Una partida crítica en el gran tablero de ajedrez: relaciones EEUU e Irán

CRISTINA SANCHEZ

por Cristina Sánchez – El nuevo aspecto de la región, el Medio Oriente “ampliado”, tras el acuerdo entre Washington y Teherán está todavía por adivinar y apenas se deja entrever en movimientos lentos y de cadencioso ritmo. No por ello ignorados o avistados, aunque sea apenas intuidos, por el experto francés Thierry Meyssan, que ya dibuja algunos en su último artículo publicado: “Primeras consecuencias del acuerdo 5+1”.

Es posible, que como ya viene señalando con anterioridad, junto con otros autores, el día que EEUU e Irán firmen ese tratado, día que ya ha llegado, se producirá un reparto del Medio Oriente “ampliado”, a modo de un “nuevo Yalta”.

¿Pretende acaso EEUU devolver a la potencia persa el papel que ya ejerció con el Sha? ¿Ha comenzado Obama a jugar al ajedrez con Putin, después de darse cuenta de que no podía ganar al nuevo zar jugando al parchís? ¿Ha ampliado su visión del Monopoli? O quizá ¿está dispuesto a abandonar la estrategia del caos? ¿Ha renunciado Irán al ideario antimperialista del imán Khomeiny, martillo de herejes e intereses anglosajones en la zona?

El acuerdo EEUU, Irán neutraliza la “alianza” entre Rusia, China e Irán. Ya se sabe que no hay nada como un enemigo común para dar cohesión a un “grupo”. Pura teoría de liderazgo. Y el acuerdo podría acaso llevarse al enemigo tras de si.

“Como en todo acuerdo clásico de repartición, se trata de priorizar la estabilidad a expensas del cambio, o sea admitir que las fronteras sólo pueden «rediseñarse» recurriendo a la negociación y no a la fuerza. Así que Estados Unidos tendría que abandonar la estrategia del caos que ha venido aplicando desde 2001. Por su parte, Irán tendría que renunciar a exportar su Revolución”, opina Meyssan.

En las sombras de este acuerdo el experto francés pronostica “humillaciones”, sin que Irán salga perjudicado. Algo así como una rendición de los “rebeldes” en Oriente Medio, todo, desde luego, sin que peligre en modo alguno el poderoso y blindado estado de Israel. ¿Sería posible una paz en Siria a costa de renunciar al gas que podría financiar su reconstrucción? ¿La paz en Palestina a cambio de un reconocimiento oficial que supondría renunciar al derecho a continuar luchando por su dignidad como pueblo? ¿Esperan Teherán y EEUU a repartirse los “administradores” de las nuevas “fincas”?

Estas y otras cuestiones quedan tras los telones de uno de los escenarios más calientes y emocionantes de la historia del Siglo XXI. Sin embargo, esto no son más que los efectos de las causas que se han ido sumando en 36 años de enfrentamientos y dos de negociaciones. Echemos pues un vistazo al desarrollo de las mismas. A los episodios coyunturales concretos, venturas y desventuras, desencuentros, intereses y enemistades que se han ido dando en el seno de los gobiernos de Washington y Teherán, -quien dice gobiernos dice la mano que los guía- y que han dado lugar a lo que podría ser el último modelo de “rediseño” del fatídico MON, el Nuevo Orden Mundial.

Por cierto, un leve apunte, sólo para dejar claro que lo de la bomba atómica iraní, al igual que las ya tristemente famosas, armas de destrucción masiva iraquíes, era el pretexto irrelevante para avanzar con la estrategia unipolar. Como ya se dejase ver a lo largo de las negociaciones, ni los iraníes ansiaban la bomba atómica, ni los yanquis tenían duda alguna de ello. Otro espectáculo bochornoso de los medios de comunicación “oficiales”, empeñados en insultar la inteligencia de su estimada y necesaria víctima: la audiencia.

Atajos de una larga andadura

Una de las preguntas más reiterativas durante los dos años que han durado las negociaciones entre los 5+1 (EEUU, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania), ha sido, sin duda si éstas respondían a una estrategia de ganar tiempo por parte de EEUU o si realmente, los norteamericanos, tenían la esperanza de poner a Irán de su parte, y por supuesto, de paso, el gas iraní, en un momento en que el oleoducto Nabucco, acababa en agua de borrajas.

