Entrevista con Lucien Cerise: “La eliminación de las diferencias fundadoras está borrando los límites, todos los límites” (y II)

caos(Leer I parte) – El psicoanálisis parece tener un papel ambivalente en este fenómeno. ¿Cuál es su opinión sobre esta escuela (sobre Freud, Jung y Lacan)?

El psicoanálisis pasa el tiempo restableciendo el superyó, es decir, el orden, la autoridad moral, los límites en el comportamiento y la estabilidad mental. Es el enemigo del capitalismo. Pero también es visto como un enemigo por las religiones, ya que en cierta medida es su competidor. Así que todo el mundo lo detesta y lo juzga.

El problema es que el hecho de juzgar mal al psicoanálisis no siempre es muy coherente. Al mismo tiempo se dice: “El psicoanálisis no funciona” y “El psicoanálisis destruye a los seres que lo practican.” Conviene elegir. Ambas acusaciones son incompatibles entre sí en el plano estrictamente lógico. Si esto no funciona, no tendría ningún efecto, incluso el destructor. Sería un factor nulo, un cero, ni “más”, ni “menos”. De hecho, el psicoanálisis funciona, por lo que en realidad puede destruir a las personas que están bajo su influencia. Sus aplicaciones exceden el marco de la terapia y también se encuentran con frecuencia en el ámbito de la gestión, la comercialización y, lo que es menos conocido, en seguridad informática, en su rama de ingeniería social, precisamente.

El hecho de que Freud fuera un miembro de la B’nai B’rith es una razón adicional para aprender acerca de los métodos de manipulación y deconstrucción psicológica que se nos aplican a nosotros. Es esencial conocer también a C.-G. Jung, pero Jacques Lacan es más preciso y nos da una caja de herramientas reales para actuar directamente sobre uno mismo u otros. Para utilizar metáforas biológicas o de ordenador, el psicoanálisis lacaniano, el estructuralismo en general, dan acceso al “código genético”, o “código fuente” de la mente de la sociedad.

Por ejemplo, un matema lacaniano, el esquema R (para la Realidad), modeliza el mecanismo de la construcción de confianza, que es exactamente el mismo que el mecanismo de la construcción de la realidad: por lo tanto, se puede aplicar este esquema para abusar de la confianza de otros en él creando una realidad virtual, o por el contrario para evitar la construcción de confianza en sí mismos o en otros, y evitar la construcción de una realidad viable y habitable. Si usted observa las cosas de cerca, se encuentra la ecuación “confianza = realidad”. Cuando la confianza desaparece, la realidad se derrumba. Sin embargo, si confía en mí, comienzo a construir su realidad.

Se ve el peligro: si el psicoanálisis revela y pone al desnudo las reglas básicas de la construcción de la realidad, del psiquismo y de la vida en sociedad, igualmente puede ser utilizado para deconstruir la realidad, el psiquismo y hacer la vida imposible en la sociedad. ¿Cómo? Jugando con el complejo de Edipo, es decir, el sentido dialéctico. Entraré en detalles.

Una sociedad necesariamente tiene diferencias. Una sociedad perfectamente homogénea no existe. Sin embargo, la gestión de las diferencias, la articulación funcional y orgánica no se hace por sí misma. La articulación de las diferencias tiene un nombre: la dialéctica. La dialéctica, aquello que se aprende. Las primeras diferencias, fundadoras de cualquier sociedad, se pueden resumir en un concepto: el complejo de Edipo. Se trata de las diferencias hombre/mujer y padre/hijo (por extensión jóvenes/viejos). Estas diferencias, sin embargo, se articulan y funcionan de manera orgánica, dentro de la familia. El esquema familiar proporciona así el modelo original del funcionamiento de cualquier grupo social: las diferencias observadas, no se fusionan, pero trabajan juntas.

