El mito tenebroso del 11M

11M QUEREMOS SABER LA VERDAD

por Daniel Miguel López RodríguezCrónica y crítica de unos sucesos y de un juicio espectáculo ejemplar.

1. 11M: mito y realidad, apariencia y verdad
1. Planteamiento de la cuestión
2.. El 11M como mito tenebroso
3. La conspiración del 11M y la conspiranoia del mito tenebroso del 11M
4. La explosión de los trenes, los muertos y los heridos: la verdad que conocemos del 11M
2. La furgoneta Kangoo
1. Un robo en dos fases
2. El portero testigo
3. Los perros no huelen y sin embargo aparece la Goma-2 ECO
4. ¿Era la furgoneta Kangoo un señuelo para desviar la investigación hacia otro lado?
5. Una hora en paradero desconocido
6. La furgoneta «vacía»
7. La Goma-2 ECO estaba contaminada de metenamina
8. La cinta coránica
9. ADN y huellas dactilares
10. Se rompió el protocolo
11. La furgoneta sale a la luz pública
12. La taquillera testigo
13. No daba tiempo a trasladar las bombas

3. La mochila de Vallecas
1. La mochila no era una mochila sino una bolsa de viaje
2. Qué había en esa mochila o bolsa de viaje
3. Cómo apareció la mochila-bomba en la Comisaría Puente de Vallecas
4. Nadie vio la mochila-bomba en los trenes pero puede que sí en IFEMA
5. La bomba nunca pudo explotar
6. No se hicieron fotografías de la bomba
7. La tarjeta que condujo a Zougham y con la que se construyó el mito tenebroso del 11M
8. Los que fabricaron la bomba no sabían cómo eran las bombas que explotaron en los trenes
4. El coche Skoda Fabia
1. El reto de Pedro J
2. La prueba se demostró como falsa, pero…
3. Un coche robado y delictivo
4. El chileno
5. Para qué se inventó la prueba del Skoda Fabia
5. La destrucción de los trenes
1. No se cumplió el protocolo
2. Las excusas de Sánchez-Manzano
3. Quién dio la orden
4. El vagón que encontró Libertad Digital
6. Qué explosivo se usó para llevar a cabo la masacre
1. Titadyne con cordón detonante
2. La macropericia judicial ordenada por Gómez Bermúdez
3. La teoría conspiranoica de la contaminación
4. El «error» (o el lapsus) de Sánchez-Manzano en la Comisión de Investigación
5. ¿Acaso lo que estalló en los trenes no fue dinamita sino algún explosivo militar?
6. La explosión de dos bombas controladas por los Tedax
7. Prendas destruidas
8. En los trenes explotó Goma-2 ECO ¡y vale ya!
7. Los «suicidas» de Leganés
1. Antecedentes
2. ¿Cómo se llegó al piso y cómo se supo que allí estaban los sospechosos?
3. Diferentes unidades policiales rodean el edificio junto a un extraño policía
4. Tiroteo y desalojo a los vecinos
5. El GEO entra en acción
6. La explosión filmada
7. El suicidio es un pecado desde preceptos coránicos
8. Muerte y profanación de la tumba del geo Torronteras
9. ¿Había alguien vivo dentro del piso?
10. No se hicieron las autopsias de los «suicidas»
11. «Suicidas» de dudosa identidad
12. Se trataba de un piso marcado por la Policía
13. El Tribunal Supremo desmonta la sentencia de la Audiencia Nacional
14. El galgo de Leganés
15. ¿Por qué motivo los supuestos terroristas iban a reunirse en ese piso de Leganés?
16. Los fax a ABC y Telemadrid
17. La carta y las llamadas de despedida
18. Los objetos del piso
8. Quiénes eran estos supuesto terroristas y supuestos suicidas
1. Jamal Ahmidan, alias «El Chino»
2. Sharhane ben Abdelmajid Faked, alias «El Tunecino»
3. Abdennabi Koujaa Abdallah
4. Rachi Oulad Akcha
5. Mohamed Oulad Akcha
6. Rifaat Anouar Asrih
7. Allekema Lamari
8. Mohamed Afalah
9. La casa de Morata de Tajuña
10. Los hermanos Almallah
11. El policía Kalaji
12. El confidente Cartagena: «Como este moro hable la hemos cagado»
9. Los detenidos por la masacre
1. Jamal Zougham
2. José Emilio Suárez Trashorras
3. Otman El Gnaoui
4. Rafá Zouhier
10. Dialéctica de clases: La batalla político-mediática del 11 al 14M
1. ¿Hubiese ganado el PSOE las elecciones en caso de no ocurrir la masacre?
2. El Tiempo Nuevo
3. La mochila de IFEMA o de la COPE
4. La mochila de la SER
5. El bulo de los terroristas suicidas de la SER
6. El asedio a Génova 13 el 13M
7. Síndrome de Pacifismo Fundamentalista
11. Ni ETA ni Al Qaeda ni un contubernio ETA-Al Qaeda
1. El falso dilema ETA-Al Qaeda
2. ETA y el 11M
3. Al Qaeda y el 11M
4. La joint-venture
5. La polémica entre Agustín Díaz de Mera y Enrique García Castaño
12. ¿Quién se benefició de la masacre?
1. El PSOE y los separatistas
2. La cúpula policial del 11M
3. El eje franco-alemán
4. Marruecos
13. Jueces, políticos y reyes
1. Javier Gómez Bermúdez
2. José Luis Rodríguez Zapatero
3. Mariano Rajoy Brey
4. Juan Carlos de Borbón
14. ¿Fue el 11M un atentado terrorista?
1. Qué entendemos por terrorismo
2. Crimen contra España
3. Si el 11M no fue un atentado terrorista, ¿fue entonces una masacre organizada desde las denominadas cloacas del Estado?
15. Sin Conclusión
Bibliografía

1. 11M: mito y realidad, apariencia y verdad

1.1. Planteamiento de la cuestión

Puesto que muchos emprendieron la tarea de poner en orden un relato sobre los hechos que se han cumplido entre nosotros, tal como nos transmitieron los testigos oculares desde el comienzo y quienes han acabado convertidos en servidores de la palabra, también me pareció oportuno a mí, que he ido siguiendo todo con atención desde el principio, escribíoslo con exactitud por orden, nobles españoles, para que conozcáis la incertidumbre de las palabras sobre las que habéis sido catequizados en un mito tenebroso.

Han pasado once años y el 11M no es ya sólo un tema o un problema meramente político, policial, jurídico y periodístico del presente en marcha, sino que empieza a ser un tema histórico o, mejor dicho, un problema histórico (una incógnita). Y es histórico por sus evidentes repercusiones políticas, por su fuerza de repercusión frente a otros fenómenos y hechos con los cuales está codeterminado. Por eso sería más riguroso matizar que el pasado, como el futuro, no existe, y sólo existe desde el presente al ser reconstruido con materiales que desde el materialismo filosófico determinamos gnoseológicamente como reliquias y relatos. El pasado influye en nosotros pero nosotros no podemos influir en él, y el futuro es aquello sobre lo que nosotros podemos influir pero que ellos, los hombres del futuro, no pueden influir en nosotros. El presente, en cambio, es el campo de los acontecimientos ligados por mediación de relaciones de reciprocidad en cuanto a la transitividad de la comunicación. Es decir, es un campo de influencia mutua. Pero hablamos del presente como un radio que puede abarcar un siglo, en tanto centro de nuestra generación; pues cien años es más o menos el tiempo de duración de los hombres que influyen sobre nuestra generación y aquellos sobre los que nuestra generación influyen. Luego el 11M es un tema de nuestro tiempo o, mejor dicho, es un tema o un problema de nuestro presente en marcha, puesto que su influencia ni mucho menos ha cesado y ha caído directamente sobre la circunstancia actual de la política real española e incluso europea y mundial; y, con todo, ya es un tema para los historiadores, pues ya tenemos cierta perspectiva histórica, pese a que el rumbo de las investigaciones está abierto a nuevas y reveladoras interpretaciones de unos fenómenos cuyos autores reales desconocemos absolutamente. Es decir, en rigor la verdadera historia del 11M está por escribir.

El 11M se trata de un problema histórico y de nuestro presente en marcha (infecto) que se nos presenta con puntos más que oscuros y aparentemente irresolubles, pero con otros que sí parecen claros pero son a la vez confusos, y con otros, finalmente, que se presentan claros como el agua cristalina.

Pero el 11M «oficial» no es historia, por eso decimos que la verdadera historial de 11M está por escribir. Es decir, el 11M «jurídico», que también se ofreció por televisión formal (actualmente puede verse en la red social Youtube por televisión material) y sentenciado por la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo, no son reliquias y relatos con los cuales podamos reconstruir con más o menos exactitud la trama y la urdimbre de lo que se coció en Madrid en aquellos fatídicos y extraños días de marzo del año 2004. Las reliquias fueron destruidas -como fue el caso de los trenes- y otras reliquias, que se consideraron como «pruebas» para el caso -como la Renault Kangoo o la mochila de Vallecas- son manifiestamente falsas (como en las siguientes líneas quedará más suficientemente demostrado). La trama que condena el juicio no es la verdadera trama de los atentados, es la trama de un velo, de una apariencia falaz, de un mito oscuro y confuso, de un mito tenebroso el cual ha condicionado que sólo podemos saber lo que no fue pero no lo que fue realmente, pues nadie sabe con absoluta certeza quién organizó los atentados más criminales de la historia de España. Como dice Don Gabriel Moris, se trató de «un proceso judicial y una sentencia sin autores».

Se podrán hacer toda clase de cábalas y especulaciones sobre la autoría, pero no dejan de ser hipótesis. El 11M es un caso abierto -no ya para la Audiencia Nacional, el Tribunal Supremo y, ni mucho menos, para el Gobierno y la oposición, desde luego que no, al menos de momento- sino un caso abierto para los historiadores (incluso en su sentido etimológico: «investigación») y también, hay que decirlo, para la filosofía, porque uno de los papeles de la filosofía en el conjunto del saber es el de mitificar, es decir, el de señalar a algo como un mito, pues el 11M oficial u oficioso es un mito, un mito tenebroso.

El mito que pudimos ver por televisión formal viene a ser la caverna de Platón del siglo XXI, las sombras con las que se embrolla y confunde la verdad del 11M. Quizá de esas sombras, de su trituración dialéctica, podamos reconstruir algo, más bien poco, de lo que fue el 11M. Aunque más bien lo que podemos descubrir o más bien reconstruir es que casi todo, por no decir todo, lo que nos han contado es mentira; y si decimos que es mentira es porque afirmamos que no se trata de un error ingenuo e inocente.

El presente ensayo no trata, pues, sobre el 11M, sino sobre el mito tenebroso del 11M. Al margen del mito, lo único que sabemos con absoluta certeza del 11M es que murieron 191 personas y hubo 1.856 heridos. Lo demás se presenta como un enigma, guardado en un secreto, envuelto en un misterio. Como dijo en 2006 Don Luis del Pino en su libro Las mentiras del 11M, «No sabemos aún lo que sucedió el 11 de marzo, pero sí que sabemos que lo que nos contaron es mentira». Siete años después, en 2013, Don Ignacio López Brú en su estupendo libro Las cloacas del 11-M sigue en ese sentido en la misma tesitura: «podemos decir que se sabe con bastante aproximación lo que no ha ocurrido en el 11-M, pero no sabemos nada de lo que en verdad ocurrió». Y 2015 seguimos en las mismas, aunque insistimos en que «queremos saber la verdad». Porque, de momento, la verdad del 11M es tan brillante como ausente. Y lo peor es que el mito tenebroso se ha impuesto incontestablemente como ideología dominante con un éxito tan clamoroso como sectario: «fueron los moros».

Por tanto, el 11M que se ha «juzgado» de cara a la luz pública es un mito tenebroso, y esto quiere decir que no es un mito luminoso -un mito que vendría a despertarnos de nuestro sueño dogmático y encendiese una luz frente a nuestra ceguera o frente a las tinieblas que nos arrojan diferentes instituciones con sus locuras objetivas, un mito que aclara y distingue las cosas y desembrolla los hilos. El 11M oficial se trata, pues, de un mito oscuro y confuso en el que los hilos están embrollados y la trama se presenta enrevesada y borrosa. La versión oficial se ha ido construyendo sobre una cadena de mentiras, y los hechos se han convertido en meros fenómenos borrosos; y así como las ideas adecuadas, claras y distintas -como decía Espinosa- se siguen unas de otras necesariamente, las ideas inadecuadas, oscuras y confusas se siguen unas de otras también necesariamente. La versión oficial es, en parte, coherente, esto es, la coherencia de premisas (pruebas) falsas que se siguen unas de otras necesariamente o, dicho de otro modo, la coherencia de ocultar pruebas auténticas con tal de no lleguemos a saber la verdad (en parte también es incoherente y contradictoria). De momento, hay que reconocerlo, el 11M es un crimen perfecto sin auténticos culpables, aunque esa perfección (la perfección de nuestra absoluta ignorancia sobre la autoría) haya sido encubierta con una auténtica chapuza, porque, como demostraremos, la versión oficial, pese haber sido muy eficaz para encubrir a los verdaderos culpables, no deja de ser una chapuza.

Lo peor de los mitos tenebrosos es que suelen ser destruidos por otros mitos tenebrosos, casi nunca por mitos luminosos que nos construyan la verdad o lo más probable y menos contradictorio. Es decir, se suele destruir lo oscuro con lo más oscuro todavía. Así como una leyenda negra sólo puede ser destruida por una leyenda rosa o una leyenda igual de negra o más negra todavía. Y cuando se es preso de un mito tenebroso es muy difícil ser convencido por la razón: la fe en el mito mueve montañas, el mito es más poderoso de lo que en principio pueda creerse. El mito entontece a la gente, pero he ahí el mérito del mito, el arte de mentir, porque la verdad de Estado puede ser imprudente para la eutaxia del mismo (la verdad no tiene por qué hacernos libres, como cree el evangelista, pues también podría hacernos esclavos). Un Estado no debe revelar secretos («secretos de Estado»), ni dar información a potencias extranjeras o a enemigos internos (no debe dar «chivatazos», aunque otra cosa es que desde determinados sectores de las «cloacas» de dicho Estado efectivamente los dé). Cabe preguntarse si la verdad del 11M es perjudicial para la nación española o tal vez sea más acertado preguntarse si la verdad del 11M es perjudicial para el régimen, ese régimen que salió precisamente de la sangre que se derramó en el 11M. Puede que la verdad del 11M destruya este régimen, y si la destrucción de este régimen distáxico vendría ser eutáxico para la nación política española (que, por cierto, no es un mito tenebroso). Entonces la verdad «nos hará libre», al menos libre de un régimen hidiondo y corrupto hasta el mismísimo tuétano, y libre de muchos enemigos internos -y también externos- de la, a día de hoy, desamparada nación española. Lo mismo, la verdad del 11M al destruir el régimen del 11M devolvería la soberanía a España para que plante cara de manera más contundente a sus enemigos tanto a nivel de dialéctica de clases como a nivel de dialéctica de Estados: el separatismo, el europeísmo y el islamismo. Pero sobre el futuro debemos callar porque no existe, si acaso existirá.

1.2. El 11M como mito tenebroso

¿Por qué pesamos que el 11M es un mito tenebroso? Por la inconsistencia de las pruebas que trae a colación el Sumario y aprueba vergonzosamente la Sentencia y, en parte, luego no totalmente, y no en cuestiones menores, el Tribunal Supremo.

Todo el Sumario se basa en una prueba que, como varios investigadores honestos han puesto en evidencia, es totalmente falsa: la mochila de Vallecas. Por tanto negamos la versión oficial y a día de hoy seguimos sin saber la autoría «material» e «intelectual» de los atentados más mortíferos de la historia de España (y también del continente europeo).

Además, como decimos, se trata de un mito tenebroso muy embrollado. Es una trama un tanto compleja, enrevesada adrede, para que «el pueblo» no se entere muy bien del asunto y no se cosque de que le están timando, de que le están colando coherentemente ideas inadecuadas que se siguen necesariamente unas de otras formando la oscuridad y deformando la realidad. Se trata de un mito y una trama con nombres raros como Jamal Zougham, Jamal Ahmidan, Serhane Ben Abdelmajid Faket, Rafá Zouhier, Allekema Lamari… Con nombres de explosivos y componentes de explosivos que los que no estamos familiarizados nos resultan difíciles de recordar y distinguir: Goma-2 ECO, Goma-2 EC, Titadyne, dinitrotolueno, nitroglicerina, metenamina, dibutil-ftalato…Con unas siglas que no se escuchan todos los días en los telediarios como TEDAX, UCIE, UCII, CGI, GEO… Con una trama de tarjetas telefónicas y teléfonos móviles y llamadas que despistan y desesperan a cualquiera. En fin, una trama que, como digo, parece que está hecha aposta para que el ciudadano medio se pierda entre tantos nombres y tantas tramas y se deje de interesar por el asunto. Esto lo sabía muy bien Alfredo Pérez Rubalcaba cuando, según Fernando Múgica (el periodista de el diario El Mundo que fue el primero en cuestionar la versión oficial del 11M al ver que en ésta había muchos «agujeros negros»), afirmó a su círculo íntimo, refiriéndose a los periodistas que honestamente han rebatido con pelos y señales la versión oficial, lo siguiente: «Déjales que hablen, nadie de la calle sabe distinguir entre Trashorras, Zouhier, Lavandera o Zougham». Y hay que decir que tenía toda la razón, así como nadie «de la calle» sabe distinguir entre la Goma-2 ECO, el Titadyne, el dinitrotolueno, la metenamina o el dibutil-ftalato. Es como si Rubalcaba parafrasease a la señora inglesa de la época victoriana y dijese: «Ay, será verdad que lo que hemos contado del 11M es una patraña, pero por lo menos que no se entere la servidumbre». Y así ha sido: la «servidumbre» no se ha enterado, entre otras cosas porque tampoco hace mucho por enterarse y tampoco tiene bastante inteligencia para lo mismo.

Este embrollo lo resume muy bien un agente de las «cloacas del Estado» estadounidense en la película de Martin Campbell Al límite, que López Brú cita en su libro: «Quien quiera profundizar verá que ha habido algo más, pero no podrá saber qué. Ese es su objetivo, que sea todo tan enrevesado que cualquiera pueda tener una teoría, pero que nadie sepa la verdad». Y añade: «Senador, llevo treinta años haciendo que todo sea incomprensible».

Las pistas falsas se introdujeron para dificultar la investigación policial y judicial, quizá porque -como dice Luis del Pino en su primer libro, Los enigmas del 11M– «la forma más sencilla de tapar una información incómoda es sepultarla en un mar de información irrelevante».

1.3. La conspiración del 11M y la conspiranoia del mito tenebroso del 11M

El presente trabajo no trata propiamente de la conspiración del 11M porque el autor -como los demás autores que han tratado el tema o el problema- desconoce la autoría de la masacre. El presente trabajo trata más bien de triturar dialécticamente la teoría conspiranoica del 11M. ¿Y cuál es esta teoría? La que sentenció el Tribunal de la Audiencia Nacional (que fue en parte triturada por la sentencia del Tribunal Supremo), teoría que es defendida por los medios de comunicación afines al régimen que salió del 11M (también algunas de las víctimas del 11M defienden, lamentablemente, la teoría conspiranoica, como por ejemplo la Asociación 11-M Afectados del Terrorismo que preside Pilar Manjón).

Esta teoría conspiranoica ha venido a ser la «versión oficial» de los hechos (aunque más bien habría que ponerlo en plural y hablar de «teorías conspiranoicas» y «versiones oficiales»). Dicha teoría ha venido a ser -se dice- la «verdad jurídica». ¿Y por qué llamamos a esta versión «conspiranoica»? Porque conspiranoico es creer que todo está relacionado con todo. Esto es, visto desde el materialismo filosófico: es violar el principio de symploké que postula que nada está desconectado de todo lo demás, porque es imposible que exista una cosa o un ser aislado de todos los demás; pero que a su vez también postula la imposibilidad de que todo esté conectado con todo, es decir, que cualquier cosa esté relacionada directa o indirectamente con todas las demás cosas o seres del universo-mundo (Mi). En la versión oficial del 11M todo encaja con calzador, y personajes que no tienen ninguna relación entre sí resulta que están relacionados (aunque dicha relación ni siquiera sea explicada por la Sentencia, saltándose a la torera las dificultades de establecer las relaciones y contactos entre los supuestos ejecutores de la masacre). Muy bien resume esta conspiranoia López Brú en su más que recomendable libro: «¿en qué consiste, en última instancia, la Versión Oficial del 11-M? Pues nada más, y nada menos, que en lo siguiente: 1. Que todas esas tramas que no tenían presuntamente nada que ver entre sí, con moros y cristianos (Toro y Trashorras) inaugurando -¡quién sabe!- la Alianza de Civilizaciones que estaba por llegar; que todos sus miembros, no uno, ni dos, ni tres, TODOS, se ponen de acuerdo entre sí, y se ponen de acuerdo con TODOS y cada uno de los demás “controlados” para darle a las Fuerzas de Seguridad delante de sus narices el mayor golpe terrorista que se haya conocido en España y en toda Europa. 2. Que ninguno de los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se percataron ni descubrieron -en ninguno de sus confidentes y controlados- que habían puesto en marcha una conspiración de tal envergadura a sus espaldas para dejarles en el más puro de los ridículos».

Esta teoría conspiranoica de relacionar, con calzador, a los culpables de la masacre la resumió muy bien Don Fernando Múgica en Sin complejos, el programa que dirige y presenta Don Luis del Pino en esRadio: «ellos [las Fuerzas de Seguridad]… no saben quiénes van a ser los culpables hasta, primero, la semana en que aparece el análisis oficial de la furgoneta Kangoo que, como sabes, fue el veintitantos de marzo, y después salen las fotos en los periódicos. Ahí sí, ahí dicen: “éstos van a ser los malos”. Ahí los han seleccionado, y alguien dice: “Pues si tú metes a éste, yo meto a mi radical el Tunecino”. Y el CNI dice: “Si tú metes al radical el Tunecino yo meto a Lamari”. ¡Fíjate por donde!, y empiezan unas discusiones entre ellos brutales. Y al final dicen: “¡Bueno! ¡Consenso! ¡Éstos son los malos! Y entonces salen en los periódicos. ¿Y qué hacen los terroristas cuando ven su foto en grande en el periódico? Pues irse a tomarse un café. Es lo más lógico. O sea, tú ves que a ti, Fernando Múgica, le acusan del 11M, con su cara en el periódico, y entonces yo digo: “Bueno, pues nada, me voy a tomar un croissant con un cafelito”, y sigo con mi vida. ¡No se lo cree nadie! ¡Se hubieran ido en patera, si es preciso!».

Me atrevería a decir que, de todas las interpretaciones posibles que se pueden dar del fenómeno del 11M, la versión oficial es la más conspiranoica de todas, ¡y las hay muy conspiranoicas!

Desconocemos la autoría, pero es indudable que el 11M fue una conspiración, si entendemos por tal la alianza de unos sujetos, movidos por unos intereses que también desconocemos, para derrocar a una autoridad vigente (en el caso del 11M se trata de una conspiración contra la nación española, o esa es nuestra tesis). ¡Cómo no va a ser conspiración volar cuatro trenes, asesinar a 191 personas y herir a 1.856 a tres días de unas elecciones generales!

Hay que matizar que no es lo mismo conspiración que conspiranoia (así como no es lo mismo la ciencia y el cientificismo). El término «conspiración», tal y como aquí lo vamos a entender, no tiene la connotación peyorativa de los términos «conspiranoia» y «conspiranoico». Aunque tanto la versión oficial (o, insistimos, las versiones oficiales) como las versiones alternativas son todas teorías de la conspiración, porque sólo se puede realizar el 11M conspirando (por lo tanto sólo cabe pensar que hubo, efectivamente, una conspiración). Es decir, todas las teorías conspiranoicas son teorías de la conspiración, pero no todas las teorías de la conspiración son conspiranoicas, porque no todas son delirantes. Ahora bien, la versión oficial es conspiranoica, pero los que la defienden tienen el cinismo de llamar «conspiranoicos» a los que la ponen en duda o la niegan tajantemente. En mi caso, respecto a la susodicha versión, no soy escéptico, es decir, yo no dudo de la falsedad de la versión oficial, sino que la señalo como falsa de modo tajante, la considero falsa de arriba abajo; en cambio sí soy escéptico, o más bien ignorante, respecto a la verdadera autoría de la planificación y ejecución de la matanza; y a su vez los verdaderos conspiranoicos, los oficialistas, son dogmáticos, porque creen saber lo que en el fondo no saben y nadie sabe, salvo los que lo hicieron y posiblemente alguien más, posiblemente en el actual y gobierno y oposición. De modo que ellos nos llaman conspiranoicos a nosotros cuando huimos como de la peste del monismo en el que ellos se mueven como la mierda en las cloacas. Lo de ellos es pura conspiranoia retorcida y, además, de mala fe (algunos, lo reconocemos, son ingenuos y además quieren creer). No, no somos conspiranoicos, los conspiranoicos son ellos, «¡y vale ya!». De modo que -por decirlo con palabras de Espinosa- esos dardos que intentan lanzarnos en el fondo se los lanza contra ellos mismos.

1.4. La explosión de los trenes, los muertos y los heridos: la verdad que conocemos del 11M

Jueves 11 de marzo de 2004. Cuatro trenes de cercanías de la línea Guadalajara-Atocha salen desde Alcalá de Henares entre las 7:04 y las 7:14 horas cargados con 12 bombas (13, según la versión oficial: la mochila que no estalló que se halló en la Comisaría Puente de Vallecas). Entre las 7:37 y 7:39 horas explosionan 10 de las 12 bombas en cuatro estaciones: Atocha, Téllez, El Pozo del Tío Raimundo y Santa Eugenia. El tren de Atocha salió a las 7:01 horas, el de Téllez a las 7:04, el de El Pozo a las 7:10 y el de Santa Eugenia a las 7:14. 191 personas mueren y otras 1.856 resultan heridas. Las cuatro bombas que explotaron en los vagones 1, 4, 5 y 6 en el tren de la calle Téllez acabó con la vida de 64 personas. Las explosiones en los vagones 4 y 5 del tren de la estación de El Pozo (un tren de dos pisos) causaron 67 muertes (las dos bombas explotaron en el piso superior de los vagones; hubo otra bomba que no explotó hallada en el vagón tercero del piso inferior, justo debajo de un asiento). La única explosión del tren que pasaba por la estación de Santa Eugenia, que explotó en el altillo de un portaequipaje, terminó con la vida de 16 personas en el acto, más 11 que murieron camino hacia el hospital o en el mismo hospital, es decir, en total 27 víctimas mortales Y en Atocha perdieron la vida 34 personas en las explosiones de los vagones 4, 5 y 6, hallándose otra bomba en el vagón 1 que no explotó en su momento y fue detonada por los Tedax. Dos bombas fueron detonadas por los Tedax en las propias estaciones, la otra era la mochila de Vallecas que, como veremos, estaba preparada para no explotar y que además, como demostraremos -o al menos no nos pueden demostrar lo contrario-, nunca estuvo en los trenes. Entre las víctimas había dos mujeres embarazadas, por eso a veces el número de víctimas se contabiliza en 193. Cabría decir que mataron a 193 seres humanos y a 191 personas, porque un feto es humano pero no es persona.

Hasta aquí los fenómenos. Veamos detalladamente las interpretaciones.

2. La furgoneta Kangoo

2.1. Un robo en dos fases

La furgoneta Kangoo o de Alcalá es la primera «prueba» del caso. Se trata de una Renault Kangoo blanca, con matrícula 0576- BRX. Según la versión oficial, los sospechosos utilizaron la furgoneta para trasladarse hacia la estación de El Pozo con las bombas. La furgoneta fue robada el 27 de febrero de 2004 a un ebanista jubilado, José García Gómez, el cual dio parte del robo al día siguiente. A las 18:45 horas del día del atentado declaró a la Policía corroborando el robo y manifestó que en «los meses de abril y mayo del año pasado -leemos en el Sumario-, sin poder precisarlo exactamente, mientras procedía a descargar material de ebanistería de su furgoneta… observó que las llaves del vehículo que las había dejado puestas en la puerta trasera habían desaparecido, hecho que lo atribuyó a que se las habían sustraído». Así pues, la furgoneta no tenía la cerradura forzada porque al dueño le robaron las llaves casi un año antes. En vez de cambiar de cerradura incomprensiblemente solicitó un nuevo juego de llaves. Por lo tanto, según esto, los «terroristas» hicieron el robo en dos fases: en la primera robaron el juego de llaves y diez u once meses después robaron la furgoneta. Como se pregunta Luis del Pino, ¿por qué roban con tanta antelación unas llaves cuando los propios explosivos no lo consiguieron los terroristas, según la versión oficial, hasta pocas semanas antes del 11M? Y como se pregunta López Brú, ¿acaso contaban los presuntos terroristas con que el dueño no iba a cambiar la cerradura?

Las matriculas no estaban dobladas, y durante ese tiempo -es decir, desde el 27 de febrero al 11 de marzo- la furgoneta hizo un recorrido de 200 kilómetros (por lo tanto no pudo transportar los explosivos desde Avilés, en todo caso lo hubiesen hecho con otro vehículo y, según la versión oficial así fue, pues se hizo con dos vehículos: un Wolkswagen Golf y un Toyota Corolla de lanzadera).

2.2. El portero testigo

La furgoneta fue localizada gracias a la llamada de un portero de la finca de la calle Infantado de Alcalá de Henares, Luis Garrudo, que declaró ante el juez haber visto alrededor de la furgoneta a tres personas con la cara parcialmente tapada con pasamontañas a eso de las 7:00 horas del día 11. Estos personajes sacaban bolsas de viaje o mochilas de la parte trasera de la furgoneta. Uno de ellos se dirigió a la estación de Alcalá de Henares con una mochila hasta que el portero, que intentó seguirlo, lo perdió de vista. ¿Y por qué el portero lo siguió? ¿Acaso presentía que por el simple hecho de ir encapuchados estos sujetos iban a cometer un atentado? El portero le contó a la policía que aquel sujeto podría medir en torno a 1,90 metros. Al portero los encapuchados no le parecieron que fuesen árabes sino más bien rumanos o polacos. A las 10:50 horas el portero llamó a la comisaría de Alcalá de Henares para que mirasen la furgoneta, el máximo responsable de dicha comisaría era Eduardo Blanco.

Tras la Comisión de Investigación parlamentaria del 11M en la que Luis Garrudo compareció, el portero reveló que Ángel Martínez Sanjuán, miembro del PSOE y vicepresidente de dicha Comisión, contactó con él por teléfono antes de que prestase testimonio en dicha comisión. Uno de los comisionados del PP, Vicente Antonio Martínez-Pujalte, le preguntó si había hablado con algún miembro de algún partido político antes de comparecer, para saber si alguien le instruyó en cuanto a lo que podía decir o no. El portero negó que hubiese hablado con alguien, y lo volvió a negar cuando le hizo la misma pregunta otro parlamentario. Sin embargo, al terminar su comparecencia fue atendido por otro parlamentario del PP (Ignacio Gil Lázaro) al cual torpemente confundió con Martínez San Juan, y le preguntó si él era el que le había llamado por teléfono antes de comparecer en la Comisión. ¿Por qué estaba el PSOE tan interesado en lo que podía decir o no el portero? ¿Por qué el portero negó que hubiera hablado con ningún político antes de la Comisión? ¿Qué se nos quiso ocultar?

También es sospechoso que el portero soliese entrar habitualmente en la finca a las 8:00 horas, pero dio la casualidad que aquel día entró a las 7:00 horas. Cuando declaró a las 14:05 horas y a las 18:10 horas en la Brigada Provincial de Información no explicó el motivo de dicho adelanto. Sin este testigo la Kangoo no hubiese tenido el protagonismo que tuvo. Pero cuatro meses después sí dio una explicación en la Comisión de Investigación: «Ese día tuve que adelantar mi horario laboral porque tenía en Madrid el funeral de mi cuñado; creo que también consta en la policía porque lo dije igual. Adelanté el horario ese día, porque mi horario es de ocho a una por la mañana y de cuatro y media a siete y media por la tarde, [y el funeral] fue a las ocho de la tarde». Pero esto no consta en los documentos policiales.

2.3. Los perros no huelen y sin embargo aparece la Goma-2 ECO

El lugar donde se hallaba la Kangoo fue acordonado y se hizo enviar a dos guías caninos para inspeccionar la furgoneta a eso de las 13:00 horas. Los dos perros que olfatearon la furgoneta no hallaron ningún rastro de explosivo (sólo uno de ellos entró dentro durante cinco minutos).

La furgoneta se trasladó primero a la Brigada Provincial de Información en la calle Tacona de Moratalaz, y desde allí, a las 14:14 horas, es trasladada a las instalaciones de la Comisaría General de Policía Científica de Canillas. Y es aquí donde la Policía comunica que ha descubierto restos de Goma-2 ECO en la furgoneta. Aquí se encontraron además 61 evidencias y casi 100 objetos, 7 detonadores de cobre de distinta marca y fecha, un resto de cartucho de explosivo Goma-2 ECO, dos mantas, una bolsa con 14 chalecos, bolsas con herramientas y un montón de cosas que ni los agentes ni los perros percibieron en el aparcamiento de la estación de Alcalá. Pero el responsable de uno de los perros aseguró ante la insistencia de los abogados que si en esa furgoneta hubiesen transportado decenas de explosivos su perra sin ningún género de dudas lo hubiese detectado «inmediatamente». En la comisaría de Canillas apareció un cartucho de Goma-2 ECO con un resto de varios gramos de explosivo debajo del asiento del copiloto. Pero los perros no percibieron nada. Y no es cierto que los perros estuviesen cansados porque sólo hicieron dos servicios antes de dirigirse al aparcamiento de Alcalá. Así, Aníbal (perro que inspeccionó por fuera la furgoneta) y Lovi (perra que la inspeccionó por fuera y cinco minutos por dentro) sólo realizaron dos servicios: uno en la estación de Villaverde Alto, en el que inspeccionaron una mochila de un estudiante; y otro en Chamartín, donde inspeccionaron un bolso de mano de un trabajador que contenía comida. Por lo tanto, no olieron explosivos y no podían estar empachados de los mismos ni tener los hocicos taponados, y si hubiesen olido explosivos se hubiesen repuesto; pues, según dijo el Policía Nacional nº 74.021, a los perros les hubiese bastado veinte minutos para recuperarse.

2.4. ¿Era la furgoneta Kangoo un señuelo para desviar la investigación hacia otro lado?

¿De dónde salen, pues, todas estas «evidencias» que aparecieron en la furgoneta? Si las bombas estaban montadas, ¿para qué dejaron los terroristas en la furgoneta siete detonadores sueltos? Y también es razonable preguntarse para qué -si no iban a inmolarse- dejaron los terroristas la furgoneta allí, en el aparcamiento de la estación de El Pozo. ¿No les pareció que aquella furgoneta, al parecer llena de explosivos y otros objetos delatadores, no resultaría sospechosa? ¿Qué les motivó a dejarla a vista de todo el mundo con un montón de pistas? ¿No pensaron que hubiese sido mucho más prudente llevar otro compinche que alejase la furgoneta lo máximo posible de aquella estación? Ya lo dijo muy bien el Director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Jorge Dezcallar, en la Comisión de Investigación del 11M: «Si nosotros decimos que no había suicidas, ¿qué interés tiene alguien en dejar una furgoneta con unas huellas tan fáciles de encontrar? Si se suicida, muy bien, ¿qué le importa que encuentren luego una furgoneta? Si no se suicida, ¿por qué iba a dejar eso? Yo supongo que a uno le entra la duda y dice: ¿No será esto que nos han puesto una trampa para engañarnos y ganar tiempo y dirigir la investigación en otro sentido?». Y más adelante dijo: «Por otra parte parece muy tosco, parece que es una trampa dejada allí porque, como decía antes, si ha habido suicidas, de acuerdo, pero si no los ha habido, ¿por qué alguien que no se suicida va a decir: “¡Oiga!, que he sido yo”?».

Sin embargo, el 14 de julio de 2004 el diario El País filtró unos documentos clasificados del CNI del 15 de marzo que decían: «Por sí misma [la furgoneta] constituye toda una reivindicación. Los detonadores hallados en su interior están a la vista, como dejados a propósito para llamar la atención sobre el vehículo. Son idénticos a los utilizados en las explosiones. Con ello el autor se asegura la vinculación inequívoca entre los usuarios de la furgoneta y los atentados. Se asegura así que el vehículo será registrado minuciosamente y será hallada la cinta de audio con los textos coránicos dejando patente de ese modo el carácter islámico de los atentados sin haber aportado ningún indicio sobre la identidad de los autores». ¿Acaso «el autor» del atentado contaban con que se encontrase la mochila de Vallecas? Vemos que el CNI habla de «el autor» en singular, luego cabe pensar que se está refiriendo al autor «intelectual», pues los autores en plural son los autores «materiales».

2.5. Una hora en paradero desconocido

Según informes oficiales, la furgoneta entró en Canillas a las 15:30 horas y no se entregó a la Policía Científica sino a los Técnicos Especialistas en Desactivación de Explosivos (TEDAX), cuyo comisario jefe era un personaje clave para la versión oficial y para que se llevase a cabo el encubrimiento (lo que llamamos mito tenebroso del 11M), personaje que fue sustituido por Rubalcaba antes de que empezase el juicio oral: nos referimos a Juan Jesús Sánchez-Manzano, cuya unidad de TEDAX dependía de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana dirigida por Santiago Cuadro Jaén. Pues bien, según testigos que fueron interrogados por los medios de comunicación (en concreto Libertad Digital), la furgoneta entró en Canillas a las 14:30 horas; luego la furgoneta estuvo una hora en paradero desconocido. Sánchez-Manzano reconoció en el juicio que se manipuló el acta y se registró la entrada de la furgoneta a una hora falsa. El jefe de los Tedax declaró en el juicio que no sabía la hora con exactitud, porque «estaba en la cafetería con los jefes de sección de la unidad», y «me llamaron en torno a las 15:00 horas», indicando el momento en el que tuvo conocimiento de la entrada de la furgoneta, señalando finalmente que «llegaría antes de las 15:00 horas». ¿Dónde estuvo la furgoneta? ¿Qué es lo que hicieron con ella?

La cuestión está en cómo una furgoneta que, según el jefe del Grupo Local de Policía Científica de Alcalá, Luis Martín Gómez, «no hay nada de sospechoso» provoca tanto revuelo en la cúpula policial. Según la versión oficial, basándose en el Informe Técnico Policial 57-IT-04 firmado por Pedro Luis Mélida el 24 de marzo, la furgoneta llegó a Canillas a las 15:30 horas. Según eso, la furgoneta tardó una hora y cuarto de la estación de Alcalá a Canillas, y eso es demasiado tiempo. Fue trasladada a un hangar de la Unidad Central de los Tedax para que la inspeccionasen los artificieros en sus dependencias. El 15 de marzo en un informe de los Tedax firmado por Sánchez-Manzano se dice textualmente: «Sobre las 14:30 horas del día 11 de marzo se inspeccionó en instalaciones de la Unidad Central de Desactivación de Explosivos y NBQ, la furgoneta de la marca Renault, modelo Kangoo». Sánchez-Manzano estaba con el Comisario General de Información, Jesús de la Morena, en la cafetería del Complejo de Canillas y entonces fue avisado de la llegada de la furgoneta en la que misteriosamente apareció una bolsa con detonadores.

Es interesante citar un pasaje del diálogo que tuvo Sánchez-Manzano con el diputado de CIU José María Guinart Solá en la Comisión de Investigación:

Guinart Solá: «¿Y el tiempo que tardaron desde que accedieron a la furgoneta hasta que se detectó y se encontró la bolsa serían minutos? Cuando usted llegó, al cabo de tres minutos, ya habían encontrado la bolsa con los detonadores. Fue entrar y se encontró en seguida, ¿verdad?». Sánchez-Manzano: «No sé cuántos minutos tardarían, pero lo que está claro es que cuando yo he visto la furgoneta estaba prácticamente vacía. No había nada. No había mucha dificultad en hacer una inspección ocular de manera preliminar inmediata y determinar qué objetos podría haber allí si no estaban escondidos o debajo del asiento, como en este caso que estaba debajo del asiento. Una vez que has mirado el exterior te pones a mirar otra cosa. Me imagino que es lo que harían, pero tampoco puedo asegurarle nada».

2.6. La furgoneta «vacía»

Cabe pensar que en el aparcamiento de Alcalá la furgoneta estaba vacía o casi vacía. Hasta siete miembros de la policía confesaron en el juicio que en la parte trasera de la furgoneta no había ningún objeto que llamase «la atención para que fundara sospecha», sino simplemente un chaleco reflectante; y, aunque también podría haber objetos pequeños como un bolígrafo, no había «ningún objeto, ningún impedimento que me impidiera entrar o desenvolverme con naturalidad en esa operación que realicé», aseguró el testigo. Pero no fue el único que vio la parte trasera de la furgoneta, pues hay una foto que muestra que al menos siete personas lo vieron, que lógicamente hubiesen visto las 61 evidencias y el resto de objetos si en realidad los mismos hubiesen estado allí. El Tribunal afirmó que «las más de 60 evidencias» son pequeños objetos insignificantes como «papeles, cartas, pequeños objetos como linternas, prendas menores, etc., que, desde luego, no contradicen siquiera la genérica y usual acepción que en el lenguaje ordinario significa que una furgoneta está vacía». Sin embargo, el Tribunal omite el folio 1.278 del tomo 6 del Sumario, en donde puede leerse lo siguiente en relación al contenido de la furgoneta: «Una caja protectora de carátula de radio de coche, de plástico, de color negro; una bolsa de plástico de color blanco con la inscripción “tableros sanz”, conteniendo: destornillador, alicates, alicate regulable, carraca, prolongador de la carraca, cuatro tornillos; una maza; una cadena; una bolsa de plástico de color azul “décimas” “tenth”, conteniendo seis chalecos reflectantes rojos marca Matt, seis chalecos reflectantes azules marca Matt, un chaleco reflectante de color rojo sin inscripciones, y un chaleco reflectante de color azul marca “Sport”; un paraguas de color negro; un listón de madera; un saco blanco “Kanase España”; una manta, por un lado imitación piel tigre y por el otro cuadros multicolores; otra manta de color marrón; una caja de cartón de color marrón conteniendo juego de llaves fijas con funda de plástico verde, una llave de tubo en “Y”, una llave fija normal, dos adaptadores para tornillos, un bote de spray de “cadena liquida”; y un bidón de aceite marca “ELE”». Pues parece que estos elementos sí contradicen «la genérica y usual acepción que en el lenguaje ordinario significa que una furgoneta está vacía».

Según los testigos oculares, en declaraciones al periodista del diario El Mundo Fernando Múgica, la zona de carga estaba vacía, había una cinta y una tarjeta de la Orquesta Mondragrón en el salpicadero, un chaleco reflectante debajo del asiento del copiloto y una casete sin inscripción y ningún resto de explosivo. El portero Luis Garrudo también inspeccionó por fuera la furgoneta y en la Comisión de Investigación afirmó que no vio «nada raro; había dentro un chaleco reflectante y creo que un gorro negro y no vi más». El Inspector Jefe del grupo de Policía Científica del Alcalá de Henares, Luis Martín Gómez, entró en la parte trasera de la furgoneta y si entró fue porque la perra no olió nada, y en la Comisión de Investigación afirmó: «No vi aparentemente nada que me llamara la atención en el vehículo; vi una zona de carga que estaba en principio vacía y no había absolutamente nada en el habitáculo del vehículo que me llamara la atención». Pero en Canillas desaparece la tarjeta y la cinta de la Orquesta Mondragón (seguramente lo harían desaparecer porque es poco serio o poco islamista), debajo del asiento del copiloto ya no está el chaleco reflectante sino bolsa de basura de color azul con siete detonadores y restos de explosivos, y la cinta sin inscripción es sustituida por otra con caracteres en árabe. La policía envió la furgoneta a Canillas porque así se lo ordenaron, no porque viesen nada sospechoso. El operario de la grúa preguntó si había peligro de trasladarla, a lo que los policías respondieron que si hubiese peligro no les habrían ordenado el traslado.

Sin que en el Sumario constasen fotografías ni vídeos de lo que había en la furgoneta, el Comisario General de la Policía Científica, Carlos Corrales, envió a las 22:51 horas un fax al juez Del Olmo informándole de las 61 evidencias halladas en la furgoneta. ¿Por qué se tardó tanto tiempo?

Y, lo que es más importante y fundamental para el caso: ¿Por qué dos perros no pudieron encontrar nada cuando la furgoneta estaba en la estación de Alcalá y sin embargo una vez que ésta se trasladó al complejo policial de Canillas se hallaron los restos de Goma-2 ECO?

2.7. La Goma-2 ECO estaba contaminada de metenamina

Para más inri, lo que se encontró (o se colocó como prueba falsa a posteriori) en la furgoneta no era Goma-2 ECO pura, porque había otro componente (metenamina, componente que se usa, entre otras cosas, para fabricar explosivos militares como el RDX y el C4 y que es inaccesible a los traficantes de las cuencas mineras), según el informe que hizo la Policía Científica el día 12 de marzo. Pero lo más chapucero del asunto es que se envió una muestra patrón de Goma-2 ECO que también estaba contaminada con metenamina, lo cual evidenciaba que tanto la muestra de la Renault Kangoo como la muestra patrón habían salido del mismo lugar (es decir, no salió de la Renault Kangoo que asombrosamente dejaron los «terroristas» en el aparcamiento de la estación de Alcalá). Este dato no se hizo público, e incomprensiblemente no fue comunicado por el jefe de los Tedax, Juan Jesús Sánchez-Manzano, al juez instructor del caso, Juan del Olmo, al cual se le hizo creer que la metenamina forma parte de la sustancia de la Goma-2 ECO (es decir, el explosivo aparecido o, mejor dicho, colocado en la Kangoo tenía los cinco componentes de la dinamita Goma-2 ECO más la metenamina). Así que durante más de un año el magistrado creía que lo hallado en la furgoneta de Alcalá era Goma-2 ECO pura porque le hicieron creer que la metenamina es un componente de la Goma-2 ECO. Así pues, el informe que le envió Sánchez-Manzano al juez Del Olmo indicaba que los explosivos de la Kangoo y de la mochila de Vallecas eran idénticos, y señaló que los dos análisis indicaban que los seis componentes eran de Goma 2-ECO, es decir, indicó que también había metenamina en la mochila de Vallecas al ser esta sustancia también constituyente de la Goma 2-ECO (pero la verdad es que ni en la susodicha mochila, ni en la Goma-2 ECO de las vías del AVE en Mocejón y de los escombros del piso de Leganés -si es que lo que estalló allí era Goma-2 ECO- estaban contaminados de metenamina, sino solamente la Goma-2 ECO de la Kangoo y la inoportuna muestra patrón).

La presencia de metenamina en la Goma-2 ECO de la Kangoo y en la muestra patrón, así como la semejanza entre el aspecto de sus gránulos de almidón, nos hace sospechar que ambas muestras estaba almacenadas en el mismo lugar antes de la masacre, o bien podría ser que proviniesen del mismo cartucho.

No fue hasta un año después cuando la Guardia Civil avisó al juez de la discrepancia de los análisis. ¿Por qué no se le informó antes al juez? ¿Por qué se le engañó? ¿Acaso fue un error de Sánchez-Manzano? En La explicación que Sánchez-Manzano le dio al juez Del Olmo el 20 de abril de 2005, el jefe de los Tedax dijo que se trataba de «un error de transcripción».

¿De dónde sacó Sánchez-Manzano con tanta rapidez la misma mañana del 11M la Goma-2 ECO para que sirviese de muestra patrón? Sánchez-Manzano afirmó ante el tribunal que la Goma-2 ECO era utilizaba habitualmente por los Tedax para realizar prácticas. Pero el inspector jefe provincial TEDAX de Madrid, José María Cáceres Vadillo, aseguró a su vez ante el Tribunal, dejando en evidencia a Sánchez-Manzano, que «no hemos realizado nunca prácticas con dinamita Goma-2 ECO».

2.8. La cinta coránica

En la furgoneta también se encontró una cinta en la que había grabadas recitaciones de versículos del Corán (junto a otras cintas de Plácido Domingo). Al parecer, la cinta fue grabada en Arabia Saudí y está interpretada por un cantante, y su contenido consiste en unos versos de iniciación al Corán, cosa impropia de islamistas fanáticos que se supone que deben ser expertos en la materia y ya están más que iniciados en el universo coránico porque son hombres íntegramente coranizados. La cinta fue traducida en la Comisaría General de Información por un traductor llamado Nedal Ziad; según éste, la cinta no tenía ningún contenido yihadista y era una cinta de lo más convencional que cualquiera podía adquirir en un mercadillo. Fuese lo que fuese, resultó que la cinta fue clave para convencer a buena parte de la opinión pública (al electorado volátil) de la autoría islamista de los atentados; pese a que la Policía no le dio mucha importante, pues cuando devolvieron la furgoneta a su dueño iba con cinta coránica incluida, en vez de guardarla como prueba. Es más, resulta que el dueño de la furgoneta se acercó al juzgado a depositar la cinta por si servía de prueba y sorprendentemente en el juzgado le dijeron que no hacía falta.

2.9. ADN y huellas dactilares

También se encontró ropa con ADN de personas supuestamente relacionadas con la masacre, pero sin embargo no se halló ni una sola huella dactilar. ¿Cómo tuvieron tanto cuidado los sospechosos de no dejar ni una sola huella dactilar (ni en el volante, ni en la puerta ni en la cinta) y sin embargo olvidar las prendas de ropas, la cinta coránica y, lo que es peor, los explosivos? Lo más probable es que el que condujo la furgoneta hacia la estación de Alcalá lo hizo llevando guantes. Pero en la bolsa de plástico de los explosivos sí se encontraron huellas, aunque las mismas eran tan fragmentarias que las identificaciones fueron muy dudosas. Agentes del FBI (que llegaron a España el 20 de marzo con el propósito de averiguar si había alguna relación del 11M con el 11S) las identificaron como una huella de un abogado norteamericano llamado Brandon Mayfield. Éste fue detenido por el FBI el 12 de mayo de 2004. Pero el 20 de mayo la policía española atribuyó la huella al argelino Daoud Ouhnane, el cual estaba en Corella (Navarra), y según testigos estaba allí desde octubre o noviembre de 2003. La policía en vez de ir a Corella a detenerlo difunde las fotos de Ouhnane el mismo 20 de mayo, con lo cual Ouhnane huye. Posiblemente las huellas ni fuesen de Mayfield ni menos aún de Ouhnane, pues según los científicos había un 99% de posibilidades de que se tratase de un individuo de raza blanca y no de un magrebí como Ouhnane.

2.10. Se rompió el protocolo

Desde que el presidente de la comunidad de la finca de la calle Infantado llamó a la Policía hasta que la furgoneta se trasladó a la comisaría de Canillas pasaron cuatro horas, cuando en ninguno de los casos debió de ser enviada allí, pues como afirmó en la Comisión de Investigación el Brigada Provincial de Policía Científica, Miguel Ángel Santano Soria, los protocolos establecen «que cuando se trata de terrorismo la competencia de toda la Policía Científica lo es de la Comisaría General de la Policía Científica». En consecuencia, la furgoneta debió de ser enviada a la Comisaría General de Información. Lo único que inducía a pensar que la furgoneta estaba relacionada con los atentados fue el testimonio del portero al ver a unos encapuchados a lado de la Kangoo, pero por mucho que se sospechase lo cierto es que los perros no olieron ni rastro de explosivo. Por lo tanto, el protocolo a seguir no era el de terrorismo sino el de robo, como explicó en la Comisión de Investigación Martín Gómez, que en ese lugar era el que tenía más competencia: «No veo por qué se tiene que hablar de detonadores o de explosivos. Es un vehículo que tenemos allí y en principio no hay nada sospechosos [en relación con los atentados]». Por eso Martín Gómez no se planteó trasladar la furgoneta a Canillas, pues -como declaró en el juicio oral- «en principio, lo que determinamos es que fuera trasladada a la Comisaría de Alcalá de Henares, esa era la primera idea que había con la furgoneta, que fuera trasladada allí para posteriormente efectuar una inspección ocular, tranquila y detalladamente». Por tanto se dieron órdenes de que la furgoneta se enviase a la Comisaría de Alcalá, pero el Instructor del Sumario, el inspector de la Brigada Provincial de Información, Ángel Álvarez, se enteró por mediación del Comisario de Alcalá, Eduardo Blanco, y desobedeciendo la orden ordena a su vez que la furgoneta se trasladase a la sede de la Jefatura Superior de Madrid, a «la Tacona», en Moratalaz, donde estaban el mismo Álvarez y Santano Soria. Desconocemos las causas de estas órdenes porque incomprensiblemente Álvarez no declaró como testigo ni en la Comisión de Investigación ni en el juicio oral. La decisión de Álvarez hizo que se armase un revuelo de comunicaciones telefónicas entre distintos mandos policiales para que se revocase dicha decisión y la furgoneta fuese trasladada al complejo policial de Canillas. Por tanto, la labor de Álvarez fue de «puenteo» entre la Comisaría de Alcalá y el complejo de Canillas. Eduardo Blanco afirmó en la Comisión de Investigación que «mis superiores decidieron que no fuera a Moratalaz, que fuera a Canillas, toda vez que en Canillas está la sede de la Comisaría General de la Policía Científica y la sede de los Tedax, por lo que es más fácil hacer la inspección allí». ¿Quiénes era los superiores de Blanco? Pues de menor a mayor: el Comisario Zonal; el inspector General de Servicios, el nº 2 de la Jefatura; y el Jefe Superior de la Policía de Madrid Miguel Ángel Fernández Rancaño. Pero Blanco añadiría en la Comisión que «la orden definitiva del traslado a la sede de la Comisaría General de la Policía Científica de Canillas la da el jefe de la Brigada Provincial de la Policía Científica de Madrid directamente». Blanco se refiere a Miguel Ángel Santano Soria. ¿Y quién le dio la orden a éste para que la furgoneta se desviase de Moratalaz a Canillas? Pues según él, como ha investigado López Brú, fue el Comisario de Madrid, Miguel Ángel Fernández Rancaño, aunque este último en la Comisión de Investigación afirmó que se enteró de la existencia de la furgoneta a las 16:00 horas (lo cual no parece muy plausible siendo un hombre tan bien informado).

2.11. La furgoneta sale a la luz pública

Con todo, hasta bien entrada la noche no se informó a la opinión pública del hallazgo de los restos de cartucho de Goma-2 ECO. Cuando el Ministro del Interior, Ángel Acebes, compareció en rueda de prensa a las 20:35 horas se refirió a la cinta coránica (que fue letal para el vuelco electoral), a los detonadores y a los focos de explosivos de los trenes afirmando que se trataba de dinamita, pero no dijo nada de la marca: Goma-2 ECO. No fue hasta las 1:09 horas ya del día 12 cuando la Cadena SER dio la noticia en primicia.

2.12. La taquillera testigo

A parte de Luis Garrudo, otro testigo fue la taquillera de la estación de Alcalá, que llegó incluso a intercambiar unas palabras con un sospechoso en la ventanilla (podría ser el mismo que intentó seguir el portero). El presunto terrorista tardó algún tiempo y hacía preguntas «de algo que lo mismo ya conocía… algo raro», aseguró la taquillera ante el Tribunal. Éste le pidió un billete primero para Coslada y después cambió de idea y pidió otro para Torrejón. Según la taquillera el sospechoso, al que no llegó a verle la cara, hablaba español con acento de español, «no habló con muchas palabras pero lo que habló era normal». La taquillera no recordaba si el sospechoso iba equipado con una bolsa o una mochila. El sospechoso iba con bastante ropa para ser un día que no hacía tanto frío. Su tez le pareció oscura o «tirando a oscura» y «no me pareció de aquí», sus rasgos más que árabes parecían sudamericanos, pero eso es un conjetura «porque no se le veía».

¿Por qué el terrorista no utilizó una de las tres máquinas expendedoras de billetes en vez de decantarse por ir a comprarlas personalmente a la taquilla corriendo un riesgo completamente innecesario? ¿O acaso no hubiese sido más prudente aún comprar un bono?

2.13. No daba tiempo a trasladar las bombas

Por otra parte, no es posible que las mochilas (trece según la versión oficial, doce en realidad) pudiesen ser transportadas por las tres personas que vio el portero en la estación de Alcalá porque el trayecto de ida y vuelta de la Kangoo a la estación es de siete minutos. Si carecían de tiempo, ¿por qué perdieron tiempo, como aseguró la taquillera?

Y esto es así como reconoce la propia Sentencia de la Audiencia Nacional: «El Tribunal sólo estima acreditado con la certeza requerida en el proceso penal que de la furgoneta bajan tres individuos [recordemos que el portero no los vio bajarse de la furgoneta, sino rondar sobre ella, que no es lo mismo] y que al menos uno de ellos se dirige a la estación de cercanías con una mochila o bolsa de deporte. Por lo tanto, el Tribunal no asume la tesis de que los artilugios explosivos y los terroristas se desplazaron con este vehículo y en un Skoda modelo Fabia para desde Alcalá de Henares colocar en distintos trenes las mortíferas cargas. Simplemente ese hecho no está acreditado con la extensión que lo plantean las acusaciones, lo que, desde luego, no impide llegar a conclusiones jurídicas iguales o muy similares a las que se llegaría de tener por probado tal hecho».

Por tanto, según esto y visto lo que hemos visto, la prueba de la Renault Kangoo no es propiamente hablando una prueba, era un señuelo para desviar la atención.

3. La mochila de Vallecas

3.1. La mochila no era una mochila sino una bolsa de viaje

Como hemos dicho, la versión oficial se basa en el hallazgo de la denominada «mochila de Vallecas» (también conocida como la «mochila número 13»). Pero en realidad no se trataba de una mochila, sino de una bolsa de viaje de color azul marino con asas de cuero marrón de 25 cm de ancho y 45 de largo. Dicha bolsa la encontraron un hombre (Policía Nacional nº 79.046) y una mujer (Policía Nacional nº 88.163) en la Comisaría de Puente de Vallecas mientras llevaban a cabo las labores de catalogación de los objetos de la estación de El Pozo, pero no se sabe a qué hora se encontró pues no hay consenso entre los testigos, pues unos dicen a la 1:30 horas, otros a la 1:45 horas, otros que a las 2:00 horas… Tampoco nadie sabe cómo llegó a la Comisaría Puente de Vallecas, y no apareció en los listados de objetos catalogados de la estación de El Pozo. «¿Cómo pudo esa bolsa -se pregunta López Brú- sortear los rigurosos controles de seguridad -registros, chequeos, rastreos caninos…- durante todo un día, y en los más diversos lugares, para aparecer como arte de birlibirloque en una comisaría de policía?».