Son muchos los analistas de renombre que han venido señalado que, lejos de ser un problema, el programa nuclear civil iraní era sólo una excusa y, no al contrario, la posible expansión de la Revolución iraní, y su ejemplo de independencia ante la pretendida hegemonía norteamericana en Oriente Medio y el Oriente Medio “extendido”, lo que el gendarme mundial no puede consentir.

Según estos, Irán no pretendió, ni lo ha hecho nunca, la proliferación de armas atómicas y de hecho firmó el TNP (Tratado de No Proliferación), entre otras cosas, porque su religión y su credo, el de la Revolución islámica, no se lo permite. Aunque ha dejado bien claro, a lo largo de las negociaciones con los 5+1 y la UE, tanto en Nueva York como en Viena, que no renunciaría a su derecho de enriquecer uranio para fines civiles y de salud, así como para salvaguardar su independencia económica. Como así ha sido.

¿Ha aprovechado EEUU la supuesta brecha que se ha ido produciendo entre los guardianes de la Revolución y los imanes durante las negociaciones? Por otro lado, ¿ha intentado Obama ganar puntos ante los suyos, teniendo en cuenta que la fracción opositora, dentro de los demócratas, ha ido creciendo como el Thin tank de moda –el CNAS-, prometiendo aplastarle….? ¿Cuál es el peso real de estas consideraciones en las negociaciones que han buscado exonerar a Irán de la carga de las sanciones de la ONU, EEUU e Israel?

Intentaremos dar respuesta a estas y otras cuestiones

La hipotética posibilidad de Irán de contar con el arma atómica va contra los intereses hegemónicos de Israel en la zona, como guardián del calabozo de los EEUU y la EU en Oriente Medio. De ahí la consigna: sólo Israel debe tener la bomba atómica. Sin embargo, la lógica de disuasión recíproca llevada a cabo por parte del Club nuclear no se ha sostenido.

Muchos celebran, con razón, las riquezas minerales de Irán, sus prodigiosas reservas petroleras, más las de gas (las terceras a nivel mundial). Sin embargo, el apetito desenfrenado de un puñado de transnacionales del petróleo no ha sido la causa única que incita a golpear a Irán, hasta ocasionar su destrucción total. Ello, a pesar de que puede no estar lejos la llegada del “pico de producción”, con respecto al petróleo, y la oferta de productos petroleros resulte inferior a la demanda, -ya que la demanda está entrando en un auge vertiginoso por el crecimiento vertical de los llamados países emergentes-. Sin duda, a las razones expuestas hay que sumarle: la codicia que despiertan los recursos iraníes, el ascenso de la República Islámica como potencia regional, como causas que justifican el derrocamiento del régimen iraní. Teniendo en cuenta que, si esta política fracasa, la previsión ha sido acudir a la destrucción metódica de las infraestructuras militares, industriales y administrativas de Irán o en su defecto a campañas de asesinatos selectivos contra científicos que trabajan en el programa nuclear, todo ello unido a los ataques contra las redes informáticas de las centrales atómicas por medio de sofisticados virus informáticos, como Flame o Stuxnetconcebidos en el marco de un joint-venture israelo-estadounidense

La razón fundamental, por ejemplo según Jean Michel Vernochet, en su obra, Europe, chronique d’une mort annoncée (Europa, crónica de una muerte anunciada), ediciones de I’infini, 2009, se situaría a otro nivel, en la mecánica del gran juego que opone Estados Unidos a Rusia y China en el Cáucaso, en los altiplanos iraníes y en las llanuras del Hindukush, por el control del Rimnland, es decir por el control (“endiguement/containment”), del espacio continental euroasiático por las potencias talasocráticas y mercantiles angloamericanas. Esa mecánica se inscribe, más allá de la oposición entre potencias marítimas versus potencias continentales, en un sistema-mundo, una economía planetaria que abarca o subsume la tectónica de las placas geopolíticas… bloque del Atlántico norte (Estados Unidos + Europa) contra bloque euroasiático, (Rusia y China).

