El Estado y la Iglesia en Rusia

LEONID SAVINpor Leonid SavinPapel y antecedentes históricos de la Iglesia Cristiana Ortodoxa Rusa y su relación con la estatalidad.

La religión en sí tuvo un gran impacto en la formación de los sistemas políticos en el territorio del continente euroasiático. Incluso en Europa Occidental, que ahora es un ejemplo de estados seculares, hasta hace poco, las instituciones públicas tienen un sólido antecedente en los llamados demócrata-cristianos. Esto es reconocido no sólo por los partidarios de los conservadores, sino incluso en los enfoques más liberales de las relaciones internacionales. Recientemente, en un artículo publicado en la revista del CFR “Foreign Affairs”, su autor señaló el hecho de la crisis de la UE como el declinar de las ideas y de la cultura de los demócrata-cristianos, que aumentó en las comunidades protestantes y católicas europeas. Y esto, a su vez, amenaza con cambiar el mapa político de Europa. Argumentaba que “demócrata cristiano” es una designación que suena peculiar a cualquier persona acostumbrada a una separación estricta entre Iglesia y Estado. El término apareció por primera vez a raíz de la Revolución Francesa y en medio de feroces batallas sobre el destino de la Iglesia Católica en una democracia. Durante la mayor parte del siglo XIX, el Vaticano consideró las ideas políticas modernas – incluyendo la democracia liberal – como una amenaza directa a sus doctrinas fundamentales. Pero también hubo pensadores católicos que estaban de acuerdo con el escritor francés Alexis de Tocqueville y su intuición de que, nos guste o no, el triunfo de la democracia en el mundo moderno era inevitable. Los llamados católicos liberales han tratado de hacer de la democracia algo seguro para la religión cristianizando adecuadamente a las masas: después de todo el razonamiento fue que una democracia de ciudadanos temerosos de Dios tendría muchas más posibilidades de éxito que una cuyos sujetos fueran seculares. Otros intelectuales católicos esperaban mantener a la gente en línea a través de las instituciones cristianas, especialmente el papado, lo que el pensador francés Joseph de Maistre previó como parte de un sistema europeo de control y equilibrios.

Una confesión es ante todo una institución social que produce, distribuye y sostiene en la sociedad una cierta visión del mundo. La lección de Europa Occidental mostró que la reforma acelerada de la vida de la Iglesia, junto con la política estatal en el espíritu del multiculturalismo principalmente amenaza la integridad de las sociedades, erosiona su estructura, diluye las tradiciones culturales que durante siglos fueron los refuerzos espirituales en estados y regiones. La migración desde las antiguas colonias en África y Asia hace a los procesos políticos modernos difíciles de predecir. Jan-Werner Muller señala, que “sea como un conjunto de ideas, o como un movimiento político, la democracia cristiana se ha vuelto menos influyente y menos coherente en los últimos años. Este descenso se debe no sólo al giro secular del continente. Al menos tan importante como eso, es el hecho de que el nacionalismo – uno de los enemigos ideológicos principales de los demócrata-cristianos – va en aumento, y que el núcleo del corazón electoral del movimiento, una coalición de votantes de la clase media y rurales, se está reduciendo. A medida que el proyecto más amplio de la integración europea afronta nuevos riesgos, entonces, su patrocinador más importante pronto puede resultar incapaz de defenderlo”. Pero el nacionalismo es también una forma de defensa propia relacionada con el etnocentrismo. Así, en el caso de la UE vemos un proceso paradójico: los inmigrantes han provocado el auge del nacionalismo que es hostil a los demócrata-cristianos y ellos han de adoptar una política de inmigración para mantener el poder. Veremos cómo se resolverá esta batalla en un futuro próximo.

Por lo tanto, en Rusia, la preservación de los fundamentos de las religiones tradicionales y el apoyo a las instituciones de la Iglesia desde el gobierno están directamente relacionados con los intereses de estabilidad política y social.

La Iglesia Ortodoxa Rusa

Ahora vamos a analizar la interacción de las instituciones de la Iglesia que pertenecen a la Iglesia Ortodoxa Rusa (IOR), el gobierno del estado y las masas (ortodoxo en griego significa “el camino de la gloria” y se refiere a los primeros tiempos del cristianismo en las catacumbas. Esta palabra se ha convertido en una narrativa no sólo en el cristianismo, sino también sinónimo de conservadurismo para diversas religiones. Por ejemplo, a menudo se puede encontrar la frase “judío ortodoxo”, aunque el judaísmo es una religión diferente del cristianismo y, durante la vida de Jesucristo y sus enseñanzas, el judaísmo es un ejemplo de antagonismo irreconciliable). Recientemente, la relación de las autoridades estatales de Rusia y la Iglesia Ortodoxa Rusa han sido objeto de mucho debate entre los científicos políticos, los académicos religiosos y los expertos en el campo de las relaciones internacionales. A menudo este tema también es utilizado para una variedad de especulaciones y distorsiones de la información, a veces intencionadamente, y a veces debido a la falta de información fiable o a la ausencia de voluntad para entender esta compleja cuestión. Es evidente que existe una relación e interacción entre la Iglesia (IOR del Patriarcado de Moscú) y el estado, que incluye factores históricos, culturales, geopolíticos y sociales.