Si no interiorizamos este primer sistema de diferencias articuladas, no podemos interiorizar otros y se desarrollan problemas de identidad y de adaptación social. De hecho, la identidad es reflejo del sistema social: dialéctica. No sé lo que soy más que por la oposición y la diferenciación. La identidad, la construcción de la identidad, por lo tanto, se basa en la posición de una diferencia primaria, original, fundadora. Para que yo pueda actuar en el mundo y socializar normalmente, tengo entonces que salir de la confusión identitaria pre-edípica, la confusión informe que precede la percepción de las diferencias.

En su vídeo de enero de 2013, Alain Soral y su equipo informan de un documento impactante. Con motivo de una audiencia sobre el proyecto de “matrimonio para todos”, el antropólogo Maurice Godelier preconizaba la sustitución de los términos “padre” y “madre” por el término genérico de “padres”. Según él, la palabra “padre”, que puede designar simultáneamente al padre, a la madre, como al abuelo y la abuela, tiene esta doble ventaja de borrar las diferencias de los sexos y de borrar las diferencias entre generaciones. Cualquier persona con algunos elementos de antropología o de psicoanálisis puede detectar inmediatamente dónde quiere llegar Godelier: producir intencionadamente la falta de definición de la identidad, por tanto la psicosis, borrando el complejo de Edipo, las diferencias entre hombres/mujeres y padres/hijos, por lo tanto las diferencias dentro de la familia, y por extensión, en el seno de la sociedad.

De hecho, las diferencias persisten en el mundo real, pero ya no son percibidas, ni son interiorizadas. Si las diferencias ya no son percibidas, las identidades tampoco. Esta incapacidad para percibir, asimilar y gestionar las diferencias e identidades tiene un nombre: la psicosis, la identidad confusa. “No sé lo que soy, porque no sé lo que está delante de mí”. Godelier y los partidarios de la teoría de género, que debería llamarse “teoría de la confusión de los géneros”, pretenden producir la confusión de la identidad en los niños, y por qué no también en los adultos. Por lo tanto, tratan de producir discapacitados mentales, incapaces de socializar. Ellos buscan crear problemas de identidad y generar patologías mentales y sociales, que terminarán en suicidios, homicidios o en toxicomanías de compensación.

La eliminación de las diferencias fundadoras está borrando los límites, todos los límites. El objetivo, es la plasticidad identitaria infinita, que se renombrará “libertad identitaria infinita” para atrapar mejor a la presa con una atracción más deseable, al precio de la aparición de nuevos sufrimientos. Aún en su video en enero de 2013, Soral señalaba con razón que “la libertad es la locura”. Es de esta locura que Deleuze y Guattari se han hecho los cantores a partir de El Anti-Edipo, la biblia de la antipsiquiatría cuyo subtítulo es “Capitalismo y esquizofrenia.” Publicado en 1972, este texto ha influido profundamente en el pensamiento libertario. En realidad, hay una defensa de la esquizofrenia como la finalización del capitalismo en tanto que liberación de todas las estructuras y emancipación de todos los límites mentales, de comportamiento y de identidad. La alianza objetiva entre libertarismo y liberalismo concluye por tanto oficialmente y es reivindicada desde hace unos buenos cuarenta años.

Una libertad sin límite vuelve a uno loco y por tanto evita la socialización. Por el contrario, el psicoanálisis gira enteramente alrededor de este dicho: “Mi libertad termina donde empieza la de los otros”. El límite, el superyó en la jerga freudiana, tiene un efecto positivo y negativo al mismo tiempo. El límite reprime la libertad de expresión del deseo. Aprender a vivir en sociedad es aprender que no hacemos lo que queremos y que hay límites que respetar. Hay límites a la expresión de mi deseo, hay reglas, leyes, estructuras, marcos, prohibiciones que respetar y sin las cuales la sociedad no puede funcionar. Esta represión de la libertad del deseo permite por tanto vivir en sociedad, pero induce igualmente a una frustración. Esta frustración se puede acumular, formar quistes y convertirse en una neurosis. Era la patología más común hasta la década de 1970. El orden social ejercido por una autoridad moral y la interiorización de un límite (un padre o un falo simbólico) era a la vez represivo y socializador, frustrante y estructurador, neurótico y normativo. Era el modo normal de socialización entre los seres humanos, con ventajas e inconvenientes. Este es el gobierno por el orden, mediante la imposición de límites rígidos no traspasados nunca, so pena de castigo.

