Tres apuntes sobre «No es país para debates…. serios».

MEDIOS DE INTOXICACIÓN DE MASASpor Pepe López – El diario El Mundo ha escogido para su «tercera» de este último domingo de noviembre (la página más destacada para leer) unas «Notas desde Aquilea», es decir, un artículo de David Jiménez.

El artículo ocupa dos columnas (la columna central es una enorme viñeta de Ricardo donde aparece un conocido «señor» de Pontevedra escondiéndose tras el soporte de una cámara de televisión).

► Las acusaciones de David Jiménez

En este artículo destacado por «El Mundo», el periodista afirma cosas tan crudas como:

«Si les describiera un país donde el Gobierno maniobra para despedir a periodistas incómodos, impone tertulianos en programas de radio y televisión y presiona a los directivos de medios de comunicación para evitar las críticas, pensarían que hablo de una república bananera.

Ocurre en España. El mismo país donde el reparto de las nuevas licencias de televisión se hace a pocas semanas de las elecciones generales, en un intento de condicionar la línea editorial de las cadenas. El mismo país, también, donde televisiones públicas pagadas por todos se utilizan como gabinetes de prensa particulares, al servicio de gobiernos que se quejan de que no les llega para educación o sanidad, pero no tienen problema en derrochar en propaganda»

Y continúa David Jiménez:

«Los cuatro últimos años han supuesto un grave deterioro de la libertad de los medios de comunicación en España y no sólo en Cataluña, el caso más bochornoso. El Gobierno de Mariano Rajoy ha demostrado no comprender la relación entre prensa y poder en democracia…».

Detengámonos aquí.

► Sobre la primera acusación:

Aunque el título de sus «notas desde Aquilea» reincide en la funesta manía de confundir el poder que domina nuestro país con el propio país (manía en la que caen izquierdas y derechas «españolas», que han convertido el mismo nombre de España en un término «políticamente incorrecto») David Jiménez acierta en describir el panorama desolador de la prensa (escrita, radiofónica y televisiva) en nuestra nación: el Gobierno de esta «monarquía parlamentaria» ha conseguido despedir a periodistas díscolos, ha impuesto comentaristas que siguen sus «comandas», ha condicionado de forma decisiva a las cadenas privadas a través del chantaje del nuevo reparto de licencias y provoca que las televisiones públicas derrochen sus recursos en propaganda partidista.

► La primera conclusión es la siguiente:

La mera constatación de esta situación, en vísperas de las elecciones generales del 20 de diciembre, echa por tierra la tan cacareada «libertad de prensa» que nos escupen desde el poder.

LA «PRENSA LIBRE» ES, por tanto, OTRO CUENTO de este régimen. Todo aquel que nos siga contando que en España existe «libertad de prensa» o es un embustero o un imbécil (o ambas cosas a la vez)

Entendemos que una situación de paro y precariedad galopante, hay que buscarse los garbanzos como sea. Para eso sirve también el paro y la inestabilidad laboral: para tener una reserva de periodistas, comentaristas y tertulianos dóciles ante el poder.

► El antes y el ahora:

David Jiménez, sin embargo, cae en cierta nostalgia y se centra selectivamente (como liberal que es) en la «mano interventora» del gobierno. Cierto es que el gobierno del sujeto de Pontevedra ha presionado mucho más e intervenido muchas más veces en la prensa que gobiernos anteriores, pero tampoco había un panorama de libertad de prensa en diciembre del 2011. Había menos desolación, sólo eso. Este gobierno no ha hecho más que pisar el acelerador (o el freno, según se vea) y aumentar la intensidad del «bombardeo». Faluya sufrió en abril de 2004 una primera batalla que la dejó muy maltrecha… cuando los marines norteamericanos lanzaron la operación «Furia Fantasma» en noviembre de 2004 era evidente que la ciudad no había conseguido recuperarse en cuatro meses. El gobierno Rajoy ha representado la «II Batalla de Faluya» para la libertad de prensa en España: HA PROVOCADO LA DESTRUCCIÓN DE UNA «CIUDAD» -la famosa libertad de prensa- QUE YA ESTABA MEDIO DESTROZADA.

Por supuesto, la trayectoria de este gobierno ha confirmado, una vez más, que los liberales españoles son unos «fieras» en sus «procesos de selección del personal político» para defender sus famosos «valores liberales». Vamos, si dejáramos a los nazis o a los bolcheviques -o al pseudocalifa El Bagdadí- como encargados de recursos humanos hasta tendríamos más posibilidades de contar con dirigentes políticos más considerados hacia las libertades.

Sólo podemos conceder a David Jiménez algo de razón en su nostalgia… pero no es referente a los medios privados sino a la televisión pública: una de las pocas cosas positivas del gobierno de Rodríguez Zapatero es haber conseguido una RTVE medianamente aceptable en cuanto a no seguir las conveniencias y objetivos partidistas del gobierno. Esa fue una de las herencias aceptables de Zapatero… y fue deshecha por los comisarios de la derecha -tan liberal ella- en el gobierno.

► Sobre la segunda acusación:

David Jiménez lo señala de pasada pero no es menos significativo: las «destrucciones de Faluya» no han sido provocadas sólo por el gobierno «nacional»… esas destrucciones de la libertad de prensa han sido paralelas a las conseguidas por la mafia nacionalista (toda mafia es, por definición, nacionalista) en Cataluña.

