Otra consigna tan cómoda como idiota: «El Daesh no es Islam»

SHIA Y SUNNI CONTRA TAKFIRISMOpor Pepe López – Durante mucho tiempo, la consigna favorita entre muchos musulmanes era «el islam es perfecto, lo musulmanes, no» para encogerse de hombros ante el hecho que demasiados «contingentes humanos» que no sólo presumen de su condición de musulmanes -al menos en su «sociedad»- sino que son «saludados» como tales, sin reparo alguno, por los demás correligionarios, participaban directa y abiertamente en prácticas degeneradas y en canalladas gravísimas.

Era consigna más lanzada, que servía para no dar más explicaciones, y seguir instalados en la indolencia también ante el sostenimiento de opresiones brutales o comisión de injusticias tremendas por parte de estados que enarbolan su condición de islámicos, tropelías que conculcan de lleno los fundamentos más elementales -valga la redundancia- que, «se supone», todo musulmán debe reconocer como islámicos.

Desde hace más de un año, la consigna de moda entre muchos musulmanes es la del «Daesh no es islam» [1].

Una consigna que tiene la pretensión de conjurar o desvanecer por «arte de birlibirloque», una vez lanzada, la maldición del Estado con capital en Ar Racca que usurpa, tan ancho, el nombre de «Islámico». Islámico a secas, islámico sin referencia a pueblo alguno y a ningún país. Es decir, es un estado que se levanta afirmando un desarraigo radical, con una pretensión globalitaria y de «Nuevo Mundo»: el único estado que, en el mundo entero y durante más de mil años, ha representado al islam. Pero esto es materia para otro momento.

Consideramos un gran desacierto insistir en esta consigna, por lo demás muy débil, que «el DAI no es islam» o lo que hacen el DAI «no es islam».

Para empezar, como ha señalado Abdennur Prado, «La frase “el daesh no es islam” es del mismo tipo de “no penséis en un elefante rosa”. Lo que se consigue justamente es el efecto contrario del que enuncia. Ha sido concebida para eso. Cualquier musulmán que se interese y trate de responder a esta asociación daesh-islam utilizando tal frase ya está validando esa equiparación»

Imagínense ustedes que para reivindicar la nación española se dijera que el Partido Popular «no es España» o lo que hace el PP «no es política».

Sería una consigna desacertada. Donde habría que insistir es que no puede confundirse el PP con España, pero sí representa, desgraciadamente, una parte de España, a una parte del pueblo español: clasista, prevaricadora, servilona e ignorante. Pero siguen siendo españoles.

Y, del mismo modo, habría que admitir que lo que hace el PP sí es política, pero un tipo de política: podrida y degradante, cínica y arrogante, al servicio de «sus amigos»… Es una mala política, pero es política.

– Afirmemos, pues, que el estado mal llamado islámico USURPA el nombre del islam. Sí, para nada lo representa, pero lo que predica y lo que hace sí responde a las aspiraciones de buena parte de los musulmanes modernos: responde a los sueños del neosalafismo tacafre combinado con el identitarismo árabe que apela al odio antichiíta y antipersa como base de su identidad nacional-religiosa (algo parecido a lo que hace el sionismo).

Aunque acudan al DAI miles de europeos, americanos o magrebines bereberes, todos éstos no dejan de ser elementos convertidos en subalternos de sus «hermanos mayores» árabes. Muchas veces hemos criticado en que no pocos hispanos, europeos o americanos del norte, más que islamizarse, lo que hacen es «arabizarse». Bien, para ser «árabes de verdad» -parafraseando al viejo Arzallus cuando hablaba de los «vascos de verdad»- deben detestar a los iranios, y para ser «islámicos de verdad», han de odiar a las famosas «setenta y dos sectas restantes», y sobre todo a los chiítas.

En este aspecto el DAI representa un fenómeno similar al Ente Sionista, que usurpa el nombre y la representación de «Israel».

En lo que hay que insistir, por tanto, es que el DAI representa una «herejía islámica».

– Y afirmemos, asimismo, que su usurpación del nombre islámico significa, por sí misma, una declaración de guerra a todos los musulmanes del mundo, pues lo que están diciendo los tacafres del DAI es:
«sólo nosotros somos islámicos; los demás no lo son;
por lo tanto todos ellos, que se dicen musulmanes en el mundo y no están con nosotros son hipócritas que pertenecen a las setenta y dos sectas condenadas [2];
por lo tanto se les puede ejecutar en cualquier momento».

En este aspecto el DAI es bien diferente al Ente Sionista, pues éste no se empeña en matar judíos que no se convierten al sionismo, a diferencia del DAI, que sí se empeña en matar a los musulmanes que no se convierten al neosalafismo tacafre.

En lo que hay que insistir, por tanto, es que el DAI representa una secta que ha declarado la guerra a todos los musulmanes que no están dispuestos a convertirse y someterse a ellos.

Notas:

[1] – Hasta la caída de Mosul en manos del movimiento que empezó llamándose «YATWY» y finalmente «DAI», la organización se llamaba «DAIESH»: «Estado Islámico para Iraq y Sham». En árabe la «i» -como Iraq- puede también pronunciarse «e». Los árabes emplean el término «daesh» porque significa «pisoteador».

Para ilustrar también como los «restauradores del pasado glorioso» no tienen ni pajorera idea del pasado que pretender restaurar -normal, van con martillazos y dinamita cuando se topan con restos antiguos-, el país que están ocupando ahora se llamaba Al Yazira en la «época primordial» islámica: Al Yazira se encontraba entre Sham -el Levante mediterráneo, Antioquía, la actual Siria occidental, Líbano, Palestina y Jordania- y el Iraq medieval -que conformaba sólo el centro y sur del actual estado de Iraq-.

Y es que, como decía el viejo Carlos Marx, «la historia sólo se repite… como parodia»

[2] – Lo de las «setenta y tres sectas» viene de un supuesto dicho del mensajero en que señaló que los judíos se habían dividido en setenta y una sectas, y que sólo una de ellas transitaba la senda correcta de la vía hebrea. Que los cristianos se habían dividido en el mismo número de sectas que los judíos, «más una» -es decir, setenta y dos-, y que les pasaba lo mismo que los hebreos: sólo una secta cristiana entre setenta y dos iba por el camino recto; y que los musulmanes iban a dividirse en el mismo número de sectas que los cristianos, «más una», y sólo una de las setenta y tres iba a sostener la vía islámica verdadera.

Como no, los tacafres del DAI afirman que ellos son la única vía islámica verdadera -o sea, la única islámica- y las setenta y dos restantes son de musulmanes extraviados o directamente de falsos musulmanes a los que, por consiguiente, hay que convertir… o eliminar sino quieren ser convertidos, porque demostrarían su condición de «falsos» e «hipócritas».

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