Las potencias regionales y el derecho a la disuasión nuclear

ARMAS NUCLEARES

por Juan A. Aguilar – 1. Con el ataque atómico de EEUU al Japón en 1945 dio comienzo la Era Nuclear. A partir de ese momento, todas las potencias vencedoras de la IIGM iniciaron una carrera para desarrollar sus propias armas nucleares. El arma nuclear se había convertido en una necesidad para la seguridad nacional.

2. Para frenar aquella carrera, se elaboró el NPT. El Tratado de No Proliferación Nuclear (NPT, Nuclear Non-Proliferation Treat) es un tratado abierto a la firma el 1 de julio de 1968 que restringe la posesión de armas nucleares. La gran mayoría de los Estados soberanos (190) forman parte del tratado. Sólo a cinco Estados se les permite en el tratado la posesión de armas nucleares: los Estados Unidos (firmante en 1968), el Reino Unido (1968), Francia (1992), la Unión Soviética (1968, sustituida en la actualidad por Rusia), y la República Popular de China (1992). La condición especial de estos cinco países, llamados Estados Nuclearmente Armados (NWS o Nuclear Weapons States) se definió a partir del ridículo argumento de que eran los únicos estados que habían detonado un ensayo nuclear hasta 1967. Curiosamente, estos cinco países eran también los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Es decir, el Tratado nacía con un claro fundamento antidemocrático que solo se explicaba por la situación de guerra fría existente entre los bloques.

3. El tratado constituye un sistema basado en tres pilares fundamentales: la no-proliferación, el desarme y el uso pacífico de la energía nuclear.

En su Artículo II dice: los Estados No Nuclearmente Armados (NNWS) se comprometen a no tratar de desarrollar armas nucleares y por el Artículo III a someterse al régimen de salvaguardias totales del Organismo Internacional de Energía Atómica (IAEA o International Atomic Energy Agency), el cuerpo regulador nuclear de Naciones Unidas.

En su Artículo IV: establece el compromiso de todas las partes de «facilitar el más amplio intercambio posible (…) para los usos pacíficos de la energía nuclear».

En su Artículo V: rescata el derecho inalienable de todos los estados a desarrollar la energía nuclear para fines pacíficos y en concordancia con los artículos I y II.

4. Artículo VI y el preámbulo indican que los Estados Nuclearmente Armados se comprometen de buena fe a iniciar negociaciones para la reducción y liquidación de sus arsenales nucleares. Después de más de 30 años, esto ha quedado tan sólo en una promesa. El Artículo X establece que cualquier estado puede retirarse del tratado si considera que existen «eventos extraordinarios», tales como una «percepción de amenaza», que les fuerzan a hacerlo así. Los cinco Estados Nuclearmente Armados han hecho promesa de no utilizar armas nucleares contra Estados No Nuclearmente Armados, salvo en respuesta a un ataque nuclear o un ataque con armas convencionales en alianza con un Estado Nuclearmente Armado. De cualquier forma, estas promesas no han sido formalmente incorporadas al Tratado.

5. Cuatro estados, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte se encuentran fuera del tratado, los tres primeros nunca lo han firmado, mientras que Corea del Norte renunció en 2003. India y Pakistán poseen armas nucleares y, tal cual el texto actual, de acceder al tratado deberían hacerlo como los Estados No Nuclearmente Armados (NNWS), por lo cual deberían desmantelar sus arsenales. Estos países argumentan que el Tratado de No Proliferación crea de hecho un club de países «nuclearmente ricos» y un gran grupo de países «nuclearmente pobres» mediante la prohibición de la posesión legal de armas nucleares a aquellos países que las habían probado antes de 1967, pero que el tratado no explica sobre qué fundamentos éticos es válida esta distinción.

6. En el caso de la entidad sionista, el gobierno del mismo no afirma ni niega la posesión de armamento nuclear pero de acceder a la firma y ratificación del tratado este debería permitir la entrada de observadores y reguladores de Naciones Unidas. Israel ha estado desarrollando armas nucleares en el Centro de Investigación Nuclear del Néguev, cerca de la ciudad de Dimona, desde 1958, y se cree que tiene almacenadas entre 200 y 300 cabezas nucleares.

