¿Dónde está España?

CATALUÑA ES ESPAÑA

por Juan Antonio LLopart – ¿Independencia?, somos muchos los catalanes que nos sentimos mal, muy mal. Tenemos un doble sentimiento, y vivimos con angustia los acontecimientos que desde hace unos pocos años están ocurriendo en Cataluña. Parece como si una parte de nosotros mismos estuviera siendo arrancada de forma violenta. Se que es difícil de entender, pero los sentimientos son así. Nos sentimos solos, aislados, extraños ante este vendaval de “esteladas” nacidas “del mal gobierno” de unos y otros y de la sinrazón de muchos.

Y es que… las primeras palabras que entendí en mi vida fueron expresadas en catalán; en mi casa, mis padres y abuelos hablaban con toda normalidad la lengua de Pla y d’Ors; los apellidos catalanes Llopart, Tort, Rosell, Giró han formado parte de mi familia, junto al valenciano Senent; no era nada extraño ver a mi padre emocionarse escuchando la zarzuela de inspiración wagneriana “Cançó d’amor i de guerra”; me recorrí con mis padres, en los asientos traseros de un 600 primero y luego de un Simca 1000, buena parte del territorio catalán, visitando sus pueblos, sus ríos, sus ermitas… conociendo todas sus particularidades, me enseñaron “a estimar la terra”; entre los miles de libros que llenaban todos los rincones de la casa donde viví mi niñez y mi adolescencia, no podían faltar algunos miles de ellos en catalán; Sant Jordi presidía la mesa del despacho de mi padre y el “Déu vos guard” la entrada de mi casa.

Nunca escuché en casa palabra alguna contra Cataluña o contra los catalanes, todo lo contrario; los libros de Maragall, Torres i Bages, Rusiñol… o los libros del folclorista catalán Joan Amades destacaban entre otros muchos; los “goigs”, composiciones poéticas populares de carácter religioso, llenaban muchas carpetas que compartían espacio con publicaciones en catalán. El Tió, los Pastorets… las sardanas, los Castells… eran sentidos y vividos como parte del alma del pueblo del cual formábamos y formamos parte.

Pero… a todo ese sentimiento de amor a Cataluña, de sentimiento hacia la tierra, se le unía otro sentimiento, también de amor, era el sentimiento de amor a España; todo “Visca Catalunya” era sentido como un Viva España, y a ese “visca” se le unía un “Amunt Espanya”.

Y ahora, ¿dónde esta España? ¿Dónde están los españoles? ¿Dónde esta su amor por Cataluña? No veo a esa España de la que me hablaba mi padre, la que me enseñó a amar y a desear luchar por ella. Ya se lamentaba Joan Maragall en uno de sus Cantos de Guerra, el de “Oda a Espanya”:

Escolta, Espanya la veu d’un fill
que parla en llengua no castellana;)

(Escucha, España, la voz de un hijo
Que te habla en lengua no castellana;)

On ets, Espanya? – No et veig enlloc.
No sents la meva veu a’tronadora?

(¿Dónde estás España?, dónde que no te veo
¿No oyes mi voz atronadora?)

Y es que a esta sensación de solitud hay que unir el sentimiento de vergüenza. Vergüenza, es lo único que se puede sentir ante un Rey que calla como un cobarde ante lo que esta ocurriendo en Cataluña pero, que se puede esperar de un Borbón, sino cobardía y traición; vergüenza, también, ante un ejército que calla como vulgares funcionarios asustados para no peder su paga; vergüenza por un Gobierno que como un avestruz esconde su cabeza sin comprender, como tantos, que pasa realmente en Cataluña… vergüenza de ellos es lo que sentimos los catalanes que día a día hemos de vivir nuestra catalanidad hispana en una dictadura de “esteladas”.

Ríos de propaganda separatista nos invaden, las calles son el espejo de una realidad que nos muestra sentimientos encontrados. Unos, engrandecidos, otros mucho más callados, como si estuvieran a la espera. No hay casi rincón donde la mentira separatista no alce su voz. El martilleo constante, diario, en prensa, radio, televisión, en paredes… nos bombardea.

Una de las campañas visuales realizadas por los independentistas para animar al voto, nos presenta a un Junqueras (ERC) afirmando que “votará en nombre de Companys” y Más (CDC) lo hará en nombre del músico Pau Casals… con ello pretenden vendernos una imagen sensiblera del separatismo utilizando a quienes “ya no están entre nosotros” para llegar al corazón de ese “independentismo surgido a golpe de crisis”, pues bien… yo no votaré ni apoyaré ninguna independencia de Cataluña y lo haré en “nombre de mi padre” -catalán de “soca-rel”- y de tantos y tantos otros catalanes que sintiéndose profundamente hijos de su tierra se sentían también radicalmente españoles, y en nombre de ellos, a pesar de nuestra solitud, de ese vergonzante abandono, de esa falta de visión y de comprensión hacia Cataluña, mantendremos alzada en nuestros corazones y en nuestros pueblos la bandera de la catalanidad hispánica frente a quienes nos quieren arrebatar la historia común y el “seny”.

Fuente: Tribuna de Europa

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