El fin del mundo presente

ALEXANDER DUGIN

por Alexander Dugin – El fin del mundo presente; El futuro pos-Norteamericano (Conferencia impartida en Londres, el día 10 de octubre de 2013).

Parte 1. Filosofía de la Presencia. Mundo Moderno presente / ausente.

(Filosófico)

1. El Mundo presente no es algo dado. El mundo es algo que es creado en el proceso de la existencia humana. No existimos en el mundo como algo dado por sentado. Existiendo, constituimos el mundo por el hecho mismo de existir. La modernidad insiste en la objetividad del mundo. Pero el mundo objetivo puede estar realmente presente – porque para estar presente tiene que tener el Ser, tiene que ser, participar en la esencia del Ser. Pero la cuestión del ser, exige un testigo que debe ser una entidad pensante, que juzga. Sólo el momento intelectual define si el mundo está o no presente y por juzgar la presencia constituye automáticamente el mundo como algo presente. Así que el mundo, con el fin de ser, debe estar presente y ser instaurado como tal.

2. En el mundo contemporáneo, la modernidad es cada vez más reacia a intentar hacer presente el Mundo. Por lo tanto se relaja y aquí es cuando comienza la posmodernidad. La pos-modernidad es la negativa a tratar de hacer el Mundo como algo presente, la negativa a ser-en-el mundo. El filósofo alemán Eugen Fink ha dedicado obras filosóficas fenomenológicas muy importantes al problema del mundo. Según él, el mundo no puede ser equiparado a la suma de las cosas del mundo. Es algo más que ellas, ya que es el todo. La intuición del todo es el esfuerzo existencial de crear el mundo en su conjunto. Así que sólo los seres humanos conocen el mundo, precisamente porque sólo los seres humanos lo crean por el hecho de ser humanos.

3. Martin Heidegger en Grundbegriffe der Metaphysik exploró el tema, señalando que la piedra es sin mundo (weltlos) y el animal es pobre de mundo, desprovisto del mundo (weltarm). Así que el Mundo está presente cuando el ser humano es un ser humano, cuando el hombre existe auténticamente. Pero ser humano es difícil, exige afrontar la muerte y el final. Existir es realmente existir de cara al Final, en el límite. Y eso significa existir creando el acontecimiento de Ser, la comprensión de Ser como algo limitado y finito, rodeado por la muerte y por la nada. Ser de tal manera es posible sólo en el ámbito de lo sagrado. Si abandonamos lo sagrado no podemos percibir el Ser como acontecimiento. Y así perdemos el mundo como algo presente; eso es precisamente el fin del mundo actual entendido como proceso del Final. No Fin como algo dado, sino Final como algo duradero. Finalizar más y más. Cada vez más cerca del Fin, pero nunca llegando efectivamente.

4. Así que el Fin del Final comienza cuando nos negamos a existir auténticamente – en medio de lo sagrado, rodeados por la muerte y por la nada apofática, intensa y peligrosamente. La modernidad es precisamente tal época. Ella se basa en la objetivación del ser, en su mercantilización como última etapa. Por lo tanto, ser moderno en el sentido sociológico significa no estar presente. Es el famoso olvido del ser, la ausencia del ser, la ocultación de ser. Así que la modernidad es la fase en la que el ser cada vez más se niega a existir. Negándonos a existir detenemos el proceso de la presencia del Mundo. Deteniendo el proceso de la presencia del mundo, el mundo deja de estar presente. Comienza a estar ausente. Pero aún se mantiene. Su desaparición se retrasa a pesar del hecho de que no estamos trabajando ya más para hacerlo presente. ¿Qué significa eso? ¿Cómo podemos explicar la metafísica de la demora?

5. La única solución es la virtualidad. Bajo las condiciones de virtualidad nada necesita estar realmente presente, pero al mismo tiempo nada está realmente ausente. ¿Por qué nada está realmente ausente? Porque la ausencia exige el testigo que pueda dar testimonio de que no hay una cosa en particular o de que no hay nada en absoluto. Pero a fin de presentar testimonio tenemos que ser y existir. Mas existir es lo mismo que Ser-en-el Mundo. Ser-en-el Mundo es lo mismo que hacer presente el Mundo. Pero este no es el caso hoy en día. Por eso el Mundo no termina efectivamente como debería. Es por ello que sigue “siendo” como simulacro. Es la naturaleza de la virtualidad. La virtualidad es la demora, el lapso de (pos)historia cuando no hay más Mundo, pero tampoco hay la Nada. Ni algo, ni nada. La virtualidad es precisamente esto: el interminable Fin, el eterno final.

