La mafia que dirige Kosovo infecta a la Unión Europea

AMERIKOSOVO

por Luis Alberto Rivas – Que la autoproclamada república independiente de Kósovo está en manos de una mafia creada por los ex-dirigentes de la guerrilla antiserbia, UCK (Ejército de Liberación de Kosovo), es una evidencia que solo el cinismo de ciertos políticos europeos y los intereses norteamericanos han tratado de ocultar durante más de 15 años.

Organizaciones independientes y pocos periodistas occidentales llevan lustros denunciando, con pruebas, la implicación del antiguo comandante del UCK y posterior primer ministro, Hashim Thaci, y sus allegados, en las actividades del crimen organizado local.

La Eulex, la misión de la Unión Europea creada para dotar a Kosovo de una justicia y una policía adaptada a los estándares comunitarios, está minada por la corrupción. Tres de sus jueces están acusados de recibir sobornos y hacer la vista gorda sobre los actos criminales de la mafia local.

El juez italiano Francesco Florit, habría recibido 300.000 euros por liberar a un sospechoso de asesinato. Su colega checa, Jarislava Novotna, habría ocultado investigaciones criminales concernientes al antiguo comandante de la antigua guerrilla UCK, el ex ministro de Transportes, Fatmir Limaj. El magistrado canadiense Jonathan Ratel, al corriente de los hechos, también es investigado por intentar ocultar las denuncias.

Son informaciones que han saltado a la prensa gracias a las declaraciones de una de las jueces que también trabaja para Eulex en Prístina, la británica Maria Bamieh. El diario local de oposición, Koha Ditore se hizo eco de las denuncias y, de ahí, saltaron a la prensa internacional. Para el rotativo Politika, de Belgrado, “los magistrados de Eulex, en lugar de implantar las normas jurídicas europeas en Kosovo, se han adaptado a los usos y costumbres locales”.

Ciertamente, la credibilidad de esa institución europea ha recibido un golpe brutal, pero las sospechas sobre sus tejemanejes vienen de lejos y podrían afectar no solo a algunos de sus jueces y más de 1500 funcionarios, sino salpicar, incluso, a la ex-jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Catherine Ashton, que conocía los hechos desde 2012, cuando Bamieh los denunció internamente por primera vez. . De momento, su sucesora en el puesto, la italiana Federica Mogherini, ha encargado a un juez francés la apertura de una investigación sobre el caso.

Eulex se ve señalado por el dedo de la transparencia ahora que los ciudadanos del Viejo Continente empiezan a exigir cuentas a sus organizaciones políticas y a sus instituciones oficiales. Pero conviene recordar la historia reciente para cerciorarse de que el nacimiento de Kosovo como territorio desgajado de la antigua Yugoslavia está en el origen de lo que ahora se denuncia con tanta supuesta indignación.

La CIA y la “French Connexion”

Estados Unidos y Francia fueron los pilares políticos y militares de los grupos armados kosovares que han sido acusados de perpetrar crímenes contra los serbios de Kosovo, ciudadanos kosovares acusados de apoyar a Belgrado, gitanos, y otras minorías étnicas de la antigua provincia serbia.

El apoyo y entrenamiento del UCK de Hashim Thaci por los servicios de inteligencia norteamericanos y franceses es un hecho desvelado por investigaciones periodísticas convenientemente pasadas por alto por los principales líderes europeos desde el inicio del conflicto en Kosovo, en 1998.

Ahora pocos recuerdan que el general francés Xavier Bout de Marnhac dirigió Eulex entre 2010 y 2012. Bout de Marnhac, fue director de operaciones de la DGSE (Direction Général de Sécurité Exterieur), los servicios de inteligencia franceses en el extranjero.

Una de sus misiones como jefe del espionaje de su país fue entrenar a los miembros del UCK que emprendieron la acción armada contra las autoridades de Belgrado, a finales de la década de los 90. Soldados franceses con uniforme del UCK habrían incluso perdido la vida en alguna emboscada del antiguo ejército federal yugoslavo contra el UCK, según informaciones del diario británico The Guardian.

LA CIA y la DGSE son acusadas también de haber ayudado al nacimiento de los “servicios de inteligencia” del UCK , el “Shik”, creado para apoyar las operaciones de los independentistas armados albano-kosovares. El jefe del Shik manifestaba en 2011 al diario en línea norteamericano “Globalpost” que mantenían relaciones con 25 servicios de inteligencia internacionales. Su jefe entonces, Kadri Veseli, aseguraba al periódico que “los Estados Unidos nos ayudan mucho”.

El Shik, responsable de las peores atrocidades y crímenes de los que se acusa al régimen kosovar, es considerado ahora como el principal instrumento del crimen organizado en ese territorio. Desde antes del final de la guerra en la antigua Yugoslavia, el Shik se convirtió en un escuadrón de la muerte para eliminar a los opositores al UCK de Thaci y a todos los posibles testigos de los crímenes de guerra perpetrados por la banda armada independentista del que ha sido primer ministro kosovar hasta junio pasado.

Estas acusaciones están basadas en el testimonio de un asesino confeso, ex miembro del Shik, Nazim Bllaca, que denunció a sus antiguos superiores ya en 2009, asegurando haber eliminado a varias personas por orden del gubernamental PDK (Partido Democrático de Kosovo).

Escuadrones de la muerte

Desde el año 2000, los servicios de inteligencia de la OTAN tienen pruebas de la implicación de Thaci en las operaciones más sucias llevadas a cabo en territorio kosovar. Expertos como Dick Marty, del Consejo de Europa, el italiano Andrea Capusela o el fiscal norteamericano, Jonathan Ratel, han documentado informes demoledores contra el líder albano-kosovar y su entorno.

Al final de su mandato en 2008 la UNMIK (Misión de la ONU en Kosovo) debía transvasar sus datos de inteligencia a Eulex. Los documentos desaparecieron en un incendio inexplicado en el depósito de la OTAN de Prístina.

Los ojos de la Justicia europea han permanecido vendados durante años para evitar la denuncia hacia un régimen corrupto y estrechamente ligado al crimen organizado. Una verdadera investigación independiente y exhaustiva puede poner en evidencia, aún más si cabe, la anuencia de ciertos políticos y gobiernos que apostaron por independentistas armados que nunca han respondido de sus crímenes y que aún dominan y silencian a sus ciudadanos con matones, y a los observadores internacionales con sobornos.

Una investigación también independiente sobre las acusaciones por tráfico de órganos humanos, trata de blancas y tráfico de drogas contra Hashim Thaci y sus ex-camaradas de armas está todavía pendiente. Pruebas parecen existir; la voluntad política europea y norteamericana, está por ver.

*Luis Rivas, periodista. Ex corresponsal de TVE en Moscú y Budapest. Dirigió los servicios informativos del canal de TV europeo EuroNews. Vive en Francia desde hace más de 20 años.

Fuente: RIA Novosti

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