Reconciliación milenaria del “Papa multipolar” y el Patriarca ruso, con bendición de Putin

ALFREDO JALIFE-RAHMEpor Alfredo Jalife-Rahme – Con motivo del nuevo año lunar, el pontífice jesuita argentino Francisco congratuló al pueblo chino y al mandarín Xi, hecho inédito en 2 mil años de historia de la Iglesia católica que se acerca en forma simultánea y pasmosa al patriarca Kiril de la Iglesia ortodoxa rusa después del cisma de 1054.

¡El papa jesuita argentino Francisco sacude los estamentos y testamentos milenarios!

Más allá del “ecumenismo de sangre (Francisco dixit)” –cuando los caníbales (literal) yihadistas sunitas exterminan sin discriminación a todas las denominaciones del Nuevo Testamento en Medio Oriente, donde nació el nazareno–, una preocupación biológica de supervivencia común de los hermanos Francisco y Kiril es el ascenso galopante de la demografía juvenil islámica que superará en 2070 a todos los cristianos quienes hoy representan 31.5 por ciento de la población mundial, con una notable mayoría católica de 16.85 por ciento, frente a 6.15 de protestantes, 3.96 de ortodoxos y 1.26 por ciento de anglicanos (http://goo.gl/wnjukE).

Los multimedia de Rusia dan vuelo al “evento del milenio (https://goo.gl/DQ2uNs)” en el aeropuerto de La Habana entre Francisco (79 años) y Kiril (69), mientras la prensa de Occidente lo desdeña y China adopta un estruendoso silencio sepulcral.

Que conste que Francisco y Kiril no se reunieron en Europa –geográficamente más cercana al Vaticano y Moscú–, sino en Cuba: la diminuta isla caribeña que exhibió su excelsitud diplomática de alcance universal.

A los caníbales y necrófilos balcanizadores globalistas de Wall Street y la City (Londres) enfureció la reconciliacion milenaria del papa jesuita argentino y el patriarca ruso, quienes temen la tercera guerra mundial ­termonuclear.

En forma disonante, la BBC, cada vez más escatológica (en el doble sentido), devela los supuestos amoríos del papa Juan Pablo II (http://goo.gl/XRqn6i). Todavía falta mucho por recorrer para la unificación ecuménica de los anglicanos británicos y los católicos…

Según la agencia británica ­Reu­ters, Putin puede beneficiarse de la reunión del Papa y el Patriarca cuando las relaciones entre Moscú y el Vaticano han mejorado continuamente después del reinado de Juan Pablo II, un polaco (sic) que tenía sospecha congénita de Rusia, mientras “Francisco es un argentino (sic) con ningún bagaje histórico asociado a las divisiones Este/Oeste de Europa después de la Segunda Guerra Mundial (http://goo.gl/uzaKcq)”.

De acuerdo con el rotativo británico The Guardian, los multimedia rusos han especulado que la entrevista con el papa Francisco es una misión política para reducir el aislamiento de Rusia debido a las sanciones occidentales por Ucrania y la crítica a la campaña de bombardeos en Siria, cuando Kiril mantiene una estrecha relación especial con el presidente ruso, a grado tal que ha exclamado que Putin es “un milagro de Dios (http://goo.gl/6dMv32)”.

The Guardian cita a Alexei Ma­karkin de que el principal tópico del diálogo del Papa y el Patriarca –la persecución de los cristianos en Medio Oriente– juega en ventaja del presidente ruso.

El zar Vlady Putin, devoto cristiano ortodoxo –criticó al icónico Lenin de haber colocado la bomba atómica de tiempo de la balcanización en la URSS (https://goo.gl/0IMlqk)–, ha sido imbuido por el ideólogo Alexander Dugin con su cuarta teoría política que incluye la espiritualidad como elemento sustancial de la civilización rusa frente al materialismo consumista de Occidente y su decandencia moral (http://goo.gl/ZOANzd).

Haaretz comenta que “Kiril, consejero espiritual del presidente ruso, encabeza la más poderosa de las 14 iglesias ortodoxas independientes (nota: autocéfalas) que se reunirán en Grecia en el verano en el primer sínodo panortodoxo en varios siglos (http://goo.gl/bhhnFS)”.

Todo ahora es histórico cuando la espiritualidad plural pretende reparar el caos global que impulsa la agónica unipolaridad del financierismo israelí-anglosajón.

Francesco Sisci, investigador italiano neorrenacentista de la Universidad Renmin de China, muy cercano al Vaticano, arguye que el encuentro entre el papa jesuita argentino Francisco y el patriarca ruso Kiril constituye un game changer (punto de inflexión): Kiril “es la fuerza religiosa detrás del presidente ruso, Vladimir Putin (http://goo.gl/0ZeeyP)”.

En la publicación jesuita La diplomazia di Francesco. La misericordia come processo politico, Antonio Spadaro aduce que la Iglesia católica no tiene conflictos con ningún líder del mundo y se encuentra ocupada diseñando su abordaje específico a la geopolítica.

Según Sisci, “la reconciliación ignora los límites políticos de la vieja guerra fría. Cuba es católica, pero la isla es todavía oficialmente comunista, con buenas relaciones con Rusia y con promesas políticas con la oficialmente comunista China”, cuando el Papa ha jugado un papel pivote al mejorar las relaciones entre La Habana y Washington.

Sisci rememora que el Papa se reunió con el líder político y es­piritual chiíta de Irán, Hassan Ro­uhani, mientras normaliza sus lazos diplomáticos con China –don­de más de 99 por ciento no son católicos– y desea cambiar el viejo juego de la geopolítica que ensangrentó el pasado siglo con dos guerras ideológicas contra el fascismo y el comunismo, por lo que rechaza la lógica de Yalta. ¿Sueño imposible?

En lugar de los ejes y bloques, la nueva geopolítica de Papa favorece una búsqueda constante para un común denominador basado en el diálogo, la misericordia de uno al otro, el respeto por las diferentes culturas y civilizaciones, y la empatía humana por los sufrimientos de los demás: el Papa anhela la universalidad y su alcance espiritual en el mundo le confiere una nueva centralidad como el conductor de un nuevo equilibrio global con un nuevo papel catalizador, como fue el caso de algunos papas durante el Renacimiento.

En su entrevista con Sisci –bajo la simbólica pintura de la Virgen María desatanudos, quien realiza el milagro de deshacer nudos gordianos (http://goo.gl/kjdO8k)–, el Papa jesuita argentino “urgió al mundo no temer el ascenso de China (http://goo.gl/k0b2kD)”.

En contraste con el papa unipolar Juan Pablo II, vinculado al eje católico de Brzezinski y el general Alexander Haig de Estados Unidos (EU), ¿Francisco es un Papa multipolar o ­tripolar?

Es multipolar en lo ecuménico y a largo plazo, pero en lo geoestratégico asimila que el nuevo equilibrio global será en lo inmediato tripolar –EU/Rusia/China– o no lo será, como se desprende de sus óptimas relaciones con EU –envuelto en el ascendente catolicismo latino: cuarto en el mundo (22 por ciento), detrás de Brasil, México y Filipinas, cuando Europa se ha vuelto infértil–, de su temerario acercamiento con Rusia y su respeto a la sabiduría de la civilización china, en el sentido del misionero jesuita Matteo Ricci del siglo XVI.

El humanismo neorrenacentista del Papa jesuita argentino y su contribución al diálogo de civilizaciones –no el hemorrágico choque de civilizaciones hobbesiano de Huntington– es lo que puede salvar al género humano de su autodestrucción atómica.

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