Archive for ‘Speranskaja, Natella’

06/06/2015

Eurasia y Europa: diálogo de “Grandes Espacios”

NATELLA SPERANSKAYA

por Natella Speranskaja – Carl Schmitt consideraba la tierra como un todo único y buscaba su misión global. Este “todo” fue recogido por Schmitt en el concepto de Nomos. Schmitt usó la palabra griega derivada del verbo «nemein», que es idéntico al alemán “nehmen”, “tomar”. El Nomos comprende tres actos del drama: la “toma”, “la división y distribución de lo tomado”, “la explotación y el uso de lo tomado y distribuido”. Según Schmitt, el Nomos de la Tierra existió siempre. El Primer Nomos es descrito como la “tierra prometida” de los pueblos antiguos. Es el Nomos de la antigüedad y la Edad Media. Dejó de existir después de la exploración de los grandes océanos y el continente americano. Así comenzó el Segundo Nomos, el Nomos de los estados nacionales soberanos que tenían estructura eurocéntrica.

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10/06/2013

¿Revolución nacional o “primavera” turca? Natella Speranskaya entrevista a Claudio Mutti

NATELLA SPERANSKAYA CLAUDIO MUTTI

Natella Speranskaya de GRANews (Rusia) entrevista a Claudio Mutti, director de la revista Eurasia, sobre las protestas en Turquía.

Natella Speranskaya: La revolución nacional ha comenzado en Turquía. ¿Cuáles son las fuerzas que hay detrás? ¿Quién está luchando contra quién?

Claudio Mutti: Las consignas sobre “derechos humanos” y “democracia”, las actuaciones de las Femen, la solidaridad expresada por Madonna y otras estrellas hollywoodienses, la retórica antifa salpicada de “Bella Ciao” como banda sonora son los síntomas de una “revolución naranja” o de una “primavera turca”, más que de una revolución nacional. En la actualidad es imposible saber si los problemas han estallado de manera espontánea, o si realmente los agentes extranjeros han provocado los problemas, como pretende Erdogan. Pero debemos tener en cuenta que el embajador de EE.UU. Francis Ricciardone ha repetido dos veces en dos días su mensaje a favor de los manifestantes, y que John Kerry ha hecho una declaración sobre el derecho a protestar. Ciertamente, entre los manifestantes también hay militantes y activistas nacionalistas, de movimientos pro-Eurasia anti-atlantistas (como, por ejemplo, el Partido de los Trabajadores, ISCI Partisi), pero no creo que se encuentren en una posición como para dirigir una masa tan heterogénea hacia el objetivo de una revolución nacional.

Natella Speranskaya: ¿Cómo es la revolución turca en relación con la oposición geopolítica eurasiatista (Rusia, Irán, Siria) y el atlantismo (OTAN, EE.UU., UE)?

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10/06/2013

¿Revolución nacional o “primavera” turca? Natella Speranskaya entrevista a Manuel Ochsenreiter

NATELLA SPERANSKAYA MANUEL OCHSENREITER

Natella Speranskaya de GRANews (Rusia) entrevista a Manuel Ochsenreiter (director de la revista alemana ZUERST!) sobre las protestas en Turquía.

Natella Speranskaya: La revolución nacional ha comenzado en Turquía. ¿Cuáles son las fuerzas que hay detrás? ¿Quién está luchando contra quién?

Manuel Ochsenreiter: Las manifestaciones y disturbios en las ciudades turcas muestran la profunda brecha en la sociedad de ese país. Pero, ¿es realmente una “revolución nacional”? Ahora parece que todos los grupos que se oponen Erdogan y también a su partido AKP son una mezcla muy colorida de diversas ideologías. Se manifiestan los nacionalistas turcos, junto con los comunistas, vemos banderas de los sindicatos y muchos otros grupos. Pero no debemos olvidar que Erdogan y su partido nunca han tenido el apoyo de aquellas personas que toman parte en el levantamiento ahora.

Un problema: Tenemos toda la información sobre la situación en Turquía en estos momentos a través de las principales estaciones de los medios de comunicación occidentales. Los comentaristas occidentales y los políticos están celebrando la llamada “sociedad civil turca”. En Alemania, por ejemplo, casi todos los partidos políticos establecidos dieron declaraciones que apoyan a los manifestantes. En los medios de comunicación  no se encontrarán muchos nacionalistas o comunistas en las entrevistas, pero sí muchos “activistas” occidentalizados.

Natella Speranskaya: ¿Cómo es la revolución turca en relación con la oposición geopolítica eurasiatista (Rusia, Irán, Siria) y el atlantismo (OTAN, EE.UU., UE)?

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30/04/2013

La Cuarta Teoría Política y la “Otra Europa”

NATELLA SPERANSKAYA

por Natella Speranskaya* “La Cuarta Teoría Política es una construcción volitiva de la tradición basada en la destrucción de la modernidad” Alexander Dugin.