6. Las condiciones pos-modernas tratan de hacer tal situación normal y normativa. Si el Final nunca termina, no es el Final del todo. Así que ellos se burlan de la escatología y promueven sus versiones caricaturescas. De esa forma el Fin interminable se ríe de sí mismo jugando con la paradoja. Así que el Fin del Mundo presente no está más allá de él, ni fijo en el tiempo: es el otro lado de la virtualidad y se produce a sí mismo aquí y ahora. Pero nadie lo ve, porque la virtualidad no nos da la distancia para percibir su otro lado. Estamos en la trampa. El Fin está aquí, pero nos elude. Finge no ser lo que es.

7. Nuestro objetivo no es salvar el Mundo. Salvar el Mundo de hoy significa salvar el Final, ayudarlo a ser final aún más y más, apoyar su falsa eternidad y prolongar la ilusión. Nuestro objetivo no es poner fin al proceso del Final porque haciendo eso ayudaríamos a respaldar el incremento de la decadencia. Nuestro objetivo no es empezar algo nuevo, porque en medio del Final cualquier “nuevo” será inmediatamente incautado y apropiado por el Final y convertido en una nueva distracción virtual. Nuestro objetivo es solucionar el Final en tanto Final y demostrar su verdadera naturaleza – la naturaleza del Fin. Sólo así podemos revelar la ausencia del Mundo presente y desvelar el hecho de que el Fin es realmente el Fin. Así que tenemos que exponer la naturaleza ontológica de la virtualidad en lo que no está presente y no es Mundo.

8. Si tratamos de comparar la virtualidad con la realidad en el sentido de la filosofía moderna estamos condenados desde el principio. El concepto de la realidad es simplemente la primera etapa de transición a la virtualidad, su comienzo. La realidad es el producto de la desacralización de lo Sagrado, de modo que que es profana en su núcleo y el resultado del desencanto reduccionista del Mundo. La realidad es ya, en su esencia, la virtualidad. La realidad como concepto Moderno es virtual y nihilista. Por ello debemos comparar la virtualidad con algo pre-real, esto es, pre-moderno, es decir, Sagrado.

9. El dilema filosófico es Virtual vs Sagrado. Ambos están más allá de lo real – uno por debajo, otro por arriba.

Parte 2: El fin de los EEUU – El fin de los otros países.

(Geopolítico)

1. Geopolíticamente: Los EEUU están mostrando los signos de su colapso. Vemos la agonía del mundo unipolar. Los EEUU no pueden proponer ya ningún programa realista para las distintas partes de su control imperial global. Hay algunos puntos importantes que son fundamentales para el sistema global.

2. Economía. El presente sistema liberal se basa en el concepto de crecimiento progresivo, ilimitado e infinito. En la economía financiera el factor tiempo y la sincronización adquieren cada vez más importancia. Así que si estamos seguros del crecimiento del progreso de la economía mundial evaluamos el futuro de una manera muy particular. Esto afecta no sólo al problema de la refinanciación del crédito, sino también a un gran segmento de los instrumentos financieros y de crédito especiales, a la economización de la deuda y así sucesivamente. En los años 80 y 90, el conjunto de la economía liberal ayudó a convencer al mundo entero de la certeza del crecimiento eterno – el crecimiento de la clase media, de los salarios, de la industria y de la economía mundial. El mundo ha creído su historia. Y no era benigno, porque esta credulidad ha abierto una nueva estrategia económica de la globalización – una nueva velocidad de la globalización que fue definida de una forma completamente equivocada. Así que los límites del crecimiento tenidos por inalcanzables se alcanzaron a principios del nuevo milenio, y esto fue una clara señal de la catástrofe. La crisis de 2008 fue la última llamada. El colapso del sistema bancario se evitó sólo por la adquisición de deuda por parte de los EEUU. Pero la política de crédito siguió siendo la misma. Desde el nombramiento de Ben Bernanke todo el mundo ha entendido que estamos entrando en el Apocalipsis: la política de la Reserva Federal seguramente seguirá siendo la misma y por delante de nosotros sólo existe la bancarrota de los EEUU. Los depósitos tóxicos fueron transferidos por el gobierno de los Estados Unidos y todos los sistemas financieros mundiales se volvieron tóxicos. Así que nos estamos acercando al momento de la bancarrota de los EEUU. ¿Y ahora qué? La bancarrota de las sociedades, porque los últimos para responder por el colapso de los pronósticos defectuosos del crecimiento eterno son los pueblos. Así que los pueblos están condenados. Estarán obligados a pagar los gastos de unas pocas décadas de vida rica de las oligarquías mundiales, que ya han pasado. El futuro ya se ha vendido y comido. No hay futuro, fue demolido por la euforia de la posguerra fría del pasado reciente.