Este viejo orden, el de nuestra especie y su constante antropológica desde sus orígenes, es atacado al día de hoy. El Occidente postmoderno ha visto nacer un “nuevo orden”, una forma de gobierno por el caos que consiste en una forma de control social completamente nueva de levantar todos los límites y dejar que el deseo se exprese libremente. En un primer momento, tenemos la impresión de respirar por fin, de divertirnos, sin el superyó fálico y dominante. El problema cuando se mata al Padre es que el espacio es aprovechado por la Madre, que es en realidad tan despótica como el Padre. En mayo del 68, Lacan dijo a sus estudiantes libertarios: “Vosotros también, vosotros estáis buscando un maestro”. En este caso, una Maestra, porque la libre expresión del deseo, sin ningún límite o estructura, es el modo de ser histérico, luego perverso y psicótico. Sin represión del deseo, no hay sublimación, ni simbolización, ni estructuración psíquica y conductual posible, sin acceso a la lengua y la dialéctica articulada.

Existe por tanto una verdadera ingeniería psicosocial, del levantamiento de límites, de la transgresión de las prohibiciones, las leyes, los tabúes y la abolición de las fronteras, por tanto una ingeniería de la desocialización, el asalvajamiento, la desestructuración de las masas y de la regresión civilizacional provocada, en una palabra, de una ingeniería des-edipizadora, puesta en marcha por personas que saben exactamente lo que hacen, gracias o a causa de Freud y Lacan (Jung no ha reconocido el carácter fundador de Edipo y el límite), ya se trate de psicoanalistas en sentido propio o de autores imbuidos del psicoanálisis. La teoría de la confusión de los géneros no es más que una herramienta de esta ofensiva del capital para transformar a los humanos en un plástico moldeable hasta el infinito, fluidificar todas las estructuras según lo recomendado por el Instituto Tavistock, con el fin de lograr la “sociedad líquida”, descrita por Zygmunt Bauman.

El resultado de esta deshumanización, o des-hominización, es lo que otros psicoanalistas denuncian, como la Julia Kristeva de los años 80 en Las nuevas enfermedades del alma, o la Asociación lacaniana internacional (ALI), en particular Charles Melman y Jean-Pierre Lebrun en El hombre sin gravedad: la explosión de estas patologías muy contemporáneas, depresión, perversión, toxicomanía, histeria banalizada, «psicosis frías», «estados límites», «borderline», sociopatía, psicopatía. Léase también a Dominique Barbier, Dany-Robert Dufour o Jean-Claude Michéa.

Usted mencionaba en uno de sus últimos textos «la industria del cambio». ¿Quiénes son para usted estos «hacedores» de los trastornos que estamos viviendo? ¿Qué están buscando?

En un seminario al que asistí, un consultor especializado en la gestión del cambio nos dijo que su compañía estaba trabajando para “industrializar la competencia relacional”. Los cambios causados por las crisis dirigidas no sirven para mejorar el funcionamiento de las cosas, sino para industrializar, es decir, para racionalizar, estandarizar, automatizar. Lo que consiste en cambiar la escala de producción y control. Cuando se cambia de la artesanía a la industria, se cambia también de una producción local a una producción global. La producción local es descentralizada, arraigada, contextualizada, democrática; cuando la producción mundial es centralizada, desarraigada, descontextualizada, oligárquica. La industria del cambio es transferir todo el control de la producción de la escala local a la escala global. La gobernanza por el caos consiste en destruir el control local y autónomo de la existencia y reemplazarlo por una dirección global y heterónoma, siempre a distancia.

