608, 636, 641 y 694 que requieren a Israel a respetar la Cuarta Convención de Ginebra, “Condena enérgicamente la decisión de Israel, la potencia ocupante, de reanudar las deportaciones de civiles palestinos, “Ratifica que la Cuarta Convención de Ginebra… es aplicable a todos los territorios palestinos ocupados por Israel desde 1967, incluyendo Jerusalén”, y “solicita a Israel, la potencia ocupante, que garantice la vuelta segura e inmediata a los territorios ocupados de todos los deportados”.

Resolución 799 (18 de diciembre de 1992) – Ratifica las resoluciones 607, 608, 636, 641, 681, 694 y 726 requiriendo a Israel que respete la Cuarta Convención de Ginebra, señala “con grave preocupación que Israel, la potencia ocupante, infringiendo sus obligaciones de acuerdo con la Cuarta Convención de Ginebra…, deportó a Líbano” el 17 de diciembre de 1992 a “cientos de civiles palestinos de los territorios ocupados por Israel desde 1967, incluyendo Jerusalén”, “Condena enérgicamente la acción tomada por Israel, la potencia ocupante, de deportar a cientos de civiles palestinos, y expresa su firme oposición a cualquier deportación por parte de Israel”, “Ratifica que la Cuarta Convención de Ginebra… es aplicable a todos los territorios palestinos ocupados por Israel desde 1967, incluyendo Jerusalén”, y afirma que la deportación de civiles constituye una contravención de sus obligaciones de acuerdo con la Convención” y “Exige que Israel, la potencia ocupante, garantice la vuelta segura e inmediata a los territorios ocupados de todos los deportados”.

Resolución 904 (18 de marzo de 1994) – Expresa conmoción por “la espantosa masacre cometida contra los fieles palestinos en la Mezquita de Ibrahim en Hebrón” el 25 de febrero de 1994 por el colono judío Baruch Goldstein “en el transcurso del mes santo de Ramadán”, expresa profunda preocupación por “las víctimas palestinas del territorio ocupado consecuencia del masacre, que subraya la necesidad de proporcionar protección y seguridad al pueblo palestino”, señala “la condena de esta masacre por parte de toda la comunidad internacional”, “Condena enérgicamente la masacre en Hebrón y sus secuelas, que costaron la vida a más de cincuenta civiles palestinos y heridas a varios centenares”, y “Requiere a Israel, la potencia ocupante, a tomar e implementar medidas, incluyendo, inter alia, la confiscación de armas, con el fin de impedir los actos ilegales de violencia por parte de colonos israelíes”.

Resolución 1073 (28 de septiembre de 1996) – Expresa “profunda preocupación por los trágicos acontecimientos en Jerusalén y las zonas de Nablús, Ramala, Belén y la Franja de Gaza, que resultaron en un alto número de muertes y heridos entre civiles palestinos, también expresa preocupación por los enfrentamientos entre el ejército israelí y la policía palestina, y las víctimas causadas en ambas partes”, “Demanda que se garanticen la seguridad y protección de los civiles palestinos”.

Resolución 1322 (7 de octubre de 2000) – Expresa profunda preocupación por los trágicos acontecimientos que han tenido lugar” desde el 28 de septiembre de 2000 “que han resultado en numerosas muertes y heridos, principalmente entre los palestinos”, “Deplora la provocación ejercida en Al-Haram Al-Sharif en Jerusalén” el 28 de septiembre de 2000 “y la violencia producida allí y en otros Lugares Santos, además de otras zonas por todos los territorios ocupados por Israel desde 1967, resultando en más de 80 muertes palestinas y muchas más víctimas”, “Condena los actos de violencia, especialmente el uso excesivo de fuerza contra los palestinos, resultando en heridos y pérdidas de vidas humanas”, y “Requiere a Israel, la potencia ocupante, a acatar escrupulosamente sus obligaciones legales y responsabilidades bajo la Cuarta Convención de Ginebra.

Resolución 1402 (30 de marzo de 2002) – Expresa profunda preocupación “por el importante deterioro de la situación, incluyendo las recientes explosiones de bombas suicidas en Israel y la agresión militar contra el cuartel general del presidente de la Autoridad Palestina”, “Requiere a las dos partes a avanzar inmediatamente hacia un alto el fuego significativo” y “demanda la retirada de las tropas israelíes de las ciudades palestinas, incluyendo Ramala”.

Resolución 1403 (4 de abril de 2002) – Expresa profunda preocupación “por el importante deterioro de la situación sobre el terreno” y “Exige la implementación sin demora de la resolución 1402 (de 2002)”.

Resolución 1405 (19 de abril de 2002) – Expresa preocupación por “la espantosa situación humanitaria de la población civil palestina, en particular por los informes procedentes del campo de refugiados de Yenín sobre un número desconocido de muertes, y destrucción”, demanda “el levantamiento de las restricciones impuestas, sobre todo en Yenín, sobre las operaciones de las organizaciones humanitarias, incluyendo al Comité Internacional de la Cruz Roja y la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo”, y “Destaca la necesidad de acceso de las organizaciones médicas y humanitarias a la población civil palestina”.

Resolución 1435 (24 de septiembre de 2002) – Expresa profunda preocupación “por la reocupación del cuartel general del Presidente de la Autoridad Palestina en la Ciudad de Ramala que tuvo lugar” el 19 de septiembre de 2002, demanda “su fin inmediato”, expresa alarma “por la reocupación de ciudades palestinas además de las graves restricciones impuestas sobre la libertad de movimiento de personas y mercancías, y profunda preocupación por la crisis humanitaria que está padeciendo el pueblo palestino”, reitera “la necesidad de respeto en todas las circunstancias del derecho humanitario internacional, incluyendo la Cuarta Convención de Ginebra en cuanto se refiere a la protección de civiles en tiempo de guerra”, Exige que Israel abandone inmediatamente las medidas tomadas en Ramala y sus alrededores, incluyendo la destrucción de la infraestructura palestina civil y de seguridad”, y “Exige también la retirada expeditiva de las fuerzas israelíes de ocupación de las ciudades palestinas hacia las posiciones previas a septiembre 2000”.

Resolución 1544 (19 de mayo de 2004) – Ratifica las resoluciones 242, 338, 446, 1322, 1397, 1402, 1405, 1435 y 1515, reitera “la obligación de Israel, la potencia ocupante, de acatar escrupulosamente sus obligaciones legales y responsabilidades bajo la Cuarta Convención de Ginebra en cuanto se refiere a la protección de civiles en tiempo de guerra”, requiere a Israel a abordar sus necesidades de seguridad dentro de los límites del derecho internacional”, expresa “profunda preocupación por el deterioro continuado de la situación sobre el terreno en el territorio ocupado por Israel desde 1967”, condena “el asesinato de civiles palestinos en la zona de Rafah”, expresa profunda preocupación “por la reciente demolición de hogares acometida por Israel, la potencia ocupante, en el campo de refugiados de Rafah”, ratifica “su apoyo a la Hoja de Ruta, refrendado en la resolución 1515”, “Requiere a Israel a respetar sus obligaciones bajo el derecho humanitario internacional, e insiste, en particular, en su obligación de no emprender más demoliciones de hogares, contrarias a dicho derecho”, y “Requiere a las dos partes a implementar inmediatamente sus obligaciones de acuerdo con la Hoja de Ruta”.

Resolución 1701 (11 de agosto de 2006) – Expresa “su extrema preocupación por la escalada continuada de hostilidades en Líbano e Israel” que “ya ha causado cientos de muertes y heridos” y “daños extensivos a la infraestructura civil y cientos de miles de personas internamente desplazadas”, y “Demanda el cese total de hostilidades”, incluyendo “el cese inmediato por parte de Israel de todas las operaciones militares de agresión”.

Resolución 1860 (8 de enero de 2009) – Expresa “profunda preocupación por el recrudecimiento de la violencia y el deterioro de la situación, en particular por las cuantiosas víctimas civiles desde la negativa de extender el periodo de calma”, expresa “grave preocupación por la profunda crisis humanitaria en Gaza”, “pide un alto el fuego inmediato, duradero y plenamente respetado, que desemboque en la total retirada de las fuerzas israelíes de Gaza”, “Pide el suministro y la distribución sin impedimentos en Gaza de asistencia humanitaria, incluyendo comida, combustible y asistencia médica”, y “Condena toda violencia y hostilidades dirigidas contra los civiles, y todo acto de terrorismo”.

Jeremy R. Hammond es editor de Foreign Policy Journal , un sitio Web de noticias, análisis y opinión independiente del marco estándar de funcionarios gubernamentales y medios corporativos. Recibió unos de los premios “Proyecto Censurado” de 2010 por periodismo de investigación y es autor de The Rejection of Palestinian Self-Determination .

Fuente: http://dissidentvoice.org/2010/01/rogue-state-israeli-violations-of-u-n-security-council-resolutions/

Extraído de: Rebelión

 

 

 

17/11/2009

África en el sistema multipolar.

por Tiberio Graziani *

En el nuevo orden multipolar, en plena fase de consolidación, África corre el riesgo de convertirse, por razones económicas y geoestratégicas, en la apuesta entre el sistema occidental guiado por los Estados Unidos y las potencias eurasiáticas, Rusia, China e India. Con el fin de evitar y obstaculizar tal eventualidad, y sobre todo para adquirir una determinante función global a medio y largo plazo, la integración continental de África parece una necesidad y un desafío, a los cuales han de dar respuesta urgentemente las clases dirigentes africanas. De forma verosímil, tal integración se debería configurar sobre una base regional, siguiendo tres directrices principales, constituidas respectivamente por el Mar Mediterráneo, el Océano Índico y el Océano Atlántico.

El multipolarismo: un escenario en vía de consolidación

Múltiples factores, entre los cuales se encuentran principalmente: a) la incapacidad estadounidense de gestionar la fase post-bipolar surgida después del colapso soviético; b) la reafirmación de Rusia llevada a cabo por Putin y consolidada por Medvedev; c) el crecimiento económico y el peso político que han alcanzado dos naciones-continente como China e India; d) la desvinculación de algunos países importantes de la América meridional respecto a la tutela de Washington, han planteado las precondiciones para la constitución de un sistema multipolar.

El nuevo escenario geopolítico, después de una primera fase de gestación, por otra parte continuamente minada por Washington, Londres y por las oligarquías europeas a cuya cabeza se encuentran Sarkozy y Merkel, está en estos momentos en vía de consolidación, gracias a las continuas actividades de colaboración que tienen lugar entre Moscú, Pekín y Nueva Delhi en referencia a grandes temas cruciales, como los siguientes: el aprovisionamiento y la distribución de recursos energéticos, la seguridad continental, la soluciones que se van adoptando con respecto a la crisis económico-financiera, el refuerzo de algunas instituciones de valor multi-regional, o incluso continental, como, por ejemplo, la organización para la cooperación de Shangai, las posturas realistas sobre varias cuestiones impuestas por los EE.UU. en el debate internacional, desde la referente al tema nuclear iraní hasta la temática de los derechos humanos en China, Rusia, Irán y últimamente también en India (1). Más allá del proceso de integración eurasiático, es preciso indicar que el nuevo marco internacional se va consolidando ulteriormente también por efecto de los acuerdos estratégicos que algunos países eurasiáticos (Rusia, Irán y China) han alcanzado con importantes naciones sudamericanas como Brasil, Venezuela y Argentina, en el ámbito económico y en algunos casos también en el militar.

A la luz de las consideraciones que acabamos de exponer, los rasgos que distinguen el nuevo marco geopolítico parecen ser esencialmente dos:

a) uno –relativo a la constitución y a la existencia misma del nuevo orden internacional –parece surgir de la sinergia de intenciones que animan a los mayores países eurasiáticos y a los países de la América indiolatina. Los desiderata de las élites dirigentes de Moscú, Pekín, Nueva Delhi, Teherán y últimamente también Ankara (2) convergen con los de Brasilia, Caracas y Buenos Aires y tienden a materializarse en prácticas geopolíticas que prevén, a través de relaciones estratégicas, el desclasamiento de los EEUU que de potencia mundial pasaría a potencia regional. A finales de la primera década del siglo actual, Eurasia y la América indiolatina (3) parecen constituir los pilares sobre los que se apoya el actual sistema internacional. Sobre la integración interna, o mejor, sobre el grado de cohesión interno de las dos grandes masas continentales, muy probablemente, se disputará a medio y largo plazo toda la apuesta multipolar.

b) el otro rasgo, que, a nuestro juicio, se referiría a la naturaleza del nuevo contexto geopolítico, parece consistir en la articulación continentalista con la que este tiende a manifestarse (4).

Ante la consolidación de tal escenario nuevo, sin embargo, hay que tener presente que el sistema occidental guiado por los EEUU, aunque esté en fase declinante, o quizás precisamente por eso, parece acentuar, pese a la retórica de la nueva administración su carácter expansionista y agresivo. Esto no solo alimentará los actuales enfrentamientos, sino que generará otros adicionales, que, con verosimilitud, se descargarán en las áreas geopolítica y geoestratégicamente más frágiles. Y África es una de estas.

La fragilidad de África y la penetración estadounidense en el hemisferio sur

En tal marco de referencia, altamente cargado de tensiones ya que, como hemos puesto de relieve anteriormente, está determinado por la contraposición entre el nuevo sistema multipolar en fase de acelerada definición y el sistema centrado en los EE.UU, a África le resulta difícil encontrar una posición propia clara, por tanto, le cuesta concebirse como una entidad geopolítica unitaria, si bien muy compleja, si atendemos a las profundas y variadas deshomogeneidades culturales, étnicas, confesionales, climáticas, económicas y sociales que todo el continente presenta (5).

Sin embargo, desde el lejano 1919 (por tanto, en un contexto completamente distinto, pero también entonces en fase de transición, vale la pena subrayarlo) con la conferencia de París, los africanos expresan la necesidad de unificar su continente (6). Anteriormente, el movimiento panafricanista, surgido en los EE.UU y en las Antillas a finales del siglo XIX sobre la base de las ideas del mestizo americano William Edward Burghardt Du Bois, cantor de movimiento ‘pan-negro’, y del jamaicano Marcus Garvey, ideador del lema ‘retorno a África’ y del llamado ‘sionismo negro’, trataba principalmente de la unidad cultural de los pueblos africanos. En el plano netamente político, el movimiento panafricanista contribuyó, durante el proceso de descolonización, a la creación de la ‘Organización de la unidad africana’, hoy conocida como ‘Unión Africana’.

En nuestros días, después de casi un siglo de cumbres y conferencias inconcluyentes dedicadas a la unidad (o a la integración) continental (entendida y teorizada de formas distintas) los obstáculos que se interponen para su realización parecen residir en las habituales cuestiones histórico-políticas nunca resueltas que comprenden, entre otras cosas, los clásicos problemas referentes a la ausencia de infraestructuras, a la fragmentación política en estados modulados según el paradigma occidental (7), a la incapacidad de las clases dirigentes locales para gestionar los diversos tribalismos en una lógica unitaria y pro-continental, a la herencia colonial y, sobre todo, a los apetitos occidentales, adicionalmente aumentados en estos últimos años, en virtud de la sinérgica política africana llevada a cabo por los EE.UU. y su aliado regional, Israel (8).

Una lectura veloz y superficial de los acontecimientos africanos llevaría al analista a añadir a los apetitos occidentales también los apetitos chinos, rusos e indios. A tal respecto, sin embargo, hay que observar que los intereses asiáticos, o mejor, eurasiáticos en África tienen un valor particular del que, a la larga, se beneficiaría precisamente África en su conjunto, ya que facilitaría su inserción en el nuevo sistema multipolar y, por tanto, lo situaría geopolíticamente en la masa continental eurasiática. África, en tal escenario futuro, constituiría el tercer polo del espacio euro-afro-asiático.

Washington, en el último año de la administración Bush, empantanado en los conflictos mediorientales (Irak y Afganistán), obstaculizado por Rusia y China en su marcha de aproximación hacia las repúblicas centroasiáticas, habiendo perdido, junto a Londres y a la Unión Europea, la partida en la disputa ruso-ucraniana sobre el gas, habiendo salido con cabeza gacha de la aventura georgiana (agosto de 2008), habiendo digerido mal la autonomía turca sobre la proyectación del South Stream (9), ha intensificado su política exterior en el sur del planeta, respectivamente en la América meridional y en África.

En el curso del bienio 2007-2008, los EE.UU. han tratado de desarticular el BRIC (Brasil, Rusia, India y China), el nuevo eje geoeconómico que se ha establecido entre Eurasia y la América Indiolatina, y ha tratado de minar los acuerdos orientados a la integración sudamericana, presionando principalmente a Brasil y a Venezuela. En tal estrategia, que podemos definir como ‘estrategia para la recuperación del control del patio trasero’, se sitúan, por ejemplo, tanto la reexhumación de la Cuarta Flota, como episodios como el de los movimientos secesionistas en la región de la media luna boliviana, orquestados, según diversos analistas sudamericanos, entre ellos el brasileño Moniz Bandeira, precisamente por Washington. Tal renovado interés estadounidense por el control de la América meridional, iniciado por la precedente administración republicana, es igualmente continuado por la actual administración, guiada por el demócrata Obama, como han demostrado dos casos emblemáticos: el de la intromisión estadounidense en el golpe de estado de Honduras y, sobre todo, el referente a la instalación de bases militares en Colombia.

Respecto a la corriente penetración estadounidense en África, esta es para los EE.UU. un pasaje obligado debido a tres razones principales.

Una se refiere a la cuestión energética. Según un estudio encargado en el año 2000 por el National Intelligence Council a algunos expertos, los EE.UU. esperan poder disfrutar para el 2015 de al menos el 25% de petróleo procedente de África (10). La búsqueda y el control de fuentes energéticas en África responden a dos exigencias consideradas prioritarias por Washington y por los grupos petroleros que dirigen y sustentan su política energética (11). La primera exigencia deriva obviamente de las estrategias destinadas a buscar fuentes de aprovisionamiento energético, diversificadas y alternativas a las mediorientales; la segunda, en cambio, afecta a la protección de la función hegemónica, que los EE.UU. adquirieron durante el siglo pasado, en referencia al control y a la distribución de los recursos energéticos mundiales. Tal función atraviesa actualmente una fase muy crítica, a causa de las recientes y sinérgicas políticas llevadas a cabo por Rusia, China y por algunos países sudamericanos en el sector energético. El antagonista en África de los EE.UU. es, como se sabe, China. La República Popular China, en la última década, ha reforzado e implementado las relaciones y el lanzamiento de inversiones, en particular, en infraestructuras en el continente africano, prosiguiendo, por otra parte, una política puesta en marcha ya en el curso de la Guerra Fría. China no sólo está interesada en el petróleo africano, sino también en el gas (12) y en los materiales considerados estratégicos para su desarrollo como el carbón, el cobalto y el cobre. En el frente energético, un ejemplo, importante para las consecuencias sobre las relaciones entre las potencias de China y los EE.UU., lo proporciona la fundamental contribución china a Sudán para la exportación del petróleo. Sudán, como se sabe, gracias a la ayuda china exporta petróleo desde 1999; esto ha llevado a que Jartum reciba las ‘particulares’ atenciones y cuidados de Washington. Recientemente (27 de octubre de 2009), la Casa Blanca ha renovado formalmente las sanciones económicas a Sudán por la cuestión de los derechos de las poblaciones de Darfur.

La otra razón por la cual la política africana constituye una de las prioridades estadounidenses de la próxima década es de orden geopolítico y estratégico. En medio de la actual crisis económico-financiera, Washington debería, en cuanto gran actor global, dirigir sus esfuerzos hacia el mantenimiento de sus posiciones en el tablero global, a riesgo de que, en el mejor de los casos, tenga lugar una rápida reducción de su papel a potencia regional media, o, en el peor, un desastroso colapso, difícil de superar a corto plazo. Sin embargo, en línea con la tradicional geopolítica expansionista que desde siempre caracteriza sus relaciones con las otras partes del planeta, Washington ha elegido a África como amplio espacio de maniobra, desde el cual relanzar su peso militar en el plano global con el fin de disputar a las potencias asiáticas la primacía mundial. En tal aventurada iniciativa, Washington obviamente implicará a toda Europa. La nueva política estadounidense en África se debe al hecho de que los EE.UU. encuentran cerradas dos de las principales vías anteriormente elegidas para acceder al espacio eurasiático: la Europa centroriental y Oriente Próximo y Medio. La primera vía, tras la ráfaga de victoriosas revoluciones coloradas que habían atraído al espacio geopolítico hegemonizado por los EE.UU. a los países del exterior próximo ruso (la llamada Nueva Europa), parece por ahora un camino difícil de seguir, ya que Moscú ha elevado el nivel de guardia. A tal respecto, son indicativas las dificultades encontradas por los EE.UU. en la cuestión del escudo espacial. La segunda vía es la trazada, ya desde hace años, por la doctrina llamada del Gran Oriente Medio: control total del mar Mediterráneo, eliminación de Irak, ocupación militar de Afganistán, penetración en las repúblicas centroasiáticas. La aplicación de esta doctrina geopolítica, sin embargo, no ha producido los resultados que Washington y el Vaticano esperaban en tiempos razonablemente breves, sino que, al contrario, se ha revelado negativa a causa del duradero y desgastador conflicto afgano y de la no resuelta cuestión iraquí y, sobre todo, de la política eurasiática de Moscú, orientada a recuperar prestigio e importancia en el espacio centroasiático.

La tercera razón, finalmente, es de orden preventivo. Está conectada a la política que actualmente los Estados Unidos conducen en el hemisferio meridional del planeta, con el fin de invalidar el eje sur-sur, fatigosamente en vías de definición entre muchas naciones africanas y sudamericanas. Los principales jefes de Estado de la América indiolatina y de África han vuelto a confirmar recientemente, en septiembre de 2009, durante la cumbre de Isla Margarita (Venezuela) la voluntad de continuar en el proyecto estratégico de ‘‘cooperación sur-sur’’ entre África y América meridional puesto en marcha en diciembre de 2006 en Nigeria, en Abuja.

Los instrumentos de penetración que Washington ha adoptado para controlar el espacio africano son de tres órdenes : de orden militar, a través del AFRICOM (13), es decir, el Mando militar de los Estados Unidos para África, creado en 2007 y activado al año siguiente ; de orden económico-financiero (véase el caso de las sanciones a Sudán y la intromisión del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial en las relaciones entre la República Democrática del Congo y China) (14) ; y, finalmente, otro referente a la estrategia de comunicación ejemplificada gráficamente por los ya considerados ‘históricos’ discursos de Obama pronunciados respectivamente en Cairo y Accra. Sobre el plano militar, es importante observar que la penetración estadounidense parece privilegiar, como cabeza de puente para neutralizar a Sudán y a la República democrática del Congo, el área constituida por Tanzania, Burundi, Kenia, Uganda y Ruanda. Hay que subrayar que el control militar total constituye una importante pieza en la estrategia estadounidense para la hegemonía del océano Índico.

Las directrices geopolíticas de África para el siglo XXI

Pese a las dificultades que obstaculizan hoy su unificación geopolítica, África, con el fin de salvaguardar sus propios recursos y mantenerse fuera de las disputas entre EE.UU., China y, muy probablemente, Rusia e India –disputas que se resolverán precisamente sobre su territorio –necesita organizarse, al menos regionalmente, según tres directrices principales que pivotan respectivamente sobre la orilla mediterránea, sobre el Océano Índico y sobre el Atlántico.

La activación de políticas de cooperación económica y estratégica, al menos en lo referente a seguridad, entre los países norteafricanos y Europa, por un lado, y, por otro, lo mismo con India (a tal respecto, hay que hacer referencia a la Declaración de Delhi, firmada durante la Cumbre 2008 India-África) (15) , además de cohesionar las regiones africanas implicadas, predispondría las bases para una futura y potencial unificación continental articulada sobre polos regionales e insertada en un más amplio contexto euro-afro-asiático.

Igualmente, la directriz atlántica, es decir, la continuación de una cooperación estratégica sur-sur entre África y la América indiolatina, favorecería, en este caso, la cohesión de las regiones del África occidental, y contribuiría a la unificación del continente. En particular, el desarrollo de la directriz atlántica reforzaría el peso africano con respecto a Asia, y con respecto a China en primer lugar

La deseable integración de África –realistamente posible sólo si se estructura sobre polos regionales –evoca el desarrollo histórico, anterior al periodo colonial, de las formaciones políticas auténticamente africanas, que, conviene recordarlo, han tenido lugar precisamente sobre bases regionales (16).