7. De particular importancia resultó la Conferencia de Revisión de mayo de 2000 por la que los estados acordaron dar un paso práctico hacia el desarme nuclear a través de un listado de medidas denominadas Trece puntos que se incluyó en el documento final. Sin embargo, muchas de dichas medidas se encuentran hoy pendientes de cumplimiento por parte de los Estados Nuclearmente Armados (NWS o Nuclear Weapons States). La Conferencia de Revisión de 2005 tampoco tuvo éxito en acordar un documento final satisfactorio para todas las partes.

8. Como ya hemos señalado, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) pertenece a las organizaciones internacionales conexas al sistema de las Naciones Unidas. Este organismo empezó a funcionar en Viena el 29 de julio de 1957. A la vista del Accidente nuclear de Fukushima I en Japón en marzo de 2011 Yuri Andreyev, responsable después del accidente de Chernóbil de descontaminar Chernóbil de 1986 a 1991, consideró que el organismo de la OIEA “es muy cercano a los intereses de la industria nuclear” al proceder la mayoría de sus expertos de empresas del sector.

9. El General francés, gran teórico de la guerra nuclear, Andre Beaufré, distingue dos clases principales de Estrategia, a saber:

  • Estrategia de la Acción
  • Estrategia de la Disuasión

La primera, se subdivide en los modos directo e indirecto. El modo directo es aquél en que el factor militar ocupa una función dominante y preponderante. El modo indirecto – en cambio- es aquél en el que el factor dominante y preponderante es el psicológico, siendo el aspecto militar un elemento más dentro del “teclado de la acción”. Beaufre afirma que “la disuasión tiende a impedir que una Potencia adversa tome la decisión de emplear sus armas o, más generalmente, que actúe o reaccione frente a una situación dada, mediante la existencia de un conjunto de disposiciones que constituyan una amenaza suficiente. Por tanto, es un resultado psicológico el que se busca mediante una amenaza”. Reformulando al autor, podemos decir que la disuasión es la estrategia que opera sobre la estructura de percepción del riesgo que tiene el oponente.

10. Beaufré analiza las situaciones de disuasión bilateral, en tres niveles:

  • nivel nuclear
  • nivel clásico
  • nivel guerra fría.

Respecto del nivel nuclear, Beaufré señala que “el arma nuclear es la que ha impuesto la plena conciencia de la noción de disuasión, hasta ponerla a la altura de factor principal de la estrategia”. A renglón seguido, afirma que “la base de la disuasión nuclear es la certeza de las destrucciones que provocaría el empleo de estas armas, ya que sólo cabe preservarse de ellas en forma muy incompleta”… “Es esta amenaza de destrucción la que origina la disuasión, en razón de la importancia cierta del riesgo que entraña”. Es decir, la decisión de no actuar es una consecuencia directa del riesgo de destrucción física y aniquilamiento recíproco.

11. La estrategia de las armas nucleares o Destrucción Mutua Asegurada (DMA) es el conjunto de conceptos y estrategias ideadas, bien para evitar la utilización de este tipo de armas, o bien para obtener una hipotética ventaja en caso de una guerra nuclear y alcanzar beneficios políticos o militares mediante la utilización de armas nucleares. La estrategia de la disuasión nuclear podría definirse como aquella que pretende renunciar a la guerra nuclear y hacer imposible ésta. Se basa en que un número limitado de armas nucleares puede originar daños intolerables capaces de disuadir a un agresor potencial. Trata de alcanzar el objetivo político, no mediante la victoria militar, sino por la acción indirecta, gracias a la paralización nuclear del adversario, es decir, gracias a la disuasión a la que se le somete.

12. Estrategia de Disuasión Máxima (del Todo o de la Nada). Este es un concepto ligado a la estrategia de las represalias masivas. Trata de disuadir al adversario, haciéndole saber que ante un ataque mínimo y limitado, convencional o nuclear, se le contestará con una respuesta nuclear total. En ella se basó la estrategia norteamericana a partir de 1954, así como la soviética que, en 1962, propugnaba el mariscal Vasili Sokolovski.