3.2. Qué había en esa mochila o bolsa de viaje

Según la versión oficial, la bolsa de viaje o mochila apareció en la Comisaría Puente de Vallecas a las 2:00 horas del día 12, y alguien llamó a los Tedax para que se encargase de la bomba y la desactivase. La mochila contenía 10,22 kilos de dinamita Goma-2 ECO de la fábrica Explosivos Riotinto, hoy denominada Maxam (que, como sabemos, a diferencia de la encontrada en la Kangoo, no estaba contaminada de metenamina), unido a un detonador eléctrico marca Riodets, fabricado en Galdakano (Vizcaya), como los encontrados en la furgoneta Kangoo. También había un teléfono móvil Mitsubishi modelo Trium T-110 (sin ph final) que desencadenaría el explosivo a través de la alarma y 650 gramos de metralla, esto es, clavos, tuercas y tornillos para que la explosión hiciese más daño a las víctimas; aunque la autopsia de los cadáveres no diagnosticó que en dichos cuerpos hubiesen incrustados clavos, tuercas y tornillos, como señaló Carmen Baladía, la directora del Instituto Anatómico Forense: «De los 191 cuerpos solamente creo que se encontró un fragmento metálico que debía ser, lógicamente, de los trenes. Pero ni clavos, ni tuercas, ni tornillos. No había metralla entre nuestros 191 muertos». Tampoco se encontró metralla en los trenes, pues solamente se hallaron -21 meses después de la masacre- 48 clavos o trozos de clavos (además de ser de otro tipo al de la mochila de Vallecas), cifra ridícula para los cientos de clavos que hubiese habido al estallar 10 bombas con algo más de medio kilo de metralla en cada una.

Pese a todo, se supone (por analogía) que las bombas que estallaron en los trenes eran como la bomba de esta mochila o bolsa de viaje.

Las dos bombas que no llegaron a explotar que detonaron los Tedax la misma mañana del 11 de Marzo en los trenes tampoco contenían metralla. ¿Por qué razón iban a poner los terroristas metralla en tan sólo una bomba? Además, la metralla tiene sentido emplearla en espacios abiertos para provocar el mayor daño posible, pero carece de sentido emplearla en espacios cerrados como en los vagones de aquellos trenes. Por otra parte, algunas de las bombas que explotaron en los trenes estaban metidas dentro de las papeleras de los vagones, pero dentro de esas papeleras no cabe una bolsa de viaje de 25 cm de ancho y 45 de largo con 10 kilos de explosivos.

Es más, si las bombas que estallaron en los trenes eran como la de la mochila de Vallecas entonces deberían de tener unos 10 kilos de dinamita (supuestamente Goma-2 ECO). Los Tedax declararon a Del Olmo que las diez bombas que estallaron en los trenes tendrían entre 5 y 10 kilos de Goma-2 ECO, porque en las bombas detonadas en El Pozo y en Atocha tenían 5 kilos y la mochila de Vallecas 10 kilos. Pues bien, según un experto en desactivación de explosivos que realizó un análisis para la emisora de radio CityFM, resulta que el tamaño de los cráteres dejados por las bombas corroboraba que la cantidad de dinamita requerida para dejar unos cráteres de tal tamaño debía de oscilar entre uno y dos kilos, y si se trataba de algún explosivo militar con 500 u 800 gramos hubiese sido suficiente para realizar semejante destrozo. Luego la cantidad de explosivos que supusieron los Tedax basándose en la mochila de Vallecas superaba con creces a la que realmente explotó. (Según el interrogatorio de la Guardia Civil a los etarras de «la caravana de la muerte» detenida el 28 de febrero de 2004, las bombas que estos pretendían enterrar en las pistas de esquí de Baqueira-Beret eran de 3 kilos de explosivos cada una).

Si en las bombas que explotaron en los trenes había un teléfono móvil como en la mochila de Vallecas entonces debería de haber restos de esos teléfonos. Pero resulta que no se llevó a cabo ningún informe, al menos que saliese a la luz pública, de restos electrónicos en los focos de explosión.

3.3. Cómo apareció la mochila-bomba en la Comisaría Puente de Vallecas

Según la versión oficial, la mochila la descubrieron unos policías en la Comisaría Puente de Vallecas entre las 1:30 y 1:45 horas del día 12 después de abrir un bolsón grande donde se hallaban efectos de las víctimas de la Estación de El Pozo y entre las bolsas en una de ellas estaba la mochila de la bomba. El comisario jefe de la comisaría era Rodolfo Ruiz, el cual sería condenado en el año 2006 a cinco años de cárcel y ocho de inhabilitación por detener ilegalmente a dos miembros del Partido Popular por una inexistente agresión al ministro José Bono en una manifestación de víctimas del terrorismo, delito de coacción y falsificación de pruebas (el llamado «Caso Bono», del que finalmente Rodolfo Ruíz salió absuelto). Aunque, eso sí, después del 11M fue ascendido por el PSOE en cuanto llegó a la Moncloa a jefe de la Brigada Provincial de Información (luego, con mayor profundidad, analizaremos a los sujetos que se beneficiaron de los atentados).

Pues bien, veamos cómo apareció la dichosa mochila o bolsa de viaje («bolchila», la llaman algunos). A las 11:00 horas se decidió en una reunión, que tuvo lugar en el Ministerio de Agricultura, que todos los cadáveres y los objetos de las víctimas fuesen llevados al pabellón nº 6 de IFEMA, para que los cadáveres fuesen mejor identificados (aunque los efectos de la estación de Santa Eugenia no se trasladaron a IFEMA sino a la Comisaría Villa de Vallecas, pero no fueron objeto de los extraños viajes en los que se movieron los efectos de la estación de El Pozo y no apareció ninguna bomba). Dicha orden fue ratificada por el juez instructor del caso: Juan del Olmo.

A las 15:00 horas dos furgonetas Renault Combi fueron a la estación de El Pozo a recoger los efectos de las víctimas. En cada furgoneta iban dos comisarios policiales. A las 15:30 horas se trasladaron a la Comisaría de Villa de Vallecas por orden de la «superioridad». Desde aquí entre las 16:30 y las 17:00 horas las dos furgonetas partieron para IFEMA, donde llegaron en torno a las 17:30 horas. Allí el Comisario General de Policía Científica, Carlos Corrales, les señaló el lugar donde debían de dejar los efectos. Una vez dejados allí los efectos, una furgoneta volvería a la Comisaría de Villa de Vallecas y desde allí otra vez hacia la estación de El Pozo a eso de las 18:00 horas, pues al parecer no todos los efectos se cargaron de una vez a las 15:30 horas, según consta en la declaración del Policía Nacional nº 87.141 en el folio 18.088 del tomo 60 del Sumario: «tardarían como 20 minutos y regresaron a la Estación de El Pozo y de allí recogieron nuevamente bolsas con efectos y se dirigieron hacia el IFEMA cuando iban de camino recibieron la indicación que las volvieran a recoger y que las trasladasen a dependencia de Comisaría de Puente de Vallecas». Aunque según el folio 79.073 de tomo 201 de Sumario, Miguel Ángel Álvarez declaró que «todo lo recogido en la Estación se introduce en las 2 furgonetas. Que saldría de la estación sobre las 15.30 horas» hacia el IFEMA. El conductor de esta furgoneta, el Policía Nacional nº 87.141, sorprendentemente no fue al juicio a declarar como testigo. Una vez que cargaron los efectos que quedaban, los comisarios policiales se dirigieron de El Pozo hacia IFEMA, pero hete aquí que recibieron la contraorden de recuperar los efectos que depositaron anteriormente en IFEMA y junto a los de la segunda tanda llevarlos a la Comisaría Puente de Vallecas «por indicación de la Magistrada Juez de Guardia», como consta en el folio 18.088 del tomo 60 del Sumario. Resulta que en IFEMA no les dejaron cargar dichos efectos, y por tanto tuvieron que avisar a Rodolfo Ruiz que, como consta en el Sumario, «le dijo al encargado que tenía que retirar los efectos pero no le dio el consentimiento, con lo que tuvo que hacer gestiones con su Comisario para que les dieran permiso para retirar los efectos, con lo cual procedieron a cargar las furgonetas con las bolsas de efectos y las llevaron a la Comisaría de Puente de Vallecas llegando a dichas dependencias sobre las 21:30 o 21:45 horas» ¿Por qué este empeño de que los efectos terminasen en esta comisaría, la cual no correspondía a la zona de la estación de El Pozo? ¿Acaso los funcionarios de IFEMA no podía realizar el inventario de esos efectos en concreto? «¿Cómo puede entenderse -se pregunta López Brú- que vuelvan a Vallecas para hacer un inventario que terminará a altas horas de la noche, en vez de hacerlo in situ, para poner rápidamente los efectos a disposición de los equipos forenses para la identificación de las víctimas?». Y es sorprendente -como afirma López Brú- «las similitudes que presenta este caso con el de la Renault Kangoo. También aquí nos encontramos con un cúmulo de órdenes y contraórdenes, algo de lo más llamativo tratándose de un asunto tan menor».

Durante las tres horas que los efectos que en principio se trasladaron de la estación de El Pozo a IFEMA, estuvieron en el recinto ferial en un espacio acotado con cinta aislante y un cartel que indicaba que los efectos procedían de la estación de El Pozo, pero resulta que estos efectos no estuvieron custodiados por ningún policía de la comisaría de Puente de Vallecas. El escollo se salvó atribuyendo la cadena de custodia a la Unidad de Intervención Policial (UIP), «funcionarios policiales -dicta la Sentencia- determinados o fácilmente determinables», los que estaban al cargo del control de IFEMA, aunque según otros funcionarios policiales la UIP vigilaba el reciento ferial fuera del pabellón nº 6, pero dos policías de la Comisaría Puente de Vallecas declararon que estaban dentro. Incomprensiblemente ningún miembro de la UIP hizo declaración sumarial ni ninguno fue llamado a testificar en el juicio oral, ni tampoco en la Sentencia se mencionan los nombres de estos funcionarios, lo cual nos hace sospechar que no se custodiaron los efectos, aunque así lo creyese el juez Del Olmo y así lo afirmase en el Auto de Procesamiento, donde sostiene que sobre los «bolsones» que los policías «en todo momento los vieron cerrados (ninguno los refiere abiertos, rotos o desgarrados), que… se dejaron en el interior del Pabellón Nº 6 de IFEMA fueron recogidos en idénticas condiciones a las que tenían cuando se depositaron en ese recinto custodiado policialmente (no apreciando ninguna alteración, modificación o cambio». Como se pregunta López Brú, en el supuesto caso de que la UIP hubiese estado dentro del pabellón nº 6, ¿garantiza eso la custodia de los efectos durante cuatro horas? ¿Tienen validez los testimonios de los policías de Vallecas que estuvieron allí para corroborarlo? Y otra pregunta: ¿quién custodiaba los efectos de la estación de El Pozo que no fueron trasladados en el primer viaje y que permanecieron allí desde las 15:30 hasta las 18:00 horas?

El inspector jefe de la Comisaría Puente de Vallecas, Miguel Ángel Álvarez, subordinado de Rodolfo Ruiz, declaró en el juzgado nº 6 ante el juez Del Olmo algo que no declaró el 25 de octubre de 2004. Así consta en el Sumario: «Quiere señalar especialmente que recuerda una bolsa de deportes de estilo antiguo que no vio en la Comisaría de Distrito de Puente de Vallecas, mientras que estuvo el dicente, aunque quiera señalar que no estuvo hasta el final, pero que al salir en los medios de comunicación sí la vio reflejada como la que supuestamente portaba el artefacto explosivo desactivada en la Comisaría de Puente de Vallecas, que en ese momento quiere dar los detalles de la bolsa que vio en las Estación del Pozo que era unos 50 cm de longitud y unos 20 ó 30 de alto de color azul desteñido, con asa corta. Esas características las asocia porque le llamó la atención que en el momento en que la ve en el andén de la Estación de El Pozo cuando iba a ser introducida en un bolsón, coincidió que tuvieron que cambiar la bolsa porque ya no entraba en el bolsón por el tamaño y el peso, y porque apreció en ella un peso que no se correspondía con los objetos y efectos que estaba viendo en la labor que previamente se estaba realizando, de introducción de efectos en los bolsones de basura. Que el trabajador del Selur al intentar introducir la bolsa de deportes, al observar el peso excesivo de la misma decidió introducirla en un bolsón de basura vacío para no desgarrar o desprender». El relato no coincide en absoluto con lo que el Inspector Jefe TEDAX de Madrid, José María Cáceres Vadillo, dijo en el juicio (como veremos a continuación). Y es más, cuando el juez Del Olmo le enseñó la mochila Álvarez no la reconoció, porque la mochila original la tenía Sánchez-Manzano en la sede de los Tedax desde hacía algo más de dos años, por eso Del Olmo dijo que, claro, como la que él tenía no era la original, pues es normal que Álvarez no la reconociese. Álvarez fue el único testigo que vio la bolsa de viajes en la estación de El Pozo, pero sólo fue un testigo sumarial. Pero resulta que ni Rodolfo Ruiz ni Miguel Ángel Álvarez estaban en la Comisaría Puente de Vallecas cuando apareció la mochila-bomba, pues se retiraron a las 00:00 horas. En el juicio oral Ruiz dijo insistiendo: «Yo jamás… jamás vi la bomba… jamás… y sobre las dos de la madrugada, a mí me llaman a casa, para informarme de esa novedad… Entonces yo me vestí y me dirigí para allá, para el Parque Azorín… y yo estaba fuera del perímetro de seguridad. Jamás… Nunca vi la bomba». Sí estaba en la Comisaría Puente de Vallecas cuando apareció la bomba el nº 2 de la Jefatura Superior de Policía de Madrid, el Inspector Regional de Servicios, el brazo derecho de Miguel Ángel Fernández Rancaño, como lo confirma el mismo Rancaño en la Comisión de Investigación.

Hay que destacar que en el momento de retirar los efectos de la estación de El Pozo no se hizo un inventario de los mismos ni tampoco se contabilizaron los bolsones verdes de los empleados de Selur.

En octubre de 2007 Gómez Bermúdez, a la hora de dictar sentencia se sacó de la manga que la mochila de Vallecas estaba en el piso inferior del segundo vagón del tren de El Pozo. Hasta que el juez no dictó la sentencia, se tenía constancia de que el tren nº 21.435 de la estación de El Pozo explotaron dos bomba en los vagones 4 y 5, y que el policía municipal nº 7.801, Jacobo Barrero, halló una tercera bomba sin explotar en el piso inferior del vagón nº 3. Pero hete aquí que en la retahíla de «hechos probados» Gómez Bermúdez dice: «Otras cuatro bolsas o mochilas con explosivos fueron colocados en el tren 21.435» ¿Cuatro? ¿De dónde saca la cuarta bomba? Así lo cuenta: «Dos [de las cuatro bombas], puestas en el piso superior de los vagones 4 y 5 que explosionaron a las 7:38 horas en la estación de El Pozo. Las otras dos, dejada en los pisos inferiores de los vagones 2º y 3º, no llegaron a explosionar, siendo una neutralizada en la estación y la otra desactivada en el parque Azorín de Vallecas por los especialistas de explosiones de la Policía». Pero ni el Sumario, ni el Auto de Procesamiento del juez instructor Del Olmo y ni siquiera en las 721 páginas de la Sentencia no se dice nada al respecto, es decir, de que la mochila de Vallecas se encontró en el vagón nº 2 del piso inferior del tren de El Pozo. En cambio, Del Olmo recurre a un acto de fe sin pillarse los dedos: «El artefacto localizado en la Comisaría del Distrito de Puente de Vallecas, también provenía de este mismo tren [de la estación de El Pozo], y no es posible determinar en qué vagón fue colocado inicialmente» (cursivas mías). De modo que la mochila de Vallecas la saca Gómez Bermúdez del piso inferior del vagón nº 2 del tren de la estación de El Pozo por arte de birlibirloque o como si fuese él el que estaba allí para verla y poder determinar dónde estaba. Si Zorrilla dijo aquello de «A buen juez, mejor testigo», López Brú con mucha gracia y mucha razón dirá: «El mejor testigo, el juez».

3.4. Nadie vio la mochila-bomba en los trenes pero puede que sí en IFEMA

Pero como no nos consta que Gómez Bermúdez estuviese en el tren de la estación de El Pozo la mañana del 11 de marzo de 2004, veamos qué es lo que declaró en el juicio oral José María Cáceres Vadillo, el Jefe TEDAX de Madrid, que sí nos consta que estuvo: «Se revisaron todos los trenes. De cabeza a cola y de cola a cabeza. ¡Y dos veces! Porque quería que miraran bien y se revisara todo». Tampoco hubo ningún testigo que viese el supuesto trayecto de la mochila entre la estación de El Pozo y la Comisaría Puente de Vallecas. El juez Del Olmo trató de demostrar indirectamente que la mochila procedía de la estación, afirmando que hubo una cadena de custodia que impidió que nadie introdujese esa mochila con la bomba con posterioridad a la salida de los bultos de la estación. Pero en IFEMA, como hemos visto, nadie custodió dichos bultos. Mientras los bultos de los demás trenes fueron trasladados a IFEMA, los de la estación de El Pozo se trasladaron por ocho policías a la Comisaría Puente de Vallecas. Pero el juez Del Olmo no hizo nada durante la instrucción del caso para que se indagase semejante irregularidad. Es más, al juez se le envió una mochila falsa que se hizo pasar por la auténtica. Sánchez-Manzano se excusó diciendo que se había equivocado, y le mandó otra mochila que tampoco era la auténtica. La mochila auténtica la tenían los Tedax a buen recaudo.

Visto esto cabe hacerse la siguiente pregunta: ¿acaso la mochila de Vallecas se trataba de un recipiente, una bolsa de viaje, que estaba en IFEMA junto al resto de efectos de las víctimas y luego se «aliñó» con la Goma-2 ECO de Canillas? Porque, posiblemente, la mochila no apareció por primera vez en la Comisaría Puente de Vallecas sino, según un informe de la UCIE del 29 de marzo, cuando aún no se había consolidado la versión oficial, y que fue incorporado al Sumario, «Entre los efectos recuperados de la Estación del Pozo y trasladados seguidamente al Pabellón 6 de IFEMA, fue localizada una bolsa de deportes de loneta, en cuyo interior se hallaba: un detonador eléctrico del número 5… La bolsa fue posteriormente remitida a una comisaría de Policía y el artefacto, que estaba programado para explosionar a las 07:40 horas del día once de marzo, fue neutralizado por los artificieros del Tedax». No cabe la más mínima duda de que el informe se refiere a la mochila de Vallecas. Y, según Luis de Pino, hay testimonios policiales que estaban al tanto a las 21:00 horas (unas cinco horas antes de lo que dice la versión oficial) que una mochila-bomba viajaba de IFEMA a la Comisaría Puente de Vallecas. Es decir, una vez que detectaron la bomba en IFEMA decidieron trasladarla a Vallecas. De hecho en IFEMA se produjo una alarma de bomba entre las 19:30 y 21:00 horas, lo cual hizo que se trasladase hasta allí un equipo de desactivación de explosivos con perros que, al parecer, como ya ocurrió con la Renault Kangoo, no encontraron nada (o eso dicen). Aunque esto tampoco lo recogió el Sumario.

Todas estas cosas tan extrañas hace que sean pertinentes las siguientes preguntas que se hace Luis del Pino en Las mentiras del 11M: «¿Por qué se ocultó que la mochila había aparecido en IFEMA? ¿Por qué se dio como hora oficial de aparición la una o las dos de la madrugada, cuando en realidad ya se sabía de la existencia de la mochila desde las 9 de la noche? ¿Quién fabricó en realidad la mochila? ¿Se depositó la mochila en IFEMA entre los bultos de la estación de El Pozo? ¿Y por qué se llevó a la comisaría de Puente de Vallecas, precisamente?».

Quizá por ello Juan Baño, desde los micrófonos de la Cadena COPE, pudo hablar de la mochila de Vallecas (entonces sería la mochila de IFEMA) a las 21:10 horas. ¿Se comunicó Juan Baño con alguien que estaba en IFEMA y que estaba al tanto de la existencia de la mochila-bomba? Luego veremos con detenimiento cómo comentó Juan Baño esta noticia.

Sin embargo, la principal autoridad policial de Madrid, Miguel Ángel Fernández Rancaño, afirmó en la Comisión de Investigación que la mochila-bomba «es de las mochilas que no llegaron al IFEMA. Se trasladó directamente desde el entorno de la explosión a la comisaría del distrito». Por razones que no sabemos (o quizá sí) Rancaño no fue llamado a declarar en el juicio oral. Sí lo hizo el Tedax Pedro, que confirmó lo declarado por Rancaño: «Por lo que los compañeros de comisaría me manifestaron me dijeron taxativamente que venía del Pozo, además lo recuerdo porque me dijeron que había venido de cualquier manera metida en un maletero porque claro se sorprendieron cuando les dije que era una bomba, ¿no? Lógicamente pues hubo un poco de tensión y me hicieron esa afirmación: “pues la hemos metido de cualquier manera en el maletero”, pensando que era un bolso convencional pero en realidad era la bomba, y me dijeron que venía de la estación del Pozo».

Así pues, a las 21:45 horas se trasladaron de IFEMA a la comisaría de Puente de Vallecas los restos de la estación de El Pozo. ¿Por qué motivo se trasladaron dichos restos de IFEMA a la comisaría de Vallecas? ¿Por qué motivo se quiso catalogar los objetos en tal comisaría? Y, como se pregunta Luis del Pino, «¿Quién estuvo a cargo de la custodia de esa bolsa entre su hora de aparición “real” y la hora de su aparición “oficial”? ¿Tuvo alguna oportunidad de manipular su contenido? ¿Tuvo alguien oportunidad de manipular su contenido? Pero, sobre todo, la pregunta fundamental es: ¿quién depositó la bomba en IFEMA?».

3.5. La bomba nunca pudo explotar

La bomba de la mochila estaba preparada para no explotar, pues tenía dos cables sueltos y no se encontró cinta aislante ni soldadora alguna para unir los cables, y además el teléfono no daba la corriente suficiente para garantizar la explosión del detonador utilizado, pues el detonador que llevaba la bomba necesitaba al menos 1.200 miliamperios para que efectuase la detonación, y el Trium T-110 no superaba los 550 miliamperios. Luego la bomba no podía estallar de ninguna de las maneras. Este dato fundamental no le fue revelado al juez Del Olmo hasta cuatro meses después, el cual hasta ese tiempo no dispuso de la radiografía de la prueba que efectuó las detenciones. Pese a todo, se simuló todo lo posible para que no se destruyese, y así el Comisario General de Seguridad Ciudadana, Santiago Cuadro Jaén, por orden del Director General de la Policía, Agustín Díaz de Mera, procuró que bajo ningún concepto la bolsa se destruyese como ocurrió con las bombas señuelos que los Tedax hicieron explotar en El Pozo y en Atocha. Así lo afirmó Díaz de Mera en la Comisión de Investigación: «Yo, que fui el que recibió la información directa del Comisario de Seguridad Ciudadana, le dije que hiciésemos todo lo posible para preservar esa bolsa». Cuadro Jaén discutió con los Tedax y les dijo que «por mis cojones no se explota». ¿Por qué puso tanto empeño Cuadro Jaén y no lo puso en las bombas que explotaron bajo el control de los Tedax en El Pozo y en Atocha? ¿Y para qué quería recuperar intacto el artefacto «con todos sus componentes»? ¿Por qué ese interés en los componentes de la bomba? ¿Acaso sabía, o se imaginaba, que dentro del teléfono había una tarjeta que podría dar la pista de los terroristas? Pues lo cierto es que sin esa tarjeta Jamal Zougham no hubiese sido detenido y nos hubiésemos quedado sin la versión oficial que nos han contado (lo mismo sin esa tarjeta nos hubiesen contado otra igual de mitológica y tenebrosa).

La mochila no estaba preparada para explotar porque para lo que estaba realmente preparada era para encontrar las «pistas» que efectuarían las detenciones dos días después de los atentados, es decir, un día antes de las elecciones. ¡Ese y no otro era el objetivo de la mochila de Vallecas! De ahí la preocupación y el interés por preservar la bomba de Cuadro Jaén.

Los Tedax la llevaron a un parque cercano a la comisaría, el Parque de Azorín, para «desactivarla», cosa que hicieron a las 5:12 horas. El especialista en explosivos encargado de desactivarla (el Tedax Pedro, de la brigada de Madrid, cuyo jefe era Cáceres Vadillo) afirmó ante el Tribunal que aquella «chapuza» no se correspondía con la complejidad del resto del dispositivo, y afirmó que era una bomba diferente y ni él ni sus compañeros habían visto nada similar, «era una bomba muy curiosa, era sencilla en su concepción pero muy ingeniosa… y desde luego no se corresponde con las que utilizaban otros grupos terroristas de carácter autóctono como por ejemplo aquí en España. Sí que es verdad que ya tenemos información del exterior que nos llegan casos bastantes similares sobre todo de países de Oriente Medio. Pero la configuración de este artefacto en ese momento era absolutamente diferente a la que nosotros conocemos. De hecho, pues, me sorprendió mucho lo del teléfono apagado, me sorprendió mucho lo de los cables que no estaban cintados, y lo que pensé en todo momento fue que estaba trampeada la bomba y en fin, pues, todo el proceso evolutivo que hizo al respecto. Pero sí, me llamó la atención cómo era la bomba, absolutamente diferente a las que conocíamos». Dicho de otro modo: según el Tedax Pedro, la bomba estaba «trampeada», es decir, era un engaño, un señuelo preparado para no explotar (y por «cojones» no iba a explotar de ninguna de las maneras) y para desviar la investigación hacia el exterior de los trenes (que en el fondo es de lo que se trataba de conseguir con la mochila de Vallecas).

3.6. No se hicieron fotografías de la bomba

El miembro de la Policía Científica responsable de fotografiar la mochila (Policía Nacional nº 17.054, llamado Juan Luis) durante la desactivación confesó en el juicio que no le dejaron hacer las fotos tal y como indica el protocolo de actuación de la Policía Científica, y además el Comisario de Seguridad Ciudadana, Santiago Cuadro Jaén, le dijo «deme usted el carrete de la cámara de fotos, entréguesela usted a los artificieros, y el carrete desaparece. Es más, no tengo conocimiento del destino del carrete y por las pregunta que he hecho nunca se han hecho esas fotos». Las fotografías no han sido adjuntadas al Sumario y no se recogió en ningún documento oficial sino que simplemente se sabe por la declaración de este agente. Así pues, oficialmente no consta que se realizasen dichas fotografías (tampoco se hizo un reportaje fotográfico de las 61 evidencias de la Renault Kangoo). En el juicio oral Juan Luis dijo que tras la desactivación no vio «ningún tipo de bolsa de deportes, en ningún momento hay bolsa de deportes».

El único medio de comunicación que tomó imágenes de la mochila de Vallecas fue la televisión estadounidense ABC, respecto a la cual el Gobierno (nos referimos al Gobierno de Aznar) ordenó que se diese un trato especial a los periodistas estadounidenses.

El teléfono lo liberó el policía Maussili Kalaji, de nacionalidad siria, ex terrorista de Al Fatah que pasó a ser escolta del ex juez Baltasar Garzón. Después diremos algo más sobre este sujeto.

3.7. La tarjeta que condujo a Zougham y con la que se construyó el mito tenebroso del 11M

Como hemos dicho, la bomba contenía un teléfono móvil, el cual contenía una tarjeta SIM de la empresa Amena con el número 652282963. La tarjeta, al ser rastreada a través de la red de venta, permitió conducir con extraordinaria rapidez a uno de los supuestos autores materiales de la masacre (que además por ello mismo es el único condenado). Se trata de Jamal Zougham, un marroquí que tenía una tienda de artículos telefónicos ubicada en la calle Tribulete del barrio de Lavapiés(en el centro de Madrid). El encargado de investigar en la mañana y la tarde del día 12 dicha tarjeta telefónica que condujo a Zougham fue Enrique García Castaño, comisario jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) de la Comisaría General de Información.

La Policía interrogó a las empresas comercializadoras y descubrió que el teléfono fue vendido por una empresa llamada Telefonía San Diego, a un comercio llamado Bazar Top. A mediodía del 13 de marzo la policía ya sabía quién había vendido el teléfono y a quién habían vendido la tarjeta, pero lo cierto es que no se constató una factura que confirmase que dicha tarjeta se le vendiese a Zougham. Además, Zougham tuvo que saber que la policía encontró una tarjeta SIM que debería conducirle hacia él, pero ni huyó ni se escondió. En caso de que fuese culpable, ¿por qué no huyó ni se escondió si sabía que dicha tarjeta terminaría delatándolo más pronto que tarde?

A parte de Zougham, el sábado, en plena jornada de reflexión, se detuvieron a otros cuatro sospechosos: Mohamed Bakkau, Mohamed Chaoui (hermanastro de Zougham), Suresh Kumar y Vinay Kohu, publicándose en los medios de comunicación fotos de los sospechosos, de ahí que a los pocos días Zogham fuese reconocido por varios pasajeros. Salvo Zougham, los demás fueron puestos en libertad a las pocas semanas. Dos de ellos eran indios de religión hindú, cosa que está a mil leguas del islamismo. Lo único que hicieron éstos fue vender un teléfono móvil. Pero es que resulta que ni siquiera fueron ellos los que personalmente vendieron los móviles, ellos simplemente eran los dueños de la tienda. Pero es que encima el dependiente de la tienda, que también era hindú, no le vendió a ningún islamista esos teléfonos, y ni los dueños ni el dependiente reconocieron en las fotos que les mostraron a los presuntos implicados en la masacre. El dependiente declaró ante la policía y ante el juez que él vendió los teléfonos a dos individuos que hablaban entre sí un idioma que no pudo reconocer (por tanto, no era árabe, un idioma que el dependiente al menos sí podía reconocer). El dependiente les preguntó en qué idioma hablaban y ellos contestaron que hablaban búlgaro. Según la versión oficial, los terroristas colocaron trece teléfonos en las trece bombas (las diez que explotaron, las dos que detonaron los Tedax en las estaciones y la mochila de Vallecas), pero resulta que el dependiente hindú le vendió a los búlgaros siete teléfonos liberados y tres sin liberar.

En la jornada de reflexión no se detuvo a los «búlgaros» que supuestamente compraron el teléfono de la mochila de Vallecas (los cuales no tenemos ni la más mínima noticia de quiénes son). En cambio, sí se detuvo a los dependientes que los vendieron. Como se pregunta Luis del Pino, «Si los “búlgaros” hubieran comprado los teléfonos en El Corte Inglés, ¿tendría lógica que hubieran detenido a Isidoro Álvarez?». En abril de 2004 estos indios fueron puestos en libertad, una vez que sus nombres y su detención fueron útiles para la versión oficial.

La tarjeta SIM no era necesaria para que se activase la alarma que a su vez activaría la bomba. Entonces, ¿para qué iba a dejar la tarjeta ahí? ¿Tan tonto iba a ser Zougham, el cual por si fuera poco era un experto en telefonía móvil? Además, es absurdo que Zougham, teniendo una tienda de teléfonos, utilice unos teléfonos móviles de otra tienda que además son liberados en otra tienda (de la propiedad del policía Maussili Kalaji). Es decir, Zougham disponía en su locutorio de todo lo necesario (tarjetas, teléfonos, libera teléfonos). Si Zougham está implicado en los atentados lo más lógico es que hubiese cogido todos los utensilios telefónicos de su propia tienda, y en ese caso ni los indios ni Kalaji hubiesen tenido un papel en la trama, pues el pack completo lo hubiese aportado el propio Zougham de su locutorio (o, mejor aún, para no levantar ningún tipo de sospecha, hubiese utilizado todo el material telefónico de otras tiendas y no de la suya).

3.8. Los que fabricaron la bomba no sabían cómo eran las bombas que explotaron en los trenes

Visto esto, lo que cabe pensar es que los que realizaron la matanza no fueron los mismos que construyeron la bomba de la mochila de Vallecas, porque esa bomba era diferente a la que estallaron en los trenes, pues contenía metralla y la autopsia que se hicieron a los cadáveres no contenía tornillos ni tuercas (tampoco los heridos). Es decir, los que llevaron esa mochila a la Comisaría Puente de Vallecas no sabían cómo eran las bombas que explotaron en los trenes aproximadamente unas 18 horas antes (todavía no se habían hecho las autopsias, luego ignorando esto decidieron meter metralla).

Si las dos bombas que estallaron en la estación de El Pozo lo hicieron a las 7:38 horas, el teléfono de la bolsa de Vallecas estaba programado para que estallase a las 7:40 horas. A lo largo de la jornada no se sabía el dato exacto de la hora y el minuto de la explosión de la estación de El Pozo, pero como se decía que las bombas explotaron en torno a las 7:40 horas entonces el que construyó la bomba de la mochila de Vallecas puso el despertador a las 7:40 horas. Pero es que además, como demostró Casimiro García-Abadillo, en ese modelo de teléfono era imposible extraer la tarjeta sin sacar primero la batería, y sin la batería el teléfono perdía la fecha y la hora de la alarma.

Lo más probable es que el objetivo de la mochila de Vallecas consistiese en señalar lo antes posible, antes de que se llevasen a cabo las elecciones, a unos supuestos culpables y, como ya hemos dicho, desviar la atención fuera de los trenes.

4. El coche Skoda Fabia

4.1. El reto de Pedro J

El coche Skoda Fabia es la tercera «pista» del caso. Hasta que no apareció el Skoda Fabia nadie supo explicar cómo trece terroristas con trece bombas se desplazaron a la estación de Alcalá en una Kangoo. Así pues, según la tesis oficial, los terroristas se desplazaron a la estación de Alcalá en la Renault Kangoo y en un Skoda Fabia. Pero si la furgoneta Kangoo fue hallada la mañana misma del 11M, el Skoda apareció 3 meses después, el 13 de junio (aunque hasta que no lo reveló El Mundo algo más de un mes después, el 29 de julio, la opinión pública no supo de su existencia). A pesar de estar a sólo 20 metros de la furgoneta, sorprendentemente el coche no lo encontró la Policía la mañana de los atentados pese a peinar la zona y pese a que se hizo un recuento entre el día 11 y 12 de más de 400 matrículas, entre ellas la de la Kangoo.

El por entonces director del diario El Mundo, Pedro J. Ramírez, retó públicamente a los apologetas de la versión oficial que mostrasen una foto o una imagen del Skoda Fabia en el aparcamiento de la estación de Alcalá la mañana del 11 de marzo. En caso de que se le mostrasen, dijo, El Mundo abandonaría las investigaciones de los agujeros negros del 11M. Pero nadie aceptó el reto por la sencilla razón de que no había imágenes al respecto.

4.2. La prueba se demostró como falsa, pero…

De todos modos el Tribunal no ha podido demostrar que ese Skoda estuviese en la estación de Alcalá la mañana del 11M, y el juez Del Olmo lo desestimó como prueba no aceptando que los terroristas lo utilizaran para acercarse a la estación. Por tanto, la prueba era tan falsa que al final el juez Del Olmo no tuvo más remedio que dejarla caer de su Auto de Procesamiento. ¡Aunque incomprensiblemente sí dio como validas las pruebas que se hallaron en el interior del coche! ¿Por qué no se anularon dichas pruebas si el coche no estuvo aquella mañana en las inmediaciones de la estación?

4.3. Un coche robado y delictivo

Para colmo la Policía tenía localizado el Skoda porque fue robado en Benidorm seis meses antes de los atentados, el 7 de septiembre de 2003. El coche era un vehículo de alquiler de la compañía Hertz que fue robando cuando lo alquilaba un francés (la Policía se lo devolvió a la compañía el mismo 13 de junio).

Para más inri el coche estaba implicado en varios casos delictivos, que constaban en las bases de datos policiales, las cuales indicaban que el Skoda había permanecido durante un mes una zona de carga y descarga en la Avenida Bruselas, y por eso fue multado varias veces, desapareciendo en diciembre de 2003, a tres meses de los atentados.

El 11 de septiembre de 2003, una tal Ana María C. A. denunció en la comisaría de Alcorcón que un par de sujetos le arrebataron el bolso de un tirón y se dieron a la fuga en un Skoda Fabia con matrícula 3093-CKF. Uno de los sujetos tenía pinta de sudamericano y podía tener unos 28 años y el otro llevaba gafas de sol y aparentaba unos 35 años. El 22 de octubre un tal Carlos S. D., encargado de una gasolinera, denunció en la misma comisaría de Alcorcón que un Skoda Fabia con matrícula 3093-CKF se marchó sin pagar tras repostar gasolina, aunque no pudo aportar datos de los individuos que iban en el vehículo.

Por si fuera poco las matrículas ni siquiera estaban dobladas. ¿Cómo unos islamistas, o cualquier banda de terroristas, corren el riesgo de ir con un vehículo robado sin doblar las matrículas para cometer un atentado? No olvidemos que también la Renault Kangoo fue robada. Como le comentó un veterano policía a Fernando Múgica, «No sería la primera vez que un equipo subterráneo [se refiere equipos que funcionan en las denominadas cloacas del Estado] de las Fuerzas de Seguridad se quedara con un vehículo robado para utilizarlo más tarde en operaciones encubiertas».

El Skoda contenía pistas que apuntaban a la tesis islámica, pues se halló una funda de pistola, otra cinta coránica, restos de nitroglical y nitrato armónico, restos de ADN del argelino Allekema Lamari y huellas dactilares de Mohamed Afalah.

4.4. El chileno

La «prueba» del Skoda Fabia estuvo suspendida hasta junio de 2005, cuando la Policía entregó al juez Del Olmo un testimonio de un preso chileno (que hasta entonces se lo habían ocultado), que aseguró haber robado el vehículo y haberlo vendido posteriormente a uno de los «suicidas» de Leganés en octubre de 2003. Pero la prueba se ve desacreditada una vez más en marzo de 2006, cuando el periodista del diario El Mundo Fernando Múgica publica el testimonio de un vigilante de un barrio de Madrid donde el Skoda Fabia había sido abandonado en noviembre de 2003, pues resulta que el Skoda era un vehículo de alquiler que se le robó a un francés en Benidorm el 7 de septiembre de 2003. Las multas que hemos señalado arriba se realizaron entre los meses de septiembre y octubre del 2003, tiempo en que se suponía que el coche estaba en posesión del mencionado chileno. Cuando fue interrogado otra vez por el juez Del Olmo, el juez se enteró de que el chileno había sido extraditado a Chile sin que nadie le informara.

4.5. Para qué se inventó la prueba del Skoda Fabia

Tampoco se le ocurrió al juez Del Olmo investigar quién aparcó el coche en Alcalá después de los atentados y con qué intenciones. ¿Consistían esas intenciones en introducir en la trama al verdadero islamista (aunque posiblemente fuese confidente de CNI) Allekema Lamari? Lamari no estaba relacionado con ninguno de los imputados por el 11M, y sólo pudo ser relacionado con la trama a través del ADN que apareció en las prendas de ropa que había en el Skoda (y porque restos de su cadáver aparecieron en el piso de Leganés). ¿Para qué iba a estar relacionado un auténtico islamista (o quién sabe si un agente de servicios secretos) como Allekema Lamari con una banda de camellos de poca monta como la del Chino? Según la conspiranoica versión oficial, para llevar a cabo los atentados del 11M. Y nosotros decimos que eso es absurdo.

5. La destrucción de los trenes

5.1. No se cumplió el protocolo

Otro caso oscuro es el de la destrucción del escenario del crimen. Si no hay nada que ocultar, entonces por qué destruyeron las pruebas. Es de notar que todos aquellos que niegan la denominada «teoría de la conspiración» (me refiero a los verdaderos conspiranoicos que creen a pies juntillas en la versión oficial) no responden a esta pregunta de modo satisfactorio y suelen dar largas al asunto. Pero la cuestión es que unas noventa toneladas de vagones fueron desguazados y achatarrados 72 horas después del atentado, en un tiempo récord. Y la Ley de Enjuiciamiento Criminal obliga a conservar los restos tras un atentado terrorista, así lo afirma en el artículo 338: «Sin perjuicio de lo establecido en el capítulo II bis del presente título, los instrumentos, armas y efectos a que se refiere el artículo 334 se recogerán de tal forma que se garantice su integridad y se acordará su retención, conservación o envío al organismo adecuado para su depósito». Los restos del convoy del metro de Valencia accidentado en julio de 2006 se conservaron durante dos años para facilitar una nueva solicitud de diligencias de pruebas; una vez que el caso fue sobreseído se autorizó la destrucción de los restos del convoy. Lo mismo pasó con el tren accidentado el 24 de junio de 2013 en las cercanías de Santiago de Compostela.

La obligación de los Tedax estaba en enviar las muestras del atentado a la sede de la Brigada Provincial de Desactivación de Explosivos y así los análisis químicos de las susodichas se dejaran en manos del Servicio Central de la Policía Científica. Pero en la misma mañana del 11 de marzo dicho protocolo no se cumplió y se enviaron las muestras a la sede de la Unidad Central de Desactivación de Explosivos de los Tedax de Sánchez-Manzano, cuyo informe no fue enviado ni a la Policía Científica ni al juez Del Olmo, el cual consintió la destrucción de los trenes dos días después de la masacre.

Lo que recibió la Policía Científica fueron las muestras halladas allende los trenes: los explosivos de Goma-2 Eco de la furgoneta Kangoo, los de la mochila de Vallecas y los del piso de Leganés (aunque estos son dudosos). Así pues, los Tedax no enviaron las pruebas del crimen para que la Policía Científica las analizase y en consecuencia elaborase un informe, pese a que la tecnología que disponía ésta era mucho más avanza de la que disponían los Tedax. Por esa vía se ocultó el verdadero explosivo que estalló en los trenes y se impusieron, ad hoc, las muestras que no estaban en los trenes. Es decir, la Policía Científica sólo pudo analizar los explosivos hallados allende los trenes (los de la furgoneta Kangoo y la mochila de Vallecas).

5.2. Las excusas de Sánchez-Manzano

El tribunal reconoce en la Sentencia que muchas dudas se hubiesen resuelto si los vagones se hubiesen conservado por más tiempo y no hubiesen sido inmediatamente destruidos. Aquí la pregunta que cabe hacerse es la siguiente: ¿quién ordenó a Sánchez-Manzano que incumpliese el protocolo? En el juicio, Sánchez-Manzano rechazó precisar quién tomó dicha orden y dijo que no recordaba si le pidió los restos el comisario general de la Policía Científica. Además declaró que «no se planteó cambiar los protocolos» porque, al parecer, «nunca se había hecho». También afirmó que «donde no hay sustancia explosiva pesable», esto es, «explosivos sin explosionar», son los Tedax los que analizan esas bombas. Si hay sustancia pesable entonces se encarga de ello la Policía Científica. Las bombas de la matanza eran sustancias «no pesables» o «impregnaciones» (esto es, muestras recogidas en los focos de explosión con restos de sustancias explosivas) y las analizó el laboratorio de los Tedax como, según Sánchez-Manzano, era «habitual», pues «lo establecen las normas».

En vez de llevarse a cabo la investigación con el escenario del crimen, esto es, con los vagones, la susodicha se basó en la mochila de Vallecas que, por torpeza incompresible de los «terroristas», se llegó a los «culpables» por hallarse en ella un teléfono móvil con una tarjeta que no servía para nada a no ser que fuese para delatarlos. Y sin embargo se destruyeron los vagones cuando estos darían más y mejor información, al menos del arma del crimen. Pero los vagones se destruyeron y sólo quedó la mochila de Vallecas y lo que se encontraron horas antes en la furgoneta Kangoo; «pruebas» con las cuales se reconstruyó la «verdad» oficial de los hechos. Luego -por reducción al absurdo- si la mochila de Vallecas es un invento entonces el Sumario de 721 páginas de la versión oficial cae por su propio peso.

5.3. Quién dio la orden

Quien dio la orden para que se destruyesen los trenes no dejó ningún rastro que lo identificase. Los Tedax de la Unidad Central de Sánchez-Manzano dependían de la Comisaría General de la Seguridad Ciudadana dirigida por Santiago Cuadro Jaén. ¿Acaso dio la orden Cuadro Jaén? El superior de Cuadro Jaén es el Subdirector General Operativo, Pedro Díaz-Pintado. ¿Acaso dio la orden Díaz-Pintado? El superior de Díaz-Pintado es el Director General de la Policía, Agustín Díaz de Mera. ¿Acaso dio la orden Díaz de Mera? Y el superior de Díaz de Mera es el Ministro del Interior, Ángel Acebes. ¿Daría la orden Acebes? Suena improbable, pero más improbable sería que lo hubiese ordenado el superior de Acebes, es decir, el Presidente del Gobierno, José María Aznar. Porque no hay que olvidar que toda la trama del encubrimiento se hizo mientras todavía gobernaba el Gobierno del PP. Aunque sí es cierto que el PSOE cuando llegó al poder hizo todo lo que estuviese en sus manos para seguir con el encubrimiento. Como dice Fernando Múgica, la trama del encubrimiento, lo que nosotros llamamos mito tenebroso del 11M, la fabricaron tanto el Gobierno de Aznar como el Gobierno de Zapatero (y el de Rajoy, por supuesto, la mantiene y sostiene, sí bien es verdad que con el silencio y mirando hacia otro lado). Pero, ¿qué ganaba el Gobierno de Aznar con este mito?

5.4. El vagón que encontró Libertad Digital

90 toneladas de los trenes fueron achatarradas y desguazadas a las 72 horas de la masacre, y por culpa de tal destrozo se organizó una polémica monumental en torno a la marca de los explosivos que estalló en los trenes. Como hemos dicho, tal y como reconoció el Tribunal, si los focos de explosión de los trenes se hubiesen conservado la polémica se hubiese evitado (ahora bien, la versión oficial no hubiese sido la misma, y por eso achatarraron y desguazaron).

Sin embargo, no todo fue achatarrado y desguazado, pues el 27 de febrero de 2012 el medio de comunicación Libertad Digital descubrió un vagón en el cobertizo de Santa Eugenia de Villaverde (Madrid), cobertizo de una empresa subcontratista de RENFE. En un principio, el por entonces Fiscal General del Estado, Eduardo Torres-Dulce, ordenó que se investigase, pero encargó la investigación al Fiscal Jefe de Madrid, Eduardo Esteban, el que fuera brazo derecho del anterior Fiscal General del Estado, Cándido Conde-Pumpido, que se dedicó a archivar el caso con el visto bueno de Torres-Dulce (y por supuesto de Alberto Ruíz-Gallardon y Mariano Rajoy). Es decir, que la fiscalía y el Gobierno de Mariano Rajoy Brey lo desguazó y lo achatarró también. ¿Por qué? ¿No había reconocido el Tribunal que muchas dudas se hubiesen resuelto de haber dispuesto de los trenes?

6. Qué explosivo se usó para llevar a cabo la masacre

6.1. Titadyne con cordón detonante

Según el Subdirector General Operativo de la Policía, Pedro Díaz-Pintado, entre las 12:30 y las 12:45 horas de la fatídica mañana del día 11, el Comisario General de Seguridad Ciudadana, Santiago Cuadro Jaén, le comunicó que el explosivo utilizado en la masacre era Titadyne con cordón detonante, explosivo que venía utilizando ETA desde 1999 y 2001 cuando robó una buena cantidad en las fábricas francesas de Plevin y Grenoble. En la Comisión de Investigación Cuadro Jaén negaría haber pronunciado «Titadyne» en la conversación telefónica que tuvo con Díaz-Pintado. En el juicio oral Díaz-Pintado declaró que anotó en un folio Titadyne con cordón detonante «porque era la costumbre que tenía en aquella época: para poder transmitir la información que recibía, ir anotando las palabras más importantes. Y el Subdirector General de la Guardia Civil me dijo que también lo había anotado». Aunque el primero en decir aquello del «Titadyne con cordón detonante» fue el Jefe Superior de Policía de Madrid, Miguel Ángel Fernández Rancaño. Con esta información compareció el Ministro del Interior, Ángel Acebes, ante los medios de comunicación a las 13:35 horas, y así lo confirmó en la Comisión de Investigación: «poco tiempo antes de ir a la rueda de prensa es cuando recibo la última llamada, que es en la que me dice [Ignacio Astarloa, Secretario de Estado de Interior]: “es Titadyne con cordón detonante, seguro, nos lo ha transmitido Pedro Díaz-Pintado”». Pero en la rueda de prensa Acebes no mencionó el Titadyne, y ante la pregunta de un periodista de si había pruebas de qué explosivo se trataba Acebes sorprendentemente dijo: «El tipo de explosivos está siendo analizado en este momento». ¿Por qué no dijo en ese momento lo que Arstarloa a través de Díaz-Pintado y éste a través de Cuadro Jaén se había dicho? Es cierto, según dijo Astarloa en la Comisión de Investigación, que se creía que la autoría de los atentados era ETA «antes», incluso, «de saber la famosa cuestión del Titadyne con cordón detonante».

Hay explosivos que al estallar no dejan restos, pero la mayoría de explosivos sí que deja restos, como las dinamitas Titadyne y Goma-2 ECO. Pero como se destruyeron los trenes la Policía Científica -tras la jugada de los Tedax de Sánchez-Manzano al llevarse los restos a su laboratorio y no, como establece el protocolo, al de la Policía Científica- sólo pudo analizar los explosivos de la Renault Kangoo y de la mochila de Vallecas, es decir, explosivos que estaban fuera de los trenes. Por este motivo el tema de los explosivos ha sido uno de los más polémicos y posiblemente el más polémico, pues no sabemos con absoluta certeza qué marca de explosivos se utilizó en la masacre, tratándose ni más ni menos que del mayor atentado de la historia de España. En tan solo unas pocas ocasiones no se ha podido precisar los explosivos utilizados por ETA en su cientos de atentados. ¿Por qué en el mayor atentado de la historia de España se desconoce la marca de los explosivos? La respuesta es clara, ya lo hemos visto: porque destruyeron los trenes, destruyeron el escenario del crimen para desviar la atención fuera de los trenes e inventar la versión oficial.

6.2. La macropericia judicial ordenada por Gómez Bermúdez

Así pues, antes de que empezase el juicio del 11M, el juez Gómez Bermúdez ordenó que se llevasen a cabo los análisis de los explosivos de la masacre en una pericia o macropericia judicial en el laboratorio de la Policía Científica en el Complejo Policial de Canillas, análisis realizados a puerta cerrada y con una cámara que grabase el proceso, al estilo del popular programa de televisión Gran Hermano (grabación que el juez Gómez Bermúdez retuvo durante tres años, es decir, no la proyectó en el juicio).

Gómez Bermúdez dio esta orden puesto que el juez Del Olmo cuando realizó la instrucción del caso se negó a que se hiciesen. Para ello designó a ocho peritos: cuatro oficiales (dos de la Policía y dos de la Guardia Civil) y cuatro propuestos por las partes, llamémoslos «independientes» (tres de las acusaciones particulares y uno de la defensa).

Se analizaron dos tipos de muestras: 1) 23 muestras recogidas en los focos de explosión que recogieron los Tedax (lo que Sánchez-Manzano denominó sustancias «no pesables») que sorprendentemente fueron lavadas con agua y acetona, cosa que hizo que algunos componentes desapareciesen, como la nitroglicerina (el mismo componente que torpemente pronunció Sánchez-Manzano en la Comisión de Investigación). 2) Muestras de los explosivos intactos aprehendidos por las Fuerzas de Seguridad en diferentes escenarios (lo que Sánchez-Manzano denominaba sustancias «pesables»).

También se aportaron muestras del Titadyne 50 que la Guardia Civil incautó a ETA en Cañaveras; de la Goma-2 ECO de la mochila de Vallecas, de la que se recogió en Leganés que no llegó a explotar y la de la vía del AVE en Mocejón del 2 de abril de 2004 que tampoco explotó; de la Goma-2 ECO del extintor rosa y los cartuchos de la Reanult Kangoo.

Cuando el 6 de febrero del 2007 estos peritos estaban realizando los análisis de uno de los restos de los focos de explosión resulta que se detectó «puff… dinitrotolueno», como exclamó con decepción el perito policial Andrés de la Rosa. El dinitrotolueno (DNT) es un hidrocarbuno que no forma parte de las sustancias componentes de la Goma-2 ECO pero sí del Titadyne. Es más, precisamente la Goma-2 ECO es una mejora de la Goma-2 EC cuya principal modificación es la eliminación total del dinitrotolueno. Una vez aparecido el dinitrotolueno las cámaras dejaron de grabar rompiéndose la cadena de custodia, ¡resulta que se fue la luz!, no sin antes escuchar la indignación del Jefe de laboratorio de la Policía Científica, Alfonso Vega: «Esto hay que confirmarlo… Entonces en este caso… puede que haya otra carga explosiva. Y ya empiezo yo a dudar de los Tedax y a cagarme en la madre que los parió». En las demás muestras de los focos de explosión también apareció el incómodo dinitrotolueno (la antítesis de la Goma-2 ECO). A diferencia de la nitroglicerina, el dinitrotolueno no se elimina fácilmente con un lavado de agua y acetona. Como dijo el perito de la Guardia Civil, «yo entiendo que es una putada, pero es la realidad».

Según le comentó en correspondencia privada Antonio Iglesias -uno de los peritos que estuvo en dicha pericia judicial- a López Brú, en este caso «la separación entre EGDN (Nitroglicol), DNT (Dinitrotolueno) y NG (Nitroglicerina) es apreciable. Por consiguiente, al cabo de menos de media hora, los Tedax sabían cuales de estos tres compuestos se hallaban presentes en los restos de los focos de explosión analizados y el tipo de explosivo al que pertenecían».

6.3. La teoría conspiranoica de la contaminación

No sabemos si lo que explotó en los trenes era dinitrotolueno puro o mezclado con otra clase de explosivo. La bomba de la mochila de Vallecas y los explosivos hallados en la Renault Kangoo no contenían dinitrotolueno porque se trataba de Goma-2 ECO, aunque fueron contaminados tres días después del apagón con dinitrotolueno, componente que no se detectó en los primeros análisis. ¿Fueron contaminados estos explosivos adrede al conocer que los análisis de la muestra de los trenes detectaron dinitrotolueno?

Entra, pues, en escena la denominada «Teoría de la contaminación», aunque sería más correcto denominarla «Teoría conspiranoica de la contaminación» (el abogado José María de Pablo la llamó con mucha gracia la «Teoría de las moléculas voladoras»). Esta teoría empezó a esbozarla el decepcionado Alfonso Vega. Vega les comentó a los demás peritos que un amigo suyo que trabajaba en la fábrica de Maxam le dijo que la contaminación pudo producirse en la misma fábrica, pues en dicha fábrica anteriormente se fabricaba Goma-2 EC, que sí tenía como componente al dinitrotolueno (la Goma-2 EC se dejó de fabricar en 1992). Pero la teoría se derrumbó al certificar Maxam que en sus controles de calidad jamás apareció dinitrotolueno en la Goma-2 ECO que fabricaba, envidando además una muestra de sus controles de calidad a la pericia judicial. Entonces a los peritos «oficiales» se les ocurrió que la contaminación podía venir de Mina Conchita (de la Goma-2 ECO que robó José Emilio Suárez Trashorras), pues resulta que la Guardia Civil halló un cartucho antiguo de Goma-2 EC que pudo contaminar de dinitrotolueno a los otros cartuchos de la Goma-2 ECO. También dijeron que la contaminación se pudo producir en la casa de Morata de Tajuña, porque a lo mejor Trashorras también le vendió Goma-2 EC al Chino, pero no consta en ningún lugar que Trashorras traficase con Goma-2 EC ni que en la casa de Morata de Tajuña hubiese restos de Goma-2 EC. Para más inri, las muestras de Goma-2 ECO de Mina Conchita ya fueron analizadas por la Policía Científica en el año 2004, sin que se encontrase rastros de dinitrotolueno, como indica el folio 36.323 del tomo 107 del Sumario. Por lo tanto, lo más probable es que la contaminación se produjese después del apagón, y a buen seguro por mano de obra humana (a no ser que creamos en el vuelo mágico de las moléculas y seamos así unos conspiranoicos alucinados).

Llegó la Semana Santa y hubo otro apagón rompiéndose nuevamente la cadena de custodia. A la vuelta de vacaciones, Vega ordenó que se repitiesen los análisis y entonces en todas las muestras apareció nitroglicerina (componente del Titadyne pero no de la Goma-2 ECO). Vega afirmó que la contaminación pudo venir del laboratorio de los Tedax en el que se guardaba Titadyne (explicándose de paso que el resto de nitroglicerina aparecida en el polvo del extintor rosa del foco nº 3 de la estación de El Pozo había sido contaminado por ese Titadyne que lo Tedax guardaban en su laboratorio). Pero dicha nitroglicerina no apareció tras el primer apagón, luego tras el segundo apagón las muestras fueron contaminadas con nitroglicerina, y eso sólo puede ser realizado por obra humana.

El informe que se le entregó al juez Del Olmo señala la presencia de «componentes genéricos de dinamita» en las muestras. Pero no determina el tipo de dinamita, ¿Titadyne, Goma-2 Eco, Goma-2 EC?