3. Geopolítica. El momento unipolar de dominación americana exclusiva también está detrás de nosotros. El sitio web The Project of New American Century [El Proyecto del Nuevo Siglo Americano] creado por los neoconservadores está en un estado lamentable, sin actualizaciones, todo está congelado desde los inicios del año 2000. Nadie se atreve a predecir un futuro positivo para los EEUU. El imperio estadounidense se hunde rápidamente. Los países BRICS están creciendo y la China comunista, a pesar de toda la charlatanería sobre la incompatibilidad del totalitarismo y el crecimiento económico, pronto será un líder económico. El ejemplo es claro: la democracia liberal no significa automáticamente prosperidad económica. Son cosas absolutamente independientes. Usted podría ser democrático y pobre, totalitario y rico, pero también democrático y rico, o totalitario y pobre. Todo depende.

4. El otro aspecto: Los Estados Unidos se vieron obligados a dar un paso atrás en dos situaciones concretas y suficientemente humillantes: El ataque de agosto de 2008 de Rusia en Georgia, un devoto aliado liberal de los EEUU, y la negativa conjunta ruso-china a permitir a los EEUU bombardear a Assad. La negativa británica a seguir Washington es muy sintomática. Ese es el verdadero fin – el fin final esta vez – del mundo unipolar.

5. La crisis actual de refinanciación del gobierno norteamericano es otro signo. Los EEUU podrían caer muy rápidamente. Es cierto que los Estados Unidos caerán. No importa si mañana o más tarde. Este es el fin: tanto teórica como empíricamente. Teóricamente: los EEUU han perdido su poder de fascinación. No inspiran suficientemente a nadie más. Tuvieron la oportunidad de gobernar el mundo y pretendieron gobernarlo. Han perdido esa oportunidad. Es el momento de pagar. El desafortunado imperio pagará cien veces más – es el precio del miedo de unos y el engaño de otros. Los EEUU están condenados, tarde o temprano.

6. ¿Dónde estamos en relación con Israel? Una cuestión grave. El problema de Israel no es geopolítico o económico. Es teológico. Su Mesías no viene. Los cálculos judíos dicen unánimemente: ya es la hora, ciertamente, debe apresurarse. Si EEUU cae, habrá casi inmediatamente un país de Oriente Medio menos. ¿Adivina cuál? Así que definitivamente tiene que aparecer porque todas las acciones políticas y militares de los judíos en la segunda mitad del siglo XX se orientaron a su llegada. Si se retrasa más, están perdidos. Él no vendrá ni ahora ni después. Es realmente una mala noticia. Malas noticias para los buenos judíos. Ellos podrían promover un simulacro del tipo Sabbatai Zevi. Un Mesías virtual. Parece que podrían. Y tal vez lo harán. Tanto peor para ellos. El Internet no puede salvar. Tampoco puede un becerro de oro, ni una gran mentira.

7. El definitivo impago de los EE.UU. podría considerarse como una buena noticia (esta vez) para los países BRICS y para todos los partidarios de la multipolaridad – en el Este, en América Latina, en Eurasia y así sucesivamente. Pero hay también un problema. El nivel de liberalización, democratización, americanización, globalización, etcétera, es demasiado superficial para ser irreversible, pero demasiado profundo para ser benigno. Acaba de llegar al centro de las sociedades no occidentales. Eso no es suficiente para que sean occidentales y modernas (pos-modernas), pero es lo suficiente como para dejar de ser orientales o tradicionales. Así que el colapso de los EEUU no significará una victoria definitiva y el triunfo de Rusia, China, América Latina, India o los países árabes. Sus élites y una parte considerable de sus sociedades están lo suficientemente occidentalizadas como para ni siquiera ser capaces de imaginar una alternativa. Todo el mundo allí sigue creyendo religiosamente en los EEUU y en el becerro de oro. Los a contracorriente y los enemigos de EEUU son modernistas y occidentales por dentro. Todo el mundo quiere que los EEUU sean más débiles, pero nadie quiere que desaparezcan por completo. Pero van a desaparecer. Esa será una catástrofe para todos los países, ya que inevitablemente caerán justo después. Así que viendo el colapso de los EEUU, todo el mundo correrá a ayudarlos. Será inútil. De modo que el turno de caída llegará rápidamente.