Principalmente, esta interacción es muy diferente de la experiencia occidental, así como de la de los países musulmanes. Aunque Rusia tiene una pluralidad de creencias, hay que señalar que entre las religiones tradicionales (que incluyen el islam, el budismo, el chamanismo y el judaísmo), la Ortodoxia (el Cristianismo Oriental) es la más poderosa y abundante aunque, en general, basándonos en el porcentaje de personas que se identifican como seguidores del Patriarcado de Moscú no podemos decir que ahora Rusia sea un país ortodoxo, a causa de la separación entre iglesia y estado. Pero debido a que en la antigua Rusia, y más tarde en el Imperio ruso, la Ortodoxia era la religión principal, esto tiene un cierto efecto sobre la percepción de la Ortodoxia.

Además, la Iglesia Ortodoxa Rusa del Patriarcado de Moscú tiene un área de influencia en todo el mundo, de modo directo en el territorio de las antiguas parroquias de la Unión Soviética (templos, infraestructura, así como feligreses, es decir, ciudadanos), muy extendidas en Ucrania, Moldavia, Bielorrusia, los países bálticos y Kazajstán. Hay numerosas parroquias en Europa Occidental, Asia, África, América del Norte y del Sur (Usted puede ver el mapa interactivo de las parroquias en http://karta.patriarchia.ru/).

Antecedentes históricos

Históricamente, la estrecha relación entre la iglesia y el estado se asocia con el Imperio Bizantino, y fue tomada de la idea de la sinfonía de autoridades.

Este principio fue formulado en la sexta novela [Novellae Constitutiones] de San Justiniano: “Las mayores bendiciones otorgadas a los hombres de la alta bondad de Dios, la esencia del sacerdocio y el reino, de los cuales el primero (el sacerdocio, la autoridad de la iglesia) está al cuidado de los asuntos divinos, mientras que el segundo (el reino, el gobierno) se dirige al cuidado de los asuntos humanos, y ambos surgen a partir de la misma fuente, embelleciendo la vida humana. Por lo tanto, nada es tanto para el corazón de los reyes como el honor de los sacerdotes, que por su parte los sirven, orando constantemente por ellos a Dios. Y si el sacerdocio estuviera bien y complaciera a Dios, y el gobierno manejara el Estado confiado en la verdad, habrá acuerdo completo entre ellos en todo lo que es bueno y beneficioso para la raza humana. Y así hacemos el mayor esfuerzo posible para proteger los verdaderos dogmas de Dios y el honor del sacerdocio, esperando obtener a través de ello grandes bendiciones de Dios, y aferrarnos a los que las tienen“.

Siguiendo esta regla, el emperador Justiniano en sus novelas reconoció el poder de las leyes estatales para estos cánones.

La fórmula clásica bizantina de las relaciones entre el Estado y el poder de la Iglesia se encuentra en Epanagoge (segunda mitad del siglo IX): “el poder temporal y el sacerdocio se relacionan entre sí como cuerpo y alma, son necesarios para el orden público tal y como el cuerpo y el alma en una persona viva. De su acuerdo y conexión consiste el bienestar de un Estado“.

En Rusia, no todas las doctrinas e ideas bizantinas han sido aceptadas incondicionalmente. Sobre todo después de la firma de la Unión de Florencia en 1439 con el Papa, y la caída de Constantinopla en 1453 en Moscú, que reforzó la opinión de que los griegos (bizantinos) fueron castigados por Dios por desviarse de la fe, y que sólo en Rusia se conserva la verdadera fe.