6.4. El «error» (o el lapsus) de Sánchez-Manzano en la Comisión de Investigación

Sánchez-Manzano declaró en su intervención en la Comisión de Investigación del 11-M en el Congreso, llevada a cabo el miércoles 7 de julio del 2004, ¡hasta en dos ocasiones!, que en los focos de explosiones se encontró nitroglicerina, «que es componente de todas las dinamitas»; cosa que es falsa, y además no es un componente de la Goma-2 ECO sino del Titadyne. La Goma-2 ECO tiene como componentes esenciales nitroglicol y nitrato amónico, pero no nitroglicerina. El Gobierno de ZP puso la excusa de que Sánchez-Manzano no era experto en explosivos. No entiendo cómo el jefe de los Técnicos Especialistas en Desactivación de Artefactos Explosivos no es un experto en explosivos, pero resulta ¡que ni siquiera había hecho el curso de especialidad TEDAX! ¿Pero en qué país vivimos? De todos modos, si Sánchez-Manzano no era un experto en explosivos, sí lo eran las personas que trabajaban con él. Aun así, Sánchez-Manzano se excusó ante el juez Del Olmo -cuando compareció ante él en el Juzgado Central de Instrucción nº 6 el 17 de julio de 2006- afirmando que él era «experto en desactivar explosivos, no en explosivos». También le dijo a Del Olmo que se «equivocó» que le pareció normal porque «se tardó dos años en advertir», y que no se refería a los focos de explosiones en particular sino a otras explosiones «en general». En el juicio se reiteró cuando le preguntaron por su mención de la nitroglicerina en la comisión de investigación, y declaró que fue «una utilización inadecuada de un término que salió publicado en la prensa y en Internet y que nadie se dio cuenta hasta dos años después, lo que explica lo fácil que es cometer esa equivocación», y que era fácil equivocarse porque la nitroglicerina «siempre ha estado asociada a las dinamitas». Se le preguntó si asumía el error, a lo que respondió: «Si, sí, claro que fue un error». ¿También fue un error no enviar las muestras recogidas en los focos de las explosiones a la sede TEDAX provincial, tal y como indica el protocolo, sino a la Unidad Central TEDAX como hizo Sánchez-Manzano rompiendo el protocolo? ¿También fue un error destruir los trenes, con los cuales nos hubiésemos ahorrado todo este embrollo?

Cabe pensar que si Sánchez-Manzano mencionó la nitroglicerina es porque así constó en algún sitio. No es verosímil que se inventase el dato, si él no es un experto en explosivos.

Un componente que sí es genérico (digamos trascendental en sentido positivo) a todas las dinamitas es el dibutil-ftalato. Pues bien, en el juicio oral los peritos oficiales que realizaron la macropericia ordenada por Gómez Bermúdez declararon que el dibutil-ftalato es un componente específico de la Goma-2 ECO, lo cual es falso pues como los propios peritos afirmaron en el vídeo de la macropericia, muy a su pesar, el dibutil-ftalato es un componente universal a todas las dinamitas, una contaminación genérica «del mundo mundial», como dijo el perito «oficial» de la Guardia Civil Carlos Atoche. El fiscal Zaragoza soltó en el juicio semejante patraña: «el ftalato es un componente exclusivo de la Goma-2 ECO… Luego, si el componente de nitroglicerina, o la magnitud de esa única muestra de 23 es mínimo, después de tres años, y sin embargo, hay 22 restos ftalato de dibutilo, quiere decir esto que es más probable que lo que estallara fuera Goma-2 ECO que no Titadyne». A lo que el perito Carlos Atoche le responde: «Pues es más probable». El caso del fiscal Zaragoza, al no ser experto en esa materia, puede atribuirse a la ignorancia; pero el perito Carlos Atoche, que sí lo es, mintió como un bellaco.

Sin embargo, el folio 539 de la Sentencia no lo ve así y afirma: «El Tribunal, siguiendo un razonamiento lógico concluye que está probada la presencia de GOMA 2 ECO en todos los trenes donde explosionaron artilugios, pues un componente exclusivo de este tipo de dinamita plástica en un porcentaje -más del 1%-, el dibutilftalato, está en todos ellos y otro, el nitroglicol -también en porcentaje superior 1%-, aparece también en todos los focos, aunque éste no sea exclusivo de la GOMA 2 ECO y forme parte de algunas variantes de Titadyn que no llevan nitroglicerina».

Pero si seguimos un razonamiento verdaderamente lógico como hace López Brú, pues entonces lo que la Sentencia tendría que haber dictado, si en España hubiese justicia sería lo siguiente: «No está probada la presencia de Goma 2 Eco en los trenes donde explosionaron artilugios, pues un componente de este tipo de dinamita plástica, el dibutilftalato (DBT), está en todos ellos, pero su origen puede haber sido de cualquier otra cosa ya que se trata de un componente universal, un plastificante de PVC; y otro, el nitroglicol, también forma parte de otras dinamitas, en concreto del Titadyn 50. Por tanto, uno de los componente hallados -el DBT- no discrimina nada, y el origen del otro -Nitroglicol- puede haber sido tanto de la Goma 2 Eco como del Titadyn 50».

6.5. ¿Acaso lo que estalló en los trenes no fue dinamita sino algún explosivo militar?

El jefe provincial de los Tedax de Madrid, José María Cáceres Vadillo, subordinado de Sánchez-Manzano, declaró que al llegar a Atocha la mañana del atentado y tras analizar los trenes tuvo la impresión de que no se utilizó dinamita para volar los trenes sino explosivo militar, porque la dinamita corta el metal de forma menos limpia a como estaban destrozados los vagones. Cáceres Vadillo afirmó que es posible que se utilizase C3 o C4, dos tipos de explosivo militar. Así pues, entre las declaraciones de Sánchez-Manzano ante la Comisión de Investigación del 11M y las del jefe TEDAX provincial de Madrid es posible afirmar que lo que estalló en los trenes fue una mezcla de RDX (o algún otro explosivo militar) y nitroglicerina. Precisamente una semana antes de la matanza de Madrid se le incautaron a ETA 100 kilos de Semtex, un explosivo fabricado en la República Checa con efectos similares al C4 y al RDX. Según los folios 67.838 y 67.839 del tomo 176 del Sumario, el Policía Nacional nº 66.478 declaró «que podría ser entre una dinamita y un PG2, que es explosivo plástico… de uso militar».

El 4 de abril de 2004, justo el día después del episodio de los «suicidas» de Leganés, la Guardia Civil y la policía francesa descubrieron un almacén de armas y explosivos de ETA, en una operación conjunta en la que fueron detenidos Josetxo Zeberio Airde y Jean Marie Saint Pée y en la que se incautaron, aparte de dinamita, cloratita y amonal -habituales explosivos de la banda- 100 kilos de Semtex. Las víctimas pidieron al juez Del Olmo un informe de la Policía sobre si el Semtex incautado a los etarras podría provocar un destrozo semejante en trenes como los del 11M. Pero resulta que Del Olmo negó a que se le pidiese a la Policía semejante informe, a sabiendas de lo que le había declarado el jefe provincial de los Tedax sobre el posible uso de armamento militar empleados en la matanza del 11M.

6.6. La explosión de dos bombas controladas por los Tedax

En los trenes los Tedax desactivaron dos bombas que no habían explotado, una en la estación de El Pozo y otra en Atocha. En la estación de El Pozo Jacobo Barrero, joven policía con apenas un año de experiencia, halló debajo de uno de los asientos del piso inferior del vagón nº 3 una mochila negra de tipo macuto, se trataba de una mochila trampa o señuelo. En declaraciones a la prensa y al juez Del Olmo, el joven policía dijo que abrió la mochila y vio un teléfono móvil más bien antiguo (muy diferente al Trium T-110 de la mochila de Vallecas) del que salían dos cables, «uno rojo y uno negro» (colores característicos de los usados por ETA), conectados a una tartera redonda de color naranja (color característico del Titadyne). No se refiere a los cartuchos (como los de la Renault Kangoo). Barrero cogió la bolsa y avisó a sus superiores, pero éstos no le dan importancia y decide intentarlo de nuevo avisando a un policía motorizado (Policía Nacional nº 83.322) que declaró a las 13:52 horas que «había un teléfono móvil conectado a unos cables, los cuales entraban a una bolsa de plástico azul, a modo de conexión». Es decir, una bolsa de basura azul, como la encontrada en la Renault Kangoo y en la mochila de Vallecas. Pero la Sentencia de la Audiencia Nacional ve las dos versiones perfectamente compatibles: «Si combinamos esta declaración [la de Barrero] con la del policía nacional y tenemos en cuenta que era un explosivo moldeable que adopta la forma del continente -que era redondeando, según todos- no hay incompatibilidad alguna, dependiendo la percepción del color en una visión en tan corto espacio de tiempo y en situación de alerta de diversos factores subjetivos, además de otros como la luz… Exigir certeza casi notarial en estas condiciones es desconocer la realidad».

Pues bien, el policía motorizado atiende al aviso de Barrero y envía a los Tedax. Éstos deciden hacer explotar la bomba, sin ni siquiera intentar desactivarla con una carga disruptora, consistente en disparar un cañón de agua. Pero las declaraciones de los Tedax al juez Del Olmo difieren completamente de las de Barrero, pues afirmaron que los explosivos no se hallaban dentro de la tartera, sino -al igual que la mochila de Vallecas- dentro de una bolsa de basura. Al detonar la bomba los Tedax mandaron un croquis al juez Del Olmo donde se indicaba que los cables eran negro y rojo, pero al volver la unidad TEDAX enviaron un nuevo croquis en el que se señalaba que los cables eran rojo y azul como los cables de la mochila de Vallecas. ¿Por qué los Tedax no realizaron una fotografía antes de detonar la bomba y se limitaron a contradecir el testimonio de Barrero? ¿Qué necesidad había de hacer un croquis cuando lo más sensato era fotografiar el artefacto antes de detonarlo? Así como horas después no se hicieron fotografías de la mochila de Vallecas, tampoco se hicieron fotografías de las bombas que los Tedax detonaron en los trenes. ¿Por qué? ¿Acaso esas bombas tampoco fueron colocadas por los terroristas y eran señuelos puestos por los encubridores para preparar el escenario de cara a la milagrosa aparición de la mochila de Vallecas?

Lo cual tampoco encaja porque dichas bombas eran diferentes a la de la mochila de Vallecas, y eso que los Tedax hicieron todo lo posible para asimilar las bombas que detonaron en los trenes con la que había en la mochila de Vallecas. Pero si los colores de los cables no eran idénticos a los de la mochila de Vallecas, según el testimonio de Barrero, también parece que difería de ésta en el uso del teléfono, pues si el de la mochila de Vallecas estaba apagado no era ese el caso de la bomba detonada en la Estación de El Pozo, según declaraciones de dos policías de origen asturiano que entrevistó el periódico La Nueva España en 2006: «Los Tedax nos confirmaron que mientras estuvimos allí el teléfono móvil que debía hacer detonar la mochila sonó tres veces. Pudimos volar por los aires, pero en ese momento no piensas en que puedes quedarte allí… O quizá sí, y por eso te afanas en tu labor de señalar el artefacto, acordonar la zona y alejar del lugar a todo el mundo». A petición de una de las acusaciones, el juez Del Olmo mandó a declarar a sendos policías, los cuales se retractaron de dichas afirmaciones diciendo que el periodista les entendió mal. Por lo tanto no sabemos si el móvil de la mochila de El Pozo estaba encendido a diferencia del móvil de la mochila de Vallecas que estaba apagado.

Los Tedax también declararon que esa mochila estaba en medio del pasillo y no oculta debajo de asientos abitables, como transmitieron varios informes policiales al juez Del Olmo. Pero los primeros informes policiales afirmaban que varios explosivos se hallaban dentro de las papeleras que estaban a la vera de los asientos abitables. ¿Por qué se ocultó esto? Porque dentro de esa papelera no cabía una bolsa de viajes con 10 kilos de explosivos como la que se encontró en la Comisaría del Puente de Vallecas. Por lo tanto, si los explosivos se encontraban dentro de dichas papeleras entonces se confirma que el tamaño de las bombas no era tan grande como se dijo basándose en la mochila de Vallecas, y es posible que no se utilizasen mochilas o bolsas de viaje al menos en algunos focos de explosión.

Ante tales contradicciones el juez Del Olmo ni prestó ni protestó ni pidió explicaciones. ¡Faltaría más!

6.7. Prendas destruidas

Ya hemos dicho que si no se hubiesen destruido los trenes, como reconoció el Tribunal, la polémica de los explosivos se hubiese solventado simplemente analizando los focos de explosión de los vagones. Pero no fue lo único que se destruyó o se hizo desaparecer para que no se supiese qué rayos explotó en los trenes; pues según declaraciones de la Directora del Instituto Forense, Carmen Baladía, a Luis del Pino en su estupendo programa de fin de semana Sin complejos en esRadio, resulta que «todas las pertenencias (ropa, cinturones, zapatos) de las víctimas se metían en una gran bolsa de plástico no transparente… pero todo aquello, todas las prendas, zapatos, pantalones, se iban metiendo en aquella bolsa, y se hizo cargo la Policía Científica, de manera que no sé lo que se hizo con aquellas pertenencias». En ningún lugar del Sumario consta que se analizasen esas prendas de ropa, cosa que era necesaria porque a buen seguro tendrían impregnaciones de los explosivos. ¿Debemos de pensar que se destruyeron a propósito para que no se supiese lo que en los trenes llegó a explotar? Pues yo lo pienso así, ¡qué quieren que les diga! Y si no pues miren lo que sí consta en el Sumario: pues el día 12, cuando la Policía Científica estaba en IFEMA realizando las labores forenses, el juez Del Olmo ordenó la destrucción de dichas prendas: «Que por la Brigada Provincial de Información de Madrid… se proceda a la destrucción de los productos perecederos, ropas y efectos no identificables». ¡Toma ya, con un par!

6.8. En los trenes explotó Goma-2 ECO ¡y vale ya!

En su entrevista a Casimiro García-Abadillo para el diario El Mundo a raíz del décimo aniversario de la masacre, el juez Gómez Bermúdez dijo al respecto que sobre dicho asunto «no hay posibilidad alguna de error. Es decir, lo que explosiona en los trenes es Goma 2, y lo que dice la sentencia es que en esa Goma 2, con casi toda probabilidad, hay una mezcla de Goma 2 Eco y de otra que se conoce como Goma 2 Ec [lo de la Goma-2 EC son ganas de enredar y embrollar más el asunto, porque dicha dinamita dejó de fabricarse en 1992]. Pero da exactamente igual, porque nunca se le ha puesto una marca comercial a los explosivos. Sabemos que es una dinamita goma, que es lo que determinan los análisis químicos; lo demás es prácticamente irrelevante. Aunque hubiera sido Titadyn, eso no demuestra nada, no demuestra absolutamente nada». ¿Acaso eso no demostraría que la mochila de Vallecas y los explosivos de la Renault Kangoo eran de un material diferente del que explotó en los trenes?

Lo mismo dijo el fiscal Javier Zaragoza en el juicio oral: «da igual el explosivo que se utilizara, lo cierto es que todas las pruebas apuntan a que estos personajes [Jamal Zougham y los «suicidas» de Leganés] fueron los que cometieron ese atentado, y la trama asturiana fue la que proporcionó los explosivos». Entonces, si lo que explotó en los trenes fue Titadyne o algún explosivo militar, ¿también proporcionaron los asturianos estos explosivos? Porque si no explotó Goma-2 ECO los magistrados tendrían que demostrar que los mineros asturianos traficaron con estos «personajes» con Titadyne o algún explosivo militar. Y eso el Tribunal no lo demuestra, como bien se sabe.

Los peritos «independientes» demostraron que lo que probablemente estalló en los trenes fue Titadyne, pero también es posible que en algunos focos, o en todos, lo que pudo explotar fue algún explosivo militar. Luego es posible que para llevar a cabo la masacre se emplease Titadyne 50, el mismo que usaba ETA, y algún explosivo militar, como insinuó Cáceres Vadillo.

Aunque a día de hoy no se sabe qué fue exactamente, a ciencia cierta, lo que explotó en los trenes, y así lo reconoce la Sentencia de la Audiencia Nacional: «No se sabe con absoluta certeza la marca de la dinamita que explotó en los trenes, pero toda o gran parte de ella procedía de mina Conchita». Cabría hacerle a los señores que dictaron semejante sentencia dos preguntas: 1) ¿Acaso no se sabe con absoluta certeza la marca de la dinamita de la Renault Kangoo y la de la mochila de Vallecas? 2) Si no toda la dinamita ha salido de Mina Conchita, entonces ¿de dónde ha salido esa supuesta pequeña parte que explotó en los trenes?

Pero lo que sí sabemos es que la fiscal Olga Sánchez, prima del ex ministro de Justicia y por entonces alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, dijo que lo que estalló en los trenes era Goma-2 Eco «¡y vale ya!». En esta anécdota está condensada lo que llamamos el mito tenebroso del 11M.

7. Los «suicidas» de Leganés

7.1. Antecedentes

Viernes 2 de abril. Los presuntos terroristas, que desde el 30 de marzo estaban en busca y captura a raíz de la publicación de sus fotos en toda la prensa, supuestamente colocaron en las vías del AVE Madrid-Sevilla, a la altura de Mocejón (Toledo), un artefacto simulado, preparado para no estallar, igual que la chapuza de la mochila de Vallecas, aunque en esta ocasión no había teléfono móvil sino un cable eléctrico con decenas de metros que haría llegar corriente al detonador. En el explosivo había restos de ADN de uno de los presuntos suicidas de Leganés, como si hubiese amasado el explosivo sin guantes. En la mochila de Vallecas no aparecieron restos de ADN. ¿Es que en el explosivo que se hallaba en ésta sí lo hicieron con guantes? ¿Por qué el del AVE no? El juez Del Olmo disputó con la jueza Teresa Palacios el caso del piso de Leganés, pero sorprendentemente no hizo nada por reclamar el caso del AVE.

También el Viernes 2 de abril la Policía da con un piso en Albolote (Granada) donde podían refugiase los «terroristas». Hubo un gran despliegue policial, pero en dicho piso no había ni rastro de los magrebíes. ¿Para qué este despliegue si allí no se encontraba nadie? ¿Sería -como insinúa Luis del Pino- una operación para llevar a Granada efectivos policiales y así preparar más tranquilamente el teatro de Leganés para el día siguiente? ¿O acaso se trataba del auténtico escenario de la obra de teatro pero hubo un cambio de planes a última hora? De ser así, el telón terminó abriéndose en Leganés. Pasen y vean cómo fue el espectáculo.

7.2. ¿Cómo se llegó al piso y cómo se supo que allí estaban los sospechosos?

Sábado 3 de abril. Los supuestos terroristas se escondían en un piso en Leganés (señalado como 1º 2ª, en la calle Carmen Martín Gaite nº 40). El sumario da tres versiones diferentes de cómo se localizó el piso. La primera a raíz de las llamadas telefónicas que realizaron los sospechosos. Al parecer, la Policía pudo saber, gracias a las operadoras telefónicas, que uno de los teléfonos de los sospechosos estaba operando cerca del repetidor de la calle Holanda en Leganés. Al comprobarse los pisos de la zona se llegó a localizar el inmueble en el que se refugiaban los «terroristas». Pero el Sumario también recoge la versión que sostiene que se llegó allí debido a un tiroteo entre la Policía y unos árabes en Zarzaquemada (cosa en la que insistió mucho durante el juicio oral la fiscal Olga Sánchez). Los árabes se habían dado a la fuga con un coche de matrícula de Jaén, terminando en el susodicho piso. Pero resulta que las grabaciones de las conversaciones entre las patrullas de la Policía del 091, que hubiesen permitido aclarar el asunto, no fueron conservadas por la Policía cuando se las pidió el juez Del Olmo. La excusa que dieron al juez fue que había pasado mucho tiempo desde aquel 3 de abril y por eso las cintas fueron borradas. ¿Es que acaso el caso no tenía nada que ver con el mayor atentado de la historia de España? ¿No les pareció lo suficientemente importante a los policías dicho caso para conservar las cintas? La versión que dio la Comisión de Investigación del 11M afirma que se llegó al piso por mera casualidad al hacerse un registro de los pisos de Leganés alquilados por árabes. Como se ve las tres versiones son bien distintas.

La versión que al final dio por buena el Sumario se basó en un listado de llamadas telefónicas de sospechosos de pertenecer a algún comando terrorista, y al llamar a uno de esos contactos se pusieron en comunicación con un propietario que decía que le había alquilado un piso en Leganés a un grupo de árabes desde hacía un mes. Por tanto se ignoró completamente el episodio de la persecución. Así pues, la versión oficial se decantó por la prodigiosa memoria del comisario Rafael Gómez Menor que reconoció la misma tarde del día 3 de abril un número de teléfono entre mil el cual llevó a la Policía al piso de Leganés. Aunque esta versión se contradice con la orden que le dieron a Sánchez-Manzano de preparar su dispositivo Tedax para acudir a las 12:00 horas, como afirmó en la Comisión de Investigación: «Por la mañana me llaman de la Comisaría General de Información para que se nombre un equipo porque se va a producir un registro en un domicilio de Leganés, serían las 12… ó 12:30».

7.3. Diferentes unidades policiales rodean el edificio junto a un extraño policía

Las primeras unidades de Policía que llegaron a la calle Martín Gaite de Leganés no fueron las de la Unidad Central de Información Exterior, la UCIE (unidades especializadas en terrorismo islámico), sino curiosamente unidades anti-ETA. Y, al parecer, hubo un cruce de palabras no precisamente amables entre ambas unidades. Finalmente sería la UCIE la que se haría cargo de la operación, aunque a lo largo de la tarde se fueron incorporando efectivos de la Policía Secreta, de las Unidades Antidisturbios, de los Tedax y finalmente se incorporó el Grupo Especial de Operaciones (GEO).

Uno de los vecinos del piso, justo al lado del mismo, pared con pared, era ¡un policía experto en escuchas y seguimientos que trabajó para la Comisaría General de Información! Este dato no salió a la luz y se ocultó deliberadamente sin que quedase resto de él en el Sumario (pero no quedó más remedio que se hablarse de él en el juicio). Según las declaraciones de los geos a la juez Teresa Palacios, este extraño personaje ayudó a realizar el asalto al piso, pero dichas declaraciones fueron borradas por el juez Del Olmo al preparar el Auto de Procesamiento.

7.4. Tiroteo y desalojo a los vecinos

Las primeras unidades de policía llegaron al piso a eso de las 14:15 horas. Pero los vecinos no fueron desalojados ¡hasta las 19:30 horas! ¿Por qué no se los desalojó antes si se trataba de unos terroristas tan peligrosos? La explosión tuvo lugar a las 21:03 horas. Mientras, según los vecinos, hubo un tiroteo de entre quince y treinta minutos durante el cual los sospechosos aullaban gritos de guerra mientras disparaban ráfagas de metralla por la ventana, todo ello tras producirse el desalojo de los vecinos (o precisamente a causa del tiroteo se llevó a cabo el desalojo). Ningún policía resultó herido en dicho tiroteo ni ningún objeto de las inmediaciones del piso resultó afectado por las balas (debían de ser una balas muy extrañas). Así lo recoge el informe policial: «En esos momentos, el grupo de policías que se encontraban en la parte trasera del edificio, controlando las vías del patio interior, observan en varias ocasiones cómo los individuos que se encontraban encerrados en el inmueble 1º 2ª, levantaban las persianas con la mano y realizaban ráfagas de disparos hacia el exterior, acompañados de frases en lengua árabe y en castellano, tales como “vamos a morir matando”». No obstante, no hay imágenes de este intercambio de palabras y disparos.

7.5. El GEO entra en acción

A las 19:45 horas llegó el GEO, que tampoco grabó la operación, a pesar de que suele hacerlo. Los geos recibieron la orden de derribar la puerta del piso explosionándola para que así los supuestos terroristas se viesen obligados a salir. Cosa absurda si no había rehenes. Los sospechosos estuvieron más de seis horas rodeados por la policía (también había helicópteros sobrevolando la zona), luego la explosión del piso no se debió a este rodeo, como quiere dar a entender la versión oficial, sino en todo caso sería por el asalto de los geos al piso. Pero, si ya no había rehenes porque se desalojaron los vecinos, entonces ¿para qué tomaron los geos ese riesgo tan absurdo? Sin embargo los sospechosos tuvieron una actitud muy poco yihadista al realizar la explosión en el interior del piso y no salir en bandada hacia los geos o salir del piso con sus subfusiles y acribillar a todo geo y policía que saliese a su paso hasta caer abatidos. Y tampoco fueron muy yihadistas al avisar de que iban a «morir matando» (expresión muy española, por cierto), pues mucho mejor para sus coránicos intereses hubiese sido permanecer en silencio para que la Policía y los geos no tomasen las debidas precauciones.

Pero, ¿por qué los geos asaltaron el piso? ¿No era un riesgo innecesario? Desde su fundación en 1978 el GEO no había tenido ni una sola baja, gracias a su profesionalidad y a su prudencia de no asumir riesgos innecesarios. ¿No hubiese sido más prudente negociar y así poner en marcha una larga negociación para agotar a los terroristas? Por lo visto los geos han llegado a tener negociaciones de unas doce horas. ¿No hubiese sido más prudente y profesional esperar por lo menos hasta las 7:00 horas del día 4 y así agotar a unos terroristas que no podían salir por ninguna parte porque estaban completamente rodeados y para más inri ya no tenían rehenes?

7.6. La explosión filmada

La explosión llegó a ser captada por un videoaficionado, el cual no sabemos quién es, y se emitió minutos después por televisión material en el canal Antena 3. Las cámaras no llegaron a captar ni una sola cara de los sospechosos (tampoco las cámaras de las estaciones captaron a los supuestos terroristas que colocaron las bombas en los trenes y fueron condenados por los testimonios contradictorios de los testigos, como tampoco se filmó las explosiones de las dos mochilas bombas que no explotaron durante los atentados que se realizaron en las estaciones bajo el control de los Tedax, y así como desaparecieron las fotografías de la desactivación de la mochila de Vallecas).

7.7. El suicidio es un pecado desde preceptos coránicos

Si los terroristas fuesen islamistas no se hubiesen suicidado sino que se hubiesen inmolado, llevándose tras sí a más de un muerto, pues murió el geo Francisco Javier Torronteras Gadea. De hecho cabría pensar que dicha inmolación la podrían haber llevado a cabo en los mismos trenes. Para los hombres coranizados el suicidio es pecado, pero la inmolación es para mayor gloria de Alá, y cuantos más infieles se lleven por delante más vírgenes vestales les estarán esperando en el Paraíso. ¿Por qué no murieron matando tal y como el informe policial asegura que dijeron? ¿Por qué esperaron a que los demás pisos, ocho bloques de viviendas, estuviesen desalojados? ¿Por qué no lo hicieron en un sitio abarrotado de gente y decidieron hacerlo en un piso de Leganés en que ni siquiera no había vecinos porque fueron desalojados? ¿Por qué inmolarse para matar a un solo geo cuando podrían haberse inmolado matando a todos los geos o buena parte de ellos ya que se disponían a «morir matando»? Esta inmolación parece ser que es la primera de la historia del terrorismo islámico en el que siete se inmolan para que muera uno y no uno para que mueran siete. ¿O es que acaso uno de los sospechosos se inmoló terminando así con la vida del resto de sus compañeros y con la del geo?

A propósito de esto, son muy interesantes las argumentaciones que dio Jesús Carlos Riosalido Gambotti en una entrevista que le hizo Luis de Pino en Libertad Digital Televisión y en un artículo que escribió para Libertad Digital. El señor Riosalido fue embajador de Siria, de Chipre y de Kuwait, y es doctor en derecho islámico. Para Riosalido lo ocurrido en Leganés no es nada islámico y mucho menos fundamentalista, y afirma que ningún país musulmán puede creerlo (así como tampoco nadie en el PSOE -Risalido fue militante del PSOE durante más de 30 años, pero en la actualidad milita en UPyD- puede creer que se trate de un atentado islamista fundamentalista).

Para llevar a cabo una inmolación el islamista, en primer lugar, debe de purificarse mediante un procedimiento denominado «tatahhur», y desde que decide realizar la inmolación el yihadista no pueden cometer pecados hasta que efectivamente la realice. Pero ese no es el caso de Jamal Ahmidan, alias «El Chino»; pues, aparte de ser un traficante de drogas, resulta que a finales de noviembre de 2003 este sujeto se enfrentó en tiroteo contra otro delincuente en una taberna de Bilbao, y por entonces ya debería de estar en pleno período de tatahhur, si la fecha que tenía pensada para llevar a cabo la inmolación era el 3 de abril de 2004 (aunque este tiroteo es dudoso, o más bien inexistente). El tatahhur también exige no robar ni cometer actos impuros, y como hemos visto la furgoneta Kangoo fue robada (en dos fases: primero las llaves, después la furgoneta) y el Skoda Fabia también fue robado (pero, como ya hemos visto, al final este vehículo quedó fuera como prueba, aunque sorprendentemente no las pistas que dentro del mismo se hallaron). También los sospechosos mantenían relaciones impuras, como por ejemplo el Chino, el cual para más inri las mantenía con una infiel con la que tenía un hijo y es posible -como luego veremos- que no estuviese casado, violando así los principios de la Sharía (también, según los vecinos de la finca de Morata de Tajuña, iba con otras chicas).

Además, afirma Riosalido, el istishhad o sacrificio implica la muerte en el mismo campo de la batalla. Por lo tanto, los islamistas no deben escapar del escenario de la guerra santa, como no lo hicieron en Nueva York o en Londres, ni tampoco en Irak o en Arabia Saudí. Sostener la tesis de que unos islamistas fanáticos se esconden en un piso de Leganés para suicidarse allí es como afirmar que no les importa ir al Infierno, y los fundamentalistas islámicos saben que si huyen del escenario de la guerra santa y mueren suicidándose en otro lugar van al Infierno. Si lo que tratan es de ganarse el Paraíso inmolándose en nombre del Yihad y de Alá, ¿por qué no lo hicieron en los propios trenes, como anunció a bombo y platillo la Cadena SER la noche misma del día de los atentados, y sin embargo lo hacen casi un mes después en un piso de Leganés donde apenas podían llevarse a infieles por delante? Según la Risala llamada Al Muntasar, cuyo significado es «El Victorioso», de Khalil Ibn Ishaq, se afirma inequívocamente que para entrar en el Paraíso es necesario morir en combate, y la huida del campo de batalla es gravísima porque supondría la perdición eterna, la entrada en el Infierno. Como le dijo Riosalido a Luis del Pino en Libertad Digital Televisión, los islamistas «matan a 192 personas y después, en vez de irse al Paraíso a celebrarlo, se van al Infierno».

Aun suponiendo que estos extraños islamistas, continúa Riosalido, hubiesen decidido inmolarse de modo repentino en aquel piso de Leganés tampoco hubiese sido propio de la manera en que lo hicieron, pues se hubiesen preparado para el acto realizando una purificación previa afeitándose totalmente el cuerpo y vistiéndose con ropa interior blanca (y no con los pantalones del al revés, como se encontró a uno entre los escombros), como van todos los terroristas que se inmolan en Irak. Pero ninguno de estos presuntos suicidas (o kamikazes islamistas) iba vestido de tal manera y tampoco estaban totalmente afeitados.

7.8. Muerte y profanación de la tumba del geo Torronteras

El geo Torronteras murió porque un trozo de ladrillo le cortó la vena femoral y además recibió un golpe en la parte trasera de la cabeza al salir despedido contra la pared de la escalera. Pero no recibió impacto directo de la explosión porque, como el resto de sus compañeros, estaba lejos del foco de explosión. La muerte del geo fue un accidente, algo que no estaba en el guión.

El entierro se celebró inmediatamente el día después, pero su tumba fue profanada; y no se explica cómo rayos fue profanada si en el nicho no había nombre alguno. Según la versión oficial, se profanó la tumba porque algún familiar o compinche de los «suicidas» quiso vengarse del geo. Pero si éstos se habían inmolado en nombre de la guerra santa por imperativo coránico-categórico, ¿qué sentido tiene que sean vengados? Como dice el señor Riosalido, la venganza es el intiqam, pero la venganza sólo es de Dios en el día del Juicio Final. Así pues, en estado de tatahhur el islamista no debe vengarse, por lo tanto la profanación de la tumba de Torronteras es inexplicable. Y además, fueron ellos los que supuestamente mataron al geo y no el geo a ellos.

También se sostuvo la hipótesis de que el cadáver fue profanado para realizarse una especie de ritual islámico para impedir la entrada del geo en el Paraíso. Hipótesis ridícula, pues si Torronteras no era musulmán, ¿cómo iban a pensar los islamistas que podía entrar en el Paraíso? ¿Acaso no sabían estos supuestos profanadores que el geo estaba inevitablemente condenado por toda la eternidad al fuego de la Gehenna por la simple razón de no ser musulmán, es decir, de ser un cafre infiel?

Es más, para el islam la profanación de una tumba es un acto execrable y bárbaro. La profanación parece más bien una cortina de humo para que el público mirase hacia otro lado, ¿o acaso se profanó y además se calcinó el cuerpo del geo para eliminar lo que quedaba del explosivo utilizado? Pues por lo visto se encontraron cartuchos de Goma-2 ECO distribuidos entre los escombros, y sin embargo no se analizaron los restos de explosivos producidos por la deflagración (otro de los aspectos habituales del caso). El Ministerio del Interior (todavía del PP, en funciones) prometió la investigación de este macabro suceso, pero la verdad es que nada se investigó y menos cuando llegó el PSOE.

7.9. ¿Había alguien vivo dentro del piso?

Por si fuera poco, sobre los escombros no se encontró ni una sola gota o mancha de sangre, y ninguno de los Tedax declaró haber visto restos de sangre entre los escombros. ¿Iban a volatilizarse 35 litros de sangre así por las buenas sin dejar rastro o mancha alguna? Tres de los siete cuerpos tenían todas las falanges de los dedos cortados, porque quizás las huellas de esos dedos no se correspondían con la identidad de los «suicidas». No hubo rastros de huellas en las paredes, en los picaportes, en el asa de la nevera, en las llaves de la luz, en las sartenes, en los vasos; pero sí aparecen -como viene siendo habitual en las «pruebas» del caso- restos de ADN en las prendas de ropas, y en los libros y documentos Tampoco se encontraron los casquillos de los subfusiles Sterling (que tienen 34 cartuchos y disparan 550 veces por minuto) con los que supuestamente habían disparado los terroristas, y según los informes policiales y los testimonios de los vecinos hubo, como hemos dicho, un tiroteo de entre quince y treinta minutos, pero entre los escombros no se halló ningún casquillo de subfusil.

Al parecer, los cuerpos de los supuestos suicidas no estaban juntos en el momento de la explosión. Como hemos dicho, uno de los cadáveres iba, según palabras del Sumario, con «el pantalón puesto al revés». Desde las 14:15 horas en que llegó la policía hasta las 21:03 horas que se llevó a cabo la explosión, ¿no tuvo tiempo de ponerse los pantalones del derecho? Cabe pensar que el que le puso los pantalones, ya muerto, se los puso del revés sin darse cuenta. Es decir, es probable que los supuestos terroristas ya estuviesen muertos antes de la explosión, pues ninguno de los sospechosos tenía los zapatos puestos y ya se sabe lo difícil que es ponerle un zapato a un muerto. Una vez hecha la chapuza de la vuelta del revés del pantalón, ya puestos, al estar sin zapatos, podrían haberle dado la vuelta del revés al calcetín.

Pero veamos con más detalles qué es lo que pasa con los dedos. De los 70 dedos de las manos de los supuestos terroristas sólo se encontraron 35 que correspondían a los del Tenecino, el Chino, Abdenabi Kounjaa y Anauar Arsrih Rifaat. De los 30 dedos de los hermanos Oulad Akcha y Allekema Lamari no quedó rastro alguno por lo cual no se pudo hacer una necrorreseña de los mismos. Aunque sea posible, es improbable que los 30 dedos se volatilizasen a causa de la explosión y quedasen 35 de de los otros sujetos. Pero da la casualidad de que entre los escombros se encontraron las huellas dactilares de los «los 4 terroristas con dedos» y ni una sola huella de «los 3 terroristas sin dedos». Es decir, estos supuestos terroristas y supuestos suicidas no dejaron huella alguna en aquel piso. ¿Es que acaso no tocaron nada antes de la explosión? Tampoco aparecieron huellas de los siete «suicidas» en los subfusiles con el que supuestamente estuvieron disparando a la Policía durante horas. Es posible que para ello usaran guantes, pero ¿para qué?

En resumen, cabe pensar que los inquilinos del piso ya estaban muertos por varios motivos: 1) uno tenía los pantalones al revés y todos iban sin zapatos; 2) no hay sangre o manchas de sangre en los escombros; 3) no hicieron estallar el explosivo hasta que los ocho pisos del rededor se desalojaron; 4) nadie vio a ninguno de los «suicidas» con vida, ni se llegó a filmar o fotografiar ninguna imagen de los mismos; 5) no hicieron estallar la dinamita justo al lado de la puerta cuando los geos decidieron asaltar el piso, pues la dinamita explosionó en el interior del piso; 6) dos cadáveres llevaban alrededor de la cintura cartuchos de Goma-2 ECO sin explotar.

¿Qué estamos insinuando? Pues insinuamos que los inquilinos fueron asesinados por las cloacas del Estado, y una vez asesinados se los colocó allí, para que se simulase su suicidio y así, como dice Fernándo Múgica, se llevase a cabo un «cierre de archivo». Aquello vino a ser, entonces, un suicidio perfecto; pero en realidad, como toda la versión oficial, se trata de una chapuza.

7.10. No se hicieron las autopsias de los «suicidas»

Además, se impidió que la Policía Científica accediese a los cadáveres, los cuales fueron enviados al Instituto Anatómico Forense; pero hete aquí que la directora del Instituto, Carmen Baladía, estaba de vacaciones para reponerse del desgaste que supuso el inmenso esfuerzo de las autopsias del día 11 y el 12 por la madrugada, y así dejó en el instituto como director en funciones al doctor Francisco Pera (desconozco si las vacaciones que se tomó Doña Carmen Baladía fue por voluntad propia, ¿acaso fue apartada?). Pero el que se hizo cargo de los cadáveres fue el antropólogo José Luis Prieto, el mismo que el PSOE llevó a la Comisión de Investigación del 11M como experto forense para contradecir a Carmen Baladía, y lo hizo como Subdirector del Instituto Anatómico Forense, un cargo inexistente, por lo cual tuvo que mandar un escrito aclaratorio para corroborar que, efectivamente, él nunca tuvo ese cargo, y sin embargo su comparecencia en la Comisión no quedó anulada.

El señor Prieto, según consta en el mismo Sumario, impidió que la Policía Científica tomase muestras de los cadáveres. La Policía Científica recurrió a la jueza Teresa Palacios, encargada de las investigaciones de Leganés, para que tuviese acceso a los cadáveres, pero con todo la Policía Científica no pudo acceder a los mismos hasta unas horas después. Por tanto, a dicho cadáveres no se les pudo practicar la autopsia, aun siendo por ley obligatorio al deberse a una muerte violenta (estos hechos no se le pueden reprochar al juez Del Olmo porque los sucesos de Leganés estaban fuera de su jurisdicción).

Con todo, a los inquilinos del piso se les hicieron varios estudios antropológicos, radiológicos y toxicológicos sin que se llegasen a encontrar incrustaciones de explosivos en los cuerpos, pero no se llegó a realizar ningún informe de la autopsia que aclarase la causa de la muerte. El 27 de marzo de 2006 el juez Del Olmo solicitó que se redactasen los informes de las autopsias encargándole dicha tarea a los mismos que no lo hicieron en su día, es decir, al grupo del señor Prieto. Pero resulta que jurídicamente ya no era posible realizar dichos informes, por lo que el juez Del Olmo simplemente se conformó con unos informes aclaratorios del motivo de la muerte de tan extraños suicidas. En el juicio semejante irregularidad la arregló el juez Gómez Bermúdez afirmando en su sentencia que los informes antropológicos (que ni mucho menos son autopsias) redactados por el equipo del doctor Prieto eran idénticos a una autopsia.

A las 11:30 horas del lunes 5 de abril, se presentaron en el Instituto Anatómico Forense funcionarios de la Sección de Antropología y Biología de la Comisaría General de Policía Científica con la intención de colaborar en el examen de los cadáveres y tomar muestras de ADN de los restos, con el objetivo de identificarlos. Pero el doctor Prieto se enojó con los funcionarios de Policía Científica y, de un modo un tanto brusco, les comunicó que el examen de los restos serían llevados a cabo por su equipo y que no les permitiría tomar muestras de ADN a no ser que fuese por órdenes escritas de la jueza Teresa Palacios, ya que recibió órdenes estrictas de enviar las muestras al Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTC) de Madrid. Después les dijo a los miembros de la Policía Científica que volviesen a las 18:00 horas. A esa hora volvieron los funcionarios policiales en la sede del Instituto Anatómico Forense, con lo que el doctor Pera insistió que ya se estaban encargando de la toma de muestras de ADN los miembros del INTC, pero el señor Prieto seguía insistiendo en que no podían pasar si no recibía una orden escrita de la jueza Teresa Palacios. Ésta, que a su vez continuaba supervisando las labores de desescombro en del piso de Leganés, llamó por teléfono al doctor Prieto para darle la orden que daba permiso de acceso a los cadáveres a la Policía Científica. Pero tampoco esto fue suficiente, pues Prieto se negó, hasta que la jueza no enviase sus órdenes por escrito, cosa que desde Leganés, como es lógico, no podía hacer. Al final, después de mucho insistir, se permitió a los funcionarios policiales tomar las muestras de ADN.

7.11. «Suicidas» de dudosa identidad

Ni siquiera sabemos a ciencia cierta si los que murieron en ese piso son los mismos que nos dijeron que murieron. De las siete víctimas a cuatro se le pudieron tomar las huellas dactilares y a las otras tres no, dado que, como hemos dicho, sus dedos no llegaron a aparecer; y ni en los escombros, ni en los objetos hallados ni en los libros que quedaron tras la explosión se encontraron huellas dactilares de estos tres sujetos. Entre las huellas que se encontraron en los escombros constan las de Mustafá Maymouni, que era cuñado de Serhane Ben Abdelmajid Faked, más conocido como «el Tunecino». Maymouni fue uno de los terroristas del atentado de Casablanca que fue detenido en España, y resulta que estaba encerrado en una cárcel de Marruecos desde el año 2003, y el piso se alquiló en marzo de 2004, por lo tanto Maymouni nunca pudo haber estado allí. ¿Quién llevó dichos documentos con las huellas de Maymouni al piso de Leganés y para qué? También se hallaron documentos de ETA entre los escombros que, al parecer, pertenecían al policía que vivía justo al lado de los sospechosos.

7.12. Se trataba de un piso marcado por la Policía

Para más inri, el piso de Leganés ya estaba marcado por los servicios secretos del Estado. Resulta que unos meses antes se llevó a cabo una operación antidroga por parte de la Guardia Civil. Por entonces en el piso vivía una familia de sudamericanos. Después los inquilinos serían los miembros de una familia colombiana, que terminaría mudándose al piso del portal contiguo, el nº 38. Más tarde pasarían a vivir unos jóvenes colombianos, uno de ellos era curiosamente un colombiano nacionalizado marroquí, cuyo nombre era Fernando B. P., según informa el Sumario. A mediados de febrero de 2004 se llevaría a cabo una segunda operación policial para detener a los susodichos colombianos, pero estos abandonaron el piso dejándose allí todas sus cosas. Una mujer ucraniana, encargada de llevar la limpieza en el bloque, quiso alquilar el piso, pero le contestaron que ya estaba nuevamente alquilado, cosa que no era cierta. ¿Por qué no se le quiso alquilar el piso a esta mujer? Como se pregunta Luis del Pino, ¿es posible que ese inmueble fuera un piso franco de los propios servicios del Estado?

El dueño del piso era un tal Lorenzo Carrasco Moreno. El contrato que le hizo a los «suicidas» (supuesto contrato, claro) era de cinco años por 600 euros al mes. El piso supuestamente se alquiló el 8 de marzo. Los vecinos no tuvieron recuerdo alguno de que entrasen hasta varios días después, sobre el 18 o el 19 de marzo. ¿A quiénes vieron entrar en realidad?

7.13. El Tribunal Supremo desmonta la sentencia de la Audiencia Nacional

Por si todo esto fuera poco, resulta que el Tribunal Supremo corrigió la Sentencia de la Audiencia Nacional dictaminando que es imposible demostrar que los suicidas de Leganés fuesen los autores «materiales» del 11M. Es decir, no sólo es imposible demostrar que fueron los autores «intelectuales», sino que también se pone en cuestión, se duda o ¡se niega! que dichos sujetos fuesen los que hiciesen el trabajo sucio de colocar las bombas.

El fiscal Javier Zaragoza en declaraciones a Europa Press el 7 de marzo de 2014 dijo que «quizá los propios autores intelectuales del atentado pueden ser los que fallecieron en Leganés». ¿Quizás? Pues entonces el señor Zaragoza no lo sabe con certeza.

7.14. El galgo de Leganés

Resulta que los inquilinos de Leganés no eran siete sino ocho, porque sobrevivió uno, Adelmajid Bouchar. Este individuo ha sido bautizado como «el galgo de Leganés». Según la versión oficial, Bouchar bajó a bajar la basura sobre las 16:00 horas, cosa que Bouchar negó en el juicio oral, afirmando que estaba en su casa de Fuenlabrada, «así que usted no puede poner una bolsa de basura en mi mano cuando yo no estaba allí», le dijo a la fiscal Olga Sánchez. Además, ¿qué hace un terrorista bajando a tirar la basura en un piso que estaba rodeado una o dos horas antes por diversas unidades de la Policía? ¿Acaso no se enteró que la Policía estaba allí? ¿Es que no hubo un tiroteo? Es ridículo.

Era conocido como el galgo de Leganés porque supuestamente saltó el cerco policial que acordonó la zona de alrededor del piso y lo más rocambolesco de esta historia es que la Policía salió corriendo detrás de él sin utilizar un vehículo que de inmediato lo hubiese alcanzado; aunque, según el informe policial, Bouchar no pudo ser alcanzado «tanto a pie como en vehículo». ¿Es que acaso ese individuo era más rápido que cualquier vehículo policial? ¿A ningún policía se le ocurrió dispararle para que dejase de correr? ¿Y si no le alcanzaron porque, como el interesado declara en el juicio, nunca estuvo allí? ¿Será eso?

Bouchar no fue condenado por colocar las bombas en los trenes, como la Audiencia Nacional sentención contra los «suicidas» (cosa que trituró el Tribunal Supremo). ¿Por qué iba a ser inocente y sus compañeros sí? En el juicio, el abogado de la AVT le preguntó si era confidente o agente del CNI, cosa que naturalmente Bouchar negó.

7.15. ¿Por qué motivo los supuestos terroristas iban a reunirse en ese piso de Leganés?

El 3 de abril hacía ya 4 días que los medios de comunicación venían anunciando que estos individuos estaban en proceso de busca y captura por la policía, y sus fotos habían sido divulgadas. En esa circunstancia, reunirse todos en un apartamento en Leganés, en vez de escapar cada uno por su lado, resultaba una grandísima imprudencia. ¿Tan tontos iban a ser los terroristas como para llegar a cabo dicha reunión en dicho piso? ¿Y para qué iba a reunirse allí? ¿Para suicidarse? ¿Para inmolarse llevándose tras sí a un solo geo? ¿No lo podía hacer mejor, para sus intereses coránicos, entre una muchedumbre de infieles? Y es más, ¿por qué escogieron un piso que daba pared con pared con un policía experto en escuchas y seguimientos? ¿Y por qué eligieron un piso que con anterioridad había tenido varias intervenciones policiales?

7.16. Los fax a ABC y Telemadrid

Ese mismo sábado 3 de abril el periódico ABC, que por entonces dirigía José Antonio Zarzalejos, recibió a las 18:05 horas un fax manuscrito en árabe en el que unas «Brigadas de la muerte del grupo Ansar Al Qaeda en Europa» reivindica el intento de atentado contra el AVE (señalando que aquello sólo fue una advertencia) y le daba de plazo hasta medio día del día 4 para que el gobierno retirase las tropas de Irak y Afganistán (cosa que con respecto a Irak Zapatero prometió en su programa electoral, no así con Afganistán, donde las tropas españolas continuaron). El fax, además, calificó los atentados del 11M como «santos». El fax no saldría a la luz pública hasta el día 5. El jefe de sección nacional de ABC declaró al juez Del Olmo que dicho fax no fue recogido hasta el día siguiente, el día 4. Según los análisis grafológicos que se incluyeron en el Sumario, el fax fue redactado por el Tunecino.

Pero el problema está en que en ese piso no había máquina de fax ni tampoco había un aparato digitalizador que permitiese mandar dicho fax por ordenador. Hasta el 9 de marzo de 2005 la Policía no le pidió a Telefónica el listado de llamadas entrantes a la línea de fax de ABC para comprobar desde qué número se hizo la llamada, a raíz del interés del juez Del Olmo por saber desde dónde se mandó tan misterioso fax. Pero la Policía le comunicó al juez que después de un año la compañía telefónica ya había perdido la información de la procedencia de dicho fax (¡vaya, igual que las grabaciones del 091 en la supuesta persecución de la Policía a los supuestos suicidas de Leganés!).

Aquel fax enviado a ABC no sería el único que se envió aquella tarde. A las 18:00 horas una telefonista de Telemadrid, la misma persona que recibió la llamada que se refería a la cinta de vídeo de la papelera de la mezquita de la M-30 del 13M, cuyas iniciales son M. C. C. P., recibió una llamada de un sujeto «con acento árabe afrancesado» (la telefonista curiosamente nació en Tánger, por eso pudo reconocer fácilmente el acento árabe afrancesado). El que llamó preguntó si habían recibido un fax. La llamada se realizó desde el número 915606753 (que corresponde a una cabina de la calle Antonio López 33, piso bajo). A las 19:30 horas volvió a llamar y le dijo a la misma telefonista: «Llamo en nombre de Al Qaeda y en el número 915128300 he enviado un fax escrito en árabe y que por qué no lo leen». Y efectivamente, el fax fue enviado desde el número de serie REC406F05B52D73, pero resulta que estaba en blanco.

Los sospechosos del 11M, y particularmente los «suicidas» de Leganés, son marroquíes, argelinos o sirios, por lo cual deberían tener un acento de sus respectivos países. ¿De dónde sale entonces ese acento «árabe afrancesado»?

El día 6 de abril funcionarios de la Brigada Provincial de Información de Madrid se acercaron a las dependencia de Telemadrid y le entregaron la cinta en la que estaban grabadas las conversaciones del día 3 a la Policía Científica para que analizase al voz del presunto miembro de Al Qaeda, pero esas conversaciones resultan que no estaban en la cinta. ¡Vaya, otra vez, y van tres!

7.17. La carta y las llamadas de despedida

Uno de los presuntos suicidas, Abdenabi Kounjaa, escribió una carta de despedida, en la cual firmó el nombre de Adbenabi Kounjaa con caracteres latinos, y es muy diferente a la firma de los papeles oficiales. ¿Para qué iba a firmarla con caracteres latinos si la carta iba dirigida a sus familiares de Marruecos? ¿Acaso para facilitar el trabajo de la Policía para que lo identificase?

Según la Sentencia, los sospechosos realizaron una serie de llamadas telefónicas para despedirse de sus familiares, argumento que le sirvió al tribunal como decisivo para sostener la tesis del suicidio. Para que dichas llamadas se confirmasen fue citado a declarar un hermano de los «suicidas», Abdenabi Kounjaa. Pero resulta que este testigo no pudo reconocer la voz de su hermano durante la llamada, pensado que no era él, motivo por el que llamó inmediatamente a la Policía, no devolviendo la llamada a su hermano para convencerlo de que éste no se suicidase. La madre de Jamal Ahmidan, alias «El Chino», afirmó desde Tetuán que «Mi hijo se despidió de mí diciendo que iba al lugar que le estaba reservado. Luego escuché una gran explosión y poco después se corto la línea». Es imposible saber qué fue exactamente lo que llegó a escuchar esta mujer, pero también es imposible que fuese la explosión del piso, porque la fuerza explosiva de la dinamita es de más de 8.000 metros por segundo, y si el teléfono de su hijo estaba a unos escasos dos metros de la carga explosiva entonces se hubiese volatilizado mucho antes de que pudiera transmitir el sonido de la bomba.

Los servicios secretos marroquíes y los hermanos de dos de los «suicidas» comunican a la Policía de las llamadas que éstos realizaron para despedirse de sus familiares y que por tanto los inquilinos estaban a punto de volar el piso. Entonces es cuando el GEO decide asaltar el piso. Pero esas llamadas nunca pudieron realizarse porque además de que se cortase la luz, el agua y el gas, el GEO llevó un inhibidor de ondas para que fuese imposible realizar llamadas por móviles. Pero se nos dice que no usaron dicho inhibidor y permitieron a los sospechosos despedirse de sus familiares de Marruecos y, según la versión oficial, los sospechosos también realizaron una rocambolesca llamada a Inglaterra para pedir permiso a un jefe religioso para suicidarse (en todo caso sería para inmolarse).

Según el informe policial que se hizo el 3 de mayo de 2004, en el piso se hallaron diez teléfonos, pero resulta que los presuntos suicidas sólo utilizaron uno para realizar veintitrés llamadas, y con dicho teléfono usaron tres tarjetas distintas. Todo esto suena bastante surrealista y además ridículo. En los dos años siguientes la Policía le envió al juez otros dos informes de las supuestas llamadas. Los tres informes no concuerdan entre sí. Según el Auto de Procesamiento dictado por el juez Del Olmo, se usaron tres tarjetas pero con diferentes teléfonos, y según los datos esas llamadas se hicieron desde fuera del piso, pues una de esas tres tarjetas se empleó con un teléfono que no consta entre los encontrados en el piso, y no fue destruido por la explosión porque en los listados de la compañía telefónica consta que se realizó una llamada con ese teléfono el 21 de mayo de 2004. Por tanto, lo más razonable es pensar que la llamada que se hizo con ese teléfono tuvo que realizarse fuera del piso. Los otros dos teléfonos tampoco aparecieron entre los escombros, según el acta de la jueza Palacios y su secretario judicial.

7.18. Los objetos del piso

El 5 de abril, los Tedax entregaron una serie de objetos que, según ellos, recogieron de los escombros antes de que la jueza Palacios levantase acta. Entre esos objetos se encontraron ejemplares del Corán, documentación de alguno de los «suicidas», papeles manuscritos, bolsas de plástico, llaves, mapas, nueve teléfonos móviles, diez cargadores y un manual de teléfono, un cepillo de dientes con pasta en un neceser, una madeja de cables gris, una mochila color naranja, con un carrete de cable de audio y una pila de 1,5 voltios, un cartucho de pistola, restos de una carcasa de despertador, catorce bolsas PVC de envoltorio de Goma-2 ECO, 17,4 kilos de Goma-2 ECO amasada, 594 envoltorios de cartuchos de Goma-2 ECO, 239 detonadores de diversos modelos, una bandera verde con inscripciones en árabe (debajo de la cual aparecieron los vídeos de reivindicación). También había unos 20 libros de temas religiosos que permanecieron asombrosamente intactos tras la explosión. Pero eso no es lo grave, lo grave -como observó Jesús Riosalido- es que eran libros chiíes (de los ayatolás iraníes), cuando aquellos magrebíes era suníes.

Los Tedax retiraron los diecisiete kilos y medio de explosivos y los 239 detonadores, y también los teléfonos móviles y los envoltorios de Goma-2 ECO, cosa que corresponde con su trabajo (aunque hay que advertir que, como ocurrió en los trenes, no se analizaron los restos de explosivos entres los escombros, sino los cartuchos de Goma-2 ECO que se encontraron de manera «fortuita» entre los mismos). Pero resulta que también se llevaron los demás objetos. ¿Para qué quería los ejemplares del Corán y libros con caracteres árabes? ¿Para qué se llevaron la documentación de los «suicidas»? ¿Para qué querían el cepillo de dientes con pasta? ¿Por qué se llevaron todo esos objetos y no se lo entregaron a la jueza cuando esos objetos quedaban fuera de su actividad profesional? ¿De verdad estaban esos objetos en el piso de Leganés?

8. Quiénes eran estos supuesto terroristas y supuestos suicidas

Estos presuntos terroristas y presuntos suicidas eran Jamal Ahmidan «El Chino», Sharhane Ben Abdelmajid Faked «El Tunecino», Abdennabi Koujaa Abdallah, Rachid Oulad Akcha, Mohamed Oulad Akcha, Rifaat Anouar Asrih y Allekema Lamari. Veámoslo uno a uno y también la casa donde supuestamente fabricaron las bombas y de paso a los supuestos jefes de estos individuos (los hermanos Almallah). Por último, examinemos las revelaciones del Confidente Cartagena que vienen a mitificar las historias sobre estos personajes que defiende la versión oficial.

8.1. Jamal Ahmidan, alias «El Chino»

Jamal Ahmidan nación en Tánger en 1970. Es considerado por la versión oficial como el jefe operativo del 11M, es decir, el encargado de conseguir los contactos y los medios para lograr los explosivos. Por tanto, era el que daba las órdenes en lo que a los explosivos se refiere.

Por lo visto a Jamal Ahmidan nadie le llamaba «El Chino», como confirmó Otman El Gnaoui y un primo de Jamal en las declaraciones indagatorias pocos días antes de dictarse el Auto de Procesamiento. En las declaraciones que hizo José Emilio Suárez Trashorras el 18 de marzo de 2004 se refirió al jefe de los marroquíes con el pseudónimo de «Mowgly». El primero en llamar a Jamal Ahmidan «El Chino» fue Rafá Zouhier, tras ser detenido el 19 de marzo, y es posible que pronunciase ese nombre por órdenes de la Policía. Los que realmente eran apodados «El Chino» fueron Abdelilah El Fadual (imputado y lugarteniente de Jamal Ahmidan) y Abdelilah Ahmidan, un hermano de Jamal. Aunque, como luego veremos, este mote era un apodo familiar, y por eso a su hermano y también a su primo le decían «El Chino». Sea como fuere, lo llamasen como lo llamasen, para abreviar nosotros le llamaremos «El Chino».

