“Territorio comanche”… y más

CRISTINA SANCHEZ

por Cristina Sánchez – La “prensa libre de Occidente” recuerda: “son más de 30 periodistas secuestrados en Siria”. Hasta ahí. No vamos a dedicar demasiadas líneas a denunciar el monopolio de la desinformación en manos de cuatro multinacionales al servicio del imperialismo anglosajón -EEUU, Reino Unido e Israel-, vasallaje europeo incluido. Constatamos que es una pérdida de tiempo. Y al fin y al cabo, quizá les quede poco para ser el ombligo del mundo. En Elespíadigital.com sabemos perfectamente que las fuentes de información son muchas y variadas, en el grande y ancho mundo.

Sin embargo, sí haremos hincapié en resaltar el hecho de que por más informado que uno esté a través de los medios occidentales, no hemos podido cotejar y verificar la siguiente información: hay más de 30 periodistas secuestrados en Siria –sí pero-, por el autoproclamado “Ejercito Libre Sirio” compuesto por distintas ramas de Al Qaeda –AQ and Company- y demás mercenarios europeos, financiados por EEUU y las monarquías del Golfo, especialmente Arabia Saudita, y entrenados por mandos de la CIA, completamente entregados a la causa. El Estado Islámico, que es el hasta hace poco Estado Islámico de Irak y Levante (ISIS), se ha unido a la fiesta en un momento estratégicamente muy conveniente para la desestabilización de la zona. Reciclados, según informaciones de última hora, directamente de Libia, Afganistán, Egipto… vienen de hacer, eso sí, exactamente el mismo trabajo que están haciendo ahora en Irak. Es decir, armados por los mismos servicios secretos norteamericanos que se encargaron del derrocamiento del régimen libio tras asesinar a su Presidente, Muamar el Gadafi, por cierto, dicho sea de paso, y a juzgar por los acontecimientos que asolan Libia en estos momentos, su líder natural, bajo cuya estela los suyos intentan recuperar su patria, hundida en el más profundo caos, depravación, corrupción, enfrentamiento, saqueo y pillaje de sus recursos naturales, desde los tiempo nada remotos en que las barras y las estrellas hiciesen su irrupción en cielo y tierra libios.

El contubernio de orcos y asesinos que parecen haber salido de la nada directamente a las pantallas de los telediarios, no aprendieron ayer a asesinar de esta forma, y parece lógico pensar que cuando uno lleva un tiempo realizando este tipo de atrocidades, no le quede otra para ser considerado por los de su calaña, que una huida hacia delante. La democracia estadounidense lleva años pensando que todo vale. Obcecada con el dominio mundial, olvidose de usar inteligencia alguna y mostró total desconocimiento por los mecanismos que animan a hombres, culturas y un gran arco iris de instintos, altos, bajos e inconfesables.

Siguiendo el hilo del encabezamiento, hay que observar y exponer que no existe periodista secuestrado alguno en la zona que defiende el legítimo Ejército Sirio. Y hay muchos, desde luego ninguno occidental, espacio geopolítico en el cual la creencia en el Assad dictador, es motivo de confesión integrista. No existe otro Ejército Sirio, por cierto, a las órdenes del también legítimo Presidente de Siria Bashat al-Asaad, ni término “libre” que valga, más que el que espera impaciente a que Siria sea liberada por su Ejército y su pueblo de la injerencia y el terrorismo internacional.

Ellos decidieron ponerse debajo de las bombas para contar al mundo su versión. No pensaron que serían blancos deliberados de las armas de los soldados y los cuchillos de los terroristas

No quiero ni pensar como bramarían los perros de la prensa libre si fuese al contrario. Como por otra parte está sucediendo en Ucrania, donde un Gobierno títere de EEUU y la OTAN, capitaneado por un oligarca obediente, y auspiciado al poder en esta ocasión por neonazis del lugar y empresas privadas de mercenarios de diseño norteamericanas, –Piedras verdes y Agua negra-, asesina a periodistas convertidos en blancos de guerra, silenciando así lo inconfesable. Son 5 los periodistas asesinados, más dos secuestrados, uno de ellos torturado y el otro, Andréi Stenin, todavía retenido en condiciones deplorables por los nuevos funcionarios del oligarca Petro Poroshenko, según testimonio del cámara que le acompañaba en el momento de su detención, huelga decir que ilegal, y varios heridos. Los últimos, un reportero y un cámara del canal de televisión ruso REN TV. El periodista y el técnico de televisión del canal ruso VGTRK, Igor Komeliuk y Antón Voloshin, respectivamente, fueron abatidos a tiros. Según el testimonio del cámara Víctor Denísov, que se encontraba en el lugar con los periodistas fallecidos, y que logró salvarse alejándose unos metros: “Cuando empezó el bombardeo, mis colegas estaban fuera del alcance del fuego, pero un proyectil impactó contra ellos”. En aquel momento, el Departamento de Estado norteamericano consideró, en palabras de Jen Psaki, “prematuro”, expresar sus condolencias, ya que, sostuvo, “carecemos de todos los detalles sobre lo ocurrido”.