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Desde este único punto de vista, según el mismo autor, Irán no es más que un peón en el tablero de ajedrez, aunque sí se trata de una ficha decisiva, debido a su posición en el mapamundi, en la gran estrategia anglo-estadounidense de contención de las dos superpotencias continentales: Rusia y China. Estos dos Estados, en el Consejo de Seguridad, ya han bloqueado por tres veces la marcha euro-atlántica hacia Teherán, que está obligada a pasar por Damasco. (El último doble veto se dio el 19 de julio 2012 en un momento en que ardían los suburbios de la capital siria).

Como puede verse, el caso iraní va mucho más allá del problema de los recursos energéticos del país, inscribiéndose en un juego de control y dominación de dimensión planetaria… No olvidemos que quien tenga bajo control el gas iraní podrá ejercer presión sobre toda Asia, aun si no llega a dictar su ley del todo. Esto sin nombrar la competencia entre los gaseoductos que marcaran probablemente el nivel de vida en este siglo, el Nord Stream, South Stream y ¿Nabucco?, un ambicioso proyecto que buscó cumplir el gran sueño de unir el centro de Europa con el Caspio, hecho añicos con la pericia del presidente Putin y Gazprom.

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Así pues, partiendo de la constatación empírica según la cual el todo siempre es más que la suma de sus partes, el conflicto Irán-Occidente no se puede reducir a la suma de reproches formulados contra Persia y contra los persas, ni reducirse a una confrontación de expansionismos rivales, ni mucho menos a un juego de fuerzas más o menos coyuntural.

No es el átomo en sí lo que ha molestado, el cuento de la amenaza nuclear persa ha sido pura fábula, por lo menos hasta el día de hoy. Que Irán pueda utilizar el átomo es lo que le dará, al cabo de un tiempo, una real independencia, energética, económica y política. Y es ahí donde se piensa radicaba el peligro. Irán podía terminar siendo la piedra en el zapato del sistema, una piedra que hay que eliminar –o neutralizar- como sea. Luego, con todo lo dicho hasta el momento, podemos concluir que: hay que destruir Irán por la “lógica unipolar”. Hay que destruir Irán, no por ser una nación chiita, sino por tratarse de una “teocracia nacionalitaria” que hay que “normalizar”.

O sea, no es que se haya pretendido atacar el Islam. El objetivo es el Estado-nación, modelo y concepto contra el cual la democracia universal, participativa y descentralizada, ha declarado una guerra sin piedad desde 1945.

Lo quieran o no, la República Islámica tiene que fundirse en el gran caldero de las sociedades disgregadas, dentro de un espacio regional de libre cambio, como el que justifica la construcción europea, por ejemplo, donde la fragmentación social, por no decir atomización individualista, permite la máxima segmentación de los mercados.

Esta sería la dialéctica del materialismo triunfante, del anarcocapitalismo, último avatar desestatizado, descentralizado, proteiforme y falaz, que en teoría nace en 1962, en Chicago, con Capitalismo y libertad”, la obra fundamental del Premio Nobel Milton Friedman. Este autor es considerado como el mayor teórico del anarcocapitalismo, el equivalente de Karl Marx en el materialismo histórico. Ya no tenemos “ni Dios ni amo”, pero sí una inmensa muchedumbre de esclavos, empezando por las víctimas del endeudamiento con tasas variables y usureras.

En realidad, estamos ante una lectura “a la medida” –según el enfoque de Washington– de las resistencias que han venido manifestando las sociedades tradicionales constituidas en Estados nacionales a lo largo del siglo XX, pero cuyos arcaísmos –tal vez se pueda hablar de inercia cultural– obstaculizan su apertura completa e incondicional al comercio transnacional, al libre acceso de los operadores e inversionistas que quieren valorizar y explotar racionalmente –ahora se dice además “de forma sostenible”–, las potencialidades geográficas y los recursos, tanto naturales como humanos, que ofrece tal o más cual zona de interés económico y por lo tanto geoestratégico.

Por lo tanto: hay que destruir Irán, mensaje de los drones asesinos, que son los que hoy llevan el “evangelio” de la democracia, sinónimo de libre mercado.

Por todo esto, ¡hay que acabar con Irán! Porque Irán, como obstáculo a la integración del mercado único planetario, es un elemento perturbador extrínseco a la lógica inercial del sistema-mundo. El mecanismo lógico que aquí funciona sólo puede destrozar todo lo que entre en contradicción con él y vaya en contra de su ley de desarrollo, o sea, todo lo que impida su cumplimiento.

