Geopolítica y Eurasianismo en el siglo XXI, entrevista con Claudio Mutti

Caos internacional, creciente multilateralismo en las relaciones internacionales, decadencia de la unipolaridad, constituyen cada vez más los temas centrales tanto de la actualidad periodística, como del debate entre los especialistas de las relaciones internacionales. La geopolítica ha proporcionado sólidas coordenadas de pensamiento histórico político y geográfico a través de la Primera, la Segunda, y también la Tercera Guerra Mundial concluida en 1989, sin dejar de dar preciosas indicaciones “a largo plazo” sobre el comportamiento geoestratégico de los actores estatales contemporáneos.

Para intentar ofrecer una rápida panorámica del mapa geopolítico contemporáneo, decidimos contactar con el prof. Claudio Mutti, fundador de Edizioni all’Insegna del Veltro, además de estudioso y experto en geopolítica, en calidad de director de la revista trimestral “Eurasia. Rivista di studi geopolitici”.

Oltre la Linea: Estimado prof. Mutti, en tiempos recientes, la geopolítica ha conocido indudablemente un renacimiento y un renovado interés entre el público en general como resultado del denominado “euromaidán”, que dio principio, según varios estudiosos, a una “nueva guerra fría”, o a una “segunda Guerra Fría” en curso, a la que Eurasia ha dedicado expresamente su número XXXIV en 2015. ¿Es legítimo, en su opinión, esa denominación, y existe la probabilidad de que se desvanezca poco a poco con la presidencia del “aislacionista” Trump?

Claudio Mutti: Si el ‘aislacionismo’ es la tendencia de un Estado a encerrarse dentro de sus propios confines desinteresándose de los asuntos internacionales, en el caso específico de los USA, la posición aislacionista es la representada por Patrick Buchanan, el cual, creyendo que la tarea de su país no es la de mejorar el mundo sino la de hacer vivir bien a los ciudadanos, es contrario no sólo a dispersar esfuerzos y recursos en el extranjero, sino también al fortalecimiento del estado federal, premisa necesaria para toda proyección de potencia al extranjero. Ahora bien, las tomas de posición adoptadas por el nuevo presidente y por su equipo de gobierno en el campo de las relaciones internacionales, especialmente las relativas a China (principal preocupación geoestratégica de Trump), e Irán (enemigo principal del aliado israelí), pero también la acusaciones contra Rusia y las correspondientes declaraciones sobre la primacía nuclear de Estados Unidos, han vuelto a llamar a la realidad a cuantos esperaron (o temieron) que la nueva administración imprimiese a la política de Estados Unidos un giro de tipo aislacionista.

En mi opinión, el concepto a tomar en consideración no es el del aislacionismo (el número de Eurasia en prensa lo hemos titulado “L’America non si isolerà”); es necesario en cambio tomar en consideración la “insularidad” norteamericana, en la acepción ligada al concepto mahaniano: los USA, en cuanto “isla mayor” sucesora de la “isla menor” británica, debe buscar el poder global a través del dominio de los mares. Es sobre esta base que Mahan ha teorizado la reunificación entre Inglaterra y los Estados Unidos. El busto de Churchill entregado a Trump por Theresa May sella simbólicamente la confirmación de la “relación especial” entre Washington y Londres.

OlL: En su editorial del número XXVI de Eurasia, publicado en 2012, usted ofreció una interesante clave spykmaniana sobre las recientes agitaciones en el Medio Oriente ampliado, sugiriendo una correlación entre la crecida importancia geoestratégica de la región del “Rimland”, el territorio costero que bordea el “Heartland” desde el Mediterráneo hasta el Mar del Sur de China, y la desestabilización ocurrida en el área mediterránea con la llamada ‘primavera árabe’. ¿De nuevo la geopolítica vuelve al rescate de la mera observación periodística de los acontecimientos?

CM: Considerada desde una perspectiva geopolítica, la “Primavera árabe” se puede insertar en el escenario diseñado por el estadounidense Nicholas J. Spykman, el padre del atlantismo, del cual será oportuno recordar la célebre fórmula: “¿Quién controla el Rimland (es decir, el territorio costero Eurasia), gobierna Eurasia; quien gobierna Eurasia controla los destinos del mundo”. Spykman sugería a los Estados Unidos concentrar sus esfuerzos en aquella larga franja semicircular que, desde las costas atlánticas de Europa hasta las costas de Extremo Oriente, abraza el continente euroasiático.

Dado que las costas meridionales y orientales del Mediterráneo son un segmento del Rimland, lo que se deduce es que los EE.UU. las deben mantener en un estado de perenne desunión e inestabilidad; deben balcanizar y desestabilizar toda esta región, porque, si se unificara y estableciera con Europa una relación de solidaridad, el predominio estadounidense en el Mediterráneo sería puesto en grave riesgo. Para comprender el fenómeno de los movimientos subversivos en el Norte de África y en Oriente Medio es pues necesario tener presentes las líneas de acción sugeridas por la geopolítica a la superpotencia que pretende ejercer la propia hegemonía en el Mediterráneo. Además, dada la cultura de los pueblos de la región, será oportuno combinar los criterios de la geopolítica con las nociones provistas por la islamología; dadas las manifestaciones sociopolíticas relacionadas con la religión, el factor religioso constituye un elemento imprescindible de la geopolítica, especialmente en el caso de áreas de crisis como la mediterránea.

