Archive for ‘Proyecto M20’

18/08/2012

La jugada de Occidente para acaparar la revolución contra Al Assad y manejar la «transición» siria: la herramienta de «Al Qaeda».

Otra vez la «Alianza Atlántica» y «Al Qaeda» en el mismo fregado:

Cualquier persona, espectador u oyente medianamente «enterado» de la re­belión o guerra civil desatada en Siria conoce que el Consejo Nacional Sirio no es el úni­co grupo opositor que combate a Basher Al Assad. Pues, para em­pezar, mientras los medios occidentales de difusión de masas, en la práctica, sólo citan a los por­tavoces del Consejo Nacional Sirio (CNS) como represen­tan­tes de los enemigos del régimen de Al Assad (o al Observatorio Sirio de Derechos Humanos para emitir no­ticias desfavorables al régimen), al mismo tiempo la administración Obama y los pro­pios medios vienen «ad­virtiendo» de la presencia de «grupos relacionados con Al Qaeda» entre las filas de los opositores al régimen.

Es cierto que en Siria, en medio del levantamiento contra Al Assad, han venido registrándose atentados contra templos cristianos y santuarios islá­micos (estig­matizados por los puritanos neosalafistas como chiítas -aunque también sirvan como referencia para muchos sunníes), ataques que han ser­vido al régimen para criminalizar como «sectaria» y «terrorista de Al Qaeda» a toda la oposición ar­mada que lo combate. La propaganda del po­der impe­rante en Siria utiliza el mismo pseudosilogismo globalizador que utilizaba Ben Alí, Mubaraq o Gadafi para condenar al conjunto de la oposición: «Al Qaeda está contra mí: luego todos los que están con­tra mí son socios de Al Qaeda».

Es decir, el mismo pseudosilogismo que ha venido lanzando la OTAN cada vez que ha estimado conveniente.

Pero si la propaganda atlantista no ha dejado nunca de emplear esta mis­ma cri­mi­nalización por «asociación enemiga simple»… ¿Acaso estas «adver­ten­cias» de la ad­ministración Obama y los medios de difusión occidentales supo­nen un súbito -y asombro­so- reconocimiento por parte de los propios gobier­nos de EEUU, Gran Bre­taña, Francia y España? ¿Acaso están admi­tiendo que, en esta guerra civil, vuelve la OTAN a ser aliada de Al Qaeda como lo fue en el pasado?

Claro que no.

Ya que, en primer lugar, esto nos lo lanzan como un «aviso» y no llega al nivel de alar­ma histérica empleada otras veces (la última, sin ir más lejos, para justi­ficar el apoyo a la invasión prevista de Mali del Norte: el «Nuevo Afganis­tán» según lo lla­ma el ministro García Margallo).

En segundo lugar, porque, en todo momento, los medios occidentales se re­fieren al Consejo Nacional Sirio y a las acciones del Ejército Libre Sirio como entes muy distintos de los elementos de Al Qae­da. Cuando se avisa de acti­vistas (reales o supuestos) de Al Qaeda, se les representa, poco me­nos, que como «infiltra­dos ex­traños» en las filas de la oposición, a la que -esta vez sí, y a diferencia de otras oca­siones- los gobiernos y «mass media» del «Primer Mundo» conceden generosa­mente el dere­cho a ser plural y la consideración de no ser condenada en bloque por culpa de las acciones y propósitos decla­rados de una de sus partes.

Y en tercer lugar porque la propaganda, cuando se dirige con cierto pre­do­minio hacia un sector, puede utilizar un rasero y el contrario según con­ven­ga, aprove­chando la incoherencia, la desmemoria, los prejuicios o el in­terés de sus recepto­res. Lo hemos visto con las de­nuncias de corrupción o despil­farro: lo que ayer, o allá, servía para atacar al adver­sario (por ejemplo, cons­truir un aeropuerto inútil en Ciudad Real) exactamente lo mismo, hoy, o aquí, no sirve para atacar a los suyos (construir otro aeropuerto igual o aún más inútil, pero en Castellón).

Es lo que tiene el famoso «doble rasero», mucho más escandaloso en la es­fera in­ternacional. Lo que ayer servía a la OTAN (cri­minalizar a las resis­ten­cias de Pales­tina, Afganistán, Iraq o Somalia por el sim­ple hecho de haber­se sumado Al Qaeda al bando anti-ocupante), hoy, justamente la mis­ma situa­ción no sirve para cri­minalizar a la OTAN, condenar la rebelión siria (o ayer la libia) apo­yada por EEUU, Gran Breta­ña, Fran­cia, Arabia Sau­dita o Qatar, o señalar al grupo de «Amigos de Siria» como «pa­tro­cina­dores de terro­ristas».

Qué posición tomar:

Ahora bien, desde el M-20 preguntamos a todos los anti-imperialistas, an­tisionis­tas y anti-sectarios de España o del extranjero:

¿Denunciar el doble rasero de Occidente con respecto a Siria y rechazar un pro­bable ataque otánico sobre su territorio (que es la «segunda posición», la que pide el Consejo Nacional Sirio y quiere Hilary Clinton) es sufi­ciente para considerar al régimen de Al As­sad como paladín de la soberanía y dig­nidad nacional, e incluso pre­sentar­lo como una referencia anti-imperia­lista?

¿Comprobar que, en efecto, Al Qaeda u otros elementos neosalafistas ac­túan en el mismo bando contrario al régimen que la oposición apoyada por la OTAN y las monarquías del Golfo, es motivo para alinearnos con Al Assad?

¿Hacernos eco de la comisión de ataques sectarios en Siria en medio del levanta­miento contra el régimen, admite que pongamos tales atentados en el mismo «sa­co» que las acciones armadas contra las instituciones del ré­gimen?

Porque si así hiciéramos (tomar la «primera posición»: apoyar al régi­men de Al As­sad) caeríamos en la misma dialéctica tramposa utilizada profusa­men­te por sionistas, im­perialistas y otros despotismos árabes para con­denar la re­sistencia palestina, la insurgencia iraquí o las oposiciones inter­nas: como Al Qaeda clama contra los sionistas… «Hamás e Hizbul’lah se alinean junto a Al Qaeda»; como Al Qaeda tam­bién operaba contra los yanquis en Iraq… «la in­surgencia iraquí y Al Qaeda forman el mismo ban­do»; como Al Qaeda se posi­cionaba contra las tiranías árabes… «An Nahda en Túnez, los Hermanos Mu­sulmanes en Egipto o la oposición a Saleh en Yemen son cómplices de Al Qae­da». La misma amalgama estigmatizadora -otra vez sin ir más lejos- que utiliza parte de la clase política española o los medios más afectos al régi­men alum­brado en la «Transi­ción» (y, cómo no, elementos de la extrema de­recha) para estig­mati­zar y con­vertir en extremistas y delincuen­tes a los espa­ñoles que vienen clamando desde el 15 de mayo del 2011 su indignación o su re­chazo al régimen que nos ha lleva­do al pre­cipicio para mayor benefi­cio de la cleptocracia imperante.

A poco que nos fijemos, no es difícil ver la jugada de las potencias occiden­tales en la re­volución protagonizada genuinamente por miles de sirios. Los occi­dentales nos pin­tan un pa­norama donde sólo existen dos grupos de oposi­ción: los «buenos» (el Consejo Nacional Sirio y el Ejército Libre) y los «ma­los» (Al Qaeda).

Con esta premisa, cualquier grupo que combata al régimen de Al Assad pero al mismo tiempo no se pliegue a las pautas marcadas por los imperia­listas occiden­tales, será puesto bajo sospecha y descalificado como «relacionado con Al Qaeda» o -una variante de lo mis­mo- «perseguidor de cristianos».

Por lo tanto, consideramos que la insistencia de no pocos antisionistas y anti-im­perialistas que -con la mejor intención del mundo, podemos supo­ner- han tomado partido adverso ha­cia la rebelión que trata de derribar a Al As­sad, y tienden a acusar, en bloque, a los re­bel­des sirios de neosalafistas o de persecución religiosa (sobre los cristianos, principal­mente, pues perseguir chiítas o ala­witas es mucho más tolerable para las masas occiden­tales), la insisten­cia -decimos- en denunciar la presencia de elementos de Al Qae­da, «islamistas» -no importa de qué clase e ideario- y enemigos de la Fe que ma­tan cristia­nos y des­truyen igle­sias… de ninguna forma -decimos- perjudica las posiciones de im­perialistas o sio­nistas, ni desa­credi­ta, en lo más mínimo, a EEUU o al Ente sionista, sino todo lo contrario.

La «primera vía» de los pro-Al Assad y la verdadera «segunda vía» de Occidente

Parece claro, pues, que Occidente patrocina a sus propios «opositores»: a los portavoces del CNS que citan sus medios, y que éstos (los «opositores ami­gos» o «demócratas») son muy diferentes a los matarifes de Al Qae­da (los «opo­sito­res radicales» o «locos»), que hacen «su propia guerra» y «aprove­chan la revuelta» para imponer sus siniestros planes de odio a la Libertad, a la Iglesia y al Capital (todo junto y revuelto, como gusta a Intereconomía).

Es decir, a diferencia de la propaganda occidental sobre Afganistán o Iraq, en la que cual­quier grupo de insurgencia era, mecánica­mente, liga­do con Al Qaeda u otros grupos secta­rios (sun­níes o chiitas), de forma que combatir la insur­gencia afgana o la de Iraq era sinó­nimo de «lucha contra los terroristas» o de «freno al sectarismo», en esta ocasión, pa­ra go­biernos y me­dios occiden­tales, la presencia de Al Qaeda u otros sectarios en las filas de la insurgencia siria no sería sinónimo de lo mismo, ya que su propaganda nos pinta ahora, enfrentados al mismo enemigo, a dos frentes con propósitos muy dis­tintos aunque aliados coyuntural­mente en una guerra.

