Monsanto es el veneno

TRANSGENICOS A

por Salvador González Briceño* – Coludidos, los gobiernos son corresponsables. Narendra Modi, asistido por APCO Worldwide.

Todo lo genéticamente modificado a través del uso de la biotecnología es veneno. La producción de semillas de corporativos como Monsanto, está causando varios impactos demoledores para la salud humana y al planeta. Pero no solo eso.

De las diversas actividades “productivas” del corporativo resulta: la destrucción de los cultivos tradicionales de aquellos países en donde Monsanto ya ha penetrado; acabar con la tierra por los herbicidas y pesticidas utilizados en la agricultura, que impactan el ambiente y dañan la biodiversidad; convertir la muerte en negocio al minar paulatinamente la salud de animales y personas. Pese a lo cual, se trata de una de esas empresas transnacionales que crecen al ser apoyadas fuertemente por los gobiernos, tanto el estadounidense como otros a los que se introduce, ya sea por contrato (colusión como en el caso hindú), violentando leyes locales o utilizando engaños y sobornos para buscar dominar los mercados de producción y consumo, y lograr ganancias cifradas en miles de millones de dólares.

La estadounidense Monsanto, con sede en San Luis, Misuri (EU), y fundada en 1901 es una multinacional de la agricultura y la industria dirigida actualmente por Hugh Grant, cuenta entre sus actividades la fabricación de herbicidas y la producción de semillas, los organismos modificados genéticamente (OMG) de semillas como el maíz, el trigo, el algodón, etc. En todo ello se basa el control cada vez mayor de las semillas locales de los pueblos tradicionales —mas amenaza con la desaparición de muchas culturas populares—, y ha avanzado hasta alcanzar en muchos casos el control oligopólico de la producción agrícola. No obstante la propaganda reza que su desafío es cubrir las necesidades actuales y preservar el planeta en el futuro.

El corporativo estadounidense en cuestión es la estrella del crimen alimentario con su negocio de herbicidas y pesticidas, y por ello a estas alturas se ha ganado el repudio ya de la población mundial. Desde luego que las propias investigaciones han demostrado los impactos, las consecuencias fuertemente dañinas al medio ambiente —tierra, plantas, animales— y a la salud humana. Pero la cosa no queda ahí, pues Monsanto produce otras gracias como el agente naranja, armas nucleares, PCB, la hormona de crecimiento bovino.

De ese modo, algunos de sus productos “destacados” en el mercado son: 1) “Sacarina”, un sustituto del azúcar con endulcorantes como la sacarina o el ciclamato que producen cáncer; 2) “Bifenilos policlorados (PCB)”, un refrigerante para transformadores eléctricos, condensadores y motores eléctricos que producen cáncer en animales y el hombre, impactos hepáticos, neurológicos y autismo; 3) “Poliestireno” sintético para empacar alimentos, es un producto químico que genera residuos peligrosos; 4) Entre 1943 y 45, un departamento de investigación de Monsanto trabajó en la purificación y producción de plutonio y refinamiento de químicos para su uso como detonantes de armas nucleares, con el Comité de Investigación de Defensa Nacional de EU; 5) El “dicloro difenil tricloroetano” (DDT), un insecticida para combatir a los mosquitos se ha usado como pesticida en la agricultura, con efectos cancerígenos e infertilidad; 6) “Dioxina”. Al promover el uso de pesticidas químicos en la agricultura, fabricó el herbicida 2,4,5-T que contiene dioxina que, al acumularse en la grasa de los animales eleva la toxicidad y trae problemas de reproducción y desarrollo, afecta al sistema inmunológico, interfiere en las hormonas y causa cáncer; 7) “Agente naranja” se utilizó como arma química en Vietnam por el ejército estadounidense: 400 mil personas murieron y 500 mil niños nacieron con defectos congénitos, un millón de personas quedaron discapacitadas o con problemas de salud entre ellos militares estadounidenses; 8) “Fertilizantes” del petróleo”, esterilizan la tierra y matan a los microorganismos del suelo; 9) “Aspartamo”, un endulcorante no calórico entre 150 y 200 veces más dulce que el azúcar pero con 94 efectos adversos a la salud humana; 10) “Hormona de crecimiento bovino”, causa cáncer de mama, colon y próstata [ver].

El 23 de mayo, en el “Día Mundial contra Monsanto”, se movilizaron tres millones de personas en 400 ciudades de seis continentes. El repudio. Más de un siglo envenenando al planeta lo avala. Pero el corporativo continúa. Dañando la salud humana, envenenando a los hombres. Deteriorando la tierra, pervirtiendo las semillas. Lo hace, como vemos, controlando los mercados. Vendiendo propagandísticamente la idea de que es la salvación de los campesinos, de la producción agrícola y del hambre. Eso sí. Cuando algo sale mal, que sucede siempre, la culpa es de otros. Pongamos un ejemplo claro acá.

Es el caso de la experimentación y siembra del algodón en la India, el cuarto productor de transgénicos del mundo. El único producto que ha permitido el país de Narendra Modi, desde hace un año. Modi, el primer ministro del partido Bharatiya Janata que derrotó en históricas elecciones al Partido del Congreso de la familia Gandhi, tomó posesión en mayo de 2014. El nacionalista hindú prometió trabajar sin miedo ni odio y hacer justicia para todos. Pero pronto quedó claro que no.

Al menos no para los campesinos que cultivan la semilla del algodón de Monsanto. De entrada, se está yendo al traste los cultivos tradicionales. Y la vida de los productores también. Porque tras los elevados montos de deuda los campesinos son orillados al suicidio. Los expertos dicen que dicha semilla resulta 800% más cara la semilla de Monsanto. Y con las fluctuaciones de los precios, los productores están en quiebra y endeudados. No saben qué hacer. En otras palabras, Monsanto los ha llevado a la ruina. Y el gobierno de Narendra Modi no hace nada. O mejor dicho es un ferviente seguidor de los preceptos neoliberales y cree en las corporaciones internacionales para conducir al éxito a la India.

En pocas palabras: Modi tiene estrechos lazos con la empresa de lobby establecida en Estados Unidos, pero de origen israelí. Se trata de APCO Worldwide. APCO ayuda a “promover las políticas militaristas, el neoliberalismo económico, y las estrategias globales de compromisos entre gobiernos y los poderosos intereses corporativos en todo el mundo.” (En: Mechanics of Narendra Modi’s PR agency: APCO Woldwide-Orchestrating our Future, octubre 2012). Y una vez en el poder, Modi dio entrada por los compromisos previamente suscritos, a los intereses corporativos extranjeros, sobre todo los que son parte de la red APCO, que incluye a Monsanto.

La explicación de por qué el gobierno de la India no hace nada en contra de Monsanto, pese a los más de 290 mil agricultores suicidados en los últimos 20 años, se encuentra en la Iniciativa Indo-Estadounidense del Conocimiento en Agricultura (KIA por su sigla en inglés), suscrita en marzo de 2006 —a la par de los “acuerdos nucleares”— por el entonces primer ministro indio Manmohan Singh y el presidente George Bush de EU. Una iniciativa sustentada por las trasnacionales Monsanto, Archer Daniels Midland (ADM) y Wal-Mart. La KIA enlazó el sector de semillas de la India a Monsanto. El sector comercio indio pasó al sometimiento de ADM y Cargill, gigantes de la agricultura; en tanto el sector comercio al por menor pasó a Wal-Mart (ver).

De Monsanto es sinónimo de muerte, en cualquier país donde se le encuentre. Razón por la cual el repudio en su contra aumenta.

[*] Correo: sgonzalez@reportemexico.com.mx

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