Entre progrefachas y nipsters

ESCUDO

por Antonio Moreno Ruiz* – Está claro que ante temas medio espinosos, en estos oscuros tiempos que nos han tocado no es muy inteligente usar argumentos “explícitamente religiosos” frente a un ateo. ¿O acaso un ateo nos va a convencer con argumentos materialistas? En todo caso, se podría empezar por hacer política cristiana para no cristianos; cosa que por lo visto muchos no se enteran. Ahora bien: La fe no es algo “meramente subjetivo” o “sentimental”. Eso es un concepto que se ha dado desde protestantes a fideístas; pero no tiene nada que ver con el realismo de la filosofía perenne grecolatina, condensado y recogido en el “Fides et Ratio” de la tradición católica.

Así que pongamos las cosas en su sitio. Porque hay muchos que, ignorando el clasicismo de la rica tradición a la que pertenecen, caen en los engañosos desbarajustes del “libre examen” luterano (1), y esto, en nuestro tiempo, se ha juntado con la versión simplista y narrativa de los anglosajones, los cuales gustan mucho de convertirlo todo en una exposición espectacular y entretenedora. Pero claro, así ni se hace historia, ni filosofía, ni nada de nada; no se crea más que un “igualitarismo” de papagayos que encima se creen sabios. De ahí a ser progre hay un paso, por más que se quieran poner otro disfraz. Y esta es una epidemia medianamente extendida, porque la figura del progrefacha, o del nipster (nazi hipster), está influenciando ya más de la cuenta. Habida cuenta de la calamitosa situación de lo que algunos llaman el “mundillo patriota”, ya pocas cosas nos sorprenden. Pero como creemos que tenemos una labor seria por delante, hemos de denunciar lo que no es de recibo. Quien siendo hispano desconoce su cultura y sus posibilidades, acaba haciéndose europeísta. Hay demasiada ignorancia. Muchos que se creen intelectuales por mencionar frases de autores extranjeros cuyos apellidos apenas aciertan a pronunciar y, sin embargo, desconocen absolutamente todo de la Reconquista, los cronistas medievales, los cronistas de Indias, el Derecho de Gentes, nuestros filósofos, poetas, marinos e inventores; y no digamos filósofos como Donoso Cortés o Balmes, o pensadores políticos de la talla de Gaspar de Jovellanos o Vázquez de Mella; y tantas y tantas aportaciones hispánicas de renombre. El complejo de inferioridad que comenzaron algunos ilustrados, luego recogió a lo bestia el liberalismo y el marxismo alimentó, parece que les ha sido inyectado en cantidades industriales a ciertos marginales que, a la postre, acaban estropeando y quemando a muchos jóvenes potencialmente buenos. Por eso despiertan nuestro interés, porque no dejan de hacer daño; y no nos podemos permitir ese lujo cuando hemos de empezar una nueva Reconquista.

Como manual del progrefacha/nipster/neopagano al uso, podemos citar varias características:

-Animalismo (Mascotas y antitaurinos) – antitaurinismo – ecologismo mal enfocado a fuer de estar llevado por gente citadina que ha visto el campo cuando el colegio los ha llevado de excursión. Copia y pega del ecologismo sandía (verde por fuera, rojo por dentro).

-La Reconquista fue una limpieza étnica y no hay nada que celebrar. En todo caso, si se celebra, es por Europa. Porque España es un concepto más que discutible que no aparece sino hasta el siglo XIX. Hay que relativizarlo, para acto seguido, afirmar una “Europa” unida e incontestable que, por lo visto, existe desde hace millones de años, y debe ir a ser un bloque continental por mor de su irrefutable homogeneidad y pureza racial.

-El Derecho Romano tiene la culpa de muchas cosas por haber establecido el igualitarismo y el individualismo. Menos mal que llegaron los germanos y nos salvaron de eso. Pero eso sí: Al menos Roma es un antecedente de la incontestable unión europea (como si Roma no hubiera pasado por Asia y África también…). Aunque los romanos trataron muy mal a los idílicos iberos y celtas.

-El imperio español es una basura porque se llenó de mestizaje. Primero, porque como dijo un tal Nietzsche, el cristianismo es una moral de esclavos; y segundo, porque por lo menos los superiores germanos no se mezclaron con otras razas (2). Por eso, hay que preocuparse mucho de la leyenda negra alemana de la Segunda Guerra Mundial, pero hay que pasar de la leyenda negra que padece España. Total, si España es un invento de hace tres días qué más dará…

-Como hay que ser neopagano, no hay que fijarse en las religiones de Grecia y Roma. ¿Para qué, pudiendo admirar a los perfectos vikingos?

-Asimismo, los iberos eran indoeuropeísimos. Un mero apéndice de los celtas. O no, de la Cultura de los Campos de Urnas, mejor. Se le queda a uno aires de profesor y todo diciendo eso.

¿Les parece una broma? Pues no lo es. Desde todos estos sectores, adobados encima de “Nueva Derecha” francesa y de un evolianismo que Evola nunca se inventó; asimismo gustan mucho sacar el tema de la Inquisición al estilo de la Leyenda Negra protestante. Curioso resulta que los defensores de un estado totalitario, del racismo determinista, y los que se molestan mucho por la leyenda negra alemana, sin embargo, tengan que acudir a esto… Hablan de la “Inquisición como policía del pensamiento” pero no se acuerdan cuando sus adorados nazis quemaban libros… Sea como fuere, en toda la Monarquía Hispánica (incluida los virreinatos americanos, donde la actuación de la Inquisición fue testimonial casi, y exoneraba a los indios) no se llega ni a 3.000 ejecutados en tres siglos y pico… Y eso contando con cifras “gordas”; con cifras que manejan historiadores muy poco sospechosos de ser hispanófilos como Henry Kamen. Qué decir de Jean Dumont… Pero claro, este sí era hispanófilo… Pero bueno, es para nada mencionar historiadores serios: Está claro que para esta marginalidad andante, la seriedad no sirve, sino que estorba.

Así las cosas, ¿ven alguna diferencia sustancial ante liberales y rojos? Cuanto menos, difícil parece.

Y esto está contaminando, reiteramos, a muchas posibles promesas que pronto acabarán quemadas por culpa de no tener un referente político-cultural claro. Por ello, desde esta revista, exhortamos a los jóvenes con inquietudes patriotas a que conozcan nuestro magnífico legado, que se nutran de nuestra tierra con entusiasmo; porque sin amor por lo propio, tampoco se podrá apreciar lo bueno que haya en el extranjero. No se dejen engatusar por discursos que parecen “rompedores” y en verdad están llenos de viejos errores. Esto de intentar nacionalizar los discursos progres y la modita hipster es la enésima estupidez de un camino a ninguna parte.

* Historiador y escritor.

(1) Como bien refiere el historiador Javier Paredes, “¡exterminadlos como a perros!” dijo Lutero cuando los campesinos se rebelaron contra los príncipes; un rasgo muy de su personalidad que tirios y troyanos suelen omitir.

(2) Véase: Sobre la colonización anglosajona

Fuente: Raigambre

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One Comment to “Entre progrefachas y nipsters”

  1. Bueno, los nazi hipster sí que celebran la limpieza étnica de la “Reconquista”. Bueno, alguno la critica porque no fue lo suficientemente extrema desde el punto de vista racial, ya que tenía un carácter preponderantemente “asimilacionista”, luego corregida por las normas que preservaban los privilegios de los “cristianos viejos”.
    Y los progrefachas están encantados, ya que entienden que ese proceso anuncia un precedente “civilizador” y “progresista” de una potencia occidental contemporánea.

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