El reino de la cantidad

DALMACIO NEGRO
por Dalmacio Negro – En la actual cultura cuantitativa impera el principio de la cantidad. Es significativa la importancia de la estadística, que de simple instrumento del conocimiento se ha convertido en el criterio del saber y de la acción. Esto se relaciona con la mentalidad colectivista de la que es a la vez causa y efecto. Es el imperio del número y casi se podría decir que el mundo está regido hoy por la estadística, que decide qué es lo que vale y lo quc se vale. La cultura cuantitativa es mecanicista: contempla la realidad como un conjunto de fuerzas en las que se impone la masa, concepto tomado de la física. Aplicado al mundo social y político, el criterio de la mayoría rige como absoluto: el peso de la mayoría, decide qué es bueno y qué es malo; qué es verdadero y qué es falso; qué es bello y qué es feo; qué se debe preferir y qué hay que rechazar u odiar; qué se debe hacer y qué no hay que hacer;… De este modo, hasta el relativismo, que se representa falsamente como pluralismo, se hace absoluto. Ya decía Comte que sólo hay una verdad absoluta: que todo es relativo.

La cultura cuantitativa es un fruto, en cierto sentido la consecuencia casi inevitable, necesaria, del racionalismo moderno. El racionalismo absolutiza la razón, que es sólo un aspecto de la inteligencia. Pues la inteligencia es, como decía Zubiri, inteligencia sentiente, siendo la razón una de sus funciones, la de juzgar y discernir. Mas para el racionalismo, que es un reduccionismo, no hay más realidad efectiva que la que la razón descubre y manipula, siendo ella la que pone la realidad, la que decide qué es real, inventando el mundo y la realidad, falsificándolos. La razón absolutista prescinde de la realidad. Ésta es de suyo real, no porque la razón lo decrete. Por esta vía, la razón prescinde de la realidad, que no ve más que como una masa indefinida de hechos y de cosas, pura cantidad; y sólo reduciéndola a números puede controlarla creyendo que la conoce. Es así como se llega a perder la realidad, el contacto inteligente con lo real. Es el caso mencionado de la estadística.

El europeo, atenazado por el cientificismo, está alejado de la realidad. Por ejemplo, la política, que domina todo, se ha reducido a economía, y la ciencia económica, en la que juega hoy un papel fundamental la estadística, ha devenido macroeconomía perdiendo su sustancia política: la de ser un conocimiento de las normas de adiministración de la familia, del hogar (oikos y nomos, oikonomia=economía). Importan los grandes números, no las realidades humanas a las que se refieren. Los hombres y las mujeres concretos quedan reducidos a números, a individuos cuya vida regulan y deciden innumerables reglamentos y normas de toda laya.

Es así como se puede decir que una economía marcha muy bien si el producto nacional bruto aumenta, aunque exista paro, y no se sepa como reducirlo. O que, en casos concretos, como la política de la vivienda, ésta sea muy buena si se construyen más casas, aunque los destinatarios no puedan acceder a ellas por su coste debido a las leyes y a las numerosas interferencias y regulaciones administrativas ajenas a la realidad. O que los sistemas fiscales y asistenciales, que sólo ven individuos, no hombres y mujeres, destruyan materialmente la familia. O que la crisis demográfica, debida en gran parte, además de lo anterior, a la incertidumbre que suscita la cultura cuantitativa, se quiera remediar con la inmigración: si falta un número de hombres se sustituye por otro número de hombres sin contar los efectos que esto puede tener sobre la cultura; pues no sólo acabará influyendo en las actitudes ante la actividad productiva, sino sobre lo que se llama la cultura europea, que podría desaparecer como tal, como una cultura cualitativa, es decir, poseedora de unas características peculiares, con todas las consecuencias imaginables.

En el reino de la cantidad, la cantidad no es lo medido por la cultura; en él, la cantidad mide la cultura degradándola a una forma de ilusionismo en la que lo determinante es lo colosal, lo grande, lo llamativo, la novedad; lo que se tiene, no lo que es.

Fuente: conoze.com

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