El nacionalismo del Donbass

LEONID SAVIN

por Leonid Savin – Los acontecimientos en curso en el sureste de Ucrania revelan un fenómeno extremadamente importante. No sólo es un indicador de el frente de lucha geopolítica entre Occidente y el club de la estructura del mundo multipolar, también es lo siguiente: la ruptura de la condición del Estado ucraniano, que ha venido sirviendo en los últimos tiempos como un satélite y cliente de Washington y de Bruselas; el crecimiento de la conciencia política de los ciudadanos (en el sentido de los ciudadanos que defienden sus derechos y libertades con las armas en la mano, y no sujetos a la debilidad del Estado weberiano, incapaz de defenderse de la arbitrariedad de los opositores políticos y de continuar cumpliendo con sus obligaciones sociales); y también la aparición de un nuevo nacionalismo, único en sus características y objetivos.

Muchas personas están acostumbradas a las dos características principales de nacionalismo, basadas en la cultura, incluyendo el lenguaje (la versión alemana) y la política (la variante francesa). Sin embargo, el nacionalismo tiene una amplia variedad de atributos, entre los que se puede incluir el origen étnico, la solidaridad del grupo, la auto-representación y la identificación. Precisamente, en tal sentido, vamos a considerar los procesos en curso de la desintegración del Estado ucraniano describiendo el nacionalismo del Donbass [Donbass es una denominación para la región del sur-este de la Ucrania contemporánea (partes de Dneptropetrovsk, las regiones de Lugansk y Donetsk) y parte de la región rusa de Rostov].

Siendo el carácter político del proceso lo suficientemente obvio, como en Lugansk, Donetsk, Slavyansk, y en otras ciudades, se observa una clara demostración de subjetividad política. Esta subjetividad entró en la fase activa de formación en el período del conflicto, justo como sucedió en  Abjasia y Osetia del Sur, cuando debido al fuerte rechazo de las políticas chauvinistas del presidente georgiano, Gamsajurdia, estallaron las bolsas de resistencia e independencia de Georgia.

Aspiraciones similares para alcanzar la subjetividad política pueden ser observadas en otras regiones del mundo, que están asociadas con el factor étnico y que tienen diferentes métodos de resolución. En Gran Bretaña es el nacionalismo irlandés y escocés, en España, es el vasco y el catalán. Los partidarios de la reunión y de la creación de una nación ucraniana unida a menudo lo olvidan intencionadamente, a pesar de que una apelación a la idea nacional se cita precisamente como un ejemplo del movimiento nacionalista europeo. Es obvio que Ucrania estaba condenada a diferentes tipos de nacionalismo étnico, incluso si se basa en su geografía política – en relación con los demás países de Europa, la ex república soviética es demasiado grande para ser homogénea en el sentido de una masa con la misma cultura nacional, historia y prácticas socio-políticas. Está claro que, además del artificial y, en gran medida, teórico nacionalismo de los banderistas que se desborda en Ucrania, hay otras formas de identidad – de la Rutenia en Occidente a la Imperial Rusa en el Este.

Por tipología, podemos determinar que el nacionalismo del Donbass es de tipo mixto – es situacional, es decir, tiene una especificación constructivista, motivado por la acción de la junta de Kiev. Junto con esto, es además primordial, es decir, tiene profundas raíces históricas y lo que propiamente se llama  conocimiento tácito. La inferioridad de la política liberal del Kiev oficial durante los últimos 10 años ha contribuido a que el embrión del nacionalismo del Donbass sea capaz de crecer y hacerse más fuerte, en diferentes variaciones, pero con sus raíces en una misma plataforma. Si la federalización de Ucrania se hubiera llevado a cabo en aquel momento, Ucrania podría haber evitado la situación actual, en el marco de la inclusión de un nacionalismo de Estado con varios niveles, idiomas y culturas, veríamos algo similar a lo que ocurre en los landers federales de Alemania o en los cantones suizos (consideramos tales opciones dadas las frecuentes declaraciones sobre la elección europea de Ucrania y el vector de diferentes fuerzas políticas en los últimos 10 a 15 años), pero esto no sucedió.

