Posts tagged ‘Alberto Buela’

19/12/2012

Prólogo galeato

AQUILINO DUQUE

por Aquilino Duque –  Metapolítica y Modernidad

El concepto de “metapolítica” lo lanzó por lo visto la Nouvelle Droite como contragolpe de la Chienlit o Carnaval del mayo francés del 68. Yo en cambio creo que es anterior a esa fecha y que nació al Sur de los Pirineos. El origen está una conversación privada del general Franco con un visitante, que le anunció que quería dedicarse a la política, y le aconsejó: “Haga lo que yo. No se meta en política.” Y es que la metapolítica consiste justamente en eso; en no meterse en política, sino en situarse a su lado o más allá de ella, pero sin perderla de vista.

En realidad, como explica Alberto Buela, hay tres conceptos de la metapolítica: el susodicho, cuyos voceros más conspicuos son el francés Alain de Benoist y el italiano Marco Tarchi, cuyo campo de acción es la pura teoría y excluye eso que llamaban la praxis los marxistas; otro, mucho más abstracto, propugnado por Léo Strauss, que también excluye no sólo la acción, sino la ideología, pues tiene un carácter puramente hermenéutico y analítico, prescinde de la metafísica y suspende los juicios de valor pues, in parole pòvere, es decir en términos marxistas, no pretende transformar el mundo, sino comprenderlo, y otro por fin, preconizado por Silvano Panunzio y Primo Siena, que tiende a la trascendencia y constituye una especie de metafísica esotérica y pretende actuar sobre la realidad a través del mito y de la tradición. Es la línea de René Guénon, de Friedhof Capra, de Julius Evola et alia. Su antecedente más inmediato es el Max Scheler que pretendía educar en nuevos valores a una clase culta que sustituyera a una clase política sujeta a valores caducos e inoperantes, y el Antonio Gramsci que quería adueñarse ideológicamente de la sociedad civil como paso previo ineludible e inevitable a la conquista del Estado.

read more »

13/12/2012

El poder de una lengua es el de quienes la hablan

ALBERTO BUELA

por Alberto Buela – Cuando hablamos hoy del lenguaje y de la lengua, tema sobre el que hay miles y miles de trabajos escritos, sabemos que sigue vigente la enseñanza de Guillermo Humboldt, que cada idioma fomenta un esquema de pensamiento y unas estructuras mentales propias. Dime en que idioma te expresas y te diré cómo ves el mundo.

Así los hablantes modelan una lengua y ésta modela la mente proyectando un modelo de pensamiento que adquiere su expresión máxima en las identidades nacionales o regionales.

En el caso del castellano, éste es expresión de unas veinte identidades nacionales consolidadas.

Pero la lengua no es aquella aprendida, no es la segunda lengua. La lengua como lugar de poder es la asumida existencialmente. Y así podemos comprender como siendo 56 los países francófonos y 22 los hispanoparlantes, tenga el castellano mayor peso internacional que el francés.

Es que de los 56 países franco parlantes solo tres o cuatro han asumido el francés vitalmente, el resto lo usa por conveniencia. En general, para pedir créditos a la metrópoli.

read more »

07/11/2012

Una mera aclaración: de Bue a Bue

por Alberto Buela Buela responde a Bueno, en torno a la metapolítica – Tuvimos el honor el mes pasado de presentar nuestro último libro Disyuntivas de nuestro tiempo que lleva por subtítulo (ensayos de metapolítica) en la Escuela de filosofía de Oviedo que dirige el filósofo don Gustavo Bueno, la más emblemática cabeza filosófica en lengua española hoy día.

Y don Gustavo se tomó el trabajo no sólo de estar presente sino que además escribió un largo artículo sobre la metapolítica («En torno al rótulo Metapolítica») en donde afirma, mutatis mutandis, que la metapolítica es solo un rótulo, que no se puede presentar como una inter o multidisciplina y que es algo confuso, oscuro y caótico. Hablando en criollo, quitó todo valor a esta disciplina.

¿Qué podemos hacer nosotros para mostrar lo contrario y no malquistarnos con tan significativo filósofo? Aducir razones, mostrar razones, explicar qué se está haciendo y cómo se hace. Y que después el lector saque sus propias consecuencias. Eso es todo.

read more »

25/10/2012

Periplo europeo

por Alberto Buela – Tribuna de Europa – A pedido de algunos amigos y sabiendo que no diremos nada nuevo sobre Europa que no se conozca hoy al instante a través de los múltiples mass media, vamos a intentar algunas observaciones.

A cierta altura de la vida, como es nuestro caso, hombres ni viejos ni jóvenes, cuando nos llegan un conjunto de invitaciones (1)  para perorar en tres países europeos que nos son afines como Portugal, España y Francia, dudamos en ir porque ya no tenemos la voluntad de encarar lo imprevisto que supone un largo periplo, pero además porque no sabemos si lo que vayamos a decir será entendido o tendrá algún efecto.

Se nos pasó la época de viajar a Europa a estudiar con los grandes maestros que hubo in illo tempore, en mi caso con el erudito, Pierre Aubenque o el investigador Pierre Hadot o con el filósofo Pierre Boutang.

Se nos pasó también el tiempo de ir a enseñar curricularmente en una facultad determinada, trabajando de profesor de filosofía, como nos sucedió con alguna universidad europea.