A principios del siglo XVI, el monje Philofei de la ciudad de Pskov, expone en sus cartas al Gran Duque de Moscú Vasily III, la idea de la misión político-religiosa de Rusia, conocida como la doctrina de la Tercera Roma. Filoféi argumentó que el sucesor histórico de los imperios romano y bizantino, que habían caído a causa de las desviaciones de la “verdadera fe”, es Muscovy – “la tercera Roma” (“Dos Romas han caído, la tercera está de pie y un cuarta no habrá“). Esta idea resonó entre la nobleza y entre los plebeyos. Más tarde esta idea fue mencionada constantemente en las obras de los filósofos, políticos y pensadores rusos. Con particular vigor fue recogida primero por eslavófilos y euroasiáticos, quienes criticaron la cultura europea occidental y se ofrecieron a reconsiderar el valor de la Horda de Mongolia (algo en general cierto, los euroasiáticos notaron que durante los principados rusos dependientes de la Horda, la Ortodoxia no había disminuido como en Europa, donde los pueblos estaban en guerras religiosas en Rusia se produjo el amanecer del arte religioso, y una serie de tecnologías políticas fueron tomadas de los mongoles y aplicadas en el contexto de las condiciones locales).

Sin embargo, la interpretación de la sinfonía de poderes condujo a serios problemas, en particular al cisma en la Iglesia Ortodoxa Rusa en 1654-1667. Esto comenzó con una reforma general de la Iglesia, que se ve afectada por los cambios en los cánones y por un intento de unificar el ritual sobre la carta griega. Además, el patriarca Nikon trataba de hacer valer su autoridad sobre el zar Alexei Mihayovich, lo que condujo a una disputa entre el rey y el patriarca. Como más tarde escribió Catalina la Grande: “Nikon quería ser Papa… Nikon introdujo confusión y división en la iglesia doméstica, pacífica y holísticamente unificada. Para usar tres dedos durante el rezo nos vimos forzados por los griegos que usaron maldiciones, tortura y ejecuciones… Nikon hizo al Zar-Padre Alexei un tirano y torturador de su propio pueblo“. (Discurso de la emperatriz Catalina la Grande sobre los Viejos Creyentes, pronunciado en la conferencia general del sínodo y el senado el 15 de septiembre de 1763).

Este cisma en sí condujo al rechazo de las reformas por parte de la mayoría de la población de Rusia, la cual había sido sometida a represión y persecución. Una situación en la que el poder estaba en manos de los nuevos creyentes, mientras que la base inferior del pueblo era partidaria del antiguo rito.

Sin embargo, con Pedro Primero el papel de la iglesia en sí disminuye significativamente. Decretos emitidos a finales del siglo XVII dejan bajo el control estatal la propiedad monástica y se detiene el pago de subsidios. Después de la muerte del patriarca Adrian en 1700, no fue elegido uno nuevo, siendo nombrado para este papel un locum tenens (un exarca). Después de algún tiempo fue un órgano colegiado, llamado el Sínodo. Como Pedro simpatizaba con la religión protestante, eso provocó la correspondiente reacción en el pueblo, y Pedro fue llamado el Anticristo.

Curiosamente, el intento de hacer valer la sinfonía ideal en la nueva situación, cuando el imperio se derrumbaba, fue hecho por un Sobor local (Concilio) en 1917-1918. En la declaración que precedió a la relación de la Iglesia y el Estado, el requisito para la separación de iglesia y estado es comparado al deseo de que “el sol no brille, y el fuego no caliente. La Iglesia, según la ley interna de su ser, no puede renunciar a llamar para iluminar, para transformar la vida entera de la humanidad, impregnarla con sus rayos“. En la definición del Concilio de la situación jurídica de la Iglesia Ortodoxa Rusa, el Estado, en particular, promueve las siguientes disposiciones: “La Iglesia Ortodoxa Rusa, siendo parte de la única Iglesia Universal de Cristo, conserva en el estado ruso entre otras confesiones un estatus público y jurídico predominante, como su legítimo mayor santuario para la enorme mayoría de la población y como una gran poder histórico que construyó el Estado ruso… Las condiciones y la legitimación emitidos por la propia Iglesia Ortodoxa establecen en su orden, desde la publicación de su autoridad eclesiástica, el poder y los actos de gobierno de la iglesia y el tribunal, reconociendo el Estado el valor jurídico vinculante ya que no violan las leyes estatales… las leyes del estado relacionadas con la Iglesia Ortodoxa, se expedirán según acuerdo con las autoridades de la iglesia“.

Los siguientes Sobors locales (Concilios), se celebraron en situaciones en las que la historia hizo imposible volver a los principios pre-revolucionarios de las relaciones Iglesia-Estado. Sin embargo fue posible el retorno al Patriarcado. La restauración real del Patriarcado sucedió en septiembre de 1943 por decisión de José Stalin. El Patriarca Sergio fue elegido por un Concilio de Obispos. Y Stalin marcó como objetivo de la Iglesia Ortodoxa Rusa el adquirir un papel principal en la Ortodoxia universal (es decir, entre otras iglesias Ortodoxas).

Actualmente, hay 15 iglesias locales, cuyo número y papel es significativamente diferente. No obstante, el valor es la Iglesia Ortodoxa Rusa es realmente grande.