Crítica del (Neo)liberalismo desde “arriba”.

En su libro Carl Schmitt, Leo Strauss y El concepto de lo político Heinrich Meier señaló que el mundo está tratando de dejar de identificar la diferencia entre amigo o enemigo. Schmitt muestra claramente al mundo la inevitabilidad del “o bien” con el fin de intensificar la “conciencia de una situación de emergencia” y volver a despertar la capacidad que se manifiesta cuando “el enemigo se revela a sí mismo con particular claridad” [1]. De hecho, hoy podemos identificar sin lugar a dudas a nuestro enemigo. El enemigo ideológico (y ontológico) es el liberal, el partidario de la teoría política que derrotó a las dos ideologías del siglo XX, el comunismo y el fascismo/ nacionalsocialismo. Hoy nos enfrentamos con el resultado de la victoria. Al decir “nosotros” no me refiero a alguna entidad política abstracta, más bien me refiero a los representantes de la tradición geopolítica de Eurasia o de los enfoques de la geopolítica telurocrática (por lo tanto, los enemigos están determinados por su participación en la geopolítica talosocrática). Comentando la obra fundamental El concepto de lo político, Leo Strauss señala que a pesar de toda la crítica radical del liberalismo contenida en ella, Schmitt no sigue a través, ya que su crítica se desarrolla y se mantiene dentro del alcance del liberalismo.

“Su tendencia anti-liberal”, dice Strauss, “queda limitada por la ‘sistemática del pensamiento liberal’ que no ha sido superada hasta el momento, el cual -como el mismo Schmitt reconoce- a pesar de todas los errores no es sustituido por ningún otro sistema en la Europa de hoy” [2]. La crítica del liberalismo es imposible dentro del ámbito de aplicación del liberalismo; sin superar definitivamente (o mejor dicho, “colapsar”) el discurso liberal no hay sustitución posible.

Somos muy conscientes del hecho de que las tres grandes ideologías políticas del siglo pasado – el liberalismo, el comunismo y el fascismo (las teorías políticas primera, segunda y tercera, respectivamente) – son producto de la modernidad. Un cambio de paradigma a la posmodernidad implica necesariamente el nacimiento de una teoría política que esté fuera del alcance de los últimas tres teorías (además, teniendo en cuenta las metamorfosis políticas del liberalismo, que pueden reducirse a una sola definición – “neoliberalismo” – la necesidad de una alternativa bien cimentada se vuelve esencial). Sólo después de conseguir liberarse de la esclavitud de la doctrina liberal, es posible proceder a su crítica total.

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04/02/2013

La Cuarta Teoría Política. Natella Speranskaya entrevista a Claudio Mutti

CLAUDIO MUTTI

por Natella Speranskaja – 1. – ¿Como descubriste la Cuarta Teoría Política? ¿Y cómo evalúas sus posibilidades de  transformarse en una ideología importante del siglo XXI?

Habiendo puesto una atención constante a a la actividad desarrollada por Alexander Dugin en los últimos veinte años, considero que el intento de Dugin de elaborar una Cuarta Teoría Política es la meta natural de su pensamiento. En lo que respecta a sus  posibilidades de llegar a imponerla, recordaría la afirmación de Maquiavelo:: “Todos los profetas armados ganaron, los desarmados fueron a la ruina” (El Príncipe, VI, 5).

2. – Leo Strauss cuando comenta el trabajo fundamental de Carl Schmitt, “El Concepto de lo Político” nota que a pesar de todas las criticas radicales al liberalismo que están incorporadas en él, Schmitt no las sigue hasta donde lo lleven, ya que su crítica se mantiene dentro del campo del liberalismo. “Sus tendencias anti-liberales– dice Strauss –se mantienen atadas  por la “sistemática del pensamiento liberal” que no ha sido superada aún, que – según el mismo Schmitt admite – “a pesar de todas las fallas no puede ser sustituida por ningún otro sistema en la Europa de hoy. ¿Qué identificarías como una solución al problema de superar el discurso liberal? ¿Considerarías que la Cuarta Teoría Política de Alexander Dugin es esa solución? La teoría que está mas allá de las tres ideologías mas importantes del siglo XX – Liberalismo, Comunismo y Fascismo, y que está en contra de la doctrina  Liberal?

La crítica de Leo Strauss muestra que el pensamiento revolucionario conservador, que llegó a su pico más alto a través de Carl Schmitt, debe ser actualizado para las circunstancias políticas presentes. Por lo tanto la Cuarta Teoría Política es un preciado intento de elaborar una doctrina antiliberal que,  después de la derrota de los enemigos de “la sociedad abierta” que ocurrió en el s. XX, puede eficazmente oponerse al individualismo, al culto al mercado, “los derechos humanos”, y el unipolarismo.

