Turquía y Gazprom: la geopolítica de los gasoductos

RUSIA GAS UNION EUROPEA

por Pyotr Iskenderov – La Sociedad Anónima Conjunta Gazprom de Rusia y la compañía Botas Petroleum Pipeline Corporation de Turquía confirmaron su intención de bombear el embarque inicial de gas natural a Turquía a través de un nuevo gasoducto en el mes de diciembre del 2016. Para el año 2019 Rusia estará en condiciones de suministrar gas a Europa circunvalando a Ucrania.

Luego de las negociaciones en Ankara, entre el Presidente de la Junta de Directores de Gazprom, Alexei Miller y el Ministro de Energía y Recursos Naturales de Turquía, Taner Yildiz, el jefe de Gazprom declaró que “hemos acordado programar los trabajos de manera que lleguemos a la firma de un Acuerdo Intergubernamental sobre el gasoducto durante el segundo trimestre de este año con el primer embarque de gas que se bombeará hacia Turquía en el mes de diciembre del 2016…. El primer tramo del gasoducto tendrá una capacidad de 15,75 mil millones de metros cúbicos de gas, los cuales serán enteramente dirigidos hacia al mercado turco. Dada la disposición de la Estación Compresora Russkaya y de la mayor parte de la ruta costa afuera del gasoducto, se trata de un plazo totalmente realista.

Según el Sr. Miller, “la creación conjunta de instalaciones de gasoductos dentro del marco de este importante proyecto hace que Gazprom y Botas sean socios de una infraestructura estratégica… Todos están pendientes de los resultados. Nuestras principales prioridades son las de analizar las opciones de las actuales rutas al interior de Turquía y determinar el punto de emergencia desde el mar, el punto donde el gas será entregado a los consumidores en Turquía y el punto donde el gas atravesará la frontera de Grecia y Turquía.”

La capacidad total del gasoducto planificado, el cual ha sido denominado extra oficialmente como “Torrente Turco” será de 63 mil millones de metros cúbicos de gas al año, suministrado desde cuatro fuentes. El gasoducto se extenderá por 660 kilómetros a lo largo de la ruta planeada para el Torrente Sur y por otros 250 kilómetros a lo largo del corredor hacia la parte europea de Turquía.

Azerbaiyán se interesó en las novedades sobre el acuerdo ruso-turco. Los observadores azerbaiyanis comentaron que el acuerdo entre Moscú y Ankara asestó un duro golpe al Gasoducto de Gas Natural Transanatolia (TANAP sigla en inglés) sobre el cual la Unión Europea y Estados Unidos están cabildeando. El portal en la Red Haqqin.az señala que “en todo caso, exceptuando cualquier imprevisto, actualmente Rusia ha superado a todas las partes involucradas en el proyecto gasífero azerbaiyani, incluyendo a la Unión Europea. Mientras el gas de Azerbaiyán es enviado a Turquía, el mercado turco también va a recibir alrededor de 35 mil millones de metros cúbicos de gas ruso desde las profundidades de Mar Negro y en ese momento, es “improbable que Turquía necesite varios millones de metros cúbicos de gas azerbaiyani que debe ser enviado a Turquía en cumplimiento de los compromisos vigentes. Y si Gazprom logra construir rápidamente un centro de distribución gasífera en la frontera de Turquía y Grecia, entonces el gas ruso entrará en Europa adelantándose al gas de Azerbaiyán. El primer proveedor casi siempre logra las mejores ventajas.”

Las capitales europeas también reaccionaron rápidamente frente al desarrollo del acuerdo gasífero entre Rusia y Turquía. Luego que Occidente descarriló el lanzamiento del gasoducto ruso Torrente del Sur, el Departamento de Energía norteamericano comenzó a insistir en que los proyectos gasíferos rusos sean vistos como esquemas políticos más que económicos. Con un lógica inexplicable el Comisionado europeo, Maros Sefcovic , se refirió a la decisión de Rusia de “suministrar la cantidad total de gas a través de Turquía en vez de Ucrania” como un golpe a la imagen de Gazprom como proveedor confiable. Pareciera que rápidamente los europeos olvidaron los problemas que tuvieron con el suministro de gas ruso emanados por la informalidad de Ucrania como país de tránsito.

Occidente está preocupado principalmente porque el desvío del gas ruso para evitar a Ucrania va a devaluar la “carta ucraniana” que las capitales europeas juegan frenéticamente contra Rusia. A este respecto, Occidente considera que ambos proyectos, tanto el ex Torrente de Sur como el actual Torrente Turco son igualmente indeseables. Cualquiera de esos dos gasoductos eliminaría a Ucrania de los juegos geopolíticos que se están implementando de acuerdo con el libreto occidental.

No obstante, los expertos ven el problema desde un punto de vista diferente. La agencia de noticias comerciales Bloomberg, cita un informe emitido por investigadores del Oxford Institute for Energy Studies (Instituto Oxford de Estudios Energéticos) señalan específicamente que “la cancelación del proyecto Torrente del Sur es parte de un cambio más amplio dentro de la estrategia de Gazprom que juega hacia el fortalecimiento de la compañía.”

Los inexplicables enredos del gasoducto Opal, prolongación del gasoducto Corriente Norte, ayudan a comprender con precisión quién en el campo gasífero está siendo llevado principalmente por motivos más políticos que económicos. “Durante tres años, este gasoducto que ha contribuido a un suministro menos riesgoso para Alemania, la República Checa y hasta cierto punto para Austria y Eslovaquia, debe operar al 50 por ciento de su capacidad solo porque se trata de gas ruso, aunque básicamente, no existe otro,” sostiene el Presidente de la Junta de Directores de Gazprom, Viktor Zubkov.

La Unión Europea no desea incurrir en gastos financieros adicionales al comprar gas proveniente de Turquía, pero estos gastos pudieron evitarse si Europa no hubiese torpedeado el proyecto Torrente del Sur. En ese período, los rusos estaban preparados para financiar su construcción, pero ahora la Unión Europea tendría que emplear sus propios fondos para las conexiones que parten desde la frontera con Turquía.

El año 2019, cuando el gas ruso evite a Ucrania y se desplace a través de Turquía, está cerca. En algunas partes esto se comprende bien, particularmente en Hungría. El Primer Ministro de Hungría, Viktor Orban, declaró que las sanciones anti-rusas “estaban en contra de los intereses húngaros,” y que él intentará –según sus propias palabras—”convenir con Rusia un acuerdo sobre el gas” durante una reunión con el Presidente Putin en la capital Budapest. Putin visitó la capital húngara el día 17 de febrero recién pasado.

Traducción Sergio Anacona

Fuente: Aporrea

 

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