Ralph Peters: el concepto de conflicto constante

ralph_peterspor Alexander Bovdunov – El teniente coronel retirado del Ejército de Estados Unidos Ralph Peters, en el transcurso de su carrera militar, estuvo destinado en la Oficina del Jefe Adjunto del Estado Mayor de Inteligencia y fue responsable del desarrollo de métodos de futuras guerras. Antes de convertirse en jefe del departamento de Eurasia, trabajó exclusivamente en la búsqueda de soluciones a los problemas de la táctica. Graduado de la U.S. Army Command and General Staff College, el experto militar tiene un máster en relaciones internacionales. Durante su servicio, Peters visitó tanto profesional como personalmente más de 50 países, entre ellos Rusia, Ucrania, Georgia, Osetia, Abjasia, Armenia, Azerbaiyán, Uzbekistán, Kazajstán, Letonia, Lituania, Estonia, Croacia, Serbia, Bulgaria, Polonia, Hungría, la República Checa, Pakistán, Birmania, Laos, Tailandia, México, y el altiplano andino. En la Guerra Fría trabajó como oficial de la inteligencia militar de Estados Unidos durante 10 años en Alemania, después de especializarse en la Unión Soviética. En situación de retiro, fue licenciado en 1998. Peters es conocido no sólo como un experto en el campo de la seguridad nacional y global, la inteligencia, la estrategia militar, y la táctica, sino también como un escritor de ficción sobre temas militares, y por lo general escribe novelas distópicas que reflejan, aunque de una forma diferente a como lo hacen los trabajos de investigación, sus visiones para el futuro próximo.

Lo más interesante acerca del punto de vista del experto militar es que se cruza directamente con la comprensión de Alexander Dugin de la hegemonía americana contemporánea como “caórdica” (caos + orden). Por otra parte, los recientes acontecimientos en el mundo árabe están directamente relacionados con estos conceptos, y Peters está exactamente en línea con sus ideas sobre la política de Estados Unidos en la región y el mundo en general. El artículo “Conflicto constante”, el cual refleja más claramente el enfoque de Peters para el análisis de la geopolítica moderna, apareció en 1997 en la revista militar “Options”.

Peters describe la situación después del final de la Guerra Fría como de inestabilidad creciente. El mundo se involucra en más y más conflictos, no se espera el fin de la historia. Por otra parte, junto con los procesos de globalización y el proceso de desarrollo, emerge una tribalización mundial. En el artículo “Return of the tribes” (“El retorno de las tribus”), publicado en la revista Weekly Standard, muestra que mientras la globalización crea una nueva aristocracia mundial, miles de millones de personas que no tienen lugar en este sistema no pueden encontrarse a sí mismos, sino a través de una nueva tendencia que es la antítesis de la globalización, la tribalización, que se manifiesta en los aspectos étnicos y religiosos. Está también la clase compuesta por varios millones de “soldados”: terroristas, guerrilleros, miembros de los grupos de voluntarios y clandestinos, mercenarios que operan fuera de los ejércitos organizados de los sistemas nacionales, que desafían la dominación estadounidense de los estados-nación del mundo. El mundo se está volviendo más peligroso e inestable.

El resultado del proceso de globalización será la polarización del mundo, el fortalecimiento de su división entre una minoría ganadora y una mayoría perdedora. La última categoría incluye no sólo todos los países del “Sur pobre”, sino una parte importante de la población del “Norte rico”, donde las diferencias de ingresos y bienestar entre los ricos y pobres no hará sino aumentar. En el artículo “Culture of a future conflict” (“Cultura de un conflicto futuro”), Peters explica que las futuras guerras y conflictos estarán determinados por la incapacidad de los gobiernos nacionales para convertirse en un sistema eficaz de distribución y control de los recursos. Culturas enteras jugarán un papel como competidores. Como resultado, la lucha de clases será de una magnitud tal que Marx no podía haberla imaginado, y podrá combinarse con los conflictos interculturales. Estos serán una característica integral de este siglo, definiendo el estilo y la dirección de los conflictos en el siglo XXI, al igual que la confrontación de ideologías lo hizo en el XX.

Además, la informatización de la sociedad tiene efectos no sólo positivos, sino también negativos. Por primera vez, una idea puede propagarse más rápidamente que las epidemias más peligrosas y mortales; al contaminar la mente dan origen a un nuevo tipo de epidemia.

En el contexto de un flujo cada vez mayor de información, la accesibilidad y la velocidad de los procesos de comunicación de algunas sociedades, como Rusia, Serbia, el África Negra, y el Medio Oriente, no han demostrado suficiente flexibilidad en su asimilación y en la capacidad de compartir una variedad de información de calidad, e inevitablemente perderán. Y puesto que, como Peters señaló en “Constant conflict”, el lugar de un país en la jerarquía global de hoy está determinado por cómo la cultura trabaja con la información, o más precisamente, cómo se adapta a la situación post-moderna y a la sociedad de la información, “la tarea principal es la gestión de la información”. Las sociedades que tienen miedo y por lo tanto no pueden controlar el libre flujo de información no serán competitivas. Pueden poseer la tecnología occidental para ver vídeos, pero Occidente escribe los guiones, los produce, y cobra los derechos de autor.

Es decir, los actuales procesos de globalización, en contra de la mitología liberal, promueven el dominio de algunas culturas, y el caos y la degradación de otras culturas. Peters llama francamente a la democracia “una inteligente forma liberal de imperialismo”.