Podemos comprender la «primera vía», postura generalizada en varios go­biernos his­pa­no­americanos y en no pocos antisio­nistas y anti-im­pe­ria­listas: la de apoyar a Al Assad como reacción mecánica no sólo ante la hostili­dad ma­nifiesta de los belicistas occidentales (hos­tilidad que incluye, cómo no, patrañas y ocultaciones propagandísticas) sino debido asi­mismo a otros dos motivos nada despreciables: en primer lugar, porque el régimen cuenta tam­bién como enemigos a los terroristas y sectarios que Occidente, pre­tendida­mente, ha venido comba­tiendo y por los cuales ha justificado agresiones, in­vasiones y ocupaciones; y en segundo lugar, porque el régi­men sirio ha sido un aliado de la República de Irán y ha cana­lizado a través suyo la ayuda ne­cesaria para mantener las resistencias libanesa (Hiz­bul’lah) y palestina (Ha­mas) ante el ocupante sionista. Pero precisamente porque la com­prende­mos no podemos aceptarla por reduccionista, por injusta, por miope y, sobre todo, por contra­producente.

Rechazamos la «primera vía» no sólo porque nos mete en un callejón sin sa­li­da, porque nos atrapa en un abrazo imbécil con un régimen opresor de su pro­pio pue­blo, intrínsecamente criminal y corrupto, contra el que se ha le­van­tado legítima­mente buena parte de la nación siria, sino porque es clara­mente in­coherente para quienes apostamos por la soberanía, li­bertad, justi­cia y dig­nidad de los pueblos.

Pero no sólo por eso: es que, además, el discurso preferido lan­zado por quie­nes pre­tenden «atacar» o «minar» la postura de las potencias atlan­tis­tas -ha­blar sólo de los ataques secta­rios y quedarse simplemente en que «los impe­rialistas occidentales son alia­dos de Al Qaeda por atacar al mismo ene­migo»- no sólo no lastima sino que, in­cluso, favorece la agenda in­terven­cionista de Occidente: preci­sa­mente pa­ra impedir que la revolución siria caiga en manos de los «radicales», sectarios o terroristas de Al Qaeda, habrá que aumentar la inter­vención y controlar abierta­mente, desde Wa­shing­ton, Londres y París, la revolución siria.

En resumen: entre más se insista, sin discriminar, en que tenemos grupos y figu­ras rebel­des que persiguen a los cristianos sirios o que están relacio­nados con Al Qaeda, más se es­tará fa­vo­reciendo la jugada de los imperialistas en im­poner su agenda de control de la revo­lución siria, y que el público vea a sus agen­tes del Consejo Nacional Si­rio como los únicos capaces de impedir que la Siria posterior a Basher Al Assad «caiga en manos de los radica­les». Ni si­quiera la acusación de la presencia de los «locos» de Al Qaeda en la rebelión siria supone el más mínimo alivio para la causa de Al Assad, más bien al con­trario: porque la misma resistencia de Al Assad a caer se percibe en Occi­den­te como una prolongación de una situación de «río revuel­to» donde los «pesca­dores» de Al Qaeda saquen ganancias.

Dónde quedan las necesidades estratégicas de la resistencia

Entendemos que Hizbul’lah y la República de Irán no puedan darle la es­pal­da a un aliado. La política internacional exige mantener unos compro­misos adquiridos y cuidar acuerdos es­tratégicos. Hizbul’lah e Irán son agentes se­rios y leales, y era lógico y natural haber apli­cado con los Al Assad la vieja ley del «enemigo de tu ene­migo es tu ami­go» -cuando se tiene al­go de con­sistencia, claro-. Nos ha­lla­mos en una partida a vida o muerte (millones de es­pañoles han empe­zado a comprobarlo en su vida diaria) y no pocas veces en cualquier lu­cha, por muy honesta que sea, se ha de bailar con la más fea. Pero ¿Acaso tenemos los di­sidentes españoles algún compro­miso con Al As­sad?

El derrumbe de este régimen abre las puertas a varias posibilidades. No nos vale la con­signa cobarde y necia de «más vale malo conocido que bueno por conocer», que sólo nos lle­va al descrédito y al derrotismo instalado en unos y otros. En Siria se ha abierto el cam­po, donde -es cierto- se espera que segui­rán actuando fuerzas nefastas como las pro-occi­­den­tales o las sectarias neo­sa­lafistas (de nuevo en «el mismo bando»), pero también muchos re­vo­lucio­na­rios sirios orgullosos por haber derribado un régimen opresor, y éstos son el mejor aval, pues no estarán dispuestos a permitir que su nación caiga en ma­nos secta­rias o pro-occidentales. Las resistencias libanesa y palestina en­con­trarán a sirios más afines en las filas de la revolución que en la represión. El apoyo presta­do por el régimen sirio no era más que una inercia diplomática estratégica, sin ánimo ni convicción, y con fe­cha de caducidad.

Contra el apoyo a la represión o a la intervención occidental: tercera vía
Frente a la tenaza de la «iraquización» o la sumisión a Occidente: tercera vía.

Entendemos que Occidente vuelve a utilizar la presencia de Al Qaeda y los aten­tados sec­tarios para justificar su intervencionismo. Aunque en el caso sirio la he­rramienta de Al Qaeda está siendo utilizada al revés de lo hecho anterior­mente en Afganis­tán o Iraq: si la propaganda atlantista ha ligado las insurgencias afgana e ira­quí con Al Qaeda para justificar su guerra contra tales insurgencias, ahora «advier­te» (y los apologistas de Al Assad le hacen la tarea gratis) de la presencia de sec­tarios y te­rroristas neosalafistas en la opo­sición para así «ayudar» a la propia in­surgencia a im­pedir que los «malos» ganen más terreno y tomen el mando.

No son pocas las personas convencidas de las maniobras de los servicios nortea­mericanos y sionistas para atizar las guerras interétnicas (curdo-árabe) y sectarias (sunní-chiíta) en Iraq para poder mantener la ocupación de este país. Con ello no só­lo lograban justificar la ocupación -«estos iraquíes se ma­tan en­tre ellos y no pode­mos dejarles solos»- sino consi­guieron romper la de­seada unidad de la resistencia frente al ocupante (la insurgencia se nu­tría por muchos sun­níes y asi­mismo por muchos chiítas -como tampoco fue­ron pocos los curdos-). De esta forma la nación ira­quí se vio atrapada en la tena­za del terrorismo sectario o la sumi­sión a Occi­dente (la última semana de julio ha sido escenario de la ola más san­grienta de atentados en dos años: más de cien víctimas mortales). No dudamos que Al Qae­da contribu­ye, de nuevo, como hizo en Iraq, a dividir y desviar las ener­gías de la rebe­lión. Pe­ro si muchos anti-imperialistas pudieron superar la falsa ecuación pro­pagandís­tica de Occi­dente -«Insurgencia = Al Qaeda»- contrarrestándola con la idea de que Al Qaeda, en ver­dad, estaba perjudicando la unidad de la resis­tencia y favoreciendo así a los EEUU ¿Por qué no superar también ahora la misma amalgama? ¿Por qué no insistir en la misma idea de que la actividad de Al Qae­da sólo sirve para justificar un mayor control de Occidente, ahora no contra la rebelión, sino junto a la rebelión?

Nuestra posición es la tercera: con los sirios oprimidos que luchan contra sus opre­so­res internos, al tiempo que denunciamos la «segunda vía» de Occi­dente y las monar­quías del Golfo: intervenir en Siria para controlar la revolu­ción en curso, y para eso requieren la exis­tencia de los «radicales», con obje­to de chantajear a los sirios que no acepten tutelas exte­riores y justificar una imposi­ción de sus «moderados» en una Siria que rompa con Irán, con la resistencia libanesa y palestina, y pase a alinearse con Occi­dente y las mo­narquías del Golfo.

No insistiremos más en los ataques de los grupos sectarios. Otros ya lo ha­cen, y, por lo general, no suelen hacerse eco de las maniobras propia­mente occidentales, como si lo úni­co que encontrasen achacable a los go­biernos y medios de difusión de Occidente fueran sus alianzas coyunturales con los puritanos neosalafistas. Algo similar a aquellas propagandas para­lelas de las fuerzas anticomunistas y antifas­cis­tas del siglo XX que, supuesta­mente, se re­clamaban también como «anticapita­listas» o «antiimperialistas», pero don­de, en definitiva, lo único que encontraban repro­chable en las po­tencias capi­ta­listas burguesas eran sus con­nivencias o entendi­mientos -reales o su­pues­tos- con países o figuras comu­nis­tas o fascistas. Nosotros tenemos claro quién es el mayor enemigo.

Destacamos a continuación la plantilla de agentes políticos sirios más im­portan­tes desti­nados a «promover la democracia» (la que le interesa a Occi­dente, por supuesto, ya que es la «única democracia real») y evitar que sa­quen provecho en Siria los «islamistas» o Al Qae­da (pues en Occidente se si­gue sin distinguir no ya churras de merinas, sino hipopótamos de coco­drilos por el simple hecho de bañarse en el río: todos los islamismos vienen a ser lo mismo, como para la mentali­dad de la derecha más antisocialista todo lo que no sea capi­talismo y estafa financiera es, más o menos, comunismo).

Éste es el papel que nos corresponde a quienes no queremos una Siria en manos de las po­tencias atlantistas: en primer lugar, no contribuir a una «ca­za de radica­les» o de «islamis­tas» de cualquier signo, que lo único que con­si­gue es desacredi­tar, poner bajo sospe­cha o criminalizar a todos los gru­pos de oposición siria no cipayos de Occiden­te; y en se­gundo lugar, de­nun­ciar a la «oposición moderada» patrocinada por Washington, Londres o París.

– Bassma Codmani

La más importante portavoz del CNS, una siriofrancesa (aunque a veces ha aparecido ni como siria ni como francesa) residente en París. Codmani es miembro del comité ejecutivo y jefa de asuntos exteriores del Consejo Nacional Sirio. «Ningún diálogo con el régimen gobernante es posible. Solo podemos discutir cómo proceder hacia un sistema político diferente», ha declarado. Es la que viene solicitando una intervención internacional, es decir, de la OTAN y la Liga Árabe.

