La doctrina de las tres liberaciones

CARLO TERRACCIANOpor Carlo TerraccianoLibertà va cercando ch’è sì cara, Come sa chi per Lei vita rifiuta. Dante Alighieri (A la libertad la busca aquel que la aprecia, como sabe quien por ella la vida rechaza).

Introducción

La libertad es parte misma de la esencia y de la existencia tanto de un hombre como de un pueblo, de cada Hombre y de cada Pueblo como tal.

Tanto es así que ahora se considera un derecho fundamental de todo ciudadano y desde la más remota antigüedad la diferencia sustancial entre los hombres, de hecho, era representada por la facultad o no de disponer libremente de sí mismos y de sus bienes. En ausencia de ella se caía en la esclavitud, pasando a ser propiedad de otras personas que podían disponer a su conveniencia y a menudo a su capricho de la persona del esclavo, hasta el punto de privarlo de la vida misma .

La esclavitud fue abolida oficialmente en el mundo hace menos de un siglo y medio, además de los casos más recientes, pero a menudo sólo para ser sustituida por formas más encubiertas y sutiles de dominación casi total y absoluta sobre los hombres, pueblos, naciones, continentes , hasta envolver a todo el mundo. Dominación militar, económica, política, religiosa, psicológica, cultural e incluso hoy en día biológica, informática, ambiental, etc…

Sobre la naturaleza y el contenido de la libertad, como sobre sus límites, han divagado durante milenios los intelectos más agudos de “filósofos”, en el sentido etimológico del término.

Las tres liberaciones

La doctrina de las Tres LIBERACIONES, también podemos llamarla Doctrina de Liberación Integral, trata de abordar los aspectos comunitarios de la libertad del hombre, entendido no como individuo, sino como Persona, no una Mónada aislada y conclusa, sino una parte orgánica de un todo, un miembro activo y consciente, funcional a la Comunidad.

Por lo tanto, se trata de la LIBERACIÓN NACIONAL, LIBERACIÓN SOCIAL Y LIBERACIÓN CULTURAL.

Partiendo de una visión tradicional anagógica, organicista y holística de la existencia, se tiene pues la intención de analizar la libertad (o su ausencia) y los límites de la misma en relación con los diversos aspectos del hombre como ser social: tanto inextricablemente ligado por lazos de sangre, como por la cultura y las relaciones sociales, es decir, por la  Historia y Geografía, a sus semejantes esa Unidad Viviente, que es la Comunidad de Destino que actúa en la Historia y en el Espacio Vital geográfico.

El hombre en la “naturaleza” y en la “historia”

Es de hecho bastante evidente que nadie puede decir que es absolutamente “libre” y desvinculado de cualquier relación social con otros hombres, por no mencionar con el medio ambiente que lo rodea, casi en un supuesto, adamítico  “estado de naturaleza”. Se trata, como sabemos por las observaciones sobre el mundo animal y vegetal, de un falso pensamiento iluminista y modernista, que a su vez tiene sus raíces en la perspectiva monístico-creacionista que considera que el mundo entero está creando en el servicio del hombre y a su completa disposición. Tal punto de vista, se materializó después de la pérdida de cualquier dimensión espiritual, y produjo los desastres ambientales hoy por todos conocidos.

Por el contrario, debemos tener en cuenta al Sistema-Tierra como un organismo vivo y palpitante, un ecosistema unitario del cual el hombre es una especie entre otras, en su “nicho ecológico”. Y de hecho la hipótesis de GEA, ahora resurgida con evidencias irrefutables, sobre todo si tenemos en cuenta los devastadores daños causados ​​por la modernización y el fenómeno de rechazo consecuente, que preanuncia ser la enésima (sexta?) extinción de una especie incompatible: la nuestra!

Por otro lado, tal y como se ha indicado anteriormente, la naturaleza social de la comunidad humana, es igualmente evidente que, si no puede haber un hombre desvinculado de su hábitat en base a su naturaleza, no puede existir individuo aislado de la Comunidad, en base a su ser social.

Cada hombre actúa en la Historia a medida que interactúa con la comunidad de pertenencia, nativa o adquirida.

La liberación nacional…

Pero entonces se deduce lógicamente que no puede haber libertad real individual y colectiva cuando la misma Comunidad Nacional y Social NO ES LIBRE, sino que está sometida a un Poder externo y ajeno que pisotea el libre albedrío, manipula y determina las opciones, controla los medios de subsistencia y la voluntad de los gobernantes y los gobernados.

La Liberación Nacional es, pues, el asunto prioritario para alcanzar la libertad política y civil de las personas que forman parte de ella y de las generaciones venideras.

Y además el hombre también vive en una tierra, permanece y se desarrolla con el fruto de su trabajo, trae al mundo y educa a los hijos. Cada miembro comunitario tiene el derecho, por su propia pertenencia orgánica a la entidad superior representada por la Comunidad, a una sustancial LIBERTAD DE LA NECESIDAD.

La liberación social…

La liberación social se concretiza en la satisfacción por parte de la Comunidad de las necesidades básicas, los servicios esenciales para una vida civilizada digna de ese nombre: la alimentación, la salud, la educación, la vivienda, la seguridad, la dignidad y el lugar que le corresponde a cada uno en el funcionamiento de la sociedad, una digna vejez asistida hasta un pacífico traspaso.