El Chino no era un islamista fundamentalista sino un delincuente de poca monta como el resto de sus amigos. Según la versión oficial, el Chino era un viejo conocido de la policía marroquí, pues ya había sido condenado a cuatro años de prisión en Marruecos por un asesinato relacionado con el tráfico de drogas y por ello cumplió dos años y medio de condena. De modo que, según los oficialistas, el Chino estuvo en la cárcel de Tetuán desde principios de 2001 hasta el verano de 2003. La ficha policial del Chino aparece en todos los servicios policiales europeos. La policía marroquí informó a la española todo lo que sabía sobre él. En caso de que fuese un integrista islámico hubiera sido uno de los 1.600 procesados en el macrojuicio que se celebró en Marruecos en el año 2003 a causa de los atentados contra la Casa de España en Casablanca el 16 de mayo de 2003, atentados en los que murieron 40 personas (cuatro de ellas españolas) y en el que murieron 11 de 14 kamikazes, y fueron detenidos 6.000 individuos. Pero, como reveló Luis del Pino, el Chino alquiló un piso junto a su mujer, con la identidad falsa de Said Tlidni, en la calle Villalobos nº 51 en el año 2001, por lo tanto no pudo estar en la cárcel de Tetuán, y además, según una investigación que hizo Ali Lmrabet para el diario El Mundo, el sumario de la estancia del Chino en dicha cárcel no existe.

Ante la opinión pública, al Chino se le ha retratado como un islamista fanático, pero los vecinos de la casa que alquiló poco antes de los atentados en Morata de Tajuña sostienen que siempre iba en compañía de dos jóvenes muy atractivas, y que iba con un piercing, pantalones de cuero ajustados y camisetas que dejaban la tripa al aire. Detalles muy poco islamistas, como dejó bien claro el Director del CNI, Jorge Dezcallar, en la Comisión de Investigación: «Es gente que a lo mejor no ha hecho nada anteriormente en su vida, aunque en este caso concreto, sí; en este caso concreto estaban vinculados a la delincuencia y al tráfico de drogas, pero no era gente que tuviera un pasado islamista claro en su mayoría. En la casa de Morata de Tajuña, según se cuenta, se hacían fiestas con señoritas con piercing en el ombligo, que no es lo que uno imagina en una fiesta de islamistas».

Las comunicaciones entre diferentes componentes de la banda del Chino fueron interceptadas en el entramado de una investigación sobre tráfico de drogas, en cuyas grabaciones se confirma que estos individuos habían viajado a Asturias. El Chino vivía con una española «de sangre», que se vestía con ropa ligera, llevaba un piercing en la boca y no era musulmana. Para más inri, el hijo de ambos, que por entonces tenía cuatro años, iba a un colegio católico. Algo muy inapropiado para un líder de una banda de fundamentalistas islámicos, por mucho que disimulen y aparenten integrarse en la sociedad española, pues llevar a su hijo a un colegio católico ya es demasiado, intolerable para un hombre coranizado, por mucho que intente aparentar que no lo es.

La compañera (no sabemos con certeza si era su esposa, aunque en el juicio oral se le presentó como tal, es decir, como su viuda) del Chino negó en una declaración que éste fuese islamista, pero en otra declaración dijo lo contrario. El 27 de marzo de 2004 la declaración dice: «Esa noche del 11 de marzo de 2004 Jamal va a su casa y habla del atentado con su hijo, indicándole que los de ETA se han pasado» ¿Un hombre coranizado no iba a adoctrinar a su hijo en la Yihad y enorgullecerse delante de él de su hazaña por el Islam y por Alá? En la declaración del 25 de enero de 2005 puede leerse: «Que a la declarante Jamal dos días antes de los atentados le dijo que se iba de viaje, que no se fiaba mucho, y que se iba a Francia». Y en la declaración del 19 de julio de 2005: «Que Aznar era el calzonazo de Busch (sic). Que era un payaso. Que en España éramos un pueblo de cobardes, porque si no queríamos estar en la guerra de Irak, lo que teníamos que hacer era salir todos a la calle. Y que en su país se levantaba el pueblo y conseguían lo que querían». ¿Acaso el Chino no se enteró de las manifestaciones del «No a la Guerra»? ¿Acaso en Marruecos «el pueblo» consigue lo que quiere? ¿Tan benévolo es el sultán con sus súbditos?

En ninguna de las conversaciones telefónicas que se le grabó, el Chino menciona temas religiosos y/o políticos, y sólo hablaba de hachís, drogas y ajuste de cuentas. Temas propios de camellos de poca monta y no de hombres coranizados que dan su vida por las enseñanzas del Profeta, por la Sharía, por la Guerra Santa y por Alá.

El Chino alquiló la casa de Morata de Tajuña el 28 de enero de 2004 pagando el alquiler de un año. Si verdaderamente participó en los atentados del 11M, ¿por qué motivo pagó el alquiler de un año si la única salida que tenía era huir, esconderse, morir o ser detenido? Además compró una placa solar y se construyó una piscina que no iban a serle útil hasta verano, y además construyó una segunda planta en la casa. Todo apunta a que el Chino alquiló la casa para quedarse allí durante un buen tiempo, y no para planear los atentados del 11M y después salir huyendo o morir en el intento.

Supuestamente, el Chino viajó a Avilés a comprar la dinamita. Al bajar hacia Madrid, a las 16:14 horas del 29 de febrero, su vehículo, un Toyota Corolla que había robado a un tal Pablo A.T. el 18 de septiembre de 2003 y que no tenía permiso de circulación ni seguro, fue fotografiado por un radar de la Guardia Civil, puesto que en vez de pasar por un tramo a la velocidad permitida, cincuenta por hora, el Chino pasó a ochenta. Los agentes detienen al Chino tras caminar unos seiscientos metros. Al percatarse de que le habían lanzado una foto, el Chino (que actuaba de lanzadera, es decir, el coche encargado de avisar al automóvil cargado de dinamita si ve algo peligroso) no llamó por teléfono para avisar a sus compañeros que venían detrás de él en un Volkswagen Golf (vehículo que era propiedad del Chino y que después sería vendido a Abdelilah Fadual e incautado en Ceuta), sino, incompresiblemente, llamó a Emilio Suárez Trashorras (que era confidente de la Policía). El agente le pide al Chino su documentación y los papeles del vehículo. El Chino, aunque hablaba perfectamente español, le enseñó un pasaporte belga a nombre de Yusef Ben Salah (la misma identidad con la que firmaría el contrato de la casa de Morata, contrato que, según reconoció en el juicio, no vio su novia o mujer). Respecto a los papeles del coche, el Chino le dice al agente que no los tiene porque el vehículo es de un amigo. El agente realiza una llamada a la central para verificar la matrícula y la propiedad del vehículo, pero dicha llamada no se grabó porque, ¡vaya casualidad!, el sistema de grabación estaba estropeado (¡siempre igual!). El agente permite que El Chino continúe su trayecto. Nadie ha sido capaz de explicar esto. ¿Es posible la caravana del Chino no llegó a existir? Y lo más extraño de todo es que el Toyota, que como decimos fue robado a un tal Pablo A.T. (y junto al coche también le robaron un teléfono móvil con el que los ladrones hicieron una llamada a Chile) terminó finalmente en manos de Trashorras, el cual cambió la matrícula por la de otro coche del mismo modelo que era de una tal Beatriz H.C. que residen en Madrid. Pero Trashorras le prestó el Toyota al Chino para que efectuase el viaje de vuelta de Avilés a Madrid el 29 de febrero a las 12: 30 horas. Y todavía más extraño es que en lugar de volver por donde había hecho el viaje de ida a Asturias, es decir, por la autopista, cogieron la carretera de la costa hasta Torrelavega (Santander), para desde allí tomar dirección hacia Madrid atravesando el puerto del Escudo -por el cual, a causa de una nevada histórica, se necesitaban cadenas y más en un coche cargado de dinamita- y tomar en Burgos la autopista A-1. El viaje de vuelta resulta que fue paralelo al de la furgoneta etarra cargada de explosivos que la Policía detuvo en Cañameras. A las 14:00 horas un segundo grupo de marroquíes, formado por Otman El Gnaoui, Asrih Rifaat y Rachid Oulad, emprenden un viaje en uno o dos vehículos para encontrarse con el Chino en Burgos. ¿Para qué? No lo sabemos. El llamado Gitanillo, amigo de Trashorras, volvería de Madrid a Avilés con el Toyota el 4 de marzo, pero resulta que a las 23:45 horas tuvo un accidente, y el Gitanillo se vio obligado a decirle algo a la Guardia Civil porque ésta llamó a Beatriz H.C. preguntándole si conocía a Trashorras y al Chino, conocimiento que Beatriz negó.

Al parecer, entre el 13 y el 14 de marzo el Chino hizo un viaje relámpago a Pamplona, posiblemente por cuestiones de droga. Después de los atentados, el Chino permaneció tranquilamente en su alquiler de Morata de Tajuña, y el día 19 estuvo allí celebrando tranquilamente el día del padre, que es el día de San José, el padre «putativo» de Jesús. El Chino estaba, por tanto, celebrando ¡una fiesta cristiana! Ese mismo día fue a casa de un vecino muy enfadado porque resulta que le robaron una de sus seis cabras, y le preguntó si había visto algo (por lo visto, el Chino a primeros de marzo compró un rebaño de seis cabras, varias gallinas y un perro). Para más inri no se conformó con interrogar a su vecino, sino que fue al cuartelillo de la Guardia Civil a denunciar el robo, según declaró ante el juez su compañera. Habían pasado ocho días de los atentados. Pero nada se sabe de esta denuncia. En el juicio su esposa declaró que no llevaron a cabo la denuncia, porque en el cuartel de la Guardia Civil no había nadie. ¡Increíble! Si El Chino cometió el atentado, ¿tan importante era esa cabra que no le importaba ser detenido o fomentar sospechas de la Guardia Civil? Si fue realmente el que cometió el atentado, ¿acaso no tenía otras cosas mucho más importantes en las cuales preocuparse que una cabra? ¿Acaso el Chino estaba como una cabra?

Tanto el Chino como Otman El Gnaoui tenían los teléfonos pinchados antes del 11M; pero según el Sumario del juez Del Olmo, las grabaciones se interrumpieron, a petición de la Policía, el 12 de marzo, justo el día después. ¿Hubiese sido posible el teatro de Leganés en caso de que hubiesen continuado las grabaciones? Las grabaciones confirman que el Chino era un traficante de drogas y no un sujeto operatorio coranizado, y por ese motivo fueron autorizadas por el juez de Alcalá con el fin de que se llevase a cabo una operación antidroga. La Policía le solicitó al juez Del Olmo que se interviniese el teléfono de Rafá Zouhier, causa por la cual nos enteramos de que éste era confidente de la Guardia Civil, y en sus conversaciones destapó la trama asturiana. Todo muy raro, muy enrevesado, ¡muy conspiranoico!

Luis del Pino reflexiona sobre esto de un modo que es pertinente traer a colación: «Lo normal es que nadie esté grabando a los terroristas responsables de un atentado antes de la masacre. Lo normal, asimismo, es que la Policía intervenga después de la masacre los teléfonos de todos los sospechosos de colaborar en la misma. En el 11-M, nos encontramos con la situación inversa: los terroristas tenían sus teléfonos pinchados antes del atentado y la Policía interrumpe ese pinchazo inmediatamente después de que estallen los trenes. ¿A alguien se le ocurre una explicación racional para esta sorprendente inversión temporal? ¿Por qué la Policía ordena el 12 de marzo interrumpir las escuchas a esos dos personajes y solicita, en su lugar, grabar las conversaciones de Zouhier? ¿Es Zouhier una más de las múltiples cortinas de humo tendidas alrededor del 11-M?».

El Chino también compartía un piso con su compañera en la calle Villalobos nº 51, en el barrio de Vallecas. Aquí la Policía encontró un ordenador portátil desde el cual se accedió a numerosas páginas de tendencia islamista por Internet. El Auto de Procesamiento desvela que en ese ordenador se registraron accesos a ese tipo de páginas entre los días 19 y 23 de marzo. Pero no es posible que el Chino accediese a esas páginas web desde ese ordenador en aquel piso porque el piso estaba permanente vigilado desde el día 19 (día de la fiesta del día del padre en la casa de Morata), como el propio Auto de Procesamiento reconoce. Además, no se realizó un análisis lofoscópico del ordenador del Chino, por tanto desconocemos las huellas dactilares del usuario de ese ordenador. ¿Quién fue, entonces, el que accedió desde el ordenador del Chino en el piso de Villalobos a páginas web islamistas durante esos días para demostrar que el susodicho era un islamista?

8.2. Sharhane ben Abdelmajid Faked, alias «El Tunecino»

Nació en Túnez en 1968. Llegó a España en 1996 y empezó a estudiar economía en la Universidad Autónoma de Madrid, pero abandonó la carrera. Después trabajaría de albañil y más tarde como agente de una inmobiliaria cercana a la mezquita de la M-30.

El Tunecino y el Chino (como Allekema Lamari, del que luego hablaremos) no tenían nada que ver entre sí; la única relación entre estos individuos era que posiblemente fuesen confidentes de las Fuerzas de Seguridad del Estado (más posible en el caso del Tunecino, aunque el Chino desde luego que estaba controlado). Si al Chino se le consideró el encargado de la logística de los atentados, al Tunecino se le consideró el ideólogo religioso del grupo. Por eso el Tunecino llegó a ser considerado en la Comisión de Investigación por Juan Antonio Alonso, ministro de Interior del primero Gobierno de ZP, ni más ni menos que como el cerebro del 11M. En palabras del juez Del Olmo, El Tunecino vino a ser «el presunto elemento dinamizador de la actividad previa de concienciación de la yihad (guerra santa) entre las personas de su entorno». Pero como no se hallaron huellas dactilares ni restos de ADN del Chino y el Tunecino en la Renault Kangoo y la mochila de Vallecas entonces se ha llegado a especular que ellos si no fueron autores «materiales» fueron los que dieron las órdenes al resto de la célula para colocar las bombas en los trenes. En fin, del Chino y del Tunecino se ha dicho casi de todo. La única relación que se ha establecido entre el Chino y el Tunecino es la de Otman El Gnaoui en el juicio oral, afirmando que vio al Tunecino en la casa de Morata de Tajuña hablar durante cinco minutos con el Chino, pero puede que Otman se equivocase de individuo.

Al parecer, el Tunecino era muy amigo del jefe de la célula de Al Qaeda en España, Abu Dahdah. Y también, como ya hemos dicho, era cuñado de uno de los terroristas del atentado de Casablanca que cumplía condena en Marruecos, Mustapha Maymouni.

El Tunecino estuvo en comisaría de Ventas seis días antes de los atentados, y es posible que trabajase para los servicios secretos españoles o al menos estuviese controlado por éstos. El Tunecino gozaba de una beca que le concedió la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI). Fue compañero de piso de un tal Zacarías Mefioui, un traductor de Policía.

El Tunecino vivía tranquilamente en un piso alquilado de la calle Francisco Remiro de Madrid sin llamar la atención y sin hacer ruido. Pocos días antes de la masacre, abandona el piso y llama imprudentemente la atención porque el casero presentó una denuncia el 26 de marzo a la Policía, a razón de que el inquilino se fue sin pagar. Pero resulta que los investigadores no se molestan en revisar dicho piso en busca de pruebas, pues según el casero el piso estaba lleno de papeles, cintas de audio y otros artículos que podrían ser de interés para investigar el caso. ¿Por qué la policía no muestra interés por las pertenencias de quien se presenta ante la opinión pública como el cerebro inductor de los atentados del 11M? Al final, no fue hasta dos días después del episodio de Leganés, el 5 de abril, cuando la Policía se decidió registrar el piso del Tunecino.

Es posible que el Tunecino desapareciese antes del 26 de marzo porque, como ya hemos dicho, desde las «cloacas» lo mataron, junto a los otros seis del piso de Leganés, y depositaron su cadáver en dicho piso. Me parece que esta es la explicación más racional que da sentido al asunto.

8.3. Abdennabi Koujaa Abdallah

Nació en 1975 en Zaouvirt (Marruecos). Su relación con la masacre se basa en restos de ADN encontrados en la Renault Kangoo, la estación de Vicálvaro y la casa de Morata de Tajuña. También se le consideró como uno de los transportistas de la Goma-2 ECO desde Avilés a Madrid. Y también se le relaciona con el intento de volar el AVE.

Koujaa era compañero de trabajo de Saed El Harrak, el cual fue uno de los 29 procesados en el macrojuicio. Supuestamente Koujaa fue el que escribió la carta de despedida dirigida a sus familiares marroquíes firmada absurdamente en caracteres latinos, como ya hemos visto.

8.4. Rachi Oulad Akcha

Nació en Tetuán en 1971. Supuestamente estuvo en la casa de Morata de Tajuña durante todo el mes de febrero. Junto a Mohamed Oulad Akcha, que era su hermano, y Koujaa y el Chino, consiguió los contactos previos para conseguir la dinamita y organizar su transporte hasta Madrid. Es considerado como uno de los autores materiales de la masacre, al colocar una de las bombas en los trenes.

8.5. Mohamed Oulad Akcha

Hermano del anterior. Nació en Tetuán en 1975 y llegó a España como inmigrante ilegal en el 2001. Trabajó en Lorca y más tarde lo haría como carpintero en Madrid. En el 2002 tramitó su permiso de residencia, renovándolo en el 2003. Según el Sumario, Mohamed estaba afiliado a la Seguridad Social. Al igual que Zougham, no tenía antecedentes penales, y desde el 2 de octubre de 2001 era socio con el número 3.319 y bajo el nombre de Mohamed Oulad Arama de la Fundación Alianza para el Desarrollo, la Educación y la Cultura, razón por la cual Luis del Pino lo llama «el suicida solidario». ¿Qué relación podía guardar una persona «solidaria» (aunque más correcto sería decir «generosa») con una banda de camellos como la del Chino? O si el Chino era un yihadista fundamentalista, ¿qué relación podría guardar una persona comprometida con el desarrollo, la educación y la cultura con una banda de integristas fanáticos que abomina de todo lo que no sea el desarrollo, la educación y la cultura islámica? ¿Tal vez a través de su hermano Rachid? No hay rastro de islamismo en los documentos de los hermanos Oulad en los diferentes registros. Con todo, se le consideró uno de los hombres de confianza del Chino, participando en los contactos previos para la adquisición de los explosivos (la Goma-2 ECO salida de Mina Conchita) y su transporte desde Avilés hasta Madrid.

El día después de la explosión del piso, un empleado del Carrefour de Getafe, de nombre Luis S. R., se puso en contacto con la Policía para informarle de que uno de los supuestos autores de la masacre compró cinco teléfonos móviles el 1 de abril en el Carrefour de Getafe (no olvidemos que los retratos de los presuntos suicidas se difundieron por televisión y por la prensa a los pocos días antes de la explosión, por eso pudo reconocerlo). El empleado declaró el 6 de abril asegurando haber reconocido a Mohamed Oulad Akcha como la persona que había comprado esos teléfonos y que charlaba con una mujer rubia con aspecto de Europa del Este, dándole la sensación de que la conocía desde hace tiempo, como si tuviese confianza. Luis S. R. le entregó a la Policía el listado de ventas de los teléfonos de su departamento, una copia del ticket de compra de Mohamed Oulad Akcha y, lo que parece más importante, una cinta de vídeo con las tomas realizadas por dos cámaras del sistema de seguridad de Carrefour en la que podía verse la imagen de Mohamed. La declaración de Luis S. R. fue enviada al juez Del Olmo el 7 de abril, pero incomprensiblemente no se le envió la cinta de vídeo con las imágenes del presunto terrorista suicidado, por lo que la UCIE se excusó afirmando que no se le envió la cinta al juez a causa de un error al estar en manos de la Brigada Provincial de Información de Madrid «quienes la requirieron para su estudio y análisis», no habiendo sido devuelta tras dichos análisis. Pasó un año y medio y el juez preguntó que qué pasaba con esa cinta (por increíble que parezca no lo preguntó hasta el 9 de diciembre de 2005). El 13 de febrero de 2006 la Comisaría General de Información le comunicó a Del Olmo que, «habiendo analizado la grabación aportada por Luis S. R., el individuo en cuestión no se trataba de Mohamed Oulad Akcha», aunque eso el juez no lo pudo comprobar porque no le enviaron la cinta (como viene siendo habitual en el caso).

8.6. Rifaat Anouar Asrih

Nación en Tetuán en 1980. Considerado también como autor material de los atentados (aunque, como sabemos, según el Tribunal Supremo eso no se pude demostrar). Se encontraron restos de su ADN en la casa de Morata de Tajuña, en la Renault Kangoo y la Goma-2 ECO de la bomba del pseudo atentado del AVE.

8.7. Allekema Lamari

El séptimo «suicida» no fue identificado tras la explosión, como reconoció Jorge Dezcallar en la Comisión de Investigación cuando fue interrogado por el diputado del Partido Popular Jaime Ignacio del Burgo. Se supo que se trataba del argelino Allekema Lamari a través de unas extrañas pruebas de ADN, como enseguida veremos. Con todo, Lamari fue considerado el 16 de marzo por el CNI como uno de los autores «intelectuales» de la masacre porque, al parecer, este sujeto sí era un auténtico islamista fanático, miembro además del ejército argelino. ¿Acaso era Lamari miembro de los servicios secretos argelinos? Según revelo el diario El País el 5 de septiembre de 2005, Lamari era «ex agente de seguridad argelina… [y] entre 1983 y 1988 agente dactilográfico de la Dirección General de Seguridad argelina». Antes de vivir en España desde 1997, estuvo un tiempo en París y en Londres sin tener problemas con la Justicia. Al llegar a España en 1997 fue arrestado a los dos meses junto con otros diez presuntos miembros del Grupo Armado Islámico (GIA). Se le acusó de conseguir pasaportes españoles para otros miembros de la organización. En 2001 fue condenado por la Audiencia Nacional a 14 años de prisión por pertenencia a banda armada, aunque al año siguiente se le rebajó la condena a 9 años y tres meses. Pero sorprendentemente en el mes de julio Lamari salió de prisión. No es descartable que Lamari hubiese sido confidente del CNI y estuviese infiltrado en las células islamistas de España y por eso fue excarcelado. En un informe que redactó a puerta cerrada en la Comisión de Investigación del 11M, el CNI remarcaba que Lamari «abandonó la prisión tras cumplir su condena mucho más radicalizado de lo que había ingresado» (según el informe de la UCIE, Jamal Ahmidan, El Chino, también se había radicalizado por su paso en prisión), y que se trataba del «posiblemente planificador y/o ejecutor del 11-M». En otro informe, el CNI señalaba que en 1997, cuando estaba en prisión, Lamari informó de la intención de algunos elementos argelinos de cometer un atentado en España. Y según un documento firmado el 6 de marzo de 2004, cinco días antes de la masacre, la unidad antiterrorista del Centro informó de la desaparición de Lamari y de cinco radicales de su grupo del barrio de Lavapiés, la denominada «célula de Lavapiés».

Sea como fuere, Lamari estaba controlado por el CNI a través de Safwan Sabag, alias «El Pollero», un infiltrado del CNI para controlar islamistas, cuya misión era vigilar a Lamari desde el año 2002 cuando éste salió de la cárcel. Lamari fue excarcelado dos años antes de lo debido por error judicial (error que, por cierto, quedó sin consecuencias judiciales para los jueces que lo cometieron). ¿Acaso se le soltó para llevar a cabo sus labores de infiltrado del CNI en las células islamistas de España? Según un informe que el CNI emitió el 6 de noviembre de 2003, gracias a la información del Pollero, Allekama Lamari tenía pensado inmolarse con un camión-bomba lanzándolo hacia un gran edificio en Valencia.

Lo cierto es que no se halló en el coche Skoda ninguna huella dactilar de Lamari. En los escombros de Leganés sólo se encontró el fémur y una parte de la cabeza de Lamari, por tanto no se pudo identificar por sus huellas dactilares sino por su ADN, pero para saberse que ese ADN era el de Allekema Lamari se pidió a los padres de Lamari (que estaban en Argelia) una muestra de ADN. Pero, si Lamari había salido hace poco de la cárcel, ¿acaso en los documentos policiales de Lamari no registraban las muestras de su ADN? De ser así, como debía ser, ¿qué necesidad había de tomar muestras de los padres de Lamari?

8.8. Mohamed Afalah

Mohamed Afalah no se «suicido» en el piso de Leganés por la sencilla razón de que no estaba allí (ni vivo ni muerto). Afalah era confidente del CNI, y precisamente fue Afalah el que pagó el alquiler del piso de Leganés, lo cual corrobora nuestras sospechas de que dicho piso estaba controlado por el CNI. Aparte del alquiler, su relación con el caso viene a raíz de una prueba que el propio Tribunal dio como falsa: la del Skoda Fabia. Pues, aparte del ADN de Allekema Lamari, se encontraron en el Skoda Fabia huellas dactilares de Mohamed Afalah. Este sujeto supuestamente había huido a Irak, después de fugarse de un centro de internamiento en Turquía, muriendo allí como mártir, según la Sentencia «por el mes de mayo del 2005», aunque según la misma Sentencia la muerte de Afalah «no ha quedado suficientemente acreditada». Afalah posiblemente también fuese un infiltrado del CNI para que vigilase a Lamari. Sin que sepamos el motivo, Afalah fue considerado uno de los autores materiales de los atentados, y por ello huyó de España el 4 de abril, el día después de la explosión de Leganés, junto a su amigo Abdelmajid Bouchar, «el galgo de Leganés». El galgo volvió y fue juzgado (como hemos dicho salió absuelto de colocar las bombas pero fue condenado a 18 años de prisión), pero Afalah no volvió y se dice que se fue a Irak a combatir e inmolarse por la Yihad.

8.9. La casa de Morata de Tajuña

La casa de Morata de Tajuña está ubicada en el kilómetro 14 de la carretera 313, en las cercanías de Madrid. Curiosamente la casa era propiedad de un miembro de Al Qaeda, Abu Nidal, detalle que le vino de perlas a la versión oficial. Abu Nidal fue detenido en 2001 por pertenecer a la célula de Al Qaeda en España. Desde ese año estaba en la cárcel a espera de juicio. Tras el 11M fue condenado por la Audiencia Nacional por pertenecer a Al Qaeda, pero no por organizar o participar en el atentado del 11M, a pesar de ser dueño de la casa donde supuestamente se montaron las bombas. La casa, además, sólo la alquilaba Abu Nidal a terroristas, y fue alquilada dos veces. La primera fue en 2002 a un sujeto relacionado con los atentados de Casablanca, y la segunda al Chino. Pero como en ese tiempo Abu Nidal estaba en la cárcel como es natural no pudo encargarse del papeleo de los alquileres, cosa que hicieron dos individuos de origen sirio, su hermano llamado Mohamed y un amigo llamado Walid, los cuales fueron detenidos pero puestos en libertad por el juez Del Olmo, a pesar de que en casa de uno de ellos hubo antes de la detención una extraña quema de documentos (¿podría tratarse de documentos de la célula de Abu Dahdah, jefe de Al Qaeda en España?). Uno de los intermediarios visitó cinco días antes del 11M a Abu Dahdah en la cárcel. Con todo esto, resulta muy extraño que estos sirios no fuesen, al menos, imputados por los atentados del 11M. Pero, ¿por qué? Pues resulta que la abogada de estos sirios, tanto antes como después del 11M, era Yamila Pardo, una sobrina del socialista Joaquín Almunia que se convirtió al islam.

Esta casa es importante para la versión oficial, porque, según ésta, allí se fabricaron las bombas, y además permite vincular la mochila de Vallecas con la banda del Chino, vínculo que se establece a raíz de siete tarjetas telefónicas (incluyendo la tarjeta del Trium T-110 de la mochila de Vallecas) que se activaron el día 10 de marzo, el día antes, en esta casa. Aunque los informes policiales al respecto son del todo contradictorios: el informe del 18 de marzo dice que las tarjetas se activaron entre las 16:00 horas y las 19:00 horas; el informe del 22 de marzo no determina la hora y afirma que se activaron en algún momento del 10 de marzo; el informe del 29 de marzo sostiene que se activaron entre las 2:00 horas del día 9 y las 2:00 horas del día 12 (¿cómo es posible que las tarjetas se activaran el día después de los atentados?); y, según el Auto de Procesamiento dictado por el juez Del Olmo en el que se incluye un cuarto informe con fecha del 3 de abril de 2006, las tarjetas se activaron entre las 2:24 horas del día 10 y las 2:24 horas del día 11. Pero resulta que las tarjetas fueron activadas en noviembre de 2003, cosa que se trató de ocultar durante las investigaciones policiales.

Si las bombas ya las habían montado en la casa de Morata de Tajuña, ¿qué necesidad tenían los supuestos terroristas de meter en la furgoneta Kangoo una bolsa con detonadores y un poco de explosivo? ¿Acaso para reivindicar el atentado, como sugirió el CNI?

Los investigadores afirman que localizaron la casa mediante una enrevesada búsqueda triangulando las llamadas de los teléfonos móviles. Sin embargo, la Policía ya era consciente de la existencia de esa casa porque la había vigilado en diferentes ocasiones. El 7 de marzo, según unas cintas que se grabaron, los vecinos presentaron varias denuncias, primero llamando al 091 y después al 062 de la Guardia Civil, por sospechaban que los inquilinos de aquella casa trapicheaban con drogas y mercancía robada.

Pese a todo, los sospechosos tenían buenas relaciones con los vecinos. Dos semanas antes de los atentados organizaron una barbacoa con niños y parientes, según afirmaron los vecinos. El Chino era especialmente conocido porque resulta que le había prestado en varias ocasiones su moto a los vecinos.

La Policía no registró la casa hasta el 26 de marzo, cuando ya el Chino no estaba allí (vemos que la fecha coincide con la denuncia que el casero del Tunecino puso a raíz de la desaparición del mismo). La versión oficial no explica por qué la Policía no registró mucho antes una casa que conocía perfectamente. Es más, cuando Trashorras tomó declaración el 18 de marzo, voló el día después en helicóptero para mostrarle a la Policía la casa de Morata. ¿Por qué la Policía recurrió a Trashorras para localizar la casa de Morata si el Chino tenía el teléfono pinchado? ¿Por qué la Policía no irrumpió en esa casa el mismo día, día que el Chino celebraba junto a su compañera y su hijo el día del padre, para detenerlo? Como se pregunta Luis del Pino: ¿Tenía alguien interés en que el Chino desapareciera (al menos oficialmente) en aquel piso de Leganés? Pues desde luego que alguien tenía ese interés.

8.10. Los hermanos Almallah

Según la versión oficial, la tarjeta SIM del teléfono de la mochila de Vallecas vinculó a una serie de sujetos (la «célula de Lavapiés» y la banda del Tunecino) que terminarían vinculados al círculo de los hermanos Almallah. ¿Quiénes eran estos hermanos? Los hermanos Moutaz y Mouhannad Almallah Dabas no se suicidaron o no los hicieron suicidarse en Leganés el 3 de abril de 2004. Estos hermanos eran sirios pero en 1998 obtuvieron la nacionalidad española.

El 21 de marzo de 2005 el juez Del Olmo recibió un informe policial en el que se decía que el 11M «posiblemente no se hubiera producido» sin la labor de «reclutamiento, adoctrinamiento y dirección» de los hermanos Almallah. Según los agentes de la Brigada Primera de Terrorismo Internacional, Moutaz Almallah tenía «una vinculación directa con Al Qaeda». Los hermanos tuvieron contacto con Mohamed Bahaiah, alias Abu Khaled, que era tomado por el «correo personal de Osama Bin Laden para Europa», y también con Omar Mahmoud Othman, alias Abu Qutada, «líder carismático de los grupos salafistas del norte de África».

Según la UCIE, el aparato de captación y adoctrinamiento de los hermanos Almallah estaba por encima del Tunecino y de la «célula de Lavapiés», por lo tanto eran considerados como «referente fundamental de la creación del 11-M», es decir, los líderes de la trama. El informe de la Policía aseguraba: «Si Al Qaeda dio la orden de atentar en España, fijó la fecha e inició el proceso de ejecución, los hermanos Almallah constituyeron la base doctrinal más próxima a la organización de Bin Laden, teniendo dispuestos un grupo de muyahidines al que se unieron diferentes grupos, en mayor o menor medida afines ideológicamente, que desembocó en los atentados del 11 de marzo de 2004… Cabría decir, de acuerdo con todo lo hasta ahora conocido, que sin la base doctrinal, el reclutamiento, adoctrinamiento y dirección de los hermanos Almallah, los atentados del 11-M, posiblemente, no se hubieran producido». El informe fue filtrado por el diario El País el 2 de agosto de 2005 (diario cebrianita muy comprometido con la tesis islamista)

La UCIE también señala que por su «muy alto grado de preparación [ideológica] y de acceso [a jefes terroristas]», los Almallah tenían relaciones con el líder de Al Qaeda en España Abu Dahdah, y también «con líderes de primer orden en la estructura de la red de la organización terroristas de Osama Bin Laden». Así pues, los Almallah fueron considerados los «autores intelectuales» del 11M y aportaron a la denominada «célula de Lavapiés» su «ideología, sus contactos y su apoyo logístico», y sustentaron ideológicamente los atentados porque disfrutaban «de una situación de privilegio en el mundo del radicalismo islámico», y la tarea de realización de «captación, alojamiento, apoyo y de soporte financiero les convierte claramente en una referencia fundamental e insustituible del proceso manipulador que desembocó en el 11-M». El informe además indica que la detención de los hermanos fue «fundamental para desactivar, al menos ideológicamente y de forma momentánea, el proceso» de formación «de nuevas células capaces de emular a la autora del 11-M».

Según los policías que dirigía el comisario general de Información, Telesforo Rubio, estaba clara «la doble vinculación de los Almallah por un lado con Al Qaeda, y, por otro, con el entramado directo del 11-M». Y añaden: «Los hermanos Almallah representan el escalón más alto en la doctrina del 11-M, equiparable solo a figuras como Hassan El Haski [preso tras ser detenido en Canarias] o Youssef Belhadj [al que se consideró autor de una de las reivindicaciones de los crímenes], ambos muy ligados al Grupo Islámico Combatiente Marroquí, considerado como auténtica mano de obra de los atentados del 11-M y brazo ejecutor de los designios de Al Qaeda».

Si los Almallah eran considerados el enlace necesario entre Al Qaeda y la banda del Tunecino y la célula de Lapiés, el Tunecino fue considerado como «el nexo de unión» entre los hermanos Almallah y los pelanas de Lavapiés, entre los que destacaba por «ofrecer más capacidad de arrojo o liderazgo de la acción operativa» el traficante de drogas Jamal Ahmidan, el Chino.

Así pues, las «investigaciones» llegaron a dividir los preparativos del 11M en «dos grandes columnas»: por una parte estaban los pelanas de Lavapiés, que los señalaban como «directamente vinculados al Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM)», y por otro lado a los hermanos Almallah bajo los que estaban subordinados el Tunecino y Rabei Osman al Sayed (Mohamed el Egipcio). Al GICM lo calificó el informe de la UCIE como la «auténtica mano de obra de los atentados del 11M y brazo ejecutor de los designios de Al Qaeda».

Así pues, según estos informes, por encima del Chino y del Tunecino estaban estos hermanos que «lideraban una doctrina islámica de mayor profundidad, heredada de la Hermandad Musulmana, de donde procede, en escisión el movimiento Takfir Wal Hijra», una doctrina salafista combatiente de los condenados por el atentado contra la Casa de España en Casablanca, y también, se decía, del 11M y de algunos de los que pilotaron los aviones que se estrellaron contra las torres gemelas en Nueva York el 11S, como por ejemplo Mohamed Atta.

Los informes policiales señalan a la calle Virgen del Coro nº 11 como el lugar, el «centro de operaciones» o «centro neurálgico», de las reuniones del islamismo radical de la comunidad siria que lideraban los Almallah. Allí se visualizaban vídeos yihadistas y se acogían a jóvenes recién llegados del Magreb que eran carne de proselitismo para que fuesen reclutados como combatientes. Al parecer, los Almallah tomaron rigurosas precauciones y tuvieron sumo cuidado con las llamadas telefónicas, pues mientras la Policía los vigilaba los miembros del «comando Virgen del Coro» hacían las llamadas desde cabinas y además empleaban los sistemas de desvío de llamadas entre los teléfonos, usando además un lenguaje críptico en las conversaciones. Pero en el juicio oral se demostró que el edificio de Virgen del Coro no era ninguna cueva de yihadistas. La cuestión estaba en que los Almallah querían recuperar el dinero que invirtieron en el local y para ello subarrendaron el local a sirios y marroquíes que estaban de paso por Madrid. Algunos de los inquilinos fueron el sirio Basel Galyon (que finalmente quedaría absuelto) y el marroquí Fouad el Morabit (que fue condenado a 12 años de cárcel).

Lo curioso de estos dos personajes es que uno de ellos, Mouhannad, se afilió al PSOE el 12 de mayo de 2004 sin que nadie le pidiese un aval. ¡Sí, después de los atentados! Según un musulmán que vive en Madrid, que al parecer tuvo bastante trato con los Almellah, Mouhannad ingresó en la agrupación del PSOE de San Blas (un barrio de Madrid) tras ser puesto en libertad sin cargos por el juez Del Olmo el 30 de marzo, puesto que fue detenido el 24 de marzo de 2004. Según este musulmán, ingresó en el PSOE con la intención de «despistar a los agentes de la Policía que lo mantenían bajo estrecha vigilancia». Pero según confesó el propio Mouhannad en el juicio oral, fue el presidente de los Hermanos Musulmanes en Madrid el que lo convenció para que se afiliase al PSOE: «Tradicionalmente era socialista, mi padre era afiliado a Hisb el Baatz… El presidente de los Hermanos Musulmanes en Madrid anima a afiliarse en los partidos políticos… “Tú tienes la nacionalidad española, por qué no te apuntas”. Y por eso fui y me apunté».

Según la Policía, Mouhannad usaba como tapadera una tienda de electrodomésticos, pero a lo que los hermanos Almallah se dedicaban era a la colecta de limosnas destinadas a la Yihad, aunque también se dedicaban al tráfico de coches (y ya hemos dicho que a lo que los Almallah se dedicaban en el piso de Virgen del Coro es a subarrendarlo a sirios y marroquíes para recuperar el dinero que invirtieron, nada que ver con fines terroristas y menos aún con el 11M).

Mouhannad fue detenido a las 10:10 horas del 18 de marzo de 2005 por un funcionario de la Comisaría General de Información en colaboración con la Brigada Provincial de Información en el barrio madrileño de San Blas, cerca de su domicilio de la calle Químicos, e ingresó en prisión el 21 de marzo por órdenes del Juez Del Olmo a causa de pertenecer a banda armada. La Policía encontró un detonador en el local de Virgen del Coro donde Mouhannad guardaba sus herramientas y piezas de recambio; inmediatamente la Policía quiso relacionar dicho temporizador con los atentados, pero eso no coló. Si Mouhannad fue detenido por segunda vez, ¿por qué lo soltaron el 30 marzo de 2004 con libertad sin cargos?

Por lo visto, resulta que su ex novia, Nouzha Al Jauzi, declaró en marzo de 2005 a la Policía que los Almallah eran yihadistas que pretendían atentar contra las torres Kios de Madrid. También declaró que en el piso de Virgen del Coro se captaban a musulmanes para ser enviados en Irak (lo mismo que decían los informes de la UCIE). Obviamente cuando fue detenido fue inmediatamente expulsado del Partido Socialista (aunque el partido del puño y de la rosa y de los «cien años de honradez» no le pidió perdón a Mouhannad cuando éste fue absuelto por el Tribunal Supremo el 17 de julio de 2007).

En el juicio oral, ante el interrogatorio de la fiscal Olga Sánchez, Mouhannad declaró que conoció al Tunecino en una escuela de idioma, y le dijo que quería ir a Irak a luchar por la guerra santa, y «quería influir su ideología sobre mí, pero yo le dije que estoy aquí contento en España. Vete tú, a mí no me interesa». Dijo que el Tunecino hablaba de robar, pero «nunca hablaba de atentados… Cuando fui a arreglarle un nevera le dije que le iba costar 150 euros… y dijo que tenía que robar un banco porque no podía ahorrar». También declaró que no pertenecía a los Hermanos Musulmanes, «pero soy simpatizante de los hermanos musulmanes… pertenezco a otras cosas». ¿Y qué cosas son esas?, preguntó Olga Sánchez: «Al Partido Socialista Obrero Español».

Respecto a las huellas que se encontraron de él en el piso de Leganés la explicación que dio Mouhannad fue que posiblemente «Rifaat Anouar las llevase allí». Negó haber estado en dicho piso y también negó haber estado en la casa de Morata de Tajuña.

Finalmente Mouhannad fue condenado a 12 años de prisión de los cuales cumpliría tres y medio que pasó en la cárcel de Villena (Alicante). Nada más salir de la cárcel el 17 de julio de 2007 tras absolverlo el Tribunal Supremo declaró ante los medios de comunicación, tras la pregunta de si le parecía injusta la condena: «Injusto, claro, tres años y medio aquí por la cara. Me han destrozado la vida, claro, injustamente. ¡No soy el único! Hay bastante gente inocente dentro. Pero así es la vida. Alguien tiene que pagar el pato». Los periodistas le preguntaron si seguía negando que mantuvo alguna relación con los «suicidadas» de Leganés, a lo que Mouhanned respondió: «No no, nada. Much… sumario sumas mentiras, muchas manipulaciones, muchas cosas. Espero que las cosas se arreglen en el futuro, para que no caigan otros inocentes, igual que yo».

En una entrevista que le hizo para El Mundo Antonio Rubio publicada el 29 de septiembre de 2008, Mouhannad hizo unas declaraciones sin desperdicio que merecen ser citadas.

Mouhannad asegura en la entrevista que «Nunca he sido un radical como han querido presentarme la policía, los jueces y los fiscales. Rezo, voy a la mezquita y cumplo con las obligaciones de un buen musulmán, pero nada más. Quizás mi hermano rece algo más que yo, pero eso no significa ser yihadista… Todos los que estábamos en la Casa de Campo [se refiere al lugar físico donde se celebró el macrojuicio] estamos convencidos de que Serhane [siempre llama a Serhane Ben Abdelmajid Fakhet, el Tunecino, por su nombre de pila] y los que murieron en Leganés no tenían capacidad técnica para llevar a cabo el atentado. Además, Serhane no sabía ni cómo se unían dos cables, era un inútil para ese tipo de cosas. A mí me llamaba para arreglar sus electrodomésticos y hasta para reparar un grifo… Estamos convencidos o llegamos a la conclusión de que el atentado estaba planificado antes de las elecciones, que está más cerca de los delincuentes que de los musulmanes y que los confidentes y sus controladores saben mucho más de lo que han dicho».

Antonio Rubio le pregunta si conoció al Chino antes de los atentados, a lo que Mouhannad responde: «No, nunca lo vi, ni tuve relación con él. Durante el juicio, los que eran amigos o conocidos suyos me dijeron que El Chino no tenía la mentalidad ni la capacidad para actuar solo, y que podía estar conectado y dirigido por la Policía».

Sobre lo sucedió en Leganés en la calle Carmen Martín Gaite el 3 de abril de 2004, Mouhanned le comenta a Rubio que «los auténticos yihadistas o terroristas siempre intentan llevarse a sus enemigos por delante. Es decir, hacer todo el daño que puedan. Si es verdad que los que estaban en el piso de Leganés eran los autores del 11-M y mataron a 192 personas, cómo es posible que, unos días después [3 de abril de 2004] se convirtieran en terroristas amables y esperaran a que todo el edificio estuviera desalojado para luego suicidarse. Eso no tiene sentido ni explicación. Yo no creo, y es una apreciación personal, que hayan sido Serhane ni los de Leganés». Y añadió que «El atentado está más cerca de los delincuentes que de los musulmanes… si los del piso de Leganés no hubieran muerto, ninguno de nosotros se habría sentado como acusado en el juicio. Ellos necesitaban unos autores o unos culpables para presentarlos delante del pueblo español y nos metieron a nosotros». No andaba del todo desencaminado en sus declaraciones.

Sobre el Tunecino dijo que «era un demonio, un extremista, pero era incapaz de unir dos cables. No creo que fuera él, ni los de Leganés». Sobre Antonio Toro, el cuñado de José Emilio Suárez Trashorras, dijo que era «el más listo de todos los confidentes y oculta muchas cosas e insinuó otras». Sobre Trashorras sostuvo que «nos dijo durante el juicio que él saldría absuelto y que los moros nos comeríamos la condena».

Mouhannad conoció a Zougham antes de los atentados porque fue a comprar a su locutorio un cargador de móvil para su mujer. Cuando lo detuvo la Policía el 24 de marzo de 2004 declaró que él nunca vio juntos a Zougham y el Tunecino. «Ellos querían que yo dijera que había visto a Serhane y Zougham juntos o que eran amigos. Entonces, un policía se acercó a mí y me dijo: “El falso testigo no es delito”».

La Policía declaró al juez Del Olmo que Mouhannad estaba en paradero desconocido el mes de marzo de 2004, hasta que fue detenido el 24 de marzo, pero Mouhannad lo desmiente: «Recuerdo que el mismo día 11 llevé a mis hijos al colegio y uno de sus profesores me preguntó si había escuchado el atentado que había cometido ETA en Atocha. Al día siguiente seguimos hablando del atentado. Todo eso demuestra que yo no estaba en paradero desconocido y que los informes policiales son mentira».

Según el informe arriba citado, Moutaz Almallah estudió la posibilidad de colaborar con el Tunecino y su cuñado, Mustafá Maymouni, de «robar bancos y joyerías para sufragar la Yihad (guerra santa) y cometer atentados».

Tras la detención de Abu Dahdah en el 2001 en la llamada «Operación Dátil», Moutaz Almallah se trasladó en principio a Holanda, pero en 2002 se trasladó a Londres, aunque seguía visitando Madrid con frecuencia. Moutaz tenía «un grado más alto de formación ideológica islámica que su hermano Mouhannad». La posición de Moutad sobre Mouhannad se debía a su mayor cercanía con Abu Dahdah y otros líderes relevantes de Al Qaeda. Moutaz fundó una red de apoyo a muyahidines «de ámbito internacional», de la que era «uno de los jefes». Según esto, Moutaz colaboraba con el imam radical Abu Qutaya, chófer de Abu Dahdah. Con la marcha de Moutad a Holanda y después a Londres sería Mouhannad el que dirigía las actividades del supuesto comando, y será en torno a él donde empezaría a formarse los supuestos culpables del 11M: el Tunecino, Basel Galyoun, Fouad el Morabit y Mohamed el Egipcio.

Moutaz fue detenido el 19 de marzo de 2005 (un día después de que detuviesen a su hermano) en su casa de Slough (al oeste de Londres). Sería encarcelado allí en Inglaterra hasta que fue extraditado a España, a la cárcel de Huelva, el 8 de marzo de 2007 a causa del 11M, aunque no pudo ser juzgado en el macrojuicio del 11M porque éste ya estaba en marcha cuando Moutaz llegó y por tanto sería juzgado con posterioridad (sus abogados hicieron todo lo posible por retrasar la extradición alegando que en nuestro país impera ni más ni menos que «la Inquisición»). Pero en seguida, el 31 de octubre de 2007, fue puesto en libertad bajo fianza de 10.000 euros por orden del juez de la Audiencia Nacional que sustituyó al juez Del Olmo, el juez Eloy Velasco, a petición del fiscal Miguel Ángel Carballo a raíz de la absolución de su hermano Mouhannad del cual no se pudo demostrar que estuviese vinculado a ninguna organización terrorista. Al parecer, según declaró un testigo policial de la UCIE en el juicio oral posterior al macrojuicio del 11M celebrado en junio de 2011 (nos referimos al juicio presidido por el magistrado Fernando García Nicolás), unas de las tarjetas telefónicas de Moutaz Alamallah se usó en uno de los móviles con los que supuestamente llamó uno de los supuestos suicidas de Leganés (pero ya hemos demostrado que esas llamadas no pudieron realizarse, al menos no pudieron realizarla los «suicidas», porque lo más probables es que dichos sujetos ya estaban muertos antes de la explosión del piso). El fiscal de la Audiencia Nacional, Miguel Ángel Carballo, ratificó su petición inicial de 8 años contra Moutaz por colaborar con organización terrorista, explicando que la libertad condicional que se le concedió el 31 de octubre de 2007 lo hizo por «prudencia y respeto» a los criterios marcados por el Tribunal Supremo de la sentencia del 11M, criterios que curiosamente absolvieron a su hermano y lo acusaron a él. El fiscal dio por probado que, tras la detención de Abu Dahdah en 2001, Moutaz vino a sustituirlo en tareas de captación, adoctrinamiento, facilitación de lugares de reunión, cobijo de radicales, facilitar traslados y recaudar dinero para gastos en dichas actividades. El fiscal señaló que todo eso lo hizo junto al Tunecino, y que «tenía liderazgo nada menos que sobre el Tunecino». Moutaz finalmente quedaría absuelto y como señaló la Sección Segunda ni siquiera «ha quedado acreditado que el acusado llevaba a cabo actividades de favorecimiento de terrorismo». La sala siguió la sentencia que pronunció el Tribunal Supremo (que, como hemos insistido, trituró a la de la Audiencia Nacional al declarar que no estaba demostrada la participación en los atentados de los «suicidas» de Leganés) y argumentó que «el mantenimiento de ideas violentas propias de un islamismo radical, incluso la relaciones con otras personas que participen de esas mismas ideas, no constituye delito… el simple hecho de adoctrinar en las ideas radicales islamistas que justifique y, en cierto modo, animen a la yihad no se puede considerar delictivo en el momento en que se cometieron esos hechos». Pues en 2003 y 2004 no era delito pero sí lo sería a partir de la reforma del Código Penal de 2010 que etiquetó como delitos la captación y adoctrinamiento de terroristas. De modo que el supuesto cerebro del 11M quedó «a las puertas del delito», como apuntó el fiscal.

La Policía conocía bastante bien a los hermanos Almallah, tanto era así que hace que sea imposible que estos sujetos organizasen y realizasen el atentado del 11M. Según la declaración ante la propia Policía del Jefe del Grupo de Terrorismo Internacional de la Brigada Provincial de Información de Madrid, el primer dato sobre las actividades radicales de estos hermanos y su entorno es del 17 de enero de 2003; es el momento en que la Policía los pone en relación con tropas periféricas en torno a Al Qaeda por mediación de Abu Dahdah. Resulta que los Almallah también tenían relaciones con un batasuno que se convirtió al islam: Yusuf Galán. Desde enero de 2003 hasta febrero de 2004 la Brigada Provincial de Información controló perfectamente a los hermanos Almallah y a sus subordinados como el Tunecino y los demás implicados del 11M; así como la UDYCO controlaba a su vez a la banda de narcotraficantes del Chino, Otman El Gnaoui, Lofti Sbai y Adelilah Ahmidan. Desde 2002 la UCIE controlaba, a través del Juzgado Central de Instrucción número, el que dirigía Baltasar Garzón, a los hermanos Almallah, al Tunecino, a Mohamed el Egipcio, a Basel Ghalyan, a Adna Waki, a Fouad El Morabit, a Sanel Sjekirica… y también tenía controlado, y desde antes, a Zougham. Desde 2002 muchos de los supuestos terroristas tenían intervenido sus teléfonos: Fouad El Morabit, el Tunecino, los hermanos Almallah, Mohamed el Egipcio… y Zougham. Y por si todo eso les parece poco, aquellos que le suministraron los explosivos eran confidente policiales: José Emilio Suárez Trashorras y Antonio Toro; y también de la Guardia Civil: Rafá Zouhier (en realidad todos los personajes estaban controlados o eran directamente colaboradores de los servicios de seguridad). En julio de 2003 se hacen oficiales las investigaciones de la Brigada Provincial de Información a través del Juzgado Central de Instrucción número 4, para que se llevasen a cabo intervenciones telefónicas. Tras un seguimiento riguroso, el 17 de febrero de 2004 los seguimientos se interrumpen y no hay más informes policiales sobre estos sujetos que después, nos dijeron, organizaron y llevaron a cabo la masacre del 11M. ¿Quién dio la orden de dejar de informar sobre los pasos que daban estos sujetos en sus numerosos pisos, locales y empresas a 11 días del transporte de los explosivos desde Asturias y a 24 días de la masacre?

Lo más curioso, por decirlo de algún modo, es que ese 17 de febrero de 2004 fue el mismo día en que ETA declaró su tregua en Cataluña tras el pacto que llevó a cabo el 4 de enero con Carod-Rovira en Perpiñán (un Carod que, por entonces, por la ausencia de Maragall, era presidente de la Generalidad en funciones). Será otra de esas causalidad que hay en torno a todo lo que rodea al 11M (o más bien al mito tenebroso); causalidades que las carga el diablo.

8.11. El policía Kalaji

Como ya hemos dicho, el policía hispano-sirio Ayman Maussili Kalaji pasó de ser terrorista de Al Fatha a escolta de Baltasar Garzón.

Este personaje tiene un historial de lo más variopinto. Cuando era joven fue miembro de una facción guerrillera. Pertenecía a uno de los grupos más combatientes de Oriente Próximo en los años 70, bajo el nombre de Nadiun Dib Salen, miembro con carné del Frente Democrático para la Liberación de Palestina que declaraba la guerra al imperialismo, los cuales cometieron decenas de atentados. Kalaji fue uno de los instructores militares «imprescindibles» de los comandos del FDLP en el sur de Beirut. Antes de que llegase a España estuvo en la extinta Unión Soviética donde perfeccionó su formación de activista y agente secreto. En 1980 pidió ser refugiado en España, cosa que finalmente consiguió y empezó a colaborar como traductor en la Comisaría General de Información en 1983 (al mismo tiempo conseguiría la condición de refugiado político). De modo que Kalaji renegó de su pasado y empezó a ser confidente de la policía y los servicios secretos españoles. En 1984 consiguió la nacionalidad española «por los servicios prestados» a este país, es decir, por colaborar con los servicios secretos. En 1989 Kalaji fue fundamental para abortar una operación terrorista islamista al localizar un barco cargado de explosivos camuflados en latas de conserva que llegó al puerto de Valencia procedente del Líbano. Kalaji colocó de infiltrado en el barco a uno de sus hombres, Mohamed Arabi, que alertó a las fuerzas de seguridad de la llegada de semejante barco. Estos terroristas planeaban atentar contra intereses estadounidenses en Europa. Al año siguiente Kalaji fue recompensado por el Ministerio del Interior con una felicitación pública tipo C (Garzón elogiaría esta hazaña en su comparecencia en la Comisión de Investigación del 11M). En 1990 ingresó en el Cuerpo Nacional de Policía tras aprobar el curso en la Academia de Ávila. Entre el 18 de octubre de 1990 hasta el 13 de diciembre de 1991 realizó prácticas en la Comisaría General de Información. Después fue destinado a Tarrasa, pero a petición del juez Garzón volvió a la Comisaría General de Información el 5 de septiembre de 1995. En 2001, el infiltrado del barco de Valencia, Mohamed Arabi, también participó en la Operación Dátil contra la célula de Al Qaeda en España que lideraba Abu Dahdah, pero resulta que Arabi fue detenido y gracias a Kalaji, que intercedió ante el juez Garzón, quedó en libertad (al parecer, Kalaji mantuvo una relación de amistad con Abu Dahdah). En 2004 Kalaji estaba adscrito al Grupo de Menores, Grume, de la Brigada Provincial de la Policía Judicial de Madrid.

No obstante, a pesar de que Kalaji había trabajado para las Fuerzas de Seguridad del Estado durante 25 años, al presentar declaración en el juicio por supuestamente liberar los móviles de las bombas del 11M en su establecimiento, afirmó que era un comerciante que trabajaba en la empresa Test Ayman (su empresa). Como si su condición de policía no fuese conocida de más por los que lo interrogaban, o ni si quiera fuese relevante. Kalaji declaró que conocía el Bazar Top y que era habitual liberar móviles para ese establecimiento.

Kalaji le vendió un piso en Madrid a Moutaz Almallah en 1995. No obstante, Kalaji guardaba una relación más estrecha con Mouhannad Almallah, el cual tras ser detenido en marzo de 2004 le pidió a Kalaji que lo asesorase.

Según un informe que redactó un inspector jefe con carné policial nº 13.610 de la UCIE y que fue ordenado por Telesforo Rubio, fechado el 20 de mayo de 2005, Kalaji, que era dueño del establecimiento Test Ayman, fue el que liberó los teléfonos que supuestamente se usaron para que detonasen las bombas que explotaron en los trenes. Según el informe, Kalaji tenía conocimientos de electrónica, y se anotó que a la hora de liberar los móviles «existen múltiples elementos para dudar de una actuación ingenua». Y continúa: «Teniendo el perfil correspondiente a un posible islamista radical… habiendo participado de forma efectiva en una delicada operación en los equipos telefónicos, sin cuyo trabajo no hubiera sido posible la utilización de las tarjetas telefónicas utilizadas por los terroristas, y en consecuencia, no hubiera sido posible la utilización de los mismos como temporizadores de los referidos artefactos explosivos, aunque no existan evidencias de una actuación maliciosa, existen múltiples elementos para dudar de una actuación ingenua del mismo [se refiere a Kalaji] en esa operación». La policía concluye el informe de manera rotunda: «Por todo ello, se considera conveniente la práctica de investigaciones más profundas sobre su persona, actividades y relaciones y no descartando la detención del mismo y registro de su domicilio y taller». Lo que este informe viene a reconocer es que los presuntos autores materiales imputados hasta ese momento (20 de mayo de 2005) muy probablemente no fueron los que prepararon los móviles y además se reconoce que a éstos no se les encontró los requisitos técnicos necesarios para llevar a cabo tal faena.

La Policía señaló la presencia de dos documentos de Kalaji en el piso de la calle Virgen del Coro, en el que uno de ellos demostraba que Kalaji conocía a Moutaz Almallah, al cual, como decimos, vendió un estudio en la calle Mirto nº 9 de Madrid en 1995 por 1.200.000 pesetas antes del 4 de noviembre de ese año. El segundo documento que se halló en Virgen del Coro fue una citación del Decanato a los juzgados de Madrid para el 17 de octubre de 2001, año en el que Kalaji tendría problemas con la justicia por delito de estafa al defraudar con unas tarjetas de crédito, aunque salió absuelto.

En el informe de Telesforo Rubio para el juez Del Olmo también se podía leer: «Cotejando las fechas de compra, de liberación de los equipos y la realización de los atentados, nos encontramos en un periodo muy corto de tiempo: del 3 al 8 de marzo del 2004 y los atentados fueron el 11… En las investigaciones del 11-M aún flota una pregunta: ¿Quién realizó las operaciones de soldado de los cables, en el vibrador de los teléfonos móviles, para que enlazaran con los detonadores? Es evidente que no cabe descartar que alguno de los terroristas realizara dicha operación, pero no se ha encontrado equipo adecuado para ello. Esta persona -Kalaji- tiene los conocimientos suficientes para ello y realmente queda[ba] muy poco tiempo para que los terroristas trataran de buscar a otro comerciante, ingenuo o no, para realizar dichas operaciones». En su declaración policial del 16 de marzo de 2004, Kalaji reconoció que en su local se liberaron los días 4 y 8 de marzo teléfonos Trium por encargo del Bazar Top.