8. Los EEUU son el liberalismo, en su etapa final. Los EEUU son la propia modernidad. Los EEUU son la pos-modernidad. El Imperio del Fin. El último de ellos. El final de los EEUU será el final de la Modernidad como tal. Se destruirá todo lo que es moderno. No sólo el capitalismo financiero de la nueva economía, no sólo la oligarquía financiera sino toda la economía, incluyendo la industria, que está profundamente arraigada en la estructura financiera mundial. Sólo las comunidades agrícolas, rurales, casi autosuficientes podrían sobrevivir. Delante de nosotros está algo así como el imaginario de “Mad Max”.

9. Así que el Fin de los EEUU significará el Fin de la Modernidad como concepto sociológico, histórico y filosófico, incluyendo su ciencia, su antropología, su economía, su tecnología y así sucesivamente. Todo lo que está contaminado por la modernidad se derrumbará. Así que nos acercamos al fin del mundo moderno. ¿Cuándo exactamente? Nadie puede decirlo definitivamente – Creo que pronto. O un poco más tarde. Veremos.

Parte 3: La elección – Platonópolis. La Cuarta Teoría Política y la multiplicidad de Daseins. Los Titanes.

(Cuestión moral)

1. Un estudio filosófico y geopolítico de la situación con algunos puntos conscientemente enfatizados de manera un tanto excesiva, a fin de aclarar aún más las cosas, plantea una cuestión de orden moral: ¿qué hacer? ¿tenemos alguna opción?, y si es así ¿qué otra opción?

2. Creo que la elección siempre existe porque la esencia del ser humano es la libertad. Pero no siempre la elección es idéntica o indefinida. Cada situación histórica presupone una elección especial o un conjunto de opciones. Y las opciones se distribuyen de forma muy particular entre los diferentes tipos de personas. Así que doy mi opinión, mi elección.

3. Mi elección es la Cuarta Teoría Política, más allá de las tres expresiones políticas de la modernidad: el liberalismo, el comunismo y el fascismo. Todas ellas están impregnadas de modernidad. Rechazo la modernidad (esta es mi elección) y estoy muy contento de que esté llegando a su fin. Para mí siempre fue el Fin, y disfruto del fin del Final. Creo que, en primer lugar, necesitamos encontrar un espacio adecuado más allá de la realidad virtual de la modernidad, en el que debemos establecer la figura de un testigo que pueda pronunciar la verdad de la ausencia del Mundo virtual no-presente que finge estar presente. Por lo tanto, tenemos que emigrar desde la modernidad hacia el reino de lo Sagrado y preparar nuestra base estratégica allí. Ese es el marco principal de La Cuarta Teoría Política – crear una nueva filosofía política, una metafísica política completamente libre de modernidad – contra el liberalismo, contra el comunismo y contra el fascismo.

4. Tenemos que afirmar un nuevo sujeto político: no el individuo (como en el liberalismo), no la clase (como en el comunismo), no la raza (como en el nacional-socialismo). Así que propongo que sea el término filosófico del Dasein – el Ser-ahí. Esto significa aproximadamente el núcleo de la existencia humana como una presencia pensante. A partir de este punto tenemos que preparar una revolución existencial, la sublevación del Dasein contra las formas alienantes de la modernidad. Individuo, clase y raza son simplemente conceptos. El Dasein no es un concepto; es Presencia en sí, la Presencia que constituye el Mundo – como Acontecimiento, como el espacio existencial rodeado por la muerte. Ser en el límite de la muerte – peligrosamente, pensando, creando el todo como un estallido de la Luz – es el eje del Dasein. Cada hombre y cada mujer puede descubrir el Dasein dentro de sí, o mejor, descubrirse a sí mismo dentro del Dasein. El Dasein es la esencia humana – Menschsein. Todo puede pasar o cambiar. El Dasein está siempre aquí, puede estar aquí, debería estar aquí. Él duerme. La modernidad está fundada en el sueño del Dasein. Debería despertar. Debería levantarse. Debería comenzar a pensar y a actuar.