La Iglesia en la Rusia contemporánea posmoderna

La Iglesia Ortodoxa Rusa, como institución social influyente, tiene un papel especial en la formación y el desarrollo del moderno cambio social en nuestro país. Los estudiosos modernos de las relaciones Iglesia-Estado hemos sido testigos de dos procesos contrarios, la des-secularización de la política y la politización de la religión. El poder ha centrado su atención en el papel positivo y unificador de la Iglesia Ortodoxa Rusa como un vehículo de valores globales, y la Iglesia ha visto la política como un medio para alcanzar fines sociales, educativos y religiosos específicos.

Después del colapso de la URSS la situación política ha cambiado, y con ella el papel de las organizaciones religiosas. Durante algún tiempo, varias sectas que eran ajenas a la cultura tradicional de Rusia trataron de llenar el vacío espiritual. Sin embargo, en el proceso de reestructuración de la IOR desde los tiempos de Yeltsin hasta la era de Putin, muchos problemas públicos, sociales y políticos se resolvieron gracias a los esfuerzos de las diferentes figuras del Patriarcado de Moscú.

Hoy la Iglesia Ortodoxa Rusa del Patriarcado de Moscú cuenta con oficinas en las Naciones Unidas y en otras organizaciones internacionales. En Bruselas se estableció la oficina del Patriarcado de Moscú en las organizaciones internacionales europeas, cuyo objetivo es el diálogo con la Unión Europea y otras organizaciones internacionales con sede en Bruselas. En 2004, gracias al trabajo sistemático de la Iglesia Ortodoxa Rusa con el Consejo de Europa, se estableció el representante especial de la IOR en Estrasburgo. En octubre de 2007 tuvo lugar la visita oficial del Patriarca Alexy II al PACE [The Parliamentary Assembly of the Council of Europe], donde se dirigió a los parlamentarios europeos y destacó en su informe la postura de la IOR sobre la cuestión del conocimiento de los derechos humanos, y los asuntos relativos a la paz y a la globalización.

La IOR busca activamente mantener un diálogo con las organizaciones internacionales, así como con la élite política de los Estados nacionales en los que hay parroquias. Mantener el diálogo con el mundo exterior es una de las principales tareas del Patriarcado de Moscú, y llevarlo a cabo, así como desarrollar el papel reclamado por la IOR, no es posible sin el apoyo y la estrecha cooperación con el Estado.

El 29 de febrero de 2007, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, aprobó una ley que da a las instituciones religiosas de educación superior la oportunidad de obtener la acreditación estatal y el derecho a expedir títulos estatales. De hecho, la educación teológica en Rusia fue aprobada a nivel estatal.

El 30 de de noviembre de 2010, el presidente ruso Dmitry Medvedev, firmó la Ley Federal “Sobre la transferencia de bienes a las organizaciones religiosas con fines religiosos bajo propiedad estatal o municipal”. Después de la firma de la ley, el Patriarca Kirill dijo que: “en el ámbito de las relaciones Iglesia-Estado en Rusia no ha habido ninguna cuestión de principios, que contuviera un tipo de conflicto entre la Iglesia y el Estado“.

La Iglesia como institución social

En el Concilio de Obispos en el año 2000, la Iglesia Ortodoxa Rusa aprobó un documento titulado La concepción social básica de la Iglesia Ortodoxa Rusa. En el preámbulo se afirma que debido al cambio de la vida política y social, y la aparición de nuevos problemas significativos para la Iglesia en esta materia, la base de sus concepciones sociales puede ser desarrollada y mejorada. La gama de temas tratados es bastante amplia – acerca de la relación de la iglesia y de la nación, la ley secular del Estado, el trabajo y la propiedad, los valores y la moral familiar personal y nacional, así como los problemas de la guerra y el crimen, el medio ambiente, la globalización y la secularización.

En la sección dedicada a la nación se señala que “El patriotismo del cristiano ortodoxo debería ser activo. Esto se manifiesta en la defensa de la patria del enemigo, trabajar por el bien de la patria, el cuidado de la vida de las personas, incluyendo la participación en los asuntos de gobierno. El cristiano está llamado a preservar y desarrollar la cultura nacional y la identidad nacional… la ética ortodoxa es contraria a dividir las naciones en mejores y peores y a menospreciar cualquier nación étnica o cívica“.

El capítulo dedicado a la relación entre la Iglesia y el Estado también aclara la posición en relación con las autoridades seculares.

Allí se afirma que “la Iglesia, como un organismo divino-humano no es sólo una naturaleza misteriosa para los elementos del mundo, sino también un componente histórico, que entra en contacto con el mundo exterior, incluyendo el estado“.