“A cada uno según sus necesidades, de cada cual según su capacidad” no es un eslogan fácil de efecto, sino la verdadera base de toda convivencia civil en una sociedad bien desarrollada.

Obviamente , el ser humano no sólo tiene una dimensión puramente material, no es “hombre unidimensional” solamente, aunque hoy en día es precisamente a esto a lo que el sistema liberal-capitalista lo quisiera reducir.

En el mismo momento en el que es concebido, se convierte en heredero de un patrimonio que le conecta a una cadena ininterrumpida de ancestros: no es una tabula rasa, sino que lleva en sí mismo, en su ADN, una herencia genética que le hace único. Y también su carácter es único, ya que, al nacimiento, la educación y la experiencia, se suma un patrimonio cultural específico: una lengua materna, un conjunto de conceptos, la experiencia directa de un paisaje y el hábitat, incluyendo el clima, una alimentación particular adaptada a su nivel de vida, las convicciones ético-morales y creencias e ideas filosóficas y religiosas de su tiempo y su espacio.

La liberación cultural…

La liberación cultural es el tercer pilar indispensable para la formación de un ser humano completo, sano e íntegro en cuerpo y alma.

Todo ello se puede y debe lograr hoy, en el mundo moderno, en la Europa en los albores del tercer milenio cristiano, pero también en el final de un ciclo de la civilización más antiguo y más arraigado en los pueblos del continente Eurasia, es el contenido de las páginas siguientes, teniendo en cuenta determinados supuestos.

Libertad y liberación

En primer lugar, se notará que se utiliza el término LIBERACIÓN, dando así a la palabra Libertad una connotación dinámica, voluntarística, ya que, como se ha demostrado, las libertades fundamentales enumeradas son actualmente eludidas, traicionadas, absolutamente inexistentes a nivel nacional y mundial. Si la libertad es “la condición de aquellos que están libres” (y no sólo de aquellos que sienten y creen serlo), la liberación es “el acto y el efecto de liberar”.

Y tanto más se propaga y avanza la libertad cuanto el proceso de liberación avanza en la mente y en el país real en lucha con “el país legal” que no es más que el marco legislativo , institucional y jurídico de la potencia ocupante a cargo de los colaboradores internos.

En este sentido , más allá de las viejas clasificaciones obsoletas “derecha-izquierda-centro” , etc … “fascismo-antifascismo/comunismo-anticomunismo” la oposición real en el futuro, estará entre los Patriotas Combatientes para la Liberación Europea y los colaboracionistas del ocupante americano, explotadores de su gente y propiciadores del proyecto globalizador de la dominación global.

Unidad y trinidad de la lucha de liberación

También hay que señalar que las Tres Liberaciones están absolutamente interrelacionadas y son interdependientes.

No puede haber verdadera libertad de un pueblo que no las contempla todas, aunque ciertamente en términos de tiempo de desarrollo, la Liberación Nacional es prioritaria y propedéutica de las otras dos.

Pero incluso en su logro no puede prescindir de la realización, al menos en embrión, de las estructuras esenciales para la liberación social del pueblo y etno-cultural de la Comunidad nacional en su conjunto.

No puede haber LIBERTAD POLÍTICA del y en el Estado que no logre la LIBERTAD SOCIAL y ECONÓMICA de su gente y que no instaure su propia IDENTIDAD CULTURAL.

Así que no puede haber Libertad y prosperidad socio-económica en un país ocupado y subyugado a los intereses financieros y estratégicos de la potencia invasora, que con el fin de favorecer el estado de esclavitud del ocupado por el ocupante, trata de anular intencionalmente la base social y cultural, mediante la imposición de cualquier forma de deformación y desarraigo de sus tradiciones.

Deformación que afecta tanto a las víctimas directas de tal desarraigo, como ahora sucede con las masas de la clase baja del Sur del Mundo obligadas a emigrar, como a los trabajadores europeos, amenazados en su identidad cultural e histórica, tanto en su supervivencia social, frente a una masa de explotados lanzados como carne de cañón en el mercado de la producción y el consumo.

La globalización del mercado de trabajo es la forma más moderna de racismo sutil y de  explotación deshumanizada y esclavitud, desde los días de la deportación anglo-estadounidense de los esclavos negros de África. Se presupone y promueve la guerra entre los pobres del sur y del norte del mundo en beneficio de las clases dominantes de ambos.

Y, finalmente, es impensable conquistar y mantener la libertad política, nacional y social, para un pueblo sin raíces y Valores fuertes de referencia, esclavizado en las mentes y en las almas incluso antes que en los cuerpos. Y es bastante obvio que tal pueblo, ahora reducido a una masa informe bajo la dictadura de los más bajos instintos y de la búsqueda más materialista del máximo beneficio, no se plantearía siquiera el objetivo de su liberación y la SOLIDARIDAD entre sus miembros, en ausencia ahora todo vínculo comunitario, y de cualquier referencia a lo ideológico, político, religioso, en una palabra DE TODA IDENTIDAD COMUNITARIA.
No hay necesidad de especificar que el individualismo, el hedonismo y el libertarismo solipsista, así como  el liberalismo , representan la negación más directa de la verdadera, auténtica liberación en todos los ámbitos de la vida comunitaria.