* Director de Eurasia. Rivista di studi geopolitici – direzione@eurasia-rivista.org

(traducido por Javier Estrada)

1. Con respecto a India y a la violación de los derechos humanos, en particular los referentes a la religión, véase el India Chapter del Annual Report of the United States Commission on International Religious Freedom, ( http://www.uscirf.gov/ ) y el interesante artículo crítico de M. V. Kamath, US must stop meddling in India’s internal problems, “The Free Press Journal”, 3 de septiembre de 2009 (http://www.freepressjournal.in/ ), que denuncia la instrumentalización llevada a cabo por Washington en referencia a los derechos humanos y a las libertades civiles por evidentes finalidades geopolíticas.

2. En relación con la erosión de las relaciones entre la Turquía guiada por Erdogan y Occidente, véase Soner Cagaptay, Is Turkey Leaving the West?, http://www.foreignaffairs.com, 26/10/2009 y el ensayo de Morton Abramowitz y Henri J. Barkey, Turkey’s Transformers, Foreign Affairs, noviembre/diciembre 2009.

3. Recientemente (17-18 octubre de 2009) los trece países sudamericanos adheridos al ALBA han firmado el tratado constitutivo del sistema unificado de compensación nacional (sucre), cuyo objetivo es la sustitución del dólar en los intercambios comerciales a partir del 2010.

4. Tiberio Graziani, Il tempo dei continenti e la destabilizzazione del pianeta, Eurasia. Rivista di studi geopolitici, n. 2, 2008.

5. Para una reseña de las cuestiones que impiden la integración africana y sobre los factores de deshomogeneidad remitimos a Géopolitique de l’Afrique et du Moyen-Orient, obra coordinada por Vincent Thébault, Nathan, Paris 2006, pp.69-220.

6. Diecinueve años antes, en julio de 1900, había tenido lugar en Londres el primer congreso dedicado a la unidad de los africanos y a sus descendientes en las Américas.

7. África está subdividida en 53 estados y en dos enclaves españoles (Ceuta y Melilla), a los que hay que añadir los autoproclamados estados de El Ayún (Sahara occidental) y de Hargeisa (Somaliland).

8. Para la reciente política israelí en África léase: Nicolas Michel, Le grand retour de Israël en Afrique, Jeune Afrique (http://www.jeuneafrique.com ), 3/9/2009; Philippe Perdrix, F. Pompey, P.F. Naudé, Israël et l’Afrique : le business avant tout, Jeune Afrique (http://www.jeuneafrique.com ), 3/9/2009; René Naba, Israël en Afrique, à la quête d’un paradis perdu, http://www.renenaba.com/ , 10/10/2009.

9. El 6 de agosto de 2009, Putin y Erdogan han firmado un acuerdo que preve el paso por las aguas territoriales turcas del gaseoducto ruso, antagonista del proyecto Nabucco, sostenido por los EE.UU. y por la Unión Europea.

10. El estudio citado, Global Trends 2015. A dialogue about the Future with Nongovernment Experts, diciembre de 2000, se encuentra en el sitio gubernamental del Office of the Director of National Intelligence, http://www.dni.gov/

11. African Oil: A Priority for U. S. National Security And African Development, Proceedings of an Institute Symposium, The Institute for Advanced Strategic and Political Studies, Research Papers in Strategy, maggio 2002, 14. El documento se encuentra en: http://www.israeleconomy.org/.

12. “El continente africano posee enormes reservas de gas natural que se estiman en 14,56 trillones de metros cúbicos, es decir, el 7,9% del total mundial. Las reservas verificadas en Nigeria y Argelia (5,22 e 4,5 trillones de metros cúbicos respectivamente) son inferiores a las de Rusia (43,3 trillones de metros cúbicos) Irán (29,61), Qatar (25,46), Turkmenistán (7,94), Arabia Saudita (7,57) Y Emiratos Árabes Unidos (6.43) pero superiores a las de Noruega (2,91), que es uno de los países clave en la exportación del gas. Sin embargo, los niveles de producción y consumo de gas natural en África son bastante bajos. La producción de gas en 2008 ha sido de 214,8 billones de metros cúbicos, es decir, el 7% del total mundial (un incremento de 4,85 respecto al 2007). Sudamérica ha sido el único continente que ha producido menos gas natural en el mismo año. El consumo de gas natural en 2008 en África ha sido de 94,9 billones de metros cúbicos, es decir, el 3,1% del total mundial (un 6,1% de crecimiento respecto al 2007) que es el nivel más bajo a escala mundial. Más del 50% del gas natural producido en África – 115,6 billones de metros cúbicos –es exportado, por lo demás, como gas natural licuado (62,18 billones de metros cúbicos). La cuota de los países africanos (Argelia, Nigeria, Egipto, Libia, Guinea Ecuatorial y Mozambique) en el suministro global de gas es del 14,2 % pero el mismo nivel de gas natural licuado es mucho más alto – 27,5%.”, Roman Tomberg, Le prospettive di Gazprom in Africa, http://www.eurasia-rivista.org, 16 octubre de 2009.

13. El proceso de militarización de África se ha intensificado últimamente por parte de Washington. A tal respecto, véase Kevin J. Kelley, Uganda: grande esercitazione militare degli USA nella regione settentrionale, http://www.eurasia-rivista.org, 14 de octubre de 2009.

14. Renaud Viviene et alii, L’ipocrita ingerenza del FMI e della Banca mondiale nella Repubblica democratica del Congo, http://www.eurasia-rivista.org , 19 de octubre de 2009.

15. El texto de la Delhi Declaration se encuentra en: http://www.africa-union.org.

16. A propósito del carácter “regionalista” de África, observa el africanista francés Bernard Lugan en la introducción a su ponderosa Histoire de l’Afrique, Ellipses, Parigi 2009, p.3.: «El largo despliegue de la historia del continente africano está ritmado por varias mutaciones o rupturas que se produjeron según una periodización diferente a la de la historia europea. Además, cuando en Europa los grandes fenómenos históricos o civilizacionales fueron continentales, en los africanos tuvieron consecuencias regionales, excepto en el caso de la colonización».

 

 

 

17/09/2009

Capitalismo de guerra y monoteísmo de Mercado.

por Roger Garaudy

«Todo esto esconde la realidad central y el drama de nuestro tiempo: vivimos una despiadada guerra de religión.
No entre católicos y protestantes, ni entre musulmanes y cristianos, sino entre una religión que no se atreve a decir su nombre y que reina de hecho en todas las relaciones sociales y en las relaciones internacionales: el monoteísmo del mercado que cubre varias idolatrías.»

«Es en la conciencia de los hombres donde comienzan todas las grandes transformaciones de la humanidad.»

¿Tiene el mundo un alma, es decir, unidad y sentido?
Vivimos en un mundo dividido entre el Norte y el Sur, entre aquellos que tienen y los que no tienen.
80% de los recursos naturales del mundo son controlados y consumidos por el 20% de su población. El 20% de los más ricos del planeta, dispone del 83% del ingreso mundial y el 20 % de los más pobres de 1,4 % (PNUD 1992).
El resultado de esta fractura significa que 40 000 personas mueren cada día de desnutrición o hambre.
El modelo de crecimiento occidental le cuesta al Sur el equivalente de un Hiroshima cada dos días.
Y este foso aumenta con los años: en el curso de los últimos treinta años la diferencia entre países pobres y ricos ha pasado de una proporción de 1 a 30, a una proporción de 1 a 150.
Esta fractura es el origen de nuestros problemas. Tres dramas mayores nos acosan: el hambre, la cesantía y la emigración de poblaciones enteras.
Se trata de un problema que arranca de la explotación de los cuatro quintos del mundo. Al mismo tiempo, además de las centenas de millones de cesantes del Tercer Mundo de los cuales no se habla jamás en el G7, hay en los países industrializados, 44 millones de cesantes.
Y sin embargo se habla de exceso de producción, pero ¿exceso de producción en relación a qué?
Al único mercado solvente, con capacidad de poder adquisitivo suficiente, cuando en realidad hay tres mil millones de seres humanos sobre cinco mil millones, que han sido transformados en insolventes por la colonización y luego por la política neocolonial de los dirigentes de los países industrializados, el G7, el FMI, el Banco Mundial, que especulan gracias a la deuda. Una deuda nacida porque las economías de los países dependientes fue desestructurada por el colonialismo. Se les impuso la monocultura y de la monoproducción, transformándolos en apéndices de las economías de las metrópolis, luego con el FMI, de recolectadores de divisas para poder pagar sus deudas.
Los países pobres conocen además el fenómeno de la emigración, que obliga a aquellos que no pueden ya más vivir en la tierra de sus ancestros, a abandonar la zona del hambre para ingresar a la zona de la cesantía.
Los Estados y los partidos políticos de los países occidentales, no abordan nunca estos problemas, puesto que están obsesionados desde hace cinco siglos por el fantasma del crecimiento. Este consiste en producir cualquier cosa de más en más y cada vez más rápido: lo útil, lo inútil o dañino, e incluso lo que es mortal, como la droga o las armas.
En esta perspectiva, el hombre no puede tener otra cosa que una felicidad de supermercado, es decir, ser productor (cuando no está cesante) para poder consumir cada vez más.
Este crecimiento es presentado por los políticos y los medios de comunicación como la panacea para salir de la crisis, en circunstancias que desde 1975 el crecimiento obtenido por un aumento de la productividad -gracias al desarrollo de la ciencia y la técnica- no crea más empleos, sino que por el contrario, los destruye al reemplazar de manera creciente al hombre por la máquina.
El trabajo humano es de esta manera reemplazado por el desarrollo de la informática y por las nuevas tecnologías.
Sería sin embargo absurdo acusar a la ciencia. El problema, es el uso que de ella se hace.
El problema de la cesantía no podrá ser resuelto sólo en el marco de Occidente, sino que considerando las necesidades fundamentales del Tercer Mundo, es decir, los dos tercios del mundo. La satisfacción de sus necesidades puede crear un mercado capaz de reabsorber la cesantía de unos y el hambre de otros. Desde las limitaciones ideológicas del “mercado”, la única solución posible es volver a hacer solventes a aquellos que no lo son.
El problema no puede ser planteado de esta manera, encerrándose en la lógica de una “economía de mercado”. No obstante, la crítica a ésta no significa que haya que suprimir el mercado por una planificación omnipotente del Estado.
Lo que hoy se llama “economía de mercado”, no es una economía en la cual las necesidades surjan en el mercado, tampoco donde la iniciativa individual se oriente a satisfacer estas necesidades. Si así fuera, serían funciones sanas y necesarias.
En su forma actual, la “economía de mercado” es una economía en la cual el mercado es el único regulador de las relaciones sociales, donde todo se compra y se vende, incluso el hombre y su trabajo. Se produce entonces lo que Galbraith llamaba “la inversión de la cadena”: no se produce para satisfacer necesidades, sino que éstas se crean (necesidades artificiales o perversas) para lograr una producción en expansión constante.
Una economía como ésta reposa sobre una concepción del hombre considerado únicamente como productor y consumidor. Cada hombre es el rival de su semejante. Durante el período ascendiente del capitalismo, el filósofo inglés Thomas Hobbes dió esta definición lapidaria: “el hombre es el lobo del hombre”.
La cuestión decisiva, esencial, aquella de las finalidades últimas del hombre, no puede ser planteada por economistas ni políticos que acepten el postulado de Hobbes, fuente de violencias entre los individuos y las naciones.

Estos problemas -económicos y políticos- reposan en definitiva en un asunto de finalidad, es decir, en un problema religioso.
¿Por qué entonces las religiones institucionales no pueden aportar una respuesta adecuada?
Porque son aliadas del poder y de la riqueza y no cuestionan este estado de cosas.
Han secretado desde hace siglos una teología de la dominación, presentando a Dios como un poder exterior y superior, creando de una vez por todas al hombre, al mundo y a los reyes que deben reinar.
“Toda autoridad ha sido instituida por Dios. Rebelarse contra ella es rebelarse contra Dios”, escribía San Pablo (Romanos, 13,1) algunos años después de la muerte de Jesús, en circunstancias que éste había cuestionado el orden establecido.
Igualmente, luego de la muerte del profeta Mahoma, los príncipes omeyas usaron y abusaron del poder y la riqueza. Cuando los musulmanes piadosos protestaban contra esta corrupción del mensaje, la autoridad respondía: “Si tenéis este príncipe es porque Dios lo ha querido. Debéis obedecerle”.
A pesar de esta “teología de la dominación”, millones de cristianos han vivido como San Francisco de Asís o de acuerdo a las actuales “teologías de la liberación”, el mensaje liberador de Jesús anunciado su opción prioritaria por los pobres.
Con Juan XXIII y el concilio Vaticano II se produjo una gran esperanza: una Iglesia abierta al mundo y a sus angustias, un diálogo con todos los hombres de fe.
Pero el peso de la tradición imperial romana cerró rápidamente este paréntesis restaurando el integrismo tradicional de la teología de la dominación. Condenando sólo de palabra las “idolatrías” del poder y del dinero y pactando en la práctica con gobiernos criminales, como el de Pinochet (El 30 de marzo de 1994, el Papa Juan Pablo II, le envió a Pinochet una “bendición apostólica especial”), y otras dictaduras como la junta militar haitiana que se opuso al Padre Aristide, convicto de simpatías por la teología de la liberación.
La misma connivencia con el poder se manifestó en el Islam durante siglos, hasta nuestros días. Desde la época de los omeyas hasta la actual y corrupta feudalidad saudí, que pretende ser la “protectora de los Santos Lugares” y no trepidó en llamar y pagar a una coalición colonialista dirigida por Estados Unidos, la ocupación de los “lugares Santos” durante la guerra del Golfo. Política característica de un Estado que diciéndose musulmán, guarda miles de millones de dólares en los bancos norteamericanos, cometiendo así una falta que el Corán denuncia: el riba, es decir la ganancia sin trabajar.
Todo esto esconde la realidad central y el drama de nuestro tiempo: vivimos una despiadada guerra de religión.

No entre católicos y protestantes, ni entre musulmanes y cristianos, sino entre una religión que no se atreve a decir su nombre y que reina de hecho en todas las relaciones sociales y en las relaciones internacionales: el monoteísmo del mercado que cubre varias idolatrías.
Esta nueva religión tiene un credo: producir cada vez más cualquier cosa y siempre más de prisa. No importa que lo producido sea útil o inútil, dañino o mortal. Esta nueva religión tiene dogmas definidos por sus grandes sacerdotes, los tecnócratas “ordenántropos”, cuya técnica puede supuestamente dar respuesta a todas las preguntas y satisfacer todos los deseos. Todo lo que es técnicamente posible sería entonces necesario y deseable. Tiene su liturgia, la publicidad y el márketing, condicionando a los pueblos a encontrar su felicidad y su salvación en esta acumulación… Esta nueva religión –el monoteísmo del mercado- domina hoy el mundo y tiene un dios cruel que exige sacrificios humanos.
Nuestra época no es una época atea, es politeísta.
El monoteísmo del mercado engendra el culto a varias ídolos: al dinero, al poder, al nacionalismo, al integrismo.
Contra este monoteísmo hoy en día todopoderoso, la tarea más urgente es reagrupar a todos aquellos para los cuales la vida tiene un sentido y que tienen conciencia de ser personalmente responsables en descubrirlo y cumplirlo.
Un sentido diferente de aquel destinado únicamente a producir y consumir.
Vivimos lo que los teólogos llaman un ‘kairos’, es decir, un momento histórico de crisis, de cuestionamiento y de decisiones impostergables.
Tenemos que terminar con esta unidad hegemónica, imperial de dominación. Se trata de construir una unidad sinfónica a la cual cada pueblo debe aportar su contribución, con su trabajo, cultura y fe, de modo que cada niño en el mundo disponga de todas las posibilidades económicas, políticas y espirituales para desarrollar plenamente todas las posibilidades que lleva en sí.
El principal obstáculo para alcanzar este objetivo lo constituye la impostura del “liberalismo económico”, pretendiendo establecer una identidad entre libertad humana y democracia.
En nombre del liberalismo, identificándolo con la libertad, se cometen cada día las peores atrocidades.
En la época del auge del capitalismo industrial, el Padre Lacordaire ya lo señalaba: ” Entre el fuerte y el débil, es la libertad la que oprime”.
Es este tipo de libertad que los dirigentes de Estados Unidos quieren extender por todo el planeta. Así lo expresaba el padre del Bush actual:”Hay que crear un mercado único de Alaska a Tierra del Fuego”. Y su secretario de estado agregaba: “Un mercado único entre Vancouver y Vladivostock”.

Se trata de un problema económico, político y religioso.
¿Dejaremos crucificar a la humanidad en esta cruz de oro?
Tal es el debate del siglo.

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Los provisorios amos del mundo, mediante una formidable campaña de propagandística han querido imponer como una evidencia, la idea que la implosión de la URSS significa el fracaso del “marxismo”, con el fin de hacer creer que la única salida para escapar al gulag, es retornar a la jungla.
Por el contrario, lo que aparece como evidente es que la restauración del capitalismo en Rusia, comenzada desde algunos años, transformó a la ex URSS en un país del Tercer Mundo, es decir, sometida a las órdenes del FMI.
La intervención extranjera en todos los campos, -economía y cultura- ha tenido como resultado el nacimiento de una mafia de especuladores cuyas fortunas crecen como hongos venenosos. Grandes sectores del pueblo ruso se encuentran postrados en la miseria, con su corolario de mendicidad, hambre y prostitución. En el ámbito de la cultura -o de la anticultura podríamos decir- Rusia ha llegado a ser una simple imitación de Estados Unidos, un país donde impera la droga y la corrupción.
Este inmenso despilfarro, ocurrido en el país que fue la segunda potencia del mundo -cuyos ex apparatchiks son ahora los ejecutantes de la voluntad de Estados Unidos y del FMI- no es otra cosa que la restauración del capitalismo.
Igual ocurrió durante la « restauración de la monarquía » en Francia en 1815.
La Revolución francesa cometió crímenes: el terror jacobino, la corrupción thermidoriana, la dictadura de Napoleón. Pero la monarquía restaurada no se contentó con derribar las estatuas de Napoleón y de Robespierre, sino también aquellas de Rousseau, Voltaire y Diderot. Quiso borrar de la memoria de los franceses del Siglo de las Luces, todos los aspectos positivos de la Revolución , como en Rusia, donde no sólo se ha querido derribar las estatuas representativas del estalinismo, sino también las de Marx y de los fundadores del socialismo.
Tratan de hacer olvidar las viejas orgías del capitalismo, la tiranía zarista -la prisión de pueblos-, que perseguía a las numerosas minorías étnicas.

Tratar de borrar de la conciencia de un pueblo su memoria, es la condición necesaria de toda regresión histórica.
De esta manera se manipulan los manuales escolares y las enciclopedias, para crear una generación de jóvenes educados en el tráfico de drogas, los negocios mafiosos o el fanatismo nacionalista y las aventuras místico-religiosas. Tratan que olviden a la Rusia de san Sergio y de Rublev, de Dostoiesvski y de Tolstoi, teniendo como modelos a Rastiñac y Rasputín.
Quieren que se olviden incluso del origen del socialismo.
Sin embargo, no fue Marx el primero en denunciar al Capital.
Ya desde junio de 1791, Graccus Babeuf atacaba la ley de La Chapelier que durante 75 años prohibiría la formación de sindicatos obreros en Francia, calificándola de «ley bárbara del Capital».
No fue Marx quien inventó «la lucha de clases». Pierre Leroux escribía en 1833: «La lucha de los proletarios contra la burguesía es la lucha de aquellos que no disponen de medios de producción contra aquellos que son sus propietarios».
No fue Marx el primero en desmitificar las mentiras sobre la libertad.
El Padre Lacordaire escribía en 1838: «Entre el fuerte y el débil, es la libertad la que oprime y la ley la que libera».
Históricamente el socialismo nació en el siglo XIX en sociedades feudales basadas en una rígida jerarquía establecida por el nacimiento, la cual fue reemplazada con la victoria de la burguesía por la jerarquía del dinero. Nació entonces la idea de otro regulador económico y social -el plan- destinado según Marx « a dar a cada uno todos los medios económicos, políticos y culturales capaces de desarrollar plenamente todas sus posibilidades ». Se trataba de una definición del socialismo de acuerdo a sus fines, a sus objetivos. La socialización de los medios de producción no era más que un medio.
En realidad, el pensamiento de Marx se parece muy poco a lo que en general se llama «marxismo».
No buscaba construir un sistema a la manera de los utopistas, «No fabrico recetas para el futuro», decía. Marx analizó la estructura y las leyes del crecimiento de la sociedad capitalista más desarrollada de su época, Inglaterra.
Señalando sus características esenciales: en una economía de mercado, es decir, en una sociedad en la que todo es mercancía -incluso el trabajo humano-, se instaura una jungla sin una finalidad específicamente humana.
A través del estudio de las leyes del desarrollo de la economía inglesa del siglo XIX, concibió el socialismo como la superación de las contradicciones de un capitalismo que ya hubiera alcanzado su plena madurez.
Para Marx, la clase obrera en pleno ascenso debido a la industrialización de Europa, -sobre todo en Inglaterra y Francia- era la clase que tenía la misión de armonizar las estructuras políticas y sociales con la realidad económica.
Pero la primera revolución no se desarrolló en las condiciones previstas por Marx. A diferencia de Inglaterra, en 1917, Rusia era un país tan poco industrializado que la clase obrera representaba sólo el 4 % de la población activa. No podía tomar el relevo de la burguesía -igualmente débil- que no había podido hacer una revolución contra las supervivencias feudales del régimen zarista.
Una revolución en esas condiciones no podía ser engendrada por la simple maduración de lascontradicciones del capitalismo. Debía ser necesariamente coyuntural.
Coyuntural y al mismo tiempo puntual, es decir, realizándose no como lo había sugerido Marx y Engels, gracias a un largo proceso de maduración sino mediante un acto fulgurante, puesto que se trataba de aprovechar el momento donde se conjugaban diversas contradicciones heterogéneas.
El esquema revolucionario concebido por Marx, fue invertido por Lenin. En lugar que la clase económicamente dominante armonizara las instituciones políticas y sociales de acuerdo a su hegemonía económica real, trató por el contrario, partiendo de una coyuntura histórica favorable, apoderarse del poder político para enseguida, gracias a este poder, crear las condiciones económicas de desarrollo del socialismo.
La paradoja fue de querer hacer una revolución « proletaria » sin proletariado, o al menos con un proletariado embrionario.
Las consecuencias serán terribles. Como lo señaló Troski: el partido comenzó a hablar en nombre de la clase, el aparato en nombre del partido, los dirigentes en nombre del aparato y finalmente uno solo hablará y pensará en nombre de todos.
Muy pronto Lenin comprendió que su obra estaba condenada al fracaso: « Nuestros soviets -escribió en 1920- en las condiciones en las cuales funcionan actualmente, es decir sin una participación real en la toma de decisiones por parte de las masas, sino que bajo la dirección de algunos de nuestros mejores cuadros, pueden construir el socialismo por el pueblo, en nombre del pueblo, pero no lo construirán para el pueblo ».
Luego la necesidad de resistir a la presión externa y crear una fuerza capaz de hacer frente a los enemigos de la URSS , condujo a dar una prioridad absoluta a la industrialización, en un país en el que ésta aún no se había desarrollado. La socialización de los medios de producción no fue concebida bajo la forma de una red de cooperativas de autogestión, sino que simplemente se procedió a una simple estatización.
Por otra parte, todas las expresiones humanas de la vida social fueron aplastadas o desfiguradas. La fe fue considerada como una « ideología » de resignación y el ateísmo como religión de estado, en circunstancias que Marx en la Introducción a la crítica a la filosofía del derecho de Hegel, cuando atacaba calificando de « opio del pueblo » el espíritu de la Santa Alianza dirigida contra los pueblos, veía en la religión, en la misma página y en el mismo movimiento del pensamiento, « una expresión del desamparo humano y también una protesta contra este desamparo ».
La exportación de esta teología sin Dios, que consideraba al sistema soviético como el modelo único e inmutable del socialismo, condujo a los partidos comunistas de Europa y del Tercer Mundo a un rotundo fracaso.
Lo peor que había en el desarrollo de este « socialismo », fue hacer suyos los postulados de base del capitalismo, la creencia occidental en un modelo único de desarrollo, asimilado al crecimiento cuantitativo asegurado por la ciencia y la técnica occidentales.
Tres perversiones fundamentales se desarrollaron rápidamente en la URSS.
Marx había enunciado las leyes de crecimiento óptimo del capitalismo inglés, estableciendo una relación algebraica entre las inversiones destinadas a la producción de los instrumentos de producción y aquellas destinados a la producción de bienes de consumo.
Sus discípulos dogmáticos hicieron de esta ley descriptiva del desarrollo del capitalismo inglés del siglo XIX, una ley normativa del socialismo ruso del siglo XX. Error fatal que impidió desde entonces pensar el socialismo en función de sus fines, estableciendo como dogma, la prioridad absoluta acordada a la industria pesada.
La segunda perversión consistió en confundir socialización y estatización.
El propio Marx se burlaba de aquellos que definían el socialismo de acuerdo a las nacionalizaciones.
En la URSS , la concepción del papel del Estado estaba en contradicción abierta con aquella de Marx.
Éste consideraba a la Comuna de París como ejemplo de la « forma finalmente encontrada » de un Estado socialista, lo contrario del Estado soviético.
La Comuna fue en efecto un tipo de organización embrionario, autogestionado, federativo y no centralizado, sin partido único, donde los proudhonianos disponían de la mayoría absoluta frente a los blanquistas. Había un sólo marxista.
La tercera perversión mayor fue confundir la planificación -que debe tener un papel de orientación- con un método de gestión « por arriba », determinado los precios, las normas de producción y la distribución comercial mediante una burocracia estatal centralizada.
Uno de los más grandes errores de los partidos comunistas es el haber tomado como modelo de organización, bajo el nombre de « centralismo democrático », la obra de Lenin ¿Qué hacer? , donde éste preconizaba una organización de partido de tipo militar. Sus discípulos olvidaron que la había concebido para la lucha clandestina contra la feroz represión zarista. Mantener ese « comunismo de guerra » en tiempos de paz no podía conducir nada más que al fracaso.
Lo que murió con la URSS no fue el marxismo sino su trágica caricatura.
Por el contrario, jamás la prospectiva formulada por Marx se ha verificado con más evidencia que hoy en día.
Dos grandes teóricos del capitalismo pronosticaron el futuro del sistema: Adam Smith y Carlos Marx.
La tesis principal del primero es que si cada uno está guiado por un interés o beneficio personal, el interés general se verá de este modo realizado. La mano « invisible » del mercado aseguraría la armonía.
Marx, partiendo de un análisis profundo de la obra de Adam Smith, reconoce que el capitalismo creará grandes riquezas y estimulará el desarrollo tecnológico (en El Capital no escatima su admiración por dicho dinamismo del sistema), pero creará al mismo tiempo una gran miseria y desigualdad.
En nuestros días se verifica la polarización creciente de la riqueza en manos de una minoría, mientras que el desamparo y la angustia aumentan a escala nacional y mundial.
Hoy, cuando el « liberalismo » reina sin contrapeso en el mundo podemos preguntarnos, ¿quién dió la previsión más acertada sobre el porvenir del capitalismo, Adam Smith que afirmaba que si cada uno seguía su interés personal el interés general sería alcanzado o Marx, quien analizando sus mecanismos previó la acumulación de la riqueza en un polo y el aumento de la pobreza en el otro?
Nunca como hoy hemos estado ante la disyuntiva entre « el socialismo y barbarie ». Barbarie que engendra la exclusión, o el socialismo que no es otra cosa que la búsqueda de los medios para impedir dicha polarización, dando la prioridad a la unidad humana y al florecimiento en cada hombre de una humanidad plena.

