2015: ¿alternancia o nuevo comienzo?

CARLOS MARTINEZ-CAVA

por Carlos Martínez-Cava – Lo determinante del año 2014 no ha sido la cristalización de un movimiento político emergido desde la extrema izquierda ni la corrupción asfixiante que ha saturado los medios y manchado a todos los partidos y trayectorias sin excepción. Se perfila un nuevo tiempo (uno más) de elecciones para el año 2015 en España y donde Municipios primero y Cortes después, verán nuevas caras y nuevas direcciones, y la pregunta a colocar encima del tablero será si nos quedamos en la continuidad o vislumbramos semillas de otra forma de entender las formas de “ser y estar” en política.

La gran pregunta es si, con el actual sistema de representación política es posible situar al frente del navio a alguien capaz de recuperar la Soberania Nacional, o seguiremos sumergidos en títeres con eslóganes manidos y viejos.

Las sopas de siglas ya no tienen sentido. No lo tiene el agregar apellidos ni disputar un escaño que quitarle al presente para que lo ocupe otro que seguirá las mismas directrices de los poderes que vienen de Bruselas o las multinacionales.

El escenario es el más propicio para la aparición de un grupo de personas que denunciasen sin temor a nada precisamente todo aquello que se escucha en las calles: ausencia de representación, las personas antes que los bancos, una economía al servicio de las necesidades humanas, unos servicios públicos que sirvan a los derechos sociales y no sean objeto de pasto privatizador y especulativo, unas normas laborales que no rompan los equilibrios –ya muy desgastados- entre trabajadores y direcciones empresariales…

En pocas palabras: un Estado que ejerza su Soberania ordenando las grandes prioridades: energía, educación, economía al servicio del hombre, sanidad para todos y gratuita y defensa de un orden internacional en una Europa que deje de ser la ultima criada del mundialismo dirigido desde Washington.

Las posibilidades de que, en las próximas elecciones, los españoles puedan determinar y ordenar su Libertad no vendrán dadas por siglas o nombres, sino por la elección del paradigma adecuado. O Soberania o continuidad a los criterios del Mercado.

Traducido a las posibilidades existentes, nos encontramos con un frente que sigue defendiendo la partitocracia del 78, y con ella todos sus defectos:

a) autonomías endeudadas y ruinosas (sin que ninguno de estos partidos ofrezcan otra alternativa de organización territorial que las 17 taifas existentes);

b) Obediencia a los dictados de la Troika en materia económica, social y político nacional;

c) mantenimiento de las actuales estructuras de financiación a partidos y sindicatos como entes subsidiados con dinero público y el pesebrismo generado en 38 años; d) un sistema educativo al servicio de un modelo productivo débil y desindustrializado donde los mejores han de emigrar al norte de Europa o se condenan a buscar trabajos de miseria en territorio nacional. Un sistema educativo que ha destrozado la identidad nacional y su cohesión y que se extraña a sí mismo del resultado de fractura y desencuentro entre las distintas regiones de España;

d) un sistema de ordenación de las relaciones laborales que continua perpetuando las figuras de patrón enemigo y trabajador parásito, en una lucha de clases absurda porque ninguna de las partes es capaz de saltar la estructura para llegar a una solución comunitarista.

Y el otro lado, la emergencia de un frente que, denunciando parte de todo l anterior, sigue sin ser la alternativa nacional integral que aglutine a todos los españoles descontentos primero, y al resto después, en una nueva sociedad que pueda ofrecer a la Europa del siglo XXI el camino alternativo a la globalización que ha desestructurado sociedades, familias, empresas y condenando a la miseria a millones de españoles. Nada de todo esto parece todavía claro y el futuro sigue abierto.

Quienes contemplen la continuidad de los partidos clásicos como la garantía de la “paz y la prosperidad” pertenecen a un tiempo pasado. Pero, igualmente, quienes partiendo de doctrinas materialistas que pretenden metamorfosearse en frentes amplios, buscan alcanzar mayorías, también pueden caminar por el lado equivocado.
Ni continuidad ni vuelta al pasado. La verdadera alternativa social y política para España vendrá de quien sepa ofrecer la recuperación de la Soberania en todos los ámbitos. Y ello supone romper con el actual orden constitucional, el actual orden territorial, el actual orden laboral y económico y con el orden que dimana de Bruselas. Una nueva transición se ha de abrir paso: de la Democracia del 78 a la Democracia Soberana.

Fuente: Carlos Martínez-Cava

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