Con referencia a las enseñanzas de los apóstoles señala que “la Biblia llama a las autoridades del Estado a utilizar el poder para restringir el mal y apoyar el bien, en lo que se ve el sentido moral de la existencia del Estado“. La Iglesia no sólo instruye a sus hijos a obedecer a las autoridades del Estado, independientemente de la creencia y del culto que posean, sino también para orar por ellas.

Al mismo tiempo, los cristianos deben evitar su absolutización, reconocer los límites de su valor puramente terrenal, temporal y transitorio, condicionado por la presencia del pecado en el mundo y la necesidad de contenerlo. De acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia, el propio gobierno no tendrá derechos absolutos en sí, ampliando sus límites para completar la autonomía de Dios y el orden de las cosas establecido por Él, lo que puede conducir al abuso de poder, e incluso a la deificación de los gobernantes. El Estado, al igual que otras instituciones humanas, incluso aunque orientado hacia lo bueno, puede tener una tendencia a convertirse en una institución autosuficiente. Numerosos ejemplos históricos de esta transformación muestran que en este caso el Estado pierde su verdadero propósito.

La Iglesia no debe asumir las funciones estatales de resistencia al pecado por medio de la violencia, el uso del poder temporal, o asumiendo las funciones del gobierno, que implican coerción o restricción. Al mismo tiempo, la Iglesia puede acercarse al gobierno con una solicitud o apelando a ejercer el poder en algunos casos, aunque la decisión recae en el Estado.

El Estado no debe interferir en la vida de la Iglesia, en su gobierno, doctrina, vida litúrgica, asistencia, etc., así como en todas las actividades de las instituciones canónicas de la iglesia, exceptuando aquellas partes que se supone funcionan como una entidad legal, para establecer ciertas relaciones con el Estado, su legislación y agencias gubernamentales. La Iglesia espera que el Estado respete sus normas canónicas y otros estatutos internos.

La soberanía legal sobre el territorio del Estado pertenece a sus autoridades. En consecuencia, ellas determinan la situación jurídica de una iglesia local o de parte de ella, dándoles la oportunidad de cumplir la misión de la iglesia sin obstáculos y sin restringir tal posibilidad. Por tanto, el poder del Estado emite el juicio sobre sí mismo frente a la Verdad Eterna y, finalmente, predice su propio destino. La Iglesia permanece fiel al estado, pero por encima de esta lealtad está el mandamiento de Dios de hacer la obra de la salvación en cualquier situación y bajo cualquier circunstancia.

Si la autoridad fuerza a los creyentes ortodoxos a alejarse de Cristo y de su Iglesia, y a cometer actos pecaminosos y espiritualmente dañinos, la Iglesia debe negarse a obedecer al estado.

Las áreas de cooperación entre la Iglesia y el Estado en el actual período histórico son:

a) el establecimiento de la paz en los niveles internacional, interétnico y cívico, y la promoción de la comprensión mutua y la cooperación entre los pueblos, naciones y estados;
b) la preocupación por la preservación de la moral en la sociedad;
c) la educación y la formación espiritual, cultural, moral y patriótica;
d) la caridad y el desarrollo de programas sociales conjuntos;
e) la conservación, restauración y desarrollo del patrimonio histórico y cultural, incluyendo la preocupación por la preservación de los monumentos históricos y culturales;
f) el diálogo con las autoridades públicas de todas las ramas y niveles sobre temas importantes para la Iglesia y la sociedad, incluida la elaboración de leyes, regulaciones, órdenes y decisiones;
g) el cuidado de las agencias militares y de las fuerzas del orden y su educación espiritual y moral;
h) el trabajo en la prevención del delito, la atención de las personas detenidas;
i) la ciencia y la investigación;
j) de la Salud;
k) la cultura y las artes;
l) el trabajo de los medios de comunicación eclesiásticos y laicos;
m) la preservación del medio ambiente;
n) la actividad económica en beneficio de la Iglesia, el Estado y la sociedad;
o) el apoyo a la familia, la maternidad y la infancia;
p) la oposición a las actividades de las estructuras pseudo-religiosas que representan una amenaza para las personas y para la sociedad.

Como podemos ver, el alcance de la iglesia es bastante amplio, ayuda al estado a cubrir una variedad de estratos sociales y desempeña el papel de facilitador y regulador sobre diversos temas. Como dicen los propios representantes de la Iglesia, “hoy existen oportunidades para la cooperación entre la Iglesia y el Estado para mejorar la situación social de las diferentes categorías de la población a través del trabajo coordinado de las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, incluidas las religiosas. Este apoyo a la familia, un estilo de vida saludable, la preservación y el desarrollo del sistema de valores, garantizan la continuidad de las generaciones y el mundo social“.