En cuanto a los aspectos primordiales más comúnmente situados en apoyo de los varios movimientos nacionalistas (y de liberación), es necesario considerar en detalle todas las fases históricas que se asocian con ello y el nivel único de continuidad,  incluyendo al mismo tiempo nuestra propia mitología y la memoria histórica. La primera fase se asocia con la proto región, que no tiene una especificación de estado contemporáneo claramente expresada asociada con el concepto de soberanía. Sin embargo, podemos encontrar factores interesantes tales como la llegada  de los alanos (sármatas-escitas) al Don inferior (el Tanais en fuentes griegas y latinas), y a la orilla izquierda del Dnieper y al norte del Mar de Azov. Así como Crimea, en este contexto, cae en la zona del mundo helénico, el Donbass se convierte en una parte del círculo cultural de alano-sármata [Por cierto, la palabra “Don”, de la que toma su nombre el famoso río y la región del Donbass, procede de la lengua alana – actual osetio – y significa “agua” – n.d. TM]. La segunda fase, que se remonta a la época de la Gran Migración, muestra evidencias de que numerosas personas pasaron por y vivían en el territorio estudiado. Aparte de los pueblos eslavos y túrquicos que estaban aquí, había pechenegos, torks, kumanos, y bserendeis, a menudo conocido bajo el nombre colectivo de capuchas negras (karakalpaks). Su territorio era parte del Jánato jázaro y más tarde se convirtió en parte de la Horda Dorada. La tercera fase fue cuando la región era una zona contigua a las periferias de diferentes potencias, una especie de terra nullius, un campo salvaje sin un estado explícito pero donde los intereses de los Estados en conflicto y competencia (el Imperio Ruso, el Reino de Polonia, el Janato de Crimea, y el Imperio Otomano) chocaban en conflictos militares. Basta con recordar la carta de Iván el Terrible al Khan de Crimea donde dice que los cosacos, que han vivido en ese territorio y perturbado a los tártaros, no tenían relaciones con Moscovia, porque son un pueblo libre. Pero este tipo de limes [zonas fronterizas] no pueden existir de manera autónoma por mucho tiempo porque los jugadores importantes se ven obligados a establecer el control sobre las comunicaciones terrestres, fluviales y marítimas, y también para crear una zona de seguridad que proteja la metrópolis de todo tipo de eventos inesperados.

Novorossiya así fue creado así, cuando en el curso de la guerra con el Imperio otomano, la zona del Mar Negro y las regiones remotas fueron dominadas. Hay que destacar que la región de Donbass tenía factores interculturales, a pesar de que estaba relacionado con la identidad general cristiano ortodoxa. En las actuales regiones de Lugansk y Donetsk, en la mitad del siglo XVIII, había unidad militar llamada eslavo-serbia, llamada así por los serbios, montenegrinos y valacos que se trasladaron allí durante el avance de los turcos en los Balcanes (otra unidad de este tipo apareció en región del Kirovograd, llamada Nueva Serbia). Por cierto, un destacamento de soldados montenegrinos apareció anteriormente en el territorio eslavo, que fue situado en la fortaleza de Tor (el sitio se colocó en 1637). Aquí vemos una connotación bastante interesante. El famoso científico, viajero y explorador noruego Thor Heyerdahl, mientras trata de encontrar los orígenes de la mitología escandinava, llegó a la conclusión de que la deidad gobernante del panteón pagano, Odín, era un personaje histórico, el jefe de una tribu que llegó al norte de Europa precisamente desde el Don inferior. En el grupo de Odín, como sabemos, estaba Thor, que está directamente relacionado con la guerra y las prácticas militares. Thor sacrificó su propia mano para que los dioses fueran capaces de engañar al lobo Fenrir, que era la encarnación del mal en la mitología escandinava.