Según otros analistas internacionales del calado y prestigio de Thierry Meyssan, la maniobra de intoxicación, que responde a los intereses ya expuestos hasta el momento, sirve de basamento al voto de las resoluciones 1737 (el 23 de diciembre de 2006) y 1747 (el 24 de marzo de 2007). Luego, el temor al programa nuclear civil iraní sí es una razón coyuntural que se pone al servicio de un objetivo de mayor calado.

Al ser electo como presidente de la República Islámica, a mediados de 2005, Mahmud Ahmadinejad, al frente del régimen de los Ayatolas, estima que su país ha concedido al OIEA (Organismo Internacional para la Energía Atómica) suficiente tiempo para la realización de las inspecciones necesarias para la transición y que el Grupo de los Tres ha retrasado el proceso de forma voluntaria, como medio de prolongar indefinidamente la moratoria iraní. Por lo que toma la decisión de retomar el proceso de enriquecimiento de uranio. Alemania, Francia y Gran Bretaña obtienen el apoyo del G8 y convencen a la Junta de Gobernadores del OIEA para que lleve el litigio al Consejo de Seguridad de la ONU.

Así, el voto del 4 de febrero de 2006 en el seno de la Junta de Gobernadores del OIEA es una anticipación del que tendría lugar el 9 de junio de 2010 en el Consejo de Seguridad de la ONU. Las grandes potencias conforman un bloque mientras que Cuba, Siria y Venezuela votan en contra.

Doble rasero: espanto ante la independencia

Sin embargo, el entonces presidente de Brasil lidera una nueva estrategia con el fin de acabar con la crisis, a la que se suman varios cómplices internacionales. En 2010, el excanciller ruso, Dimitri Medvedev, considera aceptable la propuesta de Obama, que le llega a través de Lula Dasilva y también de Tayyip Erdogan. Irán puede enriquecer su uranio a través de otro país, que podría ser Turquía.

Una iniciativa que supone un duro golpe para Brasil cuando el Consejo de Seguridad adopta la resolución 1929 con los votos favorables de los miembros permanentes, incluyendo los de Rusia y China el 9 de junio. Se hace evidente que lo que quieren las grandes potencias no es impedir que Irán pueda enriquecer uranio para fabricar bombas, sino impedir el acceso de Irán a una tecnología que garantizaría su independencia. Son muchos los autores que coinciden en que la independencia iraní produce verdadero pavor al mundo unipolar del “el eje del bien”.

Washington prosigue la escalada agregando a las sanciones de la ONU sus propias sanciones, y la Unión Europea sigue su ejemplo, una actitud endémica que no llama la atención. Este nuevo dispositivo busca privar a Teherán de la energía necesaria para la economía de su país. En él se prohíbe a las empresas que tienen intereses en Occidente la venta a Teherán de gasolina refinada o de cualquier otro tipo de combustible. Como primera consecuencia de esas medidas unilaterales, la empresa francesa Total se ve obligada a retirarse de Irán. El ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Celso Amorim, anuncia por su parte que las empresas agroindustriales de su país no pueden arriesgarse a proporcionar etanol a Irán. Ambos anuncios constituyen verdaderas catástrofes económicas, no sólo para los iraníes, sino también para franceses y brasileños.

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La “guerra del gas”

Algunas consideraciones para integrar en el tira y afloja de la crisis iraní, y la pasividad en la que se han ido sosteniendo las conversaciones de los 5+1 e Irán tienen que ver con el teatro de operaciones de Siria y lo que los expertos llaman ya desde hace algunos años “la guerra del gas”.

El proyecto Nabucco consistió en una iniciativa de un consorcio de empresas pertenecientes a países en los que existen otras empresas que apuestan por el South Stream. Gazprom logró contratos con varios países que deberían alimentar a Nabucco. Ya no se podrá contar con los excedentes de Turkmenistán, y desde luego con el gas iraní, ya que las conversaciones resultaron infructuosas.

Al parecer de algunos analistas, este último factor es uno de los secretos que se desconocen sobre la batalla por Irán, país que traspasó la línea roja en su desafío a Estados Unidos y Europa al escoger Irak y Siria como trayectos para el transporte de una parte de su gas.