Ésto siempre sucede cuando a la Libertad como aspiración no va unida la Responsabilidad como principio interiorizado de vida y de evaluación.

Liberación “de” y libración “para”

Esta consideración nos lleva a una ulterior clarificación de la doctrina de las Tres Liberaciones.

La distinción clásica entre la LIBERACIÓN DE… algo y/o alguien , y la LIBERACIÓN PARA… algo y alguien.

En esencia, en relación con el tema que nos ocupa, es la misma diferencia entre una formulación negativa de la libertad pisoteada (por ejemplo, la lucha de liberación contra el ocupante extranjero) y una formulación positiva, una LIBERACIÓN CREATIVA, para lograr en la Historia, es decir, en el tiempo y en el espacio geográfico, ese Destino de la Civilización que es la razón misma de la existencia de una Unidad Comunitaria.

Y si sólo la libertad de un pueblo, que se da “forma” en el estado es preparatoria para la creación de Cultura y Civilización en el sentido más clásico de estos términos, la nueva civilización que emerge es portadora de la libertad no sólo para el Hombre Nuevo formado en su interior, sino también para la Liberación de los otros pueblos aún sometidos a la esclavitud impuesta por las oligarquías cosmopolitas.

Por un nuevo inter-nacionalismo

Al contrario de lo que se creía en este siglo, el verdadero internacionalismo no se basa en la clase, sino en la COMUNIDAD ORGÁNICA DEL PUEBLO, de cada pueblo, en su propia especificidad.

El internacionalismo marxista, por ejemplo, hegelianamente basado en una ciencia social auto-cumplida en la historia, en su aplicación práctica institucional ha favorecido objetivamente los planes del gran capital internacional, en su ahora plurisecular labor de erradicación de las culturas y de los pueblos (también en sentido literario y físico).

A pesar de las muchas cosas correctas realizadas y algunas teorías válidas para aquellos tiempos, ello ha finalmente posibilitado el triunfo del presunto adversario mundial, que buscaba la destrucción de la diversidad y la especificidad con el fin de llegar mejor a la globalización total del Mercado/Mundo; en la perspectiva, ahora próxima, para hacer realidad el proyecto de dominación política globalista sobre los pueblos por un pequeño círculo de oligarcas internacionalistas cosmopolitas.

El marxismo no ha sido, de hecho, capaz de superar la desventaja inicial de su crítica real a lo largo de la lógica interna del capitalismo. En este sentido, al final del “padre” mató al hijo y no al revés.

La desintegración de los pueblos a favor del individualismo hedonista, hasta la más reciente teorización que los llamados “derechos humanitarios” universales dicen defender (por cuenta y también en contra de las comunidades nacionales individuales de pertenencia), es funcional sólo a la destrucción de toda forma organizada que aún trata de proteger la verdadera libertad del hombre, de todo hombre, colocándolo solo y desnudo a merced del Poder Mundial del Capital, llamando después a ésto “libre mercado” , o “libre competencia” y similares.

Una libertad económica mundial y un derecho de injerencia “humanitaria” decidida y aplicada precisamente por la superpotencia estadounidense que querría imponerlos al resto del mundo.

Y si este proceso desintegrativo se llevó a cabo más a fondo y rápidamente en Occidente y no en el Oriente  “soviético” y en los países del “Tercer Mundo” que, al menos oficialmente adoptaron el marxismo, esto se debe al hecho de que, por naturaleza, los pueblos y sus élites pronto desarrollaron, de hecho, una forma de NACIONALCOMUNISMO, práctico, si no teórico, que (invirtiendo los roles asignados a la ideología triunfante original) fue capaz de adaptar la doctrina marxista a sus propios intereses nacionales, reconectándose, a pesar de los antecedentes teóricos materialistas, a sus respectivas culturas y civilizaciones a veces plurimilenarias.

Ese fue el caso de Cuba, China, Vietnam, Corea del Norte, Yugoslavia, hoy entre los últimos bastiones de la defensa de los pueblos del mundialismo, como ya fue para Rusia ayer…

El comunitarismo europeo como actualización y superación del nacional-comunismo

En el estado actual de las cosas, y con la experiencia reciente de aquellas naciones y sistemas sociales, podemos afirmar que la próxima, futura Lucha de Liberación no puede más que ser Mundial, porque mundialista, en los medios y en los fines, es el poder de intervención y represión del Sistema imperialista americanocéntrico.

Por lo tanto, debe ser ” INTER-NACIONALISTA” , CON RESPECTO A LOS PARTICIPANTES EN LA LUCHA, y basada en las GRANDES UNIDADES CONTINENTALES GEOPOLÍTICAS, EN RELACIÓN CON EL ESPACIO Y LA POSICIÓN de los pueblos que participan en ella.

En esta perspectiva es deseable una Alianza Cuatricontinental Antiimperialista.

