Sayyed Nasralá: Hezbolá estará donde deba estar para combatir a los takfiris

SAYYED HASAN NASRALLAH

por Yusuf Fernández – El secretario general de Hezbolá, Sayyed Hassan Nasralá ha pedido a los libaneses y a los pueblos de la región que se unan para vencer al proyecto takfiri y aseguró que éste constituye un peligro para todos los habitantes de la región, sean musulmanes o no.

Expresándose durante un discurso televisado con ocasión del acto de conmemoración del 15º Aniversario de la Victoria de la Resistencia y la Liberación, organizado en la ciudad de Nabatiyyah, en el sur del país, para festejar el fin de la ocupación israelí en el Sur del Líbano el 15 de Mayo de 2000, él expuso las similitudes existentes entre la época actual y la de la invasión israelí del Líbano en 1982 para extraer de ello lecciones.

He aquí los principales puntos del discurso:

Saludo a todos aquellos gracias a los cuales vivimos con dignidad: los mártires y sus familias, los mutilados de guerra y sus familias, aquellos que habían sido hechos prisioneros y sus familias y a todos los resistentes que nunca han dejado de resistir, sin olvidar a nuestro pueblo, que ha dado pruebas de una total resistencia, paciencia y perseverancia durante los largos años de guerra y ofensivas militares y que ha soportado los bombardeos que han matado a sus seres queridos, han destruido sus viviendas y sus bienes y les han empujado a menudo al desplazamiento.

Agradezco a todos aquellos que han contribuido a la creación de este camino, al Señor de los Mártires de la Resistencia Islámica, Sayyed Abbas Musawi, a uno de los iniciadores de esta Resistencia, Sheij Raguib Harb, y al jefe de la Resistencia, Hayy Imad Mugniyé… y a nuestros dos fieles amigos: la República Islámica de Irán y la República Árabe Siria, a sus dirigentes, sus gobiernos y su pueblo.

Me gustaría revivir aquella época porque lo que hoy ocurre guarda similitudes.

Similitudes entre la invasión israelí y la invasión takfiri

Vivimos en nuestros días las mismas peripecias que habíamos vivido antes, pero con nuevos nombres. Debemos recordar esto para informar de ello a los jóvenes que no conocieron aquella época y nacieron después y para comprender mejor lo que pasó con el fin de extraer lecciones de ello que nos sirvan para hacer frente a los desafíos y peligros que nos acechan.

Cuando la invasión israelí del Líbano tuvo lugar en 1982 los libaneses tenían explicaciones divergente sobre lo que ocurría:

Algunos comprendieron bien lo que pasaba, el alcance del proyecto sionista que tenía lugar y sus objetivos y no creían en lo que se propagaba y decía en los medios.

Otros por el contrario tenían una postura distinta y estaban totalmente implicados en el proyecto sionista. Ellos apostaban por una invasión israelí, ponían sus esperanzas en ella y colaboraron con el enemigo participando, por ejemplo, en el arresto de jóvenes libaneses. Algunos prosiguieron su colaboración hasta el año 2000.

Otros simpatizaron con la invasión israelí aunque sin colaborar con ella y otro grupo más no veía inconveniente en la colaboración sin por ello simpatizar con ella.

Sin embargo, los primeros comprendieron desde el principio las dimensiones de esta invasión y adoptaron una estrategia efectiva para combatirla. Ellos manifestaron su voluntad de hacerlo, lo que se tradujo en el nacimiento de la Resistencia y todas las otras formas de confrontación.

Existía una cierta categoría que compartía el mismo diagnóstico de la Resistencia, pero que no hacía nada pensando que era imposible cambiar la situación sobre el terreno.

Sin embargo, aquellos que llevaron a cabo esta resistencia por la palabra y la acción estaban convencidos de que ellos vencerían y que su victoria dependía sólo de su voluntad.

De este modo, la Resistencia comenzó sus operaciones en la capital, Beirut, en el Sur del Líbano, en la Montaña, en la Bekaa etc.

Campaña de críticas contra la Resistencia

Desde el inicio de sus actividades, los libaneses estuvieron divididos acerca de las posiciones a adoptar en el campo político y mediático.

Algunos se referían a los israelíes como si fueran sus aliados, o incluso sus salvadores. Cuando hablaban de las agresiones israelíes contra los libaneses y los campos palestinos, ellos las justificaban e incluso atribuían a la Resistencia la responsabilidad de las mismas y las presentaban como si fueran una reacción a las acciones de esta última.