La Iglesia como sociedad civil

La Iglesia también puede ser vista como sociedad civil, ya que sus feligreses son ciudadanos de diferentes estados. Y puesto que Moscú es la sede del patriarcado, Rusia también es asociada como guardián de las tradiciones espirituales. Naturalmente, los ciudadanos rusos participan activamente en las actividades de sus comunidades y en las distintas estructuras bajo los auspicios del Patriarcado de Moscú.

El artículo 18 de la Ley Federal “Sobre la libertad de conciencia y asociaciones religiosas” da a la Iglesia el derecho a llevar a cabo actividades de caridad, tanto directamente como a través de la creación de organizaciones de caridad. La principal característica de estas organizaciones debe ser la naturaleza no lucrativa de la actividad, lo cual es consistente con el espíritu de amor sacrificado.

Por lo tanto, la Iglesia puede llevar a cabo actividades sociales de forma totalmente independiente y en colaboración con los organismos e instituciones gubernamentales. Debido a que la sociedad civil a menudo es percibida como la protección de los derechos y las libertades, debemos analizar este tema con cuidado.

Las áreas específicas de cooperación entre la Iglesia y el Estado para garantizar los derechos humanos se indican en la Declaración de los Derechos Humanos y la Dignidad adoptada por el X Sobor (Concilio) Mundial del Pueblo Ruso. La misma señala: “esta cooperación debe ser la preservación de los derechos de las naciones y los grupos étnicos en su religión, idioma y cultura, la defensa de la libertad religiosa y los derechos de los creyentes a su estilo de vida, hacer frente a los delitos sobre cuestiones étnicas y religiosas, la protección del individuo frente a la tiranía de las autoridades y de los empleadores, la atención a los derechos de los militares, la protección de los derechos del niño, el cuidado de las personas que están en las instituciones penitenciarias y sociales, la protección de las víctimas de las sectas destructivas, previniendo el control total sobre la privacidad y las creencias humanas, la oposición a la participación de las personas en el crimen, la corrupción, la trata de esclavos, la prostitución, el abuso de drogas y los juegos de azar“.

En los últimos años, aumentó su disposición a cooperar con las ONGs, las agencias gubernamentales, las autoridades locales y las compañías comerciales. “El número de ofertas y propuestas para hacer frente a la financiación de proyectos sociales en Rusia está creciendo de año en año, se están haciendo cada vez más sofisticados, centrados no sólo en un aspecto particular de la vida social, sino también en la selección de los mejores socios en términos de eficacia y de eficiencia en el uso de los recursos. Por ejemplo, el Consejo de la Caridad de Moscú, para la selección de los destinatarios de los fondos del presupuesto, lleva varios años utilizando estos criterios como unos resultados planificados factibles y mensurables, la eficiencia económica de los proyectos, etc. Organizaciones que no pueden imaginar tener una experiencia exitosa, describir el resultado esperado, ofrecer instrumentos de medición confiables para evaluar el impacto en la situación de la sociedad y la eficiencia económica del enfoque elegido, apenas pueden esperar recibir fondos del presupuesto del Estado“.

La institución de la sociedad civil en Rusia que disfruta de una mayor confianza es la Iglesia – 43% comprometidos con ella frente a un 4% de rusos escépticos. Los derechos humanos, la caridad (humanitaria), el medio ambiente, las organizaciones de mujeres, los sindicatos y partidos políticos cuentan sólo con la confianza del 17%, 16%, 12%, 10%, 8% y el 3% de los encuestados, y no confían el 4%, 5%, 5%, 5%, 13% y 23%, respectivamente. Los jóvenes que participan en sus actividades son más leales a las instituciones de la sociedad civil.

Asumiendo que la iglesia es la sociedad civil que defiende activamente su posición, es necesario tener en cuenta una serie de áreas en las que trabaja la organización Ortodoxa. Sobre la base de los principios, así como de las tradiciones orales y escritas de la Ortodoxia rusa, a esta actividad se le puede llamar catequética en respuesta a los desafíos de la globalización. En Rusia hay algunos movimientos de base que perciben las innovaciones con desconfianza. Los intentos de poner en práctica el gobierno electrónico y los servicios relacionados son considerados como un sello del Anticristo. De ahí surgió la resistencia a obtener el número de identificación fiscal individual (TIN), y todo lo que está relacionado con el documento electrónico. La justicia de menores también se percibe como un proceso destructivo, tendente a la supresión de las relaciones familiares tradicionales. En Rusia, sobre la base de las organizaciones ortodoxas, también surgió un poderoso movimiento contra el lobby gay en Rusia. Bajo la presión pública, los intentos de celebrar una marcha gay en Moscú fueron prohibidos por las autoridades. Los productos genéticamente modificados son otro tema que está bajo el escrutinio de la comunidad Ortodoxa. En Rusia, también hay producción de alimentos alternativos, objeto de atención de la población Ortodoxa (la atención se centra no sólo en el tipo de producción de alimentos orgánicos, sino también en la relación de este producto con cualquier monasterio o institución de beneficencia).

