Kolionovo vs. usura: una lección para el mundo

KERRY BOLTONpor Kerry Bolton – Un agricultor en un pequeño pueblo de Rusia podría haber proporcionado la clave para el resurgimiento de Rusia, y de hecho la de todos los estados, familias e individuos esclavos de la usura. Sin embargo, el kolion ha sido prohibido como una “amenaza” para el rublo. Irónicamente, el kolion, que está diseñado para evitar la usura y la oligarquía bancaria, está de acuerdo con los principios de la Iglesia ortodoxa rusa, a pesar de que el agricultor-inventor, Mikhail Shliápnikov, parece tener una actitud cínica hacia la Iglesia.

Shliápnikov ha bautizado el kolion en el pueblo de Kolionovo, cerca de Moscú, como un medio de trueque de productos y de trabajo entre los aldeanos. Por lo tanto, Shliápnikov trató de volver al único propósito legítimo de una moneda, el intercambio de bienes y servicios como un medio de intercambio, no como una mercancía con fines de lucro, históricamente llamado “usura”. Shliápnikov ha declarado que con el kolion, impreso en valores nominales de 1 a 100, “no hay guerras, muertes o situaciones de crisis relacionadas con este dinero. Este dinero consiste en trabajo honesto, aire fresco, productos frescos”.

El kolion se fijó en 2 kolions = 10 huevos, 5 kolions = un cubo lleno de patatas, 60 kolions = 1 ganso, y así sucesivamente.

Shliápnikov declaró que los residentes de Koloniovo solamente tienen efectivo varias veces al año, durante la cosecha y la siembra. El kolion permitiría el intercambio diario básico. Un trabajador podría arar un pedazo de tierra por kolions e intercambiarlos por verduras, frutas o pescado.

Mientras que los economistas y los banqueros pueden burlarse y reírse de tal enfoque poco ortodoxo de basar la moneda base en un estándar de bienes, tal norma, más que una basada en la deuda, se ha utilizado muchas veces en la historia en muchos estados. Los Estados Confederados de América basaban sus “graybacks” en un estándar de algodón, sin pasar por las finanzas internacionales, cuando se les negaban los mercados de dinero (a pesar de tanto disparate escrito acerca de la Confederación como una “herramienta de los Rothschild”). La isla de Guernsey ha utilizado una moneda local desde mediados del siglo XIX, siendo emitida la primera para evitar la quiebra y el derrumbe infraestructural por falta de divisas. El gobernador del Canadá francés durante el siglo XVII cortó naipes en pedazos y los hizo circular como moneda, ya que Francia estaba demasiado quebrada para enviar dinero, y los bienes y servicios durante mucho tiempo funcionaron normalmente con estas piezas de cartas. El Wara atestigua la prosperidad llevada a una ciudad alemana cuando el resto del país estaba en depresión. Por otra parte, al igual que Koloniovo, ha habido otras localidades que han emitido monedas o fichas de cambio en momentos de crisis económica y han sido metidas en vereda por las autoridades estatales. El “dinero sellado”, emitido con éxito como ficha de cambio en la ciudad de Wörgl, fue prohibido por el estado austríaco en 1933. En 1938, el Tribunal Supremo de Canadá impidió que el Gobierno de Crédito Social elegido en Alberta emitiera moneda provincial.

La idea de Shliápnikov fue el resultado del sentido común y de la observación personal:

“Shliápnikov afirma que la idea le vino con facilidad. El frecuente comercio de trueque con amigos le hizo darse cuenta de que una mercancía, como un ganso o patatas, estaría más protegida de la inflación y era una forma más fácil de llevar a cabo el comercio que el rublo. La alternativa fundamentalmente recaería en una categoría de dinero representativo, ya que su valor se deriva de los productos básicos subyacentes como las patatas y el ganado, que se pueden intercambiar en forma de trueque en una fecha futura para liquidar un intercambio”.

A pesar de que el kolion sea sólo una forma de reconocimiento de deuda entre los aldeanos, y de que las monedas locales sean aceptadas, incluso en el Reino Unido, por ejemplo, el Estado vio esto como una amenaza más que como una innovación positiva que podría ser seguida en toda Rusia.