Pero el advenimiento del socialismo no es ineluctable. El determinismo existe solamente para los hombres alienados por el capitalismo.
Marx pensaba que al contrario, el aumento de la alienación no era nunca tal que excluía la posibilidad de luchar contra ella. Lo que no es otra cosa que el afloramiento de la trascendencia del hombre en relación al determinismo sectorial de la naturaleza.
El futuro no es lo que será, sino lo que nosotros mismos forjemos.

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¿Guerra entre el monoteísmo del mercado y el sentido?
Jesús por su parte nunca definió un programa político ni doctrina social que se impondría a todos los pueblos en todos los tiempos.
No se trata de sacralizar en nombre de la fe la obligación de ser de derecha o de izquierda. Pero debemos clamar con todas nuestras fuerzas que es en nombre de la fe, que no se puede tolerar la división actual del mundo entre el Norte y el Sur, la acumulación de la riqueza por un lado y la miseria del otro.
Nuestra tarea es reagrupar a todos los hombres de fe -sea cual sea esta fe- contra el mundo actual donde impera la ausencia de sentido de la vida. Hay que crear núcleos de resistencia denunciando y combatiendo todo lo que esté en contra la unidad sinfónica del mundo, en la cual cada pueblo, cada cultura, cada fe, pueda aportar su contribución a esta recíproca y fecundadora unidad.
Una tarea de tal envergadura supone en primer lugar, eliminar las instituciones que han fundado el monoteísmo del mercado y que actualmente constituyen el brazo secular de los amos del mundo: Estados Unidos, sus vasallos y cómplices del G7, la OMC , el FMI y el Banco Mundial, todos, instrumentos que en nombre de una supuesta libertad imponen la idolatría del dinero.
Para justificar esta integración al sistema del mercado mundial bajo dominación norteamericana, se inculca por vía de los medios de comunicación la idea de « necesidad », como si la economía fuera una ciencia de las cosas y no una organización voluntaria decidida por hombres. Se trata por ejemplo de hacernos creer que la única alternativa frente la OMC es el repliegue nacionalista y proteccionista.
Sin embargo, un cambio radical de las relaciones con el Tercer Mundo, abriría un « mercado » infinitamente más vasto que el de la « tríade » (Estados Unidos, Europa y Japón).
Los Estados Unidos exigen que los otros países apliquen una desrreglamentación total de sus economías con el fin de que no puedan oponer ningún obstáculo a su expansión, mientras ellos continúan aplicando el proteccionismo.
El artículo 301 de una ley norteamericana permite sancionar a cualquier país que pretendiera limitar las importaciones y exportaciones de EEUU. De esta manera han sido colonizadas, nuestra agricultura obligando a dejar una gran cantidad de tierras en barbecho; pero también el cine, el acero, la informática, la industria aeronáutica, etc.
Es en la conciencia de los hombres donde comienzan todas las grandes transformaciones de la humanidad. Así lo demuestran las grandes aventuras espirituales, como el budismo, el cristianismo, el Islam y la Reforma. También las grandes revoluciones: la Revolución francesa preparada por el siglo de las Luces y los Enciclopedistas. Más cerca nuestro, la liberación de India con Gandhi y las fuentes del Vedanta, o la revolución iraní que surgió como reacción contra una «modernidad» importada.
Para preparar la resistencia a la manipulación y a la uniformización de las conciencias, hay quecombatir en primer lugar a la TV.
Tres sectores constituyen los principales puntos de sustentación de ésta: la información, el entretenimiento y la educación.
La ley del mercado que rige la TV está en función del rating, que a su vez determina la publicidad. Los televidentes no son más que clientes.
La información, las imágenes como los « hechos » se venden como una vulgar mercancía y son difundidas y seleccionadas sólo por unas cuantas agencias de prensa.
El entretenimiento es la segunda función de la TV. Las emisiones difundidas obedecen a las mismas leyes del mercado y en este campo, se explotan los más bajos instintos, con una profusión de sangre y sexo.
Ya en la Antigüedad , Sócrates se había percatado que ante las golosinas y dulces de un pastelero, como frente a las drogas de un médico, la elección de un niño era evidente.
Es así como pululan en las pantallas de la TV del mundo, estrellas de lo que podríamos llamar «telebasura», compuestas por las peores producciones norteamericanas. Pasando desde Madonna a los héroes exterminadores, para quienes las relaciones humanas se realizan mediante las armas o como en la serie Dallas, mediante el dólar.
Quedan los juegos, tara que consiste en dar una idea perversa de la cultura, identificando a ésta con la memoria de cualquier cosa, desde el primer campeonato de palitroque a la longitud del Orinoco.
Además están los juegos de azar, loterías y otros como «el millonario» y «el gran hermano». Para ellos se inventó un eslogan inolvidable: «Es muy fácil y usted pude ganar mucho!», resumiendo así la moral de un sistema que representa una ilusoria esperanza para aquellos que no tienen nada.
Contra esta «ocupación cultural», la resistencia debe comenzar por una clarificación tendiente a desenmascarar los pretextos ideológicos detrás los cuales está el imperio estadounidense, vanguardia de la decadencia occidental. Enseguida, hay que desarrollar el boicot a las exportaciones más simbólicas de la llamada «cultura» norteamericana.
El boicot cambia radicalmente el estilo de la acción política. En primer lugar no implica estar sometido a una dirección política que decide por uno. No hay delegación de poder, sino que por el contrario, responsabilidad y compromiso personal que implican sacrificios -aquellos de nuestras preferencias y gustos cotidianos- cambiando nuestro modo de vida, ya bastante norteamericanizado.
Pero también, para trabajar en función de la unidad del mundo contra el monoteísmo del mercado imperante, una de las primeras medidas tiene que ser la abolición de la deuda externa del Tercer Mundo, puesto que no tiene fundamento histórico ni justificación.
Por otra parte, los préstamos e inversiones a los países pobres deberían:

1º. No pasar por las manos de los gobiernos, sino que directamente a las asociaciones de productores, cooperativas, sindicatos y comunidades de base.
2º. Deben ser acordados para la realización de proyectos precisos de utilidad pública: irrigación, transporte, infraestructura, agricultura. El pago de estos préstamos debería hacerse en moneda local con el fin de ayudar a la reinversión en los países del Sur. De este modo sería posible multiplicar el intercambio Sur-Sur, en lugar que los pobres del Sur paguen como ocurre hoy, el lujo y bienestar de los privilegiados del Norte.
3º. Debería introducirse el trueque para no depender exclusivamente del dólar y de las especulaciones monetarias.
4º. Se debe revalorizar el precio de las exportaciones de los países del Sur, poniendo fin al intercambio desigual.

Todas estas medidas apuntan a un cambio fundamental en las relaciones de las naciones ricas con los países pobres del Sur, medidas tendientes a liberarlos de la servidumbre del mercado mundial integrado, del cual son sus principales víctimas.
Por otra parte, «el crecimiento» en su acepción occidental, es la creación de nuevas necesidades, aun si éstas son artificiales o degradantes.
Un ejemplo típico de este despilfarro es la profusión de artículos de entretenimientos electrónicos. ¿Qué tiene que ver el progreso humano con la existencia de más de 400 canales internacionales de TV? ¿O ofrecer a nuestros niños juguetes electrónicos «interactivos», aún más sofisticados que Nintendo, donde pueden tranquilamente participar en una guerra o en una violación colectiva?
Poner al mundo con la cabeza arriba, de pie, significa en primer lugar entregarle al mercado su verdadera función: es decir, el lugar donde surgen y se satisfacen las necesidades materiales y espirituales auténticamente humanas.
De esta forma, la economía de mercado ha creado un nuevo poder «mediacrático». Se trata de la «trinidad» compuesta por los propietarios de los medios de comunicación, los deciders de la TV y los políticos.
Esta trinidad constituye la máscara y seudónimo político del monoteísmo del mercado.
El triunfo del ateísmo radical, aquel del monoteísmo del mercado y de los ídolos que éste engendra (dinero, nación y mundialización de la carencia de sentido de la vida), ilustran la intuición de André Malraux cuando dijo: «El siglo XXI será espiritual o no será».
Pero la religión que podrá salvarlo de la muerte no es el cristianismo ni el Islam. Ni la religión dominante de los dominantes, ni la religión dominante de los dominados.
En Occidente fue donde nacieron las creencias en Dioses todopoderosos y parciales, exteriores al hombre, dirigiendo desde los cielos su destino. Dioses que engendraron las teologías de la dominación.
Y Occidente se ha lanzado en una carrera alucinante por el poder, blandiendo la promesa mítica de su progreso de pueblo predestinado.
En el Oriente milenario los hombres han proclamado que la inmortalidad no es la negación de la muerte, sino la afirmación de la vida eterna y creadora.
La chispa divina de la unidad viviente de dos mundos, -Oriente y Occidente-, el sol se levanta, el sol se pone y renacerá mañana en el horizonte del otro si el hombre quiere ayudarlo, para ser como decía Zaratustra, el primer profeta de la unidad dual, «aquellos que desde el amanecer trabajan por el ensanchamiento del día».
Luego nació el Dios sin nombre de Heráclito de Efeso, también anunciador de la unidad dual, para quien el mundo era “un fuego eternamente vivo que se enciende y se apaga según leyes determinadas”.
Sobre esa tierra de mensajes divinos, de fecundación de lejanas espiritualidades, Oriente y Occidente se unieron encarnándose en un hombre: Jesús. Jesús enseñó que los mismos Dioses mueren y que su muerte no está separada de la vida en sus incesantes resurrecciones.
En esa bisagra constituida por el Cercano Oriente, los Padres de la Iglesia nos dieron el verdadero sentido de la «buena nueva» de esta encarnación: Dios se hizo hombre para que el hombre pudiera llegar a ser Dios.
La epopeya humana pudo comenzar y el hombre avanzó duramente, golpe a golpe.
Hubo Dioses celosos y crueles, aquellos de las leyendas antiguas, que con san Pablo instalaron rápidamente a Jesús en el derecho común, con sus «guerras santas», sus Cruzadas, inquisiciones y «santas alianzas».
Otros , como Mahoma y los sufíes del Islam, recordaron la unidad de la fe, la de Abraham y Jesús, la de los Uspanishad y del Zend Avesta.
San Francisco de Asís, luchó contra el poderío y la riqueza, combatiendo porque viviera la llama encendida por Jesús.
Raimón Llul e Ibn Tofayl, mantuvieron la fe primera y fraternal en plena Cruzada.
Y el Cardenal de Cues, soñaba en su libro Paz de la fe, con un concilio mundial de religiones en el momento (1453) en que los turcos entraban en Constantinopla.
Como el Concilio Vaticano II, bajo el Papa Juan XXIII y tantos teólogos de la liberación de la India musulmana hasta el Occidente cristiano. Como el padre Montchanin y Pannikar. El padre Gutiérrez e Ignacio Ellacuría, que hicieron frente con entereza a los escuadrones de la muerte. Como Leonardo Boff, frente a los inquisidores.
La fe -en medio del provisorio reino del monoteísmo del mercado- tiene necesidad de un «río de fuego» (Feurbach), para prevenirnos contra la tentación de proyectar en un Dios o en varios Dioses, la voluntad de poderío del hombre ; ese «río de fuego», que Marx y Nietzsche nos llamaron a atravesar para alcanzar la fe más allá de las alienaciones religiosas.
Ojalá Occidente pueda recordar que con él no termina la historia.

Extraído de Blog Antagonistas

 

 

 

25/07/2009

Orientaciones

Hay extrañas ideas como que, por defender la Pa­tria Española y el So­cialismo, podríamos llegar a coincidir, más o menos, con el «Pa­trio­­tismo Constitucional» o incluso compartir algo del «Orgullo» por la «España Progresista». O, simplemente («por la parte que nos toca como patriotas») asumir, con un nuevo formato, los conceptos de Es­paña típicos manejados por cual­­quier va­riante de la «De­recha na­cional». Urge acabar con estas nefastas con­fu­sio­nes e ideas pre­­con­cebidas. Ve­mos la imperiosa ne­cesidad de aclarar, de una vez por to­das, lo siguiente:

1) El Socialismo Pa­trió­tico está lejos de ese inconsistente «Patriotismo Consti­tucional» tan es­grimido ahora como alternativa al «Patriotismo antide­mocrá­tico» de infausto re­cuerdo. Además, en la práctica, el «Pa­trio­tismo Consti­tucio­nal» es algo que casi nadie ha terminado por creer­se. Aun­que no tenga­mos reparo en reconocer, por ejemplo, algunas coin­ci­dencias bási­cas con el «Patrio­tismo Jaco­­bino» (el «eje del mal» para todos los na­cionalismos reac­cio­narios), hemos de recordar que éste poco tie­ne que ver con la actual «Es­paña cons­ti­tu­cional».

2) El Socialismo Pa­trió­tico es completamente ajeno al triunfalismo «nacio­na­lero» pro­gre­sista que celebra esta España «sacada de su aislamiento», «modelo mun­dial de leyes avanzadas» o «es­cenario de aconte­ci­mien­tos» de re­lumbrón. En efecto, Es­paña no se halla aislada, pues está in­­cardinada, como un contingente su­bal­terno más, en una Euro­pa políticamente incapaz, porque mantiene desde hace décadas una posición servil hacia el im­pe­rialismo americano, y porque la mentalidad ge­ne­ral del pueblo español es «angloamerica-dependiente». Las leyes de las que pre­sume la pro­pa­­ganda oficial no son otra cosa que sig­nos de de­cadencia in­terna, mudanzas de imagen «para estar a la última», golpes de distracción, con­fusión so­cial e im­postura «se­sen­ta­­yo­chista». Y casi todos los «acon­te­ci­mientos» en suelo español con alta re­per­cusión en el exterior son de natu­raleza cir­quense: la España que tanto se «re­nombra» y se «ex­pone» fuera es la «Es­paña de la Fiesta».

3) Y el Socialismo Pa­trió­tico no es otra re­edición de esa escuela am­bigua re­pre­sentada por quie­nes de­cla­ra­ban que «en lo social nos acer­camos a la izquierda, pero en lo na­cional nos posicionamos en la derecha». Eso fue una estafa y representó un engendro que, por mucha sensi­bi­lidad social (o incluso espiritual) que pro­cla­maban tener, irre­me­dia­ble­mente se revelaron siempre sien­­do de de­rechas. Nuestra concepción de la Pa­tria Espa­­­­ñola (y Euro­pea) es radicalmente contraria a las mismas ideas «na­cio­­­nales» de la de­re­cha (sea en su variante inte­gris­ta, popu­lista o libe­­ral-con­servadora; sea signifi­cán­do­se como es­pa­ñolista o con re­­sen­ti­mientos neofeudalistas anti­es­pa­ñoles). Adver­timos que, histórica­­mente, el ene­­migo más dañino para la Patria como la con­ce­bi­mos ha sido, justa­­mente, ese conjunto de ideas nacionalistas sos­tenidas por las derechas.

(I) España no es una esencia: es una realidad

España no tiene, ni ha tenido jamás, una sola identidad distinta de su ex­presión política y estatal manifestada en el complejo devenir histó­rico. Si exceptuamos la «identidad» del mundo occidental y glo­balizado que ha sumergido a todo el planeta, no hay más «iden­tidad» española que la política.

España ha contado siempre con varias identidades. Valorar esa riqueza y man­tener nuestra pluralidad de iden­ti­dades no es una cuestión coyun­tural, sino de­cisiva: la de considerar el valor fun­da­mental de las iden­ti­dades que son cons­ti­tutivas del conjunto español así como de cada parte del mismo. España es fruto de una con­jun­ción viva de pueblos que, a su vez, ha conformado también a esos mismos pueblos.

Resaltar sólo una identidad española y separarla del resto como la «verdadera Es­paña» ha constituido un ne­fas­to error histórico. Un error, por otra parte, carac­te­rístico de los nacionalismos. Éstos nunca se limi­tan a re­saltar una iden­tidad, sino que se dedican a negar la legitimidad de las otras pre­sentes en el mismo espacio, forzando la unificación de la identidad diferencial «elegida», e im­­po­niendo esa identidad «uni­ficada» (o «sin­te­­ti­zada») sobre las de­más iden­tidades a las que tratan de sepultar o ex­tirpar como «anómalas».

El proceso de los exclusivismos es siempre el mismo: primero aís­lan una iden­tidad (o una sola «memoria his­tórica»): aquella que subjetivamente resaltan como la «genuina» o la «más típica» del país, para pasar luego a des­pre­ciar o negar las de­más identi­dades (y ex­pre­siones históricas). Aunque esas identi­dades o ex­presiones sean también propias de ese pueblo (o de una parte del mismo) y ten­gan arraigo en el territorio, por cualquier moti­vo arbitrario les nie­­gan ese carácter . Como la parte «típica» elegida sigue conte­niendo «variedades» tra­ta­rán de eliminar esas dife­rencias para im­poner una sola ver­sión prototípica. Obtenida la unificación de la parte «más típica», condenan y tratan de erradicar los otros tipos de identidad, y de borrar de la historia nacional otras con­fi­gu­ra­cio­nes particulares surgidas en el seno de la nación, imponiendo a todo el te­rri­torio el prototipo nacional «úni­co y verdadero», ya que el «hecho diferencial» re­presenta la base de todo.

Por ello confirmamos que los exclusivismos (étnico, nacional, ra­cial, re­­ligioso, histo­ricista, etc.) atentan contra la identidad y la di­versidad de los pueblos de España, de la Unión Europea y del resto del planeta con tanta fuerza como la civi­lización cosmopolita y disolvente. Los ex­clusivismos («naturalistas» o histo­ricistas) re­pre­sentan perfecta­mente la otra punta de la tenaza del mismo pro­­ceso de disolución y homo­ge­nei­zación acelerada pro­movido por las ideologías «ambien­talistas» , iguali­tarias y mundialistas.

(II) España es una realización histórica

España no es ningún caso extraordinario. Como todas las demás na­cio­nes del mundo y, como la misma Europa, son fruto de pro­ce­sos histó­ricos donde han con­fluido pue­blos, identidades, fuerzas, ac­ciones hu­ma­nas y cir­cuns­tancias múltiples. Hay que insistir que España no con­siste en una realidad geográfica, ni étnica, ni lin­güís­­tica, ni racial limitada y permanente: España es esen­cial­mente una realidad y una rea­lización histórica. Ninguna nación ni grupo de naciones ha sido -ni podría serlo- el re­sultado de la es­pon­ta­nei­dad o expresión de una he­ren­cia natural o una identidad fija.

Porque ninguna nación, antigua o actual, grande o pequeña, ha sido in­de­­pen­diente de las acciones de los hom­bres, o se ha man­te­nido in­variable en el de­venir de la historia: creer o pre­ten­der tal cosa ha sido la gran falsificación de los nacionalismos, operen és­tos en el ámbito que operen (regional, estatal, sub­continental…)

Por tanto, siendo España una proyección formada por la historia, con una conti­nuidad donde se han manifestado diferencias de todo tipo que han marcado ese devenir histórico, no tiene mucha im­por­tancia esta­ble­cer si consti­tuye una sola nación o una conjunción de naciones distintas o similares entre sí. Como ningún pueblo o nación ha sido independiente de la historia, y todos han sido resultado de la acción de fuerzas y las uniones políticas que las han conformado como na­cio­nes, en principio no debe cau­sar perjuicio alguno acep­tar que España con­forma una nación o una con­junción de naciones.

Porque ninguna nación ha constituido el fin de una unión política, sino el medio y el soporte de esa unión (de igual forma que ningún terreno ha constituido el objeto del cultivo, sino el soporte de ese cultivo –o cultivos- para su desarrollo)

Por eso negamos radical­mente el concepto de nación como realidad dis­tinta y autó­noma de la historia y de los Estados. El estado es una rea­lidad superior y ante­rior a la nación. Han sido los Estados, los pro­yectos comunes, las empresas his­tóricas, los que han creado los marcos co­lectivos y han dado forma a las na­ciones: nunca ha sido ni podrá ser de otra manera. Las naciones han sido siem­pre creadas y formadas por la acción de fuerzas y unidades políticas y sociales en la historia. Han sido los Estados quienes han impreso en los pueblos una vo­luntad y una con­ciencia colectivas, y, en consecuencia, los que les han dado una exis­tencia efectiva. España, toda Europa y el res­to de las naciones del mun­do, no han sido excepciones a este hecho de uni­versal cumpli­miento.