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17/04/2012

Teoría de un mundo multipolar

Natella Speranskaja ha entrevistado al director de Eurasia. Revista de Estudios Geopolíticos, Claudio Mutti, sobre el tema: “Teoría de un mundo multipolar”, a la cual está dedicada la conferencia internacional que el Movimiento Eurasiatico ha organizado en la Universidad Estatal de Moscú los días el 25-26 de abril de 2012. Reproducimos a continuación las preguntas y respuestas.

P.- ¿Cuál es su punto de vista acerca del actual orden mundial y el sistema internacional? ¿Cree “justo” el presente orden mundial? Sí es si, ¿Por qué? Sí es no, ¿Cómo piensa que pudiera ser cambiado? ¿Ya está cambiando?

R.- Sí, reconociéndonos herederos de los griegos, aceptamos la concepción aristotélica según la cual el Orden es aquella disposición armónica (táxis) que, junto con el mundo, tiene su principio en el Intelecto Universal (noûs), entonces estamos obligados a constatar que el actual sistema internacional no es un orden, y tanto menos justo. No es un Orden, porque no se fundamenta sobre el noûs, sino en la epithymía, sobre aquel deseo desmedido que se ha manifestado históricamente en la plutocracia usurocrática y en el imperialismo, y que hoy es representada en sumo grado por los Estados Unidos de América. No es justo, porque Justicia significa dar a cada uno lo suyo, suum cuique tribuere, mientras en el actual sistema internacional no sólo no se entrega a los pueblos lo que les corresponde, sino que hasta se les despoja de su tierra y agua, como ocurre, por ejemplo, en Palestina ocupada por los sionistas. El sistema unipolar se configura por lo tanto como una forma de tiranía mundial. Pero esta tiranía está empezando a vacilar, porque el delinearse de otras potencias continentales preanuncia el paso del mundo a un ordenamiento menos injusto que el actual.

P.- ¿Cuál es su opinión acerca de la teoría de la hegemonía estadounidense, es decir, del unipolarismo? ¿Cómo la globalización se vincula a esto? ¿Es bueno o malo para la población del planeta? ¿Cuál es, según Usted, el aspecto principal de este dominio hegemónico? ¿El militar? ¿El cultural? ¿El económico? ¿Algún otro factor o alguna otra combinación de factores?

R.- Es evidente que el proyecto estadounidense de hegemonía unipolar se rige sobre una combinación de factores de variada naturaleza. Ciertamente, hay el factor militar, que consiste en el control global ejercido por medio de una red de bases militar desplazadas en puntos estratégicos. Existe el factor económico, por el cual el trabajo y las riquezas de los pueblos son expropiadas a través de los mecanismos usurocráticos instalados en los EE.UU. Existe el factor cultural: una auténtica colonización del imaginario, del pensamiento y de la vida cotidiana que no se expresa solamente sobre el plano de los símbolos, del arte, de la música, del espectáculo, de la gastronomía, de las diversiones sino, sobre todo, en la heideggeriana “casa del Ser”, o bien sobre el plano lingüístico, tanto es verdad que, aun cuando no estamos obligados a comunicarnos en inglés, introducimos en nuestro discurso préstamos y calcos de origen inglés. Pero también hay un potente factor de tipo “religioso”: un mesianismo secularizado fundado sobre una presunta investidura divina de tipo veterotestamentaria, una verdadera y propia inversión paródica, en la que mis amigos rusos sin dificultad detectarán la marca característica del Anticristo.

P.- ¿Cuáles países, grupos de países o fuerzas sociales y políticas podrían estar en capacidad de desafiar la hegemonía norteamericana? ¿Y cómo?

R.- La hegemonía estadounidense puede ser desafiada solamente de una potencia o de un bloque de potencias en posesión de aquellos mismos requisitos que han permitido a los EE.UU. escalar al poder mundial: dimensiones continentales, fuerza demográfica, desarrollo tecnológico e industrial, armamento atómico, prestigio cultural, sistema político fuerte, voluntad de potencia. Por tanto sólo la unión Eurasiatica y China pueden constituir el punto de apoyo de un bloque continental capaz de expulsar a los Estados Unidos de nuestro hemisferio.

P.- ¿Qué piensa de la idea de globalismo y gobierno global? ¿Es posible? ¿Es deseable?

