Israel va a la guerra

DENES MARTOS

por Denes MartosNo sé si la guerra es un interludio durante la paz, o si la paz es un interludio durante la guerra. Georges Clemenceau.

El 17 de marzo pasado se realizaron elecciones parlamentarias en Israel en las que – a pesar de la aparente leve ventaja que las encuestas le daban al opositor Isaac Herzog del partido “Unión Sionista”  – al final terminó venciendo el actual primer ministro Benjamin “Bibi” Netanyahu del Likud.

La composición del 20° Knesset, o parlamento israelí, se puede apreciar en el siguiente gráfico:

Composición del 20° Knesset - Marzo 2015Resultado de las elecciones israelíes del 17 de marzo 2015.
Los números indican las bancas obtenidas en el 20° Knesset [1].

¿Qué cambia en Medio Oriente después de estas elecciones?

Nada.

Al menos ésa es la primera respuesta que a uno se le ocurre. Porque, quitando algunos detalles de cierto interés – como, por ejemplo, la posición obtenida por la lista unificada de los partidos que representan a los árabes israelíes – el cuadro general de la política israelí no presenta grandes modificaciones. Lo que sucede es que tampoco las presenta si uno va al verdadero fondo de las cosas. Solamente en las escenificaciones teatralizadas pour la galerie por la dirigencia política y en los recurrentes estallidos bélicos es que los periodistas pueden explotar alguna novedad. Por lo demás, la política israelí de los últimos veinte o treinta años en realidad se ha caracterizado por una insípida monotonía.

Esta política, en esencia, se basa en el conocido juego del “policía bueno y el policía malo”. Primero viene el policía malo, te muele a palos, te tortura y te destruye. Después, si no logra tu confesión, se va. Y al cabo de un buen rato aparece el policía bueno fingiendo que no sabe nada de lo que pasó, se compadece de tu situación, hace como que se pone de tu lado pero, al final, el “buen consejo” que te da es que confieses para librarte de una nueva visita del policía malo. Si se te ocurre no confesar, el policía bueno se va y el jueguito empieza de nuevo. Y, si se te ocurre confesar, el policía bueno deja de ser bueno.

Los israelíes perfeccionaron este juego para aplicarlo a su política de conquistas territoriales a expensas de los palestinos. La estrategia de Israel para con los palestinos es la de un “genocidio incremental” según la definición de Ilan Papé [2] quien ya en Septiembre de 2006 señalaba: “La muerte diaria de hasta 10 civiles dejará algunos miles de muertos cada año. Esto, por supuesto, es diferente al genocidio de un millón de personas en una sola campaña – la única inhibición que Israel está dispuesto a aceptar en nombre de la memoria del Holocausto. Pero si se duplica el número de matanzas diarias el número final crece en proporciones horrorosas y, lo que es más importante, puede obligar a un desalojo masivo al final del día…” [3].

Es obvio que incluso este genocidio con cuentagotas llevado a cabo por los “policías malos” debe ser, de algún modo justificado ante propios y extraños. Allí es donde entran en escena los “policías buenos” de la diplomacia para iniciar “conversaciones de paz”. Conversaciones cuyo inevitable fracaso conducirá a una nueva oleada de matanzas. Y esto se perpetúa porque las conversaciones de paz no están para obtener la paz sino para obtener nuevos argumentos a fin de poder continuar con la guerra. El método es increíblemente simple: se hacen ofertas de paz que nadie en su sano juicio aceptaría y luego, cuando resurge la violencia, se le echa la culpa al que rechazó la oferta. Parafraseando a Clausewitz, para Israel la guerra ya no es la continuación de la diplomacia por otros medios, la diplomacia es la continuación de la guerra por otros medios.

Un ejemplo entre muchos: cuando en 2000 Ehud Barak hizo su oferta de paz, la misma implicaba un Estado palestino dividido en toda una serie de comarcas aisladas, la renuncia de los palestinos al derecho de regresar a sus tierras originales, y la cesión a Israel de gran parte de Jerusalén Oriental. En resumidas cuentas, la oferta israelí consistía en la creación de un Estado palestino completamente inviable, o bien y dicho de otra manera, en un Estado que nunca podría llegar a ser un Estado [4].