(III) España tampoco es una línea única en la historia. Continuidad común sí. Continuidad unívoca no.
Contra la usurpación nacional-católica y su relevo occidentalista

Al igual que hemos afirmado que las naciones no son unidades prin­ci­pal­mente natu­rales (espontáneas o heredadas) ni realidades dis­tintas, o autónomas, de la acción histó­rica de las uniones políticas que las han creado y con­formado, también deci­mos que las uniones históricas que han confor­ma­do las naciones no han seguido una sola «tra­di­ción» ni han man­te­nido la misma tendencia unívoca a lo largo del tiempo.

Es posible hallar estados que hayan seguido desde su fundación una mis­ma ten­dencia (como también es posible encontrar terrenos don­de se cultivaba sólo una especie vegetal). Pero aún en esos po­cos casos, nada nos obliga, en absoluto, a pro­seguir con la misma línea.

Los procesos desarrollados en el interior de cualquier nación en el curso de los siglos tienen un carácter complejo, se resienten de fac­to­res e in­fluencias múl­tiples que en ocasiones se han armonizado, y otras, en cam­bio, han chocado o se han neutralizado re­cí­pro­ca­mente. Quien en una época determinada ha cons­ti­tuido la fuerza pre­do­­mi­nante puede haber pasado poste­rior­mente al estado la­ten­te, y vice­versa.

Sólo un simplista, anticuado y antinacional historicismo puede pre­ten­der re­ducir o asociar en exclusiva toda la historia de una nación a un de­sarrollo lineal. Es comple­ta­mente absurdo considerar una na­ción como un bloque único en el tiempo que no admite re­vi­sio­nes.

Una visión libre de prejuicios no sólo sabe reconocer, en la historia de cual­quier nación o conjunto de pueblos, posibilidades múltiples e in­cluso contra­puestas entre sí, que, en cierto modo, reflejan otras tantas «tradiciones» nacionales, sino que también se da cuenta de la im­por­tan­cia práctica que tal re­co­­nocimiento tiene para la acción en el pre­sente y en el futuro.

De la misma forma que reconocer una pluralidad de naciones no con­­lleva, de ningún modo, a tener que acep­tar la ruptura «es­pa­cial» de la nación política, reconocer que en España se han des­ple­ga­do fuerzas históricas diversas, e incluso antagónicas, no lleva, en absoluto, a negar la continuidad na­cional en el «tiempo».

Pero lo más decisivo para el Socialismo Patriótico es tomar con­ciencia del hecho que resumía así el colectivo «Patria»:

«Pero si existe una continuidad nacional y popular en España, han existido fuerzas y poderes históricamente que han impedido que la idea de Patria haya arraigado, del modo y manera más genuino a nuestro carácter y a nuestras ne­cesidades, entre las masas españolas»

Por ello expondremos en un próximo artículo un sintético resumen de la rea­li­dad histórica de España y una breve visión de la España actual.

(IV) Tres conclusiones por ahora

1) La Patria Española que defendemos rechaza tajantemente cual­quier rei­vin­di­cación de esencias na­cionales o metafísicas de España. No­sotros afirmamos que España es una rea­li­dad po­lítica, histórica y estatal.

Así pues, nada que ver con el nacional-catolicismo, los nacional-etnicis­mos (pa­ni­beristas o separatistas), o el nacional-occi­den­ta­lismo promovido sobre todo por el PP y su «Brunete Mediático».

2) Tajante rechazo de cualquier ensalzamiento «sin complejos» de la «gran nación» porque no hay motivos para ensalzarla (por lo pron­to mientras siga atra­pada en el capitalismo y estre­cha­mente ligada al criminal im­pe­ria­lismo anglo­americano) así como rechazo de cualquier «com­plejo» o reniego por el pasado. «Que el pasado no sea ni peso ni traba, sino afán de emular lo mejor». España es resultado de una his­toria, y existe dentro de una continuidad política y so­cial .

Así pues, nostalgias imperiales ninguna (por otra parte, el Im­pe­rio Es­pañol no existió hasta el siglo XVIII, y nosotros justificamos la Re­vo­­luciones de inde­pen­dencia de los países hispanoamericanos cuando Es­pa­ña dejó ser parte de un Imperio supranacional y se convirtió en «la metrópoli» -según la tendencia progresista de la época, por cierto-)

3) Que esa continuidad histórica no ha sido jamás unívoca, no ha te­nido un sólo sen­tido (algo que tampoco ha ocurrido, prác­ti­ca­men­te, en ningún sitio). Negamos pér­dida alguna de ningún «sentido español» «úni­co y verdadero» sim­plemente porque no ha exis­tido jamás tal sentido español «único y verdadero».

Así pues, tajante rechazo de esa historiografía mal llama­da «na­cio­nal» (ha­bría que llamarla usur­padora de lo nacional) que sostiene que cuan­do España perdió ese único y verdadero sentido particular entró «irre­­versi­ble­mente» en la de­ca­dencia. Insistimos: España no es una realidad esencial, es una realidad histórica sujeta a cambios, trans­for­maciones, éxitos, derrotas, anta­go­nismos y con­ver­gencias internas y externas

Orientaciones II: Nación y Patria

Sobre la realidad histórica de España

Como anunciábamos en el editorial anterior, exponemos un sin­té­tico re­sumen de la rea­li­dad histórica de España. Ha­bía­mos señalado que los procesos desarrollados en el interior de toda nación, en el curso de los siglos, tienen un carácter com­plejo, se re­sienten de factores e in­fluencias múl­tiples que, en oca­siones, se han armonizado, y otras, en cam­bio, han cho­cado o se han neutralizado recíprocamente. Quien ha consti­tuido la fuerza predominante en una época determi­na­da, puede haber pasado luego al estado latente, y vice­ver­sa. ­­­­­­­­­­­­

Habíamos denunciado que un simplista, anticuado y anti­na­cional histo­ricismo ha preten­dido re­ducir la historia de cada nación a un de­sarrollo lineal. Es completa­mente absurdo con­siderar una nación como un blo­que único en el tiempo que no admite re­vi­sio­nes. Una visión libre de prejuicios no sólo sabe reconocer, en la historia de cual­quier pueblo o conjunto de pueblos, posibilidades múltiples e in­cluso contra­puestas entre sí, que, en cierto modo, re­flejan otras tantas «tradiciones» na­cio­­nales, sino que también se da cuenta de la im­por­tan­cia práctica que tal re­co­nocimiento tiene para la acción para hoy y para mañana.­­­­

En tal sentido habíamos adelantado que lo más importante para el So­cialis­mo Patriótico era tomar con­ciencia de un hecho histórico que un grupo de camaradas resumió así: «Pero si existe una continuidad nacional y popular en España, ha existido históricamente fuerzas y poderes que han impedido que la idea de Patria haya arraigado entre las masas espa­ñolas, del modo y manera más genuino a nuestro carácter y a nuestras necesi­dades»­

I) Conclusiones de nuestro editorial anterior

1) Por una cuestión de principios, el Socialismo Patriótico re­chaza radicalmente cual­quier rei­vin­di­cación de esencias na­cio­nales o me­ta­físicas de España. No­so­tros afirmamos que España es una rea­li­dad po­lítica, histórica y estatal.

2) Por una cuestión de reconocimiento de «nuestras cir­cuns­tancias», el Socialis­mo Patrió­tico rechaza oportunamente cual­quier ensal­za­miento «sin complejos» de «esta gran na­ción» pues actualmente no hay motivos para alabarla, así como rechaza necesa­ria­mente cualquier «com­plejo de culpa» o reniego del pasado. «Que el pasado no sea ni peso ni traba, sino afán de emular lo mejor». España es resultado de una his­toria, y existe dentro de una continuidad política y so­cial.

3) El Socialismo Patriótico afirma que esa continuidad histó­rica de España jamás ha sido unívoca. No ha existido ninguna pérdida del «sen­tido español» «úni­co y verdadero» sim­ple­mente porque no ha existido jamás tal sentido «único y verda­dero». España no es una realidad esencial, es una realidad histórica sujeta a cam­bios, transformaciones, éxitos, derrotas, antagonismos y convergencias inter­nas y externas­­­­­­­­­

II) Resumen de la realidad histórica de España:

Decimos que España es una nación, o una conjunción de pueblos, que desde su constitu­ción hace cinco siglos, ha co­no­cido, como otras na­ciones, la acción de fuerzas y co­rrien­tes diver­sas. Durante una larga época las fuerzas que tenían el «pre­dominio general» fueron la Mo­­­nar­quía y la Iglesia al ser­vi­cio de una causa imperial y una causa de expansión y con­­tra­­ofensiva religiosa. España formaba parte de una re­unión de reinos encabezados por los Habs­burgos, que coexistían con oligarquías nobiliarias, clericales y patriciados locales que ges­tio­­naban el poder inmediato en territorios convertidos en cotos cerrados admi­nis­­­tra­tivos y socio-eco­­nómicos. En todos esos reinos, nobles y clé­ri­gos estaban libres de «pe­char» con los im­­puestos. En ciertos reinos las oli­garquías go­­za­ban de am­plios poderes juris­dic­cio­nales que llegaban incluso, en algu­nas zonas, a ser pena­les a costa del pueblo llano. En eso con­­sis­tían esas mitificadas «liber­tades y tradi­cio­nes nacionales res­­petadas» en «Las Españas de los Austrias». ­

Con el cambio de dinastía en 1700, España fue separada de otros reinos euro­peos y se im­puso como fuerza predominante el Poder real absolutista que acabó con buena parte de aque­llos poderes juris­dic­cionales y privilegios oligár­quicos. Las cas­tas nobiliarias y ecle­siás­ticas perdieron cuotas de poder direc­to local, a nivel «singular». Pero la Nobleza man­tuvo privi­legios económicos y adminis­tra­tivos a nivel «gene­ral», el Clero man­tuvo sus prerrogativas, y la fuerza pre­domi­nante en la España de los prime­ros Borbones, el Palacio absolutista, no dejó de con­si­derar los reinos como in­muebles de la Familia y tratar a los espa­ñoles como rebaños de los reyes, bienes objeto de com­pra­venta y per­muta.

La Guerra de Independencia de 1808 desató la emergencia de pode­rosas líneas con­tra­­pues­tas en España: frente al despo­tismo abso­lu­tista se levantaron el libera­lismo y el tradi­ciona­­lismo, que a su vez se en­­fren­­taron entre sí durante el si­glo XIX (con cuatro gue­rras civiles nada menos). Y para apla­car los cho­­­ques entre tradi­cio­nalistas y libe­rales, surgió in­me­dia­ta­mente otra «tradición española» -la «apa­­ci­­gua­dora»- que pone todo su empeño en anestesiar la conciencia de los españoles y fomentar la mediocridad, el conformismo y el apo­li­ti­cismo nacional. Es decir, basta un vistazo sin estereotipos para com­­prender rápida­­mente que España ha sido otro proceso histórico del planeta que tampoco ha sido una «unidad unidi­reccional en el tiempo».

En España, al despotismo monárquico le sucedió en 1833 la oli­gar­quía, que se convirtió en dueña in­dis­cutible del poder político, social y económico durante un siglo. Ese poder y la España derivada de ese poder fueron contes­ta­dos, primero por el tradicionalismo, y luego por el republicanismo, el socia­lismo sindicalista y el anarquismo, a los que podemos sumar el minoritario y contradictorio re­ge­ne­ra­cio­nismo. Re­cordamos que durante un siglo España fue una nación en vías de mo­der­nización marcada como la mayor parte de las naciones hispa­no­americanas: una nación sometida a los inte­reses y la vo­luntad de las fuerzas libe­rales -«mode­radas/ conservadoras» o «pro­gre­sis­tas»- y que el estado español fue el marco de esa nueva oli­gar­quía cen­­tra­l (y locales) de tipo burgués que nació con­fiscando tanto los bienes comu­­nales de los municipios como los bienes de las insti­tu­cio­nes que sos­te­nían la única asis­tencia social existente (la Igle­sia), y que ofreció las rique­zas de España a las in­versiones finan­cieras de Ingla­terra y Fran­cia.

Consideramos que una de las causas del fracaso de las re­be­liones del tradicio­na­lismo espa­ñol, mayo­­ri­tario en el pueblo durante dé­cadas, fue la cerrazón inte­lec­tual del bajo clero que lo sostenía, como tam­bién vemos que gran parte del alto clero ofreció, como la Mo­nar­quía, su manto protector a la oligar­quía. Re­cor­da­mos que en 1868 estalla una rebelión de signo dife­rente al carlista, que tras un corto rei­nado, de­sem­­bocó en una república parla­men­taria que con sus expe­ri­mentos dema­gó­gicos y ocurrencias utópicas su­mer­gió a la nación española en un enorme desorden.

El hartazgo provocado por aquel desorden favoreció la Res­tau­ración del poder de la oli­garquía, con sus par­tidos ya más «centrados». La España de la Restau­ra­ción tuvo la asisten­cia decisiva de la Mo­nar­quía y de la Iglesia, situación que se mantuvo hasta 1931, pese a varios in­tentos re­gene­ra­cio­nistas por parte de algu­nos gobiernos que no cua­ja­ron. No se puede esconder que la España de la II Repú­blica significó el apogeo del sectarismo pro­gre­sista español, equivalente al cerrilismo mostrado por la derecha monárquica y clerical nacio­nal, y que el fra­ca­so rotundo de aquella república desembocó en la con­frontación abierta entre las fuerzas con mayor empuje popular, fuerzas, todas ellas, que acabaron con una des­gra­ciada re­pú­blica que los propios republicanos dejaron de defender: por un lado se movilizaron las fuerzas re­vo­lu­cio­narias emergentes, socia­listas y anar­quis­tas princi­pal­­mente; y por el otro las dere­chas cató­licas con­tra­rre­vo­lu­cio­narias, auxiliados por los re­a­pa­recidos tradicionalistas (que ya se posiciona­ban como con­tra­rre­volucionarios ante la re­volu­ción liberal) y a los recién surgidos falan­gistas (tan con­tra­dictorios como el re­ge­ne­ra­cio­nismo).

Reconocemos sin ningún problema que todas estas fuerzas contaban con apoyos populares, fueron ente­­­ramente espa­ñolas, y luchaban por modelos o proyectos distintos para Es­paña, o mejor dicho: luchaban en contra de ideas de España y «tradiciones» adversarias que les pa­re­cían completamente odiosas. La in­mensa mayoría ni eran «correas de transmisión de las Internacionales Rojas», ni «ultra­mon­tanos del Vati­ca­no», ni «ci­­pa­­yos del Eje».

No podemos olvidar que el ganador de aquella con­fron­tación total fue un militar que impuso una dic­ta­du­ra férrea y que, sin entrar en más jui­cios sobre su manda­to, y sobre las cir­cuns­tancias y nece­si­dades que tu­vieron que cubrirse en una na­ción físicamente derruída y moral­mente aplastada, sí re­cor­damos que aquel ré­gimen identificó España con la adhesión in­que­bran­ta­ble a esa dictadura y con una visión uni­di­reccional de la historia de España. Todos los oposi­tores a la dic­tadura y los discrepantes de esa interpretación ses­gada de la historia nacio­­nal fueron asimilados artera y estúpida­­mente a la Anti-España, y tal asociación abu­siva generó en muchos espa­ñoles un rechazo indis­cri­minado e injusto, pero com­pren­­si­ble, a la mera idea de España.

Pues una vez más afirmamos sin concesiones que España entera es, y sólo puede ser, el marco común e irrenunciable de todos los españoles, y ninguna fuerza, política o so­cial, re­li­giosa o eco­nómica, na­cional o local, tiene legi­timidad para presentarse como la única Es­paña o la verdadera Es­paña. E igual que ocurre con España, ocurre con todas y cada una de sus regiones, comarcas o islas: abso­lu­ta­mente nadie tiene base ni legitimidad alguna para mos­trar­se como los re­pre­sentantes genuinos de una parte de España. ­­

A España, como a cualquier pueblo (español o no español) debe re­co­nocérsele su misma diversidad no sólo en el «es­pacio de los ­terri­to­rios», sino en el mucho más notable y bas­tante más interesante «espacio socio-político», no sólo por sus «hechos diferenciales» lo­ca­les, sino sobre todo por sus diferencias entre tipos de grupos y per­sonas, diferencias trans­versales mucho más reales que las pri­me­ras. Al mismo tiem­­po, a España, como a cual­quier pueblo, se le debe re­conocer no sólo ca­rac­te­rísticas dis­tin­tivas con otros pueblos, sino asi­mismo ca­rac­terísticas comunes con los otros, pues en el mundo y en la historia tampoco existen (ni pueden existir) com­partimentos es­tan­cos entre las naciones. No ha sido así ayer, y menos lo es hoy.

Pero a España no sólo se la puede comprender por la va­riedad de sus «espa­cios» pre­sentes, sino tam­bién por la diver­sidad de sus «tiem­pos» pasados. Todas las con­cepcio­nes e inter­pretaciones de Es­paña (o de cualquier región española) que las asocian nece­sa­ria­mente a una identidad indepen­diente de la historia o de la voluntad, a un desa­rrollo lineal en la historia, o a una forma siempre cerrada por dentro y siempre «separada» del exterior, no sólo son com­ple­tamente falsas sino que pro­vocan el separatismo territorial entre los pueblos y, aún peor si cabe, el separatismo interior en cada territorio. Es el se­pa­ra­tismo entre la «verdadera España» y los «hete­rodoxos» de la «anti-España», entre los «vascos de verdad» y los «vas­cos de pega», entre los «catalanes nor­ma­lizados» y los «cata­lanes anó­malos». Cual­quier sepa­ratismo (y nos da lo mismo que sea pre­sen­tado como «de­mo­crático» o «totali­ta­rio») im­plica el artifi­cioso anta­go­­nis­mo étnico, la ex­clusión y el unifor­mismo em­pobrecedor. Cual­quier separatismo aca­rrea el te­rror (de «alta» o «baja intensi­dad») el etno­cidio y la asi­mi­lación for­zosa.

Reconocer la realidad histórica compleja y contradictoria de España es lo que co­rres­pon­de a una visión com­­pleta, integral, a la vez unitaria y plural, del mundo. Nos llama mucho la aten­ción esas tribunas y sec­tores que presumen defender la uni­dad de España al tiempo que dicen defender la di­­ver­sidad de sus regiones en el «es­pa­cio territorial», pero siguen re­cha­zan­do fanáticamente, por ejemplo, la asunción de cual­quier «di­ver­­­sidad en el tiempo». Para el Socialismo Patriótico re­co­no­cer la «di­ver­sidad en los ­espa­cios» (terri­toriales y trans­­­ver­sa­les) como valor especial que contribuye a la riqueza de toda la na­ción y de cada región espa­­ñola (y a la riqueza de la misma es­pecie humana) nos lleva tam­bién a reconocer la «di­versidad en los tiempos». Por eso asu­mimos una historia na­cio­nal «donde el pasado no es peso ni traba sino afán de emular lo mejor». Como decíamos al principio, no sólo debe­mos apre­ciar en la histo­ria de cual­quier pue­blo (o conjunto de pueblos) cur­sos diferentes e in­cluso contra­puestos entre sí, que re­flejan otras tan­tas «tradiciones» nacio­nales, sino que nos hemos de dar cuenta de la enor­me importancia práctica que tal re­co­nocimiento tiene para la ac­ción en el pre­sente y en el futuro.­­­­­­­

Y si como insisten sobre todo las escuelas histó­ricas de la derecha (inte­grista, conser­va­dora o liberal) España entró en deca­den­cia en el pasado, ello fue precisamente, en un primer momento, res­pon­sabilidad de las castas recto­ras políticas y religiosas, que no quisieron, o no supieron, dar con los resortes nacio­nales de mo­vi­li­zación, ya que para ellos España era el patrimonio fami­liar-eclesiástico de tales castas. Y después ha sido debido a la oligarquía y el «Partido Único de la Bur­gue­sía», tanto en su ala Nacio­nal-Con­servadora como Socio-Progre­sista, que han abra­­zado y han impuesto «la más deni­grante con­cepción burguesa de la existencia».­­­­­­­­­­­

Y esto nos llevará a exponer, dentro de unos días, una breve visión de la España actual: la nacida con la II Restauración Borbónica.

Nación y Patria (y III)
Visión de la España actual:

La España actual nace de la restauración borbó­nica encabezada por el monarca designado por Fran­co y los «hombres del Rey» prove­nientes de la cú­pula del llamado «Movi­mien­to». La con­ver­gencia de estos diri­gen­tes del «anti­partido unifi­ca­do» del ré­gi­men franquista es­co­gidos por el Rey, con las di­rec­cio­nes de los partidos anti­fran­quistas de la iz­quier­da clásica y los nacionalismos señalados como «his­tó­ricos», sig­nificó la famosa «Tran­si­ción». La II Res­tau­ración de 1975 dio paso a una situación con cier­tos parecidos a la I Restaura­ción de 1875, que nos trajo en aquel momento un régi­men de monar­quía parlamenta­ria bajo el control político exclusivo de las oligarquías de dos partidos. En esta ocasión, la vida política también ha acaba­do por estar prota­goni­zada, a nivel nacional, por dos partidos que sólo res­ponden ante sí mismos, an­te los grupos económicos y mediá­ticos que los sus­tentan, y ante las interna­ciona­les que los cobijan. Pero con una significativa diferencia: junto a ese bipartidis­mo gene­ral, la mo­narquía parlamen­taria ha incluido esta vez un tercer elemento cons­tituyente: el frente de los partidos na­cio­nalistas «históricos».

Pero la II Restauración ha seguido también una mis­­ma línea de cam­bios sustanciales que ya se ini­cia­­ron con la dictadura de Franco -aun­que esto no quieran reconocerlo ni los detractores ni los, aún, simpa­ti­zantes de Franco- que ha homologado España con los países llama­dos de «su entorno», es decir, con el Occidente atlantista. Tal como declaró en plena II Gue­rra Mundial el ministro de asuntos exteriores de Franco: «España es un país americano».

España, pe­se a toda las lla­ma­­tivas verbenas «contestatarias» lan­za­das en su día por las izquier­das progre­sista, ecopacifista, co­munista o liber­­taria, se ha convertido, en efecto, en un país de masas cultural­mente americanizadas, y por el peso de la lógica, sumiso política­mente a las consignas e intereses de los poderes públicos y pri­vados de los EEUU. La España actual care­ce tanto de identidad cultural o moral propia como de entidad política soberana ante los EEUU, y esta situación no ha sido impuesta por la vio­len­cia militar, sino que ha sido dócilmente aceptada por las oligarquías polí­ti­cas, eco­nómicas y mediá­ticas españolas, que, otra vez, han entregado España a los unos amos del exterior, como ocurrió en el siglo XIX.

Y cuando decimos oligarquías españolas, incluimos por su­puesto a sus oligarquías re­gionales. Lo que han hecho -o han dejado de hacer- el Partido Po­pular y el PSOE, con la plena colaboración en esto de los nacionalistas, es intensificar tanto la apo­lo­gética his­­tó­rica de los EEUU como la propagación del modo de vida y muerte americano, pa­ra mejor beneficio de los centros financieros internacionales ampa­rados por los EEUU y para mayor provecho de su apabullante supre­macía política, militar e ideológica mundial. El Partido Popular porque abier­ta­mente ha enganchado España a la piratería plane­taria nortea­meri­cana. El PSOE porque ha fomen­tado la debilidad, la cobardía y el entre­guismo de los españoles ante cualquier presión exterior. Y los na­cio­nalistas neofeudalistas porque sus fobias y obsesiones parti­cu­laristas no provocan más que un mundo lleno de ena­nos egoís­tas y celosos de su om­bligo o «hecho diferen­cial», para conveniencia de los EEUU y los centros finan­cie­ros que pueden así so­meternos mejor, pues sus pretensiones diferen­ciales no son más que una gran estafa: están tan vendidos y rendi­dos a las multinacionales y al poder mediático nortea­mericano como el resto, si no más, y no se alejan un ápice de las consignas y modelos lanzados por los amos del mundo.

Por supuesto, nuestra nación, la española, pese a toda su deses­truc­turación y alienación, sigue exis­tien­do. Pero como siempre, sirviendo de soporte a unas fuerzas concretas que hemos de identificar. Y hoy por hoy estas fuerzas concretas que van mo­de­lando su identidad na­cional presente –y sus «identidades» re­gio­nales tan publicitadas– son las de la II Restau­ración borbónica.