Ellos buscaban minimizar los éxitos de la Resistencia, que incluso los propìos sionistas reconocían. Por otro lado, ellos buscaban amplificar sus pérdidas.

Sin embargo, otros la defendieron en todos los campos hasta el día de la victoria.

Al cabo de 18 años y frente a más de 100.000 militares israelíes, los cuales estuvieron apoyados por decenas de miles de miembros de las fuerzas internacionales y decenas de miles de colaboracionistas, la Resistencia obligó a este enemigo a retirar sus tropas sin condiciones previas, y en varias fases, desde Beirut, de la Montaña, de la Bekaa Occidental hasta la línea fronteriza.

La Resistencia dio prueba de que podía liberar el territorio a pesar de las campañas mediáticas dirigidas a denigrarla.

La resistencia fue obra de algunos libaneses, pero la victoria aprovechó a todos

Seamos francos. Esta victoria del año 2.000 fue conseguida por ciertos libaneses, pero no todos los libaneses. No hace falta mentir.

Sólo aquellos que creyeron en la Resistencia, con el apoyo de Irán y Siria y la simpatía de ciertos grupos de los pueblos árabes lograron la victoria.

Esta victoria fue obra de la fe de sus mártires, de sus heridos y de sus leales seguidores, incluyendo aquellos cuyas casas fueron destruidas varias veces y se vieron obligados a desplazarse varias veces también.

Fueron estos libaneses los que quisieron ofrecer su victoria al resto de los libaneses.

La Resistencia sabía que ella luchaba por los libaneses, el suelo libanés, todas las regiones libanesas y la dignidad de todos los libaneses.

El fenómeno del colaboracionismo y las críticas no han impedido nunca a la Resistencia ofrecer esta victoria a todos los libaneses y, por ende, a todos los árabes y, sobre todo, al pueblo palestino.

Finalmente, los que se beneficiaron de las bendiciones de esta victoria fueron todos los libaneses. Esto es un hecho y una realidad.

Las tierras de los libaneses fueron restituidas, sus prisioneros fueron liberados, la imagen del Líbano con respecto a los otros pueblos se reforzó y la defensa del país quedó ilustrada por una ecuación de oro: la del Ejército, el Pueblo y la Resistencia, la cual dio sus frutos ya durante las guerras de 1.993 y 1.996 y durante la retirada israelí de 2.000.

El enemigo comprendió pronto que no había lugar para él en nuestro suelo. Ayer, Barak defendió su elección de retirarse en 2000.

Las bendiciones de la victoria beneficiaron a todos los libaneses incluso aunque sólo una parte de ellos trabajaron para conseguirla.

Durante aquellos días del año 2000, los resistentes dieron prueba de un gran humanismo y no tomaron represalias directas contra los colaboracionistas que les habían torturado y combatido y prefirieron entregarlos a la justicia libanesa.

Algunos buscan hoy asimilar estos actos heroicos de la Resistencia a los salvajes cometidos por EI, pese a que no se parecen en nada.

Sin resistencia frente a la invasión israelí de 1982, ¿dónde estaría el Sur, la Bekaa, la Montaña, Beirut, el Norte o toda la región? ¿Dónde estaría hoy una gran parte de los libaneses?

Hace falta imaginar esta eventualidad para asimilar bien lo que significó la bendición y los dones de la victoria.

Cuando miramos el rostro de las gentes vemos en sus ojos su confianza, sus tranquilidad y su seguridad en que pueden disuadir al enemigo y su agradecimiento a Dios por estos dones.

Los resistentes libaneses no esperaron ni por la Liga Árabe ni la Organización de la Conferencia Islámica, ni la ONU ni el Consejo de Seguridad, ni por EEUU ni Occidente. Ellos confiaron sólo en Dios y supieron escoger a sus amigos y llevaron a cabo una lucha encarnizada gracias, entre otras cosas, a las operaciones de martirio y a otras especiales que hicieron quebrar la confianza en el enemigo en sus capacidades.

Hoy en día la historia se repite.

El proyecto que amenaza hoy la región es el de los takfiris degolladores y salvajes además del israelí.

Los especímenes más importantes son el EI y compañía y el Frente al Nusra y compañía. Algunos intentan ahora limpiar al cara de este último ocultando su pertenencia a Al Qaida.