En particular, la liberación de Europa es factible sólo en una dimensión geopolítica unificada que va desde el Atlántico hasta el Pacífico, es decir, la península europea + la Federación de Rusia, hoy más que nunca “europea” en su propio derecho, con los inmensos espacios logístico-estratégicos de Siberia: La Eurasia unida desde Reykjavik a Vladivostok, desde el Atlántico hasta el Pacífico.

En este proyecto planetario, el futuro Comunitarismo Europeo representaría un desarrollo natural y también una superación del mismo Nacionalcomunismo, como se ha históricamente planteado. De hecho, colocándose en esa línea de pensamiento, incluso llevándolo a extremos, se lo envuelve en una nueva síntesis, que pone en cuestión tanto el nacionalismo como el comunismo, en sus respectivas teorías y en la práctica sus logros históricos.

Podemos decir, pues, por el momento, que una perspectiva realista de la Liberación Continental es imaginable si partiendo de las especificidades nacionales, regionales y locales, de los pueblos y mediante la redefinición de éstos en la forma y el contenido adecuado a los tiempos, colocándolos en la más amplia y vital Unidad de Política, organizados institucionalmente como UNIDADES IMPERIALES CONTINENTALES,  geopolíticamente unitarias y económicamente autosuficientes.

El vetero-nacionalismo burgués, nacido ideológicamente del siglo de las llamadas “Luces” y políticamente de la Revolución Francesa de 1789, no sólo está desfasado, siendo totalmente incapaz de hacer frente a los desafíos globales del nuevo milenio, sino que, pasado por la fase del colonialismo moderno y del imperialismo, desemboca hoy en un internacionalismo funcional al proyecto de Gobierno Único Mundial.

Se ciñe en vigencia bajo la égida de la “UE” y del Capital, se ha demostrado en repetidas ocasiones completamente dominado frente al chantaje mundialista americano-sionista. El único supranacionalismo triunfante hoy sobre todos sus rivales es el de la talasocracia USA, dominante de los mares y los cielos de la Tierra, santuario estratégico inviolable de esos Poderes fuertes histórica y económicamente caracterizados por un cosmopolitismo apátrida.

El siglo XX

El nacionalismo que hemos conocido en los últimos dos siglos, es el resultado de la ideología de la Ilustración y la Revolución Francesa, la Revolución Industrial y tecnológica forjada a partir de 1800 en adelante, y se transforma en imperialismo en todo el mundo, sobre todo mediante las poderosas talasocracias anglófonas y Francia.

El siglo XX de la era cristiana que dejamos atrás fue testigo del sangriento choque de nacionalismos en Europa en las dos guerras mundiales, a una distancia de una generación. Una verdadera “guerra civil europea” que ha visto a todos sucumbir, a todos derrotados , incluso aquellos que se sentaron en la mesa de los ganadores en Yalta y Potsdam.

Después de la Segunda Guerra Mundial hemos asistido al desmantelamiento sistemático de los imperios coloniales europeos, algo favorecido por el neo-imperialismo de EE.UU., que a ellos sustituye en todos los rincones del mundo.

La propia Unión Soviética, el único rival creíble en la eterna contraposición entre potencias terrestres y marítimas, fue finalmente derrotada, y se inclinó a la voluntad globalista desintegrándose al final de la Tercera Guerra Mundial;”guerra fría” sólo en ese espacio que geoestratégico que era la Europa dividida en bloques, pero sangrienta guerra de conflictos locales, golpes militares, bloqueos económicos y comerciales, guerra ideológico-política estratégica y tecnológica en todas partes.

Estamos en presencia de un mundo unipolar americanocéntrico, articulado y ramificado piramidalmente en un sistema jerárquico de relaciones políticas subordinadas.

Algunas potencias medias están sujetas, en sus respectivas áreas geopolíticas de origen (Alemania para Europa, Japón en Asia, Australia en Oceanía ), etc. a un papel de ejecutores y guardianes, controlados y controladores para el nuevo orden mundial, también en vista de ser un puente entre el monocentrismo capitalista americanocéntrico y un policentrismo que favorecerá el aumento de los gobiernos de centro-derecha, liberal- liberalistas, partidarios de un neo-nacionalismo más funcional a la dominación capitalista del mundialismo, al triunfo de su proyecto final que va más allá del mismo factor materialista económico.

En similar perspectiva y redefinición de los roles, el nacionalismo de los siglos XVIII y XIX no sólo no tiene ya ninguna razón de ser como un factor de unidad, soberanía, independencia y liberación popular, sino que en Europa es de hecho el instrumento más preciso para la esclavitud de sus respectivas poblaciones respecto al dominio planetario mundialista.

Tarea que se realiza uniformando, por fuera y por dentro, las leyes y las instituciones y los intereses de la superpotencia dominante en el mercado global y de liderazgo en sus respectivos dominios “delegados”, una tarea cada vez más flagrante y masiva de represión y persecución de cualquiera que incluso de forma velada se oponga al modelo dominante del pensamiento único.

Homologación a la cual sectas, la masonería y las diversas instituciones eclesiásticas ofrecen su contribución ideológica y doctrinaria, con la sumisión de sus seguidores y la bendición sacramental.

