Lukashenko se prepara para la guerra

"¡No! Belarus no está en venta…”

El pasado jueves, el Presidente de Bielorrusia Alexander Lukashenko declaró su intención de reorganizar el ejército bielorruso ante el peligro de que la guerra en Donbass pueda extenderse al territorio de Bielorrusia. A su vez, los representantes del Estado informaron sobre los cambios en la doctrina militar. Ahora bien, ¿Cuál es exactamente el temor de Lukashenko y cuáles son las capacidades del ejército bielorruso?

En unas emocionadas declaraciones Lukashenko aseguró que “la guerra en Donbass puede desbordarse hacia el territorio de Rusia y Bielorrusia”, lo que no es una expresión exagerada como pudiera parecer a primera vista. La situación en el frente es muy peligrosa y desafortunadamente, podría ocurrir que la expansión de la guerra civil, llevará a un conflicto interestatal a casi todos los países que comparten frontera con Ucrania. Y cada uno de esos países es además miembro de una asociación política y militar más grande. En general, por supuesto, estamos hablando de la OTAN. A su vez, Belarús tiene acuerdos militares con Rusia.

Las fuerzas armadas de Belarús son un misterio. Esto se debe al hecho de que nadie es capaz de evaluar su desempeño, simplemente conocemos el potencial numérico. Como resultado, la mayoría de los observadores consideran que es un Ejército que no ha cambiado sus principios soviéticos. Después de la caída de la Unión Soviética, Minsk inició un programa de modernización de obsoleto, incluyendo tanques. Incluso Ucrania, donde la población es más de cuatro veces la de Bielorrusia tiene un número de tanques más de dos veces inferior y los otros vecinos con problemas históricos -Polonia- también dispone de la mitad de tanques que Minsk. Por no referirnos a los países bálticos, donde ni Lituania ni Letonia disponen de equipo militar pesado. Proporciones similares se repiten en cuanto a sistemas de artillería pesada y vehículos blindados. Entender que todo este “hierro” se mantenga operativo por Minsk no es tan difícil, dada la concentración de plantas de la era soviética, cuando Bielorrusia era denominada “la planta de montaje de la Unión Soviética.”

Por otro lado, el número de tropas permanentes de las fuerzas armadas es pequeño – sólo alrededor de 50.000 personas (más 60.000 en personal civil). Por ello, recientemente anunció Lukashenko que se movilizarían 15 mil reservistas personas, un que linda con la movilización parcial. Los recursos movilizables por Bielorrusia llegan a medio millón de personas, lo que es una fuerza impresionante para la región. Y si todo va según la peor de las hipótesis, el Ejército de Bielorrusia teóricamente podría convertirse en una fuerza significativa fundamentalmente en vehículos blindados y personal.

Nadie discute que el equipo técnico del ejército bielorruso se ha quedado atascado en algún punto de mediados de los años 80 y desde entonces no se ha actualizado de manera significativa. Por eso son tan importantes para los oficiales bielorusos los ejercicios conjuntos con las tropas rusas, incluyendo maniobras a gran escala, como el ejercicio “West-2013”, que llevó a la histeria a Polonia y Lituania. Sin embargo, recientemente, la guerra ha demostrado que esa actitud irónica hacia la “anticuada” tecnología, en particular, de los tanques T-72, era, por decirlo suavemente, incorrecta. Sí, son carros son más débiles que los T-90, y los “Abrams”, pero en los últimos diez años han demostrado ser eficaces en las guerras regionales. En la guerra convencional, todos estos equipos bielorrusos son muy adecuados para las operaciones de combate, aunque con mandos formados en el modelo soviético con métodos obsoletos.

En Varsovia formulan comentarios sobre la posibilidad de que un golpe de las fuerzas acorazadas bielorrusas vendría desde dos direcciones: desde la frontera de la región de Kaliningrado y directamente desde Brest a Varsovia, puntos entre los que solo hay 200 kilómetros. Expertos polacos hacen hincapié en que, independientemente del ejército polaco, esta avalancha no podría contenerse, a pesar de toda la “brecha” técnica y mental de los bielorrusos frente a las modernas tácticas de la OTAN.

La maldad de estas consideraciones es que nunca Belarús se lanzaría a una guerra en plan solitario, al igual que Polonia y Lituania no haría nada sin el apoyo directo de la OTAN. Por lo tanto sacar del contexto de equilibrio táctico y técnico a las fuerzas de cada país en la situación actual no sería lógico. El mismo hecho de la participación de terceros países en la guerra civil ucraniana significaría un crecimiento de operaciones militares, en las que ya no importaría el nivel de subordinación de unas u otras unidades.

Lukashenko declaró también que serían modificados los fundamentos teóricos de la doctrina de sus fuerzas armadas. Una declaración que según el Secretario Adjunto de Estado Alexei Kubrina modifica la Doctrina Militar, consecuencia inevitable del hecho de que Rusia ya ha actualizado su doctrina militar. Minsk va a hacer lo mismo en un futuro próximo.

En general, es un proceso natural: los fundamentos teóricos necesitan ser actualizados, ya que está muy retrasada con respecto a una realidad que cambia rápidamente. Al mismo tiempo, el ejército bielorruso está firmemente ligado a Rusia en casi todas las áreas de trabajo. Puede comenzar con el hecho de que el sistema de defensa aérea de Belarús está totalmente integrado en la Federación de Rusia (así como su sistema de alerta temprana). Esta es una solución razonable, dadas las pequeñas distancias y congestión del espacio aéreo. Además, la organización del sistema para cerrar el espacio aéreo requiere unidad de mando y un único bloque de datos. Rusia donó sistemas de misiles S-300 a Bielorrusia y ahora hay ubicadas directamente dos divisiones en la frontera polaca en Brest y Grodno que empujan la frontera aérea de la CEI 150 kilómetros más al oeste. Otro ejemplo: el armamento avanzado suministrado a Bielorrusia desde Rusia. Este año Minsk recibirá 5 nuevos aviones de formación “Jacob” y piezas de repuesto para el MiG-29, Su-25 y helicópteros, además de los propios helicópteros y motores de tanques, y mucho más. Lo mismo ocurre con las armas de precisión, que utilizan satélites rusos o los sistemas de navegación e inteligencia.

En respuesta Minsk ofrece condiciones para el trabajo del centro de comunicaciones de la flota submarina rusa y una base aérea militar, lo que provocó otro ataque de histeria en Varsovia y Vilnius.

En este sentido, es especialmente importante que todos los cambios en la doctrina militar estén por escrito, para que no haya necesidad de decodificar las metáforas verbales de Lukashenko. Además, la actualización de la Doctrina Militar se destacó como parte del Tratado de la Unión Euroasiática, en el que Moscú se reserva las prioridades en la determinación de las amenazas internacionales. Y es muy difícil imaginar que Minsk niegue a las fuerzas armadas rusas cualquier tipo de asistencia, si de repente fuera necesario.

Fuente: El Espía Digital

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