Decir de paso que la revelación del secreto del gas sirio da una idea de la enorme importancia de lo que está en juego en estos momentos. Quien tenga el control de Siria podrá controlar el Medio Oriente. Y a partir de Siria, puerta de Asia, tendrá en sus manos “la llave la Casa Rusia”, como decía la emperatriz rusa Catalina la Grande, y también la de China, a través de la Ruta de la Seda, lo que le permitirá dominar el mundo ya que este siglo es el Siglo del Gas.

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Las negociaciones

Según reveló la agencia Associated Press, el acuerdo entre los 5+1 e Irán, anunciado en Ginebra el 24 de noviembre de 2013, venía precedido de negociaciones secretas entre Washington y Teherán. Desde el primer contacto de alto nivel, en 2011 hasta marzo de 2013 fueron al menos 5 reuniones las que tuvieron lugar, o sea, bajo la presidencia de Mahmud Ahmadinejad. El despacho de Associated Press no precisa quiénes fueron los interlocutores iraníes ni si estos representaban solamente al Guía de la Revolución, el ayatola Ali Khamenei, o si representaban también al presidente de la República, Mahmud Ahmadinejad. Si sabemos que, antes de la campaña electoral que precedió la elección presidencial iraní, el Consejo de los Guardianes de la Revolución descartó la candidatura del jefe del equipo del presidente Ahmadinejad y que el ayatola Ali Khamenei favoreció después la candidatura del actual presidente Hassan Rohani. Es decir, que se escenificó una cierta brecha entre dos partes de un todo. Los favorables a un acuerdo con los estadounidenses, dispuestos a rendir ciertas cuentas ante la potencia imperialista, y los que se han mantenido en sus trece, bajo el presupuesto del intocable programa nuclear civil, libre de culpas.

El 24 septiembre de 2014 el presidente Rohani se reúne con su homólogo austriaco Fisher a cargo del proyecto Nabucco, con motivo de la apertura del nuevo periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU. Hablan sobre la financiación y conexión de los yacimientos de gas y petróleo iraníes, un trabajo cuyo costo podría elevarse hasta 8500 millones de dólares. Esto acabaría con la polémica de la bomba atómica.

Igualmente, septiembre de 2014. Araqchi, viceministro de Relaciones Exteriores para Asuntos Legales e Internacionales y miembro del equipo negociador de Irán, indicó que la ronda de conversaciones en Nueva York con el Grupo 5+1 llegó a un “punto impresionante” y las partes se centraron en discutir muchos detalles. “La gente está esperando noticias de las conversaciones, pero nuestra política es mantener los derechos -de la nación iraní al uso pacífico de la energía atómica- y no traspasar las líneas rojas”. “Nunca abandonaremos la mesa de negociaciones –pero, tampoco- retrocederemos un paso en los derechos de la nación iraní”, añadía, Hassan Rouhani; mientras descartaba en la ONU abandonar el enriquecimiento de uranio para fines energéticos y de salud, a lo cual se oponen países del G5+1. De ahí que Araqchi admitiese que ambas partes seguían divididas en “temas medulares”.

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Octubre de 2014. El presidente Rouhani asegura, en una nueva ronda de conversaciones de Viena, que el pacto se logrará hacia el 24 de Noviembre. Se habla de suscribir un acuerdo que limite las actividades nucleares de ese país a cambio del levantamiento gradual de las sanciones económicas contra Teherán. Irán continúa declarando, como en repetidas ocasiones, que no busca armas nucleares mediante su programa nuclear y que este último está dirigido a generar energía. De hecho es un país firmante del Tratado de No Proliferación Nuclear.

Noviembre 2014. El lobby sionista estadounidense, dirigido por el Gobierno israelí, y a través de su principal organización, el AIPAC (Comité de Asuntos Públicos Americano-Israelí) ha aprovechado la extensión de siete meses de las negociaciones nucleares de Irán para intentar sabotearlas, mediante la adopción de nuevas sanciones contra ese país en el Congreso de EEUU.