En la geopolítica, la transitología es la disciplina que se ocupa del “cambio de régimen”, los cambios de régimen que el Imperio americano-israelí busca producir en los países árabes y musulmanes, y de hecho un poco en todas partes, para hacerse con el control a distancia de estos países. En última instancia, el objetivo es cambiar la estructura general de las relaciones humanas: un cambio de las relaciones sociales normales, basado en el altruismo, la empatía y la mutualidad, por un vínculo social sociópata, reelaborado por el capitalismo y libertarismo, basado en la libertad individual. Esa es la industrialización de la competencia relacional. Concretamente, eso genera el “matrimonio homo”, el GPA [Gestation Pour Autrui] o alquiler del vientre de la mujer, el PMA [Procréation Médicale Assistée] o comercio de los niños, y para finalizar con la eutanasia para todos.

De hecho, el “¿cómo?”, el método aplicado, me interesa más que el “¿quién?”, la identidad. Por otra parte, la respuesta a “¿cómo?” da la respuesta a “¿quién?”. Entonces, ¿quiénes son los fabricantes de agitación patógena que estamos sufriendo?. Respuesta: todos los que aplican el método general de conmoción controlada. Básicamente, estos son todos los actores del capitalismo y las revoluciones de ruptura, de las cuales 1789 y 1917 son prototipos, y luego las “revoluciones de color”, de mayo del 68 a las “primaveras árabes”, son las extensiones, hasta Libia y Siria al día de hoy. Estos actores del capitalismo son apoyados por lo que en otro tiempo se denominaba los consejeros de propaganda del Príncipe, y ahora se llaman asesores políticos, consultores, influenciadores, comunicadores, en fin, todos los que trabajan para hacer la narración y la desinformación en las empresas, think tanks, lobbies, medios de comunicación, servicios de información, de las sociedades de pensamiento más o menos esotéricas.

Esta estrategia del shock nos lleva a la noción de caos que usted utiliza para definir la lógica del sistema. ¿Podría usted volver sobre la genealogía de esta sed de destrucción de la oligarquía mundial?

La pulsión de la muerte es ampliamente compartida en la especie humana. Sin embargo, parece que algunos grupos sociológicos la actualizan más que otros. En términos de topología estructural lacaniana, la destrucción es un lugar para ocupar, y en términos de la psicología arquetipal junguiana, el Destructor es un papel para asumir. La pregunta que surge inmediatamente es: ¿quién ocupa este lugar en mi entorno inmediato, para que pueda protegerme?

Si hacemos una genealogía de la destrucción en Occidente, se llega a un resultado que no es «políticamente correcto». Una historia imparcial de las ideas muestra que bajo nuestras latitudes monoteístas, la primera presentación de un programa político basado en la destrucción se coloca en el texto que los judíos llaman Torá y los cristianos Pentateuco. Para algunas personas, destruir es por lo tanto un mandato divino, registrado en negro sobre blanco en los textos sagrados. Una muestra:

Deuteronomio: capítulo 20, versículos 10 al 16.

“Cuando te acerques a una ciudad para atacarla, deberás ofrecerle la paz. Si ella acepta la paz y te abre sus puertas, toda la gente que allí se encuentre te será tributaria y te servirá. Si ella no acepta la paz contigo y quiere hacerte la guerra, entonces la sitiarás. Y después que el Eterno, tu Dios, la entregue en tu mano, harás pasar a todo varón por el filo de espada. Tomarás para ti las mujeres, niños, ganado, todo cuanto esté en la ciudad, todo su botín, y comerás del botín de tus enemigos, que el Eterno, tu Dios, te ha dado. Así es cómo vas a actuar con respecto a todas las ciudades que estén muy lejos de ti, que no sean de las ciudades de estas naciones. Pero de las ciudades de estos pueblos que el Eterno, tu Dios, te da por heredad, tú no dejarás con vida a nadie que respire.”