En 2005, Codmani trabajaba para la Fundación Ford. En septiembre de ese año, Codmani fue nombrada directora ejecutiva de la Iniciativa de Reforma Árabe (IRA), un programa del famoso «lobby» estadounidense «Consejo de Relaciones Exteriores». Esta «Iniciativa» ha sido financiada también por el Centro por la Reforma Europea (CER), y ha sido supervisada por Lord Kerr, presidente adjunto de Royal Dutch Shell y ex jefe del servicio diplomático y consejero «senior» del Chatham House (laboratorio de ideas que incluye los más destacados cerebros del «establishment» diplomático británico). A cargo de la dirección cotidiana del CER ha estado otro británico, Charles Grant, ex editor de defensa del Economist, y actualmente miembro del «Consejo Europeo de Relaciones Exteriores», un laboratorio de ideas europeo -indisimuladamente homólogo del usaco Consejo de Relaciones Exteriores»- repleto de diplomáticos, industriales, profesores, ex primeros ministros y ex-ministros. En su lista de miembros se encuentra el nombre de: «Bassma Codmani (Francia/Siria) – Directora Ejecutiva. Iniciativa de Reforma Árabe». Así pues, la jefa de asuntos exteriores del Consejo Nacional Sirio ha sido seleccionada por un importante brazo del «establishment» occidental de la banca y los servicios de «inteligencia» para dirigir un proyecto sobre Medio Oriente.

Pero no sólo tiene una relación estrecha (como que la señora depende de ellos) de británicos y norteamericanos. Codmani tiene la posición de directora de investigación en la Académie Diplomatique Internationale. La Académie es dirigida por Jean-Claude Cousseran, ex jefe del DGSE – el servicio de inteligencia exterior de Francia. Los franceses no podían faltar en el reparto del control de su antigua colonia.

– Radwan Ziadeh

Otro representante frecuentemente citado es el «segundo jefe» de asuntos exteriores del Consejo Nacional Sirio. Este señor es asociado «senior» del USIP (Instituto de Paz de Estados Unidos), un laboratorio de ideas de Washington financiado por el gobierno federal. El Consejo de Directores del USIP está repleto de ex miembros del departamento de defensa y del Consejo Nacional de Seguridad (su presidente es Richard Solomon, ex consejero de Kissinger en el Consejo Nacional de Seguridad).

En febrero de este año, Ziadeh se sumó a un grupo de halcones de Washington para firmar una carta que llama a Obama a intervenir en Siria; los otros firmantes incluyen a James Woolsey (ex jefe de la CIA), Karl Rove (operador de Bush hijo), Clifford May («Comité sobre el Peligro Actual») y Elizabeth Cheney, ex jefa del Grupo de Operaciones Irán-Siria del Pentágono.

Las conexiones de Ziadeh llegan a Londres. En 2009 fue un asociado visitante en Chatham House y en junio del año pasado apareció en el panel de uno de sus eventos –“Visualizando el futuro político de Siria”– compartiendo una plataforma con otros dos miembros del Consejo Nacional Sirio que señalamos a continuación (Osama Monayed y Nayib Gadbian). En 2008 Ziadeh participó en una reunión de personalidades de la oposición siria en un edificio gubernamental de Washington: una conferencia llamada “Siria en transición”. La reunión fue co-auspiciada por dos organizaciones: una norteamericana (llamada Consejo Democracia) y otra radicada en Gran Bretaña (Movimiento por la Justicia y el Desarrollo -MJD-). Fue un gran día para el MJD: su presidente, Anas Al Abdeh, había viajado a Washington desde Gran Bretaña para el evento, junto con su director de relaciones públicas. Lo que sigue es de la web del MJD: «La conferencia presenció una participación excepcional ya que la sala asignada estaba repleta de invitados del Congreso y del Senado, representantes de centros de estudios, periodistas y expatriados sirios en EE.UU.». Ese evento comenzó con un discurso de James Prince, jefe del Consejo Democracia. Ziadeh estuvo en un panel presidido por Joshua Muravchik (el autor del artículo de opinión «Bombardead Irán»). Sentado junto a Ziadeh en el panel estaba el director de relaciones públicas del MJD: un hombre que ahora se ha convertido en otro portavoz del Consejo Nacional Sirio:

– Osama Monayed

Junto a Codmani y Ziadeh, Osama Monayed es uno de los portavoces más importantes del CNS. Hay otros, por supuesto – el CNS es un animal enorme e incluye a la Hermandad Musulmana. La oposición a Al Asad es amplia, pero estas son algunas de las principales voces-. Hay otros voceros oficiales con prolongadas carreras políticas, como George Sabra del Partido Democrático Sirio (Sabra fue detenido y sufrió un prolongado encarcelamiento durante su lucha contra el régimen en Siria). Y existen otras voces opositoras fuera del CNS, como el escritor Michel Kilo, que habla elocuentemente de la violencia que desgarra su país: «Siria está siendo destruida – calle tras calle, ciudad tras ciudad, aldea tras aldea. ¿Qué clase de solución es esta? Todo el país está siendo destruido para que un pequeño grupo se mantenga en el poder».

Pero no cabe duda que el principal cuerpo opositor para Occidente es el CNS, y Codmani, Ziadeh y Monayed lo representan frecuentemente. Monayed aparece a menudo como comentador en canales de noticias de la televisión. Lo vemos en la BBC, hablando desde su buró en Washington. Monayed no dora la píldora en su mensaje: «Vemos cada día en los televisores cómo asesinan civiles y que se mata y asesina a niños, y se viola a mujeres».

Monayed apareció, hace solo algunos días, como bloguero en Huffington Post UK, y explicó largamente: «Por qué el mundo debe intervenir en Siria», pidiendo «ayuda militar directa» y «ayuda militar extranjera». Monayed es consejero del presidente del CNS y, según su biografía en el CNS, «fundador y director de Barada Television», un canal de TV por satélite radicado en Londres. En 2008 unos meses después de asistir a la Conferencia Siria en Transición, Monayed volvió a Washington, invitado a almorzar con George W. Bush, junto con un puñado de otros disidentes favorecidos.

En esos días, en 2008, el departamento de Estado de EE.UU. conocía a Monayed como director de relaciones públicas del Movimiento por Justicia y Desarrollo (MJD) que dirige la lucha por un cambio pacífico y democrático en Siria”.

Miremos más de cerca al MJD. En 2011, el Washington Post publicó unos papeles de WikiLeaks. Esos cables parecen mostrar un considerable flujo de dinero del Departamento de Estado de EE.UU. al MJD. Según el Washington Post: «Barada TV está estrechamente vinculada al Movimiento por Justicia y Desarrollo, una red de exiliados sirios basada en Londres. Cables estadounidenses clasificados muestran que el Departamento de Estado ha enviado hasta seis millones de dólares al grupo desde 2006 para que opere el canal y financiar otras actividades dentro de Siria».

Cuando se le preguntó por el dinero del Departamento de Estado, el propio Monayed dijo que «no podía confirmar» la entrega financiera del Departamento de Estado para Barada TV, pero dijo: «yo no recibí un centavo personalmente». Maliq Al Abdeh, hasta hace muy poco jefe de redacción de Barada TV, insistió: «no tuvimos ningún trato directo con el Departamento de Estado de EE.UU». Pero Maliq Al Abdeh es uno de los fundadores del MJD (el receptor de los 6 millones de dólares del Departamento de Estado, según el cable filtrado). Y es hermano del presidente, Anas Al-Abdeh. Lo que sí admite Maliq al Abdeh es que Barada TV recibe una buena parte de su financiamiento del estadounidense Consejo Democracia, uno de los co-patrocinadores (con el MJD) de la mini conferencia Siria en Transición.

El Consejo Democracia es una típica organización yanqui que distribuye subvenciones en EE.UU., entre ellas dinero del Departamento de Estado. Funciona como sigue: el Consejo Democracia sirve de intermediario administrador de subvenciones entre la «Iniciativa de Cooperación Oriente Medio» del Departamento de Estado y «socios locales» (como Barada TV). Como informa el Washington Post: «Varios cables diplomáticos estadounidenses desde la embajada en Damasco revelan que exiliados sirios recibieron dinero de un programa del Departamento de Estado llamado Iniciativa de Cooperación Medio Oriente. Según los cables, el Departamento de Estado canalizó dinero al grupo exiliado a través del Consejo Democracia».

El mismo informe destaca un cable de 2009 de la embajada de EE.UU. en Siria que dice que el Consejo Democracia recibió 6,3 millones de dólares del Departamento de Estado para un programa relacionado con Siria: la «Iniciativa de Fortalecimiento de la Sociedad Civil». El cable lo describe como «un esfuerzo discreto de colaboración entre el Consejo Democracia y socios locales» orientado a producir, entre otras cosas, «diversos conceptos de emisión». Según el Washington Post: «Otros cables dejan claro que uno de esos conceptos era Barada TV».

– Nayib Gadbian.

Gadbian es miembro del secretariado general del Consejo Nacional Sirio y fue identificado por el Wall Street Journal como un viejo intermediario entre el gobierno de EE.UU. y la oposición siria en el exilio: “Un contacto inicial entre la Casa Blanca y el Frente de Salvación Nacional fue forjado por Nayib Gadbian, un politólogo de la Universidad de Arkansas”. Fue en 2005, el año decisivo.

Gadbian formaba parte del consejo consultivo del Centro Sirio de Estudios Políticos y Estratégicos, una organización radicada en Washington y fundada con Ziadeh.

Fuente: Proyecto M20

24/07/2012

En la derecha el encefalograma es plano

Presentamos algunos extractos particularmente significativos de una entrevista con Alain de Benoist aparecida en el número 118 de la revista francesa Elements, hace ya unos años. Comprobamos que lo señalado por este pensador europeo sobre la degeneración de la derecha en Francia (ya sea «liberal», «estatista» o «tradicional») es perfectamente asimilable a la situación que tenemos en España.

Una derecha anti-intelectual

«Después del asunto Dreyfus, la derecha francesa no ha vuelto a querer demasiado a los intelectuales. El intelec­tual se puede definir como aquel que intenta comprender y hacer comprender. Pero muy a menudo, la derecha no busca el com­prender. Ignora incluso lo que puede ser el trabajo del pensamiento. El resultado es que, hoy en día, la cultura de derecha, prácticamente, ha desaparecido. No sobrevive más que en los cenáculos confidenciales, en las ediciones de margen, en los diarios en los que ella es la única en creer que esos son los verdaderos diarios. El ostracis­mo del que ha po­dido ser objeto no explica nada. No sólo es que Julien Freund, Jules Monnenot, Thierry Maulnier, Sté­phane Lupasco, Fran­çois Perroux, Louis Rougier, Ray­mond Ruyer y tantos otros hayan muerto sin haber sido reem­plazados, sino que la mayor parte de los autores de derecha ya han sido olvidados por aquellos que deberían o podrían invo­carlos…»

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10/06/2011

«Tomada la calle…»

Proyecto M20

Desde el 15 de Mayo, ante la sorpresa de todos, hemos asistido a una explosión de movilizaciones y acampadas de protesta en casi todas las ciudades españolas. Para cualquier español bien nacido, que docenas de miles de compatriotas se hayan implicado en sostener reivindicaciones comunes es un fenómeno tremendamente positivo.