5. Heidegger definió al hombre como el guardián (vigilante) del Ser. El término guardián, del término griego fulax [φύλαξ], es el nombre del jefe político del Estado ideal de Platón, el filósofo gobernante. El jefe del Estado en el estado perfecto de Al-Farabi es considerado, en el sentido de Platón, como aquel que está unido al Intelecto Divino, el gobernante profético, el Rey Filósofo. El Dasein auténticamente existente es el Rey Filósofo. Mi alternativa es Platonópolis, donde gobiernan los fenomenólogos – los filósofos de la escuela de Martin Heidegger. De este modo, la humanidad se concentra en el Dasein de los que existen auténticamente. Por lo tanto estoy a favor de un Imperio existencial – el Imperio del Acontecimiento, Ereignis, el Imperio del Ser que debería ser una alternativa absoluta a este final y siempre retrasado pseudo-mundo de simulacros.

6. Con el fin de dar el paso decisivo necesitamos definir el momento adecuado entre lo demasiado pronto y lo demasiado tarde – que es el Kairós, el momento adecuado. Tal momento se nos está acercando, cada vez más cerca y más cerca. El momento de su caída debería ser el momento de nuestro (posible) ascenso, una oportunidad por lo menos. Pero eso no puede ser algo mecánico – la caída de EEUU provocará la caída de los otros. Por lo tanto, tenemos que estar separados de esos “otros”, para no estar con ellos en su final – todos ellos merecen dejar de ser porque se niegan a ser realmente aquí, se niegan a Ser-ahí. Así que tenemos que ir en contra de lo que, naturalmente, seguirá a la caída de los EEUU. La caída del mal principal será seguida por la caída de los menores. No debemos estar con ellos. Ese será el momento de atacar. Nuestro Kairós.

7. La Cuarta Teoría Política es pluralista. Creo en la multiplicidad y diversidad de los Dasein. Cada cultura o civilización. Toda religión y sociedad tiene su propio Dasein especial. No podríamos imponer nuestro criterio existencial sobre ellas. Tienen que despertar sus Dasein por sí mismas. Todo el mundo entiende el Acontecimiento en sus propios términos. Para los iraníes es la venida del Mahdi. Para los aztecas el Retorno de Ketzalkoatl. Para los europeos el despertar del emperador dormido [Rey del Mundo. N.T.]. Para los indígenas es Kalki. Para los budistas Maytreya. Para nosotros, los rusos, es la aparición de Santa Sofía, la epifanía femenina del Sagrado Logos. Que los pueblos resuciten a sus dioses. Todos ellos fueron asesinados o expulsados lejos por la titánica teodicea de la modernidad. Como dijo Friedrich Junger: “allí donde no hay dioses, hay titanes”. Los Titanes. Nombre correcto. Han llegado a la cima de la Montaña Sagrada, han expulsado a nuestros dioses, han impuesto su visión materialista pervertida, sus sociedades injustas y corruptas, y sus élites codiciosas. Promueven la arrogancia como norma. Eso es la modernidad – en todas sus versiones: capitalista, marxista o nacionalista. Ahora es el momento adecuado para que los titanes caigan. Y para que los dioses regresen.

8. Heidegger dijo una vez: “Es en vano esperar a Dios o a los dioses por venir. Él o ellos no vendrán. Porque ellos esperan para venir que nosotros preparemos una morada para su retorno”. Poner Fin al Final eterno es nuestra tarea. No la suya. Nuestros dioses son diferentes. Pero el enemigo de todos los dioses es el mismo. Los Titanes. Ellos están ahora en el límite de su punto más alto imaginable. Pero nada puede crecer infinitamente. Llega el momento de la caída. Este momento está cerca. Pero ¿cuándo? Eso puede depender de nosotros.

Gracias por su atención.

(Traducción Página Transversal)

Fuente: The Fourth Political Theory y Legio Victrix.

Extraído de: La Cuarta Teoría Política en español

One Comment to “El fin del mundo presente”

  1. Entonces si se acerca el momento del fin del imperio y del despertar del dasein, seria bueno despertar a Quetzatlcoatl

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