R.- Hace siglo y medio, Ernst Jünger planteó el advenimiento del Weltstaat (Estado Mundial) como coronamiento final de la globalización, como inevitable resultado político de la acción ejercida por fuerzas de alcance mundial, como la técnica y la economía. Pero Jünger, por cuanto reconoce que la especificidad humana consiste en la libertad del querer, considera al hombre como “hijo de la tierra” y por lo tanto lo ve implicado en un proceso cósmico determinado por fuerzas contraventoras del espacio de la libertad humana. A esto se podría objetar fácilmente recurriendo a los términos de la doctrina taoísta, según el cual el ”Hombre Verdadero” es por excelencia “Hijo del Cielo y de la Tierra”, así que su voluntad, cooperando conscientemente con el Cielo, puede hacer de contrapeso al destino terrestre y neutralizarlo.

P.- ¿Es posible un orden mundial multipolar? ¿En la época actual, a qué podría parecerse? ¿Un orden mundial multipolar sería preferible a un orden mundial unipolar o bipolar? ¿Por qué?

R.- Sin ninguna duda el orden multipolar es preferible al monopolarismo y al bipolarismo, porque garantiza mayor equidad en la distribución de la potencia geopolítica. ¿A qué podría parecerse? Incluso siendo consciente del hecho que omnis comparatio claudicat (toda comparación falla), todavía pienso al multipolarismo como una proyección sobre la escala eurasiática tal como el diseño del Zar Alejandro I: un tipo de Santa Alianza que reemplace a los viejos imperios europeos por los polos emergentes en el Continente. La unidad continental indiolatina completaría el panorama del mundo multipolar, en el que Estados Unidos de América, en la hipótesis más favorable para ellos, volvería a ser exclusivamente una entidad política norteamericana.

P.- ¿Qué cosa define un “polo” en la teoría de las relaciones internacionales? ¿Como pone Usted en correlación el concepto de “polo” con otros conceptos estructurales del análisis de las relaciones internacionales, tales como: “Estado soberano”, “Imperio”, “Civilización”? ¿La soberanía, en cuanto concepto, es puesta en tela de juicio por la globalización y la posibilidad de gobierno mundial? ¿Es válida la “teoría de la civilización” como instrumento conceptual en el estudio de las relaciones internacionales?

R.- Geopoliticamente entendido, un “polo” es un Estado soberano del cual parten líneas de fuerza capaces de atraer y de agregar los territorios contiguos. En otras palabras, un “polo” es un centro catalizador que realiza la integración de un área geopolítica en la cual prevalecen comunes elementos de civilización. En cuanto al concepto de “Imperio”, éste es actualmente malentendido completamente, tanto es verdad, que muchos, confundiendo la realidad con su siniestra caricatura, hablan hasta de ¡”impero americano”! Para hablar específicamente y correctamente de Imperio, es necesario, como mínimo, que sea una construcción política de grandes dimensiones territoriales, cuyo principio constitutivo no sea nacional y dentro de la cual convivan muchos pueblos, naciones y comunidades religiosas. A tal propósito se puede prometer la fórmula romana: fecisti patriam diversis gentibus unam (con pueblos distintos hiciste una sola patria).

P.- ¿Cómo percibe el papel de su país en un posible sistema multipolar?

R.- Siendo ocupada militarmente por los EE.UU. y por tanto obligada a desarrollar el papel de portaaviones americano en el Mar Mediterráneo, Italia hoy no es libre para desarrollar aquella función natural que su misma posición geográfica le determina, en dirección del Norte de Africa y del área balcánico-danubiana. Por tanto sólo la desarticulación del sistema occidental y el consiguiente pasaje del mundo a un ordenamiento multipolar podrá permitir a Italia, integrada en una Europa unida y soberana, valorizar su propio potencial geopolítico.

P.- ¿Cuáles tendencias del desarrollo del mundo moderno cree positivas y cuáles negativas? ¿Según Usted, qué se podría hacer para mejorar las negativas y reforzar las positivas?

R.- Las más graves enfermedades del espíritu contemporáneo son aquéllas representadas, en sumo grado, por la civilización occidental: individualismo, racionalismo, materialismo, hedonismo. Todas estas tendencias son atribuibles a una única raíz: la negación del Principio metafísico y por lo tanto de una finalidad última que oriente el curso de la vida. Las medicinas aptas para la cura de estas enfermedades “occidentales” pueden ser provistas por las doctrinas espirituales, que son patrimonio tradicional del continente eurasiático.

P.- ¿Existe, concretamente, la amenaza de una Tercera Guerra Mundial?

R.- Ciertamente existe. La guerra contra Irán ya empezó con el ataque terrorista a Siria, se integra al proyecto estratégico estadounidense de recuperar el control del “territorio costero”, control fundamental para encerrar a Rusia e impedir que la “Tierra central” se convierta en el centro del poder mundial. Desearía equivocarme, pero me inclino a pensar que la crisis económica induzca a los EE.UU. a recurrir a la fuerza militar, acelerando los tiempos del choque.

(Traducción: Francisco de la Torre)

Extraído de: Eurasia. Rivista di studi geopolitici