El globalismo y la glocalización

A pesar de este sombrío panorama, nos damos cuenta de que cada vez más hombres de élite y pueblos, casi por instinto de resistencia innata y conservación, tienden a oponerse a la homologación totalitaria del capital, el capitalismo en su forma más salvaje y aberrante cuyas consecuencias desastrosas en términos de desarrollo social y ecológico son más evidentes que en lo cultural y espiritual, aunque de todos modos presente.

En particular, además de un proceso de globalización impuesta desde arriba por las instituciones políticas y religiosas, por los medios de comunicación, mediante el lavado de cerebro o instrumentos represivos directos, estamos siendo testigos de un retorno instintivo a la LOCALIZACIÓN, la recuperación de las raíces culturales e históricas propias, a la defensa, aunque en ocasiones miope y descompuesta, de la propia especificidad, así como una recuperación del equilibrio con la naturaleza y el territorio.

La conciencia ecológica es cada vez más generalizada a pesar de que sigue sucumbiendo ante los estragos causados por el avance implacable de la tecnología más devastadora y destructiva (pensemos sólo para hacer un ejemplo en los desastres ecológicos causados por el petróleo).

Este proceso de revisión y restauración de los valores ha sido definido como glocalización, ya que combina y representa la síntesis entre un retorno a lo particular y un conocimiento de la generalidad y la interdependencia de los problemas de toda la Tierra.

A principios del siglo XXI se ha vuelto evidente a la vista de todos la ecuación: “Progreso” tecnológico, experimentación bio-tecnológica, informática y similares = RETROCESO del hombre en su integridad física, biológica, mental, social.

La concepción lineal-progresista y progresiva de una historia y la civilización de la humanidad, entendida como unitaria y unidireccional toca a su fin. Se encuentra en plena crisis después de haberse demostrado su falsedad y su perversión que hace que el hombre no sea más libre, consciente y feliz, sino cada vez más un esclavo, aburrido e infeliz.

La misma “explosión demográfica” en una parte del planeta y la disminución de la natalidad de las sociedades industrializadas no representan más que las dos caras de la misma moneda, dos problemas creados por la misma causa: la ideología modernista que ha preparado el terreno para la dominación total del Capital sobre el Hombre.

Se logra de manera espectacular la predicción del desastre anunciado en TODAS las culturas tradicionales (pre-visión en cuanto recuerdo de lo que ya ha sucedido épocas pasadas), basada en un concepto “circular” de la historia, porque la Revolución es por lo tanto es un re-volver, volver a los Orígenes, tras la implementación de una síntesis dialéctica de las antítesis en la armonía general del Cosmos.

Lejos de catastrofismos apodícticos, es propedéutica a la doctrina de las Tres Liberaciones en cuanto reconoce la realidad, la validez y el carácter inevitable, tanto en el plano lógico como en el ontológico.

Tierra de los antepasados y campo de batalla

Por lo que respecta más específicamente a la Libertad Nacional, ésta requiere una redefinición de la nación misma, tanto su naturaleza y su origen como sus fines.

Si en el plano más ideal, la formulación más perfecta es aquella que define la Patria como “el lugar donde se lucha por el ideal propio”, por la propia cosmovisión, en el plano histórico representa el imaginario colectivo de una comunidad , “la Tierra de los Padres”, de los antepasados, que fue conquistada por la lucha, fructificada con el trabajo, santificada por la presencia de los Lares, de los Antepasados. Por último, desde una programática política es la “Comunidad de Destino” en la historia y en el espacio geográfico, ambos analizados y estudiados en la dirección estratégica a largo plazo de la GEOPOLÍTICA.

El concepto de microcomunidad está de nuevo en boga, también como la defensa ante la disolución ideacional y física del hombre moderno en la llamada “aldea global”, informática y política, que se parece cada vez más a un “jungla planetaria” o , mejor aún; a un “desierto” post- atómico, tanto exterior como interior, realizando una vez más la profecía de los que dijeron que “al comienzo de la civilización está el bosque, al final está el desierto!”

Su forma degenerativa, sin embargo, está representada por la defensa de mente estrecha y egoísta de su microcosmos económico y social, lo que conlleva el rechazo de todas las formas de solidaridad nacional e internacional, con una visión miope y provincialística, que a veces es peor que los viejos nacionalismos pasados de moda y que siempre resulta contraproducente. (Nota de TM: Veáse por ejemplo el “independentismo” catalán)

Las tres propiedades

La doctrina de las Tres Liberaciones tiene una respuesta coherente a la gran problemática social de la propiedad que ha lacerado al siglo XX.

Se reconocen tres tipos de propiedades: la Propiedad Nacional, la Propiedad Social y la Propiedad privada para uso social.

Ante el abrumador poder de la globalización mundial, de las corporaciones multinacionales, de los grupos de presión financieros e industriales, de  todos los potentados económicos y políticos ajenos a la nación y su destino, es absolutamente esencial que la Comunidad sea liberada de los lazos económicos que la estrangulan,  garantizando bienes y servicios esenciales a los ciudadanos.

Por esta razón, el Estado nacional comunitario debe tener la propiedad de los recursos que tienen un interés general para toda la comunidad, para asegurar su bienestar y la independencia.