El mayor enemigo de la dignidad e independencia de cualquier pueblo es la apatía y su compañera inseparable: el individualismo. Ambos han convertido a muchos paisanos no sólo en indiferentes pequeño-burgueses, sino en quejicas infantilizados que se molestan por las protestas en la calle.

1) Está claro que los que se quejan de estas molestias evidencian su naturaleza de sustentos serviles de la clase dominante.

Afirmamos que quienes sólo se preocupan por los perjuicios particulares que les ocasionan las movilizaciones populares, no merecen la más mínima atención por parte de los demás. Quien sólo se preocupa por lo suyo y no atiende los problemas que nos incumben a todos, no tiene derecho en pedir que los demás tengan en cuenta lo suyo.

2) Para sacudir la apatía y romper tanto individualismo, el primer paso son las movilizaciones, y las ganas de movilizarse se demuestran andando.

Afirmamos que los supuestos críticos o disidentes del régimen que se han negado a participar en estas movilizaciones han demostrado su impostura. No cabe quejarse de la crisis y quedarse en casa cuando miles de compatriotras aciertan en denunciar públicamente al mayor responsable de la misma: los llamados «mercados financieros». Y no se puede tolerar a quienes, después de años escudándose en la inexistencia de un clima social para intentar hacer algo, anunciando estar a la espera de una reacción popular, cuando ésta se produce, la descalifiquen alegando ahora pretextos aún más falaces que los de antes.

3) Es cierto que los medios de manipulación masiva han dado una amplia cobertura a las movilizaciones. Pero la imagen que gran parte de estos medios venden es la del estereotipo de una «movida» de jóvenes «ociosos».

Constatamos no sólo que las protestas reúnen a españoles de distinta condición, sino que quienes han soportado los trabajos de organización de las protestas, son tanto jóvenes como «perros viejos», y no, en modo alguno, «perroflautas», que sólo sirven para hacer bulto.

4) Es cierto que, en los inicios, este movimiento se originó a través de las redes virtuales, pero en estas semanas ha demostrado su condición de movimiento real. Es cierto también que, por ahora, el movimiento es meramente horizontal y de constitución asamblearia. Pero en este carácter reside tanto la debilidad como, al mismo tiempo, la grandeza del movimiento.

Entendemos que el horizontalismo es lógico y natural en esta fase, puesto que no sólo se acaban de conocer casi todos ayer mismo, sino porque se alberga una justificada desconfianza hacia las maniobras o infiltraciones de partidos y segmentos del régimen (incluyendo su periferia). No sólo quienes participan no van a aceptar ningún tipo de jerarquía cuando se acaban de conocer, sino que ese asamblearismo es un antídoto para descomponer las maniobras de los más organizados grupos del régimen. Y es que tan sólo el conocimiento práctico de los compañeros en las tareas del día a día, y los lazos de confianza que surjan de ahí, podrán sustentar una jerarquía auténtica y no artificiosa. Estamos en la fase del «rebumbio». Ya pasaremos a la fase de los «equipos».

5) Es cierto que el Movimiento del 15 M no ha tomado aún parámetros políticos claramente adversos al régimen, ni adoptado, menos aún, una crítica seria del sistema capitalista.

Pero apreciamos la importancia que tiene el que se cuestionen asuntos políticos hasta hace poco intocables en el panorama nacional. Como el rechazo de la partitocracia (sobre todo del PPSOE). Como señalar que esta democracia es una falacia y que sus cargos públicos no les representan. Como negarse al deber de votar para después callar…

Asimismo, este movimiento ha acertado en denunciar que los españoles somos mercancías en manos del capitalismo financiero. Los Indignados han reconocido que la crisis económica ha representado, ante todo, una estafa masiva por parte de los especuladores a costa de los sectores populares, y han acertado en denunciar que es indiferente que el gobierno nacional esté gestionado por PSOE o PP, pues con ambos la Banca siempre gana. Aunque no haya adoptado una orientación anticapitalista, acierta en denunciar que el actual poder político se halla subordinado a la Plutocracia.

Pero además, apreciamos que el movimiento de los Indignados intuye algo básico: dejando de lado la cuestión de cuál debe ser la profundidad de los cambios políticos y económicos necesarios, entiende que cualquier cambio no puede venir sólo del impulso político o económico, sino que debe partir también de un cambio moral por parte de los ciudadanos.

6) No negamos que el Movimiento de los Indignados españoles haya de madurar, haya de comprender la profundidad del cambio necesario y haya de buscar las herramientas apropiadas para conseguirlo. Pero es injusto esperar que los indignados resuelvan en quince días lo que nadie en España, hasta ahora, ha sido capaz siquiera de abordar en décadas.

Por lo pronto, se ha convertido en un problema para el PPSOE, y sobre todo, ha estropeado la fiesta electoral a la derecha autonómica y municipal. Desde el Proyecto M 20 valoramos positivamente y convocamos a participar en esta marea de españoles que molestan y debaten no sobre fútbol ni sobre famosos de la tele, sino sobre asuntos de interés general, de ciudadanos problemáticos que tomando las calles y plazas de su patria se han sacudido la condición de borregos que votan (o se abstienen) y callan.

No caben excusas (y menos excusas sectarias, puristas o maximalistas) para quedarse en casa. No participar en estas protestas es lo que conviene al sistema. No podemos saber hasta qué punto los indignados van a mantenerse igual o cambiar, o girar en una u otra dirección. Pero lo que sí sabemos es que su disolución no va a cambiar nada. Lo que sí sabemos es que, si algo puede hacerse en España, será con los que salen a la calle. Lo que sí sabemos es que nada podrá hacerse con todos esos que se quedan rumiando sus quejas en casa o no se cansan en poner obstáculos a los que salen.

Seguir con lo que se pueda, con quienes se pueda, donde se pueda, y hasta donde se pueda. Y si nosotros no lo conseguimos dejar el camino marcado para quienes vengan detrás.

Extraío de: Proyecto 20 de Mayo

27/05/2011

Web Proyecto 20 de Mayo (M20)

Proyecto M20

http://www.proyectom20.es/

Dirección de correo electrónico: proyectom20@proyectom20.es

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01/03/2011

Proyecto M20. Documento: “Nuestras Bases”

Para acceder al documento (PDF): “Nuestras Bases”

Proyecto M20

Proyecto M20. Documento: Nuestras Bases

Análisis ámbito mundial

I El Mundo Globalitario

a) Un hecho que marca poderosamente el presente
b) Una evidencia que nadie puede ignorar, ni “dentro, ni “fuera”
c) Una sola globalización
d) Las añoranzas incoherentes por las fases precedentes
e) Los antecedentes
f) Los cuatro planos del mismo proceso globalitario

1 La “disminutalización” tecnológica del mundo
2 El despotismo de “los mercados”
3 El dominio del “pensamiento único”
4 La hiperhegemonía político-militar de Estados Unidos

II El Mundo Globalitario en Crisis

a) El momento en que esto “petó”
b) Pese a todo, el liberalismo contraataca y se refuerza
c) ¿Crisis Coyuntural o Crisis Estructural?
d) ¿Decadencia del modelo o Crisis terminal de Civilización?
e) Los fuertes coletazos del Imperialismo

III Entre la solidificación y el cuestionamiento del Capitalismo Globalitario

a) La cristalización Neo-religiosa del Capitalismo Globalitario
b) El papel de la Unión Europea
c) El papel de las potencias emergentes

1 La alternativa europea ante la reafirmación de la Federación Rusa
2 El ascenso de China continental, la Unión India, Brasil y Turquía
3 El cuestionamiento declarado de las “naciones desafiantes”

Análisis ámbito estatal

I El Régimen constitucional

a) La función del Rey
b) La Monarquía del Gran Partido de la Burguesía

II El Estado de las Autonomías

a) La ligazón entre la Monarquía de Partidos y el Estado (multi) Autonómico
b) Las incompetencias autonómicas
c) El Despilfarro autonómico
d) La Corrupción multiplicada y el “Independencierismo” autonómico

III Las tenazas del Régimen

a) La tenaza Nacional: Partido Popular/PSOE
b) El Cinturón de Hierro Mediático del Régimen

IV Las tenazas de los Extremos

a) La estafa del enfrentamiento de los extremos con el Sistema
b) La extrema izquierda: de la utopía a la esterilidad
c) La Ultraderecha: del franquismo al eurosionismo
d) Falangistas, nacional-revolucionarios y anarquistas

1 Falangistas: una incongruencia y esquizofrenia permanente
2 Nacional-revolucionarios: una irrealidad e indefinición permanente
3 Anarquistas: una disolución individualista y antesala del liberalismo

e) La lección para cualquier alternativa antagónica

Cuestiones estratégicas

I El fracaso del transversalismo

a) El fracaso de los precedentes: “frentes amplios” o “vinculaciones sociales”
b) La opción de moda: el transversalismo

II El falso debate de partido histórico “versus” autonomía histórica

a) La superación de un falso debate

III Tres caras del mismo vacío: Culturalismo, Agitación virtual y Movida activista

a) El Culturalismo: de la nada a la nada mientras unos se incorporaban a las Tenazas del Régimen
b) La trampa de Internet
c) La agitación activista-oportunista: de la nada a la nada pasando por la unidad de quemados
d) Los tres factores

1 La formación
2 La Agitación
3 La Organización

IV El salto histórico: la creación de un vector dirigente

a) Hacia el Partido de Cuadros

V El fin último: el Partido de Masas

a) El camino electoral ahora

VI Frente al Régimen y sus instituciones

a) El enemigo directo
b) El enemigo mayor

Cuestiones ideológicas

I La hora de un nuevo paradigma

a) El eje de la alternativa comunitaria.
b) Socialismo

1 El socialismo como anhelo de justicia y de lucha por un mundo mejor
2 El socialismo es una alternativa global al sistema social capitalista
3 El alcance del capitalismo va mucho más allá de la esfera económica
4 Las seis condiciones necesarias para el capitalismo

c) Redefinición de España

1 Proyecto de comunidad frente a proyecto de sociedad
2 Patriotismo crítico con la España real y antagónico a la España oficial
3 Patriotismo enemigo de los esencialismos nacionalistas
4 La importancia práctica de la redefinición y la revisión histórica de España

d) República laica supraconfesional

1 Clericalismo y laicismo: primos hermanos
2 El socialismo comunitario ante el hecho religioso
3 Ante el pasado y presente de la religión en Europa y de los europeos
4 Nuestra propuesta de Estado Laico

