Entrevista con Youssef Hindi, escritor e historiador marroquí: “Este choque de civilizaciones fabricado desde cero es un títere de un choque ideológico mundial”

YOUSSEF HINDIpor Nicolas GauthierEn su libro, Occident et islam [Occidente y el Islam *], usted parece coger por la espalda al choque de civilizaciones. ¿Algunas precisiones?

Youssef Hindi – Antes de coger por la espalda al choque de civilizaciones, expongo, basándome en mi investigaciones históricas, que este “choque” es en realidad una estrategia desarrollada por Salomón Molcho, un cabalista – según las interpretaciones rabínicas y escatológicas de la Biblia – que, en el siglo XVI, trató de lanzar a la Iglesia y después al Santo Imperio Romano Germánico, a una guerra contra el Imperio Otomano, a fin de expulsar a éste de Palestina y reconstruir el reino de Israel. En el siglo XX, en 1957, Bernard Lewis, el maestro de Samuel Huntington, “laicizará” esta estrategia mesiánica, dándole un revestimiento científico para erigirla de este modo como una teoría.

Este choque de civilizaciones fabricado no es más, en el fondo, que un títere de lo que llamo “un choque ideológico mundial” que enfrenta al mundo del Antiguo Testamento (el bloque anglo-talasocrático, sus viejos vasallos católicos del Viejo Continente, las petromonarquías wahabitas e Israel) con el resto de la humanidad.

NGSi nuestra sociedad “moderna” expulsó a Dios de la esfera pública, los actuales wahabitas, resumiendo el Islam a códigos de vestimenta y restricciones alimentarias, parecen a su vez expulsar al mismo Dios de su propia religión. ¿Estamos lidiando, no con un Islam de un nuevo género, sino con una especie de “anti-islam”?

YH – Estamos lidiando, en efecto, como bien ha expuesto Jean-Michel Vernochet, en su obra Les Égarés [**], con un “contra-islam.”

En el segundo capítulo de mi libro, vuelvo a trazar la historia del wahabismo, del reformismo islámico y del reformismo cristiano, poniendo de relieve sus raíces comunes: el mesianismo antinómico sabbato-frankista. Procedente de un doble movimiento, nacido en el siglo XVII y XVIII, con los falsos mesías Sabbataï Tsevi y Jacob Frank (uno, falso convertido al Islam, y el otro al catolicismo), este mesianismo apocalíptico que se opone a Dios y a la ley natural, por las conversiones masivas de los sabbatistas al Islam y de los frankistas al catolicismo, promoverá el ateísmo en el corazón de los dos mundos, particularmente, las logias masónicas.

Hoy en día, el mundo musulmán vive la etapa vivida por Europa en el siglo XIX: la de la descristianización. Es en este contexto de pérdida de la fe y de las ciencias religiosas (ambas tan vinculadas) en el que prospera esta religión sin trascendencia ni trascendente, que es el wahabismo.

NG Usted menciona muchas veces un mesianismo sionista al cual deberíamos la actual política suicida del estado judío. Esta otra deriva ¿no sería también contraproducente, para los israelíes en primer lugar?

YH – La tesis principal de mi libro es la siguiente: el sionismo no es, contrariamente a la idea extendida, una ideología atea; tampoco nace, como piensan algunos historiadores, en los círculos protestantes puritanos ingleses en el siglo XVII. El sionismo es al principio un proyecto mesiánico, nacido en los círculos rabínicos en la Edad Media, a partir del siglo XIII. Este proyecto maduró y se fortaleció transformándose a través de los siglos para acabar tomando, como una serie de ideologías modernas en el siglo XIX, una apariencia atea.

En la actualidad, el Estado de Israel, que revive sus raíces mesiánicas, vive un acceso de fiebre que, de hecho, puede llevar a los israelíes, pero también a toda la región y, en consecuencia, a los principales bloques políticos, hacia una catástrofe. La política de Israel es, desde el punto de vista de un espíritu racional, suicida, pero para los mesiánicos a la cabeza del Estado judío, beneficiará al proyecto sionista, que no es otra cosa más que la traducción de un mesianismo activo que pretende acelerar por todos los medios y a cualquier precio la venida de un Mesías que ha de reinar sobre las ruinas de las naciones.

(Traducción Página Transversal)

Fuente: Boulevard Voltaire

[*] Occident et Islam : Sources et genèse messianiques du sionisme ; De l’Europe médiévale au Choc des civilisations, éditions SIGEST

[**] Les Egarés. Le wahhabisme est-il un contre islam?. Existe versión en español incluida en: Galiana Ros, Yihadismo wahabita, Ed. Esparta (Ver reseña en Cultura transversal). Consultar, en esta misma página, algunos textos de Jean Michel Vernochet.