13. Los estados mayores de las potencias nucleares, también disponen de estrategias con las que se pretende evitar una escalada nuclear que acabe en una guerra nuclear total. Las potencias nucleares de segundo orden como Gran Bretaña o Francia, debido a lo limitado de su arsenal, se ven obligadas en muchos casos a utilizar estas estrategias.

  • Estrategia de la Respuesta Flexible: Responde a los conceptos de la respuesta graduada y pretende responder a cada amenaza o agresión, con una respuesta proporcionada a la naturaleza de aquella, con la esperanza de dominar el proceso de escalada y conducir al adversario a contenerse o negociar. Este tipo de estrategias se desarrollaron a partir de los años 70 para ser utilizadas en organizaciones militares como la OTAN y como respuesta a escenarios muy concretos y definidos.
  • Guerra Nuclear Táctica: Existen una clase de armas nucleares denominadas tácticas o de teatro, que son de menor potencia y alcance que las estratégicas. También se encuentran bajo control político pero pueden ser empleadas por los mandos en apoyo directo de las fuerzas convencionales y se emplean básicamente contra los ejércitos del adversario. Por su menor potencia, rebajan el umbral crítico aumentando, a cambio, la credibilidad nuclear disuasoria.

14. En sí, un arma nuclear no es más que un explosivo de gran potencia, eficiencia y versatilidad con letales y prolongados efectos colaterales. Para alcanzar alguna utilidad militar, el explosivo debe ser transportado hasta su blanco mediante un medio denominado vector. Este vector suele ser un misil, un avión o un submarino, aunque algunas armas nucleares han sido equipadas en torpedos, minas e incluso obuses. Esta constatación nos permite diferenciar dos conceptos esenciales, aunque no bien delimitados, de la estrategia de las armas nucleares: su utilización táctica —orientada a procurar la victoria en un campo de batalla específico delimitado geográficamente— y su utilización estratégica, concebida para desarticular los servicios esenciales de la retaguardia enemiga y debilitar o aniquilar su esfuerzo de guerra. El temor a que fuera el enemigo quien alcanzara tal objetivo condujo rápidamente a tres reacciones que encontramos en las principales potencias nucleares:

La multiplicación del número de armas desplegadas hasta alcanzar cifras absurdas, para evitar que ese primer ataque pudiera alcanzar a la totalidad de la fuerza propia simultáneamente,

La habilitación de mecanismos de represalia instantánea que permita lanzar las propias armas antes de que lleguen las del enemigo, y

La dispersión geográfica y ocultación de las mismas. Pronto se hizo evidente que era posible desplegar armas nucleares a bordo de numerosos vehículos e instalaciones, englobados en cuatro grandes grupos: aviones, submarinos, vehículos terrestres y ferrocarriles.

De lo expuesto se deduce que la mera posesión de una o varias armas nucleares no convierte a un país en potencia nuclear. Una potencia nuclear es un Estado que:

  • dispone de armas nucleares y vectores en cantidad suficiente y lo bastante dispersos como para preservar una porción significativa de su fuerza aún en caso de que un primer ataque por sorpresa enemigo tuviera éxito.
  • dispone de medios de inteligencia, mando, control y comunicaciones con la capacidad de detectar una acción enemiga y contraatacar antes de que ésta alcance sus objetivos.

15. Destrucción Mutua Asegurada y la disuasión nuclear: La destrucción mutua asegurada (en inglés mutual assured destruction o MAD, siglas que forman la palabra “loco” en inglés, coincidencia), también conocida como “1+1=0” es la doctrina concebida por John von Neumann de una situación en la cual cualquier uso de armamento nuclear por cualquiera de dos bandos opuestos podría resultar en la completa destrucción de ambos (atacante y defensor). Paradójicamente, durante toda la Guerra Fría la capacidad MAD nucleada en torno a los Estados Unidos y la Unión Soviética mantuvo una precaria “paz helada” por la disuasión que este potencial acarreaba consigo.