El intento se lleva a cabo a través del senador demócrata por Nueva Jersey, Robert Menéndez y el senador republicano por Illinois, Mark Kirk, dos halcones sionistas en el Congreso, para sabotear el acuerdo recién suscrito mediante la aprobación de una ley similar de sanciones. Sin embargo, la Administración Obama llevó a cabo un considerable esfuerzo para detener aquel complot y confió a los líderes de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes la misión de paralizar aquel proyecto. “Más que nunca, es crítico que el Congreso apruebe sanciones que no den a los mullahs de Irán más opción que desmantelar su programa nuclear ilícito y permitan a la OIEA un acceso total a sus instalaciones para asegurar la seguridad de la comunidad internacional”, señaló.

Puede interpretarse que esta declaración encerrase el temor de Washington a que otros miembros del G5+1 que negociaban con Irán, como Rusia y China, abandonasen el grupo de haber entendido que EEUU no buscaba negociar de buena fe un acuerdo con Irán. Moscú y Pekín, manteniendo sus propios conflictos con Washington por diversos temas, han tenido en sus manos el anular cualquier efecto de las sanciones contra Irán, aumentando sus relaciones económicas con ese país. Esto fue una posibilidad real teniendo en cuenta, además, que los mismos grupos que han promovido en el Congreso de EEUU nuevas sanciones contra Irán, son los que abogan por una política de confrontación hacia China y Rusia.

Aún así, Israel, con el apoyo cómplice de EEUU en la ONU, rechaza todas las iniciativas presentadas por los países de Oriente Medio para crear una zona libre de armas nucleares en la región. Y aunque la parte iraní asegura que no desea aplazar las negociaciones, se abre un nuevo plazo con límite junio de 2015. “Tales afirmaciones -que las negociaciones serán prolongadas- no se corresponden a la realidad. Nosotros no confirmamos esta información. Las negociaciones se desarrollan de una manera bastante intensa. Todos cuentan con alcanzar un resultado”, aseguraba una fuente iraní. Un resultado que… no llega.

A este respecto, el ministro británico de Exteriores, Philip Hammond, afirmaba que los países occidentales estaban preparados para ofrecer “flexibilidad” en las conversaciones con Irán sobre el tema nuclear. “Está claro –indicaba- que ambos lados quieren un acuerdo, pero ninguno de ellos quiere un mal acuerdo y hemos dejado muy claro que tenemos que conseguir más flexibilidad de los iraníes. A cambio, estamos preparados para mostrar alguna flexibilidad de nuestra parte. Pero el tiempo es corto”. Declaraciones a las que se sumó su homólogo francés, Laurent Fabius.

Por su parte, el ministro de Exteriores de Irán, Yavad Zarif, se reunía con el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, y la representante de la UE, Catherine Ashton, para celebrar una ronda de negociaciones bilateral.

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En definitiva, el 15 de diciembre, tras finalizar el plazo límite el 24 de noviembre: los 5+1 (EEUU, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania) prolongan un acuerdo provisional concluido en noviembre de 2013 y amplían el plazo de sus discusiones hasta julio de 2015. El principal problema parece estar en la diferencia de posturas en relación al levantamiento de las sanciones a Irán. Este país quiere que las sanciones se levanten tras la firma del acuerdo definitivo, mientras que Washington, presionado por el lobby sionista, quiere escalonar y retrasar dicho levantamiento.

El CNAS se apunta al imperialismo republicano. Otras consideraciones a tener en cuenta

Con una réplica del think tank republicano que arropase al expresidente Bush alentando su política contra el terror, los halcones liberales guarecidos por el Center for a New American Security, pretenden dar continuación a las ínfulas imperialistas e expansionistas del mundo unipolar decretado por la democracia estadounidense. No sin que el grupo de presión haya sido el causante directo de una importante división dentro de los demócratas norteamericanos.

Según analiza Thierry Meyssan, la expulsión de la que fueron objeto el exdirector de la CIA, Petraeus y la secretaria de Estado, Clinton, tras la reelección de Barack Obama, lejos de poner fin a la división en el seno de la administración Obama, la agravó.

En sus orígenes, 2007, el think tank buscó una estrategia de contraterrorismo que le permitiese dar a sus tropas en Irak un formato más reducido. Campbell y Flournoy, los padres de la iniciativa, trabajan con el general David Petraeus, que acababa de ser nombrado comandante de la coalición militar en Irak, por ser el autor del manual de contrainsurgencia de las fuerzas terrestres de Estados Unidos.