II Metodología: adaptación divergente

a) Frente a la adaptación sistémica, la adaptación alternativa

1 Ejemplo de la adaptación política-institucional del Sistema
2 Ejemplo de adaptación política-militar del Sistema
3 Ejemplo de adaptación política-económica del Sistema

III Apoyo crítico a los movimientos de Liberación Nacional

a) Nada en Europa por hoy
b) La prensa del Régimen ante la esperanza en oriente Medio e Hispanoamérica
c) Una lucha imprescindible y un apoyo inexcusable

1 La Re-nacionalización y la Recuperación de la conciencia de clase
2 Apoyo crítico a los estados y movimientos de resistencia y liberación nacional

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Para acceder al documento (PDF): “Nuestras Bases”

Proyecto M20

proyectom20@yahoo.es

16/02/2011

Guardianes de la Revolución… de toda la vida

Proyecto M20

Tras el esperado anuncio de la marcha definitiva de Hosni Mubaraq el viernes 11 de Febrero de 2011, hasta Jose María Aznar ha celebrado las Intifadas de Túnez y de Egipto, considerándolas inspiradoras y ejemplos para el mundo.

Batallones de cargos políticos, portavoces de «laboratorios de ideas» (como actualmente es Aznar al frente de FAES) y «líderes de opinión» occidentales que, hasta ayer mismo, habían venido apoyando las políticas de Zinel Abidín Ben Alí en Túnez y de Hosni Mubaraq en Egipto, han empezado a celebrar, de repente, y sin que se les caiga la cara de vergüenza, que Ben Alí se viera forzado a marcharse del palacio de Cartago el viernes 15 de enero a consecuencia de la revuelta regional que, a partir del 28 de diciembre, se extendió al resto de Túnez y se transformó en insurrección, y que el «Rais» Mubaraq abandonara igualmente su palacio de Heliópolis el 11 de febrero, forzado por la insurrección urbana que se inició el 25 de enero y no paró hasta conseguir su marcha.

Como ocurrió en España hace un tercio de siglo, cuando Franco estaba vivo, los españoles que habían expresado su «adhesión inquebrantable al régimen hasta la muerte» habían sumado legiones. Años después de la muerte de Franco, la mayoría de esas legiones de adheridos inquebrantables a la dictadura del Generalísimo se habían descubierto como «demócratas de toda la vida». Sin embargo, prácticamente nadie se atrevió a pasar de franquista «inquebrantable» a antifranquista furibundo en sólo un par días, pues esa milagrosa reconversión (en muy raros casos explicada por sus autores) requirió de varios años. Desde luego, con respecto a Franco, se necesitó muchísimo más tiempo que ahora, cuando, en cuestión de días (en algunos casos de horas) los grandes apoyos políticos, mediáticos e intelectuales europeos de las tiranías de Ben Alí en Túnez y de Mubaraq en Egipto, empezaron a celebrar, al menos de cara a la galería, que los tiranos (sus protegidos tiranos) habían sido tumbados.

Pero la postura mayoritaria adoptada por representantes políticos, «laboratorios de ideas», «expertos» y medios de difusión de masas occidentales es la reflejada, por ejemplo, en la línea editorial del diario «El Mundo»: autoproclamarse «Guardianes de la Revoluciones» para evitar que sean «secuestradas por los extremistas islámicos». Todos estos «guardianes occidentales de la Revolución Árabe» surgidos de repente, reclaman un papel de «aleccionadores» para que tunecinos, egipcios y cualquier otro pueblo que consiga sacudirse a su tirano, hasta ahora obediente a los dictados de Occidente, «aprendan» de las ejemplares enseñanzas occidentales y no se desvíen de la «Transición hacia la Libertad y la Paz».

Estas «Intifadas» que los nuevos «Guardianes de la Revolución» no sólo no han inspirado, sino, incluso, han venido condenando «preventivamente» durande décadas… estas revoluciones en la que, ellos, no sólo no han participado ni han sacrificado nada, sino, por el contrario, han tratado a toda costa de impedir que surgieran (e incluso trataron de apagar una vez que se habían puesto en marcha, agitando los prejuicios y miedos del público medio occidental) se han convertido, de golpe, en fenómenos políticos que exigen la protección y una especial tutela por parte de los poderes políticos, mediáticos y, por supuesto, de los servicios secretos de Occidente.

No es sólo que se hayan sumado, en cuestión de días, al proceso, como «revolucionarios encantados de conocerse», sino que se han arrogado de inmediato el papel de tutores, de vigilantes del proceso. Es decir, en Occidente tenemos a una multitud que, de la noche a la mañana, han pasado de ser «Amigos, Aliados y Apoyos» de las tiranías de Ben Alí y Mubaraq, a ser en estos momentos «Guardianes de la Revolución… de toda la vida».

Cualquiera que tenga un mínimo sentido de la decencia reconoce, y nosotros lo afirmamos bien claro, que hoy, nadie, puede dar lecciones a los insurrectos tunecinos ni egipcios. Nadie, y menos aún la infame derecha política y la no menos infame progresía de Europa, que hasta que las insurrecciones se desataron imparables, respaldaban a los regímenes matones, uno por encargo directo de Francia y de Italia (el de Ben Alí) y el otro de EEUU y el Ente Sionista (el de Mubaraq). Ambos tenían licencia para machacar a sus pueblos y eran oportunamente alabados por cancillerías y medios de difusión de masas atlánticos. Aún la mayoría de ellos, cuando todavía no era seguro si Ben Alí o Mubaraq se marchaban o no, siguieron callados como momias, evaluando si los insurrectos se mantenían firmes o sucumbían ante las amenazas y la represión.

Por todo ello demandamos que se callen:

Que se callen los cínicos que se creen «superhombres» y más listos que nadie desde la comodidad de sus sillones. Tunecinos y egipcios nos han dado a todos una lección de coraje, de entrega, de sacrificio, de lucha y de perseverancia en común que deja en evidencia las miserables posturas egocéntricas que desgraciadamente se consolidan en nuestro entorno.

Que se callen los escépticos de siempre que piensan que todo se encuentra siempre previsto y preparado con antelación por alguna mano oculta en las sombras. Conspiraciones y conjuras, haberlas haylas, y han existido siempre, pero son demasiados los que se empeñan siempre en explicar todo lo que sucede en el mundo a través de conjuras extrañas, cayendo en el extremo opuesto de aquellos que creen que todo es como parece o se muestra en la televisión.

Demandamos también que se callen los expertos que nada previeron, y, por supuesto, cómo no, reclamamos que se callen los turistas que sólo querían disfrutar de las playas y ver monumentos en paz, esos que se quejan de la interrupción de sus vacaciones porque sólo les importa su disfrute particular desentendiéndose de todo lo que se encuentra fuera de su ombligo. Éstos forman parte de la clase más repugnante e infame que produce el Capitalismo avanzado: la clase «de los usuarios».

Que se callen porque todos ellos han sido desbordados por las Intifadas tunecina y egipcia, que han barrido a las figuras principales de sus regímenes «amigos» y «aliados».

En Tunez y Egipto el poder, todavía, continúa en la calle. El primer ministro Ganuchi ha tenido que formar, en menos de un mes, varios gobiernos de «transición» gracias a la presión de los insurrectos, que le han obligado a disolver la RCD. En estos momentos, los funcionarios del Ministerio tunecino de Asuntos Exteriores han conseguido forzar la dimisión del segundo ministro del ramo de la «transición», por seguir mostrando el servilismo de antes ante su homóloga francesa, la misma que, hasta horas antes de la marcha de Ben Alí, preparaba el envío de material antidisturbios y especialistas policiacos desde París para ayudar a sofocar la insurrección. Los egipcios, que también han luchado y sufrido para conquistar su autoestima, personal y nacional (ambas van juntas), rompiendo el miserable individualismo que promueve el capitalismo, y las divisiones y miedos impuestos en el seno del pueblo por el Sistema para neutralizar las movilizaciones nacionales, han conseguido que el consejo supremo de las Fuerzas Armadas decrete la disolución de las cámaras parlamentarias e invalide la Constitución de Mubaraq.

Las de Túnez y Egipto han sido intifadas que han desbordado a las baronesas Ashton, a las trilaterales Jiménez y al resto de representantes políticos occidentales, cuyas declaraciones suenan exactametne como lo que son: huecas y oportunistas, como las de Ben Alí el 14 de enero diciendo en televisión que gracias a los insurrectos había descubierto estar rodeado de malos consejeros y ministros, o como las de Mubaraq y Soleimán alabando a los mártires que sus esbirros habían matado. Sus rostros han mostrado la misma careta que la Esfinge de Guiza: rostros de algo muy viejo.

Que se callen también los aguafiestas, que sólo saben hablar de pérdidas económicas de las revoluciones o de «Que viene el Lobo».

Que se callen, asimismo, los sempiternos vendedores de la resignación que tratan de convencernos que, al final, «no compensa» luchar por nada, y desean que venga la resaca cuanto antes.

Es hora de celebrar… y hora de prepararse:

Desde luego es hora de celebrar la victoria en estas primeras batallas. Porque es la hora de saborear, sobre todo, lo más importante: la autoestima ganada, el amor propio que tunecinos y egipcios han conquistado en estos días. Esa autoestima, personal y nacional (que para nosotros, insistimos, van necesariamente juntas) es el mayor valor de una revolución popular. Y el mayor antídoto para rechazar a todos los impresentables «Guardianes de la Revolución… de toda la vida» que han surgido desde Occidente.