Unas fuerzas, constitucionalistas o naciona­listas, al servicio de un proyecto económico político social ge­neral: la de homologación occi­den­tal; encargadas de una misión histó­rica: la definitiva con­versión de España en un apéndice (o en dieci­siete apén­dices) de los EEUU y del gran capital; y con una sola ‘Patria’: la España americanizada, con versión en castellano o en catalán, tanto da.

Y ese proyecto general de la España actual, esa misión histórica y esa «Patria» española americana no pueden ser, desde luego, los nuestros.

Extraído del Blog Orientaciones

 

 

 

22/07/2009

Pensar fuera de la caja laica. La izquierda y el Islam

Gilad Atzmon
Palestine Think Thank

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón del mundo sin corazón y el alma de la condición desalmada. Es el opio del pueblo”, Karl Marx, 1843

Antes de emprender el análisis del tratamiento engañoso de las religiones por parte de liberales e izquierdistas, me gustaría compartir con ustedes un chiste malo. Cuidado, porque puede que ustedes no quieran compartir esta pequeña historia con sus amigas feministas.

Una activista estadounidense que visitó Afganistán a finales de los noventa estaba asolada al comprobar que mujeres caminaban a quince pies detrás de sus maridos. Pronto supo gracias a su traductor afgano que se debía a cierta pauta religiosa que ordenaba [así es como lo mostramos] respeto al “cabeza de familia”. Cuando volvió a Estados Unidos la asolada activista lanzó campaña tras campaña por los derechos de las mujeres en Afganistán. Resulta que la misma ferviente activista visitó Kabul el mes pasado. Esta vez le sorprendió encontrar una realidad completamente diferente. Ahora las mujeres caminaban 30 pies por delante de sus maridos. La activista informó rápidamente a su cuartel general en Estados Unidos: “La revolución por los derechos de la mujer es un gran éxito aquí en Afganistán. Mientras que en el pasado los hombres caminaban delante, ahora son las mujeres las que van en cabeza”. Su traductor afgano, que oyó hablar del informe, llamó a la mujer aparte y le informó de que la interpretación era completamente errónea: “Las mujeres”, dijo, camina delante debido a las minas.…”.

Por trágico que pueda parecerles a algunos, no somos tan libres como creemos ser. No somos exactamente los autores de la mayoría de nuestros pensamientos y de lo que comprendemos. Se nos imponen nuestras condiciones humanas; somos producto de nuestra cultura, de nuestra lengua, de nuestro adoctrinamiento ideológico y, en muchos casos, víctimas de nuestra pereza intelectual. Igual que la activista estadounidense de semi-ficción de antes, en la mayoría de los casos estamos atrapados dentro de nuestras ideas preconcebidas y esto nos impide ver las cosas como son realmente. En consecuencia, tendemos a interpretar y, en la mayoría de los casos, a malinterpretar culturas remotas que emplean nuestro mismo sistema de valores y código moral.

Esta tendencia tiene unas consecuencias graves. Por alguna razón “nosotros” (los occidentales) tendemos a creer que “nuestra” superioridad tecnológica junto con nuestra querida “ilustración” nos proveen de un “sistema antropocéntrico laico racional absolutamente ético ” de la más alta calidad moral.

La izquierda liberal

Podemos detectar en Occidente dos componentes ideológicos que compiten por nuestras mentes y nuestras almas; ambos afirman saber lo que está “bien” y lo que está “mal”. Los liberales insistirían en alabar la libertad individual y la igualdad civil; los izquierdistas tenderían a creer que poseen una herramienta “científica social” que les ayuda a identificar quién es “progresista” y quién es “reaccionario”.

Así las cosas, son estos dos preceptos laicos modernistas los que actúan como guardianes de nuestra ética occidental. Pero, de hecho, han logrado lo contrario. A su propia manera, cada ideología nos ha llevado a un estado de ceguera moral. Son estos dos llamamientos denominados “humanistas” los que o bien preparan conscientemente el terreno para las criminales guerras coloniales intervencionistas (los liberales), o bien no logran oponerse a ellas al tiempo que emplean ideologías erróneas y argumentos falsos (la izquierda).

Tanto los liberales como la izquierda, en sus aparentemente banales formas occidentales sugieren que el laicismo es la respuesta a los males del mundo. Sin lugar a dudas, el laicismo occidental puede ser un remedio para algún malestar social occidental. Sin embargo, en la mayoría de los casos las ideologías liberales y de izquierda no logran comprender que el laicismo es en sí mismo un resultado natural de la cultura cristiana, esto es, un producto directo de la tradición y de la apertura cristianas hacia una existencia cívica independiente. En Occidente la esfera espiritual y la civil están profundamente separadas [1]. Es precisamente esta división lo que permite el surgimiento del laicismo y el discurso de la racionalidad. Es precisamente esta división lo que ha llevado también al nacimiento de un sistema laico de valores éticos en el espíritu de la ilustración y de la modernidad.

Pero precisamente esta división es lo que ha llevado también al surgimiento de algunas formas rotundas de laicismo-fundamentalista que maduraron en crudas visiones del mundo antirreligiosas que no son diferentes del fanatismo. En realidad, es precisamente este muy engañoso laicismo fundamentalista lo que llevó a Occidente a un rechazo total de mil millones de seres humanos que están fuera de él simplemente porque llevan el velo equivocado o da la casualidad de que creen en algo que no logramos comprender.

Progresista frente a retrógrado

A diferencia del Cristianismo, el Islam y el Judaísmo son sistemas de creencia con una orientación tribal. De hecho, el interés principal de ambos sistemas de creencia es la supervivencia de la familia extensa en vez del “individualismo ilustrado”. Los talibán, a los que la mayoría de los occidentales consideran el más oscuro marco político posible, simplemente no se ocupan en absoluto de cuestiones que tienen que ver con las libertades personal o los derechos personales. Es la seguridad de la tribu junto con el mantenimiento de los valores de la familia a la luz de El Corán lo que constituye su núcleo fundamental. El Judaísmo rabínico no es en absoluto diferente. Básicamente está ahí para preservar la tribu judía manteniendo el Judaísmo como una “forma de vida”.

Tanto en el Islam como en el Judaísmo apenas existe separación entre lo espiritual y lo civil. Ambas religiones son sistemas que aportan respuestas exhaustivas en términos de cuestiones espirituales, civiles, culturales y cotidianas. La ilustración judía (Haskalah) fue en gran medida un proceso de asimilación judía a través del laicismo y la emancipación, y la generación de diferentes formas modernas de identidades judías, incluyendo el sionismo. Sin embargo, los valores ilustrados del universalismo nunca han sido incorporados al corpus de la ortodoxia judía. Como en el caso del Judaísmo rabínico, que es totalmente ajeno al espíritu de la ilustración, el Islam está en gran parte alejado de los valores de la modernidad y racionalidad eurocéntrica. En todo caso, debido a la interpretación de las Escrituras (hermenéutica) tanto el Islam como el Judaísmo están, en realidad, más cerca de la post-modernidad [2].

Ni la ideología de izquierda ni el liberalismo se relacionan intelectual o políticamente con estas dos religiones. El hecho es desastroso porque la mayor amenaza para la paz mundial la plantea el conflicto árabe-israelí; un conflicto que se está convirtiendo rápidamente en una guerra entre el Estado expansionista judío y la resistencia islámica. Y, sin embargo, tanto la ideología liberal como la de izquierda carecen de los medios teóricos necesarios para comprender las complejidades del Islam y del Judaísmo.

El liberal rechazaría el Islam por siniestro debido a su postura ante los derechos humanos y de las mujeres en particular. La izquierda caería en la trampa de denunciar la religión en general como “reaccionaria”. Quizá sin darse cuenta, tanto uno como otro caen aquí en un claro argumento supremacista. Dado que tanto el Islam como el Judaísmo son más que meras religiones, transmiten una “forma de vida” y suponen un todo por medio de respuestas a preguntas que tienen que ver con el estar en el mundo, los liberales e izquierdistas occidentales corren peligro de rechazar completamente a una gran parte de la humanidad [3].

Hace poco acusé a un verdadero izquierdista y buen activista de ser islamófobo por culpar a Hamás de ser “reaccionario”. El activista, que evidentemente apoya verdaderamente a la resistencia palestina, se defendió rápidamente afirmando que lo que a él no le gustaba no era sólo el “Islamismo”, que en realidad él odiaba por igual tanto al Cristianismo como al Judaísmo. Por alguna razón, él estaba seguro de que odiar por igual a cada religión era una cualificación humanista adecuada. En consecuencia, el hecho de que un islamófobo sea también judeófobo y cristianófobo no es necesariamente un signo de compromiso humanista. Seguí cuestionando a este hombre bueno; entonces él argumentó que lo que en realidad a él no le parecía bien era el Islamismo (esto es, el Islam político). Volví a cuestionarlo y llamé su atención sobre el hecho de que en el Islam no existe una separación real entre lo espiritual y lo político. La noción de Islam político (Islamismo) bien podría ser una lectura errónea del Islam. Señalé que el Islam político, e incluso la rara implementación de la “jihad armada”, no son sino Islam en la práctica. Tristemente éste fue más o menos el final de la discusión. Al activista de la solidaridad con Palestina le resultó demasiado difícil hacer frente a la unidad islámica de cuerpo y alma. La izquierda en general está condenada a fracasar aquí a menos que profundice más escuchando el vínculo orgánico islámico entre lo “material” y el llamado “opio del pueblo”. A una persona de izquierda hacer esto le supone nada menos que fundamental cambio intelectual.

Este cambio lo sugirió hace poco Hisham Bustani [4], un marxista independiente jordano, al afirmar: “La izquierda europea debe hacer una seria autocrítica de esta actitud de “nosotros sabemos más” y de su tendencia a considerar ideológica y políticamente inferiores a las fuerzas populares del sur”.

Palestina

La solidaridad con Palestina es una buena oportunidad para revisar la gravedad de la situación. Da la casualidad de que, a pesar del trato asesino que Israel inflige a los palestinos, la solidaridad con Palestina no se ha convertido todavía en un movimiento de masas. Puede que nunca llegue a ser tal movimiento. Dado el fracaso de Occidente de mantener los derechos de los oprimidos, los palestinos parecen haber aprendido la lección: eligieron democráticamente a un partido que les prometía resistencia. Curiosamente, muy pocas personas de izquierda estuvieron ahí para apoyar a los palestinos y su elección democrática.

Con la plantilla actual de solidaridad política condicionada, vamos perdiendo compañeros a cada recodo de este camino plagado de baches. Las razones son las siguientes:

  1. El movimiento de liberación palestino es básicamente un movimiento de liberación nacional. En este reconocimiento es donde perdemos a todos los cosmopolitas de izquierda, aquellos que se oponen al nacionalismo.
  2. Debido al ascenso político de Hamás ahora la resistencia palestina es considerada resistencia islámica. Ahí es donde estamosperdiendo a los laicos y los ateos furibundos que se oponen a la religión, lo que los catapulta a ser PEP (progresistas excepto acerca de Palestina) [5].

De hecho, los PEP se dividen en dos grupos:

PEP1: aquellos que se oponen a Hamás por ser “reaccionario”, sin embargo, aprueban a Hamás por su éxito operativo como movimiento de resistencia. Estos activistas están esperando básicamente a que los palestinos cambien de idea y vuelvan a ser un sociedad laica. Pero están dispuestos a apoyar con condiciones a los palestinos como pueblo oprimido.

PEP2: aquellos que se oponen a Hamás por ser una fuerza reaccionaria y rechazan su éxito operativo. Estos están esperando a la revolución mundial. Prefieren dejar a los palestinos en espera por el momento, como si Gaza fuera un centro de vacaciones al lado del mar.

Con estas fuerzas de solidaridad que se evaporan rápidamente, nos quedamos con un movimiento de solidaridad con Palestina en miniatura con un poder intelectual (occidental) lamentablemente limitado y una capacidad aún menor incluso de cualquier eficacia a nivel de base. Hace poco Nadine Rosa-Rosso [6], una marxista independiente que trabaja en Bruselas, reveló esta trágica situación al afirmar: “La vasta mayoría de la izquierda, incluyendo a los comunistas, está de acuerdo en apoyar al pueblo de Gaza contra la agresión israelí, pero se niega a apoyar su expresión política, como son Hamás en Palestina e Hizbola en Líbano”. Esto lleva a Rossa-Rosso a preguntarse “¿por qué la izquierda y extrema izquierda moviliza a tan poca gente? Es más, para ser claros, ¿son todavía capaces la izquierda y la extrema izquierda de movilizar en relación a estas cuestiones?”.

¿A dónde ahora?

“Si el apoyo de la izquierda a los derechos humanos en Palestina está condicionado y depende de que los palestinos denuncien su religión y sus creencias religiosas, su herencia cultural y sus tradiciones sociales, y adopten un nuevo conjunto de creencias, valores y comportamientos sociales ajenos que encaje con lo que la cultura de la izquierda considera aceptable, esto significa que el mundo está negando a los palestinos el derecho humano más básico, el derecho a pensar y a vivir dentro de un código ético”, Nahida Izzat [7].

El actual discurso de solidaridad de la izquierda es inútil. Él mismo se aleja de su sujeto, logra muy poco y no parece ir a ninguna parte. Si queremos ayudar a los palestinos, a los iraquíes y a los demás millones de víctimas del imperialismo occidental, realmente debemos pararnos un segundo, respirar profundamente y volver a empezar desde cero.

Debemos aprender a escuchar. En vez de imponer nuestras creencias a los demás, haríamos mejor en aprender a escuchar aquello en lo que creen los demás.

¿Podemos seguir las sugerencias de Bustani y Rossa-Rosso, y revisar toda nuestra noción del Islam, de sus raíces espirituales, de su estructura, de su equilibro unificado entre lo civil y el espíritu, de su visión de sí mismo como un “modo de vida”. Si podemos hacerlo o no es una buena pregunta.

Otra opción es reexaminar nuestra ceguera y abordar las cuestiones humanistas desde una perspectiva humanista (por oposición a política). En vez de amarnos a nosotros mismo a través del sufrimiento de los demás, que es la forma última de egoísmo, haríamos mejor en ejercer por primera vez la noción de verdadera empatía. Nos ponemos a nosotros mismos en el lugar del otro aceptando que puede que nunca comprendamos completamente a este mismo otro.

En vez de amarnos a nosotros mismos a través de los palestinos y a sus expensas, tenemos que aceptar a los palestinos por lo que son y apoyarlos por quienes son con independencia de nuestro punto de vista sobre las cosas. Ésta es la única forma verdadera de solidaridad. Su objetivo es una conformidad ética más que ideológica. Sitúa la humanidad en el centro mismo. Refleja la profunda comprensión que tenía Marx de la religión como el “suspiro de los oprimidos”. Si pretendemos tener compasión por la gente, haríamos mejor en aprender a amarlos por lo que son en vez de por lo que esperamos que sean.

Notas:

[1] Tiene algo que ver con una herencia del Bajo Imperio Romano y del desarrollo temprano del Cristianismo como un concepto expansionista que tenía el objetivo de difundirse a culturas y civilizaciones remotas.

[2] Se puede argumentar que la agenda principal tras los intentos post-modernos es desestabilizar las bases del conocimiento y la ética modernos desafiando la posibilidad de una aplicabilidad universal moderna. Como lo expresó elocuentemente Muqtedar Khan (http://www.ijtihad.org/discourse.htm) , el post-modernista trata de privilegiar el “aquí y ahora” por encima de lo global. Tanto la filosofía post-modernista como la teología religiosa, afirma Khan, “rechazan la afirmación modernista de la infalibilidad de la razón”. Como el post-modernista, el Islam y el Judaísmo son escépticos respecto a la soberanía de la razón y de los discursos de racionalidad.

[3] La extraña y muy común sugerencia marxista de que “muchas personas, aparte de nosotros” son, de hecho, “reaccionarios” por ser religiosos implica la asunción necesaria de que el propio marxismo está cómodamente instalado en una superioridad moral absoluta. Esta asunción es bastante errónea por dos razones obvias:

  • Afirmar saber más que los demás basándose en la afiliación ideológica o política es nada menos que supremacía llevada a la práctica;
  • La afirmación de poseer la superioridad moral X no se puede verificar científicamente a menos que esté validada por otra superioridad moral más elevada X’. Para poder sostener su “superioridad moral” un marxista debería ir más adelante y afirmar que detenta la superioridad moral aún más alta X’. Para verificar esta postura X’ tendrá que avanzar a otra X’ superior, y así sucesivamente. Nos enfrentamos aquí a una búsqueda sin fin de la validación del significado ético. Este modelo de pensamiento puede ayudarnos a entender por qué el marxismo occidental ha logrado separarse de la realidad ética y del pensamiento ético, y no abordar apenas cuestiones relacionadas con una verdadera igualdad.

El problema obvio con la implementación marxista de la dicotomía “progresista frente a reaccionario” es que el marxismo afirma, como corresponde, estar entre los progresistas y afirma convenientemente que el “adversario” se encuentra entre los reaccionarios. Obviamente, esto es ligeramente sospechoso o, cuando menos, discutible.

[4] http://palestinethinktank.com/2009/06/26/hisham-bustani-thoughts-out-of-season-critiquing-the-european-left/ (Traducción al castellano, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=83413).

[5] Phil Weiss en su blog de valor inestimable MondoWeiss blog acuñó hace poco el útil término político de PEP: progresistas excepto acerca de Palestina.

[6] http://www.countercurrents.org/rosso110209.htm

[7] http://www.tlaxcala.es/pp.asp?lg=en&reference=604

Una versión de este artículo, sin notas, se publicó en: http://palestinechronicle.com/view_article_details.php?id=15280

Gilad Atzmon es músico de jazz, compositor, productor y escritor.

Enlace con el original: http://palestinethinktank.com/2009/07/14/gilad-atzmon-thinking-out-of-the-secular-box-the-left-and-islam/

 

 

 

17/06/2009

EE.UU. quiere deslegitimar las elecciones iraníes

Paul Craig Roberts
CounterPunch

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

¿Cuánta atención merecen las elecciones en Japón, India, Argentina, o cualquier otro país a los medios de EE.UU.? ¿Cuántos estadounidenses y periodistas estadounidenses saben siquiera quién gobierna en otros países fuera de Inglaterra, Francia, y Alemania? ¿Quién puede nombrar a los dirigentes políticos de Suiza, Holanda, Brasil, Japón, o incluso China?

Sin embargo, muchos saben que Ahmadineyad es el presidente de Irán. La razón es obvia. Es satanizado a diario en los medios de EE.UU.

La satanización de Ahmadineyad por los medios de EE.UU. demuestra en sí la ignorancia estadounidense. El presidente de Irán no es quien gobierna. No es el comandante en jefe de las fuerzas armadas. No puede fijar políticas fuera de los límites establecidos por los gobernantes de Irán, los ayatolás, quienes no están dispuestos a que la Revolución Iraní sea derrocada por el dinero estadounidense en alguna “revolución” con un código de colores.

Los iraníes tienen una amarga experiencia con el gobierno de EE.UU. La primera elección democrática, después de su emergencia de una condición ocupada y colonizada en los años cincuenta, fue invalidada por el gobierno de EE.UU. El gobierno de EE.UU. instaló en lugar del candidato elegido a un dictador que torturó y asesinó a disidentes que pensaban que Irán debía ser un país independiente y no ser regido por un títere de EE.UU.

La “superpotencia” EE.UU. nunca ha perdonado a los ayatolás islámicos iraníes por la Revolución Iraní de fines de los años setenta, que derrocó al gobierno títere de EE.UU. y mantuvo como rehenes al personal de la embajada de EE.UU., considerada como “una guarida de espías,” mientras estudiantes iraníes reunían los trozos de documentos desmenuzados por la embajada que probaban la complicidad de EE.UU. en la destrucción de la democracia iraní.

Los medios corporativos de EE.UU., controlados por el gobierno, un verdadero Ministerio de Propaganda, han reaccionado ante la reelección de Ahmadineyad con una serie ininterrumpida de informes sobre violentas protestas iraníes por una elección robada. Una elección robada es presentada como un hecho, a pesar de que no existe ninguna evidencia. La reacción de los medios de EE.UU. ante elecciones documentadas como robadas durante la era de George W. Bush y Karl Rove fue ignorar la evidencia de elecciones verdaderamente robadas.

Dirigentes de los Estados títeres de Gran Bretaña y Alemania se han alineado con la operación de guerra psicológica estadounidense. El desacreditado secretario de exteriores británico, David Miliband, expresó su “seria duda” sobre la victoria de Ahmadineyad ante una reunión de ministros de la Unión Europea en Luxemburgo. Miliband, claro está, no tiene ninguna fuente de información independiente. Simplemente sigue las instrucciones de Washington y se basa en afirmaciones no fundamentadas del candidato derrotado, preferido por el gobierno de EE.UU.

Angela Merkel, canciller de Alemania, también cedió ante la presión. Convocó al embajador iraní para exigir “más transparencia” sobre las elecciones.

Incluso la izquierda estadounidense ha apoyado la propaganda del gobierno de EE.UU. Escribiendo en The Nation, Robert Dreyfus presenta los puntos de vista histéricos de un disidente iraní como si constituyeran la verdad definitiva sobre “la elección ilegítima,” llamándola “golpe de Estado.”

¿Cuál es la fuente de la información de los medios de EE.UU. y de los Estados títeres de ese país?

Nada, fuera de las afirmaciones del candidato derrotado, al que prefiere EE.UU.

Sin embargo, existen pruebas concluyentes de lo contrario. Un sondeo de opinión independiente y objetivo fue realizado en Irán por encuestadores estadounidenses antes de la elección. Los encuestadores, Ken Ballen del Centro por la Opinión Pública, sin fines de lucro, y Patrick Doherty de la Fundación New America, sin fines de lucro, describen los resultados de su sondeo en el Washington Post del 15 de junio. La encuesta fue financiada por el Rockefeller Brothers Fund y realizada en farsi “por una compañía de sondeos que trabaja en la región para ABC News y la BBC y que ha recibido un premio Emmy.”*

Las conclusiones de la encuesta, la única información real que tenemos por el momento, indican que los resultados de la elección reflejan la voluntad de los votantes iraníes. Entre la información extremadamente interesante revelada por el sondeo, está la siguiente:

“Muchos expertos afirman que el margen de la victoria del presidente en función Mahmud Ahmadineyad fue el resultado de fraude o manipulación, pero nuestro sondeo nacional de la opinión pública de iraníes tres semanas antes de la votación, mostró que Ahmadineyad ganaba por un margen de más de 2 a 1 – mayor que su margen real aparente de victoria en la elección del viernes.

“Mientras los informes noticiosos occidentales desde Teherán en los días anteriores a la elección mostraban a un público iraní entusiasta por el principal opositor a Ahmadineyad, Mir Hosein Mousavi, nuestro muestreo científico de todas las 30 provincias de Irán, mostró que Ahmadineyad iba bien adelante.

“La amplitud del apoyo para Ahmadineyad fue evidente en nuestra encuesta previa a la elección. Durante la campaña, por ejemplo Mousavi subrayó su identidad como azerí, el segundo grupo étnico por su tamaño en Irán, después de los persas, para atraer a los votantes azeríes. Nuestro sondeo indicó, sin embargo, que los azeríes prefirieron por 2 a 1 a Ahmadineyad por sobre MoU.S.avi.

“Muchos comentarios han mostrado a los jóvenes iraníes y a Internet como precursores de un cambio en esta elección. Pero nuestro sondeo estableció que sólo un tercio de los iraníes tiene acceso a Internet, mientras que los votantes entre 18 y 14 años formaban el bloque de votos más fuerte a favor de Ahmadineyad entre todos los grupos de edad.

“Los únicos grupos demográficos que en nuestro sondeo mostraron a Mousavi superando o compitiendo con Ahmadineyad fueron los estudiantes y graduados universitarios, y los iraníes con ingresos más elevados. Al realizar nuestro sondeo, casi un tercio de los iraníes tampoco se habían decidido. Pero las distribuciones de referencia que encontramos entonces reflejan los resultados entregados por las autoridades iraníes, indicando la posibilidad de que la votación no sea producto de un fraude generalizado.”