Algunas de las principales asociaciones cívicas, aunque formalmente no son Ortodoxas, tienen sin embargo en esencia una fuerte conexión con la Iglesia y la tradición Ortodoxa rusa. El ejemplo más llamativo son los cosacos de Rusia, activos en una variedad de actividades (desde la protección de los templos y monasterios a las instituciones educativas y los grupos folclóricos).

Es importante destacar que las acciones activas de los EEUU y sus satélites, que de cualquier manera afectan a los intereses de Rusia, son consideradas como un intento del Anticristo para destruir el último bastión de la Cristiandad y un signo de los tiempos finales. Un problema ocurrido dentro de los Estados Unidos y la UE se evalúa únicamente como castigo del Señor a la gente de estos países. Las instituciones supranacionales como la OMC, el Banco Mundial, el FMI, la OTAN, el club Bilderberg y otros, son llamadas no sólo masónicas, sino francamente satánicas, creadas para la destrucción de naciones y estados, y sus actividades conducen al Armagedón. Mientras tanto, Rusia es vista como un país Katekhon (conservando la lengua griega), que mantiene lejos la venida del Anticristo. Y en la batalla final de la Segunda Venida de Cristo, Rusia será el bastión de las fuerzas del bien contra las fuerzas del mal, que a menudo son identificadas con los Estados Unidos, Gran Bretaña, Israel, el globalismo, el sionismo y Occidente en general. Curiosamente, la posición de los musulmanes en Rusia en este punto es similar. Y a menudo las figuras prominentes del Islam fuera de Rusia también afirman que los musulmanes verdaderos deben apoyar a Rusia y unirse a ella contra el Dajjal.

La Iglesia como matriz cultural

La Iglesia Ortodoxa Rusa también puede ser considerada como un tesoro del patrimonio cultural tangible e intangible. Muchos complejos de templos en Rusia están protegidos como patrimonio bajo la UNESCO. Hay fondos de iconos, libros y artículos de la iglesia que se valoran como reliquias culturales. Cantos tradiciones y versos espirituales (especialmente entre los Viejos Creyentes) son también monumentos espirituales únicos de la cultura ortodoxa, que se transmiten de generación en generación.

En el plano doméstico, se organizan visitas a sitios históricos famosos asociados con actividades de la Iglesia. Desde el extranjero llega una gran cantidad de peregrinos para visitar los lugares santos. También se pueden señalar las misiones especiales relacionadas con visitas a los santuarios religiosos en Moscú y en otras ciudades rusas desde otros países (en su mayoría procedentes de Grecia). Durante estas ceremonias en los santuarios, siempre hay un gran número de personas que viene a rendir culto desde diferentes ciudades. También se celebran festivales en fechas conmemorativas Ortodoxas o relacionadas (por ejemplo, las tradiciones familiares). En julio de 2014, en Posad, ciudad cerca de Moscú, se celebró un festival dedicado al 700 aniversario del nacimiento del santo ruso Sergio de Rádonezh. Este santo es conocido por haber bendecido a Dmitry Donskoy y su ejército en la batalla contra el ejército de Mamaia, en septiembre de 1380 (en el campo de Kulikovo, ahora un distrito de la región de Tula). Se cree que esta batalla dio comienzo al fortalecimiento del Estado ruso, y principados previamente dispersos comenzaron a unirse bajo el principado de Moscú para estar unidos contra la agresión externa.

Estos eventos también pueden ser considerados como una movilización política de los ciudadanos, ya que están dirigidos a mantener la solidaridad intra-grupal, promover el intercambio de información entre los miembros de la Iglesia Ortodoxa Rusa y las posiciones comunes sobre diversos temas, incluidos los relacionados con la política interior y exterior del Estado.

En las escuelas, a los jóvenes se les enseñan los fundamentos de la teología, lo que creará a una edad temprana una actitud positiva hacia las culturas y tradiciones religiosas de Rusia.

Los conflictos políticos en la dimensión religiosa

Recientemente, las actividades de la Iglesia Ortodoxa Rusa se han asociado con una serie de conflictos y escándalos.