Dicho esto, nadie tiene el monopolio de la pulsión de muerte. Japón y Corea del Sur conocen procesos relacionados con el auto-genocidio ligados al “todo tecnológico”. Algunas regiones de Oriente y de Asia están en la cima de todos los delirios post-humanos y cibernéticos; se habla en serio de la clonación reproductiva o de la sustitución de la gente por robots, y cosas de este tipo.

Creo que la sed de destrucción y autodestrucción conduce de hecho a un perfil psicológico que lleva al menos tres nombres: sociópata, psicópata, narcisista pervertido. El psiquiatra polaco Łobaczewski es uno de los primeros en haberlo estudiado y tomarlo como una ciencia, la ponerología, o la ciencia del mal. Estoy muy convencido por este modelo; por mi parte, sitúo el origen del Mal en la Tierra en este perfil psicológico sociópata. Su característica es la ausencia de empatía, que lleva a tratar a los demás como objetos, como medios y a cosificarlos. Este perfil psicológico puede encontrarse en todas las culturas, pero sin embargo, parece que ciertas condiciones favorecen su aparición. En particular, los entornos socioculturales marcados por los temas de la destrucción y el genocidio son fábricas por excelencia de sociópatas.

¿Cómo ve la evolución de las revueltas en Europa? ¿La Unión Europea será llevada a endurecer su control sobre los Estados y los pueblos?

La Comisión europea ha perdido la batalla de las ideas. La Unión Europea es ahora reconocida como lo que es: una dictadura de los bancos y los lobbies. Y es todo. Los líderes políticos que han hecho volar en Grecia o Italia para reemplazarlos con ejecutivos de Goldman Sachs, o las directrices de la PAC a las órdenes de Monsanto, como el catálogo de semillas autorizadas y la obtención del Certificado de vegetales delata el verdadero proyecto totalitario de la UE (sin incluir la negación de la democracia por referéndum).

Pero los tecnócratas de Bruselas no van a dejarnos salir de la prisión que han construido, y que se va a transformar gradualmente en un campo de concentración del tamaño de un continente. Para la fabricación de nuestro consentimiento con el pijama de rayas y tratar de mantener las apariencias de la democracia, la Comisión Europea nos va a imponer una guerra cognitiva sin piedad para convertirnos por la fuerza a la ideología euro-regionalista y sobre todo construir nuestra aceptación a la baja del nivel de vida y de los sufrimientos que se adjuntan necesariamente.

La última versión de esta guerra cultural, la he visto en Internet expresada por un miembro del Frente de izquierda. El no trata nada más que decir: “La Unión Europea está bien”, porque todo el mundo se ríe a carcajadas. Esto quiere decir: “La Unión Europea no tiene ninguna influencia, y los estados-nación son todavía tan soberanos como antes”. Vemos que los elementos del lenguaje han cambiado, pero a peor. De la tentativa de persuasión de una mentira, pasamos a la negación pura y simple de la realidad. En otras palabras, se establece la psicosis, alucinaciones. Es este tipo de negación psicótica de la realidad que podría generalizarse por medio de relés en la población. Una información reciente anunciaba que la UE tenía la intención de financiar brigadas de “trolls” en los foros de Internet para hacer frente a los euroescépticos que se expresen. Obviamente, esto no será suficiente y habrá intentos de criminalizar la mera expresión de la crítica de la UE o proyectos para salir del paso, por ejemplo, prohibir la expresión del nacionalismo, al tratar de amalgamarlo al racismo o al antisemitismo.

