Archive for ‘Weil, Simone’

30/03/2016

El mundo tiene necesidad de un nuevo patriotismo

MAILER MATTIÉpor Mailer Mattié – Instituto Simone Weil/CEPRID – “El Estado es una cosa fría que no puede ser amada, pero mata y destruye todo lo que podría serlo; así obliga a amarlo, a falta de otra cosa. Tal es el suplicio moral de nuestros contemporáneos”. Simone Weil (Echar raíces, 1943)

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19/10/2015

La inspiración weileana

MAILER MATTIÉpor Mailer Mattié – Instituto Simone Weil – En el LXXII aniversario de su muerte, el 24 de agosto de 1943 en Ashford, Inglaterra. A Sara Zaida.

“La inspiración es espera. Dará frutos en la espera”. Simone Weil (El conocimiento sobrenatural, 1942)

Los problemas del mundo actual, dividido en deudores y usureros, se diferencian muy poco, en realidad, de las preocupaciones fundamentales a las que Simone Weil consagró la máxima atención del pensamiento y su devoción por la humanidad; virtudes, ambas, cuya unidad solo se expresa en la grandeza de la verdadera filosofía.

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20/02/2015

El amor al orden del mundo: saber ancestral en el pensamiento de Simone Weil

MAILER MATTIÉ

por Mailer Mattié – Instituto Simone Weil/CEPRID – “Si se quisiera emprenderlo, el camino del pensamiento moderno a la sabiduría antigua sería corto y directo”. Simone Weil (Echar raíces,1943).

“El objeto de la búsqueda no debe ser lo sobrenatural, sino este mundo. Lo sobrenatural es la luz: si hacemos de ello un objeto, lo menoscabamos”. Simone Weil (La gravedad y la gracia, 1934-1943).

La realidad sobrenatural -el orden del universo- iluminó intensamente el pensamiento de Simone Weil, especialmente a partir de 1938 cuando, a los veintinueve años, admitió –como recordó en una carta dirigida a Joë Bousquet en 1942- que, si bien Dios nunca había tenido un lugar en sus reflexiones, una rigurosa concepción cristiana había guiado su vocación: el deseo y la búsqueda de la verdad en relación con los problemas de este mundo; disposición a la que seguramente contribuyó el significado espiritual de su experiencia mística.

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21/12/2014

La percepción humana en el trabajo

MAILER MATTIÉ

por Mailer Mattié* – Promovida por las ideologías económicas que avalan el sistema de producción industrial, desde el siglo XIX la deshumanización del trabajo se ha convertido en fatídica singularidad de la civilización moderna. No obstante, la reflexión crítica -escasa y precursora- proporciona una medida real del alcance y la contundencia de la destrucción de la condición humana en el mundo contemporáneo, aportando también una aproximación al ideal de la verdadera transformación del individuo y del mundo social fundamentada en valores humanos.

Las contribuciones de Karl Polanyi y de Simone Weil brindan, en tal sentido, una perspectiva complementaria de importante significación. Polanyi, en efecto, objetó los principales argumentos utilizados para adscribir el trabajo a la esfera económica de la sociedad –tal como sucedió con la naturaleza-,

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18/08/2014

Espiritualidad y vida social: Las necesidades terrenales del cuerpo y del alma

MAILER MATTIÉ

por Mailer Mattié – Instituto Simone Weil/CEPRID – La noción de las necesidades terrenales del cuerpo y del alma remite al ensayo que Simone Weil escribió en 1943, cuando trabajaba como redactora para las autoridades de la Resistencia Francesa en Londres, al que tituló originalmente Preludio para una declaración de las obligaciones hacia el ser humano. Constituye la exposición substancial de su gran obra Echar raíces y fue publicado, después de su muerte, con el título Estudio para una declaración de las obligaciones hacia el ser humano en el libro Escritos de Londres y últimas cartas, editado por Gallimard en París en 1957.