Este viaje era distinto, pues como nos observó el buen amigo y mejor filósofo oriental Mauricio Langón: ¡Qué bueno lo del viaje! Unos pocos “nuestroamericanos” fueron a Europa a aprender (modelo: Simón Rodríguez), muchos más a joder (no doy ejemplos), otros a copiar (bien y mal, para bien y para mal), otros a refugiarse y volver, o a refugiarse para morir por no poder volver (tampoco doy ejemplos, por obvios). Pero… ¿ir de arquegueta? ¿a decir lo propio, ni siquiera a enseñar? ¿a discutir de igual a igual? ¡Vamos! ¡Gozala!!!! No siempre se da… Y, por contrapartida, no te dejes engrupir que nuestra vida está acá.

read more »

30/09/2012

Universidad de otoño 2012: “España: guía para sobrevivir en tiempos de crisis”

Introducción

El objeto que tiene esta Universidad de Otoño es iniciar un debate acerca de los nuevos retos que se abren en España ante la crisis moral, económica, social y nacional que atraviesa Europa.  No se trata de volver a rescatar los viejos y manidos conflictos que han   caracterizado la España surgida con la Constitución de 1978: centralismo frente a nacionalismo periférico, liberalismo frente a socialismo, reducción del Estado frente a una economía subsidiada, etcétera, tomando postura a favor de unos o de otros. De lo que se trata es de alejarse de la lógica imperante en política, en economía, en cultura, para proponer una nueva forma de entender España y permitir construir un futuro en común. Para ello hay que plantear nuevos conceptos, nuevas formas de entender la persona y la comunidad, un nuevo espíritu y una nueva concepción del mundo y de la vida. Debemos movilizar a los que están hartos de ver cómo nuestro país se desangra en odios entre comunidades autónomas y el Estado Central, entre poderes ejecutivos y judiciales, entre clases sociales, entre creencias milenarias e ideas antirreligiosas, para rejuvenecer y revitalizar a nuestros conciudadanos con nuevas fuerzas basadas en la espiritualidad, en la comunidad, en la solidaridad y en la libertad.

read more »

25/09/2012

Alberto Buela. Conferencias y presentación “Disyuntivas de nuestro tiempo” Ediciones Barbarroja

DISYUNTIVAS DE NUESTRO TIEMPO
Ensayos de metapolítica
Alberto BUELA
[Prólogo de Aquilino Duque]

Ediciones Barbarroja, Madrid, 2012
Formato: 15 x 21 cm
Portada plastificada impresa a color
216 páginas
PVP: 12,00 € en oferta de lanzamiento

Como su nombre indica la metapolítica es la disciplina que va más allá de la política, que la trasciende, en el sentido que busca las últimas razones que explican su actuar. Es una disciplina bifronte pues es filosofía y política al mismo tiempo.

Es una ciencia interdisciplinaria donde convergen filosofía, politología, sociología, historia, geopolítica, economía, antropología cultural… Estudia las grandes categorías que condicionan la acción política (globalización, homogeneización cultural, pensamiento políticamente correcto, monoteísmo del libre mercado…) y nos permite en el área de la política mundial, regional o nacional convertir la diversidad ideológica en un concepto de comprensión política.

Una verdadera alternativa al pensamiento único.

ALBERTO BUELA nació en Buenos Aires en 1946. Es Doctor en Filosofía por la Universidad de París, La Sorbona. Entre sus cargos docentes figuran diversas cátedras en varias universidades. Ha publicado más de veinte libros e innumerables artículos; en Argentina se están editando sus “Obras selectas”. Es director de la prestigiosa revista “Disenso”, ahora en edición digital.

Actos:

Madrid. Miércoles, 26 de septiembre de 2012
Conferencia de Alberto Buela en la Facultad de Humanidades y CC. de la Comunicación de la Universidad CEU San Pablo [Paseo Juan XXIII, 8], 19.00 h.

Toledo.Viernes, 28 de septiembre de 2012
Sala de Conferencias de la Biblioteca de Castilla-La Mancha [Cuesta de Carlos V, 5 (Alcázar de Toledo)], 19:00h.

Valencia. Lunes, 8 de octubre de 2012
Conferencia de Alberto Buela y presentación de su libro «Disyuntivas de nuestro tiempo». Salas Datobase [calle Pizarro, 12]. 19.00 h.

25/09/2012

Propedéutica a la teoría política

Por Alberto Buela* – Comencemos por los términos. Teoría, término que proviene del griego theoréin = contemplar, indica un conjunto de ideas que están sistemáticamente relacionadas, y pertenece tanto a la filosofía como a la ciencia. El filósofo se pregunta el porqué de las cosas, mientras que el científico se pregunta por el cómo.

Toda teoría política está constituida sobre una concepción específica del hombre, el mundo y sus problemas. Para avalar esta afirmación obsérvese simplemente que para los griegos el hombre esánthropos que etimológicamente significa “el que investiga lo que ha visto”, “el que contempla”. Mientras que para los romanos el hombre es homo, que proviene de humus, que significa “el que está parado en la tierra”, “el terráqueo”. Si continuamos esta aproximación etimológica nos podemos explicar el porqué la filosofía en los griegos y el derecho en los romanos son sus logros más genuinos y específicos.

Así hemos tenido durante el siglo XX teorías políticas marxistas, liberales, fascistas, socialdemócratas, y en nuestro medio, peronistas, radicales y conservadoras.

Esta disciplina se debe ocupar antes que nada de problemas pre-políticos o metapolíticos como son los del origen de la instalación del hombre en el mundo, que desarrollaremos en dos puntos: a) el nomos de la tierra y b) sobre el poder.

Viene luego el objeto específico de la política con sus tres finalidades: el bien común; la seguridad exterior y la concordia interior y prosperidad.

Para terminar con el tratamiento de los temas y problemas de lo público, que son los que preocupan a la comunidad en su conjunto, tales como: Pueblo, Nación, Estado, partidos políticos, sistemas partidistas, regímenes políticos y de gobierno, la comunidad internacional, las relaciones internacionales, diplomacia y organismos internacionales.

 El nomos de la tierra

Nuestra idea de norma deriva del término nómos  que proviene del verbo griego némein que significa tres cosas: 1) recoger, tomar, recolectar o apropiar. 2)  repartir, dividir, limitar o distribuir y 3) aprovechar, explotar, utilizar o asentar.

Este concepto de nomos de la tierra es instaurador y no derivado de un principio de orden anterior. El establece la relación fundante del hombre con la naturaleza y los otros hombres. Nos está indicando la prístina y primigenia relación del hombre con la tierra. Así el hombre como recolector y cazador observa como la tierra contiene en sí misma una medida interna de la justicia: Da ante el esfuerzo de quien recoge y sabe cazar.