Ha habido numerosas informaciones de que el gobierno de EE.UU. ha implementado un programa para desestabilizar a Irán. Ha habido informes de que el gobierno de EE.UU. financió atentados con bombas y asesinatos dentro de Irán. Los medios de EE.UU. tratan esos informes de un modo fanfarrón como si fueran ilustraciones de la capacidad de la Superpotencia Estadounidense de hacer entrar en vereda a países discrepantes, mientras algunos medios extranjeros ven esos informes como evidencia de la inmoralidad inherente del gobierno de EE.UU.

El ex jefe militar de Pakistán, general Mirza Aslam Beig, dijo en la Radio Pastún el lunes 15 de junio, que información de inteligencia indisputable prueba que EE.UU. interfirió en la elección iraní. “Los documentos prueban que la CIA gastó 400 millones de dólares dentro de Irán para impulsar una colorida pero vacía revolución después de la elección.”

Se ha informado y discutido ampliamente sobre el éxito del financiamiento por el gobierno de EE.UU. de revoluciones de color en Georgia y Ucrania, ex soviéticas, y en otras partes del antiguo imperio soviético, y los medios de EE.UU. lo han tratado como una indicación de la omnipotencia y del derecho natural de EE.UU. y algunos medios extranjeros como una señal de la interferencia de EE.UU. en los asuntos internos de otros países. Ciertamente es posible que Mir Hosein Mousavi sea un agente comprado y pagado del gobierno de EE.UU.

Sabemos a ciencia cierta que el gobierno de EE.UU. tiene operaciones de guerra psicológica que apuntan a estadounidenses y extranjeros a través de los medios de EE.UU. y del extranjero. Muchos artículos han sido publicados al respecto.

Hay que pensar en la elección iraní desde un punto de vista de sentido común. Ni yo, ni la vasta mayoría de los lectores, somos expertos en Irán. Pero desde un punto de vista de sentido común, si tu país estuviera bajo una constante amenaza de ataque, incluso de ataque nuclear, de dos países con establishments militares mucho más poderosos, como en el caso de Irán frente a EE.UU. e Israel, ¿abandonarías al mejor defensor de tu país y elegirías al candidato preferido de EE.UU. e Israel?

¿Crees que el pueblo iraní habría votado por convertirse en un Estado títere de EE.UU.?

Irán es una sociedad antigua y sofisticada. Gran parte de la clase intelectual es laica. Un porcentaje significativo, pero pequeño, de la juventud ha sido esclavizado por la devoción occidental al placer personal, y a la absorción por sí mismo. Esa gente es fácilmente organizada con dinero estadounidense para rechazar las limitaciones islámicas y gubernamentales a la conducta personal.

El gobierno de EE.UU. se aprovecha de esos iraníes occidentalizados a fin de crear una base para desacreditar la elección iraní y al gobierno de Irán.

El 14 de junio, el McClatchy Washington Bureau, que a veces trata de presentar noticias reales, accedió a la guerra psicológica de Washington y declaró: “El resultado de la elección de Irán hace que el esfuerzo de acercamiento de Obama sea más difícil.” Lo que vemos en esto es la aparición de la excusa para el “fracaso diplomático,” dejando sólo una solución militar.

Como persona que lo ha visto todo desde dentro del gobierno de EE.UU., creo que el propósito de la manipulación por el gobierno de EE.UU. de los medios estadounidenses y de los gobiernos títeres tiene el objeto de desacreditar al gobierno iraní mostrándolo como opresor del pueblo iraní y frustrador de la voluntad del pueblo iraní. De este modo el gobierno de EE.UU. prepara a Irán para un ataque militar.

Con la ayuda de Mousavi, el gobierno de EE.UU. está creando otro “pueblo oprimido,” como en el caso de los iraquíes bajo Sadam Husein, que necesita que vidas y dinero estadounidenses lo liberen. ¿Ha elegido Washington a Mousavi, el candidato estadounidense a la elección iraní, para que se convierta en el gobernante títere de EE.UU., para Irán?

La gran superpotencia macho está ansiosa de restaurar su hegemonía sobre el pueblo iraní, para ajustar cuentas con los ayatolás que derrocaron el régimen estadounidense en Irán en 1978.

Ése es el guión. Lo veis a toda hora en la televisión de EE.UU.

Hay un sinnúmero de “expertos” para apoyar el guión. Por ejemplo, entre cientos, tenemos a Gary Sick, quien antes sirvió en el Consejo Nacional de Seguridad y que actualmente enseña en la Universidad Columbia:

“Si hubieran sido un poco más modestos y dicho que Ahmadineyad había ganado por un 51%,” dijo Sick, los iraníes podrían haber dudado, pero lo hubieran aceptado mejor. Pero la afirmación de que Ahmadineyad ganó con un 62,6% de los votos, “no es verosímil.”

“Pienso,” siguió diciendo Sick, “que marca un verdadero punto de transición en la Revolución Iraní, de una posición en la que se afirma que su legitimidad proviene del apoyo de la población, a una posición que se basa cada vez más en la represión. La voz del pueblo es ignorada.”

La única información concreta disponible es el sondeo mencionado anteriormente. El sondeo estableció que Ahmadineyad era el candidato preferido por un margen de dos a uno.

Pero como en todo lo que tiene que ver con la hegemonía estadounidense sobre otros pueblos, los hechos y la verdad no son relevantes. Dominan las mentiras y la propaganda.

Consumido por su pasión por la hegemonía, EE.UU. es impulsado a prevalecer sobre los demás, y que la moralidad y la justicia se vayan al diablo. Este guión que amenaza al mundo seguirá en vigor hasta que EE.UU. se vaya a la bancarrota y haya enajenado hasta tal punto al resto del mundo para que se quede aislado y despreciado por todos.

*El informe Ballen-Doherty [en inglés] se encuentra aquí.

Paul Craig Roberts fue secretario adjunto del tesoro en el gobierno de Reagan. Es co-autor de “The Tyranny of Good Intentions.” Para contactos, escriba a: PaulCraigRoberts@yahoo.com

http://www.counterpunch.org/roberts06162009.html

Extraído de: Rebelión

 

 

 

05/06/2009

Una aproximación geopolítica a la crisis económica del sistema occidental . Tiberio Graziani

No son pocos los análisis que se han hecho en relación con el curso de la crisis en marcha, generalmente desde una óptica económica; en este contexto los estudios han tenido por objeto analizar el impacto de la crisis sobre la economía global y los aparatos industriales planetarios.
Los resultados de estos estudios contribuyen a encontrar soluciones a cómo atravesar la crisis sin pérdida de poder por parte del sistema que encabeza Estados Unidos. Pero, como parece emerger una nueva realidad multipolar tras el momento de la unipolaridad estadounidense, es necesario pensar acerca de las relaciones entre los diferentes intereses geopolíticos de los jugadores y la crisis mundial.
Tomar en cuenta las diferentes estrategias geopolíticas de los actores principales (EEUU, UE, Rusia, China, India), sus peculiares identidades culturales y ambiciones serán una ayuda para mejor definir las aproximaciones necesarias para reconstituir –o construir– la estabilidad social y encontrar nuevas formas de cooperación internacional en el marco de esta crisis.

¿Crisis global o crisis del sistema occidental?

Generalmente nos referimos al presente terremoto financiero –pero también económico e industrial– como a una “crisis global”; esta expresión es verdadera sólo parcialmente y en un determinado contexto. Pero, si la analizamos desde un punto de vista geopolítico, vemos que el desastre financiero es, en primer lugar, una crisis interna del sistema occidental que genera consecuencias en otras áreas geopolíticas.
Para mejor exponer este concepto debemos describir brevemente qué entendemos por sistema occidental y sistema global, y analizar el rol del llamado proceso de globalización en el marco geopolítico.

Definiciones

1. Sistema occidental (SO).
Desde la geopolítica es posible afirmar que el SO está confomado básicamente por EEUU, la UE y Japón –además de Canadá, Australia, Nueva Zelanda–. El rol central de esa extensa área corre a cargo de EEUU y su histórica socia especial: Gran Bretaña. La Unión Europea y Japón (respectivamente los límites oeste y este del continente euroasiático) son la periferia de la zona con una importante función geoestratégica respecto de la masa continental eurasiática.
De hecho, desde el final de la Segunda Guerra Munfial y en el marco de la doctrina geopolítica estadounidense, los países que hoy conforman la UE y Japón constituyen dos cabezas de puente simétricas con la función de controla Rusia y China, los pulmones de Eurasia. En rigor, por razones históricas, geográficas y culturales, naturalmente las posiciones geopolíticas de Europa y Japón debieran ser euroasiáticas, no atlánticas.
El control de la masa continental euroasiática –que significa la hegemonía en el Hemisferio Norte de EEUU– ha condicionado tanto la política exterior de Wáshington como el desarrollo de su complejo militar-industrial, en particular en los últimos años.
De acuerdo con Henry Kissinger, EEUU es una isla fuera de Eurasia. El ex consejero de Seguridad nacional y secretario de Estado del presidente Nixon estima que un poder que unifique las dos esferas euroasiáticas –Europa y Asia– constituiría un peligro estratégico para Estados Unidos. Un peligro, señala Kissinger, que debe ser combatido incluso en el caso de que no tenga intenciones agresivas porque, de adquirirlas en el futuro, Wáshington no podría determinar ni influir en su desarrollo porque el poderío de EEUU ha decrecido (Henry Kissinger, El arte de la diplomacia (L’arte della diplomazia, Sperling & Kupfer Editori, Milán 2006, pp. 634-635).

2. Sitema Global (SG).
Dentro del marco geopolítico actual, esta expresión –originada en el léxico de las tecnologías de la información y comunicación) describe la voluntad programática del sistema occidental de dominar el planeta, principalmente sobre bases financieras, económicas y tecnológicas. El SG ha de considerarse un proyecto, una meta que alcanzar por medio de las herramientas y procesos de competitividad económica y financiera.
La clave de la estrategia que apunta a la creación del sistema global es la interdependencia económica entre los Estados a escala mundial. El intento –a nivel financiero– refleja la intencionalidad política de los grandes grupos de las finanzas.

3. Globalización.
Suscribimos la definición del economista francés Jacques Sapir: “la así llamada Globalización es en realidad la combinación de sus procesos; el primero, la expansión mundial del capitalismo en su forma industrial en áreas todavía no alcanzadas. El segundo, que en su más amplio sentido es la implementación de la política estadounidense, corresponde a obtener la apertura voluntaria de las fronteras comerciales y financieras” (Jacques Sapir, Le nouveau XXI siécle, Paris, 2008, p. 63-64).
En otras palabras: el rol del proceso de globalización fue la estrategia estadounidense para la dominación mundial durante su “momento unipolar”.

La crisis occidental y el nuevo sistema multipolar

No es un misterio que la denominada crisis global financiera es, en verdad, un racimo de diferentes crisis que, iniciadas en EEUU se han expandido sobre todo el planeta, afectando a las economías nacionales y, por tanto, como impacto en la estabilidad social de cada una de ellas.
Desde una perspectiva geopolítica se observa que la crisis –iniciada en el centro geopolítico del SO– se propagó primero en su periferia, paìses de la UE y Japón, y en una segunda fase irradió al hemisferio oriental. La velocidad y la intensidad de esta propagación está condicionada en las diferencias estructurales de los países amenazados.
Además se aprecia que esta cisis global (occidental) tiene lugar:
– mientras se produce el cambio geopolítico de un sistema unipolar a otro multipolar, que parece sentar sus bases en Eurasia y América del Sur (respectivamente en los hemisferios nor-oriental y sur-occidental del globo);
– en un marco económico espacífico, en el que nuevos protagonistas económicos, financieros e industriales asoman en Asia (China e India);
– durante la reafirmación de Rusia como actor principal en el planeta y, sobre todo, como pivote de una Eurasia potencial.
Ante un cuadro semejante, la cisis la crisis podría no sólo acelerar la transición de un mundo unipolar a un sistema multipolar, sino incluso consolidarla. En realidad los países europeos deberían entender que sus intereses fundamentales y específicos –combustibles, seguridad, desarrollo cultural– poseen dimensión continental y están indisolublemente conectados con los de Rusia y Asia.
En el contexto de un continente euroasiático integrado, Europa encontraría su ubicación geopolítca natural cooperando con el resto de los países del área sobre los principìos de paridad; la península europea podría constituir una suerte de enlace entre Asia y África y jugar el rol de puerto eurásico sobre el Atlántico.
La consolidación de la multipolaridad requiere un cambio en los países europeos: del rol de periferia pasiva del SO a uno activo en la potencial emergencia de la integración euroasiática. El cambio de postura geopolítica europea es una condición esencial para superar la crisis en curso y, coherentemente con su cultura de principios no individualistas, construir la estabilidad social.
Señales análogas parecen asomar en Japón; Tokio se interesa cada vez más en incrementar relaciones políticas y económicas con Beijing y Nueva Delhi y, sobre todo, por jugar un rol activo asociado a estas dos países asiáticos en la frontera oriental de la masa terrestre euroasiática.

Tensiones al interior del SO respecto del “cómo superar la crisis”

En referencia a las soluciones que apuntan a la superación de la crisis, observamos que se levantan algunas fuertes tensiones en Occidente. La crisis, en otras palabras, parece develar hondas diferencias entre Europa y EEUU en relación a sus actitudes sobre materias económicas y de protección social.
Paris y Berlín –aun cuando Sarkozy y Merkel son de hecho expresión de la neo atlanticista-europea oligarquía– tienen que considerar que, estructuralmente, la denominada dinámica neo-liberal de la economías europeas (con excepción de Gran Bretaña) se levantan sobre la contradicción de políticas neo-liberales y prácticas inspiradas en los principios de solidaridad.
Comportamiento y prácticas solidarias que todavía en la hora presente tienen vigencia en la Europa continental y mediterránea, a despecho de las periódicas y masivas oleadas de ultraliberalismo ocurridas a lo largo de las últimas dos décadas y las advertencias –más frecuentemente órdenes– emanadas de algunas organizaciones económicas internacionales, entre las que se cuentan el Banco mundial, el FMI, la Organización mundial del comercio y agencias privadas calificadoras de créditos.
La actitud solidaria de los países europeos se articula en el seno de diferentes instituciones sociales; entre ellas pueden mencionarse –incluso si alguna ha sido privatizada en los últimos años– aquellas cuya tarea se vincula con la seguridad social: vr.gr.: desempleo y salud; el financiamiento de empresas estratégicas y particularmente la SME, de apoyo a la pequeña y mediana empresa –que constituye el tejido económico de la UE.
Si tomamos en cuenta lo que se ha descrito precedentemente se entenderá con mayor amplitud la discrepancia entre EEUU y la UE en los encuentros multilaterales convocados para resolver la “crisis global”. De cualquier modo, incluso si las diferencias marcadas en esas reuniones (más regulaciones pedidas por la UE, más libre mercado pedido por EEUU) no significan un rompimiento entre ambas partes, sí marcan un problema serio en el “hogar occidental”.
La administración del sistema occidental, la oligarquía atlanticista, debe enfrentar el hecho de que sus periferias –la UE y Japón– no son tan confiables como en el pasado, pese a los muchos tratados militares y económicos, la profunda interdependencia económica y la presencia de tropas estadounidenses (OTAN) acantonadas en el Mediterráneo y suelo europeo. Europa podría sacudirse el control de EEUU si la estrategia económica de aquel intenta descargar su deuda sobre los hombros de los ciudadanos europeos.
Regresar a una economía bajo control estatal y las denominadas medidas proteccionistas implementadas por EEUU y algunos países europeos, lejos de ser soluciones políticas reales, parecen más escapes egoístas y oportunistas de las oligarquías al mando. En otros términos: esta suerte de escamoteos que significan involucrar al Estado en los campos financiero y económico apuntan claramente a la voluntad de usar al Estado para pagar las deudas causadas por la irresponsable especulación de algunos “lobbies” de financistas.
No hay visión de la economía ni una política basada en la solidaridad, más bien la explotación neo-liberal del esfuerzo y el ahorro social. Las finanzas de EEUU necesitan esta intervención estatal para recuperar el aliento en este momento particular.
Y como blanco para pagar la crisis han sido marcados los países periféricos del SO: es decir: Europa y Japón. Dos áreas geo-económicas caracterizadas todavía, por razones históricas, por una aunque difusa cultura familiar del ahorro –que falta por completo en EEUU–. Más: sus sistemas económicos, incluso si orientados al libre comercio y por comportamientos neo-liberales, mantienen algunos caracteres solidario-corporativos. Por razones diferentes, pero análogas, las dos periferias del SO deberían remontar la crisis mejor que EEUU.

Los actores emergentes

Los nuevos actores globales –Rusia, China e India– podrían enfrentar la crisis global sufriendo menos daños que la UE y EEUU.
Rusia y China deberían reaccionar con solidez ante el temor desatado por la especulación financiera en lo fundamental por la estabilidad de sus respectivos centros de poder político. Hasta cierto punto se puede esperar que la onda de choque de la crisis financiera se estrelle contra el muro euroasiátco conformado principalente por esos países. Lo que sería posible su Moscú y Beijing establecen en el futuro próximo en conjunto sus políticas económicas y monetarias.
En lo que se refiere a India, pensamos que para evitar daños mayores, Nueva Delhi debería equilibrar la debilidad de su sistema político fortaleciendo sus relaciones económicas con Moscú y Beijing en el marco de una visión euroasiática común. La integración geopolitica de Eurasia bien podría ser la mejor manera de reducir el “día después” de la crisis y, obviamente, contribuiría a consolidar el surgimiento de la multipolaridad.
Entre los nuevos actores que emergen, debería necesariamente incluirse a Brasil, Argentina y Venezuela. Como es sabido, en los últimos años estos países –alguna vez parte del “patio traseo” estadounidense– vienen afirmando sus relaciones estratégicas con los más importantes Estados euroasiáticos: China y Rusia, y algunos países de Oriente Medio, entre ellos Irán, con el objetivo de participar en forma activa en el cambio geopolítico global de la unipolaridad a la multipolaridad. En este nuevo contexto de relaciones estrechas entre países con abundantes recursos energéticos y materias primas, Brasil, Venezuela y, bajo ciertos aspectos, la Argentina debieran resistir las consecuencias de la crisis “global”.

Europa

En lo relativo a la construcción de una economía segura y estabilidad social en Europa, pensamos que, ante de nada, los gobiernos europeos deben reconsiderar su geopolítica, lo que significa total soberanía en todos los campos: político, económico, militar y cultural. En términos generales Europa debe dejar en claro que sus intereses particulares son intereses euroasiáticos, no intereses occidentales ni de EEUU.
Para los europeos –no para las actuales oligarquías a cargo– no hay libertad económica sin soberanía continental.
Entre otros aspectos práctivos, apuntaremos sólo dos claves, en los que el gobierno europeo debería enfocar su atención:
– reforma del sistema bancario, y
– – construcción de una nueva economía.
El sistema bancario, como todos sabemos, es por estos días una institución privada, su objetivo es tener ganancias; no considera el marco social en el que actúa ni las consecuencias de su acción. El sistema bancario “no es responsable”: algo que no puede en lo sucesivo ser tolerado. Para reconstituir el equilibrio social y económico el sistema bancario debería convertirse en una institución social para servir a la sociedad en su conjunto.
La creación de una economía europea integrada y amplia es muy importante y profundamente conectada con la reformulación del sistema bancario. Esto es posible si se comienza por el financiamiento público de estructuras estratégicas vinculadas a la energía y las comunicaciones a escala continental, en un contexto de cooperación con Rusia y países de África del Norte y Oriente próximo.

Otros ejes a considerar:

– el desarrollo integrado de la industria militar europea;
– el desarrollo integrado de la investigación europea dedicada a alta tecnología;
– la implementación de heramientas útiles para incrementar justicia social y solidaridad a escala continental, respetando las tradiciones locales;
– la creación de una organización de seguridad colectiva a escala continental (Europa-Rusia) y mediterránea (Europa-África del Norte);
– el fortalecimiento de relaciones culturales con el continente de la Antigüedad (Europa-Asia-África) sobre la base de la unidad espiritual euroasiática.

Conclusiones

La perspectiva geopolítica, para la que la así llamada “crisis global” es principalmente una crisis interna del sistema occidental, nos lleva a estimar como no natural la posición europea en el área geopolítica de Estados Unidos.
Po tanto, la solución de la crisis debe encontrarse fuera de las prácticas “liberales” impuestas por EEUU en cuanto ganador de la II Guerra Mundial adoptadas por Europa a lo largo de los últimos 60 años –en contradicción con su tradición solidaria.
La reinstalación europea en el contexto eurasiático se considera un prerequisito para la construcción de un estado de seguridad social y estabilidad económica bajo el principio de que no hay desarrollo social y económico sin soberanía.
Los esquemas de trabajo para Europa que requieren ser considerados y reformulados son el sistema bancario y el orden económico. El cambio del sistema bancario del área privada a la pública cobra fuerza. La reorientación del sistema económico, una nueva economía para toda Europa es lo que se propone.

Tiberio Graziani es cofundador del IEMASVO [Istituto Enrico Mattei di Alti Studi per il Vicino e Medio Oriente, ha sido su vicepresidente (2007-2008)].
Docente de geopolítica en el IEMASVO, da seminarios y cursos de geopolítica en algunas universidades y centros de investigación y análisis.
Docente del Istituto per il Commercio Estero (ICE – Ministerio de Asuntos Exteriores italiano), hasta ahora ha dado cursos en varias partes del mundo como Uzbekistán, Argentina, India, China, Libia.
Dirige “Eurasia. Rivista di studi geopolitici” y la colección “Quaderni di geopolitica” (Edizioni all’insegna del Veltro), Parma, Italia.
direzione@eurasia-rivista.org
www.eurasia-rivista.org
(Intervención en el World Public Forum – Dialogue of Civilizations, Reconstruyendo el modelo europeo de desarrollo social, Praga, República Checa, 13 al 15 de mayo de 2009).
Versión en castellano de Rivera Westerberg para SurySur.

 

 

 

23/04/2009

Discurso completo del presidente Ahmadineyad durante la Conferencia de Naciones Unidas sobre el racismo

Mahmud Ahmadineyad
Foreign Policy Journal

Lo que sigue es una traducción al español de la traducción al inglés de las palabras del presidente iraní Mahmud Ahmadineyad durante la Conferencia de Naciones Unidas sobre el racismo en Ginebra (Suiza) el 20 de abril del 2009.

En el nombre de Dios el compasivo y misericordioso… [Manifestantes vestidos de payasos son expulsados por los servicios de seguridad] Que sus profetas… Loado sea Alá, el Altísimo, que es justo, bueno y misericordioso. Que su bendición y su gracia sean con sus profetas, de Adán a Noé, Abrahán, Moisés, Jesucristo y Mahoma, el último de sus profetas. La paz sea con todos ellos, pues son los heraldos del monoteísmo, la fraternidad, el amor… [Aplausos]… la dignidad humana y la justicia.

Señor presidente, pido a todos los distinguidos invitados que perdonen a esa gente ignorante.

En nombre de Dios el compasivo y misericordioso. Loado sea Alá, el Altísimo, que es justo, bueno y misericordioso, que honra y saluda al gran profeta. Venga a nosotros su bendición y su gracia. Damos gracias a Dios el Altísimo. Loado sea, porque es justo y misericordioso. Y saludos de Alá a sus profetas, de Noé a Abrahán, Moisés, Jesucristo y Mahoma, el último de sus profetas. La paz sea con todos ellos, pues son los heraldos del monoteísmo, la fraternidad, el amor, la dignidad humana y la justicia.

Señor presidente, honorable secretario general de Naciones Unidas. señora alta comisionada, damas y caballeros. Nos hemos reunido aquí tras la conferencia de Durban contra el racismo y la discriminación racial con el objetivo de establecer mecanismos prácticos para nuestras santas y humanitarias campañas. Durante los últimos siglos, la humanidad ha padecido tremendos sufrimientos y dolor. En la Edad Media, pensadores y científicos fueron sentenciados a muerte. Luego, siguió un período de esclavitud y de trata de esclavos, en el que millones de personas inocentes fueron capturadas y separadas de sus familias y seres queridos para ser transportadas en las peores condiciones a Europa y América; fue aquel un período oscuro también caracterizado por ocupaciones, pillajes y masacres de pueblos inocentes.