Los dos han cometido masacres, han saqueado regiones enteras y han destruido ciudades y pueblos; los dos han secuestrado a poblaciones y reducido a sus mujeres a la esclavitud.

Recientemente hemos sabido que el EI ha matado a 400 sirios en Palmira por la simple razón de que eran leales al gobierno sirio.

El EI hoy no es un grupo pequeño en el mundo. Ha impuesto su lealtad a otros grupos en Siria, en Iraq, en el Sinaí, en Yemen, en Afganistán, en Libia, en el Norte de África, en Nigeria y se ha manifestado últimamente en Qatif, Arabia, y busca hacerlo en todo el mundo.

En cuanto al Frente al Nusra es muy parecido. Él obra sobre todo en los países del Levante. No se diferencia en nada del EI, aunque busca ocultarse detrás de un nuevo nombre “Yaish al Fateh” (Ejército de la Conquista). Ambas organizaciones son la misma. No hay que engañarse.

El peligro que suponen los terroristas

Hay todavía algunos que entierran sus cabezas bajo la arena y no quieren ver el peligro. Desean quedar al margen y permanecer neutrales mientras que otros apoyan y apuestan por estos grupos terroristas como si fueran sus aliados, sus amigos o incluso sus salvadores.

En realidad, ellos y nosotros hacemos frente a un mismo peligro sin igual. En el pasado, los ejércitos venían para ocupar y con el propósito de tomar tierras, recursos acuíferos, zonas ricas, campos de petróleo y gas etc, sin querer, sin embargo, exterminar a los pueblos de las regiones.

Por el contrario, ahora hacemos frente a un peligro sin igual en la historia de la humanidad y que constituye una amenaza existencial para los otros seres humanos.

En Iraq, vemos lo que ha hecho el EI con los sunníes que se han negado a cooperar con él y a aquellos que han colaborado con él sin jurarle lealtad, o a los cristianos, los shiíes, los turcomanos, los yazidíes…

Él ha cometido masacres contra ellos buscando su exterminio.

En Siria ocurre lo mismo.

Incluso entre el EI y el Frente al Nusra tiene lugar el mismo escenario. Ellos se asesinan sin piedad en Qalamún pese a que pertenecen a la misma escuela y la misma ideología, el wahabismo. Ellos se matan entre ellos y cuando toman prisioneros del otro grupo los degollan.

Se trata de grupos salvajes que actúan contra todos los pueblos de la región. Sólo aquellos dispuestos a jurarles fidelidad y a adoptar su visión se libran.

Ellos no actúan sólo contra ciertos regímenes o contra algunos grupos o comunidades sino contra toda persona que no comparta sus convicciones y no quiera prestar juramento a su “califa”.

Opciones a escoger

Lo primero es que hay de descartar, pues, es la ilusión de que el silencio y la neutralidad pueden servir para algo. Algunos se imaginan que mostrando una afinidad con estos grupos o calificándolos de “revolucionarios” o de “combatientes por la libertad” o apoyándolos en declaraciones o en los medios se salvarán. Desengañaos. Leed los comunicados de estos grupos.

En Iraq, algunos combatieron en las filas del EI y luego fueron todos abatidos porque no quisieron prestar juramente de lealtad al grupo.

No es, pues, mediante el silencio o las posturas de afinidad que el EI perdonará a quienes no acepten su juramento de lealtad.

De este modo, la Corriente del Futuro, sus dirigentes y diputados serían las primeras víctimas del EI en el Líbano.

Me gustaría preguntar a los cristianos libaneses: ¿Creen que las posiciones adoptadas por sus dirigentes del 14 de Marzo les protegerán de las masacres, el pillaje y la destrucción de sus bienes e iglesias, de su secuestro y la reducción de sus mujeres a la esclavitud?

Yo hago esta cuestión a todos los pueblos de la región; a todas las comunidades sin olvidar a los laicos.

El EI actúa bajo la vista de EEUU

Para aquellos que toman la opción de buscar la protección de EEUU no deseo repetir mi discurso sobre cómo este país juega con los pueblos de la región para servir a sus propios intereses y vender sus armas.

Mirad sólo la experiencia de Iraq. Dentro de varios días se conmemora allí el primer aniversario de la invasión por parte del EI de Anbar, Mosul y otros territorios.

Una coalición fue formada bajo la dirección de EEUU. ¿Qué ha hecho hasta ahora?