En un segundo momento el hombre como agricultor labra la tierra y fija los límites entre lo fértil y lo agreste. La tierra otorga una segunda medida de justicia: La cosecha para quien la trabaja.

Y en un tercer momento, el hombre deja su peregrinaje y se asienta, se apacienta sobre la tierra repartida y limitada para explotar y aprovechar regularmente sus frutos. Y es en este momento cuando nace la política, que no es otra cosa que la acción que permite organizar lo político. Todo nomos implica un poder.

Los rasgos típicos que según Platón – ya viejo y en su último y breve diálogo Epínomis o Alrededor de las leyes –  hacían a los griegos superiores a los bárbaros son: 1) la educación o paidéia. 2) que tienen el auxilio del oráculo de Delfos y 3) su fidelidad a la observancia de las leyes. Estos tres rasgos han hecho que los griegos hayan perfeccionado todo lo que han recibido de los bárbaros. Estos tres elementos permitieron a los griegos inventar y tener política.

Lo político y la política

Afirma muy acertadamente el renombrado pensador griego contemporáneo  Cornelius Castoriadis que: “los griegos no inventaron lo político  en el sentido de la dimensión de poder explícito siempre presente en toda sociedad, inventaron, o mejor dicho crearon la política como la ciencia que organiza dicho poder”(1) . Esta distinción esencial nos pone sobre aviso acerca de la confusión que aún perdura hoy entre lo político- dimensión del poder explícito- y la política – institución conjunta de la sociedad -.

Nosotros queremos llamar la atención que aun cuando “a partir de la década del 70 comenzó a imponerse en las principales lenguas europeas un distinción que buena parte del siglo XX había ignorado entre: lo político (Politisch, le politique, il politico, Political) y la política (Politik, la politique, la politica, Politics)” (2), en nuestro medio universitario, académico y político se ignora, a veces, por completo. Producto, fundamentalmente, de una concepción funcionalista y sociologista de nuestros los cientistas políticos.

Así lo político es lo permanente, se dirige a la esencia, pues la comprensión del problema corresponde al ser de la política. Como categoría peculiar del ser lo político pertenece a la esfera de la naturaleza humana. Mientras que la política es lo perecedero, la actividad del hombre para organizar lo político. Pertenece al domino del hacer. Lo propio y específico de la política es lo político cuyo dominio está determinado por lo público, el cual se caracteriza por la distinción entre amigo y enemigo, pero este enemigo no es el enemigo privado(inimicus) sino el enemigo público(hostis) el que me hostiga o impugna (3).

Cuando en 1965 se llevó a cabo en la Sorbona la defensa de una tesis sobre este tema el profesor Jean Hyppolite, traductor de Hegel, y prestigioso catedrático impugnó la tesis diciendo: Yo había cometido un error, pensé que nunca terminaría Ud. su tesis. Pero si Ud. tuviera razón y la noción de enemigo es el punto central de lo  político sólo me restaría cultivar mi jardín. A lo que el postulante respondió: Ud. no cometió un error sino dos. El primero Ud. lo ha reconocido y no insistiré en ello, el segundo, es creer que es suficiente cultivar su jardín para eliminar el enemigo. J. Hyppolite respondió: Si Ud. persiste no me queda más que suicidarme. Será entonces su tercer error Profesor, respondió el postulante, pues si Ud. se suicida su jardín quedará sin protección, su mujer y sus hijos también y su enemigo habrá vencido”.

Reiteramos que el enemigo no puede ser más que enemigo público (hostis) porque todo lo que es relativo a la comunidad se vuelve por este solo hecho asunto público. El conocido pasaje evangélico se refiere al perdón de enemigo privado cuando afirma: diligite inimicos vestros =Amad a vuestro enemigos (Mt. 5.44) y no diligite hostis vestros.

El pensamiento light, il pensiero debole, el pensamiento políticamente correcto ha visto en esta distinción esencial una apelación a la guerra más que a  la convivencia y ha intentado diluir, incluso borrar, esta distinción para reemplazarla por la de adversarios o amigos con una visión opuesta, sin percatarse que el asunto no es una cuestión de nombres más o menos agradables al oído, sino de esencias.

La idea de encontrar la paz entre los amigos es absurda, ya que por naturaleza la amistad es un estado de paz. Y es en realidad la noción de enemigo político (hostis) la necesaria para comprender acabadamente la idea de paz. Así podemos afirmar que quien rehúsa la idea de enemigo es un enemigo de la paz (incluso a pesar de él) pues hacer la paz, es hacerla con un enemigo.

Del poder: Legalidad y Legitimidad

A la distinción entre lo público y privado y a la que existe entre amigo y enemigo debemos sumar ahora la tercera de las distinciones políticas aquella entre el mando y la obediencia o dicho en términos politológicos entre gobernantes y gobernados.

La naturaleza del poder exige dos condiciones indispensables: que no sea esporádico sino estable, permanente y continuo, rasgos que en política lo define su mayor o menor institucionalización, y que sea colectivo, lo cual obliga al poder político ha ser forzosamente público. Es legítimo todo aquello que se encuentra fundado en el derecho, en la razón y en el valor. En el derecho, la legitimidad se vincula a la legalidad, en orden a la razón y a lo verdadero y en orden al valor a lo bueno.

La teoría política hoy, no puede ser como antaño sólo una teoría del poder, sino una teoría de la autoridad legítima.

Se distinguen tres formas de legitimidad que acompañan al ejercicio del dominio o gobierno: a) la tradicional, basada en la validez por siempre de las tradiciones. b) la carismática, basada en la sumisión en el valor ejemplar de una persona. c) la racional o legal, fundada en la creencia de la legalidad de los reglamentos y el derecho. Las dos primeras son conocidas también como legitimidades de ejercicio y la tercera como legitimidad de origen.

Ahora bien, estas legitimidades son simplemente formales, pues sólo caracterizan ciertos rasgos de la legitimidad, pero los principios reales o metapolíticos de la legitimidad son los fines a los cuales se consagran los distintos regímenes políticos. Considerados desde la teoría política, disciplina sobre la que estamos hablando, estos fines teóricos son tres: el bien común; la seguridad exterior y la concordia interior y prosperidad.