Hubieron de pasar muchos años antes de que las naciones se levantaran en armas para luchar por su libertad y el precio que pagaron fue muy alto. Sacrificaron millones de vidas para poder expulsar a los ocupantes y proclamar su independencia. Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que los poderes coercitivos impusiesen dos guerras en Europa, las cuales también afectaron a parte de Asia y África. Aquellas guerras terribles se cobraron unos cien millones de vidas y dejaron tras ellas una enorme devastación. Si se hubiesen aprendido las lecciones de las ocupaciones, los horrores y los crímenes de aquellas guerras, habría habido un rayo de esperanza para el futuro. Pero los poderes victoriosos se autodenominaron conquistadores del mundo mientras que, al mismo tiempo, ignoraban u oprimían los derechos de otras naciones mediante la imposición de leyes y tratados internacionales opresores.

Damas y caballeros, veamos lo que sucede en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que es uno de los legados de las guerras mundiales primera y segunda. ¿Cual fue la lógica que subyacía al hecho de otorgarse a sí mismo el derecho de veto? ¿De qué manera una lógica así podía compaginarse con valores humanitarios o espirituales? ¿Podía acaso ser conforme a los principios reconocidos de justicia, igualdad ante la ley, amor y dignidad humana? [Aplausos] ¿O, más bien, favorecía la discriminación, la injusticia, la violación de los derechos humanos o la humillación de la mayoría de las naciones y países?

El Consejo de Seguridad es la más alta instancia de decisión del mundo para salvaguardar la paz y la seguridad internacionales. ¿Cómo podemos esperar justicia y paz si la discriminación está legalizada y el origen de la ley está dominado por la coerción y la fuerza, en vez de por la justicia y el derecho?

La coerción y la arrogancia son el origen de la opresión y las guerras. A pesar de que hoy en día muchos de quienes practican el racismo condenan la discriminación racial en sus discursos y eslóganes, unos cuantos países poderosos se han arrogado la autorización de decidir por otras naciones sobre la base de sus propios intereses y de su propio criterio. Y pueden fácilmente ridiculizar y violar todas las leyes y valores humanitarios, y así lo han hecho.

Tras la Segunda Guerra Mundial, utilizaron la agresión militar para privar a toda una nación de su territorio con el pretexto del sufrimiento judío. Y enviaron allí a emigrantes desde Europa, USA y otras partes del mundo para establecer un gobierno totalmente racista en la Palestina ocupada… [Delegados salen de la sala para manifestar su protesta. Aplausos.] OK, por favor. Gracias. Y, de hecho, para compensar las terribles consecuencias del racismo en Europa, ayudaron a establecer en el poder el régimen más cruel, represor y racista en Palestina. [Aplausos]

Durante los últimos 60 años, el Consejo de Seguridad ha ayudado a estabilizar este régimen de ocupación y lo ha apoyado dándole mano libre para que persista en sus crímenes. Es muy lamentable que diversos gobiernos occidentales y USA se hayan comprometido a defender a esos racistas y genocidas mientras que, al mismo tiempo, el despertar de las conciencias y las personas de espíritu libre en el mundo condenan la agresión, las brutalidades y los bombardeos de la población civil en Gaza. Siempre lo han apoyado y han silenciado sus crímenes y, antes de eso, también siempre silenciaron sus propios crímenes.

Distinguidos delegados, damas y caballeros, ¿cuáles son los motivos de los ataques usamericanos contra Iraq o de la invasión de Afganistán? [Gritos en la sala] ¿Cuáles son los motivos de los ataques usamericanos contra Iraq o de la invasión de Afganistán? ¿Acaso el motivo de la invasión de Iraq fue otra cosa que la arrogancia del gobierno usamericano de entonces y de las presiones cada vez mayores que ejercían los poseedores de la riqueza y el poder para ampliar su esfera de influencia, de acuerdo con los intereses de gigantescas compañías fabricantes de armas, para atacar una noble cultura milenaria y eliminar rastros potenciales y prácticas de países musulmanes en favor del régimen sionista o para controlar y saquear los recursos energéticos del pueblo iraquí? ¿Por qué fueron asesinadas y heridas casi un millón de personas y varios millones más fueron desplazadas y dejadas sin hogar? ¿Por qué ha tenido que sufrir el pueblo iraquí pérdidas enormes de miles de millones de dólares? ¿Y por qué el pueblo usamericano y sus aliados han tenido que pagar miles de millones de dólares a causa de esas acciones militares? ¿Acaso esas acciones militares contra Iraq no fueron planeadas por los sionistas y sus aliados del gobierno usamericano en complicidad con los fabricantes de armas y los poseedores de la riqueza?

La invasión de Afganistán; restaurar la paz, la seguridad y el bienestar económico en ese país. USA y sus aliados no solamente han fracasado a la hora de detener [?] en Afganistán, sino que el cultivo ilícito de narcóticos se ha multiplicado durante su presencia. La pregunta básica que hay que hacerse es: ¿Cuál es la responsabilidad del gobierno usamericano de entonces y de sus aliados? ¿Acaso ellos representaban al mundo? ¿Acaso el mundo les dio un mandato para hacerlo? ¿Acaso fueron autorizados en nombre de los pueblos del mundo para interferir en todas las partes del planeta? Y, por supuesto, sobre todo en nuestra región, ¿acaso esas medidas no son un claro ejemplo de egocentrismo, racismo, discriminación o violación de la dignidad y la independencia de las naciones?

Damas y caballeros, ¿quienes son los responsables de la actual crisis económica global? ¿Dónde se inició la crisis? ¿En África? ¿En Asia? ¿O más bien empezó en USA y luego se extendió a Europa y a sus aliados? Durante largo tiempo impusieron injustas regulaciones económicas. Mediante su poder político sobre la economía internacional impusieron un sistema financiero y monetario, carente de cualquier mecanismo internacional de control, sobre naciones y gobiernos que no habían intervenido en las tendencias políticas represoras. Ni siquiera permitieron a sus pueblos que pudieran supervisar sus políticas financieras. Introdujeron todas las leyes y regulaciones en claro desafío de cualquier valor moral, únicamente para proteger los intereses de los poseedores de la riqueza y el poder. Además, presentaron una definición de la economía de mercado y de la competición que negaba muchas oportunidades económicas a otros países del mundo. Incluso transfirieron sus problemas a otros cuando la crisis empezó a golpearlos, inundando sus economías con miles de millones de dólares de déficits presupuestarios. Y, hoy, están inyectando cientos de miles de millones de dinero público en compañías, bancos e instituciones financieras, lo cual agrava aún más la economía y el estado de sus propios pueblos. En lo único que piensan es en mantener el poder y la riqueza. No les importa nada la población del mundo y mucho menos sus propios pueblos.

Señor presidente, damas y caballeros, el racismo ancla sus raíces en la ausencia de conocimiento sobre la verdad del ser humano como criatura escogida por Dios. También es el producto de haberse apartado del camino de la verdad de la vida humana y de las obligaciones de la humanidad en el mundo de la creación. El hecho de no rendir culto a Dios, de apartarse de la filosofía de la vida por el camino hacia la perfección, que son los principales ingredientes de los valores divinos y humanitarios, han limitado los horizontes de la visión humana y han hecho que intereses limitados y transitorios se conviertan en el único criterio de sus acciones.

Ésta es la razón de que el poder de Satanás haya incrementado su influencia al impedir que otros gocen de oportunidades justas e igualitarias de desarrollo. El resultado es un racismo sin límites que se ha convertido en la más grave amenaza contra la paz internacional y que ha dificultado el camino hacia una coexistencia pacífica en el mundo. Sin duda, el racismo es el símbolo de la ignorancia y hunde sus raíces en la historia. Y es asimismo un signo de frustración en el desarrollo de la sociedad humana. Por ello, es fundamental que se rastreen las manifestaciones de racismo en situaciones o en sociedades en las que abunda la ignorancia o la falta de conocimiento. Esta mayor concienciación y entendimiento de la filosofía de la existencia humana es la lucha principal contra tales manifestaciones y la clave para comprender la verdad de que la humanidad se centra en la creación del universo y es la clave para un retorno a valores espirituales y morales y, por último, a la inclinación a venerar a Dios, el Altísimo. La comunidad internacional debería hacer colectivamente lo posible para aumentar la conciencia en aquellas sociedades afligidas donde prevalece la ignorancia del racismo con el fin de cortar de raíz esas maliciosas manifestaciones.

Queridos amigos, hoy la comunidad humana se enfrenta a una clase de racismo que ha manchado la imagen de la humanidad en el inicio del tercer milenio. El sionismo personifica un racismo que alude falsamente a la religión y abusa de los sentimientos religiosos para esconder su odio y su rostro repulsivo. Sin embargo, es fundamental que se expongan a la luz los objetivos políticos de algunos de los poderes mundiales y de quienes controlan enormes cantidades de recursos e intereses económicos. Están movilizando todos sus recursos, incluidos su influencia económica, política de los medios para apoyar en vano al régimen sionista y tratar maliciosamente de difuminar la indignidad y la desgracia de ese régimen. No se trata sólo de una cuestión de ignorancia y no es posible vencer este horrible fenómeno mediante campañas culturales. Resulta imprescindible hacer esfuerzos para terminar con las violaciones que los sionistas y sus cómplices cometen contra los medios internacionales y el respeto de la voluntad y de las aspiraciones de las naciones. Es necesario animar y apoyar a esas naciones en sus luchas para erradicar este bárbaro racismo [Aplausos] y para reformar… [Aplausos]… los actuales mecanismos internacionales.

No cabe duda de que todos ustedes son conscientes de las conspiraciones de algunos poderes y de los círculos sionistas contra los objetivos de esta conferencia. Por desgracia, se ha escrito y se ha publicado mucho en apoyo del sionismo y de sus crímenes y es la responsabilidad de los honorables representantes de las naciones el denunciar tales campañas, que van contra los valores y principios humanitarios. Deberá reconocerse que el hecho de boicotear una conferencia como ésta, con sus extraordinarias posibilidades internacionales, es un claro indicio de su apoyo a un ejemplo descarado de racismo.

En la defensa de los derechos humanos es de una importancia primordial que se defienda el derecho de todas las naciones a participar por igual en todas las decisiones internacionales de importancia sin la injerencia de algunos poderes mundiales. Y, en segundo lugar, es necesario reestructurar las organizaciones internacionales actuales y sus acuerdos respectivos. Por ello, esta conferencia es un banco de pruebas y la opinión pública mundial de hoy y de mañana juzgará nuestras decisiones y nuestras acciones. [Aplausos]

Señor presidente. Señor presidente. Damas y caballeros. El mundo está pasando a través de cambios fundamentales, de cambios fundamentales y radicales. Las relaciones de poder se han vuelto débiles y frágiles. Hoy ya es posible escuchar los crujidos que resquebrajan los pilares de la opresión mundial. Importantes estructuras políticas y económicas están al borde del colapso. Las crisis políticas y de la seguridad están en aumento. Las crisis cada vez peores en la economía mundial, que no parecen tener solución, demuestran con creces la creciente ola de cambios globales de largo alcance. En repetidas ocasiones he hecho hincapié en la necesidad de dar un golpe de timón para alterar el rumbo que ha tomado el mundo. Y también he advertido de las terribles consecuencias que podría tener cualquier demora en esta importante decisión.

La lógica de la gestión colectiva de los asuntos mundiales se basa en nobles aspiraciones, centradas en los seres humanos y en la supremacía de Dios el Altísimo. Por ello, desafía cualquier política o plan que vaya contra los intereses de las naciones. La victoria del bien sobre el mal y el establecimiento de un justo sistema mundial nos fueron prometidos por Dios el Altísimo y sus mensajeros y ha sido un objetivo compartido por todos los seres humanos de diferentes sociedades y generaciones a lo largo de la historia. La puesta a punto de un futuro como éste depende del conocimiento de la creación y de la fe en los corazones de todos los creyentes [Aplausos]. El establecimiento de una sociedad global es, de hecho, el logro de un noble ideal en la instauración de un sistema global común que será gestionado con la participación de todas las naciones del mundo en todos los procesos importantes y básicos de toma de decisión, así como el camino definitivo de este objetivo sublime. Las capacidades científicas y técnicas, junto a las tecnologías de la comunicación, han dado lugar a un entendimiento mutuo y amplio de la sociedad del mundo y han sentado las bases de un sistema común.

Hoy incumbe a todos los intelectuales, pensadores y responsables de decisiones políticas del mundo que acepten su responsabilidad histórica con fe firme en este camino definitivo. También quiero hacer hincapié en el hecho de que el liberalismo y el capitalismo occidental, al igual que el comunismo, han llegado a su fin, puesto que fracasaron a la hora de percibir la verdad del mundo y la humanidad tal como son. Impusieron sus propios objetivos y direcciones a los seres humanos sin tener en cuenta los valores humanos y divinos de justicia, libertad, amor o hermandad; basaron la vida en una intensa competición con el fin de asegurar intereses materiales individuales y colectivos.

Hoy debemos aprender del pasado para iniciar esfuerzos colectivos y ocuparnos de los retos actuales y, por último, me gustaría atraer su atención sobre dos puntos importantes. Uno: Es absolutamente imposible mejorar la situación existente en el mundo. Sin embargo, es de señalar que esta mejora sólo podrá lograrse mediante la cooperación de todos los países con el fin de aprovechar al máximo las capacidades y los recursos existentes. Y si participo en esta conferencia es porque creo en estos asuntos importantes y en nuestra común responsabilidad en la defensa de los derechos de las naciones frente al siniestro fenómeno del racismo, así como por mi deseo de reunirme con ustedes, pensadores del mundo. [Aplausos]

Dos: conscientes de la ineficacia de los actuales sistemas políticos, económicos y de seguridad en el mundo, se hace necesario que nos centremos en los valores divinos y humanitarios y en la auténtica definición de los seres humanos sobre la base de la justicia y el respeto de los derechos de todos los pueblos y todas las partes del mundo, y reconozcamos los errores anteriores en la gestión dominante del mundo para poder reformar las estructuras existentes. En este respecto, es absolutamente necesario que reformemos la estructura del Consejo de Seguridad, con la eliminación del discriminatorio derecho de veto… [Aplausos]… y la sustitución del actual sistema monetario financiero mundial. Es evidente que cualquier retraso en el reconocimiento de la urgencia de dicho cambio aumentará los costes.

Queridos amigos, seamos conscientes de que el avance en la dirección de la justicia y de la dignidad humana es como el rápido flujo nacional de la corriente de un río. No olvidemos la esencia del amor y del afecto, la promesa del brillante futuro de los seres humanos es un gran bien que nos ayudará a mantenernos unidos para construir un nuevo mundo y convertir a éste en un lugar mejor, lleno de amor, fraternidad y bendiciones; en un mundo sin pobreza y sin odio, [Inaudible] el aumento de las bendiciones de Dios el Altísimo y la recta gestión de seres humanos perfectos. Unamos nuestras manos en signo de amistad para compartir la tarea de construir ese nuevo mundo virtuoso.

Señor presidente, señor secretario general y todos los distinguidos participantes, les doy las gracias por haber tenido la paciencia de escucharme. Muchas gracias.

Fuente: foreignpolicyjournal.com

Traducción al inglés de Jeremy R. Hammond, editor de Foreign Policy Journal.

Manuel Talens es miembro de Rebelión y Tlaxcala.

Artículos relacionados: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=84199 y http://www.rebelion.org/noticia.php?id=84192

Extraído de: Rebelión

 

 

 

20/03/2009

Entrevista con Tiberio Graziani: “Los Estados Unidos usan a Europa como cabeza de puente para atacar a Eurasia”

La crisis financiera mundial, aunque comenzó en Wall Street, no es simplemente una cuestión de dinero,
dice Tiberio Graziani, director de la revista de estudios geopolíticos Eurasia

Roma, 16 March, 2009, 19:21h.

Russia Today: Los gobiernos de todo el mundo están adoptando medidas proteccionistas. Esto produce un impacto a todos los niveles de la sociedad. En Italia estamos asistiendo a un mayor apoyo de las políticas anti-inmigración de la derecha. ¿Cómo puede Italia y cómo podemos todos nosotros superar la crisis financiera mundial?

Tiberio Graziani: Ante todo, tendríamos que reflexionar sobre las razones de esta crisis financiera, que ha golpeado también la producción a nivel industrial, primero en los Estados Unidos y luego en todo en sistema occidental, constituido por el conocido triunvirato: Estados Unidos, Europa Occidental y Japón. La crisis ha influido en todo el mercado mundial. Por cuanto respecta a Italia, los efectos se han manifestado con un leve retraso y considero que acabarán siendo más pronunciados durante el 2009 y el 2010.

Dado que la economía italiana está basada principalmente en las pequeñas y medianas empresas, no hay una alta concentración industrial, y, por tanto, Italia tiende a tener una mayor flexibilidad necesaria para abordar y contener la crisis. Sin embargo la crisis será muy profunda.

Estaremos en condiciones de superar la crisis financiera si actuamos en un contexto geo-económico continental. Esto significa que deberíamos buscar soluciones que impliquen a las economías de los países emergentes como Rusia, China e India. La crisis no puede ser superada sólo con soluciones nacionales o con soluciones elaboradas en Bruselas exclusivamente por la Unión Europea.

RT: Hablemos de la reciente crisis del gas. Italia quizás no se ha resentido tanto como los Balcanes y Europa Oriental, pero se encontraba, sin embargo, entre los países tomados como rehenes. No obstante, la verdad se ha mantenido oculta. ¿Cuál es la verdadera razón de la disputa?

T.G. : La razón de la disputa del gas entre Kiev y Moscú es, de hecho, un reflejo de la expansión hacia el Este de la OTAN y de la ampliación de la Unión Europea a los países de la Europa Oriental. Estos dos movimientos coincidentes de expansión han sido vistos en Moscú como una especie de agresión llevada a cabo en sus inmediaciones más próximas. Este tipo de expansión comenzó en 1989 después de la caída del Muro de Berlín. Desde ese momento los Estados Unidos decidieron controlar todo el planeta. Eligieron así a Europa Occidental como punto de partida para moverse hacia Rusia y hacia Asia Central. De hecho, se sabe que Asia Central tiene enormes yacimientos de gas y petróleo.

Los Estados Unidos alcanzaron así influencia en los países del Pacto de Varsovia y en algunas ex repúblicas soviéticas, como Ucrania. Desde 1990, Ucrania ha comenzado a separar su propio futuro geopolítico de su sede natural, es decir, de Moscú. Si analizamos la llamada “Revolución Naranja”, nos damos cuenta de que detrás de estas conquistas de la llamada sociedad civil ucraniana estaban los intereses de Washington. No debemos olvidar tampoco la función de los llamados filántropos como George Soros no sólo en la desestabilización de Ucrania sino también en las ex repúblicas yugoslavas.

Cuando Ucrania ha abandonado o tratado de abandonar su propio contexto geopolítico natural, el de socio privilegiado de Moscú, es evidente que en las negociaciones por el gas Moscú ha tratado de establecer precios de mercado, visto que Ucrania no era ya un cliente privilegiado sino un cliente como cualquier otro. Obviamente, la disputa ha acabado por golpear a Europa, porque los líderes ucranianos carecen de soberanía y son dirigidos por intereses occidentales de dirección estadounidense. En lugar de buscar un acuerdo económico, como se hace habitualmente entre países soberanos, Ucrania ha agravado la situación sustrayendo gas destinado a los países europeos.

Esta verdadera razón de la crisis es ignorada por la prensa de Europa Occidental, incluida la italiana. En la disputa del gas la mayoría de los periodistas italianos se ha concentrado no en las verdaderas causas sino en la demonización del gobierno ruso, diciendo que en la cuestión del gas había usado la geopolítica como arma, mientras el presidente Medvedev y el Primer Ministro Putin estaban sólo aplicando precios de mercado a transacciones económicas normales sobre el gas.

RT: Ucrania está al borde de la morosidad. Rusia no puede contar con que Ucrania pague tarifas basadas en los precios de mercado el próximo año.

T.G. : Considero que es posible alcanzar un acuerdo económico. Moscú y Kiev pueden también negociar descuentos. Me gustaría subrayar una vez más que no es sólo un problema de transacciones económicas, de importación y exportación. Es una cuestión geopolítica. Es evidente que si Ucrania decide situarse del lado del Occidente dirigido por Washington, esto influirá no sólo en el comercio del gas sino también en otros aspectos económicos. Por tanto, creo que será posible encontrar una solución económica, pero la resistencia viene de Kiev porque depende de los intereses de Washington.

RT: Ahora que aparece Washington, hablemos de las bases militares estadounidenses en el territorio italiano. ¿Cuál es su opinión al respecto?

T.G. : La mayoría de la gente sabe de la presencia de las bases militares pero no es políticamente consciente. Esta es la razón por la cual en el caso de la ampliación de la base militar de Vicenza, en el norte del país, se han planteado consideraciones sobre todo de tipo medioambientalista. El motivo principal y fundamental, sin embargo, ha quedado oculto ya que en realidad esta ampliación sirve para que las fuerzas armadas de los Estados Unidos estén en condiciones de actuar en coordinación con una base militar no muy lejana, situada en Serbia (Camp Bondsteel), también esta dependiente de Washington. En un futuro, los Estados Unidos podrán operar en países fronterizos y en Oriente Próximo y Oriente Medio, en naciones como Siria e Irán, y en cierta medida también en Rusia. La nación yugoslava, en este caso Serbia, no ha sido elegida por casualidad, sino porque tiene afinidades culturales y étnicas con Moscú.

RT: La crisis del gas ha exasperado las tensiones entre Rusia y la Unión Europea, y muchos estados europeos ya están buscando proveedores alternativos. ¿Tiene Rusia motivos para preocuparse por ello?

T.G. : No, no creo que Rusia deba preocuparse. Pienso que cada país debería buscar las mejores oportunidades en el mercado para asegurarse las provisiones energéticas y la autosuficiencia. En un contexto geopolítico más amplio de tipo eurasiático, creo que las relaciones entre Rusia y Europa, y entre Rusia e Italia, deberían basarse también en los intereses económicos: en el intercambio de alta tecnología, de tecnología militar, recursos energéticos y, obviamente, relaciones culturales. Pienso que las relaciones culturales entre la Unión Europea e Italia y, naturalmente, la Federación Rusa, deberían ser reforzadas.

Después de la Segunda Guerra Mundial, hace más de sesenta años, estas relaciones experimentaron un declive porque fueron obstaculizadas por la clase intelectual y política europea que apoyó la occidentalización o americanización de la cultura europea. Si comparamos la literatura europea e italiana de los últimos años con las de los años Treinta, notamos que muchos escritores italianos usan un lenguaje mucho menos correcto, con muchos préstamos del inglés. Es un resultado de la colonización cultural que Washington ha llevado a cabo desde la Segunda Guerra Mundial hasta hoy. Es interesante observar que esta tendencia está presente también en los países del ex bloque soviético.

RT: ¿Cuál es la línea italiana que prevalece en las relaciones con Rusia? ¿Pueden contar los rusos con que Italia desempeñe una función en la mejora de las relaciones entre Rusia y la Unión Europea?

T.G. : Ciertamente. Evidentemente, Italia, junto a otros países de la Unión Europea, es un potencial socio de Rusia. Pero para ser un verdadero socio y no sólo potencial, Italia debería tener una mayor libertad y una soberanía política total, que por el momento no tiene.
Me gustaría afirmar nuevamente que en Italia hay más de cien sitios militares que dependen, directa o indirectamente, de los Estados Unidos y forman parte del plan estadounidense de influencia y ocupación de toda la península europea. En estas condiciones, Italia y otros países están limitados en la expresión de sus intereses políticos y económicos. Pero hay que reconocer también que en los últimos años la política económica del Presidente Putin, en primer lugar, y del actual presidente Medvedev ahora, ha sentado las bases para que Italia se convierta en un verdadero socio de Moscú, no sólo desde el punto de vista económico, sino también desde una perspectiva política y considero que también militar. Italia está situada en el área mediterránea y ocupa una importante posición estratégica. Además, su posición central es también fundamental a nivel geopolítico, en relación con el Norte de África y Oriente Próximo y Oriente Medio. Sería justo que la utilizase con vistas a la integración eurasiática.

Creo que las relaciones entre Italia y Rusia están mejorando: los empresarios italianos se están moviendo en la dirección apropiada porque lograr superar los límites impuestos por un poder político que viene directamente de Washington y de Londres.

RT: Usted es muy crítico con respecto a Washington y describe a los Estados Unidos como una nación imperial, pero ya no vivimos en un mundo unipolar.

