La victoria de Trump: ¿un acontecimiento histórico?

KERRY BOLTONpor Kerry Bolton – Trump tuvo éxito más allá de las probabilidades gracias a una voluntad indomable. Eso es algo que no se ha visto en la política estadounidense durante generaciones. Trump fue acusado de ser vago en política (aunque Clinton no mostró más detalles de política que Trump), pero lo que representaba es una idea cuyo tiempo había llegado, que se afirma independientemente de los programas de los partidos, con una personalidad que fue capaz de resistir la más cruel campaña doméstica contra un político que se recuerda.

Los expertos tienen razón en cualquier caso acerca de Tump: esto fue un voto contra el establishment, con muchas referencias entre los partidarios de Trump a la derrota de la “élite”. Quién es esta “élite” ha sido claramente reconocido por Trump, y es fácil de identificar en la medida en que proporciona la financiación para Clinton, como lo hizo para Obama: la oligarquía financiera encabezada por George Soros. Entre la coalición de donantes multimillonarios de Clinton, Soros fue de lejos el más importante, dando más de 11.000.000 de dólares. El mayor donante de Trump fue el empresario estadounidense Bradley Wayne Hughes, que donó menos de medio millón. (“Hillary is outraising tump 20-to-1 among billionaires” [Hillary está recaudando 20 a 1 más que Trump entre los millonarios], Bloomberg 26 de septiembre, de 2016; http://www.bloomberg.com/news/articles/2016-09-26/billionaire-donors-led-by-soros-simons-favor-clinton-over-trump). Trump causó controversia hasta el punto de ser difamado como “antisemita”, cuando dijo ante un lobby judío que no necesitaba su dinero.

“Estructura de poder global”

Sin embargo, peor aún, uno de los últimos anuncios de la campaña de Trump antes de las elecciones atacó la “estructura de poder global”, supuestamente un código antisemita para “judíos”, con representaciones de Soros, Lloyd Blankfein – CEO de Goldman Sachs – y Janet Yellen – presidenta del Banco de la Reserva Federal-, como representantes de “intereses especiales” en Washington, “controlando las palancas superiores del poder”. Aparentemente, se supone que uno no menciona a tales globalistas porque sean judíos. ¿Se supone que creemos seriamente que no hay una “estructura de poder global”, y que Soros y Blankfein NO están en la parte superior de esta estructura? Al igual que “el traje nuevo del emperador”, se supone que es algo que no se debería mencionar en voz alta, y cuando es así, el reflejo rotular es referirse a las “teorías de la conspiración”, como si las conspiraciones no existieran, ya sea como reunión mafiosa en secreto para planear una “conspiración criminal”, según lo definido por la ley, o las conferencias de Bilderberg que se reúnen en secreto para llegar a un consenso mundial (y uno puede estar seguro de que “qué hacer con Trump” será el punto principal de la agenda de la próxima conferencia de Bilderberg). Si la vasta red de fundaciones y ONGs de Soros no es en sí misma una “estructura de poder global”, ¿qué lo es? Clinton fue declarada un “socio de esta gente” en el anuncio de campaña de Trump. De Blankfein, el anuncio decía: “Es una estructura de poder global que es responsable de las decisiones económicas que han robado a nuestra clase obrera, despojado a nuestro país de su riqueza y puesto ese dinero en los bolsillos de un puñado de grandes corporaciones y entidades políticas”. (“Donald Trump’s final ad evokes ‘centuries-old anti-Semitic dog whistles” [El anuncio final de Donald Trump evoca “seculares silbatos para perros antisemitas”], Nathan Guttmann, Forward, 6 de noviembre de 2016; http://forward.com/news/national/353563/donald-trumps-final-ad-evokes-centuries-old-anti-semitic-dog-whistles/). Por lo tanto Trump, a pesar de las conexiones judías de la familia, y de las declaraciones pro-Israel, ha demostrado que no está obligado al dinero o al chantaje moral y la intimidación del lobby de Israel.