El objeto específico de la política

La política la podemos definir no como el arte de lo posible según afirmó Leibniz y repitieron luego hasta el hartazgo, sino más bien como el arte de hacer posible lo necesario, como la definió Maurras, entendiendo por necesario aquellas carencias que el hombre tiene para realizar su esencia. Su objeto específico está constituido por el logro de los tres fines mencionados: el bien común; la seguridad exterior y la concordia interior y prosperidad.

De modo general todo lo que obra, y específicamente el hombre, lo hace en busca de un interés o un bien de ahí que el bien tenga razón de causa final. Así el bien o fin final de la política es el logro del bien común. Que puede ser entendido bajos sus múltiples acepciones: eudaimonía o felicidad en Aristóteles,  salus populi en Hobbes, interés común en Rousseau, bien del Estado en Hegel, bien del país en Toqueville o bien público en Freund.

Ciertamente que ese bien común o bien del pueblo consiste en la seguridad, entendida como  la protección contra los enemigos exteriores, en la paz interior y en el desarrollo de la riqueza y prosperidad de sus habitantes. Vemos así cómo en un primer momento- el de la seguridad exterior- el presupuesto del bien común está condicionado por la relación amigo -enemigo, y en este sentido la tarea de la política consiste en superar esa enemistad y establecer la paz.

El logro de la vida buena, el famoso eu zen griego o la bona vita romana bajo el aspecto de política interior se llama concordia = cum cordis, significa compartir el corazón, sentir de la misma manera. Así como compañero viene de cum panis, que es compartir el pan. La concordia supone la superación de la enemistad interna. Esa concordia interior se funda en la participación en un proyecto común, dado por valores a realizar que en política se entienden como metas o fines.

Vemos cómo la seguridad y la concordia constituyen los dos aspectos de un mismo bien, el fin de la práxis política, entendido como logro del bien común o bien del pueblo. Estos dos aspectos aseguran la paz. Pero como la felicidad supone un mínimo de prosperidad no puede haber paz interior sin prosperidad (trabajo, salud, educación, justicia).  Vemos entonces, cómo la política, un arte todo de ejecución que intenta hacer posible lo necesario tiene la exigencia, además, de ser eficaz.

Esta comunidad de miras e identidad de sentimientos expresados a través de la concordia se concreta en las ideas de Patria y Pueblo, Nación y Estado, con lo que pasamos el tercero y último de los puntos de esta propedéutica a la teoría política.

Patria y Pueblo

La patria como pater = tierra de los padres, nos indica no sólo el lugar de nacimiento, que no elegimos, sino además el patrimonio y tradición común, cultural, étnico, lingüístico, religioso que nos signa desde el momento que caemos a la existencia y que nos distingue del resto de los mortales. A la patria está vinculado el país y éste está enraizado con el paisaje, ese espacio geográfico e histórico que nos contiene. De ahí nace nuestro carácter de paisanos.

Así los paisanos, los hijos del país, constituimos un pueblo, esto es, una comunidad de hombres y mujeres unidos por una conciencia común de pertenencia a un mundo de  valores (culturales, religiosos, lingüísticos, etc.) pero no necesariamente con una conciencia política común. Los pueblos no deciden cómo quieren ser; simplemente son, existen. Cuando poseen una conciencia política de lo que quieren ser allí pasamos a la idea de Nación o a ser el pueblo de tal o cual Nación.

Nación y Estado

Brevemente podemos definir la Nación como proyecto de vida histórico que se da un pueblo cuando se transforma en una comunidad política. Es el pueblo cuando tiene un propósito político decidido.

La idea de proyecto (pro-iectum) significa, como su nombre lo indica, algo tirado, yecto delante, pero al mismo tiempo un proyecto político genuino exige un anclaje en el pasado, éxtasis temporal que el pensamiento progresista rechaza de plano. Pues cuando él se vuelve sobre el pasado lo hace siempre como víctima. La idea de antiguo lo espanta, porque la vanguardia es su método.

En la política hodierna, no sólo hay una incomprensión histórica sino, por lo que acabamos de afirmar, existe una incomprensión funcional de la idea de proyecto. Pues todo proyecto se piensa genuinamente a partir de una tradición de pensamiento nacional, de lo contrario es un producto de la razón ilustrada con lo cual se transforma en una nada de proyecto o en un proyecto inverosímil.

El fin de la política nacional como arquitectónica de nuestra  sociedad, tiene que partir de un fundamento metafísico que me dice que la realidad (el ente) es lo que es más, lo que puede ser. Es sobre ese poder ser donde debe actuar la política, si es tal y no sólo apariencia. Y si actúa sobre lo que puede llegar a ser, debe actuar con pro-yectos y así la política será el principal agente del cambio de la realidad económica, social y cultural. De lo contrario seguirá convalidando y consolidando el statu quo vigente.

En cuanto al Estado definido como la nación  jurídicamente organizada, no tiene un ser en sí (Stato fine como pensó el fascismo) sino que existe en y a través de sus aparatos. No es tampoco la máquina para mantener la dominación de una clase sobre otra (como pensó el marxismo-leninismo), sino que es el instrumento que sirve como gestor al gobierno para el logro del bien común, entendido como felicidad del pueblo y grandeza de la nación.

Alberto Buela* es Doctor en filosofía, ensayista y director de Disenso.

NOTAS

 (1) Castoriadis, C: Le monde morcelé, París, Seuil, 1990, p.125.- Retoma este autor la distinción entre la política y lo político formulada por el eminente politólogo y jurista Carl Schmitt y desarrollada luego, próximo a nuestros días, en la escuela del realismo político por autores como Julien Freund, Gianfranco Miglio o Michel Maffesoli..