Todo para nada, ya que saldremos necesariamente un día de la UE y del euro! En la década de 1980, la Unión Soviética, una de las peores dictaduras de la historia, dio la impresión de ser capaz de durar mucho tiempo. Y entonces sólo duró 70 años. Así que para acelerar nuestro proceso de salida de la UE y salida del euro, hay que pasar desde ahora sobre la post-Unión Europea y el post-euro. Aclarar que la pregunta no es “si”, sino “cuándo” dejamos la UE. Para hacerlo, hay que hablar a nuestro alrededor sobre el retorno a las monedas nacionales y los Estados-nación. La creación de las monedas locales o alternativas es una idea atractiva, pero me temo que la escala de desarrollo es demasiado débil para proporcionar un contra-poder eficaz frente al rodillo compresor globalista. Por otra parte, si estas monedas locales coexisten con el euro, serán necesariamente indexadas al anterior, y por lo tanto no servirán para nada.

Usted distingue entre ingeniería social negativa e ingeniería social positiva. ¿Esta última es un factor posible para la resistencia al sistema?

La ingeniería social negativa (IS-) es el método general de producción de crisis. Por el contrario, la ingeniería social positiva (IS+) es el método general de salir de la crisis. El punto de partida de toda la IS+, es por tanto la estabilidad del estado de ánimo. Para superar la crisis, hay que expulsarla de inmediato fuera de uno mismo. Es una especie de exorcismo: “¡Vade retro caos! ¡Sal de este cuerpo!” Esta es la base, sin la cual no se puede empezar nada, ni reconstruir o reconquistar nada.

La estabilidad del estado de ánimo, es también la lucidez. La crisis es la pérdida de lucidez, cuando todo es inestable, a corto plazo, emocional o instintivo; la salida de la crisis consiste por tanto en restablecer la estabilidad, el control emocional y una visión a largo plazo. Dominar el tono emocional es esencial en IS+, este es el lugar para comenzar, ya que esta disposición permite permanecer lúcido y perdurar. “Resistencia” es sinónimo de “durabilidad”. En una lucha de poder, lo único que importa es que dure. El que gana es el que dura más que el otro. También hay que saber por tanto economizar, según el proverbio, “quien quiera llegar lejos, dosifique su montura”. En un sistema de dominación basado en la histeria, la crisis, la anarquía, el caos y la inestabilidad emocional, el primer gesto de resistencia al sistema, el primer paso de la IS+ es la estabilización del estado de ánimo, la ecuanimidad, la «impasibilidad». En una palabra, virilidad. Mantenerse «zen» en todas las circunstancias y predicar con el ejemplo, contaminando positivamente su ambiente cercano y su entorno. El resto seguirá. Todo lo que es estable es anticapitalista y antimundialista. Tomando el concepto de Base Autónoma Duradera, no sólo hay que construir las BAD, sino que hay que llegar a ser una BAD uno-mismo.

Podemos inspirarnos de la forma en que el Kremlin se encarga de la crisis siria, o cómo Obama y Brzezinski gestionan el lobby israelí en los EE.UU. en los últimos años. Se trata de calmar al enfermo. Para ello, inspirarse en las técnicas utilizadas por la psiquiatría y el psicoanálisis: en la medida de lo posible, no responder al delirio, dejar que se vacíe y que se canse de sí mismo. Si uno está obligado a responder al delirio, entonces podemos ir en su dirección, diciendo “Sí, sí, tienes razón,” pero sin tomarlo en serio y seguir actuando contra él.