El número de ataques durante un año ha sido menor que los llevados a cabo por Israel contra el Líbano en la Guerra de Julio de 2006, que duró 33 días, y que los realizados contra Gaza en 2008-2009, que se prolongaron durante 22 días.

El EI se desplaza con todo su arsenal y sus vehículos en grandes columnas entre Iraq y Siria y viceversa bajo la vista de EEUU.

A aquel que confíe en EEUU para derrotar a los grupos terroristas en Siria, Iraq y el Líbano, quiero decirle que, en tal caso, Mosul nunca volverá a las manos de los iraquíes.

Los iraquíes no han apostado por la ayuda de EEUU y han logrado ellos mismos, gracias a la movilización popular y al apoyo de sus líderes religiosos, recuperar la provincia de Diyala, una gran parte de la provincia de Salahuddin e impedir la progresión del EI en la región.

Algunos creen que hace falta contar con la Liga Árabe, fuerzas árabes comunes etc,

Pero ¿quién apoya al EI y al Frente al Nusra ideológica, mediática y financieramente? ¿Quién aplaude sus victorias y oculta sus derrotas? ¿Quién les da armas y les permite comprar petróleo?

Unidad, solidaridad y buenos aliados

La mejor opción es que los pueblos de la región cuenten con sus propias fuerzas y capacidades, se unan y se solidaricen los unos con los otros y busquen verdaderos amigos como la República Islámica de Irán. Ellos deben saber que sólo con su propia voluntad y con su toma de conciencia podrán hacer fracasar este proyecto takfiri salvaje que no es más fuerte que Israel.

Debemos contar con nuestras propias fuerzas, nuestras fuerzas armadas, nuestros hombres y nuestras capacidades.

Es una batalla existencial para Siria, el Líbano, Iraq…

Cuando se hace frente a una batalla existencial, las otras batallas deben quedar postergadas. En todo el mundo la oposición se calla o apoya al gobierno cuando éste se encuentra frente a situaciones de peligro existencial.

A la luz de la experiencia, llamamos a todo el mundo en el Líbano y en la región a asumir sus responsabilidades y a dejar de lado sus dudas, su silencio y su neutralidad. A aquellos que tienen sus propios cálculos, a las fuerzas del 14 de Marzo, les digo que en Siria las fuerzas de la coalición no podrán jamás acercarse a las regiones tomadas por el EI y el Frente al Nusra.

Su única preocupación es la victoria de Bashar al Assad porque ellos están dispuestos a entregar todo al EI y al Frente al Nusra, pese a que ellos deberían temerlos sobre todas las cosas.

Se repite aquí la situación de la Guerra del Líbano cuando ellos decían temer la victoria de Hezbolá.

Hoy en día, les digo que hace falta temer la victoria del EI y del Frente al Nusra.

Mientras que sea el gobierno sirio y sus aliados los que triunfen todos los libaneses disfrutamos de garantías y decimos esto porque tenemos bastante peso y credibilidad ante el poder sirio para asegurarlo.

Pero si, por el contrario, fueran el EI y el Frente al Nusra los que ganaran ¿podríais ofrecer una garantía de vida para los libaneses?

Es un grave error creer que la batalla contra estos grupúsculos es la de Hezbolá y que  nosotros queremos arrastrar a ella al Estado y el Ejército libanés. Se trata de la batalla del Líbano y no queremos arrastrar a nadie pero deseamos que asumáis vuestras responsabilidades frente a la población libanesa.

Arsal: el Estado libanés debe asumir sus responsabilidades

En lo que se refiere a la batalla de Qalamún, ella va a proseguir, In sha Al-lah, hasta el fin, hasta que todas las fronteras estén seguras, hasta que el Ejército sirio, las fuerzas de defensa populares y los resistentes libaneses controlen la totalidad de las fronteras sirio-libanesas.

Por otro lado, queda el dossier de la localidad de Arsal y su campo adyacente. Todas las fronteras están ya fuera del control de los militantes, salvo Arsal.

Digo francamente, como hice cuando los coches bomba pasaban a través de esta localidad para atacarnos, que la gente de Arsal es nuestro pueblo y no aceptaremos que sean dañados o abandonados.

Corresponde al Estado libanés asumir sus responsabilidades. El Ministerio del Interior dice que está ocupado, un comunicado del Futuro dice lo mismo. El Estado libanés debe recuperar Arsal así como a sus habitantes que hayan sido secuestrados o muertos.