(2) Molina Jerónimo: Julien Freund: lo político y la política, Madrid, Sequitur, 2000, p.34

(3) Fue Carl Schmitt quien en un trabajo de 1932, El concepto de lo político, realizó la primera caracterización de esta distinción política fundamental. Así sostiene inmediatamente ab initio: “La distinción propiamente política es la distinción entre amigo y enemigo. Ella da a los actos y a los motivos humanos sentido político. Este criterio no se deriva de ningún otro, representa en lo político, lo mismo que la oposición relativamente autónoma del bien y el mal en la moral, lo bello y lo feo en estética, lo útil y lo dañoso en economía”

08 de Julio del 2012

Fuente: Disenso

21/04/2012

Intrigas y petróleo: a propósito de YPF

por: Alberto Buela*

En estos días llegó a mis manos una nueva edición de Del poder al exilio: quiénes y cómo me derrocaron, un texto de 1955 del general Perón, quien ya en su primera página afirma: “nosotros fuimos víctimas de la sorda lucha por el petróleo… el objetivo era impedir que los recursos petrolíferos argentinos fuesen explotados de manera de concurrir al desarrollo industrial del país… No es difícil comprender que en materia de petróleo, los capitales definidos como europeos son esencialmente británicos” [1]

Esta cita de Perón viene como anillo al dedo porque en estos días el gobierno de CFK expropió el 51 % de YPF (yacimientos petrolíferos fiscales) en la parte que poseía la empresa Repsol, dejando al resto de los accionistas en posesión de sus acciones sin incomodarlos.

El periodismo, como patria locutora que se encarga diariamente de estupidizar a los pueblos planteó el tema como una cuasi guerra entre Argentina y España o como una medida stalinista de estatizar YPF.

Nada de esto es cierto. Primero, porque Repsol, como muy bien observa Antonio Mitre [2] no es, técnicamente, ni una empresa española ni mucho menos del Estado español. El 42% pertenece a BP (British Petroleum) cuando en el 2000 termina de comprar la Amoco, originaria fundadora de Repsol, el 9,5% es de la estatal mejicana Pemex. Repsol declara en España solo el 25% de sus beneficios, y solamente es ésta, la participación que puede llamarse estrictamente española.

En segundo lugar, el gobierno argentino expropia el 51% pero ni estatiza ni nacionaliza, hablando técnicamente. Pues de este 51%, el 49% pasa a manos de las diez provincias argentinas que poseen petróleo y solo el 51% restante queda en manos del Estado nacional.

Resumiendo entonces, el capital accionario de YPF queda constituido de la siguiente manera:

26% propiedad del Estado nacional

25% propiedad de diez Estados provinciales

24,5% propiedad del grupo Eskenazi

6,5% propiedad de Repsol

6% de la secular banca Lazard frères

5% de la banca Eton Park (Goldman Sachs, Mindich y Rosenberg)

5% de inversores no identificados

2% de la Bolsa de Valores de Buenos Aires (grupo Wertheim)

Vemos como el Estado nacional posee solo el 26% y nadie nos asegura que los diez Estados provinciales funcionen al unísono y de acuerdo con él.

Pero por otra parte, y esto es lo que nos llama la atención, el grupo financiero Eskenazi que posee en Argentina la constructora Petersen (contratista del Estado) y los Bancos de las provincias de Santa Fe, San Juan, Entre Ríos y Santa Cruz (la provincia de los Kirchner), es abiertamente pro sionista. Prueba de ello es que al salón principal de la Amia (la mutual israelita) le fue cambiado el nombre por el de “Gregorio Eskenazi”, el abuelo de Sebastián el último gerente de YPF y padre de Enrique, la cabeza del grupo.

Además la sociedad del grupo que controla el 24,5% de YPF tiene su domicilio en Nueva Zelanda y no en Argentina.

Si a este porcentaje sumamos el 2% del grupo Wertheim más el 6 % de la banca Lazard y el 5% de Goldman Sachs, dos bancas internacionales abierta y declaradamente sionistas, vemos que el 37,5% de YPF está controlado por el sionismo internacional.

¿Podrá el interventor por el Estado argentino Axel Kicillof, nieto de un reconocido rabino, lidiar en contra de los intereses de sus “paisanos” y a favor de los intereses de nuestro país?

Es una pregunta muy difícil de responder.

Este es uno de los motivos por los cuales la CGT sacó un comunicado avalando la expropiación de YPF pero afirmando, al mismo tiempo, “esperamos que no haya pícaros, como en la privatización, que quieran sacar provecho personal de este acto de soberanía”. Ojalá podamos recuperar el control y manejo de nuestros recursos naturales para beneficio del pueblo argentino.

Volvamos a la cita de Perón “los capitales del petróleo son esencialmente británicos”. Y esto ha sido históricamente así, al menos en el caso argentino. País que ya antes de liberarse del dominio español había caído bajo el domino británico, pues con motivo de las primeras invasiones inglesas de 1806 y aún cuando Inglaterra fue derrotada, nos dejaron de regalo a los comerciantes y prestamistas ingleses. En 1824 el gobierno de Rivadavia pidió un empréstito a los hermanos Baring y nunca más nos liberamos de “Incalaperra”, como dice el Martín Fierro.

Respecto del petróleo sabemos que fue descubierto en 1913 en la zona costera de la Patagonia y que en 1922 [3], y al negarse Gran Bretaña a vender gasolina para los aviones argentinos, el gobierno de Yrigoyen decide fundar YPF y pone al frente al general Mosconi quien, terminado su mandato es reemplazado por el general Alberto Baldrich hasta que el golpe de Estado de 1930 lo desplaza de la dirección de la empresa.

En 1958 el presidente Frondizi, contradiciéndose de lo afirmado en su libro Petróleo y política , abre las puertas de par en par a la inversión privada extranjera.

En 1963, el gobierno radical de la misma raigambre ideológica de Yrigoyen, anula los contratos petroleros. Y comienza una burocratización de YPF que llega a 50.000 empleados. Llegando a ser la única compañía petrolera del mundo que daba pérdidas.

En 1974, el gobierno de Isabel Perón nacionaliza las bocas de comercialización de petróleo.