De hecho, durante ese periodo, el CNAS y el general Petraeus son indisociables. Kilcullen se convierte en consejero de Petraeus y, posteriormente, de la secretaria de Estado Condoleezza Rice. La fusión es tan intensa que un consejero de Petraeus, el coronel John Nagl, se convierte en presidente del CNAS cuando Campbell y Flournoy pasan a formar parte de la administración Obama.

Para hacernos una idea del peso que tiene en la actualidad, decir que la CNAS –que comenzó siendo una iniciativa de los demócratas en colaboración con varios neoconservadores republicanos– se ha convertido poco a poco en el principal centro de estudios promotor del imperialismo colonialista dentro del partido liberal. Además de Kurt Campbell y de Michèle Flournoy, entre sus administradores se cuentan: el general John Allen, comandante de la coalición conformada por Estados Unidos contra el Emirato Islámico; Richard Armitage, ex adjunto del secretario de Estado; Richard Dantzig, vicepresidente de la Rand Corporation; Joseph Liberman, el ex vocero israelí en el Senado; el general James Mattis, ex comandante del CentCom. Además de otros muchos miembros del grupo que ocupan cargos relevantes en la Administración Obama. Podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que el CNAS está llamado a seguir desarrollándose ya que se ha convertido en el principal tanque pensante capaz de oponerse a la reducción del presupuesto de defensa de Estados Unidos y de reactivar la industria de guerra. Con todo lo que ello supone de cara al futuro. Sobre todo en el caso que nos ocupa porque, éstos ven inconcebible que Irán pueda exportar su revolución.

Teheran-La Habana… pasando por EEUU. Breve consideración en referencia a las últimas estrategias estadounidenses de acercamiento

La República Islámica de Irán se ha movilizado contra la política de apartheid que Israel pretende imponer en los países vecinos. Desde su proclamación ilegal, en 1948, el régimen sionista de Tel Aviv goza del respaldo de Estados Unidos y del Reino Unido y, seguro de ese apoyo, reclama los territorios que se extienden entre el Nilo y el Éufrates. Por su parte, Irán apoya a Siria, al Hezbollah y las organizaciones que componen la resistencia palestina. Durante el mandato Mahmud Ahmadinejad, Estados Unidos e Israel sufrieron numerosas derrotas, principalmente en Líbano, Palestina, Siria y Yemen. Una situación análoga o al menos con múltiples similitudes, respecto a la resistencia que el régimen de Fidel Castro presentó en todo momento contra el imperialismo yanqui.

Sin embargo, a pesar del fondo “buenista”, que tantos halagos ha suministrado al triste mandato del presidente Obama en el pantano de los medios de comunicación del sistema, sería poco inteligente y responsable no hacer uso e incluso abuso de la lupa para escudriñar los acontecimientos en cuanto al supuesto acercamiento al régimen de Raúl Castro. De la misma forma que sería insensato no analizar con precisión las posibles pretensiones existentes y que quizá, continúen existiendo, tras las conversaciones con el régimen de Rouhani. Tal y como opinan muchos expertos, este tipo de cese del fuego con Washington es particularmente peligroso. Todo indica que Estados Unidos no abandonará por ello sus maniobras desestabilizadoras contra esos Estados revolucionarios. Probablemente no haga otra cosa que continuarlas, explotando para ello las posibilidades de acceso al interior de Cuba e Irán, para abrir una nueva etapa. Cuba e Irán no podrán en adelante vigilar a los numerosos estadounidenses que visitarán sus territorios, ya sea en funciones de trabajo o en calidad de turistas. Es previsible que en los 2 próximos años, Estados Unidos no deje de orquestar nuevos intentos de revoluciones de colores.

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Los acuerdos llevados a “buen término” eran previsibles. Con ello, en un primer momento, dulcifican las sanciones buscando una mejoría en las relaciones de Irán con occidente, lo que les daría tiempo a ir preparando, pacientemente, una salida más cercana al golpe de Estado “suave”, financiando desde occidente una artificial oposición interna.

Pero… ¿qué piensa Irán de todo esto? Porque todo parece indicar que, lejos de considerarse un actor de segunda, o de acomplejarse frente a potencias como China, Rusia, EEUU e Israel, sólo ha sido más prudente en sus formas pero no menos inteligente jugando al ajedrez.

Fuente: El Espía Digital

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