Anatoli Kilán murió tras recibir un tiro en el abdomen. Según las madres de los soldados ucranianos que viajaban al cuartel militar de Donetsk en el autobús, en el que les acompañaba el cámara y otros periodistas, los militares “comenzaron a disparar al autobús cuando este se detuvo en el territorio de la unidad. Mataron al periodista y al conductor del autobús”. Poco después, Ígor Komeliuk, asesinado en Ucrania, celebraba en Moscú su funeral. También morían un periodista italiano, Andrea Rocchelli y su traductor ruso Andrei en la línea del frente en la entrada de Slaviansk, según cuenta el fotógrafo francés superviviente, William Roguelon, de la agencia Wostok, cuando fueron sorprendidos por los disparos al salir de su vehículo. Igualmente, en las afueras de Slaviansk, en este mismo punto, sin que mediasen más que algunos días, los militares disparaban contra cuatro periodistas, que llevaban todos los distintivos de Prensa, acompañados por un miembro de las autodefensas de Donestsk. Al no ser alcanzados, los vecinos de la zona insistieron a los periodistas para que les acompañasen a una zona afectada por una sustancia incendiaria. Lo que, presuntamente, es una consecuencia directa de las explosiones de bombas de fósforo blanco, según indicaron los reporteros.

Sin embargo, será mala suerte, Andréi Stenin, tampoco ha recabado titular alguno en la prensa occidental. Como tampoco lo hacen los más de 2.000 civiles muertos y los miles de heridos por el fuego de las bombas del gobierno que juró protegerles, aunque lo hiciese precedido de un golpe de Estado. Y todo indica que existen órdenes directas de disparar contra la prensa y la población civil. Sabemos que no es la primera vez, ya en Irak, la unidad de Marines apodada, “los asesinos”, apuntaron minuciosamente el cañón de su tanque, para disparar contra uno de los balcones del hotel donde se encontraba alojada la prensa, excepto los americanos, que se habían pasado a otro hotel el día anterior. Entre otros, perdía la vida, el cámara español, José Couso.

Por el contrario, su colega norteamericano James Foley, ha sido el blanco de todas las miradas. El periodista ha ocupado los titulares de todos los informativos de la prensa libre occidental durante un par de días.

EEUU tropieza una y otra vez con la misma piedra. Aliarse con asesinos, –yihadistas, nazis, alauitas, mercenarios desocupados occidentales– sean de la calaña que sean, es peligroso, sr. Obama. Debería usted de haber aprendido algo más de los que le precedieron en la Casa Blanca. La desestabilización, al precio que sea, le está saliendo muy cara a su pueblo y desde luego, muchísimo más a los euroasiáticos, y a los pueblos del Oriente Medio, espacio de culturas y tradiciones ancestrales, tierra de arte, oración, caminantes y sol que usted se está ocupando de dejar como un solar. Habría que tener muy mala leche para pensar que eso es exactamente lo que quiere. Y pensándolo bien, un solar es mucho más propicio para construir infraestructuras y explotaciones destinadas al aprovechamiento de los recursos naturales. Y una devastación total de sus oponentes, ayudaría mucho a resolver posibles problemas.

No se ofenda si no vemos las cosas igual, nosotros creemos que debería replantearse lo del domino del mundo mundial, y dedicarse a atender con mayor presteza, inteligencia y justicia las visibles revueltas de su casa, propiciadas por las desigualdades sociales y la falta de criterios políticos justos, que usted intenta exportar al resto de globo, aunque sólo sea con fines de evitar que su gente se manifieste por Ferguson, Misuri, con carteles de Putin. Recuerde las sabias palabras del seductor tema titulado, Pedro Navajas: “quien a hierro mata a hierro muere”. Pero este asunto supera por completo la extensión de nuestro artículo y no es objeto del mismo.

Si no los devorase esa llama de prepotencia, abuso y despotismo, se habría dado cuenta usted, sr. Obama, de que los asesinos que financia para que liquiden a Libios, Sirios o Ucranianos, por el pecado mortal de desobedecer la religión del “pensamiento único, no dejan de ser asesinos… los criminales no conocen lealtades. Y estos han decidido que, en este momento, cosechan su rédito asesinando vilmente a un estadounidense. Esa hipocresía, falta de todo criterio, tristemente escenificada al declarar el corazón herido por los últimos acontecimientos, asegurando que no pagaron ustedes el rescate -acusando a otros, España por ejemplo-, para no financiar a terroristas… es una caricatura grotesca, sobre todo teniendo en cuenta lo trágico del episodio. No entraremos en ningún particular, ni siquiera sobre las dudas acerca de la fecha de la ejecución. No sumaría ni restaría nada a nuestra exposición, y de esta forma evitamos detalles funestos no aptos para el sentido común.

Al parecer, señor presidente, ha sido su “Ejercito Libre Sirio”, ese gran símbolo de la libertad y la democracia occidental que usted fabricó para derrocar al dictador Assad, el hombre que se negó a vender su alma a la dulce confesión de las barras y las estrellas, el que vendió a James Foley, un reportero de raza, y uno de los periodistas a los que va dedicado este artículo, a los nuevos orcos que asolan las tierras de Oriente, dispuestos, uniformados y adoctrinados, desde rincones de la inmundicia donde se ocultan intereses inconfesables, y atentos a la llamada del mago negro.

Qué Dios os dé su eterno descanso, compañeros. Desde esta Tierra revuelta y miope deciros que nos hallamos en deuda…

*Redactora Jefe de Elespiadigital.com

Fuente: El Espía Digital

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