En 1992, bajo la nefasta presidencia Menem, se privatiza la empresa y en 1999 Repsol adquiere la casi totalidad de las acciones.

En 2007, el grupo Eskenazi de estrecha vinculación con Néstor Kirchner, adquiere el 14,5% de las acciones que le vende Repsol y en 2010 compra otro 10%.

Es digno de destacar que en la historia del siglo XX, ninguna empresa petrolera del mundo se ha vendido sin una guerra mediante. Ningún Estado nacional, teniendo una empresa propia, la entregó sin haber antes ido a una guerra para defenderla.

En América del Sur, norteamericanos e ingleses desataron una guerra en 1935 entre Bolivia y Paraguay para dirimir sus cuestiones petroleras en zona del Chaco boreal. Es que habían chocado los intereses de las compañías petroleras.

Vimos cómo Inglaterra nos niega a nosotros en 1922 combustible para nuestro desarrollo aeronáutico.

Modernamente las guerras de Afganistán e Irak son guerras por el control del petróleo.

Incluso países militarmente débiles como México o Venezuela no cedieron a las infinitas presiones para privatizar sus empresas nacionales de petróleo.

El único caso es la Argentina de Menem que vendió a precio de desguace la petrolera, en esa época, estatal. Paradójicamente, en esa entrega estuvieron los Kirchner, él como gobernador de Santa Cruz y ella como diputada nacional.

La vida te da sorpresas

Sorpresas te da la vida.

Dicen que la esperanza es lo último que se pierde. Saludemos esta medida pero estemos prevenidos.

Sería de esperar que esta expropiación de YPF se enmarque en un plan nacional de manejo de los hidrocarburos. Que no quede en una medida coyuntural. Que no se limite a algo circunstancial como expropiar para expoliar. Qué los directores sean honestos y austeros. En definitiva, que esta medida heroica, por lo riesgosa, tomada por el gobierno nacional ayude a la recuperación de los valores patrios y al logro de la buena vida de los argentinos.

(*) arkegueta, eterno comenzante

buela@disenso.org

www.disenso.org

[1] Ed. Fabro, Buenos Aires, 2012, pp. 9 y 11

[2] Datos sobre Repsol, para reflexionar, en Internet, 17/4/12

[3] Una acabada y breve exposición sobre el desarrollo de YPF es la del investigador en temas económicos y geopolíticos Carlos Andrés Ortiz, que puede consultarse en Internet.

Extraído de: Viñamarina

10/02/2011

Geopolítica de América del Sur

Por Alberto Buela (*)

Cada vez que nos invitan a hablar o escribir sobre “América Latina” tenemos que hacer la salvedad respecto de esa forma espuria, universalmente extendida,  de designarnos. De modo que planteamos de entrada la cuestión del quid nominis, de cómo debemos denominarnos, cómo debemos ser nombrados y cuál es la forma más adecuada, más genuina, más específica de nombrarnos y ser nombrados.

La expresión “América Latina” nace con Chevallier el canciller de Napoleón III para intervenir militar y políticamente en Iberoamérica en nombre y defensa de la latinité.

Luego son los yanquis, más tarde la Iglesia y por último el marxismo quienes pasan a denominarnos de esa manera.

El uso ideológico del término salta a la vista por evidente, pues el Canadá francés, Guayana y Martinica nunca han sido incorporadas formando parte de “América Latina” cuando le asisten iguales o mejores razones para serlo.

Esto muestra que en el orden internacional en donde la geopolítica, las relaciones internacionales, la estratégica y la metapolítica juegan todas sus fichas no existe ni la buena voluntad ni las ideas neutras, lo que existen son relaciones de poder: de mando y obediencia, de público y privado y de amigo-enemigo. Así pues, desconfiar de las denominaciones ad hoc de las instituciones o espacios internacionales es un principio de salud metodológica de todo investigador que en este orden se precie de tal.

Hoy no se puede entender la geopolítica sin la metapolítica, esto es, la disciplina que estudia las grandes categorías de pensamiento que condicionan la acción política de los gobiernos de turno. Y por eso preferimos la denominación, para nuestro espacio geopolítico de “Iberoamérica”, pues el término designa en forma clara y precisa, la especificidad de la ecúmene cultural a la que pertenecemos los americanos hispano-luso parlantes de toda América  y porque el término Iberoamérica involucra, en forma plena y sin dudas, al Brasil.

Hoy, ya comenzando la segunda década del siglo XXI, hablar de “latinidad” es una rémora. Es un universalismo más que como el de “humanidad”, no nos dice nada. Es una categoría geopolítica que funciona como un adormecimiento de la inteligencia, pues pensar a partir de ella es una forma de no pensar.

Así, el realismo político nos obliga a limitarnos y circunscribirnos a América del Sur. En primer lugar porque México tiene firmado y en ejecución el TLC (Tratado de libre comercio) con los Estados Unidos que compromete toda su economía y sus decisiones políticas. En cuanto a América central y el Caribe, salvo la excepción de Cuba, se encuentra enfeudada en su totalidad con la política exterior norteamericana y su dependencia respecto de la potencia talasocrática es casi absoluta. De modo tal, que la única y sola posibilidad de pensar un espacio geopolíticamente verosímil es Suramérica. Y acá nos introducimos en el tema de nuestra ponencia.

Los datos objetivos que poseemos de Suramérica es que constituye un espacio geográfico continuo que abarca 17,8 millones de km2, el doble que Europa y el doble que los Estados Unidos. Tiene una población de aproximadamente 420 millones de personas, que hablan por mitades el castellano y el portugués dos lenguas entendibles, de suyo, entre sí.  Diez son las naciones que se la dividen políticamente y cuatro enclaves coloniales (las islas Malvinas y Guyana que forman parte del Commonwealth británico, Surinam de Holanda y Guayana de Francia. Todos juntos no llegan a 1,5 millón de habitantes).

El más poderoso país es Brasil con casi la mitad de los habitantes del subcontinente, que posee la octava economía del mundo con PBI (Producto bruto interno) de 1.600.000 millones de dólares en tanto que Argentina y Venezuela le siguen con 330 mil millones de dólares cada uno.