La propiedad nacionalizada

Está por tanto prevista la nacionalización sin indemnización de los Bancos (empezando con la “Banca d´Italia”, que lo es tan sólo en nombre), sólo el Estado puede y debe acuñar moneda. Los seguros, las industrias del sector de la energía (con negociaciones directas hacia los productores, sin la intermediación de las empresas multinacionales), las telecomunicaciones, las concentraciones industriales de interés nacional y estratégico (alimentos, armas, Informática, etc …). Obviamente, la educación, la salud, el transporte y similares son prioridades absolutas de interés nacional que no puede dejarse en manos privadas.

En resumen, todo lo que es de interés general debe pertenecer a la Comunidad popular.

La propiedad socializada

Es la propiedad de las empresas, industrias, bienes y servicios por una parte de la comunidad local o nacional, y especialmente los directamente involucrados, es decir, aquellos que trabajan allí y que obtienen el sustento para ellos y sus familias.

Todas ellas serán socializadas y se convertirán por lo tanto propiedad indivisible y no transferible de los trabajadores organizados, los cuales serán al mismo tiempo propietarios y accionistas responsables de la Comunidad en su conjunto, que controlará la producción y la gestión a través de los Comisarios políticos y sociales correspondientes.

No hace falta decir que en el estado nacional no pueden existir concentraciones industriales y/o financieras que puedan afectar de la más mínima manera, ya sea por extensión o riqueza, las opciones políticas comunitarias. La política, por lo tanto, siempre ha de conducir la Economía, y nunca al revés!

La propiedad privada

El Estado debe reconocer la pequeña propiedad privada, la de los bienes y del uso: “la casa y las cosas” para decirlo de manera sucinta.

Pero la propiedad privada también debe estar siempre al servicio de la comunidad.

Una propiedad privada que no cumpla con este requisito o incluso lo contradiga no puede existir; esa será inmediatamente confiscada sin indemnización y nacionalizada.

Algunos ejemplos: la casa que había quedado vacía, el campo que no se cultiva, la pequeña fábrica familiar que contamina el medio ambiente con sus humos y gases de escape, etc…

Propiedad privada SOLO puede existir si tiene un fin social, un fin comunitario de desarrollo para todos.

Y esto se aplica tanto a nivel local como general. Lo que nos lleva a la cuestión de la LOCALIZACIÓN y de las grandes UNIDADES CONTINENTALES.

Pequeñas patrias y grandes imperios

Si el “Estado-nación” de los últimos dos siglos es totalmente inadecuado para combatir a la globalización y al proyecto mundialista de dominación planetaria, más aún las “pequeñas patrias” por derecho propio que están completamente indefensas frente al peligro de la homologación planetaria, pese a que les favorezca una mayor concienciación de sus raíces culturales (aunque no siempre y no en todas partes).

El riesgo más inmediato es confundir el retorno a las raíces con un simple resurgir folklórico; cantar, bailar y cocinar para el turismo de masas en busca de “color local”.

Aspectos que el mundialismo ha demostrado de saber adaptar bien usándolo para su proyecto, incluso con precisos estudios de mercado sobre la diferenciación cualitativa de los bienes sobre la base de las diferencias étnicas y culturales, por otra parte cada vez más borrosas , superficiales y ” bastardizadas”.

El peligro más sutil es que, incluso, la lucha de liberación “localista” contra el centralismo nacionalitario de los siglos pasados ​se convierta a su vez en un instrumento del mismo globalismo para someter a su propia voluntad  y a sus sórdidos proyectos a las naciones que siguen en pie y no tienen la intención de doblegarse ante el imperialismo estadounidense y los intereses capitalistas.

El papel de la geopolítica

Esto explica en gran medida la diferencia en la actitud del imperialismo de EE.UU. y sus cómplices en Europa y Asia en los diversos teatros de crisis entre el Estado central y sus minorías étnicas: Serbia-Kosovo, la UE -Austria, Rusia-Chechenia, Turquía-Kurdistán (pero también Irán/Iraq-Kurdistán), Indonesia-Timor Oriental en diferentes períodos, etc… etc…

Incluso las posiciones hacia ciertos personajes políticos y movimientos revolucionarios han cambiado sobre la base del mismo proyecto. Un ejemplo para todos: Arafat y la OLP > Israel. Desde “terrorista internacional” a Premio Nobel! Y sobre todo instrumento-rehén en las manos del sionismo, dentro y fuera de Israel.

Sólo el papel de este último (Israel) permanece inmutable por la razón obvia de que representa, a nivel de la estructura internacional, el motor mismo del mundialismo en todos sus aspectos: económico, mediático, ideológico- religioso, político, etc . Así como un sitio de dominación geoestratégica del “Viejo Mundo”.

Es por lo tanto evidente que la única vía realista y justa para la Liberación Nacional de Europa, como ejemplo también para todos los demás pueblos, consiste en la UNIDAD GEOPOLÍTICA CONTINENTAL, en la Europa unida del Atlántico al Pacífico, la Eurasia de los geopolíticos, es decir toda la península y las islas europeas más la Federación Rusa.