Rusia

En cuanto a Rusia, los sentimientos pro-rusos de Trump han sido utilizados contra él como si fuera un traidor, mientras que, simultáneamente, fue atacado como un promotor de la guerra por los partidarios de Clinton, cuyo historial como Sectaria de Estado es mucho más que el de una promotora de la guerra. Es una de las características de la campaña presidencial: proyectar la perspectiva de Clinton sobre Trump, como “desagradable”, “peligroso”, “inestable”, “adinerado”; todas características de Clinton, magnificadas. De hecho, la alabanza de Trump hacia Putin fue considerada como escandalosa. La posibilidad de un acuerdo ruso-norteamericano en los asuntos mundiales provoca terror en los corazones de la “estructura de poder global” y en los “intereses especiales en Washington”. Un resultado inmediato y esperanzador podría ser la reversión en el mundo islámico de la política estadounidense de buscar “cambios de régimen” armando terroristas en nombre de la “lucha contra el terrorismo”, específicamente en relación con Siria.

Trump fue ridiculizado por declarar que tiene un “plan secreto” para tratar con el Estado Islámico. Sin embargo, teniendo en cuenta que el asesor militar de Trump ha sido el antiguo jefe de la Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos, el Teniente General Michael Flynn, un brillante estratega, que Trump haya desarrollado un plan de largo alcance con Flynn es algo plausible, se podría decir. De más importancia sea posiblemente que Flynn no es un rusófobo; por el contrario, es pro-Rusia y analista para Russia Today (“Donald Trump to bring adviser with Russia ties to classified briefing” [Donald Trump lleva consejero con lazos con Rusia a información clasificada], The Huffington Post, agosto de 16 de, de 2016; http://www.huffingtonpost.com/entry/michael-flynn-trump-classified-briefing_us_57b3939fe4b0edfa80da28ca). Otro asesor de política exterior de Trump ha sido Carter Page, quien en 2015 escribió en el Global Policy Journal condenando las sanciones de Obama contra Rusia por Ucrania. Page también criticó a funcionarios estadounidenses como la subsecretaria de Estado Victoria Nuland por fomentar los disturbios ucranianos. (Huffington Post, 21 de Junio, de 2016; http://www.huffingtonpost.com/entry/trump-carter-page-russia-sanctions-black-lives_us_5769bf64e4b065534f482504). Michael Pence, vicepresidente electo, evocó sentimientos antirrusos, desconocidos para Trump quien, cuando se le preguntó sobre ellos, rápidamente repudió la opinión de Pence. Esperemos que Pence se mantenga en línea. Más problemática, aunque no más beligerante que Clinton, ha sido la retórica de Trump condenando a Irán como patrocinador del “terrorismo islámico”. No encaja bien con las posiciones positivas de Trump en otras áreas de la política exterior.

Anti-globalista

La revuelta de Trump es también un golpe importante a la globalización. Trump se mostró como el candidato anti-libre comercio contra Clinton, empujándola a invertir su actitud hacia el Acuerdo de Asociación Transpacífico de forma oportunista y cínicamente. Ha hablado de aplicar aranceles, de la reindustrialización de los Estados Unidos y de la reconstrucción de la infraestructura de carreteras y puentes, en lo que tendrá que ser una empresa colosal de planificación estatal. El infame “Muro”, que se convirtió en un foco excesivo de la campaña tanto para los pro como para los contra Trump, es parte de un proceso que se requiere para liberar a los Estados Unidos de la “estructura de poder global”, ya que el libre movimiento del trabajo (de la gente), es tan parte de la globalización como la libre circulación del capital, los recursos y la tecnología. Hay factores más complejos trabajando que el “racismo”, que es una distracción. (Ver Bolton, Babel Inc, Londres. Black House Publishing, 2013).

Trump ha criticado a la Reserva Federal; ¿puede y actuará para reciclar su poder? Esto también ha puesto nerviosa a la “estructura de poder global”: “Mientras Wall Street lidia con la elección de Donald Trump como el próximo presidente de los Estados Unidos, parece que el orden del día es la incertidumbre. Entre la miríada de consecuencias inciertas de la elección de Trump está la posibilidad real de una gran sacudida en la Reserva Federal”. (Bob Bryan, “Donald Trump’s election has Wall Street questioning the future of the Federal Reserve” [La elección de Donald Trump ha hecho cuestionarse a Wall Street el futuro de la Reserva Federal], Business Insider Australia, Nov. 10, 2016; http://www.businessinsider.com.au/donald-trump-presidential-election-fed… ).