La hermana de Kalaji, llamada Lina, estaba encargada, desde hacía 16 años, de traducir las escuchas telefónicas de la Comisaría General de Información de las células islamistas instaladas en España. Lina avisó en más de una ocasión de que el Tunecino era un tipo peligroso y se preparaba para una acción violenta. Pero estos avisos no fueron escuchados (o lo más seguro es que sí, pero todo estaba controlado y bien controlado). En el informe de Telesforo Rubio y sus hombres leemos lo siguiente: «En minuta que se adjunta… [Lina] Maussili afirma que participó en la traducción de las intervenciones telefónicas realizadas a Serhane ben Abdelmajid Fakhet, El Tunecino, y corrobora la información periodística sobre el hecho de haber informado a sus superiores sobre el peligro que dicha persona representaba… durante el año 2002 se me encomendó oficialmente, por parte de la entonces Sección del Servicio de Asuntos Árabes e Islámicos de la UCIE, la traducción del árabe al español, entre otras, de las conversaciones grabadas -con autorización judicial- de Serhane ben Abdelmajid Fakhet, El Tunecino. Transcurridos unos meses, tuve noticias por uno de los inspectores de dicha Sección de que se iba a producir el cese de la observación telefónica del citado Serhane, momento que aproveché para dar mi opinión a dicho funcionario, así como a su jefe de Sección, el entonces inspector jefe, Rafael Gómez-Menor, sobre dicho sujeto, advirtiendo que “me parecía muy malo, y un error terminar con dichas escuchas”». Cuando la masacre se llevó a cabo, Lina se dirigió a su jefe recordándole que ella había avisado del peligro del Tunecino.

Uno de los primeros agentes de Policía que accedió a la furgoneta Kangoo en la estación de Alcalá la mañana del 11 de marzo fue curiosamente la ex esposa de Kalaji, la agente Marisol. Otra de las supuestas coincidencias de la trama del 11M.

Sobre Kalaji se llegó a decir que gracias a sus conocimientos de electrónica y del mundo árabe se llegó a localizar a los siete supuestos terroristas que se encontraban en el piso de la calle Carmen Marín Gaite de Leganés el 3 de abril de 2004, pero como sabemos hay varias versiones de cómo se llegó a dicho piso. Tras la explosión de Leganés, Kalaji pidió la baja de la Brigada Judicial de Madrid supuestamente por depresión, aunque posiblemente sus superiores lo apartaron porque venía a ser un testigo incómodo para algunos mandos de la Comisaría General de Información.

8.12. El confidente Cartagena: «Como este moro hable, la hemos cagado»

El argelino Abdelkader El Farssaoui, más conocido como «el confidente Cartagena», llegó en patera a España a finales de 1998. Siendo, pues, un inmigrante sin papeles se inmiscuye en los círculos islámicos de la ciudad de Cartagena. Todavía sin papeles, gracias a su preparación universitaria y a sus conocimientos del Corán, consigue el puesto de imam en la mezquita de Villaverde (Madrid). Pero en realidad su misión no era esa, sino la de infiltrarse en las mafias que controlaban la inmigración ilegal para informar a los servicios secretos marroquíes.

Tras un tiempo, Cartagena es captado por la UCIE en el año 2001 tras los atentados del 11S, pasando a ser informador de la Policía española (ya es el confidente Cartagena). Siendo confidente de la UCIE, Cartagena pensaba que eso ayudará a regularizar su situación y dejaría de ser un «sinpapeles», aparte de mejorar su situación económica cambiando información por dinero (aunque según dijo en el juicio no recibió «ninguna» compensación económica por parte de la Policía). La investigación de los controladores estaba judicializada ni más ni menos que por el juez Baltasar Garzón desde el Juzgado Central de Intrucción nº 5 de la Audiencia Nacional, a la que se remitían todas las informaciones proporcionadas por Cartagena. Sin embargo, como declaró en el juicio oral, ante las preguntas de una severa Olga Sánchez, y contradiciéndose en lo que declaró en diciembre de 2004, fueron los agentes de la UCIE los que «contactaron» con él obligándolo con amenazas de enviarle a su país si no informaba sobre supuestos yihadistas, aunque hubiese legalizado su situación: «Mira, ¿tú no sabes que el permiso de residencia lo damos nosotros y si queremos te lo podemos quitar aunque estés casado con la hija del Rey?», le dijo la Policía según declaró Cartagena en el juicio oral.

Su misión consistía, pues, en detectar células yihadistas operativas en España. Con gran éxito consiguió infiltrarse en la banda de Mustafa Maymouni (como sabemos, cuñado del Tunecino y preso en Marruecos por los atentados de Casablanca), que según declaró Cartagena en el juicio no era tan «espiritual» como el Tunecino pero que era el «organizador y coordinador» del grupo. Las reuniones de la banda se llevan a cabo en primer lugar en casa de Abdelkarim el Ouazzani situada en San Cristóbal de los Ángeles (al sur de Madrid), y allí estaban los citados Mustafa Maymouni y el Tunecino, junto a Said Berraj, Mohamed Larbi ben Sellam y Mohamed Afallah (el mismo que tramitó los papeles del piso de Leganés y que, como sabemos, era confidente del CNI). Las reuniones consistían en visionar vídeos yihadistas y de discursos de líderes radicales, realizar un comentario de los mismos y, por último, rezar. Cartagena, como imam, hacía de guía espiritual radicalizando su lectura del Corán.

Todavía el grupo no suponía ningún peligro, pero la dirección que tomó, según informaba Cartagena a la UCIE, iba en la vía peligrosa. Sin embargo, no todas las confidencias de Cartagena eran bien acogidas por sus controladores, y ya desde el principio Cartagena sospechaba que algo raro se llevaban entre manos. Cuando Cartagena informó sobre la presencia de Mohamed Afallah, la UCIE sorprendentemente le prohibió que informase sobre él. Cartagena llegó a pensar que si la UCIE no quería información sobre Afallah es porque posiblemente éste fuese otro confidente infiltrado en la banda (y estaba en lo cierto, pues como sabemos lo era, pero no de la UCIE, sino del CNI, que todavía es más importante).

Al poco tiempo, el anfitrión Abdelkarim el Ouazzani es expulsado del grupo curiosamente por ser más radical de la cuenta y también por comprar la casa a través de un préstamo. Pero hete aquí que al informar Cartagena sobre la expulsión de Ouazzani sus controladores le piden que siga mencionándolo en sus informes. Por tanto, Cartagena no podía mencionar a Afallah, que seguía en la banda, pero sí a Ouazzani, que fue expulsado de la misma. Entonces la banda decide trasladarse a la casa de Faisal Allouch, en Villaverde. Cartagena informa que Allouch vive de su tienda, pero la Policía le ordena sin aportar la más mínima prueba que informe que Allouch «roba a los infieles». En los informes de Cartagena, según confesó en el juicio oral, se iban «quitando y añadiendo nombres, quitando y añadiendo cosas», y al otro día le llevaban cierto texto a Cartagena para que lo firmara, «incluso dejaban faltas de ortografía para hacer creíble que fuera mío». La fiscal Olga Sánchez le preguntó a Cartagena: «Oiga, ¿y qué finalidad tiene esa… esa modificación de su… de sus intervenciones, de sus entrevistas con la Unidad Central de Información Exterior?». A lo que Cartagena con impecable ironía le responde: «Eso digo yo. Me gustaría saberlo».

Ante el interrogatorio del letrado de la Asociación Particular de Pilar Manjón y otros Cartagena dejó claro que «Todas las veces que yo declaro ante el juez, hemos tenido reuniones anteriores para que me den instrucciones, qué es lo que tengo que decir y qué es lo que tengo de dejar de decir».

Así pues, la situación de la banda parece ser que era la siguiente con el personal siguiente: el líder era Mustafa Maymouni que terminó siendo detenido al estar involucrado en los atentados de Casablanca, la presencia de Abdelkarim el Ouazzani estaba falsificada porque fue expulsado, el Tunecino que posiblemente fuese otro confidente de la Policía encabezaría la banda tras la detención de Maymouni, posiblemente también Said Berraj fuese confidente, Mohamed Larbi ben Sellam terminaría volviéndose a Marruecos (según la declaración de Cartagena en el juicio oral, a este individuo nunca lo vio junto al Tunecino) y el confidente del CNI Mohamed Afallah que Cartagena no podía mencionar. Y si sumamos a Cartagena vemos que más de la mitad de la banda eran confidentes, ¿o acaso había alguno que no lo fuese? ¡Qué atentado iban a hacer estos sujetos! ¿El del 11M? Desde luego que hay que ser muy tonto para creer semejante majadería, o ser un completo conspiranoico.

Resulta que viajando en moto por Madrid, por la zona de Atocha, en los primeros meses de 2003, cuando ya no colaboraba con la Policía, Cartagena vio pasar en otra moto a Berraj y al Tunecino. Se dispuso a seguirlos con discreción hasta precisamente la misma cafetería VIPS de Madrid, cercana al metro de Colombia, donde él mismo solía reunirse con su controlador. Al entrar con el casco puesto para que no lo reconociesen vio al Tunecino en una mesa entrevistándose con un agente de la UCIE, y Berraj no lo vio y supuso que o bien estaba escondido o bien estaba en el baño. Por lo tanto, no ya sólo el Tunecino sino también Berraj era confidente. Con tanto confidente a veces da la sensación de que la UCIE jugaba a espiarse a sí misma o al CNI. Es un juego embrollado propio de las cloacas del Estado en las que después nos sumergiremos y profundizaremos.

Pero eso no es nada. Desde el año 2002 la Policía manda a Cartagena a introducir a Jamal Zougham en el grupo de Maymouni. Cartagena espía a Zougham durante unos días y concluye que es un tipo normal (es decir, que no era un yihadista). Cuando así informa a sus controladores, éstos le replican que «estábamos intentando implicarle en el 11-S, y que Cartagena debía captarlo para el grupo de Maymouni, para tenerlo controlado y colgarle algún marrón». Cartagena les contestó que eso no era posible, y el tema se olvidó. Pasado el tiempo no fueron capaces de colgarle el marrón del 11S, pero sí del 11M, ¡y vaya que si se lo colgaron, como que es el único que está condenado a cuarenta mil años de cárcel por colocar una de las bombas! Como informó Antonio Rubio en El Mundo, según el juez del Olmo y la fiscal Olga Sánchez, Zougham «fue una de las piezas fundamentales en la estructura de los atentados del 11-M». Después profundizaremos en su historia.

En relación al Chino, Cartagena declaró en el juicio oral que era «un drogadicto, un ladrón, de todo menos religiosidad, le he visto consumiendo droga delante de mí, ha vendido ordenadores robados a gente que yo conocía». Declaración muy parecida a la de Trashorras, pues éste confesó que se había ido de juerga y de putas con él.

Poco después de que le mandaran a investigar a Zougham, la UCIE también ordenó a Cartagena que espiase a Allekema Lamari, proporcionándole fotos del mismo. Cartagena localizó a Lamari, pero enseguida la UCIE le ordenó que dejara de hacerlo. ¿Tal vez porque de eso ya se encargaba el CNI a través de Safwan Sabag «El Pollero» y posiblemente también por Mohamed Afallah? La explicación que le dieron parece indicar que sí: «ya le estaban siguiendo». De modo que Cartagena continuó informando sobre la célula yihadista de Maymouni.

Pero tras los atentados de Casablanca en los que Maymouni es implicado el grupo queda descabezado, aunque sería el Tunecino el que a partir de entonces lideraría la banda y, según informaba Cartagena, ésta se radicalizó aún más porque el Tunecino quería pasar a la acción y buscaba mártires para la Causa, reduciendo el número de hombres coranizados en sus reuniones, cosa que no era habitual en él. Cartagena encendió las alarmas e informó como es debido. Pero la UCIE no hizo nada por detener a los miembros que quedaban de la banda (mucho peligro no debió de ver en la misma, aunque Maymouni estuviese en la cárcel por el atentado de Casablanca). Y, claro, si el Tunecino era, como sospechamos, también confidente, entonces ¿qué peligro podía haber? Pues ninguno. Estaba todo controlado y bien controlado.

Un viernes por la noche (del año 2003), día sagrado del islam, el Tunecino reúne al grupo y les anuncia que necesita mártires para combatir en España por la Yihad. También les comunica que están siendo vigilados por los servicios secretos, que extremen las precauciones. ¿Cómo podía saber eso el Tunecino? Pues lo sabía muy bien si era confidente, como es lógico. Nada más acabar la reunión Cartagena informa a sus controladores de que el Tunecino pensaba atentar. Pero el controlador le reprocha que le llame un viernes por la noche, que ya hablarían el lunes. Total, si casi todos eran confidentes y el propio Tunecino también lo era… ¡qué atentado podían realizar! El lunes Cartagena pide la detención del grupo, pero sus controladores le responden que «El Tunecino habla mucho, pero no va a hacer nada». ¿Y cómo lo sabían? Pues muy fácil, el Tunecino hablaba mucho, sobre todo con la Policía, y por eso sabían que no iba hacer nada. Ante la insistencia de Cartagena es apartado del caso. El controlador le recomienda que se vaya a Barcelona, pero Cartagena se niega. Y es entonces cuando el controlador le recomienda «que, por su bien, se quite de en medio». Aquello fue toda una amenaza para Cartagena, como él sabía. De modo que se marchó con su mujer (estaba casado con una mujer española), a la costa de Levante, y así quitarse de en medio. De modo que Cartagena, en la primavera de 2003, huyó junto a su mujer y con toda la documentación relacionada con su trabajo a Levante, instalándose al poco tiempo en Salobreña (Granada), aunque según declaró en el juicio no se fue a Salobreña porque quiso sino porque le obligaron. Por eso le preguntó la fiscal Olga Sánchez: «¿Por qué motivo le obligaron a salir de Madrid?». A lo que Cartagena respondió: «Eso quería saber yo». Pero una vez en Salobreña la UCIE le obligó que se fuese a Roquetas de Mar (Almería). Así lo explicó el confidente en el juicio: «en ningún momento me han dicho que me quedo en Salobreña. Al revés, me han dicho: ¿para qué vienes aquí?, si aquí solamente hay chirimoyas. Vamos, que te vamos a preparar un sitio muy bueno, donde vas a terminar tu misión. Y de ahí ya me trasladan a Almería, con la promesa falsa de ese trabajo… Pues cuando me obligaron a salir de Madrid, que me he ido a Salobreña, yo pensaba que ya me he librado de ellos y ya no me van a necesitar, ya no me van a presionar más. Pero resulta que no, que ellos van a más. Y me dicen que tu misión todavía no ha terminado. Y me mandan a Almería. A un grupo que no tiene nada que ver con el de Madrid y me dicen que es la misma misión, si no la terminas, no te vamos a dejar en paz. Entonces, en Almería, he seguido informando, para que termine de una vez esa… supuesta misión, o esta misteriosa misión, y me largo ya de una vez. Y nunca terminó la misión».

Pero en Salobreña Cartagena seguía trabajando para la UCIE introduciéndose en los círculos islamistas, en los cuales descubre importantes operaciones de ingeniería migratoria concebidas para promover la extensión del islam en Occidente mediante organizaciones infiltradas en España, muchas veces incluso con la ayuda de subvenciones económicas españolas y europeas (muy propio del panfilismo del fundamentalismo democrático que nos domina).

Tras la masacre del 11M, la Policía se presentó en Salobreña precisamente el 3 de abril en busca de Cartagena para llevárselo a Madrid, cosa que no sorprendió al confidente. Entonces le fue a buscar «un coche oficial para que los acompañe a Madrid, ya que es urgente».

Antes de partir, la Policía registró los papeles de Cartagena, confiscando los informes, fotos y grabaciones que poseía sobre Allekema Lamari. Nada más llegar a Madrid a media mañana, Cartagena fue llevado al parque Juan Carlos I cerca de la comisaría de Canillas, donde estaban esperándolo un grupo de policías de la UCIE, entre los que se encontraba sus antiguos controladores. Así lo comentó en el juicio: «Nos reunimos en el parque Juan Carlos I, con algunos ya conocidos de la UCIE y a otros no les conocía (uno me lo presentan como comisario para que le cuente lo que sé relacionado con el grupo del 11-M)». Allí le informan de que el Tunecino y su banda, sospechosos del 11-M, habían sido localizados en un piso de Leganés. Cartagena no pudo evitar ponerse nervioso y les dijo: «¿Pero no los detuvisteis? Os lo dije, informé por teléfono, por escrito, una y otra vez, y me apartasteis del caso. Y ahora, toda esa gente ha muerto por vuestra culpa». Vemos que la reacción de Cartagena es muy similar a la de Lina Maussili Kalaji, como arriba hemos comentado. Entonces, según Cartagena, el comisario que no conocía se apartó un poco y se puso a hablar por teléfono diciendo: «Como éste moro hable, la hemos cagado». Inmediatamente después un policía cuyo nombre era Guillermo Moreno se acerca a Cartagena y le ordena que vaya al piso a infiltrarse con los supuestos terroristas. Así lo declaró Cartagena en el juicio: «Pues me dijo: tus amigos están en un piso en el pueblo de Leganés. ¿Por qué no vas ahí? Por lo menos que nos digas el número de las personas que hay ahí, y si hay alguien nuevo que no conoces o que no asistía antes a las reuniones del grupo». Petición a la que Cartagena se negó, pues sabía que si se presentaba en ese piso sin avisar el Tunecino lo mataría porque sabría de inmediato que Cartagena era un confidente, pues ¿cómo podría localizar el piso sin la ayuda de la Policía? Y así se lo explicó a la Policía: «¿Qué quieres, que me maten? Yo no subo». Y «me pidieron -explicó en el juicio- que vaya a visitar al grupo a un piso de Leganés, ya que están reunidos y así saber el número de personas que hay y si hay alguien nuevo que no conocía de reuniones anteriores».

Según la versión oficial el piso de Leganés se descubrió a las 14:00 horas, pero la reunión en el parque Juan Carlos I demuestra que fue algo antes. Cabe preguntarse si Cartagena fue el único al que le hicieron semejante propuesta. Puede que los otros confidentes cayesen en la trampa que Cartagena no cayó.

Las declaraciones de Cartagena en el juicio oral puso patas arriba la versión oficial, pues desmintió gran parte de sus propias declaraciones judiciales anteriores que constan en el Sumario. Sobre dichas declaraciones confesó que tuvo que mentir por presiones y amenazas. Dichas declaraciones se realizaron en octubre de 2004 (ante Baltasar Garzón) y en noviembre de 2004 y de 2005 (ante Juan del Olmo). Cartagena, que durante el juicio oral hizo gala de una memoria maravillosa, fue, sin embargo, olvidadizo en algunos detalles que quizá sean importantes. Al parecer, curiosamente se acordaba del mes en el que fue de Almería tras quitarse de en medio de Madrid, pero no del año. Tampoco fue capaz de recordar el año en que declaró por primera vez en la Audiencia Nacional. Si en el juicio oral desmintió buena parte de sus declaraciones sumariales es porque ya no tenía el «miedo» que tenía antes a las Fuerzas de Seguridad, pues éstas le tenían «amenazado» y «chantajeado», y «me da igual, ya no me da miedo nadie». «Todas las veces que he ido a declarar, me han dicho “di esto y no digas lo otro”». Así pues en el juicio, en televisión formal para toda España, este moro habló, y algunos la cagaron (aunque no tanto porque el mito tenebroso de la versión oficial se ha impuesto frente a la verdad).

El confidente Cartagena es un «marrón» para la versión oficial, un personaje incómodo que los medios de comunicación oficialistas (esto es, conspiranoicos) han ninguneado. La fiscal Olga Sánchez, posiblemente la persona más comprometida con la versión oficial (por algo es la fiscal «vale ya»), en el momento de leer sus conclusiones, en las que debía proteger la identidad de Cartagena al ser un testigo protegido y nombrarlo por su apodo o por su nombre en clave, lo leyó, en televisión formal para toda España, y en varias ocasiones, con su nombre completo: Abdelkader el Farssaoui. ¿Fue despiste o una venganza de la fiscal?

9. Los detenidos por la masacre

¿A cuántos se han detenido directamente por la masacre? Al principio se imputaron a 116 sospechosos, de los cuales sólo 29 fueron juzgados, condenándose sólo a 18 en segunda instancia (4 de ellos españoles). De todos ellos sólo uno fue condenado por colocar las bombas en los trenes, y la mayoría de los demás por ser miembros de grupos yihadistas o por traficar con explosivos (sin tener nada que ver con los atentados).

De los 40 individuos supuestamente implicados en la trama de los atentados 34 eran controlados por los servicios del Estado, ya fuesen confidentes o ya estuviesen contralados por los confidentes o por la Policía o la Guardia Civil directamente. Estos 40 son los 29 imputados, como ya hemos dicho, los 7 «suicidadas de Leganés» más otros 4 que huyeron de la justicia (supuestamente a Irak a inmolarse por la Yihad).

Por tanto de las 116 detenciones fueron puestas en libertad 87 personas, lo cual demuestra que dichas detenciones eran injustificadas y se detuvo a gente de sobra con tal de entorpecer y enredar las investigaciones del juez instructor en tareas burocráticas, en interrogatorios inútiles y en informes igual de inútiles, impidiéndose así el avance de la investigación, cosa que por otra parte no impidió el propio juez instructor al no tomar medidas contra los obstructores. Precisamente al terminar la Comisión de Investigación del 11M se acabó la cascada de detenciones.

La Brigada Provincial de Información de Madrid controlaba, algo más de un año antes de la masacre, a los hermanos Almallah, al Tunecino, a Anuar Asrich Rifaat (también «suicidado» en Leganés), a Basel Ghalyoun, a Fouad El Morabit… La Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) controlaba al Chino (por tanto no era controlado por la UCIE o el CNI como posible terrorista islámico sino por la UDYCO, es decir, por traficante), a Otman El Gnaoui, a Lofti Sbai y Abdelilah Ahmidan (hermano del Chino). La UCIE controlaba desde el año 2002 -desde el Juzgado Central de Instrucción nº 5 presidido por Baltasar Garzón- a los hermanos Almallah, al Tunecino, a Mohamed El Egipcio, a Basel Ghalyoun, a Fouad El Morabit… El CNI controlaba a Allekema Lamari a través de Safwan Sabagh y a Fouad El Morabit a través de Fernando Huarte y Rabia Gaya.

Como vemos algunos individuos eran controlados por diferentes instituciones, luego estaban supercontrolados, por así decir. Luego, como ya hizo Luis del Pino en el 2006, es pertinente preguntarse lo siguiente: «¿Cómo pueden pretender que creamos que un grupo tan perfectamente controlado pudo cometer el atentado más sangriento de nuestra historia? Si es verdad que el atentado lo cometieron las personas actualmente encausadas, estaríamos ante un golpe de Estado puro y duro, porque esas personas no hubieran podido atentar sin conocimiento (y consentimiento) de sus controladores». Pues pretenden que lo creamos porque los autores de la versión oficial piensan que somos tan conspiranoicos como ellos. Pero ni somos conspiranoicos ni somos tontos. Aunque es cierto que buena parte de los españoles sí lo son y han tragado con esta patraña, aunque nos pese.

¿Pero cuántos fueron condenados directamente por el 11M? Solamente tres personas: José Emilio Suárez Trahorras, Otman El Gnaovi y Jamal Zougham. Veamos uno a uno los condenados más importantes (no sólo a los tres citados), aunque ya hemos visto algunos en el capítulo anterior.

9.1. Jamal Zougham

Jamal Zougham fue el primero en ser detenido en relación con los atentados y el único condenado por colocar las bombas. Fue detenido el 13 de marzo, día de reflexión electoral, junto a otros cuatro individuos que a los pocos días fueron puestos en libertad.

Zougham llegó a España cuando tenía 14 años. Hasta que montó su propio negocio en el locutorio de Lavapiés, estuvo trabajando en la hostelería, y también trabajó con su hermano en una tienda de alimentación (desde la cual comerciaba, curiosamente, con el líder de la célula islamista de España, Abu Dahdah, como reconoció en el juicio oral). Los testimonios de aquellas personas que lo conocen bien coinciden en afirmar que no era un islamista radical, y que iba lo suficiente a la mezquita para mostrar sus rezos poco ortodoxos (según dijo en el juicio, sólo iba los viernes). Además, es un aficionado al fútbol (para un islamista radial el fútbol es idolatría).

Como hemos dicho, Zougham fue detenido 60 horas después de la masacre, el sábado 13 de marzo en plena jornada de reflexión a las 19:51 horas (Acebes sale en rueda de prensa a dar la noticia a las 20:42 horas). Aunque el inspector Parrilla reconoció en sede judicial que se sospechaba de Zougham desde el día 12 por la tarde. Según la versión oficial, hasta el día 13 por la mañana no se supo quién vendió la tarjeta que se encontraba en un Trium T-110 de la mochila de Vallecas (teléfono cuyo informe lofoscópico no se aportó al Sumario). Pero según se dijo en la Comisión de Investigación y en el juicio oral ya desde el día 12 por la tarde se sabía que unos hindúes fueron los que vendieron el Trium T-110 y otros hindúes vendieron la tarjeta a Jamal Zougham.

¿Por qué se llegó tan pronto a él? Se llegó rápidamente a él porque era sospechoso para la Policía a raíz de un error judicial que se produjo en el año 2000. Por tanto, el nombre de Zougham ya era conocido por la Policía. Y así se lo hizo constar el comisario jefe de la UCIE, Mariano Rayón, al fiscal Javier Zaragoza en el juicio: «Para nosotros era una persona importante, porque ya nos había aparecido en el contexto de una comisión rogatoria de las autoridades judiciales francesas, creo que era en relación con un personaje llamado David Courtailler, francés [es decir, de nacionalidad francesa pero converso al islam, integrado en las redes terroristas], detenido por temas de terrorismo». El 13 de marzo del año 2000 Mariano Rayón envió a la Audiencia Nacional la traducción de una comisión rogatoria enviada desde Francia por el juez Jean Louis Bruguiere en la que constaban las investigaciones en torno a una célula terrorista vinculada con el GIA argelino rogando que se realizasen una serie de diligencias consistentes, para que así se identificasen los contactos españoles de dicha célula y conseguir datos sobre la organización terrorista.

La comisión rogatoria francesa declaró que en la agenda telefónica de David Courtailler estaba escrito el número de teléfono 913974002 (un número español), el cual estaba «suscrito a nombre de Aicha ACHAB [la madre de Zougham], domiciliada en la C/ Sequillo 14 de Madrid. Según las declaraciones de COURTAILLER, este número le habría permitido contactar a un tal Djamal, a quien habría conocido en la mezquita de Madrid». Simplemente por ese número de teléfono, escrito en la agenda de un terrorista islamista francés, Zougham ya era sospechoso. ¿Cómo pudieron las autoridades francesas saber esto? Lo desconocemos, pero cabe pensar que la Policía española se lo facilitó. Pero resulta que la cosa se complica ya que el número de teléfono que en realidad estaba escrito en la agenda no era el 913974002 sino el 913974802, es decir, se confundió un 0 con un 8. Pese a todo, la Policía registró el domicilio de Zougham el 11 de junio de 2001. Al día siguiente, en presencia del juez francés Jean Louis Brouguiere, Zougham y su madre toman declaración en calidad de testigos en la Audiencia Nacional. El juez Moreno le preguntó a la madre que desde cuándo era propietaria del número de teléfono 913974802, a lo que la señora respondió que dicho número no era el suyo, pues el suyo era el 913774802. Es decir, ahora se había confundido 7 con un 9. Curiosamente el 913974802 escrito en la agenda de Courtailler es el número de la Universidad Autónoma de Madrid. Pero más curioso todavía es que ocho días después, el 20 de junio, el Juez Moreno de la Audiencia Nacional y su colega francés le concedieron a Zougham el permiso permanente de residencia en España, que Zougham solicitó el 19 de octubre de 1999. Si Zougham fuese un sujeto sospechoso de terrorismo, ¿se le hubiese concedido dicho permiso como compensación de un error judicial?

De todas maneras, pese a que la Audiencia Nacional reconoció este error judicial, Zougham seguiría entando constantemente vigilado por la Policía y él lo sabía. La Policía tenía intervenido su teléfono móvil desde el 12 de abril de 2003, once meses antes de la matanza, por orden del Juzgado Central de Instrucción número 5 (que, como bien sabemos y hemos insistido, dirigía el por entonces juez Baltasar Garzón). El 17 de febrero de 2004 la policía le solicitó a Garzón que también pinchase el teléfono fijo del locutorio de Zougham -como tantos otros locutorios de Madrid-, cosa que autorizó el juez el 27 de febrero. En total se grabaron unas 202 cintas magnetofónicas, en las que Zougham no dijo nada por lo que se le pudiese condenar, y menos por el 11M. Curiosamente estas grabaciones se le ocultaron a la opinión pública, pero si eso es grave más grave es aún que no fuesen incorporadas al Sumario (aunque a estas alturas ya el lector no tiene por qué extrañarse). Además, estaba marcado con varias cruces en todas las fichas policiales de diversos países. En consecuencia, Jamal Zougham no era el sujeto más adecuado para que un grupo terrorista islamista le propusiese participar en la organización que llevaría a cabo el atentado más cruento de la historia de España.

Un joven senegalés, llamado Mohamed El Bakhali, que se dedicaba a hacer algunas chapuzas en la tienda de Zougham, sorprendentemente no fue interrogado por la Policía. En unas declaraciones que le hizo a Fernando Múgica para el diario El Mundo, este joven afirmó que «Lo más extraño es que la policía no se haya puesto en contacto conmigo. No comprendo cómo siendo Zougam una pieza tan aparentemente clave en la investigación ni siquiera han hablado con todos los que trabajábamos allí. ¿Acaso no les interesa los testimonios que podamos aportar?».

Como decíamos, de los tres condenado sólo a Zougham se le ha condenado por colocar una bomba, esto es, por ser autor «material» de la matanza. Los otros autores materiales serían los «suicidas» de Leganés (o se supone, porque para el Tribunal Supremo eso no se puede demostrar). Pero si Zougham colaboró con ellos y estos eran siete y en los trenes explotaron 12 bombas (13 en total con la que no explotó, esto es, la mochila de Vallecas) entonces cabe preguntar ¿cómo o quién puso las otras 4 ó 5 bombas? Las otras bombas fueron colocadas por cuatro sujetos que supuestamente huyeron a Irak, entre ellos el citado Mohamed Afalah. Sin embargo, no se hallaron huellas dactilares de Zougham (ni de los 116 imputados ni de los 7 presuntos suicidas de Leganés) en la mochila de Vallecas ni en la furgoneta Kangoo. Se llegó a decir que se encontró un trocito del móvil de la mochila de Vallecas en el locutorio de Zougham, pero en el móvil de la mochila no faltaba ningún trocito. Aunque esto no fue recogido por el Sumario.

Hasta ocho testigos diferentes afirmaron haber reconocido a Zougham en los trenes, pero en tres trenes diferentes, lo cual es obviamente imposible (a menos que demos por buena el delirio de la bilocación o, en este caso, trilocación). De los ocho al final el Tribunal dio por válido solamente a tres que viajaron en el tren de Santa Eugenia: dos rumanas (C-65 y J-70) y un rumano (R-10). Testigos que al Tribunal les parecieron «claros, independientes y concordantes». Pues bien, veamos lo «claros, independientes y concordantes» que fueron estos «testigos».

Los tres testigos rumanos que supuestamente vieron a Zougham aquella fatídica mañana no coincidieron en sus testimonios. Zougham declaró que pudieron reconocerle porque primero habían visto su retrato por televisión. Una tesis materialista, pues la imagen que los testigos tenían de Zougham no salió de la nada, o de una alucinación, sino de la televisión (al igual que las imágenes de la virgen que los «benditos», a los que ésta supuestamente se les aparece, surgen de las estampitas que el bendito vio cuando era pequeño cuando hacía la comunión o de las estatuas de la Iglesia o los pasos de Semana Santa).

Las dos rumanas, según demostró el diario El Mundo, cometieron un delito de falso testimonio, pues la identificación la realizaron para obtener la condición de víctimas del terrorismo, lo cual les indemnizaría económicamente, por lo que la veracidad de dichos testigos es sumamente cuestionable y sospechosa. Tras los atentados, en el mismo año 2004, la testigo J-70 compareció en cuatro ocasiones ante organismos del Ministerio del Interior solicitando indemnizaciones o beneficios administrativos relacionados con el permiso de residencia, sin mentar en ningún momento que hubiese visto a alguno de los terroristas en los trenes ni que viajase acompañada de su amiga C-65, la cual declaró en abril de 2004 en el Consulado de Rumanía (en Madrid), en compañía de otra persona, de la que nunca más se supo, que no era la testigo J-70. La declaración de esta persona (llamada Florentina) no fue incluida en el Sumario y no fue considerada como víctima.

El otro testigo, que también era rumano, pero que no tenía nada que ver con las dos rumanas, es el testigo protegido R-10, que al final fue el único reconocido por el Tribunal. Las dos testigos rumanas, según el mismo tribunal «no nos valen, no nos dan fiabilidad; fuera». ¿Dónde queda la claridad, la independencia y la concordancia que el Tribunal les atribuyó al principio a estas testigos? Pero el otro testigo, R-10, para el Tribunal era impecable (aunque ya no podía ser concordante con las otras testigos, como es lógico). Sin embargo, resulta que cuando se celebró el juicio R-10 estaba ya en Rumanía porque ya habían pasado tres años de los atentados y no fue al juicio (se le localizó en Cluj). R-10 reconoció a Zougham en rueda de reconocimiento dos veces después de cinco días de la masacre (rueda de reconocimiento es cuando algunas personas de similares características, normalmente cinco, se colocan y el testigo dice «es ése»). La rueda se hizo con personas que en nada se parecían a Zougham, ninguno era «moro», cuando lo normal, como decimos, es hacerlo entre personas parecidas. Fíjense en los nombres o apellidos del resto de personas que componían aquella rueda: André, Martín, Mini, Rubén, José Luis y José. Pasado un tiempo después se le hizo otra rueda donde todos los participantes eran de caracteres magrebíes, como Zougham.

Además, los testigos no coinciden en señalar el recorrido que supuestamente hizo Zougham en los trenes, y se contradicen en lo que concierne su descripción, a cómo iba vestido y afirmaron que depositó un bolso en un vagón donde no explotó ninguna bomba.

Y siguen las contradicciones: la testigo J-70 dijo que Zougham tenía el pelo «rizado, moreno, no muy corto», la testigo C-65 declaró, en cambio, que el sospechoso tenía el pelo «despeinado, moreno, largo hasta los hombros y liso». Si una testigo dice que lo vio vestido con «una chaqueta de color marrón no muy claro», la otra afirmó que iba con tres cuartos de color negro y pantalones vaqueros. Y si la primera testigo lo vio con una escayola en la nariz, eso no lo observó la segunda. Y si una testigo lo vio en el tren de El Pozo, la otra testigo afirma que lo vio en el tren de Santa Eugenia. La testigo que lo vio en el tren de El Pozo asegura que Zougham coloca una bolsa de viaje en el piso inferior, pero resulta que las dos bombas que estallaron en el tren de El Pozo lo hicieron en el piso superior (aunque, como sabemos, hubo una tercera bomba que no explotó en el piso inferior del tercer vagón y, según Gómez Bermudez, el juez-testigo, el mejor, la mochila de Vallecas estaba en el piso inferior del segundo vagón, pero eso ni está en el Sumario ni en el Auto de Procesamiento y ni siquiera en la Sentencia, sólo salió de la boca de Bermúdez, un hombre que, por cierto, se jactaba de decir que lo que no está en el Sumario no existe; pues por la boca muere el pez).

La testigo que declaró haber visto a Zougham en el tren de Santa Eugenia dijo que lo vio depositar una mochila al lado de la puerta, pero la verdad es que lo único que explotó en dicho tren no fue al lado de la puerta sino en un altillo del portaequipaje.

Otro testigo dijo que vio a Allekema Lamari en la estación de Santa Eugenia, pero otro que el que vio allí fue a Zougham, pero en dicho tren sólo estalló una bomba. ¿En qué quedamos? ¿Fue Zougham o Lamari el que depositó la bomba en el tren de Santa Eugenia? ¿Acaso fueron los dos juntos? Eso parece improbable. ¿Acaso no fueron ninguno de los dos? Eso parece lo más probable.

La cuestión es que en ni una sola de las imágenes grabadas por las cámaras de seguridad de la estación sale Zougham o los «suicidas» de Leganés. En noviembre de 2005, la Unidad Central de Inteligencia de Policía revisionó las grabaciones a fin de encontrar imágenes de los sospechosos, pero no se halló ninguna; lo más parecido fue una imagen que se captó a las 7:55 horas en la estación Sierra de Guadalupe sobre la que el informe afirmaba que «podría parecerse a Jamal Ahmidan [el Chino] o algunas de las personas de su familia, posiblemente la segunda opción, ya que no lleva gafas». En dicha revisión ¿se buscaron grabaciones de etarras? Tanto en los atentados de Londres como en los de Nueva York los terroristas fueron captados por las cámaras de seguridad del metro y del aeropuerto respectivamente.

En los trenes también hubo testigos que observaron a personas que no eran árabes o no parecían serlo depositando mochilas o bolsas de viaje. En el hospital Gómez Ulla la Policía interrogó por la tarde del mismo día 11 a una persona que corresponde a las siglas R. M. D. M. Esta testigo describió a un individuo que cambió de asiento en la estación de Coslada, depositando bajo el asiento y con mucho cuidado una bolsa de deporte y luego se bajó repentinamente en la estación de Santa Eugenia, dejando la bolsa bajo el asiento, como si la hubiese olvidado. Al volver a ponerse en marcha el tren, este sujeto se quedó mirando desde el andén cómo se alejaba. El hecho fue también llamativo para dos chicas que estaban sentadas al lado de la testigo y lo comentaron entre sí. Al rato estalló una bomba en ese mismo vagón. Según la testigo, aquel hombre podría tener entre 30 ó 35 años, era más bien gordo con cara muy redonda y podría medir de 1,65 ó 1,70 cm, tenía el pelo corto de punta y la piel muy blanca. Esta descripción sólo aparece en el resumen de diligencias policiales, sin que se aportara al Sumario del 11 de marzo ningún acta de declaración formal. El 30 de marzo la Policía tomó declaración a la testigo, que ya le dieron el alta y se encontraba en su casa, y esta vez sí que se aportó el acta formal de declaración. Sin embargo, en el acta enviada al juez, la testigo volvió a describir al hombre, pero ahora ese hombre de tez muy blanca se transformó de repente en un hombre de tez morena, aunque no le pareció que fuese árabe. La testigo no fue capaz de reconocer a ninguno de los sospechosos en las fotos que le mostraron. ¿Quién presionó sobre la testigo para que cambiase su declaración de una tez muy blanca a una morena?

Aicha Achab, la madre de Zougham, declaró que el día 10 su hijo llegó a casa sobre las 23:30 horas, y que lo hizo antes de lo habitual porque decidió cerrar más temprano el locutorio de Lavapiés, del que era socio y gerente de la tienda de telefonía móvil Locutorio Siglo XXI. Su hijo durmió en casa y por la mañana desayunaron viendo la televisión juntos, por tanto se enteró de los atentados como el mismo Zougham afirmó en el juicio. Al final de la declaración, la madre negó completamente que su hijo perteneciese a alguna organización de carácter violento relacionada con el islamismo.

También declaró Mohamed Chaoui, el medio hermano (así lo dice el Código Civil) de Zougham. Ambos afirmaron que «a las 9:45 Jamal estaba en la cama y desayunó a las 10». Pero ninguno de los dos afirmó, a pesar de que se les preguntó expresamente, que Zougham estuviese en casa entre las 6:00 y las 8:00 horas. Después de desayunar el sospechoso llamó a su hermanastro a las 10:30 horas para preguntarle por la situación del tráfico, y a las 11:00 horas se fue a trabajar. Ningún vecino lo vio salir de su casa. Para ir al trabajo tomó la M-30. Como se preguntaba la hermana mayor en declaraciones a El Mundo, si hubiera sido él, ¿cómo se iba a quedar viendo la tele tan tranquilo? ¿Por qué no estaba nervioso? ¿Por qué no huyó? ¿Por qué no se escondió? ¿Por qué fue a trabajar como cualquier otro día? También El Bakhali, su empleado del locutorio de Lavapiés que arriba hemos citado, afirmó que el comportamiento de Zougham tanto antes como después de los atentados era normal.

Por lo tanto, según la sentencia, sólo hay un único autor material de la masacre que esté condenado. Supuesto autor que, como hemos visto, estaba siendo controlado por la Policía mucho antes del 11M. ¿Acaso fue elegido Zougham como cabeza de turco no ya después sino antes de los atentados? No olvidemos que querían colgarle un «marrón» en relación con el 11S, pero le tocó el 11M.

Para colmo una de las testigos claves negó ocho años después que le mostrasen fotos de Zougham cuando dice la Sentencia el 16 de marzo. En el folio 581 de la Sentencia, dedicado «a la principal prueba de cargo contra Zougham», consta que «declaró ante la Policía el 16 de marzo de 2004 y reconoció fotográficamente al procesado». La única prueba contra él son los testigos, no hay más, y si estos se contradicen en sus testimonios…

Y para más colmo todavía no hay huellas dactilares ni restos de ADN de Zougham en los escenarios del 11M (en los escenarios del encubrimiento, sería más correcto decir): ni en la Kangoo, ni en la mochila de Vallecas, ni en el piso de Leganés, ni en la casa de Morata de Tajuña, ni en el Skoda Fabia. Tampoco se le detectaron llamadas telefónicas con los restos de implicados en el 11M.

Zougham fue considerado miembro de una organización islamista que no pertenecía a Al Qaeda, sino que era «independiente». Es decir, un grupo que hacía la guerra santa por su cuenta. ¡Vamos, los Aquiles del islam o poco menos! El supuesto autor «material» de la masacre se declaró inocente, puesto que era imposible que estuviese en un tren colocando a una bomba porque «estaba durmiendo en mi casa» hasta las 10:00 horas. También declaró que no conocía al resto de los presuntos implicados. Añadió que no tenía nada que ver con la tarjeta telefónica de la mochila de Vallecas porque eso era responsabilidad del socio de la tienda. Según la versión oficial, la tarjeta telefónica de la mochila de Vallecas pertenecía a un lote de doscientas tarjetas que Zougham compró a finales de febrero de 2004, para venderlas en su locutorio. Según esto, Zougham compraba las tarjetas en un bazar llamado Sindhu Enterprise. Lo normal hubiese sido que en el momento en que se analizó la ruta de comercialización de la tarjeta telefónica de la mochila de Vallecas, la Policía hubiese llegado a las empresas intermediarias que distribuían las tarjetas, pero no más allá. El bazar Sindhu Enterprise siempre compraba sus tarjetas a una de esas empresas intermediarias; sin embargo, da la casualidad de que un mes antes de la matanza este bazar realizó un solo pedido directo de treinta tarjetas a una de las empresas mayoristas del sector, que sí anotan a quién le venden cada número concreto. Y resulta, por increíble que parezca, que la tarjeta telefónica de la mochila de Vallecas pertenece a ese único lote de treinta tarjetas del cual se pudo seguir la pista hasta el locutorio de Zougham. ¿De verdad todo esto es casualidad? Para más inri, no fue el propio Zougham personalmente el que compró las tarjetas a esos hindúes, sino su socio Mohamed Bakhali; y tampoco fue el que realizó la venta en la tienda, sino que lo hizo su empleado Abderrahim Zbakh. ¿Por qué los dueños de Sindhu Enterprise declararon a la Policía que el que le compró las tarjetas fue Zougham, cosa que no es cierta, y no dijeron también que se las vendieron a los «suicidas» de Leganés? ¿Se hubiese evitado el «suicidio» en caso de que los indios de Sindhu Enterprise hubiesen dicho desde el primer momento que fueron a estos a los que se la vendieron? Y, dicho sea de paso, si a los indios que vendieron los móviles a los supuestos búlgaros y que declararon no saber nada les imputan y los encarcelan (en plena jornada de reflexión) a los indios del establecimiento Sindu Enterprise (Shrugi Kantem Kuma y su esposa Purmina) que supuestamente vendieron las tarjetas a Zougham son declarados testigos protegidos, se les oculta sus nombres a los medios de comunicación y no son acusados de nada, a pesar de que uno de ellos confesó que llevó personalmente las tarjetas al locutorio de Zougham. Pero, ¿cómo podían saber estos indios que las tarjetas que le vendieron a Zougham fueron las que éste empleó, junto a los demás miembros de la supuesta célula de Lavapiés, para usarlas, además de modo inútil, en los teléfonos de las bombas? ¿No pudo haberlo hecho cualquier otro bazar?

Zougham no fue condenado por lo que en principio se le acusó, esto es, vender una tarjeta telefónica, porque obviamente eso no es ningún delito, sino simplemente por el testimonio de los testigos. No se hallaron pistas que relacionasen a Zougham con el Chino, el Tunecino, Allekema Lamari o los hermanos Almallah; ni tampoco contactos telefónicos, y eso que Zougham tenía el suyo pinchado. Sí tuvo contactos, en cambio, como reconoció en el juicio, con Abu Dahdah; pero sólo por temas de negocio y nada más. Lo único que vincula a Zougham con la banda del Chino son las 7 tarjetas SIM al aparecer los números en el rastreo de la red de comercialización de teléfonos a raíz de la tarjeta que se encontró en el teléfono de la mochila de Vallecas. Pero como esa mochila, como hemos demostrado, es una pista falsa…

En declaraciones al diario El Mundo, el juez Gómez Bermúdez afirmó que «Zougam es un radical yihadista. Yo no tengo ninguna duda, pero ninguna, ninguna… Zougam, insisto, es un radical yihadista conocido por la Policía desde mucho antes del 2000 [si era tan radical, ¿por qué la Audiencia Nacional le concedió el permiso permanente de residencia en España, como hemos visto?]. Desde 2001, desde luego, sin duda alguna, cuando se empieza a desarticular la célula de Abu Dahdah. Su patrón de conducta es actuar como un yihadista autónomo, pro occidental, aparentemente integrado, con un negocio, etcétera». Entonces ¿por qué no estaba en el piso de Leganés? A lo que el juez responde: al ser un terrorista aparentemente integrado él no tenía «que ir a Leganés, él no tiene ninguna necesidad de eso». ¿Acaso los demás sí tenían necesidad de eso? Según el juez, Zougham pensó «que las bombas iban a explosionar y, por tanto, a las tarjetas no les dio relevancia». Pero por muy poca relevancia que le hubiese dado, ¿para qué colocarla y perder la tarjeta si ésta no servía para nada a la hora de activar la alarma del teléfono que a su vez activaría la bomba? ¿Y por qué no, como ya hemos dicho, no huyó o se escondió si sabía que habían encontrado una bomba si explotar en la Comisaría Puente de Vallecas? ¿Acaso Zougham no estaba al tanto de las noticas y se despreocupó del todo como si nada hubiese hecho y nada hubiese pasado? A buen seguro que Zougham se despreocupó de las noticias porque a buen seguro él no tuvo nada que ver con la planificación y ejecución de los atentados. Este marroquí es sólo un cabeza de turco. Y pensar lo contrario es estupidez o mala fe, es conspiranoico. Y aquí podríamos decir parafraseando: el mayor conspiranoico, el juez. Pero me da la sensación de que Gómez Bermúdez no tiene un pelo… un pelo de tonto, quiero decir; y sabe lo que dice y lo que hace porque sabe a quién obedecer y quién condenar.

El Juicio de la Audiencia Nacional quedó visto para sentencia el 2 de julio del 2007, y se publicó el 31 de octubre. Zougham fue declarado culpable por ser autor «material» del atentado y por pertenencia a banda terrorista. Fue condenado a 42.917 años de cárcel. Se le atribuyó 191 asesinatos y dos abortos, de 1.856 asesinatos en grado de tentativa (asesinatos frustrados, es decir, heridos), de cuatro delitos de daños terroristas. La resolución de la Audiencia Nacional fue confirmada por la sentencia 503/2008 del Tribunal Supremo de España el 17 de julio de 2008, que declaró probada la participación «material» de Zougham en la colocación de la bomba que explotó en el cuarto vagón del tren 21713 estacionado en Santa Eugenia (sin embargo, e insistimos en ello, el Supremo declaró que no fue probada la implicación en los atentados de los supuestos suicidas de Leganés ni en la autoría intelectual ni en la material).

Es posible que la versión oficial insistiese en la culpabilidad de Zougham porque si resulta que éste es inocente (y como hemos demostrado no hay ni una sola prueba que demuestre que estuviese implicado en los atentados del 11M) entonces el 13M se detuvieron a cinco personas inocentes; y estamos hablando de unas detenciones que influenciaron en el resultado de las elecciones, es decir, las detenciones se llevaron a cabo no para condenar a los verdaderos culpables sino para colocar a unos falsos culpables que fueron muy útiles para que se diese el vuelco electoral. Fueron, pues, los tontos útiles para llevar a cabo un golpe electoral.

Él, de momento, no se declara culpable de la matanza, y cumple condena aislado en una estrechísima celda de máxima seguridad. En caso de que se declarase culpable (como es propio de un islamista fanático orgulloso de su acción de Guerra Santa contra el infiel) pasaría inmediatamente al régimen penitenciario normal, como el resto de presos. A ver si Elisa Beni, la ex mujer de Javier Gómez Bermúdez, se anima y escribe un libro sobre Zougham titulado La soledad del juzgado.

9.2. José Emilio Suárez Trashorras

Trashorras tenía por entonces 27 años y era ex minero pues ya tenía la baja laboral permanente por trastorno esquizoide depresivo, razón por la cual la empresa en la que trabajaba, Caolines de Merilés S.L., una mina de caolín en el concejo de Tineo, no le renovó el contrato el 31 de octubre de 2002.

Sobre él se ha dicho casi de todo. Se llegó a decir de él que era de descendencia marroquí, que había estado en la cárcel y que allí se puso en contacto con los marroquíes. Pero esto es inexacto. Sus vecinos y ex compañeros lo retratan como un «tonto de baba». Fue detenido a los pocos días, el 18 de marzo en Avilés, tras ser interrogado un día antes. Según la declaración de inspector Parrilla en el juicio oral, que estaba presente en el interrogatorio, Trashorras confesó que Mowgly (es decir, Jamal Ahmidan, el Chino) le dijo que «unos días antes unos amigos suyos habían sido detenidos con 500 kg de explosivos en Cuenca». El Chino sólo podía referirse a los etarras de la caravana de cañaveras, Irkus Vadillo y Gorka Vidal, detenidos el 28 de febrero de 2004. En todo el juicio es la única relación que se establece entre uno de los considerados autores materiales de la masacre con miembros de la ETA. ¿Acaso se estableció esa relación bajo la influencia de la joint-venture, la teoría de la colaboración entre etarras e islamistas?

A Trashorras se le responsabiliza de ser el que les suministró 200 kilos de explosivos a los terroristas para que llevasen a cabo el atentado. Es decir, se le acusa de vender explosivos a sabiendas de que estos no eran para otra cosa que para matar gente. Ya el 31 enero de 2007, antes del juicio del 11M, fue condenado a 10 años de prisión por tráfico de explosivos y de drogas.

Según la Sentencia, Trashorras robó los explosivos que vendió a los terroristas en Mina Conchita (Avilés, Asturias). Los explosivos fueron suministrados en diferentes tandas a la banda del Chino. Trashorras conoció al Chino a través de un confidente de la Guardia Civil, Rafá Zouhier. Éste, pocos días después de la matanza, le informó a la Policía, en una conversación telefónica que se llegó a grabar, que sospechaba del Chino. Trashorras confirma a la Policía haber proporcionado al Chino explosivos del tipo Goma-2 ECO, afirmación corroborada por un joven llamado Gabriel Montoya, que no era conocido como «El Gitanillo» (porque así es como lo bautizó Fernando Múgica en una entrevista que le hizo).

Trashorras conoció a Zouhier en la cárcel de Villabona (Asturias) cuando fue a visitar a su cuñado Antonio Toro (luego era su cuñado el que estaba en la cárcel y no él, como decían las habladurías). Según Trashorras, Zouhier les preguntó a Trashorras y a su cuñado por explosivos. También añadió que en 2003 «bajó» unas «diez o doce veces» a Madrid y que siempre paraba en un bar enfrente del cuartel de la Guardia Civil de Las Rozas. Dijo que allí no le entregó nada a Zouhier, pues aquello era un bar frecuentado por agentes de la Guardia Civil y desde luego que «no es el sitio adecuado para intercambiar drogas o explosivos».

En su declaración, Trashorras afirmó en varias ocasiones que él era «colaborador de las fuerzas de seguridad y trataba de captar información para transmitírsela al mando», el «inspector Manolo», inspector de estupefacientes de la brigada de Avilés, también conocido como «Manolón».

Además, Trashorras declaró en el juicio que él no pudo hacerse con los explosivos porque desde que se jubiló en 2002 no podía acceder a Mina Conchita ni contactar con ninguno de los empleados, y añadió que sólo conocía al acusado Raúl González, alias «El Rulo», del que Trashorras aseguró que ya no trabajaba en Mina Conchita, sino en otra mina asturiana.

El fiscal Zaragoza le insistió a Trashorras si creía que el Chino fuese un islamista fundamentalista, a lo que Trashorras respondió que lo vio «unas ocho veces» y que lo veía «como un occidental, con su BMW que ha disfrutado de las chicas conmigo, no lo veo como un religioso» y añadió que «no justificó el 11-S, sólo dijo que también morían en los territorios palestinos», cosa que Trashorras ya se la había oído a decir a otros musulmanes. También dijo que durante la conversación su mujer «lo estaba picando» y provocando con temas como el conflicto de «Perejil». El Chino le hizo una llamada a Trashorras desde Ibiza, y se despidió de él, según Trashorras, diciéndole que «si no nos vemos en la tierra nos veremos en el cielo». El fiscal le preguntó si eso no confirmaba la idea de que el Chino fuese un islamista radical, a lo que Trashorras le respondió: «no, confirmaba mi idea de que estaba en Ibiza y posiblemente estaría drogado». Posteriormente aclaró que él conocía Ibiza y que «la gente va allí a drogarse». Pero después de la matanza de Madrid Trashorras confesó que empezó a darle importancia a esa frase y pensó que el Chino podía ser uno de los autores de los atentados. Sobre todo a raíz de lo que escuchó en la radio «cuando la Cadena SER dijo el día 11 por la noche que había un suicida en los trenes» (cosa que, como bien se sabe, es completamente falsa, una intoxicación de la Cadena SER para que la tesis islamista tomase fuerza y el PSOE ganase las elecciones). Pero esta confesión no fue suficiente para el fiscal Zaragoza, quien intentó una y otra vez que Trashorras afirmase en el juicio que él llegó a esa conclusión porque le proporcionó los explosivos al Chino. Pero Trashorras afirmó que le dio «importancia del mismo modo que se la dio el jefe de la Brigada de estupefacientes» de Avilés, el llamado Manolón.

Trashorras llegó a afirmar en el juicio que la Policía le pidió que inventara el episodio según el cual fue él quien le proporcionó los explosivos al Chino, pensado que así gozaría de la condición de testigo protegido. Pero otro testigo, Hassan Serroukh, le confesó al juez del Olmo que la declaración de Trashorras a la Policía se falsificó.

Luis del Pino tiene la fundada sospecha de que la trama asturiana, que supuestamente suministró los explosivos para que se llevase a cabo la masacre, es un montaje de los propios Servicios de Seguridad del Estado (las cloacas) con la intención de entregar dinamita marcada a grupos terroristas, y detenerse así a sus integrantes. Y también es probable que los Servicios de Seguridad del Estado utilizasen a la banda del Chino para marcar a la banda terroristas con el tráfico de drogas. Hay que señalar que la suegra del chino y su marido (que es libanés), con los que el Chino tenía muy buenas relaciones, eran también confidentes de las fuerzas de Seguridad. Y según el ex mercenario Mario Gascón en declaraciones a El Mundo, el Chino se jactaba de estar protegido por la Policía y de querer montar un prostíbulo en Málaga. ¿También el Chino era confidente? ¿Y quién no?

Trashorras fue condenado a 34.715 años de cárcel por colaborar con banda armada. El fiscal Javier Zaragoza pidió para Trashorras 38.667 años de cárcel. Como dice Luis del Pino, Suárez Trahorras es un cabeza de turco voluntario. ¡Claro, por algo es esquizofrénico!

9.3. Otman El Gnaoui

Otman El Gnaoui reside en España desde noviembre de 2001, con el propósito de mejorar su situación. En diciembre encontró trabajo (primero como fontanero durante un mes y después como albañil durante un año y cinco meses, aun careciendo de permiso de trabajo y residencia) hasta que fue detenido.

Según Beatriz Bernal, la abogada de Otman El Gnaoui, éste «estuvo en el lugar equivocado con la gente equivocada»; es decir, Otman sólo «pasaba por allí», y él, como los demás acusados y condenados, «han sido utilizados para desviar la atención de los verdaderos autores de los atentados». Compartimos totalmente las palabras de la letrada.

Como reconoció la abogada, Gnauoi hizo «algunos favores» al Chino, pero nunca tuvo relación personal y de amistad con él ni con ninguno de la denominada «célula de Lavapiés». Su trato sólo fue profesional. «Otman jamás tuvo conciencia de que estaba ayudando a una organización terrorista». Uno de los favores a los que se refiere la letrada fue acudir al encuentro del Chino en Burgos, cuando éste venía de vuelta con la dinamita; pues, como argumenta la abogada, Otman era el único trabajador de la finca de Morata de Tajuña que sabía conducir. Resulta que el Chino llamó por teléfono a Otman y le pidió que le dijera «a los chicos que no se olvidaran del clavo pequeño», lo que la Policía interpretó como uno de los subfusiles Sterling que apareció entre los escombros del piso de Leganés. Pero, como protestó la abogada, la palabra «clavo» se malinterpretó por los peritos como sinónimo de arma. También señaló que el tráfico de explosivos de Asturias a Madrid estuviese demostrado y que tampoco se sabía que estalló en los trenes: «Yo sé que Goma-2 ECO no ha sido».

