El multiplicador monetario y la oferta de dinero

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por Marco Antonio Moreno – El proceso por el cual los bancos crean dinero es tan simple que es repelido por la inteligencia, John Kenneth Galbraith. Sólo hace falta proteger los secretos pequeños. Los grandes se mantienen secretos debido a la incredulidad de la opinión pública, Marshall McLuhan.

Uno de los malentendidos más frecuentes de la economía contemporánea es la respuesta a las preguntas ¿de dónde viene el dinero? y ¿quien crea el dinero? Se piensa que la oferta monetaria es creada por los bancos centrales. Pero los bancos centrales sólo crean la Base Monetaria (M0), mientras la oferta sería más bien la suma de todos los agregados monetarios: M0 + M1 + M2 + M3.

Sin embargo, desde noviembre de 2005 la Reserva Federal de Estados Unidos dejó de llevar la estadística sobre M3, que compilaba desde 1959 y que es el indicador más amplio de la oferta de dinero. El abandono de este indicador, que ofrecía la mejor señal de la actividad económica y la inflación, puede estar directamente relacionado con la incapacidad de la Reserva Federal para prever el colapso del sistema financiero de 2008. Este fue el último dato de la Reserva Federal que incluyó M3, también conocido como dinero en la sombra.

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Con esa decisión de la Reserva Federal, 3,3 billones de dólares (U$3.300.000.000.000, la diferencia entre M2 y M3) desaparecieron de las estadísticas y del radar del mercado. M3 era considerado el salvaje oeste de la oferta monetaria y consideraba la contabilidad de numerosos valores respaldados por activos (RMBS, CMBS, ABS), obligaciones con garantía prendaria (OCE) y obligaciones garantizadas por derivados (CDO). Estos repos no están sujetos a reservas, lo que permite a los bancos asumir altos niveles de apalancamiento de 30:1, 40:1 y hasta 50:1, como lo hizo Lehman Brothers. Es muy probable que si la Fed hubiese hecho un seguimiento a los repos en el período 2006-2007 hubiese podido advertir la crisis antes de su estallido.

M3, en todo caso era una estadística muy imperfecta porque no capturaba toda la extensión de su influencia. Mucho dinero se desviaba hacia los paraísos fiscales y se estima que el total de la oferta monetaria de Estados Unidos llegaba, en noviembre de 2005 a 12 billones de dólares, un 20 por ciento más de lo que reconocía oficialmente. En otras palabras, la oferta monetaria era 15 veces superior a la base monetaria.

Dinero de alto poder expansivo

¿Cómo creció tanto la oferta monetaria?. Para comprender este hecho debemos relacionar base monetaria (BM), multiplicador monetario (m) y oferta de dinero (M). La base monetaria es el dinero que crean los bancos centrales; el multiplicador monetario es el inverso de las reservas (m=1/r) y la oferta de dinero es el resultado de la multiplicación de ambos: M = BM x m. De ahí que la base monetaria sea también conocida como dinero de alto poder expansivo. Si la tasa de reservas es de 10 por ciento (como en Estados Unidos), la oferta monetaria es 10 veces la base monetaria (m=1/0,1). Si la tasa de reservas es de 20 por ciento (como en China), la expansión monetaria multiplica por cinco veces la base monetaria. Si el encaje es del 1 por ciento, como en Europa, la oferta monetaria es 100 veces la base monetaria.

Muchas personas se sorprenderían al saber que incluso entre banqueros, economistas y políticos, no hay un entendimiento común sobre la creación de dinero, quien lo crea y cómo se crea. Esto genera varios problemas que impiden las reformas al sistema financiero. La banca siempre se hace pasar como un mero intermediario entre depositarios y prestatarios, amparándose en el concepto de la economía neoclásica que el dinero es neutral. Sin embargo, ¿puede ser neutral el dinero cuando la banca comercial crea el 97 por ciento del dinero?. De acuerdo a informes de los propios bancos centrales, los bancos centrales crean sólo el 3 por ciento del dinero existente.

Hay varias maneras contradictorias de describir lo que hacen los bancos. La versión más simple es que los bancos tienen el dinero de los ahorradores, y prestan el dinero a quien lo pide, ganando con ello un interés. Pero esto no es del todo cómo funciona el proceso. Los bancos no tienen que esperar a un cliente para depositar el dinero antes de que puedan hacer un nuevo préstamo a otra persona. De hecho, es exactamente lo contrario; la realización de un préstamo crea un nuevo depósito en la cuenta del cliente, y la banca gana con cada nuevo préstamo que hace. De ahí que en la euforia especulativa la banca prestó dinero a quienes no tenían como devolverlo, a los ninjas (acrónimo de no income, no job, no asset; sin ingresos, sin empleo, sin activos).

¿Por qué no hay hiperinflación?

Cuando comenzaron los planes de flexibilización cuantitativa (QE) o inyecciones de liquidez a la banca, muchos apuntaron a la hiperinflación que se estaba creando con el aumento descomunal de la oferta de dinero. Esta idea viene de la Teoría Cuantitativa del dinero (TQM) que dice que “todo aumento de la oferta monetaria se traducirá de inmediato en un aumento de los precios”, es decir, en una inflación galopante. A siete años de los primeros rescates a la banca la predicción de la TQM no solo no se ha cumplido sino que lejos de inflación el mundo vive una seria y problemática deflación.

Una de las razones para comprender este fenómeno (ver este artículo de Martin Wolf en Financial Times) está justamente en la esencia del sistema monetario moderno. La banca creó dinero de la nada en su creciente ambición por generar préstamos que vulneraban todos los niveles de confianza. Las masivas inyecciones de dinero realizadas más tarde por la Reserva Federal y el Banco Central Europeo no han aumentado la oferta monetaria. Solo han llenado las arcas ficticias que crearon los bancos comerciales en su desmedida operación de crear dinero.

Una versión sofisticada en la creación de dinero lo aporta el concepto de “banca de reserva fraccional”. Esta descripción reconoce que los bancos pueden prestar a cabo muchas veces más que la cantidad de dinero en efectivo que reciben y las reservas que mantienen en el Banco Central. Esta es una imagen más precisa, pero es aún incompleta y engañosa. Implica un fuerte vínculo entre la cantidad de dinero que los bancos crean y la cantidad que ellos tienen en el banco central, por lo que si se quiere calcular el volumen de la oferta monetaria solo hay que multiplicar BM x m. Este enfoque asume que los bancos centrales tienen un control significativo sobre la cantidad de reservas que los bancos mantienen y con la creación de dinero. Pero los bancos vulneraron esa confianza al no respetar el nivel de la tasa de reservas (impuesto por la Fed en 10%) y llevarlo a niveles inferiores al 1 por ciento (0,5% – 0,1%) multiplicando por 500 y mil veces el dinero real. Con estas prácticas, destruyeron el sistema.

Fuente: El Espía Digital

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