Pues recobrando la autoestima y el orgullo nacional como tunecinos y egipcios, esos pueblos están preparados, no para irse a casita diciendo eso de ¡«Misión cumplida»! sino para seguir con la guerra, para continuar el enfrentamieto contra sus opresores (pues como dicen en Túnez: «se ha ido Ben Alí pero quedan los cuarenta ladrones») para recobrar su Patria, para conquistar libertades reales y para luchar por la Justicia no sólo en sus naciones sino de los demás pueblos que sufren las embestidas del imperialismo, del sionismo y, en definitiva, de los secuaces de las Altas Burguesías atlánticas.

Al sur del Mediterráneo se han roto unas poderosas cadenas. Pero más poderosa ha sido la voluntad de romperlas. Imperialistas, sionistas y secuaces del Capital han pasado de la condena y la alarma por las Intifadas, a dar lecciones y querer tutelar las «transiciones». Es la nueva fase del «juego» a vida o muerte que libran los pueblos oprimidos movilizados contra sus opresores: que son, en última instancia, los mismos opresores que tenemos los españoles.

Por eso podemos decir que tunecinos y egipcios han destrozado unos eslabones que forman parte de las mismas cadenas que nos aprisionan a todos.

Proyecto M20

27/09/2010

Frente a las reformas laborales que cargan sobre los trabajadores la crisis provocada por los capitalistas ¡Unidad y resistencia en la Huelga General!

Proyecto M20

El Gobierno de Rodríguez Zapatero -un «rojo radical amigo de Chávez» según lo presentaba la prensa derechista «sin complejos»-, ha empezado a perpetrar las reformas neoliberales y recortes antisociales que, en estos últimos años, le han venido exigiendo la CEOE, el Banco de España y los batallones de economistas y comentaristas que copan las tertulias de radio y televisión. Cierto es que Zapatero dio finalmente el paso convencido por Obama, Sarkozy y Mérkel, pues parece que el inglés, el francés y el alemán son idiomas más apropiados que el caste­llano para que la izquierda progre­sista de «este país» acepte definitivamente el «hecho inevi­table» de que la salida a la crisis pro­voca­da por los financieros será a costa de los trabajadores. El líder del PSOE sale con­ver­tido con tal furia que hasta Esperanza Aguirre le da la bienveni­da a la «ortodoxia liberal».

Hace dos años, con el rescate público de gran­des bancos de inversión y compañías de segu­ros hundidas a conse­cuencia del des­ma­dre especu­lativo animado por las políticas de desre­gulación financiera, los especuladores parecían haber quedado avergonzados y los mismos diri­gentes atlánticos nos anunciaron la necesidad de «refun­dir» el ca­pitalis­mo. Unos cuantos ad­vertimos que esperar un capitalismo rectificado a sí mismo era estúpido. El rescate público de sociedades especuladoras en quiebra representaba un pa­réntesis intervencionista en la «economía de libre mercado» que aplicaba la medida, ya clási­ca, de sociali­zar com­pañías cuando sus capitalistas tienen pérdidas, y devolvérselas cuando obtienen benefi­cios.

Pero tal operación era más perversa aún: aquel intervencionismo para salvar a los especula­dores tenía el objeto de endeudar más a los estados para que los propios merca­deres de ca­pital compraran esa deuda, y así poder luego determinar la política económica y social de las na­ciones. Las medidas impulsadas por el gobierno de nuestra nación y aproba­das por las Cortes ge­nerales con­firman que siguen las direc­trices de las finan­zas internacionales.

Con la reforma laboral se agilizan y abaratan los despidos. Una primera fórmula con­templa que cualquier «situación económica negativa» -donde cabe una momentánea caída de la fac­tura­ción, o una simple depreciación de los activos- sirva para que el despido impro­cedente comporte una indemni­zación de apenas 20 días por año. Una segunda fórmula con­siste en universalizar el contrato fijo con indemnización de 33 días con un máximo de 24 mensualida­des, frente a los 45 ordinarios con un máximo de 42 mensualidades. Encima, el despido sale más fácil y barato gracias a la financiación pública de parte de sus costes. Con la excusa de frenar la temporalidad -la más alta de la UE-, los contratos indefinidos ya no serán sinónimo de estabilidad, sino un nuevo contrato de «o aceptas nuevos abusos laborales o a la calle».

Además de reducir el salario de los em­pleados del estado, y de contraer drásticamente los presupuestos de Fomento desti­na­dos a obras públi­cas, se reduce la tasa de reposición de empleos públicos para proceder, no sólo a la privati­zación parcial de los servicios, sino a que sean empresas de empleo temporal quienes vayan sustituyendo los puestos de trabajo va­cantes. Para estas contratas privadas no importa la capacidad, sino sólo cuánto está el asa­lariado dispuesto a dejar de cobrar y hacer horas de más. Asimismo, se anuncia el alargamiento forzoso de la edad de jubilación y el aumento de la base para el cálculo de la pensión a veinte años, a lo que se añade la actual congelación de las pen­siones.

Pero siendo todo esto muy grave, lo peor es que se procede al desconyuntamiento completo de los derechos laborales del trabajador español: por lo pronto, el gobierno y las cortes genera­les han abierto la posibilidad de que las empresas se descuelguen de los conve­nios colectivos.

Ante esta ofensiva brutal no valen excusas para no movilizarse. Alegar que la huelga gene­ral tenía que haberse celebrado antes para no secundar la que, por fin, se convoca este 29 de septiembre, es un pretexto pueril. Recordar ahora que los sindicatos mayores -UGT y CCOO- son corruptos, ineficaces y subsidiados, justo en el momento en que se han visto arrastrados por sus bases a convocar la huelga, y hacerlo para no movilizarse, refle­ja, en el mejor de los casos, dejarse atrapar por filas y fobias particulares y olvidarse del verdadero desafío que actualmente se disputa, cuando no, sencillamente, estar a favor de intensificar los abusos y miserias so­bre los asalariados, parados y pen­sionistas. Lo que nos debe im­portar es que trabajadores y jubilados to­men conciencia, se atrevan a movilizarse y luchen por sus dere­chos reales, no dividirse por causa de quien ha convo­cado la huelga. Decir que la huelga general no sirve para nada denota la típica actitud de los que esperan milagros o efectos instantáneos. Señalar que la huelga es insuficiente, para seguir sin hacer nada, es otra excusa miserable. Roma no se hizo en un día. Todas estas excusas llevan a lo mismo: a secundar la actitud de quienes se muestran de acuerdo con que la crisis provocada por los espe­culadores tengan que pagarla los trabajadores.

Prácticamente todos los medios escritos, radiofónicos y audiovisuales -locales y nacionales- han cerrado filas en torno a gobierno y oposición en contra de la huelga general. Arremeten contra los trabajadores porque no aceptan servicios mínimos que significarían reven­tar la huelga y hundir un derecho fundamental. Descalifican a los sindi­ca­tos por subvencionados, cuando esa prensa se halla aún más subvencio­nada que los sindi­catos. Tergiversan cuando dicen que la reforma «socava el papel de los grandes sindicatos en los convenios colectivos», pues lo que hace la reforma laboral es so­cavar los propios convenios co­lectivos y el papel de cual­quier tipo de sindicato. Asimismo, la prensa del régimen lanza una campaña histérica de crimi­nali­zación de los huelguistas al hablar de «pi­que­tes salvajes» y acusarlos de terro­ristas, cuando los auténticos terroristas son los pa­tronos que amenazan con despedir a quienes vayan a la huelga sin presencia de piquetes. Una vez más, constatamos que la prensa del ré­gimen -tanto la neoconservadora como la pro­gre­sista, tanto la centralista como la nacionalista periférica- conforma cuerpos de un único Ejército Represivo: no son medios al servicio del público, sino que son portavoces de quien realmente les paga: los capitalistas.

Hemos de ser conscientes de la amplitud social e histórica del desafío actual y, en consecuencia, ser responsables y aportar a la realidad militante de este País un esfuerzo consciente y radical real. Por tanto, nos solidarizamos con esta huelga general, con sus justas reivindicaciones y denuncias, y apoyamos decididamente la movilización total frente al Régimen estatal y al Sistema liberal-capitalista.

No en defensa de los intereses particulares, sectoriales, corporativos, o de clase, sino por los intereses generales de la Nación, por el bien común y posible, por la defensa del Estado Social, de nuestro futuro y de nuestro pueblo.

Extraído de: Proyecto M20

29/08/2010

Proyecto M20 ante la muerte de tres españoles en Afganistán

Proyecto M20

Ante la muerte de tres españoles en Afganistán exponemos:

  1. Nuestra condolencia ante familiares y amigos, y nuestro respeto por quienes han cumplido, hasta las últimas consecuencias, con sus compromisos.
  2. Que tanto el Ministro del Interior Pérez Rubalcaba, como buena parte de la prensa, “olvidan” que estas muertes se suman no sólo al cerca del centenar de españoles y a los miles de soldados de la ISAF caídos en la Guerra de Afganistán, sino a los miles de resistentes afganos muertos por esas mismas tropas de ocupación y, sobre todo, a las miles de víctimas que esos ocupantes han provocado entre la población civil afgana
  3. Que pese a las manifestaciones de Pérez Rubalcaba acusando, a la resistencia afgana que lucha contra el invasor, de ser los únicos responsables de estas muertes, para “M 20” y para todos los españoles con sentido común, el principal responsable de la muerte de los soldados españoles en la Guerra de Afganistán es el actual gobierno, con Rodríguez Zapatero a la cabeza, en su afán servil y mercenario de complacer intereses, cuanto menos, extraños a nuestra Nación, cuando no definitivamente contrarios a ella.
  4. Que los cómplices de estas muertes son la clase política presente en las instituciones, sin olvidar al Monarca Juan Carlos I, que es Capitán General de los ejércitos.
  5. Denunciamos, asimismo, la hipocresía de tanto pacifista a sueldo de un poder, que se opuso a la guerra imperialista contra Iraq pero guarda, ahora, un silencio cómplice ante lo que sucede en Afganistán: una guerra de ocupación y de resistencia ante al invasor.
Por todo ello pedimos el regreso inmediato a nuestra tierra de todos los soldados españoles presentes en distintas misiones de ocupación en el extranjero, incluidas las misiones llamadas humanitarias, que esconden una situación de colaboración con las políticas de Estados Unidos para someter naciones (como Haití) o fragmentar estados (como Serbia). Los soldados españoles sólo se justifican para atender los intereses reales de la Nación española o contener agresiones hacia otros pueblos allí donde éstos los soliciten, y no para ser instrumentos de una clase política servil a los intereses de la hegemonía de Estados Unidos y del conglomerado oligárquico que dirige y se beneficia de esta hegemonía a costa de la vida y soberanía de otras naciones.