El concepto se extiende incluso al comercio bilateral, a través del trueque recíproco de créditos. La objeción a tal noción, que es imposible bajo el sistema de comercio internacional, es refutada por la misma Rusia con los acuerdos comerciales bilaterales que han sido firmados fuera del sistema internacional entre Rusia y China, Irán, Egipto y Turquía. Sólo unos meses antes de la persecución de Shliápnikov, Putin y la entonces presidenta peronista de Argentina Cristina Fernández de Kirchner, celebraron consultas sobre el uso de los intercambios en moneda nacional para el comercio bilateral, mientras era inaugurada una exposición sobre Eva Perón en Moscú. Sin embargo, en noviembre, los peronistas perdieron la presidencia ante Mauricio Macri, un “oligarca” arquetípico, tanto en el sentido peronista como en el ruso, que parece probable que devuelva a Argentina al camino de la subordinación a las finanzas internacionales. Durante las presidencias peronistas de ambos Kirchner, Argentina y Rusia estaban cerca económica y diplomáticamente. Macri está revirtiendo la política exterior de sus predecesores peronistas, dejando de lado el bloque bolivariano promovido por el fallecido Hugo Chávez de Venezuela. La nueva canciller de Argentina fue rápida para asegurar a la cábala globalista del Consejo de Relaciones Exteriores en Nueva York que, “La última formulación está muy cercana a Nueva York, ya que, como se sabe, el equipo económico ha puesto sobre la mesa una oferta de los holdouts con la intención de regularizar la relación en el frente financiero, así nuevamente la Argentina está abierta al mundo de una manera que es predecible y sistémica”. Mientras Macri ha declarado que las relaciones ruso-argentinas continuarían desarrollándose, politólogos rusos son escépticos debido a los sentimientos proestadounidenses del presidente.

Sin embargo, en junio de 2015, el Estado llevó a Shliápnikov ante el Tribunal. Para un Estado que ha luchado enérgicamente contra los oligarcas, el enjuiciamiento de un agricultor que está tan lejos de la oligarquía como es posible conseguirlo, envía mensajes contradictorios en cuanto al rumbo que Rusia puede tomar. En julio de 2015 un tribunal regional de Moscú ordenó la prohibición del kolion. El tribunal escuchó el testimonio de expertos que dijeron que el kolion no podía considerarse como “dinero sustituto”, era un reconocimiento de deuda entre los individuos, mientras que la acusación objetaba que estas transacciones no están sujetas a impuestos. El fallo fue que “la Corte no acepta los argumentos de los representantes del demandado, dado que la ley no define sustitutos monetarios, es imposible en este caso incorporar sustitutos del dinero como el kolion, que están prohibidos por la ley…”

Aunque Shliápnikov, un seguidor del anarquista ruso Mikhail Bakunin, es cínico en lo que se refiere a la Iglesia ortodoxa rusa, su autonomía localizada y su moneda local reflejan la Rusia tradicional. Irónicamente, justo un mes después de la decisión judicial en contra de la “moneda” libre de deudas de Shliápnikov, la Iglesia Ortodoxa Rusa, con el apoyo de la Cámara de Comercio e Industria de Rusia, abogó por un sistema financiero que rechaza la usura, en un plan descrito de manera similar a la banca islámica, que prohíbe la usura.

Shliápnikov vio la necesidad del kolion debido a la escasez de medios de cambio en su pueblo, a pesar de que no hay escasez de productos o de disposición a trabajar. Bajo tales circunstancias, durante la Gran Depresión, las masas pasaron hambre mientras que los estados ordenaron a los agricultores destruir los alimentos. Es la paradoja de la “pobreza en medio de la abundancia”, que continúa a lo largo del mundo, no por la escasez de recursos o de mano de obra, sino por falta de medios de cambio. Qué extraño, qué criminal, que en un pueblo agrícola con abundante mano de obra y productos tenga nadie que irse debido a la escasez de divisas. Y esto es en el nivel microcósmico lo que prevalece en el mundo en el nivel macrocósmico. Dmitry Surmilo, coordinador del grupo de trabajo para el Sistema Financiero Ortodoxo, en el departamento de relaciones eclesiásticas externas del Patriarcado de Moscú, dijo lo mismo que Shliápnikov sobre el “el acceso a fuentes financieras que está limitado”, pero para toda Rusia: “Ahora, durante un tiempo de crisis en el que el acceso a los recursos financieros es limitado debido a las sanciones, estamos siendo finalmente escuchados. Y la sociedad ha reaccionado positivamente a nuestra propuesta”. ¿Escuchará finalmente el tribunal que echó abajo el kolion?

Fuente: Katehon.

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