La fiscal Olga Sánchez le preguntó a Otman que «para qué quería Jamal, cuando le llama a usted, un clavo en la mitad de la carretera de Burgos». «Yo que sé, señoría, no, es que la verdad…», respondió Otman. El Chino le dijo: «Tráeme el clavo, el clavo y los chicos». Otman fue «a llevarle los chicos y no sé el clavo. No entiendo yo el clavo qué es eso… Yo no llevé conmigo ni clavo ni nada». Es decir, Otman no sabía para qué quería el Chino al clavo y a los chicos. El Chino lo llamó a las 12:00 horas para que fuese Burgos.

Cuando llegó a la localidad burgalesa de Cogollos, el Chino no le comentó nada de la parada que le hizo la Guardia Civil. El Chino tampoco le dijo de donde venía. La fiscal Olga Sánchez le preguntó si desde Cogollos hasta Madrid iba él con el Opel Astra de lanzadera, a lo que Otman le respondió: «No, al contrario, es Jamal el que fue primero… en su Golf; sigo yo con Mohamed, y Mohamed venía conduciendo el Opel». Como vemos, Otman declaró que el Chino no iba conduciendo un Toyota Corolla, sino un Golf. Aunque el Toyota puede que existiese porque Otman afirmó que Mustafa Jabber, en Villaverde, «me dijo que Jamal estaba paseándose aquí en Villaverde con “la” choche gris Totoya». Aunque Otman no recordaba si eso fue antes o después del viaje a Asturias.

Como reconoció en el juicio, Otman recibió una llamada telefónica del Chino «después de la fiesta del cordero [a principios de febrero de 2004], para hacerle una obra en su casa de Chinchón. Era esa la ocasión de conocerle». Otman estuvo casi un mes trabajando en casa del Chino en Chinchón, en las cercanías de Morata de Tajuña. Otman declaró que vio al Tunecino en la casa de Morata trasladándose hacia allí con un Golf azul, y estuvo hablando con el Chino durante cinco minutos. Otman aseguró que no lo conocía «de nada» y que simplemente le saludó: «hola, hola». Y, tras esos cinco minutos de charla con el Chino, se largó. Ya hemos visto que Mouhannad Almallah nunca había visto al Chino y al Tunecino juntos, ¿acaso se estaba confundiendo Otman con otra persona? Es posible, porque salvo esta declaración no hay nada que demuestre que el Chino y el Tunecino se conociesen. A su vez, Otman afirmó que no conocía a Allekema Lamari. Sobra Rafá Zouhier dijo que no lo conocía, «no me hablaron de él, ni nada. No me suena su nombre cuando estaba en la calle».

Otman estuvo trabajando en la finca de Morata desde mediados de febrero hasta el 2 o el 3 de marzo, momento en que el Chino le dijo que «esta semana no vas a trabajar, puesto que va a venir una familia que tiene hijos», y que después de que se fuesen lo volvería a llamar, cosa que hizo el 17 de marzo cuando el Chino le preguntó por lo que faltaba y Otman respondió que faltaban baldosas para la piscina, y otras más para la habitación de arriba y la arena necesaria. El Chino le dio cien euros y le dijo: «Bueno, mañana voy a comprar esta herramienta, y luego te llamo». Pero no volvió a llamarlo más. Aunque sabemos que el Chino seguía al menos dos días después en la finca, pues el 19 de marzo celebraba con su familia la fiesta cristiana del día del padre.

Otman le aseguró a la fiscal que no conocía el piso de Leganés, y que el Chino nunca le habló del mismo. Tampoco le habló nunca de explosivos y ni siquiera sabía que viajó a Asturias a por explosivos porque «Él siempre me dice que se va de viaje, siempre. Y nunca me dicen dónde se va». Otman se enteró del tráfico de explosivos del Chino una vez que fue detenido.

Ante el interrogatorio de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11 de marzo y otros, Otman declaró que el Chino «es un traficante, que vende la mercancía de hachís. Y lo que me dijo su hermano, yo no sé nada de él». El hermano del Chino le comentó que trapicheaba con hachís en muchos sitios: «en Málaga, en Marbella, San Sebastián, Bilbao…». Otman desconocía si el Chino se dedicaba al tráfico de vehículos robados y negó que fuese un islamista radical, y sobre Rachid Oulad Acka, su hermano Mohamed, Abdelillah El Fadoual y Hicham Ahmidan (primo del Chino) dijo que eran «musulmanes como cualquier musulmán que reza, sí, bueno, como cualquier musulmán normal». Respecto a Rachid Aglif declaró que no lo conocía, ni «nunca he escuchado hablar de él. No lo conozco de nada, hasta [entrar] en prisión».

Otman declaró ante la Defensa de Otman El Gnaoui (es decir, ante su propio abogado) que nunca en su vida había ido a rezar a las mezquitas: «Nunca en mi vida, no, no… Yo soy musulmán pero no soy religioso». Es decir, era un musulmán ateo. Además confesó que desde que tenía 18 años «yo siempre tomo droga, bebo alcohol, la fiesta, todo». Cuando su abogado le preguntó si había sido alguna vez detenido en Marruecos y por qué motivo Otman le respondió que «a eso no voy a contestar», pero en ese momento interrumpe Gómez Bermúdez para avisar a Otman a que hable más fuerte, y entonces Otman decide responder a la pregunta: «Bueno, yo conozco traficantes sólo por, por comprar, un gramo de cocaína o algo así». Lo más seguro es que fuese detenido por llevar algo de droga encima. Y cuando le pregunta si «los seis hermanos» Ahmidan (que por cierto, según Otman, a «casi todos le llama “el Chino”», como si se tratase de un apodo familiar) eran muy religiosos, Otman respondió que «no hay ningún religioso. Esos todos beben alcohol, fuman droga, no hay ningún religioso en esos hermanos».

Otman también dijo que el cuartel de la Guardia Civil estaba a 20 ó 15 metros de la casa del Chino. Otman reconoció que siempre tuvo miedo de la Guardia Civil, «porque no llevo carné de conducir, ni nada. Y nunca me pararon, ni nada». No obstante, Otman fue llevado a una comisaría de Pozuelo de Alarcón por motivos que desconocemos el 5 de marzo 2004, a seis días del atentado. No fue detenido, simplemente le hicieron unas preguntas, y en seguida se marchó. ¿Podría ser Otman otro confidente de la Policía? Posiblemente no, pero como los demás estaba bien controlado, pues según dijo en el juicio lo llevaron allí «para saber dónde vivo yo, y ya está».

9.4. Rafá Zouhier

Rafá Zouhier fue condenado a 10 años de cárcel, de modo que el 11 de marzo de 2014 salió en libertad. No fue condenado por los atentados del 11M, sino por traficar con los explosivos (pese a que la prensa oficialista y conspiranoica lo presentó como implicado en el 11M).

Rafá Zouhier no estaba controlado por la UCE-2 (unidad de la Guardia Civil especializada en islamismo), sino por la UCO, y su controlador era un tal Víctor, cuyo coronel era Félix Hernando, conocido por el asunto del transporte de los maletines de Amedo y Domínguez.

El 12 de marzo la Policía interviene el teléfono de Rafá Zouhier, por lo cual nos enteramos que este sujeto es confidente de la Guardia Civil y revela la trama asturiana. Zouhier vigilaba la casa del Chino en Morata hasta el día 26, pero ya el día 17 el confidente Rafá Zouhier lo había delatado y así se lo comunicó a su controlador Víctor: «Este tío es ya te digo yo que es muy, muy radical, tío, este es muy radical, ¿eh? Ten cuidado no bebe alcohol, ya no roba ni nada, empezó a traficar, y vino aquí a liarla. A liarla… no es igual que el otro, los demás que he hablado contigo, ni nada, ¿eh? Es un tío que, que te pega un tiro… Te lo juro por mi padre, que es que vamos, que estoy segurísimo que es él, ¿eh?… Mira, tronco, si tú no crees que éste tiene nada que ver, déjalo, ¿eh? Pero yo estoy segurísimo que él tiene algo que ver». Como se pregunta López Brú, ¿a qué venía tantas prisas con Zougham, justo antes de las elecciones, y por qué tanta demora por un «tío» «muy radical» «que te pega un tiro» al que Zouhier viene a describir como el mismísimo diablo? Curiosamente, en ese diálogo con Víctor, Zouhier relacionó al Chino con ETA, o al menos implícitamente: «Consiguió cosas de Bilbao, del País Vasco, ¿me entiendes? Y el rollo este de Bilbao y eso, también. ¿Me entiendes? Y tenía…Es que entré, siempre, siempre, siempre, siempre, hablaba del rollo del teléfono. No hablaba de detonadores, siempre hablaba del teléfono, teléfonos… Quería saber cómo se hacía, y todo el rollo. ¿Me entiendes? Yo, yo hablaba con él, y él, le gustaba lo del teléfono, teléfono, ¿me entiendes?». También Trashorras relacionó al Chino con los etarras de Cañaveras. Esto se debe a que en aquel momento la versión oficial se decantaba por la teoría de la colaboración (la joint-venture, que después analizaremos).

10. Dialéctica de clases: La batalla político-mediática del 11 al 14M

10.1. ¿Hubiese ganado el PSOE las elecciones en caso de no ocurrir la masacre?

Si no hubiese ocurrido la masacre está claro que eso sería una ucronía, por lo tanto en realidad nunca podremos saber qué hubiese ocurrido. Antes de los atentados todas las encuestas daban como vencedor de los comicios al Partido Popular. El día 10 de marzo por la tarde así lo reconocía Felipe González: «No tendrán la mayoría absoluta, pero van a ganar las elecciones».

Según la encuesta publicada por el CIS el 2 de marzo, el PP aventajaba al PSOE en 6,7 puntos, y estimaba que podría sacar en torno a 176 escaños, los necesarios para lograr la mayoría absoluta. La última encuesta que publicaron los periódicos el 7 de marzo pronosticaba la victoria del PP con una cantidad de entre 168 y 172 escaños. En el recuento de los votos por correo, que obviamente se enviaron antes de los atentados, el PP ganaba por más de un 6%; mientras que, entre los que votaron después, el PSOE ganó casi por un 5% (un 4,9% para ser exactos). Luego, en total, habría un 11% de diferencia atribuible a la repercusión de los atentados, cuya variante dependió a como el Gobierno y la oposición reaccionaron ante los mismos: con torpeza el PP, con astucia el PSOE.

Finalmente, en las elecciones, un 77,2% del censo electoral llegó a votar el 14 de marzo, lo que supuso 26,6 millones de votos. El PSOE ganó con el 42,59%, es decir, con 11.026.163 votos, obteniendo 164 escaños; y el PP sacó el 37,71%, es decir, 9.763.144 votos, sacando 148 escaños.

Luego lo más probable es que el PP hubiese ganado las elecciones sin obtener la mayoría absoluta. Fue la cinta coránica de la Renault Kangoo y la mochila de Vallecas que tenía el teléfono y la tarjeta SIM que condujo a las detenciones del día 13 lo que hizo posible la victoria del PSOE y, como luego veremos, el acoso a la sede del PP en Madrid convocada por SMS bajo el lema «queremos saber la verdad».

No obstante, Zapatero dio su último mitin de campaña el 10 de marzo en Toledo; y, aunque las encuestan elaboradas por el diario El Mundo decían que el PSOE estaba 4,5 décimas por debajo del PP, el optimista de Zapatero dijo: «Vamos a tener una victoria por sorpresa». Y, efectivamente, así fue.

10.2. El Tiempo Nuevo

Ha dicho Ignacio López Brú, y no me parece del todo descabellado, que los acontecimientos acaecidos los tres días después de la tragedia fueron una guerra civil de baja intensidad. Y en cierto modo pudo ser así porque tras el 11M España ha dado un viraje hacia no se saben muy bien dónde. El 11M trajo un «Tiempo Nuevo», como dijo en su «Gran Soflama» el periodista de la Cadena SER Iñaki Gabilondo la misma mañana del 11M. Como afirma López Brú, ese tiempo consistía, supuestamente, en un acuerdo subterráneo, propio de las denominadas «cloacas del Estado», que se le pudo hacer al Gobierno de Aznar para dar salida a los atentados, para que reconociese que los atentados fueron obra de un grupo descontrolado de ETA, y a cambio el Gobierno debería aceptar entrar en un proceso de negociación con ETA que sería la columna medular desde la que se dibujaría un nuevo modelo de Estado, lo que venía a ser un nuevo régimen que se ponía a merced no ya sólo de ETA sino de todos los separatistas. Puede que la hipótesis más plausible del objetivo de los atentados fuese la inauguración cruenta de dicho Tiempo Nuevo y no tanto modificar el resultado de las elecciones que las encuestan venían dando como ganador al PP (aunque no con mayoría absoluta). Pero Aznar no cedió al chantaje y no se plegó a esas exigencias de cambio de régimen la misma mañana del 11M. Por esta razón es posible que los atentados se islamizasen para acabar con el PP de Aznar, lo cual hizo que el PSOE ganase las elecciones, pues la tesis del Gobierno daba, procedente del CNI, señalaba a ETA como el autor de la masacre. Eso hizo que en el momento en que se encontró la furgoneta Kangoo con la cinta coránica la misma mañana del 11M y la detención de Zougham (más las de otros dos marroquíes y dos hindúes) la tarde del 13M buena parte de la opinión pública se diese por engañada, lo cual supuso el vuelco electoral del 14M que hizo ganador de las elecciones al Partido Socialista Obrero Español de José Luis Rodríguez Zapatero.

Según hemos leído en el «Manifiesto de Gran Vía» -un texto publicado doce días después de la masacre, el 23 de marzo, por periodistas y trabajadores de la Cadena SER y que desde estas mismas páginas de El Catoblepas puede leerse en el número 26 (correspondiente a abril de 2004)-, cuando el número de muertos sólo iba por 45 «el director de informativos de la SER, Daniel Anido, instó a dos redactores a que “privilegiaran” la tesis de que la autoría del atentado era “confusa”». Y continúa el Manifiesto: «Cuando uno de ellos le replicó que parecía evidente que era ETA, porque el propio lendakari había salido a las nueve y media ante los medios a cargarle los muertos a la banda, Anido responde en los siguientes términos: “Si es ETA, el PP arrasa. Si es Al Qaeda, podemos ganar las elecciones. De modo que la autoría, desde ahora, es confusa”». Vemos que Anido estaba en la misma tesitura que Zapatero, como luego veremos. Pero sigamos citando el Manifiesto, porque nos encontraremos con más de una sorpresa: «El brillante equipo de investigación era sólo uno, Antonio García Ferreras [actual presentador del programa de tertulia política Al rojo vivo de la Sexta], permanentemente comunicado telefónicamente con dos personas: el ex secretario de Estado de Seguridad, Rafael Vera, y el dirigente del PSOE Alfredo Pérez Rubalcaba. Según se comentaba en la redacción, Vera pasaba información, Rubalcaba la transformaba en munición contra el gobierno y Ferreras pasaba recado a Daniel Anido».

A las 14:40 horas compareció ante la prensa José María Aznar, y dejó unos cuantos mensajes que dan que pensar: «Estamos del lado de la Constitución. Es el pacto de la inmensa mayoría de los españoles que garantiza las libertades y los derechos de todos. Es también el gran acuerdo sobre nuestro régimen político, y es la expresión de nuestra España unida y plural. No vamos a cambiar de régimen ni porque los terroristas maten ni para que dejen de matar… Nunca permitiremos que una minoría de fanáticos nos imponga nuestras decisiones sobre nuestro futuro». ¿Estaba Aznar sometido a un chantaje de cambio de régimen? ¿Fue el 11M, más que un golpe de timón, un cambio de régimen? Porque da toda la impresión -como ha observado López Brú- de que Aznar estaba respondiendo a una oferta o a un reto de gran calado. ¿Tiene algo que ver ese «Tiempo Nuevo» al que se refería Gabilondo con ese «cambio de régimen» al que se refería Aznar pocas horas después? Hay que tener en cuenta que el Gobierno convocó una manifestación para el día 12 con el lema: «Con las víctimas. Con la Constitución. Por la derrota del terrorismo». ¿Venía a ser el lema una especie de mensaje subliminal en el que se le daba a entender a los terroristas, es decir, a los verdaderos autores de los atentados, que España no va a cambiar de régimen, es decir, de constitución?

La manifestación de Barcelona no llevó en la pancarta el mismo lema sino que después de horas de tiras y aflojas entre Rodrigo Rato (que en tanto Vicepresidente primero iba en representación del Gobierno) y Pasqual Maragall (presidente de la Generalidad). En un principio la pancarta decía lo siguiente: «Por la derrota del terrorismo. Cataluña con las víctimas de Madrid. Con la Constitución y la democracia», pero a los secesionistas de CIU les pareció un lema demasiado largo y propusieron que se cambiase «Por la derrota del terrorismo» por «Contra el terrorismo» y colocar el término «Constitución» al final. Rato tuvo que consultarlo con Aznar y éste le dijo rotundamente que no. Izquierda Republicana de Cataluña, que además acusó al Gobierno de estar intoxicando a la opinión pública, comunicó al PP catalán, que por entonces lideraba José Piqué, que si no se aceptaban los cambios se eliminaría de la pancarta la palabra «Constitución». Finalmente el lema de la pancarta fue el siguiente: «Cataluña con las víctimas de Madrid. Contra el terrorismo. Por la democracia y la constitución».

En total, el día 12 se manifestaron alrededor de 11 millones de personas por toda España. En Bilbao 300.000 y en Vitoria 90.000 personas se echaron a la calle. En Valencia salieron 1.600.000; en Sevilla 700.000; en Zaragoza, Málaga y Córdoba 400.000 en cada una. En Valladolid 250.000. También hubo manifestaciones en París, Londres, Bruselas, Roma, Berlín, Buenos Aires, Lima, Méjico…

10.3. La mochila de IFEMA o de la COPE

Siempre se ha hablado de la Cadena SER como instrumento activo de la campaña mediática de agitación y propaganda para hacer pensar a los españoles (al electorado) que se trataba de Al Qaeda y no de ETA. Pero no fue ni mucho menos el único medio de comunicación. Sorprendentemente la Cadena COPE también tuvo su papel, que no le fue a la zaga al de la Cadena SER. En lo que se refiere a la mochila de Vallecas, como ha demostrado López Brú accediendo a la fonoteca de la COPE, el papel de la emisora de la Conferencia Episcopal fue mucho más relevante.

Tras la comparecencia de Acebes en los medios de comunicación a las 20:35 horas, se armó un revuelo islámico en la COPE. A las 21:10 horas en la tertulia del programa La linterna, que por entonces presentaba y dirigía José Apezarena, el experto en terrorismo internacional, Juan Baño, dejó caer en primicia una de las perlas de 11M: «Yo quería también comentar algo. Primero quería darle un dato aquí a la mesa que estáis en el debate, que tiene su relevancia, y es que, según hemos podido saber, una de las mochilas, precisamente una que no explotó, portaba en su interior un teléfono móvil, que ha servido, al parecer, de detonador, un teléfono móvil que habría activado, a través de sistemas de teléfono móvil colocados en cada uno de los artefactos explosivos, las distintas bombas. Es decir, en la mochila no explosionada se ha encontrado ese teléfono móvil. Por lo tanto un método de actuación que habría que analizar y que sometería a vuestros comentarios. ¿Cómo veis ese dato?». Baño sólo se podía referir a la mochila de Vallecas. ¿Pero cómo pudo saber de la existencia de dicha mochila cinco horas antes?

La COPE no daría la noticia, digamos de manera oficial, hasta las 13:44 horas del día 12. Y así lo comentó Juan Baño, corroborando que a lo que se refería a las 21:10 horas de la noche anterior era a la mochila de Vallecas: «Como le viene contando la COPE desde anoche, los terroristas utilizaron un sistema de detonación por telefonía móvil. Móviles aplicados al explosivo y una llamada desde otro teléfono genera la explosión. Es un sistema, nos dicen nuestras fuentes, ya utilizado por grupos como Al Qaeda, el IRA o la misma ETA». Observamos que las fuentes de Baño no estaban informadas del sistema de alarmas con el que se activaban las bombas. A las 21:07 horas Baño corroboro definitivamente que a lo que se refirió él la noche anterior era a esa mochila y a ese teléfono: la mochila «tenía un detonador y un teléfono para actuar de temporizador… Teléfono del que nos hablábamos también ayer, en este mismo informativo».

10.4. La mochila de la SER

A las 1:09 horas, ya del día 12, la Cadena SER da la noticia por boca de Ana Terradillos del hallazgo de los explosivos en la Renault Kangoo: «En la furgoneta encontrada en Alcalá de Henares se han encontrado restos de una sustancia explosiva que aún está siendo estudiada no es Titadyne, algo habitual en ETA». Y añade: «Además, en una de las mochilas que no ha explotado ha aparecido un teléfono móvil». ¿Se refería quizás a la mochila de Vallecas? ¿Y cómo sería eso posible si todavía no aparecería en la Comisaría de Puente de Vallecas hasta media hora o una hora después, según la versión oficial? Sobre las 13:14 horas del día 12 la Cadena SER emitió la primera noticia que se dio de la mochila de Vallecas: «Según los responsables de la investigación de los explosivos, la mochila fue encontrada en uno de los trenes y trasladada como un equipaje más, perdido entre esta catástrofe». A las 18:15 horas un comentario de Gemma Nierga corrobora que a los que se referían a la 1:09 horas era a la mochila de Vallecas: «Y después ha dado una serie de informaciones que ustedes ya conocen si son oyentes fieles de la Cadena SER, porque las habíamos dado ya nosotros. Hablaba de esa bolsa de deportes que se había encontrado con explosivos». Y a las 20:34 horas da más detalles: «fue encontrada en uno de los trenes y trasladada por un, ehhh, vehículo Z policial».

Ya hemos visto cómo la COPE, a través de Juan Baño, una de las personas mejor informadas en la lucha antiterrorista, insinuó la existencia de dicha mochila cuatro horas antes de la insinuación de Ana Terradillo en la SER.

10.5. El bulo de los terroristas suicidas de la SER

La hipótesis islamista iba ganando fuerza a medida que pasaban las horas. A las 22:00 horas del mismo día 11, la Cadena SER, por boca de Ana Terradillos en un informativo especial dirigido por Carlos Llamas, difundió el bulo de que se hallaron restos de un terrorista suicida en los trenes. Hasta entonces la SER había mantenido la hipótesis del gobierno de la autoría de ETA, e incluso presumió que disponía de las fotos de los etarras implicados en la masacre (aunque de manera «confusa», como sabemos que ordenó Daniel Anido). Pero a partir de las 22:00 horas el bulo del suicida se repitió constantemente, y desde entonces la autoría «confusa» se transforma descaradamente en tesis islamista. La Cadena SER aseguró que la noticia fue contractada por «tres fuentes distintas de la lucha antiterrorista», y matizó que «Interior no lo confirma» (quizá como dando a entender que el Ministerio de Interior mentía). Pero en la madrugada del día 12 se hicieron las autopsias de los cadáveres en las que se confirmaba que en los trenes no hubo ningún suicida. Aun así a las 6:00 horas la SER insistía: «Las fuentes consultadas por la SER confirman que una persona llevaba tres capas de ropa interior y estaba muy afeitada, una práctica muy habitual entre los comandos suicidas islámicos antes de inmolarse». Pero fíjense lo que dice el punto 3 del «Manifiesto de Gran Vía»: «La historia del “terrorista suicida” nunca tuvo el menor fundamento. Muchos redactores de la SER conocíamos su procedencia y su intención: decantar definitivamente la balanza de la autoría hacia Al Qaeda y sembrar la duda sobre toda la información oficial que procedía del gobierno». Si «nunca tuvo el menor fundamento» entonces ¿está dando a entender el Manifiesto que las «fuentes consultadas por la SER» también formaban parte del bulo porque nunca fue contrastada dicha información? Eso es lo que da a entender el Manifiesto: «Un periodista de la SER se quejó a Daniel Anido de que se divulgara una información cuya fuente nadie conocía (salvo Antonio García Ferreras) y que carecía del mínimo contraste. La respuesta de Anido fue: “Hay que apretar porque se nos acaba el tiempo (en referencia a las elecciones del domingo), así que los deontólogos y los acojonados ya os podéis ir a casa”. Cuando el periodista sugirió hacer alguna llamada a sus propias fuentes para contrastar la noticia, Anido le mandó, textualmente, a “tomar por culo”». Es más, en el punto 4 se afirma: «Una vez que la SER empezó a difundir la “noticia” del terrorista suicida, el Instituto Anatómico Forense llamó a la redacción para pedir, primero, y exigir, después, que dejáramos de decir falsedades. Se le garantizó a la persona que llamaba que la información era correcta, a lo que ésta replicó que era un “completo embuste” y pidió que le dieran el nombre de un solo forense que acreditara la información».

Zapatero llamó a las 22:00 horas del día 11 a diferentes medios de comunicación para transmitirles que le constaba la existencia de suicidas, entre ellos al director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, que reveló el diálogo que tuvo con el por entonces líder de la oposición y candidato para la presidencia del Gobierno el 14 de abril de 2007: «Saben desde hace horas que ha sido Al Qaeda pero no lo quieren reconocer… Mira, yo sé por medios policiales que se han encontrado ya incluso restos de uno o dos de los suicidas». ¿Lo sabía por «medios policiales» o porque lo había escuchado por la Cadena SER? A las 22:30 horas Acebes llamó a Pedro J para desmentirle lo que le comentó ZP: «Es absolutamente falso. No hay ningún suicida entre los muertos. Puede ser que alguna persona de la Audiencia haya comentado algo porque hay algunas bolsas de cadáveres sin identificar, pero en absoluto hay ninguna prueba que apunte a que haya algún suicida entre los fallecidos. Lo desmiento rotundamente, insisto».

A su vez, el consejero delegado de El País, Juan Luis Cebrián, telefoneó al ministro-portavoz, Eduardo Zaplana, para reprocharle la actitud del Gobierno: «Lo que estáis haciendo no tiene nombre. ¿Por qué no le contáis a la opinión pública que han aparecido terroristas suicidas en uno de los trenes? ¿Hasta cuándo vais a mantener la mentira?». A lo que Zaplana, que estaba en el despacho de Rajoy, contestó: «Mira, nosotros no tenemos esa información, no nos consta que haya terroristas suicidas». Zaplana decía la verdad, como después se demostró. Zaplana le contó la conversación que tuvo con Cebrián a Rajoy, y éste le dijo: «Mira, te diré lo que voy a hacer. Voy a llamar a un alto responsable de la Policía. Un hombre en el que yo confío plenamente porque le conocí muy de cerca cuando fui ministro del Interior. Éste nos va a decir la verdad». E inmediatamente Rajoy le llamó por teléfono: «Oye, soy Mariano. Mira, es que por ahí se está diciendo que habéis encontrado terroristas suicidas en los trenes. ¿Qué hay de cierto en ello?». Y el alto responsable policial respondió: «Una falsedad. No hay nada de eso. Hasta ahora no hay ni rastro de suicidas». Tras colgar el teléfono, Rajoy le dijo a Zaplana que «deberías ponerte en marcha y desmentirlo inmediatamente por televisión».

A las 15:05 horas del día 13 la Cadena SER, por boca de Javier Álvarez, daba la siguiente noticia: «El Centro Nacional de Inteligencia cree que el atentado es obra del terrorismo islámico. Fuentes del CNI han confirmado a esta redacción que todos sus agentes trabajan ya al noventa y nueve por ciento de posibilidades de que nos encontramos ante un atentado de corte radical islamista cometido por un grupo numeroso, entre diez o quince individuos, que pueden estar ya fuera del país, que colocaron las mochilas e inmediatamente después huyeron. Estas fuentes aseguran que desde el jueves advirtieron a Interior que la hipótesis de ETA era muy vaga y que el islamismo radical podría ser el autor». Pero dos horas más tardes, el Director del CNI, Jorge Dezcallar, a través de la agencia EFE desmentía semejante noticia, y sostenía que se seguía investigando también a la ETA. Sin embargo, la Cadena SER siguió erre que erre anunciando que dicha noticia era cierta. Como dijo Aznar en la Comisión de Investigación, «mintieron con contumacia», «mintieron hasta dar asco», «y no eran mentiras irrelevantes, eran mentiras que buscaban resultados». «Mintieron de la manera más descarada». Y con todo, la noche del 13M Rubalcaba soltó aquello de: «Los ciudadanos españoles merecen un Gobierno que no les mienta, un Gobierno que les diga la verdad». Pues ni el Gobierno de Zapatero ni por supuesto el de Rajoy no nos han contado la verdad del 11M ni, por lo que parece, nos la contarán. También es bastante probable que no nos la cuenten otras alternativas de Gobierno que se vislumbran en el horizonte, según estiman las encuetas.

En el informe del Instituto Anatómico Forense firmado el 17 de marzo Carmen Baladía, la directora del centro, es terminante: «En ningún caso se han encontrado datos o signos indiciarios con base científica, que permitan suponer la existencia de un suicida entre las víctimas». La Cadena SER no ha pedido perdón por este bulo, el cual, entre otros bulos, hizo que ascendiese el partido de la emisora de PRISA al poder. ¿Para qué iba a pedir perdón si con eso consiguió su objetivo? El fin justifica los medios.

10.6. El asedio a Génova 13 el 13M

El sábado 13 a las 13:00 horas el portavoz del Gobierno del Partido Popular, Eduardo Zaplana, convocó una rueda de prensa en el Palacio de la Moncloa con objeto de agradecer a la ciudadanía su multitudinaria participación en las manifestaciones a lo ancho y a lo largo de todo el país de la tarde anterior. Sólo se trataba de eso, pero los periodistas insistieron sobre la autoría de la masacre, a lo que el portavoz contestó algo que molestó a los socialistas: «no puedo afirmar ni negar quién ha sido. Porque no lo conocemos, aunque hay similitudes evidentes con acciones de ETA. Algunos quieren descartar que pueda ser la banda criminal y asesina ETA, cuando todo apunta, salvo que se demuestre lo contrario y hay líneas de investigación en marcha de la que se ha dado cuenta, que desde luego no nos debería causar ninguna sorpresa que fueran los criminales y asesinos de la banda terrorista ETA». Tras las declaraciones de Zaplana, el PSOE, en un comunicado respecto a las declaraciones de Zaplana, también quiso mostrar sus agradecimientos a la ciudadanía por sus protestan contra los criminales en las susodichas manifestaciones. Rubalcaba afirmó tres meses después en la Comisión de Investigación: «yo le confieso que nosotros no hubiéramos salido a valorar la manifestación del día 12 si no hubiera salido el señor Zaplana. No creo que mis salidas, ninguna de ellas, vulneraran la Ley Electoral, no lo creo, ninguna. En todo caso hice dos. Una ya la vio la Junta Electoral porque la llevaron ustedes, y dijo que no había nada; nada ilegal… Además, el PP hizo más: el señor Rajoy por la mañana en prensa, después el señor Zaplana y luego el señor Acebes… ¿Y por qué salió Zaplana a las dos y Acebes a las tres? ¿Sabe lo que quiero decir, por qué uno de los dos? ¿Por qué salió el señor Acebes a las tres para informar de las víctimas y luego acabó informando de que la prioridad era ETA?».

El CNI emitió una nota a las 15:51 horas del día 11 que decía categóricamente: «Casi seguro que la organización terrorista ETA es la autora de estos atentados». Y añadía: «La precaria situación de ETA y su entramado de apoyo puede explicar que hayan optado por un atentado de esta magnitud. Ni las próximas y multitudinarias manifestaciones de repulsa, ni la difícil situación en que coloca a sus organizaciones afines son un impedimento para que la dirección etarra haya decidido materializar esta acción criminal, persuadida de que pasado poco tiempo será mayoritarias las voces a favor de una solución dialogada del “conflicto vasco”, de modo que puedan conseguir algunas de sus reivindicaciones tradicionales». Desde la Cadena SER se afirmó el sábado 13 que el CNI sabía desde el primer momento que no se trataba de ETA, sino de Al Qaeda. A las 15:05 horas la SER dio la noticia de que el CNI «cree que el atentado es obra del terrorismo islámico. Fuentes del CNI han confirmado a esta redacción que todos sus agentes trabajan ya al 99% de posibilidades con que nos encontramos ante un atentado de corte radical islamista cometido por un grupo numeroso, entre diez o quince individuos, que pueden estar ya fuera del país, que colocaron las mochilas e, inmediatamente después, huyeron. Estas fuentes aseguran que desde el jueves advirtieron a Interior que la hipótesis de ETA era muy vaga y que el islamismo radical podía ser el autor».

Pero el «Manifiesto de Gran Vía» pone otra vez en evidencia tal falsedad como señala en el punto 5: «El malestar del equipo de investigación de la redacción de la SER aumentó aún más cuando se decidió “informar” el sábado de que el CNI había sostenido desde el principio la autoría de Al Qaeda».

Aznar no podía consentir que los medios de comunicación difundieran que los servicios de inteligencia defendían tesis diferentes a las que defendía el Gobierno. Así que a los pocos minutos de que la SER diese la noticia, el secretario de Estado de Comunicación, Alfredo Timermans, telefoneó a Jorge Dezcallar para preguntarle si había escuchado lo que pregonaba la Cadena SER: «Están diciendo que el CNI descarta la tesis de ETA en un 99%. Eso no puede ser. Tienes que salir a desmentir esa noticia y lo tienes que hacer en televisión. Te transmito una decisión del Presidente». El CNI, en tanto servicio secreto, no puede desmentir ninguna información (y a esa baza jugaba la SER, haciéndole la campaña electoral al PSOE), como tampoco puede emitir comunicados, y lo lógico, como Dezcallar le comentó a Timermans, sería que saliese a desmentirlo el ministro de Defensa (del que dependía orgánicamente el CNI). El hecho de que el director del CNI saliese en televisión a desmentir tal noticia dada por un determinado medio de comunicación era algo inaudito, y por ello Dezcallar se negó rotundamente a hacerlo. La conversación empezó a tensarse, pero finalmente se acordó que Dezcallar hiciese unas declaraciones para la Agencia EFE desmintiendo lo dicho por la Cadena SER, algo que se llevó a cabo a las 16:50 horas: «El director del Centro Nacional de Inteligencia, Jorge Dezcallar, declaró hoy a la Agencia EFE que “el CNI cumple con su obligación con todo rigor y, por tanto, no es cierto y no tiene sentido lo que se ha afirmado en la Cadena SER de que hayamos abandonado totalmente una línea de investigación en beneficio de otra”. El responsable de los servicios de inteligencia añadió: “No me parece bien que se hable sin suficiente fundamento del trabajo del CNI, que trata de ser lo más riguroso posible y que está al servicio del Estado y de todos los españoles”». Estas declaraciones, que a regañadientes cumplía lo que exigía Aznar, no decía que ETA estuviese detrás de los atentados, y de hecho ni siquiera mencionaba a ETA. A su vez, a las 17:15 horas, la Agencia EFE remitió un teletipo con el titular «Las pistas apuntan a ETA y descarta a Al-Qaeda», que fue firmado por el director de la Agencia, Miguel Platón.

A su vez, Dezcallar llamó a Antonio García Ferreras para exigirle explicaciones y al parecer, según el Manifiesto, tuvieron un diálogo bastante tenso, como manifiesta el punto 6: «Dezcallar exige una rectificación y Ferreras le advierte de que “no intente montar un numerito contra la SER” porque entonces “te vamos a machacar en antena”. Dezcallar opta por hacer un desmentido a la SER en declaraciones a la Agencia Efe, pese a lo cual la SER sigue sosteniendo a sabiendas la falsa información sobre el CNI y sus iniciales sospechas».

Las relaciones de Dezcallar con el Gobierno de Aznar venían enfriándose desde enero de 2004, momento en que el Gobierno filtró de ABC sin el conocimiento de Dezcallar y por intereses políticos para que Rajoy consolidase y aumentase la ventaja que le daban las encuestas de cara a unas elecciones a la vuelta de la esquina. El director del CNI ni siquiera fue invitado a la reunión del gabinete de crisis de la mañana de los atentados, en donde la participación de los servicios de inteligencia era necesaria, por lo cual era evidente que Aznar había perdido la confianza, al menos parcialmente, en Jorge Dezcallar. De hecho Dezcallar es un hombre cercano al PSOE que mantiene muy buenas relaciones con Miguel Ángel Moratinos (que sería ministro de Exteriores) y también con Su Majestad Juan Carlos I. Fue nombrado director del CNI con el PP, pero estando de acuerdo en ello el PSOE, y cuando el PSOE empezó a gobernar Dezcallar dejaría de ser director de CNI pero ocuparía un cargo no de escasa relevancia, pues ocuparía el cargo de embajador de España en la Santa Sede y después en Estados Unidos.

Antes de los atentados de ETA había toda clase de indicios y de amenazas de cometer un atentado antes de los comicios, pero de Al Qaeda no había ninguno. Sea como fuere esto al Gobierno le trajo de cabeza y como reconoció Zaplana en la Comisión de Investigación los dirigentes del gobierno tuvieron la sensación «de que alguien estaba jugando con nosotros». Desde la SER por supuesto que estaban jugando con (contra) los populares, y el juego consistía en que el PSOE ganase las elecciones, ya fuese pensando contra el mismo PP y contra el CNI, como sostiene el punto 5 del Manifiesto: «Pese a saber todo esto, el director de Informativos, Daniel Anido, ordena que se vaya “a saco con lo del CNI”, porque sólo queda un día y hay “que joder del todo a Rajoy”, afirmación que hace imprudentemente en presencia de un técnico de sonido que se atreve a murmurar “viva el periodismo independiente”, a lo que Anido responde que, en este caso, “el fin sí justifica los medios”».

Así pues todo se dispuso desde la SER para llevar a cabo el acoso a la sede del Partido Popular en Génova 13 bajo el lema «¡Queremos saber la verdad!». Así lo comenta el punto 7 del Manifiesto: «Ya en la mañana del sábado, Daniel Anido comenta que, por la tarde, “le van a pitar los oídos al cabrón de Aznar”. Añade que “se va a montar una buena en Génova”. A media tarde, cuando comienza la concentración ante la sede del PP, Anido da la consigna de que se hable siempre de “concentraciones espontáneas” y que se vaya reforzando la cobertura del acto a medida que avance la tarde, para justificar que se levante Carrusel Deportivo y se emita un especial informativo que, en realidad, empezó a prepararse por la mañana, cuando se fue avisando a los tertulianos más beligerantes de Hora 25 para que estuvieran en Gran Vía 32 a las nueve y media. “Toda la artillería”, en palabras de Anido y Ferreras. “Hay que sacar a la calle a media España para ponerle la soga a la estatua de Aznar y derribarla” (en referencia a la imagen del derribo de la estatua de Sadam Husein en Bagdad). Mientras Anido veía las imágenes de CNN+ desde Génova, con los antidisturbios desplegados, llegó a decir: “Si tenemos la suerte de que éstos intenten disolver la manifestación cargando, ¡ganamos la guerra!”. El resto es bien conocido».

A partir de las 18:00 horas empezaron las concentraciones en la calle Génova, que se llevaron a cabo a raíz de una serie de SMS que se iban pasando unos a otros. Esos mensajes decían cosas como: «El gobierno miente. Pásalo», «Que no se vayan de rositas. Pásalo», «Queremos un gobierno que diga la verdad. Pásalo» y «Partido Popular asesino. Pásalo». «¿Aznar de rositas? ¿Lo llaman jornada de reflexión y Urdaci trabajando? Hoy 13M, a las 18h. Sede PP, c/Génova 13. Sin partidos. Silencio por la verdad. ¡Pásalo!». Curiosamente, unos días antes del 11M, a raíz de una conversaciones que captó el CNI, Josu Ternera, líder de Batasuna y en busca y captura por pertenecer a banda armada, dijo algo muy parecido: «Aznar no se puede ir de rositas».

Según el secretario general del partido Podemos, Pablo Manuel Iglesias Turrión, como le contó en una entrevista que él mismo le hizo a Iñaki Gabilondo, estos SMS se incubaron y salieron de la facultad de Somosaguas, «con un grupo de gente pensando la manera en la que había que ponerlo para que cupiera en los caracteres -el máximo previsto en un SMS- y generara ese efecto de flashmob». Turrión reconoce que estuvo en la concentración porque era militante y tenía experiencia y pensaban que «la Policía iba a pegar palos, no vamos a venir ni Dios, vamos a estar cuatro gatos, y nos impresionaron dos cosas: por una parte la cantidad de gente y la actitud de la Policía que era completamente a lo que habíamos visto en la manifestación a lo que habíamos visto en las manifestaciones contra la guerra. La policía estaba diciendo: “Esta gente tiene razón”». Si la puerta de Génova 13 estaba abarrotada es posible que a ello contribuyese el SMS de Somosaguas, pero sobre todo fue la movilización que se llevó a cabo desde la Cadena SER con apariencia de espontaneidad. Aunque sí sabemos que los días posteriores a la masacre, a través de la emisora de internet Radiocable, el supuesto autor de los SMS dijo no previó el alcance de la convocatoria y que lo que hizo fue «un acto de protesta muy primario», «un gesto casi a la desesperada» para reclamar «el derecho a la verdad», y «sin pensar que produciría la movilización que produjo», e incluso llegó a pensar que sólo iría un grupo de amigos que después se irían «al cine». Hay que reconocer que este testimonio es similar al de Turrión. Pero los SMS que salieron de Somosaguas sólo fueron una parte de la movilización, con la mayor parte cargó la SER.

Isabel Rodríguez, diputada del PSOE, ante las declaraciones de Turrión, contestó que a nadie en concreto se le puede atribuir la protesta (el asedio a Génova 13), que ésta fue espontánea, tal y como quería que se presentase en la Cadena SER. En este sentido, la diputada socialista consideró que «nadie debe atribuirse la acción social del movimiento de la sociedad que se rebeló ante la mentira y quiso salir a la calle a denunciar la manipulación de un Gobierno ante uno de los hechos más trágicos que ha vivido nuestro país». A su vez, el presidente del Congreso, Jesús Posada, dudó de las declaraciones (la confesión de «secreto» de Turrión a Gabilondo) afirmando en los pasillos de la Cámara que «la idea imperante» que se tenía sobre la convocatoria de esta movilización-asedio era «que no había venido de la Facultad de Políticas, sino de algún otro partido, que no voy a decir el nombre», por no mencionar al demonio (el PSOE) por su nombre.

La jornada de «reflexión» fue la jornada más intensa de la campaña electoral, sin la más mínima duda, y fue absolutamente decisiva. Si Urdaci estaba trabajando es porque como cualquier fin de semana estaba presentado el Telediario en TVE1. El que también se puso a trabajar, y desde el primer momento, fue el amigo de Turrión: Iñaki Gabilondo y sus terroristas suicidas que le daban votos al PSOE.

A las 18:07 horas, mientras empezaban las movilizaciones hacia Génova 13, en la SER, Paco González apoyaba al PSOE y arremetía contra el PP sin mencionarlos en el programa Carrusel Deportivo: «Aquí estamos en esta jornada de reflexión. Reflexión doble, porque hay que votar mañana y por lo sucedido antes de ayer… Yo, y aquí hablo en mi nombre, prefiero no decir nada de lo ocurrido el jueves… esencialmente porque creo que echaría más leña al fuego. Odio a Al Qaeda y odio a ETA. Además, les odio con toda mi rabia. Siento que decirlo, como en su día dije que me daba asco el ver que mi Gobierno apoyara la guerra, pero no sólo porque me temiera algo como esto, sino porque me repugnaba ver niños iraquíes muertos o niños iraquíes mutilados o huérfanos… hay unos políticos menos malos que otros y hay políticos que nos mienten… Esta vez, después de lo que pasó el jueves, si no votamos, es que no nos importa nada».

A las 19:30 horas el boletín informativo de la Cadena SER empezaba así: «Cuatro mil personas, convocadas a través de mensajes a móviles, se manifiestan en la calle Génova contra el Gobierno».

A las 19:53 horas, en mitad del partido de fútbol Real Madrid-Real Zaragoza, la Cadena SER interrumpe la retransmisión del partido para informar sobre las detenciones. Javier Álvarez dio la noticia: «La Policía ha detenido a cinco presuntos sospechosos de los atentados del jueves. Según fuentes de la investigación, se trata de dos ciudadanos de nacionalidad hindú y tres ciudadanos de nacionalidad árabe. Al parecer, presuntamente vinculados con el aparato de logística desarrollado en Madrid para cometer los atentados. No son de la organización terrorista ETA, según nos informan, tanto fuentes judiciales como policiales y sí están vinculados con el atentado. Además, podemos añadir que la Policía cuenta ya con una evidencia, absolutamente, relevante sobre la procedencia y origen de la cinta de casete encontrada en la furgoneta de Alcalá de Henares. Según fuentes conocedoras de la investigación, la cinta tiene su origen en Egipto, fue probablemente comprada en su capital y trasladada hasta España por uno de los integrantes del comando que actuó en Madrid. Las fuentes consultadas confirman, con este nuevo dato, la evidencia de que los atentados fueron diseñados y perpetrados por elementos radicales islámicos y no por ETA». ¡Eso era lo importante: dejar claro que no se trataba de ETA, que se trataba de islamistas! ¿Quién filtró la noticia a la Cadena SER? Pues fue el mismísimo José Luis Rodríguez Zapatero que a primera hora de la tarde se puso en contacto con Ángel Acebes y éste le informó de las detenciones llevadas a cabo en el barrio de Lavapiés. Acebes le comunicó al candidato socialista que saldría en rueda de prensa a las 20:00 horas para informar a la ciudadanía (es decir, al electorado). Pero Zapatero se encargó de que dicha información saliese por las ondas de la Cadena SER minutos antes de que saliese por boca del ministro del Interior para que diese la sensación de que el Gobierno seguía mintiendo a la ciudadanía-electorado. Al transmitirle la información a Zapatero, Acebes cometió un error, pues al referirse a los «dos hindúes» tuvo que haber dicho «dos indios», porque su nacionalidad es india y no hindú porque el hinduismo no es una nación sino una religión. Ese mismo error no fue corregido y así, del mismo modo, como hemos visto, fue transmitido por la Cadena SER.

En las puertas de Génova 13 las masas indignadas gritaban: «mentirosos», «asesinos», «os dijimos no a la guerra, vuestra guerra, nuestros muertos», «no estamos todos, faltan doscientos», «mentirosos, vosotros tenéis chófer, nosotros cercanías», «lo sabe todo el mundo menos nosotros», «los muertos no se utilizan, basta de manipulaciones, y queremos salir en La Primera», «esto nos pasa por tener y Gobierno facha».

Rajoy convocó a los periodistas a las 20:30 horas para denunciar el acoso a la sede de su partido: «Ahora mismo se está produciendo una manifestación ilegal e ilegítima, que rodea toda nuestra sede, imputando, además, graves delitos al Partido Popular. Comparezco ante la opinión pública para informar de estos hechos gravemente anti democráticos que no se habían producido nunca en la historia de nuestra democracia. Y que tienen como objeto el influir y coaccionar la voluntad del electorado en el día de reflexión, día en el que están prohibidas, en toda democracia, toda clase de manifestaciones, para que el proceso electoral discurra limpiamente. Pido desde aquí, y exijo a los convocantes de esta manifestación ilegal que cesen en su actitud y concluya este antidemocrático acto de presión sobre las elecciones de mañana. A lo largo del día de hoy, dirigentes de partidos políticos que prefiero no mencionar, han realizado manifestaciones públicas, que sin duda, han influido en esta convocatoria que está teniendo lugar. El Partido Popular ha denunciado estos hechos ante la Junta Electoral Central, que es la autoridad competente en garantizar la pureza del proceso electoral. Estamos esperando a que se tomen las medidas pertinentes que aseguren que el proceso electoral se va a celebrar en el día de mañana en libertad y sin coacciones. Asimismo, pido, y lo hago con toda solemnidad, a todos los ciudadanos que declinen su asistencia a todos los actos que se están convocando a otras sedes del Partido Popular, en diferentes lugares de España. Exijo de sus organizadores, que suspendan de inmediato, cualquier acto convocado para esta noche que son una grave muestra de intolerancia. Y pido, solemnemente, al resto de los partidos políticos que desautoricen de manera expresa estas presiones intolerables, que repiten el acoso a las sedes del Partido Popular, en la campaña de las pasadas elecciones municipales y autonómicas. Y que en ambos casos están dirigidas a influir negativamente sobre las elecciones y esta manipulación no la vamos a consentir. Agradezco a los militantes y los simpatizantes sus muestras de cariño… y sólo dos cosas más: felicitamos a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado por las detenciones que han efectuado y esperamos que conduzcan al rápido esclarecimiento de los atentados, y mañana, que todos los ciudadanos españoles acudan a las urnas a votar libremente como mejor respuesta al terrorismo».

Da la risa ver la ingenuidad de la felicitación de Mariano a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado por las detenciones cuando éstas se hicieron contra individuos que estaban más que controlados (como Zougham) por las susodichas Fuerzas que además sabían que los detenidos eran inocentes porque esas pruebas, bajo las que se les acusaba, fueron creadas por las mismas Fuerzas. No sé si lo dejo meridianamente claro.

Rajoy acusó al PSOE de organizar aquella manifestación a lo que la multitud le respondió: «nos han convocado los asesinos», y «la voz del pueblo no es ilegal».

A las 21:30 horas compareció ante la prensa Alfredo Pérez Rubalcaba, que ofreció un demoledor discurso pensado contra el Partido Popular: «Buenas noches, les agradezco su presencia aquí. Lo hago de manera especial por tratarse de un día especial y a una hora un tanto intempestiva. Quisiera inicialmente decirles que comparezco por voluntad expresa del secretario general del Partido Socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, que ha querido ajustarse, escrupulosamente, a las reglas del juego democrático en esta jornada de reflexión. Esta es la razón por la que estoy yo aquí y no lo ha hecho él. Les voy a leer un comunicado, una declaración en nombre del Partido Socialista. En primer lugar celebramos la detención de cinco personas, presuntamente relacionadas con el ataque terrorista, ocurrido en Madrid el pasado jueves, y esperamos que estas detenciones contribuyan al esclarecimiento definitivo de los hechos. En segundo lugar, queremos expresar nuestra felicitación y especialmente nuestro agradecimiento profundo a las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado, que una vez más, han puesto de relieve su profesionalidad al servicio de todos los ciudadanos [sobre todo al servicio del PSOE creando pruebas y deteniendo a cabezas de turco para que se diese el vuelco electoral]. En tercer lugar, queremos compartir con todos los ciudadanos españoles su satisfacción porque quienes resulten responsables de este crimen espantoso comiencen a responder de sus hechos ante la justicia. Es el mejor premio a las muestras continuadas de civismo, de solidaridad, de heroísmo y de firmeza que han expresado en los dos últimos días los madrileños y el resto de los ciudadanos de toda España. En cuarto lugar, lamentamos que, ese comportamiento ejemplar de los ciudadanos, no se haya visto acompañado de un comportamiento semejante por parte del Gobierno. Los ciudadanos españoles se merecen un Gobierno que no les mienta. Un Gobierno que les diga siempre la verdad. El Partido Socialista conocía las líneas de trabajo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, a pesar de ello, por sentido del Estado, por respeto a la memoria de las víctimas, hemos estado callados cuando desde el Gobierno se hacían descalificaciones y afirmaciones que no siempre se han correspondido con la verdad. Nunca, nunca utilizaremos el terrorismo en la confrontación política. Esta ha sido y será siempre nuestra actitud y nuestro comportamiento. Reiteramos pues, nuestra convicción de que este abominable crimen no admite ninguna clase de juego político. Reiteramos, asimismo, nuestro compromiso de contribuir a mantener la serenidad, la unidad y la confianza de los ciudadanos en las instituciones democráticas y en la tare de las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado. Reiteramos nuestra convicción de que este momento exige, especialmente, limpieza en el juego político y con la exigencia de conocer toda la verdad, reiteramos nuestro compromiso de convocar a las fuerzas políticas una vez que pasen las Elecciones Generales para reconstruir la unidad de todos los demócratas frente a los ataques terroristas. Queremos, finalmente, dirigirnos de forma especial a los ciudadanos para que mantengan la serenidad que han venido mostrando en esto últimos días. Hoy es el día de la reflexión, mañana los españoles tenemos la ocasión, con nuestra participación en las Elecciones Generales, de homenajear a las víctimas y de reforzar, una vez más, nuestras convicciones comunes: la paz y la libertad. Los ciudadanos quieren conocer la verdad sobre los horribles sucesos acaecidos en Madrid en los últimos días y la verdad, toda la verdad, se acabará sabiendo. Ese es nuestro compromiso con las víctimas».

Si la ingenuidad de Rajoy da la risa, el cinismo de Rubalcaba no le va a la zaga. A día de hoy no conocemos la verdad y, tras siete años de Gobierno de Zapatero y Rubalcaba, ese compromiso al que se refería Rubalcaba no se llevó a cabo, ni mucho menos. Verdad que también desconocemos tras tres años de Gobierno de Rajoy.

Ante la comparecencia de Rubalcaba, a las 23:30 horas Eduardo Zaplana salió para intentar arreglar lo que ya no tenía solución: «Buenas noches. Como portavoz del Gobierno de la nación lamento tener que comparecer en la jornada de reflexión pero lo hago obligado ante las graves imputaciones formuladas por el portavoz del PSOE que, en comparecencia pública, ha acusado al Gobierno de mentir a la opinión pública. Eso es una falsedad. Eso es falso y el PSOE lo sabe. El Gobierno, desde el primer momento, actúo y sigue actuando con absoluta transparencia, como se había comprometido y como ha hecho siempre». Zaplana rogó a los asediantes que abandonasen la sede del PP y que disolviesen la manifestación «para evitar el daño al proceso democrático». Es decir, para evitar el daño que el PP iba a sufrir y sufrió en las urnas.

Tras la comparecencia de Zaplana, los tertulianos de la Cadena SER seguían a lo suyo, esto es, a hacerle la campaña al PSOE. A las 23:36 horas Carlos Carnicero aventuró: «Preocupa el tono de la intervención [del ministro portavoz] por tres motivos. Primero porque no ha habido motivos para el desbordamiento [de la ley]. En el día electoral, lo que está prohibido es lo que ha hecho Rajoy: pedir el voto. Lo que quiero hacer desde aquí es un llamamiento a que se vayan a su casa [los manifestantes], que no den pie a una alteración del orden público que puede ser el pretexto para una locura más allá de la que estamos inmersos, de alguna tentación de declarar algún estado de excepcionalidad».

A las 00:40 horas, ya del día 14, Acebes convocó una rueda de prensa que informaba de la aparición de una cinta de vídeo que reivindicaba los atentados en nombre de Al Qaeda que apareció una papelera cerca de la mequita de la M-30, que fue llevada a Telemadrid (después analizaremos dicha cinta y su mensaje): «Hemos consultado con nuestros servicios de información y con servicios de otros países y no reconocen el nombre de esa persona [Abu Dujan al-Afgani] que dice hablar en nombre de Al Qaeda. Tenemos que comprobar la fiabilidad y además no conocemos ninguna reivindicación anterior en otros casos de este supuesto portavoz… Las fuerzas y cuerpos de seguridad tienen todas las reservas sobre la veracidad, pero vamos a investigar y a analizarlo todo». Tras la rueda de prensa, Acebes subió al piso habilitado como vivienda que en la planta superior de la sede el ministerio, y en ese momento la Cadena SER informó de que la cinta de vídeo estaba en manos de la Policía desde mediodía. Acebes montó en cólera y llamó al director de informativos de la Cadena SER, Daniel Anido, para que desmintiese la noticia, pero Anido le contestó que las fuentes de la SER eran seguras y que Interior conocía el vídeo mucho antes de la hora en que se dijo que se había localizado. Pero la cinta se grabó a las 16:00 horas y por tanto era imposible que nadie supiese de su existencia a mediodía. De modo que la SER, para variar, mentía.

Al mismo tiempo, a las doce de la noche, se convocó otra manifestación en la Puerta del Sol, la cual fue disminuyendo de personal a medida que avanzaba la madrugada. También en la calle Urgel de Barcelona se manifestaron cinco mil personas contra la sede del PP de la ciudad condal.

No deja de ser una de esas curiosas ironías de la historia el acoso y protesta (en la que incluso se llegó levemente a las manos) que unos cincuenta militantes del Partido Socialista de Madrid (otras fuentes dicen casi un centenar) llevaron a cabo en Ferraz el pasado 11 de febrero de 2015 contra la destitución de Tomás Gómez (que era secretario general del PSM) por Pedro Sánchez (actual secretario general del PSOE federal). Pero, por decirlo con palabras de Marx, si el acoso a la sede del PP en Génova el 11M de 2004 fue, por las circunstancias dadas, una tragedia, el acoso a la sede del PSOE en Ferraz del 11F de 2015 fue una farsa o una parodia comparado con el acoso a Génova 13 del 2004. Aunque, eso sí, los socialistas protestantes arremetieron contra la dirección federal con gritos de «somos socialistas», «no nos representan», «Tomás sí nos representa», «No a la dictadura de Pedro Sánchez», que ha «fracturado la democracia interna de la organización» y no ha seguido «las ideas de su discurso, que recoge que el partido es de las bases», «Sánchez eres un topo del PP». Uno de los vigilantes de Ferraz les impidió el paso a los manifestantes: «Aquí no puede pasar nadie», por lo cual hubo unos empujones a una manifestante que sí quería pasar mientras los manifestantes indignados gritaban: «¡Cobardes! ¡Cobardes!». La protesta no se convocó a través de SMS porque ese método ya resulta obsoleto y se hizo por redes sociales (Facebook, Twiter) bajo el lema «Yo con Tomás» (sólo les faltó poner como lema algo así como: «Que Pdro Snchz no se vaya de rositas»).

10.7. Síndrome de Pacifismo Fundamentalista

Así pues, por la tarde noche del 13M empezó el asedio a Génova 13, la sede del Partido Popular en Madrid. ¿Fue una manifestación «espontánea»? Ni mucho menos. Lo que se puso en marcha en las puertas de Génova 13 fueron las manifestaciones que hubo en el año 2003 del «No a la Guerra», que el profesor Don Gustavo Bueno diagnosticó sutilmente como Síndrome de Pacifismo Fundamentalista (SPF) en las páginas de El Catoblepas (Nº 14 correspondiente a abril de 2003).