Y en tal contexto histórico futuro, en el siglo XXI, ésta última (Rusia) tendrá sin duda un rol de guía en la Lucha de Liberación Continental, también en sus más pequeñas articulaciones.
Antes que nada, el continente Eurasia debe liberarse a sí mismo, sacudiéndose de encima el yugo impuesto por la Finanza Mundial que depreda sus recursos y empobrece a los pueblos, destruyéndolos material y espiritualmente con los más abyectos venenos de la occidentalización.

Por sus dimensiones, por la vastedad de las tierras vírgenes y riquísimas de materias primas, por el sustancial aguante de su pueblo pese a la agresión mundial de hace al menos dos siglos, Rusia, potencia terrestre en natural conflicto con la talasacrocia anglófona, es la más natural de las candidatas para el papel de guía de la Liberación Continental Europea.

Moscú (la “Tercera Roma” de los místicos rusos) será la candidata ideal para el rescate antimundialista de la Europa de los cien pueblos bajo una sola bandera!

Ella jugará, salvando las distancias, el rol que por ejemplo el Piamonte y Prusia tuvieron en el siglo XIX en la respectiva creación de las Nuevas Naciones, Italia y Alemania, que más tarde se encontraron unidas por el Destino en la derrota de toda Europa, derrota propiciada precisamente por su enfrentamiento con Rusia, a su vez víctima póstuma, tras medio siglo, del común Enemigo del género humano.

Por lo demás, Rusia misma no podría mantener su propia sustancial independencia, como se ha demostrado, aislándose de Europa en un paneslavismo nacionalista también éste decimonónico, creyendo afrontar con similares bases el desafío del mundialismo en el siglo que inicia, que es desafío global para el dominio de todo el planeta y de sus recursos, en primer lugar los recursos rusos.

Imperium contra imperialismo

En tal contexto por lo tanto, la Lucha de Liberación Nacional de las Patrias Locales de Europa encontrará su posibilidad de realización y su desembocadura natural en el nuevo concepto de:

Imperium continental europeo

La misma existencia de un tal proyecto lo pondría naturalmente en conflicto total con el Poder Mundialista. Eso determinaría pues, inevitablemente, la derrota definitiva del dominio totalitario americano-capitalista; no sólo en Europa, sino en todo el mundo.

Por lo demás, la tendencia a la unificación de las grandes áreas etno-culturales y geopolíticas está ya hoy en marcha, estudiada por los mismos politógos anglófonos más perspicaces y de los geopolíticos más libres de prejuicios.

Una tendencia general, ineludible y necesaria, que espera sólo una TOMA DE AUTOCONCIENCIA de la realidad histórica y geográfica de las Unidades Geopolíticas en cuestión, unida a una IDENTIFICACIÓN DEL ENEMIGO OBJETIVO GLOBAL de todos los pueblos sobre todos los continentes…

La concepción circular de la Historia por su propia naturaleza no puede ser conservadora ni reaccionaria, sino que es etimológicamente REVOLUCIONARIA.

Ésto explica por qué una concepción “imperial” y comunitarista (por lo tanto antiimperialista) del estado, fundada sobre la especificidad de los pueblos en sus respectivas ricas y múltiples diferencias, pero realizada en la UNIDAD GEOPOLÍTICA CONTINENTAL, sea actual como nunca, y futurible.

Esa responde a las exigencias de una lucha creíble y factible contra la globalización capitalista, defiende la libertad y la especificidad de los pueblos que la componen precisamente con la Unidad y guía la lucha de liberación de los pueblos de todo el mundo poniéndose a la vanguardia de una ALIANZA CUADRICONTINENTAL ANTICAPITALISTA Y ANTIIMPERIALISTA.

Todo lo contrario del nacionalismo centralista post-Revolución Francesa, que impuso, en Europa y en todo el mundo, un modelo único, el cual dió lo peor de sí durante la fase colonial y las “guerras civiles” europeas de éste siglo XX. Terminando por convertirse a su vez en colonias del imperialismo talasocrático de más allá del Atlántico.

Y que hoy, reducido a un único común d(en)ominador, llega a su natural degeneración centralista y totalitaria rotante en torno al centro de gravedad atlántico envolviendo en sí a todo el orbe terráqueo.

Por lo tanto, para sintetizar al máximo: Imperio Europeo de los Pueblos Libres contra Imperialismo Mundialista Americanocéntrico + vetero-nacionalismos.

Los cuales, éstos últimos, también en la fase policentrista del capitalismo, se han cimentado de una única ideología y de un solo proyecto (en el cual recubren deberes particulares pero convergentes) en una especie de “regionalización” de los roles y de las funciones sobre base geopolítica.

Siempre y de todas maneras centrada, política y militarmente, en el rol hegemónico de la superpotencia USA, tanto liberal en la teoría como monopolista en la práctica, autora de la globalización de los mercados y de la homologación de los pueblos, con el fin de favorecer el dominio de una minúscula casta privilegiada de cosmopolitas “bíblicos”, en el sentido sombartiano y weberiano del término.

La lucha de liberación: nuestra respuesta

Ésta inicia de la lucha de resistencia por el rescate político y cultural del continente Eurasia.
Prosigue como Lucha de Liberación del dominio imperialista del otro lado del Atlántico, vehículo armado del Proyecto de Dominación Mundialista por parte de una Oligarquía que subyuga a las mentes sometiéndolas bajo el totalitarismo del Pensamiento Único y chantajeando a los pueblos europeos con mentiras sobre el propio pasado, con el fin de dividirlos y enfrentarlos en guerras políticas étnicas y fratricidas.