Posee el 27 % del agua dulce del mundo. Cuenta con el acuífero Guaraní y  con 50.000 km . de vías navegables internas que unen las tres cuencas hídricas: Orinoco, Amazonas y el Plata. Su proyección sobre la Antártida abarca todo el cuadrante suramericano que incluye la totalidad de la península.

Interpretación geopolítica

Suramérica constituye una isla continental rodeada por los océanos Pacífico y Antártico que posee 25.432 km . de costas. Es un espacio terráqueo de difícil acceso, que tiene al Amazonas como heartland suramericano, que abarca casi 2 millones de km2 que comparten cuatro países (Brasil, Colombia, Venezuela y Perú).

Este difícil acceso ha obligado a los Estados Unidos a rodearlo de bases militares para poder controlarlo ( Arauca, Larandia y Tres esquinas  en Colombia, Iquitos y Nanay en Perú, Mariscal Estigarribia en Paraguay y Curazao (dependencia holandesa) a 50km. de Venezuela. (1)

Como soporte teórico ideológica lanzaron la “teoría de la soberanía limitada del Amazonas” proponiendo un tulelaje internacional, tesis sostenida por la diplomacia sueca. Brasil, Venezuela, Argentina y Bolivia la rechazaron de plano.

Esta característica de impenetrabilidad del heartland suramericano marca toda su historia política desde el descubrimiento de América. Y así, todas sus grandes ciudades (Buenos Aires, Sao Paulo, Río, Valparaíso, Lima, etc.) son portuarias a diferencia de Europa que son mediterráneas. Es que el doblamiento de América del Sur se fue realizando sobre toda la costa de esta gran ínsula. Su marcha ha sido desde la periferia al centro. Centro que aún hoy, en la segunda década del siglo XXI no ha sido ocupado.

Si la tesis de Mackinder (1861-1947) “quien ocupe el heartland detenta el poder” fuera verdad, en el caso de Suramérica nadie lo posee en forma hegemónica, pues nadie tiene plenamente el manejo del Amazonas.

El caso brasilero

Es indudable que Brasil, potencia emergente mundial, tiene como Estado-nación el mayor peso económico de la región como lo denota su PBI con su octavo lugar en la economía del orbe.

Sus últimos movimientos en el orden internacional lo muestran como una futura potencia activa: a) Integra el Bric (Brasil, Rusia, India y China) grupo privilegiado de grandes espacio estaduales. (2)  b) el grupo de los cuatro junto con India, Sudáfrica y Alemania reclamando una silla permanente en el Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas. c) la Unasur (Unión de naciones del sur) junto con el resto de los países de América del Sur. d) el grupo del G20 con los Estados de mayor producción de riqueza. e) el G5 junto con México, Sudáfrica, China e India grupo de potencias emergentes. f) pacto turco-brasilero de diálogo con Irán, en reemplazo de la teoría de la demonización del gobierno iraní propuesto por USA-Israel.

Militarmente acaba de comprar el primer submarino nuclear a Francia y espera producir ocho submarinos nucleares más, a imitación del francés, en los próximos cinco años. Su presupuesto militar fue de 10.000 millones de dólares en el 2010, similar al de Colombia, contra 3.200 millones del argentino.

Es de destacar como lo han hecho notar los investigadores brasileños (Moniz Bandeira, Guimaraes et alii, que la mayor hipótesis de conflicto que se plantea el poderoso Ejercito de Brasil es con una superpotencia en terreno boscoso (vgr. El Amazonas).

La Suramérica hispana

Conforma el otro 50% de América del Sur y está compuesta por nueve naciones que alcanzan en habitantes, en fuerzas armadas y en PBI al bloque unitario brasilero.

Se destacan en primer lugar el poderío militar colombiano de tierra y chileno de mar. Se ha producido desde la asunción de Hugo Chávez un rearme (sobe todo armamento liviano) de Venezuela, fundamentalmente ruso. Fusiles automáticos para guerra de baja intensidad, aviones y helicópteros. En cambio Argentina desde la derrota de la guerra de Malvinas en 1982 ha adoptado la tesis la inexistencia de conflictos internacionales y la de diplomacia desarmada. En cuanto a Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú, Ecuador carecen de peso específico en la materia.

Chile es el único país de América del Sur que integra el selecto grupo de los veinte primeros países en el IDH (Índice de desarrollo humano) en la estadística de las Naciones Unidas.

Venezuela es uno de los mayores productores de petróleo del mundo y el principal proveedor de refinado en forma de naftas a los Estados Unidos.

En las últimas dos décadas se ha producido en Bolivia, Chile, Perú, Argentina y Ecuador el auge de la minería extractiva a cielo abierto que está produciendo, además del perjuicio económico, cambios y daños terrestres irreparables.

La relación entre los dos bloques

Desde el año 1992 se repiten anualmente las Cumbres Iberoamericanas que  realizan conjuntamente con España, Portugal los diez países suramericanos pero cuyos resultados han sido mas bien declamativos que efectivos. No se ha podido superar la teoría de la buena vecindad para poder pasar a la conformación de un grupo de poder mundial homogéneo que comparte, lengua, religión, instituciones, usos y costumbres.

En 1991 se creó el Mercosur (Mercado común del sur) cuyos socios fundadores fueron Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, a los que tiene a Bolivia y Venezuela en proceso de incorporación y a Chile, Colombia y Ecuador como países asociados.

Pero luego de veinte años el Mercosur se ha reducido a una unión aduanera que utilizan, sobre todo, las burguesías comerciales de Sao Paulo y Buenos Aires.

El otro nexo entre los dos bloques, el hispano y el lusitano, es la mencionada Unasur que entrará plenamente en vigencia en enero de 2011 y el Consejo de Defensa suramericano que entrará en vigor este años y cuya sede será Buenos Aires.

Tenemos luego el Banco del Sur, propuesta de Hugo Chávez realizada en 2004, pero nacida muerta pues su capital inicial se fijó en la irrisoria suma de 7.000 millones de dólares, cuando el banco do Brasil tiene activos por 407.000 millones de dólares y el banco Itaú de Sao Paulo por 350.000 millones de dólares.

