¿Flagrante violación de los derechos humanos en Irán?

IRAN DESENMASCARA A OCCIDENTE

por Rasul Gudarzi – El relator especial de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para la situación de los Derechos Humanos en Irán, Ahmad Shahid, volvió a emitir un informe criticando la situación en el país persa. En su informe describió una imagen ambigua y oscura de la situación sociopolítica de Irán, y manifestó su preocupación por la violación de los DDHH en este país.

En su informe ha cuestionado la violación de los derechos de las minorías étnicas y religiosas, la libertad de expresión, la ejecución de narcotraficantes y la falta de democracia, entre otras. Este informe carece de credibilidad ya que se ha elaborado fuera del país y, en su mayor parte, como ha mencionado el propio Shahid, se ha obtenido de diarios y entrevistas que hizo fuera de territorio persa. No obstante, no se pueden generalizar las palabras de algunos y atribuirlas a todo un pueblo. Por tal motivo, en el siguiente artículo, pretendemos analizar algunos aspectos de sus alegatos sobre la situación de los derechos humanos en Irán.

Democracia en Irán

La República Islámica de Irán cuenta con la mayoría de los elementos que debe tener un sistema democrático, especialmente en su comparación con los países de la región, así como en la disposición de elecciones libres, partidos políticos, entre otros. Además, todas las minorías religiosas y étnicas que residen en Irán cuentan con representantes en el Parlamento del país.

Además, el sistema y la Constitución iraní han creado un ámbito que facilita la convivencia de todas las personas independientemente de su credo, religión, etnia y color, entre ellos cristianos, armenios, zoroastros, judíos entre otros. Mientras tanto, en aquellos mismos países que gritan a viva voz ser defensores de los derechos humanos esto no se respeta, si vemos las dificultades a que se enfrentan los musulmanes en Francia, Estados Unidos y el Reino Unido, entre otros.

Por su parte, en EEUU, que se autoproclama la cuna de la democracia, aún se producen protestas antirracistas por la discriminación contra los afroamericanos. Cada mañana, uno puede despertarse con una noticia sobre la brutalidad policial contra un individuo de raza negra o leer que un ciudadano negro ha recibido uno o varios balazos en la cabeza o su cuerpo sin estar acusado de nada, como fue el caso de Michael Brown, lo que está sucediendo en Ferguson o el más reciente caso la actitud agresiva de los policías de Indiana, donde un agente rompió la ventanilla de un coche y usó su pistola de taser contra un hombre delante de los ojos de su hijo. Asimismo, en varias ocasiones, hemos sido testigos de fotos e imágenes filtradas que reflejan la actitud inhumana de los agentes en las cárceles secretas y las terribles torturas en las de Abu Ghraib y Guantánamo.

En otra parte de su informe ha cuestionado la libertad de expresión en Irán, donde alega que se cierran diarios opositores, no se permite la emisión de canales de la oposición o de los que contradicen las normas religiosas y jurídicas de ese país. Pero, en ningún momento, hace alusión sobre a quiénes detienen y cuáles son los diarios cerrados. Hay que ser conscientes de que, en cualquier país del mundo, existen unas línea rojas que no se deben cruzar. Por ejemplo, en el Reino Unido, recientemente, cerraron y multaron a un diario cuyas publicaciones estaban en contra de su monarca, Isabel II. Incluso hay casos que ni siquiera están vinculados con la línea roja del país, como es el ejemplo de la presentadora y periodista española, Ana Pastor, quien por su imparcialidad profesional había ganado el Premio Libertad de Expresión 2011, pero que fue apartada de su puesto solo por sus críticas al Gobierno de Madrid y por desempeñar su profesión periodística.

Asimismo, los satélites Eutelsat, Hispasat y Hotbird, en innumerables ocasiones, cortaron la señal de canales iraníes como HispanTV, PressTV, Al-Alam, Al-Kosar e iFilm, una muestra de la clara violación a la libertad de expresión. Además, EE.UU., España e Israel bloquearon la señal de canales iraníes de sus emisiones internas por cable.

A esto se suma el descarado espionaje a los ciudadanos, autoridades y organizaciones de todo el mundo por parte de EE.UU., en una evidente violación de la privacidad de los individuos.

Los DDHH establecidos por Occidente y los países islámicos

Occidente está convencido de que solo los derechos humanos determinados por ellos son verdaderos y válidos, el resto son violaciones y abusos. Esa alegación, en sí misma, viola los derechos humanos y representa una forma de dictadura moderna.

Si nos fijamos en el texto de la mayoría de las resoluciones emitidas contra Irán en materia de derechos humanos, vemos cómo expresan que las leyes y las regulaciones iraníes entran en contradicción con las normas establecidas por ellos, por lo que el país debe modificarlas y ajustarlas. No obstante, hay que saber que las alegaciones formuladas sobre los derechos humanos residen, entre otras causas, en “la diferencia fundamental” entre Occidente y el mundo musulmán, en lo que respecta a este ámbito.

Irán, como un país islámico, ha basado su constitución en los principios del Islam y, según estos, promueve sus reglas y normas. Por eso, se puede decir que hay una discrepancia entre Irán y Occidente respecto a este tema. Sin duda alguna esforzarse para garantizar los derechos humanos es algo apreciable, pero que algunos países los conviertan en un instrumento de opresión y que se empleen políticas de doble rasero para definirlos es algo injusto, además de ser en sí mismo una violación de los derechos humanos.

Aquellos países que gritan a los cuatro vientos ser defensores de los DDHH tienen las manos manchadas con la sangre de naciones como Sudán, Siria, Afganistán, Paquistán, Yemen, Baréin, Malí y Egipto, entre otros. Esos que, por muchos años, explotaron a otros pueblos, hoy, defienden a gobernantes dictadores que no respetan en lo más mínimo los derechos humanos; un vivo ejemplo es Arabia Saudí, país que según las organizaciones no gubernamentales encabeza la lista de gobiernos represivos, donde no existen elecciones generales ni se permite a las mujeres conducir, entre otros tantos derechos no reconocidos.

Con todo lo expuesto, resulta evidente que la emisión de este tipo de informes acerca de la situación de los derechos humanos no persigue el objetivo de contribuir a garantizarlos, sino que funciona como una herramienta de presión contra aquellos países que contradicen los intereses y planes de las superpotencias.

Fuente: HispanTV

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