Dice Gustavo Bueno en La vuelta a la caverna: «la ideología (o filosofía) popular ha planteado el “¡No a la Guerra!” antes en función de la Humanidad, concebida como entidad del algún modo metahistórica o transhistórica, regida por la ética, que en función del Estado. Lo que tiene que ver, nos parece, con el carácter ético (antes que político) de las reivindicaciones». Pero las reivindicaciones, aunque en sus finis operantis se presentase como éticas, al final resultaron ser, en sus finis operis, de carácter político, porque el día 13 en Génova 13 se reactivaron con una fuerza impecable, que supuso ni más ni menos que el vuelco electoral, a raíz de la interpretación islamista de los atentados. Posiblemente sin esa manifestación-asalto en las puertas de la sede central del Partido Popular en Madrid, transmitido por televisión formal (CNN+, canal de PRISA), el PSOE no hubiese ganado las elecciones. Concluye Bueno en el artículo SPF. Síndrome de Pacifismo Fundamentalista: «La orientación ética y no política de las manifestaciones de 2003 no excluyen la probabilidad de multitud de efectos políticos que ellas pueden tener. Por ejemplo, en el caso de España, los efectos podrán tomar la forma de beneficios electorales para IU y para el PSOE, en el contexto de la estrategia de acoso y derribo del partido en el gobierno. En el caso más favorable para el PSOE, Rodríguez Zapatero llegará el año 2004 a la Moncloa, gracias a su demagogia ética, con mayoría absoluta. Pero ni siquiera esa victoria tendría un significado político diferencial. Por mucho que Rodríguez Zapatero hable en nombre de la izquierda, si Rodríguez Zapatero llega a la Moncloa, tendrá que reconciliarse con el Pentágono, y con la OTAN. Porque, sin duda, todo el mundo busca la paz, es decir, su paz. Y nadie debe olvidar que nuestra paz sólo puede alcanzarse mediante la guerra».

La fórmula «No a la Guerra» tenía una intención polémica, porque lo que en realidad quería decir era «No a Estados Unidos», «No al Gobierno de Aznar». El lema recordaba a aquello que se decía en la España de principios del siglo XX: «¡Maura no!». Es decir, «¡Aznar no!», «¡Bush no!». Luego «¡ZP sí!».

El 15 de febrero de 2003 millones de personas se manifestaron en sesenta países en la que ha sido considerada «la primera protesta global de la historia». En España hubo cincuenta y siete manifestaciones. Entre las manifestaciones de Madrid y Barcelona hubo cerca de dos millones de manifestantes. Pero hablar de «protesta global» es confuso; porque, como advierte Gustavo Bueno, no son iguales las manifestaciones de las sociedades «occidentales» o del denominado «Estado de bienestar», esto es, las manifestaciones de países como Italia, Francia, Alemania, Portugal, Argentina, Australia, Estados Unidos y la misma España, en las que las manifestaciones estaban bajo el influjo del síndrome del pacifismo fundamentalista; que las manifestaciones de países como Palestina, Irán, Pakistán, Egipto, Jordania o el propio Irak, porque estas manifestaciones no eran de índole pacifista, «sino precisamente todo lo contrario: proclaman la Yihad, la Guerra Santa; no van dirigidas contra la Guerra [en general] sino contra esta guerra que el imperialismo angloamericano ha emprendido contra su pueblo».

Las movilizaciones contra la guerra consolidaron el liderazgo de Zapatero dentro del propio PSOE, que hasta entonces era discutido y discutible por las viejas glorias del PSOE (tan discutido y cuestionado como lo es Pedro Sánchez en la actualidad), y subieron sus resultados en las encuestas.

Finalmente la participación española en Irak se limitó a enviar el buque Galicia, que era una especie de hospital flotante; y así lo hizo saber Aznar el 18 de marzo de 2003 ante el Congreso de los Diputados: «Reitero de nuevo nuestro ferviente deseo de que Sadam Husein atienda a la exigencia de evitar cualquier tipo de conflicto; pero en caso de que llegue a haber una intervención, España no participará en misiones de ataque o de carácter ofensivo. En consecuencia, no habrá tropas de combate españolas en el teatro de operaciones». Las tropas españolas en Irak sólo eran un 0,7% del despliegue militar de la coalición. La guerra estalló el 20 de marzo y los esfuerzos del Gobierno del PP de aclarar que España no participaba directamente en la invasión fueron en vano, y mientras los primeros misiles caía sobre Bagdad en la calle seguían las protestas contra una guerra «injusta» en la que España estaba al lado de Estados Unidos y el Reino Unido en contra de la postura de Francia y Alemania (o eje franco-alemán, al que España se sometió una vez que el tal ZP tomó el poder). Las guerras más que justas e injustas son prudentes o imprudentes, y puede que con el fortalecimiento y la reacción islámica mediante el llamado, emic, «Estado Islámico», que parece que está avanzando contra Estados Unidos y sus aliados, haya sido una guerra imprudente o llevada a cabo de modo imprudente; como imprudente, torpe o ingenuo fue el PP en llevar a cabo una explicación satisfactoria de la guerra (cosa que no hizo). Como dice Bueno en el artículo citado, «la prudencia sólo prueba su verdad por sus resultados».

Los días 4, 5, 6 y 7 de abril varias sedes del PP fueron asaltadas: en Vendrell (Tarragona), Mérida (Badajoz), Coslada (Madrid), Getxo (Vizcaya), Pontevedra, Majadahonda (Madrid) y Manacor (Palma de Mallorca). E incluso algunos militantes del PP, como por ejemplo el dirigente catalán Alberto Fernández, fueron víctimas de agresiones. Vemos, pues, como el asedio el 13M a Génova 13 no era cosa nueva, sino que vino a ser la culminación de dichas protestas con su consecuente victoria PSOE y caída del PP a la «oposición» durante siete años.

El 18 de abril de 2004, nada más llegar al Gobierno, ZP anunció la retirada de las tropas españolas de Irak, cumpliendo con su promesa electoral: «¿Os imagináis un gobierno que, pocas semanas más tarde de tomar posesión, tome la decisión de que las tropas regresen a casa?», así lo prometió en su primer mitin de campaña. Aznar escribió el 26 de abril en ABC: «La decisión de retirar nuestras tropas de Irak es legítima. Pero es también una grave irresponsabilidad. Aumenta los riesgos de España y deteriora las relaciones exteriores de nuestro país. Nos aleja de nuestros socios y aliados y no contribuye al consenso en política exterior que se nos había prometido. Supone una falta de solidaridad con el pueblo iraquí y es la mejor noticia que podían recibir quienes atacaron a España el pasado 11 de marzo». Vemos que Aznar da por buena la versión oficial del 11M, aunque por entonces las investigaciones periodistas alternativas a la versión oficial no habían empezado (aunque sólo tres días antes Fernando Múgica publicó en El Mundo su revelador primer «agujero negro», y puede que a Aznar se le pasase por alto). Después, una vez éstas puestas en marcha, en la Comisión de Investigación dirá aquello de que los autores de la masacre «no viven en montañas lejanas ni en desiertos remotos».

11. Ni ETA ni Al Qaeda ni un contubernio ETA-Al Qaeda

11.1. El falso dilema ETA-Al Qaeda

Veamos a continuación el paso de la hipótesis etarra a la hipótesis islamista, es decir, el cambio de la marca de un atentado etarra (porque en principio, pensamos, se preparó para ello) a un atentado islamista.

La dicotomía o falsa dicotomía de la autoría de ETA o de Al Qaeda en los atentados es algo que estaba en la conciencia de los españoles. Recuerdo, si se me permite sacar mi memoria histórica a colación, que aquellos días los españoles nos debatíamos en tal dilema (dilema trampa). Recuerdo que la noche anterior a la elecciones estaba trabajando en mi bar y mis clientes, curiosamente clientes que no solían hablar de política, estaban indignados a medida que crecía la tesis islamista, y aquella noche pareció imponerse definitivamente; y clientes que sé que no votan en condiciones normales al PSOE estaban dispuesto a votarlo al día siguiente, como voto de castigo contra la supuesta manipulación del PP (pero quien manipulaba desde los medios y desde las cloacas era el PSOE).

El debate que quisieron ofrecer a la opinión pública y ésta, en buena medida, mordió en el anzuelo, fue el siguiente: si se trataba de ETA entonces el PP ganaría la elecciones y posiblemente por mayoría absoluta, pero si se trataba de Al Qaeda entonces el PSOE sería el ganador de las elecciones. Zapatero entendió ese debate desde el primer momento; pues, según la periodista del diario El Mundo Esther Esteban, en torno a las 8:00 horas, apenas veinte minutos después de los atentados, en una tertulia de TVE1 en la que le acompañaba Rubalcaba, Zapatero le comentó a éste que si los autores eran ETA entonces iban a perder las elecciones por mayoría absoluta, pero que si eran islamistas entonces las ganaban.

Ya a las 8:50 horas Zapatero da un aviso para navegantes: «espero que el Gobierno informe a todos los partidos de cuál ha sido el alcance, las circunstancias, de esto que, lamentablemente, los minutos confirman que puede ser una gran tragedia». Pero a las 13:30 horas ZP creí que se trataba de ETA aunque José Blanco insistió que se trataba de terrorismo islámico, según le informó Fernando Mariscal, el jefe de seguridad del PSOE. Y con todo, ZP le dijo al llamado Pepiño: «En una situación como ésta no podemos poner en duda las palabras del Presidente del Gobierno».

A las 9:29 horas Iñaki Gabilondo, desde los micrófonos de la Cadena SER, afirmaba en tono conciliador que «son los días en que lo primero que hay que hacer es colocarse en torno a la autoridad y… en fin, ser en torno a la autoridad uno». Sin embargo, pocos minutos después, a las 10:07 horas apuntaba a ETA pero con ciertas reservas, y es posible que estuviese al tanto de lo que le comentó Zapatero a Rubalcaba en el plató de TVE: «Estamos hablando de un atentado de una envergadura tal… Damos por supuesto que se trata de ETA, no lo sabemos todavía de quién se trata, difícilmente pudiera ser alguien distinto, [hace una pausa y añade con énfasis] a no ser que…, metidos como estamos en este mundo enloquecido donde está actuando así el terrorismo internacional [su tono es suave, porque dice «internacional» y no «islámico» o «yihadista», o «Al Qaeda»]. ¡Quién sabe! ¡En fin! Tiempo habrá, porque por el momento nos están reclamando atención acontecimientos de una urgencia muy superior».

Sobre las 22:00 horas, Eduardo Zaplana se encontró en el despacho de Rajoy con el sociólogo Pedro Arriola, considerado por algunos como un experto en análisis electoral (¡cosas que se dicen!), y, por entonces, al parecer, hombre de confianza de Aznar. Zaplana le preguntó que cómo veía la cosa, a lo que Arriola le contestó: «Pues mira: yo creo que si se confirma la autoría de ETA, el PP va a barrer, pero si al final los atentados los han cometido los terroristas islámicos, entonces gana el PSOE». Pero, como vengo diciendo, no hace falta ser un experto en análisis electoral para llevar a cabo semejante pronóstico, pues hasta ZP a primera hora de la mañana lo hizo, y buena parte del electorado también se planteaba lo mismo (hasta en un pueblo de montañas remotas de la Sierra de Huelva llamado «Cortegana», mis clientes también estaban al tanto de tal dualismo), por mucho que semejante dilema fuese una farsa.

11.2. ETA y el 11M

Una actitud que llama poderosamente la atención es que aquellos que defienden a capa y espada la versión oficial (la tesis islamista), e incluso el mismo Tribunal, llevan a cabo una extraña apología de ETA. Con esto quiero decir, para que no se me mal interprete, que estos señores que defienden que ETA no tiene nada que ver con los atentados sostienen que involucrar a ETA en los mismos es defender la tesis que defendió el Gobierno del PP en los días 11, 12 e incluso 13 y 14 de marzo para, supuestamente, engañar al electorado y ganar las elecciones, porque la autoría etarra le daba la victoria al PP y la autoría islamista se la daría al PSOE (y aunque el dilema, como hemos dicho, es falso era lo más práctico e inmediato para decidir el resultado de las elecciones, y de hecho así fue). Pero, como creo que ha quedado suficientemente demostrado, la tesis islamista es una patraña porque parte de pruebas manifiestamente falsas (Renault Kangoo, mochila de Vallecas, etc.); pruebas que naturalmente no tenían otra finalidad que la de hacer ganar al partido que mejor le venía la tesis islamista. La tesis islamista ha bloqueado la investigación policial y judicial sobre la relación de ETA con los atentados, hasta el punto de convertir esto en tabú. Personalmente pienso que ETA por sí sola no puede ser la autora del crimen, tiene que haber algo más (como las cloacas del Estado o váyanse ustedes a saber qué). Pero, con todo, tras comprobar que la autoría islamista de los pelanas de Lavapiés y la banda del Tunecino subordinada a los hermanos Almallah y los colaboradores necesarios como Trashorras o Otman El Gnaoui (todo estos individuos controlados por las fuerzas de seguridad o bien confidentes de las mismas) es un auténtico disparate, he llagado a la conclusión de que la hipótesis etarra es más plausible, y no porque se llegue a gran cosa con ella, sino porque es menos disparatada que la de los pelanas controlados. Quiero decir que se trata de una hipótesis más creíble, porque la islamista, tal y como la han presentado, con semejantes personajes, es absolutamente increíble y además una chapuza. Aunque pienso que ETA no tiene nada que ver (al menos, como digo, por sí misma sin ayuda de otras fuerzas misteriosas y ocultas).

Aunque sí es cierto que es muy fácil verlo ahora en retrospectiva, tras lo que se ha conocido y escrito sobre el asunto, pero durante aquellos días, al menos como apariencia falaz, la tesis islamista era más potente o se presentó más potente de cara al electorado mediante los medios de comunicación que proyectaban las sombras de lo que iba apareciendo (Kangoo, cinta, mochila de Vallecas, «terroristas suicidas») mientras que desde las cloacas la mano invisible iba creando las pruebas como si fuesen los titiriteros de la caverna de Platón que van proyectando sombras y pruebas falsas para que los medios afines las divulguen y el Partido Socialista ganase las elecciones, que en definitiva es de lo que se trataba. El PP no supo defender la tesis etarra y perdió las elecciones. Que conste que no estoy insinuando que el PSOE planeó los atentados, sino que en pocas horas, al saber que la tesis islamista le podía dar la victoria, puso en marcha la tarea del encubrimiento al transformarlo de cara a la galería en un atentado islamista mediante la fabricación de pruebas falsas, para que de ese modo se divulgase una conciencia falsa cuyas consecuencias eran, y así efectivamente fueron, réditos electorales. La tesis islamita era la ilusión democrática que daba la victoria al PSOE, y el PP no supo ilusionar a cierta parte del electorado que se decantó por el encanto del mito tenebroso de la versión que finalmente se transformó en oficial.

Pero veamos cuál es el papel de ETA en el conjunto de los hechos, porque si bien (me parece) no es responsable del 11M, sí puede haber cosas que dan que pensar, porque la negación de la tesis islamista es fulminante (demostrado lo que aquí hemos demostrado para quien quiera verlo), pero la negación de la tesis etarra no lo es tanto. Veamos qué hay, pues.

Para la noche del viernes 12 de marzo el Gobierno de Aznar tenía planeado un gran golpe contra ETA, pues esperaban un atentado que la banda iba a realizar en Madrid y que los Servicios de Seguridad tenían controlado o creían que podían controlar. Golpe que, en caso de que se hubiese dado, habría tenido un gran rédito político en las urnas, consiguiendo la mayoría absoluta que no le daban las encuestas. Dicha operación fue planeada en el más absoluto secreto. Las Fuerzas de Seguridad del Estado informaron al Gobierno de la posibilidad de que ETA atentase brutalmente y dicho atentado repercutiese completamente el curso de la campaña electoral. Así lo reconoció el Director General de la Policía, Agustín Díaz de Mera, en la Comisión de Investigación del 11M: «Sabíamos que la organización terrorista ETA se iba a hacer presente en el proceso electoral». Y también el Comisario General de Información, Jesús de la Morena: «ETA pretendía golpearnos antes de las elecciones generales, lo que sabíamos y habíamos parado en dos ocasiones. Esa amenaza estaba prevista para esas fechas».

Hay que tener en cuenta que ETA pretendía atentar con 50 kilos de explosivos (Titadyne) en Madrid la tarde del 24 de diciembre de 2003 en la estación de Chamartín o en las cocheras de Fuencarral con un artefacto explosivo preparado para estallar a las 15:55 horas, un día (el de Nochebuena) en el que la estación estaría (y lo estuvo) abarrotada de viajeros, como es normal en tan señaladas fechas. Pero, ¿se trataba de un verdadero intento de ETA o más bien de un simulacro teledirigido por las cloacas del Estado?

Uno de los etarras, Garikoitz Arruarte, fue detenido por aparentar nerviosismo cuando iba a comprar el billete en la estación de San Sebastián, por tanto no pudo dejar en el tren una maleta con 28 kilos de explosivos. El otro etarra, Gorka Loran, dejó los explosivos en una maleta del portaequipajes de un vagón e inmediatamente llamó a su compañero, pero éste no contestó porque ya estaba detenido; de modo que tiró tranquilamente hacia su casa de Hermani, pero allí fue detenido. El plan de los etarras era avisar a los viajeros 45 minutos antes de la explosión a través de una grabación contenida en un walkman, pero resulta que el aparato tenía las pilas descargadas. El Director del CNI, Jorge Dezcallar, y el Comisario General de Información, Jesús de la Morena, diagnosticarían después semejante chapuza como una «degeneración operativa» de la banda.

Según la versión oficial, los explosivos de la matanza del 11M se trasportaron desde Avilés a Madrid el 28 de febrero y fue transportada por la banda del Chino una cantidad de dinamita indeterminada (al parecer, más de 100 kilos). Pues bien, da la casualidad que ese mismo fin de semana la ETA envió desde Francia la otra caravana de la muerte cargada con cientos de explosivos. Fue esta caravana lo que hizo relacionar al gobierno del PP a ETA con el 11M (pero que se esperaba para el 12M). He aquí otro intento de atentado etarra o simulacro cloaquero de atentado: la caravana de Cañaveras. En dicha caravana dos etarras sin antecedentes penales, Irkus Badillo y Gorka Vidal, fueron detenidos a las 3:30 horas del 29 de febrero de 2004 cuando iban de camino desde Canfranc a Madrid. Badillo encabezada la caravana curiosamente con una furgoneta Renault Kangoo que iba de lanzadera. A su vez, Vidal conducía una furgoneta con 506 kilos de cloratita, 30 kilos de Titadyne 50 y 90 metros de cordón detonante. Vidal fue detenido en un control en Cañaveras, y confesó su delito a los servicios antiterroristas: «¡Soy de ETA… llevó una bomba ahí dentro!». Esta bomba se destruyó allí mismo, salvo el Titadyne 50 que sería usado tres años después en los laboratorios de la Policía Científica para que llevase a cabo la pericial encargada por el juez Gómez Bermúdez.

Mientras, Irkus Badillo tuvo un accidente de tráfico no demasiado aparatoso del que fue auxiliado por la Guardia Civil y una ambulancia, y así fue trasladado a un hospital de Cuenca. Según fuentes policiales, Badillo iba en su propia furgoneta con todos los papeles en regla y no llevaba armas ni explosivos. Pero cuando fue llevado en la ambulancia hacia el hospital incomprensiblemente confesó que era de ETA, cuando podría haber escapado perfectamente. El etarra se quejaba de dolor de cuello pero fue dado de alta en poco tiempo, pero inmediatamente fue detenido.

Lo extraño es que los etarras llevaban consigo un plano con un gran círculo que abarcaba desde Madrid a Alcalá de Henares (los mismos escenarios que los atentados del 11M). Ese mismo plano se lo encontró el ministro del Interior, Ángel Acebes, encima de la mesa de su despacho a las 8:00 horas del 11 de marzo. El Jefe de Información de la Guardia Civil, el general García Varela, afirmó en la Comisión de Investigación refiriéndose a los interrogatorios de Vidal y Badillo que «un jefe operativo de ETA le había encargado a ese comando la posible realización de unos atentados en Baquiera, concretamente con unas doce bolsas de explosivo para hacer esas doce explosiones, atentado que, por circunstancias climatológicas que ellos han aclarado, no pudieron ni llegaron a realizar».

El diario ABC tituló el 2 de marzo: «ETA ordenó atentar en Madrid y dejó al “comando” que fijara al objetivo», y justo debajo del titular leemos una cita de un artículo del oficial superior de los Tedax (¿se refería a Sánchez-Manzano?): «Los explosivos habría causado centenares de muertos». El Mundo tituló el día 6 de marzo: «ETA pretendía enterrar 12 bombas, de tres kilos de explosivos cada una, en las pistas de Baqueira».

Como se pregunta López Brú, ¿era verdad que los etarras disponían de esas doce bombas o es lo que se le hizo creer al Gobierno? Fuese como fuese, esas doce bombas repercutieron mucho en la interpretación del Gobierno en los primeros momentos de los atentados del 11M. Y así lo reconoció Ángel Acebes en la Comisión de Investigación: «Conocíamos de horas antes cuando nos lo habían transmitido los terroristas de ETA de Cuenca, que la organización y la banda tenían 12 mochilas preparadas para cometer un atentado… las tiene y están para ser utilizadas, y en las horas siguientes hay una explosión de 12 mochilas». Ignacio Astarloa también lo reconocería en la Comisión de Investigación: «Se habló de lo que conocía bien la Guardia Civil, que son los doce paquetes que en principio iban a ser utilizados en Baqueira-Beret… Inmediatamente se asocia en el examen la posibilidad no sólo de la equiparación de método, sino incluso de la utilización del material. ¿Son estos los doce paquetes, las doce mochilas de las que nos han hablado que pensaban utilizarse en Baqueira-Beret?».

Sea como fuere, el espectáculo de este episodio fue tan raro y rocambolesco que el por entonces presidente de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez-Ibarra, y Felipe González insinuaron que aquello fue un montaje policial que planeó el Ministerio del Interior para que el PP arrasase en las elecciones. Así lo manifestó Rodríguez-Ibarra: «¿Qué está pasando aquí? ¿Cómo está conduciendo el Gobierno el tema terrorista para que los ciudadanos esté empezando a pensar que estamos en una mentira?»

ETA llevaba un tiempo intentado utilizar teléfonos móviles para explosionar bombas en sus atentados, como por ejemplo en el cementerio de Zarautz el 9 de enero de 2001, donde se hallaban reunidas muchas personalidades en torno a la tumba del concejal del PP José Ignacio Iruretagoyena, que había sido asesinado por la banda terrorista en 1998.

A las 9:35 horas de la mañana de la tragedia el primero en señalar a ETA fue el lehendakari Juan José Ibarretxe: «Que no se hable de terrorismo vasco. El terrorismo es de ETA. Son alimañas, son asesinos. ETA, estoy absolutamente convencido, está escribiendo su final. Estoy absolutamente convencido de esto. Es increíble que en el siglo XXI nadie pueda pensar que se pueda defender nada pegando tiros, matando y extorsionando a los demás… Las atrocidades que están cometiendo nos repugnan».

Minutos después de las declaraciones de Ibarretxe, el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, también señaló a ETA como autora de la masacre y dijo sobre la banda que era «una amenaza para la democracia y la convivencia… ETA es un generador de dolor y tragedia».

Y a los pocos minutos, en una intervención radiofónica, sería el secretario general de Izquierda Republicana de Cataluña, José Luis Carod-Rovira, el cual condenó el atentado pero subrayó la necesidad del diálogo para acabar con el terrorismo (él ya había dialogado y pactado con los etarras en Perpiñán, porque «hablando se entiende la gente»).

Vemos, pues, que los principales líderes de los partidos secesionistas apuntaban a ETA como autora de la matanza.

Pero hete aquí que, Arnaldo Otegi, que por entonces era parlamentario de Sozialista Abertzaleak, hizo unas declaraciones en Radio Popular (una radio local del País Vasco) en las que insinuaba que lo primero que pensó es que «el Estado español mantiene fuerzas de ocupación en Irak». Por tanto, poco después de las 10:00 horas del día 11, ya se puso en marcha la pista islamista, aunque Otegi sólo trataba de ganar tiempo. Es llamativo porque así como Ibarretxe fue el primero en apuntar a ETA públicamente, asimismo fue Otegi el primero en plantear la primera versión oficial: han sido islamistas en venganza por la guerra de Irak. A las 13:00 horas volverá a reafirmar esa hipótesis para responder a las acusaciones del Ministro del Interior, Ángel Acebes, a la banda terrorista. Pero Otegi y la «izquierda» abertzale no contemplaban «ni como mera hipótesis que ETA esté detrás de lo ocurrido hoy en Madrid. Y lo queremos dejar absolutamente claro. Ni por los objetivos, ni por el modus operandis se puede afirmar hoy que ETA esté detrás de lo que ha ocurrido en Madrid». Acebes tachó estas declaraciones de «miserables». Pero resulta que las Fuerzas de Seguridad, que a través del CNI tenían el teléfono de Otegi pinchado, estaban informadas de una conversación que Otegi mantuvo con alguien de su entorno antes del mediodía -dos horas después de su intervención en la susodicha emisora de radio- en la que, al parecer, el líder batasuno estaba desconcertado y preocupado: «Si sale alguien por ahí [quiere decir alguien de los suyos] reivindicando esto, estamos perdidos definitivamente. Yo tengo que saberlo cuanto antes porque si es así no puedo volver a mi pueblo. Tengo que marcharme cuanto antes. Necesito saberlo».

El CNI también detectó una conversación que Otegi tuvo con el secretario general de Izquierda Republicana y Vicepresidente de la Generalidad, José Luis Carod-Rovira, en la que éste le aseguró al líder batasuno que en caso de que el PP ganase las elecciones por mayoría absoluta (lo cual no eran lo que pronosticaban las encuestas, aunque sí era posible dicha mayoría si finalmente la autoría del atentado recaía en ETA) el nuevo Gobierno presidido por Mariano Rajoy suspendería la autonomía vasca, haciendo que la Ertzantza dependiese del Ministerio del Interior y además se llevaría a cabo una detención de todos los líderes de la sedicente izquierda abertzale. Rovira también le comentó a Otegi que la «falta de reacción» del PSOE ante la manipulación del Gobierno en relación a la autoría de los atentados. Lo que Rovira se proponía era la movilización a todas las fuerzas secesionistas en solidaridad con el PSOE contra el Gobierno del PP, una especie de Frente Popular exprés para que desde ese momento hasta el día 14 se llevase a cabo la lucha por la propaganda en torno a la autoría de la masacre, pues según quién fuese el autor eso iba a repercutir, indudablemente, en el resultado de las elecciones. He aquí lo que López Brú llama «edición de bolsillo de la Guerra Civil».

Según la información que pudo obtener el CNI, nada más dejar de hablar con Rovira, Otegi se puso en contacto con Ibarretxe y con el líder de Euskal Askatasuna, Rafael Larreina, para informarles de lo que había dicho el líder de ERC, y aunque escépticos ante lo que Otegi les comentó, ambos estuvieron de acuerdo para presionar al PSOE para que denunciase la «manipulación» del Gobierno. Pero, ¿acaso debemos de pensar que este Frente Popular exprés era el que manipulaba las pruebas del caso con la Kangoo, la mochila de Vallecas, las tarjetas telefónicas, etc., etc.?

Podría ser que desde dicho frente se diesen ciertas órdenes que desconocemos; como, por ejemplo, la destrucción de los vagones tan sólo 72 horas después, es decir, para que así el día de las elecciones estos ya estuviesen destruidos y en consecuencia no se pudiese saber qué explotó en los vagones, y de paso se impuso como explosivo lo que de buenas a primera apareció en la Kangoo y la dinamita de la mochila de Vallecas, todo ello para atraer la atención pública fuera de los trenes para que la versión islamista, que sólo podía crecer con pruebas falsas y con la destrucción de los trenes, se ganase al electorado suficiente para tomar el poder. Lo hicieron todo en 72 horas, fue un golpe electoral magnífico, que nos costó a los españoles 7 años de zapaterismo, que se dicen pronto.

En torno a las 13:30 horas, ante las declaraciones de Otegi, Aznar reaccionó llamando a los directores de los principales periódico de Madrid y de Barcelona. A Pedro J. Ramírez le dijo lo siguiente: «Quiero que sepas que esos bulos e intoxicaciones [de Otegui] son fruto de un movimiento que hemos detectado en el entorno de ETA y que para mí no hay ninguna duda sobre la autoría. Lo llevaban intentado desde hace tiempo y lo hemos evitado tres veces».

A las 17:30 horas el Ministerio de Asuntos Exteriores envió un telegrama a todas las embajadas de España en el mundo, el cual redactó el secretario general de Asuntos Exteriores, Luis Javier Gil Catalina, pero que llevaba la firma de la ministra Ana Palacio. El telegrama decía lo siguiente: «En relación con el brutal atentado que se ha cometido hoy en Madrid y los esfuerzos que desde alguna fuerza política se han hecho para intentar confundir sobre la autoría del mismo, señalo lo siguiente: el ministro del Interior ha confirmado la autoría de ETA. Así lo confirma el explosivo utilizado y el patrón utilizado en los mismos, que es el habitual de ETA, así como otras informaciones que aún no se han hecho públicas por razones obvias. A tale efectos remito información de EFE recogiendo declaraciones del ministro Acebes, así como la declaración institucional pronunciada a las 15:00 horas por el presidente del Gobierno. Deberá V.E. aprovechar aquellas ocasiones que se le presenten para confirmar la autoría de ETA en estos brutales atentados, ayudando así a disipar cualquier tipo de duda que ciertas partes interesadas puedan querer hacer surgir».

A altas horas de la madrugada, ya del día 12, Ana Palacio decidió llamar desde su casa a Jorge Dezcallar, que era un buen amigo suyo, y le preguntó que qué datos tenía sobre los autores del atentado, a lo que el director del CNI le respondió: «Tenemos dudas porque hay cosas que no cuadran, pero nos seguimos inclinando por ETA».

A las 11:30 horas del día 12 Aznar dio una rueda de prensa en la que uno de los muchos periodistas allí congregados le preguntó si todavía mantenían la tesis de ETA como autora de los atentados: «Estamos hablando de un atentado terrorista terrible. No me pida usted que juegue a las quinielas». Pero, respondiendo a la pregunta que le hizo otro periodista, el Presidente dijo: «Esta organización terrorista [ETA] está hecha para matar todo lo que puede, y es lo que hace y, a veces, lo consigue. ¿Acaso no sabíamos que disponía de documentos internos en los que consideraba los medios de transporte público objetivo prioritario de la organización? Ésa es una línea de investigación de cualquier Gobierno responsable tiene que seguir y, si hay otras hipótesis, también las vamos a seguir». Aznar recalcó que «No hay ningún aspecto de la investigación que conozca el Gobierno que no se haya puesto en conocimiento de la opinión pública».

Pero por la tarde, a las 18:00 horas ETA lanzó un comunicado a través del diario Gara y de la radiotelevisión vasca EITB en el que decía: «La organización ETA quiere hacer saber que no tiene ninguna responsabilidad en los atentados ocurridos ayer en Madrid… El Gobierno del PP ha hecho una firme apuesta a favor de sacar fuera de las fronteras de España y Francia el conflicto que vive Euskal Herria e internacionalizarlo. Entre los beneficios que Aznar esperaba obtener a cambio de su subordinación y colaboración leal con el Gobierno de Bush también está en terminar de una vez por todas con el conflicto vasco… Si los atentados del 11-M son una consecuencia directa de la política exterior de España, significa que esa política exterior para solucionar el conflicto de Euskal Herria, que considera un problema interno, ha tenido un efecto boomerang. El Gobierno de Aznar, en vez de hacer frente al problema, ha escapado de él convirtiéndolo en un problema mayor». Vemos como en el comunicado de ETA sigue las tesis de Otegi; tesis que, por cierto, calaron en la opinión pública y determinó en buena parte de la decisión final del electorado y que era la que le interesaba al PSOE.

En el informativo especial que la Cadena SER retransmitió desde las 19:00 hasta las 00:00 horas del día 12, el director del programa, Carlos Llamas afirmó que «un asunto que hemos contado hace algunos minutos: la comunicación que enviaba Ana Palacio, ayer, una circular a todos los embajadores españoles en el mundo en la que les ordenaba que confirmasen ante las autoridades y medios de comunicación la autoría de ETA… La circular fue remitida poco después de las cinco de la tarde. Es decir, cuando ya se había abierto la hipótesis de que Al-Qaeda pudiera estar detrás de los atentados de Madrid». A lo que el tertuliano Carlos Carnicero añadió: «Si la ministra no sabía a esas horas que había dudas, es una irresponsable, y si lo sabía, es una mentirosa. Indujo a los embajadores a que intoxiquen… Me niego a creer que en el bando de datos del Ministerio de Interior no se tenga conocimiento de en qué fecha fue robada la dinamita… Creo que estamos ante una maniobra que tiene pinta de intoxicación y el drama es que lo que suceda el domingo no tiene remedio y va a estar condicionado por la generosidad de los españoles».

El sábado 13 por la mañana la Cadena SER continuaba su campaña pensando contra el PP en el programa A vivir que son dos días, que dirigía Fernando Delgado, en donde el tertuliano y columnista de El País Eduardo Haro Tecglen decía: «Es evidente que el Gobierno desea que haya sido ETA, porque es su lucha, es el objetivo desde el principio que ETA es la culpable de todo lo que pasa en el país. Es culpable de mucho, pero no de todo. Se sabe que es un acto de guerra, una respuesta a Europa y especialmente a España, que era agitadora de la guerra en todos los aspectos en las Azores, en la ONU y en todas partes… ETA lo ha negado y las organizaciones islamistas lo han afirmado y lo ha afirmado Al-Yazira… Pues no hay más vueltas que darle, es un acto de guerra… Si es que está claro. Yo no sé por qué estamos discutiendo saber quién es, si se sabe quién es. No digo Al Qaeda, los islámicos. Lo que hay que discutir es sobre qué pasa con la guerra que nos llega a nosotros a Madrid. Cómo vamos a discutir, si no es ETA».

Como hemos dicho, el Gobierno esperaba realizar una operación letal contra ETA el día 12 de marzo. Y esta operación llegó a realizarse, pero no en un día, como se pensaba que sería el 12 de marzo, sino en dos. El primero fue el 2 de abril (curiosamente el mismo día del pseudo atentado del AVE en las vías de Macejón). Uno de los detenidos era Esparza Luri, que se le substrajeron unos papeles en los que se decía que los «gorrinos» (como llaman los etarras a los miembros del PSOE) querían negociar con ETA. Entre los papeles etarras estaban las actas de una reunión de mediados de febrero de 2004 en las que se acordaba unas reuniones con miembros de PSOE «en representación del Estado», como si supiesen que el PSOE iba a ganar las elecciones, aun cuando todas las encuestas decían lo contrario.

El segundo fue el 16 de abril (precisamente el último día que el PP estuvo en el poder como Gobierno en funciones).

11.3. Al Qaeda y el 11M

Al igual que un posible atentado de ETA, el peligro de atentado islamista fue también despreciado por el PSOE e IU. Así lo manifestó Zapatero en el Congreso: «¿Esos 100 [islamistas], al día de hoy, detenidos en Barcelona como dijo usted [se refiere a Aznar] son una célula vinculada a Al Qaeda peligrosa lo sostiene? Eso es lo que quiere saber la opinión pública. ¡Que se den argumentos! No simplemente retórica sobre la seguridad. ¡Argumentos!». Jesús Calderas, que después sería Ministro de Trabajo (Ministro del Paro, estaría mejor dicho), no se quedó atrás y dijo: «Yo recuerdo que dijo el señor Aznar aquí, en el Congreso de los Diputados, que aquellos supuestos terroristas de Al Qaeda detenidos en Barcelona, ¡hoy en día en libertad, todos ellos puestos en libertad por el juez!, estaban dispuestos, decía a Aznar, a atacar causando el mayor daño y destrucción posible, y que cuentan, decía el señor Aznar, con sustancias que podría causar centenares si no miles de muertes. Ya saben ustedes qué sustancias eran, ¿verdad? Detergente». El por entonces Coordinador General de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, también le dijo a Aznar en el Congreso: «A este paso cualquiera que sea un poco moreno y que quiera colaborar en las tareas del hogar va a terminar detenido por parte de ustedes como miembro de Al Qaeda». ¡Y si no que le pregunten a Zougham! En la Comisión de Investigación del 11M Aznar les recordó este desprecio uno a uno: «En esta misma Cámara, Zapatero me dijo si yo era capaz de sostener que “los detenidos en Barcelona eran una célula de Al Qaeda”; y el señor Caldera que “si los terroristas pensaban atacar con detergente” aludiendo al “Comando Dixan” [denominado así por el PSOE]». También citó textualmente las palabras de Llamazares.

En el debate transmitido por televisión formal por varios canales de televisión el 3 de marzo de 2008 con motivo de las elecciones generales, Zapatero afirmó ante Rajoy que su Gobierno aumentó «en 1.200 los policías que luchan contra el terrorismo internacional islamista en nuestro país que sufrió la tragedia del atentado brutal del 11 de marzo. Vamos a aumentar en 500 más el número de policías especializados en combatir el terrorismo islamista porque es una amenaza». ¡En ese momento sí que le interesaba el terrorismo islamista al señor «ZP»! Parafraseando a Pablo Iglesias, Zapatero podría haber dicho: «Usaremos el terrorismo islámico cuando nos interese y cuando no nos interese lo despreciaremos». Lo mismo con ETA.

De todos modos, la amenaza de un atentado islamista que se hiciese presente antes de las elecciones no era tan patente como amenaza etarra. El secretario de Estado de Interior, Ignacio Astarloa, afirmó en la Comisión de Investigación que se pensaba que los islamistas estaban instalados en España simplemente «como un elemento de infraestructura de paso». Ante el mensaje del 18 de octubre de 2003 dado por la cadena de televisión Al-Yazira, grabado y sin imágenes, de Osama Bin Laden en el que amenaza, entre otros países, a España y que decía: «Nos reservamos el derecho a responder en el momento y lugar adecuados contra todos los países implicados [en la guerra de Irak], especialmente Reino Unido, España, Australia, Japón e Italia». Ante dicho, mensaje, decíamos, Ángel Acebes, que se encontraba el día después en una reunión de ministros de Interior del llamado G-5 (Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia y España) en la que se estudiaron medidas contra el terrorismo, contestó que «No hay ningún dato que señale a España como objetivo prioritario de Al Qaeda, ni siquiera como mero objetivo». Y añadió que Al Qaeda sólo había estado en España para llevar a cabo «labores de colaboración, financiación, fijación de objetivos y contacto con otras redes fuera de Europa». Y ese mismo día el ministro-portavoz, Eduardo Zaplana, dijo: «El Gobierno no tiene ningún dato objetivo que le haga pensar que España tiene mayor predisposición a ser atacada que el resto».

Sin embargo, el 27 de octubre el CNI elaboró un informe en el cual indicaba que sí había riesgo para España tras las amenazas de Bin Landen, y que muchos fundamentalistas islámicos huían de Marruecos a España a causa de la represión por los atentados de Casa Blanca. El informe también indicaba que en España había «células durmientes» que podían despertar y ponerse en acción rápidamente. El 28 de noviembre la UCIE también alertó de posibles atentados por fundamentalistas islámicos en España, y en un texto titulado «Informe sobre el aumento del grado de amenaza que supone el terrorismo islámico en España» se advertía: «España figura ya como objetivo declarado de Al-Qaeda, y esta organización está cumpliendo sus amenazas atentando contra países que han sido recientemente incluidos como tales, por lo que cabe deducir que España podría ser objetivo, bien en nuestro territorio, bien contra intereses españoles en otro país en fechas próximas». Y el 27 de febrero de 2004 la Subdirección General de Operaciones de la Guardia Civil elaboró un informe en el que advertía el riesgo de amenaza de cara a las elecciones: «Aunque no se tiene constancia de que grupos terroristas pretendan cometer alguna acción durante la celebración de los próximos comicios electorales, después de los últimos acontecimientos, en especial el atentado de la organización terrorista Al-Qaeda contra la Casa de España en Marruecos y la presencia de miembros del GIA en centros penitenciarios españoles, no es descartable que miembros afines a estas organizaciones puedan llevar a cabo acciones violentas».

Al Qaeda no reivindica sus atentados el mismo día o un día después o una semana después sino hasta que transcurre un mes y medio. No robaría una furgoneta y un coche para llevar a cabo una acción armada. La compran o la alquilan, pero no la roba, eso sería llamativo. Tampoco dejaría a la vista ropa con restos de ADN y ni mucho menos explosivos en los vehículos robados (en realidad tampoco lo haría cualquier organización terrorista). Tampoco llevaría una cinta cuyo contenido es una introducción al Corán porque ellos están más que iniciados, se supone que son especialistas. Tampoco llevarían en su vehículo una cinta de un tenor infiel como Plácido Domingo (aunque cabría pensar que esa cinta era del dueño de la furgoneta).

Al Qaeda no emplea delincuentes de poca monta ni gente fichada por la Policía y ni mucho menos confidentes de la Policía para llevar a cabo sus atentados, pues se trata de una organización muy hermética en la que es difícil infiltrarse. Tampoco suelen colaborar con gente que está al margen de la comunidad islámica. Para ser terrorista de Al Qaeda hay que ser islamista cien por cien, hay que ser un fanático puro, un hombre coranizado.

También se han hecho cábalas numéricas en las que se dice que entre el 11 de septiembre de 2001 y el 11 de marzo de 2004 hay 911 días («9» en relación al mes y «11» en relación al día, pues el calendario anglosajón es inverso al nuestro). Pero si se hace bien la cuenta la suma de los días no dan como resultado 911 sino 912, por tanto la conspiranoia numérica se va al garete. En su informe de conclusiones la fiscal Olga Sánchez estaba de acuerdo con estas cábalas: «No parece una casualidad la fecha elegida, según el primer texto de reivindicación que esta mañana ha mencionado también el Fiscal Jefe, a los dos años y medio de los benditos ataques de Nueva York y Washington, 911 días después de los ataques de Nueva York y de Washington, fue la fecha elegida, y así se recoge en el informe de reivindicación, es decir, ellos recogen ya con varios meses, cómo se ha visto en la compra de los teléfonos, la fecha, y posteriormente se recoge en los textos de reivindicación; siempre haciéndolos coincidir con fechas determinantes para ellos. Y pocos días antes, esta fecha elegida, la casualidad es los 911 días después de los ataques de Nueva York, pero pocos días antes de las elecciones generales en España, con una capacidad de predicción del comportamiento del pueblo español extraordinaria, e influyendo de una forma decisiva también, a un cambio político».

Vemos que para la fiscal Olga Sánchez el objetivo de los «terroristas» de Lavapiés era influir en el resultado de las elecciones; pero, en realidad, lo que trató de influir en el resultado de las elecciones, favoreciendo al PSOE, no fueron los verdaderos autores, cuyo objetivo, pensamos, no era ése, pues ése fue el objetivo que pusieron en marcha determinados medios de comunicación y determinados sectores de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado afines al PSOE, a sabiendas desde el primer minuto que una hipótesis islamista le daba la victoria al partido de la honradez centenaria.

Como buena parte de los imputados y condenados (y de los «suicidados») eran marroquíes también se ha especulado con que Marruecos está detrás de la masacre. Pero no es así. Si los servicios marroquíes están detrás de algo no es, que sepamos, del atentado en sí, sino del encubrimiento (del mito tenebroso), pues resulta que le dieron cobertura a la supuesta islamización del Chino en la cárcel de Tetuán y a las supuestas llamadas de despedida del Chino a su madre en el piso de Leganés antes de explotar.

Pocas horas después del atentado, Jorge Dezcallar telefoneó al director de la CIA, George Tenet, y también a servicios secretos relevantes de Europa (como el MI-6) y de Israel (como el famoso Mossad). Ninguno de estos servicios o agencias de inteligencia tenía noticias de que Al Qaeda estuviese involucrada en los atentados. Por la tarde, la ministra de Exteriores, Ana Palacio, mantuvo conversaciones con personalidades importantes del gabinete de Bush: «Ni Collin Powell ni Condelezza Rice tienen ningún dato que apunte a Al Qaeda», le comentó a un periodista de El Mundo. Sin embargo, a las 16:00 horas Zapatero, que estaba almorzando con José Blanco y Rubalcaba, recibió una llamada de Miguel Sebastián, que era responsable del diseño económico del programa del PSOE, comentándole a un amigo suyo que trabajaba para un banco de inversiones estadounidense y estaba bien relacionado con gente del Pentágono y de la Casa Blanca, le aseguró que la Administración de Washington daba por hecho de que la autora del atentado era Al Qaeda. Hora después, Sebastián se puso en contacto con el líder del Partido Demócrata, John Kerry, que le confirmó las sospechas. Aunque nosotros, a su vez, podríamos sospechar que, dada la afinidad del Partido Republicano con el Partido Popular y la del Partido Demócrata con el Partido Socialista, cada uno decía la tesis que más le interesaba.

La tarde del 13M, en una papelera cercana a una mezquita de la M-30 apareció una cinta de vídeo que reivindicaba el atentado en nombre de Al Qaeda. Resulta que alguien llamó por teléfono a Telemadrid para advertir que la cinta se depositó allí. Pero la cinta no apareció en dicha papelera, sino en manos de un policía jubilado que había sido avisado por su hija que trabajaba en Telemadrid para que recogiese la cinta de la papelera. Sea esta historia cierta o no, lo cierto es que se ocultó a la opinión pública. La Policía aquella misma noche detuvo a un español, Juan Manuel O.T., como presunto autor de la llamada a Telemadrid. Este hombre declaró a la Policía que, efectivamente, él había llamado a Telemadrid pero que no dijo nada en relación a una cinta en una papelera sino que llamó para saber por qué Telemadrid no informaba de lo que estaba ocurriendo en Génova 13, en relación a las protestas frente a la sede del Partido Popular. No sabemos quién realizó esa llamada para avisar de la ubicación de la cinta en la papelera a Telemadrid, pero sí sabemos que la detención de Juan Manuel O.T. se ocultó a la opinión púbica. En la cinta no apareció ninguna huella dactilar ni restos de ADN de los 116 imputados por los atentados.

Veamos cómo era el mensaje de reivindicación que se pronunciaba en dicha cinta: «Declaramos nuestra responsabilidad de lo que ha ocurrido en Madrid, justo dos años y medio después de los atentados de Nueva York y Washington. Es una respuesta a vuestra colaboración con los criminales Bush y sus aliados. Esto es como respuesta a los crímenes que habéis causado en el mundo y en concreto en Irak y en Afganistán y habrá más si Dios quiere. Vosotros queréis la vida y nosotros queremos la muerte, lo que da un ejemplo de lo que dijo el profeta Mahoma, si no paráis vuestras injusticias la sangre irá más a más y estos atentados son muy poco con lo que podrá ocurrir con lo que llamáis el terrorismo. Esto es un aviso del portavoz militar de Al Qaeda en Europa».

En la tarde-noche del mismo día de los atentados un periódico árabe de Londres recibió una reivindicación de los atentados de Madrid por parte de un grupo, supuestamente ligado a Al Qaeda, llamado Brigada de Abu Hafs Al-Masri, un grupo que se dedica a reivindicar toda clase de atentados, incluyendo el gigantesco apagón de Nueva York del 14 de agosto de 2003 (el cual no se debió a ningún tipo de atentado o sabotaje). Ningún servicio policial de España y de todo el mundo creyó en dicha reivindicación, pero los medios de comunicación afines al PSOE amplificó la noticia para intoxicar a la opinión pública señalando la vía islamista de los atentados. Es más, este grupo lanzó su mensaje oportunamente tras la comparecencia de Acebes en la que anunció la cinta coránica de la Renault Kangoo, y en él decían lo siguiente: «[El atentado] es parte de un ajuste de viejas cuentas con España, el cruzado y aliado de América en su guerra contra el Islam».

La reivindicación de la Brigada de Abu Hafs Al-Masri recuerda a la más reciente reivindicación del 11M, la de Al Qaeda en Yemen, que también se atribuyó los atentados de París del pasado 7 de enero de 2015 contra los viñetistas de la revista Charlie Hebdo, que caricaturizaron a la figura de Mahoma. Este grupo también se apuntó el 11S y el atentado de Londres. La reivindicación de Al Qaeda en Yemen, al menos a lo que al 11M se refiere, es una falsa reivindicación. Su falsedad la entendemos porque es absurdo reivindicar el 11M después de más de diez años. Con esto no tenemos pruebas para decir que Al Qaeda en Yemen no tengan nada que ver con los atentados de París, aunque hemos de señalar que los tres terroristas que podrían haber aclarado la cuestión terminaron muertos a causa del tiroteo con la Policía. ¿No recuerda un poco al «cierre de archivo» que se llevó a cabo tras el «suicidio» de los inquilinos del piso de la calle Carmen Martín Gaite de Leganés?

Fernando Múgica, pese a ser el primer crítico que ha pensado contra la versión oficial con su serie de los Agujeros negros, ha terminado pensando que el 11M es un atentado islamista, pero no este atentado islamista que la versión oficial nos ha querido ofrecer; habría sido, entonces, un atentado islamista pero perpetrado por otros personajes a los de la trama oficial. Pero si el 11M ha sido un atentado islamista, ¿para qué ocultarlo con otro atentado islamista que es falso? ¿Para qué iban las cloacas del Estado a llevar a cabo una trama tan retorcida? ¿Por qué se inventan una trama tan absurda y chapucera con personajes del mundo de la droga y de las cloacas (confidentes del CNI, de la UCIE o controlados por las mismas instituciones) cuando podrían hacerlo con personajes realmente relacionados con los sucesos con los cuales de todos modos se hubiese llegado al mismo resultado que la versión oficial?

El 11M tampoco parece probable que haya sido un atentado islamista pero con bandera falsa llevado a cabo por las cloacas de la CIA, pues la CIA no hubiese consentido la chapucera versión oficial que le podría haber puesto en evidencia y hubiese impuesto su propia versión poniendo a los autores materiales, eso sí, una vez muertos, como los «suicidas» de Leganés.

11.4. La joint-venture

La Joint-venture es la «teoría de la colaboración» entre ETA y Al Qaeda. El atentado, según esta teoría, vendría a ser un trabajo por encargo que Al Qaeda habría hecho a petición de ETA. ETA vendría a ser la parte «intelectual» (teléfonos, sistema de activación, planos, etc.) y los magrebíes islamistas la parte «material». Hay que tener en cuenta que el general de la Guardia Civil, José García Varela, relacionó el mismo día 11 el teléfono de la mochila de Vallecas con ETA. Asimismo, la Audiencia Provincial de Madrid dio el visto bueno de la sentencia de la jueza Ana Cristina Lledó que declaró verídica la información de El Mundo en relación a la omisión de Sánchez-Manzano de los datos que tenía del «comando Txirrita» respecto a usar móviles del mismo modo que se usaron en los atentados del 11M.

A las 10:00 horas del día 11, el por entonces director del diario El Mundo, Pedro J. Ramírez, le hizo una llamada telefónica al candadito del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero. Pedro J le preguntó: «¿Oye, y no ha podido ser una faena a medias, una especie de joint-venture?». A lo que Zapatero respondió: «Eso es lo que dice Felipe [González], que ha sido un trabajo por encargo de ETA. Sería la primera vez que pasa algo así». ¿Y quién le dijo a Felipe eso? ¿Cómo lo sabía?

Lo curioso y paradójico es que la joint-venture es que fue una hipótesis sugerida por círculos «progresistas» y después estos mismos círculos llamaban «conspiranoicos» -cuanto si no «fascistas»- a cualquiera que la sostuviera. Luego veremos cómo Zapatero se lo reprochó a Rajoy en el cara a cara preelectoral del 3 de marzo de 2008.

Como dice López Brú, «la teoría de la colaboración podría tener, en una primera instancia, un componente táctico: se trataría de que el Gobierno pudiera digerir mejor el tránsito de un atentado etarra a otro islamista y, para eso, nada mejor que mostrarle un señuelo en que sus tesis no quedaran totalmente arrumbadas. De esa manera el componente islamista podría introducirse con una menor resistencia gubernamental, como un caballo de Troya, hasta su triunfo final». Y continúa: «Ahora bien, la joint-venture podría tener una segunda deriva, esta de índole estratégica. Puede que los que lo idearon y propusieron, también contemplaran que se convirtiera en la explicación final de los atentados, en la Versión Oficial del 11-M. La razón de esto último podría residir en que ante la eventualidad de presentar y tratar de imponer el atentado como exclusivamente islamista -amparado presuntamente en unas ofertas difíciles de rechazar- no se podía tener la seguridad de que el Gobierno del PP y algunos componentes “afines” de las Fuerzas de Seguridad no plantearan una resistencia frontal, de resultados impredecibles, que podría poner en peligro la continuidad misma del sistema y llevárselo todo por delante. El mal menor sería compartir los beneficios y los desperfectos».

A mi juicio, el 11M no fue una joint-venture entre etarras e islamistas. Si acaso se podría decir que fue una joint-venture entre etarras y cloacas del Estado. Pero no me atrevería afirmarlo, simplemente lo pongo en duda. Y quizás, aunque el 11M benefició a la ETA (como a todo el separatismo), sólo fue un trabajo de las cloacas de Estado sin colaboración etarra. Pero, ¿para qué?

Con todo, las relaciones entre etarras e islamistas no están del todo desconectadas, aunque unos sean moros y otros cristianos, pues los dos tienen un enemigo común: la nación española. Como ejemplo tenemos la conversación que filtraron los servicios de información del etarra Iñaki de Juana Chaos con una amiga cuando el etarra estaba preso en Melilla: «Si los integristas quisieran, los españoles echaban a correr de aquí en una semana, igual que echaron a correr del Sahara». De Juana era partidario de la teoría de la «doble presión», que consistía en presionar al «Estado español» por el norte con una cadena de atentados terroristas y por el sur por parte de Marruecos. Esto crearía tal inestabilidad que «Euskadi» alcanzaría por fin la «independencia».

A principios de 2001, diez terroristas palestinos de Hamas fueron invitados por Batasuna al País Vasco, y la facción abertzale de Jarrai tenía especial interés de iniciar un movimiento semejante al de la intifada en el País Vasco. También se sabe que algunos miembros de ETA había entrenado en campos controlados por guerrilleros islámicos fundamentalistas (como Hizbulá en el Líbano).

En un principio la investigación policial tuvo en cuenta las posibles conexiones entre etarras e islamistas, como se lee en una nota informativa que el CNI remitió al Gobierno el 16 de marzo: «si bien la línea de investigación se dirige al terrorismo islámico, se siguen analizando pormenorizadamente las estancias de presos de ETA y de islamistas radicales en cárceles españolas».

11.5. La polémica entre Agustín Díaz de Mera y Enrique García Castaño

Agustín Díaz de Mera, director de la Policía durante el 11M, apuntó el 28 de marzo de 2007 en la vista del juicio oral a una «fuente» que le reveló la existencia de un informe que vinculaba a ETA con los islamistas. Díaz de Mera no quiso entonces, en pleno juicio, revelar la identidad de dicha fuente y se enfrentó a las sanciones legales consecuentes por desobediencia judicial (una multa de mil euros). Después de declarar, Díaz de Mera decidió llamar por teléfono a la fuente, a la cual le pidió revelar su nombre al tribunal porque «lo había pasado muy mal» y «se encontraba presionado políticamente». Pero la fuente se negó en redondo: «No me podía pedir que dijera algo que no es cierto». La fuente resultó que era el responsable de la Unidad de Apoyo Operativo de la Policía (UCAO), Enrique García Castaño. Finalmente éste fue a declarar a juicio, y allí dijo que «Jamás le he dicho que haya prueba que relacionara a ETA con el 11 de marzo… Le dije: “Te has equivocado”. Creo que su declaración equivoca datos». Según García Castaño, Díaz de Mera confundía un informe del sumario que niega la relación de ETA con los islamistas con otro que él creía que existía. Como le dijo al fiscal Zaragoza, Díaz de Mera «utilizó su amistad» para mencionar su nombre al juez.

Meses antes, en septiembre de 2006, en una entrevista que concedió a la Cadena COPE, Díaz de Mera sostuvo que se encargó un informe que no fue del agrado del Comisario General de Información, Telesforo Rubio (el cual había sustituido a Jesús de la Morena en dicho puesto y no fue llamado a testificar). Según Díaz de Mera, Rubio ordenó que se elaborase otro informe en el cual se desvinculase a ETA del 11M y lo redactó el Policía nº 18.684, pero el informe original debió de guardarse en algún cajón. El fiscal Zaragoza le preguntó a García Castaño si habló con Díaz de Mera después de sus declaraciones a la COPE: «He hablado con él antes y después -respondió García Castaño- y siempre le he dicho lo mismo. Le decía: “Agustín, no hay ninguna relación ni por asomo. No puede haber un informe roto o manipulado porque no hay ninguna relación”». García Castaño afirmó que el 12 de marzo «todos los indicios enfocaban la investigación clarísimamente a islamistas» (indicios con pruebas manifiestamente falsas, por lo tanto no había ningún indicio, y mucho menos «clarísimamente», sobre tal autoría).

En un escrito fechado el 24 de abril de 2007, apuntó que García Castaño «ha faltado en reiteradas ocasiones al juramento prestado… lo ha hecho cuando ha negado que me hubiera informado sobre la existencia de un informe que hablaba de conexiones entre ETA y los islamistas… lo cierto es que en la misma tarde del 28 de marzo, sus primeras palabras fueron “estoy dispuesto a ir a la cárcel por ti por revelación de secretos”… Posteriormente, en la segunda y tercera conversación telefónica que mantuvimos, se produce un cambio y me dice que diga todo lo que quiera y haga lo que quiera menos facilitar su identidad». De Mera añadió que la tarde del 29 de marzo de 2007 se produjo «un cambio radical de actitud» en García Castaño, y éste le indicó que «a la mañana siguiente recibirá el asesoramiento de un juez y que me comunicará lo que decide… En esta conversación se manifestó incorrecto, excitado y me llegó a preguntar, cuando le recordé si quería que repitiera el relato sobre el informe que me había reiterado la tarde anterior, si estaba grabando». Así pues, Díaz de Mera afirmó que García Castaño mintió y pidió al tribunal un careo con García Castaño. A su vez, en una carta que García Castaño envió al tribunal decía que De Mera «Ha puesto en mi boca palabras que no pronuncié».