Títeres izquierdistas

Aquí tenemos lo que podría parecer una paradoja sobre toda la elección, pero que realmente es algo históricamente constante: la izquierda y la oligarquía apoyaron ambas a Clinton. Su política fue esa mezcla de liberalismo social y de libre comercio que ve una convergencia de la izquierda con las finanzas internacionales (Ver Bolton, Revolution from Above, Arktos Media Ltd., 2011), señalada por Oswald Spengler hace casi un siglo, cuando dijo que los movimientos de izquierdas trabajan en los intereses y la dirección del “dinero”. (Spengler, The Decline of The West, London: Allen and Unwin, 1971, Vol. II, 402).

Se establecerá una dicotomía en Estados Unidos si Trump prosigue con la revuelta anti-establishment una vez en el cargo: los Estados Unidos bajo la presidencia de Trump podrían convertirse en un baluarte de la anti-globalización y al mismo tiempo permanecer como la sede mundial de la “estructura de poder” globalista.

Wall Street seguirá existiendo y lo mismo ocurrirá con Hollywood. Sin embargo, bajo Trump, ¿seguirá el Departamento de Estado de Estados Unidos patrocinando el multiculturalismo en todo el mundo, incluyendo conciertos de Hip Hop en Europa, como un medio para romper culturas tradicionales, junto con los programas de la red Soros, la Freedom House y muchas otras que figuran como ONGs indeseables para Rusia? (Ver Bolton, Babel, Inc., Op. Cit.). Uno espera que no. ¿Continuará el Congreso proporcionando fondos para que la National Endowment for Democracy, administrada de manera privada, continúe patrocinando organizaciones subversivas para crear “revoluciones de color” e interferir en la política interna de diversas naciones, Rusia en particular? Trump ha cuestionado la misión de “policía del mundo” de los Estados Unidos, y la sabiduría de haber derrocado a Gaddafi y Saddam, acusando a Clinton y Obama de haber “creado el Isis”. La pregunta es si la administración Trump podrá o reinará en las ONGs mayormente estadounidenses que han creado lo que el estratega globalista Ralph Peters ha elogiado como “conflicto constante”.

La convergencia izquierdista con la “estructura de poder global” ya está teniendo lugar en las calles de los EE.UU., un día después de la victoria de Trump. Los clintonistas se amotinan y manifiestan. Estos izquierdistas siguen su papel histórico como idiotas útiles de la dialéctica capitalista; supuestos anti-globalistas, pacifistas, hombres decadentes, lesbianas marimachos, afroamericanos y latinos agitados, socialdemócratas de Bernie Sanders, descargando rabia contra la única revuelta impulsada por la América rural y el “rust belt”* cuyo candidato se opone a la globalización, los acuerdos de libre comercio, la intromisión global de los EE.UU. y la escalada de los escenarios de guerra (“Thousands of anti-Trump protestors take to streets of U.S. cities” [Miles de manifestantes anti-Trump toman las calles de las ciudades de EE.UU.], Reuters, 10/11/2016; http://www.reuters.com/article/us-usa-election-protests-idUSKBN1343CO). Uno puede esperar que el dinero de Soros fluya hacia un movimiento para el “cambio de régimen” dentro de los EEUU de la manera en que el dinero de Soros fluye hacia el movimiento “Black Lives Matter”. (Bolton, “Megabucks for BLM: another Left-wing cause with capitalist sponsors” [Mega fondos para BLM: otra causa izquierdista con patrocinador capitalista], Right On, 6/08/2016; https://www.righton.net/2016/08/06/megabucks-for-blm-another-left-wing-cause-with-capitalist-sponsors/). Las revueltas orquestadas por la plutocracia contra Trump podrían ser el catalizador para el renacimiento del tipo de anarquía de la Nueva Izquierda que fue promovida por los oligarcas durante los años sesenta y setenta. (Bolton, Revolution from Above, op. cit., “New Left from Old”, 144-200).

* Rust Belt (cinturón de óxido), también conocido como Manufacturing Belt (cinturón de las manufacturas, cinturón industrial), región de Estados Unidos que engloba principalmente estados del área conocida como Medio Este y algunas zonas del área Atlántico Medio [n.d.T.].

Fuente: Katehon.

One Comment to “La victoria de Trump: ¿un acontecimiento histórico?”

  1. Muy buen análisis!

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