 

 

 

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10/07/2010

Proyecto M20 sobre la Huelga de los trabajadores de Metro de Madrid

Ante la huelga de los trabajadores del Metro de Madrid, manifestamos:

El Gobierno autonómico ha mentido con descaro sobre la naturaleza laboral de quie­nes tra­bajan en el metro de la capital. Los asalariados del metro no son funcionarios, sino traba­ja­dores adscritos al Régimen General de la Seguridad Social. Así pues, el argu­mento de Espe­ranza Aguirre de estar afectados por el llamado «zapatazo» de Rodríguez Zapatero es una falacia. Los trabajadores del Metro tienen un compromiso de Convenio, adquirido en nego­ciación a cambio de otras reivindicaciones. Lo que pretende el Gobierno regional es incumplir nada menos que un Convenio Colectivo, hecho que no se había producido en España en los últimos ochenta años.

Prácticamente todos los medios de comunicación han cerrado filas en torno al Gobierno Autónomo de Madrid contra los trabajadores del Metro, calificándolos de «salvajes». Lo que apenas han reflejado es que la direc­ción de empresa se negó a negociar las prestaciones mínimas y quiso im­poner servicios no sólo del 50% e incluso del 60%, sino hasta del 80%. Es­to hubiera significado reventar la huelga y desnaturalizar un derecho fun­da­mental, el de huelga, que es lo que pretenden todos ellos, des­de la popular Esperanza Aguirre hasta sus adver­sarios político-mediá­ticos de la izquier­da «progresista» del PSOE.

Una vez más, constatamos que la gran prensa del régimen, desde pro­gresistas como La Sexta hasta neoconservadores como Inter­economía, con­­forman cuerpos de un único Ejército Represivo: los Medios de mani­pu­lación al servicio de la CEOE y el Banco de España. Sus campañas de men­tiras y terror tratan de confundir, amedrentar y, sobre todo, dividir y en­frentar a los traba­ja­dores entre sí para conse­guir el gran objetivo: un pueblo su­mi­so y dócil, entregado a soportar las exigencias cada vez más desa­fo­radas del Capital.

Ahora, los trabajadores del metro son un ejemplo de unidad y resistencia frente a las abu­sivas pretensiones de sus patrones (Comunidad Autóno­ma de Madrid) y las sucias maniobras de sus voceros y escribas mediá­ticos. Cuando se sobrepasan los límites y se violan tan abiertamente los compro­misos, en la respuesta no caben medias tintas. Cuando se va a la huelga, se va con todas las consecuencias, y se paraliza lo que haya que paralizar. La huelga de los trabajadores del metro es un ejemplo de lo que debe ser una huelga, y lo escanda­loso no es que un sector de trabajadores tenga el coraje de plantarse y defender sus bene­ficios sociales, sino que otros sec­tores sólo siguen siendo unos cobardes incapaces de hacer nada.

ProyectoM20. blogspot. com

 

 

 

28/06/2010

Proyecto M20

REUNIDOS hoy 25 de junio de 2010 representantes de:

Red Tercera Vía
Línea Antagonista
Círculo Orientaciones
Página transversal

ACUERDAN:

CONSTITUIR con fecha de hoy 25 de junio de 2010 el PROYECTO “VEINTE DE MAYO” (a partir de ahora M-20). Toma su nombre del día de publicación del primer comunicado conjunto de sus cuatro miembros fundadores:

Red Tercera Vía, http://3via.eu/

Línea Antagonista, http://antagonistas.blogia.com/

Círculo Orientaciones, http://orientaciones.blogia.com/

Página transversal, https://paginatransversal.wordpress.com/

Tanto los firmantes actuales como los futuros del Proyecto M-20 seguirán manteniendo e incrementado sus propias estructuras, caracteres y autonomías.

El Proyecto M-20 se configura como laboratorio de ideas, espacio de diálogo, cauce de praxis social, centro de estudio y análisis de la realidad política actual, nacional e internacional.

Los OBJETIVOS que se propone M-20 son los siguientes:

Primero: la elaboración sistemática, teórica y política, de una Alternativa de transformació n radical ante el actual Globalitarismo hegemonista y, más concretamente, frente a su Capitalismo de Guerra.

Segundo: la contribución, en todos los ámbitos, a una crítica implacable del Régimen de la II Reinstauració n Borbónica.

Tercero: la solidaridad razonada, libre e independiente con la “Causa del Frente de los Pueblos”, dando, en particular, un apoyo político a todos los movimientos, gobiernos, estados y bloques geopolíticos que tengan como fin contraponer, al unilateralismo norteamericano, los valores de la libertad, la dignidad, la independencia y la justicia.

Cuarto: la recuperación de la Política como cauce y herramienta preferente de resistencia frente al estado de cosas dominante en el régimen juancarlista, sobre todo frente a las oligarquías internas y externas que sirven de correa de transmisión del imperialismo y el liberal-capitalismo .

Quinto: la revisión polémica, la denuncia constante y la crítica consciente de todos aquellos intentos de “reforma” pública de la periferia del sistema, dedicando una atención especial a las maniobras y estrategias de distracción, social y política, que el Régimen ha estado siempre utilizando para fragmentar y dividir a la comunidad nacional-popular.

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03/06/2009

Decrecimiento.

por Clément Homs (*)

El “decrecimiento” es percibido como una consigna más que como un programa consistente o como un proyecto de sociedad. Los debates en el seno de estructuras asociativas que van apareciendo poco a poco se preguntan sobre el sentido mismo de este término un tanto ambivalente: por una parte constatamos a la vez la carga radical de emotividad y de reacción reveladora en nuestro imaginario que suscita su utilización; por otra parte constatamos igualmente, la incomprensión y el malentendido sobre el verdadero objetivo que suscita este término. En resumen, diremos que “decrecimiento” es un movimiento naciente pero que a la vez está calando en la sociedad aunque también sufre mucha incomprensión e incluso un rechazo radical [1] . El debate sobre la utilización de este término, iniciado en el seno del movimiento, continua, lo que pudiera desembocar en una reformulación del término (quizás bajo el nombre de “política de civilización” como lo defiende E. Morin por ejemplo, utilizándolo para oponerlo a lo que Besson-Girard llama la “descivilización material” [2]. Sea como sea, el término “decrecimiento” tiene el mérito de hacer reaccionar y atacar en su núcleo duro, en el ojo del huracán, a la “mega-máquina” capitalista, es decir, a la ideología irreal del crecimiento infinito del PIB, del petróleo y de la propaganda publicitaria. Hay que recordar desde el principio, para evitar todo malentendido, que al hablar de decrecimiento lo referimos al crecimiento del PIB y no al sentido metafísico que comúnmente lo damos al término de “crecimiento”. Los objetores del crecimiento no combaten el sentido metafísico del término crecimiento (crecimiento espiritual, crecimiento de los vínculos sociales, crecimiento del individuo que da lugar al arte, la música, la gran cultura, la ética, la religión). Proponemos, inversamente al crecimiento del PIB, la rabiosa intensificación de la auto-realización de la vida en cada uno de nosotros, de “ser uno mismo”, de este “crecimiento interior y estar contento consigo mismo” que conforma nuestras ansias vitales. Porque esta vida frugal, convivial, intensa, que desborda de vitalidad misma no se puede confundir con el objetivo del saber científico. Porque a esta vida no le da sentido la biología, sino que le da sentido una vida verdadera, es decir una vida que transcurra sin distancia ni diferencia con nuestra infinita ansia interior [3]. Este punto es fundamental para evitar que a los objetores del crecimiento se nos etiquete de “reaccionarios”, “vichystas”, “prehistóricos”, o incluso como partidarios de un “retorno a la edad de piedra”…Insistamos: lo que criticamos es el Becerro de Oro de la ubicuidad planetaria pero también de la izquierda tradicional, que es la creencia en la virtud benefactora (en el sentido material, existencial e incluso moral) del aumento del PIB. El crecimiento del PIB no implica ni “felicidad perpetua”, ni progreso moral, ni embriaguez vital en sí misma. ¡Y sin embargo esto es lo que nos han venido prometiendo todos los Adam Smith de la Tierra desde el siglo XVIII…y aun hoy prometen todos los discursos patronales, publicitarios y políticos tanto de la derecha como de la izquierda!.

Las leyes que guían nuestra acción no son las leyes del mercado, de la matemática, de la biología o de los cuerpos celestes, sino que son las leyes estéticas de la sensibilidad, las leyes del don, de la imitación, de la simpatía y de la empatía, las leyes de la ética y de la responsabilidad que tienen su fundamento en “el-mundo-sensible-de-la-vida” (vida no en un sentido biológico sino en el sentido fenomenológico). Nosotros no somos por tanto ni “tecnófobos” ni “anti-científicos”, sino que criticamos la ciencia que se considera sola en el mundo y que se comporta como tal al convertirse en técnica. Defendemos la vuelta al momento histórico que precedió a la conmoción ontológica que supuso que la acción dejara de obedecer a las prescripciones de la vida para someterse a los principios de la eficacia [4]. Lo que combatimos, no es la ciencia o la técnica (lo que sería un tanto absurdo), sino esta creencia según la cual la ciencia es el único forma de acceder al conocimiento [5]. Para nosotros, junto al saber científico, también hay un lugar para el saber de la vida en sí misma.

Si observamos la genealogía intelectual de las ideas sobre el decrecimiento, vemos que el primero en utilizar este término fue un alumno de Schumpeter, el economista de origen húngaro Georgescu-Roegen. El término “decrecimiento” del PIB, proviene directamente de la bio-economía, del que fue fundador; no se trata entonces de un slogan vacío ni se cae por su propio peso como un pájaro ya muerto al salir de su cascarón…Georgescu-Roegen funda la bio-economía al transferir los principios de la termo-dinámica a la ciencia económica [6]. Su tesis principal es que la reflexión sobre los objetivos de la economía (ya sea esta de orientación clásica, keynesiana, marxista…), es decir la ciencia económica en su sentido más amplio, descansa desde sus raíces sobre lo impensado de su propio fundamento: la materialidad de lo existente. La economía, denominada según la propia etimología griega del término como “ciencia de las leyes del lugar”, abstrae totalmente de la realidad la finitud de la naturaleza. La ciencia económica desde sus inicios se coloca en la vía inmaterial apartando por completo la materialidad ecológica. La realidad tal y como es pensada por los economistas (marxistas, liberales, neo-keynesianos…) es fundamentalmente una realidad social y económica. Este “monismo ontológico” [7] conforma hoy en día todo el espacio intelectual del que se nutren todas las ciencias humanas, económicas, sociales, independientemente de sus tendencias y divergencias internas.