Finalmente nos quedamos con las ganas del careo, porque el tribunal lo rechazó al no estimarlo necesario tal y como establece la ley para «comprobar la existencia del delito o la culpabilidad de alguno de los procesados [por el 11M]»; y así estimó que «no se alcanza a comprender, desde la posición procesal que les corresponde y atendido el objetivo del proceso, cuál es el interés o incluso la legitimación para la propuesta».

Hay que tener en cuenta que García Castaño fue el que investigó la tarjeta del teléfono de la mochila de Vallecas que llegó a Zougham para detenerlo en plena jornada de reflexión y localizó a los supuestos terroristas supuestamente atrincherados en un piso de Leganés. Es decir, Enrique García Castaño estaba en el núcleo o la génesis misma de la versión oficial que se estructuró en un macrojuicio que vino a ser un mito tenebroso. Juicio en el que se investigó de todo menos de lo qué pasó realmente el 11 de marzo y el 3 de abril del 2004. Y tampoco se investigó el quién («no lo hemos indagado, yo no lo he indagado», reconoció Gómez Bermúdez en El Mundo, a raíz del décimo aniversario) ni el por qué.

12. ¿Quién se benefició de la masacre?

12.1. El PSOE y los separatistas

El 14M el PSOE dio un vuelco a unas elecciones que, según todas las encuestas, iba a perder (aunque seguramente lo que hubiese sido una victoria del PP no hubiese sido por mayoría absoluta). Luego en principio, independientemente de la autoría «intelectual» de los atentados, el primer beneficiado fue el Partido Socialista Obrero Español. Partido que, una vez en el poder, negoció con la banda terrorista ETA y llevó a cabo el estatuto de autonomía para Cataluña. Luego a través de la gestión del gobierno del PSOE los separatistas también se beneficiaron de la masacre.

Hay que recordar también que, al final de la campaña electoral de las elecciones del año 2008, fue asesinado por ETA el diputado socialista Isaías Carrasco a las 13:25 horas del 7 de marzo en el municipio guipuzcoano de Arrasate-Mondragón, y el PSOE ganó de nuevo las elecciones, consiguiendo un muy buen resultado en el País Vasco. Dicho atentado de ETA resulta que, en este caso, benefició al PSOE al asesinar ETA a uno del PSOE.

No estoy insinuando que detrás de la masacre estuviesen involucrados el PSOE y la ETA, porque hay que añadir que hasta el 16 de abril de 2004 estuvo el PP de Aznar de gobierno en funciones, luego toda la trama del encubrimiento se gestó mientras el PP gobernaba, aunque está claro que benefició al PSOE con la victoria electoral. Como dice Juan Antonio Tirado, «En el 11M unos movieron el árbol y otros, saltándose la ley, recogieron las nueces».

Está claro que a la ETA y a los separatistas en general les ha venido muy bien ese «Tiempo Nuevo» que inauguró el 11M. Cosa que pudo verse -por poner uno entre muchos ejemplos- en febrero de 2012 cuando en el Congreso, a propuesta de UPyD, se planteó la ilegalización de Bildu y Amaiur (es decir, la ilegalización de los «partidos» políticos etarras). Mariano Rajoy -como dijo el corresponsal de El País Luis R. Aizpeolea- cruza el Rubicón, y antes de que se llevase a cabo la votación Ramón Jáuregui, el socialista que fuera vicelehendakari del Gobierno Vasco, presentó el borrador de un documento al PP para extenderlo al PNV y a CIU apareciendo precisamente las palabras que Gabilondo dijo el mismo 11 de marzo de 2004 en los micrófonos de la Cadena SER: «El texto parte de la constatación del cese definitivo de la violencia de ETA… y el reconocimiento de un “tiempo nuevo”… su pretensión es la de ir más allá y alcanzar un texto común que constate la apertura de un “tiempo nuevo” sin violencia de ETA y que fije las pautas para esa nueva etapa». Una vez llevada a cabo la votación así lo comentó Luis R. Aizpeolea en un artículo llamado «Mariano Rajoy cruza el Rubicón»: «La moción acordada ayer en el Congreso por todos los partidos democráticos -a excepción de UPyD y Amaiur- en respuesta a la reclamación de Rosa Díez de ilegalizar a Amaiur trasciende con mucho el mero rechazo a dicha petición de ilegalización. Es nada menos que la recuperación de la unidad democrática [¡tiene bemoles, en nombre de la democracia las fechorías que se hacen!], con la excepción de UPyD y Amaiur, primera condición para que el Gobierno cuente con la cobertura política suficiente para gestionar el final de ETA, el paso del cese definitivo de la violencia a su disolución». Aquí Mariano Rajoy viene a ser el Conde Don Julián del siglo XXI, y dándole la vuelta del revés a las declaraciones de Aznar como señala López Brú: «ESPAÑA VA A CAMBIAR DE RÉGIMEN PORQUE LOS TERRORISTAS HAN MATADO Y PARA QUE DEJEN DE MATAR».

Si el 12 de marzo de 2004 el Gobierno de Aznar, como colofón a sus dos legislaturas, tenía planeado un golpe letal contra ETA, el 11M supuso un giro de 180º, algo totalmente contrario a lo pretendido. Supuso la infiltración de ETA en la legalidad (independientemente de la autoría de los atentados).

No me parecen del todo descabelladas las declaraciones del ex secretario general de Izquierda Unida, Julio Anguita, que pronunció precisamente el 28 de febrero de 2004: «la actual ETA está teledirigida por las cloacas del Estado».

Como hemos dicho, el PSOE ganó las elecciones del 14M a través de la campaña electoral del 11 al 13M. El PSOE fue, entonces, el gran beneficiado de la tragedia. Según relata Casimiro García-Abadillo en su libro del 2004 11-M. La venganza, la ex Secretaria de Estado de Seguridad, Margarita Robles, telefoneó la noche del día 12 a José Blanco (el llamado «Pepiño») que estaba acompañado por Rubalcaba y Miguel Ángel Sacaluga para informarle de algo «muy importante»: «Acabo de hablar con la juez antiterrorista francesa Laurence Le Vert y me ha dicho que a ella le ha llegado esta noche una información de los servicios secretos españoles según la cual mañana se van a producir en Madrid detenciones de islamistas por los atentados de ayer». Entonces, cuenta la leyenda (o quizá no sea una leyenda), corrió el champán. Pero Margarita Robles llamó a El Mundo para desmentir que hubiese hablado con Le Vert, y así lo relató García-Abadillo el 11 de diciembre en El Mundo: «Robles me confirmó que, en efecto, había llamado a Blanco en la noche del 12 de marzo de 2004, pero que ella no había hablado con la juez Le Vert, sino con personas ligadas a la izquierda abertzale. Sin embargo, alguien sí que habló con Le Vert y fue precisamente Rafael Vera, como el propio Blanco le había confesado a ella misma. ¿Se confundió Blanco cuando atribuyó en su conversación conmigo a Robles lo dicho realmente por Vera? En todo caso, una rectificación tal vez le hubiera obligado a revelar el nombre del auténtico informador, lo que, al parecer, no le resulta cómodo al Partido Socialista». También es inquietante la revelación que hace García-Abadillo sobre el despacho que Rodríguez-Ibarra dispuso presuntamente para Rafael Vera, cosa que éste último lógicamente desmintió: «Ya en la mañana del día 11 de Marzo, Vera contactó con su amigo el presidente de la Junta de Extremadura… [el cual] no vaciló un momento y le ofreció un despacho y un teléfono seguros en las cercanías de Mérida, para que éste instalara allí su improvisado centro de operaciones. En efecto, Vera se trasladó hasta la provincia de Badajoz y, desde un lugar secreto, movilizó a todos sus contactos policiales en España y Francia». También relata García-Abadillo que «sobre las 17.00 horas del día 11 de Marzo, dos ex ministros del Interior, José Barrionuevo y José Luis Corcuera, acudieron a la cárcel de Ocaña II (Toledo) para visitar y conservar durante tres horas con el general de la Guardia Civil Enrique Rodríguez Galindo, que cumplía condena de 75 años por los asesinatos de Lasa y Zabala». ¿A qué se deben estos movimientos y estas reuniones? ¿Cabe pensar otra cosa al margen de mover fichas para que se llevase a cabo lo que al final ocurrió: el vuelco electoral?

12.2. La cúpula policial del 11M

Según la misma versión oficial, los atentados fueron posibles por culpa de una escandalosa negligencia de las distintas instituciones de los servicios de seguridad (CNI, UCIE, UCAO, etc.), puesto que los supuestos terroristas estaban controlados como bien sabemos, pero aun así lograron burlar a los servicios de seguridad. Pero lejos de pedir cuentas y de cesar y condenar a los responsables de estas instituciones por tan escandalosa y sospechosa negligencia estos fueron premiados con ascensos o remunerados con buenos puestos en la empresa privada.

Ya hemos dicho que el director del CNI, Jorge Dezcallar, fue cesado de su puesto como director del CNI pero pasó a mejor vida siendo primero embajador de la Santa Sede y después de Estados Unidos.

El Comisario General de Seguridad Ciudadana, Santiago Cuadro Jaén, de quien dependían los Tedax (es decir, ocupaba un escalón por encima de Sánchez-Manzano), el mismo que en el parque Azorín de Vallecas dijo sobre la famosa mochila bomba que por «por mis cojones no se explota» y no permitió que se hiciesen fotografías de la misma, pasó a ser Vocal del Consejo Asesor de la Policía, y el 26 de junio de 2007, a pocos días de la sentencia del macrojuicio del 11M, se incorporó al Grupo Negocios Ediciones y Publicaciones S.L. en tanto adjunto al Consejero Delegado y apoderado, aunque dejó el cargo de apoderado el 4 de junio de 2008.

El Subdirector General Operativo, Pedro Díaz-Pintado Moraleda, era el máximo responsable del operativo desplegado en Leganés el 3 de abril de 2004. En abril de 2005 fue cesado de su puesto pero inmediatamente se incorporó como apoderado de diversas empresas del grupo inmobiliario Dico S.L. Díaz-Pintado protagonizó junto a Santiago Cuadro Jaén el episodio de la polémica de la Goma-2 ECO y el Titadyne. Díaz-Pintado afirmó que Cuadro Jaén le comunicó a última hora de la mañana que lo que explotó en los trenes era Titadyne con cordón detonante, pero Cuadro lo desmintió y aseguró que sólo dijo «dinamita» sin especificar la marca de la misma.

El Comisario Jefe de los TEDAX, Juan Jesús Sánchez-Manzano, individuo que estuvo en todos los escenario de las pruebas falsas y ocultó al juez instructor ciertos detalles no de poca importancia de las mismas, mantuvo bochornosamente su puesto hasta finales de 2006, pues antes del juicio Rubalcaba se decantó por destituirlo, cosa que incluso los sindicatos policiales más afines al PSOE reclamaron. No obstante, la corrupta Generalidad de Cataluña le condecoró por impartir un curso de desactivación de explosivos.

El Jefe la Comisaría General de Información, Jesús de la Morena, fue cesado de su puesto el 24 de mayo de 2004, pero se incorporó al Grupo Iberia como Director de Seguridad. En el juicio oral, De la Morena afirmó que la detención de las cinco personas en plena jornada de reflexión (de las cuales cuatro fueron puestas en libertad a las pocas semanas) fue «la mejor decisión de nuestra vida». ¡Ni que lo digas, tras ello os fue fenomenal!

El Jefe Superior de Policía de Madrid, Miguel Ángel Fernández Rancaño, pasó a ser jefe de seguridad de la Caixa catalana. El 8 de enero de 2009 fue nombrado consejero de la empresa Inteligere, una empresa que se autoconsideraba una «compañía europea de investigación y desarrollo de sistemas de información aplicados a la Inteligencia militar, política y empresarial». En diciembre de 2009 el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, cuyo ministro era Miguel Sebastián, ayudó a la empresa Inteligere con una subvención de 645.000 de euros para proyectos de I+D.

El Subdirector General del Gabinete Técnico, Gabriel Fuentes González, no fue cesado de su puesto hasta el 18 de enero de 2006; pero el 17 de mayo de 2006 se incorpora a la empresa Insitu Grupo Consulto S.A., y en enero de 2009 será nombrado vicepresidente y consejero de la empresa Inteligere junto a Miguel Ángel Fernández Rancaño.

El Comisario Jefe del Distrito Centro en Chamartín de Madrid (en la estación de Atocha donde se produjo uno de los atentados), Telesforo Rubio, sería nombrado Comisario General de Información en sustitución de Jesús de la Morena; y a principios septiembre de 2006 se le nombró como Subdirector en la Policía, al considerar Rubalcaba que el relevo «es un ascenso porque pasa de una escala -de retribuciones- de 29 a una 30». Y eso que poco antes, en agosto, el sindicato Manos Limpias lo denunció por «colaboración con banda armada», al ser considerado como aquél que ordenó el «chivatazo» a Joseba Elosúa, dueño del bar Faisán y máximo responsable del entramado de extorsión de ETA. Al parecer la ex mujer de Telesforo era hermana de la de Zapatero (es decir, fue cuñado de Zapatero, así que todo queda en familia, o casi).

El Jefe de la Brigada Provincial de Madrid, Miguel Ángel Santano Soria, pasó a ser Comisario General de la Policía Científica de Canillas (la misma comisaría donde se manipuló a la Renault Kangoo). Según el Sindicato Unificado de Policía (SUP), Santano Soria se enfrentó a su jefe, Carlos Corrales Bueno, de quien precisamente heredó el puesto. Anotar aquí que tanto Santano Soria como Telesforo Rubio prepararon sus comparecencias ante la Comisión de Investigación de 11M en la sede socialista de Madrid de la calle Gobelas. Santano fue procesado por falsificar un informe policial del 11M (el llamado caso del «ácido bórico»), pero finalmente fue absuelto.

El Jefe de la Comisaría de Vallecas, es decir el responsable del lugar donde se encontró la bomba de la versión oficial, Rodolfo Ruiz, fue promocionado a Comisario Provincial de Información de Madrid (aunque sería acusado por el caso Bono, precisamente por manipular pruebas, aunque finalmente la Audiencia Provincial de Madrid lo absolvió).

El Jefe del Servicio de Información, José Manuel García Valera, fue ascendido a General de División, pese a que había otros candidatos más antiguos y más capaces, y se le dio el mando operativo de la Institución (primero como Subdirector de Operaciones, y después como Director Adjunto Operativo), estando en estudio el que sea el primer Teniente General del citado Cuerpo; incluso los franceses le galardonaron con la Legión de Honor, como al magnate del imperio prisaico, el difunto Luis de Polanco.

El Jefe del GEO, Rafael González Cochinero, ascendió por la Gracia del Gobierno de Zapatero a Comisario Jefe de Guadalajara. González cochinero llevó a cabo en Leganés la peor operación llevada por los GEO, constándole su única víctima hasta el momento (que, como sabemos, sólo fue un accidente).

El Jefe de la Unidad Central de Información Exterior (UCIE), Mariano Rayón, pasó a ser agregado de Interior de la Embajada de España en Roma.

El Comisario Jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO), una de las unidades de «fontaneros» de la Policía, Enrique García Castaño, fue cesado de su puesto al llegar José Antonio Alonso al Ministerio del Interior; pero en 2006, al llegar a dicho ministerio Rubalcaba, García Castaño recupera el puesto (y seguiría teniéndolo al desmentir a al que fue Director General de la Policía durante el 11M, Agustín Díaz de Mera, el cual afirmaba que existía un documento que relacionaba a ETA con los islamistas).

El Comisario Jefe de Alcalá de Henares, Eduardo Blanco González, fue nombrado agregado del Ministerio del Interior en la Embajada española en San Salvador.

El Comisario Jefe de Asturias, Juan Carretero, se convirtió en jefe de la seguridad de la Embajada en Lisboa. El Jefe de la Brigada de Estupefacientes de Avilés y controlador de Suárez Trashorras, Manuel García Rodríguez, el llamado «Manolón», pasó a ser jefe de seguridad del aeropuerto de Asturias.

En la Guardia Civil, en cuya responsabilidad estaba el control de armas y explosivos como los que supuestamente se emplearon en la masacre del 11M, también hubo ascensos. El Coronel y Jefe de la Zona de Asturias donde según la versión oficial se robó la dinamita con la que se llevó a cabo la matanza, Pedro Laguna, fue ascendido a General, saltándose a la torera a muchos otros candidatos propuestos antes que él desde hacía un año. Sus ex subordinados siguieron en sus puestos como si nada.

También se mantuvo en su puesto el Jefe de la Unidad Central Operativa (UCO), el Coronel Félix Hernando Martín. La UCO controlaba a los confidentes de las tramas de la versión oficial, a pesar de sus declaraciones contradictorias y la polvareda levantada por su enjuiciamiento relativo al tráfico de divisas para pago en Suiza al Comisario Amedo (dentro del escándalo de los GAL de los gobiernos de Felipe González).

También se beneficiaron los magistrados. El juez Gómez Bermúdez ha recibido dos condecoraciones con distintivo rojo al mérito policial. A propuesta del Fiscal General del Estado, Cándido Gómez Pumpido, el Gobierno de Zapatero ascendió a la fiscal Olga Sánchez como fiscal del Tribunal Supremo. Gómez Pumpido valoró que la fiscal «lo diera todo» el sumario del 11M; y nosotros no dudamos de que la fiscal «vale ya» «lo diera todo» por la versión oficial, de hecho fue la mayor defensora de dicha versión, por lo tanto, a nuestro juicio, la más conspiranoica.

Ya lo dejó muy bien dicho Gabriel Moris: «Falta recordar la constelación de ascensos y de medallas con que el Gobierno premió a los que no evitaron ni investigaron el atentado, así como a los jueces y fiscales que nos vendieron un proceso judicial y una sentencia sin autores».

12.3. El eje franco-alemán

En lo que a la política exterior se refiere (en la dialéctica de Estados), los gobiernos de Francia y Alemania estaban muy satisfechos de la llegada de Zapatero a la Moncloa.

La política de Aznar, en solidaridad con Estados Unidos y el Reino Unido, hizo frente a la preeminencia del eje franco-alemán en la Unión Europea y además bloqueó el acuerdo para que la Constitución Europea saliese adelante en la cumbre de diciembre de 2003. El 18 de marzo de 2004, una semana después de la masacre, el semanario británico The economist dedicó su editorial a los resultados de las elecciones diciendo lo siguiente: «La salida de Aznar y del Partido Popular alterará el balance de poder en la Unión Europea. A grandes rasgos, será bueno para Francia y Alemania y malo para el Reino Unido y Polonia… Con la desaparición de Aznar, el pilar alternativo a Francia y Alemania se derrumba… El resultado final puede significar el aislamiento de Blair».

El 30 de marzo, Miguel Ángel Moratinos (uno de los pensadores Alicia más relevantes, masón, casado con una francesa y futuro ministro de Exteriores) escribió en el diario estadounidense The Wall Street Journal: «El nuevo Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero hará importantes cambios. Pero que nadie se confunda: esos cambios significarán, en la mayoría de los casos, nada más que el retorno a una política exterior que España había aplicado desde 1979 y que siempre gozó de un amplio apoyo nacional… Europa estará en el centro de la acción del Gobierno. El debate sobre la nueva y la vieja Europa es banal [en alusión a las declaraciones del secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, cuando se refirió al eje franco-alemán y su negativa a la guerra de Irak, como la «vieja Europa»]. Sólo hay una Europa, que hará frente al futuro con vigor y consciente de sus responsabilidades en la creación de un mundo más seguro… España desea participar plenamente en la construcción europea. Eso significa que debemos abandonar las políticas de división y la diplomacia por carta [haciendo referencia a la Carta de los Ocho, carta de apoyo a Bush de ocho gobiernos europeos, entre ellos el de Aznar, a favor de la guerra de Irak]».

La política de Zapatero, en lo que a la dialéctica de Estados se refiere, consistió en subordinarse al eje franco-alemán y quedarse sin alianzas en el limbo de la Alianza de las Civilizaciones del pensamiento Alicia. Una política exterior nefasta, tan nefasta como la interior.

12.4. Marruecos

A Marruecos le vino también muy bien los atentados y no ya por el atentado en sí ni por lo que los verdaderos autores tuviesen en mente, sino por el cambio de Gobierno, pues las relaciones del Gobierno de Aznar con Marruecos, sobre todo desde la llegada al sultanato de Mohamed VI en 1999, no fueron buenas (de hecho fueron malas), y no ya sólo por la toma de Perejil sino por diversos asuntos.

A los pocos días de formar su Gobierno, el 24 de abril de 2004 Zapatero fue a Marruecos donde fue recibido con los brazos abiertos. La prensa del régimen marroquí, que fue muy dura contra Aznar, elogió el «talante dialogante» de ZP. Mohamed VI incluso se puso a hablar en español con ZP, cosa que no era lo habitual en él, y luego lo invitó a almorzar en su villa de Anfa. El sultán estaba «encantado» con el cambio de Gobierno en España, según dijeron los asistentes a la comida.

Ya en 2001 hizo sus pinitos con el sultán, cuando Zapatero era líder de la oposición, fotografiándose junto a él con un mapa del «Gran Marruecos» o «Gran Magreb», un mapa ficción en el que Marruecos toma el Sahara al sur, Canarias, Ceuta, Melilla y parte de la península.

Ya hemos comentado que, a nuestro juicio, Marruecos no está detrás de los atentados, como ha llegado a decirse, sino del encubrimiento, al apoyar la versión oficial en detalles como la islamización del Chino y la llamada de despedida de éste a su madre desde el piso de Leganés antes de que volase por los aires.

13. Jueces, políticos y reyes

13.1. Javier Gómez Bermúdez

Durante la primera parte del juicio, al juez Gómez Bermúdez se le veía interesado en saber la verdad del 11M, e incluso acorraló en sus interrogatorios a más de un mando policial. Tal es así, que afirmó en los juzgados -ante la presencia de los periodistas Federico Jiménez Losantos y Nacho Villa, de la jefa de prensa de la Audiencia Nacional, Mayte Cuchillos y de la que era su señora esposa, Elisa Beni- que a aquellos que hubieran falsificado pruebas los iba a poner «caminito de Jerez».

Pero tras las vacaciones de Semana Santa el comportamiento del juez cambió por completo, y lo cierto es que no puso a ningún falsificador «caminito de Jerez», y del mayor falsificador de todos, Juan Jesús Sánchez-Manzano, dijo en la entrevista que le hizo Casimiro García-Abadillo que era «un hombre honesto». Si en España hubiese justicia Javier Gómez Bermúdez estaría «caminito de Jerez» (como tantos otros).

El juez Gómez Bermúdez reconoció en El Mundo que no se sabe judicialmente quién planeó los atentados: «Lo que siempre podremos pensar, y es lícito, es que alguien les tuvo que dar la idea. No sabemos quién, pero es que eso queda extramuros del proceso penal. No lo hemos indagado, yo no lo he indagado. ¿Quién le da las ideas de atentar así? Pues no lo sé». Así que no lo han indagado… Vaya… ¿Por qué queda «extramuros del proceso penal»? ¿Es que acaso no es pertinente indagarlo? Bermúdez cree (es decir, lo cree pero no lo sabe) que la autoría intelectual de los atentados estaría en «El alqaedismo, en el sentido amplio de la palabra. Cuando hablamos de los llamados autores intelectuales, estamos cometiendo dos semierrores. En el proceso penal no se investiga el autor intelectual, salvo que haya un dato que te diga que hay un inductor, que hay alguien que, por encima de los que ejecutan el hecho, lo ha ordenado, en cuyo caso hay que perseguirle como autor… honestamente, yo creo que fue un atentado no inspirado directamente por Al Qaeda, pero sí por el alqaedismo. Probablemente algún yihadista destacado que no estuvo al alcance de la Justicia fue el que dio la idea de cómo ejecutar. ¿Saberlo? No lo vamos a saber nunca porque es imposible; creo yo. Después de 10 años y de todos los juicios que se han hecho, es muy difícil. Tenga en cuenta que no todos fueron juzgados, porque unos se suicidaron, otros se fugaron. De Belhadj yo no tengo duda de que sabía mucho del 11-M, sólo que el tribunal no tenía pruebas para condenarle. Hasan Haski era un dirigente del Grupo Combatiente Islámico Marroquí y le condenamos a 14 años de prisión por ese delito, pero no pudimos condenarle por el 11-M. El proceso penal tiene sus límites y llegamos donde llegamos. Yo no tengo duda que el 11-M tuvo inspiración yihadista. Igual que no tengo duda de que no se programó para coincidir con las elecciones [en esto el juez discrepa con la fiscal Olga Sánchez, que sí pensaba que se hicieron con el objetivo de influir en las elecciones]. Esto es otra cosa que está absolutamente acreditada». Son palabras de un juez que en la misma entrevista se declara «absolutamente imperfecto». Palabras que, por cierto, son bastante semejantes a las que empleó Jorge Dezcallar en la Comisión de Investigación: «Bin Laden no lo organizó, no lo dirigió ni estuvo al tanto. El responsable del atentado es un grupo que actuó desde dentro [de España], sin dirección exterior. Sólo tenía orientación ideológica de Al-Qaeda».

A una pregunta que le hizo la presidenta del Foro de Ermua, Inma Catilla de Cortázar, el juez Gómez Burmúdez le respondió que «hay cosas tan graves que es mejor que no se sepa». ¿Mejor? Mejor para quién.

13.2. José Luis Rodríguez Zapatero

Para mal o para mal, Zapatero fue la personalidad política que más se benefició del atentado. De hecho el atentado tuvo como resultado político siete años de zapaterismo, que se dice pronto. Con esto no queremos dar a entender que el objetivo de la masacre estuviese en que el PSOE ganase las elecciones, por los motivos que arriba hemos comentado. Pero si ese no eran los finis operantis de los terroristas (si es que eran terroristas, como abajo discutiremos) sí que han resultado ser los finis operis de los atentados, en su repercusión política.

El Gobierno de Zapatero ha sido el Gobierno más distáxico del Régimen del 78 (un régimen ya distáxico de por sí, insostenible con las autonomías que fomentan el separatismo). El Gobierno de ZP fue un Gobierno que se dedicó, entre otras fechorías, a reabrir las heridas de la Guerra Civil y a plantear todo lo político en términos de izquierda/derecha desde el dualismo metafísico y maniqueo más simplista y grosero que cabe plantear, así como el pensamiento Alicia que diagnosticó con contundencia y agudeza Gustavo Bueno en 2006.

Este pensamiento maniqueo y Alicia lo resumió muy bien la presidente María Teresa Fernández de la Vega (alias la «Vice-Vogue») cuando se dirigió a unos alumnos de secundaria el 5 de marzo de 2008 soltándoles a las criaturas la siguiente perla: «Zapatero y Rajoy pusieron de manifiesto que hay dos modelos diferentes: el modelo que representa un presidente de izquierdas, de centro-izquierdas, que mira para el futuro, que tiene una mirada positiva, que es optimista, que cree en la gente, que cree en los ciudadanos, que cree en los hombres, que cree en las mujeres; y, otro modelo, que representa Rajoy, que es el modelo del miedo, de introducir miedo con todo, desconfianza, y que mira más al pasado que al futuro. Y a partir de ahí los ciudadanos pueden elegir entre el modelo del futuro y el modelo del pasado. Y el modelo del futuro, como podréis imaginar, es el de Zapatero y el del pasado, imaginaros, es Rajoy». Dos días después, el 7 de marzo, en rueda de prensa, una periodista le preguntó que qué tenía que decir ante las críticas «que le acusan de dar un mitin en Valencia a niños de 15 y 16 años diciéndoles que Rajoy representa el modelo del miedo». Y, sin que aparentemente se le cayese la cara de vergüenza, la llamada Vice-Vogue respondió que «no he dado ningún mitin a niños menores, menores de edad, no es verdad, he tenido un encuentro en un colegio como en muchas otras ocasiones mucha gente tiene encuentro con los jóvenes en los institutos, y por tanto eso es falso lo que usted me está diciendo».

Como hemos visto, decía Rubalcaba el 13M, el día del golpe electoral del PSOE, que los españoles no se merecen un Gobierno que les mienta, que se merecen un Gobierno que les diga la verdad. ¡Y llegó el Gobierno de ZP! Zapatero (como Rubalcaba) fue un mentiroso compulsivo durante sus dos legislaturas. Veamos algunas perlas poniéndole fechas: «Estamos seguros de que vamos a superar a Alemania y a Italia en renta per cápita de aquí a dos, tres años» (15-01-2007); «España está a salvo de la crisis financiera» (21-08-2007); «Haciendo uso de un símil futbolístico se podría decir que España ha entrado en la Champions League de la economía mundial» (11-11-2007); «Crear un alarmismo injustificado puede dañar las expectativas y es lo menos patriótico que conozco» (09-01-2008); «[La crisis] es una falacia, puro catastrofismo» (14-01-2008); «Prometo crear dos millones de nuevos empleos» (03-03-2008). Ante los que hablaban de crisis decía que su actitud era «antipatriótica, inaceptable y demagógica» (28-07-2008); «Sería absurdo pensar que la crisis originada en EEUU no afecte a la economía internacional en general y a la española en particular» (reconoció el 27-08-2008); «Yo creo que el segundo semestre del año que viene estaremos ya con una actividad económica de crecimiento intertrimestral» (19-10-2008); «Es probable que lo peor de la crisis haya pasado ya» (29-04-2009). Y sabido es que en la campaña electoral de las Elecciones Generales del 2008 su eslogan era «Motivos para creer. Por el pleno empleo». Zapatero es más falso que la mochila de Vallecas.

En relación al 11M, Zapatero ni siquiera asistió a las conclusiones del debate de la Comisión de Investigación. Ni que decir tiene que Zapatero ha hecho todo lo posible para ocultar el 11M, cuya trama de ocultamiento al poner pruebas falsas que apoyaban la tesis islamista le dio el poder, lo pretendiesen los terroristas o no (seguramente ese no fuese el objetivo, aunque sí parece que fue el objetivo de los que pusieron las pruebas falsas y se llevase a cabo el encubrimiento).

Pero veamos cómo su sucesor, Mariano Rajoy Brey, no le va a la zaga, porque si estos han sido los polvos de Zapatero pasen y van los lodos de Rajoy.

13.3 Mariano Rajoy Brey

Cuando era «líder» de la oposición, Mariano Rajoy Brey parecía un hombre no conforme con las investigaciones oficiales del 11M, las cuales no le parecían claras. El 29 de julio de 2004 llegó a hacer la siguiente afirmación que suscribimos totalmente: «A mí lo que me dice mi experiencia como Ministro del Interior es que esos señores no tiene la capacidad intelectual para diseñar una operación como ésta. Es decir, a mí no hay nadie que me vaya a convencer de lo contrario». El 7 de octubre de 2004, en el Foro de El Mundo, Rajoy insistía en la misma tesis: «Lo que me dice tanto el sentido común como mi experiencia como ex ministro del Interior es que es metafísicamente imposible que los señores a los que se detuvo hubieran podido cometer el atentado sin que hubiera alguien detrás. Por eso, creo que la Comisión de Investigación del 11-M es un auténtico fiasco, como lo piensa la mayoría de los españoles». Dos años y medio después, justo el día antes de que empezase el juicio oral, el 14 de febrero de 2007, Rajoy pidió claridad: «Yo lo que quiero es claridad, ¡claridad! Y que se le explique a los españoles qué tipos de explosivos es y qué es lo que ha pasado». Cuando se dictó la Sentencia afirmó que había que seguir con las investigaciones hasta conocer y condenar a todos los culpables. Por lo tanto no estaba del todo conforme.

En el debate cara a cara del 3 de marzo de 2008 le preguntó Zapatero a Rajoy: «¿Cuál fue su actitud en el proceso del 11 de marzo, señor Rajoy? El día antes de las pasadas elecciones afirmó que tenía la convicción moral de que ETA era la autora del 11M. Está aquí, lo saben todos los españoles que lo dijo. Más tarde llegó a defender con rotundidad que no tenía la más mínima duda de que tarde o temprano aparecerían las conexiones entre Al Qaeda y ETA [Rajoy se movía en la teoría de la joint-venture, en la que se movía Felipe González el mismo día del atentado, según el mismo Zapatero le comentó a Pedro J Ramírez]. En el colmo de la sinrazón, en un momento dado pidió la paralización del procedimiento judicial. Yo tengo la convicción moral de que debería pedirle disculpas a los españoles, señor Rajoy». A lo que Rajoy le respondió: «Lo que hicimos nosotros en el 11-M fue detener a todos los autores [¿a todos? ¿No dijo tras la sentencia que había que seguir investigando y condenar a todos los culpables?]. Y por eso se pudo celebrar el juicio en su día y por eso pudieron ser condenados. Si dependiéramos de ustedes, probablemente no se hubiera celebrado el juicio. Yo creo que quien debe pedir perdón a los españoles es usted por sus múltiples mentiras». Vemos cómo Rajoy ya admite la versión oficial, e inmediatamente desvía la conversación a la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU por motivo de la guerra de Irak que también votó Zapatero pero que por entonces no dio ninguna explicación.

A continuación Rajoy le reprocha a Zapatero sus mentiras: «Pero debería sobre todo pedir disculpas a los españoles por el sinfín de mentiras que ha hecho usted en materia de ETA. Usted mintió a los españoles cuando dejó que el Partido Comunista de las Tierras Vascas, ETA, se presentara a las elecciones. Usted mintió a los españoles cuando dejó que una parte de ANV se presentara a las elecciones. Usted mintió a los españoles cuando dejó que De Juana Chaos se diera paseos por San Sebastián. Luego lo metió en la cárcel, cuando le vino bien [recordemos que De Juana se dio a la fuga y actualmente vive en Venezuela, aparentemente con muy buena salud, según se puede ver en la fotografía que publicó en portada el diario El Mundo el pasado 16 de febrero de 2015]. Usted mintió a los españoles cuando calificó al señor Otegui como un hombre de paz, señor Zapatero. Que trató al señor Otegui mejor que a María San Gil». Desde luego que las hemerotecas las carga el diablo; pues, si Zapatero debería de pedir perdón a los españoles e inmediatamente ingresar en prisión por alta traición, ¡qué vamos a decir de Rajoy! Podríamos parafrasearlo y decirle: «Señor Rajoy, usted debería sobre todo pedir disculpas a los españoles por el sinfín de mentiras que ha hecho usted en materia de ETA. Usted mintió a los españoles cuando dejó que Bildu, Amaiur, Sortu y cualquier franquicia de ETA se presentara a las elecciones, no ilegalizando a dichos “partidos”. Usted mintió a los españoles cuando dejó que Bolinaga se diera paseos por San Sebastián inaugurando tabernas y bebiendo chiquitos (hasta que murió tras dos años y medio cuando al principio decíais que tenía sólo algunas semanas de vida, ¿por qué los presos de ETA tienen esos privilegio que no tienen otros presos?, ¿cuánta gente se muere en la cárcel por tener que cumplir sus condenas y no tenéis tanta clemencia?). Después excarceló a unos 60 etarras cuando el tribunal europeo de derechos humanos de Estrasburgo derogó la doctrina Parot, sentencia que su gobierno no tenía por qué cumplir. Es más, se han llegado a soltar a casi doscientos etarras de los 665 encarcelados en lo que va de su legislatura, que para más inri son los etarras más sanguinarios, aparte de soltar a pederastas y asesinos con tal de encubrir la amnistía a los presos de ETA. Usted trató a los etarras mejor que a Ortega Lara y María San Gil».

Un poco más adelante sale de nuevo a colación el 11M y dice Zapatero: «Señor Rajoy, aquí está su declaración: “No le quepa la más mínima duda de que, al final, el terrorismo islamista y el de ETA estarán relacionados”. 2004. ¿Dónde está la relación? Han estado intoxicando, creando confabulaciones hipotéticas sobre el 11-M, sobre el atentado más grave que nos costó 192 muertos en toda la legislatura, poniendo en cuestión el sumario judicial, poniendo en cuestión a las fuerzas de seguridad del Estado, todo porque no asumieron el resultado electoral. Yo comparecí catorce horas en una comisión de investigación para dar cuentas de un atentado terrorista que se cometió siendo ustedes Gobierno, siendo el señor Acebes ministro del Interior, y ahora encima pide usted explicaciones. ¿Qué política antiterrorista señor Rajoy prefiere? ¿La de esta legislatura con cuatro víctimas mortales, o la de la legislatura anterior con 238 víctimas mortales? Esa es una buena reflexión, después de que en todo momento en la legislatura anterior dimos pleno apoyo a su Gobierno, al Gobierno de Aznar». Y le responde Rajoy: «No creía yo que usted fuera a utilizar a los muertos y a presumir de cuánta gente había muerto en una legislatura o en otra… Cuando usted llegó al Gobierno, ETA estaba debilitada y ETA llevaba un año sin matar y además se actuaba con la dignidad del Estado». Y dice Zapatero: «Por eso dijeron que era ETA la autora del atentado del 11M». Y concluye Rajoy: «Con usted, ETA ha vuelto a los Ayuntamientos. Con usted ETA ha vuelto a matar. Usted ha ganado unas elecciones por Irak y por el 11M. Da la sensación de que quiere volver a ganar unas elecciones por Irak o por el 11M». Lo que usted diga señor Rajoy, pero con usted ETA sigue en los ayuntamientos y en las diputaciones, y buena parte de sus más sanguinarios pistoleros en libertad. Si ETA no mata desde el 30 de julio de 2009 es porque, en buena medida, está consiguiendo sus objetivos, pues bajo el gobierno del señor Rajoy a ETA se le ha entregado toda Guipúzcoa, media Vizcaya y se le está a punto de entregar Navarra (por no hablar de la pasividad de su Gobierno, o si no complicidad, con el separatismo catalán).

Pero fue sobre todo tras perder las elecciones, tras las cuales estuvo a punto de dimitir, cuando Rajoy se sumó sin ningún pudor y reparo a la versión oficial, esto es, a la teoría conspiranoica defendida por la sediciente izquierda y sus medios y también por jueces y fiscales prevaricadores. Desde entonces Rajoy adoptó la doctrina Gallardón: «Hay que obviar el 11M». De hecho el Gobierno de Rajoy se ha dedicado también ha destruir pruebas, como el vagón hallado por Libertad Digital el 27 de febrero de 2012 en el cobertizo de Santa Eugenia de Villaverde (Madrid), como arriba hemos comentado.

¿Qué es lo que le pasó para dar semejante viraje? Rajoy hizo un extraño viaje a Méjico y cambió de parecer porque siguió como «líder» de la oposición y seguiría siendo el candidato del Partido Popular para las siguientes elecciones. Pero no sólo fue eso lo que cambió, pues también cambió su posición respecto al 11M (y respecto a otras muchas cosas), y por tanto parece que en Méjico alguien le convenció «de lo contrario». Tras pactar con el PP valenciano (el PP corrupto, tan corrupto como «la Pesoe» de la Junta de Andalucía) contra la «aznaridad» en el 16º Congreso del PP celebrado en Valencia entre el 20 y el 22 de junio, Rajoy dejó que la versión oficial del 11M fuese la correcta, sin preocuparse más sobre el asunto y convirtiéndolo en tabú; y así fue como Mariano «cruzó el Rubicón» (aunque el salto definitivo lo haría cuando alcanzase el poder a costa de engañar a los españoles en general y su electorado en particular).

En lo que a la política «antiterrorista» se refiere la política de Mariano no ha podido ser más continuista con la de Zapatero (¡incluso peor, quién nos lo iba a decir!). Mariano no vino a abolir el pacto con la ETA, sino a darle cumplimiento. Mariano defenestró a los españolistas de su partido en el País Vasco, empezando por María San Gil (inmediatamente Ortega Lara, símbolo de las víctimas del terrorismo, secuestrado y torturado por el difunto Bolinaga, se dio de baja como militante del Partido Popular). El presidente del Partido Popular en Guipúzcoa, Borja Semper, dijo, quedándose tan pancho, que «el futuro en Euskadi se tiene que construir también con Bildu». Este es el PP de hoy.

Como dice Federico Jiménez Losantos, en Valencia Mariano transformó el PP en el «PPOE». Tal es así que a su llegada al poder ha hecho tanto o más que el PSOE por dar carpetazo al 11M y no querer reabrir el caso de ninguna de las maneras, pese a las evidencias. Y es más, sigue paso a paso la misma política que Zapatero y Rubalcaba: mantiene en vigor la Ley de Memoria Histórica, sigue sin ilegalizar BILDU y demás franquicias de ETA porque sigue con el pacto con la ETA (véase, como ya hemos dicho, la suelta masiva de etarras por la absurda derogación de la doctrina Parot del tribunal de derechos humanos de Estrasburgo, una sentencia que el gobierno de España no tenía por qué cumplir), y sigue ¡la Alianza de las civilizaciones! La primera legislatura de Rajoy es la tercera de Zapatero, aunque con un estilo más torticero y zarrapastroso. Rajoy podría parafrasear a Cristo y decir: «No penséis que he venido a abolir el zapaterismo, sino a darle cumplimiento». En definitiva: Mariano Rajoy Brey es un traidor como la copa de un pino, un peligro para la unidad de la nación española. Y lo peor es que los elementos de la oposición a Rajoy con posibilidad de formar gobierno, según las encuestas, quizá sean peores, aunque es cierto que no mucho peores. Ya el daño está hecho y el señor Rajoy ha hecho mucho, tanto o más que Zapatero, sin perjuicio de que los que estén por venir puedan hacer aún más.

13.4. Juan Carlos de Borbón

El 11 de marzo de 2010 Su Majestad el Rey Don Juan Carlos recibió durante una hora en el Palacio de la Zarzuela a los representantes de las tres asociaciones de víctimas del 11M: la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, la Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo y la Asociación de Víctimas del Terrorismo. En la visita las asociaciones se querellaron al Rey de los agujeros negros de la masacre y de la mala gestión de la investigación del juez instructor (Juan del Olmo), la fiscal (Olga Sánchez) y del presidente del tribunal Javier Gómez Bermúdez. Sobre este último le comentaron a Su Majestad el cambio repentino que tuvo tras la Semana Santa. El Rey les dijo que alguna explicación tendría que haber.

La apacible reunión se volvió algo tensa en el momento en que uno de los presentes le manifestó al Rey las dudas que había en torno al 11M, el cual podía ser un crimen de Estado, y lo que querían las víctimas era simplemente saber la verdad. Y el Rey con un par va y les dice: «Pues lo lleváis crudo, ¡a mí todavía me ocultan cosas del 23F!». ¿Acaso los servicios secretos le ocultan a Su Majestad que fue él el que dirigió el golpe de timón?

Sobre la figura de Zapatero Su Majestad llegó a decir que se trataba de «un hombre honesto. Muy recto. Que no divaga. O sea, la gente cree que hace cosas así…como divagando, pero no hay nada de eso. Él sabe muy bien hacia qué dirección va y por qué y para qué hace las cosas. Tiene profundas convicciones. Es un ser humano íntegro». Sin comentarios.

El 14 de abril de 2004, en una entrevista realizada por la Cadena SER, Zapatero dijo que se sentía muy a gusto con el sistema actual en España porque «tenemos un rey bastante republicano». Ante tales declaraciones, el por entonces secretario general de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, le instó al Presidente a elegir entre monarquía y república, a lo que Zapatero contestó que España tiene a día de hoy «unos valores democráticos que nos hacen evocar que aquel proyecto que entonces no pudo ser, hoy es». En referencia a la Segunda República. Y en el parlamento Zapatero llegó a decir que «es un buen recordatorio para saber que la España de hoy mira a la España de la Segunda República con reconocimiento y, sobre todo, con satisfacción y orgullo por ver lo que hemos sabido hacer entre todos en esta etapa constitucional». Lo que Zapatero (ese «hombre íntegro», a nuestro juicio un hombre nefasto) quería dar a entender es que la actual democracia deriva de la Segunda República y no del franquismo, y sobre todo gracias a la labor de ese «republicano» llamado Juan Carlos Alfonso María de Borbón y Borbón Dos-Sicilias.

En cuanto a su sucesor, Felipe de Borbón y Grecia, transformado en Felipe VI el 18 de junio de 2014, hay que decir que es significativo que en su primer discurso dirigido a la nación habló de un «Tiempo Nuevo», es decir, empleó la temible fórmula. Un Tiempo Nuevo que viene a ser más de lo mismo, y como dice López Brú, supone «el blindaje de la Casta Política en sus taifas autonómicas, que para ahondar en lo que nos ha llevado al precipicio, nos conducen sinuosamente hacia un federalismo asimétrico, como el que ya existe de facto, pero hasta el extremo, reconociendo la singularidad nacional de Cataluña, el País Vasco y lo que venga. Es decir, la antesala de la secesión».

14. ¿Fue el 11M un atentado terrorista?

14.1. Qué entendemos por terrorismo

La respuesta a la pregunta «¿fue el 11M un atentado terrorista?» depende de lo que se entienda por terrorismo o atentado terrorista; tema que está de plena actualidad a raíz de la definición de terrorismo que tras los atentados de París del pasado 7 de enero de 2015 han llevado a cabo tanto PP y PSOE en un pacto antiterrorista (pero antiterrorista islámico, no etarra). Pero ya en 2004, el mismo año de la masacre, Gustavo Bueno llevó a cabo una definición que es lo suficientemente potente para abordar el tema en La vuelta a la caverna. Terrorismo, guerra y globalización. Bueno lleva a cabo una definición (o redefinición) de terrorismo «absolutamente general» frente al relativismo político-religioso-cultural para que, una vez que se haya alcanzado, se proceda a su especificación y a su casuística. Lo que aquí interesa es, pues, la estructura procedimental o metodológica de las acciones terroristas del tipo que sea. Un atentado terrorista implica siempre una interacción recurrente entre el lado activo que ejecuta el atentado y el lado pasivo que lo recibe.

Bueno obtiene cuatro características diferenciales del terrorismo procedimental no meramente acumulativas sino entrelazadas dialécticamente. Las dos primeras características son consideradas desde la parte activa que realiza los atentados, esto es, los terroristas; los puntos 3 y 4 son considerados desde la parte receptora. Veámoslo:

1) En el atentado el terrorista deja su firma o, lo que es lo mismo, la revelación de su marca, dejando constancia de que ha sido él (o una determinada banda terrorista) el que ha ejecutado el atentado al imprimir el sello de su autoría. Y a continuación pasa a reivindicarlo a través de un comunicado, digamos, oficial (como acostumbra, por ejemplo, la banda terrorista ETA). En la reivindicación los terroristas esperan ser conocidos y reconocidos por la parte receptora y además dejan constancia de sus peticiones, es decir, del objetivo que se propone la banda. Por esta razón el llamado «terrorismo de Estado» no entra en la definición de terrorismo procedimental, porque primero el Estado no puede ir contra sí mismo y segundo el crimen sería secreto (arcanum imperii) y en consecuencia no podía dejar su firma o marca y ni mucho menos ningún tipo de reivindicación pública. Según esto, el 11M no fue un atentado terrorista porque los asesinos no dejaron su marca ni tampoco reivindicaron la masacre (las reivindicaciones habidas son falsas).

2) La acción terrorista no puede darse por concluida en el momento de realizarse el atentado, pues cabe la posibilidad de nuevos atentados, de ahí la estrategia de aterrorizar a la población receptora. Es decir, la acción o ataque terrorista no está cerrado ni es puntual, sino que permanece abierto a nuevos ataques y es recurrente. Si la población aterrorizada se pliega a lo que los terroristas exigen entonces el terrorismo procedimental desaparece al cumplirse sus objetivos. Puede que, hasta el momento, no haya habido más crímenes como los del 11M en España porque los que lo hicieron han cumplido sus objetivos y ya no tienen necesidad de atacar otra vez, puesto que el ataque se hizo en unas circunstancias particulares y no como una serie de atentados uno detrás de otros.

3) La acción terrorista toma de improvisto a la parte receptora, que considera el ataque como una sorpresa aleatoria (por su puesto el atentado está previsto por la parte activa). La víctima no puede saber si el atentado se iba a producir en ese momento o en otro. El atentado es, pues, desconcertante. Sin duda desconcertante fue el 11M, y sin duda para el PP, puesto que esperaba un atentado de ETA pero no para ese día sino para el día siguiente, luego el 11M fue una auténtica sorpresa.

4) Por último estaría la complicidad objetiva de las víctimas aunque ellas no se sientan cómplices sino más bien lo contrario. Pero si en vez de actuar se limitan a padecer y a sentirse aterrorizadas entonces las víctimas son cómplices objetivos. El ejemplo más claro de este punto está en el mal llamado «impuesto revolucionario» de la ETA, en el que el empresario movido por el terror financia a la banda facilitando los objetivos de la misma, pues al transigir por miedo, esto es, al aterrorizarse, se somete a la voluntad de los terroristas.

14.2. Crimen contra España

No deja de ser curiosa la afirmación que hace Bueno, en el año 2004 con la masacre del 11M bien fresca, en la obra citada, muy próxima la joint-venture. Dice Bueno: «la masacre del 11M, en la que los grupos terroristas de ETA (según otros de Al Qaeda, pero habría que tener en cuenta que aunque la intervención de Al Qaeda no excluiría la iniciativa de ETA) asesinaron a 200 personas en Madrid es claramente un caso de crimen contra el Estado español, contra España (y no simplemente un crimen “contra la Humanidad”); pero no es un acto de terrorismo, sino en grado de terrorismo frustrado, en la medida en que los españoles no se han dejado intimidar por la masacre. En cambio, podrá considerarse como acto de terrorismo victorioso en relación con todos aquellos que, tras la masacre, piden pactos, diálogos y negociaciones con el grupo terrorista».

Lo cierto, visto en retrospectiva, es que posiblemente los objetivos de los que planearon la masacre se hayan cumplido porque, si bien los españoles no se han dejado intimidar por la masacre, sí lo han hecho los políticos, y no ya tanto en ser intimidados por los asesinos sino por encubrirlos y no juzgarlos. Si el objetivo no era tanto dar un vuelco electoral (porque, pensamos, ese no era el objetivo de los asesinos sino de los encubridores) sino fragmentar a España, entonces puede que lo estén consiguiendo, visto el panorama de estos once años tras el 11M. Divide y vencerás.

14.3. Si el 11M no fue un atentado terrorista, ¿fue entonces una masacre organizada desde las denominadas cloacas del Estado?

Es posible que el 11M se planease y ejecutase desde las denominadas «cloacas del Estado», un mundo subterráneo al que el común de los mortales no tenemos acceso. Un mundo que en lo que nada es claro y distinto y todo es oscuro y confuso, todo es borroso y nebuloso o se nos presenta como tal y de hecho quieren que se nos presente de esa manera, esto es, que su presencia sea aparentemente ausente, porque la apariencia en ocasiones puede definirse por la presencia de lo que no es y en otras por la ausencia de lo que es, así como también se presentan apariencias falaces y apariencias veraces.

Las cloacas del Estado es un mundo en el que nadie (¡y es posible que ni siquiera ellos mismos!) sabe muy bien en qué consiste y de qué va la cosa. Ahora bien, por muy tenebroso que sea el asunto no sería muy riguroso demonizar a las cloacas del Estado, pues todo Estado tiene sus cloacas, pues sería imprudente que el Estado sacase a la luz pública y a la luz de sus enemigos todo lo que sabe y piensa hacer. A diferencia de López Brú, que distingue entre cloacas «buenas» y cloacas «malas», yo prefiero hablar de cloacas eutáxicas y cloacas distáxicas para huir del maniqueísmo, es decir, para tener un criterio más efectivo tomando como referencia la plataforma del Estado en donde la eutaxia supone la perseverancia del mismo e incluso su prosperidad frente a otros Estados con los que entra necesariamente en dialéctica, y la distaxia la fragmentación y hundimiento del mismo. Y da toda la sensación de que el 11M ha sido perpetrado por las cloacas distáxicas, pues, insistimos, sólo hay que ver cómo está el panorama político en la nación española -la cual, si bien es cierto que desde mucho antes del 11M, tiende hacia la distaxía– va hacia su descomposición o fragmentación.

La democracia realmente existente hiede a cloacas distáxicas. Sólo un dios puede salvarnos, es decir, esto no tiene arreglo… así por las buenas sin que se rompa un solo cristal y sin que se derrame una sola gota de sangre.

15. Sin Conclusión

Después de este repaso, si no fuese por los 191 muertos, los 1.856 heridos y porque después de once años España está que no la reconoce ni la madre que la parió, esto sería para mearse de risa. ¡Vaya chapuza! Aunque, eso sí, todo un triunfo para las cloacas distáxicas del Estado, si es que estás cometieron el crimen, cosa que ignoro pero que razonablemente sospecho. Porque si, como ha quedado suficientemente demostrado, la trama del encubrimiento, es decir, del mito tenebroso, no se sostiene se coja por donde se coja (y por eso decimos que es una chapuza), es verdad que seguimos sin tener la más mínima idea de quién está detrás de todo esto. Y precisamente estudiando de cerca los entresijos de la trama asturiana, la trama del Chino y su banda de narcos, la del Tunecino y su Yihad benévola para el CNI (que lo tenía atado y bien atado) y la de los hermanos Almallah y Zougham en medio de este lío metido con calzador, es decir, estudiando a fondo todo este embrollo no hay manera de saber qué hay detrás del 11M, por la sencilla razón de que estos señores no tienen nada que ver con el 11M, son una cortina de humo, las sombras de la caverna platónica, los títeres que eran movidos por los titiriteros que ascendieron al Gobierno a Zapatero (porque es irrefutable que la trama del encubrimiento o mito tenebroso que empezó el mismo 11 de marzo benefició al PSOE y a Zapatero, y de paso a los separatistas, como muy bien sabía Carod-Rovira).

Todos estos sujetos y sus tramas de llamadas telefónicas y tráfico de dinamita son, en definitiva, los árboles que no nos permiten ver el bosque, los entes que ocultan el Ser, dicho heideggerianamente. Y lo peor de todo es que buena parte de la sociedad española ha caído en el olvido del Ser y ya no quiere saber al ser arrojada al fango de las habladurías de la propaganda del régimen, el se dice de la versión oficial, el 11M inauténtico, el 11M impropio, la conspiranoia que no tiene cura porque es una locura, aunque no una locura psicológica sino una locura objetiva, una mentira política, una ideología, una falsa conciencia; en suma: un mito tenebroso.

A la opinión pública se le ha ido presentando sucesivamente los siguientes autores intelectuales de la masacre: Jamal Zougham, Jamal Ahmidan (El Chino), Serhane Farked (El Tunecino), Allekema Lamari, los hermanos Almallah, Mohamed (El Egipcio), Abu Dahdah, Youssef Belhadj, Mustafá Setmarian e incluso al mismísimo Bin Laden como comandante supremo de un ejército de hombres coranizados que dan su vida por Alá y el islam. Pues bien, según la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo ninguno de estos ha ordenado y diseñado desde arriba la matanza del 11 de marzo. Aunque el Tribunal Supremo puede decir misa (o mezquita), pues también nosotros hemos demostrado que todo era una farsa, que nada de la versión oficial es cierto, todo es un dogma irracional. Por eso indagar sobre las aventuras y desventuras de estos sujetos es absurdo para saber algo sobre el 11M. Os puedo asegurar que si estos individuos tienen un mínimo vínculo con la trama real del 11M es pura coincidencia, y eso que las coincidencias las carga el diablo.

Terminamos ya: a día de hoy, sabemos que la versión oficial es un disparate, que esos señores no pudieron llevar a cabo los acontecimientos acaecidos el 11 de marzo de 2004 y que todo ha sido un montaje que muchos españoles se han tragado. Eso lo sabemos con total certeza, para quien quiera verlo (que, al parecer, somos los menos). Pero, en cuanto a la verdad de la autoría del 11M, tanto los más como los menos estamos presos del más completo ignoramus; y sin embargo, andado el tiempo, ¿ignorabimus?

Bibliografía

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-BUENO, Gustavo, Vuelta a la caverna. Terrorismo, guerra y globalización, Ediciones B (edición de bolsillo para Byblos), Barcelona 2005.

-DEL PINO, Luis, Los enigmas del 11M, Libros Libres, Madrid 2006.

-DEL PINO, Luis, Las mentiras del 11M, Libros Libres, Madrid 2006.

-DEL PINO, Luis, Blog «Los enigmas del 11M», http://blogs.libertaddigital.com/enigmas-del-11-m/.

EL MUNDO, http://www.elmundo.es/especiales/11-m/.

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-MORIS, Gabriel, Libertad Digital, http://www.libertaddigital.com/opinion/gabriel-moris/.

-MÚGICA, Fernando, Los agujeros negros, http://www.almendron.com/tribuna/reportajes-periodisticos/.

-NAVARRO, Pedro, «11 M: una revolución europea en el siglo XXI», Revista Arbil nº 110, 2006, http://www.arbil.org/110tren.htm.

LIBERTAD DIGITAL, http://especiales.libertaddigital.com/11-m/.

-LÓPEZ BRÚ, Ignacio, Las cloacas del 11-M, Sepha, Málaga 2013.

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PEONES NEGROS, http://peonesnegroslibres.com/.

-RIOSALIDO, Jesús, «Una clarificación sobre el 11-M», Libertad Digital, 14/01/2008, http://www.libertaddigital.com/opinion/jesus-riosalido/una-clarificacion-necesaria-sobre-el-11-m-41429/.

-TIRADO, Juan Antonio, «El 11-M: La traición de la izquierda en la jornada de reflexión», en El libro negro de la izquierda española, Chronica, Barcelona 2011.

-ZAVALA, José María, «El zapaterismo», en El libro negro de la izquierda española, Chronica, Barcelona 2011.

Fuente: El Catoblepas

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3 comentarios to “El mito tenebroso del 11M”

  1. Planea bajo este texto el grajo de la coleta, será él el encargado de hacer realidad ese “tiempo nuevo”??

  2. El grajo de la coleta remacha la versión oficial:

  3. Pues el que usted llama “grajo de la coleta” está financiado por Irán y Venezuela.

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