Nadie puede extrañarse, pues, de que esta “oferta de paz” fracasara. Lo que sucede es que no estuvo diseñada para resolver el conflicto sino para justificar su escalada. Fue parte de la estrategia permanente israelí de ir ocupando e integrando territorios haciendo limpiezas étnicas parciales de un modo incremental. Y, si uno mira la secuencia de mapas de los 128 años que se extienden desde 1878 hasta 2008 se puede apreciar bastante bien que, con esa estrategia, a los israelíes tan mal no les ha ido.

Netanyahu representa simplemente la continuidad de este proceso y las pasadas elecciones solo parecen indicar que los israelíes aparentemente ya creen que no necesitan del fracaso del “policía bueno” como excusa para las acciones del “policía malo”.

Porque que Bibi juega al policía malo, de eso no cabe duda alguna. Avi Shlaim lo retrata con nitidez: “Netanyahu no cree en una coexistencia pacífica entre iguales. Considera las relaciones de Israel con el mundo árabe como una interminable lucha entre las fuerzas de la luz y las de la oscuridad. (…) El gobierno de coalición encabezado por Netanyahu es el gobierno más agresivamente derechista, diplomáticamente intransigente y abiertamente racista de la Historia de Israel.

La caracterización que Shlaim hace del primer ministro israelí culmina con una sentencia poco menos que lapidaria: “Netanyahu no es un constructor de la paz; es un acumulador de territorio que pisotea los derechos palestinos sin ningún miramiento. Ha sido él quien ha convertido el llamado proceso de paz en un ejercicio de futilidad. Es como el hombre que pretende estar negociando la división de una pizza mientras continúa engulléndola” [5].

Y en esto la sociedad israelí lo acompaña. Lo hace porque, en realidad, es una sociedad etnocéntrica o, como diría Meron Rapoport recurriendo al esquema derecha-centro-izquierda, “predominantemente derechista”. Según este esquema y las encuestas realizadas, más de un 50% de los ciudadanos israelíes considera que tiene ideas derechistas, 39% se define como de centro y solo un 20% declara que pertenece al espectro de la izquierda [6].

En este contexto y dadas las condiciones del entorno internacional, el resultado de las elecciones del 17 de marzo no sorprende. Netanyahu se limitó a subrayar su argumento principal consistente en señalar la necesidad de enfrentar tanto a Hamas en Gaza como al proyecto nuclear iraní.  En resumidas cuentas a esto se redujo su discurso del 3 de Marzo ante el Congreso de los EE.UU. que demostró una vez más el poder del lobby israelí sobre la política norteamericana expuesto en su momento por los catedráticos norteamericanos Mearsheimer y Walt [7].

Tampoco sorprende el hecho que la campaña electoral previa a estas elecciones haya sido decididamente hueca. Según la evaluación de Gideon Levy: “La campaña electoral se concentró en una sola cuestión: Benjamin Netanyahu, sí o no. Todas las demás cuestiones fueron dejadas de lado, resultaron marginadas o no discutidas en absoluto. (…) La palabra «paz» fue sacada de la agenda hace ya un largo tiempo y, junto con ella, se fue también la esperanza de lograrla” [8].

Dados estos elementos, es evidente que Medio Oriente no se encamina hacia la paz. Se dirige casi en línea recta hacia una conflagración mucho más sangrienta que la guerra librada en la actualidad por el ISIS, guerra que en cierto sentido no es nada más que el preludio de una contienda mucho mayor que aún está por venir.

La cuestión es que “Bibi” Netanyahu ha obtenido su reelección.

Queda por ver si obtiene también su guerra.

Notas

1)- Fuente: http://www.tribunejuive.info/election-israelienne/la-20-eme-knesset-composition-finale
2)- Cf. http://electronicintifada.net/content/israels-incremental-genocide-gaza-ghetto/13562
3)- Ilan Papé en:  http://electronicintifada.net/content/genocide-gaza/6397
4)- Cf. Dan Glazebrook  en http://rt.com/op-edge/241905-israel-elections-zionist-union-likud/
5)- http://www.independent.co.uk/voices/commentators/avi-shlaim-obama-must-stand-up-to-netanyahu-7536456.html
6)- http://www.middleeasteye.net/columns/will-israeli-voters-do-right-thing-59197967
7)- Cf. https://drive.google.com/file/d/0B6QXUcoelzmpbFZsbElsZnNRd2c/edit?pli=1
8)- http://www.middleeasteye.net/fr/node/35271
Las páginas de Internet citadas fueron visitadas y estaban activas al 20/03/2015.

Fuente: Denes Martos

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