OlL: Hoy en día el mundo musulmán aparece atravesado por una “guerra civil musulmana”, a la que la revista por usted dirigida ha dedicado un número temático en 2015. El orientalista Kepel identificaba en el pensamiento de algunos teóricos radicales islamistas como al-Banna, Qutb , Shukri Mustafa Ahmad, ‘Abd al-Hamīd Kishk, la base ideológica de una especie de teoría salafista internacionalista de la “yihad”, una táctica de la ‘revuela permanente’, como la define el orientalista francés en su libro “Le Prophete et Pharaon” (1984). ¿En qué medida estas orientaciones pudieron convertirse gradualmente en un arma contra otros civiles musulmanes y sus gobiernos surgidos de las luchas anti-coloniales (Egipto, Libia, Siria, Irak)?

CM: Después de haber sido instalada por el colonialismo británico en la posición de control de los Santos Lugares del Islam y después de haber sido reconfirmada por el imperialismo norteamericano, la facción wahabita ha advertido la exigencia de disponer de una “internacional” que le permitiera extender su propia influencia hegemónica en el mundo islámico.

Tal exigencia ha sido satisfecha con el apoyo proporcionado a los movimientos originados del llamado “reformismo” musulmán; y esto se ha revelado funcional también al imperialismo atlántico y sionista, que se ha encontrado con que tiene que combatir al panarabismo nasseriano, al nacionalsocialismo baathista y, en fin, a los movimientos inspirados por la revolución islámica. No habiendo la necesaria coordinación entre las fuerzas del mundo islámico en la resistencia contra el enemigo común, las ideologías heterodoxas y sectarias supeditadas al imperialismo han sido capaces de difundirse hasta hacer estallar una verdadera y propia “guerra civil” intraislámica.

OlL: En los años 20 del siglo XX, el historiador belga Henri Pirenne avanzaba su conocida tesis acerca de la ruptura de las relaciones entre Oriente y Occidente y el avance árabe cual momento histórico manantial del “Medioevo”: ahora el caos en el Mediterráneo, la des-soberanización de sus países de la orilla sur, el relanzamiento ideológico de la confrontación entre Occidente y el Islam, la congelación de los programas de infraestructura energética de Oriente a través de Turquía, la profunda crisis económica euromediterránea y el renovado protagonismo de los países de Europa central, traen a la memoria aquella “edad oscura” que coincidió con el aislamiento de Occidente del Oriente iniciado en el siglo IX por el cierre del Mediterráneo. ¿Nos encontramos, metafóricamente, en un “nuevo Medioevo” occidental?

CM: Henri Pirenne sostenía que el avance del Islam, transformando el Mediterráneo en un “lago musulmán”, había determinado el fin del comercio entre Europa y Asia. En realidad, como han demostrado los críticos del estudioso belga, el presunto ‘lago musulmán” permaneció ampliamente abierto a los comercios europeos, a pesar del desarrollo de las rutas comerciales terrestres. Además, la conquista árabe, según Pirenne, habría constituido la premisa para la libertad de acción de los francos en el vacío político generado por la retirada de Bizancio (“Sin Mahoma, ningún Carlo Magno”). Si realmente queremos comparar la situación de aquel periodo con la actual, tenemos que constatar que hoy en día el Mediterráneo, lejos de ser un lago musulmán o un lago europeo, se ha convertido en una entrada del Océano Atlántico y está sometido a control por la Sexta Flota estadounidense, que tiene su base en Nápoles, donde se encuentra el mando de las United States Naval Forces Europe.

El cuadro se completa con la ocupación sionista de Palestina, con todo lo que ello comporta en términos de desestabilización permanente del Cercano Oriente, así como con los masivos flujos migratorios hacia Europa, usados como arma de destrucción masiva. Así, el área mediterránea asume un papel que no sólo es contrario a los intereses de los países ribereños, sino también para el conjunto de la masa continental euroasiática. En definitiva, “edad oscura” sin ninguna duda, pero sin que se pueda esperar un papel decisivo de los francos actuales. En cuanto al sucesor de León III, es mejor no hablar, por razones de buen gusto.

OlL: Frente a la ‘bancarrota’ de la más conocida versión ‘optimista’ de la teoría unipolarista, la de Fukuyama, ¿cree que su versión ‘pesimista’, presentada por Huntington, es una lectura teórica compatible con la descripción del actual escenario internacional? La teoría neo-eurasiatista, por lo tanto, superponiendo su dualismo geopolítico clásico de la tierra y el mar a las orientaciones politológicas que han dominado las teorías anglosajonas de las relaciones internacionales (realista, neorrealista, neo-gramsciana, liberal, constructivista, etc.), ¿puede constituir hoy una clave de lectura más eficaz y alternativa?

CM: En efecto, la hostilidad de Trump hacia China y el mundo islámico recuerda la posición expresada por Huntington, el cual, a diferencia de otros representantes del neo-atlantismo, en The Clash of Civilizations no identifica el principal peligro para Occidente en el renacimiento de la potencia Rusia, sino en lo que él presenta como el “eje islámico-confunciano”, es decir, en China y en el Islam. De nuevo, podemos advertir la influencia de las doctrinas de Nicholas Spykman (y de sus discípulos Meinig y Kirk), que consideran la posición del Rimland, con mucho, más importante que la del Heartland; de hecho, la civilización islámica y confuciana, indicada por Huntington como la más irreductible a la civilización occidental, pertenece geopolíticamente al Rimland. La dualidad tierra-mar, adoptada por las teorías neoeurasistas como fundamental, representa por lo tanto una clave de lectura válida para descifrar el escenario que se está configurando.

(Por Davide Ragnolini)

7 de marzo de 2017.

(Traducción: Página Transversal).

Fuente: Oltre la Linea.

 

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