Cataluña después de la V

JOSE ALSINA CALVES

por José Alsina – Nadie puede dudar que la movilización separatista fue un éxito. Aunque las cifras están hinchadas es indudable que cientos de miles de personas salieron a la calle, y no lo hicieron para pedir una consulta, sino para pedir la independencia. Años de trabajo lento y constante desde las escuelas, los medios de comunicación y otras instituciones. Grandes sumas de dinero invertidas en medios de comunicación afines, la constante utilización de TV3, y, últimamente, la acción de dos entidades creadas y amamantadas desde el poder, la ANC y el Omnium Cultural, han producido este efecto, sin que por parte del Estado Español ni de los gobiernos de turno se haya hecho absolutamente nada para contrarrestar toda esta acción separatista.

Mucho más humilde y modesta fue la manifestación de Tarragona, convocada por Sociedad Civil Catalana a favor de la unidad de España: unos miles de personas. Pero hay que hacer una lectura positiva: el españolismo en Cataluña empieza a organizarse y, por primera vez, sale a la calle un 11 de septiembre.

Por otra parte el Parlament ha aprobado la Ley de Consultas, con el apoyo de la “banda de los cuatro” (CiU, ERC, IC y CUP) y del errático PSC, y con la única oposición del PP y Ciutadans. La convocatoria del referéndum separatista para el 9-N es inminente.

A partir de aquí los resultados son bastante previsibles:

1- El Gobierno español llevara la Ley de consultas y la convocatoria del 9N al Tribunal Constitucional.
2- El Tribunal Constitucional paralizará la convocatoria.
3- La Generalitat y CiU acataran al Tribunal. Los demás partidos separatistas podrán provocar disturbios en la calle, pero de poca envergadura.
4- Artur Más convocará elecciones.
5- ERC ganará las elecciones. CiU, PSC y PP perderán votos y escaños, y los ganará Ciutadans, que se constituirá en autentica oposición.
6- Es posible que se forme un gobierno de ERC y CiU, o de ERC con apoyo de CiU. Junqueras será el próximo presidente de la Generalitat.

Otras cosas no son tan previsibles. La frustración por no haber podido votar y el odio sembrado contra España, y contra los propios catalanes no separatistas va a tardar mucho en desaparecer, se va a convertir en un mal crónico difícil de erradicar y de resultados impredecibles.

¿Qué nos ha llevado a esta situación? Claro que el separatismo y su utilización sectaria de las instituciones autonómicas y los medios de comunicación es el principal responsable, pero no es el único. Durante años los distintos gobiernos españoles, PP y PSOE, y otras instituciones, como la corona, han dejado al separatismo manos libres para hacer en Cataluña lo que le viniera en gana. Nadie ha actuado para contrarrestar su labor de zapa continua, sus mentiras históricas, su instigación al odio.

Todo el sistema salido de la “gloriosa transición” es responsable. La propia Constitución es responsable. Resulta ridículo que, frente a la amenaza separatista, muchos esgriman la Constitución como remedio, cuando esta Constitución y el régimen que sale de ella son los responsables de la ruina y la destrucción de España.

Fuente: Tribuna de Europa

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