La siguiente fase es la unidad político territorial del Imperio ruso conocida como la Tierra de las Fuerzas del Don. El factor cosaco aquí se mezcla con lo religioso, ya que la mayoría de los cosacos no aceptaron las reformas del patriarca Nikon y se adhirió a la Antigua Fe. Esto es seguido por el período de la Revolución de Octubre y los intentos de crear el Gran Ejército del Don y la República de Donetsk-Krivoy Rog. Sin embargo, el territorio del Donbass se incluyó en Ucrania. Luego viene la época de la modernización de Stalin en la región, hubo nuevos flujos de personas, que desarrollaron la industria de la región. Es obvio que el carácter trabajador, la gesta heroica de los mineros y metalúrgicos, las figuras de la oposición, trabajadores, comerciantes y políticos (la cripto-burguesía) también tuvieron importancia en el proceso de comprender las profundidades de la identidad del Donbass. Esta fase se mueve orgánicamente en el período soviético tardío, cuando ya se puede escuchar la frase “Somos del Donbass” de la boca de la gente, no se vinculaba a Ucrania en su conjunto.

Por cierto, el factor de la minería también tiene un significado definido en la formación de la concepción del mundo de los residentes del Donbass. Es una profesión peligrosa que a menudo conduce a la muerte individual o en grupo, formando, por analogía, una actitud hacia la muerte que no se halla en los residentes de Polesia o Lvov. Los nacionalistas de Lvov prefieren escapar de la muerte de a “la Europa ilustrada” o a un nuevo hogar en Canadá o en la norteamericana Chicago, al igual que muchos de sus predecesores, que más tarde se incluyeron en la estrategia general de la CIA en la lucha contra la Unión Soviética. La resistencia actual del Donbass testimonia el espíritu altamente apasionado de los habitantes de esta región.

Por una llamada del primer presidente de Ucrania, Leonid Kravchuk, en 1991, la intelectualidad (incluyendo la diáspora extranjera) se involucró en el proceso de formación de un nuevo Estado ucraniano, construcción nacional que parecía excepcional y que corresponde a la creación de mitos, hablando de los grandes antepasados de los ucranianos o arios (oryans en la versión de estos creadores de mitos), y en dirección a sentar las bases primordiales de la ideología ucraniana, que era más como el pesado delirio y las alucinaciones de un enfermo mental, y no una investigación científica o un programa teórico para la preparación de una nueva élite estatal y una educación en el espíritu patriótico. El nacionalismo banderista tiene en su propia naturaleza un carácter excluyente [como el separatismo catalán y vasco, N. d. TM], y las contradicciones establecidas dentro de ese nacionalismo ucraniano, incluidas las ideólogías del siglo XX entre ellas, tiene un carácter más repulsivo que atractivo (contradicciones similares son normalmente bien ocultadas por el actual número de intelectuales desde las filas de los nacionalistas, aunque la masa principal está lejos del conocimiento teórico de las ideas de Dontsov, Lipa, Stetsko, Mikhnovsky y otros apologistas del nacionalismo ucraniano).

Por otra parte, hay que mencionar que la región del Donbass no está sujeta a la expansión greco-católica que Ucrania occidental padeció, y en consecuencia, es la Iglesia Ortodoxa Rusa del Patriarcado de Moscú la que ocupa una posición dominante. Pequeños grupos de herejes que se hacen llamar seguidores del Patriarca de Kiev (Filaret) y que luego se extendieron a la Iglesia Uniata, junto con varias denominaciones protestantes, no juegan un papel importante en la formación de la mentalidad de las regiones de Lugansk y Donetsk, y sus partidarios y predicadores normalmente son rechazados.

Así, tenemos el hecho de la aparición de una nueva, única e interesante presencia: el nacionalismo del Donbass. Al mismo tiempo, es una parte integral del amplio nacionalismo ruso porque su estructura se implementa sobre la misma base que el nacionalismo ruso, que actúa como un factor de paraguas y como elemento de unión con Rusia, especialmente en las regiones del sur que están históricamente asociadas con el Donbass. No depende del resultado de la actual batalla geopolítica que se desarrolla entre el Don y el Dniéper, porque es obvio que el nacionalismo del Donbass está orgánicamente incluido en el mundo ruso de Eurasia.

Fuente: Open Revolt

Extraído de: Tribulaciones Metapolíticas

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