Existe entre Argentina y Brasil un tratado que obliga a una reunión de ministros cada 45 días y una reunión de presidentes cada tres meses, pero dichas reuniones se encuentran limitadas a equilibrar los términos del intercambio comercial para que ninguna de las dos economías se encuentre perjudicada.

El caso argentino

La que fuera la segunda Armada del mundo en 1890 pasó a no existir, y la que fuera en 1910 la undécima economía del mundo retrocedió al lugar número veinte un siglo después. La estructura de las exportaciones argentinas está bastante equilibrada pues composición es: Combustibles 12%, Industria 31%, Agro 34, Primarios 23. El motor de su economía sigue siendo el agro con sus granos y carnes pero el desarrollo de su industria liviana lo está alcanzando. Lo dañino es que la minería, que no produce ningún desarrollo posterior por ser una actividad meramente extractiva, haya alcanzado en esta última década porcentajes de exportación tal altos.

El segundo aspecto donde se destaca es en el desarrollo nuclear, que es considerado dentro de los estándares mundiales como uno de los más desarrollados. La investigación en este campo se viene realizando en forma continua desde 1950. La producción de reactores  nucleares de fabricación propia (Carem) son demandados en todo el mundo: Australia, Argelia, Perú, Egipto, Irán.

La agroindustria y la producción nuclear son los dos rasgos específicos de la producción de riqueza argentina.

Existe finalmente un tercer factor positivo que puede aportar Argentina y que no está contemplado en las estadísticas económicas: el factor humano, que se destaca por su  profundidad de análisis, rapidez en la captación y ejecución. Vivaz, creador y logrero. Orgulloso de sí y de su lugar en el mundo, ignora la capitis dininutio respecto de “los otros”.

Prospectiva geopolítica de Suramérica

Afirma Hegel en su Introducción a la filosofía del derecho que el buho de Minverva (símbolo de la filosofía) sale a volar al atardecer, cuando la realidad ya se puso. Ya se escondió el sol. De modo tal que es muy difícil realizar pronósticos desde la filosofía sobre cosas humanas, no obstante lo cual y con este reparo lo vamos a intentar.

Brasil y Argentina son el eje sobre el cual debe girar toda la geopolítica de América del Sur. Esta tiene que tender a la formación de un rombo irregular que una en líneas de poder las capitales de Brasilia, Buenos Aires, Lima, Caracas, Brasilia para proteger el heartland suramericano.

El principio de la integración debe de ser: dado que Brasil tiene cinco veces una economía mayor a la Argentina , los aportes se deben de realizar en esa proporción. La integración es proporcional y no en pie de igualdad. La igualdad es, en este caso, la primera fuente de injusticias.

Brasil y Argentina tienen que crear antes que nada una moneda común (el austral) que otorgue solidez a sus economías respecto al dólar y al euro. Y al mismo tiempo crear una compañía exportadora de granos para evitar el condicionamiento del mercado de Chicago.

Deben de ir a la formación de una fuerza marítima común para el control del mar territorial y el extenso litoral atlántico. Evitar el saqueo que se está produciendo en el Atlántico sur es compartir un espacio de soberanía común. No es un punto de fricción sino un punto de unión. El pacífico sur es controlado por Chile que posee una magnífica y entrenada fuerza naval y complementado por Perú y Colombia.

La navegación de los ríos interiores, la construcción de un gran oleoducto, rutas aéreas directas intercapitales, recuperación de los trenes interiores, habilitación de los canales bioceánicos mixtos, desarrollo tecnológico complementario donde cada Estado aporta lo mejor de su desarrollo.

La construcción de un espacio geopolítico autocentrado es posible y está al alcance de la mano, lo que sucede que su construcción supone la limitación de los poderes mundiales, directos o indirectos, en la zona suramericana.

Y es acá donde surge el problema principal. Pues para crear una nueva geopolítica regional, como para hacer una tortilla, hay que romper algunos huevos. Además la geopolítica para ser tal necesita de un elemento fundamental: el arcano

El arcano entendido como secreto profundo y al mismo tiempo íntimo. Y de esto participan muy pocos. ¿Puede existir un arcano geo o metapolítico entre los Estados que conforman la América del Sur sin que sea penetrado por los servicios de inteligencia del imperialismo? Es una pregunta de difícil respuesta pues si decimos que no, esta meditación no tiene sentido y si afirmamos que sí, podemos caer en el idealismo político que siempre ha sido mal consejero.

Se impone entonces el “realismo político”: aquel que nos permite asumir con un cierto escepticismo los proyectos teóricos, pero no por eso dejarlos de pensar e intentar realizarlos.  El realismo político es el que incorpora, trabaja  y pone toda su confianza en la racionalidad estratégica para lograr los bienes y satisfacer los intereses de la comunidad o pueblo que mejor despliegue su estrategia. En este caso, esta que proponemos aquí. (3)

(*) Filósofo, o mejor arkegueta, eterno comenzante

Universidad Tecnológica Nacional – Buenos Aires – Argentina

Vicepresidente del CEES (Centro de estudios estratégicos suramericanos) de la CGT

alberto.buela@gmail.com

Casilla de correo 3198

(1000) Buenos Aires

Notas

(1) El principal especialista en geopolítica suramericana, Carlos Pereyra Mele, nos informa al respecto que “ Manta en Ecuador fue cerrada desde hace más de un año, por ello las nuevas bases de EE.UU en Colombia suman, en realidad, nueve

(2) A este grupo se sumó ahora Sudáfrica, quien junto con Brasil privilegian las relaciones Sur-Sur

(3) Dado que este artículo está escrito especialmente para publicar en Rusia, y tiene limitaciones de espacio, dejamos para otra ocasión comentar las nuevas relaciones de Rusia con América del Sur: Venezuela, Brasil, Bolivia, Ecuador y Argentina.

Extraído del sitio: Geopolítica Argentina