T.G. : Soy muy crítico con respecto a Washington porque ha incluido a Europa en su espacio geopolítico y la considera sólo como una cabeza de puente pata atacar a todo el suelo eurasiático. Eso me hace crítico, pero naturalmente siempre hay que tener en cuenta la importancia y el significado de los Estados Unidos. Y los Estados Unidos deberían también comprender que la época en la que eran una superpotencia ha concluido. Actualmente, en el siglo XXI, a nivel geopolítico, tenemos un sistema multipolar con Rusia, China, India, los Estados Unidos y algunos estados de Sudamérica que están también creando su entidad geopolítica: me refiero a Brasil, Argentina, Chile, Venezuela y evidentemente a Bolivia. En particular, la mayor libertad de la que gozan estos países sudamericanos puede permitir a la Unión Europea abandonar el bloque occidental dominado por los Estados Unidos y Gran Bretaña.

RT: Usted conoce los puntos calientes de Europa y las regiones separatistas. Asimismo, fue observador de las elecciones de Transnistria. Hay una isla (Manu Entu) cerca de la costa de Cerdeña en Italia que recientemente ha declarado la independencia, que se dice inspirada por Abjasia y Osetia del Sur. ¿Existe una fórmula universal con la que enfrentarse a la cuestión del separatismo?

T.G. : Las cuestiones son completamente distintas. En Cerdeña hay un movimiento político separatista, pero en Italia otros separatistas/secesionistas se sientan en el parlamento y están en el gobierno. Por cuanto respecta a Transnitria, es necesario valorar su situación desde el punto de vista geoestratégico. Moldavia y Rumania advierten el peso de los Estados Unidos y de la OTAN. El conflicto de Transnitria es uno de los llamados conflictos congelados. Considero que la independencia de Transnitria sería interesante porque en tal caso se convertiría en un área en la que los Estados Unidos no podrían entrar. Sería un territorio libre desde el punto de vista eurasiático, porque Transnitria tendría su propia soberanía. No analizo esta república en base a su gobierno actual. Me limito a analizar su situación geoestratégica y geopolítica. Por eso, si Transnitria es una república autónoma significa que en su pequeño territorio no hay bases de la OTAN.

Vídeo de la entrevista en inglés en “Youtube”

 

 

 

12/11/2008

Más de diez razones contra Obama (o como el imperialismo cambia de careta otra vez)

El programa de análisis internacional “En Órbita”, que YVKE Mundial emite todos los martes a las 19h, conversó el pasado martes con el profesor de la Universidad de Binghamton (Nueva York) y autor de importantes libros, James Petras. Preguntado por su afirmación de que existen más de diez razones para no votar por Barack Obama, el candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos, James Petras enumeró las siguientes:

“Primero, Obama públicamente ha declarado que va a aumentar la intervención militar estadounidense en Afganistán, con más de 3 brigadas, 15 mil tropas y también afirma que los Estados Unidos va a cruzar las fronteras para atacar pueblos en Pakistán, supuestamente simpatizantes con la resistencia afgana.

Segundo, Obama ha declarado que está dispuesto a extender la “guerra contra el terrorismo”, como lo llama, para aumentar los ataques terrestres y aéreos en Paquistán. En otras palabras, extendiendo la guerra hacia nuevos pueblos en otro país.

Tercero, Obama está contra la retirada de tropas de Iraq. Dice deben ser reubicadas fuera de las zonas de combate, pero van a quedar en el país, con capacidad militar, entrenando y dirigiendo el ejército iraquí. Obama está en contra de cualquier definición de fecha para retirar las tropas.

Cuarto, Obama ha declarado su apoyo incondicional a Israel, su expansión y sus políticas guerreristas en el Medio Oriente. Incluso ha dicho que está dispuesto a apoyar a Israel si Israel lanza una guerra contra Irán, y esto significaría que otra vez tendríamos un presidente totalmente sometido a los sionistas en este país. Incluso, sus principales asesores para el Medio Oriente son sionistas de larga trayectoria.

Quinto, Obama ha prometido que si Irán sigue refinando el uranio, Washington está dispuesto a lanzar una guerra. Su vicepresidente, Joe Biden, ha dicho que las primeras semanas de Obama va a tomar algunas medidas no populares, es decir, unas políticas agresivas, militaristas, y el vicepresidente de Obama dice que es importante que los seguidores de Obama estén preparados para defender una política agresiva, que podría ser en las primeras semanas de su nuevo Gobierno”.

Resumiendo las razones para oponerse a la política internacional de Obama, Petras afirmó: “Tenemos en el frente internacional una política que supera las posturas bélicas del presidente Bush. En relación con América Latina, Obama está contra el fin del bloqueo contra Cuba y no muestra ninguna postura favorable a mejorar las relaciones con Venezuela y acercarse a discutir políticas económicas con el Presidente Chávez”.

La opinión de Petras sobre Obama, en quien muchos quieren ver un Martin Luther King, no es mucho mejor en el terreno de la política nacional: “En el frente doméstico, el Señor Obama ya ha aprobado los 700 mil millones para los grandes banqueros y no ha tomado ninguna posición para proteger a la gente de las clases populares que no pueden pagar sus hipotecas. Es más, hemos recibido muchas noticias últimamente sobre los bancos que están recibiendo las subvenciones del Estado aprobadas por Obama, están utilizando el dinero para comprar otros bancos, es decir, acumular imperios bancarios en vez de circular este financiamiento gubernamental hacia los deudores, los negocios y para financiar nuevos préstamos para los que están activos en el sector productivo”.

Petras contradijo lo que ha sido la piedra de clave de toda la campaña demócrata: “No tenemos una ruptura con la política de Bush. Tenemos un continuismo reaccionario que no toma en cuenta las opiniones de sus seguidores y el electorado que va a votar con él. Él utiliza una retórica por el cambio, por la renovación, con el público, pero ante los líderes del partido habla otro discurso: bélico, pro-capitalista y anti justicia social”.

¿Un nuevo Napoleón?

Petras recalcó que “no hay ninguna ruptura con la política militarista. Incluso hay peligro de que tome medidas más extremistas para mostrar a los militares y a los militaristas que él también es un hombre duro, un hombre fuerte, capaz de enfrentar lo que llaman los “enemigos de los Estados Unidos”. Éste es el peligro de un personaje débil que quiere presentarse como un nuevo Napoleón estadounidense, con medidas más agresivas”.

Preguntado sobre los riesgos de un magnicidio por parte de grupos derechistas, Petras confirmó que en Estados Unidos los grupos paramilitares de extrema derecha se pasean armados, sin ningún problema, y hay un eventual riesgo, no solamente para Obama, sino para cualquier persona que defienda ideas de izquierda o simpatice con la causa árabe, por ejemplo. Pero James Petras subrayó que, “en todo caso, el problema no son los ultras. Los ultras no están creando la quiebra en la economía, no son los que toman las decisiones de invadir Iraq o Afganistán. La principal fuerza política que nos está perjudicando a nosotros y a los pueblos del Tercer Mundo son los republicanos y demócratas, presidente y congresistas”.

Petras se refirió a la corrupción en el proceso electoral estadounidense, y llegó a afirmar: “Yo creo que tenemos un sistema electoral similar a lo que llamaron las “repúblicas bananeras” de Centroamérica. Somos un sistema electoral bananero, con un estilo de corrupción, de manejar los votos, eliminar votantes desfavorables a uno u otro partido. Es una práctica común en varios estados: desde Florida, Ohio y otros lugares. El manejo del sistema electrónico de votación, incluso en los ballotages de papel hay casos en los que desaparecen miles de votos, que no están incluidos en el recuento final de las elecciones”.

Petras advirtió incluso sobre la posibilidad de que se roben la elección la noche del recuento.

“En Órbita” le pidió al profesor estadounidense que profundizara en su valoración sobre la eventual política de Obama con respecto a América Latina, y llegaron los matices: “Es difícil imaginar una política peor a la que existe. Como sabemos, Estados Unidos está solito, favoreciendo el bloqueo contra Cuba: 153 países votan contra el bloqueo, toda Europa tiene relaciones con Cuba, etc. Entonces, partimos de una posición ultra-extremista de Washington frente a Cuba. Yo creo que cualquier otro presidente, incluso Obama, va a modificar algunas medidas. No terminar el bloqueo, pero tal vez permitir que familias puedan visitar a sus familiares en Cuba. Pero no ha presentado ninguna propuesta de abrir negociaciones con Cuba, no hay ninguna idea de permitir ayuda humanitaria a Cuba y respetar su soberanía”.

Petras afirmó también que “en algún momento ha dicho que está dispuesto a negociar con Venezuela, pero estas declaraciones no tienen ninguna consecuencia, por lo menos ahora. No han pedido disculpas por las intervenciones, por apoyar los golpes, no han reconocido los grandes errores que han cometido los Estados Unidos financiando a la ultra-derecha en sus esfuerzos por tumbar al gobierno ilegalmente”.

Petras concluyó que “Obama tiene que pensar primero en una rectificación antes de continuar la política actual. Hasta ahora, los principales asesores de Obama no son gente progresista. Pero, como decía, la política ahora es tan extremista y tan afuera de lo que el resto del mundo piensa hacia Venezuela y Cuba, que tal vez la opinión pública mundial podría presionar a Obama a actuar con más racionalidad y con menos extremismo”.

El profesor estadounidense anunció su próxima visita a Venezuela, para presentar dos libros, uno sobre América Latina y otro sobre el poder de Israel en los Estados Unidos.

Extraído de Radio Mundial

 

 

 

12/11/2008

El imperio de los EEUU sobrevivirá a Bush

El imperio de los EEUU sobrevivirá a Bush

Arno J. Mayer

Estados Unidos puede emerger sano y salvo del fiasco de Irak. Si bien momentáneamente desconcertado, el imperio americano continuará su camino, bajo dirección bipartidista, presionado por las mega-corporaciones y con las bendiciones evangélicas. Una característica que define a los estados imperiales maduros es que pueden permitirse errores burdos y caros que no pagan las élites, sino las clases bajas. Las predicciones sobre el inminente declive del imperio americano son exageradas: sin un rival militar real, continuará siendo por algún tiempo el único hiperpoder mundial.

Pero aunque aguanten, los imperios demasiado extensos sufren daños en su poder y prestigio. En tales momentos, tienden a golpear violentamente para evitar que se los tome por tigres de papel. Dada la situación de Washington en Irak, ¿aumentarán los Estados Unidos su intervención en Irán, Siria, Líbano, Afganistán, Pakistán, Sudán, Somalia o Venezuela? Los EEUU tienen el ejército más fuerte que el mundo haya jamás conocido. Preponderantes en el mar, en el aire y en el espacio -incluido el ciberespacio-, los EEUU tienen una capacidad impresionante para proyectar con rapidez su poder a través de enormes distancias, con un sheriff autodesignado para ir a controlar o explotar crisis reales o figuradas en cualquier parte del planeta.

En palabras del anterior Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld: “Ningún rincón del mundo es lo suficientemente remoto, ningún monte lo suficientemente alto, ninguna cueva o bunker lo suficientemente profundos, ningún todoterreno lo suficientemente rápido, para dejar a nuestros enemigos fuera de nuestro alcance”. Los EEUU gastan más del 20% de su presupuesto anual en defensa, casi la mitad del gasto del resto del mundo en su conjunto. Lo cual es bueno para las grandes corporaciones fabricantes de armas y para sus exportaciones. Los estados del Golfo, liderados por Arabia Saudita, les compran miles de millones de dólares del más moderno armamento.

En lugar de las clásicas colonias territoriales, los EEUU aseguran su hegemonía a través de unas 700 bases militares, navales y aéreas distribuidas en más de 110 países, las últimas en Bulgaria, la República Checa, Polonia, Rumania, Turkmenistán, Kirjikistán, Tajikistán, Etiopía y Kenya. Por lo menos 16 agencias de inteligencia con estaciones en todo el mundo proporcionan oídos y ojos a este imperio sin fronteras.

Los EEUU tienen 12 portaaviones. Salvo tres, todos están provistos de energía nuclear, diseñados para transportar 80 aviones y helicópteros, así como soldados, marineros y pilotos. Un equipo basado en un súpertransportador comprende buques, cazatorpederos y submarinos, muchos de ellos provistos de energía atómica y equipados con misiles teledirigidos, ofensivos y defensivos. Apostada en bases globales y patrullando constantemente vías marítimas vitales, la armada estadounidense constituye la espina dorsal y el sistema arterial del nuevo modelo de imperio. Los barcos están sustituyendo a los aviones como principales suministradores tácticos y estratégicos de tropas y equipos. La armada tiene actualmente preponderancia sobre los ejércitos de tierra y aire en el Pentágono y en Washington.

La presencia militar en el Mediterráneo oriental, Mar Rojo, Golfo Pérsico y Océano Indico desde 2006 a 2008 demuestra que Estados Unidos puede imponer su poder más allá de medio globo (y ofrecer ayuda humanitaria a punta de pistola para obtener ventajas políticas). Al menos dos grupos de combate aeronavales con equipo de aterrizaje, vehículos anfibios y miles de soldados y marinos, junto con equipos de Operaciones Especiales, operan en las costas de Bahrain, Qatar y Djibouti. Constituyen el testimonio de que, según declaró en Kabul en enero de 2207 el actual Secretario de Defensa, Robert Gates, los EEUU seguirán teniendo “una fuerte presencia en el Golfo durante mucho tiempo”.

Una semana más tarde, el Subsecretario de Estado para asuntos políticos, Nicholas Burns, dijo en Dubai: “El Oriente Medio no es una región que deba ser dominada por Irán. El Golfo no es una zona marítima que deba ser controlada por Irán. Esta es la razón por la que hemos previsto el estacionamiento de dos grupos de combate aeronaval norteamericanos en la región”. No es nada nuevo. En su discurso de despedida en Enero de 1980, semanas después del inicio de la crisis de los rehenes en Teherán y de la invasión soviética de Afganistán, el Presidente Jimmy Carter dejó “absolutamente claro” que cualquier intento de apoderarse del Golfo Pérsico por parte de una fuerza exterior sería interpretado como un ataque a los EEUU, y que dicho ataque sería repelido por todos los medios, incluida la fuerza militar. Dijo que las tropas rusas en Afganistán no sólo amenazaban a una región que “contiene más de dos tercios del petróleo mundial exportable”, sino que estaban listas para la acción “a 300 millas del Océano Indico y cerca del estrecho de Ormuz, una vía marítima a través de la cual debe transitar la mayor parte del petróleo mundial”.

Un cuarto de siglo más tarde, el antiguo Secretario de Estado Henry Kissinger puso al día la Doctrina Carter desplazando la amenaza de Moscú a Teherán: si Irán “insiste en combinar la tradición imperial persa con el actual fervor islámico, sencillamente no se le puede permitir que realice su sueño imperialista en una región tan importante para el resto del mundo”.

Las fuerzas armadas y los armamentos ultramodernos y convencionales no se adaptan bien a las guerras contemporáneas asimétricas contra actores no-estatales que utilizan tácticas y armas no convencionales. Pero los súpertransportadores, los aparatos aéreos supersónicos, misiles anti-misil, satélite militares, robots de control y los vehículos y barcos no pilotados no van a quedarse desfasados. La intervención, directa e indirecta, abierta y encubierta, militar y civil, en los asuntos internos de otros estados ha sido una política exterior paradigmática de los EEUU desde 1945. Los EEUU no han dudado en intervenir, casi siempre unilateralmente, en Afganistán, Pakistán, Irak, Líbano, Palestina, Irán, Siria, Somalia, Sudán, Ucrania, Georgia, Kazakjstán, Bolivia y Colombia, persiguiendo sus intereses imperiales.

Tomando como modelo la USAID (United States Agency for International Development), el Programa Fulbright y el Congreso para la Libertad Cultural de la guerra fría, los adeptos de la nueva guerra global contra el terror han creado sus equivalentes con el Desafío del Milenio y la Iniciativa de Partenariado del Oriente Medio, del Departamento de Estado. El Departamento de Defensa recluta universitarios a través del Proyecto Minerva para colaborar en el nuevo modelo de lucha contrainsurgente y en operaciones no convencionales de construcción de un estado militar.

La economía estadounidense, la cultura sincrética y la “Big Science” no tienen igual. A pesar de los enormes déficits fiscal y comercial y del embrollo de las compañías de seguros y los bancos de Wall Street, que han desestabilizado su sistema financiero y repercutido en toda la economía global, en conjunto, la economía de los EEUU continua robusta y competitiva en destrucción creativa. No importan los costes sociales internos y externos. Pero sus sectores industrial y manufacturero en retroceso pueden ser su punto débil.

Los EEUU todavía detentan un liderazgo substancial en investigación, desarrollo y patentes en materia de cibernética, biología molecular y neurociencia. Ello es debido a la investigación, financiada por el sector público, por particulares y corporaciones, de universidades y laboratorios que establecen bases en el extranjero y atraen al interior cerebros de todo el mundo.

Continúan siendo el modelo para el resto del mundo, así como lo son sus museos globalizadores, el lenguaje arquitectónico de sus empresas corporativas y sus estrategias de marketing (políticas y comerciales). No es sorprendente que los EEUU tengan una cosecha desproporcionada de Premios Nobel, no solo en economía sino también en ciencias naturales; o que el inglés americano se haya convertido en una lengua global. Ello es a la vez causa y efecto de la inmensa influencia de las transnacionales estadounidenses. Las culturas popular y consumista de los EEUU penetran en los más remotos lugares del planeta. Al lado de la periferia móvil, Washington y K Street (la calle de Washington conocida por sus lobbies) juntan fuerzas con las élites y los regímenes colaboradores.

Este imperio americano tiene semejanzas familiares significativas con imperios pasados por lo que respecta a su acaparamiento de recursos naturales críticos, mercados de masa y bases exteriores. Los americanos saben que tienen intereses considerables en la permanencia de su imperio. Algunos estratos sociales se benefician más que otros de sus estropicios. Sin embargo, es provechoso desde un punto de vista social, cultural y psicológico, especialmente para sus intelectuales, profesiones liberales y medios de comunicación.

El imperio tiene reservas extraordinarias de poder duro y suave para persistir en su intervencionismo. Los EEUU tienen la capacidad y la voluntad para intentar salvar la cara en Irak. Hay un déficit de tropas de combate para amplias operaciones de terreno convencionales y una incoherencia estratégica frente a una guerra irregular contra la guerrilla insurgente y las fuerzas terroristas. Pero se pondrá remedio al déficit de soldados. Los constructores privados reclutarán mercenarios armados y civiles, preferiblemente procedentes de sus dependencias del tercer mundo, con salarios de saldo.

Washington disimula sus intereses egoístas con declaraciones sobre la promoción de los derechos civiles, bienestar social, feminismo, el estado de derecho y la democracia.

Sin embargo, para las élites en el poder en los EEUU, de cualquier partido que sean, hay una necesidad y una prioridad absolutas: hasta la implosión de la Unión Soviética era agitar el espectro del comunismo; desde el 11 de septiembre, pasa por agitar el espectro de la serpiente del islamismo radical.

El informe del Grupo de Estudios sobre Irak de 6 de diciembre de 2006, preparado por la comisión bipartidista Baker-Hamilton, mostraba menos preocupación por los disturbios en el Tigris que por su impacto en el imperio estadounidense: “Irak es vital para la estabilidad regional e incluso global y es crítico para los intereses de los EEUU. Se sitúa a lo largo de las líneas de separación del Islam chiita y sunita y de las poblaciones kurdas y árabes. Tiene las segundas mayores reservas de petróleo mundiales conocidas. Actualmente es una base operativa del terrorismo internacional, incluida Al-Qaeda. Irak es una pieza central de la política exterior norteamericana, que influye en la percepción de la región y en el resto del mundo respecto a Estados Unidos”.

Irak es importante porque si “continúa despeñándose por el caos”, corre el riesgo de perjudicar “la posición global de Estado Unidos”. James Baker (Republicano) y Lee Hamilton (Demócrata) dan por sentado que Washington continuará dictando la ley en el Gran Oriente Medio, tal como ha venido haciendo desde 1945. El informe lo deja claro: “Incluso después de que Estados Unidos haya retirado todas sus tropas de combate de Irak, deberíamos continuar manteniendo una presencia militar considerable en la región, con unas fuerzas todavía significativas en Irak y con fuertes despliegues aéreo, terrestre y naval en Kuwait, Bahrain y Qatar, así como una mayor presencia en Afganistán.”

Baker-Hamilton pidieron la colaboración de las mejores y más brillantes organizaciones no-o-bipartidistas y a los think tanks que proliferaron después de la guerra de Vietnam. Algunas de esas instituciones, cuyo personal preparó cuestiones, opiniones y borradores parciales para el informe sobre Irak, no ocultan sus tendencias.

El Center for Strategic and International Studies (CSIS), “bipartidista”, financiado en parte por la fundación Bill&Melinda Gates, fue uno de los principales participantes en la Comisión. Sus consejeros y patronos proceden “tanto del mundo de la política pública como del sector privado”, y su objetivo es “garantizar la seguridad global y la prosperidad en una era de transformación económica y política, ofreciendo puntos de vista y soluciones prácticas a quienes toman decisiones”.

El International Republican Institute, “no-partidista”, está profundamente implicado en Irak y está presidido por John McCain; su objetivo es “garantizar la libertad y la democracia en el mundo desarrollando los partidos políticos, instituciones cívicas, elecciones abiertas, la buena gobernanza y el estado de derecho”. El National Democratic Institute for International Affairs, organización sin ánimo de lucro presidida por la Antigua Secretaria de Estado Madeleine Albright, trabaja para “reforzar y extender la democracia en el mundo”. El

Washington Institute for Near East Policy, que se autodeclara bipartidista, aunque sea de extrema derecha, dice “garantizar una comprensión equilibrada y realista de los intereses americanos en Oriente Medio [así como] promover un compromiso americano en Oriente Medio.”

La comisión Baker-Hamilton también pidió consejo a exfuncionarios y a celebridades de institutos homologados de investigación y política pública, tales como el Council on Foreign Relations, la Brookings Institution, la Rand Corporation y el American Enterprise Institute. Cualesquiera que fueren sus tendencias políticas, lo cierto es que muy pocos de los colaboradores, asociados y patronos de estos centros de política cuestionaron de forma rigurosa los costes y beneficios sociales, políticos o económicos del imperio para los EEUU y para el mundo. Sus desacuerdos y debates versan sobre el mejor modo de afianzar, sacar provecho y proteger al imperio.

Subrayando que el papel de los EEUU es único en un mundo en el que pocos problemas pueden resolverse sin ellos, la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, afirma que “nosotros los americanos nos comprometemos en política exterior porque debemos, no porque queramos, hacerlo, y es una sana disposición: la de una república, no la de un imperio”. El Secretario de Defensa Gates dice que los EEUU deben mantener su “libertad de acción en los asuntos globales comunes y su acceso estratégico a importante

s regiones del mundo para mantener nuestras necesidades de seguridad nacional”, lo que supone mantener un contingente económico global preparado para el acceso a las fuentes de energía.

Ni siquiera las censuras centristas ponen en entredicho el apoyo incondicional de Washington a Israel. Lo mismo que los neocons, rechazan sin pestañear cualquier relación entre el marasmo iraquí y el impasse israelí-palestino. Ambos se oponen a la sugerencia del informe Baker-Hamilton de que los US “no pueden conseguir sus objetivos en Oriente Medio a menos que se ocupen directamente del conflicto árabe-israelí y de la inestabilidad regional”. Demócratas y republicanos están igualmente determinados a incrementar operaciones encubiertas en Irán, respaldadas con la amenaza de un bloqueo económico total o una acción militar.

Ninguno de los candidatos a la presidencia propone una alternativa a la responsabilidad imperial, como no sea, acaso, la suavización de la retórica moralizante y mesiánica en los contenciosos con Irán, China, India y la Rusia resurgente, cuatro naciones con formas de capitalismo no experimentadas y nacionalmente condicionadas. Ninguno de los dos candidatos se ha privado realizar estancias en capitales extranjeras para djar testimonio de la genuinidad de su determinación imperial.

Arno J. Mayer es un prestigioso historiador norteamericano, profesor emérito en la Universidad de Princeton.

Traducción para http://www.sinpermiso.info: Anna Garriga Tarrés