► La segunda conclusión es la siguiente:

El fenómeno nacionalista catalán está estrechamente ligado a los abusos, la malversación del patrimonio común y la corrupción institucionalizada en toda España. Ambos se han prestado asistencia mutua más allá de apoyos puntuales o permanentes en la «gobernabilidad», y sólo viendo esta relación puede entenderse la resignación social registrada en España ante tantas mentiras y medidas abiertamente injustas del poder… a nivel nacional o regionales.

Dicho más claro: Rajoy no puede ser el enemigo de Mas porque el modelo de Mas para una parte de España (Cataluña) es el mismo modelo social, político, económico y mediático de Rajoy para toda España. El servilismo mediático en Cataluña y el desprecio ostentoso e institucional del poder nacionalista hacia gran parte del pueblo que ellos dicen representar -los catalanes desafectos al nacionalismo- representa un modelo «aventajado» y casa muy bien con el servilismo mediático en toda España y el desprecio cada vez más cínico y clasista del Partido Popular hacia la nación que dicen encarnar.

NO SE PUEDE SER REALMENTE ENEMIGO DE QUIEN TANTO SE COMPARTE… Y DE LO QUE TANTO SE ENVIDIA.

► Sobre la tercera acusación:

El autor señala que este gobierno «ha demostrado no comprender la relación entre prensa y poder en democracia…». Se equivoca el autor hablando de incomprensión. Porque ocurre al revés. Por desgracia para nosotros, el gobierno de este cobarde venido de Pontevedra comprende muy bien esa relación: la prensa está al servicio del poder… y punto. ¿Que no es así en democracia? Una de las cosas en que ha acertado de lleno Peter Stoterdijk es en señalar que las democracias occidentales actuales no potencian el compromiso y las virtudes de la «cosa pública» (como muchos creen), sino al contrario, alientan el desapego por la política. Vivimos en «democracias sentimentales» que sirven de cobertura al individualismo, a la insolidaridad y a la idiotez (literal, como lo entendían los antiguos helenos).

Así pues, de la misma forma que existe una recreación completamente alucinada de la «cristiandad realmente existente» (que poco o nada tiene que ver con las virtudes cristianas enseñadas en los Evangelios), de la misma manera que tenemos un discurso completamente falso e hipócrita sobre los «valores occidentales» (una ficción del «Occidente realmente existente») y como sucede igual con esa «umma» tan citada por muchos musulmanes (un mitema de cabo a rabo, equivalente a la «Tabla Redonda del Rey Arturo», que trata de esconder la inexistencia radical de cualquier rastro de comunidad entre los musulmanes de acá o de allá)… David Jiménez, como tantos otros, sigue teniendo una visión de la democracia completamente alejada de la «democracia real existente»: la que se demuestra con ruedas de prensa sin preguntas, discursos en plasma, bailes de vicepresidentas en el programa de Pablo Motos y explicaciones extensas de presidentes… sobre fútbol.

Podremos entender mejor al diario El Mundo (un diario no pone en la «tercera» un artículo que no coincida con su línea editorial) si seguimos leyendo las «Notas desde Aquilea»:

«En sus primeros tres años de legislatura, cuando impuso las medidas económicas más duras, las que más explicaciones exigían, eligió el apagón informativo, las ruedas de prensa detrás del plasma -sin preguntas- y una presión intolerable para condicionar a los medios».

Es una queja más particular, en la que coinciden muchos periodistas de la derecha (desde El Confidencial o incluso el mismo ABC): este gobierno ha acabado con el debate político justo cuando «más hacía falta».

Pero es una crítica «corporativa», propia de periodistas, por la parte que afecta a sus profesiones. El gobierno del Partido Popular no ha explicado sus medidas ni ha aceptado que se discutan o interrogantes… porque NO PODÍA EXPLICARLAS, NI podía tolerar que se CUESTIONASEN, NI podía aceptar que se mostraran ALTERNATIVAS. O no podía… o las explicaciones hubieran sido peores.

¿Y por qué? Lo explicamos a continuación.

► La tercera conclusión es la siguiente:

Más allá del interés «profesional» de los periodistas por los «debates serios» y las preguntas que no sean las de un Bertín Osborne o una María Teresa Campos, el apagón explicativo y deliberativo del Partido Popular se debe a que ellos mismos no pueden explicar lo que no entienden ni quieren entender… y tampoco pueden deliberar lo que nunca han estudiado o se ha cuestionado entre ellos. Y aquello que sí han entendido o han deliberado (que no hay que molestar a los que tienen más poder que ellos)… no lo pueden decir. NO SE PUEDE EXPLICAR LO QUE NO SE ENTIENDE, NI SE PUEDE DEBATIR SOBRE LO QUE NUNCA SE HA CUESTIONADO. Menos aún SE PUEDE EXPLICAR los motivos reales de este gobierno y su partido: MANTENER el chiringuito EXTRACTIVO a toda costa, y punto.

2 comentarios to “Tres apuntes sobre «No es país para debates…. serios».”

  1. «NO SE PUEDE SER REALMENTE ENEMIGO DE QUIEN TANTO SE COMPARTE… Y DE LO QUE TANTO SE ENVIDIA». Esto me recuerda al llamamiento que hacía José Manuel Naredo “por una oposición que se oponga”. http://www.anagrama-ed.es/titulo/A_265

    «Para eso sirve también el paro y la inestabilidad laboral: para tener una reserva de periodistas, comentaristas y tertulianos dóciles ante el poder». Así es, y si al mismo tiempo el modelo de “trabajo” sigue siendo el “suyo”, mejor que mejor.

  2. Muy interesante.

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