La doctrina supone que cada bando posee suficiente armamento para destruir a su oponente y que cualquiera de los bandos, de ser atacado por cualquier razón por el bando opuesto, respondería al ataque con la misma o mayor fuerza. El resultado esperado es que la batalla escale al punto donde cada bando obtenga la destrucción total y asegurada del enemigo. La doctrina supone además que el armamento nuclear de los Estados se encuentra diseminado por todo el mundo (en submarinos, aviones, etc) por lo que la idea de lanzar un primer ataque devastador sobre la totalidad del armamento atómico de un país para neutralizar un eventual contraataque igual de devastador resulta imposible.

Asumiendo que ninguno de los bandos sería lo suficientemente irracional como para arriesgar su propia destrucción, ninguno de los bandos se atrevería a lanzar un primer ataque, bajo el temor de que el otro ataque en respuesta. La ventaja de esta doctrina es una paz estable aunque de elevada tensión.

16. La estrategia de la Guerra de las Galaxias: Estados Unidos intentó, por medio de un proyecto presentado durante la presidencia de Ronald Reagan, romper con los postulados de la Teoría a partir de la idea de poner en órbita terrestre y alojar en tierra un número determinado de plataformas espaciales armadas con armamentística láser, balísticos y de red. Estos dispositivos permitirían anular el contraataque enemigo. El proyecto es conocido popularmente como “Guerra de las Galaxias”. Con la entrada de la Iniciativa de defensa estratégica, la Administración Reagan invirtió más de 3 000 millones de dólares en desarrollar las ideas preliminares, demostrándose inviables con el estado de la tecnología de su tiempo.

Sin embargo, el rearme como respuesta a la implantación de un escudo antimisiles volvió a plantearse en 2007, cuando la Administración Bush informó que planeaba instalar partes de este escudo en antiguos países del disuelto Pacto de Varsovia. A lo que el presidente Putin respondió con volver a fabricar e instalar más misiles de medio alcance e ICBMs específicamente diseñados para contrarrestar escudos antimisiles, como el RS-24.

17. La realidad es que la situación geoestratégica internacional invalidan de hecho los supuestos beneficios del NPT, que queda como un residuo de la Guerra Fría si la comunidad internacional no logra una reforma en profundidad del mismo. En la actualidad, solo podemos pensar en dos escenarios globales:

a. Renunciar al Tratado y salirse de forma voluntaria, como permite su artículo X, para desarrollar una propia capacidad de disuasión nuclear ante las amenazas a la propia seguridad nacional (en el caso de Irán, es evidente el caso de la entidad sionista, aunque habría más potenciales enemigos).

b. Impulsar desde la Asamblea de las Naciones Unidas un nuevo Tratado de No Proliferación Nuclear, que, dada la naturaleza global del peligró nuclear, sea vinculante y obligatorio para TODOS los miembros de la ONU.

18. Dado que esto último aparece en estos momentos como algo utópico, no queda más remedio que concluir que en base al propio NPT vigente, Irán y otras potencias regionales NO deberían renunciar a disponer de una suficiente capacidad de disuasión ante amenazas regionales potenciales.

19. Somos conscientes de que esto no es un mensaje políticamente correcto en Occidente ni parece un deseo pacifista… pero es realista. La experiencia histórica desde la II GM nos enseña que la alternativa, la renuncia a esa capacidad de disuasión, significa la sumisión –más o menos explícita- a alguna potencia imperialista que sí la posea, con lo que ello significa de pérdida de soberanía, libertad y capacidad de desarrollo en todos los órdenes. Puedo asegurarles, que si de nosotros dependiera, no dudaríamos un momento en que España adquiriera esa capacidad de disuasión nuclear. Es más, creo que esa “segunda proliferación” es la que puede conseguir un consenso mundial para poner fin a las armas nucleares.

20. Es una gran paradoja de nuestro tiempo que la supervivencia de una comunidad nacional pueda depender del ingenio más destructivo que ha generado la Humanidad. Pero así es de absurdo el mundo que hemos construido, sobre todo, para aquellos pueblos que pretenden conducir su propio destino.

Teherán, 29 de septiembre de 2014

*Director de Elespiadigital.com

Fuente: El Espía Digital

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: