Archive for ‘Círculo Orientaciones’

24/04/2012

Panorama geopolítico: Tensiones y conflictos en un mundo convulsionado.

Entrevista con Carlos Pereyra Mele extraída de: Disenso

“En esta ocasión entrevistamos al geopolitólogo argentino Carlos Pereyra Mele. Analista Político y especialista en Geopolítica Suramericana, el Prof. Pereyra Mele ha sido también Coautor del “Diccionario de Seguridad y Geopolítica latinoamericana” y de “Tropas Norteamericanas y la Geografía del saqueo”. Su nombre figura ligado a numerosas instituciones y comités científicos tanto americanos como europeos. Desde www.dossiergeopolitico.com sigue el pulso de los acontecimientos con artículos e informaciones de notable relevancia geopolítica. Desde ya agradecemos al Prof. Pereyra Mele su colaboración.

ENTREVISTA

DISENSO: En las últimas semanas se han multiplicado los encuentros y las declaraciones entre los gobiernos de Israel y Estados Unidos en relación al programa nuclear iraní. Si bien es cierto que desde el año 1995 el Estado iraní puso en agenda la necesidad de consolidar la generación de energía nuclear, no fue hasta la victoria de Mahmud Ahmadineyad en el año 2005 que se sucedieron con cierta temeridad y periodicidad las amenazas de guerra por parte de Estados Unidos e Israel además de un buen número de sanciones promovidas por aquellos en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Ante este escenario ¿por qué cree Ud. que un Irán nuclear irrita los ánimos de Estados Unidos, Israel y sus socios, y en qué sentido Irán representa una amenaza para ellos? Por otra parte, ¿Porqué teniendo suficiente poder de fuego, tecnología y recursos financieros se ven impedidos de ejecutar finalmente un ataque militar?

PEREYRA MELE: En el Caso Irán, lo que ocurre es que su poder regional va en aumento. En Occidente es poco conocida la realidad política y económica de esta potencia mediana. ¿Cuál es el rol de Irán que les preocupa? es su influencia en Irak (mayoría chiíta en la zona más rica en petróleo y el Líbano). Geopolíticamente además Irán controla el estrecho de Ormuz por donde pasa el 40% del crudo consumido por el mundo, y también es clave en la región conflictiva con la zona del Cáucaso, ya que allí se encuentran varios países de la ex URSS productores de Petróleo y Gas. Esa triangulación del Golfo Pérsico, Mar Caspio y el Mar Negro representa el 65% de las reservas mundiales.

Ante ello, y luego de observar que la Revolución Islámica de Jomeini no se derrumbó a pesar de la guerra con el Irak de Saddam Hussein, (donde gracias a la asistencia de las potencias occidentales el ex-dictador iraqui pudo atacar con gases venenosos a un Irán que sobrevivió, lección a ser tenida en cuenta para los nuevos agresores) Estados Unidos hace años que planifica atentados contra Irán. En este sentido resulta revelador el reciente informe de “Democracy Now” sobre como se preparan “fedayines” en EE.UU. para hacer asesinatos selectivos de especialistas nucleares iraníes. También se juega a la desestabilización de Irán a través de pseudo-revoluciones que se inician en las redes sociales como Facebook o twitter, pero que el gobierno iraní pudo sofocar.

El permanente discurso mediático occidental de la posibilidad de que Irán acceda a la creación de un dispositivo nuclear con fines bélicos, argumento que es negado hasta el hartazgo por Irán y por los propios organismos de inteligencia de occidente, es parte del discurso para atacar a Irán sostenido por los “halcones” de EE.UU. y de Israel, como también por las monarquías petroleras de la península arábiga para impedir que Irán tome el control geopolítico de la región y desestabilice así a sus corruptos regímenes que cuentan con la alianza estratégica de Londres y Washington.

En cuanto a lo que Ud. bien dice, la superioridad militar y tecnológica de EE.UU., la OTAN e Israel en la zona es formidable y, en principio dejaría el camino libre para la intervención militar, sin embargo la mejor explicación de porque no han atacado aún la expuso el ex jefe del Mossad: “Un ataque a Irán sin explorar todas las opciones disponibles no es la manera correcta de hacer las cosas”. […] “Bombardear a Irán es la cosa mas estúpida que había escuchado”. Ésta es la evaluación del ex jefe del Mossad, Meir Dagan, director de inteligencia de Israel, un equivalente al Jefe de la CIA. Hay que entender lo que dice Dagan en el sentido de que lo primero que se desestabilizaría bajo la hipótesis de guerra es el Golfo Pérsico y las tiránicas y corruptas monarquías petroleras que sostiene USA. Además, como no se contempla la ocupación del territorio iraní, esta nación herida en su orgullo sí buscaría obtener el arma nuclear por ahora no deseada por el régimen, por lo que el supuesto ataque solo serviría para atrasar el desarrollo nuclear pero, al mismo tiempo, Irán buscaría consolidar alianzas más profundas con Rusia y China, y allí Occidente perdería definitivamente el control del Centro de Eurasia, espacio clave para el control del Nuevo Orden Mundial.

DISENSO: El papel de China en la política internacional se ha visto incrementado en el último decenio. Su participación en diversos foros y polos de poder desconciertan a más de un observador. Se suele hacer referencia a China desde diversas focalizaciones tales como: “Chimérica” y BRICs sin olvidar su participación en el Consejo de Seguridad, en la OMC, su papel como garante de la seguridad de Corea del Norte, su reciente encuentro diplomático con Rusia – país con el que comparte la frontera más extensa del mapa y teniendo ambos situaciones demográficas asimétricas – y sus relaciones con Irán, así como su relación comercial y financiera con Estados Unidos y Europa. ¿Puede aventurarse hoy cuál es la posición geopolítica de China? ¿Tiene China en el tablero geopolítico mundial definidos a sus amigos y a sus enemigos o está ganando tiempo mientras desarrolla su propio sistema nacional y estabiliza su frente interno, aún hoy frágil y fragmentado? Finalmente, ¿Qué opinión le merece la intención de Henry Kissinger de crear una “Comunidad del Pacífico”, al mejor estilo OTAN, para involucrar los intereses regionales de China con los de Estados Unidos?

PEREYRA MELE: Lo primero que debemos analizar es la cultura milenaria China que no mide el tiempo en siglos sino en milenios, por lo cual las interpretaciones de los occidentales sobre China están siempre erradas por “fallas” culturales. El rol de potenciación económica dirigista de China y sus grandes logros, mas tarde o mas temprano chocaran con los intereses occidentales. En este sentido hay expertos económicos que especulan que para el 2010 China será la primera economía mundial. Ahora bien, como señalan los estrategas de estadounidenses, China no actuará como una potencia agresora sino que por la necesidad de cubrir sus necesidades básicas de recurso y materias primas chocará con los poderes establecidos que ya hoy están viviendo un período de decadencia. Para su geopolítica lo importante es asegurarse su “Continentalismo”, de allí el “Tratado de Shangai”, que le permitió materializar un bloque que pasó rápidamente de lo económico a lo militar, además de los recientes tratados estratégicos con Rusia, sin perder de vista su presencia en África y América del Sur que, en conjunto, busca impedir el “cerco geopolítico” de la “nueva doctrina militar” que en Enero de 2012 planteó el presidente Barak Obama, con el asesoramiento de Henry Kissinger, con la intención de concentrarse en Asia. Pero reitero, China no es Occidente, donde todo lo mide con la idea de consumo; allí la tríada occidental (EE.UU., U.E. Y Japón) tienen otro talón de Aquiles, pues el despertar del dragón revierte años de humillaciones occidentales y japonesas difíciles de olvidar.

DISENSO: Desde hace más de un año asistimos a una serie de conflictos que los medios han denominado “Primavera árabe”. Si bien por momentos gran parte de los reclamos parecen justos o razonables, no puede dejarse de vislumbrar el aspecto confuso y sospechoso que tiñe el proceso en cuestión al verse a todo tipo de “rebeldes” actuando en diversas formaciones “revolucionarias” en sintonía con los discursos e intereses que a diario salen a difundir el Departamento de Estado de los Estados Unidos, la Troika europea, la ONU, la OTAN y el Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo. En este contexto nos interesa saber qué opina de la denominada primavera árabe así como de los acontecimientos que se están desarrollando en Siria.

PEREYRA MELE: La denominada “Primavera árabe” no es sino una nueva experimentación de manipulación política y social de masas que durante años han estado subyugadas por regímenes políticos dictatoriales cuasi-feudales. Éste modelo de manipulación había funcionado hasta cierto punto “eficazmente” con las denominadas “revoluciones de colores” que se aplicó a las naciones que en su momento formaron parte de la URSS. Con el paso del tiempo podemos concluir que esos movimientos políticos pseudo-revolucionarios manejados por la híperpotencia vencedora de 1991 fue solo la herramienta para imponer en esos pueblos el Nuevo Orden Mundial o, mejor dicho, el Neoliberalismo. El esquema se reitera en el Magreb: a la “sorpresa” de la reacción popular contra el tirano Ali en Túnez le siguió la revuelta de los jóvenes egipcios, todos manipulados por las grandes cadenas mass mediáticas que hoy ya han demostrado ser el brazo más importante de la denominada “Guerra de Baja Intensidad” iniciada por Occidente. Al día de hoy ya se puede ver las consecuencias de esas dos “revoluciones”: los militares siguen en el poder y las represiones a los pueblos que querían el cambio están igual como al principio de las revueltas, pero ahora ya sin cobertura mediática. Otros dos casos distintos de manipulación mediática son el de Libia primero y el Siria por estos días. El primero fue una clara intervención extranjera con mercenarios, entre los que hay que contar a Al Qaeda, como brazo armado islámico de la CIA, y las fuerzas especiales de la OTAN y del CCEAG (Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo), en especial Qatar y Arabia Saudita, que destrozaron al país con mejor nivel de vida de toda África y lo han trasformado en un territorio donde bandas armadas negocian en forma independiente del CNT (Consejo Nacional de Transición) sus “arreglos” económicos con los países de la OTAN. Sintetizando, se siguen cometiendo masacres a diarios pero ahora hay un muro de silencio informático que impide conocer esta situación. Con Siria se ha intentado utilizar el mismo libreto: Pseudos opositores armados en Qatar, Turquía y Jordania que ingresan equipados por la OTAN para cometer crímenes de lesa humanidad contra la población civil, pero en este caso encontraron un ejercito más sólido y no tribal como el Libio pero, fundamentalmente, el Veto de Rusia y China en el Consejo de Seguridad de la ONU que por ahora desespera a los “amigos de la Siria libre” pues no permitieron la invasión militar ni los “quirúrgicos” ataques aéreos de la OTAN que no son otra cosa que sembrar el pánico entre civiles desarmados para abrir el camino a los invasores como pudo comprobarse en el caso Libio. Rusia y China saben que el ataque a Siria es el paso previo al ataque a Irán y que si se impide esta operación el ataque a la nación persa se complica más para Occidente.

DISENSO: Al analizar el desarrollo de los diversos conflictos que planteó la “Primavera árabe” no puede dejarse de atender el hecho de la multiplicación de conflictos que se configuran como guerras asimétricas y cómo fueron contemplados éste tipo de conflictos por la Doctrina Bush, el Patriot Act – extendida por el actual Presidente Obama – así como por el Estado de Israel, en especial desde la Guerra del Líbano. Más allá de justificaciones humanitarias, ¿El actual marco jurídico de las potencias involucradas no está hecho a la medida de los conflictos que vemos desarrollarse?

PEREYRA MELE: Occidente, o sea la Tríada ya comentada, ha establecido como nueva forma de las relaciones internacionales la utilización de la herramienta militar como el non plus ultra de la misma. La diplomacia se subordinó a los poderes militares y éstos a los complejos tecnológico-militares-financieros que son, por ahora, el único sector de la economía de USA y de la OTAN que funciona, pues lo demás huelga hacer comentarios al ver los planes de ajustes en Portugal, España, Italia, Francia o Grecia. El ultimo argumento impuesto es el del supuesto “derecho de proteger” que se arrogan unilateralmente las potencias occidentales, remozando el viejo concepto eurocéntrico de llevar la civilización a los pueblos colonizados. Para ello utilizan el expediente militar como la herramienta de “protección a los pueblos oprimidos”. Por supuesto que ese derecho a “proteger” de la OTAN solo se ejerce contra los países con recursos estratégicos de gran importancia geopolítica para la tríada.

DISENSO: Todos los días los medio de comunicación masiva bombardean con noticias acerca de la “crisis económica” europea. Por momentos parece haber dos interpretaciones de los hechos. Una que se concentra en la crisis fiscal, clamando ajustes para generar “confianza” en los mercados, y otra que acusa a los bancos, a diversas instituciones financieras, a la clase dirigente de ciertos estados europeos y a la “Troika” de llevar a cabo un “golpe de Estado financiero”. Nos interesa conocer su opinión al respecto así como también saber porqué cree Ud. que se ha naturalizado hablar de crisis europea y no más bien de crisis japonesa, habida cuenta del Tsunami que hace un año sufrió la tercera economía del mundo, mucho más relevante para las finanzas y el comercio mundial que la economía griega, española o portuguesa.

PEREYRA MELE: Esto que Ud. afirma es la realidad y demuestra como un sistema mediático hiperconcentrado, manejado por 5 agencias mundiales, administra la información que debemos conocer y, con ello, la manipulación mediática casi total que se lleva a cabo en el llamado Occidente. ¿Porqué no se habla del caso de Islandia, donde la población reaccionó más que con un cacerolazo contra el régimen político-financiero neoliberal, destituyendo a los responsables, impidiéndoles huir del País y sometiéndolos a juicio y, lo más destacable, es que Islandia desconoció los dictados de la Troika (FMI – Banco Central Europeo – Consejo de la Unión Europea-), llegando al día de hoy a una recuperación de los principales indicadores económicos. Es evidente que el accionar de las grandes cadenas informativas fue distinto para los otros países periféricos europeos. En los PIGS (Portugal, Italia, Grecia y España o “cerdos” como prefieren llamarlos peyorativamente los medios anglosajones) se está cambiando la cúpula gubernamental instaurando hombres por medio de “Golpes de Mercados”, disolviendo a los gobiernos elegidos por sus pueblos y sustituyéndolos por empleados del sistema financiero mundial o “tecnócratas”, como se les suele llamar, como lo son Mario Monti (Italia), Lucas Papademos (Grecia) o Mario Draghi (BCE).En todos los casos elegidos sin el voto popular, pero sí con el voto de los bancos y de los organismos financieros internacionales que hoy están aplicando los dictados económicos más ortodoxos para la salvar el sector.

DISENSO: Hace pocas semanas Vladimir Putin ganó con más del 60% las presidenciales en Rusia. Todos los medios de comunicación, así como diversas ONGs financiadas por potencias adversarias al partido Rusia Unida, cerraron filas junto con los partidos opositores – Comunistas y liberales a la cabeza – y las sedes diplomáticas de Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Europea para desestimar dicha victoria en razón de un supuesto fraude. Es sabido que Putin significó un punto de inflexión en la historia de la Rusia Postsoviética. Hace pocos meses, antes de iniciarse la campaña presidencial y aún cumpliendo el rol de Primer Ministro, Vladimir Putin anunció formalmente su proyecto de conformar una “Unión Euroasiática” que devuelva a Rusia una posición de relevancia en el tablero geopolítico mundial. ¿Qué papel le asigna Ud. a Rusia y a su actual gobierno en los acontecimientos geopolíticos de los próximos años? ¿Tiene viabilidad una Unión Euroasiática?

PEREYRA MELE: Lo que Ud. me plantea acerca del funcionamiento del sistema de desacreditación y confusión sobre las elecciones en Rusia está relacionado con lo que venimos hablando sobre cómo, a través de los medios masivos, hoy en día la clave no es la información veraz sino la manipulación al servicios de los intereses económicos que componen sus paquete accionario, ya que todos los medios son sociedades anónimas y además concentrados (Diarios, Revistas, TV, Cable, telefonía celular e Internet), y donde está en juego el poder de sus empresas, realizan una tarea primero de confusión y luego de manipulación intentando cambiar descaradamente los resultados que no le son afectos a ellos.

Creo que la nueva etapa que inicia la presidencia de Vladimir Putin es la de la consolidación del nuevo rol de potencia, ya no regional, sino global nuevamente. Sus recientes declaraciones de establecer un gigantesco presupuesto militar para poner a Rusia al frente en todas las esferas que tiene que enfrentar demuestra la proyección geopolítica del nuevo rol ruso en Eurasia. También los acuerdo estratégicos con China de transferencia de tecnología aeroespacial y militar van en ese sentido; parafraseando a Henry Kissinger podemos decir: “hacia donde se inclinen China y Rusia en los próximos años se inclinara Asia” y ello determinará un nuevo escenario internacional multipolar con un Nuevo Orden, pero, hay que decirlo, aquí también esta el peligro la paz mundial, pues la trilateral – EE.UU., U.E. y Japón-, seguramente reaccionarán para impedir este Nuevo Orden que representa su declinación después de 500 años de dominio planetario. Por ello el siglo XXI no será pacifico.

DISENSO: Los caminos de la integración regional son tortuosos. Año tras año infinidad de declaraciones, anuncios, reuniones y cumbres, parecen delinear definitivamente la necesaria integración entre los pueblos hermanos, sin embargo faltan los estadistas con el suficiente compromiso para plantear una agenda genuina que termine en hechos y no en palabras. La UNASUR parece ser el camino más idóneo, sin embargo no aparecen con claridad Políticas de Estado que trasciendan gobiernos de turno con proyectos y compromisos políticos de largo aliento. ¿Qué hace falta para concretar la unidad regional? ¿Es productiva la proliferación de diversos foros de integración que operan al mismo tiempo tales como el de la CELAC – Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños – ?

PEREYRA MELE: Lo primero que tenemos que comprender es que la actual situación mundial es inédita si la pensamos a 10 años vista. En el 2001 parecía que el poder de superioridad absoluta de EE.UU. era imposible de revertir, que era el “fin de la historia” tal como lo anunciaban sus publicistas. Luego, en apenas 12 años podemos afirmar que esa idea “del siglo americano” que habían planteado los think tanks norteamericanos desde los 80´ y 90´, con el eje puesto en la unípolaridad, es hoy imposible de ser sostenida por sus creadores. En apenas 12 años se pasó a un mundo multipolar donde las potencias emergentes, el BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) rompieron con esa hegemonía y empezaron a establecer la idea de los nuevos bloques continentales, que son la etapas superiores a los estados nación, teniendo a estos como la base del sistema. En ese marco podemos entender lo que pasa hoy en día en Suramérica en particular; una sola vez anteriormente vivimos una situación similar y fue al fin de la II Guerra Mundial cuando América del Sur intentó establecer acuerdos de integración basados en el ABC (Argentina, brasil y Chile) durante los gobiernos de Perón, Vargas e Ibáñez del Campo, impedido por el accionar de Estados Unidos. Hoy la historia nos vuelve a dar otra oportunidad para romper con la “balcanización” que impuso el modelo neocolonial inglés primero, y luego Estados Unidos con su idea de “patio trasero”. El surgimiento de una potencia emergente como Brasil, que hoy es la locomotora económica de la región además de ser la 6° economía mundial, y que desde el Mercosur, con toda las dificultades del caso intenta crear un espacio regional ampliado que se consolida en la UNASUR, permite junto a la aparición de nuevos socios comerciales importantes en la región como lo son China, India y Rusia, el desplazamiento de la relación de dependencia económica y, por lo tanto política, con los EE.UU. Nos lleva a pensar que estamos ante un nuevo periodo de integración real y de potenciación del subcontinente más allá de los mismos dirigentes y de las corrientes ideológicas que tengan los mismos.

Los foros surgen o se anulan según el momento histórico. Estamos en la puerta de una nueva “Cumbre de las Américas”, que seguramente no tendrá la trascendencia que tenía antaño, y la presencia de EE.UU. y sus aliados será cuestionada, situación que parecía imposible hace apenas unos años atrás por mas lenguaje diplomático que se use. Otro Foro que tiende a languidecer es el de las “Cumbres Iberoamericanas”, pues ya no son útiles a la tríada el rol que tenia España y Portugal, que eran el puente de acceso y captura de las empresas públicas privatizadas por el neoliberalismo en Suramérica, al estar éstos países en crisis financieras gravísimas y, por lo tanto, no tienen nada para ofrecer a los países iberoamericanos.

El Foro de la UNASUR en cambio viene desarrollándose positivamente para los intereses regionales, pues ha logrado no poca cosa: evitar la disgregación de Bolivia, con el separatismo camba, y evitó un conflicto entre Ecuador, Colombia y Venezuela, en aquel momento en el cual Colombia bombardeó territorio ecuatoriano en el que se encontraban miembros de las FARC. Por otra parte, se profundiza el sistema de integración vial de toda América del Sur, uniendo regiones antes separadas y permitiendo realizar nuevos pasos bioceánico con los cuales se puede llegar a los mercados de Asia, donde está la nueva economía del mundo. También se está desarrollando un sistema de defensa regional para evitar los conflictos regionales con el “Consejo de Defensa Suramericano”, todo ello sin la injerencia ni la censura de los Estados Unidos. Estamos en un cambio realmente superador, que de consolidarse definitivamente, en especial por el eje Argentina, Brasil como el núcleo duro del mismo, viviremos una nueva historia iberoamericana.

DISENSO: Finalmente, con la intención de cerrar una entrevista de la que estamos muy agradecidos y creemos que servirá de mucho a nuestros lectores, queremos saber su opinión en torno al debate que surgió en las últimas semanas en nuestro país en torno a la cuestión Malvinas. ¿Cuál cree Ud. que es el valor simbólico y estratégico de las Islas para ser objeto de disputa entre el Reino Unido y la Argentina, y cuales deberían ser los argumentos para actualizar el rechazo a un enclave colonial como lo son actualmente las “Falkland Islands” teniendo en cuanta la vocación de ciertos grupos de reconocer a los kelpers como sujetos de derecho y no como colonos de una potencia enemiga?

PEREYRA MELE: El conflicto de las Islas Malvinas ya no es un litigio bilateral entre Argentina y Reino Unido, pues un enclave colonial con base militar de la OTAN pone en riesgo la seguridad del Continente Suramericano al controlar el paso bioceánico entre el Pacifico Sur y el Atlántico Sur y viceversa. Además afecta la proyección hacia la Antártida del nuestro país y de Suramérica en su conjunto. Si a eso le sumamos que el heredero de la corona inglesa, símbolo del Estado anglosajón, esta realizando ejercicios militares en el archipiélago malvinense, es una clara demostración del interés británico en la zona, pues a lo estratégico debemos sumarle la importancia económica (alimentos, minerales, etc.)

Otro tema no menor es que tenemos el diferendo más grande en la actualidad de posesión territorial, pues no solo esta el tema Malvinas sino todos los archipiélagos del Atlántico Sur (Georgias y Sándwich del Sur) más las Orcadas, que por la CONVEMAR (Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho de Mar) tenemos un litigo con Gran Bretaña por mas de 3.000.000 de Km2 de mar (La Pampa sumergida como bien se la denominó). Gran Bretaña unilateralmente separó el tema Malvinas de los otros archipiélagos, pues en Georgias y Sándwich no hay población sino bases militares y científicas de la potencia colonial, y allí el pseudo argumento de la autodeterminación de la población es inexistente, lo cual me lleva a decir algo acerca esto. En primer lugar no existen generaciones de pobladores ingleses que puedan considerarse como originarios, sino sólo como colonos traídos por la corona británica a un territorio usurpado por la fuerza, ya que no se les reconoció como ciudadanos británicos durante 150 años que van desde 1833 a 1983. Recién en ese año se les reconoce la ciudadanía inglesa a algunos habitantes de los llamados Kelpers, que si descontamos las fuerzas militares rotativas y los trabajadores temporarios en las islas, la población reconocida como británica es de 1 a 3 con la que habitan el territorio insular, por lo tanto la preocupación de algunos autollamados intelectuales argentinos por los derechos de esa población es realmente carente de todo sustento lógico.”

Extraído de: Disenso

Anuncios
07/06/2010

EN DEFENSA DEL ESTADO SOCIAL: ¡TODOS A LA HUELGA!

Este martes 8 de junio, Centrales sindicales, Partidos políticos, Movimientos sociales, Asociaciones ciudadanas, Organizaciones estudiantiles, Colectivos profesiones y diversas Entidades de todo género han convocado una jornada de Huelga General en las administraciones públicas y en el mundo de la enseñanza.

Es esta la primera respuesta general de masas frente al tristemente célebre “recortazo” del gobierno de Rodríguez Zapatero, y que ha sido calificado con toda razón como el mayor recorte social y económico perpetrado durante los últimos treinta años: aproximadamente los mismos años de existencia del actual Régimen político juancarlista.

La primera respuesta. No la última: porque precisamente el mismo gobierno, que se ha llenado la boca durante la presente legislatura jurando y perjurando que los derechos sociales de los trabajadores y de las capas más desfavorecidas de la sociedad no se tocarían jamás, prepara otra “vuelta de tuerca” en su inopinado ajuste económico: la Reforma del Mercado Laboral.

En efecto, el presidente de turno de la Unión Europea ya ha advertido que su” Gobierno aprobará la reforma laboral el 16 de junio”, firmen o no los agentes sociales los contenidos de esta reforma.

“Puedo anunciar que el Gobierno aprobará la reforma laboral el próximo día 16 miércoles en Consejo de Ministros, se produzca un acuerdo o no se produzca un acuerdo“, dijo José Luis Rodríguez Zapatero hace pocos días en rueda de prensa.

No hace falta ser un lince, ni aguardar a las consabidas filtraciones de prensa, para adivinar los contenidos esenciales del Decreto para la reforma laboral; a saber, mayor “flexibilidad” laboral, más precariedad, menos derechos sociales, liberalización económica ilimitada,, contratos basura, privatización de lo público, etc. Y finalmente, parafraseando a las abortistas, el viejo sueño neoliberal: despido “libre y gratuito”.

Un horizonte nada lejano, especialmente cuando se cuenta ya con un millonario “ejército” de reemplazo compuesto por mano de obra desempleada y no cualificada: histórica herramienta de combate del capitalismo salvaje. Un “ejército” que en España rebasa ya el 20 % de la población activa. El mayor de Europa.

Nada nuevo. Las habituales recetas de los Organismos crediticios internacionales y sus Fondos monetarios, de los Centros privados de poder económico, de los mercados financieros y de sus gurús neoliberales en nómina.

Las mismas recetas de la Derecha económica y de sus sucursales políticas. “Derechas” que para estos casos empiezan muy a la “izquierda”.

En efecto. Ha bastado una llamada del Faraón estadounidense Barack Obama a Zapatero por delegación de Merkel y Sarkozy, es decir de la Unión capitalista europea y su BundesBank, para que el hombre que no se levantó al paso de la bandera de las Barras y Estrellas de Bush, se haya cuadrado a la voz de mando del Imperio colocándonos en lo económico a los pies de los mismos caballos que en lo militar nos puso su antecesor Aznar.

Zapatero y con él su partido ha perdido a golpe de teléfono no la credibilidad, que nunca tuvo en realidad, sino a la vez la poca vergüenza y la escasa memoria (por muy histórica que les parezca) que aún le quedaba.

Sí; resulta un hiriente sarcasmo que sea el Partido de la oposición el que afirme que “somos ya un protectorado” cuando lleva meses exigiendo que se apliquen aquí a todos los niveles las políticas precisamente de “la Merkel” y “el Sarkozy”.

Irónico resulta también que el propio Partido Popular haya levantado ahora la bandera de la defensa de los más desfavorecidos, de los pensionistas y jubilados,  “nuestros mayores”, de los funcionarios públicos y de las rentas más bajas, llegando incluso al demagógico llamamiento de la número 2 del PP de hoy mismo presentado a su partido –que es, históricamente, junto a CiU el Partido de la Patronal- casi como una especie de “vanguardia obrera” afirmando que ’Si los sindicatos no defienden a los trabajadores, aquí está el PP’ (¡sic!)

Con declaraciones como ésta se confirma que el esperpento existe y está ahí. Y que cuenta además con el acompañamiento musical de un potentísimo aparato de propaganda neoliberal y ultraconservador -cínico e implacable- que no busca otra cosa que volver a apoderarse de la manija política de la Nación poniéndola  al servicio de la especulación financiera, el tráfico de influencias, la corrupción urbanística, el blanqueo de capitales, la mafia del ladrillo, la estafa empresarial, la explotación impune, el capital extranjero y el imperialismo de guerra, tal y como hicieron durante la “década prodigiosa” del “milagro económico español” en cuyos lodos chapoteamos hoy gracias tanto a la errática política económica del PSOE como a la labor de zapa del capital monopolista tanto propio como foráneo.

Pero si los eufemismos “buenrollistas” de ZP ya no engañan a nadie, la retórica alucinada y alucinante de la señora Cospedal menos aún:  pues en el fondo despotricar contra los sindicatos, coincidiendo así con lo que desea el núcleo duro del Sistema, y hacerlo  no por corruptos o ineficaces, sino por el mero hecho de existir es la tarea que la derecha política siempre al leal servicio de la oligarquía dominante y del statu quo estatal ha mantenido siempre agenda.

Y aún concediendo que los sindicatos mayoritarios -“generosamente subvencionados” como no para rebuznar la derecha mediática- no hayan estado nunca a la altura de las circunstancias podría decirse lo mismo de las Organizaciones empresariales, las Fundaciones políticas, las Oenegés,  y más que nadie de los Partidos y de las Instituciones –muy especialmente la Corona- del Régimen estatal cuya espléndida  financiación hemos pagado y seguimos pagando todos los españoles, y que ha sido mucho más que generosa sobrepasando la legalidad vigente e instalándose en el fraude y el latrocinio permanentes.

Eso sin olvidar que éste fue el precio pagado por el Régimen juancarlista por mantener todo conflicto social controlado y enmascarado en la periferia del sistema desde los célebres “Pactos de La Moncloa”  hasta el día de hoy; y que lo han pagado todos empezando por los que ahora critican las dimensiones del “descubierto” del cual ellos han sido en calidad y en cantidad los primeros y principales responsables.

Sin embargo, no es tiempo de reproches sino de acción.

En consecuencia, los abajo firmantes, conscientes de la amplitud social e histórica del envite que se disputa actualmente, y –más aun-  responsables moral y políticamente ante la Comunidad nacional de todo el Pueblo de aportar a la realidad militante de este País un esfuerzo consciente y revolucionario, nos solidarizamos con esta convocatoria de paro general, con sus justas reivindicaciones y apoyamos decididamente la movilización total frente al Régimen estatal y al Sistema liberal-capitalista.

No en defensa de los intereses particulares, sectoriales, corporativos o de clase sino por los intereses generales de la Nación, por el bien común y posible, por la defensa del Estado Social que es nuestro futuro y que es nuestro Pueblo.

EN DEFENSA DEL ESTADO SOCIAL: ¡TODOS A LA HUELGA!

¡NO A LOS RECORTES SOCIALES!

¡TODOS CONTRA EL RÉGIMEN: NADA CON EL RÉGIMEN!

SUSCRIBEN:

Red Tercera Vía

Línea Antagonista

Círculo Orientaciones

Página Transversal

 

 

 

04/06/2010

Comunicado. Frente al sionismo: ¡unidad y resistencia!

El Ente Sionista, a quien el estado español, la Unión Europea y la OTAN siguen dispensando un trato político y comercial privilegiado, ha vuelto a atropellar todas las leyes de la llamada «comunidad internacional».

Aunque los medios de difusión tienden a aceptar sus acciones brutales como inevitables e, incluso, «comprensibles», el Ente Sionista ha vuelto a superarse a sí mismo en su escalada de crímenes contra la humanidad con el objetivo declarado de proseguir la «limpieza» étnica contra el pueblo que mantiene ocupado y encerrado, ya que constituye el único estado del planeta que se asienta, en su totalidad, sobre las tierras de un pueblo ajeno al propio estado, como sus mismos defensores reconocen. «Israel» se funda sobre el «Nacba» (Desastre) de los palestinos, es decir: sobre lo que la misma «comunidad inernacional» (de la que forma parte) ha tipificado como genocidio.

Esta vez los sionistas han asaltado, en aguas internacionales, la flotilla de «Libertad para Gaza» que traía ayuda humanitaria para su castigada población, la cual, desde hace tres años, está sometida a un bloqueo completo, otro hecho que representa (es provocar una «matanza blanca», «sin sangre», por asfixia) una abierta violación de las convenciones básicas de esta corte bufonesca llamada «comunidad internacional», donde se predican valores como la libertad, la defensa de los derechos humanos, la democracia o el respeto a las leyes internacionales, pero permite a este estado la continua conculcación de todas sus normas, resoluciones, valores y derechos humanos contra otros pueblos. El ente sionista también se ha convertido, abiertamente, en un Estado Pirata.

Su gobierno justifica la muerte de varios activistas y haber herido a docenas de ellos porque sus comandos piratas, que asaltaron con armas automáticas la flotilla, tuvieron que «defenderse» de pedradas, puñales y pistolas, y porque tal convoy tenía un «carácter más político que humanitario». Además de reconocer que el carácter político justifica el asesinato (excusa típica de cualquier organización terrorista) un miembro de ese gobierno imputa, a quienes llevaban diez mil toneladas de ayuda humanitaria, de vínculos con Al Qaeda y predicar el odio y la violencia. Resulta que quienes no se cruzan de brazos ante el terrorismo de estado y el estrangulamiento masivo de un pueblo tienen relación con Osama ben Laden. No hallamos mejor manera de hacer apología de Al Qaeda.

Que nadie nos venga con la consigna mezquina del nacionalismo reaccionario de que los crímenes del ente sionista no son «problema nuestro». Por un lado tenemos a personas comprometidas que llevaban ayuda vital a una población completamente bloqueada, que aún no ha podido reconstruir lo destruido por los bombardeos del año pasado; y por otro, tenemos a un estado miembro de pleno derecho de la ONU que se vende como la «única democracia» de la región y avanzadilla del «Mundo Libre», y que, justo por esto, por gozar de las bendiciones de Occidente, tiene patente de corso para mantener monstruosidades como el bloqueo a Gaza, la legalización de la tortura, los experimentos químicos en prisioneros y esta última acción de asaltar un convoy humanitario a sangre y fuego. Ante esto ni valen cobardes equidistancias, ni tampoco valen condenas verbales ni lamentaciones, tan hipócritas como fugaces.

Por ello demandamos:

1) Que el gobierno español rompa de inmediato relaciones con el Estado pirata. Por mucho menos España ha venido participando en guerras en los Balcanes, Oriente Medio o Afganistán.

2) Que se apoye decididamente una Investigación internacional de los hechos que han llevado la muerte y destrucción al convoy «Libertad para Gaza» en aguas internacionales.

3) Que se exija el cumplimiento de las resoluciones de la ONU que llevan décadas sin cumplirse por culpa de gobiernos occidentales que, por incumplimientos puntuales mucho menos graves, deciden presionar, embargar, amenazar y cortar relaciones con otros estados.

4) Que se abra inmediatamente los corredores de ayuda, apoyando a los estados y protegiendo a los convoyes que resuelvan romper el bloqueo genocida sobre Gaza.

5) Que se exija a los EEUU, sus grandes padrinos, que obliguen a sus protegidos a frenar y retirarse de las colonias sionistas en Palestina.

6) Que se denuncie a EEUU por convertir al Ente Sionista en el estado que más ayuda financiera recibe en el planeta a fondo perdido, mientras los sionistas no pongan fin a la ocupación militar de Cisjordania y no permitan el regreso de los palestinos a su tierra.

7) Y que los jueces españoles, tan diligentes en la persecución de portavoces de la Izquierda abertzale por declaraciones más suaves, o a libreros neonazis que hablan sobre genocidos de hace setenta años, apliquen las leyes sobre apología de terrorismo y de genocidio contra aquellos dirigentes políticos y radiopredicadores españoles que defienden, aquí y ahora, el genocidio de hoy.

LIBERTAD-DIGNIDAD-INDEPENDENCIA

SUSCRIBEN:

Red “Tercera Vía”

Línea Antagonista

Círculo “Orientaciones

Página Transversal.

 

 

 

20/05/2010

FRENTE AL CAPITALISMO: ¡UNIDAD Y RESISTENCIA!

COMUNICADO CONJUNTO

20 DE MAYO DE 2010

La humanidad sufre una “nueva crisis” capitalista pero, a diferencia de las anteriores, no parece tener armas para combatirla. En realidad, el sistema capitalista no está ni en crisis ni en quiebra, ya que se trata de un modelo de explotación que se reestructura en ciclos recesivos y depresivos, afectando principalmente a los trabajadores de todo el mundo mientras las grandes fortunas continúan obteniendo grandes beneficios.

La banca, las altas finanzas y las grandes corporaciones han provocado esta situación crítica con alevosía y precisión. Los movimientos especulativos de los últimos años tenían como objetivo desestabilizar las economías nacionales con el fin de endeudar a los estados y reducir, aún más, su soberanía económica. Señalamos al Fondo Monetario Internacional, al Banco Central Europeo y al resto de instituciones económicas internacionales como instrumentos al servicio del capital privado, principal enemigo de los pueblos soberanos.

Paralelamente a esta guerra especulativo-financiera, la casta política nacional e internacional, subvencionada y financiada por los capitalistas, ha anunciado recortes en los, ya de por sí, penosos derechos laborales actuales. La crisis es la coartada perfecta para la imposición de un modelo laboral que perpetúa la explotación y miseria de los trabajadores y pensionistas, agravando su paupérrima situación. Denunciamos a las élites políticas por emprender una nueva guerra social en connivencia con el capitalismo.

Los medios de comunicación de masas, empresas de difusión al servicio de los poderes político-financieros, controlan el debate sobre la crisis con el único fin de atacar las pocas organizaciones comunitarias existentes, justificando la paulatina disolución de los estados y criminalizando la verdadera labor sindical y de oposición política, ya desactivada. Advertimos que las críticas de los grandes canales mediáticos al gasto social, a las instituciones públicas y a la soberanía económica nacional forman parte de la estrategia global de disolución y aislamiento de los individuos, etapa imprescindible para la dictadura global del capital y los mercados.

Manifestamos nuestro compromiso con los pueblos y sus trabajadores, únicos bastiones de resistencia frente al nuevo orden mundial basado en el expolio, la invasión, la explotación y el engaño.

LIBERTAD – DIGNIDAD – INDEPENDENCIA

SUSCRIBEN:

“Red Tercera Vía”

“Línea Antagonista”,

Círculo “Orientaciones”

“Página Transversal”

 

 

 

25/07/2009

Orientaciones

Hay extrañas ideas como que, por defender la Pa­tria Española y el So­cialismo, podríamos llegar a coincidir, más o menos, con el «Pa­trio­­tismo Constitucional» o incluso compartir algo del «Orgullo» por la «España Progresista». O, simplemente («por la parte que nos toca como patriotas») asumir, con un nuevo formato, los conceptos de Es­paña típicos manejados por cual­­quier va­riante de la «De­recha na­cional». Urge acabar con estas nefastas con­fu­sio­nes e ideas pre­­con­cebidas. Ve­mos la imperiosa ne­cesidad de aclarar, de una vez por to­das, lo siguiente:

1) El Socialismo Pa­trió­tico está lejos de ese inconsistente «Patriotismo Consti­tucional» tan es­grimido ahora como alternativa al «Patriotismo antide­mocrá­tico» de infausto re­cuerdo. Además, en la práctica, el «Pa­trio­tismo Consti­tucio­nal» es algo que casi nadie ha terminado por creer­se. Aun­que no tenga­mos reparo en reconocer, por ejemplo, algunas coin­ci­dencias bási­cas con el «Patrio­tismo Jaco­­bino» (el «eje del mal» para todos los na­cionalismos reac­cio­narios), hemos de recordar que éste poco tie­ne que ver con la actual «Es­paña cons­ti­tu­cional».

2) El Socialismo Pa­trió­tico es completamente ajeno al triunfalismo «nacio­na­lero» pro­gre­sista que celebra esta España «sacada de su aislamiento», «modelo mun­dial de leyes avanzadas» o «es­cenario de aconte­ci­mien­tos» de re­lumbrón. En efecto, Es­paña no se halla aislada, pues está in­­cardinada, como un contingente su­bal­terno más, en una Euro­pa políticamente incapaz, porque mantiene desde hace décadas una posición servil hacia el im­pe­rialismo americano, y porque la mentalidad ge­ne­ral del pueblo español es «angloamerica-dependiente». Las leyes de las que pre­sume la pro­pa­­ganda oficial no son otra cosa que sig­nos de de­cadencia in­terna, mudanzas de imagen «para estar a la última», golpes de distracción, con­fusión so­cial e im­postura «se­sen­ta­­yo­chista». Y casi todos los «acon­te­ci­mientos» en suelo español con alta re­per­cusión en el exterior son de natu­raleza cir­quense: la España que tanto se «re­nombra» y se «ex­pone» fuera es la «Es­paña de la Fiesta».

3) Y el Socialismo Pa­trió­tico no es otra re­edición de esa escuela am­bigua re­pre­sentada por quie­nes de­cla­ra­ban que «en lo social nos acer­camos a la izquierda, pero en lo na­cional nos posicionamos en la derecha». Eso fue una estafa y representó un engendro que, por mucha sensi­bi­lidad social (o incluso espiritual) que pro­cla­maban tener, irre­me­dia­ble­mente se revelaron siempre sien­­do de de­rechas. Nuestra concepción de la Pa­tria Espa­­­­ñola (y Euro­pea) es radicalmente contraria a las mismas ideas «na­cio­­­nales» de la de­re­cha (sea en su variante inte­gris­ta, popu­lista o libe­­ral-con­servadora; sea signifi­cán­do­se como es­pa­ñolista o con re­­sen­ti­mientos neofeudalistas anti­es­pa­ñoles). Adver­timos que, histórica­­mente, el ene­­migo más dañino para la Patria como la con­ce­bi­mos ha sido, justa­­mente, ese conjunto de ideas nacionalistas sos­tenidas por las derechas.

(I) España no es una esencia: es una realidad

España no tiene, ni ha tenido jamás, una sola identidad distinta de su ex­presión política y estatal manifestada en el complejo devenir histó­rico. Si exceptuamos la «identidad» del mundo occidental y glo­balizado que ha sumergido a todo el planeta, no hay más «iden­tidad» española que la política.

España ha contado siempre con varias identidades. Valorar esa riqueza y man­tener nuestra pluralidad de iden­ti­dades no es una cuestión coyun­tural, sino de­cisiva: la de considerar el valor fun­da­mental de las iden­ti­dades que son cons­ti­tutivas del conjunto español así como de cada parte del mismo. España es fruto de una con­jun­ción viva de pueblos que, a su vez, ha conformado también a esos mismos pueblos.

Resaltar sólo una identidad española y separarla del resto como la «verdadera Es­paña» ha constituido un ne­fas­to error histórico. Un error, por otra parte, carac­te­rístico de los nacionalismos. Éstos nunca se limi­tan a re­saltar una iden­tidad, sino que se dedican a negar la legitimidad de las otras pre­sentes en el mismo espacio, forzando la unificación de la identidad diferencial «elegida», e im­­po­niendo esa identidad «uni­ficada» (o «sin­te­­ti­zada») sobre las de­más iden­tidades a las que tratan de sepultar o ex­tirpar como «anómalas».

El proceso de los exclusivismos es siempre el mismo: primero aís­lan una iden­tidad (o una sola «memoria his­tórica»): aquella que subjetivamente resaltan como la «genuina» o la «más típica» del país, para pasar luego a des­pre­ciar o negar las de­más identi­dades (y ex­pre­siones históricas). Aunque esas identi­dades o ex­presiones sean también propias de ese pueblo (o de una parte del mismo) y ten­gan arraigo en el territorio, por cualquier moti­vo arbitrario les nie­­gan ese carácter . Como la parte «típica» elegida sigue conte­niendo «variedades» tra­ta­rán de eliminar esas dife­rencias para im­poner una sola ver­sión prototípica. Obtenida la unificación de la parte «más típica», condenan y tratan de erradicar los otros tipos de identidad, y de borrar de la historia nacional otras con­fi­gu­ra­cio­nes particulares surgidas en el seno de la nación, imponiendo a todo el te­rri­torio el prototipo nacional «úni­co y verdadero», ya que el «hecho diferencial» re­presenta la base de todo.

Por ello confirmamos que los exclusivismos (étnico, nacional, ra­cial, re­­ligioso, histo­ricista, etc.) atentan contra la identidad y la di­versidad de los pueblos de España, de la Unión Europea y del resto del planeta con tanta fuerza como la civi­lización cosmopolita y disolvente. Los ex­clusivismos («naturalistas» o histo­ricistas) re­pre­sentan perfecta­mente la otra punta de la tenaza del mismo pro­­ceso de disolución y homo­ge­nei­zación acelerada pro­movido por las ideologías «ambien­talistas» , iguali­tarias y mundialistas.

(II) España es una realización histórica

España no es ningún caso extraordinario. Como todas las demás na­cio­nes del mundo y, como la misma Europa, son fruto de pro­ce­sos histó­ricos donde han con­fluido pue­blos, identidades, fuerzas, ac­ciones hu­ma­nas y cir­cuns­tancias múltiples. Hay que insistir que España no con­siste en una realidad geográfica, ni étnica, ni lin­güís­­tica, ni racial limitada y permanente: España es esen­cial­mente una realidad y una rea­lización histórica. Ninguna nación ni grupo de naciones ha sido -ni podría serlo- el re­sultado de la es­pon­ta­nei­dad o expresión de una he­ren­cia natural o una identidad fija.

Porque ninguna nación, antigua o actual, grande o pequeña, ha sido in­de­­pen­diente de las acciones de los hom­bres, o se ha man­te­nido in­variable en el de­venir de la historia: creer o pre­ten­der tal cosa ha sido la gran falsificación de los nacionalismos, operen és­tos en el ámbito que operen (regional, estatal, sub­continental…)

Por tanto, siendo España una proyección formada por la historia, con una conti­nuidad donde se han manifestado diferencias de todo tipo que han marcado ese devenir histórico, no tiene mucha im­por­tancia esta­ble­cer si consti­tuye una sola nación o una conjunción de naciones distintas o similares entre sí. Como ningún pueblo o nación ha sido independiente de la historia, y todos han sido resultado de la acción de fuerzas y las uniones políticas que las han conformado como na­cio­nes, en principio no debe cau­sar perjuicio alguno acep­tar que España con­forma una nación o una con­junción de naciones.

Porque ninguna nación ha constituido el fin de una unión política, sino el medio y el soporte de esa unión (de igual forma que ningún terreno ha constituido el objeto del cultivo, sino el soporte de ese cultivo –o cultivos- para su desarrollo)

Por eso negamos radical­mente el concepto de nación como realidad dis­tinta y autó­noma de la historia y de los Estados. El estado es una rea­lidad superior y ante­rior a la nación. Han sido los Estados, los pro­yectos comunes, las empresas his­tóricas, los que han creado los marcos co­lectivos y han dado forma a las na­ciones: nunca ha sido ni podrá ser de otra manera. Las naciones han sido siem­pre creadas y formadas por la acción de fuerzas y unidades políticas y sociales en la historia. Han sido los Estados quienes han impreso en los pueblos una vo­luntad y una con­ciencia colectivas, y, en consecuencia, los que les han dado una exis­tencia efectiva. España, toda Europa y el res­to de las naciones del mun­do, no han sido excepciones a este hecho de uni­versal cumpli­miento.

(III) España tampoco es una línea única en la historia. Continuidad común sí. Continuidad unívoca no.
Contra la usurpación nacional-católica y su relevo occidentalista

Al igual que hemos afirmado que las naciones no son unidades prin­ci­pal­mente natu­rales (espontáneas o heredadas) ni realidades dis­tintas, o autónomas, de la acción histó­rica de las uniones políticas que las han creado y con­formado, también deci­mos que las uniones históricas que han confor­ma­do las naciones no han seguido una sola «tra­di­ción» ni han man­te­nido la misma tendencia unívoca a lo largo del tiempo.

Es posible hallar estados que hayan seguido desde su fundación una mis­ma ten­dencia (como también es posible encontrar terrenos don­de se cultivaba sólo una especie vegetal). Pero aún en esos po­cos casos, nada nos obliga, en absoluto, a pro­seguir con la misma línea.

Los procesos desarrollados en el interior de cualquier nación en el curso de los siglos tienen un carácter complejo, se resienten de fac­to­res e in­fluencias múl­tiples que en ocasiones se han armonizado, y otras, en cam­bio, han chocado o se han neutralizado re­cí­pro­ca­mente. Quien en una época determinada ha cons­ti­tuido la fuerza pre­do­­mi­nante puede haber pasado poste­rior­mente al estado la­ten­te, y vice­versa.

Sólo un simplista, anticuado y antinacional historicismo puede pre­ten­der re­ducir o asociar en exclusiva toda la historia de una nación a un de­sarrollo lineal. Es comple­ta­mente absurdo considerar una na­ción como un bloque único en el tiempo que no admite re­vi­sio­nes.

Una visión libre de prejuicios no sólo sabe reconocer, en la historia de cual­quier nación o conjunto de pueblos, posibilidades múltiples e in­cluso contra­puestas entre sí, que, en cierto modo, reflejan otras tantas «tradiciones» nacionales, sino que también se da cuenta de la im­por­tan­cia práctica que tal re­co­­nocimiento tiene para la acción en el pre­sente y en el futuro.

De la misma forma que reconocer una pluralidad de naciones no con­­lleva, de ningún modo, a tener que acep­tar la ruptura «es­pa­cial» de la nación política, reconocer que en España se han des­ple­ga­do fuerzas históricas diversas, e incluso antagónicas, no lleva, en absoluto, a negar la continuidad na­cional en el «tiempo».

Pero lo más decisivo para el Socialismo Patriótico es tomar con­ciencia del hecho que resumía así el colectivo «Patria»:

«Pero si existe una continuidad nacional y popular en España, han existido fuerzas y poderes históricamente que han impedido que la idea de Patria haya arraigado, del modo y manera más genuino a nuestro carácter y a nuestras ne­cesidades, entre las masas españolas»

Por ello expondremos en un próximo artículo un sintético resumen de la rea­li­dad histórica de España y una breve visión de la España actual.

(IV) Tres conclusiones por ahora

1) La Patria Española que defendemos rechaza tajantemente cual­quier rei­vin­di­cación de esencias na­cionales o metafísicas de España. No­sotros afirmamos que España es una rea­li­dad po­lítica, histórica y estatal.

Así pues, nada que ver con el nacional-catolicismo, los nacional-etnicis­mos (pa­ni­beristas o separatistas), o el nacional-occi­den­ta­lismo promovido sobre todo por el PP y su «Brunete Mediático».

2) Tajante rechazo de cualquier ensalzamiento «sin complejos» de la «gran nación» porque no hay motivos para ensalzarla (por lo pron­to mientras siga atra­pada en el capitalismo y estre­cha­mente ligada al criminal im­pe­ria­lismo anglo­americano) así como rechazo de cualquier «com­plejo» o reniego por el pasado. «Que el pasado no sea ni peso ni traba, sino afán de emular lo mejor». España es resultado de una his­toria, y existe dentro de una continuidad política y so­cial .

Así pues, nostalgias imperiales ninguna (por otra parte, el Im­pe­rio Es­pañol no existió hasta el siglo XVIII, y nosotros justificamos la Re­vo­­luciones de inde­pen­dencia de los países hispanoamericanos cuando Es­pa­ña dejó ser parte de un Imperio supranacional y se convirtió en «la metrópoli» -según la tendencia progresista de la época, por cierto-)

3) Que esa continuidad histórica no ha sido jamás unívoca, no ha te­nido un sólo sen­tido (algo que tampoco ha ocurrido, prác­ti­ca­men­te, en ningún sitio). Negamos pér­dida alguna de ningún «sentido español» «úni­co y verdadero» sim­plemente porque no ha exis­tido jamás tal sentido español «único y verdadero».

Así pues, tajante rechazo de esa historiografía mal llama­da «na­cio­nal» (ha­bría que llamarla usur­padora de lo nacional) que sostiene que cuan­do España perdió ese único y verdadero sentido particular entró «irre­­versi­ble­mente» en la de­ca­dencia. Insistimos: España no es una realidad esencial, es una realidad histórica sujeta a cambios, trans­for­maciones, éxitos, derrotas, anta­go­nismos y con­ver­gencias internas y externas

Orientaciones II: Nación y Patria

Sobre la realidad histórica de España

Como anunciábamos en el editorial anterior, exponemos un sin­té­tico re­sumen de la rea­li­dad histórica de España. Ha­bía­mos señalado que los procesos desarrollados en el interior de toda nación, en el curso de los siglos, tienen un carácter com­plejo, se re­sienten de factores e in­fluencias múl­tiples que, en oca­siones, se han armonizado, y otras, en cam­bio, han cho­cado o se han neutralizado recíprocamente. Quien ha consti­tuido la fuerza predominante en una época determi­na­da, puede haber pasado luego al estado latente, y vice­ver­sa. ­­­­­­­­­­­­

Habíamos denunciado que un simplista, anticuado y anti­na­cional histo­ricismo ha preten­dido re­ducir la historia de cada nación a un de­sarrollo lineal. Es completa­mente absurdo con­siderar una nación como un blo­que único en el tiempo que no admite re­vi­sio­nes. Una visión libre de prejuicios no sólo sabe reconocer, en la historia de cual­quier pueblo o conjunto de pueblos, posibilidades múltiples e in­cluso contra­puestas entre sí, que, en cierto modo, re­flejan otras tantas «tradiciones» na­cio­­nales, sino que también se da cuenta de la im­por­tan­cia práctica que tal re­co­nocimiento tiene para la acción para hoy y para mañana.­­­­

En tal sentido habíamos adelantado que lo más importante para el So­cialis­mo Patriótico era tomar con­ciencia de un hecho histórico que un grupo de camaradas resumió así: «Pero si existe una continuidad nacional y popular en España, ha existido históricamente fuerzas y poderes que han impedido que la idea de Patria haya arraigado entre las masas espa­ñolas, del modo y manera más genuino a nuestro carácter y a nuestras necesi­dades»­

I) Conclusiones de nuestro editorial anterior

1) Por una cuestión de principios, el Socialismo Patriótico re­chaza radicalmente cual­quier rei­vin­di­cación de esencias na­cio­nales o me­ta­físicas de España. No­so­tros afirmamos que España es una rea­li­dad po­lítica, histórica y estatal.

2) Por una cuestión de reconocimiento de «nuestras cir­cuns­tancias», el Socialis­mo Patrió­tico rechaza oportunamente cual­quier ensal­za­miento «sin complejos» de «esta gran na­ción» pues actualmente no hay motivos para alabarla, así como rechaza necesa­ria­mente cualquier «com­plejo de culpa» o reniego del pasado. «Que el pasado no sea ni peso ni traba, sino afán de emular lo mejor». España es resultado de una his­toria, y existe dentro de una continuidad política y so­cial.

3) El Socialismo Patriótico afirma que esa continuidad histó­rica de España jamás ha sido unívoca. No ha existido ninguna pérdida del «sen­tido español» «úni­co y verdadero» sim­ple­mente porque no ha existido jamás tal sentido «único y verda­dero». España no es una realidad esencial, es una realidad histórica sujeta a cam­bios, transformaciones, éxitos, derrotas, antagonismos y convergencias inter­nas y externas­­­­­­­­­

II) Resumen de la realidad histórica de España:

Decimos que España es una nación, o una conjunción de pueblos, que desde su constitu­ción hace cinco siglos, ha co­no­cido, como otras na­ciones, la acción de fuerzas y co­rrien­tes diver­sas. Durante una larga época las fuerzas que tenían el «pre­dominio general» fueron la Mo­­­nar­quía y la Iglesia al ser­vi­cio de una causa imperial y una causa de expansión y con­­tra­­ofensiva religiosa. España formaba parte de una re­unión de reinos encabezados por los Habs­burgos, que coexistían con oligarquías nobiliarias, clericales y patriciados locales que ges­tio­­naban el poder inmediato en territorios convertidos en cotos cerrados admi­nis­­­tra­tivos y socio-eco­­nómicos. En todos esos reinos, nobles y clé­ri­gos estaban libres de «pe­char» con los im­­puestos. En ciertos reinos las oli­garquías go­­za­ban de am­plios poderes juris­dic­cio­nales que llegaban incluso, en algu­nas zonas, a ser pena­les a costa del pueblo llano. En eso con­­sis­tían esas mitificadas «liber­tades y tradi­cio­nes nacionales res­­petadas» en «Las Españas de los Austrias». ­

Con el cambio de dinastía en 1700, España fue separada de otros reinos euro­peos y se im­puso como fuerza predominante el Poder real absolutista que acabó con buena parte de aque­llos poderes juris­dic­cionales y privilegios oligár­quicos. Las cas­tas nobiliarias y ecle­siás­ticas perdieron cuotas de poder direc­to local, a nivel «singular». Pero la Nobleza man­tuvo privi­legios económicos y adminis­tra­tivos a nivel «gene­ral», el Clero man­tuvo sus prerrogativas, y la fuerza pre­domi­nante en la España de los prime­ros Borbones, el Palacio absolutista, no dejó de con­si­derar los reinos como in­muebles de la Familia y tratar a los espa­ñoles como rebaños de los reyes, bienes objeto de com­pra­venta y per­muta.

La Guerra de Independencia de 1808 desató la emergencia de pode­rosas líneas con­tra­­pues­tas en España: frente al despo­tismo abso­lu­tista se levantaron el libera­lismo y el tradi­ciona­­lismo, que a su vez se en­­fren­­taron entre sí durante el si­glo XIX (con cuatro gue­rras civiles nada menos). Y para apla­car los cho­­­ques entre tradi­cio­nalistas y libe­rales, surgió in­me­dia­ta­mente otra «tradición española» -la «apa­­ci­­gua­dora»- que pone todo su empeño en anestesiar la conciencia de los españoles y fomentar la mediocridad, el conformismo y el apo­li­ti­cismo nacional. Es decir, basta un vistazo sin estereotipos para com­­prender rápida­­mente que España ha sido otro proceso histórico del planeta que tampoco ha sido una «unidad unidi­reccional en el tiempo».

En España, al despotismo monárquico le sucedió en 1833 la oli­gar­quía, que se convirtió en dueña in­dis­cutible del poder político, social y económico durante un siglo. Ese poder y la España derivada de ese poder fueron contes­ta­dos, primero por el tradicionalismo, y luego por el republicanismo, el socia­lismo sindicalista y el anarquismo, a los que podemos sumar el minoritario y contradictorio re­ge­ne­ra­cio­nismo. Re­cordamos que durante un siglo España fue una nación en vías de mo­der­nización marcada como la mayor parte de las naciones hispa­no­americanas: una nación sometida a los inte­reses y la vo­luntad de las fuerzas libe­rales -«mode­radas/ conservadoras» o «pro­gre­sis­tas»- y que el estado español fue el marco de esa nueva oli­gar­quía cen­­tra­l (y locales) de tipo burgués que nació con­fiscando tanto los bienes comu­­nales de los municipios como los bienes de las insti­tu­cio­nes que sos­te­nían la única asis­tencia social existente (la Igle­sia), y que ofreció las rique­zas de España a las in­versiones finan­cieras de Ingla­terra y Fran­cia.

Consideramos que una de las causas del fracaso de las re­be­liones del tradicio­na­lismo espa­ñol, mayo­­ri­tario en el pueblo durante dé­cadas, fue la cerrazón inte­lec­tual del bajo clero que lo sostenía, como tam­bién vemos que gran parte del alto clero ofreció, como la Mo­nar­quía, su manto protector a la oligar­quía. Re­cor­da­mos que en 1868 estalla una rebelión de signo dife­rente al carlista, que tras un corto rei­nado, de­sem­­bocó en una república parla­men­taria que con sus expe­ri­mentos dema­gó­gicos y ocurrencias utópicas su­mer­gió a la nación española en un enorme desorden.

El hartazgo provocado por aquel desorden favoreció la Res­tau­ración del poder de la oli­garquía, con sus par­tidos ya más «centrados». La España de la Restau­ra­ción tuvo la asisten­cia decisiva de la Mo­nar­quía y de la Iglesia, situación que se mantuvo hasta 1931, pese a varios in­tentos re­gene­ra­cio­nistas por parte de algu­nos gobiernos que no cua­ja­ron. No se puede esconder que la España de la II Repú­blica significó el apogeo del sectarismo pro­gre­sista español, equivalente al cerrilismo mostrado por la derecha monárquica y clerical nacio­nal, y que el fra­ca­so rotundo de aquella república desembocó en la con­frontación abierta entre las fuerzas con mayor empuje popular, fuerzas, todas ellas, que acabaron con una des­gra­ciada re­pú­blica que los propios republicanos dejaron de defender: por un lado se movilizaron las fuerzas re­vo­lu­cio­narias emergentes, socia­listas y anar­quis­tas princi­pal­­mente; y por el otro las dere­chas cató­licas con­tra­rre­vo­lu­cio­narias, auxiliados por los re­a­pa­recidos tradicionalistas (que ya se posiciona­ban como con­tra­rre­volucionarios ante la re­volu­ción liberal) y a los recién surgidos falan­gistas (tan con­tra­dictorios como el re­ge­ne­ra­cio­nismo).

Reconocemos sin ningún problema que todas estas fuerzas contaban con apoyos populares, fueron ente­­­ramente espa­ñolas, y luchaban por modelos o proyectos distintos para Es­paña, o mejor dicho: luchaban en contra de ideas de España y «tradiciones» adversarias que les pa­re­cían completamente odiosas. La in­mensa mayoría ni eran «correas de transmisión de las Internacionales Rojas», ni «ultra­mon­tanos del Vati­ca­no», ni «ci­­pa­­yos del Eje».

No podemos olvidar que el ganador de aquella con­fron­tación total fue un militar que impuso una dic­ta­du­ra férrea y que, sin entrar en más jui­cios sobre su manda­to, y sobre las cir­cuns­tancias y nece­si­dades que tu­vieron que cubrirse en una na­ción físicamente derruída y moral­mente aplastada, sí re­cor­damos que aquel ré­gimen identificó España con la adhesión in­que­bran­ta­ble a esa dictadura y con una visión uni­di­reccional de la historia de España. Todos los oposi­tores a la dic­tadura y los discrepantes de esa interpretación ses­gada de la historia nacio­­nal fueron asimilados artera y estúpida­­mente a la Anti-España, y tal asociación abu­siva generó en muchos espa­ñoles un rechazo indis­cri­minado e injusto, pero com­pren­­si­ble, a la mera idea de España.

Pues una vez más afirmamos sin concesiones que España entera es, y sólo puede ser, el marco común e irrenunciable de todos los españoles, y ninguna fuerza, política o so­cial, re­li­giosa o eco­nómica, na­cional o local, tiene legi­timidad para presentarse como la única Es­paña o la verdadera Es­paña. E igual que ocurre con España, ocurre con todas y cada una de sus regiones, comarcas o islas: abso­lu­ta­mente nadie tiene base ni legitimidad alguna para mos­trar­se como los re­pre­sentantes genuinos de una parte de España. ­­

A España, como a cualquier pueblo (español o no español) debe re­co­nocérsele su misma diversidad no sólo en el «es­pacio de los ­terri­to­rios», sino en el mucho más notable y bas­tante más interesante «espacio socio-político», no sólo por sus «hechos diferenciales» lo­ca­les, sino sobre todo por sus diferencias entre tipos de grupos y per­sonas, diferencias trans­versales mucho más reales que las pri­me­ras. Al mismo tiem­­po, a España, como a cual­quier pueblo, se le debe re­conocer no sólo ca­rac­te­rísticas dis­tin­tivas con otros pueblos, sino asi­mismo ca­rac­terísticas comunes con los otros, pues en el mundo y en la historia tampoco existen (ni pueden existir) com­partimentos es­tan­cos entre las naciones. No ha sido así ayer, y menos lo es hoy.

Pero a España no sólo se la puede comprender por la va­riedad de sus «espa­cios» pre­sentes, sino tam­bién por la diver­sidad de sus «tiem­pos» pasados. Todas las con­cepcio­nes e inter­pretaciones de Es­paña (o de cualquier región española) que las asocian nece­sa­ria­mente a una identidad indepen­diente de la historia o de la voluntad, a un desa­rrollo lineal en la historia, o a una forma siempre cerrada por dentro y siempre «separada» del exterior, no sólo son com­ple­tamente falsas sino que pro­vocan el separatismo territorial entre los pueblos y, aún peor si cabe, el separatismo interior en cada territorio. Es el se­pa­ra­tismo entre la «verdadera España» y los «hete­rodoxos» de la «anti-España», entre los «vascos de verdad» y los «vas­cos de pega», entre los «catalanes nor­ma­lizados» y los «cata­lanes anó­malos». Cual­quier sepa­ratismo (y nos da lo mismo que sea pre­sen­tado como «de­mo­crático» o «totali­ta­rio») im­plica el artifi­cioso anta­go­­nis­mo étnico, la ex­clusión y el unifor­mismo em­pobrecedor. Cual­quier separatismo aca­rrea el te­rror (de «alta» o «baja intensi­dad») el etno­cidio y la asi­mi­lación for­zosa.

Reconocer la realidad histórica compleja y contradictoria de España es lo que co­rres­pon­de a una visión com­­pleta, integral, a la vez unitaria y plural, del mundo. Nos llama mucho la aten­ción esas tribunas y sec­tores que presumen defender la uni­dad de España al tiempo que dicen defender la di­­ver­sidad de sus regiones en el «es­pa­cio territorial», pero siguen re­cha­zan­do fanáticamente, por ejemplo, la asunción de cual­quier «di­ver­­­sidad en el tiempo». Para el Socialismo Patriótico re­co­no­cer la «di­ver­sidad en los ­espa­cios» (terri­toriales y trans­­­ver­sa­les) como valor especial que contribuye a la riqueza de toda la na­ción y de cada región espa­­ñola (y a la riqueza de la misma es­pecie humana) nos lleva tam­bién a reconocer la «di­versidad en los tiempos». Por eso asu­mimos una historia na­cio­nal «donde el pasado no es peso ni traba sino afán de emular lo mejor». Como decíamos al principio, no sólo debe­mos apre­ciar en la histo­ria de cual­quier pue­blo (o conjunto de pueblos) cur­sos diferentes e in­cluso contra­puestos entre sí, que re­flejan otras tan­tas «tradiciones» nacio­nales, sino que nos hemos de dar cuenta de la enor­me importancia práctica que tal re­co­nocimiento tiene para la ac­ción en el pre­sente y en el futuro.­­­­­­­

Y si como insisten sobre todo las escuelas histó­ricas de la derecha (inte­grista, conser­va­dora o liberal) España entró en deca­den­cia en el pasado, ello fue precisamente, en un primer momento, res­pon­sabilidad de las castas recto­ras políticas y religiosas, que no quisieron, o no supieron, dar con los resortes nacio­nales de mo­vi­li­zación, ya que para ellos España era el patrimonio fami­liar-eclesiástico de tales castas. Y después ha sido debido a la oligarquía y el «Partido Único de la Bur­gue­sía», tanto en su ala Nacio­nal-Con­servadora como Socio-Progre­sista, que han abra­­zado y han impuesto «la más deni­grante con­cepción burguesa de la existencia».­­­­­­­­­­­

Y esto nos llevará a exponer, dentro de unos días, una breve visión de la España actual: la nacida con la II Restauración Borbónica.

Nación y Patria (y III)
Visión de la España actual:

La España actual nace de la restauración borbó­nica encabezada por el monarca designado por Fran­co y los «hombres del Rey» prove­nientes de la cú­pula del llamado «Movi­mien­to». La con­ver­gencia de estos diri­gen­tes del «anti­partido unifi­ca­do» del ré­gi­men franquista es­co­gidos por el Rey, con las di­rec­cio­nes de los partidos anti­fran­quistas de la iz­quier­da clásica y los nacionalismos señalados como «his­tó­ricos», sig­nificó la famosa «Tran­si­ción». La II Res­tau­ración de 1975 dio paso a una situación con cier­tos parecidos a la I Restaura­ción de 1875, que nos trajo en aquel momento un régi­men de monar­quía parlamenta­ria bajo el control político exclusivo de las oligarquías de dos partidos. En esta ocasión, la vida política también ha acaba­do por estar prota­goni­zada, a nivel nacional, por dos partidos que sólo res­ponden ante sí mismos, an­te los grupos económicos y mediá­ticos que los sus­tentan, y ante las interna­ciona­les que los cobijan. Pero con una significativa diferencia: junto a ese bipartidis­mo gene­ral, la mo­narquía parlamen­taria ha incluido esta vez un tercer elemento cons­tituyente: el frente de los partidos na­cio­nalistas «históricos».

Pero la II Restauración ha seguido también una mis­­ma línea de cam­bios sustanciales que ya se ini­cia­­ron con la dictadura de Franco -aun­que esto no quieran reconocerlo ni los detractores ni los, aún, simpa­ti­zantes de Franco- que ha homologado España con los países llama­dos de «su entorno», es decir, con el Occidente atlantista. Tal como declaró en plena II Gue­rra Mundial el ministro de asuntos exteriores de Franco: «España es un país americano».

España, pe­se a toda las lla­ma­­tivas verbenas «contestatarias» lan­za­das en su día por las izquier­das progre­sista, ecopacifista, co­munista o liber­­taria, se ha convertido, en efecto, en un país de masas cultural­mente americanizadas, y por el peso de la lógica, sumiso política­mente a las consignas e intereses de los poderes públicos y pri­vados de los EEUU. La España actual care­ce tanto de identidad cultural o moral propia como de entidad política soberana ante los EEUU, y esta situación no ha sido impuesta por la vio­len­cia militar, sino que ha sido dócilmente aceptada por las oligarquías polí­ti­cas, eco­nómicas y mediá­ticas españolas, que, otra vez, han entregado España a los unos amos del exterior, como ocurrió en el siglo XIX.

Y cuando decimos oligarquías españolas, incluimos por su­puesto a sus oligarquías re­gionales. Lo que han hecho -o han dejado de hacer- el Partido Po­pular y el PSOE, con la plena colaboración en esto de los nacionalistas, es intensificar tanto la apo­lo­gética his­­tó­rica de los EEUU como la propagación del modo de vida y muerte americano, pa­ra mejor beneficio de los centros financieros internacionales ampa­rados por los EEUU y para mayor provecho de su apabullante supre­macía política, militar e ideológica mundial. El Partido Popular porque abier­ta­mente ha enganchado España a la piratería plane­taria nortea­meri­cana. El PSOE porque ha fomen­tado la debilidad, la cobardía y el entre­guismo de los españoles ante cualquier presión exterior. Y los na­cio­nalistas neofeudalistas porque sus fobias y obsesiones parti­cu­laristas no provocan más que un mundo lleno de ena­nos egoís­tas y celosos de su om­bligo o «hecho diferen­cial», para conveniencia de los EEUU y los centros finan­cie­ros que pueden así so­meternos mejor, pues sus pretensiones diferen­ciales no son más que una gran estafa: están tan vendidos y rendi­dos a las multinacionales y al poder mediático nortea­mericano como el resto, si no más, y no se alejan un ápice de las consignas y modelos lanzados por los amos del mundo.

Por supuesto, nuestra nación, la española, pese a toda su deses­truc­turación y alienación, sigue exis­tien­do. Pero como siempre, sirviendo de soporte a unas fuerzas concretas que hemos de identificar. Y hoy por hoy estas fuerzas concretas que van mo­de­lando su identidad na­cional presente –y sus «identidades» re­gio­nales tan publicitadas– son las de la II Restau­ración borbónica.

Unas fuerzas, constitucionalistas o naciona­listas, al servicio de un proyecto económico político social ge­neral: la de homologación occi­den­tal; encargadas de una misión histó­rica: la definitiva con­versión de España en un apéndice (o en dieci­siete apén­dices) de los EEUU y del gran capital; y con una sola ‘Patria’: la España americanizada, con versión en castellano o en catalán, tanto da.

Y ese proyecto general de la España actual, esa misión histórica y esa «Patria» española americana no pueden ser, desde luego, los nuestros.

Extraído del Blog Orientaciones