La resistencia a los Estados Unidos será cada vez más feroz.

“Aquellos humanos, en todos los países y regiones, que no puedan entender el nuevo mundo, o que no puedan beneficiarse de sus incertidumbres, o que no puedan reconciliarse con su dinámica, se convertirán en enemigos violentos de sus inadecuados gobiernos, de sus más afortunados vecinos, y en última instancia de los Estados Unidos. Estamos entrando en un nuevo siglo norteamericano, en el que vamos a llegar a ser aún más ricos, culturalmente más letales, y cada vez más poderosos. Vamos a excitar un odio sin precedentes”.

De acuerdo con el estratega estadounidense, uno de los conflictos que definen el futuro será un conflicto entre los maestros de la información y sus víctimas. El arma principal de Estados Unidos aquí es la cultura de masas norteamericana, las marcas, seguida de, en caso de que sea necesaria, una intervención militar.

“La cultura americana contemporánea es la más poderosa de la historia, y la más destructiva de las culturas de la competencia. Mientras que algunas otras culturas, como las de Asia oriental, parecen ser lo suficientemente fuertes como para sobrevivir al ataque por los comportamientos de adaptación, la mayoría no lo son. El genio, el arma secreta de la cultura norteamericana es la esencia que las élites desprecian: la nuestra es la primera cultura popular genuina. Se hace hincapié en la comodidad y en la  conveniencia – en la facilidad – y genera placer para las masas. Somos el sueño de Karl Marx, y su pesadilla”.

Los shows, las series, las películas más despreciadas por la élite intelectual – mostrando la brutalidad extrema y el sexo más franco – son el arma cultural más popular de Estados Unidos, y si se compra o se piratea, se replica en todas partes. De este modo, se establecen los horizontes culturales de la humanidad y la hegemonía estadounidense y su ideología prosperan.

En el mundo de Peter de conflicto constante y dominación informativo de los EE.UU., lo más importante no es mantener el orden, sino la violenta represión de la competencia, un espacio de estrategia global a largo plazo requiere un cálculo local y táctico. Desde el punto de vista de Peters, no vamos a tener que lidiar con guerras convencionales, tales como la realpolitik, sino con conflictos planteados por las emociones colectivas, los intereses locales, y los colapsos sistémicos.

No habrá paz. En cualquier momento durante el resto de nuestras vidas, habrá múltiples conflictos mutando en las formas en todo el mundo. Los conflictos violentos dominarán los titulares, pero las luchas culturales y económicas serán más constantes y en última instancia más decisivas. El papel de facto de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos será el de mantener la seguridad mundial para nuestra economía y abierta a nuestro asalto cultural. Para esos fines, haremos una buena cantidad de muertos”.

En su trabajo de 2008  “Never Quit the Fight” (“Nunca dejar de luchar”), Ralph Peters señala que las nuevas guerras conducirán a los Estados Unidos a una guerra de desgaste, donde las “guerras de desgaste” son una guerra continua hasta la destrucción total del enemigo. Con el fin de ganar la guerra posmoderna en general, él cree que es necesario abandonar la máxima “si rompes algo, te pertenece”, abandonar la responsabilidad de lo que sucede en las zonas donde se está librando la guerra.

Sin embargo, en el caos general, Peters insiste en que Estados Unidos no debe limitarse a las acciones locales para mantener su superioridad. Estados Unidos tiene una misión, y esa misión de democratización no debe quedar al margen, incluso si un determinado régimen autoritario demuestra dedicación y lealtad a los Estados Unidos. Los EE.UU. deben llevar la democracia, pero la conexión de todas las redes mundiales de información no es una forma particularmente democrática de pensar en las implicaciones para los otros países.

Otra idea está redibujando los límites de las fronteras del mundo. Peters es el autor de la famosa frase “Greater Middle East” (“Gran Oriente Medio”), que se publicó en su artículo “Blood borders: How a better Middle East would look” (“Fronteras de sangre: ¿Cómo quedaría mejor Oriente Medio?”) en el “US Armed Forces Journal”, con comentarios de Ralph Peters.

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De todos los líderes mundiales que son el principal enemigo de los Estados Unidos, de acuerdo con Ralph Peters, ha gastado mucho tiempo especializándose en Rusia y Putin. En el artículo “”Why Putin should scare us” (“Por qué Putin debe asustarnos”), lo llama el líder nacional más eficaz, que pertenece a la tradición del nacionalismo agresivo ruso. Putin restauró el poder imperial de Rusia, y por lo tanto debe ser eliminado.

Resumiendo las disposiciones teóricas de Peters acerca del futuro estado del mundo de conflicto, su posición en la democratización, la necesidad de eliminar a los líderes orientados imperialmente que están por un nuevo trazado de las fronteras, la violación de la soberanía nacional, la soberanía de (una palabra que él utiliza a menudo como una cita), todo suena bastante siniestro. En principio, se podrían percibir como meros constructos teóricos mentales, generados por un extravagante pensador y escritor militar de Estados Unidos, pero el análisis de lo que hicieron Obama y las administraciones anteriores de Bush muestra una imagen del mundo similar. Los expresivos textos de Peters son clave para las decisiones de la actual dirección norteamericana, tediosamente escritos en lenguaje diplomático. Ralph Peters predijo acertadamente el postmodernista modelo de comportamiento orientado al caos. Es muy extraño que hoy critique a Obama por la realización de sus propias ideas.

Fuente: Katehon.

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