El hecho de abstraer la finitud de la naturaleza, entraña pronto un nuevo imaginario del crecimiento sin límite, la idea según la cual siempre podremos tirar sobre el “capital natural” (¡y sin embargo finito!): es la ideología productivista, que no se limita al propio capitalismo occidental, sino que se extendió también al “capitalismo burocrático” (en expresión de G. Debord), es decir al comunismo real.
Hoy en día esta tensión entre la ciencia económica y la naturaleza, desembocará o ya ha desembocado, en el expolio/estrago del Planeta. La tesis en boga y ya predominante cuando se citan los grandes del capitalismo está ya consensuada, y es que no hay necesidad de salir del sistema económico, de cambiar las estructuras de nuestra vida cotidiana, sino que habrá que utilizar la técnica y la ciencia (y sin embargo fuente misma de nuestro desequilibrio actual cuando son consideradas como el único medio de acceder al saber) para permitir que este sistema muerto que es la organización actual de nuestras sociedades, sobreviva. Es la tesis del desarrollo sostenible [8]
El mensaje fundamental que aporta la tesis del decrecimiento en la actual escena política, y sin el cual no estaría del todo claro la razón de ser de tal movimiento, es el de rebelar la aporía de las “falsas buenas soluciones” del desarrollo sostenible. Por tanto avanza la tesis del “efecto rebote” al criticar la trampa que supone el ahorro realizado con las energías alternativas (bio-carburantes…): el efecto del crecimiento del volumen es más importante que la reducción de la fuente del factor de contaminación. La utilización de energías alternativas en una sociedad de crecimiento es contra-productivo, y no hará más que aumentar el volumen global de contaminación emitida. El problema del desarrollo sostenible es que es un verdadero y trágico engañabobos, porque no es capaz de vislumbrar que el crecimiento anula por completo, por efecto del volumen, los efectos positivos de sus directivas. Las soluciones científicas y técnicas son por tanto un engaño porque no son nunca suficientes. Lo peor es que las reducciones en origen de los factores de polución que se realizan, son perdidas debido al incremento del volumen de los factores de producción reducidos: es el efecto contra-productivo que anula los efectos beneficiosos conseguidos. Con el desarrollo sostenible se consigue dar rienda a los excesos tecno-científicos que nos llevan a la catástrofe ecológica mayor y/o al “accidente integral” [9]. El decrecimiento lanza la idea de que no es solamente necesario cambiar el nivel de los factores de polución en origen (tesis del desarrollo sostenible y hoy en día del capitalismo internacional), sino que sobre todo es necesario cambiar nuestros modos de vida en lo concreto de cada acto, de cada saber-hacer cotidiano (praxis), ligando por tanto su proyecto al situacionismo, que no tenía otro fin como tal, que el de transformar los elementos de la vida cotidiana en un sentido revolucionario [10]. Por tanto no solo necesitamos derrocar al capitalismo, necesitamos también una “inversión civilizacional” (E. Morin). ¡No nos hace falta solamente una política, sino también una meta-política!. Una gran transformación de nuestros imaginarios.

Georgescu-Roegen no es ni de lejos, el único intelectual precursor del decrecimiento. Otras figuras de proa del movimiento han sido por ejemplo Karl Polanyi (la Gran Transformación), Marcel Mauss (el paradigma del don), Pierre Clastre (la sociedad contra el Estado), Ivan Illich (sobre la educación, el desarrollo, la técnica…), Jacques Ellul (sobre la técnica, sobre las estrechas relaciones entre el anarquismo y el cristianismo), Edgar Morin (sobre la ambivalencia del progreso), François Partant (sobre el desarrollo), Bernard Charbonneau (sobre la adaptación/desadaptación a un territorio), André Gorz (sobre Illich, la ecología política y la economía de lo inmaterial), Serge Latouche (sobre el antiutilitarismo), Alain Gras, Mario Buonatti, Gilbert Rist, Pierre Rabhi, Marie-Dominique Perrot, Jacques Grinewald…El decrecimiento nace de la crítica al desarrollo que es la crítica a las políticas de desarrollo entre los años 1950-1970 en los países “sub-desarrollados”. Después de 1992 cuando el concepto de “desarrollo sostenible” se ratifica en la cumbre de Río, las críticas al desarrollo han reconocido en este nuevo concepto, una mutación ecológica del concepto de desarrollo: de ahí la consigna proferida: “¡Abajo la impostura insostenible del desarrollo sostenible!”

Este movimiento [11] nacido en muchos casos de una corriente “tercermundista” crítica sobre sí misma, se ha propuesto sobrepasar la propia crítica al capitalismo para hacer una crítica de las políticas de desarrollo [12], o como afirma E. Morin, de la civilización misma.
Hoy en día, una parte del movimiento ecologista radical nacido de la crisis suscitado por el balance de participación de los Verdes en la Izquierda plural, ha sabido hacer fructificar este nuevo movimiento radical y sin concesiones a los poderosos. Un poco por toda Francia, grupos de “objetores del crecimiento” se constituyen en “talleres” de reflexión, que comparten e intercambian para subvertir en lo concreto los deseos comunes evitando radicalmente las redes de producción y de distribución capitalista. Es el caso del movimiento A.M.A.P. en Francia o la constitución de huertos ecológicos colectivos en las afueras de las ciudades. Allí se están produciendo experiencias de auto-producción realizadas por mediación de empresas cooperativas de auto-gestión o de comunidades agrícolas. Un poco por todos los lados, los objetores del crecimiento practican la simplicidad voluntaria, una forma de sobriedad expresada en su forma de consumo. Esta estrategia seguida por el movimiento, es la del “aquí y ahora” del saber hacer de cada uno, y no el de un hipotético retorno a cualquier forma de sentido de la historia [13], lo que por lo demás acerca a los objetores del crecimiento con la corriente del “socialismo primitivo” de comienzos del siglo XIX [14]
El decrecimiento se ajusta al proyecto de eco-democracia de Takis Fotopoulos [15], de Raimon Panikkar [16] y de Alberto Magnaghi [17], tratando de desarrollar la utopía local mediante una revitalización del espacio concreto de nuestras vidas a través de una democracia de proximidad constituida en términos de “demos” y de “bioregiones”. Aunque por el momento, como afirma Takis Fotopoulos, “presentarse a las elecciones locales nos da la oportunidad de cambiar a la sociedad desde abajo, que es la única estrategia verdaderamente democrática, frente a los métodos estatistas (que se proponen cambiar la sociedad desde lo alto amparándose en el poder del Estado) y los contactos con la denominada “sociedad civil” (que no pretenden nunca cambiar el sistema).

[1] En relación al término “decrecimiento”, ver el artículo de Paul Ariès “La décroissance, un mot obus” en La Décroissance, n°26, avril 2005.
[2] Jean-Luc Besson-Girard, “Decrescendo cantabile. Pour une décroissance harmonique”. 2005 Parangon.
[3] Una vida fenomenológica de principio a fin que dirían los filósofos.
[4] Profundizar al respecto con los análisis de Ellul.
[5] Aquí nos remitimos a los trabajos del filósofo francés Michel Henry y especialmente su obra “La Barbarie”, Puf 2005, y más en profundidad podemos estudiar sobre la ciencia la obra de Edmund Husserl, La Crise des sciences européennes et la phénoménologie transcendantale,Gallimard 1989.
[6] Una presentación original del punto de vista de la obra de Georgescu-Roegen, la tenemos en «Nicholas Georgescu-Roegen ou l’invention de la bioéconomie» de Philippe Dulbecco y Pierre Garroustedans Problèmes économiques de enero 2005, p.41-48.
[7] Es decir, este esencialismo unilateral de lo que es “en sí mismo”.
[8] Pero aun peor que la tesis del desarrollo sostenible es la que afirma la necesidad de adaptarse al calentamiento global sin ninguna voluntad de cambiar el rumbo de las cosas. Nuestro amigo Yves Copoens, como parte de la comunidad científica tras el informe de la ONERC (Observatorio Nacional sobre los Efectos del Recalentamiento Climático) del 24 de junio del 2005 (Un climat à la dérive: comment s’adapter), se ha convertido a esta nueva corriente sin ningún atisbo de voluntarismo político. Si hace más calor y si los paisajes mediterráneos se desertizan, ¡tendremos que pensar en ponernos mas crema solar!
[9] Hacemos aquí referencia a la obra de Paul Virilo “La velocidad de la liberacion” Manantial, Buenos Aires, 1995.
[10] ver G. Debord, «Perspectives de modifications conscientes de la vie quotidienne » en la revista Prétentaine n°4 de mayo de 1995.
[11] Para ver los sitios web en internet que gravitan en torno al decrecimiento, consultar la siguiente página de vínculos.
[12] Existe una presentación muy pedagógica e inteligente sobre las críticas existentes a la ideología del desarrollo, que se puede descargar desde aquí.
[13] Una aproximación revolucionaria al decrecimiento en “Ecofascismo o ecodemocracia” en Le Monde Diplomatique noviembre 2005.
[14] Sobre este asunto recomendamos el libro de Jean-Claude Michéa, “El callejón de Adam Smith. Sobre la imposibilidad de superar al capitalismo por la izquierda”, Editions Climats.
[15] Takis Fotopoulos, “Vers une démocratie générale, Une démocratie directe, économique, écologique et sociale”, Seuil, Paris, 2001. También cuenta con su propio sitio web Réseau International pour la Démocratie Inclusive.
[16] Raimon Panikkar, “Politica e interculturalita”, L’Altrapagina, Citta di Castello, 1995.
[17] Alberto Magnaghi, “Le Projet local”, Mardaga, Bruxelles, 2003.

(*) Clément Homs es activista e intelectual del decrecimiento en Francia.

Texto extraído de: El Grano de Arena