En este trabajo, la autora plantea la subordinación a las obligaciones como fundamento de la vida social. Weil pensaba, de hecho, que los artífices de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre en 1789, se habían equivocado al optar por el derecho como algo absoluto.

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07/01/2014

Armonía de los contrarios: la solución que anhela la humanidad

MAILER MATTIÉ

por Mailer Mattié – Instituto Simone Weil/CEPRID – “Puedo decir que en toda mi vida, jamás, en ningún momento, he buscado a Dios” , Simone Weil (1942)  

En el Ñapa Pacha –el tiempo antiguo en los Andes-, Wiracocha, después de varios fracasos, creó finalmente el universo y le dio un orden. Al terminar el Unu Pachakuti –el gran diluvio, el agua que transformóel mundo-, el Creador emergió del lago Titikaka donde solo brillaba el resplandor dorado de los ojos de un puma, a los que reemplazó enseguida por el sol (inti) y por la luna (quilla). De su unión nacieron luego dos hijos, la pareja sagrada formada por Manco Capac y Mama Oclla, el primer inca y la primera colla. A continuación, Wiracocha se dirigió a Tiwanaco y allí diseñó a la nueva humanidad. Dio nombre a las mujeres y a los hombres, les enseñó las lenguas, los oficios y las artes y les transmitió costumbres justas. Pidió entonces a Manco Capac encontrar un lugar que simbolizara la sabiduría de los humanos. Cumplida la tarea, en aquel sitio se fundó Cuzco, el ombligo del mundo, la ciudad más hermosa del Tahuantinsuyo.

Wiracocha determinó, pues, que en el Alax Pacha –el espacio/tiempo de arriba- habitaran el sol, la luna y las estrellas; que en el Mankha Pacha residiera el pasado y que en el Aka Pacha –el mundo intermedio- viviera la humanidad. Un orden armónico, resultado de la complementariedad de los opuestos: lo que está arriba y lo que está abajo; lo femenino y lo masculino; el día y la noche, el verano y el invierno que se turnan.

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15/09/2013

A 70 años de la muerte de Simone Weil: La obligación de limitar el mal

MAILER MATTIÉ

Mailer Mattié* – Instituto Simone Weil/CEPRID – El 18 de julio de 1943, un mes antes de morir, Simone Weil escribió desde Londres a sus padres que se encontraban en Nueva York:

Tengo una especie de certeza interior creciente de que hay en mí un depósito de oro puro que es para transmitirlo. Pero la experiencia y la observación de mis contemporáneos me persuade cada vez más de que no hay nadie para recibirlo. Es un bloque macizo. Lo que se añade se hace bloque con el resto. A medida que crece el bloque, deviene más compacto. No puedo distribuirlo en trocitos pequeños. Para recibirlo haría falta un esfuerzo. Y un esfuerzo ¡es tan cansado!

Aquí Weil señala tres requisitos a su parecer imprescindibles para acercarse a la comprensión de su pensamiento: ese bloque compacto de oro puro. Ciertamente, es necesario un importante esfuerzo intelectual el cual, sin embargo, resultaría del todo insuficiente si no podemos acceder a la verdad sobre el mundo social en el que vivimos y si no contamos con determinadas experiencias; es decir, con determinadas referencias de aprendizaje.

¿A qué se refería en realidad Simone Weil? ¿Qué era aquello que impedía a sus contemporáneos comprender sus propuestas?

Con gran probabilidad, es posible que aludiera a dos de los rasgos que caracterizan la existencia humana en la sociedad moderna: ignorar la experiencia histórica que constituye el pasado y aceptar la distorsión del conocimiento que creemos tener sobre la realidad. El pasado, en efecto, ha sido borrado por el progreso, arrasado por el desarrollo del Estado y de la economía, destruido por la industrialización. Las ideologías y el pensamiento académico, por otra parte, han secuestrado la verdad al adscribirla a los dogmas heredados del siglo XIX.

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