Señalar una cosa: para ser aceptado, el IS- está siempre obligado a moverse oculto, a mentir, a lanzar anzuelos (“phishing“). El Poder nos sumerge en un mundo inhabitable, completamente caótico, en el que nada es predecible y en el que se mantienen deliberadamente la inseguridad, la delincuencia, el crimen, así como todo lo que es ansiogénico y factor de precariedad socioeconómica y mental. Mas para hacer pasar más fácilmente este genocidio en curso, se citan las nociones de justicia e igualdad, que no sirven aquí más que como ganchos. La mentira, la simulación, el simulacro, son por tanto estructurales en IS-. Por el contrario, el IS+, la salida de la crisis, es por tanto, no sólo la reconstrucción de la seguridad y la estabilidad, sino también el simple hecho de decir la verdad. A veces hay que usar la astucia, en función de la relación de fuerzas. Emplear la astucia, es decir hacer el contra-phishing, el contra-lanzamiento-de-anzuelos. Eludir la censura a veces llama a la acrobacia semántica. El IS-, como un caballo de Troya de la destrucción, es un “falso bien para un verdadero mal”: se pretende decir la verdad para pasar una ficción. El IS+, como un caballo de Troya inverso, lo que puede ser “un falso mal para un verdadero bien”: se utiliza la ficción para transmitir la verdad.

Frente a la dominación globalizada del capital, ¿que formas individuales y colectivas nos quedan para vencerlo?

Debemos participar en todos los procesos que reconstituyan la soberanía, en todos los sentidos del término: alimentario, energético, económico, político y cognitivo. Soberanía, es decir, la autonomía, es por definición anticapitalista. La definición del capitalismo es “Cualquier sistema donde el dinero es el valor supremo”. Si pones un valor por encima del dinero, el Estado-nación, por ejemplo, sales fuera técnicamente del capitalismo. El capitalismo no tolera ninguna frontera ni ningún proteccionismo, ya que es, por naturaleza, supranacional, transnacional, multinacional o internacional, según sea la definición de este término. La base de la base, lo más fácil de hacer, es comenzar por recuperar tu soberanía cognitiva, poner el televisor en la basura y apartarse total y definitivamente de los grandes medios de desinformación. Luego, para la soberanía económica, no suscribir ningún crédito y dejar la menor cantidad de dinero posible en el banco. Hay que tener lo máximo en billetes pequeños, en oro, en objetos, o en una cuenta fuera de la zona del euro.

Hay una guerra que librar. Guerra cultural y cognitiva, una guerra de ideas y cerebros, una guerra de palabras y representaciones, y podemos llegar a ser soldados. Por lo tanto, debemos crear sinergias en torno a un proyecto común: la lucha contra la globalización. Existen matices en esta lucha, pero vamos a centrarnos en lo que nos une. Con este fin, debemos ser propagandistas a diario. Todas las oportunidades son buenas para difundir las ideas: círculo de amigos, tienda de comestibles de la familia, el trabajo, extraños en la calle, los foros de Internet, Facebook, etc. No tenga miedo de pasar por monomaníaco. De todos modos, se trata de una cuestión de supervivencia. A veces hay que usar la astucia, y no atacar frontalmente sino adoptar una estrategia indirecta. Puede ser apropiado infiltrarse en los movimientos para tratar de darles la vuelta e influenciar. Entrismo e infiltración, en UMPS o en otro lugar.

En cualquier caso, con el fin de acelerar los acontecimientos a través de enunciados eficaces con función de profecías autocumplidas, hay que “hablar” sobre las fronteras proteccionistas y la post-Unión Europea, por ejemplo, pero también comunicar sobre el post-Imperio estadounidense-israelí , para hacerle caer más rápido, así como sobre el post-nihilismo y volver a los verdaderos valores estructurantes: la meritocracia, el patriotismo económico, el sentido de comunidad, de servicio público y “cuidar” el país (el “Cuidado”), etc.