Nuestra Lucha de Liberación apunta hacia una COMUNIDAD DE DESTINO de dimensión continental, cimentada en su rica y creativa multiplicidad, por un origen común, y, lo que es más importante, por una Misión de Liberación planetaria.

Es evidente que estamos ante dos Concepciones de la Vida, del Mundo, del Espíritu, de la Comunidad política y social, de la Existencia, de la Historia, completamente, totalmente e irreconciliablemente ANTITÉTICAS, ANTAGONISTAS y AUTOEXCLUYENTES.

Sea a nivel físico que a nivel metafísico. Como tales, destinadas a enfrentarse ad eternum.
La de las Tres Liberaciones es nuestra respuesta doctrinaria que prepara, a través de sus élites culturales y políticas, la toma de conciencia de un pueblo entero; condición indispensable para traducir el pensamiento en acto, el conocimiento de la situación real en acción del pueblo.

Para realizarse en los hechos, esa acción deberá dotarse de una estructura militante, un instrumento político que sepa conjugar teoría y praxis revolucionaria: La realización de la doctrina de las Tres Liberaciones sobre el plano histórico, pasando por todas las fases de la cotidiana lucha de liberación nacional, social y cultural entre y por los respectivos pueblos.

El rol guía revolucionario para la liberación

Para tal fin, consideramos indispensable la creación de un COORDINAMIENTO NACIONAL EUROPEO (bajo la forma de Movimiento de Vanguardia, tanto articulado en sus ramificaciones territoriales como unitario en su Doctrina Política y en sus élites dirigentes).

Un Movimiento, por tanto, trans-nacional europeo, del cual las ramificaciones a nivel de cada nación no sea más que las “secciones territoriales locales”. Tal Movimiento, (inicialmente de “cuadros” militantes, para más tarde convertirse en Fuerza Unida Popular) deberá ser sumamente articulado y elástico, adaptado a las condiciones locales en el que se encontrará operativo en las diferentes realidades de Europa; será eso mismo el reflejo de la enriquecedora multiplicidad de nuestros pueblos.

No obstante, y precisamente por ésto, deberán preventivamente poner y ponerse fronteras bien claras, objetivos estratégicos bien definidos, una política tendencialmente unitaria. Deberá pues tener una cosmovisión común, una misma visión de la lucha, de los objetivos primarios a alcanzar. Estamos absolutamente seguros de que la presente DOCTRINA DE LAS TRES LIBERACIONES representa una buena plataforma de partida sobre la cual construir el futuro para la Liberación Nacional, Social y Cultural de la Europa Unida.

La cuarta liberación

Al inicio de la Doctrina de las Tres Liberaciones hemos sugerido una Cuarta: La Liberación Espiritual.

Siendo la presente un documento propiamente político de carácter comunitario, haremos sólo una breve síntesis sobre una cuestión que hace referencia a la esfera más íntima de cada uno, y sólo en tanto que concierna a su proyección política y social, que a su vez envuelve a toda la comunidad.

El Estado comunitario tutela, defiende y propone los Valores espirituales tanto del individuo como de todo el pueblo. Reconoce libertad de culto y de hecho favorece cualquier manifestación de “pietas” pública y de devoción popular. Basándose en la convicción de la Unicidad originaria de la Tradición Primordial, articulada en sus varias formas de expresión “culturales”, la Europa Unida del mañana no sólo garantizará las varias religiones presentes en su territorio, sino que se hará a sí misma portadora de una FUNCIÓN ANAGÓGICA Y SACRAL.

Cada uno será libre de adorar el Principio Superior con el cual se identifique, con el solo límite de las leyes del Estado y del interés vital de la Comunidad en su conjunto, cuya libertad no debe ser sometida a ataques, presiones o injerencias en los campos políticos y sociales que sean de su competencia: defensa, educación, salud, campo social, cultura, etc.

Rechazando una visión “laica”, o peor, materialista, el estado Comunitario no sólo debe defender a todas las creencias compatibles con sus Valores fundamentales y fundacionales, sino que Él mismo se hace PORTADOR DE LOS VALORES ESPIRITUALES, “puente” hacia un superior Plano del Ser, también con ceremonias y Ritos de Estado, como era el caso en la Romanidad y en todas las sociedades Tradicionales.

Máximo valor será otorgado al Culto a los Antepasados, reuniéndose y reencontrándose de ese modo con su propia Historia, con la cadena ininterrumpida de la estirpe de la Comunidad de Destino radicada en la Tierra propia de los pueblos europeos.

Consideración que nos devuelve circularmente al inicio de nuestro ensayo: a la LUCHA DE LA LIBERACIÓN DE EURASIA, NUESTRA TIERRA DE LOS ANTEPASADOS.

Versión original: http://xoomer.virgilio.it/controvoce/treliberazioni.htm

(Traducción: Tribulaciones Metapolíticas)

Fuente: Tribulaciones Metapolíticas.

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