2 comentarios to “Entrevista con Youssef Hindi, escritor e historiador marroquí: “Este choque de civilizaciones fabricado desde cero es un títere de un choque ideológico mundial””

  1. Yussef Hindi apunta a la matriz del discurso del «choque de civilizaciones». Podemos catalogarla como una ideología fundalmentalmente atea y vitalista (pura voluntad de poder) que utiliza la religión como cobertura sentimental para las masas… pero Yussef avisa: su matriz es mesiánica y, por tanto, el «jantintonismo» (o «huntingtonismo» si lo prefieren) NO sólo instrumentaliza los sentimientos y las religiones reducidas a identidades simbólico-sentimentales para sostener los objetivos egoístas de una minoría, sino que su mismo origen es religioso.
    Y, relacionándolo con lo apuntado por Giledz Atzmon, nace de un planteamiento religioso que NO ha contemplado jamás como deseable la convivencia con otras religiones, culturas o pueblos, sino bien su exclusión, bien su dominio o bien su exterminio. Ahí se revela también la identidad común del «choque de civilizaciones» vitalista con el exclusivismo y sectarismo religioso.

    Y explica que esta alianza anglo-talasocrática en la que participan el sionismo, las petromonarquías del Golfo con «carnet» sunnita y las oligarquías latinas con «carnet» católico no sólo se mantiene por unos intereses de cálculo coyuntural de estas oligarquías, sino también por una base común entre el puritanismo anglosajón que levantó el Nuevo Mundo, el movimiento sionista, el reformismo abdelwahábico-salafista y este nuevo cristianismo -sea de «envoltura» protestante o católica- más o menos dispensacionista que considera deseable el desencadenamiento del apocalipsis.

    Yussef Hindi señala que lo que está haciendo el Ente Sionista es revivir sus raíces mesiánicas. Que sí, que desde el punto de vista de un «espíritu racional» la política del Ente Sionista (el llamado Estado de Israel) es suicida y nos lleva a una catástrofe, pero precisamente esa catástrofe es deseada por los mesiánicos, que pretenden acelerar por todos los medios y a cualquier precio la venida de un Mesías que ha de reinar sobre las ruinas de las naciones.
    Los mesiánicos judíos esperan que el Mesías impere en el mundo y ellos sean el «pueblo elegido» constituido como sus lugartenientes y capataces sobre masas de esclavos.
    Los apocalípticos cristianos esperan acelerar la segunda venida de Jesucristo y el establecimiento del «Reino de Cristo de mil años».
    Y los reformistas islámicos tacafres algo semejante. Así se explica como están colaborando objetivamente con sionistas y anglo-talasocráticos (la Francia de Sarkozy y Hollande es una adelantada lacaya de éstos) en destruir países como Yemen, Siria, Iraq o Paquistán.

    Podemos considerar que el sionismo es un movimiento nacionalista, supremacista, formalmente laico, pero como pasa con otras corrientes laicas… tiene raíces religiosas o, más bien, religiosas desviadas. En unos momentos ha dominado la corriente meramente nacionalista -ocupar un territorio más o menos exclusiva-, pero ese nacionalismo (en realidad, es lo que ha pasado y pasa con TODOS los nacionalismos) nació para servir a un proyecto mesiánico, y ahora el espíritu «promotor» revive en las «Nuevas Generaciones» sionistas.
    O sea, como una suerte de muñequita rusa: una cobertura religiosa le sirve a un movimiento laico que, a su vez, ha sido promovido por una ideología religiosa.
    Pues el mesianismo es una desviación religiosa, donde la trascendencia y lo espiritual ha sido sepultado en el hombre y Dios ha sido expulsado de la mente y corazones del personal.
    Lo ha sido para el judaísmo, lo es para el cristianismo (católico o protestante) y lo es para el reformismo islámico (islamista o anti-islamista como el abdelwahabismo) que reduce el islam a «códigos de vestimentas y restricciones alimentarias» -como dice el entrevistador-.

    Así pues, huyendo de una trampa (la falacia del «choque de religiones») no podemos caer en otra: considerar que el problema es sólo político, social, económico o militar, y que sionismo no es más que un movimiento laico.
    Ni existe «choque entre religiones» ni existe sólo una guerra entre potencias coloniales o imperialistas que ocupan territorios de otros pueblos y pueblos que sostienen una lucha de liberación nacional.

  2. Reblogueó esto en حجة خالد.

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