Más allá de la batalla de ideas que estamos ganando, no hay que olvidar que algún día será necesario transformar el intento, es decir, que exista una traducción de esta reconquista de la soberanía en las urnas. No hay manera de salir fuera de la institución. Y por mi parte, no veo más que un partido político capaz de arreglar las cosas. Rozo un poco el tema en GPLC [Gobernar por el Caos] pero he evolucionado sobre esta cuestión. Por otra parte, se le pueden encontrar los defectos que se quiera, pero hasta que realmente no se ha ejercido el poder, son críticas virtuales. Hoy en día, el anticapitalismo coherente conduce necesariamente a apoyar al Frente Nacional, incluyendo a los inmigrantes, que están interesados en la estabilidad política en el país tanto como los nacionales. Esperando a Marine Le Pen en el Elíseo, hay que “hacer carrera” en el Sistema y en la institución para recuperar el control del interior. De lo contrario, todo lo que se está haciendo sigue siendo marginal, sobre un asiento eyectable. Todas las redes de influencia serias lo comprenden y aplican. Hoy en día, si realmente quieres llegar a ser un contra-poder al Imperio, en el sentido de Soral, tienes que tener la bomba atómica, por tanto, hacerse con los medios logísticos de un Estado. Vemos esto con la crisis de Siria. Si el pueblo sirio y su gobierno no estuvieran protegidos por Rusia y China, dos potencias nucleares, Siria habría sido invadida rápidamente por la entidad sionista y los EE.UU., otras dos potencias nucleares (y los dos principales focos de trastornos hoy en día). Irak y Libia no se mantuvieron mucho tiempo.

Usted ha señalado que la oligarquía en el poder estaba sin aliento. Aislada del pueblo y sin renovación de calidad. ¿Está condenada por su propia naturaleza?

Lo que nos salvará, independientemente de nuestro trabajo y nuestro mérito es, paradójicamente, que el nivel baje, como se dice. El nivel, es decir, el nivel intelectual, cayendo por todas partes, en primer lugar dentro de la oligarquía. El nivel desciende debido a la oligarquía, pero también la impacta. El shock-testing del Poder para evitar todos los golpes en respuesta a los golpes que inflige, es decir, la disociación total de las clases socioeconómicas, también conocido como el doble rasero, la doble moral, no funciona tan bien y puede salirle el tiro por la culata. Cuando nos golpea, el Poder también sufre el impacto.

Por ejemplo, la generación de desinformadores profesionales que ocupa los medios de comunicación desde la década de 1970; esta generación de gente bastante buena en la retórica y en ocasiones muy brillante, no pudo organizar su relevo, probablemente más preocupada por sí misma que por la sucesión. En su lugar, qué tenemos: una generación histérica e inculta y que claramente no tiene nivel. De modo que hemos ganado. Ahora hay que esperar a que la generación de los sesentayochistas muera por completo, todo continuando por nuestra parte manteniendo nuestra posición y nuestro nivel de exigencia. Los tecnócratas en las instituciones, en Bruselas o en otro lugar, también cambiarán. Pero nosotros, nosotros no vamos a cambiar. Mecánicamente, en esta guerra de desgaste y de trincheras, vamos a ganar por abandono del enemigo. En cualquier conflicto, lo único que importa es durar. El que dura más que el enemigo, es el que gana. Nosotros, el pueblo de Francia, vamos a durar más que nuestro enemigo. Para durar más que el enemigo, hay que economizar, administrar la energía, así que no dar todo en una sola vez, no gastar todo rápidamente, sino trabajar con paciencia a un ritmo lento pero seguro, lo que llamo una “revolución lenta” o una “transformación silenciosa”. Si tomamos a La Fontaine, somos la tortuga, y el enemigo es la liebre. ¿Y quién gana al final?

Versión revisada preparada por Égalité & Réconciliation del texto publicado en Rébellion, n° 58 de marzo / abril de 2013.

Para leer más:

Neuro-pirates – Reflexions sur l’ingénierie sociale, de Lucien Cerise, ediciones Kontre Kulture, 2016, 450 páginas – 22 euros.

– El número 66 de la revista Rébellion contiene un importante dossier de Lucien Cerise sobre la ingeniería social (5 euros – Rébellion c/o RSE BP 62124 31020 Toulouse cedex 02).

SCRIPTOBLOG

Fuente: Katehon.

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