En Arsal hay tribunales del EI y el Frente al Nusra que juzgan a las gentes allí y hacen ejecutar sus veredictos.

Asumid vuestra responsabilidad y probad que sois un Estado en el verdadero sentido del término y no evitéís debatir este asunto en el Consejo de Ministros y tomar decisiones.

Sabemos que la mayor parte de habitantes de Arsal han revisado sus posturas, se impacientan por la dura carga que estos individuos representan para ellos y quieren acabar con esto. Estamos dispuestos a echaros una mano, pero es al Estado al que corresponde hacerlo.

Hezbolá estará allí donde lo exija la batalla

En lo que nos concierne, nuestro combate en Siria ha superado ya la fase de las amenazas contra el Mausoleo de Sayyida Zeinab, la de la defensa de las localidades libanesa, la batalla de Qusair y luego de la Qalamún.

Hoy en día, a la luz de lo que ocurre, nuestros combatientes estarán al lado de nuestros hermanos sirios, del Ejército sirio y del pueblo sirio en Damasco, Hasaka, Idleb, Alepo, Deraa y todas las regiones.

Nosotros consideramos que él objetivo es el defendernos todos en Siria, en el Líbano, en Iraq, en Yemen…

Nuestra presencia en Siria se incrementará cada vez que sea necesario.

Recuerdo en esta ocasión de la fiesta de la victoria de la Resistencia que nuestra presencia en Siria emana de esta visión estratégica.

Ésta es la razón por la que no estaremos presentes en una región y ausentes en otra. Estamos presentes en numerosas regiones sirias y estaremos en Siria, allí donde la batalla lo exija. Somos capaces de ello y aceptaremos el desafío al lado del Ejército sirio, de la Resistencia siria y del pueblo sirio con el fin de lograr la victoria.

En esta ocasión, aprovecho para pedir a Arabia Saudí que detenga su ofensiva contra Yemen con el fin de facilitar el diálogo político, que deberá ser llevado a cabo en Ginebra y que abrirá las puertas a una solución política.

Llamo también al gobierno de Bahrein a dejar de impedir la democratización del país, a liberar a los presos políticos, y a su cabeza los dirigentes y los ulemas, a cesar sus juicios arbitrarios y a reconciliarse con la población puesto que el EI está a sus puertas.

Hezbolá tiene puestos sus ojos en el enemigo principal

En cuanto a nosotros estamos siempre en el Sur del Líbano y tenemos los ojos abiertos a lo largo de la frontera para vigilar lo que hace el enemigo principal, el enemigo israelí. Estamos ciertamente presentes a lo largo de esa frontera. Nada nos hará distraer la atención de lo que pasa en ella.

A las poblaciones del Sur, de la Bekaa, de Hasbayya, de Rashayya… les digo que esta Resistencia está en un momento culminante de su movilización y el enemigo sabe esto. Es por ello que teme a la Resistencia y prosigue su guerra psicológica que nos deja indiferentes.

Nosotros estamos más despiertos que nunca y no dejamos ni un solo momento de vigilar al enemigo.

En esta fiesta de la Resistencia y la Liberación sabemos los sacrificios que han allanado el camino de la  victoria y estamos seguros en la vía de la defensa del Líbano.

Yo digo a ciertos libaneses que deberían sentir vergüenza de contar a nuestros mártires. Es gracias a estos mártires que vivís en total seguridad en este país, así que cesad en vuestras artimañas que no lograrán dañar jamás nuestra voluntad y resistencia.

Hay una guerra mediática financiada por la Embajada de EEUU y de otros países. Ella afirma que Hezbolá sufre de problemas internos y que no hay en el mundo un partido cuyos miembros sean todos unánimes, como el nuestro lo es, en lo que respecta a adoptar una postura semejante en la batalla.

Algunos medios afirman que Sayyed Nasralá iba a declarar la movilización general. Yo no la he declarado, pero podría hacerlo si el mando de Hezbolá algún día lo considera oportuno.

Sabed que si la movilización es declarada veréis a decenas de miles de combatientes de todos los campos, más entusiastas que nunca.

En este Día de la Resistencia y la Liberación declaro que nunca la Resistencia no ha estado más dispuesta ni ha sido más numerosa ni ha estado tan equipada con armamentos ni ha estado tan dispuesta a realizar todos los sacrificios como hoy. El proyecto takfiri será vencido y se convertirá en un sólo recuerdo en la mente de la gente.

25/05/15

Fuente: Al Manar

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