El 21 de febrero de 2012 los miembros de la banda libertaria “Pussy Riot”, conocida por sus provocaciones, perpetraron una performance en la Catedral de Cristo Salvador en Moscú frente al altar. Los líderes de la Iglesia vieron este acto como una vergüenza, con elementos de blasfemia (de acuerdo a los reglamentos de la iglesia las mujeres tienen prohibido subir a la plataforma delante del altar), y las autoridades seculares lo calificaron de vandalismo. Después de la detención de dos sospechosos y de los procedimientos de la investigación, los medios de comunicación occidentales comenzaron a acusar a Rusia de violar los derechos humanos, de perseguir a artistas creativos, concluyendo que el Kremlin tiene la culpa de todo, y que el tándem formado por la iglesia y el estado no es otra cosa mas que una simbiosis de totalitarismo. Paralelo a esto, hubo artículos criticando directamente al Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa Kirill. Conocidas y no menos radicales son las acciones del grupo ucraniano “Femen” (en su mayoría en el territorio de Ucrania y Europa Occidental) en contra de la Iglesia Ortodoxa Rusa y el Cristianismo en general.

Estos incidentes han motivado un debate en la comunidad de expertos y dieron lugar a que una serie de activistas de la iglesia presionaran para introducir un proyecto de ley para prohibir las acciones anti-religiosas (que incluía no sólo a los Cristianos, sino también a los Musulmanes y a miembros de otras religiones).

La ley fue aprobada por la Duma del Estado, lo que provocó otra crítica de los liberales nacionales y occidentales.

Otro tipo de conflicto está relacionado con el golpe de Estado en febrero de 2014 en Ucrania, y la presión posterior sobre los representantes de la Iglesia Ortodoxa Rusa allí, de parte de las nuevas autoridades y de organizaciones nacionalistas ucranianas. Ucrania tiene el segundo mayor número de parroquias después de Rusia. Naturalmente, los nacionalistas ucranianos están interesados ​​en apropiarse de los bienes o en la transferencia del clero del Patriarcado de Moscú al Patriarcado de Kiev (el Patriarcado de Kiev no está legalmente reconocido por la Ortodoxia mundial, que consta de 15 iglesias locales, pero cuenta con templos en Ucrania, y se denomina Iglesia Ortodoxa de Ucrania).

En 2011, en Ucrania, había 12.043 parroquias, 186 monasterios y 9.680 sacerdotes de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Por ejemplo, en Rusia hay 17.042 parroquias, 499 monasterios y 18.732 sacerdotes (estadísticas de 2013). Ahora, los representantes ucranianos del Patriarcado de Moscú se encuentran bajo una intensa presión política, y el Patriarca se ha visto obligado a cancelar varios viajes, incluso en este país. Cabe señalar que en Europa Occidental existe una dicotomía en la actividad política: entre los ucranianos que quieren templos de la Iglesia greco-católica se despliega una campaña de propaganda antirusa, mientras que en las iglesias de la Iglesia Ortodoxa Rusa se trata de no influir en las cuestiones políticas con respecto a Ucrania, y se han limitado a las llamadas para establecer un diálogo pacífico, detener la guerra fratricida y realizar oraciones para traer la paz (en Ucrania, el liderazgo de la Iglesia greco-católica fue visto como propaganda antirusa e incluso como incitación a la violencia. Particularmente activos propagandistas fueron el sacerdote Michael Arsenitch y el obispo Boris Gudziak).

Recientemente, la Iglesia Ortodoxa Rusa es un sujeto importante de la política informativa, social, cultural y económica en Rusia y en el extranjero. Por otra parte, es objeto de atención y a menudo criticada por las instituciones liberales, muchas de los cuales son abiertamente anticlericales. Entre muchas de esas instituciones y actores extranjeros, están desde los medios de comunicación a políticos prominentes. Obviamente, el fortalecimiento de la posición de la Iglesia Ortodoxa Rusa conlleva siempre una crítica feroz (y muchas veces injustificada) de su parte.

Al mismo tiempo, en la relación entre la Iglesia y el Estado en el país, una serie de reformas y leyes apuntan al fortalecimiento de la identidad rusa y a contribuir a la consolidación de la parte de la sociedad civil que no acepta los pseudo-valores liberales y la agresiva influencia de actores extranjeros. La Iglesia Ortodoxa Rusa es apoyada por un determinado y constante segmento de la sociedad civil al que se puede llamar conservador, varios medios de comunicación, representantes de la ciencia, de la cultura y el arte.

La iglesia también ha participado activamente en el ámbito internacional, y sus miembros están observando de cerca la política mundial y ayudando a desarrollar una posición sobre ciertos temas, lo que a la vez es tanto un factor transcultural interno, como un elemento importante de la diplomacia pública.

24/07/2015

Fuente: Katehon

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